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  • Revista Canadiense de Estudios Hispnicos

    Nombrar la violencia desde el anonimato: relatos testimoniales en contextos de miedoAuthor(s): MARA HELENA RUEDASource: Revista Canadiense de Estudios Hispnicos, Vol. 34, No. 1, IMAGINARIOS DE LAVIOLENCIA (Otoo 2009), pp. 227-241Published by: Revista Canadiense de Estudios HispnicosStable URL: http://www.jstor.org/stable/20779172 .Accessed: 11/03/2014 22:05

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  • MARlA HELENA RUEDA

    Nombrar la violencia desde el anonimato: relatos testimoniales en contextos de miedo

    Este art?culo estudia comp?aciones de relatos testimoniales en los que la identidad de los hablantes permanece oculta porque se encuentran en situaci?n de vulnera bilidad. Es, pues, un ocultamiento derivado de la violencia descrita, y se integra en el esfuerzo por nombrarla, un acto de lenguaje con importantes implicaciones ?ti cas y pol?ticas. Se analizan relatos provenientes de Colombia, pa?s donde se libra un conflicto armado de larga data, y donde se han publicado numerosas compila ciones de relatos testimoniales. Dichas narraciones han sido recogidas mientras los

    enfrentamientos estaban activos, es decir mientras las agresiones, el dolor y los miedos de la violencia amenazan a?n el tejido social. Por ello, la mayor parte de los sobrevivientes solo pueden hablar protegidos por varias capas de ocultamiento. Sus nombres por lo general son cambiados, y tambi?n los lugares, las fechas y mu chas circunstancias de los eventos narrados. El ?nfasis de los relatos se centra en tonces en describir los horrores vividos y las rupturas que crearon, un proceso por el cual se nombra la violencia y se define su efecto social. Mi an?lisis incluir? refe rencias a compilaciones publicadas por Guillermo Gonz?lez Uribe, Alfredo Mola no, Alonso Solazar y Patricia Lara.

    Aquello que los relatos testimoniales ocultan con respecto a una situaci?n de violencia es con frecuencia tan importante como lo que revelan. Cuando lo que se oculta es la identidad de los hablantes, este solo hecho puede ser tan signifi cativo como las agresiones y los traumas descritos en el relato. Dicho oculta miento se refiere a un contexto que ha despojado a la gente

    - o, mejor, a algu nas personas

    - de la posibilidad de mostrar sus identidades, un hecho que indi ca una extrema vulnerabilidad, y una situaci?n en la que dichas personas se en cuentran fuera del alcance de las leyes que garantizar?an la protecci?n asociada con el hecho de tener una identidad. En este art?culo me referir? a relatos testi moniales donde los hablantes se dirigen a los lectores de esa manera, enfoc?n dome en Colombia y en relatos testimoniales publicados desde finales de los ochenta. En la gran mayor?a de ellos se ha cambiado la identidad de las perso nas que ofrecen su testimonio y se ha ocultado tambi?n toda referencia a las

    REVISTA CANADIENSE DE ESTUDIOS HISP?NICOS 34.1 (OTO?O 2009)

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    circunstancias precisas de los eventos narrados. Analizar? compilaciones de re

    latos publicados por Alfredo Molano, Alonso Salazar y Patricia Lara. La publicaci?n de historias reales, cuyos protagonistas no son identificados,

    es el medio por el cual conocemos testimonios sobre las nuevas formas de vio lencia en Am?rica Latina, cada vez con m?s frecuencia. Muchas de ellas est?n asociadas a actividades criminales, o criminalizadas en el discurso p?blico.1 Marcadas por el sello de la ilegitimidad, y por el hecho de referirse a enfrenta mientos activos, estos relatos solo pueden ser publicados sin ning?n tipo de se?al que permita saber qui?nes son los hablantes o los otros personajes de las historias. Los autores de los libros que incluyen estos testimonios casi siempre se?alan que el anonimato se relaciona con la violencia descrita en ellos. En la introducci?n de No nacimos pa semilla (1990), por ejemplo, Alonso Salazar in dica: "Los nombres, los lugares y algunas circunstancias se han cambiado por razones obvias" (18). Dichas explicaciones realmente resultan obvias cuando uno lee el texto: para quien vive en ese ambiente, exponerse p?blicamente es una sentencia de muerte. El silencio sobre la identidad de los hablantes se con vierte as? en una se?al adicional de la violencia y sobre todo de la impunidad y la vulnerabilidad que la acompa?an. A la vez, dicho silencio es derrotado en

    parte por los relatos mismos. En ellos los hablantes llevan a cabo un esfuerzo

    por nombrar la violencia, decir qu? significado tiene, qu? rupturas genera, qu? da?os causa y lo deseable que ser?a evitarla.

