La Poesa del Guiar y el Guiar de la Poesa

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Camino a la formacin de gua poticos. Textos de participantes en un curso del centro de desarrollo humano "Las Coincidencias" de Isla Negra.Autor: Dr. Luis Weinstein C.

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LA POESA DEL GUIAR Y EL GUIAR DE LA POESACAMINO A LA FORMACIN DE GUAS POTICOSTextos de participantes en un curso deLas Coincidencias Luis Weinstein

A la memoria de Luis Lizama, un muy querido y respetado participante del curso de formacin de guas poticos, que nos dej enseanzas profundas y perdurables.

Agradecimientos A Carmen y Luis , los editores, siempre atentos, siempre entusiastas, comprometidos, siempre deseosos de promocionar nuevos autores, nuevas lecturas A los participantes en nuestros once cursos anuales de formacin de guas poticos en Las Coincidencias, Isla Negra. A las numerosas personas, grupos y redes que han participado y alentado el trabajo de Las Coincidencias

ndicendice ....................................................................................................................................4 Introduccin ..........................................................................................................................6 Las Propuestas de trabajo mensual .................................................................................11 Cmo le explicaras los objetivos y contenidos del curso a un ecologista, a un profesional de la salud y a un educador, respectivamente? .............................................31 Imagina una conversacin en que el tema sea el sentido de la poesa. Hay una persona que insiste en que no aporta nada al desarrollo personal y ala sociedad. Frente a eso, le arguyen en sentido contrario tres personas. Una , de una manera reflexiva, la segunda ,en un tono muy dialogal, la tercera le replica en una forma potica ................................38 Qu entiendes t por Viviendo la Poesa? ....................................................................41 Cmo crees que fuiste acercndote a esa visin a lo largo de tu vida? ........................55 Escribe un poema en que un laberinto habla sobre s mismo...........................................73 Cmo haras una presentacin tuya de tipo existencial, sin acudir a caractersticas de tu identidad de pertenencia? ..................................................................................................80 Escribe una sntesis acerca de cmo has ido avanzando en el auto conocimiento a lo largo de tu vida ...................................................................................................................86

Escribe un cuento basado en algo que poda haber pasado en tu vida y que no ocurri 89 Qu es para ti la meditacin? ..........................................................................................97 Cmo relacionas la meditacin con la reflexin, el dilogo, la imaginera y la vivencia potica ................................................................................................................................99 Refiere cul es la coincidencia significativa que te ha ocurrido, o que conoces, que te ha impactado ms. Explica por qu. .....................................................................................107 Imagina un encuentro entre cuatro personajes: el invierno, la primavera, el verano y el otoo. Describe a cada uno de ellos como si fueran seres humanos. Imagina una instancia de dilogo, con sentido potico, en que el invierno les pide alas otras estaciones que le expresen qu imagen tienen de l( o deella) y que ellos ( ellas ) le respondan. Imagina un segundo momento en que las otras ..........................................114 estaciones le solicitan al Invierno la imagden que tiene de de ellas ( el,los) y la contestacin que hace l ( ella ). ...................................................................................115 Escribe un cuento basado en que Narciso encuentra en una playa las alas de Icaro....138 Pensando en los objetivos de curso , agrega libremente alguna otra contribucin que te parezca conveniente ........................................................................................................149 Breve presentacin de autores ........................................................................................209

IntroduccinLuis Weinstein

La poesa es la medicina trascendental Novalis

La belleza es verdad y la verdad belleza. Eso es todo lo que sabemos y todo lo que necesitamos saber Keats

Poticamente vive el hombre Hlderlin Cambio, progreso y evolucin ya no se confunden, ya no se identifican como sinnimos No es slo la evidencia de que el cambio es terreno de evidencias, de medidas, de no difciles consensos , en circunstancias de que el progreso y la evolucin dependen mucho ms de la ndole de las miradas, de las ideas y valores, por ser mundos de naturales divergencias, vecinos al misterio, a veces extraviados de la familiaridad. Vivimos una poca de rpidos cambios que parecen apuntar, paradojalmente, a una necesidad de visualizar, de enfatizar, de soar y trabajar por un cauce, por un sentido de transformacin diferente de las personas y de la cultura .La cancin dice todo cambiapero hay un todo , el ser humano, la convivencia, el estilo de desarrollo, el lugar del ser humano en la tierra, el sentido de la vida, el paradigma bsicodonde confluyen nostalgias, dudas , desnimos y bsquedas , donde se dan , en gran diversidad, las opciones por otro tipo , por otro nivel, por otra extensin, por una radicalidad en la transformacin.

Es entonces cuando interviene la poesa, la permanente y la que siempre es diferente, nuestra respuesta al misterio y a al ser , al tiempo, al sufrimiento, a la muerte, al amor de ese preciso momento, quienes queremos ser y lo que somos en lo ms profundo. Poesa, el origen de todo, el camino, lo que Novalis llamara nuestra salud trascendental En nuestra crisis de sentido , de paradigma, de momento en la evolucin, en este tiempo de penuria del que hablaba Hlderlin, brota poesa como bsqueda de armona con la naturaleza, como trabajo por los derechos, las responsabilidades , el conjunto de las necesidades humanas, como ciencia de la profundidad del tomo, de la vida , de la conciencia, como resurgir, ms prstino, ms abierto , de nuestra espiritualidad. En todos se siente el fulgor de la poesa, la multiversidad de un desarrollo a la escala humana, por la dignidad del ser finito, acosado embriagado, necesitado del infinito que quisiera acercarse ala condicin de homo sapiens Entre las mltiples iniciativas que se integran, quieren , deben integrarse para ir en sinergia hacia una transformacin del actual sentido comn divorciado del dilogo, , de la naturaleza, ,de la justicia, de la trascendencia, emerge el litoral de la poesa donde al calor de la obra de grandes poetas, ciudadanas y ciudadanos van construyendo poesa en obras y en la vida. All nace en 1986 la red cultural comunitaria de Isla negra, all empieza el trabajo de l Centro de Desarrollo Humano Las Coincidencias, en 1991, A contar de entones, en Las Coincidencias llevamos a cabo todos los aos cursos llamados de Formacin de Guas Poticos, respaldados por la Universidad Bolivariana Tanto el nombre Coincidencias, como el de Guas Poticos producen , en ocasiones cierta sorpresa y , a veces, irritacin.Tocan las finas antenas del paradigma, del sentido comn vigente, parecen dar una especie de remezn a la sensibilidad ahincada en el paradigma positivista La intencin no es , por cierto, confrontacional, es de dilogo.De dilogo de persona a persona.De dilogo entre paradigmas De acuerdo al paradigma vigente, coincidimos en la medida que incidimos juntos, nos encontramos en una plaza, vamos al mismo concierto, tenemos la misma opinin. Las coincidenciasson tambin de otros tipos. Decimos con pensamientos clsicos, actualizados por Abraham Maslow, que en una visin de salud coinciden los aparentemente opuestas como el juego y el trabajo, la vida y la muerte, la inmanencia y la trascendencia, la autonoma y la pertenencia Hay otras coincidencias que se acompaan de un vivencia de apertura , de asombro. Nos cuesta incorporarlas al orden acostumbradas de las cosa. Las llamamos coincidencias significativas, sincronas, parte de un orden universal en que parece no operar la causalidad. En Las Coincidencias han ocurrido mltiples experiencias de esa ndole. Vaya un ejemplo

La Coincidencias es un Centro de Desarrollo Humano situado en una parcela, hacia el interior de Isla Negra. Para facilitar los encuentros, los procesos de apertura, los aprendizajes, se ha ido creando un contexto amigable , potico, que invita a la confianza y a la apertura , al t, al nosotros, al dilogo y a la meditacin Hay plantas y hay caminos con nombres y citas de poetas. Los lugares de reunin se llaman Asombro, Encuentrito, Bsqueda , Confianza. Los caminos reciben nombres como Amistad,Antonio Machado, Aproximaciones al ser humano,Gabriela Mistral, Whitman Los visitantes se encuentran con una casita para que jueguen los nios y con unas simpticas llamas , grandes, lanudas, pacficas, con una voz desconcertantemente suave. Amoros entre estos animales amigos llevaron a que naciera un llamito que recibi el nombre de William Blake, poeta importante en la propuesta de Las Coincidencias. Ocurri que lleg de visita una vecina y cont que ella tena en su casa u prefrito ,al que tambin haba puesto el nombre de William Blake. Una seora que asista ala conversacin, de slido sentido comn , protest encarando a la duea del perrito y al autor de estas lneas con una fuerte desautorizacin por tener una deformacin elitista: ustedes son unos pedantes, pngale por lo menos William Shakespearea quien la gente conoce. Con esa preocupacin , con la niebla culposa por el reproche, me dirijo en auto de vuelta a Santiago. Me detengo en u auto servicio para ir al b ao. En el camino veo a una seora que tiene un perro,simplemente para m un perro si ningn atributo especial. Si embargo, sin poder explicrmelo , me encuentrito haciendo algo inaudito. Le pregunto a la seora como se llama el perro. La seora responde e inmediato, asertiva, orgullosa. Se llama William Shakespeare. No le puedo explicar mi expresin de asombro que hasta me hace olvidar mi propsito de ir al bao. Llego a Santiago y me encuentro con un e-mail del doctor Hctor Orrego, desde Toronto , Canad, en que me cuenta de una experiencia muy angustiante , con riesgo de vida que le acaba de pasar,felizmente sin consecuencias. Para distraerlo, introduciendo otro cdigo en nuestra comunicacin, le cuento de este episodio de conjuncin de Williams, e perros y de llamas. La contestacin es inmediata e impresionante.: redoble de tambores: mi hijo acaba de dejar en casa un perro que se llamaWilliam Blake Se da el asombro por las coincidencias significativas, el asombro por la ternura, por la belleza..por esta misteriosa condicin de ser humanos, porque existe el ser Suponemos que el estar cerca del asombro nos acerca al amor y al desapego, a la razn y a la intuicin, ala imaginacin, la analoga, la integracin, la complejidad, la trascendencia Hemos visto que la poesa, la vivencia potica, dentro y fuera del poema , es un camino para ello Un estado, una creacin, una forma de vivir vecina, en comunicacin sin fronteras con la espiritualidad Un puente para la integracin de la espiritualidad y su

mediacin entre la contemplacin y la accin, la afectividad y la razn. el yo , los otros y lo otro. De all los cursos de formacin de guas poticos en que intentamos reunir el dilogo, la reflexin, la imaginera, la meditacin, el conocimiento de los aportes de poetas , de psiclogos humanistas y de tradiciones espirituales Vivimos como si creyramos en la religin de las cosas, los nmeros , los humanos aislados en sacos de pieles , el mundo profanado en mensajes y construcciones furiosas ,de una avidez incontenible. El hechizo , ruidoso, secreta nombres como corazas vacas , calidad total , post modernidad,fin de las ideas , de la historia , del espritu de utopa , de la fraternidad . En el fondo , nuestra lealtad es otra , Seguimos soando , deteniendo el tiempo en miradas a los ojos , disfrutando del misterio insondable de las primeras sonrisas de los nios, indignndonos ante la injusticia , sufriendo con el dolor de los amigos . Si ponemos atencin, meditando, dialogando, creando reconocemos a esa gua entraable . Es la poesa . Es el origen inefable de nuestra necesidad de sentido . Es el asombro , interpelndonos como un t llamndonos al compaerismo existencial , a la armona con la naturaleza , a examinar nuestro proyecto esencial , a sentir la dignidad de ser trabajadores de la vida. La vida nos pide respuestas . A cada instante . En los momentos de reposadas planicies y en las prdidas desgarradoras .Ahora hay un interrogante colectivo . Cmo detener esta grave dolencia , esta epidemia de pragmatismo , de indiferencia a los otros, de marcha demencial a la aniquilacin de la vida, de lo ms singular de lo conocido en el cosmos inmenso . Como cooperar al cambio de paradigmas. A asumir un desarrollo a escala humana . Los guas poticos son personas sencillas . Hacen algo muy simple y muy profundo . Se abren . Escuchan como la poesa discurre, como transparencia con el sentir , como respuesta a unas preguntas cuyo slo objetivo es despertar el amor por las posibilidades creativas , poticas , de cada ser humano . Es el tiempo de escuchar esa voz que habl por Scrates diciendo , dicindonos , que una vida no examinada no merece ser vivida. Se podra decir gua a tu prjimo como a ti mismo. Por all van estas respuestas , esta bella demostracin de entrega al trabajo consigo mismo en la perspectiva de una vida ms humanizada, ms potica. , con sabor a democracia intensa , participativa , consciente y buceadora en la colaboracin entre la razn y los valores , entre la necesidad de individualizarse y el sentido de ayuda mutua y de visin universal Estamos en la onceava versin de un curso de formacin de guas poticos.Muchos participantes han llevado a cabo publicaciones personales. En esta ocasin queremos

presentar un conjunto de textos en que colaboraren participantes de nuestro curso presencial , los lunes en Las Coincidencias y el curso a distancia que trabaja con el mismo programa mensual

Las Propuestas de trabajo mensual

Formacin de Guas Poticos Las Coincidencias Curso VIVIENDO la POESA ( Abril 2007-Marzo 2008) Antecedentes 1) Se trata del Onceavo Curso anual de Formacin de Guas Poticos que se lleva a cabo en Las Coincidencias, Santa Luisa, Isla Negra, y el tercero que incorpora la alternativa de una versin de enseanza a distancia. Los cursos, con propsitos, metodologa y marco referencial comn, han tenido contenidos diferentes en trminos de autores y de nfasis tericos. 2) El Propsito general de los cursos es contribuir al desarrollo de una minora crtica que favorezca el proceso de cambio cultural hacia un nuevo sentido comn y una cotidianidad en que prime la solidaridad, la no violencia activa, la responsabilidad y los derechos humanos, la relacin armnica con la naturaleza, la participacin informada, el espritu ecumnico y la apertura al desarrollo de conciencia 3) El marco referencial integra la orientacin hacia el llamado nuevo paradigma cultural bsico articulado con las ideas fuerzas de desarrollo a escala humana y salud integral,

combinado con un enfoque de desarrollo personal, a partir del ngulo de miras psicolgico existencial, humanista y social apoyado en una visin amplia de la poesa y las vivencias poticas que incluye y desborda el gnero literario respectivo 4) El supuesto es que la dimensin potica de la vida contribuye a un proyecto de vida centrado en el nuevo paradigma al facilitar la integracin de los dos hemisferios cerebrales y, en el devenir diario, de lo racional y lo tcnico con la apertura a la intuicin, la sensibilidad, la imaginacin, la metfora, la belleza, el asombro, la tolerancia a la ambigedad, el misterio 5) Se trata , en suma, de un curso que cabe tanto en el terreno de la promocin de la salud como en una instancia educacional de ndole formativa y en el mbito de la llamada ecologa integral. A pesar de los inevitables cruces de frontera, no es un espacio de psicoterapia, ni un taller literario, ni un curso acadmico sobre psicologa del arte o epistemologa. 6) Los objetivos del presente curso son que al final del mismo los participantes: a) Tengan internalizado el concepto de razn potica ( Mara Zambrano). b) Conozcan y tengan una visin crtica del libro Viviendo la Poesa c) Se encuentren familiarizados con los autores y en condiciones de convertirse en lectores de las obras de Rilke, Rimbaud y Shelley d) Posean una orientacin personal sobre las bases y la prctica de la ecologa del yo e) Conozcan las visiones sobre tipologa de la personalidad del Eneagrama, de Jung, de Sheldon y de Schneider f ) Hayan escrito una Tesina que pudiera servir de material de apoyo a futuras instancias formativas de Las Coincidencias o de otras iniciativas de orientacin similar g) Estn motivados para avanzar en el conocimiento de ellos mismos y, en particular, tengan conciencia del momento en que estn en su desarrollo personal, en los nexos con las personas significativas, con los otros, en general, con el sentido comn y sus alternativas, con el sentimiento potico, con la naturaleza, con la trascendencia 7) La metodologa integra la experiencia personal, la dinmica de grupo y el enfoque reflexivo . Procura aunar diversas formas de meditacin e imaginera, la incentivacin al desarrollo de la intuicin y la capacidad de sntesis, la aceptacin progresiva de la crtica constructiva y el abordaje de los conflictos, la comunicacin profunda con el trabajo de equipo la discusin conceptual y la lectura analtica 8) El responsable del curso es Luis Weinstein.Tel 2250056- Mail luis@weinstein.cl 9) Requisitos generales de ingreso: no hay exigencias curriculares. Para las personas nuevas se solicita una entrevista personal o lo equivalente en correspondencia para

quienes opten por el curso a distancia y vivan fuera de la Regin Metropolitana y la Quinta Regin Horario curso presencial : Los Lunes de 15 a 17.30 Requisitos del Curso Presencial . 100% Asistencia o inasistencia justificada Participacin constructiva Contestacin de Cedularios Redaccin de una Tesina Requisitos del Curso a Distancia Correspondencia mensual Comunicacin en red Contestacin de Cedularios Redaccin de una Tesina A continuacin va , a modo de referencia general, lo que se ha realizado hasta la fecha , que comprende, entre trabajo grupal, preguntas para la elaboracin personal, propuesta de una metodologa de desarrollo personal. Se dio una importancia especial al estudio del libro Viviendo la Poesa, texto colectivo co experiencias institucionales yn algunas figuras de la mitologa clsica , conocimiento del Eneagrama y lectura de dos obras de Rilke, las Cartas a un Joven Poeta y Las Elegas del Duino Curso Guas Poticos 2007-8 Viviendo la Poesa Abril 2007 Programa del Mes de Abril Introduccin: Inicio de Lectura de Viviendo la Poesa y Algunos conceptos generales sobre desarrollo personal Preguntas para el Primer Cedulario I) Qu entiendes t por Viviendo la Poesa 2) Cmo crees que fuiste acercndote a esa visin a lo largo de tu vida?

3)Escribe una carta a por lo menos uno de los siguientes autores del libro Viviendo la Poesa : Anita Isla, al colectivo Creavisin, David Molineaux, Eduardo Yentzen, Fermn Estrella, Graciela Rubio, Grupo Crea Arte, dndole tu visin de lo que escriben en su artculo. Me envas la carta a m y yo se la har llegar a los respectivos autores. 4) Compara las distintas miradas de estos autores a la relacin entre poesa y vida 5) Qu asociacin haces entre lo que escriben estos autores y la nocin de gua potico? 6) Qu preguntas te surgen en el trabajo de contestar este cedulario? II) Cmo vives la ecologa del yo? Qu es para ti la meditacin? Cmo la relacionas con: la reflexin, el dilogo, la imaginera, la vivencia potica? Escribe un cuento basado en algo que podra haber pasado en tu vida y que no ocurri.

Curso Guas Poticos 2007-8 Viviendo la Poesa Mayo 2007 Programa del Mes de Mayo Liniamientos a) Consolidacin del trabajo de Abril b)Segunda parte del abordaje al libro Viviendo la Poesa c) Avance en el aprehender la visin del mtodo de auto ayuda en salud integral

A) Qu sentido tuvieron para ti las preguntas formuladas en el mes de Abril? Cmo clasificaras las preguntas de acuerdo a tu reaccin frente a ellas? Cmo explicaras a un grupo de adolescentes el significado que le atribuyes a la expresin viviendo la poesa? Escribe una propuesta de imaginera para un grupo de la tercera edad en que tu propsito sea ayudarlos a familiarizarse con la expresin viviendo la poesa Escribe una posible continuacin deltexto de Eduardo Yentzen B) Escribe una carta a por lo menos uno de los siguientes autores del libro Viviendo la Poesa:Grupo sueos( una persona), Herman House, Jaime Hales, Jaime Valdivieso, Jorge Osorio, Juan Vicente Ortiz, Judith Ress, Lucy Fernndez, entregndoles tu visin sobre lo que escriben en sus contribuciones al libro Escribe un poema en que integres contenidos de por lo menos tres de los autores arriba nombrados Apunta los posibles aportes a la nocin de guas poticos que percibas en los artculos de los autores trabajados en este mes Describe como vives la ecologa del yo durante una semana de este mes Cmo explicaras a un grupo de adolescentes los objetivos de imaginera de la figura sabia? llevar a cabo la

Imagina una conversacin en que el tema sea el sentido de la poesa. Hay una persona que insiste en que no aporta nada al desarrollo personal y a la sociedad. Frente a eso, le arguyen en sentido contrario tres personas. Una, de una manera reflexiva; la segunda, en un tono muy dialogal; la tercera le replica en una forma potica

Observacin: Se recuerda que se ha solicitado especialmente que cada integrante del curso responda a estos cuestionarios. Se trata de explicar, si viene al caso por qu no se contesta alguna ...muchaso todas las preguntas.Es una forma de colaborar con el curso, no una exigencia escolar. Curso Guas Poticos 2007-8

Viviendo la Poesa Junio 2007 PROGRAMA mes de JUNIO Lineamientos y sugerencias Consolidacin del trabajo previo 1) Cmo le explicaras los objetivos, contenidos del curso a un ecologista a profesional de la salud y a un educador, respectivamente un

2) Sintetiza el artculo de Juan Vicente Ortiz.Cmo transmitiras sus principales puntos de vista a un Sindicato de Pescadores 3) Escribe un cuento basado en que Narciso encuentra en una playa las alas de ICARO 4) Escribe un poema en que un laberinto habla sobre s mismo Tercera parte del libro Viviendo la Poesa. Escribe una carta a uno de los autores de esta parte del libro( desde p 177 hasta el final) Escribe un posible dlogo entre estos autores acerca de lo que es para ellos la poesa C) Avances en el aprehender el mtodo de auto ayuda en salud integral 1) Escribe una sntesis acerca de cmo has ido avanzando en el auto conocimiento a lo largo de tu vida 2) Cmo haras una presentacin tuya de tipo existencial, sin acudir a caractersticas de tu identidad de pertenencia? 3) Da siete ejemplos de reacciones angostantes, propias de diferentes tipos de emociones que te haya tocado observar en ti o en otros cercanos. Curso Guas Poticos 2007-8

Viviendo la Poesa Julio 2007 Programa mes de Julio I)Acercamiento al contexto A)Imagina un encuentro entre cuatro personajes: el invierno, la primavera, el verano y el otoo Describe a cada uno de ellos como si fuera un ser humano Imagina una instancia de dilogo , con sentido potico, en que el invierno les pide a las otras estaciones que le expresen qu imagen tienen de l.(o de ella) y que ellos( ellas ) le responden. Imagina un segundo momento en que las estaciones le solicitan al Invierno la imagen que tiene de ellas( ellos) y la contestacin que hace ella ( l). 1) Refiere cul es la coincidencia significativa que conoces que te ha impactado ms. Por qu? 2) Qu preguntas tienes acerca del lugar y el proyecto Las Coincidencias II)Marco referencial Qu relacin adviertes entre la nocin de Vivir la Posea y la idea fuerza de Ecologa del Yo? Cmo asocias el Eneagrama con la concepcin de Salud Integral? Qu sentido tiene introducir temas de mitologa en un curso de formacin de Guas Poticos?

III LibroViviendo la Poesa

A) Tipifica las visiones sobre la relacin entre Poesa y Vida que aparecen en el libro B) Sugiere alguna experiencia que se describe en el libro que pudiera ser parte de un curso de formacin de Guas Poticos. Cul? Por qu? Cmo se podra ensear? C) Indica otra experiencia que conozcas y no aparece en el libro que pudiera servir a ese mismo propsito lV Mitologa Imagina una conversacin sobre la salud del poder entre Narciso, Icaro, Tntalo, Midas , Prometeo y Pasifae V ) Eneagrama Qu tienes t Eneagrama) de perfeccionista, orgulloso y. O de vanidoso? (Tipos 1-2-3 del

Curso Guas Poticos 2007-8 Viviendo la Poesa Programa mes de Agosto Colaboracin en un libro colectivo sobre formacin de guas poticos. Seleccin de algunas preguntas de los meses anteriores Introduccin Las sugerencias de trabajo para este mes tienen un doble objetivo. Por una parte, estn orientadas a consolidar lo realizado hasta hora, repitiendo algunas preguntas y as dando tiempo y oportunidad tanto para ponerse al da como para profundizar en lo que ya ha sido objeto de preguntas y creaciones. Por otro lado, hacemos una invitacin a participar en un segundo libro colectivo sobre poesa y vida, esta vez apuntando al tema de la formacin para el hacerse cargo de la dimensin potica de la vida.

Es necesario especificar en cada respuesta si se est optando por participar del libro. Nos reservamos el derecho e insistir, hasta majaderamente, si estimamos que es importante que un texto entre en el libro y la autora o autor no lo ha estimado as Igual como en todas las sugerencias de trabajo mensual, no es necesario contestar todas las preguntas Hay un lmite aproximado para el total de pginas por participante que es de 30 pginas tipo carta, letra 14((Arial) (negociable) Necesitamos que se enven las colaboraciones a nuestro correo electrnico, con fecha tope el lunes 24 de septiembre. Para entonces, tambin requeriremos una breve presentacin de cada colaboradora-dor(no ms de 10 lneas). Buscaremos la forma de colaborar con quienes en el curso presencial no se manejan con el computador. Rogamos que se nos escriba en los prximos das planteando todos los interrogantes del caso. Se nos facilitara la tarea si se nos fuera enviando las respuestas a medida que se las suponga terminadas. Las Preguntas escogidas 1)Qu entiendes t por Viviendo la Poesa? 2)Cmo crees que fuiste acercndote a esa visin a lo largo de tu vida? 3Qu es para ti la meditacin? 4Cmo la relacionas con: la reflexin, el dilogo, la imaginera, la vivencia potica? 5)Escribe un cuento basado en algo que podra haber pasado en tu vida y que no ocurri. 6)Imagina un encuentro entre cuatro personajes: el invierno, la primavera, el verano y el otoo. Describe a cada uno de ellos como si fuera un ser humano. Imagina una instancia de dilogo , con sentido potico, en que el invierno les pide a las otras estaciones que le expresen qu imagen tienen de l.(o de ella) y que ellos (ellas ) le responden. Imagina un segundo momento en que las otras estaciones le solicitan al Invierno la imagen que tiene de ellas(ellos) y la contestacin que hace ella ( l).

7) Refiere cul es la coincidencia significativa que conoces que te ha impactado ms. Por qu? 8)Imagina una conversacin sobre la salud del poder entre Narciso, Icaro, Tntalo, Midas , Prometeo y Pasifae 9) Cmo explicaras a un grupo de adolescentes el significado que le atribuyes a la expresin viviendo la poesa? 10)Escribe una propuesta de imaginera para un grupo de la tercera edad en que tu propsito sea ayudarlos a familiarizarse con la expresin viviendo la poesa 11)Cmo explicaras a un grupo de adolescentes los objetivos de imaginera de la figura sabia? llevar a cabo la

12) Imagina una conversacin en que el tema sea el sentido de la poesa. Hay una persona que insiste en que no aporta nada al desarrollo personal y a la sociedad. Frente a eso, le arguyen en sentido contrario tres personas. Una, de una manera reflexiva; la segunda, en un tono muy dialogal; la tercera le replica en una forma potica 13) Cmo le explicaras los objetivos, contenidos del curso a un ecologista a un profesional de la salud y a un educador, respectivamente 14) Escribe un cuento basado en ICARO que Narciso encuentra en una playa las alas de

15) Escribe un poema en que un laberinto habla sobre s mismo 16) Escribe una sntesis acerca de cmo has ido avanzando en el auto conocimiento a lo largo de tu vida 17) Cmo haras una presentacin tuya de tipo existencial, sin acudir a caractersticas de tu identidad de pertenencia? 18) Pensando en los objetivos del curso, agrega libremente alguna otra contribucin que te parezca conveniente . Onceavo curso de GUIAS POETICOS Las Coincidencias

Propuestas para SeptiembreA Colaboracin para el libro colectivo sobre el guiar potico. Se solicita enviar adjuntos separados con las respuestas a cada pregunta. El ttulo de cada adjunto debe tener el nombre del autor y el nmero de la pregunta

Se trata de 17 temas que corresponden a propuestas de trabajo mensual anteriores y de la posibilidad de incluir un tema librecon alguna conexin con la propuesta del guiar potico. Los trabajos deben venir en una sola columna, letras 14, arial tamao carta, ttulos a letra 18 y subttulos con letra 16, que puede ser una respuesta a una pregunta no incluida en el proyecto de libro Se puede escribir sobre todas o slo algunos de los temas propuestos. Hay un lmite de 30 pginas para el total de la colaboracin de cada persona. Se solicita una presentacin de cada autor, hecha en forma lo ms libre posible, de no ms de 10 lneas Repetimos las preguntas Qu entiendes t por viviendo la poesa Cmo crees que fuiste acercndote a esa visin a lo largo de tu vida? Qu es para ti la meditacin? Cmo la relacionas con: la reflexin, el dilogo, la imaginera, la vivencia potica? Escribe un cuento basado en algo que podra haber pasado en tu vida y que no ocurri. Imagina un encuentro entre cuatro personajes : el invierno, la primavera, el verano y el otoo Describe a cada uno de ellos como si fuera un ser humano. Imagina una instancia de dilogo, con sentido potico, en que el invierno les pide a las otras estaciones que le expresen qu imagen tienen de l( o de ella). Y que ellos ( ellas ) le responden Imagina un segundo momento en que las otras estaciones le solicitan al invierno les diga qu imagen tiene de ellas ( ellos ) y la contestacin que hacen ellas ( ellos) Refiere cul es la coincidencia significativa que conoces que te ha impactado ms. Por qu? Imagina una conversacin sobre la Midas, Prometeo y Pasifae. salud del poder entre Narciso, caro, Tntalo,

Cmo explicaras a un grupo de adolescentes el significado que le atribuyes ala expresin viviendo la poesa? 10)Escribe una propuesta de imaginera para un grupo de la tercera edad en que tu propsito sea ayudarlos a familiarizarse con la expresin viviendo la poesa

11 Cmo explicaras a un grupo de adolescentes los objetivos de llevar a cabo la imaginera de la figura sabia? 12) Imagina una conversacin en que el tema sea el sentido de la poesa. Hay una persona que insiste en que no aporta nada al desarrollo personal y a la sociedad. Frente a eso le arguyen en sentido contrario tres personas. Una de una manera reflexiva, la segunda en un tono muy dialogal, la tercera le replica en una forma potica. 13) Como le explicaras los objetivos y contenidos del curso a un ecologista, a un profesional de la salud y a un educador, respectivamente? 14) Escribe un cuento basado en que Narciso encuentra en una playa las alas de caro 15) Escribe un poema en que un laberinto habla sobre s mismo 16 ) Escribe una sntesis acerca de cmo has ido avanzando en el auto conocimiento a lo largo de tu vida 17) Cmo haras una presentacin tuya de tipo existencial, sin acudir alas caractersticas de tu identidad de pertenencia? 18) Pensando en los objetivos del curso, agrega libremente alguna otra contribucin que te parezca conveniente. B) Nuevas Preguntas( Pueden ser presentadas para el libro) 1) Escribe una posible conversacin entre 9 personas que sean representativas de los 9 tipos del Eneagrama, en que discutan acerca del significado y el valor de la dimensin potica de la vida 2) Imagnate que, al modo de las Cartas a un joven poeta, tu has escrito una carta a Rilke , que el te contesta y tu le vuelves a escribir. Cmo podran ser esa tres cartas?, Onceavo curso de GUIAS POETICOS Las Coincidencias Propuesta de Trabajo para Octubre Colaboracin para el libro colectivo sobre el guiar potico

En atencin a la timidez de algunas y algunos y a la necesidad de morigerar el impulso arrollador a escribir de otros y otras, tomando en cuenta que ya era imposible esperar que el libro estuviera listo para la Feria de fines de este mes, se opt por ampliar el plazo de recepcin de textos hasta el domingo 4 de noviembre. En esa fecha sabremos , en definitiva, si se est en condiciones de poner todo en un solo libro o habr que hacer ms de una publicacin Rogamos , y hasta imploramos, que no se nos enve ms de una versin de cada texto , que no tengamos que leer mensajes del tipo de cmbiame ese prrafo, ponme esta contribucin en vez de aquella.... La edicin de estos libros colectivos es una prueba de paciencia, que es mejor sobrellevar antes del perodo de la vida en que empiezan a fallecer las neuronas y se hace muy difcil manejar las tecnologaspero a lo hecho , pecho Las y los que no lo han hecho, por favor enviar su presentacin personal. No ms de unas 5 lneas. Algo abierto en que hasta cabe hablar de aquello 2)Sobre Rilke 2-1Escribe un comentario a Las Elegas del Duino 2.2Sugiere como podra ser un dlogo entre una persona que estuviera muy identificado con la forma como Rilke ve la muerte, y otras tres que le hacen objeciones , cada una desde diferente puntos de vista 3)Ejercicios sobre la Ecologa del Yo 3.1 Lee las citas que transcribimos a continuacin y clasifcalas de acuerdo a lo que crees que aportan para la ecologa del yo 3.2 Elige 5 citas y practica con ellas el siguiente ejercicio, escribiendo luego cul fue tu experiencia. Con la meditacin respectiva. 3-3 Sugiere otra cita pertinente a la ecologa del yo de un poeta, un pensador, o quien elijas, que se pudiera agregar a esta lista de Citas para Meditar. Instructivo para las meditaciones a) Cerrar los ojos y procurar estar lo ms distendida (o) posible, b) Pensar en la frase sugerida.. en forma espontnea, tal como reaccionemos. C) Intentar expresar, traducir, en una imagen, a lo que se cree sea el contenido del pensamiento respectivo

d) Fantasear con llevar esa frase y esa imagen a una posible explicacin a otro, persona real o imaginaria, supuestamente receptiva, aunque muy alejada de lo expresado a travs de la frase en que se medita e)Asociar la frase en que se ha meditado, con un sentido de franqueza autocrtica, con lo que pensamos y llevamos a cabo en nuestra vida, con quien somos en la actualidad Los pensamientos a Meditar. 1)Ama a tu prjimo como a ti mismo 2)El Tao que se puede nombrar no es el Verdadero Tao (Tao te King) 3T ere eso ( Upanishads) 4Yo es otro Yo es otro.El cobre no tiene culpa de despertarse clarn Arturo Rimbaud ( poeta francs 1854-1891)

5) Ante m ests , s Mas me olvido de ti, Pensando en ti Juan Ramn Jimnez 6)Olvidos de estos yos Que , un punto cre eternos! Qu tesoro infinito de yos vivos! Juan Ramn Jimnez

7)No corras, ve despacio, Que donde tienes que ir es a ti solo! Ve despacio, no corras, que el nio de tu yo, reciennacido eterno, no te puede seguir! Juan Ramn Jimnez 8)Soy el que soy Y se le apreci el Angel de Jehov en una llama de fuego en medio de una zarza , y el la mir ,y vi que la zarza arda en fuego y no se consuma Dijo Moiss a Dios He aqu que llego yo a los hijos de Israel y les digo el Dios de vuestros padres me enviado a vosotros. Si ellos me preguntaran Cul es su nombre? Qu les responder? Y respondi Dios a Moiss YO SOY El Que SOY Y dijo as dirs a los hijos de Israel YO SOY me envi a vosotros xodo 3- 1 a 14 9))Las campanas doblan por ti. El Hombre no es una isla Ningn hombre es una isla, algo completo en si mismo, todo hombre es un fragmento del continente, una parte del conjunto,la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo parte de la humanidad; por tanto, nunca mandes a nadie a preguntar por quin doblan las campanas, las campanas doblan por ti. John Donne ( poeta ingls1573-1631) 10)Amarse a s mismo Amarse a s mismo al menos tiene una ventaja: no hay muchos rivales George Christoph Lichtenberg ( filsofo alemn1742-1799)

11)El Yo y el pensar Uno no debera decir yo pienso. Uno piensa como el cielo relampaguea George Christoph Lichtenberg 12))El ser humano y la enfermedad Slo el hombre enfermo es hombre; sus miembros tienen una historia de sufrimiento y dolor, y estn como penetradas de espritu Heinrich Heine ( poeta alemn, 1797-1856) 13))El valor del ser humano El verdadero valor de un ser humano se determina examinando en qu medida ha logrado liberarse del yo Albert Einstein 14))Participacin Yo soy una parte de todo lo que he encontrado en mi camino Alfred Tennyson( poeta ingls 1809-1892)

15)) Yo soy yo y mi circunstancia Ortega y Gasset( filsofo espaol 1883-1955) 16)Converso con el hombre Que siempre va conmigo -quien habla solo espera hablar a Dios un dami soliloquio es pltica con este buen amigo que me ense el secreto de la filantropa Antonio Machado

17La monedita del Alma se pierde si no se da Antonio Machado 18) No es el yo fundamental ese que busca el poeta son el t esencial Antonio Machado 19) Fuiste tan solo el pedacito roto del hombre inconcluso Pablo Neruda 20) En la lucha entre t y el mundo procura secundar al Mundo Franz Kafka

Abrazos Luis Weinstein

Onceavo curso de GUIAS POETICOS-2007 Las Coincidencias

Propuesta para Noviembre

MUERTE Y POESA. Cul es tu historia de relacin con la muerte? T sentir general .Tus principales experiencias. Tus ideas y fantasas al respecto Qu lugar ocupa ahora en tus vivencias, tus convicciones, tus proyectos? Imagina y escribe una especie de juego a la verdad entre la muerte y el amor. Cules podran ser las respectivas preguntas y respuestas? Una persona muy cercana te cuenta que tiene una enfermedad muy grave , de ndole terminal. Desea conversar contigo Cmo te preparas para ese encuentro? Cmo entiendes la idea de Rilke de que cada uno lleva consigo su propia muerte? En qu se diferencia de lo que es lo aceptado en el sentido comn de nuestra cultura? Imagina que se produce un cambio evolutivo y los seres humanos empiezan a ser inmortales Qu cambios se podran producir en el mbito del desarrollo de la conciencia? Imagina una discusin en que una persona afirma que la muerte es un problema poltico, otra arguye que es una instancia potica y una tercera integra los dos puntos de vista. Escribe un cuento basado en que regresa a la vida un antepasado tuyo fallecido hace unos 500 aos Sugiere una meditacin guiada que pudiera ser practicada por los cercanos de una persona recientemente fallecida Qu actitudes de personas prximas a morir te han impresionado ms? Por qu? Cmo orientaras la educacin de los nios con respecto a la muerte? Escribe un poema que resuma lo que crees que te gustara decirsi pudieras hablar en tu propio funeral

La participacin en el libro colectivo ha sido algo absolutamente opcional , lo mismo que la eleccin de las preguntas que se quisieran contestar, dentro de las seleccionas por el facilitador. Se asume este texto como parte de un proceso que llevar a un libro introductoria para el trabajo de facilitacin

Cmo le explicaras los objetivos y contenidos del curso a un ecologista, a un profesional de la salud y a un educador, respectivamente?

Ada CaresCARTAS A un ecologista Querido Pedro: Me agrad saber que te interesa lo que estoy haciendo, algo te puedo contar. Sigo asistiendo al curso que se dicta en el Centro de Desarrollo Humano Las Coincidencias que ya est en su onceava versin; pretende ciertos logros y objetivos, como es lgico en cualquier actividad que realizamos hay un para qu? La idea es avanzar en el conocimientos de nosotros mismos, tarea difcil pero no por ello inabordable, partimos por tomar conciencia en qu parte de nuestro desarrollo estamos. El taller que realizamos, te dije, tiene un nombre, Guas poticos, que en el fondo y dicho muy escuetamente es encontrar la poesa en la amistad profunda, en el amor, en los sueos, fantasas en ocasiones colectivas, por supuesto la poesa en el arte, en la belleza y grandeza del universo, en la naturaleza, que implica no slo admirarla, observarla, cuidarla, respetarla, valorizarla, sentirnos parte de ella, contribuir a que otros desarrollen tambin la capacidad de ver la poesa en la naturaleza (muchos poetas se han inspirado en ella), que aprendan a disfrutarla y contribuyan a conservarla y cuidarla, (es tu campo). Insisto en lo que te digo al comienzo: el conocernos, este conocimiento es para mejorarnos: sentirnos bien con nosotros mismos, aceptarnos, ser seres ms armnicos, el hecho de conocernos nos ayuda a tener una mejor relacin con los otros cercanos, con los otros no tan cercanos, con nuestro entorno, con nuestras emociones, dudas, etc., es lo que llamamos la ecologa del yo. Pedro como ves tenemos mucho en comn, por algo somos amigos. Un abrazo, Ada A Daniela, (enfermera amiga de mi hija menor). Daniela: me preguntas en qu estoy ahora. Entre otras cosas asistiendo a Las Coincidencias los das lunes y el primer sbado de cada mes, (te habl del seminario). Te interesa saber para qu lo hago y cmo est mi salud. Te tengo buenas noticias: estoy bien y quiero seguir estando bien, esa es la razn de mi persistencia en continuar en este

taller de Guas poticos, ya te he hablado de esto, en lneas muy generales, ahora me limitar a la salud que es lo que te preocupa. Dentro de los contenidos del curso se pretende favorecer o contribuir a un cambio cultural, a lograr una vida en que se practique y valorice la solidaridad, la no violencia, la responsabilidad, el respeto por los otros, su aceptacin e integracin, exista una relacin armnica con la naturaleza, contribuir a un desarrollo de la conciencia, resumiendo, un cambio de paradigma cultural. Imagino sonreirs al leer lo anterior, no digo que pretendemos hacer todos estos cambios nosotros, es contribuir junto a muchos otros grupos a que esto suceda, t sabes, es un proceso, pero felizmente se ve que hay un deseo y una necesidad de lograr estos y otros cambios, o sea, esto implica un desarrollo a escala humana. (En medicina t ests viendo los cambios). Una sociedad donde se practiquen los valores antes mencionados, ser una sociedad sana o podramos decir al revs, personas saludables hacen una sociedad sana; esto no es nada nuevo, pero luchar porque as sea es una tremenda causa. T como buena joven, e inteligente enfermera, con tu dulzura y preocupacin por los otros, ests contribuyendo desde tu accionar en la clnica y en tu entorno. Te deca que estoy bien, aprendiendo a conocerme, a mejorarme, a tener una mejor relacin conmigo misma, con los otros cercanos, con los otros que no lo son tanto, pero con quienes necesito relacionarme; y bueno, aqu en mi nueva vida muy unida a la naturaleza y sintindome parte de ella; sigo preocupndome de alimentarme sano y hacer ejercicios, ahora, une esto a lo anterior: bien conmigo misma, en armona con la naturaleza y con mis semejantes y participando en el gran proyecto de mejorar el mundo, yo viviendo poticamente, esto es o no salud integral? Daniela te recuerdo siempre con mucho cario, eres una buena y antigua amiga de mi querida Paula, te deseo lo mejor. Ada A una futura educadora. Querida hija: Una de las preguntas del cedulario de junio es explicar los objetivos del curso al cual asisto, a un o una educadora y yo pens qu mejor que escribirle a mi querida Marcela que ahora en agosto empezar a dictar clases? El propsito general del curso es: contribuir a formar una minora crtica capaz de participar en un cambio de paradigma cultural, en que se favorezca el desarrollo de la solidaridad, la no violencia, la responsabilidad, los derechos humanos, un espritu ecumnico, un desarrollo de conciencia que nos ayude a vivir en armona con nosotros mismos, con la naturaleza, con los otros y lo otro.

Las Coincidencias es un Centro de Desarrollo Humano con un enfoque humanista y social, promoviendo la salud integral donde la intuicin, la belleza, el asombro, la imaginacin, la sensibilidad, la tolerancia a la ambigedad, sean parte de lo cotidiano, donde se descubra, aprecie y goce lo potico que subyace en las distintas instancias de la vida. Educar es una enorme responsabilidad, pero tambin una gran oportunidad, no debemos olvidar nunca que ante nosotros tenemos a personas, seres jvenes con fortalezas y debilidades, seres nicos, con sueos, frustraciones, emociones, sentimientos, etc. Quiero hacerte hincapi en un concepto que no debiera olvidarse nunca, ni en la vida de estudiantes, ni en su vida laboral, la solidaridad, que vean al otro no como un competidor sino como otro que necesita ser escuchado, comprendido y a veces ayudado. Te acuerdas que yo te deca que exista la magia cada da en nuestras vidas?, que slo hay que estar alertas y descubrirla. Ahora he aprendido, que adems de la magia o junto con ella, existe la poesa. Dime, hay o no poesa en los juegos de Paolo?, en tu relacin con l?, o cuando estbamos los cuatro embobados mirando los magnficos colores de la puesta de sol?; acabo de darte tres ejemplos que vivimos en un da. Te dejo la misin de seguir encontrando poesa: en una relacin profunda, en la amistad, el amor, en las fantasas, sueos, en la grandeza del universo como trasfondo del arte, en los juegos de los nios, en un acto solidario, en el compartir, en el acompaar (ustedes a Cecilia por ejemplo, en una situacin de tanto dolor). Deseo encuentres poesa y magia en tu nuevo trabajo. Un abrazo grande, Tu mamita.

