mecha libertaria no4

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PUBLICACIÓN LIBERTARIA AUTOGESTIONADA BOGOTA-COLOMBIA 2011 Mecha es el cauce que todo río de fuego necesita para desbordarse, el sedimento que la potencia necesita para impulsarse, sacar fuerza y regarse por el mundo. Mecha es una imagen, un cuadro, un vaticinio, es un aviso incandescente de que una explosión se acerca. Mecha es también un remolino de palabras furiosas que muestran que entre el fuego inconforme y el acumulado de explosivos es necesario tener algo sólido si lo que se quiere es que la cosa arda; que entre la rebeldía apasionada y los rebeldes desesperados debe haber algo que le dé cuerpo a los dos para que se produzca la explosión, la muestra de que la espontaneidad y la organización no se deben combatir mutuamente, sino complementarse. Sale a las calles, a los libros, a los conciertos, al trabajo y al incendio, sale para las manos cansadas y los ojos irritados, sale para agitar y organizar en pro de la lucha de clases, la autogestión y la emancipación popular.

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  • Produccion, edicion y direccion:Colectivo Mecha Libertaria

    mechalibertaria.tkmechalibertaria@yahoo.com

    Apoya:

    redlibertariapmk.org

    Incendiarios, arde con ms fuerza en esta nueva edi-cin, recargada como nuestras mentes de fuertes con-tenidos explosivos que buscan destruir los lazos que nos atan a esta falsa realidad maquillada y manipulada, triste y gris, con la esperanza de que las cenizas de esta cruel sociedad sean el abono que alimente las semillas transformadoras de nuestros corazones.

    Nuevos latidos acompaan esta construccin liberta-ria, latidos llenos de pasin destructora e inconformista, creadora de nuevos mundos con alegra rebelde, alegra que se resa a continuar en esta realidad plida de rela-ciones de poder y dominio, de existencia banal y de ser-vidumbre que degradan la existencia.

    Como arma desestabilizadora de sus dogmas alie-nantes, la contrainformacin nace para dinamitar aquellos cimientos de su sociedad de consumo, para desenmascarar su manipulacin y transformacin de realidades adversas que separan a los seres de su liber-tad, con la idea de llegar a cada mente libertaria desde una perspectiva diferente que detone dentro de cada ser un sentimiento de amor por la libertad y de odio trans-formador hacia la esclavitud que cada da nos oprime.

    He aqu, dnde nuestro ms grande esfuerzo se ve plasmado, abordando la realidad desde una perspecti-va distinta y autogestionada, alentando a cada unx de ustedes, lxs lectorxs, a iniciar sus propios caminos li-beradores, de encender sus propias llamas, a desenmascarar la rea-lidad mostrada por aquellos que limitan vuestras liber-tades. Es aqu donde noso-tras dejamos una mech(A) encendida dentro de cada unx de ustedes con la es-peranza de hacer estallar esos fuertes sentimientos de igualdad que yacen den-tro de cada unx.

    Editorial

    Portada: Sebastiao Salgado. Disputa entre minero y policia militar en (Serra Pelada, Brazil). Grabado: Kthe Kollwitz. March of the weavers.

    Impresion:Jairo

    Diseo y diagramacion:martilloverdugo@yahoo.com.co

    margis2@hotmail.com

    El fuego que consume la mech(A) de nuestros corazones

  • En un contexto de poltica de seguridad democrtica iniciado a partir del 2002, en el cual ha funcionado una lgica amigo-enemigo, de persecucin al pensamiento crtico al estilo cacera de brujas, de detenciones arbitrarias y otra suerte de formas para controlar las manifestaciones so-ciales, efectivamente se ha acentuado la violacin sistemtica de los derechos humanos y en este sentido habra que pen-sar el escenario de relevancia que ocupa la prisin dentro del conflicto, y con ello la situacin de las mujeres detenidas no debe quedarse aislada y mucho menos en el anonimato.

    Partiendo de las realidades es-pecficas de violencia y opresin a las cuales se ven sometidas las mu-jeres dentro de un sistema de re-laciones de poder patriarcales que se difunde dentro de lo pblico y lo privado, la situacin en las pri-siones adquiere un tinte aun ms intenso, pues es en la condicin de reclusin, donde a partir de los roles impuestos a las mujeres se les juzga, seala y estigmatiza por no cumplirlos o ser transgresoras de stos, se ven enfrentadas a una doble sancin, se les excluye de sus derechos sexuales y reproductivos y de sus derechos de acceder a ser-vicios de salud eficientes. Adems frente a las condiciones impuestas dentro de la reclusin, a las muje-res se les impide su formacin au-tnoma y sus decisiones propias, mediante trabas normativas y la so-brevigilancia de la que son objeto.

    En primera medida, habra que sealar como el encarcelamien-to no afecta de la misma forma a

    hombres y a mujeres, ello se debe a que dentro de las prisio-nes se acentan aun ms estas relaciones de opresin, por un lado cumplen una condena por el hecho de haber violado la ley y por el otro, son sometidas a la condena patriarcal al haber subvertido los roles y valores que culturalmente han sido asociados a las mujeres como la sumisin, la delicadeza, la obediencia, el cuidado del hogar, etc., todo ello produce rechazo y sealamiento en la sociedad, por ejemplo son acu-sadas de ser malas madres o no ser aptas para el cuidado de

    sus hijos e hijas, por lo que son so-metidas al alejamiento de sus fa-milias y se enfrentan al abandono de sus compaeros.