    Mi an?lisis se basar? en relatos publicados en Colombia desde 1985, cuando

    apareci? Los a?os del tropel de Alfredo Molano. La fecha es casi arbitraria, pues en Colombia se vienen recogiendo testimonios sobre hechos violentos desde el

    per?odo conocido como la Violencia, aquel brutal enfrentamiento entre libe rales y conservadores que tuvo lugar hacia los a?os cincuenta. Las historias de dicha violencia - que incluy? formas extremas de crueldad y agresi?n, incluyen do masacres, violaciones y desfiguraci?n de cad?veres

    - circularon inicialmente en forma oral entre la poblaci?n, creando una sensaci?n colectiva de horror y miedo. M?s adelante, muchos intelectuales, pol?ticos y miembros de la iglesia cat?lica comenzaron a recoger testimonios de las atrocidades.2 Tras la firma del Frente Nacional, un pacto entre los dos partidos enfrentados que entr? en efec to en 1958, dichos testimonios constituyeron la base sobre la cual los acad?mi cos, escritores y artistas elaboraron el saber que hoy tenemos acerca de dicho

    per?odo, considerado cr?tico en la historia colombiana. La mayor parte de estos testimonios se recogieron cuando los enfrenta

    mientos y las rivalidades segu?an vivos, y sin ninguna garant?a de que se diera un proceso judicial sobre los hechos narrados, pues no era esta una opci?n con

    templada en los acuerdos del Frente Nacional. Por esta raz?n, las personas que ofrec?an sus testimonios fueron incorporadas en el discurso sobre la violencia en Colombia sin un nombre o un rostro, identificadas a menudo apenas con un

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    denominador gen?rico (campesino, trabajador, esposa). Es la misma raz?n por la cual actualmente se publican las narrativas testimoniales en Golombia sin identificar a los hablantes o el lugar y la fecha en la que tuvieron lugar los he chos narrados.

    Este anonimato dificulta aproximarse a estas narrativas con algunos de los

    par?metros desarrollados para estudiar aquellos testimonios que se convirtieron en paradigma del g?nero en Am?rica Latina durante los a?os ochenta y noven ta.3 Los testimonios fueron entonces celebrados en parte por darle una voz, una identidad y un rostro a grupos de personas que antes hab?an estado despojados de ellos en el discurso p?blico.4 Dicha identificaci?n se consideraba un paso fundamental en la b?squeda de justicia social, pues otorgaba a las v?ctimas un rostro, desde el cual se movilizar?a la solidaridad con sus demandas de reivindi caci?n social. Los testimonios que se publican sin se?ales identificatorias no buscar?an este tipo de solidaridad. Su prop?sito parece ser m?s bien nombrar la violencia, un proceso complejo en el que se erigen las bases para pensar el sen tido mismo de lo social. El ocultamiento juega aqu? un papel fundamental, en cuanto ofrece un manto de protecci?n bajo el cual es posible llevar a cabo estas

    indagaciones, que pueden tener implicaciones ?ticas y pol?ticas determinantes. La importancia del ocultamiento y los silencios en el testimonio ha sido re

    saltada en varios estudios sobre el tema. En su texto sobre los "secretos" de Ri

    goberta Mench?, Doris Sommer propone que el silenciamiento expl?cito de cierta informaci?n es una estrategia ret?rica utilizada por el sujeto marginal pa ra evitar la apropiaci?n por parte del "otro" privilegiado. Por su parte, Michael

    Taussig analiza el desfiguramiento (defacement) como un acto de desacraliza ci?n que acerca a la gente a lo sagrado, una fuerza poderosa que, para Taussig, entrega cohesi?n y sentido a la sociedad. B.V. Olgu?n va a?n m?s all?, estudian do las t?cticas de ocultamiento de los Zapatistas como un modelo de capacidad de acci?n aut?noma contra-hegem?nica, adoptada para apropiarse de la l?gica del testimonio y subvertirla. Todas estas importantes reflexiones sobre el signi ficado del secreto y la m?scara en el discurso testimonial enfatizan su aspecto estrat?gico. En la mayor parte de los relatos de supervivencia, sin embargo, m?s

    que una t?ctica o una estrategia, el silencio es una necesidad impuesta por la violencia misma, es parte de ella. Por esta raz?n, es tambi?n parte del aliento

    que impulsa a evocar aquello que fue arrebatado por la violencia, incluida la identidad ausente