Alicia CabelloEn conjunto se los explicara as: Los objetivos de este curso de guas poticos tienen como finalidad en lo que se refiere a nivel personal, la integracin del sentido potico de la vida, de lo diario, transformando la conciencia individual, y comprometernos con lo humano. En este curso se espera el mejoramiento del ser humano, para contribuir a una sociedad mas responsables de si mismos, que conozcan y reconozcan la importancia del compromiso con uno mismo para llegar a un cambio cultural, lo cual trae aparejado a nivel externo la contribucin con el resto de los hombres, el compromiso con la humanidad, con el mundo en que vivimos, el respeto de los derechos humanos e inalienables y tambin porque no decir las obligaciones que tenemos para con los otros y la naturaleza. Desarrollar la capacidad intuitiva que esta dormida, en la mayora de nosotros, el dialogo intimo, con el yo

profundo, la reflexin, el vivir a diario lo sencillez de las cosas, el anlisis de lecturas, la aceptacin del ser en su dimensin espiritual. Entregarse a lo que no tiene explicacin, a internalizar el asombro diario, y que fluya la creatividad. Al ecologista: Aqu el curso se reflejara en las relaciones que cada ser humano tiene con los otros, y con el medio ambiente Imagina que yo soy la naturaleza, y en estos momentos me encuentro contaminada. Entonces debo limpiarEl ser humano posee un alma grandiosa, pura, al nacer(imagina que la Madre tierra as era), con el paso de los aos la esencia se va moldeando o adquiriendo contaminaciones por el entorno o contexto en el cual se desarrolla, lo mismo le pasa a ser humano. La ecologa del yo, es volver a la esencia misma, la original, despojarse de todos los pre-juicios, conocimientos sociales impuestos, eso lleva al reconocimiento de la persona misma. Es auto disciplinarse, y olvidar las cosas innecesarias, despojarlas de si, (es como reciclar) Reconocer nuestras fuerzas y debilidades, alimentando, las fuerzas y no dando espacio a las debilidades, uno elige si alimenta los malos sentimientos o los buenos, en otras palabras uno decide si alimenta sus demonios o sus deidades, como en el caso que decides proteger la naturaleza, y la defiendes, para ello debes saber que es lo que le hace mal y que es lo que le hace bien. Ahora bien si lo miramos como la interaccin de los seres humanos para con ellos y con el medio ambiente, el curso persigue, desde este punto de vista sociolgico de la ecologa, la interaccin armnica de los individuos con el grupo social, creando lasos solidarios entre ellos mismos y con la naturaleza, ya que vivimos en ella, por tanto se le debe respetar y amar, cuidar nuestro hogar. En el mismo sentido debemos amarnos y respetarnos. A un profesional de la salud: Entendemos por salud tradicionalmente la ausencia de enfermedad y de trastornos. La OMS la define: como un estado de completo bienestar fsico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia. Desde esta ltima concepcin la salud se toma desde una perspectiva ms integral. El curso tiene como objetivo la integracin del ser humano, tanto en sus aspectos fsicos, psquicos y espirituales, conjuga al ser humano, le permite enfrentar problemticas, descubrir salidas, cuando se ve afecto a algn problema, ya sea de ndole emocional, mental o fsica, le permite asumirlos y convivir con ellos, comprometindose con el tratamiento teraputico, vindolo como un aliado para mejorar sus condiciones de vida, y ensea a vivir la vida, cada segundo apreciarlo, incorporando a ella la constancia y el hacerse responsable de si mismo.

A un educador: El curso mediante las practicas meditativas, de lectura, de expresin del ser, nos ensea a auto disciplinarnos, a ser nuestros propios maestros, a ser reflexivos, mas comprometidos, comienza a aflorar el poder de sntesis, la lgica, lo creativo. Como nios que vamos al colegio a aprender, con gusto, con suavidad, los evalan, le entregan valores, los corrigen, en el curso es lo mismo se comienza a aprender lo mas sagrado, quienes somos, aprendemos a reconocernos, aprendemos a querernos, comenzamos a manifestarnos. Se integra adems del elemento volitivo, la enseanza emocional. En conclusin, el curso conjuga el reconocimiento del ser, el camino hacia su perfeccionamiento, aceptacin del otro, del yo mismo, de lo humano, lo natural, lo sobrenatural, lo inexplicable (el misterio). Vemos en el otro, el yo, todos formamos un universo, comenzamos a amarnos, es decir, conocernos, a luchar por ideales que se crean muertos, el dar por dar, la entrega al mundo , el respeto y agradecimiento por el solo echo de respirar, el reconocimiento de los derechos inalienables, tambin las obligaciones, para con nosotros y el mundo. En fin, es una invitacin a VIVIR.

Luis Hernn Morales PichunanteEs un curso que tiene por finalidad desarrollar una conciencia crtica, que contribuya hacia el cambio de paradigma cultural. Esto implica tener una conciencia ecolgica con el medio ambiente natural y social. Articulado con la idea de salud y ecologa integral. Pretende tener una visin de mundo humanizadora. El contribuir al cambio cultural conlleva a una visin, a una conciencia de mundo con ms sentido humano. Una forma de ver la vida cuyo objetivo es promover la solidaridad, la responsabilidad, el respeto con el medio ambiente natural, social y cultural. El curso descansa en su referente terico bsicamente en el paradigma cultural bsico. El cual est dirigido a un cambio en la concepcin de mundo, de cosmovisin, de conciencia hacia un equilibrio con la naturaleza, crear conciencia del deterioro del ecosistema, de la crisis de la civilizacin, de la cultura occidental, cuyos valores estn trastocados con el exitismo, con el poder material e ideolgico. El cambio hacia un nuevo paradigma con sentido humano se forja a partir del concepto de salud integral individual y colectiva, con desarrollo a escala humana. El cambio cultural significa un cambio en la conciencia, en que prime el sentido comn. Es una realidad innegable, pero el planeta, la cultura est en un proceso marcado por el conflicto y la crisis moral. El deterioro del ecosistema, la densidad demogrfica, el crecimiento de la pobreza, la centralizacin del poder ideolgico, econmico, tecnolgico, asoman y simbolizan la enfermedad no slo del espritu humano, sino que el de la

sociedad en su conjunto, como la de nuestro planeta tierra. El cambio contribuye hacia un nuevo paradigma cultural, se cimienta unido sobre la base de una conciencia humanista, que se apoya en las ciencias del conocimiento, desde una mirada sociolgica, psicolgica, antropolgica, en la prctica de la salud, la psicoterapia, en el mbito del trabajo comunitario, y en el trabajo interdisciplinario. En lo formativo recorre el mbito de la filosofa, desde una perspectiva clsica y su conexin con la poesa en el mbito de lo literario y del conocimiento. Se inserta tambin en los caminos del ser, del existir, de la vida y la muerte, del ser y la nada. Asoma la poesa como el elemento central del curso, con una propuesta que articula la poesa como proyecto de vida. La poesa va ms all de una especificacin literaria, sino que tambin toma sentido como proyecto de vida, en el trascender, en el asombro, en lo intuitivo, en el ser, en la armona con el otro, y la naturaleza. En sntesis, el curso apunta al cambio cultural, al desarrollo hacia un nuevo sentido comn, con visin integradora y humanizadora. Contribuye al aporte de la salud, a la educacin de ndole formativa y al mbito de la ecologa integral.

Imagina una conversacin en que el tema sea el sentido de la poesa. Hay una persona que insiste en que no aporta nada al desarrollo personal y ala sociedad. Frente a eso, le arguyen en sentido contrario tres personas. Una , de una manera reflexiva, la segunda ,en un tono muy dialogal, la tercera le replica en una forma potica

Ada CaresCONVERSACIN SOBRE EL TEMA DEL SENTIDO DE LA POESIA Juan: para mi los poetas con su poesa son los modernos juglares, no aportan nada ni a la sociedad ni a las personas en particular, excepto entretener a quienes s aportamos: trabajamos, damos trabajo, pagamos impuestos, etc. Mario: qu triste y vaca sera la vida sin poesa! Pienso que la poesa no est slo en los poemas, tambin hay prosa potica, situaciones y vivencias poticas. Los artistas, llmense poetas, pintores, msicos, etc., son personas especiales que tienen la capacidad de descubrir la poesa que hay en una flor, una puesta de sol, y mostrrnosla a travs de los colores, las palabras, etc. Alicia: Escuch a ambos con atencin. Dime Juan a ti te gusta la msica popular?, te he escuchado cantar algn trozo de alguna cancin, si pones atencin a la letra te dars cuenta que son verdaderos poemas. Tengo un libro: 16116 son los dolores de Violeta Parra, donde aparecen sus canciones, son como te deca poemas musicalizados. Lo que dijo Mario lo encuentro interesante y estoy de acuerdo con l, en lo que discrepo un poco es que yo creo que no hay que tener una capacidad tan especial para apreciar o vivir lo potico. Mario: te he visto caminando por la playa al atardecer, te ha emocionado alguna puesta de sol?, o has sentido una excitacin muy especial cuando sientes la brisa sobre tu rostro, o cuando miras a tu novia y la ves tan hermosa caminando a tu lado y tomas su mano: dime, no encuentras t que esos son momentos poticos? Mario sonre. (Alicia de nuevo): si tomas un papel y un lpiz y describes como te sientes o lo que est pasando, ests escribiendo un poema. Lo que quiero decirles es que no hay que ser tan especial para vivir y apreciar lo potico. Qu opinas t Mara?, ests tan silenciosa. Mara: veo la poesa en el rojo pecho de esa loica que se equilibra en la rama ms alta de ese pino. La escucho en el sonido del mar que llega hasta nosotros. He tocado la poesa al acariciar las manos de alguien que amo. La disfruto en el dulzor de una fruta en mi boca. La adivino en el perfume de las flores de los aromos. La siento y la presiento ms all de mis sentidos: en la quietud de una meditacin, en los

silencios, los recuerdos, los sueos.

Qu entiendes t por Viviendo la Poesa?

Carmen Obreque MoralesLa poesa como espacio sanador y espacio proftico. Pienso la poesa como un espacio individual de sanacin. Puede ser provocado a travs del trabajo con otros. Tambin como un espacio proftico y diferenciador. Sanador porque cura el alma, lame las heridas. Demuestra una capacidad de auto reparacin mediante la creacin. Las personas escribimos y nos rescribimos. Contamos y nos recontamos el mundo. Profetizador porque habla del futuro, que no existe, ni existir, pero la mano del escritor lo dibuja y lo hace real. Nos da esperanza. Es diferenciador porque es un proceso individual. Rescata lo nico de cada uno. Pero puede ser profundamente daino, destructivo, egocntrico, alienante y lejano. El arte de lo potico nos hace ms humanos porque completa nuestro sentido de existencia. Indica que podemos vivenciar y sentir de modos distintos, proponer a la mariposa como una flor que vuela. El arte es proftico, porque nos anuncia la cada del dictador y nos anuncia el reino de los pobres. Evidencia que en nuestra alma reservamos la esperanza, visionando lo que el mundo puede ser. Se anida a la vez en la verdad y ver lo que el mundo es en su ms cruel expresin y mantener la cordura. Liberndonos de las fantasas autocomplacientes o auto flagelantes. Nos indica que existe la posibilidad de soar lo individual, pero a la vez desde lo colectivo, con la mira en mundo mejor. El poeta escribe triste la muerte de nios negros en campos refugiados hambrientos. El olfatea el hambre. La poesa crea equidad de mirada sobre aquello que los estndares sociales nos indican. La nia hermosa de cara asimtrica, de labio partido, se vuelve deslumbrante, nica y amada. La poesa en este acto democratiza la mirada de lo esttico. La poesa colorea y recuerda el pasar rutinario de los segundos perdidos que anteceden a la muerte.

Luis Hernn Morales PichunanteEs entender la vida poticamente, es ver la realidad desde una dimensin potica. Es un

encuentro cercano con la creacin, con la admiracin, con la naturaleza. Es el sentido ms profundo de lo humano, es cuando lo simblico se convierte en el sentir; es el sentimiento expresado en el lenguaje. Al vivir la poesa desde esta dimensin asoma como un proyecto de vida, que se acerca al encuentro con el asombro, con la intuicin; y por sobre todo con la creacin. Mi acercamiento con la poesa, es de muy joven. No s cmo ni cundo sucedi. De pronto sent la necesidad de expresar mis sentimientos en el escribir. Creo que busqu en la poesa o en el sentimiento potico, una forma de encontrar y darle sentido a la vida, buscar ms all de donde los ojos pueden ver. Porque la poesa es en esencia un sentimiento profundo que busca lo misterioso, lo asombroso. Debo reconocer, que el hecho de vivir en Isla Negra influy en que la poesa comenzara a brotar naturalmente en m. Mi primer encuentro con lo potico se tradujo en la admiracin del entorno, algo as como la ingenuidad del nio que busca respuesta ante sus inquietudes. Siempre fui atrado por el mar; y en especial por el mar de Isla Negra. Con su fuerza indmita, con el tronar de las olas irrumpiendo en las rocas. Desde muy pequeo me admir del mar isleo, siempre agitado, revolvindose todo salvaje y de sus entraas vomitando furia al viento. Me asombr con el cielo anaranjado de sol de primavera, con el soplo del viento, con el vuelo del colibr, de las gaviotas, con los ojos de alguna amada, con la nostalgia infinita de saber haca dnde voy. Con el tiempo comenc a escribir y a conocer gente vinculada a la poesa. Me entusiasm con la poesa de los romnticos. La poesa tom sentido en lo social y en la relacin amor-esperanza. En la actualidad el hecho de ser parte de las Coincidencias, sin duda que ha fortalecido ms mi visin potica. Me parece que es un momento muy importante de mi vida y quisiera aprovecharlo. El estar aqu es volver a mi niez. Cuntas veces admir los prados de flores amarillas. El aire salino, el olor a tierra labrada. Las cabalgatas a caballo o en medio de la trilla, yendo tras las aves. Escuchar las voces del mar a lo lejos murmurando sueos, cuando ser nio era vivir lo mgico, lo misterioso, lo asombroso y existir como en un sueo. En lo personal espero tener la capacidad suficiente de hacer de la poesa un proyecto de vida, al menos lo estoy intentando. Espero seguir en el camino de lo potico como una va para llegar a ser una persona con ms sentido humano. Acercarme a la poesa sin duda ha agudizado mi comprensin crtica de la realidad, mi concepcin de mundo. La poesa asoma como un ejercicio que me permite intentar estar en plena armona con la naturaleza, conmigo mismo y los dems.

Silvia AlarcnLa creacin entera y cada visin de ella es un poema, darnos cuenta nos desborda y emociona hasta no poder contenerlo y lo expresamos desde los niveles de nuestra mismidad en finas alas que se escapan dando forma a la magia de las ideas comunicacin que se genera desde los niveles mas profundos de nuestro ser Entregndote como individuo nico creador

Orlando Hernndez PachecoLa poesa se lleva dentro, se siente, brota, florece, canta, ama, se hace verso y prosa, es grito del alma. Poesa es la simiente que rompe la tierra, es el llanto del nio que nace y la madre que luego lo amamanta, es la oruga que se desliza sobre la rama y maana ser mariposa, poesa es el sol de la maana que aleja el roco posado en la noche sobre los ptalos de la rosa, poesa es la ola que azota la roca durante mil aos, poesa es la brisa que mece los rboles con suave comps y el viento furioso poema pico cuando arranca los rboles aosos, poesa es la mano de un nio pidiendo un trozo de pan, poesa es la lgrima de la madre que perdona al hijo, poesa es la noche clida y estrellada, poesa es la luna en su etapa mayor. Poesa es todas las cosas, la creacin, la vida, la razn, la verdad.

Ada CaresPara mi es estar alerta, despierta, atenta a la magia, la belleza, la emocin, el asombro a lo inesperado. Tomar conciencia del entorno, de lo que nos sucede a nosotros y a los otros. La poesa est en muchas situaciones, instancias, experiencias. Vivir la poesa es una experiencia espiritual posible de atrapar, sentir, disfrutar usando nuestros sentidos, intuicin, espritu, sensibilidad. Se aprende a vivir la poesa en la medida en que estamos dispuestos a hacerlo: hay poesa en el amor, la entrega, en la bsqueda, en el dar, el dilogo, etc., etc. La poesa no slo hay que buscarla, creo que tambin tenemos la capacidad de crear instancias poticas. En mi antejardn tengo un pequeo cactario, en el cactario una rstica piedra ahuecada es una fuente de agua donde vienen a baarse los pjaros, es un hermoso espectculo, se mojan, sacuden alitas y vuelven a meterse en el agua. Este pasado fin de semana un

pequeo nio rubio, de grandes ojos azules, estuvo un largo rato asombrado contemplndolos junto a su chocha abuela; l, yo, los pjaros y la fuente ramos parte de la poesa de ese momento.

Marilis SchlotfeldtEl Huerto Antes pensaba que la poesa perteneca solo a los poetas y a sus lectores. Hoy s a ciencia cierta que la poesa est por doquier y que si se est atento y con la capacidad de asombro intacta y a flor de piel, sta se hace presente en todo. Hasta en los lugares o las situaciones ms tenebrosas. No es cosa de levantarse en la maana y decir al salir: todo lo que vea y sienta ser poesa, porque si nos encontramos frente a un accidente automovilstico grave, nos ser difcil encontrarla. Pero en el momento ms inesperado aparece. En la mano que se apoya en una frente, la voz que le susurra a un herido palabras de consuelo o en la actitud de una enfermera que se baja de una micro para ayudar en el socorro, en fin, en pequeos o grandes gestos que nunca faltan. Y por el contrario, hay lugares y circunstancias en los cuales todo es fcilmente reconocible como poesa. En un bosque umbroso, frente al mar, mirando la puesta de sol, contemplando el juego de nios pequeos, en el rostro de la madre que ve por primera vez a su hijo recin nacido Hurgando en mi mente he llegado a la conclusin de que el lugar donde la poesa se me hace ms presente, es en mi huerto. Cuando trabajo en l sola, sin necesidad de compaa humana, siento que todo es un poema: el brote nuevo de una planta, la mariposa que se posa en sus flores, el aroma a tierra orgnica, la lombriz que se apresura a esconderse al quedar descubierta,e incluso unos conejitos que la mam pari en el lugar ms apropiado que encontr luego de introducirse por debajo del cerco al huerto: en la abonera an tibia por la descomposicin de restos vegetales con guano animal, que yo tena lista para harnear para obtener el compost que incorporara a los cultivos El primer huerto lo tuve de recin casada en el campo, pese a la oposicin de mi marido. Sus argumentos eran prcticos. Tener un hortalicero cuesta mucho dinero. Las verduras van a salir ms caras que compradas en la mejor verduleraCon el tiempo se demostr que l tena razn, pero para m no haba argumento vlido. En esa etapa de mi vida yo solo viva de sueos e ilusiones. Entre las cuales estaban el de sembrar y cultivar mis propias verduras y llevarlas fresquitas a la mesa. Probablemente porque estbamos recin casadosgan y tuve mi huerto. El hortalicero se llamaba Rosamel. Me compr un libro de horticultura, semillas de todas clases, hasta de las cosas ms raras y exticas y emprend mi nuevo y fascinante proyecto. Ahora era Rosamel el que me pona mil y un pero a lo que yo quera hacer. Es que las

zanahorias no se dan en esta tierra. Es muy apret Ida a buscar arena al ro, guano al establo para mejorar y soltar la tierra. Es que van a haber moscas si echas guano, esta vez argumento de mi maridoYo nunca hey visto repollos moraos Deben ser malazosde nuevo Rosamel. Las cosas que se le fruncen a la patronaEs que estoes que lo otroHasta que un da Rosamel empalideci al notar mi incipiente guatita de embarazada y me impidi desde entonces entrar a mi huerto. Es quees queuna mujer pre hace que las sandillas se pasmenY tantazo que me han costao hacerlas crecerConsider que ste era una argumento slido ya que provena de un conocimiento o creencia ancestral y lo respet, esperando la llegada de mi primer hijo para volver a entrar al huerto. Debo confesar eso s que an cuando goc profundamente durante aos con mi huerto, jams se me ocurri pensar que en l habitaba la poesa. Ahora que ha corrido mucho agua bajo el puente, que vivo sola, sin nadie que me salga con peros, que aprend Agricultura Orgnica, que ya no hay peligro de embarazos ni sandas pasms, y que he comprendido que la poesa est por doquier, sobre todo en la naturaleza, entro en mi huerto cuando quiero, siembro en l diun cuantohay, como dira Rosamel, y vivo en l poticamente. La compaa de los conejos no la quiero. Es cuestin de supervivencia. O elloso las zanahorias y el eneldo, que por experiencia s que constituye su manjar predilecto. Pero s les doy acompaantes: las gracias por la poesa que me regalan a todos mis dems

A las abnegadas y trabajlicas lombrices que enriquecen la tierra digirindola una y otra vez a travs de su larga anatoma, sin detenerse ni de da ni de noche. A las simpticas y naranjas chinitas que mantienen a raya a los grisceos y gordos pulgones que, golosos, chupan la savia de los repollos hasta encarrujarlos ms de lo que lo son por naturaleza. A los microorganismos que pululan invisibles y por millones en la tierra, enriquecindola an ms. A los precoces y colorados rabanitos de colita blanca, que a los treinta das de sembrados ya estn listos para ser saboreados. A los ruborosos tomates, con color, olor y sabor a tomate de otros tiempos, y que nada tienen en comn con aquellos cultivados en invernaderos, mantenidos en frigorficos, de anodino gusto a plstico, a cartn piedra, a nada, todo por comercializarlos fuera de temporada y poder cobrar por ellos precios escandalosos. A la olorosa albahaca, que parece gritarle a los porotos granados, a las cebollas, al

zapallo y al choclo, que la esperen, para irse juntos a la olla, convirtindose gracias a su alianza, en el mejor plato criollo. Al eneldo, llamado dill en otros pases, que le hace guios a los pepinos soplndoles al odo que no existe en el mundo una hierba aromtica ms apropiada para realzar su sabor. .Al aj verde y al otro, al cacho de cabra, que ni l sabe por qu lo llaman as, que se ponen de acuerdo con la cebolla y el cilantro para mezclar sus gustos en un pebre de chuparse los bigotes. A las orgullosas lechugas, que se apellidan con nombres ostentosos como Reina de Mayo, Escarola, Milanesa, Cuatro Estaciones o la criolla Conconina, y que se vanaglorian de constituir la ensalada preferida de los chilenos, intentando destronar a la popular ensalada a la chilena, de cebolla y tomate. A la fina y fierrosa espinaca, la favorita de Popeye, y a su menos linajuda semejante, la acelga, con la cual yo hago un pur exquisito, asegurndoles a los comensales que es de espinaca, logrando aplausos. Es decir, paso gato por liebre, pero siento que no es ni pecado venial engaar a quienes osan despreciar a las acelgas. A las hierbas aromticas, que todas picaditas y mezcladas con yogurt natural, ojal de ese de bichitos, sazonadas con sal pimienta, mostaza o lo que sea su cario, pasan a constituir un alio para resucitar muertosIndividualmente sirven tambin para preparar pescados y carnes de manera deliciosa. Me refiero al organo, el tomillo, el eneldo, la salvia, el estragn, el perejil, el ciboulette, el romeroetc. A las hierbas medicinales, que no s bien para qu sirven, pero que sospecho que para todo, como la menta, el poleo, la ruda, la manzanilla, el paico, el toronjil cuyano y el otro, el que quita la pena (Si se me escapa darle las gracias a alguna plantita, desde ya le pido perdn. Mi intencin no ha sido ofender ni menospreciar a ninguna de mis queridas y apreciadas verduras. Constituira una ingratitud imperdonable de mi parte.) Por ltimo, tambin estoy junto a mis pensamientos cuando trabajo a solas en mi huerto. Es el momento ms mo que tengo en el da. En el que pienso en mis hijos, en mis nietos, en mis amigos, en mi vida, en que afloran los recuerdos, solo los buenos, porque los malos no se hayan en este lugar,(de nuevo Rosamel)en que sueo mis sueos y recuerdo los ya soados, cumplidos o no, en que reviso mi proyecto de vida y lo enderezo, si es que puedo, en que me pregunto por el sentido de mi vida. Mientras pienso y siembro, desmalezo y cosecho, mltiples pajaritos me ofrecen un concierto gratuito. Por all distingo la alegre bullanga de los chercanes, el sonido suave de una codorniz, escondida en un seto con sus cras, el fuerte canto de los zorzales, entre los cuales ms que seguro se encuentra ese guatn que engord a costa de mis

lechugas recin plantadas y al cual tuve que espantar colgando decenas de tiras de bolsas plsticas multicolores que, movidas por la brisa, proyectan sus sombras sobre las hileras, agitndolas igual que a sus dueas. No se que habr pensado el zorzal de ellas, sin embargo dej en paz a mis lechugas permitiendo que dieran a luz nuevas hojas. Y lo ms extraordinario es que no se ofendi ni sinti por haber sido diplomticamente declarado pjaro no grato en mi huerto. Por el contrario me sigue regalando su canto desde todos los rincones del jardn, llenndome de alegra. Se entiende por qu en mi huerto yo vivo la poesa?...

Chelyn WongVIVIR Y SENTIR LA POESIA. Es sentirla en cada milmetro del cuerpo en cada clula viviente, en el infinito eterno del tiempo, en cada atardecer, en cada amanecer, en el susurro del viento, en cada gota de lluvia, en la cresta de una ola perdida en la inmensidad del ocano, en la cima de una montaa a punto de exhalar un suspiro de fuego, en los instantes placenteros del alma. Es sentirla al mirar el cielo azul y advertir, que el cielo no est slo, tiene compaa, la del sol y las fugaces nubes que galopan a los confines del mundo buscando las estrellas. Vivirla con ansias, como si en cada verso, en cada vocal en cada consonante quedara plasmada la vida, sin reservas, dejando que chorre por los dedos, que las manos gocen con la ilusin, con el amor, con el eterno ir y venir de los pensamientos, de los sueos ms profundos e ntimos. Al sentir el sonido del mar, el trinar de los pjaros, que con su canto arrullan su entorno, extasiar los odos con el silencio del bosque y al mismo tiempo los ojos gocen del verdor de los rboles, del aroma dulce y placentero de las flores silvestres en los campos, en caminos tapizados de pisadas eternas, dejando huellas en el tiempo. Vivirla, encontrarla y sentirla, en cada segundo de la vida, (aunque no nos demos cuenta), ella nos acompaa, al mirarnos en el espejo de un arrollo, al sentir el murmullo del agua viajando, por esteros, recorriendo presurosa los ros, en la calma de un lago o en el incansable mar que no deja de jugar con la arena. En la suave brisa del viento que acaricia los cuerpos, en el nacimiento de un nio, en una noche estrellada, en el entorno total de la existencia, en el vago recuerdo de la niez, en una mirada que no dice nada y sin embargo todo lo dice, el despertar cada maana, dndole las gracias a Dios por un nuevo da, al sentir el calor del sol, el suave resplandor de la luna que te viste de plata fina, entre las tinieblas y la luz tambin brilla y

se siente la poesa. En el misterio impalpable de lo cotidiano (sentirla, pero imposible de tocar) abriendo aperturas al silencio, nos cautiva con su belleza simple, en versos de amor, en la magia de la miradas y las palabras, en el llanto y la risa, en el mgico encuentro de un amor perdido, enredado entre el tiempo y el olvido, en los cuentos aejos, en suspiros de enamorados, en las rondas y juegos de nios, compaera de nuestra soledad, de nuestros miedos, anhelos, miserias, sufrimientos, amores, y la felicidad. En el azul, verde, rojo o amarillo de la imaginacin, en complicidad con la memoria, los tiempos, los sueos, la luz y las sombras. En el gran misterio de la vida y la muerte. Nos hace complementarnos con lo real e irreal, fundindonos en el cosmos. En la madurez de nuestra existencia, nos hace sentir que la vida entera ha sido una eterna poesa.

Norma AvalosRespuesta: Lo entiendo como vivir a concho. Potenciando todo lo positivo que la vida nos entrega da a da. Ser capaces de asombrarnos y maravillarnos de las cosas simples pero significativas que a cada uno(a) nos toca experimentar, gozar ojala a cada momento lo mucho que tenemos, -sin quedarnos en la aoranza de lo que quisiramos tener -porque cuanto ya tenemos es de una gran riqueza y no sabemos cuanto nos durar, ya que estamos hoy aqu, solo de paso. Gozar plenamente de la salud, cuidndola como un preciado tesoro; el amor, que entregamos a otros, y el recibimos y tenemos a raudales, alimentarlo, fortalecerlo; la familia, que es a mi ver, nuestro ms slido pilar donde vamos construyendo nuestro da a da, amarla y valorarla siempre. Gozar y cultivar la amistad, que tan generosamente se nos regala, reforzar los vnculos que a travs de la vida hemos establecido, atesorar los gestos y sentimientos, que nos llenan de energas. Asombrarnos con la naturaleza en toda su belleza, bondad y sabidura, y sobretodo la presencia y cercana de quienes amamos y nos aman, como nuestro(a) compaero(a) que hemos elegido para caminar juntos, ojala toda la vida. Ser capaces de ver ms all de uno mismo, levantar la vista para ver el cielo con su infinidad de estrellas y secretos milenarios, la luz del sol y su tibieza que, siempre nos acompaa incondicionalmente; la transparente inocencia en el rostro de un nio, el caminar lento y cadencioso de un anciano que va por la vida, desgranando su sabio e interminable rosario de experiencias y sueos pasados. La altivez de un rbol aoso, con sus sempiternos matices de verdes, que ni siquiera la diestra paleta del pintor iguala, las flores con sus caprichosos colores y perfumes, que nos encantan y reencantan la vida. La mano que estrecha la nuestra, en el momento que ms la necesitamos, la palabra amiga, el gesto cmplice, el acoger y contener generoso.

Norma AvalosRespuesta: Lo entiendo como vivir a concho. Potenciando todo lo positivo que la vida nos entrega da a da. Ser capaces de asombrarnos y maravillarnos de las cosas simples pero significativas que a cada uno(a) nos toca experimentar, gozar ojala a cada momento lo mucho que tenemos, -sin quedarnos en la aoranza de lo que quisiramos tener -porque cuanto ya tenemos es de una gran riqueza y no sabemos cuanto nos durar, ya que estamos hoy aqu, solo de paso. Gozar plenamente de la salud, cuidndola como un preciado tesoro; el amor, que entregamos a otros, y el recibimos y tenemos a raudales, alimentarlo, fortalecerlo; la familia, que es a mi ver, nuestro ms slido pilar donde vamos construyendo nuestro da a da, amarla y valorarla siempre. Gozar y cultivar la amistad, que tan generosamente se nos regala, reforzar los vnculos que a travs de la vida hemos establecido, atesorar los gestos y sentimientos, que nos llenan de energas. Asombrarnos con la naturaleza en toda su belleza, bondad y sabidura, y sobretodo la presencia y cercana de quienes amamos y nos aman, como nuestro(a) compaero(a) que hemos elegido para caminar juntos, ojala toda la vida. Ser capaces de ver ms all de uno mismo, levantar la vista para ver el cielo con su infinidad de estrellas y secretos milenarios, la luz del sol y su tibieza que, siempre nos acompaa incondicionalmente; la transparente inocencia en el rostro de un nio, el caminar lento y cadencioso de un anciano que va por la vida, desgranando su sabio e interminable rosario de experiencias y sueos pasados. La altivez de un rbol aoso, con sus sempiternos matices de verdes, que ni siquiera la diestra paleta del pintor iguala, las flores con sus caprichosos colores y perfumes, que nos encantan y reencantan la vida. La mano que estrecha la nuestra, en el momento que ms la necesitamos, la palabra amiga, el gesto cmplice, el acoger y contener generoso. Escuchar el silencio de la noche, siempre tiene algo que susurrarnos y al que ltimamente he aprendido a escuchar, en mis noches de insomnio. El despertar a un nuevo da, aunque sea despus de una noche ingrata, siempre nos trae renovadas ganas de vivir, fuerzas para salir adelante y blsamo para nuestras heridas, por grandes que estas sean. Creer en las personas, y en lo mejor de cada una de ellas, y creer en nosotros mismos, y en m misma, descubriendo la gran riqueza del ser humano, de m, del otro, la otra, los otros. Sentirme viva y libre, rer, llorar, cantar, correr, soar, vivir a concho, en definitiva SER, ser yo misma, y vivir en armona con todo lo que soy, con mis alegras y mis penas, con mis errores y aciertos, con toda mi generosidad y tambin con todo lo que en mi haya de mezquindad, con mi sabidura e ignorancias, riquezas y falencias, imperfecciones, contradicciones, con mi historia, mi bagaje y mi aprendizaje, mis fortalezas y debilidades. Vivir poticamente, creo, es no tan solo mirar a nuestro alrededor, para ver y escuchar la naturaleza, nuestro entorno y descifrar los signos de los tiempos que nos corresponden, sino tambin mirarnos a nosotros mismos hacia adentro en nuestro espejo interior, para reconocernos, reencontrarnos y reencantarnos con nuestra propia intimidad, con nuestra esencia, con ese YO, puro, primario, espiritual y trascendente que hay en cada uno de nosotros.

Walter SteilMe siento un extrao animal. Hay fuerzas desconocidas que me impulsan. a.- Siempre regalar amor al mundo que me rodea. b.- Buscar el silencio y la soledad. c.- Ser reconocido por mi mundo inmediato (vanidad?). d.- Introducirme en un texto escrito y descubrir secretos en su sintaxis, melodas en el lxico, algo de mi mundo interior en el medio objetivo presentado por el autor, y, as, acercarme a este ltimo para entablar un dilogo con l Hay, otros campos del animal que soy, que no enumerar; porque, creo ms importante referirme al punto d, s, de algn modo voy a responder a la pregunta 1. No siempre se tiene conciencia de la poesa que encierra nuestra vida cotidiana. Ahora, confrontado con la pregunta 1, realizo un viaje hacia mi niez y abro all una puerta hacia el mundo de entonces. Cuando cruzo el umbral penetro en una claridad que opaca todas las luces que se hayan presentado ms adelante en mi existencia. Estoy sentado en la leera con un codo de chimenea entre mis brazos, el cual acuno como vea hacer a mi hermana Hilde con su mueca de porcelana. Avanzo en el tiempo, hasta mis catorce aos: leo una novela de Rafael Sabatini, en la cual descubro una forma de redaccin que, primero, me produce extraeza y, posteriormente una agradable sorpresa por su forma de escritura, original y elegante Tengo 17 aos cuando soy recibido en su cabaa del bosque del lago Chapo por el viejo Obaid. La madera del bosque nativo, sin cepillar, que cubre la pared del dormitorio en que paso la noche posee fragancia que me transporta al corazn de la selva por la cual he andado aquel da. Vivo en Santiago, muy cerca de la iglesia de El Salvador. Todos los das, a las siete de la maana acudo a misa a la baslica. Entre las columnas que se alzan hacia la altura, acunado por el parpadear de luces insuficientes para la nave gigantesca en la cual el sacerdote oficia la misa, me hundo en un mundo de silencio y misterio, que se acentan con la presencia lejana de una mujer indefinida y tierna, que, como yo, jams falta a la misa de siete Mi bicicleta me lleva desde la calle Londres en direccin a la Plaza Egaa por una vieja calle donde las casas se hacen presentes con sus ventanas bien aseguradas por las contratapas Son las nueve de la noche entre silencios y soledades, luces que se mueren y sombras que crecen He llegado hasta la Curva Quince en el camino a Farellones. A mi izquierda, colgando

sobre la empinada ladera, un ciruelo en flor me indica por dnde iniciar la ascensin hacia el Refugio. Durante las cuatro horas en que trepo por la empinada cordillera, la llamarada del ciruelo en flor me acompaa como una cancin interminable que pone alas a mis pies. Mi bicicleta me ha llevado a una pequea y solitaria plazuela que me recibe en mi desolacin: despus de un ao en mi primer trabajo he chocado con mi empleador, quien ha considerado necesario amenazarme con el despido. El raciocinio me lleva a analizar y desmenuzar conceptos; pero no logro alejar las sombras amenazantes que me han penetrado Sin haber hallado una respuesta lgica, ni emocional, mi bicicleta me conduce a un bar en Providencia, del cual me retiro pasada la media noche para desplazarme zigzagueante por Tobalaba hacia mi casa sobre mi fiel amigo de dos ruedas. Nubes negras tapan el sol, ensordecen el mundo y tienden a doblar mi cuerpo en actitud servil, llevando consigo a mi alma por el mismo camino de mi espalda. Camino por el Cementerio General con el atad blanco que cobija a mi hijo entre los brazos. Los alumnos de mi curso avanzan conmigo hacia el nicho pequeo en el cual dejo el cuerpo del que no alcanzara a cumplir dos semanas junto a m. Es el ao 1973, vuelvo al Cementerio para acompaar a Pablo Neruda. Ahora caminan conmigo algunos compaeros, mis dos hijos y cientos de soldados con sus metralletas. Aquel da se inicia mi peregrinar sin fin hacia Isla Negra. Su casa permanece sellada y muda; pero el cerco de lampazo canta, con notas claras, a veces, con meloda de rabia, otras. Vienen los aos del silencio y el temor: una niebla que aplasta, rompe y demuele, separa los ojos del corazn. La vida ha perdido su razn de ser, soy una lancha chilota empujada caprichosa por el viento, con su botavara rabiosa girando en busca de un mundo que no se deja hallar. Se abri la puerta de par en par. Amigos recientes me hablan en el silencio con las voces de mi padre, con su corazn, con sus bosques y sus mares En un amargo da de septiembre, hace cuatro aos, haba perdido a mis amigos, los que pens jams recuperar; pero, aqu en esta Escuela, emergieron cien (o ms?). No haba vuelto a trabajar solamente, sino que, entraba en un valle arbolado, enriquecido por un esterillo de aguas claras jalonado de meandros plateados. Un valle en el que el calor acariciaba mis hombros por siempre. All, en esa escuela tuve tantos encuentros con mi corazn. All, inici el camino de regreso hacia el hombre que haba dejado de ser un once de septiembre perdido. El camino se hizo llano; lo acompaaron maanas sin fin y, una quebrada perdida en millones de aos, que recorr con mis pies y mi pincel, hasta aquel da iracundo en que

mi hijo decidi avanzar, aferrado a una cuerda en la garganta, hacia una realidad distinta. Desde entonces, mis pinceles dejaron de pregonar colores, mis canciones, de endulzar el aire. Entonces lleg a m un mundo entre eucaliptos y seres nuevos, reparado por la tibieza de un alma grande. Entr en Las Coincidencias Haba necesitado una vida para encontrar el camino de la poesa, un camino que nunca me haba abandonado; pero que alguien me ayud a descubrir por fin, cercano, siempre all, con sus soledades y tristezas, con sus tibiezas, con el amor que cae de los rboles, que flota hacia la mirada, que susurran las aeolias, que las piedras que festonean los senderos inundan de canciones. As como una vez tuve amigos de juventud, junto a la botella de vino, ms tarde, amigos de fuerza y entrega, vine a Las Coincidencias a encontrar amigos(as) para acompaarme en mis andanzas nuevas por los campos del pensamiento, de la risa, del corazn, para treparme al rbol del sentimiento y la conciencia, de la comprensin y el afecto. Desde ese instante, el tiempo de cruzar el nuevo umbral, la luz ms fuerte seal el camino, la p o e s a realiz su entrada para permanecer. No es que la poesa no estuviera presente antes, es que, de pronto se convirti en herramienta del corazn, en meloda escondida, pero, siempre inicindose, en palabra sagrada, en lenguaje ya imprescindible El sendero se hace presente entre la selva nativa, en las huellas de la barca, en las nubes que se cruzan y acarician, en la fragancia de la noche, en la sinfona de las aguas. Por all caminamos seguros pero tomados de la mano de la poesa, una mano que no nos pierde, que nos gua con certeza. La realidad cotidiana conduce a lo pragmtico, a un mundo de tiempos acelerados, que hace pensar en que la vida consiste en producir, abrir caminos, sortear los vendavales, hacerse orgullosamente presente al mundo. En esta bsqueda agobiadora, en este actuar sin fin, en el enfrentamiento con las estridencias, las cargas opresoras, las horas que se deslizan a nuestro lado arrebatndonos la paz, negndonos la meditacin, la posibilidad de realizar un camino interior a travs del cual contactarnos con el alma; nos olvidamos de la vida hasta que, de pronto nos vemos enfrentados con que nuestro rumbo es y sigue siendo incierto. Qu ha sucedido con la felicidad? Cunto ha durado, si es que nos ha rozado alguna vez? Hemos vivido en soledad, en tristeza, confundiendo los momentos de satisfaccin fsica, de luces vagas, de perfumes que se nos escapan, de risas que no pasan ms all de ser gestos, de reparo y de solaz con la felicidad, esa felicidad que jams llega, tras la cual

nos desvivimos. La felicidad no est a la vuelta del camino, despus de realizado el trabajo del da, una vez cumplida la meta. Por qu?, porque no es a ella que debemos buscar: nuestra vida con sus aos, sus das y sus horas nos trae momentos, resplandores, silencios, dolores, fros y tibiezas, explosiones y hondores que van coloreando cada instante por separado, que se acumulan en el ser; es la poesa de las horas, aquella que jams nos soltar de la mano; pero que es preciso que busquemos, porque, por s no llega, es un regalo que fulgura, que entristece, que canta sin fin con su meloda que quiere concertarse con las notas que constantemente estn resonando en nuestro interior. Esta poesa no le pertenece solamente a la persona sensible y tierna; ella es como la tierra que sustenta nuestros pies, o la lluvia que acaricia el rostro: ella est all, para todos, para el que la quiere y para el que no la busca, para el de corazn abierto, como para el que pretendiera alejarla

Cmo crees que fuiste acercndote a esa visin a lo largo de tu vida?

Carmen ObrequeLa poesa y el trabajo con los otros El poder curador que produce el desarrollo artstico en el espacio creativo, tiene su poder sanador en el hecho que el proceso innovativo obliga, como uno de sus efectos, hacernos cargo de nosotros mismos. Siempre y cuando, el proceso se vivencie, efectivamente, de manera direccionada en esa intencionalidad. Este nuevo estadio contrae la semilla de autocontrol emocional. Significa que hemos de ganar un enorme poder sobre nosotros mismos, controlando lo nico controlable, nuestro desborde emocional y nuestra capacidad de bajar los niveles de ansiedad, constatando la nica temporalidad existente, el presente y disfrutando con ello: La vida. Se adiciona, la certeza de tener la capacidad intelectual de desarrollar un proyecto propio, que no responde a condicionantes externas. Entonces, hacemos un reconocimiento de lo que somos capaces. Constatamos, que ingerencia tenemos en el mundo. Ello surge a partir, de una observacin realista, porque miramos a nosotros mismos, desde la verdad. Siendo capaces de emitir juicios crticos y argumentados respecto de lo social. Tomamos entonces posicin y actuamos en consecuencia. Logramos crear el objeto potico. Nos sanamos y sanamos a otros, nos hablamos y hablamos del mundo. Componiendo desde la nueva palabra que la metfora concita. Es en la observacin y vivencia del crecimiento en el nuevo espacio de autoayuda con los pares, que se distingue claramente de otros espacios de ocio, socializacin, educacin, porque el sujeto creador es el sujeto que en el efecto, de la relacin dialctizada con el mundo, crea materialmente, tanto, la propia capacidad de autoreparacin, produccin de s mismo, como la del objeto creado que siempre es uno nuevo pero que nace y se desarrolla en la influencia de y con otros. La poesa como espacio proftico del reino de los pobres, de la denuncia de la miseria, del delatador del tirano, pienso que llegamos a l por va amorosa y por va de asumirnos como sujetos sociales. Amorosa en el sentido de cocreacin y responsabilidad del mundo, y con el mundo, en el sentimiento de solidaridad que nace en m porque otros se han preocupado de impregnarlo en mi ser. Sujetos ubicados histrica y socioculturalmente, en contextos determinados de los cuales podemos concienciar. Dndonos indicios de los roles sociales que tenemos y deberes histricos que nos competen.

Ada CaresLA POESIA A LO LARGO DE MI VIDA Tuve la suerte de nacer en un hogar donde haba mucho amor y respeto. Mi madre escriba versos, me ense poemas antes de aprender a leer. Ms o menos a los 8 aos me matricul en una academia de arte donde tom clases de declamacin. Tambin en esa poca recitaba en un programa de radio: El abuelito Luis (as se llamaba). Recitaba poemas de adultos; recuerdo por ejemplo, de Gabriela Mistral El ruego, Balada Coplas; de Juana de Ibarbur Despecho, etc. En la emisora empezaron a recibir llamadas felicitando a esta pequea nia que tena como seudnimo Marianela del Valle, (todo un xito). Hablando de mi adolescencia, juventud, edad madura, que podra resumir: estudios, amores, sueos, frustraciones, matrimonio, hijos, separacin, trabajo y otras hierbas. Venirme a vivir a la costa, yo dira, fue como el reencuentro conmigo misma y la poesa: tengo el tiempo, la disposicin, las instancias para vivir la poesa y de repente escribir algunos poemas.

Orlando Hernndez PachecoLA POESIA A LO LARGO DE MI VIDAEl hecho de haber nacido en el campo donde no haba escuela, muy cerca de la orilla del ro Hurtado, con la naturaleza en mis manos, en un ambiente frtil, hasta los doce aos, dueo de los huertos del vecindario y de sus frutos, bamos dos o tres nios de mi edad en busca de lea al ro, al regreso volvamos con el atado de lea, una sarta de pejerreyes y carpas, un manojo de berros, tallos y esprragos, de los cuales haba muchas matas a la orilla de las acequias y a disposicin de quien quisiera tomarlas. En ese ambiente, la visin de la poesa estaba conmigo, haba que cultivarla y no me hice de rogar. Apenas aprend a leer a mis nueve aos o tal vez antes, haca versos con mis limitaciones infantiles, pero era mi ser emergiendo. Por ese entonces, mi madre me ense a escribir en los escasos minutos disponibles que le dejaban sus mltiples quehaceres, ya que ramos cinco hermanos y la nica hija que pudo ayudarle muri a los nueve aos. Mi madre junto con sus enseanzas me entregaba valores. Siempre me deca: todo trabajo honesto dignifica a la persona. Con esa buena razn empec a trabajar, primero fui pastor de ovejas, luego mozo para mandados, lavador de oro, pirquinero, sombrerero y panadero. Este ltimo fue el oficio que mantuve hasta los setenta y seis aos. Nunca tuve horario de trabajo, mi jornada empezaba algunas horas antes del amanecer y terminaba despus de la puesta del sol. Siempre trabaj cantando la cancin de moda o

declamando en voz baja alguna estrofa de Vctor Domingo Silva, Acevedo Hernndez, Lpez Meneses, u otros que sola leer. De ese modo, me fui acercando a la poesa, escriba siempre para los mos, no me atreva a mostrar mis creaciones por tener inseguridad. Hace dos aos, en la plaza de El Quisco se exponan algunos poemas de principiantes, entre otros, Mario Pueller, a quien yo conoca como fotgrafo de mis nietas. Convers con l y le mostr algunos de mis trabajos, me aconsej que fuera al taller Al Este del Paraso donde l participaba. Fui bien recibido y un ao despus publicamos un libro colectivo de cuentos y poesas de ocho autores y en ese libro aparecen diez trabajos de mi autora. Por esa fecha mostr algunos versos a Mario Enrquez, le agradaron y me ofreci publicarlos en la revista El Fogn. Ver dos de mis trabajos en dicha revista me llen de orgullo y me alent a perfeccionarme en este hermoso quehacer... largo ha sido el camino para llegar a confiar en mi visin de poeta.

