Los comandos Chavín de Huántar, y el terrorismo de estado en el Perú

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<p> 1. CHAVN DE HUNTAR: COMANDOS GENOCIDAS Y COBARDES Lima, Abril de 1,997: el asalto a la residencia del embajador japons, efectuado por 140 comandos Chavn de Huntar, con el propsito expreso de asesinar a los subversivos del MRTA que tenan secuestrados a rehenes de la clase poltica dominante. He aqu el espeluznante testimonio de uno de los esbirros que tomaron por asalto la residencia del embajador japons: OPERACIN CHAVIN DE HUANTAR - Luz verde! luz verde carajo! anunci con entusiasmo Pap Oso- Despus de casi cuatro meses de intenso entrenamiento, haba llegado la hora de la verdad; en nuestras manos estaba devolverle la paz y tranquilidad a nuestra sagrada patria, aqulla que inclementemente fue violentada por un grupo de fanticos genocidas; todos los jefes de grupo, fuimos citados a la madriguera (oficina de comando), all estaban Pap Oso, responsable de la misin; el Doctor, encargado de la informacin de inteligencia y planeamiento de la operacin; Gotzila, jefe de operaciones tcticas; Rositas, del servicio de inteligencia nacional; un camargrafo y 2. mis compaeros, todos ellos jefes de grupo, de los que sobresalan: comando Pantera, Masiste, Puntero, Jugador, Pagador, Chizito y otros. El Doctor se dirigi a mi: - Chato, t la rompes, tendrs ese privilegio Sabes? Quisiera estar en t lugar, yo mismo le pondra una bala en medio de los ojos de ese maricn de Cerpa no le crea, estaba seguro que apenas viera a Cerpa, se echara a correr- hemos demostrado inferioridad siendo superiores, han mordido el anzuelo, estn confiados, a llegado el momento de actuar, para eso somos soldados - Somos? Me pareci mucha gente, las circunstancias me obligaban a escuchar, pues nada tendra que hacer junto a un traidor a la patria, el Doctor, sigui hablando- hemos desestimado la entrada por aire, lo haremos por los tneles y las puertas, nada por aire, los comandos de la FAP se quedaran Arriolas esta vez, el ejrcito encabezar la operacin: Chavn de Huantar. Haba escuchado hablar mucho del Doctor, siempre cosas malas; tena subyugados a casi todos los mandos de nuestras fuerzas armadas, increble, un capitancito que en los tiempos del gobierno revolucionario militar se puso a ordenes de la CIA, vendindoles informacin sobre el armamento Sovitico que habamos adquirido, siendo secretario del poderoso general Mercado Jarrn, era uno del dueos del pas; pero algo tengo que reconocer de l, la seguridad de sus decisiones 3. inmediatas y el entusiasmo contagiante que l despeda, es innegable que si Chavn de Huantar fue un xito, se debi a este nefasto personaje. Sigui hablando: - Estos terrucos de mierda piensan que ya me cagaron, que arrugu, que soy un huevn; les daremos de su propia medicina, los tneles que alguna vez les sirvieron para rescatar con la ayuda del caballazo a sus camaradas, esta vez servirn para mandarlos al infierno; Pantera, t la rompes por el hueco de ratn B, tres de tus muchachos corren limpiando el flanco izquierdo del Chato, luego te mandas hacia arriba; estoy contento con los tiempos que han hecho en el entrenamiento, doce minutos sern suficientes para agarrar a Cerpa con los pantalones abajo; Masiste, ya sabes, por el hueco de ratn C, apoyas al Chato con tres hombres mas, le limpias el flanco derecho, le hars las cosas fciles al retazo para que queme a Cerpa; Jugador, bueno, esta dems decirte, t y los tuyos por la puerta principal, si los clculos no me engaan Cne les dar la bienvenida desde arriba, demorar segundos en rastrillar su AKM, esos segundos sern importantsimos, que cada escudo cubra por lo menos a dos, Prohibido morirse carajo! El que se muere se jode conmigo; Pagador y chizo, ustedes por los