las nostalgias de ramÓn xirau héctor zagal

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    Estudios 92, vol. VIII, primavera 2010.

    RESUMEN: Ramn Xirau sufre de nostalgia por la unidad del ser humano: entre la accin y la teora, entre la emocin y el saber, entre la interioridad y lo pblico, entre Dios y sus creaturas. Su filosofa es una apuesta por el ser humano, por rescatarlo de la fragmentacin.

    ABSTRACT: Ramn Xirau suffers from nostalgia for the unity of being: torn between action and theory, emotion and knowledge, the inner and public lives, between God and his creatures. His philosophy wages on humanity, attempting to save it from such fragmentation.

    PALABRAS CLAVE: Xirau, poesa, paradoja, presencia, parbola, no-ideas.KEYWORDS: Xirau, poetry, paradox, presence, parable, non-ideas.

    RECEPCIN: 18 de agosto de 2009.APROBACIN: 4 de noviembre de 2009.

    * Departamento de Filosofa, Universidad Panamericana.

    POESA, PARADOJA, PRESENCIA.LAS NOSTALGIAS DE RAMN XIRAUHector Zagal*

    ITAM Derechos Reservados. La reproduccin total o parcial de este artculo se podr hacer si el ITAM otorga la autorizacin previamente por escrito.

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    Estudios 92, vol. VIII, primavera 2010.

    La bsqueda de la unidad

    La separacin existe. En el univer-so, la fragmentacin impera. El texto parasitario, los riachuelos que se hacen pasar por ros, abundan y se multiplican. Ramn Xirau sufre de nostalgia por la unidad del ser humano: entre la accin y la teora, entre la emocin y el saber, entre la interioridad y lo pblico, entre Dios y sus criaturas. Su filosofa es una apuesta un tanto pascalia-na por la caa que piensa. Detrs de sus preocupaciones (y ocupa-ciones) por la poesa se descubre un afn por rescatar al ser humano de la fragmentacin.

    Una corriente de pensamiento ya antigua escinde a los hombres en dos mitades incompatibles: las emociones (las creencias, las imgenes) por un lado; por otro, el pensamiento exacto y preciso, esta divisin de la condicin humana es falaz.1

    La piedra angular para restaar la escisin de la condicin humana es la poesa o, mejor an, el smbolo. Parto de esta hiptesis: la obra filosfica de Xirau es una exploracin de las posibilidades detonadas por el smbolo como catalizador de la unidad, en particular de la unidad

    1 Ramn Xirau, Poesa y conocimiento. Dos poetas de lo sagrado, 1993, Mxico, El Cole-gio Nacional, p. 8.

    POESA, PARADOJA, PRESENCIA.LAS NOSTALGIAS DE RAMN XIRAU.

    En poesa no pueden existir prosas profanas. Ramn Xirau, Poesa y conocimiento.

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    HCTOR ZAGAL

    Estudios 92, vol. VIII, primavera 2010.

    del pensamiento. Una segunda hiptesis: en la obra de Xirau, la para-doja est particularmente privilegiada en la bsqueda de la unin con lo sagrado.

    Smbolo no ha de entenderse aqu como opuesto a icono, a la usanza de Charles W. Morris, sino en un sentido ms amplio, tributario de la teologa de Karl Rahner. Como es bien sabido, este telogo distingue entre signo y smbolo, la relacin entre signo y significado es acciden-tal; la relacin entre smbolo y simbolizado, intrnseca. Aplicada a la Encarnacin, esto significa que el Lgos crea la humanidad de Jess como autoexpresin en el mundo. La naturaleza humana de Jess nunca preexisti por s misma; contemplando la humanidad de Cristo, se contem-pla al Lgos y al Padre, pues el Lgos, a su vez, es la autoexpresin del Padre.

    El griego admite un juego de palabras: el smbolo no es slo symbolon (seal, signo), es tambin symbole (encuentro, reunin). El Lgos del Eterno Padre es a la vez Dios y signo de Dios, es representacin y presen-cia. Por eso el Lgos recibe tambin el nombre de Emmanuel, Dios con nosotros.

    Por su parte, Ramn Xirau conocedor de Rahner y de Heidegger, en cuya obra se apalanca el telogo apela a las no-ideas, sus smbolos particulares. A partir de esta intuicin se da a la tarea de reconstituir la unidad de la condicin humana. Xirau cita al telogo alemn para expli-car estos arquetipos, universales-concretos, que son a la vez vida y explicacin de la vida:

    Smbolo, desde las ltimas posiciones fundamentales del cristianis-mo, no significa algo que separado de lo simbolizado o en tanto que distinto unido, real o conceptualmente, de forma meramente aditiva con lo simbolizado lo seale y est vaco de ello. Smbolo es, por el contra-rio, la realidad que como elemento intrnseco de s misma, constituida por lo simbolizado, lo revela, lo manifiesta y, en tanto existencia concreta de lo simbolizado mismo, est lleno de ello.2

    2 Karl Rahner, Para una teologa del smbolo, en Escritos de Teologa IV, 1961, Madrid, Taurus, pp. 319-320, citado por Xirau, Ramn, De ideas y no ideas, Joaqun Mortiz, 1974, Mxico, p. 74.