Norma AvalosComo fui acercndome a la poesa Respuesta: La verdad, nunca me haba planteado esta pregunta. Responderla ahora es un desafo. No podra sealar un comienzo, ya que si me remonto a mi niez, todos mis recuerdos son de una nia triste, muy tmida, temerosa, insegura, solitaria y silenciosamente soadora; que solo miraba al suelo, por lo que era constantemente reprendida. Segn recuerdo, lo que ms pensaba en ese tiempo era en como poder morirme, ya que crea que mi vida no tena ningn sentido, o peor, porque no haba nacido hombre. Para m ya era bastante drama existir, como para ms encima ser mujer. Ya adolescente me acerqu mucho a la Iglesia Catlica, lo que me ayudo enormemente a salir de mi ostracismo, reorientando mi rumbo. Me incorporo al movimiento juvenil de esa poca, la JOC. (Juventud Obrera Catlica), donde descubro la amistad de muchas personas muy valiosas, y la ms importante, la de dios, un Dios cercano, quien ha sido un gran amigo de toda mi vida y al que no siempre le he sabido retribuir, le he fallado mucho, no as El a m. A partir de entonces mi vida ha estado muy marcada por la amistad, reconozco que soy una persona privilegiada con el maravilloso regalo de la amistad, ya que tengo muchos y grandes amigos, algunos desde siempre. Esto cambia la visin de mi existencia, dndole sentido a la vida y a mi vida, y ms tarde, en ese mismo movimiento conozco a la maravillosa persona que ser el amor y compaero de mi vida. Con quien, juntos construimos una familia y un cuento, que me hizo ser, crecer, creer, sentir y ver el mundo y la vida con una mirada distinta, hoy dira una mirada potica, ya que l era un poeta, no de escritos, sino ms bien de la vida, un hombre de una gran riqueza interior y una solidez inquebrantable. Esto fue la ms

grande poesa de mi vida. A travs del tiempo, creo que pausadamente, me voy acercando a ver la vida poticamente, pero me falta mucho camino que recorrer, aunque hoy me sienta feliz no tan solo de ser, sino adems de ser mujer. Por eso mi presentacin primera fue: soy mujer. Durante aos he trabajado con campesinas, como facilitadora de talleres de formacin y promocin de la mujer y me ha tocado conocer mujeres muy valiosas, como Lupe, sencilla, un poco silenciosa al comienzo, casi analfabeta, pero con una sabidura que creo podra ser la envidia de las ms estudiosas, y que fue un poco silenciosa al comienzo, casi analfabeta, pero con una sabidura que creo podra ser la envidia de las ms estudiosas, y que fue sacando poco a poco a travs del taller. En el momento de despedirnos, finalizado nuestro trabajo, buscaba la forma de agradecerle todo lo que de ella haba aprendido, y en el trayecto en micro de Santiago a Talagante, le hice unos versos, sin valor literario, solo versos de micro, pero que para mi tienen valor emocional, por lo vivido, que con el tiempo he llegado a pensar que los hice, sin darme cuenta, adems para mi, y los titul: SOY MUJER, y dicen Soy mujer Fuente inagotable de ternura De cuyo vientre brota la vida. Mujer de sencilla apariencia Y gran sabidura escondida. Nunca ms debo estar triste, Soy linda, soy grande, valiosa, Creada para enriquecer al mundo Rodeada de cosas hermosas. Soy mujer Capaz de jugarme la vida Por quienes amo, por los mos Y no hay fuerza en la tierra que pueda Ser capaz de quitarme estos bros. Me conozco y me quiero mucho, Me tengo en gran vala Y cada vez que caigo en u pozo

Aprendo a encontrar la salida. Soy mujer Feliz y orgullosa de serlo, Con mis logros, penas y alegras, Sin cambiar ni siquiera una hoja De este libro en que escribo mis das. Mujer con fe en mi futuro Y en el alma una esperanza prendida Mujer de pasos incansables Que en pos de la dicha, camina erguida. Soy mujer Creada y salida de manos divinas, Nacida para la felicidad. Yo, nica responsable de conseguirla. Esa es mi gran verdad. Soy mujer gracias a Dios, soy mujer.

Rina Gavancho DLA PREGUNTA Cmo me acerque a esta visin? Mi visin de este vivir es parte de las enseanzas de mi familia, su forma de vivir, sus conversaciones simples, enriquecedoras, estas nos hacan sentirnos acogidos, queridos. Su ejemplo. No eran como el padre Gatica, que predica y no practica. De ellos aprend el amor a la tierra, a mi tierra, el amor a la libertad, al prjimo, a Dios, a los antepasados, al trabajo, al sacrificio. A expresar la alegra ante el xito. La tristeza ante el fracaso, a ser bondadosa, a rerme de mi misma, el cario a los animales, el amor y el compromiso con la familia, los amigos, los necesitados. El respeto, la generosidad, la entrega. Del colegio: Los conocimientos, la laboriosidad, la templanza, la fortaleza, la superacin, la competitividad en buena forma. Amor al baile, la msica, el teatro, a los libros. De mi: La inquietud por conocer cosas nuevas, perseverar, disfrutar, crear, ser leal,

APRENDER, contemplar la naturaleza, gozar, la voluntad, superar la timidez, el miedo. De mi camino por la vida: La belleza de vivir, la prudencia, amar, luchar, innovar, resistir, pensar, llorar, la humildad, la paciencia. APRENDER. De las coincidencias: El estar abierta a las diferencias, a expresarme, a tener ms autonoma, aprender del dolor, atreverme, sensibilizarme, reflexionar. Reencontrar el sentido de las cosas, el sentido de la vida. reemplazar lo afectivo por el consumismo. Conocerme, crecer, no

Generar lazos, estar abierta a los cambios, ser solidaria, estar alerta, renovarme, escribir, APRENDER. De mi abuela materna: Por qu soy como soy? Mi Abuela Matilde Mi abuela materna, Matilde, casada con Manuel, quedo viuda joven, con 10 hijos, mi abuelo en ese momento tenia una pequea empresa constructora, lo que significo que el ingreso familiar se acabara, y los 4 hijos mayores se tuvieron que hacer cargo de su madre y sus hermanos. Ella fue una nia criada para ser madre y duea de casa, su educacin contemplo la equitacin, manejo de armas, historia universal, idiomas y msica, ella tocaba citara y clandestinamente la guitarra. Cuando quedo viuda asumi estoicamente su nueva condicin econmica, ella y mi abuelo, ambos vascos vivan en una casa quinta que juntos haban construido, all mi abuela tenia una maravillosa coleccin de cactus y suculentas, que no se pueden imaginar lo que era en poca de floracin, un verdadero deleite para los ojos. Tambin haba un enorme parron de casi 40 metros, sultanitas, torontel, dedo de seorita, cristal y tantas otras, mi abuelo destilaba su propia agua ardiente y mi abuela preparaba apiados, anisados, en guindados, licor de nuez, uf de todo. Luego venan todo tipo de duraznos, pelados, peludos, de la virgen, diablitos, membrillos, caquis, higueras, naranjos, limones, damascos, ciruelos, olivos, en las melgas entre los frutales a la izquierda de la casa, flores, rosas, rosas peonas, trompetas, violetas, violas, varitas de san Jos blancas y fucsia, gladiolos, juncos, lirios y de un cuanto hay. Junto a una gruta de la Virgen de Lourdes, a la derecha, el huerto, all se cultivaba de acuerdo a la estacin, tomates rojos y amarillos, esprragos, ajes, zapallos, calabacines, porotos verdes y burros, pepinos de fruta y ensalada, alcachofas, papas, y en la parte trasera de la casa, un enorme gallinero y la casa del perro, dos de ellos inolvidables para mi, El Miaja y El Campen, y lo mas importante, LA DESPENSA, esta era una pieza grande de techo alto de madera, pintada de caf fuera de la casa. Estaba

llena de estantes, todo limpio y ordenado, el tesoro de mi abuela, ella elaboraba todo lo que produca su quinta, grandes frascos con duraznos en conserva, membrillos, peras, damascos, otros mas chicos con mermeladas, dulce de alcayota, membrillo con forma de pescado envuelto en papel mantequilla, aparte la jalea y en botellas la miel del membrillo, para usarla en el postre Macho Ruso, que era leche con harina amoldada y esta miel encima, haba alambres que atravesaban de lado a lado en la parte alta de la bodega, donde colgaban cebollas, ajos, cochayuyo, cscaras de naranjas y limones, ramos de albahaca, en otro costado sobre tablones de madera en la parte mas alta y oscura, manzanas y peras puestas cual militares listos para el desfile, tambin colgaban grandes cartuchos de papel caf con higos secos, orejones, huesillos, charqui, ciruelas y hierbas para todo tipo de dolencias, y por supuesto el bacalao. En los estantes, los colores de los frascos eran alucinantes, verdes, rojos, negros, amarillos, naranjas. Los tarros con porotos, garbanzos, lentejas, los sacos de harina, papas y mafour, que era un alimento para las gallinas y el alpiste para los pjaros, ella no tenia canarios le gustaban los jilgueros, deca que su canto era mas bonito y le recordaba su niez en casa de sus abuelos, tambin tenia un loro Pepito. Cuando florecan las varitas de San Jos u otras flores, hacia grandes ramos y partamos al cementerio, yo tena cuatro aos, cuando con mi mama llegamos a vivir con mi abuela. En el cementerio me enseaba el camino a seguir para visitar a sus parientes, su madre Amelia Nepomucena Francisca Ana del Pilar, a su to Andrs, a su nuera Mercedes, a su yerno Hugo y a su esposo Manuel. Nia me deca :tu vas a ser la nica que cuando yo no este, sabrs como venir a ver a mis parientes, cuando puedas hazlo, hay que honrar y visitar a los muertos, ellos son parte de uno y nosotros parte de ellos. Ella era muy disciplinada, atenta, cariosa, preocupada de los detalles, hacendosa, con un carcter a prueba de balas. Desde que mi abuelo muri , llevaba medio luto, colores grises, blancos, negros y lila, sus ropas eran a media pierna, sobrias, despus de levantarse y vestirse cubra sus ropas con un gran delantal de pechera con dos grandes bolsillos, donde yo poda encontrar todo lo que mi inters de nia buscaba, pauelo, caramelos, las llaves de la bodega y su chauchera, cada cierto tiempo me daba una chaucha para que me comprara en la panadera de la esquina llamada El Canario, un pastel con forma de cisne en masa choux con crema, que era mi perdicin . Mi Mamima, que era como todos la llambamos, todas las tardes a la hora de la oracin se sentaba a escuchar las noticias en la radio, se coma una manzana, la cual comparta conmigo, yo me sentaba a su lado, en un pisito chico que estaba tapizado con una escena campestre bordado en punto de cruz por ella, nos quedbamos charlando y entonces me contaba sus cosas, historias, vivencias de su niez, sus amores, sus

temores, lo que amaba el mar, de su padre, un capitn de puerto, ella se cri junto al mar y los botes,. Nunca la vi tocar la citara, tomaba la guitarra con el mango hacia arriba y me enseaba a cantar. Tengo una petaquitapara ir guardandomis penas y alegrasque van pasando.Pero algn da pero algn da. abro mi petaquita.. la hallo vaca Se pona alegre con su guitarra, sus plantas, sus hijos, las visitas, su trabajo. Ella no era de caricias, pero si de detalles, a veces todos coman de postre compota y a mi me pona 3 brevas negras maduras maravillosas, toma nia me deca, a ti te gustan las brevas, nadie deca nada, porque sabamos que en otra ocasin le tocara a otro comer o tener algo que le gustara. Esta actitud de generosidad y entrega no solo era con su familia sino tambin con sus vecinos y personas de escasos recursos, cuando tocaban el timbre de su casa para pedir, los hacia entrar y all les entregaba una bolsa con lo que tuviera, una vez sentimos que el perro ladraba de distinta forma, como loco, era de noche, ella fue a su ropero y saco un revolver, me dijo que no saliera de la casa, prendi las luces del parron , que iban de la puerta del living hasta la calle y vimos a un hombre inmvil al lado del perro, ella sale y dispara al aire; -quien anda?, dijo, y el tipo le contesta como llorando, Hay seora Matilde no me mate por favor!, y entonces ella parte, -que haces ac? Es que quera sacar uvas, -Pero si yo hoy da te di un inmenso paquete, Si pero yo quera mas, Le pega un coscacho en la cabeza, lo manda a la calle y le dijo, -A la prxima que entres por la pandereta te mando una bala al cuerpo, ac se pide, no se roba y chao. Volvi a la casa como si nada, yo pens que en la comida iba a contar lo que haba pasado, pero no dijo nada. Mi abuela cri a Alex, que fue a buscar a la ciudad del nio, el creci conmigo como un hermano, fue mi padrino de matrimonio, ella deca donde comen seis pueden comer siete, Dios provee. De una fe a prueba de todo, cada noche antes de acostarse le daba un beso a la foto de mi abuelo que tenia en el velador. Ella era una mujer liberal, avanzo con el tiempo, se poda conversar de todo con ella, lea

mucho, no se escandalizaba con nada, cuando algo era mucho se persignaba y deca; Que dios nos perdone y el diablo se haga el sordo. Su casa quedaba en la Gran Avenida, para presidente votaba por Alessandri y para alcalde por Palestro. Podra contar miles de cosas sobre mi abuela, sorprendentes, contradictorias, la recuerdo con un azadn en la mano cambiando el agua de las acequias, las polleras arremangadas a un costado de su cintura, sus enaguas eran blancas, sus medias eran grises, la recuerdo elegantsima en su sencillez el da de mi matrimonio, orgullosa al vernos entrar con Alejandro a la iglesia, la recuerdo sabia el da que iba a tener mi primer hijo; -Nia ndate a la clnica por que ese nio ya va a nacer, y si es colorin no te asustes, por que nosotras somos emparentadas con la Quintrala.

Cmo le explicaras a un grupo de adolescentes el significado que le atribuyes a la expresin viviendo la poesa?

Orlando Hernndez Pacheco

(Pregunta , hay dos respuestas VIVIR LA POESIA COMENTARIO A UN GRUPO DE ADOLESCENTES

Estimados amigos, tengo la misin de entregar a ustedes, mi visin de lo que es vivir la poesa. Ustedes, que viven en la ciudad, no muy lejos de vuestra casa hay una iglesia, os despierta el tair de campanas el da domingo a escuchar la misa. El sermn habla de la semilla que cae en tierra ajena, no le das mucha importancia, sales de ah, es un lindo da de sol, te sientas en la plaza, hay unos cuantos pajaritos cantando y muchos nios jugando en autitos pequeos, otros jugando a la pelota o tenis, quieres leer la revista que llevas contigo, la miras y hojeas, pero piensas en lo que dijo el sacerdote, no lo recuerdas muy bien, te atrae ms el juego de los nios porque lo ests contemplando al mismo tiempo que vuelves a ver los pajaritos que vuelan de uno a otro rbol y el sol que por las maanas es un agrado. No puedes sustraerte a las cosas que contemplas, porque sin quererlo t, se grabaron en tu mente. Fue una visin que recordars esta tarde, maana y tal vez mucho tiempo, porque se adentr en ti, se hizo tuyo el juego de los nios, recordaste cuando t lo hacas, es parte de la vida. La naturaleza, el cantar de las aves, el sermn olvidado, esas emociones que nos regala la vida y que el ser jvenes nos permite valorar la riqueza de lo simple y da verdadero sentido a la vida. Eso es algo de lo mucho que es vivir la poesa.

Orlando Hernndez PachecoOtra Respuesta VIVIR LA POESIA COMENTARIO A UN GRUPO DE ADOLESCENTES

Hola amigos, cmo dijeron que se llaman? T Juan, t Rogelio y t Jos, me he enterado que ustedes nacieron en este lugar, los puse de mayor a menor para no confundirlos. Juan, t a tus catorce aos has acompaado muchas veces al pap a la faena del campo, sabes como se hacen los cultivos, las limpias de ellos, los riegos y por supuesto, las cosechas. Rogelio, t tambin conoces de estas cosas, pero adems hay en la casa un pequeo ganado cabro que cuidar. He sabido que es tarea tuya ir por la tarde acompaado de Len, tu perro pastor, a bajar el ganado del cerro. Y t, Jos, tienes la misin de recoger los huevos del gallinero y dar de comer a las gallinas. Los padres de ustedes deben estar muy contentos de tener en sus hijos buenos colaboradores, ya que sin dejar de asistir al colegio, ayudan a los quehaceres de la casa. Ya crecern, sern hombres y tendrn los ms lindos recuerdos de sus primeros aos en el campo, viendo nacer los frutos sembrados por vuestro padre, luego cosecharlos y disfrutar de su rico sabor, recordarn las pariciones de las cabras y los golosos cabritos tironeando los pesones de las mamas a las que ya le habrn extrado la mayor parte de la leche, y tendrn la preciosa visin de la gallina clueca que estuvo veintin das echada sobre doce huevos, levantndose no ms de dos veces al da para comer y hacer sus necesidades biolgicas. Esos recuerdos, amigos mos, Juan, Rogelio y Jos, son muy hermosos. Piensen en la semilla que vieron nacer, los cabritos tirando el pesn, o los pollitos limpiando la cscara del huevo, es imposible que no tengan un recuerdo de un nido de pajaritos al que ustedes privaron de nacer; s que lo recordarn con pena como la he sentido yo, porque

tambin lo hice. No obstante, en todo aquello hay poesa. En los primeros casos gozo, felicidad y amor. En el ltimo, pena y dolor. Sin embargo en todos se vive la poesa.

Silvia Alarcn guilaExplicando a un grupo de adolescentes el significado de la expresin viviendo la poesa. Ir descubriendo la armona y belleza de Ser y Estar, vivir en profundidad la creacin, el aleteo del minsculo pulgn, el amanecer, las puestas de sol, la belleza de tu mascota, el amor y la amistad, todo te sensibiliza y estremece, te gusta o te disgusta, vas creciendo y viviendo intensamente la armona que te rodea. Expresando desde la emocin, haces poesa y vives.

Alicia CabelloDiagnstico socio existencial de la cultura dominante Los golpes, el maltrato, la prdida de dignidad, lastiman el ser, transforman la forma de enfocar la vida, de enfrentarlaTe paras, caes, te vuelves a parar, desconfas hasta de ti y otras vuelves a confiar demasiado, pero lo que permanece esttico se muere, y lo muerto infecta, te infectas ms el alma. Buscas en todos lados, y sabes que las respuestas estn tan dentro, en lo ms nfimo de uno mismo. Te asaltan pensamientos suicidas, de asfixia, de ahogo, encierro en ese cuerpo, el alma quiere escapar de lo tangible, de su crcelfalta de amor propio, Inseguridad.diariamente escapas del presente, viviendo de recuerdos, de ilusiones venideras, y el presente? Donde queda? cada instante preciado del aqu, y ahora. Se debe fijar la lnea de tiempo, crearla, mirar el pasado sin emociones, crea depresin, y el futuro no construirlo, quien sabe que pasara maana? misterio, al crear, creer crear, traigo angustia. Pero en esta sociedad te ensean, a triunfar, a ser mejor que otrosy en que parmetros se mide? Es inmensurable, no hay mquina, ni aparato que lo logre quien es mejor que quien?, los ttulos no te hacen mejor persona, te ayudan a sobrevivir en la

selva, en el infierno. Te ensean a tener envidia, y no las importancia esencial de vivir, el sentido de vivir porque es un lujo. Se vedo por siempre el misterio de lo sagrado, el misterio del para que estamos ac, que la muerte es un transito, se niega el valor de la naturalezay a los que tratan de investigar los tildan de locos, enfermos, desadaptados. Porque todo es negro o blanco?, porque la ciencia no puede ir de la mano de lo holistco, de lo alternativo, porque darnos de dioses destructores, para que? Caminos que dirigen al mismo sendero, opciones varias, cual es la adecuada, podramos enfocarnos ac a la fsica cuantica. Tratamiento a nivel individual. El individuo debe en primer trmino reconocerse, tener conciencia de si. Saber cuales son sus debilidades y virtudes, centrarse, en momentos como espectador de ellas y para reconocerlas y discernir entre que esta bien y mal y los limites en que puede movilizarse. Comenzar a rescatar lo moral, tratando de llegar al perfeccionamiento. Limpiar cariosamente a travs de l mismo las asperezas de los recuerdos amargos, de las culpas, etcy rescatar aspectos positivos Transformarse. Como podramos llegar a la transformacin? A travs del trabajo diario, metdos hay muchos A caso de ejemplo, si no se quiere hacer algo , porque se siente en estado esttico corporal (estancado) y con angusta, romper dicho estadio, reconociendo que no es de su esencia y pertenece al estado emocional del ser, no siendo el ser msmo. Hacer en este caso lo que no se quiere hacer, siempre y cuando este No hacer no implique daarnos. Otro mtodo, es la relajacin, tomando conciencia `primero del cuerpo sintiente (de la materia), para luego lentamente ir percibiendo cada msculo, tomo, toda la materia del que estamos conformados, y despus concentrarnos nada ms que en la respiracin y palpitacin. Meditando, aqu se toma conciencia de los cosmos internos y externos, del infinito,.se toma conciente del cuerpo pensante, de la razn, del cuerpo emocional. Se pueden hacer distintos tipos d meditaciones, contemplativas, y participativas, pero guiadas siempre por el cuerpo mental. Una vez el individuo tomando conciencia de si, buscando diariamente el perfeccionamiento de su ser interno, estar en mejores condiciones para adaptarse en la sociedad, sabiendo que este ente, esta conformado por la conciencia colectiva que tiene otras premisas y prioridades, puesto que el subconsciente colectivo trabaja a modo imitativo y emocional. Para cambiar el cuerpo social, se necesitan grupos de iguales lineamientos que busquen y opten por el cambio, pero como se dice el cambio comienza por uno.

Todo se puede cumplir, slo si diariamente en mi presente construyo, para el instante, creo para cada milsima de segundo, me creo. cada ser tiene un tiempo, no se debe mirar como anormal lo que pasa, nadie sabe realmente que es lo normal en sentido natural, lo cierto es que se debe comenzar a tener conciencia de que estamos aqu, por alguna razn, para hacer algo til, bueno, para el mundo, este refugio, cada ser tiene una misin. Ahora bien, se preguntarany esto que tiene que ver con la visin potica, ni siquiera la ha mencionado, pues Todo ya que poesa es el arte del diario vivir, es amarte. Comprenderte, aceptarte, comprometerte contigo es darte vida t, y contribuir al desarrollo personal y de la humanidad. Es poesa, el canto de un pjaro, el dormir de un recin nacido, que pureza, es poesa el arte de estar aqu, para ayudar, y no pasar esta estancia en la tierra porque si, es para contribuir al mejoramiento de la humanidad misma.

Escribe una propuesta de imaginera para un grupo de la tercera edad en que tu propsito sea ayudarlos a familiarizarse con la expresin viviendo la poesa .

Silvia Alarcn guilaUna propuesta de imaginera para un grupo de tercera edad viviendo la poesa. Motivaremos desde nuestras vivencias y experiencias la participacin activa donde se abran espacios para trabajar y comunicar anhelos, inquietudes necesidades que tienen los adultos mayores de relacionarse, viviendo la amistad y el encuentro, para experimentar la grandeza y libertad que se logra trabajando, creando y compartiendo con el otro. Vivir la poesa es ir satisfaciendo inquietudes y necesidades que se van quedando algo rezagadas y que tenemos que hacer que salgan expresndonos y comunicndonos.

Escribe un poema en que un laberinto habla sobre s mismo

. Carmen Obreque MoralesEl Laberinto que habla de s. Pare de Sufrir El laberinto de las mujeres Me ubico en la soledad de un desierto, de un Borges ciego y viejo. En el laberinto de la desolacin. Doy vueltas y la nada se manifiesta en arena y cielo, los vericuetos de lo no asido. Me creo parte del todo pero el desierto me escupe. No hay soledad ms sola que la destreza a que me obliga esta tristeza de de sed y hambruna, esta hambre de pura pena, del llanto hmedo del desierto de mi ojo, sin pestaas y sin ojo. Una nia se aparece. Me habla me toma de la mano una y otra vez. Yo, borracha la empujo, la evado, me ro de su ternura. La nia molesta construye palacios de arena y me cuenta una historia de otras nias que rean en otros desiertos. Me dice que es un problema de ausencia. Las mujeres no deben estar solas, nacieron para parir, para llenarse de hijos. Le grito desde mi entraa seca, que l ha muerto. Me grita de su alma blanda que la espera pierde, que slo confe, que la cosas pasan, que no hay que andar llorando. Yo me siento a pierna abierta, sola con la nia. No peleo ms. Tomo a mi nia y camino al oasis certero de mi fe ms ciega. En la entrada un letrero gigante dice: Pare de Sufrir.

Ada CaresEL LABERINTO Ms que un camino un laberinto, particular, especial. Recrreme! es una invitacin. Adems no tienes opcin ya ests aqu.

Retroceder? Imposible! Avanza! cual vendedor te ofrezco: mltiples senderos, rutas, caminos anchos, angostos, rectos, curvos, de colores, luminosos algunos, otros no tanto (a algunos les molesta la luz) tambin los tengo inciertos para los que se atreven, mis rutas se enlazan, entrelazan, se bifurcan. Si quieres msica la tengo y variada colores? muchsimos poesa? en abundancia. Un mosaico de ofertas tentadoras. Ser sincero, tengo carencias: adolezco de indicaciones, sealizaciones, flechas, semforos. T debes decidir por dnde seguir, cundo detenerte, qu camino elegir. Siempre tienes tres alternativas: emocin, razn, intuicin. Si quieres complicarte un poco agrega la obligacin, se me olvidaba, hay ms ofertas: el camino del humor,

del amor, de la aceptacin, o podra ser el de la desazn, desesperacin, T eliges.

Elzbieta MajewskaLaberinto Tengo sospechas de mi existencia, un camino o varios, perdido en mi mismo, en penumbras me encuentro, el no saber me asfixia, y en esta parlisis, lucho por salir, por verme entero, Por conectar, y destruir muros, cadenas que impiden que aflore el conocimientode la vida misma, mi vida, Y doy vueltas y vueltas, buscando respuestas. Quin soy?, Hacia donde voy?, Cual es la salida?... Me aquieto, en esta serenidad un atisbo, la salida est dentro!, en lo ms profundo ,comienzo a conocerme ,me acepto, encuentro la escalera mgica(las alitas del autoconocimiento). Desde arriba todo es distinto, y al integrarme con mi todo y el absoluto reconozco los caminos de lo eterno.

Alicia Cabello

Quien soy yo? Un laberinto vivo Buscando su centro Tengo puras preguntas Las respuestas nunca me satisfacen No tengo techo ni un lugar seguro Y me siento orgullosa de ello Vagando bajo las estrellas Espero el amanecer Se que hay en mi una estrella perdida Que todava no germina; Cuando esto ocurra Me transformare en el espiral Bailando alrededor de ella.

Ligia GallardoEl Laberinto Mi existencia es oscura, soy temido y malentendido. Aparezco como las entraas de un monstruo devorador Sin salida, sin remedio, sin opcin. Soy castigo de pecadores, Represento la dificultad esencial de alcanzar la salvacin. Soy condena: errante y sin salida hasta el infinito. Las entraas de la tierra me poseen, Grutas y cavernas, oscuridad, misterio de los orgenes. Las profundidades del mar, hasta el centro del planeta. Quizs.

El bosque, puro y venerado bosque, senderos invisibles, sin horizonte, solo el espesor del follaje. Me representa sin retrica. Los jardines que me imitan: Senderos verde , perfectos Circulares, rectilneos, sin salida, con bifurcaciones, giro, corte, oblicuo y vuelta al punto de partida. Retrocedes, vas y vuelves. Angustia, duda y si fuera un juego?. Y la vida soy smbolo de la existencia cotidiana, De la vida Y la mente. El misterio de la mente: Recorridos, entretejidos, urdidos, devaneos, hilos, hilvanes, Cadenas, Nudos. Bordados. Los bordes, los lados, la periferia, el centro, Cuantos merodeos para llegar a la esencia. Toda una vida. Y luego la nada, El laberinto del universo.

Lecam, julio 07

Cmo haras una presentacin tuya de tipo existencial, sin acudir a caractersticas de tu identidad de pertenencia?

Ada CaresPRESENTACION MIA DE TIPO EXISTENCIAL Soy una persona madura, observante, asombrada de mi misma, descubriendo mis capacidades, aprendiendo a relacionarme conmigo misma, mis compaeros, amigos, mi entorno. Con una intensa vida interior ordenando mis dudas, creencias, proyectos. Aprendiendo de mis experiencias y lecturas. Pienso que soy ansiosa, mucho temor al sufrimiento, pongo barreras defendiendo mi espacio, tampoco invado el de los otros, me emociona la belleza, no me hago grandes expectativas ni con las personas ni los acontecimientos (seguro es por el mismo temor al sufrimiento). Disfruto en soledad: un buen libro, escuchar msica, pintar. Trato de no ser apegada ni a las cosas ni a las personas. Tambin me gusta compartir, soy alegre y divertida cuando quiero. Soy ms bien conciliadora, evito los enfrentamientos, la violencia de todo tipo.

KatiaVelsquezPresentacin Existencial EN JULIO/ Quines soy? Soy relmpago de invierno, ardilla presurosa descendiendo y trepando rboles en bsqueda incesante de algunas nueces conocidas, y deseosa de probar otras nuevas, recin tradas, o tal vez solo ansiando primicias de temporada. Voy tras el sol, como ave que migra y vuela tras la luz, con aspiraciones de clida claridad. Mi pasin es andar el camino, degustarlo, entender las seales, palpar los rincones, conocer las claves y los smbolos, ojal saber quienes le construyeron y saber de los caminantes que me antecedieron y los que me sucedern. Aunque ignoro muchos idiomas me sumerjo en los aromas, en los perfumes de amistad

y solidaridad, me ensueo de justicia y amor. Me alimento y fortalezco de los sueos, mas divago de inutilidad, sirvo o no sirvo? Valgo porque valgo y sirvo porque as lo creo, pero en la quinta esencia del da o del crepsculo, padezco de pnico escnico y la ardilla siempre lista y gil se queda sin colores, suda a raudales de pensar lo que no hizo y que lo hecho fue una nada o muy poco. Reaparece entonces la marmota dormitando en sueos de nadie, suspirosa de ayeres, entra en el vaco csmico, la rueda sin fin y en una hora cualquiera sin tener frmulas ni planos, viene un guio de la luna, o un rbol que transmite sapiencia o tal vez un verso de claridad y reaparece el relmpago de entusiasm cualquiera le dijera tmidamente:

Alicia Cabello Quezada. Presentacin de tipo Existencial. El Despertar. Ca del cielo un jueves, a eso de las siete y treinta y regresaban otras tantas almas al firmamento etreo, Al origen de la vida, al principio, al misterio. Al crecer, en esta tierra la existencia me fue envolviendo, Preguntas y respuestas aunaban en los silencios ms profundos del ser mismo, como cmplices trenzaban los caminos de lo eterno. Por buen tiempo, me negu a ellos, pero al fin un da los integre a este cuerpo, hice del yo mi casa, mi hogar, mi compaero, Decid tejer vida junto a ellos, Desde ese da comenz la existencia misma, El sentirse pleno.

Silvia AlarcnPresentacin de tipo existencial, sin identidad de pertenencia.

Tengo todo el potencial para darme cuenta que no se. Soy un punto de vista. Soy signo de interrogacin.

Ligia GallardoCmo haras una presentacin tuya de tipo existencial, sin acudir a caractersticas de tu identidad de pertenencia.

Soy una mujer de media edad, en una fase de relativa quietud de la vida, despus de muchos aos de intensidad y movimiento. Originalmente de espritu rebelde, el paso del tiempo y los golpes de la historia social de nuestros tiempos, ha logrado doblegar. Tal vez la causa principal sea una esencia remolona, oculta y negada hasta ahora y que con dificultad se abre paso con los aos. Madre desde temprana edad, mis dos hijas han sido un eje central de la existencia. Comparto la vida con el mismo hombre hace mas de 11616 aos. Muchos encuentros y desencuentros ha tenido nuestra convivencia. Nuestro amor ha soportado las inclemencias de grandes tornados y ciclones que mirados desde la perspectiva del tiempo nos han servido para cultivar la sinceridad, la autenticidad y la verdad en la relacin. El trabajo como medico son el sentido y mi modo de orbitar en el universo. He desplegado esfuerzo y dedicacin al estudio y luego al ejercicio de la profesin. He intentado desarrollar los fundamentos de lo humano y lo social en mi actividad cotidiana. La mayor parte de mi tiempo la he dedicado a la actividad asistencial hospitalaria y algo a la docencia. En los ltimos dos aos, razones de salud fsica y sicolgica precipitaron la realizacin de un deseo: abandonar la gran ciudad capital y trasladar nuestra residencia a una localidad de campo y mar en la Isla grande de Chilo, cercano a Ancud. La adaptacin al cambio de residencia es un proceso complejo en si. Este ha sido mucho ms que un cambio de residencia, es un desplazamiento desde la gran urbe y

capital al extremo sur del pas, a un territorio insular. Del centro a la periferia. Tengo experiencia en movimiento. Traslado, rehacer un nido y recomenzar el cotidiano. Aprend con el cataclismo del exilio, partiendo a Italia a temprana juventud con mi hija mayor, aun muy pequea. Abrirse paso en un pas diferente es una gran empresa. Italia nos fue ebullicin social y poltica de los aos setenta-ochenta nos favoreci. amable. La

Regresamos a nuestro anhelado pas a fines de los ochenta. Fue llegar a un pas diferente, ms fuerte que un traslado a una tierra desconocida. La memoria no coincida con el presente y nos resistamos a aceptarlo. La historia haba tomado otro rumbo al que labrbamos durante los aos setenta. Y heme aqu, en un amanecer brillante de invierno, continuando la bsqueda, inmersa en un mundo real, deambulando entre y dentro la naturaleza y mi naturaleza. Arboleda, oleajes y mareas, frialdades y tibiezas, Horizontes nevados, colinas felpadas de verde Hebras, vellones, navetas. Silencio, soledades, piares, graznidos. Y la cotidiana labor de entrega asistencial, real y mgica. Ancud 168 de julio 16007

Ana Mara PintoPresentacin existencial Soy esencia y tierra. Soy pasajera en esta vida, un ser humano con ansias de crecer. Existo, pienso, me emociono. Soy la suma de mis actos y de lo que creo. Creo en Dios creador y todo poderoso. Creo que en la eternidad, todo y todos seremos uno. Creo en la habilidad de la tierra para no morir. En mi luchan los siete pecados capitales y las esquivas siete virtudes.

Dureza y ternura, temor y razn. Cautela y riesgo, luz y sombra, eso soy. Soy a veces melanclica, a veces divertida. Sueo con construir sueos. Soy la resta de lo que no hice y de la fe que me falt. Soy el resultado imperfecto de tanto afn por vivir. (Si vivir es existir, poesa es vivir con sentido). Soy un montn de aos sueltos. Soy la que soy y no la que quiero ser. En la recta final de mi vida, apenas vislumbro quien soy. Es difcil definirse por lo que se es y obviar lo que se tiene, aunque en honor a la verdad, entramos y salimos de este mundo, tan solo con nuestro ser.

Escribe una sntesis acerca de cmo has ido avanzando en el auto conocimiento a lo largo de tu vida

Ada CaresSINTESIS DE MI AUTOCONOCIMIENTO Mi autoconocimiento no tiene un comienzo preciso, pienso que en la mayora de las personas parte desde muy temprano, no es algo planificado, ni siquiera propuesto, simplemente es parte de nuestro desarrollo; desde muy pequeos vamos descubriendo nuestras capacidades, debilidades, ansiedades, miedos, sueos, fantasas, etc., que una atenta mirada descubrir en los juegos de los nios. En mi adolescencia descubr mi gran aficin por la lectura, la poesa, la psicologa, la msica, el teatro. Esta gran variedad de intereses me llev a incursionar en diversos aprendizajes que pronto abandonaba para empezar otro (deduzco que era y soy ansiosa y poco constante). Otra caracterstica que me di cuenta posea desde muy joven es que soy racional y controlada, (no s si para bien o para mal). No hablar de mi poca de adulta joven: estuve muy ocupada, al punto de olvidarme de mi misma: trabajo, matrimonio, hijos, generar dinero, etc., etc. Hace diez aos me vine a vivir a la costa, aqu comenc un trabajo consciente y sistemtico de autoconocimiento, ahora tengo la tranquilidad, la disposicin, el tiempo y la ayuda para hacerlo. Estoy consciente que conocerme es una meta inalcanzable, somos seres complejos, cambiantes, impredecibles. Me ha ayudado en esta tarea el observarme y muchas veces asombrarme de mis actuaciones y reacciones; aunque digo anteriormente que poseo algunas caractersticas que han perdurado en el tiempo, no es as en un ciento por ciento, por ejemplo digo: soy racional y controlada, pero tambin me he sorprendido actuando guiada por mis emociones y en ocasiones hasta soy impulsiva; ahora podra agregar que soy contradictoria y esto afirma lo de impredecible. Qu complicada soy!, creo que resulto hasta interesante, aqu apareci otro rasgo: vanidosa. Volviendo a la seriedad. Ha sido importante en este tratar de conocerme, la lectura de muchos libros, por ejemplo Tipos de personalidad y Comprendiendo el Eneagrama de Richard Riso, algunos libros de C.G. Jung, Eneagrama de la sociedad de Claudio Naranjo, Psicosntesis, etc. Tambin es muy importante haber llegado a Las Coincidencias (ao 110011), donde el conocernos es un objetivo del curso. Llevo seis aos asistiendo a este lugar (a pesar que dije que soy inconstante), a lo mejor dej de serlo (somos cambiantes).

Luis Hernn Morales Pichunante

Escribe una sntesis acerca de cmo has ido avanzando en el auto conocimiento a lo largo de tu vida. Al igual que con la poesa el auto conocimiento comenz a muy temprana edad. Tuve siempre la inquietud de conocer, percibir algo ms all de la mera cotidianeidad. El conocer se hizo una necesidad que satisfacer en m. Con el paso de los aos esto me llev al encuentro con la filosofa, la poesa y la literatura. Mi inters en lo social fue creciendo a travs de la visin materialista de la historia. Mi inquietud por descubrir an ms de nosotros mismos, de nuestra identidad, de nuestra razn de ser, me impuls a estudiar antropologa social en la Universidad Austral de Chile. Hoy en da mi reencuentro con la poesa, sin duda alguna, me ha ayudado a seguir en el auto conocimiento. An queda mucho por hacer, s que an queda mucho por trabajar, que an queda mucho por conocer. A veces a raz de nuestras necesidades insatisfechas, motivadas por aspectos econmicos o materiales dejamos de lado los elementos esenciales de la vida. Perdemos el tiempo sin saber que la vida es corta. La experiencia de vivir la vida es un caso nico e irrepetible que debe agradecerse, valorar, cuidar. Nuestro paso por el planeta es slo un instante. Un momento que se va con la muerte. En suma y a pesar de todas las limitaciones que he tenido durante mi vida, me parece que he aprovechado las pocas oportunidades que me han dado. Sin duda que mi buen momento obedece, que al fin me he dado cuenta de lo extraordinario que es el existir, ir ms all de la propia muerte, porque un espritu inquieto por el conocimiento no muere. Por que conocer es trascender. Espero responder a toda la gente que me ha ayudado. Concretar las expectativas, con trabajo y esfuerzo, y gratitud.

Escribe un cuento basado en algo que poda haber pasado en tu vida y que no ocurri

Texia RoeSEDUCCION

Su mundo fue el silencio donde imgenes de color poblaron su fantasa en el encanto vivir. Diestra en el manejo de seales digitales sabe comunicarse como la mejor habladora, perfeccionada con la lectura labial enseada en el colegio donde tambin aprende a relacionarse; especialmente con el sexo opuesto que no le pareci contrario sino complementario. Ama la msica docta, popular o folklrica. - La sabe escuchar, afirma la abuela. - Cmo! - Desde la radio que deambula con ella por todas partes. - As es, los sordos son diferentes, porfa su sabidura ancestral. Con la experiencia del amor, descubre Mara Silencio, que ahora le nace otro lenguaje, el de la sugerencia corporal innato en ella o cualquier persona dotada del equilibrio hormonal suficiente. Incontrolable ante los ojos moros del amado, poeta transgresor de las formas mtricas, ms no del metalenguaje de la seduccin. Rupturista de metforas no interpreta la imagen proyectada en esa mirada detenida en los siglos smil a puerta medieval tendida por la sordomuda cuyos dedos rozan a veces, el antebrazo del escritor ensimismado en la construccin de sinestesias, mientras la radio chilla Cmo no te han de llamar

mata de, mata de arrayn florido si ests dejando pasar como agi, como agita el amor mo Busca el infierno en las flores del mal de Boudelaire desaprovechando la hoguera ofrecida ante sus ojos. Cmo te dijera que me entendieras que me entendieras que este cario mo no tiene espera, no tiene espera y llega el otoo pintando de cien colores amarillos, cafs, rojos, las hojas danzantes del ayer luego la siesta invernal riega semillas fecundas despertando azahares de esperanzas cuyo penetrante aroma incentiva a la amante a guiar el timn hacia su huerto en flor, cercando al cazador de palabras en medio de naranjas y limoneros coronados de ptalos blancos como novia triunfante en el altar. Camina por la floresta en movimiento cadencioso invisible para l que justo en ese momento coge del viento un collar sonoro perfecto en la acstica del decir. Envuelto en su canastillo de bucles dorados, un mozalbete travieso contempla desde la suavidad de una nube suspendida en el cielo azul, el antiguo ritual del hechizo amoroso decidiendo cooperar en la conquista del trovador sordo. Coge apresurado del carcaj una saeta inyectada de pasin, lanzndola con tan mala suerte que pincha uno de los vigorosos testculos del vate, desestabilizando ese frgil equilibrio entre el ser y el no ser. Qu pena! Mas la historia no termina aqu. Por obra del mal destino, pasa por el lugar un bisnieto de Satans, rey del infierno, a quien el hombre le ha traspasado cada uno de sus pecados mortales, sin embargo nadie ha puesto en duda su atrayente virilidad. Pueden asegurarlo todas las mujeres en cuyos sueos pecaminosos l participa dadivoso en la lujuria del placer.

A diferencia de su famoso bisabuelo, el joven es de la new age, en que la transexualidad es acomodaticia a la relatividad del libertinaje. - Nos fumamos un pito de marihuana? Propone la voz sibilina. Somos un tringulo perfecto para volar donde la imaginacin nos lleve, expresan los ojos llameantes, encendiendo un aura roja alrededor de su cuerpo provocando una revolucin hormonal determinando al poeta en su nuevo camino. Suelta el lpiz de los dedos espectrales como tambin sus trenzas abandonando para siempre a nuestra querida Mara Silencio en el desierto del amor, mas no del calor estival, que refresca estrujando limones y naranjas y escuchando desde la radio el final de los versos de Mata de arrayn florido.

Luz ContrerasEscribe un cuento basado en algo que podra haber pasado en tu vida y no ocurri. "Debemos irnos" dijiste con premura en tu voz. Con esa premura-pasin con que hacas todo. Pero es que todava no empaco todo lo necesario, respond. Todo lo necesario es demasiado. Slo podemos llevar lo bsico. En el camino se nos ir agregando lo que nos haga mucha falta". -Pero, los libros! -reclam. -De ellos no te preocupes. Los dej en casa de Pablo Z. Recuerdas el subterrneo? S, el ms profundo. El que no encontrarn ni con perros. Por lo dems, tu sabes, dificilmente tendrn incorporado en su memoria olfativa el olor del papel impreso. - Dios te oiga!

Silvia Alarcn guila(Cuento ) Manuel el extrao Tendra poco mas de treinta aos, mirada firme, locuaz, agradable, llego a casa invitado por mi padre a cenar, yo tenia diecisis aos, mi padre me llamo para

presentarme a la visita, me invitaron a pasar a la mesa. Manuel era extrovertido, trato en todo momento de hablar conmigo me hizo preguntas me hablo de distintos temas cont que era periodista que le gustaba mucho la literatura y escriba, me sito a varios autores, algo haba ledo yo de algunos, yo pensaba; seguro mi padre le cont algo de mi, como tantas preguntas?. Talvez por no conocerlo me senta muy extraa y no quera pensar en lo que mi padre tena en mente. Cuando se fue se despidi muy amable de mi, pero segua siendo un extrao, luego quiso seguir teniendo contacto conmigo y lo intento muchas veces nunca lo conoc no le di oportunidad ni yo me la di. Un par de aos despus supe que se haba casado. Yo me case cinco aos despus. Sastre dijo; La libertad es la materia de mi ser, inherente, innata, natural.

