Madrid-Los Sonidos de La Nación Moderna

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Capitulo de libro que habla sobre msica, cultura e ideas en el Mxico postrevolucionario 1920-1930

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  • Los sonidosde Ia nacin

    modernal,lsica, culhra e ideas en e! Mrico

    posrevol ucionario, 192G1930

    Alejandro L l,ladrid

    Prer

  • INTRODUCCINLa historiq las ideas, la escritura musicalylaescrirra de la msica

    En las ltimas dos dcadas, los historiadores polticos, sociales e tn-cluso culturales han emprendido un proyecto que cuestiona la orto-doxia del discurso sobre la historia del Mxico revolucionario: unateleologa de progreso alcanzada gracias a los beneficios del Estadoposrevolucionario.t Sin embargo, la historia oficial de las estticas na-cionalistas ha recibido menos atencin, con el esencialismo que caracte-riza su versin de la mexicanidad" o lo mexicano, con su construccinde conos a partir de caudillos culturales y con su cercana al nacionalis-mo cultural de patrocinio estatal. La crtica actual a estas tendenciasestticas se ha enfocado en las artes plsticas y el indigenismo, dejandode lado el estudio crtico de la msica y su entomo como un medio paraobtener informacin valiosa sobre las luchas de poder que dieron origena la configuracin de estos discursos.'z As, la historia ortodoxa que hacede compositores como Manuel M. Ponce y Carlos Chvez conos de unnacionalismo cultural patrocinado por el Estado posrevolucionario debeser reevaluada de acuerdo con la compleja interaccin entre producciny consumo cultural que permea las luchas de poder en momentos hist-ricos determinados. Con el trabajo crtim de musicologos como RicardoMiranda y [ronora Saavedra esa necesaria reevaluacin ha comenzado;este libro es una contribucin al anlisis.3

    I Vase, por ejemplo,los trabajos de Enrique Florcscano:Hirolia de las historios dela nacin meitana; Ricardo Prez Morfott', Estampas de nacionalsmo popularmexicano, Ensayos sobre cultura popular y naconalismo: Mauricio Tenoio Tlillo:Artilugo de la nacin modema. Mxco en las *poscones universales, 1880- 1930 yMary Kay Vaughari: fle State, Educotion, and SocalClass in Meco, 1880- 1928.

    I Entre otros, Karen Codero: "Cloaks oflnnocence and ldeology: Constructing

    Moden Mexican Art, 1920-1929"; Renato Conzlez Mello: "Orozco in the United

    States: An Essay on the History of Ideas"; y Rick A. lpez: ,ilwo Ways of ExaltingIndianness in 1921: The Noche Me\icana and the Exposition of Popular Art,,.

    r Consltese Ricardo Miranda: Ecos, alienlos y sonidos: ensayos sobre msicame'{icono:y lr\staxtos de l-eonora Saavedra: Carlos Chvez y la consttuccin de unaaltcridad estratgica, y OfSclvcs and Others: Historiography, Ideolos/, and thc Politicsof Modcrn Mcxicrn Music,.

  • 0Hace muchos aos, un amigoyyo caminbamos por la calle Xcotncatlen la Ciudad de Mxico, por los rumbos del barrio de Coyoacn. Acab_bamos de presenciar una extraordinaria clase magistral sobre la Soraraclsica (1928) de Manuel M. Ponce en la Escuela Nacional de Msica dela UNAM, y discutamos sobre el evento. Aunque mi amigo deca ser unadmirado de la obra para guitarra de ponce, no dejaba de quejarse, puesconsideraba que este no haba escrito suficientes composiiones uen supropia voz. Segn 1, solo en obras como la Sonata mericano (1923) o laSonata III ( 1927) era posible escuchar la verdaderao voz del compositormecano, mientras que piez as como la Sonata chisica,la Sonata romnti_ca (1928) o la Suite en k (1930-1931) resultaban nicamente ,.imitacio_nes de estilos antiguos y, por lo tanto, no eran un reflejo autntico dela individualidad de su autor. Esta idea me incomod porque, en miopinin, incluso en esas llamadas imitaciones, la personalidid musicalde Ponce era clara y reconocible. Recuerdo que cuando escuch la Suiteen la por primera vez, sin saber qu estaba oyendo, pens: f,516 5scomo Ponce... iTiene que ser algo de ponce! Sin embargo, la tradicinintelectual que define y escribe a los compositores y su msica de acuer_do con proyectos culturales ms amplios, me obligara por mucho tiempoa escucharla como una obra ..en el estilo cle Weiss". Hoy, a casi veinteaos de distancia de aquella caminata por G)yoacn, me encuentro en-frascado con las mismas preguntas: cmo se crean discursivamente lasnociones de tradicin e identidad?; ricules son y cmo se dan los proce_sos que informan las prcticas de consumo y produccin cultural relacio-nados con la msica?; cul es el papel delconsumo de ideas forncas enla elaboracin de conocimientos locales?; cmo debemos abordar elconcepto de