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    LAS NOSTALGIAS DE RAMN XIRAU

    Estudios 92, vol. VIII, primavera 2010.

    El mtodo de las no-ideas

    En el rigor del vaso que la aclara,el agua toma forma.

    Gorostiza, Muerte sin fin.

    Las no-ideas permiten a Xirau emprender la reconquista de la unidad para llegar as al symbole, al reencuentro. Sin embargo, Xirau atina al no elegir un mtodo que sea sistemtico o enciclopdico a lo Hegel. Buscar la unidad de la condicin humana de esta manera sera un contra-sentido, pues equivaldra a una solucin construida desde la razn monumental y supuestamente omniabarcante y esto, lo sabemos por experiencia, es imposible o, cuando menos, insuficiente. Dichas anda-das terminan dejndonos un regustillo amargo, el que nos queda despus de leer las consideraciones sobre el amor humano en la Enciclopedia de las ciencias.

    A la prolija obra de Xirau tal vez le pediramos, en su prxima entre-ga, una obra que abundara ms, de forma explcita, en los autores que lo inspiran: Nicols de Cusa, Wittgenstein, el Pseudo Dionisio Por supuesto, nos gustara leer algo ms de Eckhart, a quien cita pocas veces pero es fundamental para sus trabajos de mstica. En Xirau no encontra-remos un largo tratado sobre las no-ideas, sino una coleccin de ensayos y artculos que abordan el tema desde diversos ngulos y pretextos.

    El particular y erudito estilo de Xirau exige sumergirse en sus ensa-yos para hallar la voz propia, entreverada a menudo con las de otros autores: Gorostiza, Pellicer, Vallejo, Huidobro, Chumacero Por otro lado, su obra potica no puede ser interpretada como un pasaje de Kant o Husserl.

    Pero estas dificultades provienen de la coherencia entre mtodo y propsito y, sobretodo, de su confianza en la unidad. El mtodo de Xirau es, en verdad, methodos, camino y va. En otras palabras, las formas de su obra no encorsetan los contenidos, como si se tratase de una red que aprisionase a un jadeante animal. Fiel a la teologa del smbolo de Rahner, ha escrito de suerte que la forma literaria sea a la vez expresin de su contenido. La peculiar fisonoma de su obra proviene de su ejercicio como poeta y filsofo.

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    Estudios 92, vol. VIII, primavera 2010.

    En este sentido, de la multitud de sus publicaciones, el libro De ideas y no-ideas (1974) ocupa un lugar privilegiado para comprender el cuida-do la cura, Sorge por la fragmentacin humana.

    La historia de la fragmentacin

    Mis alas rotas en esquirlas de aire,mi torpe andar a tientas por el lodo.

    Gorostiza, Muerte sin fin.

    Dicha preocupacin se inserta en un tupido rbol genealgico. Se podra escribir una historia de la filosofa desde esta perspectiva y en buena medida es precisamente lo que Xirau hace, una historia filosfica de la escisin y el resarcimiento, o mejor an, una filosofa de la restauracin humana. Desde este punto de vista, Platn, Aristteles, san Agustn, santo Toms, Descartes, Pascal, Hegel, e incluso autores como Wittgenstein intentan dar cuenta de la tensin humana. Sin embargo, la universal experiencia de esa condicin no la hace ms llevadera. Por mucho que la escisin parezca connatural al ser humano, nadie se consuela de padecerla.

    El precario equilibrio de la naturaleza humana se manifiesta en la vida diaria y en la vida del espritu. Es la lucha entre el clculo y la pasin, entre lo finito y lo infinito, y entre lo abstracto y lo concreto.

    La filosofa se afana por hablar de aquello que va ms all de las ciencias naturales al tiempo que constata el bamboleo de sus silogismos metafsicos. La tensin tambin se revela en la poltica, que ha de ser realista y prctica y, sin embargo, no se resigna a enterrar utopas. Encon-tramos el frgil equilibrio en la moral, que se debate entre la estads-tica, el imperio de la mayora, y el precepto universal; en la religin, que se mueve entre la liturgia cannica y el misticismo; y obviamente, en el quebradizo equilibrio de la poesa, que jams renuncia a su condicin fsica, tangible, sonora, an cuando nos habla de lo sagrado y lo inasible.

    Tal es la condicin humana: la perpetua tensin que nos negamos a reconocer como natural. Ni Platn, ni Aristteles, ni Agustn, ni Descar-

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    LAS NOSTALGIAS DE RAMN XIRAU

    Estudios 92, vol. VIII, primavera 2010.

    tes, ni Kant se resignan a aceptar que el ser humano es de suyo un desequilibrio, hybris, sinrazn. La filosofa tradicional la que no es decons-tructora se ha esmerado por salvaguardar la unidad de nuestra condicin.