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  • LA ECONOMIA DE LAS CIUDADES EN SU CONTEXTO 1

    Jos Luis Coraggio2

    Mayo 2000

    1 Ponencia presentada en las II Jornadas Iberoamericanas de Urbanismo: Sobre las nuevas tendencias deurbanizacin en Amrica Latina, organizada por FLACSO-Ecuador, el Municipio de Quito y la Junta deAndaluca, Quito, 8-9 de junio de 2000. Este trabajo es producto parcial de una investigacin enmarcada en elproyecto que el Instituto del Conurbano lleva a cabo en cooperacin con otros centros latinoamericanos paraconfluir en el evento: Las grandes regiones metropolitanas del Mercosur: entre la competitividad y lacomplementariedad, (San Miguel, Buenos Aires), noviembre 2000. En su realizacin se cont con la asistencia deFernanda Schilman. Agradecemos los importantes comentarios y aportes de Gabriel Yoguel, que slo parcialmentepudieron ser considerados en la ltima revisin de este trabajo y que de ninguna forma lo hacen responsable por loserrores y parcialidades que puedan subsistir. Se agradecern los comentarios crticos o sugerencias de los lectores,que pueden hacerse llegar a jlcoraggio@fibertel.com.ar.2 Investigador-Docente Titular de Sistemas Econmicos Urbanos del Instituto del Conurbano, Universidad Nacionalde General Sarmiento (San Miguel, Buenos Aires)

  • INDICE

    INTRODUCCIN...................................................................................................................................... 3I) EL PROCESO GLOBAL DE REESTRUCTURACIN CAPITALISTA ........................................ 4

    1. La lgica del mercado libre segn el programa neoliberal ......................................................... 42. Las ciudades ante el programa de flexibilizacin laboral ......................................................... 113. La competitividad del capital y sus efectos sobre los lugares................................................... 20

    A) Los bienes y servicios transables internacionalmente...................................................... 20B) La comercializacin de bienes ......................................................................................... 24C) Los productos o servicios de mbito local o nacional...................................................... 25

    4. Las promesas incumplidas de la globalizacin......................................................................... 265. El papel del estado.................................................................................................................... 31

    II) SITUACIN DE LOS TRABAJADORES URBANOS Y SU RESPUESTA............................. 361. La necesidad de alternativas al programa neoliberal ................................................................ 362. La economa de los sectores populares..................................................................................... 403. Los recursos de la economa popular........................................................................................ 454. La situacin de la economa popular: necesidad de su superacin ........................................... 47Bibliografa citada ............................................................................................................................ 50

  • INTRODUCCIN

    En trabajos anteriores avanzamos la tesis de que las regiones metropolitanas deAmrica Latina no podran resolver los graves problemas que experimentan si noasuman la necesidad de contradecir las polticas econmicas y socialesneoliberales.3

    Por un lado, es preciso reconocer que, an en aglomeraciones urbanas de granpeso nacional, como es el caso Buenos Aires para la Argentina, los procesoslocales parecen perder especificidad y autonoma al estar atravesados ysubordinados por procesos de orden global sujetos a la lgica del gran capital ysus poderes polticos afines. Por otro lado, es necesario visualizar la posibilidad deque, desde esas sociedades locales, emerjan nuevos sujetos colectivos y alianzascapaces de contrarrestar la destruccin de las bases econmicas y naturales de lavida y el empobrecimiento social que genera el libre movimiento del capital.

    Consideramos que una de las razones por las que es tan difcil ver esa posibilidades la persistente ilusin de que la reestructuracin de la economa globalfinalmente va a llevar al crecimiento integrador de la periferia y, en particular, delos grandes sectores excluidos en la sociedad urbana. Otra ilusin, aparentementepromotora del activismo urbano, pero igualmente paralizante en cuanto a poderpensar otras alternativas estructurales, es la que apuesta a que la ciudad(cualquiera ella sea) podr ubicarse competitivamente si hace lo correcto paraatraer la inversin, el ingreso privado y fiscal y las fuentes de empleo que hoyescasean, retomando el camino del desarrollo autosostenido.

    En tal sentido, este trabajo tiene la intencin de afirmar que esas expectativas sonefectivamente ilusorias. Y que de hecho son parte de la ideologa que pretendejustificar la crisis social como resultado de haber negado por demasiado tiempoque la economa est regida por leyes naturales, intentando violarlas mediante laintervencin estatal en el mercado y la defensa de derechos sociales universales.

