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  • Estudios Latinoamericanos 10, 1985 PL ISSN 0137-3080

    La imagen de la nacin, nacionalismo, peruanidad en el Per a cien aos de su independencia*.

    Magorzata Nalewajko

    Los problemas de la conciencia nacional, identidad nacional, modo de entender la nocin de la patria, interpretacin de la de la nacin, bsqueda de elementos esenciales de la nacionalidad, constituyen uno de los campos de investigacin ms interesantes en la historia, y a la vez, al aclarar y ordenar estos conceptos bsicos y tan difciles para definir por unanimidad, permiten un anlisis ms verdico de los procesos histricos, evitando el peligro de malentendidos originado muy a menudo precisamente por variedad de interpretaciones de dichos conceptos.

    La idea de nacionalismo moderno apareci en Europa occidental en la segunda mitad del siglo XVIII, y progresivamente conquist el mundo. A consecuencia de su divulgacin, cada vez ms sociedades iban reconociendo el fenmeno de la patria, la conciencia de la participacin en y la lealtad a la comunidad nacional, como uno de los valores principales en la vida social. Dado el carcter universal y multitud de variaciones en que aparece el fenmeno de nacionalismo, resulta imposible definirlo de manera determinante, tanto ms que la intensidad de la preocupacin por la autodefinicin y la temperatura de las discusiones sobre modelos y proyectos de una nacin varia no slo segn los pases, sino tambin segn los momentos histricos vividos por stos.

    * El texto presente est escrito en una etapa de la investigacin ms amplia, en curso de realizacin, sobre los procesos de la integracin nacional en el Per en los aos veinte. Ms que una parte integral del futuro trabajo, tiene carcter de un esbozo, que a la autora le sirve para ordenar ciertas ideas y problemas, y a los lectores como informacin sobre el tema de la investigacin y como invitacin a hacer observaciones tiles para la autora. Del carcter preparatorio del texto resulta su forma incompleta e imperfecta, pues la etapa presente de la investigacin, avanzada, pero no concluida todava, y el marco estrecho de un artculo no permiten plantear el tema de manera completa. Muchos de los aspectos no mencionados en el texto, as como los tocados pero carecientes de presentacin y discusin ms amplia, aparecern en el futuro trabajo.

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    En el Per esta preocupacin viene a ser patente en el perodo de cumplir un siglo de su vida republicana. La situacin de los acelerados cambios econmicos, sociales y polticos dio origen a muchas preguntas por la naturaleza y el destino del pas y de todo el continente. Empez su actividad la as llamada generacin del centenario. En el ambiente de la agitacin intelectual, los jvenes proponan sus interpretaciones de la realidad peruana, sus soluciones de los problemas del pas. A sus propuestas, a veces muy radicales en el suelo peruano, contestaban los ms moderados.

    El despertar de la conciencia nacional en el Per surge de la situacin interior del pas, y no parece ser reflejo de las discusiones sobre nacionalismo, presentes entonces tambin en otros pases. Las opiniones de los intelectuales peruanos se limitan a las interpretaciones de la realidad de su propio pas, sin que aparezca un anlisis de nacionalismo como fenmeno universal o una tentativa de comparacin de la preocupacin nacionalista en el Per con la existente en otros pases. As, por ejemplo, casi no hay referencias a las obras de autores extranjeros, excepto los latinoamericanos. El nico europeo citado por los peruanos es Ernest Renn y su visin idealista de la nacin, propia para el siglo XIX, mientras que las opiniones contemporneas de los autores norteamericanos brillan por su ausencia.

    As pues, el movimiento nacionalista peruano surge del mismo suelo peruano, lo que no quiere decir que sea independiente de la situacin econmica y poltica mundial, aunque s, de cierta manera aislado o au-toaislado de las discusiones universales sobre nacionalismo. Los procesos de cambio que abarcaron el mundo, contribuyeron a cambiar la situacin en el Per, y esta situacin interior cambiada di a su vez origen a la gran discusin nacional, ya de inspiracin genuinamente peruana, que se desenvolva en funcin de los dos problemas ms importantes en el Per en aquella poca, que fueron las reivindicaciones crecientes de las masas, y el as llamado problema indgena.

    Precisamente la tercera dcada del siglo XX es el perodo cuando aparecieron los nuevos partidos polticos nuevos tanto por el hecho de su creacin reciente, como por sus caractersticas diferentes, pues reclamaban el derecho de articular los intereses de las masas, a diferencia de los antiguos, de extraccin ms bien elitista. En el ao 1924 Vctor Ral Haya de la Torre funda la Alianza Popular Revolucionaria Americana, el movimiento surgido de la agitacin estudiantil y de la prctica de la

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    cooperacin entre los estudiantes y los obreros, que declara la lucha antiimperialista realizada por el frente de los obreros, campesinos y tra-bajadores intelectuales, y a travs de la cooperacin solidaria de todos los pueblos americanos. Entre los miembros del APRA, encontramos a Luis Alberto Snchez, M. A. Seoane, C. M, Cox, A. Orrego, entre otros. En el perodo estudiantil, o sea pre-partidario del APRA, entre estos nombres aparecen tambin los de J. Basadre y J. C. Mara-tegui.

