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  • Resumen:** La planeacin moderna de ciudades surgi a mediados delsiglo XIX; la disciplina busc orientar su expansin en un contex-to de problemas generados por la industrializacin en las ciuda-des. Si bien dicha disciplina se expres de diversas formas en lospases desarrollados, al paso de los aos y gracias a trabajos teri-cos y prcticos de ingenieros y arquitectos alemanes, fue adqui-riendo una estructura, objetivos y metodologas propias. Esosprofesionales finalmente formaron toda una escuela que trascen-di a otros pases, para sentar las bases del movimiento llamadoplaneacin moderna de ciudades, al cual se plegaron quienesorientaron las primeras acciones de planeacin en ciudades mexi-canas, desde los inicios del siglo XX. Lamentablemente, los trata-dos de urbanismo abordan poco o de manera tangencial ese ori-gen, pese a que los aportes en su tiempo fueron resaltados porprofesionales europeos, norteamericanos y mexicanos.

    Palabras clave: industrializacin, planeacin moderna de ciudades, teora,historia, modernidad, omisiones.

    REGIN Y SOCIEDAD / VOL. XIX / NO. 38. 2007

    * Universidad Autnoma Metropolitana-Azcapotzalco. Av. IPN 2126, 20N-402, colonia San JosTicomn, C. P. 07340, Mxico, Distrito Federal. Telfono: 01 (55) 57 54 49 05. Correo electrnico:rigoletito@prodigy.net.mx

    ** Este texto forma parte del trabajo de investigacin del autor titulado Planeacin moderna de ciu-dades. Apropiacin en Mxico y en otros pases de Amrica Latina.

    La escuela alemana de la planeacin moderna de ciudades.

    Principios e influencia en Mxico

    Gerardo G. Snchez Ruiz*

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    Introduccin

    La planeacin moderna de ciudades surgi a mediados del siglo XIX, comodisciplina nueva; en un contexto de problemas generados por la industriali-zacin en las ciudades. Esta disciplina pretendi intervenir, reorganizar y diri-gir expansiones urbanas y se le ha conocido tambin como urbanismo,Stdtebau, building plan, city building, city beautiful, city development, civic art, civic impro-vement, improvement of towns and cities, site planning, urbanisme, urbanstica, city planning,town, development, town planning, country planning y planificacin.Al cabo de los aosy ya entrado el siglo XX, se alcanz una mejora sustantiva en la localizacin deespacios industriales, comerciales, residenciales, culturales y de esparcimien-to, y de conexin entre ellos, as sustent el desarrollo industrial amplio y lasformas de vida nuevas, que aun con sus desigualdades caracterizaron almundo a lo largo del siglo XX.

    Al principio, la disciplina atendi cuestiones puntuales de la vida de lasciudades, como introducir sistemas de saneamiento, macadamizar calles,construir puentes y parques; para adquirir una estructura disciplinar al con-juntar teoras y mtodos, con el paso de los aos y gracias al aporte de inge-nieros y arquitectos, sobre todo alemanes, para conformar el llamado movi-

    Abstract: Modern city planning emerged in the mid-nineteenth centurywithin a context of problems generated by industrialization in thecities. Even though this discipline was manifest in different waysin developed countries, as time elapsed, and thanks to the theore-tical and practical work of German engineers and architects, itacquired its own structure, objectives and methodologies.Ultimately, these professionals created a school of thought thatspread to other countries, laying the foundations of the move-ment called modern city planning, which was espoused by thosewho directed the first planning tasks in Mexican cities in the earlytwentieth century. Unfortunately, urbanism studies barely or onlytangentially discuss that origin, despite the recognition of thesecontributions given at that time by European, North Americanand Mexican professionals.

    Key words: industrialization, modern city planning, theory, history, moder-nity, omissions.

  • miento de la planeacin moderna de ciudades;1 al cual se plegaron quie-nes orientaron las primeras acciones de planeacin en ciudades mexicanas,desde las primeras dcadas del siglo XX.

    Lamentablemente, los tratados sobre la disciplina abordan poco o demanera tangencial los aportes de los profesionales austriacos ReinhardBaumeister, Joseph Stbben y Camillo Sitte, pese a que junto a otros confor-maron una escuela alemana de la planeacin de ciudades, la cual por susaportes, incluso a la perspectiva regional, desde principios del siglo XX fuemuy mencionada por profesionales de la calidad de Raymond Unwin,Frederick Law Olmstead, Daniel Burnham, Patrick Geddes, H. Inigo Triggs,Thomas Adams, John Nolen y Nelson P. Lewis.

    Aqu se pretende hacer un recorrido por el contexto, las ideas y aportacio-nes de esta escuela, con el fin de traer a la memoria, ideas y situaciones pocotratadas por la historia; las cuales es necesario conocer, pues sus aportes final-mente beneficiaron algunos trabajos de profesionales mexicanos como CarlosContreras Elizondo y Jos Luis Cuevas Pietrasanta; aunque hayan provenidode las experiencias europeas y estadounidenses.

    Las determinantes que urgieronla planeacin en las ciudades en Alemania

    Las bases de la planeacin moderna de ciudades2 surgieron en un contextode ascenso de la industrializacin, del efecto de las propuestas del barnGeorges Haussmann para Pars y de Idelfonso Cerd para Barcelona, y en unasituacin donde Alemania pretenda remontar su pasado feudal y ajustarse ala nueva condicin social impulsada por la industrializacin, y para lo cual,la reorganizacin de sus ciudades era una de las premisas.

    Brian Ladd (1990) ofrece un contexto amplio del surgimiento de la pla-neacin de ciudades en Alemania. Seala un ambiente social particular cuyosdeterminantes permitieron primero los intentos que llevaron a solidificar

    1 La denominacin es de John Nolen, uno de los ms prestigiosos planificadores estadounidenses dela poca quien estudi un posgrado en Alemania, y deca al caracterizar la manera en que a inicios delsiglo XX los estadounidenses haban conducido el crecimiento de sus ciudades: They have not yet appliedin a business like and economical manner the methods characteristic of the modern city planning move-ment (Nolen 1919, 5).

    2 En su Glosario internacional de trminos tcnicos relacionados con la vivienda y urbanismo, la International Federationfor Housing and Town Planning, organismo que agrup a los planificadores ms influyentes de la prime-ra mitad del siglo XX, defina a Stedtebau, town planning, urbanstica, urbanisme y urbanismo, como conceptosequivalentes:La ciencia y el arte del planeamiento y extensin de una poblacin (International Federationfor Housing and Town Planning 1951, 123).

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    una nacin, iniciados con las reformas prusianas de principios del siglo XIX;continuaron al impulsarse la Confederacin de Alemania en 1867 y se con-solidaron con el II Imperio alemn, a partir de 1871.

    En segundo trmino, la autonoma relativa entre las regiones y ciudadesabarcadas por la Confederacin y el Imperio, lo cual en un ambiente dedominio estatal permiti el surgimiento de las individualidades de esasmismas regiones y ciudades; y la accin de grupos de administradores queperciban la centralizacin del poder como una de las premisas para la mejo-ra de esos territorios; y para el caso, ejercer la planeacin. En esa va, Laddapunta:

    La disciplina acadmica y prctica administrativa de la planeacin de ciu-dades tal como la conocemos ahora, naci en Alemania varias dcadasantes de la Primera Guerra Mundial. Alemania se convirti en lder de laplaneacin de ciudades como lo haba hecho en otras reas, debido a suefectiva aplicacin de mano fuerte de gobierno en este caso sobretodos los gobiernos locales, los cuales empujaron y coordinaron la res-puesta a la relativamente tarda pero extremadamente rpida urbaniza-cin de Alemania (Ladd 1990, 1).

