mitoanálisis del 15m

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  • Mitoanlisis del 15M

    En trminos del imaginario social, el movimiento 15M representa una ruptura con las matrices arquetpicas y las metforas de los movimientos sociales tradicionales. Partiendo de un anlisis semitico de los lemas del 15M, el artculo compara las estructuras simblicas de las revueltas de mayo del 68 con las del movimiento 15M. Mientras que el mayo del 68 ms libertario y autogestionario se enfrent a la dificultad de compartir metforas con la tradicin de la que se quera emancipar (la revolucin prometeica), el 15M ha fundamentado sus objetivos, modos y discursos en un imaginario de su tiempo, que ha explotado en el siglo XXI gracias a la proliferacin de Internet y los dispositivos mviles (la transformacin hermesiana).

    Antonio Blanco-GraciaUniversidad Autnoma de Madrid

  • 15MP2P Antonio Blanco-GraciaEncuentro transdisciplinar Mitoanlisis del 15M

    Qu puede aportar la hermenutica simblica al magnfico anlisis que, desde la semitica,hiciera Ral Minchinela (Minchinela, 2011) sobre los lemas y consignas del 15M? Este es el retoque me plantearon para mi participacin en el panel Narrativas, imaginarios y semitica de laprotesta, y al que tratar de dar respuesta desde la sociologa del imaginario fundamentadaen la hermenutica simblica del antroplogo francs Gilbert Durand (Durand, 2004, 1993,2003).

    El resumen de la ponencia anuncia un desplazamiento en las matrices arquetpicas quesubyacen en dos mayos de gran significacin poltica, que desde luego ser matizada. Mipropsito es resumir en primer lugar las conclusiones del anlisis de Raul Minchinela, paracontinuar con una explicacin de la importancia de que exista un desplazamiento en elimaginario de esos dos movimientos sociales, la caracterizacin las constelaciones simblicaspredominantes en cada una de ellas, y finalmente, las consecuencias del nuevo escenariomtico.

    Realismo sucio: lemas y consignas en el movimiento 15M

    En su exposicin Realismo sucio: lemas y consignas en el movimiento 15M, Ral Minchineladestaca la variedad de mensajes utilizados como reflejo de la horizontalidad del movimiento15M que, huyendo de la tradicional jerarquizacin de la red centralizada o descentralizada, sebeneficia de la fiabilidad frente al ataque de una red distribuida a la manera de Internet. Acausa de esa horizontalidad, ha habido tantos lemas como personas (Minchinela, 2011). Estacreatividad resulta tan anmala respecto a las pactadas consignas de las manifestacionestradicionales que resultar reseable por el periodismo mainstream: as lo muestra una capturade la edicin digital del pas, cuyo pie de foto reza los manifestantes buscaron la originalidad(ver captura en Minchinela, 2011). Pese a todo, Minchinela identifica unas metforas generalessobre las que se fundamentan la pltora de mensajes: no llego a fin de mes y estamos muyjodidos. Pero como los clichs son metforas muertas y ya no caracterizan una poca dada, ylas abstracciones demasiado complejas no cuajan en el imaginario colectivo, nos encontramoscon que fue el lema de uno de los convocantes Democracia real ya!, y su variante Lo llamandemocracia y no lo es!, fue de lo ms coreado entre los manifestantes. Tambin fuedestacado por los medios si no nos dejis soar no os dejaremos dormir, y variantes comonuestros sueos no caben en vuestras urnas. Pero el que tuvo ms xito fue sin duda no haypan para tanto chorizo, que se vio reproducido en un sinfn de variantes mediante toda clase detcnicas mixtas.

    La clasificacin temtica de Minchinela queda recogida en la Tabla I. Podemoscomprobar en la misma que las metforas basadas en la informtica, enfatizadas en cursiva,aparecen en todas las temticas de los lemas del 15M. Como afirma Minchinela, el ingredienteverdaderamente diferencial del movimiento [fue] el lenguaje de los ordenadores comoherramienta de protesta. La crisis de la representacin es una desconexin producida por unmal funcionamiento del sistema; la interrupcin de un intercambio entre la ciudadana y susrepresentantes. La Democracia no debe ser sustituida; debe ser reseteada y actualizada a unanueva versin que resuelva los problemas de comunicacin entre ciudadano y poltico. Para elmanifestante del 15 de Mayo, convocado a travs de las redes sociales, informado de su xito a

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  • UOC / IN3 Redes, Movimientos y TecnopolticaUniversitat Oberta de Catalunya Internet Interdisciplinary Institute

    travs de las mismas con el silencio de los medios tradicionales de fondo; coordinando accionesde plazas ocupadas y asambleas espontneas en toda la geografa a travs de pads y redessociales ad hoc como las de Lorea. Cabalgando en el lenguaje de los ordenadores, elmovimiento no utiliza nicamente una red distribuida para organizarse; se convierte, l mismo,en una red distribuida.