    El ltimo crea en el ao 1926 la revista Amauta dedicada a la discusin de los problemas peruanos y presentacin de las corrientes modernas del pensamiento poltico-social y cultural universal. En las pginas de Amauta encontramos los trabajos de los intelectuales de izquierda, sobre todo. De los colaboradores de esta revista cito a J. Uriel Garca, J. Ingenieros, G. Gallegos, J. A. Nez, A. Sols. Vale la pena notar que al lado de los marxistas declarados (R. Martnez de la Torre), publican en Amauta los apristas (M. A. Seoane, C. M. Cox, A. Orrego, V. R. Haya de la Torre). La situacin cambia cuando J. C. Maritegui, despus del perodo de la cooperacin con los apristas, rompe sus contactos con Haya de la Torre empezando la polmica ideolgica con ste, y funda el Partido Socialista en el ao 1928.

    H. Castro Pozo, adems de ser miembro del Partido Socialista, era, junto con L. E. Valcrcel, uno de los participantes eminentes del movimiento indigenista que, lejos de ser un partido propiamente dicho, representaba ciertas caractersticas de un movimiento poltico, y sus miembros se colo-caban a la izquierda del panorama poltico peruano.

    La ideologa conservadora de V. A. Belande, fortalecida por su culto de la tradicin y su devocin al catolicismo, lo sita al lado opuesto de este panorama. An ms a la derecha encontramos a J. de la Riva Agero, cuyas opiniones partiendo desde liberalismo racionalista evolucionaron hasta un severo conservadurismo afianzado en la fe catlica. Sin embargo, ninguno de estos dos conservadores se identificaba con el civilismo (cuyo representante, el ex-presidente J. Pardo cito tambin), acusado tan duramente por la joven izquierda peruana.

    La ubicacin poltica de los autores ms famosos de las opiniones citadas a continuacin, nos dar una visin ms ordenada de las ideologas y programas declarados en aquel perodo, pero vale la pena advertir que todas estas discusiones y confrontaciones, cualquier que sea la orientacin de sus partidarios, han contribuido al fortalecimiento de la

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    conciencia nacional, han llevado al crecimiento de la preocupacin e inters por el Per. V. A. Belande describe as este clima de bsqueda de la identidad nacional: Hay indudablemente una intensa afirmacin nacionalista en el Per en estos momentos. Vivo entusiasmo despierta en nosotros la acentuacin de la conciencia nacional, este culto de la peruanidad al que tantos estamos dedicados, estudiando nuestra geografa, investigando nuestra historia, y sobre todo tratando de revivir y de exaltar las esencias espirituales de nuestra nacionalidad1.

    El mismo autor, apoyndose en la opinin de E. Renn, define la nacin como un conjunto de hombres unidos por el recuerdo de los grandes hechos que llevaron a cabo en el pasado y la voluntad de realizarlos en el futuro. Comunidad de recuerdos y comunidad de ideales2. Se encuentran las opiniones en las que se acentua el primer componente de esta sntesis de la tradicin y las esperanzas. Por ejemplo, Manuel Belande Guinassi, aunque toma en consideracin tambin el futuro afirmando que la historia es el alma de la nacionalidad, ella mejor que ningn factor permitir la relacin estrecha de los hombres que forman un pueblo, vinculados en un pasado comn, unidos en un territorio, y con anhelos iguales que se proyectan al futuro, pone nfasis en el pasado y el presente. Comprende la patria como smbolo representado por la tierra y los muertos. La tierra es el presente, los muertos son el pasado, es la Historia de un pueblo, de una nacin, atribuyendo significado especial a la historia militar. La Historia Militar, no slo forma los Jefes y soldados de la Patria, forma la Patria misma, va modelando la Nacin; las armas, los hechos militares son los determinantes de la variacin de los hechos sociales. En su aspecto civil, la exposicin fundamentada de los hechos de armas, el estudio de la vida de los hroes, la exaltacin de sus virtudes, constituyen elemento constructivo de la nacionalidad, de la peruanidad en nuestro caso3.

    Para muchos intelectuales de ese perodo, la definicin de la nacin comprendida como sntesis del pasado y el futuro coincide con la de la patria. Gerardo Gallegos dice: La patria es el pasado histrico de un gran pueblo que lo funde en una unidad homognea idioma, educacin, cultura, costumbres, mentalidad y proyecta al porvenir en un solo

    1. V. A. B e l a n d e : Peruanidad, Lima 1968, p. 33.

    2. Ibidem, p. 137.

    3. M. B e l a n d e G u i n a s s i : Historia militar y nacionalidad, Lima 1948, pp. 16-17.

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    destino. Y esta Nacin, y esta Patria no existen todava en Indo-Am-rica-Latina ni siquiera en aspiracin definitiva del sentimiento colectivo, menos en la realidad de nuestra historia4.

