nº 1248 02-09-22

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  • C.^R_yKS y C^XR^EX^S

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    liTWir4fc,

    4W# ^ S T A D O S ^ I D O S del CENTENARIO de su

    INDEPBNDBNCJA

  • Tomada helada supe-ra al mejor cocktail.

    NICOS IMPORTADORES: M 0 S S y Ca. Ltda. S. A.

    BU:NOS AIR s J

  • jCPS TEATROS V f^ AVSICA m BUENOS AIRES

    LA COMPAA DEL YAUDEVILLE DE PARS favorecidas con mayores aprobaciones de EN EL ODEN. Uno de los conjuntos ni^s nuestro pblico. En ellas se ostenta la sen-homogneos y Gorajilctos del teatro francs sualidad y no e] sentimiento como origen que nos hayan visitado est actuando en de las acciones humanas, se ensea el mun-el teatro Oden desde mediados de agosto: do nuevo como un producto de egosmos Ja compaa do Vaudeville de Pars, que nimios y de acomodamientos pasajeros, dirige M. Vctor Silvestre movidos todos los resortes espirituales y

    El teatro francs de despus de la guerra morales, no por las aspiraciones elevadas no ha sealado, ciertamente, una renova- y puras, no por la fiebre de la pasin, y cin de conceptos tan fundamental como ni siquiera por el frenes del inters, sino pudo creerse y esperarse con la formidable sacudida de la conflagracin; la misma se-cuela de conflictos pequeos, sensuales y vanos agita a sus personajes; no se mues-tran las pasiones ferozmente libres y abra-sadoras de la gran escena, ni las farsas profundas de la ridiculez moderna, ni las ideas magnficas que se dividen el mundo moral; El tablado sigue ensemin-donos ima sociedad exange, en '^ i""""" la que predomina una especie de i-abia de placeres, en la que se olvida demasiado frecuentemen-te el deber y no se mira el i)or-verir sino con temor y descon-fianza. Y en cuanto al estilo de la interpretacin, bien se ad-vierto, en verdad, que M. An-toinc ha dejado larga huella en sus sucesores y discpulos, por ia preocupacin constante de la naturalidad, de la sencillez, y tambin por la falta do vuelo potico y de fervor lrico de las realizaciones escnicas.

    Sin embargo, el pueblo fran-cs ha dado en los ltimos ocho aos ejemplos admirables de grandeza y de abnegacin, prue-bas maravillosas de pasin y de sacrificio por el ideal, que slo han dej ado recuerdos, sin in-fluir, por desgracia, ms que en el criterio de ia igualdad ante la vida.

    El teatro del Vaudeville de Pars ha venido, pues, a traernos un poco de la filosofa de las nuev as sociedades, y nos ha ofrecido muestras variadas de ella, en\^eltas en formas tan agradables, en rasgos de inteli-gencia y de gracia tan finos, que al cautivar el espritu no dejan percibir el fondo de tristeza que hay en el apresuramiento con que todos tratan de apurar la parte de felicidad que a cada cual le toca.

    Decimos que la compaa es excelentemente liomognea; en-tre sus elementos destacados fi-guran, en efecto, Mmes. Ger-maine Dermoz (que ya aplau-dimos hace dos aos), Clara Tambour, Ivonne Andre; MM. | Vctor Erancen, Jean Joffre, I Georges Gahuzac, Andr Polack | y un grupo de artistas notable- i i,,,,!,,,,,, mente discretos. Las represen-taciones se distinguen precisamente por la correccin en el desempeo de todos los papeles, desde los principales y ms im-portantes hasta los simplemente episdicos.

    A ser justo, preciso es reconocer que el repertorio no tiene el mrito de la gran variedad de gneros; pero bien se comprende que el teatro de! Vaudeville no debe pro

    mus bien por una suerte de necesidad de satisfacciones presentes, una especie de avidez de comodidades personales, que no tienen nada que ver con los jiroblemas permanentes y eternos de la humanidad.

    As, en Alairi, sa mere et sa maitresse*, de Armont y Gerbidon, se nos muestra una muchacha de vida ligera, pero llena de

    IHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIJI

    Trascribimos los 'prrafos ms nter asantes de la carta que nos enva nuestro corresponsal en Madrid^ seor Vidal, con motivo, de la visita del doctor lvcar a Espaa. Los comentarios que nos sugiere esa carta los dejamos que los haga el lector..

    Madrid, 5 agosto, 1922.

    Seor director de CARAS Y C A R E T A S .

    Buenos Aires.

    Mi dist inguido seor y amigo: Acabo de regresar de mi excursin p a r a ha-

    cer la informacin grfica del seor Alvear en Espaa , y con la presente tengo el gusto de remit i r a us ted u n a a b u n d a n t e coleccin de fotos obtenidas en Santander , en San Sebas-t in y a bordo del acorazado Espaa.