huecos de ratn de atrs, ya saben que: por atrs duele ms, no pierdan tiempo en tratar de entablar combate, directo en 4. busca del Premier Tudela, separen a sus hombres para que tambin busquen a Muante y Aoki; trataremos de avisarles que a la hora prevista estn juntos, ojal no se les ocurra en ese momento ir a cagar; Ah? Me olvidaba de ti Puntero, t y tus hombres en los puntos predichos, apunten bien carajo, no se vayan a enfriar gente nuestra, no tengan piedad con las hembras, aparecen por sus miras y las queman, no las quiero vivas, Aaaah?, Chato, en tu retaguardia estar el coronel Bigote y un camargrafo; otro ira en la tuya Pantera y otro en la tuya Masiste, no se asusten, no interferirn en sus trabajos, llevan ordenes mas, ni sentirn su presencia; me olvidaba quiero hacerles recordar que tengan mucho cuidado con las minas de las puertas C, D, G; y las Ay B con los cazabobos, hoy las revis bien, nuestros informantes en la residencia , nos han dado hasta los ltimos detalles, en sus mapas esta bien sealizadas, seriamos huevones si caemos en ellas Alguna pregunta? - Doctor? - Si Chato? - Cundo entraremos? - Tenemos luz verde, pero hay que esperar, ser en el momento preciso; cuando esto termine te prestar El Arte de hacer la Guerra de mi to Sun Tzu, ese libro es mi Biblia, lanlo todos carajo!; hemos fingido incapacidad siendo capaces, hemos fingido inactividad estando siempre activos, hemos 5. despertado en ellos arrogancia, estn confiados, lo haremos maana a la hora de su fulbito, ten paciencia Chato, Desde cundo no matas a alguien? - Desde el Cenepa doctor, quiero accin. - Maana la tendrs, Algo ms? - Doctor intervino Pantera- - Qu pasa Pantera? - A esa hora los de la Cruz Roja estarn afuera? - Ellos estn entrando al medio da, a esa hora estarn fuera; aunque ahora si quisiera que ese gringo que expulsamos del pas, ese.... el ayudante de Minning, estuviera adentro a la hora de la operacin, a ver si defiende a la terruquita que estaba afanando, era pinga loca ese gringuito, un poco mas y se la culea delante de todos; Capitn Pantera? - Si Doctor? - Pasado maana te estar diciendo: Mayor Pantera. - Eso espero Doctor....eso espero. - As ser seores! Si todo sale bien, como creemos saldr, sern ascendidos todos, los ciento cuarenta, as piteen sus promos, depende de ustedes cantar victoria. - Algo mas Doctor interrumpi Pagador- Habr tiempo de despedirnos de nuestra familia? - Oye compadre, no es momento para pensar en familias! se enfureci el Doctor-en su mente solo debe estar el xito de la operacin agit las manos 6. hacia arriba airadamente- - Doctor, disculpe -habl Pap Oso- podemos hacer como los comandos Delta, que cada comando escriba una carta dirigida a su familia. - Estas huevn! el Doctor huevone al General responsable de la misin- Eso significa fracaso! arremeti con mas furia- - Doctor! El rojo encendido del rostro de Chizito anunci enojo- - Dime Chizo? - Somos nosotros los que entraremos! Somos nosotros los que quizs moriremos! Chizito alz su voz- estamos dispuestos a entregar nuestras vidas por la Patria, pero aunque sea.....djenos despedirnos de nuestra familia. - Esta bien! se abland el Doctor- que todos los comandos hagan sus cartas, luego que se las pongan en los bolsillos de sus camisas, si es que hay una tragedia, la que no quiero que suceda, la carta se le entregar a sus familiares. - Gracias Doctor todos agradecieron- - Esta noche sigui hablando el Doctor- se internarn en los tneles de ratn, los explosivos plsticos se empezarn a activar hoy mismo, maana por la maana ya estarn listos, quiero que lean bien sus ordenes, metro a metro la ubicacin de los terrucos, no quiero fallas! ya les dije, si todo esto sale bien, pasado maana cada uno de ustedes tendr un galn ms sobre sus hombros; no hay nada mas