oligarquia financiera y poder p manuel puerto ducet

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  1. 1. El ex-banquero Manuel Puerto Ducet describe a partir de su experiencia personal y profesional, el establishment del Estado espaol, formado por las lites financiera- empresarial, poltica, militar, jerarqua catlica, universitaria y mass media, que seran los herederos naturales del Rgimen Franquista y que habran fagocitado todas las esferas de decisin, iniciando una deriva autoritaria que ha convertido a esta seudodemocracia en su rehn. El libro es una crnica desde dentro, y
  2. 2. no se rehuyen los nombres de los protagonistas, por muy influyentes que estos sean.
  3. 3. Manuel Puerto Ducet Oligarqua financiera y poder poltico en Espaa
  4. 4. Redencin de los pecados de cuello blanco en los pases PIGS ePub r1.0 marianico_elcorto 12.12.13
  5. 5. Ttulo original: Oligarqua financiera y poder poltico en Espaa Manuel Puerto Ducet, 2012 Diseo de portada: Natalia Serrano y Alex Torres Retoque de portada: Orhi Editor digital: marianico_elcorto ePub base r1.0
  6. 6. Dedicatoria Era yo uno de esos nios que vea continuamente al rey desnudo y adems lo pregonaba. Pasaba los veranos en la masa familiar y al cumplir los 10 aos, mi padre me llev a un bonito rincn para plantar un rbol; ignoro por qu eligi un algarrobo quizs fuera una indirecta a mi cabezonera. Mientras cavbamos el hoyo, me lanz uno de esos mensajes que un hijo no olvida: Si sigues as por la vida, no hars ms que recibir palos; debes morderte la lengua y si alguna vez no lo haces, que sea por algo que valga realmente la pena. Lo
  7. 7. cierto es que le he hecho caso y se pueden contar con los dedos de una mano, las veces en las que decid echar los pies por delante. El algarrobo ha superado el medio siglo de vida y ha demostrado ser mucho ms sabio y prudente que yo; nada se le escapa y solo quedan por encima, los jilgueros que le sobrevuelan, que no pueden evitar rendirle homenaje postrndose continuamente sobre sus ramas. En momentos de duda, me tiendo bajo su sombra y recibo los mejores consejos; no creo que haya mucha gente que le deba tanto a un rbol como yo. Este libro es un homenaje a mi padre, al que
  8. 8. espero no defraudar.
  9. 9. Prlogo Es difcil que al prologar un libro, alguien pueda experimentar una sensacin ms gratificante que la ma, rememorando secuencias profesionales imborrables y otras que quedarn depositadas en el bal de los recuerdos personales. Unas y otras, enaltecen al autor de este libro. En mi mbito familiar, dej huella la figura de mi to materno Torcuato Fernndez-Miranda, cuya trayectoria discurri por caminos distintos a los de Manuel Puerto, pero que en su momento, pude apreciar un paralelismo por lo que respecta a sus
  10. 10. comportamientos ticos y La indomable vocacin por defender lo que en conciencia uno y otro consideraban justo, aun enfrentndose a quienes por diversas razones parecan tener la partida ganada. La profunda conviccin en la defensa de unos principios, hicieron en ms de una ocasin batirse en retirada a eventuales opositores que a buen seguro no estaban revestidos de las mismas certidumbres. He sido testigo de cmo el autor de este libro, expulsaba de su despacho como si fuera una mercader del templo a una acaudalada y altiva dienta por poner en duda su profesionalidad y
  11. 11. regresar sta a los tres das con un presente, suplicando perdn. No he conocido a nadie que supiera combinar de mejor manera la amabilidad en el trato con la firmeza en defensa de unos principios. Penda sobre su cabeza, la responsabilidad sobre decisiones diarias de inversin, pero paradjicamente, le he visto atravesar por sus momentos ms amargos, cuando una colaboradora en la que durante aos haba depositado su confianza, le defraud al cometer un pequeo desfalco. No tuvo reparos en enfrentarse al mismsimo presidente de SEAT, cuando
  12. 12. ste, exigi un trato de favor en detrimento de otros clientes y amenaz con retirar del Grupo todo el negocio de la empresa automovilstica. Mi admirado jefe, goz de gran prestigio en el mbito profesional y sus sugerencias fueron siempre valoradas hasta que a mediados de los noventa, BANIF dej de s e r BANIF y nuestros caminos se separaron. Experiment una gran alegra cuando me propuso prologar este libro y no tanta cuando me sugiri rebajar los elogios. Antes de leerlo, estaba convencida una vez ms de que no me defraudara, pero en esta ocasin, se han visto superadas todas mis expectativas.
  13. 13. Espero que ustedes puedan compartir tan agradables sensaciones, y disfrutar de la valiente sinceridad de un personaje que combina como pocos, irona, intuicin y experiencia, sin hacer concesiones a lo polticamente correcto. Silvia Alonso Fernndez-Miranda
  14. 14. Introduccin Cognoscetis veritatem et peritas liberabit Pese a no tratarse de una historia con final feliz, me considerara afortunado si este libro resultara para el lector la mitad de tonificante que ha sido para m el escribirlo. Anticipo que va a ser desmitificador y, en conciencia,
  15. 15. obligadamente iconoclasta. Incide en aspectos de los que por caprichos del destino, fui testigo muy cercano y que a pesar de encontrarnos en la era de la informacin permanecen ocultos y ocultarlos a una mayora de ciudadanos. Los pre-revolucionarios del siglo XXI tienen precisamente en la informacin su mejor arma; tan solo les resta utilizarla con tino para identificar a sus autnticos enemigos. Que no caigan en el desnimo cuando falsos profetas les regaen y vayan predicando por ah, que han sido insolidarios con futuras generaciones al haberse endeudado en detrimento de sus nietos. Es la condicin
  16. 16. humana la que no tiene remedio; la misma que llev a algn reconvertido telepredicador a delinquir cuando surcaba los procelosos mares de la abundancia y amarraba su yate junto al del rey. Mi generacin fue algo ms austera e idealista que la actual, aunque mucho menos que la de mis mayores. No fue debido a que el Espritu Santo estuviera ms atento en su tarea de inspirar a los humanos o porque furamos de mejor pasta. En un dilatado periodo de postguerra sobrellevado con seiscientos de motores recalentados no haba ms salida que la de apretarse el cinturn y soar con
  17. 17. un mundo mejor. De haber nacido medio siglo ms tarde, sin duda hubiramos cometido los mismos errores. La peor lacra para la sociedad biempensante es la hipocresa emanada por el que yo he dado en llamar Gran Sanedrn Financiero, avalada por una clase poltica a la que ha abducido. Se expande simpticamente a travs de una falla de sedimentos yuxtapuestos, de cuya presin pocos pueden sustraerse. Transcurrido un siglo desde que el primer mundo decidi apostar por su homologacin democrtica, el reducto de las finanzas contina resistiendo como un valiente, manteniendo su
  18. 18. endogamia y consiguiendo que los instrumentos de control pblico se manifiesten absolutamente estriles. Si atendemos a incorporaciones tardas, como es el caso de Espaa, el panorama es todava ms desolador. La eficacia de instituciones como la Comisin Nacional del Mercado de Valores es prcticamente nula, mientras que el Banco de Espaa persigue hormigas y se le cuelan los elefantes. La Ley para la Reforma del Mercado de Valores de 1988 acab con los excesos de unos peculiares fedatarios pblicos conocidos como Agentes de Cambio y Bolsa, pero una vez ms salimos de
  19. 19. Mlaga para meternos en Malagn. El resultado fue la rendicin sin condiciones a una banca que, desde entonces, se hizo con todos los resortes de intermediacin y que goza de una inmunidad absoluta, por sus posiciones de privilegio e informacin privilegiada. Lo que queda del sistema financiero espaol tras las obligadas cesiones a Europa adolece de un mal congnito que deriva de un engranaje econmico acrisolado en la autocracia y contaminado por una voraz bancarizacin, que impide desplegar la autntica igualdad de mercado. Todo ello ha influido decisivamente,
  20. 20. agravando el impacto de una crisis que, pese a ser global, no ha afectado por igual a todos los pases. Quienes controlan las finanzas mundiales se enriquecieron con desenfreno durante la dcada de los noventa y primera mitad del dos mil, amparndose en las polticas de inters cero diseadas por Alan Greenspan y secundadas por sus homlogos europeos. Ello les permiti levantar posteriormente el pie del acelerador y asumir una crisis que no fue tan imprevisible como pretenden hacemos creer. La bancarrota de medio mundo es la nueva plataforma a partir de la cual
  21. 21. podrn seguir amasando sus fortunas e incrementando exponencialmente sus cotas de poder. El mundo de las altas finanzas, y el de las no tan altas, est colonizado por las malas conciencias. Las circunstancias de la vida me llevaron a tener que soportar el aliento de algunos de los que contribuyeron con entusiasmo a convertirnos en damnificados de sus excesos. Una vez liberado de las servidumbres que a todos nos condicionan, la ms elemental conciencia social me empuja a dar testimonio de todo ello. No se repriman y satisfagan su natural curiosidad a travs de las
  22. 22. pginas de este libro; en ellas, encontrarn la crnica de una contaminada banca de inversin cuya nica virtualidad es la de ser totalmente prescindible. Espero que mi relato sirva como mnimo, para prevenir al lector de por dnde le pueden venir los tiros, disparados por los francotiradores del Gran Sanedrn Financiero. La que se nos ha venido encima, con la mayor crisis que ha padecido el mundo desde hace 80 aos, no tiene nada que ver con una inesperada plaga enviada por los dioses para castigar los excesos de la humanidad y tampoco con una crisis cclica inherente al
  23. 23. capitalismo tal como han venido defendiendo ilustrsimos autores; es ms bien una historia trufada de corrupciones y de actuaciones perversas, en la que lo de menos son las puntuales rapias de Madoff, Ornel o Jerme Kertviel, a pesar de que metieran descaradamente la mano en el cajn. Las grandes averas en el sistema las ha provocado una corrupcin institucionalizada, amparada en la impunidad de una franja que discurre entre la ausencia absoluta de tica y el delito. Se las ha ingeniado para hacer rehenes a unos polticos que estn condenados a relevarse, mientras que el
  24. 24. ncleo duro de los financieros permanece y en ltimo trmino pasa de padres a hijos. Ya era demasiado tarde cuando la clase poltica cay en la cuenta de que haba creado un monstruo, que la tiene absolutamente sometida y obligada a plegarse a sus dictados. El virus se inocul en EE.UU., pero sus emisarios europeos se apuntaron entusiasmados desde el primer momento a la fiesta. No se pueden hacer concesiones a quienes con su falaz actuacin han condenado a la indigencia e indirectamente a la muerte a millones de personas en todo el mundo. No es ninguna broma; las repercusiones
  25. 25. de una crisis inducida han provocado en cuatro aos el triple de vctimas que el holocausto judo. Con la nueva metodologa, se ha conseguido sedar a una humanidad cada vez ms insolidaria, que no se escandaliza en exceso y que compensa la mala conciencia de sus cmplices silencios, con la cuota trimestral a una ONG. Pese a la gravedad del acontecimiento, no voy a convertir mi relato en una historia de terror; la vida est llena de matices y, afortunadamente, ancdotas amables se intercalan en la crnica de unos sucesos, que inevitablemente debern rendir tributo a una subjetividad, a la que
  26. 26. ningn ser humano puede sustraerse. Espero que, aunque sea en puntuales momentos, las musas me concedan el favor de acceder a la irona para ser capaz de reinterpretar un drama en clave tragicmica. He esperado diez aos a publicar este libro, cuando la mayora de mis protagonistas se han jubilado o estn a punto de hacerlo. No es mi pretensin erosionar prestigios, ms all de lo estrictamente necesario. Desde mi modesta experiencia, pretendo alertar a la sociedad de mis nietos respecto a determinadas actuaciones, que hasta la fecha se han revelado extremadamente
  27. 27. dainas, abrigando la remota esperanza, de que sean capaces algn da de conjurarlas. Ms all de cualquier pretensin didctica, esta es en esencia la historia de tres clases de botines: los que calzaba Joan Hortal en la universidad, los que acumularon unos desalmados y el Botn Emilio, de profesin impune.