    Tercero, la actitud del Estado alemn de ejercer el control sobre los servi-cios pblicos, con lo que evit en cierto momento monopolios en reasestratgicas y amasamientos de fortunas desproporcionadas; de ah queFrank Koester (1915), un ingeniero alemn especializado en la planeacinde ciudades, se refiriera al poder alcanzado a principios del siglo XX porAlemania, aparte de darle crdito a la planeacin de ciudades, sealaba queel secreto del progreso se deba en gran medida a la eficiencia de sus servi-cios pblicos, de ello apuntaba:

    La experiencia en Alemania ha probado que en la prctica es recomenda-ble para el gobierno del estado o la ciudad, segn sea el caso, controlartodas las operaciones de lo que usualmente se refiere a monopolios natu-rales. Esto es (1), empresas en las que la competencia servira para dupli-car infraestructura sin pagar mejores servicios como es el caso de vasfrreas, vas de navegacin, canales, transbordadores, servicios de agua,servicios de gas, telfonos, telgrafo, correo, luz elctrica y sistemas deenerga, y (2), en las que los recursos naturales necesitan ser apropiada-mente conservados, tales como los bosques, la irrigacin, minas, etcte-ra (Koester 1915, 27).

    Cuarto, la necesidad de organizar y mejorar a las ciudades para cubriraspiraciones de progreso de la creciente pequea y gran burguesa, grupos

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    de intelectuales y obreros; lo cual condujo a oleadas ulteriores de inmigran-tes a las principales ciudades como Berln, Hamburgo y Mnich las que conuna poblacin de 825 937, 300 504 y 169 693 habitantes, respectivamen-te en 1871; llegaron a 2 056 879, 1 039 697 y 646 000 para 1914; todo enun contexto donde el territorio abarcado por el Imperio alemn pas de 41millones de personas en 1871, a 65 en 1910 (Ladd 1990, 14).

    Quinto, la actuacin firme de las autoridades municipales sobre la tierra,uno de los elementos ms importantes en el ejercicio de la planeacin, quese pudo manejar a travs de una serie de reglamentos y medidas impositivasen los mbitos nacional y local (Ladd 1990, 195-201), los cuales mantenanla propiedad privada pero supeditando su uso a la accin municipal situa-cin que tambin registra Koester.3

    Sexto, la actividad desplegada en las ciudades por parte de sectores socia-les ilustrados, muchos de ellos con una amplia tradicin cultural y en nume-rosos casos de orientacin socialista; lo cual redund en una participacinextensa de las comunidades en la generacin e instrumentacin de acciones,situacin presente en ciudades como Francfort, Colonia, Dsseldorf y Berln.

    A lo anterior debe agregarse que el ligero pero firme desarrollo indus-trial de Alemania aunque fuera tardo, estuvo acompaado de un granincremento de la poblacin, que oblig a sobrepasar los lmites fijados porlas murallas medievales de muchas de sus ciudades; y debido sobre todo acuestiones culturales, se vio forzado a mantener la influencia de las antiguastrazas en las nuevas formas que adquiran las ciudades, tales fueron los casosde Colonia, Magdeburg, Maguncia, Wrzburg, Stettin y Posen (Ladd 1990,91-92).

    A esas situaciones se sumaron dos hechos trascendentales, por un lado laconformacin de una serie de principios sobre planeacin de ciudades,como obra de la United Society of German Architects and Engineers en1874, y la emisin de la Ley Prusiana del 2 de julio de 1875, Concernienteal trazo y alteracin de calles y plazas y en ciudades y lugares del campo.Respecto a los primeros, de acuerdo con Frank Koester (1914), su emisinfue un hecho trascendente en la prefiguracin de la disciplina, al establecerbases slidas para el arreglo de las ciudades y de ese modo sustentar unaindustrializacin, que coloc a Alemania como una potencia. Esos principiosdecan:

    3 Al respecto, habra que considerar que en los Acuerdos de la First National Conference on CityPlanning, celebrada en 1909 en Estados Unidos, se haca hincapi en la necesidad de valorar las propues-tas de planeacin realizadas en ciudades alemanas y algunas de las legislaciones que lo permitan(American Society of Planning Officials 1967, 41-52).

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    1. El alcance de la planeacin de ciudades consiste principalmente enarreglar las lneas base de todos los movimientos de trfico y facilitar eltrnsito, por ejemplo: calles, avenidas, vas de tren y canales [].2. La red vial debe contener las calles principales, con la existencia decalles tomadas debidamente en consideracin; calles auxiliares fijadas porcondiciones locales; y en adicin, otras calles subordinadas, tratadas enacuerdo con las necesidades de un inmediato futuro, [].3. La agrupacin de las partes de la ciudad debe ser efectuada de acuer-do con su localizacin y caractersticas individuales, y ser sujeta a modi-ficaciones que pueden ser demandadas por consideraciones sanitarias yexigencias del comercio e industria.4. La responsabilidad del departamento de construccin es determinar losderechos y privilegios de posesionarios, el vecindario y los propietariosde viviendas. Tales derechos y privilegios son relativos a la proteccincontra fuego, libertad para intervenir en salud y seguridad de edificios, ytodas las consideraciones estticas involucradas.5. Es deseable la expropiacin y ser facilitada la apropiacin por medidaslegales [].6. La ciudad debe ser reembolsada por los viejos propietarios directa-mente beneficiados por las mejoras con fondos erogados por la ciudadpara tales propsitos [].7. Las actividades de las asociaciones propietarias interesadas en las mejo-ras de ciertas secciones, deben ser sujetas a la supervisin municipal.8. Respecto a la tierra a la cual es imperativo hacer mejoras, debe cons-truirse considerando reservas para subsecuentes usos de la ciudad(Koester 1914, 44-45).

    Estos principios atendan la necesidad de agilizar actividades, a partir dela jerarquizacin de fluidos vehiculares y peatonales con el arreglo de lascalles; impulsaban espacios especiales para determinadas actividades abrien-do posibilidades a la zonificacin; estimulaban la participacin de rganosde gobierno y de la ciudadana en los procesos de reordenamiento, moti-vando acciones colectivas y utilizaban instrumentos como la expropiacin yel control de la tierra con el fin de facilitar los procesos.

    La Ley Prusiana de 1875, por su carcter de documento institucional,marc directrices slidas a las que se sujetaran las ciudades para evitar laanarqua observada en otros pases; los puntos principales de esta ley resca-tada por John W. Reps (2002),4 eran los siguientes:

    4 Reps apuntaba que esta ley haba provisto las bases legales para numerosas reglamentaciones enciudades alemanas, y que por ello, al arribar el siglo XX la planeacin de ciudades alemanas era amplia-

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    1. La lnea base de la calle y el edificio impuesta por el consejo ordinario[], para el trazo o alteracin de las calles y plazas en ciudades y luga-res del campo segn la necesidad pblica, se deben establecer con el con-sentimiento de las autoridades locales [].3. El trfico, las condiciones a prueba de fuego y la salud pblica, debentomarse en consideracin al establecer la lnea base, y no se debe permi-tir alguna desfiguracin de las calles [].4. Al establecer lneas base en cada caso [] debe haber una minuciosaespecificacin del lote y partes de lotes en cuestin y una especificacinde la lnea de trazo as como el drenaje destinado de las calles y plazas encuestin.5. El consentimiento de las autoridades locales [] ser slo denegadoen caso de que las consideraciones a ser observadas lo demanden [].6. Si el lugar de la lnea de base destinada afecta una fortaleza o si cae enflujos pblicos, caminos en el campo, vas frreas o estaciones frreas,entonces las autoridades darn suficiente tiempo y oportunidad paraproteger intereses.7. Despus de la aprobacin de las autoridades locales al comit del con-dado, el ayuntamiento debe hacer disponibles los planes al pblico [].8. El comit provincial debe dar la decisin acerca de las objeciones sur-gidas, entre ayuntamiento y los quejosos [].9. Si varias localidades estn concernidas en el establecimiento de la lneabase entonces el ayuntamiento autorizado vendr a un acuerdo [].12. Un estatuto local puede determinar que las viviendas no sean erigi-das si no tienen una salida a las calles o partes de las calles, o que an nohan sido preparadas para trfico pblico y construccin, de acuerdo a lasespecificaciones dadas por las autoridades [].15. Un estatuto local puede determinar que un trato especial o compen-sacin de los gastos cuando una nueva calle sea trazada, o una calle exis-tente sea alargada [].19. Todas las regulaciones generales y particulares contrarias a la provi-sin de esta ley sern invalidadas [].20. La secretara de comercio est comisionada para la ejecucin de la ley(Reps 2002).5

    mente admirada en Gran Bretaa, Estados Unidos y Escandinavia y otros pases que, apoyados en ella, ledieron una direccin exitosa al desarrollo de sus ciudades (Reps 2002).