    Otro de los sealamientos se da por participar en actividades que son de tradicin masculina -si bien la guerra y la poltica- de modo que por ser lideresa o per-tenecer a una organizacin social, sindical, estudiantil, comunitaria o popular o debido a sus ideas y pensamientos vistos como trans-gresores desde el sistema poltico vigente, o por hacer parte de una organizacin insurgente, las muje-res son encarceladas.

    Las mujeres en reclusin por estas razones, es decir las deteni-das polticas, se ven enfrentadas a condiciones aun ms intensas de exclusin y la situacin es an ms complicada. Pues, por ser condena-das por justicia especializada y estar en detencin de fase de alta segu-ridad, no pueden acceder a todos los programas que son ofrecidos dentro del centro penitenciario que permiten la rebaja de pena, como

    Detenidxs

    invisibilizacin de las mujeres detenidas

  • cualquier nivel de educacin o algn tipo de trabajo. Ya que des-de su pabelln de aislamiento y alta seguridad no se les permite asistir a las aulas de la reclusin sin la compaa de la guardia que las vigile permanentemente.

    Como segundo punto, la estructura fsica y administrativa de las crceles es diseada bajo lgicas masculinas que des-conocen las necesidades y los derechos de las mujeres. Un ejemplo de ello es el encargar del cuidado de las reclusas a la guardia masculina lo que efectivamente incumple con las Re-glas Mnimas para el Tratamiento del Recluso de las Nacio-nes Unidas . Otro ejemplo son los improvisados pabellones femeninos ubicados dentro de prisiones para hombres (esta situacin se present en el EPCAMS de Valledupar). En estos casos es evidente como aumenta la vulnerabilidad de las mu-jeres. Por otro lado se les presenta la imposibilidad de acceder a espacios comunes sin el acompaamiento de la guardia y con ello les es inaccesible el derecho de rebaja de pena.

    Segn informes oficiales, el 53,1% del total de las mujeres detenidas en Colombia, son madres cabeza de familia . Aho-ra, aunque existe la posibilidad de dar casa por crcel o pri-sin domiciliaria durante los tres meses antes y los siguientes

    a dar a luz, muchos nios y nias son dados a luz en prisin y mantenidos al lado de sus madres hasta cerca de los 3 aos de edad, adems de la inexistencia de guarderas adecuadas para su desarrollo, y cumplida esta edad son lxs familiares quienes asumen su cuidado, pero de no ser esto posible el encargado es el ICBF el cual en muchos casos provoca que la separacin con sus hijos o hijas sea definitiva.

    Del mismo modo, en muchos casos el centro carcelario se encuentra alejado de su hogar haciendo casi imposible el contacto fsico con su familia, y las trabas administrativas que impiden visitas peridicas por parte de sus hijos e hijas menores de edad.

    En un tercer punto, habra que sealar que son escasas las oportunidades de trabajo y estudio dentro de las crce-les, en general lo que se ofrecen son las actividades de aseo, cocina, costura y manualidades que evidentemente siguen reproduciendo los roles y los estereotipos femeninos, tam-poco brindan conocimientos ni habilidades para mejorar su calidad de vida, y no son remuneradas por tanto las reclusas terminan siendo sobre explotadas.

    Con respecto a lo que tiene que ver con salud, en los cen-tros reclusorios no existe personal mdico suficiente, ni du-rante las 24 horas, para atender cualquier caso de ur gencia. Lxs pediatras tambin son escasxs en lugares en los cuales se encuentran los nios y las nias y los medicamentos tampo-co son suministrados de acuerdo a las rdenes mdicas.

    Y como ltimo punto, sealaremos lo que se refiere a los derechos sexuales y reproductivos, que hacen referencia a la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos y del mismo modo a la capacidad de decidir sobre la procreacin, el momento de hacerlo, con que frecuencia y cuantos hijos o hijas tener . Respecto a ello la situacin no es nada afortunada, de un lado existen pocas gineclogas o gi-neclogos que sean permanentes, los exmenes y tratamientos no se llevan a cabalidad en los tiempos estipulados, las reclusas no reciben ninguna serie de talleres o informacin sobre como conocer y apropiarse de sus cuerpos para luego identificar cualquier enfermedad.

    Frente a las visitas conyugales igualmente existe una serie de travas y de requisitos que no se tendran cuando se hace

    cpdhcorrientes.com.ar

    Obra de Patricia Bravo, Niebla. Cita a Policarpa Salavarrieta, emplean-do la misma posicin de las manos de la estatua de Ricardo Palma en honor esta luchadora.

  • a solicitud de un recluso, uno de ellos es el documento que demuestre legalmente la relacin que existe con la persona vi-sitante bien sea matrimonio civil o religioso, y de igual manera se pide una constancia de estar planificando.

    A las reclusas lesbianas, se les viola el derecho a la diver-sidad sexual y al libre desarrollo de la personalidad, esto por-que se les prohbe llevar ropa ancha aunque se sientan ms cmodas con estas y en algunos centros carcelarios son obli-gadas a utilizar uniformes de hombres, y ni hablar de las agre-siones y discriminaciones generadas por la misma guardia justificando como faltas disciplinarias que ameritan sancin a las relaciones entre el mismo sexo.

    El anterior fue un pequeo panorama de las condiciones a las cuales son sometidas las reclusas, no slo son las condicio-nes de hacinamiento, tambin es el significado que adquieren las prisiones en medio de un rgimen patriarcal de control, castigo y la manera como estas en