Katia VelsquezRobonito rase una vez, decan los cuentos de mi madre...y yo decido rebobinar y cuento: rase una vez pleno verano, mes de enero, recin terminaba mi primer ao de universidad y haban transcurrido slo diez das de esa noche en que me despert sentada en la cama llorando desconsoladamente, so que se me caan todos los dientes de adelante, todos, los cuatro incisivos, con mucho dolor, pero, lo peor no era eso, sino la angustia que me daba enterarme que mi padre estaba enfermo, gravemente enfermo, en el hospital y murindose. Tard slo un par de horas en llamar a mi madre por telfono y saber de su propia boca que mi sueo era tan real como su voz a mil doscientos kilmetros de distancia. Era cierto, mi padre estaba hospitalizado haca diez das y no mejoraba, el diagnstico no se haba precisado an pero la sospecha era ms que fundada: un cncer gstrico o esofgico ya en fase muy avanzada. Recientemente haba regresado de Santiago despus de una amplia revisin mdica, su conviccin despus del largo viaje era una sla: haba llegado al final de la vida, no slo no poda montar a caballo, sino que tampoco conducir un automvil porque la ltima vez que intent sacar carnet de chofer fue reprobado por no ver ni or bien. Por su seguridad le dijeron _Es preferible que no maneje. Y no manej, como tampoco el caballo le dio carnet luego de la ltima cada que casi le dejara sin caderas. A l le costaba trabajo reconocer que lenta e inexorablemente se fue quedando sin los alimentos de su vida: los caballos, el campo, las siembras, la lechera, el hacer queso, luego el aislamiento, ese maldito aislamiento que lleg cuando sus odos entraron en esa huelga inexplicable. Tanto como disfrutara de los amigos, el Truco, los viajes al campo en los que se abandonaba al trabajo por diez o quince das haciendo desde el pan hasta la ms sabrosa de las comidas para sus trabajadores. Era evidente que no se poda seguir

viviendo sin todo aquello que representaba lo mejor de su vida, por eso, el da en que se sent sobre la leera y le dijo a mi madre _ Hasta aqu no ms lleg tu toro, creo que es mejor que me lleves al hospital. Ese da, estaba claro para l que ya no luchara ms y se dejara ir, a la velocidad que Dios quisiera, pero ojal no fuera muy largo ni tampoco quera molestar, sentirse intil? Que absurda situacin esta de no poder comer ni tragar, y ni siquiera caminar. Se hizo tan evidente para l como para todos nosotros que entendimos no s por qu arte divino que en esas condiciones aunque le llevramos a Santiago o a Nueva York no habra retorno, los aos se le haban venido encima de una manera inexorable, acompaados de una enfermedad que haca estragos da a da, segundo a segundo, pero lo peor era la tristeza que se le peg a la piel y a los pensamientos desde el primer momento para no despegrsele ms. Nosotros entendimos: todos, los seis hijos y mi madre. As fue como nos juntamos a comienzos de enero y estuvimos en casa y nos movamos como en bloque todos juntos: hacer la comida, hacer la comida, acompaar al pap, acompaarlo...Cuando el mdico nos dijo que mejor lo trajramos a la casa, ninguno de nosotros alz la voz para decir que no. Lo recibimos casi como un regalo, nos tomamos la maana para arreglarle la pieza y dejarlo con las mximas comodidades, pero tenamos la certeza de que no haba necesidad de comodidades, lo nico de veras importante era esto de que estuviramos juntos. Por esas cosas extraas y maravillosas que nadie supo explicarnos lo mejor de los ltimos das fueron precisamente sus odos que se volvieron dulces y obedientes como en la juventud. Entonces fue sencillo hablarle y uno a uno le fuimos diciendo cuanto le queramos. Alcanzaron a llegar todos los hermanos de mi madre, todos sus sobrinos y sobrinas, uno a uno fueron desfilando sus amigos y l tuvo una palabra amable para cada uno de los suyos. Le cont chistes a sus amigos, record con su sobrina Adriana el ltimo festn de ostras que le haba dado cuando vino a verle estando recin casada. A Ivonne y Diana les dijo cuanto bien le haba hecho sentirlas como si fueran hijas aunque en verdad eran las hermanas menores de mi madre...hubo tiempo de jugar el ltimo Truco, la ltima Canasta y sobre todo tiempo para decirle muchas veces cuanto le queramos y yo le dije ms de una vez que hara huertas hasta el fin de mis das pensando en l, que plantara muchos rboles, y que disfrutara mucho con los caballos, los curantos, los asados y las celebraciones para parecerme un poco a l. Nadie sabe cuantos das fueron los que alcanz a estar en casa, lo que sentimos es que estiramos el tiempo, aprovechamos segundo a segundo para atenderlo, quererlo, besarlo y decirle tambin que se fuera tranquilo, que su vida haba sido hermosa, placentera, que nos haba dejado una gran enseanza esa de la honradez, la sinceridad, del ser capaz de bailar con entusiasmo cuando hay que bailar y trabajar con tesn cuando de trabajar se trata. Que nos vino de maravilla en la vida aprender a decir Nones como l deca y lo deca con orgullo: hay que decir nones cuando algo no

te gusta. Recuerdo el ltimo momento como si fuera ayer, yo estaba sola a su lado, de pronto tuvo susto, empez a respirar ms rpido y ms rpido me pregunt: _ y ahora que viene? Y yo no saba, pero me haban contado que tena que estar tranquila y encomendarlo a Dios, y dejarlo, permitirle que se vaya, soltarlo, por eso en ese momento me permit poner mis labios sobre su mejilla plida y sudorosa y apenas rozar con mi mano derecha su pecho y decirle bajito: _Tranquilo padre, tranquilo..., anda tranquilo, aqu todo estar bien, descansa, cierra los ojos y sigue la luz, sigue la luz... Y su respiracin fue ms rpida, ms honda, ms honda y ms ruidosa, a ratos estaba sin respirar y luego volva a ser ms honda y sonora...hasta que ya no hubo respiracin. Y entonces vino la paz y como por arte de magia desapareci su ceo fruncido y su palidez se hizo angelical y apareci una sonrisa, tan especial! tan linda! Que me dej la conviccin de que haba visto algo o sentido o percibido algo que le dio felicidad. Es esa paz la que me acompaa hasta ahora de saber que l vivi en plenitud y muri con una tranquilidad admirable, rodeado de su mujer, sus hijos, nietos, sobrinos y amigos. Y a nosotros todos nos queda el agradecimiento y la tranquilidad de haberle tenido y querido hasta el ltimo momento. Por otra parte est la certeza de que su vida del ltimo tiempo no era la suya, le faltaba encanto y todas aquellas cosas que para l fueron sus mejores aderezos: los caballos, los amigos, el escuchar, los juegos de naipes, el sentirse til y proveedor, en fin, su vida de plenitud.

Ada CaresPUDO SER Conoci a Vctor en el internado del Colegio Adventista de Chilln, ella cursaba humanidades y l egresaba ese ao de la carrera de teologa, por lo que al ao siguiente se ira como misionero a cargo de una iglesia de la congregacin. El se sinti atrado por esta muchacha inquieta y colorina que participaba en muchas actividades artsticas en el colegio, soaba con tenerla como compaera en su vida. Se casaron en diciembre, en una luminosa maana de primavera, en la capilla del colegio a los pocos das de haberse graduado Vctor. Y como en los cuentos de hadas

(con h) fueron felices. A Vctor le asignaron una iglesia en Bolivia, en un pequeo poblado bastante alejado de un centro urbano, la poblacin era en su mayora indgena. Los das sbado la pequea iglesia de llenaba con esta gente, vida de escuchar a su pastor, quien era un excelente orador: ameno y cercano, adems cantaba con una hermosa voz de tenor. Los das de semana l sala a los campos a atender a otros feligreses. Ada lo esperaba cada tarde en la puerta de la casa que les haban asignado junto a la capilla. Ella durante el da, enseaba a leer a los nios y a las mujeres; una pieza de su casa la convirti en sala de clases. Una maana de otoo, Vctor sali temprano, como siempre lo haca, dio un beso a su esposa y se alej silbando una dulce meloda. Al anochecer no regres. Ada estaba muy inquieta. A la maana siguiente salieron varios hombres a buscarlo, nada; se les unieron patrullas policiales pero nada; pasaban los das, se hacan muchas conjeturas que de nada servan, slo inquietar ms a la chilenita, como le decan a Ada. Pas un mes y otro y nada Cuentan que Ada en los amaneceres se asomaba a la puerta de su casa, deca que escuchaba un suave silbido, la misma meloda de la maana en que lo vio por ltima vez. La chilenita, regres a su pas, debi desocupar la casa, ya que llegara a ocuparla un nuevo matrimonio de misioneros.

Qu es para ti la meditacin?

Silvia Alarcn guila Qu es para mi la meditacin?:encontrarme con respuestas qu vienen de estadios anteriores, intuicin, armona sentir esta realidad mas abarcable Meditamos y buscamos respuestas a inquietudes profundas logrando flexibilizar nuestros propios estados, podramos decir que alcanzamos conocimiento desde las experiencias de vida de la humanidad a travs del tiempo

Ligia GallardoMeditacin es para m un estado de conexin mente- cuerpo que permite la unin y el fluir de la energa vital sin distraccin ni evasin de cada uno de ellos por separado. Es un estado que aspiro alcanzar cada da, aunque sea por breve tiempo, en que puedo ser bsica, mi cuerpo y sus ritmos bsicos: respirando, yendo y viniendo como las olas del mar. El estremecimiento del cuerpo con el comps del corazn. El universo entero en mis orbitas cerradas, dando la posibilidad de vagar sin destino. Los sonidos del entorno que entran en m sin sugerir ms que las vibraciones del mundo natural o urbano.

Es una experiencia que favorece el difcil proceso cotidiano de vivir mas conectados con el saludable aqu y ahora. Katia VelsquezMEDITAR Burbujas arrulladoras cobijan mi alma silenciosa, semforo verde a luces interiores, cercanas al todo y ausentes del uno. Escucha plena del silencio callado, suspiro dormido, compases armoniosos de eremita encantado.

Cmo relacionas la meditacin con la reflexin, el dilogo, la imaginera y la vivencia potica

Luz ContrerasCmo relacionas la Meditacin con la Reflexin,el Dilogo,la Imaginera y la Vivencia Potica Todos ellos participan de los estados de conciencia. De ah la relacin. Por tanto son vehculos de crecimiento personal y desarrollo, autoconocimiento y toma de conciencia de lo que somos y cmo estamos siendo en relacin con uno mismo, con los dems , con nuestro entorno, con lo otro. Podemos percibir ms sutilmente cmo opera en c/u. de nosotros, cunta lllllllucidez y cun recptivos somos a los estmulos de esas relaciones. As sabiendo o apdrendiendo a manejarnos con lo que nuestra concienacia alerta, despierta, nos entrega accedermos a ubicarnos en los distintos estadios de nuestro con-vivir propendiendo a ubna mejhor calidad de vida y por ende a la salud integral, Se propende, al mismo tiempo, al cambio del paradigma dominante, por otro en uln sentido tico, epistemolgico. Ahora, la meditacin y la reflexin se diferencian ms en la forma que en fondo, puesto que siendo ambas una relacin con sigo mismo, lo hacen, la primera, en forma exttica, contemplativa y la segunad, en forma ms dinmica: hablando consigo mismo, con imaginera; con vivencias dialgicas, recordando; Todo esto, generalmente, unido a la creatividad, al gozo por el arte, por la naturaleza. Ambos estados de conciencia preparane cuerpo, la mente y el espritu para entrar en relacin INTEGRADORA de la diferencias, de las antinomias, de las contradicciones. Nos instan a crear un clima de igualdad, de fraternidad, de armona con los iguales y los aparentes diferentes, pus hace posible el aprender y hacer operable el mandato de ponerse en el lugar del otro o lo otro. La imaginera y la vivencia potica potenciasn an ms lo anterior ya que es posible VER con otros ojos (los propios y los ajenos, ms receptivos) lo que acontece en otros mnbitos de accin, en otras realidades que pudieran no ser las habituales o perfectamente desconocidas para nosotros pus estaremos en disposicin de acoger sin temor, sin ansiedad, lo que nos viene del ancho mundo; podemos darnos cuenta que la verdadera tolerancia ha ingresado a nuestras vidas. Todo lo anterior estaran constituyendo herramientas eficaces y probadas en la consecucin de una BUEN VIVIR. Vivir en la amistad, el el amor, en la armona; en la realizacin personal y en la realizacin de esquemas de vida en que se respete e involucre a toda la especie humana y el mundo fsico que habita. La VIVENCIA POETICA tiene relacin una relacin an ms integradora pues en ella estan representadas practicameante todas las expresiones del pensar -razn potaica- e hacedr, el sentir, el vivencial concreto (la accin), el conocimiento, la historia, el devenir, lo imaginado, lo proyectado. En general, todas las pasiones del alma humana y en donde se ejercitan todas las facultades del SER: imaginacin, sensibilidad, intuicin,

percpecin, captacin, proyeccin. Capacidad de darse cuenta y actuar en consecuencia, con responsabilidad. Reconocimiento y decisin para ir tras aquello que lo realice como ser humano en humana y sagrada relacin. Lo sagrado vive en el hombre cuando reconoce todo lo que es capaz de hacer sobre s mismo, sobre otros y su entorno, y...sin embargo, capta dentro de s el gustillo amargo de su finitud, de un no saber controlar y dominar todo; de la incertidumbre; de un quehacer inconcluso. Por la historia sabe que esos hilos cortados, esas ideas que en algn momento llenaran todo su ser pero que fueran consideradas errores, equvocos, utopas, con el correr del tiempo alguien o ms de alguien coge el hilo, la idea, el sentido de una intuicin y termina el quehacer de ese otro, u otro comunidad, que hubiere quedado rezagado en el camino... Entonces, el hombre sabe, reconoce, que hay un MISTERIO gravitando sore el conocimiento del humano entender, del humano h acer, del humano imaginar, del humano comunicar.

Carmen Obreque MoralesCmo relacionas la meditacin con: la reflexin, el dilogo, la imaginera, la vivencia potica? El periplo creativo o viaje al origen Concibo la meditacin como un ejercicio a travs del desarrollo de un espacio introspectivo de mxima conciencia, de aceptacin del presente y de la incertidumbre de toda existencia. Concibo el dilogo como el acto que funda mi humanidad, el lenguaje siempre con el otro. La reflexin yendo y viniendo del fluir de smbolos desde mi dilogo interno y hacia los dems (el dialogante externo), en continuos de imgenes que a veces se desprenden del lenguaje y otras bordean las racionalidades, juegan solas, divagan su propio dialecto, siguen el curso del corazn. La poesa, como una gota de roco, cayendo al abismo desde una hoja anaranjada, a veces como la ejecucin del dilogo sin dilogo, a veces gota, a veces hoja, a veces luna amarilla y nada. A veces oscura de imagen, slo llanto, slo dolor. A veces fluir de palabras sin sentido, otras palabras que ejecutan, que gritan, que llaman, siempre producto de nuestra humanidad, en la pasin vital de la existencia, de todos los dilogos histricos, de todos humanos histricos. La plasmacin metafrica: La imagen en la palabra. A veces aceptando la verdad, el presente, la muerte por venir. A veces no. Pero con algo

Carmen Obreque MoralesCmo relacionas la meditacin con: la reflexin, el dilogo, la imaginera, la vivencia potica? El periplo creativo o viaje al origen Concibo la meditacin como un ejercicio a travs del desarrollo de un espacio introspectivo de mxima conciencia, de aceptacin del presente y de la incertidumbre de toda existencia. Concibo el dilogo como el acto que funda mi humanidad, el lenguaje siempre con el otro. La reflexin yendo y viniendo del fluir de smbolos desde mi dilogo interno y hacia los dems (el dialogante externo), en continuos de imgenes que a veces se desprenden del lenguaje y otras bordean las racionalidades, juegan solas, divagan su propio dialecto, siguen el curso del corazn. La poesa, como una gota de roco, cayendo al abismo desde una hoja anaranjada, a veces como la ejecucin del dilogo sin dilogo, a veces gota, a veces hoja, a veces luna amarilla y nada. A veces oscura de imagen, slo llanto, slo dolor. A veces fluir de palabras sin sentido, otras palabras que ejecutan, que gritan, que llaman, siempre producto de nuestra humanidad, en la pasin vital de la existencia, de todos los dilogos histricos, de todos humanos histricos. La plasmacin metafrica: La imagen en la palabra. A veces aceptando la verdad, el presente, la muerte por venir. A veces no. Pero con algo seguro: Todo incierto. La poesa es el espacio de la incertidumbre en el mximo dolor que puede provocar, en el horror del dibujar una mujer ausente de hijo, el hombre agotado de vida, una luz que se apaga en un cuarto silencioso de hombres oscuros y sudados que comen panes endurecidos y heridos. Es el espacio de la duda, porque la racionalidad no reina en el reino de la imagen, y el color se sobrepone, y el dolor se sobrepone, y la injusticia, y el tirano, y la nia despojada, y una carcajada, y la locura, y el amor.

Ligia GallardoLa reflexin es un modo del pensamiento en que en el silencio de la introspeccin es posible mirar desde distintos ngulos, observar diferentes aspectos de los acontecimientos externos e internos, sobre hechos o sentires actuales como del pasado. Por ejemplo, dar una mirada reflexiva sobre la propia existencia.

Por tanto, desde mi ptica reflexionar no es meditar, como se entiende muchas veces. La usa decir he meditado acerca tal o la meditacin, y dilogo puede enriquecer esta Se reflexin me hace tener conciencia de cual situacin el he decidido que har de este experiencia, en la imaginera puedo modo. Es en esas situaciones quecomponer o crear algo para el donde hemos enfrentamos con frecuencia, crecimiento y desarrollo y todo tiene sentido u otro camino, valorando los diferentes aspectos reflexionado para optar por uno desde la vivencia potica ya que es desde donde

Silvia Alarcn guila

Alicia CabelloCmo relacionas la meditacin con la reflexin, el dilogo, la imaginera y la vivencia potica La meditacin se relaciona ntimamente con la reflexin, el dialogo, la imaginara y la vivencia potica. En cuanto a la reflexin se toma conciencia de lo que es y no es, lo que pertenece a uno, y lo que no pertenece, conocemos desde esta perspectiva nuestras debilidades, virtudes, nos autoexaminamos y decidimos que es lo correcto, lo importante, lo real, lo que realmente somos. El dialogo nos permite hablar, por as decirlo con nosotros mismos, guiarnos en el camino de fortalecer lo que hemos descubierto a travs de la reflexin y encapsular los defectos, o mejor dicho mantenerlos al margen, para as tener una moral ms sana, en el sentido de que sabiendo nuestras debilidades, evitaremos en lo posible caer en ellas o ser presos en dicho sentido de ellas. Mediante el dialogo intimo con nuestro yo, sabemos que no somos presas de las circunstancias, que uno es su gua, su fortaleza, comenzamos a auto disciplinarnos, a integrarnos, en ama , mente , espiritu, sin dejar de lado, el plano material, pero enriqueciendo, lo mas importante el alma, para buscar el perfeccionamiento del ser humano, de nosotros, para despus con los otros. Comenzamos a ser crticos con nosotros mismos, a exigirnos, a darnos fuerzas, a ser nuestros sostenedores. El dialogo es un espejo en la meditacin y nos vemos tal y cual somos. En cuanto a la imaginera, a travs del proceso meditativo, podemos entrar en los macro y micromundos, en forma conciente, y vienen imgenes ya sean sagradas, artsticas, que despus se vuelven inspiraciones, por tanto, estn todos estrechamente relacionados, y en cuanto a la vivencia potica, con la meditacion comienzas a saber que es poesa, que cada instante, es valioso, que existen otros planos mas que los terrenales, que vivir es un arte, un misterio, una poesa escrita por el misterio de lo sagrado, que la nica ley que existe es el amor, el amor es poesa, comienzas a mirar desde otra perspectiva la vida, el vuelo de un ave, el azul del mar, un acto tan sencillo y mecnico como el respirar comienzan a ser valiosos, valoras, valoras este hogar llamado tierra, comienzas a crearte el crearte es arte, la poesa es vida. Hay distintos tipos de meditaciones, contemplativas, participativas, de relajacin, en todas la conciencia vive y el cuerpo duerme, y cada experiencia, sea cual sea la meditacin implican arte, la tranquilidad, como si estuvieras en los mares ms calmos. Meditacin contribuye a la integracin del ser humano, es decir a su reconocimiento. He aqu unos escritos, que surgieron luego de una meditacin guiada por Lucho. INTEGRACION

Introspeccin Naturaleza Talidad Espritu Grandeza Razn Amor Conciliacin Iluminacin Onrico Nosotros. Integracin, estudia tu ser, acptalo, malo, cobjalo, estar aqu, all ,y dimensiona la atomicidad, el t , dentro de yo y ambos del nosotros, el mundo dentro del mundo, el micro dentro del macrocosmos, la eternidad. El Santo Grial aorado, presente, siempre visible a ojos que aparentan ser humanos... Las piedras mgicas hablaronla clave est en la transformacin. Abrazosel reencuentro de dos almasUn gua y el discpulo que haba huido. El maestro con brazos extendidos y sonrisa iluminadora de los espacios ms vacos le recibe. El tiempo no transcurre en las dimensiones del Ser, en tiempo terrestre representaba largos meses; en el espacio infinito ni siquiera un abrir y cerrar de ojos, no existe mesura en lo intangible. La conversacin se retom desde la ltima cita. Seala el Maestro los parajes del Ser, le invita a confiar a creer, a CRE-ARTEEspiritinteligencia-voluntad-emocintodos cogidos de la mano, formando tringulos, pirmides que unen el cielo y la tierra. Se escucha la voz del silencio, se detienen para avanzardetenerse es esperar no estancarcomienza el vuelorespiracin lenta, las palabras del supremo salen como

cual brisa lenta de los labios del maestro. Ya existe conexin, el aprendiz se trasporta a otros mundos, sus micromundos internos, percibiendo, rescatando, acogiendo, reconociendo su Yo Intimo, suprimiendo las cosas del Ego, se apodera de su conciencia gracias a la mgica palabra Integracin....se eleva an ms el espritu, sin que la mente pierda el control. La gran montaa debes subir, ni las piedras ni rocas lo deben impedir, an ms alto, contemplando el infinito, una puerta, otros diran una roca ovalada, de escrituras extraasproyectan en sus odos interdimensionales abierto para quien lo descifre, y ms sencillo an, reconoce que es una invitacin. Dentro de la cueva, se ve el cieloo pareciese serlo, por las tonalidades del azul, y los blancos ms puros reconocidos, le recibe el Ser Iluminado, asexuado, de dulce rostro tambin de tonalidades azul y de alturas inmensurables, cambiando anteriormente de aspectos como si se tratase de distintas encarnaciones en distintos mundos, pero se queda con esa imagen corprea de frente grande, alargada, azul ,ojos bellos, largas orejasle recibe con las manos estiradas y le acoge en su calor y sabidurale dice sin palabras permanece aqu, y vuelve cuando quieras. Paz, inmortalidad, se siente parte del todo, un microatmo, o algo aun ms pequeo. Colores que representan verdades ya descifradasnaranjo y amarillo (color del sol y sabidura), verde (de la verdadera sanacin), rojo del amor y actividad y el ms acogedor Azul de la Proteccin. Regresando, el camino ya conocido, se dirije sin temor, controlando la razn y la emocinvuelve repentinamente la respiracin y lentamente comienza a abrir sus ojos. Se hace un pacto con el discpuloel ser gua , pero la gran tarea es del aprendiz, cada ser debe hacerse cargo de s, ya no se trata del dilema Ser o No Ser, o Ser O tener, en este caso Se debe reconocer el Ser para ser y tambin para ayudar a otros A ser. Reconocer las fortalezas y debilidades, suprimir el ego, amar el yo. La verdadera lucha de la humanidad es la del hombre consigo mismo. EN UN VIAJE....DE AQULLOS Mientras estoy aqu tambin estoy all, y en un silencio, de aquellos en que no existe el tiempo, sent paz. Viaje por mis adentros y afueras, desde mi universo a un cosmos,

del cosmos a mi universo. Y al descubrir que ramos uno, conjuncin perfecta, dimensione que la proyeccin del ser es hacia el infinito, y la proyeccin del infinito al ser. como espejos contrapuestos que se proyectan asimismo, Entonces... me digo, quin es proyeccin de quin?. Y todo es parte del todo y la nada tambin lo es.

Refiere cul es la coincidencia significativa que te ha ocurrido, o que conoces, que te ha impactado ms. Explica por qu.

Luisa Werth CofrUNA COINCIDENCIA En el universo, en las relaciones humanas y en la naturaleza, cada movimiento, cada accin, tienen efectos, muchas veces impredecibles, que producen cambios en la totalidad o en una de sus partes. De la misma forma, las palabras y los conceptos pronunciados, con o sin intencionalidad, concitan asombros, sentimientos y tambin ecos, con nuevos destinos distintos al primer discurso. Me llam mucho la atencin saber, de boca del Dr. Luis Weinstein, en una de las reuniones en Las Coincidencias, de un nuevo descubrimiento sobre la composicin del tomo. Dijo que un grupo de cientficos, al observar, una y otra vez, el interior de un tomo, se asombraron al ver que haban muchas partculas en su interior que se movan aceleradamente y que luego de instantes, al volver a mirar, no haba NADA. Y al repetir la observacin se repeta el fenmeno. Ecos Inmediatamente, se me vino a la mente una rara experiencia que tuve hace un par de meses. Antes, algunas disgresiones Llegu a vivir al balneario de Las Cruces en enero recin pasado, entre huyendo y buscando el camino hacia mi Itaca soada desde la adolescencia y con mayor intensidad en la madurez, al regresar del exilio. Mi sueo era y es simple, aunque no fcil de alcanzar. Vivir cerca del mar, de este mar del Litoral Central, parte del tesoro de recuerdos de una infancia feliz. Crea que atrapando la belleza de la naturaleza como alimento para estar sola conmigo misma, ms libros, msica y un computador, podra encontrar alguna respuesta a preguntas que brotaron, como si la vida fuera una primavera, -a ratos adolorida-, a lo largo de mi existencia, que sumadas conforman mi yo con soles y laberintos sombros. Pensaba y pienso que en la belleza del paisaje guardado celosamente en mi memoria sensitiva, la paz de un pueblo alejado de la velocidad de las multitudes, y una cierta quietud provocada intencionalmente, podra encontrar, lograr o conquistar un bien tan preciado como esquivo, esa SERENIDAD indispensable para que el pensamiento aflore lcido e imbricado con luces, asombros, emociones y pasiones. Serenidad, como una herramienta apropiada para desatar nudos y contradicciones y avanzar si no contenta, conforme con lo que he vivido, ms la certeza de mi fin realizando la ardua tarea de

aspirar a la completud, sola, pero relacionada amorosamente con mis semejantes. La coincidencia entre la NADA al interior de un tomo y la NADA en mi conciencia. El miedo. Entonces, desde enero y hasta que el fro y la oscuridad temprana lo impidieron, camin y camin las calles de tierra de Las Cruces, mirando el mar, las rocas, los pjaros, las flores, el cielo, los colores del aire y el aroma de las nubes, empapndome asombrada de tanta belleza. Permanec horas sentada frente a la inmensidad del ocano y la felicidad de tener a mi vista un horizonte infinito. Nada se interpuso entre este disfrute sensorial y espiritual y el horizonte abierto, invitndome a la libertad. En una o dos ocasiones me dej llevar en una especie de fascinacin lujuriosa de este sentir. Comenc a entregarme en cuerpo y alma, me convert en sujeto pasivo, prolongada me iba con las olas, con los azules, azulverdosos, y grises plateados de luz solar sobre el mar. Fui un ser flotante en medio y parte del ocano sumergido en un horizonte que no vea. Mi mente se abra, el foco de mi visin se expanda a lo ancho, arriba y abajo, como las moscas tena infinitos ojos. Sin tener conciencia flot feliz durante un lapso de tiempo imposible de medir. La luz se fue haciendo ms intensa, comenzaron a desdibujarse las olas, sonaron violines y timbales. Luego qued el rumor del agua y comenc a disolverme en algo que me figur como la NADA. Tanta luz dentro de esa NADA donde yo estaba me dio miedo. Curioso es ese miedo que siempre llega de manera inesperada. Y como el miedo paraliza, bruscamente abr los ojos. Pude ver una bandada de pjaros que volaban de sur a norte hacia un lugar ms tibio para el descanso. Voces y risas de nios terminaron de posarme en la realidad. Ya con mis sentidos recuperados, pens en Alfonsina caminando mar adentro. Ms all de las razones que ella pudo tener y los temblores de su dolor, pude sentir que tal vez la fascinacin de la NADA gui sus pasos a entregarse a la muerte, precisamente en el lugar donde ms vida podra encontrar. El sentir, ese que se percibe con los sentidos y que se transfiere a cada molcula del ser, no es un contnuo, aunque late y parpadea invisible, larvado, como borrado por el paso del tiempo. Cualquier da aparece en destellos con diferentes intensidades y an cuando no tiene continuidad aparente, vuelve y se instala en el pensamiento. Es lo que me ocurri con la NADA, palabra y concepto que pronunci el Dr. Weinstein cuando nos cont de aquellos cientficos que por un instante vieron al interior de un

tomo muchos elementos no conocidos y luego la NADA. Esta fortuita coincidencia le dio existencia a una rara experiencia y trajo muchos interrogantes. Ahora, me pregunto, acaso la nada est viva, alberga vida, es otra forma de vida? Es un misterio ms que la humanidad an no ha desentraado? Y si la nada es exactamente NADA, slo un espacio vaco, podra ser sinnimo de la muerte? Qu tendra que ver la velocidad con esto? Si la nada fuera la muerte, debi haber tenido principio, alguna vez tuvo o fue vida, quiz como los hoyos negros del espacio, la NADA surge como resultado de implosiones de pequeos universos, o nace producto de delirios humanos ante la inmensidad y belleza del ocano y un ancho horizonte que nos permite vivir sin lmites. Cualquiera que sea la respuesta, la NADA, me deja atnica en el umbral del misterio.

Silvia Alarcn guilaCoincidencia No soy muy amiga de ir al cementerio a menos que lo considere muy importante. Hace algunos aos por insistencia de una hermana fuimos a Santiago al cementerio general a ver a mi madre que esta all sepultada, estbamos ordenando las flores, al lado de nosotras haba otras personas haciendo lo mismo, estaban en silencio, cuando ya se disponan a retirarse la seora hablo, yo quede muy sorprendida su voz era para mi absolutamente conocida, era una voz muy hermosa, me tome la libertad de preguntarle si ella era la amiga de mi madre, me presente, ella tan sorprendida como yo me dijo que si y me cont que haban venido de Osorno a ver a un familiar que haba fallecido. La coincidencia y mi odo me dieron la oportunidad de abrazarlos y decirles lo importantes que haban sido para mi en mi niez.

Alicia Crdova SallsPregunta MI AMIGA ROSITA Con Rosita hablamos de muchos temas en nuestra juventud, uno de ellos fue el de la muerte. Un da tomando t en mi casa, no s de qu forma se toc este tema. Yo le expuse mi punto de vista, sabiendo que ella no crea en otras vidas, tratando de convencerla de mis creencias. Viendo que mis palabras se perdan en el aire le dije ya

un poco apestada: mira, t sabes que siempre he estado convencida que me voy a morir joven, de alguna forma cuando me vaya sin que sientas miedo te lo voy a hacer saber. Chica!, me dijo: no me ests tonteando; pero mira, si ocurriera que yo me voy primero, para comunicarte que estoy bien me encantara que vinieran unos ovnis y me llevaran a dar una vuelta muy larga, te lo hara saber para que te pusieras muy contenta. Nos remos mucho, y le dije: eres muy loca. Poco tiempo despus mi querida Rosita enferm de cncer, que por desgracia estaba ya muy avanzado, y en seis meses acab con ella. Por supuesto, la acompa hasta su ltimo momento. En realidad su muerte me dej muy afectada, la extraaba muchsimo, era mi compaera de pintura, de compras, de paseos y mi confidente; tanto as que dej de pintar por un largo perodo, con una gran pena en el alma. Dos semanas despus de esparcir sus cenizas en el mar como fue su deseo, estando yo sola en casa, mi telfono sonaba como loco, era un ring contnuo, lo levant dos o tres veces y nadie responda, y a la cuarta vez, no tengo ni idea, se me ocurri decir: Rosita, eres t, verdad?, nada, ninguna respuesta, colgu y volvi a sonar de la misma forma; otra vez sent que Rosa me quera decir algo, insist en la misma pregunta y nada, ninguna respuesta. Sin embargo, qued con una sensacin muy grata. Tres o cuatro das despus, me encontr con una vecina que viva a unos kilmetros de distancia (vivo en el campo, donde la luz de mi casa en ese tiempo se vea desde todo Algarrobo), y ella me cuenta que le haba pasado algo muy extrao: sinti que golpeaban su puerta, por lo que atendi la llamada, pero no haba nadie. Esto ocurri tres veces, con tanta insistencia que sali acompaada de su mam y su marido, como no haba nadie se alejaron de la entrada y con asombro vieron que sobre mi casa volaba un supuesto ovni, que despus de dar varias vueltas sobre mi casa, se alej muy rpido. Por decir lo menos, mi piel se eriz, respir muy hondo y pregunt si esto haba sido alrededor de las ocho de la noche y me lo confirmaron, fue el mismo da y la misma hora en que mi telfono sonaba insistentemente. Qued en m una sensacin tan grata, que no puedo describir. No coment nada, era un secreto que yo tena con mi amiga. Me sent tan feliz al saber y pensar que ella estaba muy bien.

Marilis SchlotfeldtUna coincidencia cada del cielo

La coincidencia significativa que ms me ha impactado, ocurri har un mes, siendo el resultado de una seguidilla de coincidencias ms pequeas transcurridas una tras otra. Como mi situacin econmica estaba pasando por momentos difciles, decid acudir al Banco de Chile, donde tengo mi cuenta corriente para averiguar qu alternativas de posibles soluciones tena. Mi ejecutiva de cuentas no estaba. Me atendi un empleado de ms alto rango que me vio esperndola. Le cont de lo que se trataba y me hizo pasar a su oficina. No era un desconocido para m, porque haba trabajado en una sucursal ms pequea donde yo anteriormente haca mi gimnasia bancaria. A juzgar por el lugar en que trabajaba, pude darme cuenta de que lo haban ascendido, cosa que me alegr, porque siempre haba sido un funcionario muy amable y competente. Luego de analizar varias posibilidades, nos detuvimos en una de ellas, que consista en vender un bien raz que yo poseo y colocar lo obtenido en un depsito bancario. Me explic que haramos en el computador una simulacin de la operacin. Vi, con sorpresa, que tena los conos ordenados en la pantalla en forma de una gran cruz. Pens que seguramente era un muy buen cristiano, para tener este smbolo como lo ms visible e importante. Adems el hecho lo sent como una seal significativa para m, ya que desde la inesperada muerte de mi hijo mayor, acaecida solo un par de meses atrs, pensaba continuamente en Dios, cuestionndome su justicia e incluso su existencia. La verdad es que yo, en ese mismo momento, no era sino un atado catico de preguntas sin respuestas. Le coment: -Tiene los conos en forma de cruz -Por algo serme contest. A continuacin se enfrasc en la operacin que estaba realizando y cuando finaliz, me explic que si inverta tal cantidad, podra retirar mensualmente tal otraComo el monto era inferior a lo que yo perciba como arriendo, le dije que me dara un tiempo para pensarlo. Nos paramos los dos y al despedirme me pregunt: -Y cmo est usted?... Qu ha sido de su vida?... Le iba a contestar con el consabido muy bien, cuando sent con fuerza que no le poda mentir a alguien que tena una cruz en su pantalla. Y le dije de sopetn, con voz insegura: -Bienpero se me acaba de morir mi hijo mayor y adems estoy con un problema en la vista que est avanzando y para el cual an no se ha encontrado tratamiento Me sorprendi mi respuesta, porque jams lo digo as, y menos a una persona poco conocida y alto ejecutivo de un Banco. Se acerc a m, me abraz fuerte y luego, manteniendo un brazo sobre uno de mis hombros me dijo algo as como (Qu difcil es retener palabras exactas en momentos de emocin!) -Dios nos ha dado los sentidos para que podamos apreciar su obra, la naturaleza que

nos rodea, la belleza, el universo. Pero recuerde que nosotros tambin somos su obra mxima. Si El permite que el sentido de la vista disminuya en usted, es porque quiere que usted mire de aqu en adelante ms hacia su interior que al exterior. Que profundice en s misma, que se sumerja en su alma, en su espritu, en su centro, donde encontrar las respuestas que seguramente anda buscando. Es all donde reside la mxima belleza, su ms perfecta creacin. El quiere eso de usted. En cuanto a su hijo, l est aqu con nosotros, en este mismo momento. Y estar siempre a su lado. Y cmo sabe si l es el que est en este mundo y usted la que est en el llamado ms all?...Si es todo lo mismoAll y ac. No hay diferencia. Somos parte de un solo todo. El y nosotros Yo qued de una piezay con los ojos llenos de lgrimas. Me abraz nuevamente y me despidi con algo como Dios est con usted Me sub al auto y me qued largo rato como transpuesta. No habra podido salir manejando en ese instante. Solo repeta desde lo ms profundo de mi alma gracias! Sus palabras me haban transformado, y sent alegra y esperanza. Y la certeza de que estando Dios conmigo y con Pedro, todo pasara. Solo era cuestin de tener confianza en la vida y saber esperar con paciencia. Pero tambin estaba consciente de que lo que senta en el momento iba a pasar, aunque no del todo, que iba a tener nuevos bajones, dudas, desesperanzas. Sin embargo algo haba cambiado, evolucionado dentro de m. Y que los dolores que inevitablemente seguiran llegando, me encontraran en un peldao un poco ms alto. Y todo esto gracias a una coincidencia significativa cuyo protagonista fue un ejecutivo de Banco que, aparte de aclararme mis alternativas de tipo econmicas, me habl de algo mucho ms importante y trascendental: de mi vida interior, de la vida-muerte, del todo, y de Dios.

Imagina un encuentro entre cuatro personajes: el invierno, la primavera, el verano y el otoo. Describe a cada uno de ellos como si fueran seres humanos. Imagina una instancia de dilogo, con sentido potico, en que el invierno les pide alas otras estaciones que le expresen qu imagen tienen de l( o deella) y que ellos ( ellas ) le respondan. Imagina un segundo momento en que las otras

estaciones le solicitan al Invierno la imagden que tiene de de ellas ( el,los) y la contestacin que hace l ( ella ).

Carmen Obreque MoralesPregunta Imagina un encuentro entre cuatro personajes: el invierno, la primavera, el verano y el otoo Describe a cada uno de ellos como si fuera un ser humano Imagina una instancia de dilogo, con sentido potico, en que el invierno les pide a las otras estaciones que le expresen qu imagen tienen de l.(o de ella) y que ellos( ellas ) le responden. Imagina un segundo momento en que las estaciones le solicitan al Invierno la imagen que tiene de ellas ( ellos) y la contestacin que hace ella ( l). El llamado desgarrado para hacer viva la cercana o Pequea Tragedia Anual Personajes: Invierno: Un hombre solo, silencioso y huesudo, mal humorado en la esquina. Primavera: Una mujer embarazada de cuatro meses, sonriendo en medio de una colcha bordada. Verano: Una mujer virgen desflorando. Otoo: Un hombre gris de sombrero caminando por un sendero. Acto Unico Invierno: (en un grito ahogado) A quienes he lanzado mis rayos, mis sollozos y mis huesos. Hablen de m, griten mi nombre por este ruego callado. No dejen que la sombra de la luz me desaparezca sin antes saber quien he sido para ustedes. Primavera: Tonto nio descalzo. Te quedas en el dolor de tu fro pecho, porque no tienes madre que te abrace, no tienes mujer que te bese. No hay quien recoja la ceniza de cuerpo cuando en mi presencia empequeeces. Verano: (riendo a carcajadas y con sarcasmo) Te tememos ms que a los demonios infantiles de la noche. Porque tu simulacro de muerte nos da risa. Eres el espejismo de la existencia. La muerte no existe. Otoo: (melanclico) Querido amigo, triste y desnudo. En las circunstancias de esta existencia. Te sitas as. Pero es slo momentneo

Las Estaciones a coro (El Verano, el Otoo y la Primavera): Grita T lo que tengas que gritar. Invierno: En el quiebre eterno del hielo que emblanquecina mi cerebro dolido. Ustedes se manifiestan como luces pequeas a lo lejos, y casi no los veo. Slo una flor amarilla, un durazno rojo y sediento, una hoja muriendo. Casi no vislumbro la vida en ese espacio, porque para ver hay que tener ojos, y los mos se quedan quietos en el taer continuo del corazn que se pierde. El deseo se ha quedado quieto en el presente eterno de un rbol que se muere. FIN

Ada Cares

ENCUENTRO DEL INVIERNO, PRIMAVERA, VERANO Y EL OTOO La Primavera: Una mujer joven de pelo largo ondulado de un tono rubio suave, su tez blanca, ojos celestes, mirada alegre, boca risuea, sus pies cubiertos con sandalias, su abdomen un poco abultado nos lleva a pensar, sin lugar a dudas, que lleva frutos en su vientre, en los brazos porta un gran ramo de coloridas flores, sobre su cabello luce una coronita hecha con pequeas flores silvestres, sonre con dulzura y esperanza, el aire se siente tibio y perfumado a su paso. Llegan las golondrinas. El Invierno: Un hombre macizo, alto, viste un abrigo largo oscuro, sobre su cabeza un sombrero gris, camina con dificultad, con lentitud, al observar su rostro noto que tiene una mirada triste, preocupada; me acerco a l, quiero conocerlo ms. Qu pasa? Interrogo, me mira fijo a los ojos y con una potente voz me responde: s que soy necesario, soy una parte importantsima en el ciclo de la naturaleza, pero soy incomprendido, la mayora de las personas no me quiere, ms bien me temen, se quejan mucho mientras yo permanezco; yo entiendo que la gente se enferma, muchos pasan fro, pero eso no puedo evitarlo. A mi me da pena escucharlo y entonces le digo Todo depende de la mirada que tengamos hacia ti: miro la cordillera, la veo nevada, hermosa, nvea; pienso que si t no vinieras no tendramos ni flores, ni frutos, ni agua, que es un elemento tan vital. Abr mi paraguas, lo tom del brazo y nos fuimos cantando bajo la

lluvia. El Verano: Un hombre joven de piel morena, pelo oscuro corto, viste polera blanca de algodn, manga corta, blue jean arremangado a media pantorrilla, en los pies hawaianas; est sentado en un banquito de madera rodeado de rumas de sandas, melones, cajones de tomates, duraznos, damascos, ciruelas, un montn de choclos, un gran canasto con porotos granados; los ajes y la albahaca cuelgan de un gancho en el techo de la rstica ramada bajo la cual se cobija; su rostro refleja salud y simpata, sonre con facilidad a quienes se acercan a comprarle sus productos. Acercarse a este lugar es un deleite de olores y sabores. El Otoo: Un seor de mediana edad, 50 aos ms o menos, hombre maduro atractivo, pelo semicanoso, viste de sport, pantalones beige, camisa de un color amarillo suave, polern marrn, lleva bufanda en la que se mezclan armnicamente los colores naranja, caf amarillo y verde, sus zapatos color caf oscuro, su caminar es gil y liviano. Lo observ mientras paseaba bajo los rboles semidesnudos, al caminar las hojas crujan bajo sus zapatos, empez a soplar un tibio viento, lo que era un presagio de lluvia; me qued mirndolo mientras se alejaba, suspir mientras coma un racimo de uvas y miraba como se alejaban las golondrinas. DIALOGO: EL INVIERNO LES PIDE A LOS OTROS TRES QUE OPINEN SOBRE EL En un pas sin nombre y sin tiempo, en un mgico lugar, se juntaron por nica vez: El Invierno, La Primavera, El Otoo y El Verano. Por alguna razn desconocida para mi (tal vez inseguridad), el Invierno quiso saber qu opinin tenan los otros tres de l. Primero le pregunt a la Primavera: Cmo me ves, qu imagen tienes de mi? Ella se quit su coronita de flores del pelo, la puso sobre su regazo, movi su rubia cabellera con coquetera y le dijo: Yo te veo demasiado serio, casi grave, es como si cargaras un peso sobre tu espalda, te falta alegra, o a lo mejor, te sientes responsable, porque sabes que en cierto modo, todos dependemos de ti, yo te adoro, te necesito. Otoo, es tu turno dijo la joven. El Otoo se par de su asiento, se pase un poco inquieto, pensativo, quera encontrar las palabras adecuadas para no herir al Invierno, senta por l admiracin y respeto. Yo te veo como mi cmplice, dijo, ms bien mi complemento y creo que yo tambin lo soy para ti. Es tan agradable empezar una labor sabiendo que no quedar inconclusa!, las hojas que no pude o no alcanc a arrancar de los rboles, t las derribas. La verdad

es que te veo ms jugado, ms arriesgado, ms intenso; tu lluvia es fuerte, tu viento huracanado, tu fro intenso, te veo decidido, seguro, valiente, te admiro. Verano, ahora opina t. El Verano habl con voz clara: te veo como un padre severo y sabio, podra decir que antes de irse de viaje deja un mensaje: Les dej todo lo necesario, ahora cada uno haga lo suyo y se va tranquilo sabiendo que a su debido tiempo cada uno de nosotros har su tarea lo mejor posible. Los otros quieren la opinin del Invierno. Aprovechando este encuentro, los dems tambin quisieron saber qu pensaba el Invierno de ellos. La Primavera: Por favor, ahora dime t cmo me ves, me interesa tu opinin. El Invierno le contesta con su potente voz: a ti Primavera te veo casi mgica, llegas acomodndote de a poco, de repente una flor por aqu, un brote por all, un da tibio, una brisa suave, oh!, pero traes perfumes, oh!, llegaste, siempre bella, sonriente, llena de colores, aparecen las sonrisas, llegan los pjaros, el amor, eres como un poema. Ves nia que no soy tan grave como aparento, guardo poesa bajo las hojas mojadas que cubren la tierra. Ahora, dice el Otoo, me toca a mi, me interesa mucho saber cmo me ves, mal que mal siempre estamos cercanos. El Invierno se mira sus botas mojadas mientras piensa. Dice: Me gustan tus colores, pero te veo algo tmido, temeroso, indeciso, tu lluvia: chubascos dbiles, tu viento no es ni brisa ni huracn, no terminas de botar las hojas de los rboles, tu temperatura ni calor ni fro, creo que te falta definicin, carcter, coraje. A muchas personas les pareces atractivo y romntico, hasta encantador. El Verano esper para el final, l ha aprendido a esperar, sabe que da frutos. Dirigindose al Invierno, le dice: por favor s sincero conmigo como yo trat de serlo contigo. Por supuesto, responde el Invierno: eres mi contrapartida, los polos opuestos se atraen, dicen los hombres. Creme, envidio tu temperatura, tu calor, debe ser agradable quitarse un poco de ropa y sentir los rayos del sol entibiando los huesos. La verdad es que me produce un poco de envidia verte bronceado, alegre bajo los rboles cargados de frutas, a ti s que te quiere la gente!, he escuchado a menudo oh, cmo deseo que llegue el verano!, te esperan con ansia. Eres como la otra cara de la moneda, la cara amable, y suspirando dijo: bueno, las cosas son as, no podemos cambiarlas.... La Primavera se acerc y le dijo: los lirios son preciosos, florecen en invierno. El Otoo agreg: cmo me gustan los aromos, pelotitas amarillas perfumando el aire. El Verano le dijo: los lirios, los aromos y el arcoiris, eres una caja de sorpresas Invierno!

