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  • LRICA CULTA, LRICA TRADICIONAL:INTERCAMBIOS (VER Y DESEAR: UN VILLANCICO

    POPULAR DE ORIGEN TROVADORESCO)

    M. ISABEL TORO & GEMA VALLN(Universidad de Salamanca & Universidad de La Corua)

    L OS ITINERARIOS de un motivo potico, que incluso puede venirformulado con palabras similares en varios autores, son tan diversoscomo las tradiciones que lo amparan. En ocasiones, esos mismosmotivos o temas tal vez se comunicaran por senderos hoy borrados, lo queconvierte su rastreo en una tarea de inciertos resultados. En otras, el caminoest mejor iluminado. Una prueba reveladora de esto ltimo la tenemosen la Liebesstrophe que dio a conocer el ilustre palegrafo Bernart Bischoffhace algunos aos1. Los cinco versos de esta estrofilla amorosa, que fueroncopiados por un escriba alemn en el ltimo tercio del siglo XI, contienenel tema, ciertamente universal, de la transformacin de los amantes2.Su antigedad y la escasa atencin que han recibido bien merecen unrecordatorio. Reproducimos la transcripcin de Bischoff tal cual3:

    1. Altfranzsische Liebesstrophen (Sptes elftes Jahrhundert?), Anecdota novissima.Texte des vierten bis sechzehnten Jahrhunderts (Quellen und Untersuchungen zur lateinis-chen Philologie des Mittelalters, Band 7), Stuttgart: A. Hiersemann, 1984, pgs. 266-268.

    2. Lo trata con amplitud Guillermo Sers en La transformacin de los amantes.Imgenes del amor de la antigedad al Siglo de Oro, Barcelona: Crtica, 1996; vase enparticular el captulo Confluencia de tradiciones en la literatura medieval, pgs. 87-136.

    3. No se trata de la copia de un texto escrito, sino de una transcripcin oral que quizle sirviera al escriba de mera probatio pennae, como nota marginal. La presencia de fonemasinequvocamente germanos (grafa sch en vez de la palatal sorda, sustitucin de la s en

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  • Las, qui non sun sparvir astur,qui podis a li vorer,la sintil imbracher,se buschchi duls baser,dussiri e repasar tu dulur.

    Pese a que su frescura se vea ajada por siglos de lejana y yerros decopista, puede sugerirse la siguiente traduccin: Ay! que no soy gavilno astor | que pueda a ella volar, | la gentil abrazar, | su boca tan dulcebesar, | dulcificar y curar todo dolor4. No cabe duda de que tanto ellxico, como la anotacin neumtica de que va acompaada y la expre-sin en voz masculina contribuyen a relacionar esta estrofilla con la prehis-toria de la poesa trovadoresca, es decir con el periodo anterior a la obrade un Guillermo IX5. Concedern, asimismo, que es imposible leerla sinque a uno se le vengan a la cabeza los versos de Bernart de Ventadorn:

    Ai Dieus! car no sui ironda,que voles per lairee vengues de noih priondalai dins so repaire?6

    Acertar a matizar y graduar el desarrollo cronolgico del motivo delenamorado que desea transformarse en ave para acceder al lugar de la amadaresulta fcil en la tradicin corts. Est presente en textos tan relevantes

    sintil por la g, fonema extrao al sistema alemn, o la ausencia de vocal prottica ensparvir) delatan esa transcripcin de odas y dificultan, debido asimismo al origen germanodel copista, la interpretacin lingstica. Con todo, se aprecia una base en donde predo-mina la lengua de ol, en alguno de sus dialectos, con interferencias notorias de la lenguaoccitana (sun, repasar, astur). Vase el anlisis de estos problemas en Ulrich Mlk, ZweiFragmente galloromanischer weltlicher Lyrik des 11. Jahrhunderts, en Ensi firent li ancessor.Mlanges de philologie mdivale offerts Marc-Ren Jung, edicin de L. Rossi, Alessandria:Edizioni dellOrso, 1996, vol. I, pgs. 47-51.

    4. Para la integracin sparvir [o] astur seguimos la sugerencia de U. Mlk ZweiFragmente, pg. 47, as como para la lectura de vorer por voler (corregido en el manus-crito por una mano posterior). Respecto a la forma del ltimo verso dussirie (como vieneen el manuscrito), habremos de interpretarla en tanto que una amalgama de la conjuncin(e), precedida por una i superflua, ms dussir del verbo provenzal adolzir (o quiz del francs(a)doucier).

    5. Vase el comentario que le dedica Peter Dronke en la ltima edicin de su TheMedieval Lyric, Cambridge: D. S. Brewer, 1996, pgs. IX-XIV.

    6. Pertenecen a la cancin Tant ai mo cor ple de joya (P.C. 70, 44), vv. 49-52. Citamospor la edicin de Carl Appel, Bernart von Ventadorn, seine Lieder, Halle, 1915, pgs. 257-268.

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  • como el Erec de Chrtien de Troyes, o la gesta de Raoul de Cambrai,tambin en varias canciones de trouvres o en el Lai dYonec de Marade Francia7. De modo que no nos cuesta imaginar que el amante quequiere convertirse en sparvir o astur ms tarde se transforme en laironda de Bernart de Ventadorn, seguramente no por influencia directa(aunque la similitud del ncipit sea ciertamente asombrosa), sino por formarparte ya de esa tradicin como un hecho en s misma.

