no creo en dios

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  • 1. NO CREO EN DIOS http://mariamcontigo.blogspot.com

2. Erase una vez un hombre que no crea en Dios. No tena reparos en decir lo que pensaba de la religin y las festividades religiosas, como la Navidad. Su mujer, en cambio, era creyente a pesar de los comentarios desdeosos de su marido. 3. Una Nochebuena en que estaba nevando, la esposa se dispona a llevar a los hijos al oficio navideo de la parroquia de la localidad agrcola donde vivan. Le pidi al marido que los acompaara, pero l se neg. 4. Qu tonteras! - arguy-. Por qu Dios se iba a rebajar a descender a la tierra adoptando la forma de hombre? Qu ridiculez! Los nios y la esposa se marcharon y l se qued en casa. 5. Un rato despus, los vientos empezaron a soplar con mayor intensidad y se desat una ventisca. Observando por la ventana, todo lo que aquel hombre vea era una cegadora tormenta de nieve. Y decidi relajarse sentado ante la chimenea. 6. Al cabo de un rato, oy un golpazo; algo haba golpeado la ventana. Luego, oy un segundo golpe fuerte. Mir hacia afuera, pero no logr ver a ms de unos pocos metros de distancia. Cuando empez amainar la nevada, se aventur a salir para averiguar qu haba golpeado la ventana. 7. En un campo cercano descubri una bandada de gansos salvajes. Por lo visto iban camino al sur para pasar all el invierno, y se vieron sorprendidos por la tormenta de nieve y no pudieron seguir. Perdidos, terminaron en aquella finca sin alimento ni abrigo. Daban aletazos y volaban bajo en crculos por el campo, cegados por la borrasca, sin seguir un rumbo fijo. El agricultor dedujo que un par de aquellas aves haban chocado con su ventana. 8. Sinti lstima de los gansos y quiso ayudarlos. Sera ideal que se quedaran en el granero -pens-. Ah estarn al abrigo y a salvo durante la noche mientras pasa la tormenta. 9. Dirigindose al establo, abri las puertas de par en par. Luego, observ y aguard, con la esperanza de que las aves advirtieran que estaba abierto y entraran. Los gansos, no obstante, se limitaron a revolotear dando vueltas. No pareca que se hubieran dado cuenta siquiera de la existencia del granero y de lo que podra significar en sus circunstancias. El hombre intent llamar la atencin de las aves, pero slo consigui asustarlas y que se alejaran ms. 10. Entr a la casa y sali con algo de pan. Lo fue partiendo en pedazos y dejando un rastro hasta el establo. Sin embargo, los gansos no entendieron. 11. El hombre empez a sentir frustracin. Corri tras ellos tratando de ahuyentarlos en direccin al granero. Lo nico que consigui fue asustarlos ms y que se dispersaran en todas direcciones menos hacia el granero. Por mucho que lo intentara, no consegua que entraran al granero, donde estaran abrigados y seguros. 12. Por qu no me seguirn? Exclam. Es que no se dan cuenta de que ese es el nico sitio donde podrn sobrevivir a la nevasca? Reflexionando por unos instantes, cay en la cuenta de que las aves no seguiran a un ser humano. Si yo fuera uno de ellos, entonces s que podra salvarlos, dijo pensando en voz alta. 13. Seguidamente, se le ocurri una idea. Entr al establo, agarr un ganso domstico de su propiedad y lo llev en brazos, pasendolo entre sus congneres salvajes. A continuacin, lo solt. 14. Su ganso vol entre los dems y se fue directamente al interior del establo. Una por una, las otras aves lo siguieron hasta que todas estuvieron a salvo. El campesino se qued en silencio por un momento, mientras las palabras que haba pronunciado haca unos instantes an le resonaban en la cabeza: 15. Si yo fuera uno de ellos, entonces s que podra salvarlos! Reflexion luego en lo que le haba dicho a su mujer aquel da: Por qu iba Dios a querer ser como nosotros? Qu ridiculez! 16. De pronto, todo empez a cobrar sentido. Entendi que eso era precisamente lo que haba hecho Dios. Dirase que nosotros ramos como aquellos gansos: estbamos ciegos, perdidos y a punto de perecer. Dios se volvi como nosotros a fin de indicarnos el camino y, por consiguiente, salvarnos. El agricultor lleg a la conclusin de que ese haba sido ni ms ni menos el objeto de la Natividad. 17. Cuando amainaron los vientos y ces la cegadora nevasca, su alma qued en quietud y medit en tan maravillosa idea. De pronto comprendi el sentido de la Navidad y por qu haba venido Jess a la Tierra. Junto con aquella tormenta pasajera, se disiparon aos de incredulidad. 18. Hincndose de rodillas en la nieve, elev su primera plegaria: "Gracias, Seor, por venir en forma humana a sacarme de la tormenta!" 19. Mensajes Hermosos para Ti Produccin MariamContigo Si te gust COMPARTELO