    5 Junto a estas normas deben destacarse las que intentaban regular a ciudades espaolas, y que segu-ramente permitieron propuestas como las de Idelfonso Cerd para Barcelona (1867), y de Arturo Soria yMata para Madrid (1894), legislaciones que Jos Gracia Cantalapiedra agrup en el Manual completo de Polica

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    Al igual que los principios de la United Society of German Architects andEngineers, los aspectos abarcados por la Ley Prusiana buscaban controlar lamanera en que ya se desenvolvan ciudades como Berln, Potsdam yCharlottenburg.6 El control se ejerca sobre zonas, calles y edificios, ademsinclua normas regulatorias, que englobaban a espacios que circundaban lasciudades. Dichas normas seguramente influyeron en propuestas como elPlan de Extensin para Mnich de 1893, que consideraba la reorganizacinde la ciudad junto con la de 18 centros cvicos localizados a su rededor.

    Cabe destacar que esta forma de presentar la planeacin regional, cuyosantecedentes pueden encontrase en Utopa (1516), de Toms Moro; en plan-teamientos como Metrpolis (1894), de King Champ Gillette; Cities in Evolution(1915), de Patrick Geddes y Satellite Cities (1915), de Graham R.Taylor, fue-ron los primeros acercamientos a la perspectiva regional; que por la similitud de losesquemas manejados, seguramente fueron retomados por Walter Christaller,para plantear su Teora de los lugares centrales, plasmada en Die Zentralen Orte inSddeutschland (1933).

    Fue en ese contexto que Reinhard Baumeister, Joseph Stbben y CamilloSitte generaron reflexiones desde las cuales se dibujaron posibilidades nue-vas para las ciudades. Pero, cules eran las ideas dominantes de esos pione-ros de la planeacin moderna de ciudades?

    Los postulados bsicos impulsados por Reinhard Baumeister

    En Stadterweiterungen in Technischer, Baupolizeilicher und Wirtschaftlicher Beziehung, deBaumeister (1876), aparece el germen de lo que constituira la planeacinmoderna de ciudades como un campo profesional cientfico, al aventurarpara la disciplina una estructura formada por un conjunto de aspectos porconsiderar en la reorganizacin y conduccin de las ciudades; que en su evo-lucin ulterior y con participacin de otros profesionales, motivaron algu-nos planteamientos tericos y metodolgicos que fueron solidificando lasprcticas. Esos aspectos eran: las condiciones de la vivienda, la cuestin deltrfico, la provisin de agua, el asunto de los desechos, la salud pblica, el

    Urbana y de construcciones civiles o recopilacin de toda la legislacin vigente al ornato, comodidad y salubridad de las poblaciones; ali-neacin y rotulacin de calles; altura de casas; numeracin de manzanas y construccin de edificios pblicos: seguido de un Proyecto deordenanzas municipales (Gracia 1863).

    6 Los efectos de la Ley Prusiana en la reorganizacin de ciudades alemanas fue de tal magnitud, quelos estadounidenses la abordaron como documento de discusin en la 2 sesin del 61 Congreso delSenado de Estados Unidos por el Committee on the District of Columbia United States Senate on theSubject of City Planning en 1910, y generaron algunas directrices para el control de sus ciudades.

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    carcter de plazas, parques y rboles, el control del suelo, la delimitacin delas alturas de edificios, el manejo esttico de las propuestas y el financia-miento de los planes.

    En el texto sealado, del cual Koester reprodujo un fragmento en ModernCity Planning and Maintenance, Baumeister coadyuv a prefigurar lo que mstarde se convertira en el concepto de zonificacin, al razonar que en la ciudaddel futuro tendran que considerarse tres divisiones ntimamente relaciona-das: el centro receptor de negocios, un distrito industrial que incluyeracomercio, y por supuesto, un distrito residencial. Para cada una de esas por-ciones propona calles principales y auxiliares, ferrocarriles, canales de dre-naje y el control del suelo.

    Respecto a las vas para conectar a las distintas reas de la ciudad,Baumeister sealaba que deban ser de una calidad que permitiera fluidez ybuenas relaciones; en ese sentido apuntaba que, una buena red de calles debadistinguir perfectamente las principales y las auxiliares, y no slo en el con-junto de la ciudad, sino con sus rededores.Adems, apuntaba que al extenderlas calles hacia los suburbios, stas gradualmente deban ser transformadas yadoptar las formas de la vida rural, por lo que propona calles con trazos cur-vos y deflexiones: Mientras un tiempo adicional ser consumido atravesan-do tales calles, la vida de la ciudad habr sido dejada atrs y los placeres delpas se habrn alcanzado. Mientras de ms lejos dichas avenidas procedan,ms rurales en carcter debern convertirse (Koester 1914, 46).

    Con esta perspectiva en mente, criticaba la monotona de las amplias ylargas calles de las ciudades modernas, insista en que para mejorarlas habaque regresar a estudiar los principios artsticos con los que haban sidofundadas las ciudades viejas; recordaba que en stas los anchos de calle noeran montonos, adems de combinarse con plazas y monumentos; conlo que se obtena mejores ambientes para la vida de los habitantes. En esava apuntaba:

    En ciudades en las que ya hay un centro, como es el caso de la mayorade las ciudades viejas, el sistema de radial de calles es hoy, como fueentonces, una ventaja que puede ser asumida. En una ciudad, cuandoningn obstculo natural o artificial lo impiden, alcanzar y desarrollarempresas industriales y comerciales y, comunicarse con otros lugares, lascalles y los caminos previo acuerdo, deben tomar la forma radial, llegan-do a todas direcciones.Tales tendencias radiales indican la direccin natu-ral del trfico entre ciudad y pas, por tal razn, incluso el camino sobrelos campos debe ser atendido, debido a que a menudo esos senderos seconvierten en carreteras del futuro (Koester 1914, 47).

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    Segn lo anterior, insista en que una impresin arquitectnica satisfac-toria para las ciudades deba resultar de la simetra en los agrupamientos deedificios, imaginando desde calles y plazas, puntos apropiados para la obser-vacin, y de una buena relacin entre arquitectura y vegetacin; argumen-taba que en una gran ciudad, la superficie de la tierra nunca deba dejarselibre, sino que siempre deba tratarse con un espritu naturalista (Koester1914, 49).

    Indudablemente, las reflexiones y propuestas intentaban responder lascuestiones de insalubridad o disfuncionalidad de las ciudades, y la necesidadde la poblacin de disfrutarlas estticamente, mxime que algunas de ellasmostraban la grisura adquirida por el crecimiento industrial. As,Baumeister haca hincapi en el papel representado por las reas verdes, apun-tando que la previsin de stas poda ser un elemento de consolidacin dela salud para los habitantes, por sus posibilidades de calmar los nervios sur-gidos como efecto de la preocupante influencia del ruido y el bullicio, enparticular, despus de las exhaustivas jornadas de trabajo:

    En adicin a los parques pblicos, cementerios y bosques requeridos,estn los numerosos parques decorativos, por los cuales el pblico estconsiderablemente agradecido a las empresas y a los fallos de los antiguosprncipes, pero los cuales sin embargo, no parecen ser suficientementenumerosos en cualquier ciudad, por lo que se recomienda urgentemen-te proveer ms, o al menos la tierra para ese propsito, antes de que laoportunidad sea perdida por el progreso de las operaciones de construc-cin (Koester 1914, 14).

    Las preocupaciones de Baumeister muestran las reflexiones que se hac-an en una poca, donde eran patentes la presin de las actividades industria-les. La concentracin desordenada de las industrias afectaba las actividades detodo tipo, y por tanto exigan su relocalizacin; si se iban a generar zonas paradeterminadas funciones o actividades, se requeran accesos libres y fluidos; sise observaba la grisura de las ciudades por las emanaciones industriales, lainsalubridad y la falta de servicios, se exigan las reas verdes e introduccinde infraestructura; y todo, de acuerdo con una condicin que Baumeisterconsideraba fundamental: el cuidado de la esttica.

