Los indocumentados de la globalización

Download Los indocumentados de la globalización

Post on 28-Mar-2016

212 views

Category:

Documents

0 download

Embed Size (px)

DESCRIPTION

Si la globalizacin se caracteriza tradicionalmente por un movimiento econmico acelerado a escala planetaria, tiene como corolario inmediato un movimiento poblacional de las mismas dimensiones...

TRANSCRIPT

  • Los indocumentados de la globalizacin*

    Georges de Kerchove

    Si la globalizacin se caracteriza tradicionalmente por un movimiento econmico acelerado a escala planetaria, tiene como corolario inmediato un

    movimiento poblacional de las mismas dimensiones. Aquellos que pugnan por la supresin de los obstculos al comercio mundial son partidarios -sin

    duda de forma inconsciente-, de un debilitamiento en las barreras de la emigracin. stas son numerosas en Europa occidental, que se erige como verdadera

    fortaleza frente a las presiones externas.

    Todava hoy se plantea la cuestin de saber en qu medida es necesario otorgar a los habitantes venidos del exterior una ciudadana igual a la de los habitantes originales. Hay que tratar al extranjero como a un nacional, o hay que someterlo a ciertas restricciones de orden poltico (derecho al voto), econmico (derecho de propiedad limitado), profesional (permiso de trabajo o acceso a la funcin pblica), social (derecho a una indemnizacin por desempleo o a un mnimo de medios de existencia)? Se puede llegar incluso a privarle radicalmente de todos los derechos si se encuentra de forma ilegal?

    No abordar las mltiples y complejas condiciones de los extranjeros en estancia legal, aunque en ello existan numerosas discriminaciones, frecuentemente incompatibles con la Convencin Europea de Derechos Humanos1 (cf. los numerosos casos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos2, que sanciona las violaciones ms obvias). Me concentrar en los extranjeros con condicin ms precaria: los indocumentados, e incluso los solicitantes de asilo menos creble segn los criterios de la Convencin de Ginebra3, los llamados refugiados por motivos econmicos.

    Los ilegales son tolerados mientras respeten esta regla elemental: no molestar, no

    * Traduccin libre de Jos Manuel Ramrez.1 Instrumento jurdico adoptado por el Consejo de Europa en 1950. Su nombre oficial es Convenio

    Europeo para la Proteccin de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. Entr en vigor en 1953. N. del tr.

    2 El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en Estrasburgo, es una corte supranacional, establecida por la Convencin Europea de Derechos Humanos, que provee ayuda legal de ltima instancia para quienes consideren que sus derechos humanos han sido violados por alguna de las partes adheridas a la Convencin. N. del tr.

    3 La Convencin del 28 julio de 1951 relativa al estatuto de los refugiados, llamada Convencin de Ginebra, define las modalidades segn las cuales un Estado debe otorgar la calidad de refugiado a las personas que lo soliciten, as como sus derechos y obligaciones. N. del tr.

  • reivindicar nada. Muy concretamente: no tener direccin oficial, trabajo declarado, conexin al gas o la electricidad, existencia legal ni acceso a los tribunales, atencin mdica. Callarse y depender de la buena voluntad ms o menos interesada de terceras personas. En otras palabras, ser sujetos a la explotacin.

    Ilegales he encontrado muchos durante las reuniones sostenidas con el Grupo ATD Cuarto Mundo de los Derechos Humanos en la Estacin Central, e igualmente en mi vida profesional. Son esos los rostros que evoco hoy.

    La muerte de Pedro

    Hace algunos aos, fui requerido en la prisin por una persona que haba estado en la calle desde haca mucho y que participaba en las reuniones de la Estacin Central. En esa poca, ocupaba ilegalmente una casa situada en Bruselas, detrs de la Estacin de Midi4. Se haban expropiado dos o tres conjuntos habitacionales para poner en servicio el TGV (tren de gran velocidad). Todas las puertas que daban a la calle y las ventanas de la planta baja haban sido tapiadas para prevenir las ocupaciones ilegales. Fue intil: muy rpidamente, toda una poblacin ocupaba ilegalmente dichas casas. Un espaol indocumentado haba sido asesinado durante una ria. Su cuerpo fue encontrado en un viejo pozo algunas semanas despus del drama.

    Durante la investigacin, la polica se dio cuenta que centenares de indocumentados ocupaban ilegalmente esas casas destinadas a la demolicin: rumanos, magrebes, polacos, albaneses, pakistanes, africanos y algunos belgas en situacin de calle. Los indocumentados haban hecho entradas exteriores discretas, cavado aberturas en los muros intermedios para pasar de una casa a otra. Verdadera ciudad dentro de la ciudad, prohibida, polglota y multicultural. Algunos de esos habitantes parecan haber vivido ah desde hace mucho, a juzgar por el grado de planificacin de los locales. En la nariz de las autoridades, o ms bien con su consentimiento pasivo, ya que en realidad los ocupantes se haban mostrado particularmente discretos hasta entonces. La muerte de Pedro arruin la discrecin. La noticia de una ria trgica corri como reguero de plvora y sembr un pnico casi instantneo. Era inevitable que la polica se enterara. Escondieron el cadver en un viejo pozo abandonado y, de un da al otro, toda la poblacin clandestina empac sus cosas y desapareci. Slo qued esa persona en situacin de calle que tuvo la mala idea de apropiarse de algunas de las cosas de la vctima. Cuando, debido a rumores, la polica descubri el cadver, las sospechas convergieron hacia el hombre, que fue puesto bajo arresto. Despus se daran cuenta que l haba sido ajeno a la ria.