    "imitacin en el contexto del desequilibrio de poderes quepermea la historia de latinoamrica?; qu implicaciones tiene hablarde imitacin" y

    "autenticidad en la produccin y consumo de artefac-tos culturales latinoamericanos?; r,cules son las relaciones de poder queinforman dichos discursos? Este libro es el resultado de la biqueda dcrespuestas a estas preguntai y de explorar las nociones de imitacin" yautenticidad en la construccin poltica de los discursos quc en la d_cada de 1920 permitieron a afistas e intelectuales inventar o escribir sulugar en la sociedad y en la historia mexicanas, construir deseos indivi-duales y colectivos, e imaginar su futuro y el de la nacin.

    En parte, el texto es una historia de las ideas que dan significado alas diversas posturas estticas musicales que convivieron en Mco du_rante la dcada del veinte del pasado siglo. As, para responder laspreguntas que dieron inicio a esta bsqueda intelectual, tomo comopunto de partida las tradiciones musicales modernistas y vanguardistassurgidas en Mxico despus de la Revolucin. Sin embrgo,-mi objetode estudio no es la msica ni el estilo musical per se, sino la msica

    como un proceso que es moldeado, pero que tambin moldea su con-texto cultural. Partiendo de esta premisa, utilizo la msica como unaventana al estudio de la cultura mexicana en un prodo histrim es-pecfico: desde el final de la lucha armada revolucionaria hasta lafundacin de las primeras instituciones polticas y sociales del nuevorgimen. Puesto que me interesan los procesos musicales como reci-pientes que guardan los valores culturales de las sociedades que losgeneran, el comprenderlos es un paso hacia el entendimiento de esecontexto cultural. En el centro de mi estudio se encuentra un gruposocial particular, una lite intelectual que tuvo un papel decisivo en larepresentacin de la modernidad y la nacionalidad en Mxico, a par-tir de los aos veinte. El fom de atencin son los cambios, Ias continui-dades y las disputas ideolgicas dentro de esa lite; todo estoejemplificado en el trabajo de produccin musical y representacinidentitaria de Julin Carrillo (1875-1965), Manuel M. Ponce (1882-1948)y Carlos Chvez (1899-1978), en las actividades, discusiones, encuen-tros y desencuentros ocurridos en el seno del Primer Congreso Nacio-nal de Msica (1926), y en las cambiantes ideas sobre

    "lo indgena" (ysu relacin con la modemidad y el cosmopolitismo) que se reflejan enla recepcin de la pera Atzimba ( 1900) de Ricardo Castro ( 1 864-7907)durante las primeras cuatro dcadas del siglo xx. Mi propsito no esvalidar o descalificar a Carrillo, a Ponce o a Chvez como caudillosculturales, sobre la base de un criterio esttico en particular. Timpocome mueve un deseo por reinsertar Atzimba y la obra de castro en susitio dentro del canon de la msica mexicana. Solo pretendo mostrarque el desarrollo de esos estilos musicales, los debates sobre msica ynacionalidad durante el Congreso Nacional de Msica y la contra-dictoria recepcin de Atzimba reflejan la manera en que se entrela-zan una gran diversidad de ideas sobre la modernidad, la identidad,el cosmopolitismo y la etnicidad dentro de complejos procesos denegociacin de poder. Por medio de estos estudios de caso se puedeobservar cmo las nociones de

    "imitacin" y autenticidad van ad-quiriendo significado en relacin con los proyectos polticos e inte-lectuales que informan esas relaciones de poder.

