maynade josefina pitagoras

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  • Josefina Maynad

    LLAA VVIIDDAA SSEERREENNAA DDEE PPIITTGGOORRAASS

    Digitalizacin y Arreglos BIBLIOTECA UPASIKA

    Coleccin Autores Teosficos del Siglo XX

  • Josefina Maynad La Vida Serena de Pitgoras

    2

    LA VIDA SERENA DE PITGORAS Obra galardonada con la Medalla al Mrito

    de la Ciudad de Pars, durante el Congreso Pitagrico Internacional de 1955

    Digitalizacin de la Segunda Edicin Mejorada Dibujo por la Autora

    DEDICATORIA

    A LA MEMORIA DE MIS PADRES,

    RAMN MAYNAD Y

    CARMEN MATEOS DE MAYNAD

  • Josefina Maynad La Vida Serena de Pitgoras

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    NDICE TEMTICO

    PREFACIO, pgina 6.

    I.- INFANCIA Sobre el Mar de Icaria Orculo de Delfos Nacimiento de Pitgoras La Doble Fortuna Samos a la vista! La Llegada Como un Eros, pgina 10.

    II.- ADOLESCENCIA La Morada de Mnesarco Dilogo con el Pedagogo Educacin de Pitgoras Mayor Ansia de Conocimiento La Confesin Preparando el Viaje, pgina 18.

    III.- JUVENTUD Naucratis Cita en la Luna Recuerdos Aparicin de la Madre Resurgimiento Interno A Helipolis, pgina 26.

    IV.- MADUREZ Llegada a Babilonia Hacia el Templo Ritual de las Danzas Cclicas La Recepcin La Morada de Baal El Santuario Astronmico Tuya Ser Nuestra Sabidura..., pgina 32.

    V.- GRECIA En el Mar Remembranzas Otra Vez Samos Encuentro de la Madre Tirana de Polcrates El Emigrado Creta Esparta Eleusis Atenas Delfos La Ruta del Sol, pgina 46.

    VI.- EL INSTITUTO PITAGRICO Sibaris Crotona La Primera Siembra El juicio Defensa de Pitgoras El Montecillo de las Musas Ereccin del Edificio Escuela Los Primeros Pitagricos, pgina 57.

    VII.- LAS PRUEBAS DE INGRESO Interrogatorio Preliminar Anlisis Frenolgico y Fisiognmico El Horscopo Observacin del Maestro Reacciones en el Juego y la Danza Comida en Comn Las Cavernas de las Apariciones El Aula Desierta y los Problemas Examen Definitivo Comunidad

  • Josefina Maynad La Vida Serena de Pitgoras

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    de Bienes La Bienvenida, pgina 68.

    VIII.- LA VIDA EN EL INSTITUTO PITAGRICO El Himno Matinal La Meditacin y el Silencio Colectivo Consagracin Planetaria del Da Maana de Estudio Ejercicios Fsicos y Recreo El gape Comunal Labores Profesionales Himno a la Puesta del Sol Loa y Profundidad de la Noche Pitagrica Las Celebraciones, pgina 77.

    IX.- PRIMER GRADO LOS ACUSMTICOS La Musa Tcita Recepcin y Bienvenida Pltica del Maestro Valor del Silencio Deberes del Oyente Los Versos ureos Perodo de Purificacin Las Asignaturas Labores y Oficios La Amistad Entre los Pitagricos, pgina 85.

    X.- SEGUNDO GRADO LOS MATEMTICOS Da de Oro Nacimiento de la Palabra Versos ureos del Grado Bienvenida al Matemtico Suma tica del Silencio El Ciclo del Conocimiento Smbolos Esenciales del Pitagorismo, pgina 93.

    XI.- TERCER GRADO LA TEOFANA El Misticismo Pitagrico y el Hieros Logos Axioma Hermtico En el Templo de las Musas Naturaleza de las Diez Deidades Plticas y Coral La Trada de los Misterios Griegos La Triple Nmesis Las Tres Parcas El Misterio de la Muerte La Reencarnacin a Travs del Mito Griego La Anastasis, Fin de la Iniciacin Los Trasgresores de la Ley, pgina 102.

    XII.- CUARTO GRADO REALIZACIN-ARMONA Elegancia del Pitagrico La Semilla Espiritual La Gran Familia Primavera Los Enamorados La tica de los Smbolos Secreta Vocacin de Teano Glosas Nocturnas La Meloda Astral Eros Divino Mensaje de Partenis Amor y Compromiso, pgina 117.

    XIII.- ANCIANIDAD DEL FILSOFO FIN DEL INSTITUTO PITAGRICO Pitgoras en la Intimidad Lisis Las Primeras Nubes Representacin Teatral Expansin del Pitagorismo Los Antiguos Alumnos Fin de la Asamblea Herencia Espiritual del Maestro Proximidad del Peligro La Decisin Camino de Metaponte,

  • Josefina Maynad La Vida Serena de Pitgoras

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    pgina 128.

    EPILOGO, pgina 139.

    REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS, pgina 148.

  • Josefina Maynad La Vida Serena de Pitgoras

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    PREFACIO

    a actual preferencia del pblico por la literatura biogrfica es uno de los sntomas ms evidentes de nuestra desolacin espiritual.

    Es esta ficcin o realidad de la biografa un medio rico en evasiones y suplantamientos transitorios, ya que su lectura nos induce a vivir fuera de nosotros mismos temporalmente. Y en ello subyace la tcita patentizacin de que no estamos contentos de cmo somos y de cmo vivimos.