    De dnde venan esas centenas de ocupantes?, cul era su historia?, dnde haban

    4 Estacin de tren en Bruselas, Blgica. N. del tr.

  • estado?, quines eran?, cmo sobrevivan?, por qu haban abandonado sus pases? Un buen nmero de preguntas a las que es difcil responder.

    As, nadie se aventur a predecir el nmero de extranjeros que haran una solicitud enmarcada en la ley de diciembre de 1999, que permite la regularizacin de algunas estancias ilegales en Blgica. Fueron cerca de 50 000 , sin contar a aquellos que no osaron emprender los trmites por temor de no cumplir los criterios definidos en la ley, y ser as detectados y expulsados. De estos ltimos, nada sabemos, si no es que continan enterrndose, ilegales y annimos, sin derecho ni ciudadana, y sin duda con un temor ms visceral, puesto que el gobierno ha anunciado una poltica de expulsin bastante ms estricta a la par de la posibilidad de regularizacin en ciertos casos.

    (...)

    Tatiana

    Tatiana tiene 23 aos, y era enfermera en Georgia. Su regin es pobre y no parece ofrecer ningn futuro a los jvenes que suean con Occidente, donde todo aparenta ser posible y fcil. En su aldea, se hablaba de una cadena que permitira a las jvenes encontrar un trabajo bien pagado en los pases de la Comunidad Europea. Se dej tentar y acept partir en 1998. Un blgaro que hablaba ruso fue el encargado de hacerla pasar la frontera. Le dieron documentos falsos: oficialmente, se volvi la esposa de un turco residente en Blgica. Hizo un viaje agotador, en condiciones inimaginables, con otras jvenes que probaban suerte. Das enteros en un camin entoldado. Ella ignoraba las regiones que atravesaba, y as, se encontr un da en Italia. Entonces, lo que se negaba a creer le apareci en todo su horror. Los bares, la prostitucin forzada, las amenazas y los golpes. Nadie con quien contar. La red de lenocinio mantena el terror para prevenir cualquier denuncia o resistencia de las mujeres. Despus volveran a prometerle el cielo y las estrellas; podra dejar Italia y establecerse en Blgica. Uno de sus protectores la llev a Bruselas, en donde fue obligada a prostituirse an ms. La alquilaron en cafs, al mejor postor, como vulgar ganado. El horror dur varios meses, hasta un da en que la polica intervino y la liber del engranaje infernal. A pesar de lo ofrecido por las autoridades, contina temiendo por su vida y por su familia de Georgia. Es apoyada por una asociacin que, hasta ahora, la sustrae de la venganza de la cadena turca.

    (...)

    Globalizacin y cohesin

    Si el mundo se convierte en una gran aldea, continuaremos tolerando que algunas calles sigan corrompidas por la miseria, mientras otras respiran opulencia? Es necesario multiplicar las torres de vigilancia y los alambres de pas para proteger esas regiones del

  • xodo de poblaciones pobres, como en Sudfrica en los tiempos del apartheid?

    Una nacin indiferente a la cohesin social est amenazada tarde o temprano de implosionar por las revueltas o los desrdenes; condena a sus miembros ms dbiles al nomadismo o a la mendicidad. Igualmente, una globalizacin que no se preocupa de la cohesin entre pases o continentes no puede ms que provocar movimientos brutales de poblacin y condenar a las personas desplazadas a vivir en una clandestinidad indigna.

    Qu estatus reservar a las millones de personas que prueban su suerte en pases diferentes a los suyos?, hay que mantener las diferencias? S, quizs, pero en el respeto absoluto de los derechos humanos. En este aspecto, Europa, aguijoneada por ciertos casos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, se ha visto obligada a modificar su legislacin en los ltimos aos.

    El derecho de matrimonio (artculo 12 de la Convencin Europea de Derechos Humanos) para un indocumentado es cada vez ms reconocido, mientras uno de los contrayentes est inscrito en los registros de poblacin, y considerando que la autoridad se reserva el derecho de proceder a las verificaciones correspondientes para prevenir posibles fraudes. As, la desconfianza hacia los indocumentados justifica afectaciones al respeto de la vida privada y familiar.

    A nombre de la prohibicin absoluta de la tortura y de los tratos inhumanos y degradantes (artculo 3), algunos indocumentados se han vuelto legalmente inexpulsables. As es tambin por razones de salud o por el riesgo que se corre en el pas de destino.

    La misma interpretacin errnea a propsito del otorgamiento a los indocumentados de ayudas sociales, supuestamente destinadas a permitir a toda persona llevar una vida acorde con la dignidad humana (artculo 1 de la ley del 8 de julio de 1976). El indocumentado no sera, entonces, una persona ntegramente humana, y por ello menos digna de respeto? Cuestin dudosa que pone en evidencia la vergenza y las contradicciones de una sociedad que se considera respetuosa de los derechos humanos, pero dominada por la idea de que nuestros pases no pueden volverse receptores de todos los pobres del mundo.

    Esas contradicciones no podrn ms que agudizarse, a falta de una mayor cohesin de los pueblos y los pases a nivel mundial.

    Sobre el autorGeorges de Kerchove. Abogado en la Barra de Bruselas, presidente del Movimiento ATD Cuarto Mundo Valonia-Bruselas y entonces editor de la revista Droit en Quart

  • Monde.

    FuenteDE KERCHOVE, Georges. Les sans-papiers issus de la mondialisation, Revue Quart Monde no. 175 -Mondialisation et pauvret-, Institut de Recherche et de Formation aux Relations Humaines, ditions Quart Monde, Paris (France), septembre 2000, p.6-10.

    Extractos reproducidos por la Asociacin mexicana ATD Cuarto Mundo. Serie Materiales de formacin, Mxico D.F., septiembre 2010.

Recommended

View more >