El Invierno sonri agradecido. Se abri la puerta del mgico lugar, entr el Tiempo y todos se fueron a distintos lugares del planeta.

Luisa Werth Cofr Las Estaciones .Cuatro caras de la misma monedaPersonajes: Ignacio Invierno - Rosa Verano Alondra Primavera Antonio Otoo Autora: Cuatro amigos pasean por el bosque. El cielo escondido sobre nubes grises anuncia que la lluvia recin comienza. La bruma sube de la tierra boscosa y transita enredando los rboles. No se ven hadas ni duendes, tampoco el sendero. La lluvia se escucha como rgano tocando a todo trueno en una iglesia sin luces. Los amigos desorientados se asustan. A nadie le falta dios, dice uno de ellos, sealando una cabaa a un par de metros. Al acercarse ven con nitidez una casita de madera lustrosa de agua y roja techumbre -para apresar el sol cuando aparezca-, y una chimenea encendida cuyo fulgor se aprecia tras las ventanas. El humo sube, indicando que en ese lugar hay calor y espacio para desafiar el fro y la humedad que la tierra agradece alimentndose de ella. Los caminantes abren la puerta con sigilo. Ingresan. Hay una mesa de madera tosca y gruesa, firme como un roble, cuatro sillas y una tetera que hierve cuando ellos se sientan, luego de colgar su ropa cerca del fuego. Ignacio Invierno: Hablando como para s mismo, dice: la casa est sola, no hay nadie. Qu extrao, parece que nos estuvieran esperando. Autora: Una ligera rfaga de viento golpetea el agua sobre los vidrios llamando la atencin de los amigos. Se produce un silencio lento que les da algunos segundos para sentirse a gusto. Se miran y sonren. Voy a presentarles a Ignacio Invierno. Este seor tiene al menos unos cuarenta aos. No es ni tan alto ni tan bajo, de hombros amplios, moreno de ojos pequeos con pliegues, cicatrices del fro. Cejas espesas. Camina bamboleando los brazos con fuerza cuando va por los campos. Las mangas de su chaleco de lana chilota entibian sus manos como si estuvieran en un bolsillo. Es amable, aunque algo pomposo segn algunos. Ignacio desconfa de todo y de todos. Temeroso e inseguro, siente que todos le temen. Necesita

afecto para soportar el fro del invierno, su propio fro y tambin su propia inseguridad y desconfianza. Ignacio Invierno: acomodado en su silla, da comienzo a la conversacin. Como dueo de casa les doy la bienvenida. Las horas son cortas, por lo que he tomado yo la palabra antes de ofrecerla. Necesito que me escuchen, me siento agobiado, mi soledad es muy grande y me duele sentir que la gente me tiene miedo. Se asustan y empequeecen cuando tormentas y lluvias truenan e iluminan el cielo. Me ven enorme, tan grande como el gigante egoista cuando me vuelco con furia, llevado por los vientos, levantando techos e inundndolo todo. Los mismos que me temen, ignoran o quiz olvidan, que cuando la nieve llega, tan liviana que no se escucha, el miedo escapa y las emociones cambian en un dos por tres. Todos corren hacia fuera, juegan, ren, y expanden sus pulmones al aire fresco. Abuelos y nietos se conectan en un espacio ldico con bolas de nieve y muecos con gorros rojos. Autora: El caf humeante colorea las mejillas de los paseantes. La lengua se les suelta y la conversacin decidida se sienta entre ellos. Conozcan a Rosa Verano: mujer de unos 11175 aos, gruesas trenzas negras, firmes como sus piernas, ojos brillantes, se siente contenta. Su corpulencia, no excesiva, al sentarse cruje suave, quejumbrosa, como un gato al acomodarse ronronea en la alfombra cercana a la chimenea. Con su mano derecha, coqueta sin querer serlo, echa hacia atrs un mechn reluciente, que por el peso del agua, cae sobre su frente. Se ve que est en la plenitud de su vida. Rosa Verano: Tienes razn, Ignacio Invierno, no s por qu la gente te tiene miedo. A mi me gustas. Te siento tan necesario!, tanto que pienso que yo no podra ser si t no existieras. Eres mi tiempo de reposo, lejos de corretear por los campos buscando moras para hacer mermelada, puedo sentarme a leer un rato, o hacer sopaipillas para los nios cuando vuelvan de la escuela. Incluso, hasta puedo no hacer nada si quiero, y si me preguntan qu estoy haciendo, les respondo, nada, slo miro las moscas. Puedo disfrutar entonces de un momento de ocio. Es precisamente el ocio el que me permite, a veces, ensoaciones maravillosas. Imagino que soy un guila que planea alto en Los Andes chilenos, veo lo que pasa en sus laderas y si miro a lo lejos, alcanzo a ver las olas que revientan al borde de la arena, all donde comienza la tierra. Los viernes voy de compras a la feria y siempre, nunca lo olvido en Invierno, miro hacia el este y cada vez como si fuera la primera, helada de emocin, se encienden mis mejillas y asombrada, mis ojos recorren la Cordillera pintada de blanco, ms an cuando

el viento y la lluvia, por respeto a tal belleza, disminuyen su fuerza para que todos podamos apreciarla. Cuando t ests, querido Ignacio Invierno, la Cordillera marca su presencia y se torna indispensable. No me maravilla solamente porque s que de ella se nutrirn de agua los ros hasta llegar a los campos y ciudades, y si no hay sequa, hasta el inmenso ocano que los espera; es tambin su belleza, que durante la noche hace juegos de luces con la luna llena: blancos resplandores la cubren y se alzan esquivando las sombras; entonces, las largas noches de invierno acompaan amores que calientan sus corazones, y hasta que el tiempo deja de existir. Autora: Rosa Verano se pone de pie y con su aliento clido devuelve la transparencia perdida a los empaados vidrios. Alondra Primavera quiere hablar. Les cuento. Es una joven bonita de no ms de veinte aos. Su caracterstica principal es su alegra que rompe en risas, siempre inesperadamente. En sus ojos, color caf dorado, viven estrellas que se encienden y apagan cuando ella quiere. Su manera de ser cambia como el viento, de pronto est triste y en un tris vuelve a estallar en risas. Ella es as, an est creciendo. La dejo con ustedes. Alondra Primavera: parpadea muy rpido, sale de su ensueo y se dirige a la ventana que acaba de limpiar Rosa Verano. Al ver lo que ve, da dos vueltas en redondo con su falda flameando y permanece quieta por cinco segundos. Una lgrima queda prendida en sus pestaas delatando su emocin. Ustedes me conocen, saben que cuando yo alumbro estas tierras, las personas dan rienda suelta a sus emociones. Brotan sentimientos de amistad y de amor por todas partes y a toda hora. Estallan brotes de flores, asoma el trigo, la alfalfa, los porotos y las lentejas. El color del invierno cambia al verde. Es cierto, soy joven y todos me dicen que soy hermosa. Pero, eres t Ignacio Invierno, quien nos invita a irnos hacia adentro, como hoy en esta cabaa que nos da cobijo para capear el fro y tambin para compartir y conocernos. No sienten ustedes una intimidad entre nosotros, poblada de palabras y sentidos, que se da ms profunda cuando nos visita Ignacio Invierno? Es por esto que mi nica pena es saber que para que yo exista, Ignacio Invierno debe, necesariamente, emprender su partida. Ojal amigo, que desde donde ests, escuches mis trinos y entibies tu corazn pensando que te quiero. En mi recuerdo podrs apreciar tus bondades y bellezas y disfrutarlas durante tu estancia en estas tierras. Autora: La lluvia ha cesado como por encanto. El gris desaparece. El sol con timidez seca la tierra y, cuidadosamente, enjuga las gotas de agua que an viven sobre las hojas.

Alondra Primavera: Les pido disculpas porque he hablado en demasa. No tengo muchos recuerdos de mi pasado. Cada vez que me presento es como si fuera la primera vez que lo hago, soy una promesa que en la madurez del verano ser alimento para el espritu y para saciar el apetito de animalitos, nios y ancianos, soy apenas el comienzo de la vida. Dentro de m galopan bros guitarrosos y bailo zapateando la cueca chilota cuando me da por hacerlo. Segn cmo brille el da, tambin zapateo moviendo el talle, pensando que as lo hacen en las cuevas de Andaluca. As, camino y bailo mi tiempo segura de mi hermosura, abierta al amor. Soy el grmen del amor que entre los humanos tambin brota. Autora: No es fcil describirles a Antonio Otoo. Hombre maduro que peina canas, de hablar pausado y seguro, mira a cada contertulio a los ojos antes de empezar a hablar. Usa ropa holgada que acenta su delgada figura de piernas flacas y largas. Todo l es caf, de diferentes tonos, pero caf. Ojos caf, piel canela, ropa caf chocolate y beige. Su camisa es amarillo oro acercndose a un tono caf novedoso. Personaje austero y meticuloso. Disfruta con un trabajo bien hecho. Si lo encuentras por ah y lo saludas, por su respuesta sabrs que aunque aparenta ser hosco, en verdad es tmido, habla directo y solamente lo necesario. No confiesa su edad, en cambio dice, que su experiencia pesa como si tuviera ciento veinticinco aos. Antonio Otoo, mudo y cabizbajo mientras escucha, atiza el fuego agregando lea seca. La llama se levanta alumbrando la habitacin mientras la tarde se desvanece para devenir en noche. Los amigos -como a todos suele sucedernos- caen en el embrujo de los colores de las llamas vivas. Si pudiramos escuchar con claridad su silencio, oiramos mariposas volando en Invierno, miles de pensamientos buscndose unos a otros, chocando por el apuro los ms jvenes. Otros, acostumbrados a la luz del fuego, se sientan en el rincn de un pliegue y conversan con respeto, buscan armonizar las ideas que con fortaleza expresan. Da la impresin que habitando este silencio, los amigos podran existir sin que los viramos, sin percatarnos que a veces un silencio habitado de mariposas, dice ms que muchas palabras. Antonio Otoo: Soy tu salvacin Rosa Verano. Llego justo a tiempo para que la tierra agotada luego de parir alimentos en abundancia, me reciba con alivio. Me corresponde ordenar la casa, guardar los frutos secos y llenar los silos de granos. Dicen que soy el descanso, desconocen mi trabajo. Arreglo los cercos para que los animales no escapen. Limpio las canaletas para que el agua que viene pisndome los talones circule por donde debe y no penetre en las casas. Muy importante es asegurarse que el lugar donde se guarda el forraje se mantenga seco. Hay que prepararlo todo para disfrutar de un buen invierno. Mientras realizo estos trabajos, el viento me susurra

palabras de aliento recordndome el fro que se avecina. Ignacio Invierno, ahora que estamos compartiendo la misma mesa, quiero decirte algo importante, para ti y para los cuatro. No soy hombre miedoso, no podra temerte. S, te valoro ms de lo que piensas. S que el agua que dejas caer sobre la tierra es primordial para su recuperacin. Por eso disfruto mi trabajo antes que llegues. Me gusta sentir que nada le faltar a la gente cuando tu ests presente. Lo nico que te pedira, ms bien te pido, es que te cuides de los excesos, t bien sabes que la pobreza hace vulnerable a los humanos, a los animales, y las siembras. No es, querido Ignacio Invierno, el fro lo que la gente teme, sino el desamparo y olvido de la sociedad de la existencia de tanta precariedad. Es como si los pobres fuesen transparentes, salvo cuando los necesitan para los trabajos ms duros, ms repetitivos, o los que no tienen sentido. No me asustas Ignacio Invierno cuando tocas campanas roncas avisando tu llegada antes de tiempo. Me gusta tu belleza glida, fra al punto que los das y las noches parecen detenerse. Eres un ciclo de la naturaleza, eres lo que eres y no est en tus manos dejar de serlo. Los cuatro somos indispensables para la infinita recreacin de la vida. Son ellos, los humanos, los que pueden elegir y organizarse para que la necesidad extrema no toque ninguna puerta. Es maravilloso lo que ocurre entre nosotros cuando nos invitas a caminar por el bosque, encontramos una cabaa, nos sacamos el fro del cuerpo alumbrados por el fuego y nos reconocemos en el dilogo que discurre contento. En soledad aoro estas conversaciones, el intercambio de afecto e ideas se hacen presentes y son para mi un tesoro. En realidad, si no recordara estos encuentros, tendra que pellizcarme para estar seguro que estoy vivo. Contigo veo cndores volando ms all de la nieve. Ellos, desde su libertad nos escuchan e invitan a soar despiertos. Es cierto, mi trabajo es pesado y no se ve el fruto. Pero, no imaginan mi gozo cuando quito mi capa de los hombros, la extiendo como alfombra de hojas secas sobre los senderos que me conversan mientras mis pasos, sin querer hacerles dao, las pisan. Los domingos descanso. Cierro puertas y ventanas y doy libertad a mis mariposas. Luego de unas horas ellas mismas me levantan en vilo y me depositan sobre la cama. Al da siguiente amanezco con la luz del da, me desperezo y me siento como nuevo. Esa es mi vida. Miren!, el fuego y las llamas rojas ahora son brazas rojinegras. Todo cambia, todo, hasta lo que pensamos de nuestra propia esencia. Autora: Algo cansados los amigos se asoman a la noche y en un enjambre de estrellas cuelgan sus ilusiones. Tal vez, nunca sabrn que acaban de inventar un nuevo rito para

completarnos aceptando las diferencias, sin dejar de ser lo que somos. Ignacio Invierno: con voz de ceremonia, muy lenta y bien articulada, abrazando a sus amigos, dice: No saben cunto les agradezco que acepten mi abrazo fraterno, que hayan soplado lejos del hemisferio el temor que yo senta que ustedes me tenan. Ya no lo siento. Descubr, conversando los cuatro, -quiz debo decir, record-, que el movimiento de la tierra alrededor del sol es lo que nos une sin que ninguno de nosotros pierda su identidad. Somos parte de lo mismo sin parecerlo. Lo sabemos y lo olvidamos, lo volvemos a saber en cada encuentro y lo volvemos a olvidar. Somos la vida que da vueltas mientras el sol alumbra distinto a cada uno de nosotros, a cada quien a su tiempo. Alondra Primavera: en tus bosques, Ignacio, viven duendes y hadas, bailarines y bailarinas, innumerables poetas y pintores, msicos, artesanos y gente de ciencia. Nacen contigo, son lo que eres, brotan del dolor, la belleza, el asombro y la alegra del fuego y de la nieve. Pese a que somos tan distintos creo que congeniamos. T pones la reflexin y yo mi irreverente alegra. Ignacio Invierno: Gracias amiga, tu alegra me llega en el momento preciso y como anillo al dedo. Gracias te doy Antonio Otoo, por retirarte sin lgrimas cuando llega mi tiempo. Te admiro. Si t no arreglaras los techos, no guardaras alimentos, para m sera agobiante y doloroso dejar caer el agua, soplar el viento a lo que ms pueda y tronar en los cielos hasta sacar chispas. No podra realizarme como lo que soy, ni llamarme como me llamo, Ignacio Invierno. Los cuatro somos sinfona, cada uno con su solo para lucirse y continuar celebrando la vida que transcurre milagrosamente. Alondra Primavera, con sus sentidos extendidos y risa montada en volantines colorinches que los nios elevan; Rosa Verano, que se entrega generosa en cada parto de flores y frutos de la tierra, camina buscando moras, desgrana choclos y se baa en las olas del Pacfico. En las noches teje sueos y su amor y desvelo alcanzan para todos los que estn cerca de ella; y Antonio Otoo, que sin escndalo cuida que todo est como se debe a mi llegada, siempre confiando en nosotros, pues l no alcanza a saborear los frutos de su esfuerzo. No sabemos cul de nosotros es el primero, pero s estamos ciertos que uno precede al otro que antecede al siguiente y que cada uno de los cuatro, en la soledad de su tiempo, espera el prximo encuentro para completar su existencia. Somos lo mismo sin ser idnticos y tambin somos hermanos, hijos de la misma tierra, del mismo sol y del mismo universo. Nos mantenemos apegados a la vida por la misma fuerza que compacta el agua de los ocanos y todo lo que conocemos, sean piedras,

rboles, nubes, volcanes, o seres vivos. Y rodamos por el universo, acompaados del mismo viento, quin sabe adnde ni hasta cundo los violines y los pjaros cantarn con nosotros.

Silvia Alarcn guila(Cuento ) Conociendo a Manuel Hace ya mucho tiempo conoc a Manuel. Alma de nio, amigo de mi padre, alegre comunicativo, era periodista viva solo, haba llegado de Santiago a trabajar al diario de la ciudad, los libros fueron lo que nos acerco, el escriba cuentos y relatos, paso a ser alguien muy cercano y querido por todos. Un da llego serio y preocupado y nos comunico que regresaba a Santiago, nos sentamos en la terraza y pasamos un largo muy largo rato en silencio me confidencio que su familia lo esperaba su padre haba fallecido, me abrazo y me dijo que habamos sido su familia en esta etapa de su vida que siempre nos tendra presentes y Manuel se fue, de el quedo su calidez y el abrazo carioso. Reflexionamos la amistad, cuando cabe en un palpitar.

Patricia Panchana CubillosRespuesta a la pregunta: imagina un encuentro entre cuatro personajes invierno, otoo, primavera y verano. EL ENCUENTRO ENTRE LAS ESTACIONES CADA UNO DE ELLOS LLEGA SIENDO LO QUE LA VIDA LES OTORGO COMO CAPACIDAD Y DON: El invierno se encargo de citar a travs del llamado de las estaciones. As fue como el otoo, la primavera y el verano se enteraron que se les requera para una reunin en la cual el invierno esperaba acordar algunos aspectos del trabajo que cada uno realiza. Uno a uno ha ido llegando. Momento I: Una breve presentacin de los personajes en reflexin: OTOO: Silencioso, intenso, creativo, misterioso, cercano, de temer, anunciador de feroces cambios, habitante de cada celda de vida. Incorporado como informacin permanente en la respiracin de cada espacio de vida presente ayer, hoy y maana. Hempieterno compaero viajante de la vida. Guardador de fantasas y ansias. Es la contraccin de un orgasmo, es el suspenso antes de la nada aparente fugaz.

Compaero de lgrimas, de desencantos, de la melancola. Eres Rodolfo, que en cada pliegue de su piel atesora vivencias, placeres, dolores, saberes. Eres l majestuoso, de profunda mirada, de voz ronca, salida de las entraas, con la fuerza del que amo, crey y an espera. INVIERNO: Viento danzando en la piel, hielo penetrando el cuerpo, cubriendo las montaas, los techos, aislando a los aventureros, anegando espacios de vida, mgico momento que crea la falsa idea de lo vacuo, momento de la vida en que habita la muerte en cada segundo, en cada casa, en cada jardn, en los ojos de los que estamos, de los que se fueron, de los que vendrn. Momento que asegura que es eterno y no pasar. Se aduea de todo como la lloronas de los funerales sureos, donde pareciera que nadie mas existe y que el que no esta lo era todo, aunque ellas nunca lo vieron. Dulce momento nostlgico que invita a soar, a vagar por lo infinito, lo imparable, en la vida. Danzante meloda sagrada que enriqueces los campos, lavas los muros, purificas nuestras almas, se gratificante al mirar, extrao fenmeno natural, tan natural que sabes cundo, dnde y por cunto estar. Danzarina sinfona de penetrantes sonidos, compaera de la energa profunda bajada desde los cielos. Casi suenas a coros de ngeles en un momento de plenario. Eres Mara, la que al mirar pareciera que no re, que todo es dolor, que todo fallo, que todo es un No. Eres Mara como el invierno, guardadora de misterios, de conocimientos, de experiencia, de herencias. Eres Mara invierno, la que siempre espera, all a manos abierta de par en par, grandiosa aoras al que vendr. PRIMAVERA: potente momento de parir, de gemidos saliendo de la tierra, de los troncos, de las ramas, de los cascarones, desde miles de madre que brotan llenas de vida secreta, nacida en silencio. Expectante momento de manifestacin de la creacin. Todo estaba all donde miramos a cada momento y no veamos. En lo invisible siempre esta la vida, donde crees no hay esta todo, donde reina el silencio si callas encontraras voz, respuesta y orientacin. Momento en que lo que no estaba se muestra, se despliega y abre a la vida toda su vida. Conjuncin de energas que lo remueve todo. Se abren ventanas, corazones y mentes. Todo asoma y se muestra. Cada fruto en su lugar, cada cual reconoce su fuente madre. Jams vers a una manzana nacida en el naranjo, identidad integrada, reconocida y aceptada. Eres mi Macarena, recin estrenada a la vida, inocente, plena, intensa, sabia, la risa esta en ti, todo lo creas y lo crees. Eres primavera traviesa, eres la gitana que baila en cada momento de parir. VERANO: Borbotones de agua, maletas, viaje, hojas verdes, racimos de uvas, olores mgicos a comidas olvidadas, reencuentros, placeres, abrazo de calor dado por el sol, ropas al viento, todo liviano, todo sensual, todo huele a vida a procreacin, disfrute y cosecha, momento de celebracin y de calma. Calma en lo intenso, para medir el justo

momento del equilibrio. Risas, eres ngel, observador, gozoso, buscador, calido, expectante, eres creacin y sensual conquista de vida. Tarde de siesta bajo el sol, nadador entre olas y soles. Conversador calmo de la vida de otros. Aroma a jazmn, a naranja, a arena, ros y rboles. Eres el que espera al sol, tendido en el brazo fuerte de un rbol, la llegada de las sombras, de las lloviznas, para dar rienda suelta a las hojas que brotaran liberadas de cada rama hasta la cuna de la tierra. Momento II El invierno reflexiona Hace tiempo que parado aqu donde me situ el proceso de dar vida no logro saber de ustedes, no ha sido posible que nos encontremos nuestros ritmos son diferentes, es como si caminramos en tiempos paralelos. Ya vengo cansado de tanto viaje. Cuando pienso en ustedes trato de recordar si alguna vez nos hemos visto, seala el invierno, pues la verdad que he venido tantas veces hasta ac, o yo me he quedado ac y ustedes han seguido el camino que desconozco, de ser as porqu no me han invitado. A veces siento que me temen. Esta soledad tan interminable, aunque presiento que en algn momento me encuentro en ustedes o ustedes en m?, como sea aoro esos momentos de hojas crujientes en el suelo, viento tejiendo entre las casas, las personas, los cielos, el mar, los bosques, el agua. Lloviznas calmando las heridas que queda en cada rama, en cada tronco, en cada espacio que se repliega a dormir. T eres mi prembulo, el inicio del silencio. No se porqu no me hablas, te vas antes de que yo llegue y me llenas de soledad, de intranquilidad. Hueles a profunda humedad, a estacin de trenes pronta al abandono suenas a pequeos silbidos sobre los techos de la ciudad. Te presentas tan inestable inquieta, desorientada. No eres invierno No eres primavera Menos verano Quin eres. Tal vez si te busca en mi encuentres la repuesta a tu identidad y a tu nombre. Si nos mirramos podramos saber de dnde somos y a dnde vamos en el mar del misterio, de

lo divino, de lo sagrado. Es como cuando los padres miran a los hijos y los hijos a los padres encontrndose unos en otros. Por milenos me antecedes y desde entonces que no me acoges. Aqu te espero o dime dnde voy y te encuentro. Sin ti me siento desprotegido. Y t de mirar travieso, que te crees duea de la vida, tan segura de que la vida esta slo en ti. Caminas duea de todo lo que habita aqu y ms all. Vives como si slo existiera el hoy, nada ms que hoy. S, puede ser tambin lo siento yo, seala el invierno a la primavera, cuando estoy vagando por las calles solitarias, por cerros, valles. Soy el todo. No te cuestionas hermosa calidez, no hablas contigo o con el zumbido de la vida cuando llega a ti. Te miro y me reconozco en tus hojas y frutos. La luz que entregas se genero en m. Te miro y creo que te conozco, aunque huyes. Me gustas, surges de la nada, aunque todos te esperan, te presiente, te aman. Cuando llegas como invitada esperada y deseada todos se abren y se disponen. No cuestionan, eres t y se te desea. Todo dispuesto a la vida, que sin energa acumulada no sera nada. No te preguntas de dnde vienes, quin eres, porqu esta es tu labor en este espacio de existencia. No te preguntas primavera. Brotadas en medio del camino las miro y las nombro dedal de oro, cactus florecido, concierto matutino de trinos calido abrazo del viento, llovizna que bautiza lo florido la vida. T sabes lo que haces. Aunque ignoras de dnde vienes de quin vienes y a quin precedes no sabes de tu familia. Hueles al jazmn que me enamora, me arrulla tu zumbido de trinos en el manantial. Estoy dispuesto a fugarme contigo, tal vez de esta unin brote un nuevo momento, una

creacin amigable a la vida. Podremos crear familia, podrs saber dnde se te contiene. Espero que me hables, que pronto me digas, y ustedes tambin, porqu huyen, quin cree que soy, qu esperan de m. Hablen conmigo van a ser las primeras voces que en aos hablen conmigo de mi. Quiero saber de ustedes quin creen soy. Yo tengo una vaga idea, cuando la retomo y la escucho desde mi voz interna, me emociona, aunque luego digo no ha de ser que esto es pura vanidad, creer que desde lo que muere, se contrae y desaparece puede brotar la vida. Yo lo he visto, lo he sentido, por mi viaja ese mensaje de lo circular, lo integral, lo que no deja jams de existir. La Vida eterna. Para ti seor de lo pleno mi gratitud, slo por ti vale la pena pasar momentos de soledad. T generas milagro diario, anunciando que todo se puede, que ir mas all es posible. Asomas con frutos, con espacios de encuentro, de amor. Pieles morenas, manos callosas, trabajo de trillas, cosechas sudor, invitas al descanso a la conquista. Navegan aves surcando el azul del mar, de los ros del cielo. Dilogos de amigos y enamorados. Momento marcado de encuentros de risas al viento de vida a la Intemperie Sin miedo a la soledad.

Gozoso momento en el que te muestras luminoso, y permites a todos sentirse dueos de sus tiempos, anhelantes de conquistar. Las tardes de siesta generosas en horas permiten arropar cuidados personales. Momentos III Los tres responden Tus preguntas seor trataremos de responder, aunque conoces parte de lo que diremos aqu va para ti. Nos asustas con los gritos de truenos que elevas para marcar tu llegada. Tus vientos derriban y atormentan a rboles, nios, ancianos y techos. Nada te importa inundas, muestras podero para que nos mantengamos a raya. Cuando hemos tratado de llegar antes nos alejas con fuertes helas, con la indiferencia con la que estableces territorio. Tu mirada, sin sonrisa, sin calor nos seala que nos quieres lejos. De dnde venimos, a dnde vamos, familia. Insinas que podramos tener alguna relacin, algn parentesco. Si as fuera de que servira, cada uno de nosotros precede al otro, no podemos cambiar de ritmo. La ruta se estableci y as lo hacemos desde siempre. No porque ocurra siempre, seala el invierno, ha de seguir as. Es momento de mirarnos. He de reconocer, dice la primavera que la voz del invierno retumba en mi, casi como si furamos cercanos. A mi me insinas soledad, esos momentos en que todos quisiramos huir para no enfrentarnos a nosotros mismos, tu nos obligas a mirarnos a los ojos en esos das en que el fro evita que nos movamos mas all de nuestro propio espacio. T eres un gigante poderoso, que se aduea del todo cuando ingresa y pronto dejas libres los espacios para generar el renacer. Si sabes por donde nos encontramos, como es que nos relacionamos, si somos familia o no, cuntanos estamos esperando. Tratare de sealar lo que he pensado sin vanidad, pinselo antes de negarlo o burlarse. Un da al estar al medio de un crisis, en que la lluvia no responda a mis ordenes, el viento decidi tomarse el espaci sent que era tiempo de cambiar y llame a la primavera, que logro renacer gracias a las energas concentradas en la naturaleza y que se haban mantenido bajo mi cuidado. Sent que la primavera era mi hija, ella nace luego de mi presencia sin mi no existe. Reconozco que mi padre es el otoo, seor de los misterios que prepara mi llegada sin l no puedo presentarme. No sabra cuando entrar si no veo caer la ltima hoja o palidecer al sol, esas seales me indican que es la hora. Si tu verano trataras de entrar a esta sinfona cuando las hojas caen, perturbaras el orden establecido, alterando la esencia y el saber de cada uno de nosotros. Somos familia, cada uno cumple una funcin y nos relacionamos en silencio sin establecer como ahora lo que queremos y quienes somos. Necesitamos del otro para ser y todos juntos

somos. Nos contenemos unos a otros, as logramos traspasar el tiempo. Solos y solo para nosotros mismo el sentido de lo que somos se pierde. El sentido de mi quehacer se lo da el pertenecer a una familia, es decir a ustedes, y tener certeza que la funcin que tengo es la que de vocacin deseo hacer, dando sentido al quehacer de otros. Es extrao creer en esta relacin, aunque explicada as la siento ma y podra reconocerte padre, dijo la primavera. Cuando el silencio me habita suelo detenerme y crear, recrear todo lo que luego mostrare al exterior. Es estar en reflexin sobre los cambios a hacer. Es difcil aunque, menciona el verano, de no haber una pausa intensa como la tuya invierno no podramos renacer cada ao desde hace miles. La relacin familiar me agrada, ya no ser solo el verano sino parte del quehacer de toda una familia. Me sent siempre el desconocido, el momento sin importancia, sin nombre personal aunque ahora veo que para renacer, para madurar, para dar frutos, para trascender primero he de mudar. Yo inicio el momento, doy la pauta, cada quien pone el nombre a la muda de los rboles la llaman cada de hojas, para otros tendr un tono personal. Mudar, transforma los momentos, dar contenido, all tu invierno que an me asusta, te aseguro ya no huir, das contenidos a los silencios, a los estados de soledad, a las sensaciones de abando, de desproteccin. Para renacer y crecer hay que mudar dejar atrs lo que ahora no emplear, llevar con uno lo que requiere para continuar. Viajar con el equipaje justo y necesario. Aprender a ser fuerte y flexible como el bamb. En un momento de silencio sent y vi lo circular, lo divino, lo eterno. El invierno cuenta lo que percibi en los momentos de fuerza en los que vive. "estoy entre hojas, muchas hojas tersas, coloridas, han cado recin desde miles de rboles del mundo y al mirar no falta ninguna. Cada arbusto, cada rbol, cada planta las contiene nuevamente...es mgico. Cae una y nace otra es perfecto, nada desparece cambia de forma, habita un nuevo espacio. La tierra me cobija hmeda, materna, pariendo siempre, siempre muriendo. Permanezco en este espacio sin tiempo, de mltiples habitantes y unipersonal a la vez. Estamos todos y a la vez slo yo...solo yo estoy aqu entre races, piedras, y pequeos bichos y gusanos. Estoy enredado entre tanta raz....en qu lugar estoy...sin pararme logro ver, sentir y dimensionar este profundo y extenso espacio. Hasta no hace mucho senta que estaba en deuda con la vida, con ustedes, conmigo mismo, sobre todo conmigo...ahora aqu no creo estar en deuda...liviano tranquilo habito esta cama de hojas, races. Si ha habido deuda ha quedado en un espacio diverso, trascendente. Ac habito en la seguridad de que voy a travs de las races, de las hojas, del viento, de los bichos, de los colores, del tronco de aquel enorme Pehun. Ac vida/muerte aliadas, invierno y verano, amigos y no enemigos.... Cercanos invitadores a no olvidar lo vital del estar y ser. Ac transformado en una nueva expresin de la

vida...voy a travs de cada hoja, raz, bicho, viento traspasando las barreras, aqu en libertad soy uno en todo o con el todo...Contengo la vida, en mi habita el otoo, el invierno, la primavera y el verano. Miro tranquilo mi ayer retomo las perdidas y las ganancias, ame y me amaron, di y recib...todo fue como esperaba?...No por supuesto que no, fue como la vida en su hacer sincrnico determino. Me queje de los dems, de lo distante y sin sentido, me queje de lo no quejable, me queje hasta de quien me dio la vida, me doli lo que vi ocurrir, lo que espere ocurriera y jams ocurri. Hoy aqu limitado por el infinito quiero hacerlo todo y traspasar las barreras y permitirme ser yo....." Es como si todos furamos de las manos, seala el otoo, queriendo huir del otro cuando ste se manifiesta y es el que es. Se hace difcil aceptar que somos individuales y a la vez familia. Sin esta constelacin de familia y trabajo no podemos dar sentido a lo integral y sistmico del existir. Reflexionan primavera y el verano. Solo si nos miramos en el otro se puede encontrar, sentir y dar sentido a lo humano trascendental. Fijado solo en las metas individuales se busca ser siempre primavera, evitando ser invierno, o tal vez otoo. Evitamos fracasar o aceptar el dolor, solo se acepta brillar. En este mar de lo eterno la soledad es diaria El sin sentido la brjula que nos lleva al despeadero de ah a la no Existencia. Melanclicos distantes ajenos al otro

buscamos a ciega el xito los aplausos los premios. Al momento de lo eterno lo nico que llevamos es lo amado lo aprendido.

Ana Mara PintoLas cuatro estaciones Otoo Ay cuanto tiempo tierra sin otoo y como pudo vivirse almacena sueos Oda al Otoo Pablo Neruda Me encontr con el Otoo, en mi cumpleaos nmero cincuenta. El era un hombre alto, delgado de mediana edad, algo canoso. Callado y reflexivo. De costumbres austeras y vestidos oscuros. Ocupaba su tiempo almacenando sueos. Los sueos que surgieron en verano y primavera. Los dejar protegidos del invierno. El Otoo ya no tena pareja, no la necesitaba, aunque a veces la aoraba. Me cont que tena alianza con la tierra. Invierno Hay algo entre nosotros para otros eres bruma. Tus aguas lavan el mundo. Lavan el rostro de la tierra.

Oda al Invierno Pablo Neruda Cada da son mas recurrentes mis encuentros con el Invierno Es un hombre de mediana estatura, robusto, de brazos fuertes y voz de trueno. Sabe que es el mas viejo, pero tambin el mas sabio. Sus aguas lavan el rostro de la tierra. Hacemos tertulias con el seor viento y la seora lluvia. Primavera Temible rosa loca cuando entras a todas las casas de los hombres. Oda a la Primavera Pablo Neruda Hace mucho tiempo que dej de ver a esta mujer- nia, adolescente. temible rosa loca. Bien formada. Mas bien rellenita. De agresiva melena cobriza, de rizos que se enredan con la brisa. Viste con colores atractivos, gusta del amarillo fuerte, del azul y de todos aquellos que llaman la atencin. Tiene modales provocativos. Busca desesperadamente a su pareja. Debe dejar descendencia. Verano Sol terrible y paterno sudoroso, arden las sementeras Oda al Verano Pablo Neruda Cmo me recuerda a m, esta seora joven. Alegre y deslenguada. Que luce segura su evidente estado de gravidez. Amiga del sol terrible y paterno, con sus pies bien puestos sobre la tierra, le hace guios al otoo para que se retarde. Opiniones de las otras estaciones respecto del Invierno Ahora que las comunicaciones estn a la mano, que la globalizacin est presente, el Invierno se decidi a ocupar Internet y le mand un coreo al verano de este tenor:

Dime Verano, tengo la curiosidad de saber que piensas de mi, que en cierta forma soy tu oponente. A Otoo y a Primavera los tengo al lado y ya les he dicho a cada uno lo que corresponde. Para m, Otoo es un presumido y me deja mucho trabajo, el que l no alcanza a hacer. A Primavera la quiero, porque es joven, alegre y me permite que mis aguas y mis vientos jueguen con ella. A ti, Verano puedo decirte que envidio tu seguridad y el que todos te quieran. Te PIDO que NO derroches mis aguas que ya son muy escasas. Respuesta: Invierno@coolmail.com Hola Invierno, tu all y yo ac en el hemisferio Norte. Gracias por querer conocerme un poco. No tienes porqu envidiarme, a cada uno lo que le corresponde. (no te olvides de la parbola de los talentos). Te respeto por tu fuerza y bravura, aunque eres duro con los mas desprotegidos. Tambin se que no es tu culpa, como no es la ma el calentamiento global. Qu bueno que podamos dialogar, talvez as logremos algo positivo. Djame un saludable hemisferio sur. Chao La seora Verano Otoo y Primavera supieron que Invierno quera saber sus opiniones, por lo que le enviaron va email, los siguientes mensajes. Hola Invierno: Me haces trabajar muy de prisa tantas cosas que tengo que guardar! Me asustas con tus apuros y otras veces con tus retardos. An as, creo que podemos conjugar nuestros esfuerzos para tener un mundo mejor. Mi mail es otoo@guardamail.com Con respeto Otoo Primavera escribi: Seor Invierno: A veces me das mucho susto, porque no te quieres ir. Me pareces sabio y necesario, ya que sin ti no podramos existir.

Me gustas cuando me mandas la brisa, un viento suave y algunas gotas de lluvia. Ojal que el prximo ao te alejes de los fros polares. Mi mail es rosaloca@tibiomail.com Hasta pronto Primaverita

Escribe un cuento basado en que Narciso encuentra en una playa las alas de Icaro

Chelyn WongICARO, NARCISO Y LAS ALAS PARAPENTES. Caminaban por una playa de arena blanca, de suave oleaje y agradable brisa. Un grupo de jvenes, los que cantaban hermosas canciones de amor. Estos jvenes eran todos amigos de la infancia, por lo que eran muy unidos. El grupo se compaa de seis jvenes y cuatro jovencitas. Todos ellos nacidos y criados en este hermoso lugar, una pequea ciudad balneario baada por el alegre oleaje del mar, acariciada por la brisa marina en complicidad con el viento, que acariciaba suavemente los rostros de estos felices jvenes que caminaban por la orilla de la playa. Un joven del grupo llamado Narciso, que era el ms bello, adems de ser un jovencito voluntarioso, egocntrico y muy poco prudente, les dice:-amigos Ven ustedes un objeto sobre la arena? -sin responder los muchachos y Narciso echan a correr por la arena en direccin del objeto antes visto. Al llegar al lugar en que se encontraba el objeto, es Narciso quien lo recoge exclamando Pero si son las alas parapentes que le fabricara a Icaro su padre! uno de los muchachos le dice a Narciso que sera la correcto ir donde el pap de Icaro y contarle del hallazgo y luego a las autoridades ya que Icaro est desaparecido y es buscado por sus padres los que estn muy angustiados por su desaparicin. Hace casi una semana que se busca en todas las playas del lugar y alrededores a Icaro. Para ello se ha movilizado la polica, bomberos, grupos de socorro y los vecinos sin resultado alguno. Pero Narciso que es un muchacho voluntarioso no acepta razn alguna y se aduea de las alas parapente del desaparecido Icaro, desoyendo las splicas y ruegos de sus amigos se dirige hasta su auto pone las alas en el asiento trasero y a toda velocidad se dirige hasta el acantilado lugar muy peligroso y prohibido por las autoridades, debido a los accidentes ocurridos en este lugar. Las gentes del lugar bautizaron el acantilado con el nombre de El Soplo del Diablodebido al fuerte viento que viene del mar, el que forma un remolino en la cima del acantilado que adems es el ms alto de casi toda la costa y en el fondo hay un enorme roquero imposible de llegar a l, por las grandes olas que rompen sobre el mismo. En este lugar en los ltimos aos han muerto ms de veinte personas entre lugareos y turistas los que hicieron caso omiso a las recomendaciones y advertencias de los letreros colocados en el lugar por las autoridades. Narciso llega a la cima del peligroso acantilado y sin mediar consecuencias saca del auto las alas parapentes y hace uso de ellas, sus amigos llegan unos minutos despus al lugar casi en el instante en que Narciso emprende el vuelo hacia el sol, pero con tan

mala suerte, porque una rfaga del soplo del diablo lo tira en picada contra el roquero, encontrando la muerte en forma instantnea, el mar besa los rubios cabellos ensangrentados de Narciso, mientras que las alas parapentes de Icaro se pierden en la inmensidad del ocano. Jams se encontr el cuerpo de Icaro que al igual que Narciso quiso volar hacia el sol.

Carmen Obreque MoralesPregunta . Cuento en Narciso encuentra en una playa las alas de ICARO. San Narciso Narciso encuentra en la playa las alas de ICARO. Se conmueve, siempre supo que estaba destinado a convertirse en angelito. Su mam y su ta decan una y otra vez, si este chiquillo es como santo, es pura pureza, mrale los rulos y su carita rosadita (Que ninguna yegua lo manche con sus cochinadas le rezaban a San Sebastin). El se vea as, con los ojos perdidos, como San Jernimo, con sus presitas al aire, gordito y ruciecito, como los querubines del Rubens. Recuerda como quedaba embobado mirando en la capilla de la poblacin al Arcngel Gabriel. Esos brazos, el porte, el todo. Emocionado hasta las lgrimas se enfundo las alas. Tomo vuelo y en un abrir y cerrar de ojos, monto sobre las nubes ms all de lo visible para ojo humano. El mismo sol no pudo abatirlo, porque su brillo interior, de ngel perfecto, opacaba cualquier otro astro. Lo logro, volaba. El era prueba viviente que la perfeccin es posible, y que esta slo tena un destino, su alma. Loco de alegra, a ms no poder, decidi que era el momento para compartir con el gnero humano la posibilidad de ver y tocar, en vivo, al ser ms perfecto, despus de Jescito. En el viaje de regres iba planeando como le dira a su madre que le cosiera una tnica verde amatista, y le pedira a su ta que le bordar con hilo de ese dorado, igual que los curitas en esas fiestas que hacen. Cuando volvi a la poblacin, todo se haba trastocado. Su madre y su ta, en su ausencia y con la necesidad imperiosa de llevarse el pan diario a la boca, se haban ido a trabajar de sanhucheras a la boite de don Arturo. Estaban cambiadas, envejecidas e irreconocibles. Las noches, el humo y el contacto cotidiano con esos mundos, las haban transformado. Narciso not que estaban adems medios locas, se rean a carcajadas y vestan con un dejo parecido a las bailarinas. Haban perdido ese toque elegante y distinguido que a l siempre le inspiro la seguridad que l no perteneca a ese lugar. La poblacin tambin haba cambiado, se vea ms sucia y oscura. Se senta el peligro. Los vecinos miraban de reojo y los nios traficaban sustancias en la esquina. Quizs siempre fue as y nunca lo haba querido ver, o nunca le interes. Lo cierto que, en este actual rol

de ngel, vea con claridad que era cada ser de su minsculo mundo. Incluso, lograba visualizarse as mismo, se vea de piernas cortas y guatn, con la nariz aguilea, y ese feo pelo ralo. No tena nada de poto. Pero su torso caa suave, se vea bonito. En este estado de cosas, un rayo de luz le lleg. Logr entender que si las cosas pasaban era por algo. Asumiendo que su angelitud actual, agarr sus alas y pusose a predicar en la esquina. Fue de casa en casa y moraliz sobre el actuar personal de cada uno de sus vecinos. Tom a su madre y la salv, junto con la loca de su ta, de ese antro de vicio, del cual l solo conoca por referencias. Luego, fue a la radio local y a la televisin y cont sobre su experiencia. Habl de los pobres y el desarrollo humano desde el ser, plante una hiptesis, la angelitud, una posibilidad humana?. Un editor le propuso un libro para escribir sobre la experiencia, le llamo al libro: El toque de un ngel. Narciso, dedic los ltimos 160 aos de su vida a dar charlas por distintos pases de Latinoamrica. Sus crticos rumorean, que en la oscuridad de la mansin, en las parcelas que compr a las afueras de Santiago (a expensas de la venta de sus best sellers), levant una secta, para su auto adoracin.

Ada CaresCEGADO EN LA AUTOCOMPLACENCIA NO ENTENDIO EL REGALO Es el atardecer de un caluroso da de verano en la isla Andros en Grecia. Narciso camina con paso firme y decidido por las blancas arenas de la playa, en el mar Egeo; su figura irradia satisfaccin, las mujeres lo miran y admiran, los hombres lo envidian, es un joven hermoso, atltico, bronceado. Decide trotar, me har bien piensa, el ejercicio fortalece mis piernas. Mientras trota mira su sombra que le adelanta, arregla su pelo con las manos, no mira el mar a pesar que luce un hermoso azul profundo. De pronto, ve caer ante sus ojos una enorme pluma de un color indefinido, se detiene sorprendido, sobre la arena hay muchas ms, enormes plumas tornasoladas, las coge, algunas estn unidas por pedazos de cera semi derretida, decide llevrselas; mira la hora en su fino reloj y se apronta a regresar al hotel. Al llegar recoge la llave de su habitacin. En el hall lo ve la mucama, una joven morena, delgada, de grandes ojos soadores, le llaman la atencin las plumas que el joven lleva: don Narciso quiere que las ponga en un jarrn en su habitacin? S, gracias. Son hermosas! dice la muchacha puedo quedarme con una? Por supuesto, responde Narciso sin mirarla. Ella elige la ms pequea, saca un libro del bolsillo de su delantal Mitos y Leyendas, busca sin dudas la pgina 8116, lee Mito de Icaro y Ddalo, pone la pluma como

marcador, apreta el libro contra su corazn que late con fuerza (esa es la seal), no tiene ninguna duda sobre la procedencia de la pluma. Narciso antes de tomar el ascensor le dice: por favor, prepare mi traje blanco para la fiesta de esta noche, lucir bien, ahora que tengo la piel bronceada. Con gusto don Narciso, subo enseguida, dijo ella sonriendo feliz.