    En la predileccin por la biografa se esconde una necesidad de afirmacin propia, un ansia de desdoblarnos, de amplificarnos, y acaso, ante todo, de enternecernos.

    Necesitamos, en suma, hallar estmulo y confortacin a las debilidades, acritudes y menguas propias, viviendo temporalmente la propiedad de las vidas ajenas. Y hacernos la ilusin, en cierto modo, de que flotamos sobre lo gris de la nuestra y de que dejamos un surco de afirmacin en la historia.

    Adems, el apoyarnos espiritualmente en los hitos de las personalidades destacadas que han sido, hace que, inconscientemente, hallemos en otros climas morales, mayor estabilidad, mayor paz y felicidad de la que nuestra poca nos puede brindar.

    El arabesco que dibuja una vida sobre su tiempo nos sugestiona como el ms serio y provechoso de los juegos: el de representar hacia dentro, ante el entendido espectador que es nuestro yo superior.

    En este juego, en la diversin loable de leer y de enmascararnos con vidas ajenas mezcla de alimento anmico y de recreo deleitoso se halla el elemento compensativo y la anhelada experiencia. Confesemos que de este bucear la vida y su por qu a travs del personaje evocado, hemos jugado a vivir los dems sin movernos de nosotros mismos.

    Sin embargo, para la eleccin de los personajes de este nuestro incidental vivir reflejo, de adaptacin, que es la lectura biogrfica, nos falta el certero dictamen de lo que somos, conocer el pulso cierto de nuestro ritmo, el ndice, en fin, de nuestra reaccin espiritual.

    En materia biogrfica, el personaje tnico por excelencia ser siempre el tipo armnico.

    Y en una poca tan somovida y desquiciadora, de tan inmenso vaco espiritual como la nuestra, sin el estmulo viviente de autnticos hombres

    L

  • Josefina Maynad La Vida Serena de Pitgoras

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    representativos, aparecer como un lenitivo la exaltacin del tipo superior de humanidad, el superhombre o arquetipo.

    Pero el superhombre, como todo tipo substancial, adolece casi siempre de hallarse a demasiada distancia de nosotros. Es difcil que podamos identificarnos de verdad con l, seguirlo de cerca, vivirlo entraablemente. Y siempre, acaso por este mismo fenmeno experimentamos inconscientemente ante l el vaco de la distancia.

    Necesitamos de individuos ejemplares ms a nuestra medida para que se nos ajusten, nos interesen y beneficien. Que exista, entre ellos y nosotros, un cable de tensin pareja, por muy distintos y disimilares que aparezcan biografiado y lector.

    Por ello hemos abordado la reviviscencia de un personaje que suma en su vida y en su obra el valor que hemos llamado arquetpico con el humano.

    En la vida de Pitgoras hay, sobre todo, ternura, o sea, esencia de humanidad. El trazo magnfico de su larga existencia se dibuja, adems, sobre una poca cuya evocacin es tan rica en gratos escenarios, tan inagotable en grmenes de imitacin y absorcin, que hoy, el representarla a travs de la lectura, equivale a una ddiva inapreciable.

    Siguiendo a Pitgoras desde su nacimiento o aun antes de venir a la vida, cuando el orculo de Delfos anunci a los padres el esplendor de su destino, comparte el lector los ms nobles valores humanos a travs del ejemplo constante de una vida completa que orn por igual la belleza, el amor y la sabidura.

    La existencia de Pitgoras se asienta sobre pilares inconmovibles. Veinticinco siglos han transcurrido como un da, como un gran da en la cuenta de la eternidad, as que entramos familiarmente en contacto con el filsofo de Samos.

    Con su afilada, clarividente vista de iniciado, nos cala, nos sonda hasta lo ms secreto. Conoce nuestra naturaleza tan bien como la de aquellos discpulos que su mirada sagaz observaba a travs de las complejas e innumerables pruebas de ingreso a su Escuela. Y su leccin nos ser, como a ellos, altamente eficaz.

    Por lo que respecta a mi labor de expositora, he tratado ante todo, al vitalizar esa gran figura del pasado, de borrar toda huella de esfuerzo, todo sntoma de recargo erudito; que lo que constituye lo ms hondo y sutil de su invitacin y el meollo de su propsito, fuera slo sugerido.

    A tal fin, me esforc en asimilar, a travs de una especie de digestin anmica, la sntesis antigua y actual eterna de cuanto perdura de la

  • Josefina Maynad La Vida Serena de Pitgoras

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    sabidura pitagrica y de la vida de Pitgoras. Durante la escritura de este libro he vivido yo misma, como un avatar

    transitorio, la figura del filsofo griego. Y confieso que este proceso me ha hecho experimentar, como nunca, la beatitud del sacerdocio de la obra literaria.

    La temporal investidura de una representacin humana tan excelsa y tan ntegra, me ha procurado a m misma un inmenso bien.

    El esfuerzo ilusionado de compartir sus realidades y sus sueos, su finalidad de la vida humana, su inmensa cordialidad, me han hecho participar al unsono de la gran onda emotiva que cubre a todo aquel que de verdad se sumerge en el experimento pitagrico.

    En cuanto a la frmula biogrfica, he procurado conciliar, en fin, lo histrico con lo ambiental, sugerido por una larga familiaridad con los medios de la antigua Grecia y del Oriente. Y he tratado de hacer amable el colorido de las escenas que le sirven de marco desde el principio al fin, para que