    Un concpto importante a lo largo del trabajo es el de ,,escritura".Aqu, este trmino se refiere no solamente al acto de escribir o componermusica, tambin indica el hecho de que la msica y la herencia musicalson escritas discunivamente como objetos que, segn sugiere la antrop-loga Brbara Kirshenblatt-Gimblett, ofrecen una virtualidad que pro-duce algo nuevo en el presente recurriendo al pasado.4 Siguiendo esta

    a Brbara Kinhenblatt-Gimblett: ,iTheorizing Heritage". Todas las traducciones delalemn, francs e ingls al espaol a lo largo del libro son del autor, a menos quese indiquc lo contrario. 11

  • idea, analizo un doble ejercicio pcrformativo: primero, el ejercicio de'autorrepresentacin e identificacin de los compositores que se revelaen su estilo musicaly en su retrica sobre la msica; y segundo, el papelque tienen las ideas que se reflejan y sobre las cuales reflexiona la m-sica de estos compositores en la construccin y negociacin de los dis-cursos hegemnicos que los reescribieron a posteioi, de acuerdo conlos principios nacionalistas del rgimen dominante.

    Este estudio reinterpreta la retrica tradicional de la historia de lacultura mexicana que considera las manifestaciones artsticasposrevolucionarias como un resultado natura[>>, casi teleolgico de laRevolucin Mexicana. Al igual que toda narrativa histrica, el discursoposrevolucionario en Mxico se desarroll a partir de un

    "mito de ori-gen que equiparaba la identidad nacional a la ideologa del nuevoEstado. Como parte de este proceso, la msica modemista y de van-guardia de Carrillo, Chvez y Ponce fue interpretada y aceptada dentrodel discurso

    "oficial de la Revolucin Mexicana de acuerdo con suposibilidad de ajustarse a los requisitos ideolgicos del nuevo rgimen.Al profundizar en las ideas que dan significado al estilo musical deestos autores, al analizar los conceptos sobre nacionalidad y moderni-dad que se discutieron durante el Congreso Nacional de Msica de1926 y las nociones de

    "imitacin" y autenticidad que nos muestra larecepcin de Atzimba, proponemos una lectura alternativa en la cualse reconoce la complejidad cultural y social que propici tanto el pro-ceso de negociacin del pacto hegemnico posrevolucionario como lasambigedades creadas por ese proceso y durante 1.

    Por un lado, mi trabajo apunta que los lenguajes modernistas y van-guardistas desarrollados por Carrillo, Chvez y Ponce en la dcada delveinte muestran el modo en que los compositores se reposicionaronante los cambios de una sociedad en crisis, que buscaba crear nuevoscdigos de interaccin e identidad social. Por otro lado, el estudio delas ideas que informan estos lenguajes sugiere que las nociones de imi-tacin y

    "autenticidad" son herramientas que adquieren significadoen cuanto son usadas como validacin de proyectos polticos de largoalcance, como el nacionalismo o el modernismo.

    El eje de esta investigacin lo forman cinco importantes eventos quetueron lugar en Mxico entre 7924 y 1928: el estreno de las primerascomposiciones microtonales de Carrillo en 1924; la creciente notoriedadde Chvez como un artista de vanguardia en 1925; el aje de Ponce aPars, tambin en 1925; el Primer Congrcso Nacional de Msica de 1926; yel reestreno de uno de los monumentos musicales del porfrriato,Atzimba,la pera indianista de Ricardo Castro, en 1928. Algunos de esos aconte-cimientos han sido narrados e interpretados por diferentes historiadoresdesde la perspectiva ideolgica creada por el discurso hegemnicot2 13

    posrevolucionario que, en un afn historicista consciente o inconsciente,fue legitimado por los escritos de estos. En mi caso, tomo los sucesosmencionados como evidencia del contexto social multi-ideolgico quecaractei,z al Mxico de los aos veinte: una pluralidad alimentada porla condicin de crisis de una sociedad cuyos valores fueron cuestionadospor la lucha revolucionaria, condicin que ms tarde sera homogeneizadacomo parte de la tesis que pudiera fundamentar el discurso dominantesobre revolucin y nacionalismo del Estado. Estos hechos tambin son elpunto de partida de un estudio ms profundo sobre el dearrollo demitos musicales y la exclusin y marginacin de la herencia estticade algunos compositores, de acuerdo con los requisitos discursivos nece-sarios para validar las polticas del Estado mexicano.