  28. 28. Captulo 1 De la autocracia al reciclaje bolchevique Desestabilizacin en la dictadura y crisis en la dictablanda Para hacernos una idea del devenir econmico transcurrido desde que las tropas nacionales alcanzaron sus ltimos objetivos, hasta que el dictador pas a rendir cuentas al Altsimo, debemos situarnos en el periodo de postguerra en el que las arcas pblicas estaban
  29. 29. exhaustas, no haba divisas para costear las importaciones ms esenciales y los espaoles se dividan en cuatro grupos: banqueros colaboracionistas y asimilados de alta alcurnia, hroes de guerra, estraperlistas y mayora silenciosa alimentada con pan negro. La mejor frmula que se ha inventado para superar una desestabilizacin econmica es, sin duda, un plan encaminado a estabilizarla. Un rgimen, ideolgicamente opuesto al liberalismo de cualquier pelaje y condicin, se resisti durante aos a aplicar cualquier otra solucin que no fuera encomendarse
  30. 30. al brazo incorrupto de Santa Teresa, pero al fin tuvo que claudicar de mala gana a la presin internacional comandada por Estados Unidos y aceptar en 1959 el Plan de Estabilizacin. La pintoresca y reiterada disputa que existe en este pas por constituirse en protagonista de reiterados huevos de Coln hizo que a lo largo de los aos perdiera la cuenta respecto a cuantos quisieron adjudicarse la paternidad o cuando menos el padrinazgo de aquel Plan de Estabilizacin, pero cualquier observador objetivo sabe hoy que fue diseo exclusivo del Fondo Monetario
  31. 31. Internacional. Medio siglo ms tarde, las cosas han cambiado algo, pero no deja de sorprender que sea de nuevo la presin exterior, la que obligue a desbloquear el modelo ladrillero pergeado por el Caudillo y a modificar drsticamente el diseo econmico que de l se ha derivado. Parece que, en cualquier circunstancia, la nica receta vlida para que pases como Espaa puedan salir del atolladero econmico sea la de encarnizarse con su gallina de los huevos de oro, superar los lmites de la mesura y esperar a convertirse en un problema internacional que dispare todas las alarmas y obligue a los pases
  32. 32. algo ms serios a resolvemos la papeleta; no solo por altruismo, sino fundamentalmente para evitar que acabemos contaminndolos. No debe extraamos que el mito cinematogrfico espaol por excelencia sea bienvenido Mr. Marshall, ya que el tiempo es implacable y acaba forzando la emersin de la autocrtica inconsciente. Tambin tiene que ver con el castigo bblico que afecta al grupo de pases PIGS, cuyas servidumbres y caractersticas abordaremos en prximo captulo. No parece ser ajeno a todo ello el hecho de que los distintos gobiernos no hayan estado por la labor de permitir
  33. 33. que el pragmatismo econmico interfiriera en sus diseos polticos. Todos ellos han confundido planteamientos econmicos con principios ideolgicos y los resultados de esta discordante convivencia ah estn. En distintos apartados del libro, me refiero a los perversos efectos del trnsito sin contricin de la dictadura a la democracia y, en este caso, quedan una vez ms evidenciados. Aun en el reducido espacio que compete al Estado, la economa sigue tan secuestrada por la poltica como hace cincuenta aos. Lejos de esforzarse en preservar a los circuitos financieros de
  34. 34. asedios contaminantes, han amparado la elaboracin de un peculiar caldo de cultivo, en el que abreva con exclusividad una apoltronada y disoluta lite. A la estabilizacin econmica, le sigui el desarrollismo con sus aparentes virtudes y los defectos inherentes a todo ismo, liderado por franquistas-opusianos que se hicieron llamar tecncratas. Corresponde en este punto hacer una alusin al que fue su gran fontanero Fabi Estap; segn cualificadas opiniones, uno de los dos nicos economistas espaoles que ha hecho suficientes mritos para merecer
  35. 35. tal nombre, junto a Laurea Figuerola, el padre de la peseta. El doctor Estap fue tal vez la nica persona en Espaa capaz de colarle un gol al Generalsimo y otro a Carrero Blanco. El inolvidable profesor fue nombrado Comisario del Plan de Desarrollo y se qued con todo el personal, ya que inspir su diseo en los planes quinquenales soviticos, mezclados con fundamentos del capitalismo avanzado de la poca, tales como la planificacin del trabajo por objetivos y el impulso conjunto del consumo y la produccin. Creo que el nico que se apercibi de los ingredientes del combinado fue
  36. 36. Laureano Lpez Rod, que, aunque era ms del Opus que un cilicio, tambin era cataln y por tanto posibilista. Esper a ver si la cosa funcionaba y funcion; de no haber sido as, siempre poda entregar la cabeza de Fabi. Coincido con el insigne maestro en su crtica a la poltica econmica aznariana, en la que se incub el plus de castigo que penaliza hoy a Espaa (sin hacer ascos por supuesto a la puntilla de Zapatero). Se ensa con el entonces superministro econmico Rodrigo Rato, del que deca que su primera actuacin de relieve en el mundo de la economa fue hundir una centenaria empresa familiar de agua
  37. 37. mineral. Acab con su paciencia su gestin al frente del Fondo Monetario Internacional, de donde aseguraba lo haban echado por incapaz. Lo que yo pude constatar fue que Fabi Estap era sin duda el mejor y si deca que Rato era muy malo, pues sus motivos tendra. A lo mejor estoy mal fijado, pero los planes de austeridad que est aplicando Europa en su intento por superar la crisis se parecen, como una gota de agua a otra, a las recetas que aplic el doctor Estap cuando ejerca de Comisario del Plan de Desarrollo. No creo que sea la primera ocasin en la que me vea obligado a constatar que el mundo es un
  38. 38. pauelo. El desarrollismo es, por definicin, crecimiento a cualquier precio y necesariamente lleva implcito una factura, a la que algn da hay que hacerle frente. El primer plazo se hizo efectivo con ocasin de la crisis de 1973 conocida como la crisis del petrleo, desatada a partir de que los pases de la OPEP decidieran penalizar a Occidente con un drstico recorte en el suministro de petrleo, por su apoyo a Israel en la guerra del Yom Kippur. Empez en Estados Unidos que es donde suelen empezar este tipo de cosas y se hizo extensiva a todos los pases
  39. 39. de la Europa occidental, provocando un efecto inflacionista, la reduccin de la actividad econmica y la consecuente cada de las bolsas. Si acaso cabe extraer una conclusin positiva de aquella crisis, es que no se inici en el jardn de quienes dominan el mundo y en consecuencia era potencialmente reversible. Exista la posibilidad de que las represalias por parte de los pases productores de petrleo pudieran ser reconducidas, pero la resignada y general aceptacin de que las reservas de petrleo se agotaran en dos o tres dcadas acrecent los temores, provocando el consiguiente efecto
  40. 40. domin. An hoy me pregunto cmo pudo calar durante tanto tiempo aquella falacia. Einstein afirmaba que solo el universo y la estupidez humana son infinitos y, en aquella ocasin, qued una vez ms constatado. Volvi a confirmarse que las crisis se retroalimentan y que los efectos inducidos a partir de un falso detonante pueden provocar que una etapa recesiva se dilate en el tiempo. Todas las crisis son distintas y tambin sus enmiendas, aunque con la perspectiva del tiempo podemos constatar que aquella fue un juego de nios comparada con la desencadenada en 2007.