    Junto a tal presencia, es llamativa una ausencia, destacada en un artculo del diario ABCpublicado el 11 de junio de 2011, en el que su autor constata con sorpresa que en la AcampadaSol no encontr ningn lema de mayo del 68, ni imgenes de Che Guevara, ni la palabrautopa. Como bien seala Minchinela citando a Zizek, una constante en el movimiento 15M escuestionar lo que se considera posible e imposible, desvelando la trampa de las democraciasliberales: cuando se trata de asuntos individuales, todo es posible o al menos susceptible dedebate; cuando son asuntos colectivos y de relaciones sociales, entonces el mbito de loposible se reduce drsticamente.

    Revolucin y postmodernidad: o amor (latente) imposible, o matrimonio (patente)de conveniencia

    A decir de Patxi Lanceros, La modernidad ha recibido varias denominaciones. Cada una de ellas elige un

    rasgo y lo convierte en clave de bveda de la construccin moderna: edad de la razn ode la ciencia, de la burguesa, de la industria o del capital. O "poca de lasrevoluciones". Si esta denominacin es ms acertada ms comprehensiva es porquela revolucin, su metfora y su mito, su cuento y su cuenta (todava pendiente, siemprependiente), ha atravesado tiempos y ha colonizado espacios: ha habido revolucin delpensamiento y del mtodo, de la ciencia y de la tcnica, revoluciones polticas ysociales, revolucin industrial, revolucin burguesa, revolucin proletaria. Hasta una interminable revolucin conservadora. Cada pas tiene su revolucin (algunospromiscuos, tienen varias), casi cada mes celebra una (marzo, julio, octubre), casicada estacin: la magia de la revolucin hace que incluso el invierno se convierta enprimavera (Lanceros, 2005, p. 41-42)

    La magia de la revolucin moderna, o al menos su metfora, irrumpi tambin en laFrancia postmoderna de finales de los sesenta del siglo pasado. Muchos son los que negaron yniegan el estatus de revolucin a las protestas estudiantiles en mayo de 1968 en Francia quecondujeron a la mayor huelga general conocida en el pas. Cuanto menos, se seala su fracasocomo tal: la no consecucin del objetivo de deponer al gobierno de Charles de Gaulle y laimposibilidad de implicar a la clase obrera en una dinmica de institucin de un rgimen polticodistinto (Hobsbawm, 2003 ; Le Goff, Gze, 1998 ; Aron, 1968). Incluso su herencia se haprestado a interpretaciones antagonistas, entre aquellos que consideran que impuls unhedonismo y un nihilismo en el que la sociedad de consumo hall su abono, y los que laadscriben en un proceso revolucionario ms amplio que ha contribuido a las libertades actualesy a mostrar posibilidades futuras (Premat, 2009). Lo que es incuestionable, a la luz de la ingenteliteratura que se produjo, es que la revolucin era la metfora que estaba en boca de todos, ya

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  • 15MP2P Antonio Blanco-GraciaEncuentro transdisciplinar Mitoanlisis del 15M

    fueran defensores o detractores. Los cronistas ms esperanzados del movimiento, como EdgarMorin, Claude Lefort o Cornelius Castoriadis, intuyen el lastre cognitivo de tal imperialismosimblico veinte aos despus. Escribe Claude Lefort que a lo largo de todo este periodo losestudiantes permanecieron obnubilados por las imgenes gloriosas de las revoluciones delpasado. [...] Quizs necesitaran dejarse de fascinar por esos emblemas para elevarse a laaltura de su tarea (Lefort, 2009, p. 46). A Edgar Morin se le escapa algn lamento al revisar loque escribi aquel mismo mayo para Le Monde: Adems, para m la palabra revolucin est enadelante contaminada. Si tuviera que rehacer mis artculos de Mayo del 68 la empleara menosa menudo y con precaucin (Morin, 2009, p. 141). Castoriadis discute que se mida el xito deMayo del 68 en trminos de las revoluciones de la era moderna: Que los actores, y entre ellosel principal, el movimiento estudiantil, haya repetido frecuentemente frases y tiradas enterastomadas del repertorio clsico y que no tenan con la accin ms que una relacin aparente oambigua, no cambia nada (Castoriadis, 2009, p. 111). El propio Castoriadis, tan apegado a lametfora, se ve obligado a clarificar profusamente en distintas entrevistas (Castoriadis, 2008,2006) que la revolucin que l tiene en mente se diferencia mucho de las revoluciones delpasado; conserva de ellas acaso la voluntad consciente de una sociedad para auto-instituirse.

    Tambin es incuestionable que en los orgenes del movimiento de mayo de 1968 sepuede rastrear la ruptura con el imaginario revolucionario de la modernidad que tiene la tomadel poder del estado en mente; un espritu libertario y autogestionario que en ningn casobuscaba una granja orwelliana (a la que ciertamente ni el Partido Comunista ni el Ejrcitopresagiaron apoyo ciudadano). Entre los que formaban aquel remolino de activistas queencendieron las protestas tambin se encontraban algunos situacionistas, que usan de formapersistente la metfora de la revolucin, pero al mismo tiempo son muy crticos con su pasadaconcepc