morin autobiografia completa

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    PrimerPrimerPrimerPrimerPrimera para para para para par te:te:te:te:te: YYYYYooooo,,,,, Edg Edg Edg Edg Edgar Morinar Morinar Morinar Morinar Morin

    Fascculo 1: Yo, Edgar Morin

    SeSeSeSeSegunda pargunda pargunda pargunda pargunda par te:te:te:te:te: Mi cultur Mi cultur Mi cultur Mi cultur Mi culturaaaaa

    Fascculo 2: Una cultura omnvoraFascculo 3: Las dos ideas contrarias

    Fascculo 4: La inmersin en lo contemporneo

    TTTTTererererercercercercercera para para para para par te:te:te:te:te: Mis libr Mis libr Mis libr Mis libr Mis librososososos

    Fascculo 5: El ao cero de AlemaniaFascculo 6: El hombre y la muerte

    Fascculo 7: El cine o el hombre imaginarioFascculo 8: Las StarsFascculo 9: Autocrtica

    Fascculo 10: El espritu del tiempoFascculo 11: Le vif du sujet

    Fascculo 12: Introduccin a una poltica del hombreFascculo 13: Comuna de Francia: La metamorfosis de Plozevet

    Fascculo 14: El rumor de OrleansFascculo 15: Diario de California

    Fascculo 16: El paradigma perdido: la naturaleza humanaFascculo 17: Para salir del siglo XXFascculo 18: Ciencia con conciencia

    Fascculo 19: De la naturaleza de la URSSFascculo 20: Vidal y los suyos

    Fascculo 21: Tierra-PatriaFascculo 22: Mis demonios

    CuarCuarCuarCuarCuar ta Pta Pta Pta Pta Pararararar te:te:te:te:te: El Mtodo El Mtodo El Mtodo El Mtodo El Mtodo

    Fascculo 23: Recomenzar el aprendizajeFascculo 24: Redaccin de la obra

    Fascculo 25: De los contenidosFascculo 26: Las apreciaciones de hoy

    Fascculo 27: Bsqueda: un camino en espiral

    AUTOBIOGRAFA DE EDGAR MORIN

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    FFFFFascculo 1ascculo 1ascculo 1ascculo 1ascculo 1

    YYYYYooooo,,,,, Edg Edg Edg Edg Edgar Morinar Morinar Morinar Morinar Morin

    Quin soy? Mi singularidad se disuelve en cuanto la examino y, finalmente, estoy convencidode que mi singularidad procede de una ausencia de singularidad. Incluso tengo en m algo mimticoque me impulsa a ser como los dems. En Italia me siento italiano y quisiera que los italianos mesintieran participante en su actividad. El otro da, hablando a un auditorio de la Champagne, mesent achampanado. Ah, s, quisiera ser como ellos. Adoro estar integrado y, sin embargo, no soy porcompleto ni de unos ni de otros. Podra ser de todas partes, pero no por ello me siento de ningunaparte, he arraigado aqu. No me distinguen el ejercicio de un talento singular ni la posesin de unaverdad admirable. Me distingo por el uso no inhibido ni rgido de una mquina cerebral comn y pormi permanente deseo de obedecer las reglas primeras de esta mquina cognoscitiva: reunir cualquierconocimiento separado, contextualizarlo, situar toda verdad parcial en el conjunto del que formaparte. Mi capacidad de anlisis es media, mi capacidad de sntesis tambin, pero nunca utilizo launa sin la otra. No sufr la profunda marca de una cultura familiar, ni la de las evidencias impuestaspor la educacin. As pues, mi domesticacin superficial, mi dbil imprinting, me convirtieron en unamuestra representativa de humanidad, animada por las aspiraciones y contradicciones antropolgicas,literalmente un hombre cualquiera. Dudo mucho, creo mucho. Tengo la impresin de que tengopocos prejuicios, me siento abierto a ideas que se contradicen mutuamente y me percibo interiormentelibre. Qu buena es esta libertad que compensa tantas cualidades ausentes!

    Escrib en otra parte que yo estaba animado por lo que el tao denomina el espritu del valle,que recibe todas las aguas que en l se vierten. Pero no me veo como un valle majestuoso; meveo ms bien como una abeja que se ha embriagado libando de mil flores para hacer, con todos losplenes distintos, una sola y misma miel. Hoy, considerando retrospectivamente mi andadura, veoque la ausencia de cultura es la fuente de mi cultura. Mi vaco cultural originario aspir el aire de lacuriosidad, el saber, lo imaginario, la bsqueda de la verdad, la bsqueda del bien, la elaboracin demis propias normas. Fui edificado por aquello de lo que senta sed. Mi apertura omnvora mantuvomi autodidactismo, que a su vez mantuvo mi apertura omnvora. A travs de mi autodidactismo medescubr, descubr mis verdades contrarias. Cosa paradjica: mi curiosidad, que me singulariza conrespecto a los normalizados, satisfechos o resignados, es lo que me convierte en un ser pocosingular y relativamente indeterminado.