    Modernidad, modernizacin, modernismo y Yanguardlaen la periferia

    El trmino modemidad en su acepcin mrs amplia denota modos espe-cficos de organizacin social, econmica y poltica originados en Europaa partir del siglo xvu. t-a modemidad presenta rasgos como el capitalismo,el progreso, la secularizacin de la cultura, la democracia liberal, elracionalismo y el humanismo que combinados crean un tejido socioculturalnico en la historia de la humanidad. Por lo tanto, se refiere a las condicio-nes que distinguen estos modos de organizacin. Sus ideas suelen ir acom-paadas de un sentimiento ambiguo, por un lado un deseo de insercin enel cambio y el progreso, y por el otro un miedo a la propia transformacinque se pregona. El vocblo

    "modemizacin" seala los procesos que lle-van hacia la condicin de la modemidad, mientras el modemismo serefiere a un discurso ideolgico que busca reflejarla. Frecuentemente, esteltimo trmino, modemismo>), define estticas artsticas que reflexionansobre la condicin que caracteriza la ltima fase de la modemidad, unperodo altamente revolucionado que, segn el filsofo y politlogoManhall Berman, prov(rca en el creador modemista el deseo de cambio,pero tambin el terror a la desorientacin que ese cambio produce.s

    Berman considera el modemismo como una consecuencia del nfasisque los romnticos pusieron en la expresin individual y la originalidad,y de las ideas de progreso que promovan la filosofa idealista y Ia Revo-lucin Industrial.6 Desde este punto de vista, podemos observar dos fasesen el desarrollo del modernismo. La primera tiene su origen en el

    5 Marshrll Bcrmn:/ ll'l'hat is Solitl Mths irrtt Air,p.13."

    lbd., pp. l3- 15.

  • siglo )
  • finales del siglo xtx y principios del siglo xx llamado modernista; y elmodemismo que surgi en Europa como resultado de la crisis de la mo-demidad. Por motivos de claridad utilizo itlicas (cursiva) para referir-me al modemismo y los modemistas latinoamericanos, y letra regular(redonda) para referirme al modemismo y a la esttica modernista ensu acepcin menos regionalista.

    Mxlco, nacin moderna

    En Mxico, el culto a la modernidad no fue una consecuencia de laRevolucin Mexicana, pues ya era el ideal del gobiemo de Porfirio Daz(1877-1911), y podra rastrearse sin ningn esfuerzo en las medidas libe-rales de Benito Jurez (1858-1872). Tanto las polticas de Jurez como lasde Daz apuntaban al desarrollo de una identidad nacional en un intentopor crear un Estado-nacin fuerte y unificado. Estos esfuerzos fueronnecesarios, una vez que las guerras de reforma entre liberales y consewa-dores

    -y la posterior ocupacin francesa entre 1861 y 1867-, habanfragmentado un todava frgil sentido de nacionalidad. Idealmente, unEstado-nacin fuerte es fundamental en el establecimiento de las basespara una red industrial y econmica eficiente, ya que esa eficiencia da laestabilidad que permite a los ciudadanos mnfiar en el Estddo, benefi-ciasc del sistema y ayudar a su reproduccin.

    [ situacin en Mxico despus de la Revolucin era similar a la quesigui a la invasin francesa: una crisis econmica y social generalizada yuna crisis cultural que fragmentaba el Estado-nacin e impeda el desa-rrollo de una sociedad moderna. En estas circunstancias no se podaposponer el establecimiento de una nueva nocin de identidad nacional-una renovada que apoyara al Estado revolucionario- como fundamen-to para la modemizacin. Sin embargo, y a pesar del nuevo ngulo revo-lucionario, las ideas esenciales de la modemizacin en Mxico solo pue-den apreciarse en su real magntud como una continuacin del proyectode la Ilustracin iniciado con las Reformas Borbnicas de final del pero-do colonial y con la independencia, y que se articula claramente en lasl-eyes de Reforma y las polticas liberales de Jurez y Daz desde media-dos del siglo xx hasta principios del xx. Estos antecedentes histricos ysociales, resultado de la compleja condicin poscolonial del pas, sonfundamentales para entender la especificidad del modemismo artsticoen Mxico y para reconocer las razones del

    "deseo de cambio" experi-mentado por los modemistas mexicanos.

    Como seala el historiador Thomas Benjamin, la dcada del veinteen Mxico fue de reconsb:uccin, marcada por la

    "fluidez del poder ylos intcreses que existan en todo nivcl poltico, haciendo de la reformal6

    17

    un proceso incierto e imperfecto, conflictivo y muchas veces violento'".igrJ"l" r".g" del pais v susceptible de.ser frena.d9"'l' !l:,?g]::con;l establecimiento de nuevas instituciones politicas' economlcas'..ahl". V

    "r*tivas a finales de los aos veinte y principios de los

    i."in,u. rstu "uda tambin marca el principio de un choque ideolgi-

    "o "nt." ,nu serie de proyectos de nacin surgidos localmente'. desde

    i "*p".i..rto.