  41. 41. El viga de Occidente entrenando a fondo. (Gagomilitaria) Visto desde el prisma domstico, lo ocurrido en la Espaa de 1973 merece una reflexin, que tiene que ver con la pintoresca confianza en el Rgimen de los actores sociales y financieros. Estamos hablando de dos aos antes de la muerte del dictador y cuando el establishment patrio todava no se haba recuperado del atentado a Carrero Blanco. Faltaban todava unos aos para que Espaa se incorporara definitivamente a la Comunidad Europea y el Estado conservaba intactos los resortes econmicos para
  42. 42. autorregularse. Las crnicas hablan de un rgimen debilitado, pero lo cierto es que, tras tres aos y medio de bonanza econmica y escalada burstil (1970- 1973), se detectaba una notable confianza en las instituciones del Pas. A excepcin de algn terico viajado, nadie hablaba de liberalizacin de los mercados y a los inversores institucionales no les preocupaba en demasa el comportamiento de Wall Street; ni tan siquiera lo acaecido en las bolsas de Londres, Frankfurt o Pars. Mientras en el ltimo trimestre de 1973 las Bolsas europeas se hundan, la espaola continu imperturbable,
  43. 43. escalando posiciones hasta abril de 1974, sin plantearse que la falta de combustible pudiera llegar a estrangular la economa del pas. Franco ejerca con conviccin el papel de lder visionario, adquiriendo a veces tintes esotricos. Algunos de los que pocos aos despus presumiran de demcratas de toda la vida crean a pies juntillas que Franco era un machote que superaba en habilidad negociadora a cualquier otro lder y que no tendra mayores dificultades en sortear un reto que haba puesto en jaque al mundo civilizado. No parece que hoy interese a nadie remover aquellas vergonzantes servidumbres;
  44. 44. ms bien se detecta un afn por correr un tupido velo. La mejor prueba para constatar los logros de la inducida amnesia es que, al preguntar a las nuevas generaciones por Franco, los ms ledos y viajados contestan que se trata de una antigua moneda francesa. El Caudillo conoca mejor que nadie la idiosincrasia de su pueblo; solo tena que llamar a rebato con la excusa de una supuesta ofensa fornea a la patria, para que los espaolitos se arremolinasen en la Plaza de Oriente, aferrados a su unidad de destino en lo universal. A pesar del tiempo transcurrido, permaneca fresco entre la poblacin el
  45. 45. recuerdo de aquel mtico encuentro del dictador con Hitler en Hendaya, que lo consagraba como el supermn de las negociaciones. Exista el convencimiento de que, para el Caudillo, atajar aquella crisis sera un juego de nios. Su presunta y secular amistad con los rabes obrara el milagro y, a poco que nos descuidramos, nos ahogaran en petrleo. No se pueden desligar aquellos acontecimientos del contexto histrico, pero lo cierto es que, al recordarlo, resulta difcil esquivar una sensacin de vergenza colectiva. Cuando al fin la cruda realidad se
  46. 46. (Flick photo) impuso, hacer levitar a treinta y cinco millones de almas resultaba una misin imposible, incluso para Franco. A partir de abril de 1974, la economa entr en clara recesin y la Bolsa inici un camino descendente que tard varios aos en ser enderezado. El Caudillo por su parte, dando muestras una vez ms de su intuitiva habilidad, supo librarse a tiempo y antes de que la crisis se consolidara, decidi abdicar de lo terrenal y someterse al juicio divino. Es obligado reconocer que Franco supo manejarse hbilmente a lo largo de
  47. 47. cuarenta aos, poniendo internacionalmente en valor su arraigado anticomunismo y es obvio que consigui seguir triunfando aun despus de muerto. Nombr a su sucesor y consigui que, a travs del pacto de la Transicin, sus herederos trasladaran buena parte de sus dictados a una democracia cautiva. Cuatro dcadas despus de su muerte, ha logrado que media Espaa siga inconscientemente palpitando junto a l. Hay cosas en este pas que siguen siendo intocables y sobre las cuales la sociedad biempensante ha decidido asumir el fideicomiso. Buena muestra de ello es el visceral rechazo de una parte de la
  48. 48. poblacin aliada con Falange Espaola y la organizacin ultraderechista Manos Limpias que han conseguido sentar en el banquillo a un magistrado de la Audiencia por declararse competente para investigar los crmenes del franquismo. Ms all de las leyes que se consensuaran con los representantes del anterior rgimen, es como si las juventudes hitlerianas imputaran a un juez alemn por investigar el Holocausto. Desconfen de quienes intenten convencerles de que la Transicin fue una especie de big bang que provoc un cortocircuito en la historia y que por
  49. 49. El Caudillo dando buena cuenta de la crisis del petrleo y prestando sus ltimos arte de birlibirloque nos convirti a todos en demcratas sin mcula. Fue tan solo un coitus interruptus, en el cual los papeles siguen estando perfectamente definidos y un vano intento por esconder unos ancestros ideolgicamente bastardos. Difcilmente lograremos interpretar las claves de nuestra dispersa realidad, propiciando un agujero negro en la memoria colectiva. Compaeros de pupitre En los gloriosos sesenta, tuve ocasin
  50. 50. servicios a la patria. (franciscofranco.com) de deleitarme con una experiencia religiosa, cuando combinaba mi trabajo en la banca con los estudios nocturnos de Peritaje y Profesorado Mercantil en los Escolapios de Barcelona. El rollizo intendente mercantil doctor Ars, alma mter del centro, el todava ms orondo padre Quadras y una plyade de pintorescos profesores amenizaban aquellas jornadas que se iniciaban con el crepsculo. Recuerdo especialmente y con tierna nostalgia a uno de mis esforzados mentores que, segn decan, padeca pediculosis testicular. Mientras nos imparta la asignatura, no paraba de rascarse compulsivamente los genitales.
  51. 51. Era un fantico del tenis y, cuando nos explicaba la catenaria o la aplicacin estadstica de la campana de Gauss, acababa rememorando algn partido de Pancho Gonzales, en el que sus lobs aseguraba eran ejemplo impagable para entender la trayectoria elptica. Siempre agradecer sus esfuerzos y disculpar sus escozores; concentrarse en los estudios tras una jornada laboral bancaria era tarea complicada, por lo que siempre era bienvenido un toque de distendido divertimento. Concluido el horario lectivo, llegaba el momento del relax y probablemente el ms creativo del da. Tres o cuatro
  52. 52. compaeros nos reunamos a la luz de la luna y de un puado de estrellas, que la incipiente contaminacin lumnica todava permita contemplar en la tibia noche barcelonesa. Al amparo de los ltimos serenos, cuyos chuzos resonaban al percutir sobre las ahuecadas aceras, pasbamos un buen rato debatiendo sobre lo divino y lo humano. Miquel, Pep y Salvador eran, junto a quien se lo cuenta, los ms habituales. Conectaba con Salva, con quien me senta especialmente identificado, a lo que no era ajeno su agudo sentido del humor. Debieron de ser escasas las materias que no abordramos, contrastando
  53. 53. pareceres sobre estilos y tendencias pictricas; Van Gogh y los impresionistas, enfrentados a Velzquez y Picasso como eslabn perdido. Podamos pasarnos una velada escudriando una reproduccin de la Habitacin o de Les Demoiselles dAvignon. Qued grabada en mi mente una frase que alguno de ellos solt con relacin al famoso retrato de las cinco prostitutas. Con este cuadro, Picasso acab con la pintura y empez el movimiento. Recuerdo que la frase provoc en mi todava atolondrada mente una inconsciente concordancia; pens que, de enterarse el Generalsimo,
  54. 54. la hubiera adoptado como eslogan para su Rgimen. Tampoco eran materias ajenas al debate la msica o el ajedrez, en cuya aficin coincid tambin con Salvador. En contadas ocasiones y complementados financieramente por Pep (hombre de ms posibles), nos permitamos el lujo de refugiarnos en un bar especializado en almejas, a pesar de que tenamos que conformamos con verlas en perspectiva, mientras nos apabamos con un snack de aceitunas o patatas fritas. En vsperas de un trascendental partido Barca-Madrid que entonces no abundaban, la tertulia
  55. 55. deriv en la rememoracin de un acontecimiento protagonizado en su da por Salvador. Nos revel que, a los once aos, haba acertado una quiniela de 14 resultados y, al da siguiente, nos trajo los recortes de los peridicos en los que apareca cual nio prodigio empuando un puntero frente a una pizarra y mostrando al mundo cmo se confecciona una quiniela ganadora. Con el importe del premio, su familia haba adquirido un garaje, que estoy seguro no revestira excesiva complejidad administrativa, pero Salvador, como si de la General Motors se tratara y haciendo uso de los conocimientos de
  56. 56. contabilidad y tenedura de libros de los que disponamos, los aplicaba al negocio familiar con inusitada ilusin y relevante destreza, en un ejercicio sin duda ms eficaz para su formacin acadmica que los supuestos prcticos propuestos por nuestro catedrtico de cabecera Goxens Duch. El joven Salvador se ha convertido, transcurrido medio siglo, en don Salvador Alemany Ms; consejero- delegado de Albertis y uno de los ms reconocidos empresarios del pas. Siendo testigo de sus primeros pasos, no me extraa en absoluto que llegara a donde ha llegado; lo que me sorprende
  57. 57. es que no le hayan nombrado todava ministro de Economa o presidente del Banco Central Europeo. Empez administrando un modesto garaje de sus padres; continu en SABA aparcando todos los coches de Catalua; pas a controlar los vehculos que se desplazaban por las autopistas y ltimamente se dedica a aparcar aviones en treinta aeropuertos de todo el mundo; pero ya vern ustedes cmo la cosa no acaba ah. Durante aos, no acert a conectar su imagen juvenil con las de su edad madura, a pesar de que durante su etapa e n SABA pude haber acompaado en
  58. 58. Salvador Alemany Mas. Uno de los hombres que el cnico Digenes hubiera elegido alguna visita a los analistas del Servicio de Estudios y aclarar mis dudas; obligaciones ineludibles y coincidentes debieron de impedrmelo. Tal vez, cuando liberado de sus compromisos regrese al mundo real, podamos rememorar a aquel enjuto profesor de Estadstica, que aseguraba en los gloriosos sesenta que el precio de los inmuebles tena que caer irremediablemente. Segn aquel buen hombre, el hecho de que un piso en el ensanche barcelons llegara a costar la friolera de un milln de pesetas poda
  59. 59. para su coleccin. (negocios.com) sumirnos en un caos econmico, derivado del estallido de la burbuja inmobiliaria que prevea inminente. Como ven, la coleccin de iluminados ya viene de lejos; cuentan con la ventaja de que a la larga, siempre acaban acertando. Pese a no ser excesivamente dilatada en el tiempo, mi relacin con Salvador fue intensa y es una de las personas sobre las que guardo mejor recuerdo. Aparte de la comprensible idealizacin de los dulces aos de juventud, influye sin duda en mi valoracin el gran respeto que me merecen los empresarios con mayscula; inversamente
  60. 60. proporcional al desprecio que siento hacia los nefastos especuladores que acaban contaminando la imagen de los autnticos generadores de riqueza. Un personaje de excepcin y el cornac de Frankelo No puedo dejar pasar por alto el impacto que supuso mi encuentro en sede universitaria con una persona tan especial como Ernest Lluch, que, junto con el actual presidente de la Bolsa de Barcelona, Joan Hortal, ejerca de auxiliar en la ctedra de Poltica econmica del doctor Estap. Espero que no se moleste el presidente de la
  61. 61. lonja financiera catalana si descubro que Ernest despertaba mayores simpatas entre un alumnado con cuyos miembros se llevaban ambos muy pocos aos. Siempre pens que era debido, a que el expresidente de Esquerra Republicana calzaba una especie de botines blancos parecidos a los del gnster de Con faldas y a lo loco, lo que contribua a que algunos desconsiderados lo identificasen con lo que la actual generacin definira como un pelo friqui. Fue una falta de caridad que nadie le advirtiera, ya que al hombre se le vea encantado con aquel look. No ayud a desterrar aquella imagen el que,
  62. 62. aos ms tarde, reincidiera en el pintoresquismo al cubrir su campaa electoral a lomos del elefante Frankelo, que en su momento algunos pretendieron identificar como un despectivo guio al dictador, pero erraban en su apreciacin, ya que el proboscdeo era de ascendencia prusiana y luca este nombre desde su alumbramiento. Disfrut del incomparable placer de jugar algunas partidas de futboln con Ernest y de compartir ms de un bocata en el frankfurt-chiringuito situado en la acera de la Avenida del Generalsimo Francisco Franco, reubicado aos ms tarde en un exitoso
  63. 63. Ernest Lluch i Mart fue expulsado de la universidad establecimiento frente a la Universidad Politcnica. Su figura me fascin y segu con inters su trayectoria hasta el mismo da de su muerte. Me dio un vuelco el corazn cuando, en el ao 2000, escuch la inconfundible voz de Ernest al otro lado del hilo telefnico. Haba puesto mi piso en venta y por aquellos caprichos del destino y a travs de un amigo comn se interesaba por l. Por motivos de seguridad, buscaba un piso en un edificio con vigilancia continua.
