Los Cacicazgos Del Formativo Mexicano y El Mito de La

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Versin en espaol del trabajo agudo y crtico de Kent Flannery y Joyce Marcus acerca del calificativo arcaico de "Cultura Madre" aplicado a los olmecas, supuestos originadores de la civilizacin en Mesoamrica. Con la ms reciente informacin acerca de las sociedades complejas y del patrn de asentamiento a nivel mundial, los autores consideran que los olmecas caben muy comodamente en la categora de cacicazgos complejos.

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  • LOS CACICAZGOS DEL FORMATIVO MEXICANO Y EL MITO DE LA CULTURA MADRE

    KENT V. FLANNERY Y JOYCE MARCUS Universidad de Michigan

    2000 Journal of Anthropological Archaeology 19, 137 (2000)

    La mayora de los especialistas concuerdan que los estados urbanos del Clsico de Mxico se desarrollaron a

    partir de cacicazgos del Formativo. No se ponen de acuerdo sobre el lugar donde sucedi: (1) algunos

    proponen que sucedi en toda el rea comprendida desde la Cuenca de Mxico hasta Chiapas; (2) otros, que

    los estados emanaron totalmente de una sola cultura en la Costa del Golfo. Hace poco Diehl y Coe (1996)

    propusieron 11 afirmaciones en defensa de este segundo escenario y asumieron que la cultura olmeca es la

    Cultura Madre. En este artculo sometemos a juicio dichas afirmaciones. Proponemos que se puede dar una

    mejor explicacin para el desarrollo explosivo de la sociedad del Formativo en Mxico utilizando un modelo

    de evolucin rpida, originalmente presentado por el bilogo Sewall Wright.

    INTRODUCCIN

    De vez en cuando, los arquelogos reviven ideas tan anacrnicas que ya deberan declararse

    muertas. El intento ms reciente proviene de Richard Diehl y Michael Coe (1996) con el cual

    pretenden rescatar el cadver de la Cultura Madre olmeca dndole respiracin de boca a boca

    (Nota 1).

    La nocin de que los olmecas de la Costa del Golfo fueron la madre de todas las civilizaciones

    mesoamericana nos regresa a la primera mitad del siglo XX (Covarrubias 1944), a un tiempo en

    el cual la arqueologa del Formativo estaba en paales. En ese tiempo los investigadores vieron

    similitudes estilsticas entre la Costa del Golfo y las tierras altas mexicanas. Dado que los centros

    olmecas tenan monumentos de piedra y las tierras altas por lo general no, se asumi que la

    Costa del Golfo era la vanguardia de la civilizacin y las tierras altas apenas los inicios. Cinco

    dcadas de subsecuente excavacin han mostrado que la situacin es ms compleja, pero las

    viejas ideas tardan mucho en morir.

    En Arqueologa Olmeca (en adelante abreviada AO), Diehl y Coe (1996: 11) proponen dos

    escuelas de pensamiento opuestas sobre las relaciones entre los olmecas y el resto de

    Mesoamrica. En la escuela Olmeco-centrista se ubican a s mismos, John Clark, Beatriz de la

    Fuente, Paul Tolstoy y los pioneros Alfonso Caso, Ignacio Bernal, Miguel Covarrubias, Matthew

  • Stirling y George Vaillant. Este grupo, alegan, est de acuerdo que los olmecas fueron diferentes

    de sus contemporneos ms en gnero que en grado, crearon un sistema simblico completo

    entre 1150-500 a.c. (2) y devinieron en la Cultura Madre de la civilizacin mesoamericana. En la

    escuela primus inter pares ubican a William R. Coe, Arthur Demarest, John Graham, David Grove,

    Norman Hammond, Flannery y Marcus, Robert Stuckenrath Jr. y al pionero Sir Eric Thompson.

    Describen a esta escuela como la que piensa que los olmecas no fueron ms avanzados que

    cualquier otra cultura del Formativo y que contribuyeron poco o nada a la civilizacin que vino

    despus.

    Nuestra escuela estara feliz de llamar al debate a los olmeca-centristas, ya que la mitad de los

    miembros de su equipo han fallecido. Sin embargo, se debe decir que la imagen que dan de

    nuestra posicin no est hecha con cuidado un problema comn cuando se caricaturizan los

    argumentos del adversario. Nosotros no describimos a los olmecas como menos avanzados o

    que contribuyeron poco. Consideramos que su contribucin ha sido simplemente exagerada

    por los olmeco-centristas, quienes piensan que en muchas cosas los olmecas fueron mejor o

    ms tempranos que sus vecinos.

