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Historia de América

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  • Espacio, Tiempo y Forma, Serie IV, H.' Moderna, t. 11, 1998, pgs. 147-158

    Las mujeres andinas y el mundo hispnico: descomposicin de una sociedad y ritos de supervivencia

    ESPERANZA M ROMERO * Y MARGARITA E. RODRGUEZ GARCA

    RESUMEN ABSTRACT

    Al igual que hacan sus dioses y sus diosas, las mujeres y los hombres del mundo andino unieron sus esfuerzos

    para facilitar la reproduccin de sus comunidades. Al modificar los papeles

    que ambos grupos cumplan, la dominacin hispnica puso en peligro la supervivencia de ese mundo. Tras analizar brevemente estos aspectos,

    nuestro estudio sugiere algunas hiptesis sobre el modo en que las mujeres andinas, desde su nueva

    posicin, defendieron sus antiguas relaciones comunitarias.

    Andean women and men joined their strengths, as their gods and goddesses made, in order to assure the reproduction of their comunities. The survival of this worid was put in danger when the Hspanle domination changed the roles they played. After a brief analysis of these points, our study suggests some hypothesis concerning the way Andean women, in their new position, defended their former comunitarian relations.

    Los trabajos centrados en la historia de las mujeres andinas, antes y despus de la llegada de los espaoles, han insistido en la necesidad de tener muy presente la complementariedad y la interdependencia que exis-ta entre el trabajo masculino y femenino. Eleanor Burkett seala que donde el problema bsico es sobrevivir, se necesitan con la misma inten-sidad ios esfuerzos de los hombres y los de las mujeres \

    ' Untvefsidad Autnoma de Madrid. ' BURKETT, E., Las mujeres indgenas y la sociedad blanca: el caso del Per del siglo xvi, en

    Lavrin, A. (cord). Las mujeres latinoamericanas. Perspectivas histricas. Mxico, 1985, pg. 124.

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  • ESPERANZA MO ROMERO Y MARGARITA E. RODRGUEZ GARCA

    Para algunos autores, esta complementariedad entre las tareas de los varones y las mujeres era, en los Andes, el reflejo de la relacin que una a sus dioses y diosas. Haba divinidades asociadas a lo feme-nino como Mamacocha y Mamapacha, madre mar y madre tierra res-pectivamente, o como la luna, que bajo el dominio inca se convierte en la hermana y la esposa del sol; y deidades asociadas con el mundo masculino, como lllapa, el dios del rayo y el trueno que, concebido como un varn que desde el cielo con su honda y porra haca tronar y llover, era el complemento masculino que necesitaba la Mamapacha para dar su fruto .^

    En el mundo andino, las mujeres eran las responsables de las cere-monias dedicadas a las divinidades femeninas, mientras que los varones se ocupaban de los rituales relacionados con los dioses masculinos. Con esta divisin religiosa, ellas lograron el control de la explotacin de las parcelas reservadas para la adoracin de las diosas.

    La existencia de reas particulares, tanto de las diosas como de las mujeres, se reflejaba tambin en otros aspectos muy importantes de la organizacin andina ^. Un ejemplo es la existencia de la descendencia pa-ralela; una Institucin que segn Waldemar Espinoza se explica a partir de la creencia de que los varones derivaban del padre y las mujeres de la madre y, por lo tanto, ellos heredaban los bienes inmuebles del progenitor y ellas los de su progenitora. Igualmente, a la hora de encargarse del cui-dado de la pareja de momias que se consideraba fundadora y tutelar del grupo de parentesco que constitua el ayllu, los varones deban encargar-se del cuidado de la momia de su antecesor y las mujeres de la de su an-tecesora. Por lo arraigada que estaba la descendencia paralela, el Tercer Concilio Lmense de 1582 la contempl en uno de sus artculos aadiendo que a partir de entonces los hijos varones llevaran el apellido del padre y las nias la de su madre. Espinoza seala que esta costumbre ha tenido tanto peso que ha persistido hasta las primeras dcadas del siglo xix y en la sierra ecuatoriana hasta hace poco ".

    ^ SiLVERBLATT, I., Luna, sol y brujas. Gnero y clase en los Andes Prehispnicos. Cuzco, 1990, pgs. 16-23. En la misma obra Silverblatt analiza cmo los incas reestructuraron el cosmos. Las divinidades locales o bien fueron presentadas, como en el caso de la Mamacocha, como des-cendientes de la luna, divinidad que presida el universo femenino imperial y que, adems, era identificada con la esposa del Inca, la coya, o bien, como en el caso de la Mamapacha fueron in-corporadas al panten oficial de tal modo que, si antes su adoracin garantizaba el fruto para la subsistencia de la comunidad, ahora se haba convertido en una benefactora de todo el Tawan-tinsuyu, pgs. 30-49.

    ^ SILVERBLATT, I., Luna, sol..., pgs. 24-29. " ESPINOZA, W., La civilizacin Inca. Economa, Sociedad y Estado en el umbral de la Con-

    quista Hispana. Lima, 1990, pg. 149.