  64. 64. en 1966 por razones polticas (fundacioernestlluch.com) Departimos un buen rato, intercalando los detalles de la vivienda con el recuerdo de los viejos tiempos. Qued en volver a llamarme para visitarlo pero no le dieron tiempo; pocos das despus, mora asesinado en el garaje de su domicilio. Experiment una sensacin difcil de explicar; el destino me haba concedido el privilegio de poder despedirme de un hombre bueno, de una honestidad intelectual fuera de lo comn, heterodoxo y en consecuencia incomprendido por muchos. En ocasiones, he pensado que de dilatarse la fecha del atentado y haber tenido la oportunidad de adquirir aquel piso, tal
  65. 65. vez hubiera salvado la vida, quin sabe! Hay gente que presume de hablar con el corazn y de expresar lo que piensa, pero pocos suelen plasmarlo en la realidad; es algo reservado a unos elegidos y su prctica suele resultar especialmente molesta para una mayora que acostumbra a supeditar lo conveniente a su propia conveniencia. Desengaado Ernest de los oropeles de la poltica activa, haba regresado a la docencia y pocos como l han profundizado tanto en el conocimiento del fenmeno de ETA, al que dedic buena parte de sus energas, convencido de que trabajaba para el bien de la
  66. 66. sociedad. Nadie ms pragmtico y refractario al dogmatismo se ha acercado con tanta valenta al fenmeno terrorista y a la bsqueda de soluciones racionales. Sus conclusiones nunca fueron improvisadas y, cuando crea haber aislado una evidencia, la defenda con altura de miras y con la tozudez de una mula. No me cabe duda de que su irrenunciable compromiso con la verdad condicion al fin su muerte. Bolcheviques reciclados Nada ms iniciada la Transicin, me llam la atencin el contraste entre la aparente radicalidad de un partido
  67. 67. comunista que clamaba entre otras cosas por la nacionalizacin de la banca y los impdicos abrazos que se daban con los jerarcas de la misma, a la firma de algn crdito sindicado de los que nunca se devolvan y en los que intervine profesionalmente. El PC, posteriormente Izquierda Unida, fueron rehenes absolutos de la banca y utilizados por el Gran Sanedrn cuando este decidi recuperar el poder poltico, recurriendo a lo que en su momento se dio en llamar pinza. Siempre es de agradecer que un luchador por la libertad como Ramn Tamames excesivamente mitificado
  68. 68. por su schumpeteriana Estructura econmica de Espaa decidiera un buen da hacer de su capa un sayo y desprenderse de sus mscaras. Con su loa a la dictadura de Primo de Rivera, consigui labrarse el definitivo rincn en el corazoncito de la derecha ultramontana, estableciendo su hbitat entre los sectores ms reaccionarios y ultracatlicos. Como es habitual en los de su especie, decidi recuperar el tiempo perdido, reconcilindose con el ladrillo y acercndose libidinosamente a quienes hasta entonces finga haber combatido. Los afrancesados siempre han disfrutado de un gran cartel entre la
  69. 69. Ramn Tamames. Jabato de las ultraderecha y, con este aval, Tamames protagoniz los escndalos inmobiliarios de Cava Baja en Madrid y de Casa de Arizn en Sanlcar de Barrameda, arrasando un conjunto monumental del siglo XVII. La corrupcin de los poderosos propicia tambin la corrupcin de los villanos. La cosa funciona ms o menos as: alguien se pone de acuerdo con el concejal de urbanismo o el alcalde de cualquier localidad con capacidad para recalificar suelo. Se constituye una sociedad que compra el
  70. 70. libertades y destacado ejemplar evolutivo. solar rstico a un aldeano por una miseria. El edil recalifica el terreno como edificable y la empresa solicita un prstamo hipotecario por un precio cien veces superior al que pag. Una vez repartido entre todos el beneficio, la sociedad se declara insolvente y entrega el solar a la entidad financiera como dacin del crdito. Esta tiene que devolver el dinero al Banco Central Europeo y, como se ha quedado sin l, es el Estado en nombre de todos los ciudadanos quien corre con los gastos. No puede ser ms sencillo; sin embargo, nuestros prceres aparentan sorpresa con el ensimo caso que confirma la
  71. 71. regla, en todos y cada uno de los puntos cardinales de la piel de toro.
  72. 72. Captulo 2 Funesta etapa inmobiliaria Recin terminada la carrera, fui contratado por el Grupo Inmobiliario Figueras como responsable de tesorera. Cuando entr en la empresa, el delfn Bruno Figueras que de mayorcito presidira la zozobrada inmobiliaria Habitat contaba unos doce aos. Carezco de elementos para poder evaluar su trayectoria, aunque me consta
  73. 73. el despecho de algunos de los que depositaron en l su confianza. Se dice que los pecados de los padres acaban pagndolos los hijos, a pesar de que el estudio sobre el genoma humano no ha podido establecer todava la conexin entre lo trascendente y lo fisiolgico de un fenmeno que viene preocupando a tantas generaciones. Toda la suerte que acompa en sus negocios a Jos M Figueras Bassols en un especialsimo marco socio- poltico le hubiera hecho falta a su hijo Bruno. La aparente habilidad para los negocios de su antecesor tena mucho que ver con un padrinazgo de
  74. 74. excepcin; el del ilustrsimo don Jos Mara de Porcioles, egregio notario y sempiterno alcalde franquista de Barcelona. Bruno es culpable por su parte de haber transgredido la regla de oro de la empresa familiar catalana, que no se ensea en ningn mster. Si se sucumbe a la desmesura y a un exceso de confianza en las propias posibilidades a lo que no fue ajeno su progenitor al hacerle creer que planeaba sobre el mundo, el legado empresarial del inadaptado vstago acaba pereciendo en la primera etapa recesiva con la que se enfrenta. Es el llamado sndrome de los chicos de Harvard,
  75. 75. denominacin que se aplica genricamente a los herederos empresariales, que imbuidos de agresividad neoliberal y vctimas de los credos impartidos en las News Business Schools dan al traste con el patrimonio heredado de sus mayores. Tras Jos M Figueras Bassols, estuvo siempre el amigo invisible, Jos Ildefonso Suol tal como se le conoca antes de pasar a llamarse Ildefons. Comparta este ltimo su vocacin de hombre en la sombra con la de amante de la pintura. Ambos prceres representaron la faccin del empresariado cataln ms
  76. 76. colaboracionista con el franquismo, a pesar de que, conscientes de su ubicacin geogrfica, no descuidaron ningn flanco y jams olvidaron poner una vela a Dios y otra al diablo. Construcciones Espaolas S. A. fue la empresa constructora de la que en 1970 consiguieron borrar todo vestigio y donde consolidaron su fortuna dos josemaras ilustres: Figueras y Porcioles. Su obra cumbre fue La ciudad Satlite de San Ildefonso (debi ser una debilidad de Suol la de identificar a su santo patrn con la de aquel engendro inmobiliario). Cuando Jos M Figueras disolvi Construcciones Espaolas y
  77. 77. transfiri el negociado a Edificios Trade, invirti grandes cantidades en una campaa de olvido, sin reparar en gastos y prohibiendo expresamente a todo su personal cualquier referencia a la empresa embrionaria. Recal en Construcciones Espaolas cuando estaba a punto de iniciarse la mayor operacin de maquillaje empresarial realizada en Espaa. Sus oficinas estaban ubicadas en la calle Roselln de Barcelona, donde la cola de inmigrantes patrios con intencin de adquirir los ltimos pisos de San Ildefonso a 185.000 pesetas daba la vuelta a la manzana. Paralelamente, se
  78. 78. culminaba la construccin de los innovadores edificios Trade en Gran Va de Carlos III, acreedores a premios arquitectnicos e ideales para el lavado de una deteriorada imagen corporativa. Las viviendas de San Ildefonso estaban subvencionadas por el Ministerio de la Vivienda con 60.000 pesetas por unidad. Figueras tan solo dedicaba 30.000 al coste de construccin y fueron vendidas a un precio medio de 175.000 pesetas. Es uno de los negocios ms redondos que ha visto este pas. Sin arriesgar la menor inversin y partiendo de una subvencin que duplicaba el coste de cada vivienda,
  79. 79. representaba el sueo ms hmedo para cualquier empresario. Seguro que el mismo Franco hubiera montado en clera de haberse enterado de aquel negocio fraudulento que se nutra de sus paternalistas subvenciones; pero el amiguismo entre camisas viejas y la corrupcin estaban tan arraigados que ni l mismsimo Caudillo hubiera podido frenar aquella perniciosa espiral. Durante la construccin de la ciudad Satlite de San Ildefonso, los camiones de cemento entraban por el acceso principal controlado por un funcionario del Ministerio de la Vivienda y poco despus salan por
  80. 80. Jos M de Porcioles. Alcalde franquista, notario liberal y una puerta trasera en direccin a las promociones de lujo de los dos socios. La sustitucin de cemento por otro de menor calidad y el exceso de arena en la mezcla fueron causa directa de las grietas que al poco tiempo se produjeron en los bloques de San Ildefonso por las que se colaba un nio de doce aos. Tuve en mis manos el presupuesto de pintura aprobado para cada piso: 500 pesetas. Ni brochas ni rodillos; la manguera era la nica herramienta permitida a aquellos deshonrados pintores a los que
  81. 81. padrino de Figueras Bassolt. incluso se les privaba del elemental honor de empuar la brocha gorda. Lleg el momento de instalarnos en los confortables edificios Trade; era el pistoletazo de salida de la operacin Cambio de imagen. Me adjudicaron un despacho con una vista espectacular; me senta importante y todava inconsciente del historial que arrastraba la empresa. Figueras esbozaba constantemente una media sonrisa y ejerca siempre de poli bueno; para aplicar consignas de bajo perfil, contaba con media docena de esbirros de colmillo retorcido, macerados en rancias servidumbres al Rgimen.