    Los principios prcticos y estticos de Joseph Stbben

    Joseph Stbben fue uno de los planificadores ms conocidos en Europa, gra-cias a sus trabajos de reflexin, sus propuestas para ciudades alemanas y de

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    otros pases y su labor de propagacin de los avances de la disciplina.Respecto a esto ltimo, asisti a la Town Planning Conference, organizadapor The Royal Institute of British Architects (RIBA) en 1910, y en consecuen-cia, fue impulsor de los International Housing and Town PlanningCongresses (IHTPCS), derivados de ella; cuya importancia es la conjuncin deideas de los planificadores ms importantes de la poca, incluidos profesio-nales mexicanos.7

    En Principios prcticos y estticos para el trazo de ciudades (1885), Stbben bosque-j un conjunto de recomendaciones con el fin de actuar ante los problemasobservados en las ciudades, donde enfatiz que la base de la construccinordenada para ellas era el establecimiento de lugares y calles aptos para pro-mover actividades a futuro; con esa condicionante, dividi su percepcin dela planeacin en principios prcticos y estticos.

    En los principios prcticos, consideraba tres aspectos ntimamente liga-dos: primero, el trazado y mejora de calles. Sealaba que los encargados deplanear ciudades deban considerar situaciones de trfico, tanto presentescomo futuras; recomendaba el uso de calles radiales, diagonales y a base deanillos; plazas que permitieran la instalacin de negocios, adems de otroselementos que impulsaran mayor dinamismo a la ciudad. Respecto a los tra-zos, exhortaba a que predominaran los radiales, en tanto podan actuar demanera positiva en las ciudades, al hacer ms fluida la comunicacin con suspartes centrales y propiciar su delimitacin en sectores particulares; los cua-les, de acuerdo con su perspectiva, podan crecer hacia el exterior al incorpo-rarles calles radiales de segundo orden, para facilitar as el acceso a puntoscentrales y medios.

    Segundo, la mejora de las lneas de trfico, para lo cual apuntaba quecalles y avenidas con sus distintas cualidades y dimensiones deban comuni-car a los diversos sectores de aqullas, para el caso, enfatizaba la utilizacinde las calles anillo, distinguindolas tambin como de primero, segundo,tercer orden, etctera; de acuerdo a su importancia y significacin dentro delplan para la ciudad.8 Stbben sealaba que las calles radiales y las de anillopodan formar entrecruces y con ello lotes o distritos de forma trapezoidal,

    7 A varios de estos congresos asistieron los arquitectos Federico E. Mariscal, Bernardo Caldern yCaso, Jos Luis Cuevas Pietrasanta, Antonio Muoz Garca, Carlos Obregn Santacilia y Carlos ContrerasElizondo. Cabe apuntar que fue tan firme la participacin de Contreras, que en 1938 organiz el nmeroXVI en Mxico, con el apoyo del presidente Lzaro Crdenas.

    8 Estos anillos concntricos que delimitaran determinados usos de ciudad, tambin seran maneja-dos entre otros por Ebenezer Howard para su Ciudad jardn en 1898, y por Rudolf Eberstadt para el PlanRegional para Berln en 1910; aunque finalmente, seran propagados por Ernest W. Burguess y la Escuela deChicago, a partir de 1925.

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    y que al extenderse la ciudad, se acercaran a la forma regular. Asimismo,esos lotes o distritos formados por las calles radiales y las de anillo, podanser cruzados por calles diagonales; y en puntos focales servir para alojar esta-ciones de trenes, mercados u otro tipo de equipamiento.

    De manera enftica, asentaba que la construccin de ese sistema de callesdeba ser de buena calidad para servir al peatn ordinario, el paso de caba-llos o de simples vagones; tambin al de multitudes, que podan ser trans-portadas en vagones tirados por animales o por lo que denominaba unpoder mecnico. Por supuesto, como un interesado en cuestiones tericasy tcnicas, ofreca la siguiente serie de requisitos para las calles:

    Las pendientes de las calles deben ser hechas de la manera ms conve-nientemente para el trfico: el mximo de acuerdo con las circunstanciaslocales debe ser de 1 a 10%; el mnimo, por el bien del drenaje, 0.5 a 0.2por ciento. Es deseable que las calles sean tendidas ligeramente encima dela superficie general (por ejemplo 1 metro).Alturas de 3 metros son desa-certadas. Los terraplenes ms grandes y las excavaciones no son deseados,porque incrementan considerablemente el coste de las mejoras, y requie-ren como una regla, gradaciones de todas las propiedades contiguas(Stbben 2002).

    El tercer aspecto era la infraestructura, sobre ella sealaba que con elobjeto de proporcionar salud a sus habitantes uno de los fuertes proble-mas de la poca, la ciudad deba contar con sistemas de alcantarillas paradesalojar precipitados atmosfricos, desperdicios domsticos, industriales yhumanos; agua potable mediante un buen emplazamiento de tuberas; luzsolar directa a partir de calles amplias y bien orientadas; buenos arreglos enviviendas; amplias plazas y jardines; una delimitacin adecuada a la altura delos edificios y el plantado de rboles, para ofrecer sombra en calles. Respectoa esto ltimo deca:

    Adems de hileras de rboles y tiras de follaje deben ser establecidosamplios jardines y pequeos parques, cualquiera de los dos podrn estardescubiertos para ser atravesados por toda clase de viajantes, o estar cer-cados y servir solamente para la meditacin [...]. Ellos pueden contribuira disminuir el polvo de calle, dar sombra y limpiar la atmsfera, ademsde esto, cada uno de esos espacios puede proporcionar oportunidadespara el refresco y el esparcimiento (Stbben 2002).

    Con esas inquietudes en mente, Joseph Stbben apuntaba que el diseode las ciudades tena que considerar distritos especiales para las industrias,

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    cuyas emanaciones perjudicaran la salud o en su caso, emitir una serie derestricciones para el control de ellas; por supuesto, esa manera de percibirproblemas y soluciones segua prefigurando el concepto de zonificacin ycuestiones de legislacin urbana.

    En cuanto a los principios estticos, Stbben consideraba que la construc-cin de un plan para la ciudad no slo deba satisfacer los requisitos plantea-dos por la cuestin del trfico, la construccin de edificios y la procuracinde salud; tambin deba considerarse la satisfaccin de los habitantes comoespectadores de la ciudad, de ah su insistencia en la necesidad de cultivarcomo un arte la construccin de sus diversas partes.

    Con esa consideracin, enumeraba como principios estticos: a) lograrun trazo elegante de las calles, para ello haba que limitar sus dimensiones;combinar lneas rectas con curvas; eludir en fachadas el uso de las categor-as convexas; evitar espacios desocupados; colocar adornos en las partes late-rales, como arbustos, motivos artsticos, monumentos, etctera. b) Obteneruna proporcin elegante entre calles y edificios, lo que se podra lograr alescoger anchos de calle que armonizaran con la altura de las edificaciones,efectuar arreglos a los espacios localizados frente a edificios importantes,preferir los lados cncavos de las calles para las fachadas, considerar monu-mentos u otro tipo de estructuras en espacios abiertos y a distancias adecua-das, etctera; al contar con dichos elementos, apuntaba:

    Si con el cultivo de la belleza, la asociada influencia del corazn y delalma es ambicionada, nosotros podemos anticipar de la perfeccin est-tica en la construccin de un plan para la ciudad, una rica y venturosainfluencia dirigida al estrato de poblacin de la ciudad inclinada a larudeza; al mismo tiempo sin embargo, dirigida tambin para las mentescultivadas y susceptibles, esto es una fuente de placer y disfrute (Stbben2002).