    .ociaiists de Alberto Tejada y Felipe Carrillo Puerto;;vJ";; t Yu*tn hasta el radicalismo de Toms Garrido Canabal enThbasco. Mxico se convirti en un lugar de encuentro' negocraclon y';;;;r;; ;;."., reconciliacin de una gran variedad.de ideologasu ,1. rosramas econmicos' polticos' sociales y culturales''

    -tl'""'"nt.. *"sicales y cuiturales que analizo en este libro tueron

    rrrr. "n

    fu- entre 19i4 y 1928, un poca ideolgicamente convulsa.n"mu.cada por la presidencia de Plutarco Elas Calles' Durante ese pe-

    Jo se fortaeciO rehcin entre el Estado y tos sindicatos y se expandiel papel econmico del gobiemo' Al mismo tiempo' los pronunqamlen-i.'y'p.fitl"^ anticlericales de Calles dieron lugar a la rebelin cristera',."'gr** civil en el rea centro-occidental del pas entre militantes""iir?"* V1i "la"ito,

    que no finaliz hasta 1929' l-a sucesin presiden-

    "iui J" Cff".

    "n 1928 es de una gran significacin histrica' Despus de

    la campaa electoral, varo Obregn fue electo para un segundo peno-. pi"il*"i"r, con io cual se querantaba uno de los principios revolu-

    "ioiu.io, ms sagrados: la no reeleccin' Sin embargo' la aventura

    .eei"aionitta de bregn termin en su asesinato antes de asumir la,.".i.n.iu. Estas circu-nstancias le permitieron a Calles dos movimien-i;;;;irtt"* d" g."n importancia. Ei primero consisti en la creacin deliurio u"ionr Revoiucionario (ei origen del actual Partido Revolu-

    "i"nu.t Inui,""i"nal) para ejercer un fuerte control sobre las fnlticas

    """i""r".. El seguno fue li presidencia provisional de. Emilio Portes

    Cii " rcZU a t9lt0 que le dio a Calles la oportunidad de establecer ell-".'"di. f"f-""*"o. uti pe.ioao enrre 1928 y 1934 en el cual el ex presi-"ni"-."

    "onuittl en ei hombre fuerte detrs de los presidentes Portes

    ,'p"*r"LOn nubio y Abetardo L' Rodrguez' Este trabajo pretendedilucidar la relacin entre este ambiguo momento histrico (en.el cual seteiieron alianzas, se dieron rupturai ideolgicas y se crearon institucio-

    "Jrlrrarr"r,"i"s para el fortalecimiento del nuevo rgimen) y el de-

    sarrollo de la msica y de ideas en tomo a ella'En este estudio propongo que la crisis experimentada por.los compo-

    ,ito..s me*icanos .on "t otap.o

    de la esbilidad econmica' social y.ottutrl et rgimen prerrevolucionario, los mndujo a reevaluar sus pos-iuiu.

    "ttt.uo.o complejas prcticas individuales de negociacin de

    l] Thonras Benjamin: "Rcbuilding the Natk n', enThe Oxfor Hisbry of Meico'

    p. 46'l .

  • ;':*;L"#'hTJ,'[TX,LTt' o" l'"cesos de produccin de signiricado;r.*' xi ".",;#;.':',;:'j:l;fi l'JlXffi .Ii:T,:f ,::* J*:posruras que ayudan a los miembros al, rr.

    "jr"ra?"J'I."pori"io_narse y consrruir su propia identidad ""

    ,;;;;;ai.lroJ.uo,r* o"r nreraccin se resisni fiia ha n o" u.u.roo "on"iu-li,,iJl,"l l,. ru".,unde ideologas y desos prerrevolucionarios y posrevolucionarios. Mi in-rencron es mostrar cmo los,discursos f,"!.rO.i.. OJ."nstruccinnaciorar impremenrados por el rgim." r';.";;;';;;i.:lo]ll,on r"o-cana tuvieron que excluir. mz