  82. 82. En cierta ocasin, estbamos despachando y recibi una llamada de Porcioles. En el transcurso de la misma pude hacerme una idea aproximada de lo tratado; finalizada la conversacin, las instrucciones que me traslad Figueras no dejaban ninguna duda al respecto. El seor alcalde le haba hecho saber que Madrid ltimamente vena detectando que Banca Catalana insista en su amparo a las corrientes catalanistas y todo empresario cataln afecto vena obligado a reafirmar ms all de toda duda su lealtad al Rgimen. Porcioles estaba haciendo una recomendacin que equivala en la prctica a una orden. Era
  83. 83. necesario desvincularse de cualquier colaboracin con la entidad entonces presidida por Jordi Pujol y Figueras me traslad el encargo de la inmediata venta de las acciones de Banca Catalana en poder de su grupo familiar. Tuve que negociar la operacin con la entidad bancaria, ya que los ttulos eran sindicados y no cotizaban en Bolsa. A pesar de contar con una lista de espera de compradores particulares, hubo que ceder en una rebaja sobre la cotizacin del momento, debido a que Figueras no haba sido el nico empresario advertido por el establishment franquista y la presin vendedora se
  84. 84. haba hecho notar en los ltimos das. Unos meses ms tarde y por caprichos del destino, mi actuacin profesional se iba a desarrollar en el grupo financiero de Banca Catalana. De haberlo sabido, hubiera apercibido a Jordi Pujol para que tomara nota de por dnde le iban a venir los tiros. Al causar baja uno de los antiguos empleados de contrastado colmillo retorcido, me fue encomendada una de sus funciones que produjo un gran impacto en un alma todava cndida como la ma, que haba abrevado en los arroyos de una banca, que hasta donde yo haba podido percibir, guardaba
  85. 85. todava las formas. Recib el encargo de entregar cada mes 100.000 pesetas en efectivo a la secretaria del alcalde de Cornelia (municipio al que perteneca la ciudad Satlite). No tard en descubrir el concepto de aquel pago: un buen da acud a la promocin inmobiliaria y fui testigo de un espectculo que me turb; unos pequeuelos, ajenos a cualquier peligro, chapoteaban alegremente en un barrizal maloliente receptor de aguas fecales. Desde haca tres aos, Construcciones Espaolas S.A. vena obligada a instalar un colector y nadie pareca estar por la labor. Realic algunas pesquisas; la obra estaba
  86. 86. presupuestada en 30 millones y las 100.000 pesetas mensuales que me haban encargado entregar al seor alcalde constituan el argumento para que el edil demorara ad infinitum la construccin de aquella infraestructura. Lo consult durante una semana con la almohada y decid presentar mi dimisin; no quera formar parte de aquella felona, aunque fuera en calidad de mensajero. Tena proyectado casarme en dos meses, pero mi decisin estaba tomada; no se trataba de ninguna heroicidad; en aquella poca un joven economista cataln con experiencia bancaria, tena trabajo asegurado en una
  87. 87. semana. En cualquier caso, me cas, me fui de viaje de bodas y al regresar me puse a buscar un nuevo empleo. Jos M Figueras estaba tan complacido con el xito de su cambio de imagen, que aos ms tarde pens en convertirse nada menos que en la reencarnacin de Camb. En 1977 se present a las elecciones generales al frente de una coalicin de partidos denominada Lliga de Catalunya, tratando de emular al histrico partido catalanista del primer tercio del siglo XX. Consider que los damnificados de la ciudad Satlite no iban a ser un problema ni un altavoz contra su
  88. 88. candidatura; ellos jugaban en una lliga distinta y en realidad la mayora de sus habitantes no identificaban a un Figueras instalado en su pedestal con el responsable de sus pesadillas. A pesar de ello, su proyecto poltico fracas estrepitosamente. Pas el resto de su vida buscando un instrumento que le permitiera redimirse de su mala conciencia y ocupar un lugar en la historia. Tras la fracasada intentona poltica, prob con el mecenazgo y, apurando sus ltimas influencias, intent el reconocimiento social accediendo a la presidencia de la Cmara de Comercio. Al finalizar su mandato,
  89. 89. pretendi a la desesperada pasar a la posteridad como introductor en Catalua del rugby americano. Todo daba a entender que los vicios adquiridos al amparo de 40 aos de paz no le permitieron manejarse con soltura en democracia. Espero que su paso por el purgatorio no se dilate en exceso, ya que lo vi en varias ocasiones departiendo con otros buenos feligreses, en la escalinata de la iglesia de la Salle Bonanova presumiblemente tras propinarse una buena racin de golpes de pecho. En el fondo, tan solo era uno ms entre tantos otros y lo nico novedoso para m fue que me pill
  90. 90. cerca.
  91. 91. Captulo 3 Inmersin en la banca de negocios Banca frente a poltica Experimento la sensacin de haber ido atravesando distintas encrucijadas a lo largo de mi etapa acadmica y profesional en un marco cronolgico de transformacin socioeconmica, en el que, en mi caso, adquiere mayor protagonismo el mundo de las finanzas; un mundo que en Espaa es un pauelo y
  92. 92. que lo era mucho ms cuando desembarqu en l hace cuarenta aos. Tras mi viaje de bodas y previo paso por el correspondiente headhunter, la casualidad me llev a ocupar el puesto de director de gestin patrimonial de DACSA, la sociedad de inversin y gestin de patrimonios del Grupo Banca Catalana. Tuve la oportunidad de trabajar a la sombra del nico banquero atpico que se ha cruzado en mi camino: Jordi Pujol i Soley. A diferencia de sus colegas, antepona la construccin de Catalua y el respaldo a su tejido industrial al beneficio a corto plazo. Reconozco que
  93. 93. su figura me impact, no solo porque sometido al cerco del franquismo lograra salir airoso de tan desigual lucha, sino porque consigui que los resultados de una entidad acosada y bajo sospecha fueran en aquellos aos ms que satisfactorios. Por un momento pens que era posible conjugar banca con ideales, pero no tard en comprobar que se trataba tan solo de la excepcin que confirmaba la regla. Banca Catalana no era un banco al uso, era la locomotora econmica del catalanismo y uno de los escasos atajos financieros en Catalua, exentos de servidumbres al Rgimen. Hoy han sido puestas en valor
  94. 94. las capacidades negociadoras y el posibilismo de Pujol durante sus ms de dos dcadas al frente de la Generalitat de Catalunya, pero pudo beneficiarse de un entrenamiento intensivo y exigente en un medio totalmente hostil. Acumula el mrito de haber lidiado con un rgimen poltico, que mostraba por el nacionalismo cataln la misma consideracin que por rojos, judos y masones. A finales de 1974, abandon el grupo de Banca Catalana, aunque segu manteniendo un estrecho contacto con mis antiguos compaeros de profesin, con los que coincida habitualmente
  95. 95. como miembro del Instituto de Analistas de Inversiones. Jordi Pujol, por su parte, dej la presidencia en 1977 para dedicarse en cuerpo y alma a la poltica. Jordi Pujol i Soley. Junto a Ernest Lluch y Miguel Herrero y Rodrguez de Min, mis dolos de cabecera. Los nicos que lograron hacerme creer que los principios morales pueden convivir con actividades de
  96. 96. mximo riesgo. Por encima de cualquier ideologa, acumulan lo que para m son las tres virtudes capitales en peligro de extincin y que en el mejor de los casos sobreviven dispersas: inteligencia, sabidura y honestidad intelectual. Desde mi nuevo puesto de trabajo, segu con sumo inters la evolucin financiera del grupo de Banca Catalana.
  97. 97. La profunda crisis industrial se empezaba a reflejar en las participaciones industriales de la matriz y en los resultados de su filial Banco Industrial de Catalua, pero esta situacin no se diferenciaba en absoluto de la de Urquijo, Bankunin y resto de bancos industriales, que acabaran siendo igualmente borrados del mapa, sin que nadie manifestara un especial inters en procesar a sus presidentes. El mayor pecado de Banca Catalana aparte de haber apostado con excesiva nostalgia por un tejido industrial cataln en crisis fue un crecimiento excesivamente rpido, que colision
  98. 98. frontalmente con una severa y siempre inesperada crisis financiera. Banca Catalana fue intervenida en 1982, mientras que en el BBV se frotaba las manos el hoy indultado Alfredo Senz, a la espera del regalo que Felipe Gonzlez iba a poner en sus manos, al precio de una peseta por accin y que poco ms tarde sera correspondido con el apoyo de la entidad vasca a la reconversin industrial espaola. Si en la actualidad obligaran a bancos y cajas a valorar su patrimonio inmobiliario e industrial a precios de mercado, el 75% de los mismos deberan ser intervenidos de inmediato y habra que revitalizar
  99. 99. con carcter de urgencia el Fondo de Garanta de Depsitos. Va Rajoy a atreverse tal como ha anunciado a coger el toro por los cuernos? O se limitar a la tradicional y socorrida operacin de maquillaje? Por si acaso el anuncio va en serio, los grandes bancos ya estn creando sociedades paralelas en las que aparcar sus inmuebles (Altimira. Aliseda, Anida etc.), logrando con ello que ponderen al 100% en los activos de riesgo. Dos aos despus de la intervencin de Banca Catalana, la Fiscala representada por los comunistas Carlos Jimnez Villarejo y Jos Mara Mena
  100. 100. promova una querella contra Jordi Pujol, pocos das antes de que fuera reelegido presidente de la Generalitat de Catalua. El gobierno socialista de Felipe Gonzlez, todava identificado con el marxismo y disputando a Pujol la supremaca poltica en Catalua, aprovech la crisis industrial y bancaria para forzar la cada de una institucin molesta para el lerrouxista PSOE de los ochenta. Intent deshacerse del rival poltico promoviendo su procesamiento, pero, por fortuna para ste, las enrocadas y altas instancias jurdicas espaolas estaban ansiosas por homologarse con Europa y por aparentar
  101. 101. sacudirse el lastre que las ligaba osmticamente a un rgimen fascista. Declinaron utilizar la parte oscura de una Constitucin pactada con la dictadura, que de habrselo propuesto les brindaba argumentos de sobra, tanto para descabalgar a Pujol, como para estrangular cualquier palpito surgido desde Catalua. Sera impensable, por ejemplo, que el actual y contaminado Tribunal Constitucional tras recuperar nostlgicas querencias revocara hoy una ley como la LOAPA. Mientras que el socialismo espaol miraba con indisimulado recelo la emergente y recuperada identidad
  102. 102. catalana, ABC nombraba a Pujol Espaol del ao. En distintas ocasiones, se hizo patente la secreta admiracin y matizada envidia que la figura de Jordi Pujol despertaba en Felipe Gonzlez. Mientras el PSOE segua aferrado al marxismo, Pujol identificaba a su recin creado partido con la social-democracia escandinava. Cuando las circunstancias socio- polticas le obligaron a reconducir a su partido hacia el centro-derecha, el PSOE se apresur a declararse social- demcrata. Podra decirse que Pujol se convirti, desde entonces, en el oscuro objeto del deseo por parte del
  103. 103. socialismo y, aunque resulte paradjico, en su tantlico referente, obsesionado por arrebatarle la frmula secreta de su identificacin con la mayora social catalana. Volv a reencontrarme con Jordi Pujol en 1988, cuando una representacin de BANIF fue recibida en el Palau de la Generalitat, con motivo de los veinticinco aos de su fundacin. Viv un momento de jocoso y reprimido morbo, cuando lleg el momento de presentarle al consejero-delegado de la entidad, Gonzalo Milans del Bosch a tan solo siete aos del 23-F. Durante una fraccin de segundo, percib que el
  104. 104. President frunca levemente el ceo en un inconsciente gesto de sorpresa tal vez preguntndose si era un 28 de diciembre, pero, dada la solemnidad del acto, de inmediato recuper el control y sigui a lo suyo. Al da siguiente recib una llamada del Palau, para descartar que aquel Milans del Bosch fuera el famoso sobrino de la gabardina, que se dijo haba participado en el fallido golpe. Si en Espaa no se produce un autntico cataclismo, ser siempre la derecha sociolgica la que tenga la ltima palabra; la izquierda es un instrumento ms en sus manos y a la que
  105. 105. solo conceden cancha en periodos puntuales y por razones estratgicas. En realidad, viene siendo as desde las Cortes de Cdiz y no parece que tras la Transicin hubiera cambiado nada en absoluto. En el bando de unos preconstitucionales y sumisos demcratas con escasa y muy discutible legitimidad para ser consagrados Padres de la Patria, haba especial cuidado en no enervar a unos postfranquistas, cuyo control institucional perdur hasta que vieron garantizado su futuro en las metamrficas y risueas faces de sus retoos. El gobierno socialista, en lugar
  106. 106. de presentar batalla en este terreno, quem sus naves en variopintos menesteres, sin caer en la cuenta de que estaban cediendo de forma irreversible todos los resortes del poder. Desde entonces, todo sigue atado y bien atado, en el contexto de una democracia que, en esencia, sigue siendo tan orgnica como lo fue en tiempos del Caudillo. Un colectivo misgino Tras la redencin democrtica y a pesar de la profusin de maquillajes, el neo-franquismo se mantuvo firmemente enraizado en todas y cada una de las instituciones patrias. Sirva de botn de
  107. 107. muestra el colectivo de Agentes de Cambio y Bolsa; una hermandad que hasta el big bang de 1989 y en comunin con sus servidumbres polticas no cambi ni uno solo de los hbitos adquiridos a lo largo de cuarenta aos. En 1973 el Agente de Cambio y Bolsa Jos Pamies representante del colectivo en el tercio sindical casi se desmorona en el parqu al enterarse por el Reuter del atentado a Carrero Blanco. El color de sus mejillas pas de su habitual bermelln al rosceo y de este al blanco polar en pocos segundos; por momentos, perdi la nocin del tiempo y, desorientado, no saba si tena
  108. 108. que comprar o vender. Pocos aos despus, se vera implicado en la primera crisis de Rumasa, al haber liderado la colocacin de las famosas Rumasinas. Clientes, amigos y conocidos perdieron todo lo invertido tras confiar en su desaforada recomendacin. No resisti la presin y pocos das despus decidi autoinmolarse. Algunos afectados sin entraas definieron el suceso como dao colateral; sin embargo, la Santa Madre Iglesia, desautorizando a su San Agustn, permiti que fuera enterrado en tierra santa.