    Lo real es que no habr desarrollo generalizado e integrador que venga de afuera.Lo real es que, desde la prctica local pugnando por otro desarrollo, hay que llenarel vaco de ideas alternativas con un programa que incluya la democratizacinefectiva del sistema poltico y del estado, el cambio de las polticas estatales afavor de las mayoras, y el desarrollo de estructuras econmicas autosostenidascentradas en el trabajo y capaces de dar sustento tanto a la autonoma de losciudadanos como al poder social y poltico que se requiere para confrontar al grancapital en su propio terreno: el mercado y la poltica reales.

    Aunque tal programa requiere de amplias alianzas sociales y polticas, locales,interlocales y regionales, creemos que se gana en claridad para pensar y actuaren cada campo de accin concreto si se adopta una posicin estratgica a favorde las clases trabajadoras en toda su amplitud. Ello supone admitir crticamente la

    3Ver: Coraggio (1997) y 1998 (a).

  • situacin actual de anomia y el predominio de comportamientos reactivos de lasmayoras ante el embate de las polticas de ajuste estructural. Pero a la vezsupone valorar las iniciativas innovadoras o que recuperan las mejores tradicionesdesde la sociedad y los atisbos de nuevos sujetos sociopolticos. Supone tambinadvertir que existen recursos estatales, sociales y privados que pueden redirigirsepara promover otro desarrollo mediante una estrategia compartida. En esto esfundamental recuperar y aprender de la historia y de las experiencias que losagentes y organizaciones populares y los gobiernos que asumen una democraciaparticipativa vienen realizando en nuestro continente y en otras regiones delmundo.

    Dada la preeminencia que tienen en la agenda poltica latinoamericana, en estetrabajo nos concentramos en la crtica de la falsa expectativa que generan laspolticas de responsabilidad fiscal y de flexibilizacin laboral como condicionespara alcanzar la competitividad, una competitividad cortoplacista que terminasiendo definida a favor del gran capital y en contra de los trabajadores y de lossectores de pequeos y medianos empresarios nacionales vinculados al mercadointerno. Lamentablemente, la Argentina y Buenos Aires son un caso de laboratoriopara mostrar las falacias de esas polticas, por lo que haremos particularreferencia al mismo.

    Se pens que las rigideces del salario a menudo resultado de duras negociaciones- eran partedel problema que enfrentaban muchos pases, contribuyendo a su alto desempleo; un mensaje

    estndar fue aumentar la flexibilidad del mercado de trabajo el mensaje no tan sutil era: bajarsalarios y despedir a los trabajadores innecesarios. Aun cuando los problemas del mercado de

    trabajo no son lo central de la problemtica que enfrenta el pas, demasiado a menudo se pide a lostrabajadores que carguen con el peso de los costos del ajuste.

    Joseph Stiglitz, exVicepresidente del Banco Mundial.4

    I) EL PROCESO GLOBAL DE REESTRUCTURACIN CAPITALISTA

    1. La lgica del mercado libre segn el programa neoliberal

    El programa neoliberal afirma que el libre juego del mercado lleva al mximocrecimiento econmico.5 Se espera que un crecimiento suficientemente alto ysostenido llevar a su vez al incremento del empleo y los ingresos de toda lapoblacin de las regiones que sean competitivas en el mercado global, no as delas no competitivas, que pueden incluso acentuar su depresin y anomia.

    Las reformas para liberalizar la economa intentan que en los mercados operenlibremente la oferta y la demanda, aumentando la presin para competir entreempresas y entre lugares por las empresas. La hiptesis subyacente es que todo

    4 Stiglitz, 2000 (nuestra traduccin).5 Esta afirmacin se sustenta en modelos tericos de vertiente neoclsica cuyos presupuestos han sidocuestionados por sus contradicciones internas y por su no correspondencia con la realidad observable de losagentes econmicos, sus competencias efectivas y sus comportamientos.

  • pas que quiera participar del mercado global deber cumplir ciertas reglas deljuego, condicin a su vez para que el capital pueda ingresar atrado por lasventajas de rentabilidad que cada pas puede ofrecer, en la confianza de que suclculo no tiene ms incertidumbre que la propia de un juego con mltiplesoferentes y demandantes que compiten, o las derivadas de eventuales factoresextraeconmicos de orden natural (cosechas, inundaciones, etc.).6 En teora, loslugares de un pas con polticas nacionales adecuadas a la receta neoliberalpodrn competir a escala global si resisten la competencia de los otros lugares enel mundo.