    ,nunir".t*in.l*i"," ffi;l'i:f..'i:] v.mistiricar.ciertos aspectos de esasco estabtecer que las voces.1:]':it * propio discurso ideolgico. Bus-:::'*::ai;#ffi;ffi ill:"J."J;:'l:i#,::"*'::#,,;xT:como precursoras de ese disctos de origen. o" Iu ,.'nu Jll nacionalista' o moldeadas como ..mi-"i,,.,t.Ji""i.',il',::i."ffi ff ;T::isffi :fl:::T:il#,:ll;entomo social y cultural tuvrirrritrcon., J.i ;;;;;,lJ# un impacro en et diseo de potricas ept.iauo. piuraroril;r;",i;1"' Este trabaio expone la rio"2' s6m-en el Mxico de,u on.rru 0",ll]jlad de las manifestaciones culturalesque nos muestra Ia versin

    ""Ii,lii. en oposicin a la teleologa rgida

    -Msica, msicos e ideas en eI Mxico de los aos veinte

    Miacercamiento al estudio de lao. lszo es iriei;Jc;'i#;;';l""avlacultura en Mxico en la dcada::.T:.,l*;;i;ffi .;i::1i:',::;il;f t1':;T:.ji#Tlica- para enrender meior er esoritu d" ro. pro".ili,r.iJ]*ir],Iuru,o,.he emprendido. De la ernomusicologa

    ..,i,rn" i, p..i.,.j" .*ffi., or.umrrary estudiar los documentosy l inro.ru"ii,

    .".u""ir,oir",l" o" *conrexro cutruraly sociat. De Ia teora d" t, ,nri;; ;;i;;; ,Liljr,"",.;:::fl:i;::'.:|ffi [::T:',;:Y1'."r'" n,.",1nu.'i.,,.i",i[".iu,,,,,.i.,b;;.;;-;";11il::l':l ji,,:.#:rn:;1fi

    *"J::Hfjpnmero, encontrar las particulariduA". .rtif lri'i'.^ q;;.;.;;; rO"

    "rr.parturas mapas de procesos ae negociacin cuttrli u

    -n"#l.,nai"idual; y segundo. tomar herramienr,:;;;,;;i_"':l]:'-"' 1, u'u.,-impticacio-"na cor;;;;r;; ;:1]*tas analticas que conllevan fuertesproducida

    "" ; ;;;;;; .l:llJ:,::X,J:#Xt:.J.:J,[::.:1,1,,,,j.:

    rmpugna sus discursos estticol:.^..1:i:",,.;;;;;;#;;;;.'#,o":HXffi J:, j:llil1Xl,:.,,.::;qe su ststema de valores.18 19

    I-a msica de Julin Carrillo ha sido, sistemticamente, excluidadel canon posrevolucionario de la msica mexicana. I-a cercana deCarrillo al gobierno de Porfirio Daz, as como su participacin en elaparato burocrtico del corto rgimen de Victoriano Huerta duran-te la fase armada de la Revolucin Mexicana, lo hicieron un blancofcil de la retrica posrevolucionaria de rompimiento. Su creacin deun sistema musical microtonal e 1924 solo le hizo las cosas ms dif-ciles ya que ese lenguaje, unido a la autorrepresentacin que Carrillohaba hecho de s mismo como un continuador de la tradicin musicalaustro-alemana, convenci a muchos de que el artista no estaba inte-resado en la campaa nacionalista del rgimen posrevolucionario.

    En el primer captulo, Modernismo, teleologa e identidad. Haciauna comprensin cultural del Sonido 13 de Julin Carrillo, explorola posicin del sistema microtonal de Carrillo dentro de la crisis gene-ral de lenguaje que dio origen al modernismo de principios del siglo ;o

  • mucho ms complejo que el de la mera imitacin. Mi estudio sealaque la apropiacin productiva y reflexiva de ideas europeas (un con-sumo productivo) tiene un papel determinante en el desarrollo de susistema microtonal.

    En el segundo captulo, "I-a vanguardia como sitio para la construccin

    de identidad. Estilo e ideologa en la msica temprana de Carlos Chvez",abordo el estudio de este msico y de su obra vanguardista. No obstante seruna de las figuras mis importantes de la vida cultural mexicana del siglo ro

  • rente, que reco_noce los problemas.y dificultades profesionales exper_mentados por ponce a principios d lu A"uJu -i ""-i'nri,, _n."-cuencia de su cercana a la eittica d"l g-p;;; *-"rit..L'it"."o.

    modemisas. Como artista modemista, A.#;;; pr.IT"*"". ,,Iugar en Ia sociedad posrevolucionaria y ." ,io io.iua-o"r-."1"uuluu. .uidentidad arrstica. n este marco