Katia VelsquezCuento de caro Cuando Narciso encontr... Narciso estaba ya cansado de escuchar sobre su propia belleza, las Ninfas como Eco caan subyugadas de solo verlo, su madre y sus vecinos no paraban de hablar de cuan bello era, y l, sin embargo, se senta cada da ms extraordinariamente solo. De hecho, en los ltimos das la desazn haba tomado cuerpo y se le mantena como un peso en el estmago como recordndole lo poco feliz que se senta en esta vida. En esas cavilaciones estaba, pensando, entre otras cosas lo extraordinario que sera que alguien lo quisiera de verdad por lo que era y no por su belleza. Sin saber cmo exactamente se intern en un bosque, caminaba sin rumbo seguro y sin objetivo definido cuando de pronto se encontr un par de grandes alas en la copa de un frondoso rbol. No tard mucho en darse cuenta que estas alas, un poco destrozadas por la cada, haban sido laboriosamente trabajadas, deben ser las de caro pens, pero quienquiera que fuera el dueo, de una cosa estaba seguro: el dueo volvera por este tesoro. Volvera por ellas porque sin duda lo que tena en sus manos era un verdadero tesoro, producto de un largo trabajo, estaban tan laboriosamente labradas, pegadas, y el diseo! es que el diseo era hecho por alguien que debi haber dedicado muchas horas de su vida primero a imaginar lo que quera, luego a responderse cmo hacerlo y finalmente a hacerlo tal vez con sus propias manos. Narciso pens, en cambio yo, nunca he tenido un amor as, nunca he deseado algo tan ardientemente que me haga dedicarle horas y horas y tener esa ilusin en el da y en la noche y al otro da. Y entonces tom la decisin de repararlas y se imagin cuanto le gustara a su dueo volver a encontrar sus alas enteras. El mismo, de nio, haba tomado clases de carpintera y saba que tena el conocimiento y la habilidad para hacer ese trabajo. Quizs tomara tiempo pero no le pareca una tarea difcil. Al repararlas poda introducirse en la esencia de las alas, entendera como son, su funcionamiento y tal vez sus limitaciones, poda guardar el modelo en su mente y dejara el tesoro en el mismo sitio para que su dueo se regocije al encontrar nuevamente sus preciadas alas. Narciso se tom muchas horas, volvi al bosque muchas veces, se dedic en cuerpo y

alma a su labor, trabajaba con parsimonia y alegra a la vez, en algn momento se le cruz por la mente que quizs por primera vez estaba haciendo algo por otro y tambin para si mismo y esa sensacin le gust. Ya haba imaginado que cuando llegara a su casa hara un par de alas, seran mejores que estas, de un material ms liviano e intentara volar con esas alas, volar qu mejor que volar? Y viajar a otros lugares donde la gente no fuera tan monotemtica con esto de la belleza, y donde no le dijeran esos apelativos del ltimo tiempo que ya empezaban a disgustarle -credo, -adonis y tan bello!....y segua de nuevo la misma cantinela. Volara lejos, hasta un sitio donde encontrara alguien que le mirara en silencio, admirara sus alas regalndole una sonrisa cmplice y tal vez en un instante cualquiera le dijera tmidamente: _ Me enseas a volar a mi tambin?

Marilis SchlotfeldtEs temprano an cuando Narciso despierta. Una vaga desazn lo embarga. De pronto recuerda que el da anterior, cuando al atardecer se fue a contemplar en el espejo del lago, sinti algo que nunca antes haba sentido. Su imagen reflejada era la misma de siempre, plena de belleza, sin embargo experiment una suerte de aburrimiento. Ya se sabe bello, ms que cualquier otro ser humano que haya conocido, belleza que asombra a hombres y nios, y que cautiva a las doncellas, de las que se deja admirar y querer, porque necesita sus mimos y caricias. Se mira en sus ojos y sin embargo no se involucra, porque cmo va a amar a alguien inferior a s mismo?...Sin contar que si procrea una vida con alguna de ellas, la criatura resultante no va a tener sus atributos ya que stos se diluiran con los inferiores de la madre, haciendo imposible que el hijo sea tan bello y tan perfecto como el padre. Y esto disminuira su fama entre los mortales y los dioses. Adems no necesita mujer a quien admirar y adorar. Para eso tiene su imagen, aquella que le devuelve el espejo del lago, la que contempla con arrobamiento varias veces al daY entonces por qu sinti la tarde anterior de pronto esa vaga sensacin de aburrimiento?... Se levanta del lecho no sin antes estirar sus largos miembros, apreciando su perfecta musculatura y vigor, y emprende el camino al lago. Tiene curiosidad de saber qu le sucedi ayer. Se inclina como acostumbra en el borde y se asoma sobre el agua. Al ver su imagen no puede dejar de exclamar: Qu hermoso soy, tan bello como siempre. No acaba de pronunciar esta ltima palabra, cuando vuelve a experimentar aburrimiento. Y

comprende. Lo que le aburre es seguir siendo siempre igualmente hermoso, ni un pice menos ni uno ms. Bueno eso de menos es un decir, ya que por qu va a decaer su fsico cuando hace todo lo que est a su alcance para cuidarlo y mantenerlo en ptimas condiciones. Se alimenta con gran sabidura, prefiriendo las verduras y frutas frescas, la leche recin ordeada, los huevos recogidos an tibios del nido, la miel que le regalan las abejas y los diferentes tipos de tubrculos y nueces, su alimento preferido. Hace horas de ejercicios, para mantener su cuerpo en forma, incluso deja al menos una diaria para la meditacin, que practica con gran fervor, repitiendo siempre el mismo mantra: Soy el ms bellosoy el ms bellosoy el ms bello Adems no malgasta su energa en relacionarse con sus congneres (para qu si dicen puras tonteras), ni menos la pierde en yacer con una mujer. Entonces cul es el problema?...Sin duda alguna es que desea ser ms hermoso an, ms perfecto, tanto como los ngeles o por qu no como los dioses. Se pregunta entonces cmo lo puede lograr. No ser que el lago no es suficientemente importante como para reflejarlo?... Que no est a su altura?... Que sus aguas, solo renovadas por las escasas lluvias, no son suficientes como para contener tamaa perfeccin?... Narciso ha escuchado hablar del mar. Le han dicho que contiene tanta agua que no se vislumbran sus contornos. Y si se encamina hacia l, para verse reflejado en esa inmensidad ms acorde con su belleza sin lmites? Dicho y hecho, al da siguiente emprende el viaje, que segn le han informado, no excede las tres horas de caminata. Su paso es gil, alegre, movido por el motor de la esperanza. De pronto, tras una cuesta, aparece el mar. Narciso se detiene arrobado, sintiendo que rene toda la grandeza y majestuosidad necesarias para su propsito. Baja la cuesta corriendo y se acerca a la orilla, lamida por mansas olas. Trata de mirarse en ellas, cuando, casi con dulzura, mojan cada vez un poquito ms de arena. Pero el agua se le escapa, retrocede, yndose. Narciso se ve obligado a perseguir las olas hacia adentro y hacia fuera. Y as, una y otra vez, sin lograr su objetivo. Adems el mar solo parece reflejar el cielo azul, tomando prestado su color, y Narciso, por ms que trata, no logra verse en l. El ir y venir incesante de las olas, su espuma y la arena que arrastran en perpetuo movimiento, se lo impiden. Decepcionado, decide emprender el regreso. No alcanza a dar un par de pasos, cuando casi tropieza con un objeto de gran volumen, que al parecer alguna ola, durante la noche, bot a la playa. Se aproxima y con sorpresa descubre que se trata de un par de alas, algo rotas, cubiertas de plumas y amarradas entre s con una cuerda vegetal. Su tamao y la forma como estn dispuestas y entretejidas las plumas, indican con claridad que no pertenecen a ningn pjaro y que han sido fabricadas por mano de hombre. O de un Dios?... No sern las alas del dios Icaro, aquel que quiso volar hacia el sol y que en su exaltacin se acerc demasiado, desoyendo las advertencias que el constructor de las alas le haba hecho?...El calor abrasador del astro habran fundido las sustancias con que le haban pegado las alas a

su cuerpo, stas se habran desprendido, e Icaro habra cado al mar pereciendo. Al examinarlas con ms detencin, descubre rastros del pegamento nuevamente solidificado. Ya no le cabe la menor duda de que son las alas de Icaro Narciso decide llevrselas consigo. No haba deseado acrecentar su belleza y ser como un ngel?...Y los ngeles tienen alas, por lo tanto stas, cadas literalmente del cielo, usadas por un dios, son justo las que l necesita. Antes de echrselas al hombro, recoge algunas plumas de pjaros esparcidas por la arena, con el fin de suplir las que faltan. Luego parte de vuelta con su preciosa carga, pensando que Icaro, an siendo un dios, haba cometido muchos errores, que l, Narciso, obviamente no cometer. Actuar con su infinita inteligencia y no pretender utilizar las alas para volar porque sabe que ello no es propio del gnero humano. Menos an se le ocurrira acercarse al sol (haba que ser muy estpido), sino que se las pondra solo para mirarse en el espejo del lago y ver una nueva imagen: la de un bellsimo ngelde un arcngel y por qu no de un dios alado?... Una vez en su hogar, no va al lago. Lo har solo cuando tenga sus alas puestas, y para ello hay que repararlas. Y a eso se dedica Narciso, cosiendo con delgadas lianas las plumas que faltan. Luego se fabrica con fibras vegetales ms gruesas y trenzadas, un hermoso cors al cual cose ambas alas. Lava luego todo el conjunto con agua pura y hierbas del estero y las pone a secar. Complacido y orgulloso mira su obra: las alas han recuperado su pureza original y resplandecen con extrao fulgor. Ha llegado el momento tan ansiado. Se pone el cors, lo amarra firmemente a su torso y luego coloca ambos brazos en sendos lazos que ha instalado bajo cada ala. Da unos pasos para comprobar cuan cmodo y seguro se siente con sus nuevos miembros y gozoso apresura sus pasos al lago. Este le sorprende por su pequeo tamao, comparado con la inmensidad del mar. Sin embargo, hidalgamente, reconoce que el agua del lago cumple mejor que el mar su rol de espejo, lo cual hay que agradecerle. Se acerca lentamente y se detiene en el borde del lago. Respira hondo, tratando de apaciguar los apresurados latidos de su corazn, enloquecido por la expectacin. Luego se arrodilla y baja la cabeza sobre las aguas, como suele hacerlo desde hace tanto tiempo. Lo que ve lo deja maravillado. Su rostro bello como siempre parece tener un nuevo brillo, las alas son su marco perfecto. La imagen en su totalidad, resplandece. Soy un ngel!, murmura. El ms bello ngel que es posible imaginar. Un arcngel ms bien parezcoO un dios, el dios Narciso, el ms hermoso y perfecto del orbe terrenal y celestial. Diciendo esto, se inclina otro poco con el fin de verse ms de cerca. De pronto, pierde el equilibrio y cae de cabeza al agua. Esta se hunde pero luego emerge, quedando solo ella y sus alas en la superficie. Trata de manotear para alcanzar la orilla, pero le es imposible por tener las manos metidas en los lazos de las alas. Con espanto, nota que stas, al ir impregnndose de agua, comienzan a sumergirse. Junto a ellas, su cabeza tambin se va hundiendo. Primero sus bellamente delineados labios, luego su

nariz griega y finalmente sus desorbitados y verdes ojos. Con un ltimo leve remolino el lago termina su faena y se aquieta luego por completo. Su espejo refleja nuevamente solo el cielo azul.

Ligia GallardoNarciso y las alas de Icaro Descendiendo lentamente por un sendero empinado, con el cuidado necesario para no resbalar y terminar en el fondo de la quebrada, me detuve observar. Entre las ramas del menguado bosque se logra ver la baha en el fondo. Hacia menos de un mes que haba hecho el mismo recorrido, poco tiempo para tanto cambio. Nuevas hileras de bollas han aparecido como si se multiplicaran por arte de magia, ordenadas, simtricas, ocupan la superficie del agua, rompiendo la armona del paisaje idlico. Bajo otros metros y obtengo otro ngulo de observacin, esta vez me permite contemplar en el fondo lejano las montaas de la cordillera recubiertas de nieve. Me detengo a contemplar atnita, cuanta belleza contaminada, en esta baha se concentra la esencia de la contradicciones. El desarrollo lo contamina todo, pero da trabajo. Como un ovillo, cae del cielo una esfera blanca, un astrolito. Cae en el agua y flota, suave, dulcemente llega a la orilla impulsado por las olas. Los cisnes de cuello negro no huyen, merodean, titubean y luego se acercan en su encuentro. Algo de este amasijo blanco les parece familiar, son plumas. Si, plumas blancas, algunas amarillentas, parecen chamuscadas. La pareja de cisnes, habitantes de ese recodo, en su cotidiano merodeo contemplan esta mgica aparicin. Plumas chamuscadas, algunas, otras perfectas. Igual son tiles. Observan, lo tocan con su pico, lo impulsan hacia la orilla con el sutil movimiento de la natacin. Sirven an para reforzar el nido. Y con el suave ondular de la natacin de la pareja que va orientndolo, mientras el ir y venir de las olas y la brisa juega lo suyo, el ovillo de plumas llego a la orilla, sin premura ni tiempo. Caminando por la playa, Narciso contemplaba el horizonte, pues mirar la cercana le daba tristeza. Se dirige a la desembocadura del arrollo, entre bosque nativo y mar, donde comparte con las aves y muy furtivos pasantes del lugar. Va en busca de su bao en aguas cristalinas, que lo hace sentir joven y saludable,

que le permite ser parte de la naturaleza, que le da alegra de vivir y contemplarse del modo en que se sente mas bello y en plenitud , entre las aguas, donde confluyen las dulces y en las saladas, en medio del bosque y con espacio de horizonte. El ovillo de plumas y los cisnes nadando en torno, le parece que enseaban los primeros nados a sus cras. No, es un ovillo inerte de plumas. Intentando jugar lo recoge y lo lanza al aire . Maravilla, se despliegan como alas, Si son alas, con plumas chamuscadas Pero alas al fin. Cmo habrn llegado hasta aqu? Los barcos pesqueros No llevan vestimenta para la opera, los yates tampoco. Da igual, son alas. Y las puede usar. Las coloca entre sus brazos, aletea, imita a los cisnes y logra elevarse suavemente, Se emociona, no lo puede creer, se puede elevar, Ondea sus brazos, para dar un movimiento amplio y suave, logra planear Observa la baha desde lo alto, pleno de exaltacin, Le parece adornada con collares de pelas blancas Y se empina aun mas y en lontananza la cordillera Y sigue volando, incansable, es una visin de un sueo, la tierra desde el aire, por si solo con la magia de las alas. Un deseo irrefrenable le surge, Volver a su recodo y planear suavemente sobre la superficie Para verse, para contemplarse Narciso alado, un sueo realidad. Se acerca, planea sobre el agua y como un imn

el espejo de las aguas moja sus alas extendidas y lo sumergen para siempre. Lecam, 16116 de julio 16007

Silvia AlarcnNarciso e Icaro Narciso se paseaba por la playa, absorto en sus pensamientos, como poda, l, ser mas bello, en sus devaneos se dio cuenta que a el le faltaba algo para llegar a la perfeccin fsica. Ensimismado como iba no vio un bulto que haba en la playa, tropez con el y cay sobre algo grande y suave, no entendi en el primer momento lo que era, tuvo que extenderlo para darse cuenta que eran unas hermosas alas que se podan poner sobre sus espaldas y vio con alegra que le quedaban bien. En su ansiedad no noto que estaban deterioradas, las vio perfectas y quiso probarlas, subi a un alto acantilado lanzndose al aire, el viento lo llevo lejos, despus de mucho volar cayo a un ro que lo recibi en sus brazos, depositndolo suavemente en la orilla. Lo empujo con un pequeo oleaje. Narciso despus de un rato reacciona, se quit las alas y vio que solo le haban servido para volar un rato...

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Nolvia E. Berros GuzmnIMAGINERIA Estoy sentada, tranquila, meditando. En casa estn mis nietas, son chiquillas, gritan, saltan, con sus risas alegran la casa. Estas manifestaciones de alegra me hacen sentirme llena de vida, me llevan a momentos altos. Es un instante pleno. Estn en mi taller. Siento un grito de sorpresa, una de ellas me dice: Nani, tantas piedras pintadas tienes?, s, respondo. Nos dejas mirarlas y tocarlas?, desde luego, contesto, pero sin dar mayor importancia, qued muy tranquila, esperando alguna manifestacin de sorpresa. Cuando una de ellas, Paty, llega con los ojitos muy abiertos, donde yo estoy, y me dice, Nani, estas piedras hablan. Pamela, mi otra nieta afirma lo dicho por su hermanita. Las escucho con mucha atencin. Oh, sorpresa! Digo, cuntenme pedacitos de carne, qu dicen las piedras. Ellas me comienzan a contar que las piedras les dicen que la Nani es su madre y que ella las maquilla y embellece. Las recoge en la calle, las toma con mucho cuidado, con la mano las soba, las limpia y con mucho cario, les dice cmo te encontr? Y nos coloca muy contenta en la cartera de su delantal. As nos vamos encontrando en la casa, en un lugar abrigadito, varias hemos sido recogidas de igual forma. Hasta que tu abuela se decide a pintarnos, nos deja hermosas, nos hace vivir, sentirnos llenas de colores, plasma en nosotras sus emociones, vaca lo mejor de ella, nos transforma, en paisajes rurales y marinas. Casitas con campo, rboles y de repente unos pajaritos, ah nos sentimos hermosas y con mucha vida, somos objetos preciados. Cuando estamos maquilladas y juntas, sobre la mesa de trabajo de tu abuela, conversamos y contamos nuestras vivencias, especialmente en la noche. Cmo hemos podido encontrar una seora de la tercera edad, que nos recoge y nos embellece, ya que todas venimos de distintos lugares, hemos sido maltratadas por la vida y de pronto al encontrarnos juntas, y vernos tan bonitas, no sentimos envidia, ya que tu Nany nos acomoda y nos hace a todas diferentes. Ah hemos aprendido la palabra diversidad, somos piedras, pero ninguna de nosotras es igual a otra, tenemos dureza, pero diferentes formas y ah ella nos toma y nos dice: ustedes son mis hijas, cmo las quiero! Y comienza a conversarnos y no nos damos cuenta como va plasmada en nosotras su creatividad. Ella tambin vive con nosotras, siempre sentimos cuando llena la mesa y nos mira con cario, y a la vez con mucha pena, ya que va a llegar el da en que tendr que separarnos. Pero ella nos consuela, piensa que iremos a adornar algn hogar y que

nunca ms estaremos botadas en las calles, con fro y maltratadas. Siempre nos lleva a lugares donde podamos ser aceptadas y nos adopten personas que vean en su trabajo de maquilladora, algo especial. Pensamos que la Nany nos recoge y nos da vida. Tambin reconocemos en ella que lo hace con amor, pero debe desprenderse de nosotras; si no lo hiciera tendramos la casa llena, y ella no tendra dinero para comprar colores y pintar a tantas hermanitas que todava andan por las calles, rodando con fro y hambre. Pasamos mucho tiempo en el hogar, hasta que ella decide dnde podramos quedar seguras. Ah ella nos toma con cuidado, y nos coloca en un canasto, para ser promovidas. Nos remos, siempre recomienda que nos lleven de a tres y en el fondo es para que sigamos acompaadas y no quedemos solas. As, en diferentes partes del mundo nos encontramos recordando El Quisco, y a nuestra creadora, la Nany. Sin darnos cuenta lleg la noche. Mis nietas se acostaron, yo me qued sola por un rato, soando con mis lindas piedras.

Ada Cares del ValleMOMENTOS DORADOS Despus de una prolongada ausencia, he vuelto hoy a casa. Ha llovido ac, me lo dicen los pequeos charcos, la tierra hmeda cubierta de pasto, la brillantez de los pinos, eucaliptos y maitenes y all al fondo como siempre el mar majestuoso, sonoro, ondulante. Aqu en casa los aromos estn rebosantes, plenos de flores, pequeas motitas de algodn amarillas y perfumadas. Varios metros antes de llegar percib su aroma y en mi corazn bendije al maestro Alarcn quien tuvo la gentileza de plantarlos para m hace ya muchos aos, l se fue pero su regalo est aqu. Aromos en flor, no slo conducindome al hogar, sino que frente a la ventana de mi dormitorio, casi tratando de entrar en l, est el ms grande de todos, tan cubierto de flores que al no poder contenerlas, ha debido permitir que muchas caigan sobre la tierra blanda y hmeda formando una alfombra tan mullida y delicada que en un gesto espontneo quit mis zapatos y camin descalza lentamente, suavemente, emocionada, feliz, agradecida. En casa no haba nadie, pero la naturaleza entera me dio la bienvenida.

El aromo Eres el rbol ms grande del jardn, hoy me acerco y te observo con ojos nuevos y recuerdos antiguos, cobijaste juegos de nios en tardes de esto, por tu tronco treparon pequeos pies, entre tus ramas guardas sus risas que an se escuchan. Me acerco y te observo. Has envejecido, guardin de mi patio. Es hora de reconocimientos. Te declaro smbolo de mi confianza. Tu mrito? Ests en todas las estaciones y despus de cada ausencia, abrazo tu aoso tronco, mis dedos te recorren en una larga caricia. A tu lado hoy he plantado una hiedra quiero que trepe y te abrace. Cuando ya no est, no extraars mis manos. Otro momento dorado Desde mi ventana veo el mar azul y apacible - la radio me regala una meloda suave y armoniosa - el sol brilla, los pjaros revolotean entre mis plantas. Qu ms puedo pedir? Siento una enorme paz mi cuerpo est revitalizado y relajado; de mi corazn huy el resentimiento y la tristeza. Me siento bien. Muy bien! Es abril y la naturaleza hoy me regal un bello da, soy privilegiada de poder tenerlo y tener la capacidad de apreciarlo y emocionarme no tengo prisa, puedo estar disfrutando de esta quietud, todo el tiempo que quiera ste es mi tiempoLa msica que escucho es hermossima y est muy en armona con el paisaje y con la

forma como me siento. Las palabras Abril: una maana en soledad estaba contemplando el paisaje a travs de mi ventana, adentro msica, quiz alguna sonata. Afuera las rosas del otoo, El cielo claro los pjaros en las plantas, y el mar, azul profundo se encontr con mi mirada. Sent la armona, la paz, la calma, el momento perfecto: corazn, odo, mirada. Escuch suaves pasos alguien entr en puntillas a mi casa: era la poesa, eran las palabras. Escondido en un dolor encontr un poema. Volemos Siempre supe paloma, que volaras lejos, lo hiciste en primavera, tus alas inquietas

te llevaron a la ciudad luz y al amor Bien por ti! Yo tambin quise volar, en otoo y con las alas rotas, aterric junto al mar, al atardecer. Bien por mi! Bien por Ti y Bien por Mi! Si hay que soar volemos. en otoo o primavera. Lo importante es volar. Lo importante es soar! Atardecer en Florencia Celeste cielo de Florencia, el antiguo campanario de la iglesia de San Lorenzo y una pequea paloma descansando sobre un cercano tejado es lo que veo desde la ventana del hotel. Las contemplo y pienso: Cielo eterno Campanario de cientos de aos Efmera paloma quieta y en la ventana recostada yo: cansada ave de paso, tratando de retener en mis retinas la belleza de esta ciudad, que so tantas veces visitar. Estoy aqu, sueo cumplido! Tendr tiempo de realizar los otros? Alma inquieta e inconformista siempre soando, siempre esperando. Hoy envi un mensaje para ti no a travs de una paloma mensajera (como me hubiera gustado hacerlo), lo hice en una tarjeta postal como corresponde a una romntica moderna. Atardece aqu en Italia cierro los ojos y atesoro este momento momento dorado de mi vida.

Luisa Werth Cofr

UN SOLO CUERPO SAGRADO: UNA MEDITACION ECOFEMINISTA Autora: Mary Judith Ress ECOS, RESONANCIAS, LUCES, Y CAMPANAS Si algn da no me ves entre tus amigas, bscame en el fondo del mar, o donde rompe la ola. En la expansin azul de nuestros tiempos saludar tus estrellas universales e infinitas Amiga, me permites decirte amiga? Te propongo que seamos amigas; te sent profundamente cercana al conocer tu mirada sobre el comienzo del principio, del transcurrir y devenir de la vida, concebida como un todo integrado, relacionado y en movimiento expansivo y permanente. Esta relacin dinmica deja el espacio necesario para agregarle puntos suspensivos a la certeza de la finitud de la vida humana. De esta forma el accionar de los seres humanos, el protagonismo individual y colectivo, y su relacin con la naturaleza puede dar sentido a nuestras vidas y nos recuerda que nada se pierde en la naturaleza, slo se transforma. En algn tiempo slo hubo explosiones, luces, piedras volcnicas. Ah ubico mi nacimiento, el tuyo y todo lo que con mis sentidos percibo como vida. Ah escucho mi primer llanto observado por las estrellas y acompaado del rumor de aguas surgidas como las emociones y sentimientos- desde el centro del planeta. Hoy somos los mismos, las mismas fracciones vivas de la Vida con mayscula y a la vez individuos, cada uno con su particularidad dibujada en el rostro, en la memoria y en los sueos. Y seguimos bailando al comps de un ritmo universal en la compleja tarea de equilibrar en la danza los compases que suceden en la relacin con nosotros mismos, en nuestra unidad fraccionada, contigo, con l, y con ella. Es imposible sustraerse a la interaccin instalada en el discurrir de nuestro pensamiento. Y aunque logremos el silencio y quietud de un continente helado, hablemos o no, esa quietud y ese silencio tambin inciden en el orden del universo. Soy una hormiga, un ser, una unidad. Soy parte de un todo. Mi vida depende de ese todo y de cada una de sus partes. Y ese todo depende de mi. Tendr ombligo el universo?

o cada hormiga gira sobre su propio centro? El regalo Leerte fue un milagroso regalo. Me instal en el principio de los tiempos cmodamente. Me sent libre en el pensar y en el sentir. Exactamente lo contrario ocurre cuando me pienso como un ser creado por un ser superior, perfecto, omnipresente, todopoderoso. Sentirme criatura me llena de inseguridades, me asalta la sensacin de orfandad, particularmente en momentos de dolor inevitables e impotentes. Y busco respuesta en fuentes que aunque no tienen agua, s me proporcionan consuelo. Lejos queda entonces la coherencia o correspondencia entre sentimientos y pensamientos que busco para mi vida. No s si es soberbia, defensa, o qu. Pero s s que este estado de permanente duda me remite a conductas, inseguridades, debilidades, propias de mi gnero y generacin. Trato de salir de la bruma, intentando completarme, integrndome, como la mujer rota de la que nos habl Simone De Bouvoir. Recuerdo con gozo el da que devolv a Adn la costilla que un da me regalara. En la naturaleza nada se pierde, todo se transforma Cuando hablas de la capacidad de la energa-materia de reinventarse por s misma, en un proceso de expansin incansable, y as continuar la vida, en cada movimiento ms compleja, recuerdo el ocaso de un atardecer que nos induce al descanso hasta el amanecer. Siento la necesidad de decirte, con la mente repleta de imgenes de atardeceres -ninguno igual al otro, como las huellas digitales, qu maravilla!, un da, otro y tantos ms- que a veces la vida y el tiempo me parecen circulares, en otras ocasiones planos como mesas de billar. De pronto esa repeticin constante, igual, siempre igual sin ser idntica, me muestra espirales: las olas, el viento, la luna cumpliendo con regularidad sus ciclos, las siembras, las estrellas colgadas de la nada cada noche, mi propio rostro cambiante siendo yo la misma, el universo que deambula como un cardumen en un espacio desconocido. Tus palabras se convierten en un blsamo que me recorre completa ahuyentando, al menos por un momento, esa soledad que no logra explicarme el por qu de la vida y su transitoriedad. Fuimos fuego, polvo de estrellas, agua generosa, una plantita, un gato en el alfeizar, una piedra o una araucaria, un insecto, un felino o simplemente un tomo. Pero no estuvimos solos, sino siempre relacionados en una comunicacin csmica que en ocasiones escucho cuando detengo mis pasos, me quedo quieta y me entrego al horizonte que dibuja el mar a lo lejos. Me interno, me prolongo sobre cualquier ola que bravuconea su fuerza contra las rocas para luego convertirse en dulzura acariciando la arena. Una y otra vez no estoy sola, la vida no necesita ms explicaciones que la gratuidad de

la misma. Y contradictoriamente, doy gracias a dios por el momento. Mira a lo que he llegado impulsada por las letras dibujadas por tu pensamiento. La difcil y necesaria adems de esquiva- comprensin del por qu, para qu y cul es el sentido de la vida, nos obliga a ordenar las chispas de nuestro pensamiento, darle cauce a las emociones y sentimientos, desbloquear los sentidos para seguir siendo una particular expresin de la vida, parte del gran concierto, all en lo alto de las montaas, a orillas de este mar que tanto amo, en el desierto, en el amor y desamor, en el xito y el fracaso, hasta conocer un poco ms de cerca la lucidez necesaria que amorosa equilibre e ilumine los pasos a seguir. Sin embargo, tomar conciencia y asumir esta explicacin de la vida implica una responsabilidad, ms all de lo inmediato, de activar los tomos protagnicos, indispensables para sembrar nuestro granito de arena en la expansin permanente del universo, y nosotros en l inmersos. Trascender nuestro corto tiempo de existencia acompaa la certeza que tenemos de nuestro propio fin. Confidencias Te confidencio que el ser mujer, que de mi cuerpo hayan surgido otras vidas que me sucedern, me continuarn, me prolongarn, durante una etapa de mi historia aminor la angustia existencial, la certeza del propio fin, y la incgnita que abre esta certeza de la muerte sin saber a qu nos enfrentaremos. La capacidad de crear vida al interior de nuestro cuerpo explica por s sola -adems de restarle angustia a la necesidad de trascender- una afirmacin del SER FEMENINO. La mujer no duda que es mujer; el hombre convive con la necesidad interior de reafirmar su ser masculino y explicitarlo de manera que no exista duda alguna de su virilidad. Con franqueza, no puedo afirmar si este sentir masculino es parte de su ser esencial, o un sentimiento existencial producto de la misma cultura que nos dice: el hombre es fuerte, la mujer es dbil, y que ha perdurado por siglos. Lo anterior me obliga a dudar del sentimiento de envidia del pene, que an a comienzos del siglo XXI, sectores de la sociedad atribuyen a la mujer, a lo femenino. Esta no es una afirmacin liviana, quiero decir que as como el llamado mundo desarrollado no constituye un ideal para el subdesarrollo, tampoco la mujer que lucha por sus derechos aspira al arquetipo masculino en boga. Luego comprend que la necesidad de trascender a mi tiempo segua igual presente y alerta an cuando los nietos ya me trascendan con creces. La biologa es insuficiente para satisfacer esta demanda de traspasar los lmites de nuestra finitud. El concepto de trascendencia y la necesidad de descifrarlo y realizarlo satisfaciendo la inquietud que genera, se ha expandido y diversificado constituyndose en un tema que

algn da explorar en lo individual y en colectivo. Como si fuera mexicana, digo: solos no somos nadie! Las conciencias se potencian al destacar matices de su particularidad como individuos, y se extienden cuando uno se dibuja, en relacin con otros, otras, y tambin con lo otro, las piedras, el viento, las estrellas, las aves, el pasado y el presente. La trivialidad de la sociedad moderna, los trabajos voraces -que por excesivos muerden al ser humano-, la velocidad de la produccin de objetos, el endiosamiento de la tecnologa, anestesian y distorsionan nuestras percepciones. Ya no vemos la Cordillera de Los Andes nevada cada invierno, erguida, tan blanca, mostrando su belleza, ni podemos contar las estrellas para desafiar a quienes dicen que es mala suerte hacerlo. Se me presenta como indispensable, aunque sea por momentos, parar la velocidad de la carrera de la vida, contar con el tiempo para que todas mis partes y aspectos, ingresen y jueguen su papel en este proyecto de integrar mi persona, en forma dinmica y de por vida, con el cosmos y con los seres humanos como parte de lo mismo. Quiz el desamor que pudimos haber sentido en la infancia o a lo largo de la vida, aprisiona con candados nuestra propia capacidad de amar. No es slo raciocinio o necesidad lo que puede encaminarnos a la aceptacin e integracin de lo diferente, lo otro, y los otros. Hay un sentimiento de vulnerabilidad en el ser humano al que slo podemos acercarnos en el fluir de un sentimiento de afecto. En el amor, el afecto, distinguimos al otro, lo vemos, lo conocemos y podemos relacionarnos como iguales. El dilogo surge como inevitable e indispensable. Conocerte a travs de la lectura me encuentra en una especie de renacimiento que, al igual que en mi infancia, incluso con la misma ingenuidad, corre a buscar e integrar verdades en cada color que tu luz me muestra. Quiz por esto escucho como trinos tus palabras que me llenan de ecos, y que de verdad, intento distinguir. Cada concepto es tirar una hebra que necesariamente, si no te das el tiempo, la paciencia y el esfuerzo, forman un nudo como los miedos que nos habitan, duros como el acero. Por eso, he decidido irme despacio por las piedras, respetando mi propio tiempo, equilibrando las urgencias y las angustias para que esta aventura que he emprendido contigo, en un primer encuentro, pueda ser provechosa y placentera. Fjate que he puesto nfasis en ecos e imgenes que para m son bellas. Quiero contarte, de manera sucinta, que la cantidad de monstruos que han asomado de mis sombras me asusta por momentos. De ellos, creo que logr iluminar el espacio que ocupaba la soledad existencial, la ms

honda, la ms solitaria, esa de la cual poco se habla. He divisado otros monstruos y he desviado la mirada. Ser tarea de maana o pasado maana, y mientras dure mi existencia. Los puse a macerar donde guardo los pendientes. Amiga, disculpa si no fui medianamente fiel a tu escrito. S puedo asegurarte que no me fui por las ramas, slo le di existencia a algunos de los ecos que t despertaste. Ha sido un gusto conocerte. Hasta la vista. Voy, caminando, desde mi superficie cubierta de piel, con los sentidos encendidos, hasta mis fuegos internos que luchan por mantenerme viva. Voy y vengo fundida en las olas, en el viento, en los ojos y odos de mis compaeros en Las Coincidencias.

Walter SteilARTURITO La camioneta los haba llevado desde Puerto Varas hasta Castro con rapidez y cantando alegre el motor. Juanita se haba acercado a Arturo para acariciarle el pelo negro que tanto le agradaba en l. Pensaba que su esposo era maravilloso, no slo ese cabello tan negro que llegaba a los reflejos del azul profundo. En su interior, Arturo, esconda una condicin de sencillez y generosidad ms all del simple dar del bolsillo, era capaz de darse a s mismo. Esta dualidad lo haca dbil. Arturo era conciliador, duro consigo mismo, siempre en defensa de la verdad. Esto lo llevaba a buscar en el otro sus mismos valores, de modo que resultaba fcil aprovecharse de su ingenuidad casi infantil. - Qu piensas, Juanita? - Que soy feliz. - Yo tambin lo soy, seora Santana. - No, no soy Santana, mi apellido es Nez. - Pero, si ahora estamos casados. Ayer dijo el sacerdote que me obedeceras. Juanita se alej de Arturo, resping su varicilla y se acomod con coquetera el largo cabello rubio. - No estoy de acuerdo. Nos hemos casado para querernos y acompaarnos. T me ayudars, as como yo lo har contigo siempre. Pero, obedecer? Ninguno de los dos obedecer, porque nos apoyaremos uno al otro, sabremos escucharnos

- Y mis aos, Juanita, coment Arturo sonriendo. - T tienes 165 aos y yo, 16116. Como a las mujeres nos cubre el manto de la maternidad, criemos o no hijos, venimos a tener los mismos aos, incluso, es posible que yo te aventaje. Qu te parece? - Estar, pues de acuerdo - Tienes alguna objecin? - No patroncita, acepto sus argumentos. Podras tener mucha razn. El tiempo se fue rpido, de modo que no advirtieron el gran coihue que sombreaba el puente, tras el cual se les abri la acuarela del puerto de Castro, donde almorzaron en un hotel-palafito levantado en la misma ra. Un sol que acentuaba, como en un aguafuerte, los contornos, se haba apoderado de la ciudad cuando iniciaron la ltima etapa de su viaje: Quemchi. El camino por el que entraron era de ripio, con muchas piedras sueltas bastante considerables. Pronto habran de comprender la razn de esas piedras que deban sortear. A la subida de una cuesta acariciada por el bosque nativo que, confundido, se dejaba penetrar por su mundo, mundo que pretenda invadirlo, una lluvia que se inici lenta y tmida para convertirse en tupida y violenta, convirti la ruta en torrente. Arturo se alarm frente a esta agua que pareca golpearlos desde la tierra profunda, desde los cuatro puntos cardinales, adems, de las alturas. Se detuvo en la parte alta, junto al boscaje de verde casi negro. La lluvia se torn delicada y acab por cesar. El sol emergi desde el fondo del camino alto para dar luz a unos avellanos cargados de frutos rojos. El lugar se hizo hermoso, al extremo que decidieron aprovechar su detencin para internarse en la selva. Despus de buscarse camino por un sector de helechos y nalcas, dieron con un sendero casi borrado por la naturaleza salvaje, el cual siguieron unos cien metros hasta llegar a un mundo extrao. Una construccin de concreto que se notaba largamente abandonada comenzaba a integrarse a la vegetacin autctona. Se oa el canto de un arroyuelo que descenda por una quebrada en el medio del terreno entre una colina, a la izquierda y un bosque de tepes a la derecha. Arturo descendi hasta el estero, que le record sus tiempos de nio en Puerto Varas, cuando jugaba con sus barquitos de papel. El agua era fresca, hasta la senta dulce. Se inclin sobre el movedizo espejo lquido apoyndose en los musgos para beber directamente. Mientras realizaba este acto vio su rostro quebrado, extraamente desfigurado, en l, su ojo izquierdo haba saltado de la rbita y pareca resbalar por su mejilla En ese momento oy la voz de Juanita que llamaba, al parecer, asustada. Cuando lleg ella, vio que tiritaba.

- Tienes fro? - No, tengo miedo. Mira hacia los rboles, all. Fij sus ojos en el bosquecillo de tepes, del cual comenz a surgir una estructura extraa: un largo cilindro se elevaba hacia el cielo. Pronto comprendi que haban llegado a un aserradero abandonado. - Esto te produjo temor? - Me asust cuando el sol se escondi entre esas nubes, porque sent que la noche se nos vena encima. Ahora creo que me comienza a dar fro. Cuando nuevamente viajaban por el camino de ripio hacia su destino y Juanita se acurruc sobre su hombro, Arturo comenz a recordar el lugar recientemente descubierto: por qu a ambos los haba invadido tan sorpresivamente una sensacin inexplicable, amenazadora? El camino comenzaba a volverse ms amable, casas de alerce, cortas alamedas, cerros de huahun maltrechos por efecto del agua y el tiempo, un caballo pequeo de larga cola y larga tus. El sol se haba ido definitivamente, las colinas cercanas se perdan en la niebla. All se vislumbraba el mar entre reflejos crepusculares, las luces de un pueblo comenzaban a brotar inseguras: infinidad de velas perdindose en la noche. Arturo sinti palpitar su ojo izquierdo El retrato del riachuelo volva. Esa noche, en el hotel, durmieron en una pieza enorme, en la cual habran cabido diez camas, adems de las dos suyas. No haba cama matrimonial, y, las que haba, eran angostsimas. Durante la noche llovi ininterrumpidamente. El aguacero marcaba el comps, mientras que un viento norte silbaba en un rincn de las latas del techo, queriendo iniciar una meloda que jams terminaba: se trataba de una cancin que Arturo conoca; pero que no pudo identificar. Transcurrido un mes en Quemchi, la vida del trabajo y de la casa se comenz a deslizar con placidez, y, las noches se convertan en tiempo que se esperaba, que no duraba tanto como su pasin exiga. Arturo haba asumido su cargo en la CORVI. Juanita se puso a trabajar en la escuelita del lugar hacindose cargo de una Segunda Bsica. Ya avanzado el otoo, en un da de mucha lluvia y viento dos condimentos infaltables en el tiempo del pueblo- tuvo Arturo su primer encuentro con Renato, teniente a cargo de la comisara de Quemchi, en la comisara, adonde el cabo Jimnez lo haba conducido a causa de un choque contra una carreta cargada de lea, en la que su camioneta termin detenindose bruscamente a causa del mal funcionamiento de sus frenos afectados por las aguas, que convertan las calles en tranquilas piscinas festoneadas por las casas de una y otra vereda.

