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  • Contenido

    Presentacin

    La experiencia de la alianza

    Un amor total y sin reservas por Jesucristo Seor

    Hombres de la comunicacin por estar unidos a la cruz

    Realizar en nosotros mismos el evangelio de la caridad

    La importancia de la conversin intelectual

    Contemplar a Jess como comunicador

    El tesoro del escriba: la formacin permanente del presbtero

    La vigilancia del presbtero

    El fin de la ley es el amor

    Junto a la cruz de Jess estaban

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  • Presentacin

    Con nimo emocionado y agradecido a lavez, acepto la invitacin de presentar estaseleccin de reflexiones que el cardenal CarloMaria Martini dirigi a los sacerdotes de su di-cesis. Tambin yo pude beneficiarme de todo loque el arzobispo nos propona a los sacerdotesdurante el no breve perodo de su episcopado.Releer ahora estas pginas me lleva a expresaruna primera observacin: estas meditacionesparecen escritas para hoy. Cmo explicar estehecho si no es porque sus palabras han brotadode una doble fuente: del manantial siemprevivo de la Palabra de Dios y del corazn de unpastor tan enamorado de su pueblo y de sussacerdotes como para querer alimentarlos siem-pre y solo con el alimento sustancioso de laPalabra de Dios escrita?

    La coincidencia de la celebracin del aosacerdotal convocado por Benedicto XVI nosha parecido ideal para recoger estas meditacio-nes. Es una excelente forma de ofrecer a los

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  • sacerdotes, jvenes y menos jvenes, la opor-tunidad de detenerse con calma y en silencioante la pregunta sobre el sentido y el valor dela misin que han acogido con gran responsa-bilidad y que ahora tienen que desarrollar entiempos nada fciles, ciertamente, aunquesiempre hermosos.

    Por haber sido yo mismo uno de los afor-tunados destinatarios de estas reflexiones, qui-siera, adems, comunicar otras impresiones. En-cuentro frecuentes referencias a las distintascartas pastorales que el cardenal escriba pun-tualmente durante aquellos aos. Las esperba-mos con impaciencia y las leamos con avidez.Tambin yo tuve ocasin de comentar algunasde ellas para la revista diocesana, pero lo mssorprendente es que estas cartas tenan reso-nancia no solo en la dicesis, sino en toda Ita-lia y tambin en el extranjero. El magisterio delcardenal Martini desbordaba los confines de laarchidicesis y se difunda extraordinariamen-te, para el bien espiritual de tantas Iglesias par-ticulares.

    Descubro, adems, referencias a las visitaspastorales y al consejo pastoral diocesano, delque he sido miembro durante algunos aos. Estambin este el motivo por el cual las medita-ciones recogidas aqu conservan un carcterextremadamente concreto y actual. El autor, en

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  • efecto, reflexionaba en voz alta no solo para s,sino tambin para los dems, sobre todo paraquienes compartan con l la tarea pastoral detoda la archidicesis. Y quines mejor que lossacerdotes estn llamados a llevar con su obis-po el peso de la tarea pastoral en sus diversasfacetas?

    No hay ninguna duda: una vez ms, el ar-zobispo Martini se revela como un verdaderomaestro en su forma de comentar la SagradaEscritura. Y realiza una exgesis del texto sagra-do que yo definira como sapiencial, en elsentido de que sabe mostrar no solo su singularpreparacin en el campo de las ciencias bbli-cas, sino tambin, y sobre todo, su habilidadmagisterial para presentar la actualidad delmensaje bblico tanto en el mbito individualcomo en el comunitario.

    Se advierte asimismo la seduccin de estaspginas en la capacidad del autor de decir cosasatrevidas con un estilo extremadamente sen-cillo. Por ejemplo, Martini afirma que paracomunicar es preciso contemplar la cruz, quepara aprender a hablar se requiere cultivar elsilencio, que para relacionarse hay que llevarel peso de las comunicaciones fallidas. Son tansolo algunas frases que me han impactado denuevo en virtud de su eficacia expresiva, y estaspalabras pueden hacer que el lector intuya no

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    Presentacin

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  • solo el valioso contenido del libro, sino tam-bin su fuerza literaria.

    Siempre he estado convencido y lo heescrito infinidad de veces de que el cardenalMartini es, a menudo, autobiogrfico. Esterasgo queda subrayado tambin en las pginasque siguen. De ellas emerge un hombre gentily de fuerte personalidad, la estatura del pastorcompetente y vigilante, el rasgo de un cristia-no que quiere hacerse compaero de viaje detodos, sea cual sea el motivo, y que con todosellos acepta ponerse a la escucha de la Palabrade Dios para caminar por la va que ella nosmuestra.