    "utrr."t, tu, tiriill. *"ionurt-tas tempranas de ponce se explican como manifestactn", .'in a"r.oms amptio de renovar los tenguajes ,u.i"rl"+;;f";;o1" rJ, ,o, "or_positores meicanos de finales-dei siglo xrx y ;r'i;.u.-'i"tJu. "1 xx.Desde esra perspeciva, ta ectctica" carrei i..p"."l".r"ill ,**adquiere u,,a nueva coherencia, ra m,tri"";;";l;";;i1"io,o 0"._pus de 1925

    -por la cual fue severamenrc critcado, al punto de serllamado un compositor insincerors_ aparece como Ia consecuenciadel mismo empuje modemista que ro lle'vo u "*pio..'}1'r'"ro. ."*icano ms de diez aos antes.

    En el cuarto captulo, [,os sonidos de Ia nacin, la modernidad yIa tradicin. El primer Congreso Nacional " U.ii" *.-* a"discursos,, exploro la inrer;ccin A" Air.r.*'Alr"ri.r"r"ii ,r",o_nalismo, modemismo y modernidua u pu.ti, . iu _ri*"lrri" y r",ensayos presentados al primer Congrso Nacional j" fr,i.i.u. e.t"evento, que tuvo lusar en Ia Ciudai de Mxic;;; s;;br" d"I92, fue uno de loslrimeros Intentos por organizar la escena musi-cal mexicana desde lai ideas de fotclor y ..;";id*;,

    , ,or "r"

    *ru,refleja.las luchas de poder que se diern "n "t

    pr " !J ,orn"n,oenrre diferenres generacionei de msicos. I-o, ;Igai,ii;d*", ""1

    "on_greso publicaron una convocaroria pr.r r."iui. iiuul-J.-Joi."""au""-liil :l,kn esttica, composicin, organotoga, p"ogl u.,i.,""musrcales con Ia intencin de buscar una solriiO, I

    ""]o ilurn"rru-ll:^1"]: ,:*" nacionar [y] ra farta de ".til;;;;;,"lt,iT'0" lo,creadores.rq En este caDtulo considero "l "ong.".o aoiro irn fo.oque facilit la discusin sobre la msica mexicana en relacin con Iasideas de autenticidad, identidad,

    ."d.;i;;;; ;;;;;;;." ; ".r-cluyo que su retariva pluratidad

    ". runour"r't"i'ii'."i.I.", l^polticas conciliadoras, tanto en el rerreno

    ..reiiio'"-orno pofi,i.o,que llevaron a Carlos Chvez a er""lu, po.i"ior"r'i. p"i., ""r *.-vo rgimen a partir de los aos treinta.

    A principios de la dcada de l930.se construy una nueva hegemo-na que tom como base Ia comprensi" il;;;r"""il,r.il 0","

    -_ ,j r::L..-11, g*, cirado por yotanda Moreno Rivas: Rosros det tucionatbmo

    ", ,ify::1!*:ra.

    .Un ensaw de intetpre,ocin, p. t2s._'

    utado,en Gabriel pareyn: "C_6ngsso Nacional de Msica , Diccionario demusica en Mrico. p. 134.22

    23

    identidad mexicana. En el captulo cinco, "Viejos sonidos y viejas ideas,

    nuevos odos y nuevas interpretaciones. El reestreno de Atzimba y laimaginacin de "lo indgena", tomo como punto de pafida la puestaen escena de la pera Atzima de Ricardo Castro en 1928, para explo-rar los cambios que ocurrieron en el imaginario nacional respecto a lanocin de

    "lo indgena". El punto central es el anlisis de los procesosde continuidad y discontinuidad que dan nuevo significado a las ideasy los monumentos artsticos y estticos heredados del porfiriato. Ladiscusin que se entabl en relacin con la autenticidad o falta deautenticidad de la obra es fundamental para entender cmo los dis-cursos de continuidad y discontinuidad van significando esta pera a lolargo de las primeras cuatro dcadas del siglo xx. Para ilustrar estosprocesos comparo Atzimba con ofro monumento heredado del porfiriato,el Palacio de Bellas Artes; y propongo que el olvido de uno y la acepta-cin del otro en la memoria cultural mexicana posrevolucionaria sondirectamente proporcionales a la posibilidad de dar nueva vida a losconos indianistas del porfiriato bajo los preceptos del indigenismo queempezaba a tomar fuerza en los aos treinta como poltica de Estado.