- Ah! Usted es el nuevo jefe de la CORVI dijo el uniformado a quien Arturo entregaba su carnet. - S. Estoy recin llegado en Quemchi. El teniente se levant sonriente, entreg su cdula a Arturo y camin hacia l con la mano extendida: soy Renato Ojeda, vengo de Santiago, estoy a cargo de esta comisara hace dos meses. Bienvenido. Arturo estaba sorprendido. No era hombre de hacer amistades con rapidez, sin embargo vio en el teniente una actitud que le pareci bien. Pronto, ambos se vieron en el hotel Chonchi conversando una botella de vino. A partir de ese da ambos se comenzaron a relacionar. Esta amistad fue la razn del primer desencuentro entre Juanita y Arturo. - Me parece una persona contradictoria, deseosa de lucirse, le coment ella. Arturo, entregado al amor por su compaera, consider sus reservas pero pens que deba convencer a Juanita de la verdad que haba detrs de ese amigo, que acababa de conocer. Un da, Renato lo invit a jugar un cacho. Se juntaron en el Chonchi al trmino de su jornada y, pese a que Arturo estaba inquieto por Juanita que lo estara aguardando, permaneci ms de una hora jugando dos botellas de vino, que Renato debi cancelar como perdedor. Desde aquel da, todos los mircoles se juntaron en el Chonchi, donde una mesa siempre la misma en el rincn junto a la pequea y nica ventana del bar- los aguardaba. Renato comenz a franquearse con Arturo. Vena de una familia acomodada. Un da, despus de una sesin ms larga que las anteriores, Renato le habl a Arturo de sus aspiraciones. - Mi carrera va a ser breve. - Por qu? pregunt Arturo. - Porque cuando llegue a general, pienso convertirme en presidente de Chile Arturo se sinti fuertemente impactado. En su condicin de hombre sensible aceptaba el da con lo que ste le quisiera dar. Por el momento, la vida le haba regalado una esposa que amaba, y, le corresponda. Ese da se separaron en el Chonchi ms tarde que nunca. Arturo, hombre dedicado a la poltica de partido, trat de razonar con su amigo manifestndole que cada individuo deba cumplir en la sociedad con el papel que le corresponda, que ser polica era importante, que un general tena responsabilidades con su pueblo y su institucin, que deba preocuparse por adquirir una formacin en lo posible humanista, algo que lo

acercara al arte, a un pensar profundo y solidario. Renato alz la voz: - Acaso crees que sabes tanto como para sermonearme? Piensas ser toda tu vida un asalariado del Estado? Yo Presidente, t mi Ministro del Interior! Esa noche Arturo durmi mal, no despert en l el fuego de siempre. Tuvo una pesadilla en la que vio la mirada desorbitada de Renato, en el momento de su exclamacin narcisista. De pronto, el ojo izquierdo de su amigo comenz a resbalar por su mejilla descubriendo la cuenca vaca y sanguinolenta. Cuando volvieron a encontrarse en el Chonchi a la semana siguiente, Renato sugiri que jugaran con un incentivo. As fue como cada punto adquiri un valor monetario. Renato perdi esa noche ms de diez mil escudos. Cuando Arturo le dijo que se limitara a que, como siempre, su amigo pagara la cuenta, y se olvidaran del dinero, ste no acept. Arturo senta que los diez mil que llevaba en el bolsillo de la chaqueta esa tarde ardan, queran quemarle la ropa y el corazn. Esa maana, Arturo no sabore como siempre lo haca, con placer, el pan amasado que Juanita haca, fiel a las costumbres de su hogar materno donde su madre la haba acostumbrado al pan hecho en casa. Por lo dems, dados los tiempos duros que comenzaban a vivir, durante los cuales era difcil obtener mercadera, as se ahorraban la cola del pan por lo menos. Arturo pens que tambin deberan poder producir la carne en casa. Esto lo llev a rerse, de modo que Juanita le pregunt: - Te burlas de m? Arturo le contest con un comentario que no pensaba hacer: - Me ro de m mismo. Tu pan est tan rico como siempre, pero hay cosas que no me permiten estar tranquilo. Aquello bast para que su mujer no lo dejara irse al trabajo sin antes haberle confidenciado su preocupacin. Pens que lo mejor para ambos era hablar claro, de modo que extrajo del bolsillo trasero de su pantaln la cantidad de dinero ganada la noche anterior, Juanita le dijo muy seria: esto no me gusta. Ya te he manifestado mis reservas con respecto a Renato. Debes devolver ese dinero - Pero, Juanita, Renato es un tipo muy orgulloso y extrao. No me va a aceptar la devolucin, y, lo ms grave es que se trata de una persona que nos puede ayudar. A m y a mi partido. - Arturo! No pienses ahora en tu partido. Veo en Renato algo malvolo e inquietante. Con esos billetes te puede amarrar, conducir a juegos oscuros

Cuando Arturo sali de su casa llevaba una misin: devolver el dinero a Renato de cualquier manera, incluso a costa de terminar su amistad. La conversacin se inici en un ambiente de cordialidad. Pero, cuando hizo su oferta, Renato se alter: sus ojos se agrandaron, la nariz se hizo extraamente acusada. Parado delante de l, que permaneci en su silla, le dijo: - Esta es la ltima vez que me vas a hablar sobre el tema, porque yo tengo mi orgullo. Mis cuentas de juego las pago. Sabes t cul es mi poder? Sabes que t y tu mujer dependen de m? Despus de aquello, Arturo no volvi a hablar con Renato. Se acabaron los mircoles del Chonchi, hasta que un da Renato lleg a su trabajo con una peticin de dinero. Arturo pens que aquello podra significar una reconciliacin Entreg a su amigo la cantidad solicitada pensando que de esa forma se librara de parte de la plata que le ganara un da en el Chonchi. A partir de ese momento, reanudaron sus mircoles de cacho, y, las cosas parecieron volver a su viejo cauce, hasta que Renato acudi a su amigo nuevamente, esta vez con una solicitud de dinero que sobrepasaba el sueldo de un mes de Arturo, pero que ste entreg, as quedaban saldados los diez mil: Pens. Pero, la situacin no se alter, porque Renato volvi - No tengas cuidado, que te lo devolver a fin de mes. Segn el calendario, el otoo se acababa; pero en los corazones el invierno era cada vez ms gris y fro. Se iniciaba el mes de septiembre. Renato acumulaba una deuda considerable con Arturo, quien comenzaba a depender de su esposa, ya que sus reservas estaban agotadas As lleg ese da 116116 de septiembre Como siempre, a la hora acostumbrada, parti a su trabajo. Estaba inquieto, porque la radio, que siempre escuchaba por las maanas, haba dejado de transmitir. Su vecino, abierta la ventana que daba hacia su jardn le regalaba con msica a todo volumen: si vas para Chile. En la CORVI, el viejo Crcamo permaneca en la vereda, con su eterna chalina roja, fumando. - Qu hay? Por qu no has abierto el portn? pregunt Arturo al portero. - Acaba de pasar don Nico diciendo que se arm. - Qu se arm? Son las 9:1160. Arturo prende la pequea radio porttil que tiene en su escritorio y oye

una voz que dice: Viva el pueblo!... la onda corta se interrumpe: mi sacrificio no la traicin Siente que ha odo una voz conocida. La voz de su Presidente? Sus ojos miran a travs del vidrio de la ventana: su rostro, reflejado en el estero se quiebra, el ojo cae de la rbita; pero, esta vez, su cara est ensangrentada. Las manos se le agarrotan, no le es posible moverlas. Oye la voz de Juanita en llanto que se convierte en grito agudo: Arturo! Cuando llega a su casa se encuentra con la puerta abierta. Hay huellas de barro en el pasillo que su esposa maneja siempre brillante y limpio; pero ella no est en casa. Sube a su vehculo y acelera en direccin a la bomba Copec. Una mujer le hace seas. Se detiene. Es Quena, una colega del colegio de Juanita: la llevaron detenida al cuartel Arturo lleg a la comisara fuera de s. Haba ms carabineros que de costumbre, muchos rostros desconocidos, pero, entre ellos, el cabo Jimnez. - Jimnez! Dnde est Renato? - No se halla, don Arturo. - Has visto a mi mujer? En ese momento Arturo oy el grito, el mismo que oyera su corazn en la oficina hace media hora. En carrera ciega se abalanz hacia la entrada de la comisara. Brazos infinitos, juramentos, palabras quisieron detenerlo. Abri la puerta de la oficina lateral de Renato y all estaba su amigo frente a Juanita. Una vez en el suelo, inmovilizado, escuch la voz chillona de Renato: - Triganme a ese desgraciado! - Saca el silln! Apyenlo contra la pared! Juanita sinti que sus brazos y corazn moran: Crucificado por las bayonetas contra la pared, su compaero, su amante, su hijo, a las doce, cuando se iniciaba el bombardeo de La Moneda, entre risas y juramentos, cruz la frontera de la vida... Seor Luis Weinstein Las Coincidencias

Estimado amigo: Me agradara participar en el libro colectivo sobre formacin de guas poticos con un cuento que cabra en la pregunta 1168. Mi cuento Y as fue muestra un aspecto duro y golpeador de la vida, en donde lo grave habla en lenguaje cotidiano de un hecho cruel. Pienso que en el guiar potico es bueno enfrentar a los futuros guas con la poesa que tambin puede encerrarse en esos pasos que nos enfrentan a la vuelta del camino con realidades implacables y dolorosas realidades que forman parte considerable de nuestra vida, cuando dependemos, ya no de lo sobrenatural sino de las transnacionales. Mi cuento surge de la desaparicin de mi sobrino Arturo Santana en Quemchi No pretendo entrar en controversias, o, en acusaciones. Quiero convertir la muerte de mi sobrino, as como el dolor de su esposa en una pgina de recuerdo salpicada de poesa

Marilis Schlotfeldt Hederra

FIN DE SEMANA EN LO GALLARDO Captulo : LA MOMO Quisiera estar ah afuera, pienso, mientras el vino color burdeo, con sabor a cuba de roble, debidamente chambreado, se desliza por mi garganta. El fuego crepita amable, acogedor, tan clido y misterioso como siempre. Siempre?... Acuden a mi memoria imgenes de la televisin, ocasin en que los espectadores contemplamos horrorizados como el fuego se encabrita, se rebela de la esclavitud y los lmites que le hemos impuesto los hombres y se propaga a toda velocidad, rugiente, avasallador, como si despertara de pronto de un largo letargo y quisiera resarcirse del tiempo perdido en chimeneas hogareas, mechas de velas, fraguas, calderas, locomotoras, cocinas a lea, fogatas de arrieros, quemas controladas Triunfante y soberbio, consume todo lo que

encuentra a su paso, la choza campesina, el bosque nativo, el sucio cit cuyos inquilinos son mujeres u hombres solos, marginados y tristes, la fbrica de la cual depende el sustento de cientos de trabajadores y sus familias, o la mansin del barrio alto, porque el fuego no hace distingos sociales cuando se rebela, no es clasista, lo arrasa todo indiscriminadamente, las casas de ricos y pobres, los pastizales y los aosos rboles, deteniendo, con su calor infernal y su humo asfixiante, a quienes pretendan extinguirlo, domarlo, reducirlo, detener su loca carrera en busca de su origen primigenio. Ahora, sin embargo, ardes con mansedumbre algo hipcrita en la acogedora chimenea de piedra de este living. Tus lenguas lamen los troncos de eucaliptos y uno que otro de espino, ese que da las mejores brasas y que se utiliza tambin como carbn en los braseros de mis recuerdos, al que an recurren en hogares humildes como medio de calefaccin, haciendo salir sabaones en manos y pies a quienes se allegan a ellos buscando el calor que desentumecer sus miembros. Aqu no te puedes arrancar, te recuerdo. Ests prisionero por tres de tus cuatro costados por ladrillos refractarios, abajo por la parrilla de fierro ennegrecido, al frente por la rejilla protectora y por nosotras, tus admiradoras. Atentas a cualquier diablura que se te ocurra cometer Como hipnotizada contemplo cmo consumes alegremente los trozos de lea cortados del tamao apropiado para la chimenea frente a la cual estoy sentada. Tus clidas llamas, amarillas, naranjas o rojas, desprenden leves columnas de humo azules y blancas que, a travs del can, vuelan rumbo al cielo. Mis amigas tambin te miran absortas, en esta fra tarde de verano, en esta pequea casa a la cual fuimos invitadas por el fin de semana, que queda en un lugar encantado, mgico, misterioso, cuya propietaria es la Momo, musa, mecenas, inspiradora y amiga de poetas, escritores, pintores y escultores, que la visitan a menudo, viviendo incluso algunos por algn tiempo en su pintoresca casa, vecina a sta donde estamos alojadas y en la cual vivi el poeta Efran Barquero por largo tiempo. Se est bien aqu, junto a tu lumbre, sin embargo mi alma se escapa, se fuga al bosque encantado junto al cual nos encontramos, al sendero que serpentea cuesta arriba, al aroma a tierra hmeda, al olor que desprenden los rboles, arbustos y flores silvestres Para m, que vengo de la ciudad de aire enrarecido, de ruidos ensordecedores, de multitudes grises y tristes, no estar ah afuera en estos momentos, constituye un pecado que tarde o temprano se habr de pagar As que, en silencio, sin que nadie parezca percatarse, salgo de la habitacin y accedo al exterior, all donde la vida es vivida intensamente, da y noche, arriba y abajo, adentro y afuera, por la gran diversidad de especies vegetales y animales que hacen posible que este ecosistema tan especial se

mantenga y se regule a si mismo. Para seguir con vida, dando vida. La propiedad de la Momo est en el pueblito de Lo Gallardo, junto al ro Maipo y cerca del mar. Lo este lo me retrotrae a tiempos remotos, cuando algunos chilenos descendientes de espaoles y de los habitantes originarios de esta delgada y accidentada lonja de tierra llamada Chile, eran propietarios de enormes extensiones de nuestro territorio. Esos grandes paos de tierra, que hasta hace no ms de quinientos aos formaban un todo armnico sin fronteras artificiales, sin ttulos consignados en el papel, sin cercas de alambre de pa, sin letreros que digan Se prohibe la entrada, eran recorridos de cordillera a mar, de valle en valle, de ro en ro, por pacficos hombres que estaban aqu hace miles de aos, y que fueron llamados despectivamente por los invasores espaoles indios o incluso salvajes. Amaban la tierra, porque sta, prdiga, los provea de frutas, races, semillas, cereales silvestres, y luego del dorado maz y de gran cantidad de variedades de papas, ese bendito tubrculo que los europeos llevaron a sus pases de origen para multiplicarlos all (Se imaginan a los alemanes sin kartoffel?) Y porque amaban la tierra, la cuidaban, honraban y celebraban con cnticos, ofrendas y oraciones. Mapu para los mapuches, pcunches, huilliches, Pachamama para los pueblos andinos. Con uno u otro nombre, el hecho innegable es que los hombres llamados primitivos, no la erosionaban, devastaban ni destruan, no atiborraban sus frtiles valles y sus frgiles quebradas con casas, avenidas, mediaguas, calaminas, neumticos y basuras, como lo hacemos hoy da nosotros, los llamados civilizados Bueno, pero me apart del tema. Es que mis pensamientos actuales estn amarrados a los recuerdos, stos a los conocimientos tenidos por olvidados, a lo que la abuela me cont en largas tardes de invierno o a las referencias al pasado de etnlogos, historiadores y cronistas. Volviendo al origen del Lo, seguramente todo parti con los lugareos, que para indicar donde quedaba una hacienda, un fundo, un casero de esos a los cuales les brotan casas como callampas despus de la lluvia, los identificaban como lo de fulano, lo de sutano, indicando el apellido del dueo del lugar. Ejemplos tenemos muchos: Lo Valds, Lo Fontecilla, Lo Prado, Lo Matta, Lo Vsquez, Lo Abarca, etc. Y lo ms probable es que en un comienzo se haya dicho Lo de Valds, suprimindose el de con el correr del tiempo. Claro que para merecer el Lo, al parecer haba que tener un apellido de origen espaol, porque por ms que hurgo en mi memoria, no recuerdo ningn Lo Schmidt, Lo Spencer, Lo Curaqueo, Lo Romanoff, Lo Marinetti En cuanto al seor Gallardo que fue propietario de estas tierras costinas se habr imaginado que despus de muerto l,

sus hijos, sus nietos, bisnietos, etc., seran recordados en el nombre de este hermoso, tranquilo y pintoresco pueblo? Esta tarde descubr un lugar que est ah desde ms de cincuenta aos, esperando quieto y expectante la visita de quienes an conservan su capacidad de asombro intacta, siendo capaces de admirarlo y valorarlo. Es el bosque de la Momo, me dicen, recordando cmo la seora Ins del Ro de Balmaceda, luego de quedar viuda y pobre de solemnidad, tuvo que emplearse en un Banco o algo por el estilo, cosa que hoy no tendra nada de raro, pero que en ese entonces era mal visto. Una seora bien que qued mal y tuvo que trabajar en lo que pudiera. Sin embargo lo que resultaba an ms inslito, era verla descender todos los Sbados de una destartalada micro, de esas que paran en todas partes, haya o no pasajeros que se bajen o suban, simplemente para no perder la costumbre, por si acaso, o para demorarse lo mismo de siempre. La Momo, como la llamaban todos, vena con pequeos rboles y plantas en sus brazos, comprados en Santiago y destinados al trozo de cerro pelado y erosionado, nico bien que haba heredado. Este que recorro ahora admirada, observando su tupida y exuberante vegetacin. Cuentan que, cual cabra en el monte, como hormiga solitaria, acarreaba los rboles cuesta arriba, plantndolos por aqu y por all, regndolos luego a punta de balde, dejando con sus pisadas que suban y bajaban, la huella sabia, esa que sabe trepar de a poco, doblando a derecha o izquierda, avanzando y retrocediendo todas las veces que fuera necesario, para hacer ms suave y fcil el ascenso, serpenteando y formando, antes de enfrentar una curva, pequeas explanadas para detener los pasos y tranquilizar los latidos del corazn, pudiendo adems el caminante extasiarse con la hermosa vista al ro. Veo a la Momo con su mirada soadora, anticipando su bosque ya crecido, tal como est ahora, sombro, quieto, enmaraado, con pequeos claros que los postreros rayos del sol aprovechan para iluminar y entibiar los escondidos musgos, hierbas y enredaderas que se abrazan entrelazadas a rboles y ramas, cual lanas verdosas y doradas, provenientes de imaginarios ovillos jugados por un gato travieso. Sin duda un bosque mgico el de la Momo, tan mgico como ella misma, presumo. Aquella huella de antao es hoy el hermoso sendero que mis pies recorren, dndole gracias mentalmente a la Momo por su regalo. En un recodo, de pronto, una ventana desde la cual puedo apreciar maravillada cmo el camino y el ro, que corren paralelos casi siempre, zigzaguean a veces aumentando la distancia que los separa, otras veces se reencuentran como si quisieran fundirse y ser slo uno. Parecen retozar, aprovechando el ltimo instante juntos, antes de separarse, decirse adis, cada uno rumbo a su destino final. El caminohacia Llo Lleo. El ro Maipo, luego de pasar bajo el

puente que conduce al balneario de Rocas de Santo Domingo, fluye decidido hacia el ocano Pacfico, para poder mezclar por fin sus aguas dulces y sucias, (provenientes en un comienzo de la nieve cordillerana y de su afluente principal, el Mapocho, el que corre con su caudal color chocolate por nuestra contaminada capital, arrastrando a su paso envases plsticos de cloro, zapatos huachos, neumticos en desuso, patticas cabezas de muecas sin su cuerpo), con las aguas verdes, grises o azules, segn el da, y salobres siempre, del mar. Mis amigas me llaman a gritos desde la casa, convidndome a ver la puesta del sol en Santo Domingo. Accedo muy a mi pesar. Es que me cuesta dejar tu bosque, Momo!... Ya en la playa, le doy la espalda al sol que se hunde en estos momentos en el mar y busco mi bosque con la mirada, all arriba, en la loma junto al ro Imposible no verlo!. Es la nica pieza verde oscuro de un colorido rompecabezas, destacndose entre las dems, pinceladas en tonos ocres, amarillo y rojizo, que representan pedazos de tierra calcinados por el sol, barridos por el viento, por no contar con el filtro protector de su extinguida vegetacin. Desde mi privilegiada atalaya aprecio el ro en todo su ancho. Por qu no se ven botes?...me pregunto, recordando que hasta hace pocos aos los haba, surcando de una orilla a otra, o hacia el mar, en busca de las apreciadas lisas. Sin embargo hoy en la maana al llegar, v un bote en una curva comn del ro y del camino. De quin sera?... Me propongo averiguarlo maana, en la celebracin de la Momo. Y si ubico a su dueo, le pedir que me lleve hacia la desembocadura en el mar, no a ese que es el moriral menos por ahora. Al da siguiente, mientras tomo desayuno, trato de imaginarme a la Momo. De pelo blanco, curtido por el sol, de contextura delgada, alta y fuerte y de miembros giles, a juzgar de lo que fue capaz de hacer con su cerro y su vida. As la veoYa se escuchan voces, risas, msica. La fiesta al parecer est por comenzar. Camino por el jardn en comn rumbo a la casa de la Momo, encontrndome de pronto en medio de una pintoresca y variada mezcla de personajes. Por un lado familiares, hijos, nietos y bisnietos de la festejada, por otro sus amigos escritores, poetas, pintores y hasta un cura que aparece en la televisin y que al parecer est muy de moda Finalmente los gallardinos, gallarditas y gallardinitos que no se pierden el cumpleaos de la Momo por nada en el mundo, que lucen sus mejores galas, que han esperado trescientos sesenta y cuatro das para que se repita la fiesta que para ellos es la ms importante del ao. Todos estn alegres, muchos ya con sus vasos de vino tinto o ponche con durazno en la mano, prontos a brindar por la duea de casa cuando sta haga su entrada triunfal. De pronto un murmullo, un hacerse a un lado para dejar el paso, unos aplausos Es la

Momo que llega! Me pellizco mentalmente para convencerme que no estoy soando. Que esa mueca grande e imponente, maciza, trada en andas por robustos muchachos del pueblo, en una especie de angarilla de tablas sobre la cual hay un cmodo silln en el cual viene sentada es la Momo. Todos la miran arrobados. Yo tambin, confieso que con la boca abierta. Su apariencia nada tiene que ver con la imagen que yo me haba forjado mentalmente. La transportan suavemente, a un metro del suelo, porque ella con su enfermedad, me informan, ya no puede caminar Enferma la Momo?... Me haban dicho tantas cosas de ella, menos que estuviese postrada. Luego reflexiono: No podr mover sus pies, pero su espritu parece brotarle a chorros, envolvindola como un aura, desparramndose generosamente a todos los presentes. No me queda entonces la menor duda que los aos no pasan para el alma, menos para un alma como la de la Momo De pronto fija su mirada en m, al parecer extraada de ver una cara nueva. Me presento: Soy Marilis, la amiga de la Mara Isabel Marilisqu bueno que hayas venido!... Tena tantas ganas de conocerte Ven maana, cuando estemos solas, para que conversemos Conoces al Poeta Molina?... Eduardo, ven, te voy a presentar a Marilis Si yo a esas alturas ya admiraba a la Momo por ser la autora del mgico bosque, ahora confieso que la ador. Por su sencillez y simpata, por la calidez y el cario con que trataba a todos En cuanto al poeta Molina, ya estaba enterada de que pasaba largas temporadas en Lo Gallardo, tanto as, que le haban asignado un dormitorio en el segundo piso de la casa, que nadie ms poda ocupar Nos saludamos con el consabido beso en la mejilla, l sin abandonar su vaso de tinto, yo curiosa de conocer en vivo y en directo a un poeta de carne y hueso. De baja estatura, pelo castao ligeramente canoso, elegantemente vestido con una chaqueta de lino color crema, rostro muy colorado y ojos intensamente azules, de mirada chispeante y pcara. Nos refugiamos en un rincn del jardn a conversar. Le pregunto si sabe de quien es el bote. S, es del Lucho, un pescador vecino, que vive en una de las casas justo en la curva, ah donde la calle coquetea con el ro, acercndose insinuante y audaz. Cuando le explico a Eduardo el por qu de mi pregunta y mis deseos de salir en el bote hacia la desembocadura, exclama con el entusiasmo de un nio: Yo tambin quiero ir! Quedamos en que l se contactara con el Lucho y me avisara si estaba dispuesto a salir a navegar con nosotros, maana Domingo antes de almuerzo.

Desde el lugar en que nos encontramos, observo a la Momo sin que ella lo note. Me detengo en su sonrisa de nia juguetona y mimada, en su mirada bondadosa, en sus manos deformadas por la artritis, que agita con agilidad saludando a quienes han seguido llegando a celebrar su cumpleaos. No el ao que acabo de cumplir, sino el que acabo de empezar a vivir, explica en un breve y divertido discurso que improvisa para agradecer a quienes la hemos recibido con aplausos. Todo en ella es vitalidad, alegra, contento, juventud. A sus ochenta y nadie sabe cuantos aos!... agrega con coquetera. Un rostro sonrosado con cutis de porcelana, cuidadosamente maquillado y sin una sola arruga, su vestido floreado en tonos pastel, su pelo de color azul S, azul!...Cuajado de flores frescas recin cortadas, que parecen conservar an las gotas del roco matinal. Cada detalle a tono con cuanto la rodea, con el jardn encantado, con las flores que no slo adornan las mesas cubiertas con manteles de hilo de distintos colores, sino que forman macizos por doquier, brotando del maicillo que tapiza los senderos, de los rincones ocultos, hasta de debajo de las piedras. Es como si la naturaleza estuviera tambin de fiesta, desplegando todo su esplendor estival, sus perfumes, su colorido, su belleza, en honor a su reina, la Momo. Dejo a Eduardo junto a unos amigos a los cuales embroma que es un gusto, y me dirijo a la casa que se asoma apenas entre la vegetacin. Parece sacada de un libro de cuentos. Paredes blancas y azules, pintadas con dibujos multicolores, algunos de ellos por la mano de dos de sus amigos pintores de renombre. Alegre, misteriosa y pintoresca la mansin de la Momo. Doy unos pasos en direccin al sendero que trepa el bosque y me encuentro ante una gran roca con inscripciones. Con sorpresa leo que se trata de un epitafio dedicado a la anfitriona, para cuando ella ya no est en este mundo, y se haya reintegrado a esta tierra a la cual tanto ama. Ella misma lo ha hecho grabar en la piedra, en su lpida, como una forma de amigarse diariamente con la muerte inevitable a la cual dice no temer. Aunque s voy a echar de menos la vida dicen que suele decir. Todo lo que me rodea es sorprendente, por decir lo menos. Tanto que no me extraara en absoluto que al comps de la msica que interpretan ahora unos nios de la escuelita de Lo Gallardo y de las nias vestidas con tnicas que se deslizan a pie desnudo por el csped interpretando una danza alada, se sumaran duendes, gnomos, hadas, faunos y otros seres que poblaron mis lecturas de infancia. Hasta el sol ha venido a saludar a la Momo, con prudencia, delicadeza, mesura, envolvindonos a todos en su suave tibieza. No recuerdo qu como, qu bebo ni de qu hablo con los dems invitados. Solo s que

me siento flotando en una nube irreal, llena de hechizo. Me retiro antes de que termine la fiesta, antes que el engaador ponche, el vino y el whisky que aparece por arte de magia llenando los vasos de algunos invitados regalones, comiencen a hacer su efecto. No quiero que nada empae el encanto del momento vivido. Quiero guardar esta imagen tal cual, para recordarla siempre como algo memorable, nico, irrepetible. Y me prometo a m misma traspasar esta vivencia algn da al papel, para que otros la puedan recrear a travs de mis palabras. Sin embargo me asalta una duda. Hasta qu punto son factibles de comunicar de manera fidedigna los sentimientos, las emociones, la belleza, la magia y el misterio?...

En la tarde recibo un mensaje del poeta Molina. Me espera en la casa de la Momo maana a las once. El Lucho est de acuerdo con llevarnos al mar. A ese que tranquilo te baa, cosa que no cumple siempre al pie de la letra. En la noche no puedo conciliar el sueo. O mejor dicho no puedo dormirme, porque todo lo vivido en la jornada es, a mi parecer, un verdadero sueo. Bajo mis prpados cerrados desfilan imgenes: el bosque en penumbras, el ro corriendo hacia el ltimo encuentro, la Momo, cual hada madrina, haciendo su entrada en su silln suspendido en el aire, su sonrisa cariosa, sus manos que aletean, el poeta Molina y su mirada azul, la casa embrujada, la piedra con su adelantado epitafio, los nios y nias tocando y danzando, las flores, el sol, la brisaY, por supuesto, los duendes y hadas contemplando gozosos la fiesta desde lo alto de los rbolesY por ltimo, un sueo anticipado: el viaje que har maana con el poeta en un desvencijado bote rumbo al mar Captulo : EL POETA MOLINA Despierto sabiendo que algo me espera all afuera, ms no s bien qu. De pronto recuerdo y salto de la cama. El paseo en el bote del Lucho rumbo a la desembocadura del Maipo, hacia el mar!... Bajo la ducha me noto feliz, expectante como un nio ante su primera ida al Zoolgico o un campesino que va a conocer la capital. Mi amiga Mara Isabel, en cuya casa me encuentro alojada, abre un ojo y pregunta: -Adnde vas a esta hora?... y luego recordando No me digas que era en serio eso de ir a andar en bote al ro! Y como yo asiento, agrega: Ests loca!... Esta gringa no

tiene remedio Y se da media vuelta en su cama para seguir durmiendo. -Loca yo?, me pregunto, para contestarme en seguida: Loca tendra que estar para perderme esta aventura. Loca de remate Miro la hora. Tengo tiempo an. Me dirijo entonces a la cocina a tomarme un caf. Por la ventana penetra una rama de rbol del bosque de la Momo, con todo su vigor, su intenso color verde y su brillo lustroso, de planta sana, alimentada por el aire no contaminado y por el humus dejado por las hojas e insectos ya muertos, cuyas muertes tienen sentido: nada menos que servir de alimento a quienes continuarn con la tarea de dar vida muriendo. Entiendo entonces el deseo de la Momo de reintegrarse tambin ella a esta tierra, su tierra Se lo permitirn los vivos?...O la desoirn, argumentando que debe haber estado chiflada por pretender ser sepultada en Lo Gallardo? Y la enterrarn en una tumba del cementerio de ltima moda en Santiago, en tierra ajena, con plantas ajenas, mustias, sobrevivientes del smog que todo lo cubre, lo ensucia, lo envenena, lo mata?... Y lo peor de todo con gente ajena, sin sus gallardinitas y gallardinitos tocando y bailando msica gallardina, con ngeles ajenos, porque los ngeles santiaguinos no pueden ser los mismos que los de ac, deben tener las alas ennegrecidas y pesadas por el holln de las fbricas, entorpecido su vuelo, los odos ensordecidos por los bocinazos de los millones de automviles que no dejan dormir ni siquiera a los muertos Sacudo la cabeza negndome a la posibilidad de que no le hagan caso a la Momo, recordando que est viva an, y muy viva, poseedora de un alma que despus va a continuar revoloteando siempre por este bosque, duea de una sonrisa y de una alegra imposibles de olvidar y que perdurar en las flores y en su perfume, de una vitalidad que sus piernas puede que hayan traicionado, pero no su espritu que respira en la brisa. Me tranquilizo, entonces. Momo, le digo. Estars siempre aqu, aunque el cuerpo que te fue prestado en esta vida sea depositado en cualquier otro lugar. T, tu esencia seguir ac, en este lugar sagrado.

Son casi las once de la maana. Debo apurarme. Un poeta me espera. Un amigo. Cmo ser tener un amigo poeta? O un poeta amigo?... Ser como los dems hombres? Cmo aquellos que tantas veces me han asegurado que slo les interesa mi amistad y nada ms que mi amistad, y que a poco andar sacan sus garras amorosas para intentar rasguarme, siendo que yo no estoy para rasguos, porque an estoy lastimada, herida, y solo necesito amistad, compaerismo, lealtad?...

La sola idea de que voy a ser amiga de un poeta de verdad, me hace correr hacia la casa de la Momo. Me he puesto unas zapatillas viejas (porque cuando divis el bote, vi que para llegar a l era preciso bajar una pequea pendiente pedregosa y resbalosa), un short desteido y una polera. Tampoco llevo reloj, porque uno nunca sabe lo que puede pasar y caerse al agua es una de las posibilidades. Un hombre que supongo ser el Lucho, se encuentra junto a la puerta de entrada. Me mira con una expresin ligeramente divertida, que me hace comprender que nunca una visita de la Momo ha hecho una solicitud tan estrambtica como la de salir a andar en bote por el ro. De pronto hace su aparicin el poeta. Yo me quedo mirndolo con la boca abierta Viene lustroso, como recin baado, perfumado y peinado, vistiendo pantalones blancos impecables, polera color crema y chaqueta azul de oficial de marina, con botones dorados y todo, zapatos caf claro de gamuza. Nos contempla triunfante, con sus ojos ms azules que nunca y sus correspondientes chispitas, esperando nuestras exclamaciones aprobatorias para su tenida naval, cuidadosamente pensada y seleccionada para la ocasin: nada menos que la navegacin rumbo al mar. El Lucho mira para otro lado, seguramente para que no notemos su expresin de hilarante sorpresa. Yo contino como hipnotizada contemplndolo, sin lograr ni tan siquiera decirle buenos das No ser que el pcaro poeta se ha disfrazado para hacernos una de las bromas que segn cuentan suele hacer a menudo? Pero no, de su boca de alto oficial de la marina no sale una orden sino un tmido Y dnde est la lancha para embarcarnos?... Mientras caminamos hacia la curva en que ro y calle se juntan por ltima vez, no puedo dejar de pensar en la cara que pondr el poeta cuando vea el pequeo bote, que lo que menos tiene es de lancha. Slo imaginarme cmo va a bajar la pendiente hacia el ro con sus impecables pantalones blancos y su chaqueta de marino me hace temblar. Nos cruzamos con alguno que otro gallardino que se atraganta al contestar nuestros saludos y que se vuelve para contemplar el inusual espectculo del Lucho, el mismo de siempre, junto a una gringa cincuentona vestida de lola pobre y un al menos General de la Marina, a juzgar por los innumerables y lustrosos botones que luce su uniforme. El alto oficial en cambio camina feliz, saludando con orgullo a quienes, est seguro, ha deslumbrado con su prestancia. El Lucho logra sacar la voz. Ah est nos dice sealando con un ademn su esculido

bote. El poeta lo contempla. El Lucho me mira a m, yo miro al marino. Luego de un largo silencio, se escucha un Y por donde se baja? Bueno, por aqu no ms, logra balbucear el Lucho. Y le tiende la mano para ayudarlo a descender. El poeta la rechaza con dignidad y le ordena con voz de almirante: Ayude a la seora primero. Me cojo de la mano del pescador y me dejo deslizar por las piedras, levantando una polvareda de tierra. No miro para atrs. Me evado siguiendo con la vista el ro que corre lentamente hacia el mar, pensando que no fue una buena idea la ma. Pero ahora ya es tarde para arrepentimientos as que decido que no queda ms que seguir adelante, cual valiente marinero. De pronto el poeta aterriza virtualmente junto a m. Su rostro, normalmente sonrosado, luce plido. Sin embargo me sonre valientemente, comentando con fingida soltura: Qu suerte que nos toc un da tan lindo!S, est maravilloso le contesto yo, queriendo parecer entusiasta. No suban todava, nos advierte el Lucho. Todava tengo que sacar el agua que se ha juntado en el bote Siempre pasa, pero es cosa de ir sacndola cada cierto rato con este tarrito y puso manos a la obra Yo miro cualquier cosa que no sea el rostro de mi amigo, el poeta-marino. Ya, ahora sy el Lucho nos pasa la mano para ayudarnos a subir, a la seora, es decir a m primero, por supuesto, porque ya aprendi la leccin, y despus al caballero, como debe ser. El bote, que de por s es pequeo, parece querer desaparecer bajo las aguas con el peso de nosotros tres. Mentalmente le doy gracias a Dios por haberme puesto a dieta justo antes de venir a Lo Gallardoy por saber nadar. Ya vamos navegando, aunque parezca mentira. La corriente no es mucha y el bote avanza suavemente. Respiro aliviada y me atrevo a mirar al poeta. Se ve ms tranquilo, aunque sus manos crispadas se aferran con fuerza al costado de la embarcacin y a la tabla en la que se encuentra sentado. De pronto miro sus hermosos zapatos de gamuza entierrados luego de su forzado descenso y observo con horror cmo se van mojando poco a poco con el agua que el tarrito no logr sacar del todo del bote. Decido no decir nada y entablo una conversacin trivial sobre lo que se me viene a la cabeza. Al Lucho le pregunto si an pesca, pero me cuenta que el ro est tan contaminado que las pocas lisas que logra atrapar, salen con gusto a barro. Que ahora se ha dedicado a la siembra de hortalizas, pero que el ao pasado hubo una crecida tan grande del ro, que se llev toda la capa vegetal, dejando puras piedras no ms, y que pasarn aos hasta volver a poder cultivar esa tierra, que por lo dems no nos pertenece a los hombres porque es del ro, y que ste se los recuerda cada cierto tiempo, llevndose todo lo que encuentra a su paso, incluso las casas de algunos olvidadizos que creen que pueden hacer lo que quieren con la naturaleza, cuando en realidad es ella la que manda Que su abuelo contaba una vez Se interrumpe el Lucho al percatarse que el poeta se encuentra con los zapatos empapados. Al coger el tarrito para proceder a achicar, como nos dice el bote se

ladea peligrosamente. Yo me ro, pero la risa se me congela al ver a mi amigo, que est blanco como el papel, levantar sus zapatos para salvarlos de la inundacin, contemplndolos luego desoladamente. No te preocupes EduardoCuando los seques no se va a notar nada, te van a quedar como nuevosS que miento, pero trato de asegurarle que al menos sus zapatos se salvarn. El resto sabe Dios. Mis palabras parecen no surtir efecto. Lo veo francamente aterrorizado. Quiere que nos volvamos?, le pregunta el Lucho, porque no necesita ser psiclogo para conocer el estado de nimo de su pasajero. Volvernos?... Cmo se le ocurre!, contesta el poeta, aadiendo: A menos que t tengas miedo, Marilis Como yo niego con la cabeza, le ordena al Lucho continuar con el paseo que est tan lindo En estos momentos estamos pasando frente al terreno de la Momo. Observo el paredn que el ro ha socavado y miro con asombro los diferentes estratos en la tierra, que semejan una torta milhojas con capas de diferentes rellenos. Los ms oscuros, casi negros, corresponden a capas vegetales orgnicas, a posibles asentamientos humanos de los pueblos pescadores que vivieron en ese sitio y cuyos restos materiales se han encontrado en gran cantidad. Otras capas, blanquizcas, son vestigios de conchales dejados por esos mismos remotos habitantes, evidenciando que los mariscos formaban parte de su dieta. De vez en cuando aparece un estrato de color gris claro. Son piedras dejadas por el ro cuando decide recuperar su cauce primitivo. Los de mayor espesor, color manjar con lcuma, corresponden a capas de maicillo inertes, dejadas por el ro despus de encoger sus aguas nuevamente Observo con mayor detencin los estratos orgnicos, porque en ellos se suelen encontrar restos seos, como las calaveras que adornan la repisa de la chimenea de la Momo y que fueron encontradas junto a hermosos cntaros de greda, justamente en este mismo sitio. Porque el hombre siempre ha buscado lugares donde haya agua abundante, ya que sin ella no podran subsistir ni ellos, ni sus animales, ni los frutos, semillas, brotes y hongos que les ofrece el monte que los circunda, y menos podran haber sembrado sus papas, maz y zapallos para complementar su alimentacin. La voz del poeta me vuelve a la tierra, o mejor dicho al bote. Un Falta mucho para llegar? me recuerda que no todas las personas gozan con las mismas cosas que yo, que debo preocuparme de mi acompaante de aventura, para que no le de un infarto o algo por el estilo, de que llegue sano y salvo a tierra firme, de El Lucho le contesta por m. Depende adonde quiera llegar, si es al mar, falta mucho, mucho, como una hora. Adems para all abajo el ro corre ms fuerte, hay ms correntada, vamos a ir a ms velocidad, el bote se va a mover ms Con desazn comprendo que nuestro gua est tratando de disuadirnos de llegar a la desembocadura, cosa que yo s que es perfectamente posible, porque conozco personas que lo han hecho. Pero en fin Ahora, si quieren llegar al puente y bajar ah, tenemos que desembarcarnos un poco antes, no ve que ms all estn los militares Miro a mi amigo y leo en su rostro algo

as como una evidente esperanza de que la tortura tenga un pronto fin, y muy, pero muy a mi pesar, saco mi desencantada voz y digo: Al puente no ms Al poeta le comienzan a volver los colores. Ms bien dicho ahora est solamente plido, no color de blanca tiza para pizarrn. Siento una oleada de simpata hacia l. A pesar de que obviamente lo ha pasado mal, no ha abierto la boca para manifestarlo. Por el contrario, me sonre de vez en cuando como dicindome: Qu bien lo estoy pasando! En la ribera me parece ver cabecitas de nios que nos observan detrs de matorrales entre asombrados y risueos. Se lo comento al Lucho. S, son los vecinos que vienen a mirarlos a ustedes. Porque nunca haban visto que alguien de las casas se atreviera a andar en bote por aqu Mi amigo sonre con orgullo y le hace seas a los nios, con una sola mano porque con la otra sigue aferrado al bote. Ahora son ms las personas que han salido de sus casas para vernos pasar. Mujeres y tambin uno que otro hombre. Todos agitan sus manos. Yo saludo con las dos mas, el poeta con una y el Lucho con ninguna, porque tiene que remar. Vamos llegando al lugar donde podremos descender. Miro con nostalgia hacia el mar. Para otra vez ser, me digo. Pero esa vez vendr sola, con el puro botero no msUn suspiro hondo se me escapa involuntariamente. El desembarco resulta sin contratiempos. Una vez en tierra firme, el poeta parece crecer y recuperar su porte de almirante. Hasta sus zapatos se ven pasables. Pretendo pagarle al Lucho lo convenido, pero mi amigo me lo impide: Cmo se te ocurre!... No faltaba ms!.. Yo pago. Y dirigindose al Lucho: Gracias amigo. Pasa en la tarde por la casa. Ah arreglamos. Fue un paseo inolvidableY le da un apretn de mano tipo almirante a marinero. S. A m no me cabe la menor duda que el poeta no lo va a olvidar tan fcilmente. Yo tampoco El Lucho me da la mano y me mira con picarda. Cuando quiera no ms, patrona Todava tratan de patrona por aqu?... me sorprendo. Cre que eso ya perteneca al pasado, a aquel tiempo anterior a la Reforma Agraria, cuando de la noche a la maana me encontr con que yo, por ser la esposa de un agricultor, era la patrona y que los trabajadores y sus familias eran los inquilinos. Pero resulta que a m no me haban criado para patrona y nunca lo pude aceptar Menos an que a los propios, como escuch que un vecino les deca a sus jornaleros, se les pudiera echar de la noche a la maana de sus casas debiendo partir con sus hijos, la abuela, el allegado, sus escasos enseres ( no digo camas y petacas porque solo tenan un par en las cuales dorman todos) en busca de un nuevo fundo y un nuevo patrn que los recibiera hasta que l as lo dispusiera Menos mal que al menos ese inhumano xodo se acab, me digo. Hago un esfuerzo y obligo a mis pensamientos a regresar a la orilla del ro, al trecho angosto de arena donde ahora nos encontramos el poeta y yo. An vemos al Lucho con su bote que se aleja ro arriba, contra la corriente, remando dificultosamente, para volver a su hogar, ms all de la casa de la Momo. Emprendemos el regreso a pie por la vereda del pueblo. No nos extraa que las mujeres

y los nios, los mismos que nos saludaron desde la ribera, hayan salido ahora a las puertas de sus casas para vernos pasar. Nos sonren entre divertidos y cariosos, al parecer agradecidos por la inesperada entretencin dominguera que les hemos brindado. El poeta ha recuperado no slo el rosado de sus mejillas y su mirada celeste y risuea, sino tambin su aplomo, su simpata, su malicia. Nuestras palabras fluyen con naturalidad, como si en la vida no hubisemos hecho ms que conversar. Me interroga sobre mi vida, mis gustos, mis actividades. Me dice que ha sabido que estudio Antropologa, me hace contarle cmo es que estoy en la Universidad a estas alturas, (no me dice a esta edad, cosa que le agradezco mentalmente), me interroga sobre el por qu de la eleccin de esta carrera, por los ramos que ms me interesan Me hace sentir que le importan de verdad mis respuestas, que no pregunta por preguntar o por educacin, por formalidad, como lo hacen otras personas. Me siento cmoda, muy cmoda con l, feliz con el tibio sol que nos acompaa, feliz de tener un nuevo amigo, tan inteligente, diferente, sorprendente, inslitoTambin me habla de lo que significa para l la Momo, su amistad, el poder estar cerca de ella, de lo privilegiado que se siente. Hacemos recuerdos de ayer, de su cumpleaos, de los comensales, de todo lo sucedido en la mgica fiesta. Cuntas cuadras caminamos?... Muchas, pero se me han pasado volando. Pocas veces en mi vida he pasado momentos tan entretenidos, tan sombrosos. Ya queda poco para llegar. De pronto me pregunta por mi vida sentimental, que ha sabido que estoy separada, que acaso me he vuelto a enamorar, si no he sentido la necesidad de tener una nueva pareja Le contesto con toda franqueza, sin tapujos, dicindole cosas que no suelo contar. Le hablo de mi soledad, de mi pena, de que no me conformo con el quiebre de mi matrimonio, de mis continuas desilusiones con amigos que dicen que slo quieren mi amistad y nada ms que mi amistad, de mi evasin a travs del estudio y de nuevos desafos, de mi nostalgia de un amor verdadero. Se detiene, me enfrenta y me pregunta de sopetn, mirndome fijamente, como para que yo no evada la respuesta. Y por qu no te has enamorado de nuevo? Callo por un instante. Y me pregunto a m misma: Por qu?...El me mira fijamente, esperando. No me puedo escabullir, aunque quiera. Busco en mi interior. Por qu?... Finalmente le digo algo que a m misma me suena hueco, un clich, una respuesta de esas que se dicen por decir algo o porque no se conoce la verdadera respuesta. Es que no he encontrado mi media naranja Contina mirndome fijamente a los ojos. Sostengo la mirada, sintindome mal, superficial, frvola, no sincera (Como un flash vislumbro la verdadera razn, pero no la digo porque an no logro interiorizarla: Porque tengo miedo de sufrir otra vez?... No ser eso?) El se aparta un poco, toma distancia, me mira de arriba abajo, como quien observa un cuadro, apreciativamente Su mirada me confunde, me hace sentir incmoda, observada, analizada, catada Como si lo percibiera, vuelve a fijar sus ojos

azules en los mos caf y me contesta: Y para qu buscas tu media naranja cuando t eres una naranja entera? Me quedo de una pieza. No s cmo reaccionar. No s si lo que acabo de escuchar es una broma, un insulto o un halago. No me parece un piropo, como los que a veces me dirigen cuando decido arreglarme, ya que por lo general me preocupo poco de mi fsico. Ante un qu bien te ves o eres un adefesio en esa pinta s cmo reaccionar. Pero a esto de que yo sea una naranja entera Estoy tan turbada que slo atino a seguir caminando, en silencio, junto al poeta. Poco a poco, sin embargo, voy entendiendo que lo que acabo de escuchar es lo ms hermoso y profundo que me han dicho en mucho tiempo. De un plumazo me parece entender su significado. Qu estoy buscando?... Dnde lo estoy buscando?... Qu necesidad quiero satisfacer?... No estar todo en mi interior, en mi redondez de esfera, de naranja completa? Por qu busco fuera de ella?... Si busco mi media naranja significa ni ms ni menos que yo no me considero completa, que me falta la mitad, que sin ese algo complementario no soy nada, que mi yo es un medio yo... Me doy cuenta de pronto que durante todos estos aos, a partir del fn de mi matrimonio, he soado con encontrar a alguien que me complete, partiendo de la base de que qued incompleta despus de la separacin. Y peor todava, he buscado y esperado encontrar a mi complementario tal como yo lo necesito o creo necesitar, con los atributos que yo quiero que tenga. No es raro entonces que ese ser inexistente no sea encontrado por m en ninguna parte, porque no existe, es producto de mi imaginacin. Ademspor primera vez me pregunto: Y es tan imprescindible que lo encuentre?... El poeta ha guardado silencio, adivinando quiz la revolucin que sus palabras acaban de desencadenar en mi interior. Poco a poco voy siendo embargada por un sentimiento de agradecimiento, de alegra, de felicidad por haber visto, por fin, con claridad. Gracias a mi amigo Sin embargo algo me inquieta. Durante todo el trayecto slo hemos hablado de m, casi nada de l. No habr llegado el momento en que yo le pregunte por su ser poeta, por sus poemas?... Y decido pedirle lo que desde ayer quera solicitarle. Lo hago tambin deteniendo mis pasos, mirndolo de frente, como lo hizo l hace un rato. Eduardo, me encantara leer algunos de tus poemas El poeta se detiene, me mira maliciosamente y me contesta: Mis poemas?... No tengo ninguno!No, pero tendrs alguno en la casa No, no tengo ninguno Pero entonces cuando vayas a Santiago me los puedes traer O si me dices donde han sido publicados, yo los puedo buscar Es que no tengo poemas. De pronto pienso que a lo mejor los poetas no escriben poemas, sino poesas Una poesa entonces?... No, jams he escrito un poema o una poesa: Pero entonces entonces Ya s lo que me quieres preguntar. No eres la primera persona que quiere saberlo. Quieres preguntarme por qu me dicen el poeta Molina Asiento con la cabeza. Y, con esfuerzo, como alumna obediente que repite de leccin, formulo la pregunta esperada: Por qu todos se refieren a ti como el poeta Molina si no has escrito jams un poema o una poesa?... Me mira gravemente, trascendentalmente, a los ojos, como acostumbra. Yo casi no

respiro, para no perderme ni una sola de sus palabras. Yo no necesito escribir poemas. Yo simplemente vivo la vida. Y como la vida es poesa yo vivo la poesa!... Por eso me consideran y me dicen poeta Estamos frente a la casa de la Momo, el paseo ha terminado, no as el asombro. Ese que no me ha abandonado hasta el da de hoy, el que me inspir a escribir este relato. Ese que har que jams pueda olvidar a mi amigo el poeta Molina, el ms autntico poeta que yo haya conocido jams. No me cabe la menor duda de que su espritu, en este mismo instante, est viviendo poticamente el ms all

Alicia CabelloInvitacin a Vivir, desde los destellos de mi alma y mis yoes No pretendo tomar del recuerdo caricias muertas, ni encender fuegos, ni construir con pasado los espejos rotos., cada trozo, cada espacio son susurros de antigedad, de tantas cosas, tambin indescifrables cubiertas por el misterio. Traigo a mi, un dragn Verde (la fuerza de la madre tierra), te reclamo, te conjuro, en dos silencios del no tiempo, llvame a volar contigo, mustrame ese cielo, de parasos eternos, donde los colores bailan y juegan de la mano como infantes con el firmamento, Aliento de vida, que naces y mueres en el infinito del azul sagrado (penetras los grises del alma desolada), haces que la vida sea poesa. Uno de tus Personajes. Ocultas tus sentimientos en miradas fras y palabras hirientes, lo que eres, para ir con el mundo y no conmigo , pues ya no soy parte de l. Finges rer cuando estas triste, creyndote un dios en medio de la muchedumbre, no finjas ms amor mo,

mis ojos ven mas all , penetran en tu alma de nio que busca amor, para volver a amar, buscando sanar las heridas del pasado y arrojarlas al mar del olvido. Qudate, aqu, en mi isla. ahogada de gente, pero sola. Este es un mundo extrao, con seres extraos, cosas extraas. Vivo de tpicos pasados. muchas dudas No vengas a quedarte esta noche, el sueo se me ha vuelto confuso... No percibo tu mirada en otro cuerpo, ni te distingo entre tantas entidades que viajan en mi mente. No te quedes esta noche ,vete a volar al infinito.kilmetros, aqulla en que dos almas no logran encontrarse. Entre sueos. Una Iglesia, a su entrada (una capilla); dos mujeres, una llorando, la otra sangrando. Una puerta, entrada a la iglesia,

personas blasfemando, acciones paganas. Las mujeres ya estn dentro, una re, la otra, an sigue sangrando. Gran estallido, gente corriendo, Movimiento del piso,(cay un meteorito). Las mujeres yacen tendidas, una llora, la otra sigue sangrando. Vienen los ngeles?, Bajaron del cielo. Las dos mujeres atnitas miran, a una llevan, a la otra dejan en la tierra sangrando. La Tierra. Descubr rincones inhspitos del mundo, recorr caminos eternos, manantiales de cristalinas aguas, todo perfecto. Isla virgen entre las cosas de este mundo! Al despertar, nos vimos destruidas por la mano del hombre. Ente el todo y la nada Montones de espacios, lugares vacos, almas huecas,

tristes en el olvido. Noches largas futuras penas. Melancola, recorres los cauces de mi vida, no me dejas libre, amar, ser amada. Mar de olvido cun profundo eres! Laberinto propio. No existe solucin a esta derrota que me tiene anclada a este martirio, a este pasado, que ya no me pertenece, pero que le pertenezco. Para mi Mamita Ocha (madre querida de todas la madres) Pas el sufrimiento con su velo pintado de gris, ninguna luz se vio. Gemidos en la noche de un cuerpo ya gastado, suplicando a un dios lejano. Todo se llen de fro aquella noche, las ropas que cubran el cuerpo maltratado , no otorgaban ya calor, todo ttrico, congelado.