    Stbben ampli los principios prcticos y estticos en Der Stdtebaue(1890), que tuvo una segunda edicin en 1907, y para 1924 se componade 30 captulos, 23 apndices y ms de 900 ilustraciones en 712 pginas. DerStdtebau tal vez la obra ms importante y extensa sobre planeacin de ciuda-des en el mundo moderno, reflej gran parte de los aportes tericos y tc-nicos legados por esta escuela alemana de planeacin de ciudades al mundomoderno.9

    9 En Constructores de la ciudad contempornea (2004), Luque sostiene: El texto de Stbben puede versecomo culminacin de un primer proceso de maduracin disciplinar que toma ocasin de las conclusio-nes de la Asamblea de la Federacin alemana de Architekten und Ingenieur Vereine, celebrada en Berln en

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    1874 y del manual de Baumeister (1876). Precisamente entre 1875 y 1890 puede situarse el periodo deconsolidacin del planeamiento de expansin, que dara lugar a una reflexin sobre los instrumentos uti-lizados y los resultados obtenidos.

    Como un manual para la planeacin de ciudades, Der Stdtebau da cuentade esquemas procedentes de diferentes pases tanto del presente vivido porStbben, como del pasado; de ese modo, se muestran soluciones para vivien-das aisladas, en bloque y las que forman villas o colonias; plazas pequeas ygrandes; avenidas, calles y entrecruces; parques y arbolados en avenidas; loca-lizacin de edificios; accesos a puentes; mobiliario urbano; planos de ciuda-des pequeas y grandes; etctera (Stbben 1924).

    Tal vez su apego a la tradicin y que Der Stdtebau sea un texto en alemn,no le permiti a Stbben la trascendencia que debi haber alcanzado en elmovimiento de la planeacin moderna de ciudades; ello si se considera laserie de aspectos detallados que abordaba en su texto, adems de que esa ter-cera edicin coincidi con la primera de Urbanisme (1924) de Le Corbusier.Con respecto a esta ltima situacin, Luque (2004, 883) sostiene:

    El texto supuso una sistematizacin del conjunto de informacin, resulta-dos urbansticos y experiencias puesta a disposicin de los tcnicos, en elmomento en que comenzaba a configurarse simultneamente una nuevatarea y una nueva profesin. Este objetivo lleva al autor a una exhaustivaclasificacin y caracterizacin de los elementos urbanos, pudindoseechar en falta en alguna ocasin una valoracin y toma de posicin msclara; sin embargo, a travs de esta actitud consigue precisar elementos yprincipios operativos de indudable utilidad: as la doctrina de las cuatrofunciones de la Carta de Atenas encuentra en Stbben un indudable ante-cedente. En realidad puede afirmarse, sin exageracin, que este tratadocontiene los conceptos bsicos que seran desarrollados por la disciplina alo largo de la primera mitad del siglo XX, y que en l aparecen apuntadoslos problemas que an hoy ha de afrontar la urbanstica.

    Los fundamentos funcionales y artsticos esgrimidos por Camillo Sitte

    Sin duda uno de los textos que ms influy en la atencin de las ciudadesfue City Planning According to Artistic Principles (1889), de Camillo Sitte. El autoranaliza a fondo lo que ocurra en la ya considerada planeacin moderna deciudades; criticaba algunas soluciones ofrecidas por la disciplina, y a partir

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    de ofrecer ejemplos de varias ciudades europeas, propona un conjunto deprincipios con los que se poda planear las ciudades con bases modernas.

    De acuerdo con una traduccin que George R. Collins incluy en su tra-bajo: Camillo Sitte:The Birth of Modern City Planning (1889), los captulos del libroson: Introduccin. I. Las relaciones entre edificios, monumentos y sus pla-zas; II. Que el centro de las plazas debe mantenerse libre; III. Que las plazaspblicas deben ser entidades cercadas; IV. El tamao y forma de las plazas; V.Las irregularidades de las viejas plazas; VI. El agrupamiento de las plazas; VIIA.Las calles; VIIB. El trazado de las plazas pblicas en el norte de Europa; VIII. Elmsero e inimaginativo carcter de los planes de las ciudades modernas; IX.Los sistemas modernos; X. Los lmites artsticos de la moderna planeacin deciudades; XI. Las mejoras a los sistemas modernos; XII. Un ejemplo de arre-glo urbano de acuerdo a principios artsticos y Conclusin (Sitte 1986).

    En su prefacio, Sitte dibuj la situacin que prevaleca en su poca alsealar que las discusiones de los sistemas de planeacin de ciudades figu-raban dentro de los candentes asuntos de esos das, y que poda observarsatisfactoriamente que haban sido complementados con posturas tcnicasrespecto al trfico, ventajas al utilizar determinados edificios y las mejorasreferentes a la higiene; pero que en contraste, haba una cierta tendencia apropiciar los vacos artsticos, de ah que en su texto apuntara:

    Parece oportuno examinar un buen nmero de viejas plazas y trazosurbanos maravillosos, intentando descubrir las bases de su belleza, en eldeseo de que si son apropiadamente entendidas, stas pudieran consti-tuir una suma de principios, los cuales de seguirse dejaran similares yadmirables efectos (Sitte 1986, 138).

    Al exteriorizar sus objetivos y mtodo, hizo la advertencia de que paraexponer su manera de ver la planeacin de ciudades, utilizara ejemplos deAustria, Alemania, Italia y Francia, y que su trabajo no buscara convertirseen una historia de la planeacin de ciudades, sino en un estudio teortico yde materiales; y de aceptarse, poda formar parte de un vasto edificio inte-lectual para las prcticas estticas de los profesionales de la planeacin, ycontribuir a extender los fundamentos y reglas para el dibujo de planos y laparcelacin de tierras.

    Sealaba que ese estudio era producto de sus viajes, de las bellezas vistasy con las que haba entrado en contacto en esos pases, as al contrastar suexperiencia con la simpleza que perciba en los arreglos nuevos que en esemomento se hacan en las ciudades, apuntaba:

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    En tal situacin realmente comprendemos las palabras de Aristteles,quien resume todas las reglas de planeacin de una ciudad, en la obser-vancia de que una ciudad debe ser proyectada para hacer sentir a la gentesegura y feliz. Para comprender esto, la planeacin de una ciudad no debeprovenir slo de un aspecto tcnico, sino ser la ms verdica y elevadaempresa artstica. As fue en la Antigedad, en la Edad Media, en elRenacimiento, de hecho en cualquier lugar en que las artes estuvieraninvolucradas. Es slo ahora en nuestro matemtico siglo que, el procesode ampliar y hacer ciudades se ha convertido en un asunto puramentetcnico. Por consiguiente parece ser importante recordar una vez msque esta actitud resuelve slo un aspecto del problema, pero que el otro,el aspecto artstico finalmente tiene la misma importancia. Estar conven-cido actualmente que algo de valor y hermoso todava puede ser creado,requiere de entusiasmo y de una fe positiva en su causa (Sitte 1986,142).

    Entre los captulos I y IV, resalt que se hubieran modificado las funcio-nes y esttica de los espacios de las ciudades antiguas, lamentaba que las pla-zas se usaran cada vez menos, y que ya no abrigaran grandes festividadespopulares; subray el hecho de que en su momento, su propsito hubierasido permitir ms aire y luz a los habitantes, lograr lugares atractivos entrelas viviendas y proveer vistas libres a los edificios. Es claro que Sitte, ademsde preponderar la parte esttica de las ciudades, tambin le daba su lugar ala funcional, al resaltar el hecho de que los monumentos, fuentes o edificios,no deban ocupar partes centrales o lneas importantes del trfico, a diferen-cia del planteamiento de su contemporneo Baumeister.

    Sobre estas reflexiones, aparecen diferencias en los principios bsicos quese anteponen a la proyeccin de las ciudades modernas entre EbenezerHoward, Raymond Unwin, Peter Behrens, Mies van der Rohe y posterior-mente Le Corbusier. Los primeros insisten en acompaar lo funcional con labsqueda de efectos artsticos; las propuestas de los tres ltimos de un des-canso ante lo complejo de las formas, pero adems buscan la simplicidadexigida por una industrializacin y un periodo de penuria, como conse-cuencia de la reconstruccin de las ciudades afectadas por las dos guerrasmundiales.