    En el ltimo captulo, "ldeas, cnones, revolucin y lugares en la

    historia. La relacin de Carlos Chvez con Julin Carrillo y con Ma-nuel M. Ponce", exploro las relaciones entre las prcticas indivi-duales de autodefinicin de Carrillo, Chvez y Ponce

    -que presentocn los primeros tres captulos de este libro-, los procesos de negocia-cin hegemnica que sugiero en el captulo sobre el Congreso Nacio-nal de Msica, y la resignificacin de ideas y monumentos heredadosdel porfiriato que planteo en elcaptulo sobre la recepci6n de Atzimba.Aqu concluyo que el objetivo del libro no es revalorizar la posicinde estos compositores dentro del canon de la msica mexicana, sinomostrar que los argumentos sobre el significado del nacionalismo soninestables y contingentes, y que esto debe tomarse en cuenta paradeconstruir los valores mismos en que se fundamenta ese canon. Comoconclusin al libro, este captulo enfatiza que el estudio de las fuerzasculturales, polticas, econmicas e incluso de las luchas de podergeneracionales que informan los procesos que describo y analizo, esimportante para entender a los intelectuales y artistas mexicanos comoproductores de conocimiento, en vez de simples imitadores de la cul-tura europea.

    Las preguntas que originaron este proyecto solo pueden obtenerrespuesta por medio de un acercamiento multidisciplinario al objeto deestudio, que tome en cuenta las estructuras sonoras, las ideas que ins-piraron su produccin y las que formaron el marco de referencia cultu-ral para su rccepci(rn, y las luchas de poder que le han dado significadosimbtilico histrricamcntc. As, podremos entender la mancra en que la

  • msica articula nociones de tradicin e identidad y ayuda a su reconfigura_cin. Un estudio interdisciplinario que incorpore esta amplia gama deH:,13 ::"lffrcin y exprore h i";;u;;;;#,,;,".1,*_oamos a responder las preguntas que marcaron el inicio del.vije inte-lectual que desemboca en esle libro.

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    UNOModernismq teleologa e identidaIlacia una comprensin cul[aldel Sonido 13 deJulirfu Carillo

    En un artculo publicado el 29 de noviembre de 7924 en La Antorcha,el compositor mexicano Julin Carrillo afirm:

    [Me pregunto] cmo podamos deseuropeizamos?, y no llego a com-prenderlo. En cambio parceme posible que Ia raza nuestra produzcasus frutos dentro de la cultura europea recibida, y dentro de estasposibilidades, creo que no debemos negar a los mestizos mexicanos,ni a nadie en el mundo, el derecho de encontrar algo que los europeosno hayan encontrado hasta hoy [...] Creo haber demostrado que loque hemos logrado los mestizos en Mim, Europa lo intenta an ypor lo mismo y rindiendo a Europa los homenajes que merece, esta-mos en el caso, los que tenemos educacin profesional europea, decontinuar sus esfuerzos en cualquier parte que nos encontremos,y aeste respecto debo decir de la manera ms clara, rotunda y terminan-te, que concepto mis conocimientos musicales, como una continua-cin de la gloriosa escuela musical alemana [...]1

    Carrillo escribi este artculo en respuesta a las crticas del jorren com-positor Carlos Chvez, quien, en una serie de artculos publicados regu-larmente entre el24 de agosto y el 11 de octubre de 1924, atac las ideasde C-arrillo sobre el futuro de la msica y describi su sistema microtonal-+onocido como Sonido 13- como una copia de lo que ya se haba hechoen Europa.2 Los artculos repetan el alegato que casi veinte aos anteshaba suscitado el estreno en Mxico del Sexteto de cuerdas (1900) y laSinfona No. 1 (1m1) de Carrillo, cuando Melesio Morales escribi que

    I Julin Carrillo: "El Soido 73>, La Antorcha (29 de noviembre de 1924), citado enCarlos Chvez: Esctitos periodkticos ( 191- 1939), pp. 52-58-

    '?Vase Carlos Chvez: El cruiihindyel cuarto de tonoeuropo",El Univenal(24 y 31 de agosto de 1924); l hora. Segundo editorial de msica , El Uaiveaal (7 deseptiembre dc 1924); y La importacin en Mxico", La Antorcha (l-l de octlubrede 1924), en ob. cit.