mito y razon

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  • MITO Y RAZON

    JOSE VIVES, S. J. UNIVERSIDAD DE BARCELONA

    PcNota adhesivaTomado de:http://www.raco.cat/index.php/convivium/article/viewFile/76301/98558Consultado el martes, 04 de agosto de 2015

  • "Chaque mythe c'est 2 la raison d'abord et seulement qu'il s'a- dresse, et i'on n'a rien compris 2 ce mythe tant que ne l'admet pas d'abord la raison."

    ANDR GIDE La contraposicin entre mito y razn tiene races muy hondas en el pen-

    samiento occidental: tan hondas, que puede decirse que la razn nace y toma conciencia de s misma precisamente en contraposicin al mito; y si tal vez sera excesivo decir que la misin de la razn ha sido siempre la de oponerse al mito, s parece exacto decir que casi constantemente la razn no ha podido cumplir su misin de explicar la realidad sin entrar en con- flicto con el mito. Para convencernos de ello no tenemos ms que observar la primera floracin del pensamiento racional en occidente. Expresndolo con las palabras de MIRCEA ELIADE en un libro reciente, "el nacimiento del racionalismo jonio coincide con una crtica cada vez ms corrosiva de la mitologa 'clsica', tal como se hallaba expresada en las obras de HOMERO y de HESODO. Si en todas las lenguas europeas la palabra 'mito' denota una 'ficcin', ello se debe a que los griegos lo proclamaron as hace ya veinti- cinco siglos" (1). Bastara aducir las duras expresiones de un JEN~FANES O de un HERCLITO contra las concepciones religiosas de HOMERO y de H ~ s f o ~ o para confirmarlo (2). N o es extrao, pues, que los historiado- res de la filosofa se hayan complacido en subrayar esta contraposicin en- tre mito y razn, y hasta la hayan convertido muy de ordinario en esque- ma fundamental de su interpretacin de la evolucin del pensamiento. En esto, como en tantas otras cosas, no hacen ms que seguir la iniciativa de ARIST~TELES, justamente considerado como padre de la historia de la filo- sofa: tambin l menciona las opiniones de los mitlogos acerca de los pri- mros principios, pero para aadir inmediatamente que "no vale la pena eftaminar seriamente las elucubraciones mticas, pero s las de los que pro- ceden por demostracin" (3) . Sin embargo, puede uno preguntarse por la exacta naturaleza y alcance de esta contraposicin entre mito y razn. El mismo ARIST~TELES no tiene dificultad en admitir en otro lugar que el "fil- sofo" y el "mitlogo" estn en u11 cierto plano de igualdad en cuanto que ambos proceden acuciados por la admiracin que les producen las cosas

    (1) Aspects du mytke, Pars, Gallimard, 1963, p p 181-2. (2) Sobre la actitud presocrtica ante la mitologa liomrica cf. DE V ~ r c s , Forschttrzgsgcs-

    chichte der Mythologie, Munich, Alber, 1961, cap. 1. (3) Met. B, 1000 a 18.

  • 302 Jos Vives, S . J..

    cuya ltima razn desconocen (4); y todava admite en otro lugar que en lo que se refiere a los cuerpos celestes y a la divinidad las opiniones trans- mitidas en forma de mitos pueden contener, con ciertas reservas, algo de verdad (5). Puede uno, pues, preguntarse hasta qu punto puede extenderse esta contraposicin entre mito y razn que parece aflorar desde los mismos comienzos del pensamiento presocrtico. Ms an, cabe preguntar si tal oposicin puede justificarse a s misma como plenamente legtima y con- sistente si se lleva a sus ltimos extremos. La cuestin, como se adivina, es de las ms imoortantes en cuanto se adica a todos los intentos modernos de contraposicin entre "mito" y "razin", entre "pensamiento mtico" y "pensamiento racional". Cuando esto se hace, (se contraponen realidades " radical y esencialmente distintas, o slo aspectos distintos de una misma rea- lidad? ?Puede la razn prescindir totalmente del mito, v puede el mito ser

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    considerado como algo enteramente ajeno a la razn? Es muy natural que a los comienzos del racionalismo moderno, tan fiel

    en muchas cosas al iacionalismo griego. se manifestara una marcada hosti- " U '

    lidad y desestima hacia las formas del pensamiento mtico. El mito era sim lemente considerado como una concepcin "falsa" de las cosas, atri- bui&e al estado de ~rimitiva v suma ipnorancia de los hombres oue en l

    u

    crean. A lo ms el mito podL tener un sentido potico o aleghco, pero no tena evidentemente verdad propia. El diccionario francs de LIITR explicaba as la palabra Mythes: "Rcits qui n e sont pas vrais concernant la vie des dieux". Lo primero que haba que notar acerca de los mitos era que no eran verdaderos. Todava nuestro Diccionario Manual de la Real Academia en su edicin de 1950 define Mito como "Fbula, ficcin aleg- rica, especialmente en" materia religiosa". Se supone que no hay ms verdad que la racional. HEGEL, para poner un ejemplo insigne, lo haba procla- mado explcitamente: "Die wahre Gestalt, in welcher die Wahrhei t exis- tiert ist allein das wissenschaftliche Systenz" (6); y todava: " W e n n der Geist sich im Element des Gedankens aztsdrcken kann, so ist das Sywzbo- lische eine unrechte, falsche Ausdrucksweise" (7).