    La crtica de Roberto Venturi, de mediados de 1970, a la monotona dela arquitectura moderna con el enunciado menos es aburrido, ya la habahecho Sitte; cuando ante la monotona que observaba en las plazas de lasciudades ya consideradas modernas y la tendencia a ser construidas concaracteres por dems sencillos, afirmaba: No se toma en cuenta que esteespacio vaco, extremadamente aburrido, tambin destruye cualquier diver-

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    sidad de efecto (Sitte 1986, 168). De ah la aseveracin siguiente, dondeofreci elementos sostenidos de antao por la teora de la arquitectura y pla-neacin de ciudades:

    Hoy designamos como plaza (o plaza pblica) a un espacio vacoque es formado cuando un grupo de edificios, son bordeados por cua-tro calles formando un espacio sin construir. Esto quiz se sostenga ver-dadero para consideraciones higinicas y tcnicas, pero desde el punto devista artstico una parte de suelo todava sin construir, simplemente no esuna plaza de ciudad (Sitte 1986, 170).

    Como una situacin recurrente en sus reflexiones, Sitte resaltaba su preo-cupacin por el legado histrico y tcnico de las sociedades que le antecedie-ron, pero adems, su percepcin del desarrollo de las comunidades de esemomento, matizado por los intereses prevalecientes en ellas y reflejado ensu manera de vivir. En este punto, fue ms especfico en sus crticas a lamanera de implantar plazas y glorietas, al grado de alcanzar a sus contem-porneos como era el caso Reinhard Baumeister, a quien critic por su ten-dencia a privilegiar su rgida colocacin de edificios en medio de plazas yen los ejes de las calles (Sitte 1986, 169).

    De ello se entiende su propuesta de reflexionar frente a una modernidadque empezaba a agobiar a las ciudades, al plantear una lucha contra la aflic-cin de la regularidad inflexible y geomtrica fundamentada en la teoraracional, en busca de acceder nuevamente a lo que denominaba la libertadde invencin, propia de los viejos maestros. En esa tnica, en el captulo VI,hizo hincapi en las virtudes del agrupamiento de plazas como en Mo-dena, Lucca y Vicenza, donde stas resaltaban las distintas fachadas de uno,dos o tres edificios; insista en que al construir ciudades nuevas haba queaprovechar los efectos especiales que se obtenan al trasladarse de una a otraplaza, para as ir variando las sensaciones generadas por los edificios que lasrodeaban.

    Segn estas reflexiones, en la primera parte del captulo VII, refera quelas calles no deban surgir del mero trazo en un plan. Con base en que lasviejas calles surgieron de una orientacin determinada; en la planeacinmoderna stas deban surgir de las circunstancias en las que se iban a cons-truir, de la configuracin del terreno y de los propsitos que se perseguan;todo para darle el aspecto requerido a cada parte de la ciudad.

    De manera particular, a partir del captulo VIII al XII, Sitte critic fuertemen-te lo que se vena considerando como los sistemas modernos de planeacin,de tal manera que en el captulo VIII fue insistente en su perspectiva urbano-arquitectnica, al sealar que la reciente historia del arte de la construccin

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    de ciudades haba fracasado en su correspondencia con la historia de laarquitectura; y en una perspectiva por dems amplia que superaba a la merarealizacin de planos, apuntaba: La planeacin de ciudades obstinadamen-te se desplaza indiferente con lo que se transpira en el rededor (Sitte 1986,221).

    As discuta la situacin que vena ocurriendo en la planeacin de ciuda-des al no utilizarse sus amplias posibilidades; deca por ejemplo que la arqui-tectura haba ofrecido mltiples soluciones en cuanto a balcones, torres,gabletes, caritides, etctera; pero el especialista haca uso de columnatas,prticos, arcos del triunfo, etctera u otros elementos esenciales para suarte. Ante ello, resaltaba el hecho de estar impulsando una franca monoto-na en las nuevas calles y plazas, al no colocarles motivos que las resaltaran;pero adems, porque no se proyectaban con la naturalidad con la que seconstruan en el pasado. Es por ello que consideraba inimaginativa la mane-ra de hacer planes en ese momento.10

    Sealado lo anterior, el captulo IX inicia con la expresin Sistemasmodernos! S, por supuesto! Indicaba que al preconcebir patrones para eltrazo de ciudades, deba actuarse metdicamente evitando que los sistemasestrangularan las intenciones; esto era que, si se tenan a disposicin tresnotables mtodos de la planeacin de ciudades, como lo eran el sistemade parrilla, el radial y el triangular, y los que podan derivarse de la combi-nacin de los tres, deba evitarse la rigidez. En ese sentido, insista en quevistos esos sistemas como redes de calles, podan servir para comunicar en particular al utilizarse el de damero, pero que no estaban sirviendopara hacer arte.

    En este punto, el trabajo de Sitte es sobresaliente debido a la forma deanalizar esos sistemas en especial el de damero, pues grficamente ycon una serie de combinatorias derivadas de los sentidos del trfico en lascalles, resalt una serie de inconveniencias funcionales para vehculos y pea-tones; aunque por supuesto, no pudo considerar soluciones aplicadas aosdespus, como fueron los casos de la semaforizacin y los pasos a desnivel.

    De ese modo, en el captulo X, Sitte aceptaba que la vida pblica estabagenerando situaciones que modificaban las formas tradicionales de construiry convivir, pero deca que la planeacin moderna de ciudades no haca nadapor elevar sus cualidades. En consecuencia, en el captulo XI, apoyado en una

    10 Para el caso, recurdese que esta monotona en calles y avenidas era una tendencia en uso entrelos planificadores estadounidenses al proyectar sus ciudades; prctica que empez a ser criticada por losgrandes de la planeacin en Estados Unidos, como fueron los casos de Frederick Law Olmstead y JohnNolen entre otros, quienes llamaban a emular el uso de las formas curvas de los proyectos recientes deciudades alemanas (American Society of Planning Officials 1967).

  • multitud de ejemplos de un pasado reciente la tnica del libro, llamnuevamente a poner atencin en las soluciones dadas a edificios, monumen-tos y los espacios abiertos, al sealar que cada municipio poda disfrutar deesos elementos, considerando una planeacin arquitectnica adecuada.

    Critic los sistemas de bloques de vivienda modernos aplicados en terri-torio alemn, de los cuales refera que con su carcter estandarizado se sobre-ponan a trazas antiguas. De ah su crtica a normas como las de la UnitedSociety of German Architects and Engineers y a los trabajos de ReinhardBaumeister, y opinaba que se aplicaban de manera mecnica, impidiendo undesenvolvimiento libre de la arquitectura. Entonces, insista en que lasadendas a las ciudades deban seguir planes ms reales, considerando futu-ros incrementos de poblacin y sus caractersticas sociales y arquitectnicas.

    Finalmente, en el captulo XII, Camillo Sitte dio cuenta de las propuestasque con principios del pasado, y segn la experiencia reciente de Pars, sehaban aplicado en Viena, a la que consideraba una ciudad moderna mode-lo. De ese modo, posterior a mostrar la serie de soluciones dadas a plazas, vasy edificios en esa ciudad, finaliz sealando que en los trabajos de planeacinlas soluciones podan variar, pero que los mtodos por aplicar deban ser losmismos. Con tal aseveracin planteaba la necesidad de ir homogeneizandomtodos en la disciplina.

    El legado de Reinhard Baumeister, Joseph Stbben y Camillo Sitte

    Estos pioneros del urbanismo insistan en trabajos que contemplaran cuestio-nes funcionales, ambientales y estticas en las ciudades, cuando Alemania nomostraba grandes contradicciones, a diferencia de pases como Inglaterra,pues persistan las formas feudales de produccin, y por consiguiente, susestamentos sociales nuevos convivan en espacios tradicionales. Es importan-te considerar esas premisas porque el dominio de la produccin en elcampo, aunado a un desarrollo industrial incipiente, continuaba arraigandoo sujetando a la poblacin campesina en sus espacios de vida; y porque lasformas de organizacin impulsadas por los gobiernos estimulaban un desa-rrollo reflexionado de sus ciudades.