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  • Las mujeres andinas y el mundo hispnico: descomposicin de una sociedad...

    La complementariedad e interdependencia existente entre el trabajo masculino y femenino en el mundo andino era una realidad tal que, bajo el dominio inca las contribuciones en trabajo al poder, conocidas como mita ^ , slo las realizaban ios hombres casados entre 18 y 50 aos de edad; lo que implicaba el reconocimiento del valor del trabajo femenino. Mientras se mantenan solteros permanecan en la morada de sus padres, depen-diendo de los productos cosechados en la parcela de stos.

    En opinin de Eleanor Burkett, en lugar de decir que el tributo recay slo sobre los hombres casados sera ms preciso afirmar que ste era una obligacin de la casa familiar de la que el varn era el representante. La autora seala que podra contemplarse una divisin interna del trabajo dentro del hogar, en razn de gnero, pero todas las actividades seran consideradas esenciales y complementarias puesto que, hasta que el hombre no se casaba y reciba la ayuda de su mujer, no se le consideraba un tributario .^ Para apoyar esta ltima idea, Burkett sostiene que varios estudios antropolgicos actuales muestran cmo la existencia de las arras (pago que haca el prometido al padre de la novia con motivo del matri-monio) indica una activa participacin econmica de la mujer. El hecho de que las arras formaran parte de las costumbres andinas habra de verse, entonces, como una compensacin que se pagaba a la familia na-tiva por la perdida de un miembro econmicamente activo de esa unidad de produccin ^

    Ahora bien, cmo se reflej esa valoracin del trabajo femenino, y la participacin de las mujeres en ios rituales, en el ejercicio del poder polti-co en el mundo andino?

    La respuesta vara bastante dependiendo del momento y la zona geo-grfica a la que dirijamos nuestra atencin. Est bastante documentada la existencia de mujeres, las capullanas, que ejercan el dominio de sus cu-racazgos, en la regin de Piura, en tiempos preincaicos ^ Sin embargo,

    ^ La mita era una contribucin en trabajo que los campesinos deban cumplir obligatoria-mente por turnos y que segn Waldemar Espinoza, generaba rentas al estado cultivando su ga-nado, explotando sus minas y lavaderos, confeccionando armas, piezas y objetos artesanales o prestando diferentes servicios personales (chasquis, tambos, puentes, caminos, levas de ejrci-to)..., ESPINOZA, W., La civilizacin Inca..., pg. 232.

    ^ BURKETT, E. Las mujeres indgenas..., pgs. 123-124. ' Ibidem, pg. 124. " Mara Rostworowski, a partir del anlisis de personajes femeninos pertenecientes al mito y

    la leyenda y de la existencia de documentos de arctiivo que revelan la presencia de mujeres ku-raka que ejercan directamente el poder durante los siglos xv y xvi, sostiene que el poder no era un privilegio del varn en el mundo andino. La mujer en la poca prehispnica, en Documentos de Trabajo N' 17, Serie: Etnohistoria N' l . Lima 1986.

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    Otros trabajos mantienen que bajo el dominio inca la mujer no tuvo ningu-na participacin importante en el poder poltico .^

    El territorio andino es muy extenso y generalizar resulta difcil, porque ni siquiera durante el perodo incaico hubo una unificacin total de leyes y costumbres para todo el Tawantinsuyu, como antes se crea.

    El dominio hispano produjo una serie de cambios, independientemente de los polticos, en el modo de vida que hasta entonces haban llevado las comunidades. Muchos autores han sealado que, pese a que necesita-mos conocer ms acerca de lo que representaron para ellas las demandas de las instituciones incaicas, en general, el rgimen tributario espaol puso en peligro la supervivencia del ayllu. Fueron cambios que afectaron tanto a los varones como a las mujeres y queremos destacar los dos que nos pa-recen mas importantes.

    Hasta la llegada de los espaoles el tributo no era una tasa fija. Ade-ms de consistir en la realizacin de ciertos trabajos para el poder, re-quera fundamentalmente el empleo de la energa humana de los comu-neros en las tierras y ganados del Incario y de los kurakas y en las destinadas para mantener los cultos. Bajo el dominio colonial, la necesidad de entregar un tributo en especie o en dinero obligaba a los ayllus a hacer esfuerzos adicionales cuando una mala temporada o cualquier otra cir-cunstancia aumentaba la dificultad para conseguir lo demandado por los espaoles. Rompa con la norma andina que, para asegurar la subsisten-cia de los comuneros, impeda tributar de lo propio.

    Por otra parte, las instituciones, para facilitar el que la colonia contara con la suficiente mano de obra, mantuvieron la mita prehispnica que como ya hemos sealado, impona a la poblacin masculina entre 18 y 50 aos la realizacin de trabajos por turnos para el Incario. Se oblig a entregar, como mximo, un sptimo de la poblacin tributaria de un re-partimiento, que trabajara fuera de la comunidad hasta la llegada del si-guiente turno. Esta medida pretenda asegurar, s