    En AO se presentan 11 rasgos que supuestamente muestran el papel generador de los olmecas

    en la genealoga de Mesoamrica (Diehl y Coe 1996:23). Encontramos esos rasgos poco

    convincentes y sugerimos que hay mejores marcos que el modelo de la Cultura Madre, el cual no

    encontramos apropiado para ninguna regin del mundo. Una alternativa es un modelo, de la

    autora del distinguido bilogo Sewall Wright (1939), aplicable para las condiciones que llevan a

    una rpida evolucin. Sin embargo, an antes de refutar los 11 rasgos, debemos modificar la

    caricatura que los autores hacen de nuestra posicin.

    PRIMUS INTER PARES: UNA ACLARACIN

    Cualquier modelo para los olmecas y sus vecinos debe estar basado en el conocimiento

    disponible sobre las sociedades complejas, hoy da mucho mayor que en los tiempos de Vaillant

    y Cobarrubias (Anderson 1994; Carneiro 1981, 191; Drenann y Uribe 1987; Earle 1991a, b, 1997;

    Flannery 1995, 1991; Goldman 1970; Johnson 1987; Kirch 1984; Kirch y Green 1987; Marcus

    1989; 1992; Marcus y Flannery 1996; Spencer 1993, 1998; H. Wrigth 1984, 1986).

  • Los cacicazgos estn entre las sociedades ms interesantes en los registros etnogrficos y

    arqueolgicos -son sociedades basadas en diferencias hereditarias de rango, en las cuales la

    autoridad del jefe se extiende a comunidades satlites. Los cacicazgos no son una categora

    monoltica; provienen de muchos tipos diferentes: Algunos, como los de la Pennsula Axzuero de

    Panam, fueron sedentarios y florecientes (Lothrop 1937; Linares 1977; Helms 1979). Otros

    como los de las Montaas de los Zagros en Irn, fueron pastores y no florecientes (Barth 1964;

    Flannery Wen prensa). Dentro de la Polinesia misma, Goldman (1970) ha clasificado algunos

    cacicazgos como tradicionales (basados ms en autoridad sagrada), otros como abiertos

    (basados ms en poder secular), y aun otros como estratificados (grandes, con una

    combinacin de autoridad sagrada y poder secular). Hoy en da el trmino supremo sustituye

    con frecuencia al estratificado de Goldman. Mientras el rango en los cacicazgos tradicionales

    usualmente toma la forma de continuum desde el estatus ms alto al estatus ms bajo, unos

    pocos cacicazgos supremos como aquellos de Hawaii (Kirch 1984: Fig. 85) logran la

    estratificacin cortando de la genealoga a las familias de estatus inferior, reducindolas a una

    clase de campesinos.

    En algunas partes del viejo mundo, los cacicazgos persistieron por centurias. La investigacin en

    tales regiones ha definido un proceso de largo alcance llamado jefatura cclica (H. Wright 1984;

    Anderson 1994). En este proceso, surgieron los cacicazgos supremos o mximos, luego se

    colapsaron en medio de un paisaje regional de cacicazgo tradicionales ms pequeos o abiertos.

    Es cada vez ms claro que los cacicazgos supremos se formaron al hacerse cargo de sus vecinos

    ms dbiles (Carneiro 1981, 1991). Sus colapsos resultaron de factores tales como la

    competencia entre familias importantes o facciones de stas, ataques endmicos, falla agrcola o

    desbalance demogrfico y usualmente se fragmentaron en unidades ms pequeas desde las

    cuales estos haban sido creados. Nosotros vemos a los olmecas como conjuntos de cacicazgos

    supremos que surgieron, se elevaron y eventualmente se colapsaron en un paisaje tradicional de

    cacicazgos abiertos.

    No es raro que un cacicazgo supremo tenga xito en someter e incorporar otros

  • (pag. 3)

    cacicazgos grandes, creando una entidad poltica de tal tamao que ya no puede ser

    administrada como un cacicazgo (Spencer 1998). Es as como los estados indgenas se formaron

    en Madagascar (Dewar y Wright 1993) y entre los zulus, los Ashanti, los hanza y los hawaianos

    (Flannery 199). Cada vez es ms claro que los primeros estados en suroeste de Irn, en Egipto,

    Per, Oaxaca y en la regin maya tambin se formaron de esta manera (H. Wright 1986; Flannery

    1995; Marcus 1992, 1993, 198a; Marcus y Flannery 1996). El estudio de los cacicazgos se hace

    ms interesante al descubrir que, por lo menos en algunos casos, stos llegaron a ser los

    precursores de los estados (Carneiro 1981: H. Wrigth 1984).