    Adems, en 1871, cuando Londres ya albergaba 3 254 000 habitantes,Berln apenas alcanzaba los 895 937; sin embargo, tras la consolidacin deAlemania como nacin y el vuelco de su desarrollo al plano industrial, susciudades comenzaron a transformarse y ser receptoras de flujos de pobla-cin, de tal modo que para 1900 Berln ya contanba con ms de dos millo-

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    nes de habitantes, en tanto Londres haba disminuido su tendencia de creci-miento, y tena 4 536 000 para 1901. Esa nueva condicin, generada por elaumento de la poblacin en esa y otras ciudades alemanas, indudablementerepercuti en parte de las relaciones polticas y econmicas entre el recinintegrado territorio alemn, en la visin que los otros pases tenan de Alema-nia y sus ciudades y en la administracin de los dos mbitos, de ah la ampliaparticipacin de ingenieros y arquitectos en el avance de la disciplina.

    As, en ese panorama de crecimiento de las ciudades inglesas, francesas yestadounidenses, Reinhard Baumeister, Joseph Stbben y Camillo Sitte, A. E.Brinkmann,Teodor Fisher y Rudolf Eberstadt uno de los impulsores de losanlisis regionales, haban tenido oportunidad de reflexionar sobre losproblemas que aqullas presentaban, y contrastar sus observaciones con latodava tranquila situacin que privaba en sus ciudades, donde la bellezagenerada por otras pocas se mantena con pocas alteraciones. Esas situacio-nes planteaban exigencias, y por tanto, reflexiones y propuestas, y a ellasdedicaban esfuerzos dichos profesionales, al grado de traspasar las fronterasalemanas, como ocurri con el caso de Joseph Stbben, A. E. Brinkmann yWerner Hegemann, con su participacin activa en los International Housingand Town Planning Congresses.

    Con esos planteamientos respecto al arreglo de ciudades, Baumeister,Stbben y Sitte se colocaron como los pioneros de una disciplina que fuepasando de la simple generacin de esquemas o planos, a propuestas conmayores elementos de anlisis y reflexin, que se extendi as por el mundo.Frank Koester, un ingeniero alemn muy cercano a la emisin de esos escri-tos, y quien tuvo la oportunidad de conocer las labores de planeacin enInglaterra y Estados Unidos, al meditar sobre los trabajos de esos pioneros,afirmaba:

    La planeacin moderna o prctica de ciudades [], es un nuevo arte,basado sobre principios, teoras y prctica, y slo recientemente coloca-das sobre una base cientfica. Los maestros modernos son: ReinhardBaumeister, el pionero de la ciencia de la planeacin moderna de ciudades, CamilloSitte, quien formul sus principios estticos, y Joseph Stbben el msgrande de los constructores de la ciudad (Koester 1914, 3).11

    No es de extraar que en muchos artculos, reseas o tratados donde sediscutan las situaciones prevalecientes en las ciudades y propuestas sobre sumejora, se evocaran los avances logrados por las ciudades alemanas desde

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    fines del siglo XIX, y en consecuencia, los emularan. Personalidades inglesasy estadounidenses que trabajaban en ese mbito, como ya se apunt, recono-can las aportaciones de esta escuela alemana de la planeacin de ciudades;por ejemplo, Raymond Unwin, quien sigui las ideas de Ebenezer Howardpara proyectar Letchworth, la primera ciudad jardn, en 1903, asent:

    Estoy particularmente en deuda con el Dr. Stbben y el Professor Goecke,autor y editor de Der Stdtebau; tambin a Herr Berlepsch-Valendas, ya los funcionarios de muchos pueblos alemanes, que me han dado unagran ayuda en diversas ocasiones, y han estado muy dispuestos a ayudara un ingls para que comprenda sus mtodos para planificar sus ciuda-des y sacar provecho de sus experiencias (Unwin 1994, XX).

    De igual manera, en Estados Unidos, Daniel Burnham y Edward H.Bennett en Plan of Chicago (1908), con respecto a esa escuela, sostenan:

    La magnitud del movimiento para la planeacin de ciudades en Alemaniaes tan grande que, literalmente cientos de ciudades sistemticamenteestn procesando esquemas de extensin y desarrollo; adems, dentro delos pasados veinticinco aos, ha crecido una escuela de planeadores de ciudadescon hombres como Gurlitt, Stbben,Theodor Fisher y Baumeister, entreotros maestros (Burnham y Bennett 1993, 21).12

    A lo anterior debe agregarse que la organizacin de los primerosencuentros internacionales para tratar cuestiones urbanas tuvo lugar enAlemania, por ejemplo el Congreso Internacional de Higiene (1907) alque asisti Miguel ngel de Quevedo y la Exposicin Urbanstica (1910),celebradas en Berln. Ante ese panorama, cabra preguntarse el por qu deldecaimiento del pensamiento predominante en esta escuela, en tanto quees muy citada por los interesados en la planeacin de ciudades en los ini-cios del siglo XX.

    Hubo dos razones fundamentales: a) la racionalizacin exigida en laconstruccin de edificios y ciudades, en un contexto econmico, social yurbano menguado entre guerras, que desplaz a la manera de hacer planea-cin por la esttica, porque evidentemente utilizaba ms recursos y b) el des-crdito adquirido por los alemanes debido a su actitud beligerante a lo largode la primera mitad del siglo XX, lo cual hizo buscar ideas y prcticas alter-nativas en otros lados.

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    Como lo atestiguan muchos tratados sobre cuestiones arquitectnicas,urbanas y econmicas generados a partir de los Congresos Internacionalesde Arquitectura Moderna (CIAM), la industrializacin y reconstruccin de lasciudades afectadas por las guerras exigieron que los espacios se construye-ran rpidamente y con pocos recursos el menos es ms, manejado porMies van der Rohe que permitieran el desarrollo ptimo de las activida-des, y que estuvieran conectados con vas que propiciaran los desplazamien-tos rpidos.

    Por supuesto, esas condiciones las permitan los trazos rectos y en formade damero, adems de tratamientos distintos en la arquitectura, situacin quellevaba intrnseca una esttica nueva; la que como otra manera de asumir lamodernidad, rompa con las formas del pasado; fue por ello que Le Corbusier,el mayor propagandista de esa racionalizacin en las ciudades, decidi rompercon un pasado urbano que en esos aos insista en revivirlas.

    El genio suizo-francs trascendi con sus propuestas, al considerar a laciudad como una gran arquitectura, cuestionar la manera en que se habanvenido planeando o renovando las ciudades y en especial, al criticar los prin-cipios planteados por Camillo Sitte; de ah que sea significativo su comenta-rio sobre l en Urbanisme:

    Un da, la lectura de Camillo Sitte, el viens, me inclin insidiosamentehacia el pintoresquismo urbano. Las demostraciones de Sitte eran hbi-les, sus teoras parecan exactas; pero estaban fundadas sobre el pasado.Adecir verdad, eran el pasado; y el pasado venido a menos, el pasado sen-timental, la florecilla un poco insignificante al borde del camino.13 Este pasado no erael de los apogeos; era el de las transacciones. La elocuencia de Sitte ibabien con ese enternecedor renacimiento del techo que deba, con unaparadoja digna de la celda de orates, desviar grotescamente la arquitectu-ra de su camino (el regionalismo) (Le Corbusier 2001, 18-19).14

    Y ante ello, lanz una aseveracin que adoptaran los urbanistas seguido-res de los CIAM, que deca: El arte decorativo ha muerto. El urbanismomoderno nace con una nueva arquitectura. Una evolucin inmensa, fulmi-nante, brutal ha cortado los puentes con el pasado (Le Corbusier 2001, 19).

    13 Esta frase recuerda otra expresada por el arquitecto Carlos Contreras quien, en su propuesta deplano regulador y al sostener su particular punto de vista de la arquitectura en la planeacin de ciudades,apuntaba: No vale la pena que pensemos nosotros en dar a estas cosas nuestras alentando y estimulan-do las fuerzas del espritu para ver si con enredaderas y con flores se suavizan un poco las paredes de pie-dra y de granito (Contreras 1933, 24).