    Comenc as mi andadura autodidacta a partir de la novela popular, del cine, de la cancin. Hedicho autodidacta porque stos no conocen jerarqua y compartimentacin a priori, y efectan suseleccin en funcin de necesidades tan profundas como inconscientes. Por esta andadura sincamino acceder por mis propios medios a la cultura de los cultos. No siento ese desdn cultural delos intelectuales nacidos en las clases altas de la sociedad y que jams pasearon por los grandesbulevares populares; siguen parecindome atractivas las cancioncillas, las novelas no reconocidascomo literarias, las pelculas que no son de filmoteca y, hoy, las series televisivas. Cuando, hacia1960 declar que me gustaba el western, en Florencia, ante un arepago de intelectuales de izquierda,Lucien Goldmann indignado, corri a la tribuna para explicar que el western era la peor de lasmixtificaciones capitalistas, destinada a adormecer la conciencia revolucionaria de la clase obrera, ylogr con aquellas lcidas palabras una tempestad de aplausos.

    He conservado las curiosidades de la adolescencia, he seguido interrogndome sobre lascuestiones primarias. He estado siempre atenazado por la interrogacin, nunca he dejado dereinterrogar. El juego antagonista de mis aspiraciones contradictorias, la curiosidad por cosas muy

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    diversas suscitaron una dinmica ininterrumpida que anim, desde el interior, la formacin y eldesarrollo de mi cultura y, finalmente, de mi filosofa de la complejidad. He hecho estudiosdiversificados y he adquirido una policompetencia. He seguido aprendiendo, ms all de los estudios,en la direccin de mis curiosidades. Me he dejado interpelar por los acontecimientos y he cuestionadomi modo de pensar cada vez que el acontecimiento lo contradeca.

    De los veinte a los treinta aos tuve la suerte de haber asistido a la escuela de la vida y dehaber respondido a las necesidades de mi espritu. No he dejado de ser estudiante porque he sidoinvestigador en el sentido pleno y existencial del trmino. Fui y he seguido siendo un estudiante queelige a sus educadores, y liba a la vez de la cultura universitaria y entre los autores ignorados oexcluidos por esta cultura. En cierto sentido soy fruto de la cultura universitaria; en otro sentido miindisciplinaridad y mi transdisciplinaridad hicieron que su alto mandarinato me condenara durantedecenios. Cuntos desdenes me ha valido, entre los educadores, mi deseo de educarme! Soy, sigosiendo estudiante siendo autor y porque soy autor.

    Es muy difcil evitar el egocentrismo intelectual que consiste en considerarlo y juzgarlo todocolocndose, naturalmente, en el centro del mundo. El observador/concebidor debe incluirse en laobservacin y la concepcin. El conocimiento necesita el auto-conocimiento.

    Tambin en m, evidentemente, funciona la mquina mental de autojustificarme, pero me pareceque mi latente sentimiento de culpabilidad y, sobre todo, mi auto-examen crtico, le ponen freno.Siento, como todo el mundo, resentimiento y rencor, pero el ejercicio autocrtico me ayuda, si no asuperarlos, al menos a no permitir que me superen. El auto-examen no es slo mi parachoques: meimpide ocultarme en exceso, a m mismo, mis negligencias, mis desfallecimientos, mis inconstancias,mis errores y mis estupideces...

    Precisamente porque he querido establecer la comunicacin, nunca he podido encerrarme enla sociologa cerrada, la antropologa cerrada, la filosofa cerrada o la ciencia cerrada. As llegunaturalmente a ir y volver entre la cultura humanista y la cultura cientfica. Durante aquellos aos nome forj una verdadera cultura cientfica, es decir que pasara por los departamentos de ciencias delas universidades, y que respeta la compartimentacin pluridisciplinar. He querido introducir la culturahumanista en la cultura cientfica, y la cultura cientfica en la cultura humanista, para establecer undilogo que las modifique a ambas.

    Es, pues, mi deseo, mi preocupacin por ser culto, lo que me vale sarcasmos. Y slorecientemente he comprendido que mi aberrante singularidad no es otra que mi mensaje universalista:hay que ser culto. Lo que hoy debiera significar ser culto no es permanecer encerrado en la propiaespecializacin ni satisfacerse con ideas genricas nunca sometidas a examen crtico porque noson conectables a conocimientos particulares y concretos. Es ser capaz de situar las informacionesy los saberes en el contexto que ilustra su sentido; es ser capaz de situarlos en la realidad global dela que forman parte, es ser capaz de ejercer un pensamiento que, como deca Pascal, alimenta losconocimientos de las partes con los conocimientos del todo, y los conocimientos del todo con losconocimientos de las partes. Es, por ello, ser capaz de anticipar, no de predecir, claro, sino deconsiderar las posibilidades, los riesgos y las oportunidades. La cultura es, en suma, lo que ayuda alespritu a contextualizar, globalizar y anticipar.

    Intento ser culto, interesndome no slo por los grandes escritos de la literatura, por losproblemas clave que tratan las ciencias, sino tambin por los mil detalles que tejen la vida cotidiana.Intento ser culto sobre los cambios en el orden del conocimiento. Hasta hace poco lea las revistas

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    Science y Nature, sigo