que decir, pueden retirarse jovencitos, 7. suerte.....mucha suerte. - Gracias! a una sola voz todos agradecieron- Todos los jefes de grupo, se marcharon a dar las ltimas instrucciones a sus hombres; haca una semana que estbamos con orden de inamovilidad, extraaba tanto a mis hijos, senta mucho remordimiento pues, el da que me intern para ultimar los detalles de la operacin, les promet llevarlos a jugar pelota; serv a mi patria en muchas operaciones, siempre dije s! a su llamado; en el Cenepa muchas veces actu solo frente al enemigo, sin querer y a pesar de un presagio nada auspicioso de mi padre, quien afirmaba que nunca sera un buen militar, pues, en el colegio siempre fui blanco de burlas y tomaduras de pelo por mi pequea estatura (1.67), otras veces me golpeaban y en mas de una vez, fui a quejarme con mi padre clamndole me vengara, Ja! , cosas de chiquillos; ahora era considerado uno de los mejores comandos de mi pas, nunca me amilan por mi talla, ni cuando entrenaba de igual a igual con los boinas verdes norteamericanos, all en la tupida selva panamea o con los comandos israeles; quien iba a pensar que retacito, mi apodo de colegio, tenia la misin de devolverle la sonrisa al Per, la anhelada paz y tranquilidad, y sobre todo, la misin de eliminar a Cerpa Cartollini. Antes del anochecer, empezamos a escribir las cartas de despedida, note que de los ojos de algunos de mis hombres, caan lgrimas, por lo que 8. entend que antes que soldados, ramos seres humanos; mi carta la dirig a mi esposa, en ella le explicaba lo acontecido, a la vez le incitaba a inculcar en mis hijos firmes valores de lealtad, patriotismo, amor y respeto al sistema democrtico, le rogu los cuidara y me recuerden, ya casi al final escrib: lo hice por mi querido Per. Esa noche entramos a los huecos de ratn, despus de posesionarnos en los lugares asignados, orden a mis muchachos se pintasen el rostro en absoluto silencio, escogimos los colores clsicos de los comandos; verde oscuro y verde claro, en acorde con nuestro uniforme, el camuflado, aquel que no pudimos vestir en el Cenepa, pues el enemigo nos arrebato ese privilegio, lo usaron ellos; estbamos justo debajo del saln principal de la residencia, ajenos a todos estos preparativos, Cerpa arriba, se vanagloriaba con sus momentneos xitos; esa misma noche el Doctor nos mand decir que maana despus del almuerzo de los rehenes se iniciara la operacin, l estaba al tanto de lo que adentro ocurra, como ocurre en las fantasiosa pelculas de espionaje, haba sembrado de micrfonos la residencia, Quin haba colaborado en eso? Solo l y su entorno lo saban, pero escapaban los rumores que alguien haca mejores los trabajos de un agente de inteligencia, que sus propias misas; dentro del hueco de ratn, alguien se apareci, era el coronel bigote, el hombre de confianza del Doctor, tras 9. l, un camargrafo, lo reconoc al instante, habamos hecho un curso para comandos juntos, la diferencia fue que l nunca lo aprob, el coronel bigote sorpresivamente se dirigi a mi: - Chato - S coronel - Las cosas la tenemos que hacer rpidas, con firmeza y mucha decisin me aconsej ante mi sorprendida mirada, se supona que no iba a interferir en mi trabajo y que sobre todo, yo era el especialista en eso- - As ser mi coronel trat de ser tajante para no darle pie a mas consejos- - Porque si titubeas, esto ser una mierda insisti- ojal hayas instruido bien a tu gente estaba colmando mi paciencia- espero que el Doctor haya escogido a los mejores explot: - Mi coronel, con el debido respeto, si usted no tiene confianza en nosotros, adelante, ojo al gua, nosotros lo seguiremos, entre usted primero, d el ejemplo solo me mir- - Solo es un consejo, confi en ustedes, s que lo harn desestimo la idea de entrar primero y se alej haca atrs- Sentado