    Tom ms de 1000 aos para que las sociedades en el Mxico del Formativo llegaran a ser

    complejas. Pero a la mitad del segundo milenio a.c. las aldeas agrcolas se extendieron desde la

    cuenca de Mxico hasta la costa del Pacfico en Chiapas. Al inicio de la era cristiana, algunas de

    estas sociedades ya estaban organizadas en estados.

    Sabemos menos acerca de este periodo transicional de lo que deberamos, ya que algunos

    arquelogos clasifican sus sitios como cacicazgos sin producir la evidencia necesaria acerca de

    sus instituciones sociopolticas. En otra publicacin hemos sugerido por lo menos diez lneas de

    evidencia necesarias para confirmar un cacicazgo (Marcus y Flannery 1996: 110). En ese trabajo,

    decimos que hay evidencia confiable de que existieron sociedades de jefatura hacia el 1150 a.c.

    en los valles de Mxico, Puebla, Morelos y Oaxaca y en varias parte de Guerrero, Chiapas y el sur

    de Veracruz-Tabasco. Hay menos evidencia confiable en el Valle de Tehuacn y la Hondanada de

    Cuicatln, aunque la que existe da pauta para sugerir la presencia de cacicazgos modestos entre

    el 600 y 450 a.C. (Spencers 1993)

    La mayora de los centros principales de 1150 a 450 a.c. estuvieron en contacto frecuente con

    otros para intercambiar bienes tales como la obsidiana, las conchas marinas, el hierro mineral y

    otros similares (Pires Ferreira 1975). Tlapacoya en la Cuenca de Mxico enviaba cermica Paloma

    Negativo y Cesto Blanco a San Jos Mogote en el Valle de Oaxaca; Oaxaca enviaba cermica

    Leandro Gris y Delfina Gris a Tlapacoya y San Lorenzo en Veracruz (Marcus 1989:192; Flannery y

    Marcus 1994:259-263, 286). San Jos Mogote reciba tambores de caparazn de tortuga y

  • mejillones perlados de agua dulce de la regin de San Lorenzo; tambin reciban cermica tipo

    Guamuchal Inciso de Chiapas (Flannery y Marcus 1994; 286). La magnetita de Oaxaca lleg hasta

    San Pablo en Morelos y San Lorenzo en Veracruz (Pires Ferreira 1975)

    Hay dos razones por la cuales el intercambio de bienes no debe sorprendernos. La primera es

    que las distancias inter-sitios no fueron muy grandes. Dadas estimaciones de viaje a pie de 4.5

    km por hora (Hammond 1978), an un viaje de la Cuenca de Mxico a la Costa de Chiapas pudo

    haber tomado menos de un mes. La segunda razn es que las elites principales estaban siempre

    ansiosas por regalos de otras lites principales.

    LOS OLMECAS EN UN CONTEXTO MS AMPLIO

    Permtasenos ahora mirar a los olmecas en el contexto de los cacicazgos a nivel mundial. El

    apogeo de esta floreciente sociedad tom lugar entre 1150 y 300 a.c. en las Costa del Golfo de

    Mxico (Grove 1997). Lo que sabemos de su historia demogrfica sugiere una jefatura cclica

    tpica. San Lorenzo, quiz el centro olmeca ms temprano, alcanz su punto mximo entre 1150

    y 900 a.c.; despus sufri una prdida de poblacin y muchos de sus monumentos de piedra

    fueron desfigurados, la mayora probablemente por un cacicazgo rival (Coe y Dihel 1980a, b:

    Cyphers 1997). La poblacin de San Lorenzo fue parcialmente restaurada entre el 600 y el 400

    a.c. luego de nuevo se colaps y qued abandonado por centurias sin llegar a ser parte de un

    estado.