  109. 109. M Angeles Vallv Ribera. Mi Agente de Cambio y Bolsa preferida y la primera mujer en conseguirlo (no en ser mi preferida, sino en ser la primera fedataria pblica de las Espaas). Las oposiciones a Agente de Cambio y Bolsa no cabe ms que calificarlas de draconianas para el ciudadano de a pie por muy capaz que fuera. Superadas las pruebas de aptitud, el nepotismo era el
  110. 110. siguiente reto. Ser miembro del Opus Dei puntuaba lo suyo, a pesar de que no fuera condicin suficiente. Haba que superar la definitiva y pintoresca prueba de idoneidad ante los miembros de la Junta Rectora, comandada por su Sndico-Presidente. Utilizaban un juego de bolas blancas y negras, que uno a uno iba introduciendo en un recipiente. Si apareca una sola bola negra, el aspirante era rechazado de inmediato y a ninguno de sus miembros se le exiga la menor explicacin. Utilizando este corporativista tamiz, haban impedido a lo largo de los aos el acceso a los sospechosos de desafeccin ideolgica
  111. 111. y tambin a cualquier hembra por el mero hecho de serlo. Mara Angeles Vallv logr romper en 1971 el veto y consigui, al fin, ser la primera dama aceptada a regaadientes por el Colegio de Agentes de Cambio y Bolsa. No haban transcurrido todava doscientos aos desde que la Iglesia catlica decidiera que las mujeres tenan alma, cuando unos fedatarios pblicos acordaban en Espaa por estrecho margen que las fminas podan ser ungidas para medrar tanto como los hombres y mediar pblicamente en el mundo de las finanzas. El da de su estreno, me encontraba
  112. 112. en el parqu de la Bolsa de Barcelona distribuyendo mis rdenes de compra- venta. De repente, lleg a mis odos un creciente murmullo, que en un primer momento relacion con el runrn con el que los agentes y apoderados obsequiaban habitualmente a todo visitante que osara encaramarse a la tarima de contratacin. No solan parar hasta que el intruso caa en la cuenta y a trompicones bajaba avergonzado los dos escalones que le separaban del mundo de los mortales. El corporativo abucheo no iba dirigido en aquella ocasin a ningn intruso; era el espontneo recibimiento a la primera mujer que
  113. 113. haba tenido el valor de optar y por fin acceder al cargo de Agente de Cambio y Bolsa. Fue uno de los espectculos ms bochornosos que viv en el viejo parqu de la Bolsa de Barcelona. Transcurridos unos minutos que me parecieron una eternidad, el decano Borrell, como si de Julio Csar se tratara, levant con parsimonia las manos para apaciguar a la turba. El acontecimiento me produjo autntica vergenza ajena, habida cuenta de que los protagonistas eran individuos con los que departa habitualmente. Desde aquel da en mi imaginario tocaron fondo como colectivo. Tal vez alguno guardara silencio, pero no
  114. 114. recuerdo que nadie saliera pblicamente en defensa de la recin incorporada. Mi natural tendencia a alinearme con los menos favorecidos hizo que, a partir de aquel momento, apoyara dentro de mis posibilidades a Mara ngeles, pasndole todas las operaciones que pude. Por si acaso algn da se me olvidaba, Montse Arqu, directora del Servicio de Estudios de DACSA y feminista de pro, se encargaba de recordrmelo. Poco a poco, M ngeles logr superar el boicot inicial y jams pude apreciar el mnimo rencor en su semblante. No me cabe duda de que aquel incidente lo lleva indeleblemente
  115. 115. grabado en su memoria. A partir de aquel momento el Opus Dei, que no tiene nada de feminista, pero aprovecha cualquier resquicio para velar por sus propios intereses, puso a sus huestes femeninas a preparar las oposiciones. Sucesivamente consiguieron colocar a Iluminada Garca e Isabel Estap (desposada con el supernumerario y famoso reciclador de homosexuales Enrique Rojas), que aprovecharon el trampoln cataln para saltar posteriormente a la Bolsa de Madrid y presumir, ambas, de ser la primera dama Agente de Cambio y Bolsa en sede capitalina, ocultando su
  116. 116. periplo cataln. Paradjicamente, fue al padre de esta ltima, Fabi Estap, a quien en toda mi vida o echar ms pestes sobre el Opus Dei. Por mucho ruido que armen y por muchos altavoces mediticos de los que dispongan, jams podrn arrebatarle a M Angeles Vallv el honor de ser la primera Agente de Cambio y Bolsa de las Espaas. Decisiones que marcan una trayectoria Durante mi etapa profesional en el grupo de Banca Catalana, nuestros mximos competidores y, sin embargo, amigos fueron la gente de Gesfondo-Banco
  117. 117. Urquijo, con Ramn Trias Fargas al frente. Ramn trat de convencerme en varias ocasiones para que me afiliara a su partido de cuadros Esquerra Democrtica de Catalunya. Yo no estaba demasiado ni por la poltica ni por el inters de enrolarme en ella, aunque la cercana a Pujol haca que simpatizara con su movimiento poltico. Cuando ya en tono de broma, Trias Fargas segua insistiendo, yo contraatacaba recomendndole que se pasara a Convergencia, ya que le deparara mejor futuro. Parece que al fin se rindi a mi capacidad de persuasin, pues acab siendo investido, nada menos, que
  118. 118. presidente de CIU. Al coincidir en alguna ocasin, recordbamos la ancdota y se rea con su caracterstica y estentrea voz. No olvidar a aquel hombre de tintes calidoscpicos y juicios contundentes. No me sorprendi la ancdota en la que un diputado comunista se dirigi a l llamndole compaero; la respuesta de Ramn fue automtica: Ah!, pero usted tambin estudi en Oxford?. No hay mejor forma de definir la personalidad de un hombre que no estaba dispuesto a renunciar a su condicin intelectualmente elitista, compensada con un aire calculadamente socarrn.
  119. 119. En 1974 me haba incorporado en comisin de servicios al comit burstil de la papelera Torras Hostench cuando en la empresa ni siquiera haban odo hablar de KIO y muy poco de Javier de la Rosa. Fue all donde me tropec por primera vez con Juan Antonio Ruiz de Alda. En un primer momento, aquel nombre me son a gesta patritica. Era un tipo curioso; consejero-delegado de BANIF que disfrutaba con su Hewlett- Packard diseando operaciones; de ah su presencia en una comisin propia de analistas de menor rango. Deb de caerle bien, ya que a los pocos meses me ofreci la posibilidad de incorporarme a
  120. 120. su empresa como subdirector regional en la nueva sede que la entidad iba a inaugurar en Barcelona. Era la decana en Espaa y la primera entre las sociedades de gestin institucional y banca de inversin; una oferta difcil de rechazar para un joven economista. Jos Mara Gonzlez de Len, Agente de Cambio y Bolsa eventualmente destinado en Barcelona, ejerci de hombre bueno y me ayud a diluir cualquier duda. Sent abandonar el grupo de Banca Catalana, pero aquella decisin evit que, pocos aos despus, tuviera que padecer su acoso y derribo. Ruiz de Alda se deslig de BANIF al
  121. 121. vender sus acciones al Banco Hispano Americano, poco despus de que este adquiriera la empresa. Tras recalar durante una temporada en el Banco de Bilbao, accedi al cargo de Subgobernador del Banco de Espaa, gestionando con habilidad la peor crisis bancaria que el pas haba sufrido hasta entonces. Al poco tiempo de cesar en el cargo, pereci en accidente de circulacin junto a su hijo Miguel. Pueden llamarme paranoico, pero nunca vi claro aquel accidente de un camin chocando frontalmente con su vehculo, en un momento de oscuras convulsiones financieras y en pleno procesamiento del
  122. 122. gobernador Mariano Rubio. Juan Antonio era hombre de principios y honesta tozudez, que se haba granjeado la enemistad de personajes que acostumbran a medrar por encima del bien y del mal. Siempre abrigar dudas respecto a aquel accidente, al igual que sobre el asesinato de los marqueses de Urquijo. Por supuesto que no poseo ninguna evidencia, pero puedo dar fe de cmo el marqus se opona como gato panza arriba a que el Hispano Americano se quedara con su banco. Durante aos consigui impedir la operacin y, una vez eliminado, esta se realiz sin mayores contratiempos. Una
  123. 123. vez suicidado el nico testigo de cargo, Rafi Escobedo, se diluy cualquier posibilidad de que aquel luctuoso acontecimiento pudiera ser algn da aclarado. Alberto Oliart. Uno de los escasos banqueros al que se puede salvar de la quema. Probablemente debido a que su paso por el sector financiero fue fugaz y no tuvo tiempo de contaminarse. A raz de la compra de BANIF por
  124. 124. parte del Banco Hispano Americano, tuve ocasin de encontrarme con Alberto Oliart, a la sazn consejero director general de la entidad, a quien acompaaba en sus visitas a Barcelona el hoy divulgador cientfico Eduard Punset, en su calidad de director del Servicio de Estudios del Banco. No poda imaginarme en aquel tiempo que me encontrara frente a dos ministros in pctore. El paso de Oliart y Punset por la banca fue relativamente fugaz, al ser muy pronto requeridos para la poltica por Adolfo Surez. Si tuviera que definir a Alberto Oliart en aquella etapa de su vida, dira que era un hombre
  125. 125. desgraciadamente afortunado; la suerte le sonri en dos ocasiones a travs de la lotera, pero le fue cruel y esquiva en el mbito familiar. Sus hijos Alberto y Antonio fallecieron en sendos accidentes. Su hija Isabel fue compaera e n BANIF y disfrut de su cmplice amistad al compartir paisanaje. Era la responsable del departamento de arte de BANIF y, tal vez porque el arte no tiene fronteras, acab compartiendo el pan y la sal con Joaqun Sabina. Cuando abandon la entidad, perdimos el contacto, pero sent alivio al enterarme de que supo rectificar diecinueve das y quinientas noches ms tarde.