debajo de la residencia, acariciaba mi arma, especial para operaciones de tipo comando, la us muchas veces all en el Cenepa, la llamaban la muda pues al disparar no hacia casi ruido, tena silenciador, por segundos medit, la melancola quiso doblegar mi firmeza, pero despus 10. lo control, el solo pensar que dentro de algunas horas tendra a mi frente al responsable de violentar la tranquilidad de mi patria, me daba mas coraje, cuando a ella la tocan, mato sin compasin, ello lo podran corroborar los mas de treinta ecuatorianos que liquid en el Cenepa. Esa noche casi no dorm, bueno, para un comando eso es casi lo de menos, eran ya las siete de la maana, Pap Oso nos hizo sincronizar relojes, se nos orden ajustar nuestros chalecos antibalas, supuse que la hora estaba prxima, al rato, llegaron los especialistas en explosivos y demoliciones, hicieron sus ltimos preparativos dirigiendo el explosivo plstico hacia arriba, lo dejaron listo solo para activarlo, tena confianza en ellos, al mando estaba gansito, mi promocin, haba trabajado mucho en eso con los israeles, era todo un especialista, aunque era hombre de pocas palabras, me dijo: - Promo...... Scales la entreputa! me apret fuertemente la mano, con un gesto risueo de mi parte, le contest afirmativamente- Al medio da, nos comunicaron que Michael Minning, el encargado de las Cruz Roja haba ya abandonado la residencia, como presagiando algo, se quedo adentro mas tiempo de lo acostumbrado tratando de persuadir a Cerpa variara su endurecida posicin, haba prohibido las visitas mdicas, Minning no lo consigui, Hermenegildo Huertas ufanaba arrogancia. 11. Nuevamente llegaron los especialistas en explosivos, mi reloj marcaba las 2.35 de la tarde, entre nuestras calmadas miradas fingidas, se escapaba un olor a tensin; en ese momento Pap Oso se dirigi a nosotros: - A las tres y veinticinco entramos, esta ser la ultima vez que nos veamos, de all, lo haremos despus del operacin, cuando cantemos victoria, Suerte muchachos! Con las miradas nos despedimos, Pap Oso no poda ocultar su nerviosismo, por mas esfuerzos que hizo, su rostro marcaba preocupacin. A las tres y quince, Gansito, el especialista en explosivos ordenaba: - Hacia atrs! En diez minutos empezaran las explosiones, Chato, a los diez segundos de la primera pepa, puedes empezar con lo tuyo, suerte muchachos! Nos retiramos hacia el ambiente trasero, hicimos cuerpo a tierra, faltaban 30 segundos, 29,28,27,26..............cerramos los ojos y luego una ensordecedora explosin anunciaba el inicio de la Operacin Chavn de Huantar; a los diez segundos orden levantarnos y correr hacia el hueco de ratn A, mi cara totalmente empolvada se endureci, en segundos al llegar al forado, la escalera ya estaba en el lugar correcto, las dos primeras gradas lo salt por instinto, aunque en el entrenamiento el Doctor mas de una vez me insisti en subir grada por grada, no lo hice, y hasta ahora 12. me pregunto Por qu no lo hice? Sal hacia el saln donde segundos antes se jugaba el disputado partido de fulbito, lo primero que observ fue un cuerpo casi mutilado en donde su esternn aun se mova por instintos nerviosos, no tena tiempo para entretenerme mirando esa desgarradora escena, tres pasos mas all un emerretista agonizando trataba de ponerse en pie, le dispar una rfaga con mi muda, l se tir hacia atrs, al instante otras rfagas de mis hombres que cubran mi espalda, remataban al infeliz; al segundo llegu a las escaleras, fue en esos instantes que a pesar de la densa humareda, reconoc a Cerpa, estaba tratando de subir, vesta de polo amarillo y bermuda beige, exactamente igual como nos dijo el Doctor, en esos instantes de confusin escuch decir al aturdido y mareado comandante Evaristo: - Nos jodimos carajo! A la vez un insulto d...</p>