    (pag. 4)

    La Venta, un segundo centro olmeca ubicado a unos 90 km al noreste, se vuelve prominente

    entre 900 y 600 a.c. (Drucker et al. 1959; Gonzlez Lauck 1996). Probablemente, no es accidental

    que la Venta surgiera coincidiendo con el hiatus de San Lorenzo 900-600 a.c. Si La Venta o un

    tercer centro principal fue el responsable por la desfiguracin de los monumentos de San

    Lorenzo, este ciclo de surgimientos y colapsos sincronizados es tpico de los cacicazgos

    compitiendo por trabajo y recursos (H. Wright 1984; Anderson 1994).

    Por otro lado, los olmecas se asemejan a muchos a otros cacicazgos a lo largo del mundo.

    Algunos de sus centros principales cubrieron cientos de hectreas, como las grandes Centros

  • misisipianos de Norteamrica. Los olmecas construyeron montculos de tierra igual que algunos

    cacicazgos polinesios. Erigieron enormes esculturas de piedra como los cacicazgos de la Isla de

    Pascua y estatuas de madera y bienes suntuarios de jade como los maores. No obstante no ser

    idnticos a cualquiera de esos cacicazgos, las diferencias son ms de grado que de gnero.

    Muchos centros principales se acomodaron sobre un rea ms grande que la ocupada por

    las ciudades tpicas de la Edad del Bronce. Esto fue el resultado de que los jefes no tenan

    control de la gente a distancia como lo hacan los estados; por ello, muchos jefes

    concentraron cientos de agricultores, guerreros y artesanos lo ms cerca de sus residencias.

    Por eso, cuando un cacicazgo cclico cae, su prdida de poblacin puede ser tan

    espectacular como la registrada por Symonds y Lagunagmez (1997: 135) para San Lorenzo

    hacia 900 a.c.

    Aun en su punto ms alto, San Lorenzo y La Venta fueron ms pequeos que Cahokia, un centro

    principal misisipiano en Illinois. En su apogeo en 1250 D. C, se calcula que Cahokia cubra 13 km2

    (Miner 1998: 109; Pauketat 194). Esto es seis veces la estimacin actual para la Venta (Gonzalez

    Lauck 1996: 75) y dos veces el estimado ms hiperblico para San Lorenzo (Lunagmez 1995)

    (Nota 3). El recorrido del American Bottom, el valle aluvial que rodea Cahokia, sugiere que el

    rea de sustentacin inmediata del sitio pudo haber cubierto 3,000 km2. Alrededor de 1400 D.C

    se colaps sin llegar a ser parte de un estado.

    Como los olmecas, los cahokia fueron una vez concebidos como una cultura madre. Hace

    cuarenta aos, cuando haba mucho menos informacin que la que tenemos ahora, el American

    Bottom fue considerado algo as como una fuente de la cual toda la [cultura] misisipiana surgi,

    y an, la fuente de ondas invasoras de poblacin para otras partes del este de los Estados

    Unidos (Anderson 1994: 144). En las ltimas cuatro dcadas, el modelo de la cultura madre

    cahokia ha sido reemplazado por una modelo multi-central. Lo misisipiano es ahora visto como el

    surgimiento (Snmith 1990) de manera simultnea de todas las culturas Woodland en el

    Sureste, y una explicacin que recurra a cualquier al movimiento de poblacin es vista con

    sospecha (Anderson 1994: 144).

  • Actualmente, en esos 3,000 km2 del American Bottom, Milner (1990:29) se podra ahora ver a los

    cahokia como primus inter pares, como la entidad poltica dominante entre un nmero de

    cacicazgos semi-autnomos organizacionalmente similares (o menos complejos) que ejercieron

    control considerable sobre sus propios territorios es decir, muy parecido a la confederacin de

    las 200 aldeas de Powhatan (Rountree 1989). Anderson (1994:141) apunta una diferencia

    significativa entre los Cahokia y la mayora de los estados tempranos: la completa ausencia

    [entre los Cahokia] de evidencia de estructuras administrativas diferenciadas.

    A pesar de que faltan las estructuras administrativas, los Cahokia construyeron montculos de

    tierra. Uno de estos, el Monks Mound, se eleva 30 m y cubre un rea de 300x212 m (Anderson

    1994: 138). Es la estructura de tierra ms grande

    (pag. 5)

    en el Nuevo Mundo, que hace ver enana a la pirmide ms grande en la Venta (Drucker et al.

    1959).

    Algunos cacicazgos polinesios tambin construyeron grupos de montculos rivalizando con La

    Venta. El Tu Tonga, o jefe hereditario, de Tonga gobern desde un centro ceremonial fortificado

    llamado Lapah...

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