    En nuestros das la actitud ante el mito ha cambiado notablemente. Desde muy distintos puntos de vista - psicolgico, pedaggico, filosfico, et- nolgico, religioso-se ha descubierto la importancia que tiene en la vida , del hombre v en su interpretacin del mundo aue le rodea. La funcin del mito aparece tan ntimamente implicada en las'dems funciones cognosciti- vas e interpretativas y en toda la vida racional del hombre, que se hace pro- blemtica la misma posibilidad de distinguir demasiado tajantemente entre "mito" y "razn" (8).

    (4) Met. A, 982 b 18. (5) Met. A, 1074 b 13. (6) Phaenomenologie des Geistes, ed. Hoffmeister, Hamburgo, 1952, p. 12. (7) Vorlesungen . d. Gesch. der Philos., ed. Hoffmeister, Leipzig, 1944, vol. 1, p. 211. (8) Los mejores trabajos recientes sobre mitologa pueden verse estudiados y valorados

    juiciosamente en el libro arriba mencionado de DE VRIES. Los nombres ms significativos po- dran ser los de W. F. OTTO, LCVY-BRUHL, C . G. JUAG, K. KBENY, B. R>~ALINOSWSKI, M. ELXA DE, E. CASSIRER, entre otros muchos.

  • Mito y razn 303

    Sin embargo, persisten an en ciertos sectores~sobre todo en los de la filosofa y teologa sistemticas-reliquias de la vieja actitud racionalista; y mientras los etnlogos, historiadores de las religiones y folkloristas han aprendido a revalorizar el mito, todava los filsofos y telogos recurren a &a fcil contra~osicin entre ~ensamiento mtico v Densamiento racional,

    / A

    con cierta desconfianza o desesiima del primero, cuando no con el positivo empeo de eliminarlo como intil, si no siempre como falso. En este sen- tido es suficientemente conocida en el campo teolgico la iniciativa de Rudolf BULTMANN, para quien la principal y ms urgente tarea de la teo- loga del presente sera precisamente lo que l llama la "desmitologizacin" del mensaje cristiano. Segn esta tendencia, en efecto, el mito, aun cuando ~ u e d a no ser absolutamente falso. es esencialmente algo imperfecto, inade- I " A cuado, inadaptado a nuestra poca, que se supone simple y plenamente racional y cientfica: por esto el mito ha de ser, no ya comprendido o inter- pretado, sino superado y eliminado. No ha muerto la tradicin he eliana

    Entre los historiadores del pensamiento s610 voy a referirme i que reclamaba para el saber racional los derechos exclusivos a la ver ad (9). R"' de ejemplo a Wilhelm NESTLE, cuya Hist~ria del Espritu Griego a sido

    traducida no hace mucho entre nosotros (10). Este libro, por muchos con- ceptos estimable, recoge sustancialmente, aunque aligerndola de material erudito, la tesis que el mismo autor haba presentado anteriormente en otro libro importante, cuyo solo ttulo V o m Mythos zum Logos (11) es ya todo un programa interpretativo. Segn este autor la evolucin del pensa- miento griego podra explicarse como un progreso continuo en la lnea de una racionalidad cada vez mayor, conseguida a expensas de lo mtico. Hay que decir en honor de este penetrante investigador, quen en ms de una acotacin muestra tener conciencia de que en realidad la polaridad entre el mito y el logos no es tan perfecta ni tan definida como podra suponerse. Pero adopta el esquema de la contraposicin como suficientemente vlido, por lo menos en sus lneas generales. La primera frase del prlogo del pri- mero de los libros que acabamos de mencionar revela su concepcin al anunciar que pretende escribir "die Geschichte der allvmihlichen Zersetzung der griechischen Gotterglaubens durch die Philosophie". Parece como si fuera misin de la filosofa, no la de complementar, purificar o profundizar la fe mtica, sino simplemente la de destruirla. Esta concepcin puede decir- se todava frecuente entre los historiadores de la filosofa (12).

    En realidad no se le oculta al mismo NESTLE Que no slo la razn. sino ..

    tambin el mito quiere alcanzar una interpretacibn de la realidad y que

    (9) Lo ms esencial de la controversia sobre BULTMANN puede verse recogido en la serie Kerygma und Mythos, ed. W. BARTSCH, Hamburgo,, 1951 sigs., con trabajos del mismo Bult- mann y de otros muchos. Desde el lado catlico es particularmente interesante R. f i ~ ~ b , Bultrnann et l'interprtation du Nouveau Testament, Pars, Aubier, 1956, donde se hallar adems una copiosa bibliografa.

    (10) Barcelona, Ariel, 1961. En alemn, Griechische Geistesgeschichte, Stuttgart, Kroner, 1944.

    (11 ) Stuttgart, 1940, 2.8 ed. 1942. (12) Cf., por ejemplo, recientemente W. K. C. GUTHRIE, A History of Greek Philosophy,

    Cambridge, 1962, vol. 1, p. 40, aun con las salvedades propuestas en pp. 2-3.

  • 304 Jos Vives, S. 1. en este sentido puede t p e r a su manera su verdad: "No slo hay repre- sentacin mtica, sino tambin pensamiento mtico, y ste se sirve tambin, como todo pensamiento humano, de la categora de la causalidad" (13). Si esto se admite, queda admitido que al menos la oposicin entre mit