Aqulla noche slo o lamentos de un alma que clamaba a Dios. En trance. Record en un no tiempo, Caminar por prados vrgenes, con cual paz levitadora en esos silencios ensordecedores. Posado ante un rbol, un hombre, de vestimentas pobres y dulce mirar. Al verle pregunte: eres t Jess?, Y en fin dos veces ms, Esa tercera vez ca interminablemente, en las profundidades mas negras...de los abismos desconocidos No era mi Jess, luz bella, lucifer, ese era l... En el golpe final, otro ser, Samael o Samuel, envuelto de demonios que asfixiaban su pecho, suplicando ayuda, pero a la vez invitndome lujuria , a quedar en esa soledad, Lo arrebataron... Al tratar de escapar, subiendo con el peso de siglos en mis piernas, sus entidades me invitaron indecorosamente a regresar. Donde no quiero ir ms Tres veces llam: Aritza,

Y el eco dominante de sus palabras, desafiante, doloroso, Quemaron mis ojos. En este tiempo, me pregunto, cuntas vidas mas se perder y cuntos ojos mos lo vern? En ese no tiempo, ya exhausta el hombre no hombre, el ngel no diablo exclam : Si el no sube, t nuevamente no caers! Mis entraas se desgarran, en este presente ya pasado, al mirar sus ojos, tan furiosos, sabiendo que es l , en esta vida ,sin que logre reconocerme. Preguntas. Mire la luna, como quien nace y abre los ojos por vez primera; no estampe rostros, nombres, ni leyendas, slo observe , su resplandor dentro de lo sombro. Cuntas almas brillan de tal modo en la oscuridad de sus noches? Contempl a Marte, no estaba tan furioso como das pasados. Imagin tus ojos, y slo vi ms preguntas. Errores del ego Dando vueltas y vueltas, me encontr con migo, con la sonrisa nica que brotaba de mis labios,

Para hablarme y decirme, sube pero an ms arriba. Mi error ms mundano, fue creerme diosa, manejando la gracia y la desdicha. Pensar que todo lo tuve, Fuego en mis manos, hoy cenizas, mirada destructora, avasalladora. Me supe Venus, y lo fui... Y de tantos amores mal trados, me convert en terrestre, es mejor as. Dolor de dolores por mal de amores. Esa noche, de tus ojos, flameaba el fuego de tu alma destructora, para hacerme trizas, Tu silencio me ahogaba, y amordazaba mis labios con tu mirar, queriendo apoderarte de mi verdad tan nica. Y que paso, con todas las promesas, esas ilusiones benditas, Que hoy se han vuelto castigos del diablo, Que antes parecan ser de ninfas. Olvidar Que eterna palabra, como la promesa de amor abandonada, ultrajada, manoseada por tanta humanidad, para aparentar ser alguien en otra vida. Las puertas se van cerrando y las lgrimas secando. Reviviendo un fantasma Cierro los ojos y sueo, esperanzada los abro pensando... si ser posible. Imagin tibieza en este cuerpo deshabitado, que ya no tiene nada tuyo. Te proyecto en mis adentros, con tus manos que un da me acariciaron, Que me dieron vida, y las mismas despus me la quitaron. No es culpa de nadie, es el destino impreso en el libro de las vidas,

Que junta y separa caminos, nos dejo nada El viento, siente tu ausencia, en esta soledad, besa mis mejillas hmedas por tanto llorar. No se como matar este amor, Pero el sabe como quitarme el aliento. En fin...no hay fin Detrs de una mirada avasalladora, se encuentra un ngel cado, el ms bello, recogido, mira el cielo pidiendo explicaciones a un Padre Nuestro. Ojos negros, grandes alas del mismo color bano, blanca piel, carnosos labios. Padre me arrojaste a Tierra!, los mortales no entienden tu cantar, por qu me haces esclavo de esta humanidad?,mis labios ya no escriben versos de amor, mis labios ros de sangre son... Madre, porque me arrojaste a tierra,aqu las guerras son el peor portal hacia la perdicin, Madre, bella...entrgame ese pual aorado de la resurreccin. Abu Grab. No permita ms mi Dios tanta crueldad, No permita ms el hombre tanta indignidad. Juegan a dioses torturando, juegan a dioses destruyendo. No permita ms el hombre tanta maldad, no permita , tanta atrocidad Las manos estn dadas para crear, no torturar, Los labios y las palabras para amar, no humillar. No se pierdan en religiosidades, nanse al Dios universal,

No permita ms mi Dios, que el hombre beba la sangre de los dems. Prohbase para siempre, Mis ojos ya no pueden ms, Mi pensar, mi sentir mi querer no entienden Por que res, mientras ellos lloran?, que placer te da? Prohbase para siempre No permitan ms los hombres un infierno como Abu Grab. Un ngel en el infierno. En el centro Santiago, millones de personas transitan, sus pasos an ms rpidos que sus palpitaciones, hacan notar su ensimismamiento; se escuchaban ruidos, por doquier grandes tiendas comerciales ofreciendo felicidad a la orden, como si el dinero plstico comprara todoy as pareca serpersonas entraban y salan de ellos, celulares por doquier se escuchaban, risas, gritos, cantos de quienes queran ganarse la vida, de todo puede encontrarse en la cuidad De pronto a lo lejos, ignorada, la imagen del sufrimiento ms ruinah, en se instante el tiempo se detuvo. Un ser con sus rostro deforme, que paraliz y provoc que en la piel de la mujer-no mujer, recorriera el fro ms desconsolador, la impotencia, la pena; ser una mscara?, un truco?...eso no poda ser posible. Al acercarse, posando su mirada en la de l, un nio, atrapada en un cuerpo marchito por el fuego En un acto mecnico, saco dinero de los bolsillos, a modo de pedir perdn o quizs una forma extraa de decir cuanto lo siento. A su lado, apareci el padre con una placida sonrisa; tome un lpizusted me esta comprando. Ella con palabras entre cortadas slo repeta no, no graciasmuchas gracias. De la nada el joven que la acompaaba, le tiro el brazo vamos a comer que importa, no te quedes as! La invitacin de azul que haces a la transformacin del ser, que dej de ser, se dej a si mismo, se tir a la suerte, Se alejo del yo, vivi en el ego, aliment demonios Azul, que simboliza la integracin del yo y el t,

el nosotros todos, con el universo. Y as vives en el azul, Invitas con amor, a vivir la peregrinacin, La reconquista del yo, del yo conciente, Del yo observador, que elimina al ego, Que nos da evolucin.

Invitas a la niez, a jugar con la imaginacin, a volver a vivir de la admiracin, del asombro como dices t, de reinventarnos como digo yo. Azul infinito, del principio y del fin. Azul sanador. Cmplices. Me hablas en prosa, como elixir, de placeres mgicos , de lo que no es de aqu. Me embriago de tu esencia, susurro en silencio tu nombre, en bsqueda de un encuentro fortuito, en dnde las almas son. De noche, se apodera el sentimiento, y viajo, Vuelo, an ms alto para converger en el infinito azul. Huspedes. Los llam con jbilo a habitar en ella. Eran nios sin hogar que haban deambulado por siglos en los espacios del no tiempo, del pensamiento de un Todo. Cuando al fin tomaron forma, entraron corriendo, prometiendo obediencia y cuidados; sintieron las caricias del viento, la tibieza de la luz, que sorprenda sus ojos en destellos de mil colores, antes

ignorados. Al tiempo, unos cuantos siglos, sus almas se olvidaron de tales promesas, se desapegaron. Ya no eran nios, tenan sed de poder, queran ser dioses. Vinieron las envidias, el querer por querer, el tener por tener, el capricho. Comenzaron, unos primeros, otros despus a cortar rboles, a ensuciar las aguas, hasta el mismo aire que haban olvidado. Se sintieron dueos, olvidando que eran huspedes. En el silencio, se encontraba el alma de plantas, ros, mares, aguas, que conformaban el espritu de la Madre, que lloraba para limpiar el cuerpo Un da, de esos sin tiempo, comenz a llover y llover. Las entraas de la Madre no aguantaban en dolor. Comenzaron a sacudir temblores, en forma de reclamo, se levantaron las mareas, su piel comenz a abrirse, olvid llorar, el sol se hizo ms intenso. Los habitantes llenos de pnico rogaron a los cielos, que prase tales aguaceros; recordaron el pacto. Destinados a su propia suerte, los sobrevivientes creyeron dejar de inhalar, elviento les golpeaba, los colores haban desaparecido, estaban en el pleno infierno, todo ptreo. Reconocieron, la maldad que habit en ellos. Al sentir los pensamientos, emanados de sus esencias, la Madre con ojos emocionados, y compasivos comenz a llorar Y aflor la primavera, comenzaron a construir, a reconstruirse a ellos mismos a buscar el sentido de la existencia, a conectarse con ellos y el universo, reciclaron sus antiguos comportamientos, transformaron el caos en vida, apreciaron la vida y juntos crecieron en amor, haciendo de la ecologa de la naturaleza, la ecologa del yo. Un eco constante en mis adentros, deca amarte, otros tantos ya te haban olvidado. Desde mis personajes, escog al prfugo, abandone tus labios... se haban vuelto fros y los mos no lograban darles ya calor. Despus de tanto, comprend. Me habas dejado, Y el cuerpo que me acompaaba,

no contena tu alma, te ame sola... t nunca estabas. Cercanas Y encontraste en la misma puerta, en la misma calle, pero en otro tiempo, un beso con el mismo hombre, pero con distintos sentimientos. el amor no acaba...dicen, se transforma, la luz cambia dependiendo del cristal en que golpee. continuaste el rumbo, hacia ella. Yo me quede, en el mismo espacio, pero en distintas dimensiones... Somos de distintos mundos, grito la grulla, ni de marte ni de venus, an ms lejanos. que el hombre comn an no conoce . Detrs de los espejos se esconden muchos rostros, recuerdos de antao, vidas pasadas, muchas otras de nuestras mismas historias que convergen en algn mal llamado tiempo. Comenz la cuenta regresiva, todo queda en uno. Hijas de la luna...comenz la batalla. Las energas fluyen sobre todo en estas noches, que nos piden cuentas, y que hemos hecho? Algunas quedamos en las tinieblas, otras buscamos la luz, pero que es uno sin la otro,

la casualidad no existe, lo absoluto tampoco. Elzbieta Majewska ACTO DE LA PRESENCIA - PAYASADA.

La presencia es un acto; no hay manera de transformarla en un objeto. El valor de la presencia esta olvidado y reemplazado por la apariencia. - La apariencia se puede vender; la presencia no. - La presencia no puede ser forzada; ser presente es una expresin de tambin de coraje libertad y

- Nos escondemos detrs de las apariencias, porque tenemos miedo de ser. De ser nosotros mismos. - Se sienten presentes en sus apariencias? - Se sienten seguros? - Se esconden bien, o se producen exitosamente? - Se ahogan, o pueden respirar sin opresin en el pecho, en la guata? - Saben rer? Saben llorar? garganta, o en la

- Y tu Cuando res - quien se re? Tu, o tu papa , o tu jefe o un cantante de xito o un futbolista - Y cuales son tus lagrimas? - Estoy hablando cosas muy obvias. Que, no hay que tocar estos temas? - Mala cueva As soy yo es un mal de nacimiento! No lo puedo remediar No es ,que no lo he intentado Todo lo contrario me paso la vida en estos intentos ..... Y siempre se me sale alguna preguntita desestabilizadora......sin querer queriendo.

- Porque es tan difcil ser, ser uno mismo - Creo, que porque ni uno mismo sabe quien es. - Y quien lo sabe - Quien sabe - Puedo estar aqu? y ahora sin saber quien soy - Y si esto no es posible, adonde estoy yo? Y quien esta aqu? .................. - Y quien esta en mi cuando yo no estoy? .................. - Cuando uno se retira y deja un hoyo el espejo se entera, de lo, que quiere saber; el espejo atrae a todos, para verlos y despus se queda tranquilo.... ...................

- Y quien es el espejo? - Y quienes son todos? - Todos ustedes - O todo yo - O todos juntos - Como juntarse para mirar el espejo juntos ......................... - O ya lo estamos haciendo - Nos estamos mirando? - Nos vemos? - Donde esta el espejo? ....................... - Tenemos miedo? - Y quien soy yo? - Y quienes son ustedes? - Parece, que as hablan los polticos, o curas o payasos.

- Y quien soy yo? - A mi me interesa la poltica. - Yo les hablo a ustedes, porque quiero, que voten por mi - Si, esto es una agitacin propaganda! - Quiero ser presidente! - No de junta de vecinos! - No presidente de Chile, no yo quiero ser presidente del mundo! - Quiero, que todos me miren y todos me sientan en sus corazones! - Si Quiero , que todos me vean a mi ,cuando se miran en el espejo! ..................... - Que esto les parece locura? - Si, si, dganlo abiertamente! - Si es una locura, pero por dios, que locura! - Imaginen; un buen da todos despiertan y me ven a mi en el espejo; lo que implica, que me ven en los ojos de cada ser, que se les acerca dado, que los ojos tambin son espejos!

- Ahora todo depende de mi mirada! - Si los miro con amor y ternura. - Si los miro con indiferente ausencia. - Con desprecio, con rabia, rabia asesina - As, el acto de presencia se refleja en el mundo! - Surge el problema de la responsabilidad responsabilidad por la presencia presencia responsable! - Y la responsabilidad viene de la capacidad de responder! ...................... - El mundo responde a mi mirada El mundo responde a mi presencia - Pero yo me hago responsable por mi presencia? - O por mi ausencia? ........................ - Siempre pienso, que el mundo tiene, que responderme a m; y a lo mejor, soy yo quien tiene que responderle al mundo - Eureka .............................. - Si t me puedes ver en los ojos de todos, si yo miro a travs de tus ojos, quien soy

yo? - Quien eres tu? ....................... - Y si el mundo es el espejo, Espejo en el que todos nos miramos, todos juntos sin saberlo ......................... - Todos miramos con hambre y queremos comernos el espejo!

- Dicen que los humanos tenemos dos hambres; hambre de comida y el hambre del sentido. - Y si miraramos en el espejo del mundo con el hambre de sentido - Quizs podramos ver, que nos estamos comiendo a nosotros mismos - El hambre de comida no puede ser ms grande, que el hambre de sentido; pero parece, que en esto estamos.......................... Luis Hernn Morales Pichunante Pregunta 1 Luna de Rilke

Luna hermosa luna, ven y tmame que quiero besar tu rostro escondido, desnudarme ante tus ojos para herir mi inacabable pasin y no sentir esta noche; la soledad. Como quisiera que tus manos se enredaran en las mas como suaves secretos analfabticos. Luna ven e ilumname que no quiero vomitar mi alma en la soledad de mi cuarto. Ven que no quiero sentir la angustia rasgando en mis adentros, intentando deshojar la espera; all en la eternidad. Luna hermosa, an tengo miedo de morir, no porque le tema a la muerte, sino porque temo no volver a ver la luz de tus prpados dormidos, porque ya no volver a sentir tu amor de madre amamantando la esperanza y mi soledad. Te prometo que por ti no morir, por que escribir como el poeta, los versos ms hermosos; vestidos de misterios, de laberintos rotos, adornados de amor. Porque un espritu inquieto no muere, porque la verdad trasciende ms all de la vida y la muerte. Luna vestida de lujuria te abro mi cama para que te enrolles en mi alma silenciosa, que vaga inerte, por caminos de espejismos, de sueos olvidados. Como los caminos de la pobreza, que emerge en cada instante como lo ms profundo en la esencia y la historia del hombre. Luna ahora iluminas mi balcn de rosas rojas, tan dolorosa y triste como comienzo de primavera. Triste cuando ya no me miras y te vas tan lejos, que mi deseo no es existir. Luna te abro la ventana de mi alma, en el silencio de la noche, bajos los cipreses dormidos, donde deambulo como hombre cado, sin esperanza, sin virilidad, sin Dios. Luna hermosa luna, madre de todas las madres, tus senos de dulce juventud ya no callan las dolorosas voces del tormento, de mis ms lejanos adentros.

Luna, te acuerdas cuando reas con mi inocente calma, cuando yo abrazaba el rincn ms escondido de tu ser? Que dara yo por saber dnde voy, dnde te volver a ver, y dnde mi cabeza se vuelva a apoyar en tu pecho desnudo. Luna hermosa luna, ven y tmame que quiero besar tu rostro escondido, antes que la noche eterna llegue fra a mis pies; ven y embriagumonos esta noche, cantemos a la vida y hagamos el amor.

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Chelyn WongEL YO PROPIO Mi yo, t yo Qu se podran decir? Si se encontraran en un lejano confin, del universo infinito, donde se confunden las palabras, el misterio, entre el vertiginoso rotar de la tierra y el olvido, en una eterna danza ante el asombro saliendo de la nada confundindose con el amor. La nostalgia del tiempo arruinara nuestra cercana? No lo se!, Slo se! Qu mi yo est confuso.

Se enreda entre las preguntas. Preguntas? Las mismas preguntas de siempre, puede que sea o puede que no pero l sigue perdido en el horizonte fantasmal del tiempo ido. Deber encontrar t yo, Para consagrarme por completo a comprender mi propio yo desgastado de tanto buscar las respuestas. Balbucear lejos muy lejos, Tal vez un poema. O tal vez un tal vez. Tendr sentido? O ser que tu ego y mi ego no entiendan la esencia del ser, ni el equilibrio de la realidad. Se habrn perdido en el universo infinito de lo cotidiano? O en la inocencia de la conciencia, la armona, en la exaltacin y nuestro apasionamiento. Rescatars t yo? Lo har yo? Trataremos de hacerlo con sabidura antes que nos toque la muerte, que es el todo del todo del yo interno en el ser humano es el final. Pero se muy bien que debo rescatar con sabidura, mi propio yo interno, porque es la esencia propia del ser humano individual, jams permitir interferencia entre t yo y mi yo.

Para as poder dar el paso final al equilibrio perfecto, la muerte o la nada de mi yo interno. Pero antes debo y debes buscar tu esencia de ser humano individual, dejando de lado lo negativo y nocivo para tu salud mental y corporal, y as lograr el justo equilibrio de tu yo interno, logrando as ser un ser humano ms completo en sentimientos y afinidades con tus semejantes. Si tu existes y yo existo. El yo individual te traer armona y una diversidad de emociones que te gratificarn. Nacer el yo propio- resultado- Yo existo!

Chelyn Wong

Texia RoeFUE EN ESE OTOO AMARILLO Cuando la artesa de lavar se pone a cantar debajo del guindo, Angelito revisa la firmeza de los cordeles reanudndolos entre las ramas de los manzanos al nogal, del nogal al siguiente, lejos de los paltos, stos sombrean demasiado indicaba la seora Fortunata. Rechoncha, bajita, de pesado cuerpo arrastrado por las radas zapatillas que la adheran a la fuerza de la tierra. Hermosa de cara redonda, coronada por el tomate blanco enrollado en la punta de la testa. Lacnica, le escuchbamos los buenos das y hasta luego justo al bajar el sol. Angelito con su mano descontrolada recoga el pago.

Cada semana 18 ojos curiosos mirbamos la llegada de los dos abriendo el portn de fierro sin tocar la campana, ella reciba las indicaciones de mam dirigindose al lugar habilitado para el lavado. - Quieren desayunar? ofreca nuestra madre. Un no o un s, era la respuesta. Angelito daba las gracias a la Mara cuando lo iba a buscar a la cocina. Esta gruona se lo pasaba de malas ganas, a la hora de almuerzo tambin refunfuaba jerigonzas de molestia. - Seora, el loco le va a romper toda la ropa, no ve usted cmo la estruja con esas manazas de estrangulador! Nuestra mam la oa no exenta de preocupacin al revisar el deshilachado de las costuras cosidas por ella misma en su flamante mquina Singer o las roturas de los preciosos vestidos, pantalones, camisas heredadas de nuestros primos ms adinerados que nosotros. Las mujeres recibamos felices esta ropa enviada por las tas; menos mi hermano mayor. - No acepto limosna de los ricos, tronaba su voz inflamada de orgullo. De las 18 sbanas lavadas cada 15 o 21 das en invierno, 7 en verano, no se preocupaba tanto pues la firmeza de la crea resista los cuerpos de los 9 hijos. Los tres adultos, los paps y la Mara ensuciaban menos y no reclamaban por el recio engomado de la tela al inicio de la compra que nos impeda dormir. - Me cargan estas sbanas de cemento! alegaban los hermanos. Pero a la noche siguiente llegaba la conformidad, luego el acostumbramiento, finalmente el olvido. Despus del primer lavado, gritbamos Hurra, llegaron sbanas de seda! Una maana en el umbral de la puerta vimos los ojos desorbitados de Angelito. Jams lo habamos visto de cerca. Esa mirada ardiente iluminada por cientos de lucecitas encendidas, nos sorprendi. - Seora, mi mam est enferma, dice si le puede adelantar el pago solicit en un buen modulado lenguaje. Ausente de titubeos le pasa dinero anuncindole que ir en la tarde a verla, por si necesita algo ms. - Gracias seora, hasta la tarde. Tuvimos de inmediato la primera asamblea de hermanos de nuestras vidas.

- No debes ir sola, musit. - Jams! Impuso autoritario el hermano mayor. - Pregntale primero al pap, aconsej otro. - Mam es tan inteligente que siempre hace lo mejor, opin el siguiente. - Quieres que te acompae? pidi la Anglica voz de mi hermana. - Llorando la menor expres no entender esta difcil situacin familiar. Sacando pecho nuestro hermano casi boxeador, dijo que la mam junto a l no pasara peligro. - Calma antes de tomar una decisin, aconsej el ms reflexivo. Y finalmente el nico beato, nos rog ayudar caritativos a la seora Fortunata rezando por ella todas las noches. Salt iracunda la Mara. - Seora, cmo se le ocurre! No sabe que el Angel es un loco rematado. Todos los vecinos aseguran que el mat a su esposa por celos, estrangulndola con sus propias manos, por eso nadie le da trabajo a la Fortunata porque saben que anda a cuestas con su hijo, y quin deja entrar a un loco a su casa? dijo mirando fijamente a su mam. - Yo respondi, para que puedan comer. Quedamos mudos obedeciendo las rdenes que nuestra madre determin. - Irs conmigo, te corresponde por ser el primognito. - T te quedars en la esquina, por si acaso, indic al siguiente. Ese por si acaso nos hizo tiritar de pavor, siendo una pesadilla recurrente a lo largo de mi vida. - Y t Mara te hars cargo de las nias en casa. - Eso es un machismo inaceptable, alegu, siempre les das a los hombres las tareas importantes. - No es el momento de discutir, me dijo, callando todo discurso. El almuerzo silencioso escuchaba el tintinear de las cucharas. Nadie se atreva a preguntar, opinar, slo pensar ameritaba la terrible situacin. Nuestra hermana menor llor nuevamente, diciendo que no quera comer, sabiamente mam no se lo exigi. Observ cmo el nico caballero de los varones dejo caer parte del guiso debajo de la mesa de verano instalada bajo la frondosidad de las hojas del parrn para que los perros

se la comieran. El gracioso estuvo serio, el locuaz caballero. En la tarde mam ira donde la seora Fortunata a una choza horrible habitada por un loco. Semioscura oliendo a parafina el cuarto respiraba pobreza. Una cocinilla gastada por el tiempo descansaba sobre el mesn. Algunas tablas encontradas por ah inventaron dos sillas, y lo dems inopia gris. Fuera de contexto la biblioteca iluminaba cultura compartiendo poetas y malandrines anaqueles junto a musas irreverentes, pescadores enredando el mar mineros socavando oscuridad. Angelito, insomne, extraa de la ficcin literaria a su realidad Cides y Quijotes, compartiendo con el castellano aquella larga cabalgata hacia el destierro por razones que no logran entender. Interminables debates ideolgicos sobre el arte o la justicia sostiene con el manchego, comprendiendo Fortunata la locura-feroz de su hijo, pronosticada en la adolescencia, tal vez gatillada cuando su esposa lo abandon agotada por la impertinencia de los celos. - Demasiado inteligente, aislado de los juegos grupales, dueo absoluto de su mundo interior, impenetrable, le haban informado en el Liceo. -Llvelo al mdico le aconsejaron benevolentes, palabras que le supieron a compasin. Extrao a los dems, para m, la pureza de espritu jams vista le dijo esa tarde acostada en su cama de anciana gastada por la vida a mam que indaga ms y ms anhelante de transitar por aquellos tneles desconocidos del ser humano de riqueza sin fin. - Y el padre, y el padre de su padre? Me repeta el doctor. Poco saba de los dems, de su esposo; una saeta de amor llevada por el viento. Pero les bast para el diagnstico: alteracin mental severa que en momentos conflictivos puede aflorar con agresividad. As fue. Loco de amor la sigui a partir de aquel instante en que los tornasoles de la tarde despidieron el da iluminando la montaa desde su hundimiento en el mar bostezando el acostumbrado hasta maana sin alcanzar a detectar que el cruce de dos miradas haba detenido el devenir marcando un nuevo reloj de tiempo. El amarillo-miel de sus ojos eclips el ltimo rosa de hilos anaranjados manchando los violceos del anochecer, no opacando la semi oscuridad aquella tersura de piel que a Angel le supo reflejo lunar enmarcado por la cabellera larga sostenida por los hombros.

Susurraron un Hola! Determinado por el destino tal vez. Al orse las voces pensaron en el porvenir, y la seduccin de la piel sell la eternidad. y tu nombre Eres ngel de verdad? t Dulcinea vives de verdad? Al arbitrio de la brisa fue el primer dilogo, pues la razn escondida en el limbo no poda intervenir. Estaban solos en el universo. La coronilla de azahares cay del altar divino, fcil, transparente, burbujeando seguridad. Pero a los meses los zapatos pisaron caminos mojados en invierno, resecos en verano. - Mi sueldo de Profesor Primario alcanza, no pienses en trabajar. - Necesito airearme. Preparar el hogar para los hijos que vendrn. - Te quiero para m solo. Ella ri. Dejando de hacerlo al descubrir cmo una sombra segua sus pasos a toda hora del da y en la noche los mismos escudriaban su dormir. El aire se hizo irrespirable, la desconfianza taladr su dignidad de mujer honesta y desoyendo sus alaridos parti, borrando huellas de cualquier direccin. El pronstico mdico se cumpli. Grandes zancadas recorrieron la ciudad implorando su cuota de amor, las calles se hicieron labernticas y el eco prefiri callar. Flaco, desgarbado, cabellera hirsuta, ojos desorbitados lanzando llamas, labios delirantes monologando incoherencias causaron pavor. Fue detenido por primera vez. - Mi seor carabinero, no caben ms. Hay peores, crame Quiere verlos? - Confo en su palabra, seor loquero, determin el vozarrn del capitn. Pero le insisto, no podemos tener locos sueltos, la ciudadana nos exige con justa razn - Pero, lo estn mi capitn, lo estn. No caben todos adentro Quiere ver con sus propios ojos cmo las paredes estn mantenidas a punta de tablas y cemento, hechas con las propias manos de los internos? El gasto pblico no puede invertir aqu, no ve que tiene que tapar otros hoyos; las estafas de los grandes, mi capitn.

- Lo s, seor loquero, lo s. Pero la ciudadana nos exige! - Dgale a la ciudadana, mi seor, que no vote por los mismos, si no quiere seguir viviendo lo mismo, as de fcil. - Entiendo su razonamiento, seor loquero. - La sinrazn la tienen los que estn afuera, mi capitn. Usted y yo sabemos la verdad. - Positivo, seor loquero, positivo, contest bajando la voz y taconeando dio la orden de soltar al detenido Angel Salvatierra, a convivir con sus pares del pas. Desde entonces se incorpor al lavado ayudando a su madre. Mis hermanos admiraron su destreza al juntar tantas ramas secas para el fogn donde se herva la ropa en un inmenso olln. - Por favor, seora Fortunata, dgale a Angelito que no hierva tanto la ropa que sale deshilachada. - S seora - Adems que suavice un poco el escobillado sobre la tabla de lavar. En las manchas basta. El jabn gringo es muy bueno. - No basta para la mugre de las sbanas, dice mi hijo. - Est bien que haga lo posible. Gastos y ms gastos; alegaba mi padre. - Acurdate que un sueldo mantiene este familin. - No es mi culpa. - Ma tampoco. Y ambos se sonrojaban. Bien saban que era la pasin incompatible en una poca que de anticoncepcin no se saba. Y ramos felices esos nueve hermanos vistiendo ropas remendadas por las hbiles manos de mam y su querida mquina Singer. Supimos jugar, comer, estudiar, ese era el futuro. Fue en ese otoo amarillo caf cuando las lluvias de abril y mayo se negaron a caer, la tierra convertida en polvo presagiaba muerte. Sequa, sequa! chillaban las diucas, corre de norte a sur escucharon decir los zorzales a las gaviotas cerca del mar y los chincoles dando saltitos escarbaban y escarbaban y vueltos a escarbar.

Si hasta el canelo solt hojas perennes, para qu decir cmo el nogal ya en verano haba raleado su carpa verde y Angelito, como nunca guard cantidades de ramas secas en la bodega al lado del gallinero para el invierno que no habra de venir lluvioso. Cada da ms extrao. Sus zancadas partan el camino polvoriento igual a los zapatos. Tomaba las bolsas de ropa sucia que la Mara le dejaba en la puerta de casa pues la seora Fortunata dej de venir en completo silencio; y a encender el fuego para el hervido de la ropa. Creo que tambin nuestras ropas murieron en aquella sequa no resistiendo el escobillado y estrujado violento de aquellas manazas de estrangulador como le continuaba diciendo la Mara, a pesar que mi mam, le cont la desafortunada historia de este profesor primario. Entonces mis dos hermanos mayores la fueron a visitar, pues mam no se senta muy bien, saludaron caballerosos a la anciana postrada en cama, y sorpresivamente, contaron ellos, Angelito les pregunt qu materia les estaban pasando en Matemticas, aclarndoles de inmediato las confusiones en lgebra con lpiz y papel en mano. Adems les aclar de maravillas la locura-cuerda, motivo central de la gran novela cervantina. Volvieron felices a casa, pero mam no permiti que esta visita se repitiera, tuvo miedo, estaba tan susceptible. Drama nacional fue la sequa, para nosotros la muerte de la seora Fortunata, y Angelito perdi su eslabn de vida. Al mes lo tom detenido una patrulla de carabineros que por estar reciente en la comisara no lo conocan. Los vecinos fueron a reclamar, pero esta vez el mdico del manicomio dijo que era irreversible su crisis mental o morira en la calle descalzo, hambriento, llamando a su mam y a Dulcinea, la de l, de nadie ms, insiste. - Mam, dije Por qu todo se muere? - Levanta ese nimo, mi amor, la vida no muere y me cont riendo de su sexto mes de embarazo de nuestro dcimo hermano.

Breve presentacin de autores

Autor Ada Cares

Presentacin Desde hace diez aos vivo en El Tabo rodeada de amigos, pjaros y flores, mirando y escuchando el mar. Asisto a Las Coincidencias al taller de Guas Poticos y a un Seminario, ambos enfocados al desarrollo humano y personal.

Alicia Cabello

Alicia Andrea Cabello Quezada, nacida en Santiago de Chile un 15 de diciembre de 1977, Estudiante de Derecho Universidad Academia de Humanismo Cristiano, en germen de Abogado. Madre de Fernanda Paz .Escribo desde pequea, especialmente poesa, realice estudios de teatro en Balmaceda 1215, me apasiona el canto, y todo lo que tenga que ver con expresiones del Alma y la bsqueda del verdadero Ser. Alicia Crdova Salls, Asistente Social de la P. Universidad Catlica de Chile, Santiago. Casada. Tres hijos y ocho nietos. Vivo en Algarrobo, Fundo La Tejera s/n, San Jos. Pintora, me encanta el pastel, pero tambin pinto leo. Mi especialidad es pintar rostros.!

Alicia Crdova

Ana Mara Pinto

Ana Mara, la que naci Pinto y se convirti en Len. La que dio la espalda a la cordillera para mirar el mar. Atesora recuerdos de cincuenta aos mas su mitad. Lee y escribe. Cocina y escribe para hijos y nietos. Ha recibido mas de lo que ha podido entregar. En algn momento, esa deuda debe saldar.

Carmen Obreque

Carmen Lucy Obreque Morales, 40 aos, casada, tiene una hija de 4 aos, es asistente social y trabaja en un Jardn Pblico con nios de origen peruano. Chelyn Wong (Celia Corts Wong), Tocopilla 1946, chilena. A la edad de 12 aos se traslada con su familia a la capital. Desde muy pequea comienza con sus escritos, los que aumentan con los aos. En 1992 lleg a la comuna de El Quisco. En 1993 se convierte en voluntaria de la Cruz Roja Chilena, Filial El Quisco, siendo su secretaria hasta la actualidad. Adems se form como voluntaria de enfermera. Ha participado en talleres literarios impartidos por los profesores de literatura y escritores seores Patricio Figueroa y Enrique Garcs Correa. Hoy participa en los cursos de Formacin de Guas Poticos, impartidos por el Dr. Luis Weinstein. Casada y madre de cinco hijos y seis nietos.

Chelyn Wong

Elzbieta Majewska

Elzbieta Majewska, 1952; Oriunda de Polonia -Cracovia. Actriz, arteterapeuta, artista plastica, actualmente vive en las cruces, mparte talleres:mascaras que cubren y descubren - personajes que nos habitan.

Katia Velsquez Katia Alexandra Velsquez Martnez, naci en Ancud, Chilo, desde 1994 trabaja como mdico internista en el hospital de su tierra natal. Eterna enamorada de la naturaleza, su tierra y su gente. A travs de la prosa, el verso y el cuento aborda temas como la vida y la muerte; la ecologa, el respeto a la persona humana y el amor. La suya es una escritura sencilla, vivencial y con la profundidad que le da el haber conocido y palpado cercanamente muchas vidas a travs de su profesin.

Ligia Gallardo Nac en Santiago, en noviembre 1953. En la infancia estudi danza, acercndome a la poesa del cuerpo, la msica y sus deleites. En la adolescencia opt por los estudio de Medicina, que inici en los aos setenta en la Universidad de Chile. Viv aquellos aos con un fuerte contenido pico, que rebrota en mi cada primavera. Despus del golpe de Estado de 1973 viv en Roma, donde particip intensamente en la solidaridad y en la denuncia de las atrocidades del gobierno militar. Soy medico desde 1982, despus de muchas vicisitudes. Me especialic en Cardiologa. Trabaj desde mi regreso en el Hospital Barros Luco, donde empec mis primeros pasos como estudiante. Actualmente vivo en Chilo, donde ejerzo la profesin con la satisfaccin cotidiana de entregar un aporte tangible en un territorio lejano y postergado, en la senda de construir un pas ms justo e igualitario. l Luisa Werth Luisa Werth Cofr, nace en 1938, en la comuna de uoa, Santiago. Dos hijas, una sobrhija, cinco nietos y dos bisnietos. Jubilada hace dos aos, emprende la tarea de asumir su experiencia de vida, sanar heridas, cicatrices, culpas y oscuridades. Decide dar rienda suelta a inquietudes acumuladas durante largos aos, abrir su corazn y recuperar la creatividad que algn da la habitara. Vive en el balneario de en el Litoral Central, embelezada por la naturaleza y una soledad madura, opcin que combina con su participacin en el Curso Guas Poticos. Viviendo la Poesa, en Las Coincidencias, lugar donde encuentra un espacio entre pares, contencin, amistad, cario, y muchas luces que le hacen guios mostrndole innumerables senderos. En esta libertad sabe que la eleccin siempre ser suya. Soy Luis Morales tengo 43 aos y soy oriundo de Isla

Luis Morales

Negra.Soy antroplogo de U.A.Ch y el 2006 se publica mi primera novela Un Quijote en el Desierto de Atacama.Participo hace un ao del curso de guias poeticos del doctor Luis Weinstein.Curso que me ha permitido aprender a vivir la vida con ms sentido poetico y conciencia critica ante realidad cultural.Agradezco al doctor por darme la oportunidad de participar de este libro y seguir creciendo como persona. Luz Contreras Soy Luz Contreras Garca. Nac en la surea, lluviosa y bella Concepcin, a orillas del mar. Y ha sido ese mar y la amplitud de su misterio lo que en definitiva gui mis pasos. Solitaria, ha sido la lectura y el estudio la herramienta utilizada para crear lazos y redes de afecto, entedimiento y comunicacin desde la raiz. Los estudios de Orientacin familiar y juvenil, talleres literarios y Licenciatura en Filosofa, todos ellos mientras trabajo y cro hijos, han sido motivados `por el reconocimiento de la importancia de la experiencia consciente y asumida de la realidad concreta, unida a aquella dimencin espiritual, y toda su enorme complejidad -que me invita a sperarla constantemente- y en unin a otros que se la juegan por un mundo mejor para todos, lo que motiva ahora y espero siempre mi entusiasmo y vitalidad. La coincidencia mayor de mi vida ha sido, tal vez, encontrar en Las Coincidencias el lugar, el cobijo y permiso para la clarificacion de gran parte de mis interrogantes e inquietudes. Marilis Schlotfeldt Marilis Schlotfeldt Hederra. Mara Elisa, segn el carn, porque para el cura que me bautiz, Marialis no era de cristianos. Mitad sangre alemana y mitad chilena, al principio. Despus de dar varias veces sangre, al parecer me fueron sacando slo la alemana, porque hoy me siento ms chilena que los porotos. En el campo, donde viv veinte aos, comenc a escribir, en forma de cuentos,

la cruda realidad en que me encontr sumergida. Era la forma de desatorarme. Despus de nacer mi primer nieto, estudi Antropologa. Mis compaeros, menores que mis hijos, me decan, con cario, lolosauria. Hoy sigo escribiendo, en Las Coincidencias. Siempre en prosa, porque jams nacen en m poemas. Pero ande por donde ande, mire donde mire, oiga lo que oiga, siento asombro. Y segn dicen, el asombro es la antesala de la poesa Y cmo s si antes de cumplir los 100 aos no me habr convertido en la primera poetisauria?

Nolvia E. Berrios Guzman

Nolvia E. Berros Guzmn, naci en Pitrufqun el 1 de enero de 1936, Profesora Normalista, Pintora. Enamorada de la naturaleza, plasma sus vivencias en piedras, donde deja sus colores y emociones. Actualmente, pertenece al Grupo de Guas Poticos, en Isla Negra.

Norma Avalos 2Soy mujer. Una mujer sencilla, de pocas palabras y menos letras, leal, amiga, agradecida de la vida, un poco tmida y por ende algo insegura a veces, llamada Norma Javiera Avalos. Nac en santiago, hace 65 aos y all arm mi vida y mi familia. Hace tres aos y algo, me vine a Punta de Tralca con mi esposo, cuando l se jubil y aunque falleci hace casi un ao, opt por seguir aqu, donde vivir es mucho ms grato y armonioso y donde he tenido valiosas vivencias y satisfacciones, a pesar de los momentos difciles por los que atravieso y donde me he ido descubriendo realmente, da a da, con ayuda de muchos (as), entre ellos Luis Weinstein y algunas personas que participan en el Centro de Desarrollo Humano Las Coincidencias, por quienes siento un profundo agradecimiento.

Orlando Hernndez

Mi nombre es Orlando Hernndez Pacheco. Mi edad 88 aos. Educacin Primaria: Educacin Media: Educacin Universitaria: Sentido comn: Ganas de saber: 0 0 0 completo muchas

Patricia Panchana Patricia Panchana Cubillos, madre de ngel y Macarena, compaera de vida de Javier, de profesin formal Asistente Social. Durante la poca oscura de nuestra patria me dedique a escribir tratando de sobrevivir al dolor y a lo que no lograba, ni logro, entender hoy. Luego el devenir feroz de esta sociedad me trago, he vuelto a escribir ahora. Trabajo en un Centro de Salud con dependientes, es en este trabajo donde descubr que todo se puede y cambiar tambin. Mi vida esta plagada de milagros lo que me indica que la vida siempre equilibra, es justa. Rina Gavancho D Soy, Rina Amelia Gavancho Daobeitia. Nac en Cusco Per. Me cri en santiago de Chile. Tengo sin cuenta de aos. Vivo en Algarrobo hace treinta aos, por una opcin de vida. Tengo un hijo y una hija, ambos casados, y dos nietos uno de cada uno, Samuel Ignacio y Diego. Comparto casa con mi madre Rina y el padre de mi hija Roberto. Tengo a mi haber dos matrimonios. Asisto a las coincidencias hace diez aos. Me motiva en la vida: la lectura, la msica popular, el baile, las

manualidades, cocinar, mi casa y regalonear a mis nietos Rolando Bustos Nac el 15 de enero del ao 1948, en Zapiga, y fui inscrito en el Registro Civil de Pisagua. Experiencia laboral de 30 aos. Gua Potico y Escritor. Autor de los Ensayos Teora y Prctica de la Cultura Popular en el siglo XXI; y Una Forma de Pensar y de Imaginar el Mundo. Hijo de Luis Alberto Bustos Salqui y Juana Manuela Zavala Mndez, (QEPD). Mis hermanos son: Juan Alberto y Patricia Gladys. Por parte de pap mis hermanos son: Olga (QEPD), Luis y Ral; y por parte de madre: Nelson (QEPD), y Quirardina Rueda. Silvia Alarcn Silvia Alarcn Aguila: naci en Antofagasta en l936 vivi se educo y caso en Osorno. Desde l96o vive en Rancagua madre de siete hijos y once nieto. Investigadora independiente de verdad. Bahai por conviccin. La poesa, la familia, los amigos y cada ser con el que ha tenido contacto han sido fuente de conocimiento.

Texia Roe

. A pocos aos de jubilar como profesora de Castellano y todava mirando las caras adolescentes de mis alumnos, supe que me enfrentaba a un cambio de vida significativo. Podra realizar algunas tareas pendientes. As llegado el momento me incorpor al Tamarugal, taller literario guiado por Ariel Hernndez. Para no olvidar el pasado empec a dirigir la lectura de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. E hice un descubrimiento en Isla Negra, Las Coincidencias donde junto a otros recogemos flores de la vida. El cuento Seduccin responde a lo sugerido en el tema

de algo pudo suceder y fue en ese otoo amarillo que revivo entre realidad y ficcin un pedazo de mi niez. Me llamo Texia Roe.

Walter Steil Walter Steil. Profesor de castellano. Disfrutaba contndole cuentos a mis alumnos. Consideraba que el nio se merece mucho ms que lo que le damos, en la escuela, en el hogar. Hoy vivo jubilado en El Tabo y, al amparo de Las Coincidencias en Isla Negra. Contino pensando que tengo una deuda con la juventud.

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