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    Indudablemente, en esos razonamientos se prefiguraba el cumplimiento alas nuevas exigencias de las industrias y otra manera de asumir la moderni-dad; buscaba consciente o inconscientemente cubrir las exigencias delnuevo modo de acumulacin; y por tanto, atender las aspiraciones de pro-greso y de espacios nuevos, de los grupos sociales renovados.

    Como buen publicista de la nueva racionalizacin, Le Corbusier impusoun calificativo demoledor a la manera en que, con supuestos modernos, losurbanistas de ese momento buscaban replantear el pasado, al titular uno delos apartados de Urbanisme: El camino de los asnos, el camino del Hombre;donde apunt lo siguiente, en contra de los planteamientos de Sitte, por sutendencia a rescatar lo realizado por los grandes maestros de la antigedady de su ensalzamiento a las lneas del barroco, y mostrando desconocimien-to de la obra de los alemanes:

    El movimiento parti de Alemania como consecuencia de una obra deCamillo Sitte sobre el urbanismo, obra llena de arbitrariedad: glorifica-cin de la lnea curva y demostracin especiosa de sus bellezas incompa-rables. De ello daban prueba todas las ciudades de la Edad Media; el autorconfunda el pintoresquismo pictrico con las reglas de vitalidad de unaciudad.Alemania ha construido recientemente grandes barrios de ciudadbasndose en esta esttica (porque de esttica se trataba, nicamente).Equivocacin espantosa y paradjica en los das del automvil [].Ahora bien, una ciudad moderna vive de la recta, prcticamente: cons-truccin de inmuebles, de desages, de canalizaciones, de calles, de vere-das, etc. La circulacin exige la recta. La recta tambin es saludable parael alma de las ciudades. La curva es ruinosa, difcil y peligrosa: paraliza.La recta est en toda la historia humana, en toda intencin humana, entodo acto humano. Hay que tener la valenta de contemplar con admira-cin las ciudades rectilneas de Amrica. Si el esteta hasta ahora se ha abs-tenido, el moralista, en cambio, puede demorarse ms tiempo de lo queparece a primera vista. La calle curva es el camino de los asnos, la calle recta es el cami-no de los hombres. La calle curva es consecuencia de la arbitrariedad, del des-gano, de la blandura, de la falta de contraccin, de la animalidad. La rectaes una reaccin, una accin, una actuacin, el efecto de un dominiosobre s mismo. Es sana y noble (Le Corbusier 2001, 26-27).15

    Con esa postura nueva y necesaria, para su momento, se hicieron a unlado propuestas del movimiento de la planeacin moderna de ciudades que

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    en otros aos y contextos distintos impulsaron: a) la mejora de los sistemasde pavimentacin, drenaje y abastecimiento de agua en pueblos y ciudades,con el apoyo de la ingeniera; b) los planteamientos nuevos para impulsar lazonificacin para realizar actividades distintas e impedir la interferenciaentre ellas; c) el perfeccionamiento de las vas de comunicacin por el usode sistemas de calles y avenidas de forma radial, en damero y con anillos; d)el realce a los centros cvicos, reconociendo su carcter aglutinador y deidentidad; e) la salvaguarda de los monumentos arquitectnicos, y por lotanto la historia de las ciudades; f) los complejos horizontales de viviendacuidando densidades y caracteres estticos; g) la participacin de gobiernosy comunidades en los procesos de planeacin; h) una forma particular deasumir la modernidad, al rescatar el pasado, en suma: la produccin higinica, fun-cional, social y artstica de la ciudad, aunque se haya aplicado en forma desigual.

    Un eplogo

    Como el mismo Le Corbusier sealaba, haba que concertar con la poca,vivir el momento y enfrentar las carencias en las ciudades, para entender elcarcter de la racionalizacin por la que un mundo en crisis opt en muchasde ellas. Pero pese a ese decaimiento de las ideas de los profesionales alema-nes, el concepto Stdtebau junto a un bagaje terico, tcnico y de realizacionesextendido por Europa y Estados Unidos, se incrust finalmente con el con-cepto planificacin,16 en los trabajos que empezaron a impulsar ingenieros yarquitectos en ciudades mexicanas, a partir de la segunda dcada del siglo XX.

    Esas ideas y situaciones convergieron en nuevas perspectivas, proyectos yexperiencias con mbitos urbanos y regionales, que generaron un sinnme-ro de trabajos algunos muy significativos por sus planteamientos o condi-ciones de realizacin, tal como ocurri con las primeras experiencias enColonia, Dsseldorf, Francfort y Mnich, entre otras ciudades de Alemania,al finalizar el siglo XIX; las ciudades jardn de Letchworth (1903) y Welwyn(1921) en Inglaterra y las realizaciones de Yorkship Village (1919) yRadburn Village (1929), en Nueva Jersey, Estados Unidos. Experiencias que

    16 Aqu es oportuno rescatar el origen del concepto planificacin en Carlos Contreras, al argumen-tar lo siguiente: El ao pasado en Torren apunt ideas preliminares sobre el significado de los trminosingleses planning, a secas, y con los sustantivos site, city, regional, country, national, y de la tra-duccin que haba hecho yo desde 1921, y ms tarde en 1924 cuando prepar un esquema para el trazodel camino de Mxico a Puebla, y empec a darle forma a mi proyecto de Planificacin Nacional, crean-do el barbarismo planificacin, que a pesar de su humilde origen sigue creciendo normalmente(Contreras 2003).

  • se acompaaron con trabajos de mayor envergadura como el Gran Plan paraBerln (1905), el Plan de Chicago (1908), el Plan para Camberra (1911), elPlan de Rterdam (1914), el Plan Regional de Nueva York y sus Alrededores(1929) y el Plan para el Gran Londres (1944).

    Y en el caso de Mxico, propuestas particulares de 1920 entre las quesobresalieron las colonias Chapultepec Heights Country Club (1922) eHipdromo Condesa (1926), en la Ciudad de Mxico; la malograda prime-ra ciudad jardn en Orizaba (1925), de Jos Luis Cuevas; la propuesta de pla-neacin para la Ciudad de Mxico (1923), de Alfonso Pallares; la coloniaFederal en la Ciudad de Mxico (1924), de Francisco S. Mancilla; las ciuda-des agrcolas para Aguascalientes y Tamaulipas (1926), por un equipo enca-bezado por el ingeniero Ignacio Lpez Bancalari; planes para Veracruz,Acapulco, Monterrey y la Ciudad de Mxico, impulsados por CarlosContreras, a fines de la misma dcada y principios de la siguiente; el ParqueAgrcola de la Ciudad de Mxico (1930), del ingeniero ngel Peimbert y losarquitectos Luis McGregor y Augusto Petriccioli; etctera.

    En la dcada de 1940, muchos arquitectos y urbanistas fueron adoptan-do la lnea recta como sello de sus trabajos, para no situarse de lado de losasnos y en una condicin difcil de tener que atender las urgencias deldesenvolvimiento industrial por el que se encaminaba el mundo y Mxico.Con esa actitud, los profesionales ligados a los problemas de las ciudades, sibien buscaron atender los que las afectaban; en buena medida fueron ape-gndose a lo que se constituy como modas arquitectnicas y urbanas, decarcter terico o prctico, y se encaminaron as por otros senderos.

    Tal vez esa sea la razn del poco conocimiento que se tiene de la escue-la alemana de la planeacin de ciudades y de su influencia entre los profe-sionales mexicanos. Es necesario insistir en que los estudios urbanos, regio-nales y del pas mismo, sean ms objetivos, pues en el caso de Mxico stosan son limitados y algunos contienen omisiones y prejuicios, de los que sehan derivado mitos como el hecho de adjudicarle a Le Corbusier y su Cartade Atenas de 1933, publicada en 1942, una influencia en la planificacin o elurbanismo impulsados por los arquitectos Carlos Contreras y Jos LuisCuevas en Mxico (Lpez 2003); cuando dichos profesionales ya realizabanpropuestas para ciudades mexicanas, desde 1920.

    Recibido en enero de 2006Revisado en julio de 2006

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