    De manera ms potica presenta la misma interpretacin Abraham Valde-lomar: Bandera, ala de la Victoria [...] sntesis de la Patria, suma, con-crecin y extracto de los ideales ms puros; bandera, ala de la victoria! cielo de los vivos, alma de los muertos; patria de los hroes [...] Bendita seas porque en tus rojos pliegues esta la sangre de mi sangre, la sangre de mi padre y de mi madre, la sangre de mis abuelos, la sangre que por t darramaron todas las generaciones5.

    Jos de la Riva Agero reconoce tambin la proyeccin del pasado hacia el futuro: La patria es una creacin histrica. Supone no slo la coope-racin de todos los campatriotas contemporneos, sino la mancomu-nidad de todas las generaciones sucesivas. Vive de dos cultos igualmente sagrados, el del recuerdo y el de la esperanza, el de los muertos y el del ideal proyectado en lo venidero, aunque la tradicin parece tener para el valor preponderante cuando dice: "formar el alma nacional" tiene que significar [...] el fomento y la popularizacin de la historia patria, i depositara y maestra de la tradicin del pas y verdadera creadora de la conciencia colectiva, y ms adelante: La patria, por definicin y esen-cia, no puede ser nueva, porque representa el legado de los padres, la tradicin, la herencia material y moral, ampliada y mejorada, pero nunca negada y demolida6.

    Vemos pues que, a base de las opiniones citadas, se puede comprender las nociones de la nacin y de la patria como sinnimos. Por ejemplo V. A. Belande sustituye libremente un concepto por el otro. La patria est as constituida por una comunidad de tradiciones e ideales. La Nacin supone la permanencia de una tradicin y la voluntad de superarla. La Nacin no es slo un producto geogrfico, ni un conglomerado econmico, ni una estructura poltica; es una integracin humana ani-mada de un espritu nutrido de las mismas tradiciones y orientado hacia los mismos destinos7.

    En esta definicin vale la pena acentuar un elemento, presente tambin en

    4. G. Ga l l egos : No existen nacionalidades en nuestra Amrica, Amanta, N 13, Lima marzo de 1928, P. 36.

    5. A. Valde lomar : Bandera, Ala de la Victoria, en: Lecturas patriticas, s.l. 1944, pp. 9-10.

    6. J. de la Riva Age ro : Afirmacin del Peni, Lima 1960, t. I, pp . 8, 9, t. II, p. 5.

    7. V. A. Be l ande : Peruanidad, p. 8.

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    las opiniones de otros autores, a saber, lo espiritual que se funde con la realidad para dar en efecto el fenmeno de la nacin o la patria, pues se considera el factor espiritual como indispensable en el proceso de la formacin de ambos fenmenos. La nacionalidad no slo est formada y constituida por elementos materiales, est sobre todo construida sobre bases espirituales por vinculaciones fundadas en la religin, la tradicin, el idioma, etc.8. De la comunidad de las experiencias surge lo espiritual que aglutina una nacin. El pueblo se fortalece con el ejemplo de sus Caudillos, con las virtudes de sus hroes, con las glorias de sus almas, as se mantienen vivos los sentimientos de Patria, Nacin y los valores morales que reposan en el deber, la lealtad, la fe, el sacrificio y la esperanza9. Para J. de la Riva Agero el triple baluarte de la religin, la lengua, la historia no es suficiente para definir una entidad nacional. La patria es un conjunto de aspiraciones, sentimientos y reacciones1 0.

    Una vez ms vemos que los autores citados, en su mayora representantes de la lite criolla (V. A. Belande, J. de la Riva Agero, M. Belande Guinassi), identifican en sus opiniones las nociones de patria, nacin y nacionalidad, enumerando los mismos requisitos y atributos al mencionar cada uno de estos fenmenos. La nica diferencia en el uso de estos trminos consiste en su connotacin estilstica-sentimental, y no en la definicin, pues la palabra patria, que aparece aqu con ms frecuencia, es ms solemne y se asocia con la interpretacin de la patria identificada a menudo con la bandera y la tradicin gloriosa como valor supremo.

    En cambio Jos Ingenieros, el autor argentino cuyas opiniones tenan resonancia fuerte en el Per, parece distinguir, aunque tampoco de manera exacta, ambos conceptos, pues el de la nacin reune requisitos visibles o de cierta manera susceptibles para medicin (comunidad de origen, raza, experiencia histrica, idioma, costumbres y creencias, instituciones polticas y econmicas) ms los factores espirituales (solidaridad sentimental, aspiracin de la grandeza), que a su vez constituyen la esencia de la patria. As la patria, comprendida como un ideal compartido y anhelado por los miembros de una sociedad, sera parte integral del concepto de la nacin. El elemento espiritual puede tomar

    8. M. Belande Guinassi: op. cit., p. 17. 9. Ibidem, p. 17. 10. J. de la Riva Agero: op. cit., t. I, p. 5.

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    forma de fuerzas morales. La nacin [...] supone comunidad de origen, pare...