    Creo poder es tar satisfecho de que slo ha-yamos podido embarcar en el mi buen amigo I?epe Campa y yo.

    Remito la informacin m u y a b u n d a n t e , casi cinematogrfica, a fin de que puedan tener su-ficientes fotografas p a r a CARAS Y CARETAS y P L V S V L T R A .

    Yo rae, permi to rogar a us ted se s irva dar orden de que se me enven seis ejemplares de cada u n a de esas dos impor tan tes revistas en que aparezca es ta informacin, a fin de hacer en t rega de ellas a Palacio, al seor Snchez Gue-rra, al minis t r de E s t a d o , al marqus de Viana 3' p a r a cualquier compromiso ext raordinar io que pueda tener.

    najes escnicos, y ])0r poco que se suges-tione, sale del teatro con las ideas y las normas de esc mundo ficticio, jrofunda-mentc emocionado, ligero de corazn, alegre o cinall^scamente toler^ante, segn el ca-rcter de los acontecimientos que lo han impresionado... JNo es de ahora que so llama al teatro la escuela de las costum-bres.

    Otras obras, como PrimroscB, de FJers y Caillavet, como Peg'de mon coeur en la versin de Mirande y Vaucaire, como

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    Banquete

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    Cabecera de la mesa en la comida que le fu ofrecida al doctor ngel Bercini por un ncleo de amigos con motivo de la termi-nacin de sus estudios.

    EL RADIO COMO ELIXIR DE LA VIDA

    TTn mdico de Chicago, el doctor StiUman Bailej', una autoridad ame-ricana en el ramo de la radiologa, declara que la comida de radio es el mejor medio para prolongar la TdfU Cpmo l dijo en un congreso de mdicos de Chicago, su atencin fu eautjvada primero por la excelente Bahid de los operarios en las minas de radio del Colorado. Despus de detenidas investigaciones lleg a la

    conclusin de que ese magnfico esta-do de salud era debido al agua carga-da de radio que beban los trabaja-dores. "Ras'os de radio que se cogen en azcar o en leche y se elaboran en pastillas hacen milagros, si se toman como medicina interna" dijo l. "He distribuido miles de pastillas de radio en Clcago y los resultados, esjiecialmeiite en mujeres ancianas, son maravillosos, l 'n ver-dadero pas fabuloso de la ciencia se descubre con esto. Los violentos dolores desaparecen como por obra mgica y tambin desaparecen los

    signos de la vejez. El apetito perdido se restablece, y gracias al radio loa corjji'isculos de la sangre so aumentan en una proporcin gigantesca en pocas horas".

    El sentimient(\. que es don espon-tneo del cielo, ha menester, como todos los dems instintos humanes, desarrollo y cultura. Las races de lo bueno y de lo malo estn en el corazn; aquellas que cuida el jar-dinero, brotan; las que descuida, se marchitan.

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  • P r l o g o

    E L mar, se ha di-cho, es el padre de todas las co-sas. En sus pro-

    fundidades vibr el pri-mer estremecimiento de la vida. Quiz el misterio de los orgenes, miste-riosos y eternos, es lo que llama la imagina-cin de los hombres ha-cia el mar.

    De pi en una ribera, contemplando la inmen-sidad de las aguas sin li-mites, qu maravillas so el hombre de los remotos tiempos, ocul-tas tras el confn del ho-rizonte!

    La imaginacin febril de las generaciones le-vant los alczares de sus sueos ms all de la lnea que separa el agua }' el cielo: Los pa-rasos de su inquietud y de su esperanza, las islas del reposo y de la paz. En el rumor de las olas sobre las arenas, los hombres pensativos 03'e-ron el murmullo de las voces que surgan de las profundidades de coral; en el rugir de la tempes-tad creyeron asistir a las luchas invisibles y gran-diosas de los dioses con los moradores de las pro-fundidades.

    Es que el mar tiene el secreto, el eterno y trgico secreto de todo lo que existe. Y este se-creto balbucea en sus misteriosas e imperece-deras leyendas, que rue-dan de generacin en generacin, de pueblo en pueblo, de siglo en siglo. . . El b u q u e f a n t a s m a

    Por qu ser que las leyendas de la crueldad divina echan tan hondas raices en la imaginacin de las gene-raciones? La maldicin que pesa sobre los pecadores se perpeta a travs del tiempo. El judo errante cruza los siglos, las edades y las civilizaciones, arrastrando su maldicin: Anda! Anda!

    En el mar tambin existe la terrible leyenda, can-tada por los poetas de tres siglos, inmortalizada en el arte: Es la leyenda del buque fantasma, en la des-ventura eterna del capitn holands Vanderdecker.

    Este piloto, duran