  126. 126. Eduard Punset. Su mayor mrito radica en no haber destacado ni como poltico ni Punset es un sabio tan multidisciplinar como despistado. En una ocasin tras ser nombrado ministro de Relaciones con las Comunidades Europeas, deba acompaar al rey en uno de sus viajes y lleg corriendo al aeropuerto con la corbata colgando del cuello. Juan Carlos, en un acto espontneo, le ayud a hacerse el nudo. No creo que mucha gente pueda presumir de que un rey le haya anudado la corbata, aunque tampoco creo que Eduard le concediera a aquella ancdota mayor importancia.
  127. 127. como banquero, (caricatorres) En 1982 se produjo la absorcin de Bankunin por parte del Hispano Americano. Acompaado del director de Recursos Humanos, me desplac a la sede del absorbido banco, con el encargo de hacer bajar a la tierra a alguno de los directivos que se agarraban heroicamente a la moqueta, pese a que su Consejo de Administracin ya haba decidido su suerte. All estaba, en su canonja y con aires de grandeza, Caries Tusquets Trias de Bes, que poco antes haba sido centro de atencin por parte de la prensa al haber mediado como tesorero del Bara en el fichaje de Maradona. Recuerdo
  128. 128. que trat de intimidarnos, girando displicentemente hacia nosotros el dorso de su mueca, con la aviesa intencin de deslumbrarnos, aprovechando el impacto de un rayo de sol en su rolex de oro. Con todo el dolor de mi corazn, tuve que anunciarle que a partir de aquel momento pasaba a convertirse en consultor comercial. Creo recordar que no dur ms de una semana en la entidad. Amparndose en su influyente familia, lanz su anzuelo en el Ilustre Colegio de Mdicos y, a partir de entonces, inici una meterica carrera con base en Fibanc llena de claroscuros, que ms tarde generara un buen nmero
  129. 129. Caries Tusquets Tras de Bes. El hombre del rolex de de damnificados entre clientes y algunos colaboradores que huyeron despavoridos. No voy a malgastar fuerzas para lanzar piedras sobre el tejado de tan ilustre miembro del colectivo burgus cataln, que a pesar de contar con un puado de garbanzos negros constituye el ltimo reducto de la resistencia civil catalana. No creo que Tusquets llegue a reconocrmelo, pero, de no haber mediado aquella amarga entrevista, es posible que hubiera continuado toda su vida como uno ms
  130. 130. oro. (adn.es) de los bancarios fagocitados por otro entidad. Recientemente, le vi formando parte de la Comisin de notables que iba a solventar los problemas de Catalua y el corazn me dio un vuelco; menos mal, pens, que la presidencia est ocupada por mi compaero de pupitre Salvador Alemany. Bankunin y Banco Urquijo fueron fusionados por decreto, pasando a denominarse Urquijo-Unin y a rengln seguido absorbidos por el Banco Hispano Americano. Paralelamente, su divisin de capitales y su Gestora de Fondos pasaron a depender de BANIF. Por aquel entonces, Ramn Trias ya
  131. 131. haba abandonado la entidad y estaba dedicado en cuerpo y alma a la poltica. Hubiera sido violento que, junto a su mtico Departamento de Estudios, el maestro Trias hubiera pasado a depender de mi regional, en la que no me hubieran permitido darle cancha, debido al severo enroque corporativo que conlleva toda absorcin bancaria, en la que el pez grande se come siempre al chico por muy eminente que este sea. En plena crisis de los ochenta y tras una drstica reduccin de su capital, las entidades financieras afectadas pasaban a depender del Fondo de Garanta de Depsitos, quien, tras su saneamiento,
  132. 132. proceda a vender sus acciones a un banco o a un grupo de bancos la mayor parte de ocasiones, al simblico precio de una peseta por accin. En los casos de Bankunin y de Banco Urquijo, estaba previsto que fueran adquiridos por un pool formado por los grandes del sector pero, inesperadamente, el Banco de Espaa forz al Hispano Americano a adquirir ambas entidades con tan solo una reduccin del 50% sobre su valor nominal en el primer caso y de un 25% en el segundo. Tan peregrina e irresponsable imposicin contribuy a lastrar todava ms las cuentas de una
  133. 133. entidad que ya empezaba a mostrar los efectos de la nefasta gestin de sus rectores Alejandro Albert y Jaime Soto Lpez-Driga, que haban logrado maquillar momentneamente la situacin con trapicheos y alianzas forneas, forzando un inestable equilibrio que se derrumb en 1985 cuando el accionista Commerzbank dijo basta y se vieron forzados a dimitir, dejando paso a mi paisano, el bombero Claudio Boada. Pocos conocen que, con el dinero amasado por la venta de antibiticos y antes de su definitivo asalto a Banesto , Mario Conde intent la compra de Banco Urquijo-Unin, tras ser saneado
  134. 134. por Claudio Boada. El viejo sanador, al dictado de su instinto de perro viejo, decidi rechazar la oferta de Conde y vendrselo a los March, a pesar de que el engominado nuevo rico fuera el mejor postor. El mismo Claudio concedi a los mallorquines el correspondiente crdito blando, facilitndoles as la compra de un banco que haba sido el orgullo de un infausto y malogrado marqus. Pretenda Boada por algn oculto motivo favorecer a los March o simplemente no se fiaba de Conde? Claudio Boada Villalonga. Listo como
  135. 135. una ardilla y permanentemente obligado a elegir entre el pragmatismo y las servidumbres ticas. Se vio obligado en ms de una ocasin a pegar un puetazo sobre la mesa y, por ello, algunos le llamaron el Claudillo. Es, sin embargo, un mrito aadido para cualquier cataln el hacerse respetar en la
  136. 136. corte madrilea. Sea como fuere, ah termin definitivamente la mtica Divisin de Capitales y el Servicio de Estudios de Banco Urquijo. Su capital humano forjado durante aos se dispers por distintas entidades que se aprovecharon de las sinergias de aquella gran escuela. Ah estn algunos de sus eminentes y heterodoxos alumnos, ocupando entre otras las presidencias de Telefnica y La Caixa.
  137. 137. Captulo 4 BANIF, una historia de amor y odio En corral ajeno Contemplar el desarrollo de los acontecimientos desde sede barcelonesa, me hizo perder el cafelito de media maana en la calle Serrano pero, en compensacin, me facilit la perspectiva adecuada para poder analizar los acontecimientos con el suficiente distanciamiento y la necesaria
  138. 138. serenidad de espritu. Vivir en Barcelona siempre fue para m, adems de un requisito de identificacin personal, el espacio donde mis biorritmos alcanzaron pleno rendimiento. Por ello, rechac reiteradas propuestas de traslado a Madrid. No creo que influyera la opinin de un campechano cliente y futuro bigrafo real, Jos Luis de Vilallonga, que pese a ser tan solo marqus superaba en nobleza al mismsimo duque de Lugo y ya no digamos al de Palma: Vivir en Madrid? Ests loco!, aquello es un poblacho manchego lleno de gente de pueblo. Una capital europea de la
  139. 139. cultura con cinco teatros! Qu diferencia con Barcelona! Los catalanes tenemos una frontera con Francia y los madrileos con Navalcarnero; eso con el tiempo se paga. Creo sinceramente que exageraba o al menos se precipit en sus conclusiones, ya que es de justicia reconocer que Madrid ha mejorado mucho en cuestin de teatros. Lejos de mi intencin herir la susceptibilidad de mis lectores madrileos al constituirme en altavoz de los chascarrillos de un noble y donjuanesco bon vivant, que presuma de haber salvado el pellejo durante la Guerra Civil al hacerse pasar por
  140. 140. muerto. En compensacin, voy a narrar una ancdota que demuestra bien a las claras que los catalanes no acabamos de sacudirnos del todo nuestros ancestros payeses: Tena yo en BANIF un compaero de fatigas que haba realizado una gran gestin con el patrimonio de un cliente madrileo residente en Barcelona, que entre otras cosas se dedicaba a la caza mayor. En agradecimiento, le invit a un safari por Kenia, a cazar leones comehombres, as como lo oyen. Mi colega siempre ha sido un poco inconsciente y acept la invitacin. Regres impresionado de la experiencia, aunque por supuesto no
  141. 141. dispar un solo tiro. Dispona mi compaero de una masa familiar en el Peneds con un bosque cercano en el que abundaban las garzas, lo que entusiasm al citado cliente, que disparaba a todo lo que se mova. En justa reciprocidad, mi colega organiz una nueva cacera mucho ms cercana y modesta, esta vez de aves. El hombre se present en la finca con un todoterreno y pertrechado con un traje de camuflaje y rifles de mira telescpica. A todos nos sorprendi un poco aquella indumentaria, pero sin darle mayor importancia tras un refrigerio nos dirigimos al bosque. Al acercamos al
  142. 142. lugar, el gran cazador blanco pregunt: Dnde estn las garzas?. Pues por aqu, le contest mi amigo, sealando unos pjaros de la familia de los crvidos con la barriga blanca y de un tamao que no supera los 35 centmetros. El hombre se qued plido por momentos; estaba convencido de que bamos a cazar garzas reales. A este pajarraco de barriga blanca se le conoce en Catalua como garsa y de ah toda la confusin. No qued ms remedio que emborrachar al frustrado cazador con el mejor vino del Peneds y con la esperanza de que, al despertar, creyera que todo aquello haba sido una
  143. 143. pesadilla. Mi postura profesional era bien conocida y cualquier aspirante a ocupar un silln capitalino saba que no iba a encontrar en m rival alguno, l al vez, por esta razn, me convert en el confidente de la mayora de mis colegas madrileos, enfrascados en sus luchas palaciegas. Alguien decidi que mi voluntario ostracismo deba de ser recompensado. Saltndose cualquier protocolo, fui distinguido con un puesto en el Consejo de la Sociedad de Inversin del Grupo. Durante aos compart mesa de Consejo con el presidente de la Bolsa de Madrid
  144. 144. Antonio Zoido y con el actual director general de La Caixa, Juan Mara Nin que entiendo lleg demasiado tarde a la entidad catalana para evitar un clienticidio como el de Criteria. Nin procede del sector comercial bancario y debatimos ampliamente sobre los aspectos ticos de las inversiones financieras. Con independencia de coyunturas burstiles, para un inversor medio, es una redundancia participar accionarialmente en un pool corporativo de valores cotizados en Bolsa, fcilmente adquiribles en el mercado sin duplicidad de comisiones. Lo de Criteria cabe considerarlo un diseo
  145. 145. propio de un nefito torpn o una faena a clientes y empleados. Los primeros han quedado como damnificados irredentos de unas acciones que llegaron a perder el 50% de su valor, mientras que 28.000 empleados deben hacer frente, adems, al crdito personal concedido por la propia entidad de hasta 30.000 euros a ocho aos (prorrogado posteriormente a diez). Su situacin es parecida a los que pierden su casa y siguen siendo deudores de la hipoteca. La Caixa, por su parte, ingres 4.000 millones que le vinieron de perilla para ayudar a su recapitalizacin. Dos errores elementales que
  146. 146. Juan Mara Nin. Mi aorado compaero de pupitre oval. infringen el abe de un inversor: 1. Evitar la redundancia de cualquier producto financiero (mueca rusa) que suele duplicar o triplicar las comisiones percibidas por la entidad promotora. 2. Prohibido endeudarse para invertir en Bolsa. La inversin burstil debe nutrirse siempre del ahorro prescindible. Tal vez los incautos inversores de Criteria ignoraban estas dos reglas de oro, pero les puedo garantizar que mi