    Asimismo, aparece aqu otro tema muy que-rido para el autor: la conversin. El cardenal,sin embargo, no habla de una conversin gen-rica, sino que concreta muy bien su pensa-miento cuando habla de una conversin inte-lectual, de una conversin moral y de una con-versin pastoral. Quien como yo sigue el magis-terio del cardenal Martini desde hace algunasdcadas, encontrar en estas pginas lo yo quedenominara un punto firme de su mtodo edu-cativo, y por eso mismo no puede menos quecongratularse.

    No terminara nunca de hablar del libro yde su autor, pero hay algo que me gustara aa-dir, y estoy seguro de no equivocarme; es ms,

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  • de interpretar su deseo ms ardiente: quien leaeste libro debe saber que su autor tan solo quieredesaparecer ante esa Palabra de la que ha sido,y es todava, oyente dcil y servidor fiel.

    Carlo GhidelliArzobispo de Lanciano - Ortona

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  • La experiencia de la alianza

    Estoy muy contento de poder compartir convosotros este momento de retiro, como con-clusin de la visita pastoral, aunque tendremosms ocasiones de volver a vernos en vuestrasparroquias.

    Uno de los objetivos fundamentales de lavisita es profundizar la comunin de fe en laIglesia local, sobre todo entre los presbteros yel obispo. Por eso he querido encontrarme convosotros para una comunicacin en la fe.

    Expreso ante todo mi sentimiento de gra-titud al Seor y a todos vosotros, porque hevisto la obra de Dios en vuestro arciprestazgo.Vosotros sois verdaderamente Iglesia de Dios,sois los pastores responsables y fieles de estaIglesia. En efecto, tanto mediante encuentrosdirectos como a travs de los informes querecibo habitualmente del vicario episcopal, hepodido advertir que el pueblo de Dios congre-gado a vuestro alrededor est verdaderamentevivo, aunque en medio de grandes dificultades.

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  • La Iglesia autntica de los apstoles est, pues,presente y en camino.

    Partiendo de este don, he querido explicarosdos pasajes de la Escritura para esta comunica-cin en la fe.

    El primero lo hemos ledo en la liturgia dellunes de la tercera semana per annum. Se tra-ta del segundo libro de Samuel, en el captulo 5:Todas las tribus de Israel acudieron entonces aDavid, en Hebrn, y le dijeron: Somos de tumisma carne y sangre (v. 1); Todos los ancia-nos de Israel fueron a Hebrn a ver al rey, y elrey David hizo con ellos un pacto en Hebrn,en presencia del Seor (v. 3). Los versculossiguientes afirman que David tena treinta aoscuando empez a reinar y que rein cuarentaaos sobre Israel y Jud.

    De este modo, cuando David recibi a losancianos en Hebrn tena treinta y siete aos yseis meses, y desde aquel momento comenz areinar sobre todo Israel y Jud. El episodio dacomienzo a la segunda parte de los relatos sobreDavid. Hasta ese momento ha sido un guerreroy despus un fugitivo; a partir de 2 Sam 2,2 erarey solo de Jud, es decir, de la parte sur delreino de Israel, en torno a su ciudad de origen,Beln, pero sobre todo con una capital muy alsur, en Hebrn. Desde este momento se con-vierte en rey de todas las tribus del norte y del

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  • sur, comenzando as la gran aventura real que lellevar a trasladar el arca de la alianza a Jerusa-ln y a acometer todas sus valerosas empresas.

    Los versculos que he citado son importan-tes para el comienzo de la narracin del reinode David sobre la muchedumbre del pueblo deDios.

    El segundo texto de la Escritura lo tomo delevangelio de Marcos. Al leerlo esta maana, meha ayudado a reflexionar sobre los versculosdel libro de Samuel.

    Mc 3,31-35: Llegaron su madre y sus her-manos y, desde fuera, lo mandaron llamar. Lagente estaba sentada a su alrededor y le dijeron:Oye! Tu madre, tus hermanos y tus hermanasestn fuera y te buscan. Jess les respondi:Quines son mi madre y mis hermanos?. Ymirando entonces a los que estaban sentados asu alrededor, aadi: Estos son mi madre y mishermanos. El que cumple la voluntad de Dios,ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.

    Para explicaros estos dos textos har refe-rencia a una pgina del programa pastoralEducare ancora, concretamente al n. 5 delcaptulo 1, que habla de Siqun, un punto deno retorno, donde planteo: cul es la fun-cin de los presbteros en la experiencia deSiqun?

    La experiencia de la alianza

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  • Somos de tu misma carne y sangre

    Comenzamos por una lectura de 2 Sam 5,1:Somos de tu misma carne y sangre. Me haimpresionado esta frase, que no es una expresinaislada en la Biblia. Puede ser interesante recor-dar algunos textos donde se menciona.

    2 Sam 19,12-15. Se trata del momento enel que David, que ha tenido que huir de Jerusa-ln por la rebe