    Pero, en una sociedad tan cohesionada culturalmente como la cris-tiana, los temas van y vienen a merced del tiempo y la aparicin delmotivo en un texto muy madrugador no afianza su progenitura, comoveremos a continuacin. Nos informa, cierto, del continuo vaivn culturalque desde los mismsimos orgenes de la poesa occidental siempre ha exis-tido entre lrica culta y canto tradicional. Dos aos despus de que Bischoffdiera a conocer las dos estrofas del cdice Harley 2750 de la British Library,siendo la primera la que ahora estamos considerando, Jean Charles Payenpublic un estudio sobre el carcter folclrico de ciertas composicionesde Bernart de Ventadorn8. En estas pginas no demuestra conocer los anti-guos versos en lengua romance, pero al desaparecido romanista le llamespecialmente la atencin el marcado acento popularizante que tena lacancin bernardiana, compuesta en una mtrica jalonada a ritmo de danza,y cuya ironda, y los versos en cuestin, le evocaban los de la golondrinade esta cancioncilla popular italiana:

    Se fossei unarondinella,Vorrei volareVicinalla fontanaDovaspetta la mia bella.

    A la vista de ello, apuntaba Payen que la chanson bergamasque sesouvient peut-tre dun motif troubadouresque qui sest lentement popu-laris par une sorte dosmose9. Pero tambin por los cauces folclricos

    7. Recoge stos y otros ejemplos Luzia Lazzerini en A proposito di due Liebesstrophenpretrobadoriche, Cultura Neolatina, LIII, 1993, pgs. 123-134. Vanse otras fuentes delmotivo en Stphanie Bruno, Par la fentre du toit: lunion mystique lpoux animal, partir du lai de Yonec de Marie de France et de rcits mythologiques celtes et japonais, enPar la fenestre. tudes de littrature et de civilisation mdivales, edicin de ChantalConnochie-Bourgne, Senefiance 49, Provence: Publications de la Universit de Provence,2003, pgs. 57-65.

    8. Linspiration popularisante chez Bernart de Ventadour, en Studia Occitanica inmemoriam Paul Remy, Vol. I, The Troubadours, Kalamazoo, Michigan, 1986, pgs. 193-204.

    9. J. Ch. Payen, Linspiration popularisante, pg. 194.

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  • vena fluyendo el motivo desde antiguo, pues a todos les vendr a lamemoria el deseo de volar para llegar hasta donde se encuentra elenamorado que expresa la muchacha de una jarcha de Yehubda Halevi(1075-1140)10:

    garid bos ay yermanellas kom kontenir el mio malesin al-habib non bibreyo ed bolarey demandare

    Otro desarrollo del asunto trae el romance de las Transformacions,muy popular en Catalua11. Aqu la joven quiere convertirse en una palo-milla para que el mozo, mudado a su vez en cazador, pueda cobrar comopresa que llevar consigo:

    Un pensament mha vingut | un pensament a listant,de tonar-me palometa, | pel bosc anir volant.Si tu et tornes palometa, | pel bosc anir volant,jo em tornar caador | i te nanir caant.

    No nos detendremos en el recuento de ms ejemplos; subrayaremos,si acaso, el hecho de que si el motivo se ha desparramado a todos losvientos, la popularidad del mismo en la cultura clerical, como atestiguannumerosos textos mediolatinos, ha debido de tener su incidencia en ello12.Lo que nos importa ahora es constatar que en los orgenes de la poesaromance encontramos ya un ejemplo fehaciente de intercambio de motivosen dos tradiciones que siempre se han contaminado mutuamente13, yque lo han hecho siguiendo las veredas ms insospechadas, como en elcaso que veremos a continuacin. Lo ilustraremos con un villancicoque nos va a permitir trazar un amplio recorrido por las tradiciones

    10. Copiamos la versin vocalizada que ofrece Josep Mara Sol-Sol, Corpus de poesamozrabe (las hargas andalusies), nm. XXXIII, Barcelona: Hispam, 1973, pp. 223-226.

    11. Vase Albert G. Hauf, Les transformacions, Studies of the Spanish and Portugueseballad, edicin de N. D. Shergold, London: University of Walles Press, 1972, pgs. 25-51.

    12. Werner Ziltener, que recorre la historia del topos, cita, entre otros, ejemplos comoste: O si nutu Dei acciperem volucris speciem quantocius volando te visitatem!, en AiDeus! car no sui ironda?, en Studia Occitanica in memoriam Paul Remy, I, pgs. 363-371.

    13. Para una visin histrico-literaria del asunto, vase el reciente trabajo de VientBeltrn, Poesa tradicional / poesa popular, en Lrica popular / Lrica tradicional. Leccionesen homenaje a Don Emilio Garca Gmez, edicin de Pedro M. Piero Ramrez, Sevilla:Universidad de Sevilla & Fundacin Machado, 1998, pgs. 65-74, as como el de CarlosAlvar, Poesa culta y lrica tradicional, publicado en la misma monografa, pgs. 99-111.

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  • poticas ms importantes de la Edad Media peninsular, alcanzando inclusoa poetas del Quinientos.

    Sabemos que no todos los villancicos que englosan los repertorios delsiglo XVI tienen un carcter netamente popular. Ms de uno, como tal,solamente registra la forma estrfica que le es caracterstica, mientras otrosni tan solo en esto se muestran fidedignos14. Al primer espcimen perte-nece ste del Cancionero musical de Turn15.

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