  147. 147. estimado Nin las conoca de sobra; yo mismo me encargu de su catequesis. La entidad se beneficia, adems, de un gratuito argumento comercial para apaciguar a los clientes cuando estos van a quejarse al director o empleado de oficina: Qu me va usted a contar, si yo tambin estoy pillado!. En demasiadas ocasiones, los clientes y empleados de determinadas instituciones padecen un sndrome reverencial al considerarlas poco menos que sus guas espirituales. En esta ocasin, se trataba
  148. 148. Isidre Fain. Del ala ms dura de la vieja escuela del Urquijo y devoto siervo de San Josemara. (xsiforum.com) de utilizar una clientela cautiva, traspasndole todo el riesgo de un entramado empresarial en vsperas de una depreciacin burstil anunciada. La entidad permanece indemne, manteniendo su objetivo prioritario, que no es otro que el control poltico de sus sociedades participadas. Para ser justo, debo exonerar de buena parte de culpa a Juan Mara, porque cuando lleg a la entidad parece que la suerte ya estaba echada. No creo, por otra parte, que hubiera podido oponerse a los diseos y decisiones de Fornesa y del supernumerario Fain; este ltimo debi recurrir a la escuela Urquijo que lleva
  149. 149. en su sangre y que, por supuesto, tambin albergaba su lado oscuro. Pese a esta crtica, no abrigo la menor duda de que dentro de los grandes, La Caixa ocupa el primer puesto en el ranking de tica bancaria. Ahrrense imaginar cmo ser el que ocupa el ltimo. Lo importante en este tipo de guerras es no destacar de la media en usos y abusos; sin duda, la mejor receta para manifestarse indestructible por los siglos de los siglos y evitar que las puertas del infierno puedan prevalecer contra la entidad que se la aplique. Lo que pudo ser y no fue
  150. 150. Juan Antonio Ruiz de Alda, fundador de BANIF y alma mter de su primera etapa, le imprimi el carcter que se mantuvo a lo largo de 30 aos, hasta que en las postrimeras del siglo XX, desembarc el Banco de Santander y decidi convertirla definitivamente en un cebo para inversores. Ruiz de Alda, graduado en Harvard, dise unos servicios financieros novedosos para la poca, basados en la ms exquisita profesionalidad. Cualquier emisin, antes de ser aceptada por cuenta de los clientes, pasaba por rigurosos filtros. Los irrepetibles analistas de BANIF, encabezados en un principio por Carlos
  151. 151. De la Cruz y ms tarde por Agustn Malo, trabajaron con total autonoma y sus recomendaciones jams fueron mediatizadas por intereses corporativos. Cualquier emisin con una comisin de colocacin remunerada en exceso disparaba de inmediato todas las alarmas y era sometida sistemticamente a los controles analticos ms rigurosos. En general, las emisiones suscritas por cuenta de los clientes no trascendan el mbito europeo, preferentemente en el entorno del grupo Europartners, que constituy un precedente histrico en la colaboracin interbancaria europea, entre destacadas entidades de Alemania,
  152. 152. Francia, Italia y Espaa. Gonzalo Milans del Bosch, sobrino del osado teniente general, fue quien mantuvo a BANIF en el liderazgo espaol del mercado de capitales a lo largo de tres lustros. Nadie lleg a entender que, cuando la entidad haba alcanzado sus mximas cotas, desembarcara en ella a principios de los noventa un pintoresco personaje procedente de otras guerras y totalmente ajeno a la filosofa que BANIF haba desarrollado como pionera de la banca de negocios en Espaa. Por dignidad profesional, Gonzalo abandon la entidad seguido de la inmensa mayora de sus ejecutivos. El recin
  153. 153. llegado, con apellido de connotaciones avcolas, contrat tal vez por mimetismo a un tal Palomero, que organizaba una especie de mtines de empresa, similares a un aquelarre evanglico, en los que tras forzar hasta el ridculo la comparacin del investido con Steve Jobs, se invitaba a hacer la ola a todos los ejecutivos al grito de BANIF ya tiene un lder visionario!. Cranme, no es ninguna broma; tan solo Carlos Castellanos director regional de Valencia y un servidor asumiendo el riesgo que nuestra pasividad conllevaba nos negamos a saltar y a jalear aquellas consignas en un
  154. 154. BANIF recientemente descabezado y colonizado por una gente muy rara, que el lder visionario se haba trado en el equipaje. Las consignas se resuman en que nuestro nuevo lder era la reencarnacin celtibrica de Steve Jobs y todos nosotros pasbamos a ser trabajadores de Disney, prestos a actuar de cabezudos de Mickey, del pato Donald o a ejercer como vendedores de perritos calientes cuando furamos requeridos para ello. Literalmente, es as cmo sucedi. Solo recuerdo haber contemplado una escena similar, con ocasin de una visita a Torreciudad, cuando San Josemara lograba abducir a
  155. 155. un nutrido grupo de ilustrados numerarios y supernumerarios, obligndoles a saltar como posesos, al grito de Somos burritos de Dios!. Pens que estaba asistiendo a un episodio puntual aunque surrealista al que est expuesta cualquier empresa que ha experimentado un descabezamiento traumtico de su cpula y pretende provocar una catarsis colectiva, pero con el paso del tiempo y con mayor perspectiva pude constatar que aquello marcaba un hito, que se corresponda con un cambio de tercio en el mundo de las finanzas, coincidiendo con el culmen de la liberalizacin
  156. 156. financiera, la libre circulacin de capitales, los prolegmenos de una poltica globalizadora y el amparo de unos parasos fiscales inmunes a cualquier intento de regularizacin. Constitua el campamento base del que parti la escalada de despropsitos que nos ha conducido al crter de un volcn, a la espera de ser rescatados tras haber perdido todo el equipo de suministros. En un grupo de tradicin austera como la del Banco Hispano Americano, caus sorpresa mayscula que un recin llegado apellidado San Po fuera nombrado de la noche a la maana consejero-delegado de BANIF y
  157. 157. obsequiado con un simulacro de hipoteca a coste cero, para adquirir la que fuera anterior mansin del capitn general Muoz-Grandes en Puerta de Hierro, dotndolo as de un estatus del que careca. Algunos hallaron respuesta tarda y ataron cabos con lo ocurrido meses atrs, cuando este personaje, sin la menor vinculacin con la entidad, era lanzado en paracadas y nombrado como paso previo subdirector general del Banco Hispano Americano, cuando se estaba gestando la fusin con el Banco Central y la sombra del Santander revoloteaba sobre las negociaciones. El advenedizo consejero-delegado quiso
  158. 158. imponer un nuevo orden y no se le ocurri otra forma de hacerlo que proclamando que la etapa de los gurs haba concluido. Nunca me haban llamado as, aunque lo cierto es que me sent halagado. Debi de exonerarme de aquel defecto o recibi algn tipo de presin, ya que, coincidiendo con la transformacin de BANIF en banco, me ratific en el cargo de director regional, a pesar de que la falta de feeling entre ambos era ms que evidente. El acontecimiento tuvo su traslacin en el Consejo de la Sociedad Gestora, que compart adems de con el recin llegado consejero-delegado, con
  159. 159. Antonio Zoido, Juan Mara Nin, los tres representantes sectoriales del grupo Central-Hispano y con Juan Antonio Bueno en calidad de secretario del Consejo y brillante abogado, que haba dirigido con relevante xito profesional la divisin jurdica de BANIF desde sus inicios. Javier de San Po, no tuvo la menor consideracin con los servicios prestados por este profesional y, por el pecado de haber colaborado con el anterior equipo, lo sustituy de forma inmisericorde por un recomendado poltico turolense, que desalojado por las urnas, se haba quedado en paro. No solo destituy a Juan Antonio como
  160. 160. secretario del Consejo, sino tambin del cargo de director de la divisin jurdica de BANIF, provocando que, por dignidad profesional, este presentara la dimisin en la empresa. Juan Antonio Bueno y Antonio Zoido eran amigos personales y vecinos en una conocida urbanizacin madrilea. Eran habituales las barbacoas con familiares y amigos en el jardn de uno y otro, pero cuando el primero fue represaliado, Zoido no solo mir hacia otro lado, sino que decidi romper con una relacin personal de varios aos. Me una una estrecha amistad con Juan Antonio, forjada en mil batallas. Al trmino del
  161. 161. Consejo en el que se decidi su destitucin, estaba realmente abatido y consider oportuno retrasar mi vuelta a Barcelona para atenderle y prestarle apoyo moral. En el transcurso del Consejo, haba mantenido intacto su orgullo, pero cuando estuvimos a solas, se derrumb; no poda asimilar lo que haba sucedido y lo dej en su casa muy abatido. Intent hacerle entender que aquello no era el fin del mundo, pero l no estaba por la labor. Pens que transcurridos unos das volvera a la realidad, pero no fue as. A partir de aquel momento, todos los esfuerzos para establecer contacto con l resultaron
  162. 162. intiles; no coga el telfono y pareca que se lo hubiera tragado la tierra. Por lo visto, la depresin se adue de l y poco tiempo despus, me informaron que haba puesto fin a sus desdichas. Creo que en toda mi vida, habr llorado en dos o tres ocasiones de rabia; esa fue una de ellas. Antonio Zoido Martnez. Del banco de Blas Pinar y Manuel de Arbura a presidente de la Bolsa con la bendicin de Botn. Ms partidario
  163. 163. del ahorro que del endeudamiento, ya que siempre me tocaba pagar la cuenta en el restaurante del Club Financiero. (efe) Antonio Zoido, hasta hace poco presidente de la Bolsa de Madrid, es el tpico superviviente de todas las absorciones con una acusada capacidad de adaptacin al medio. Lo conozco desde sus tiempos del Banco Mercantil e Industrial cuando esta entidad fue absorbida por el Hispano Americano. Fue el nico directivo que procedente
  164. 164. del banco de Blas Piar y medrando lo suyo, consigui acceder a la direccin general del Banco Hispano Americano. Manejando influencias, consigui ser nombrado presidente de la bancarizada Bolsa de Valores madrilea, turnndose en el cargo en un principio con Francisco Pizarro, pero quedndose con la plaza en propiedad y confirmado inslitamente en el puesto por el nuevo patrn del Santander. Es, junto a Antonio Basagoiti, el nico ejecutivo que procedente del Hispano Americano ha hecho carrera bajo los auspicios del magnate cntabro. En un pas serio, nunca un banquero o un
  165. 165. bancario en ejercicio debe presidir la Bolsa de Valores, al constituirse en juez y parte, por mucho que todos tengamos asumido que Spain is different. Estoy en condiciones de asegurar que, si en 2008 el nuevo BANIF del Santander hubiera dispuesto de un puado de los denominados despectivamente gurs, en lugar de una plyade de sumisos y clnicos funcionarios, no se hubiera encontrado entre las manos el importante paquete de estructurados basura de Lehman Brothers que, junto a los activos de Madoff y al mutado BANIF Inmobiliario, han estado a un paso de
  166. 166. provocar la desaparicin de la decana y antao prestigiosa entidad. No existe una razn de peso que obligara a alejarse de una filosofa de inversin proclive a un mayor control de los activos. Las ans