    Esto supone que todo pas tiene posibilidades de competir en el mercado global, yque ninguno que implemente la receta puede quedar en condiciones dedesequilibrio dinmico regresivo, alejndose de manera creciente del conjunto deequilibrios macroeconmicos, sociales, polticos y naturales que sustentan unasociedad viable.7 En lo moral supone tambin que quien propone con fuerza (casiimponiendo) estas recetas, las impone igualmente en todo el mundo, y que no hayotras fuerzas que las del mercado para avanzar hacia la competitividad por la vade la innovacin, la productividad y otros factores que se traducen en mayorrentabilidad. Obviamente, todo esto no se est cumpliendo y, en consecuencia, nohay forma de comprobar empricamente si se hubiera logrado evitar la espiralregresiva que hoy se manifiesta en regiones, pases y casi continentes de laperiferia mundial.

    En teora, las reformas del estado en la periferia han sido dirigidas a anular sucapacidad de modificar polticamente y de manera impredecible los parmetros delclculo de rentabilidad y la rentabilidad misma. Esto supone que la sociedad nopuede operar, a travs del estado, para contradecir los movimientos y modificarlos rendimientos del capital ya invertido cuando las consecuencias sociales no sonlas deseadas. A esto se suele hacer referencia como "seguridad jurdica".8 Si 6 No vamos a incorporar en este trabajo referencias a la asimetra de poder entre naciones, al incumplimientode las recetas por los mismos pases que sustentan estas tesis desde los organismos internacionales, etc.cuestiones documentadas por organismos insospechables como el PNUD. Ya iniciado el proceso deglobalizacin de los mercados, parece que el capital efectivamente requiere la mxima flexibilidad para poderinnovar libremente. Esto no justifica admitir que el capital especulativo hegemonice el proceso deacumulacin, porque la acumulacin del capital financiero privado no puede vincularse con el bienestar de lahumanidad como parecera ser el caso (con contradicciones) de la acumulacin del capital productivo. Ni elmismo orden capitalista podra aceptarlo pues puede conducir a conflictos que deriven en guerras.Organismos como el FMI y el Banco Mundial tuvieron alguna vez ese sentido. 7 Los recientes casos de Indonesia y el ms actual del Ecuador muestra que ni la sociedad polticainternacional ni los organismos internacionales estn dispuestos a atender a esos equilibrios, an cuando sepongan en riesgo sus propias condiciones de gobernabilidad global. A la vez, se advierte el aprestamiento demecanismos de represin internacional que supliran la necesidad de revisar las recetas derivadas delpensamiento neoliberal. 8 Por extensin indebida se ha pretendido incluir en la seguridad jurdica la impunidad de determinadasempresas, grupos econmicos o personas sobre hechos ilegales cometidos en el pasado para obtenerbeneficios econmicos ilegtimos. Por ejemplo: la estatizacin de deudas privadas de grupos que a la vezfugaron sus capitales fuera del pas, los contratos leoninos logrados mediante colusin corrupta confuncionarios de gobierno, las transferencias de propiedad pblica -a precios ficticios, o incluso negativos porlos subsidios acordados o las formas de pago aceptadas (por ejemplo: bonos de la deuda devaluados en el

  • hubiera conflictos derivados de los intercambios o contratos, estos deberanllevarse a juicio, preferiblemente ante las cortes confiables de los pases dondeestn jurdicamente radicadas las grandes empresas. El estado debe, s, asegurarla estabilidad monetaria que requiere el clculo de la corriente de gananciasfuturas.9

    Esta incapacitacin del estado para regular no implica que no haya un sistema denormas que el capital debe cumplir (impuestos, regulaciones de comercio,laborales, medioambientales, etc.). Pero dado que casi cualquier norma aplicablea nuevas inversiones afecta a las ya existentes, esto prcticamente significa que elestado pierde capacidad de intervencin si ello implica desmedro de la gananciadel capital. Sin embargo, se acepta que el estado s intervenga y modifique lasreglas del juego una y otra vez a favor de determinados sectores empresariales,generalmente los ms concentrados, en contra de los sectores menosconcentrados y de los trabajadores en general.

    Dadas las posibilidades que abren las nuevas tecnologas "supersimblicas",basadas en el conocimiento cientfico y en la produccin, procesamiento einterpretacin de informacin, y la aceleracin indita del ciclo invencin-innovacin por el entrecruzamiento de descubrimientos, cambios tecnolgicos yorganizacionales, en un contexto sumamente competitivo marcado por sucesivasolas de centralizacin y concentracin del capital, las empresas ms avanzadasrequieren poder movilizarse libremente entre productos, ramas, naciones ylugares, poder reorganizarse adoptando nuevos diseos, sistemas, formasorganizativas y tecnologas segn consideren apropiado para poder enfrentar lacompetencia.10

    Como corolario, el neoliberalismo indica que, desde la perspectiva de los lugares,y de la periferia no desarrollada en particular, si queremos atraer la inversincapitalista para ubicarnos en el mercado global como lugares productores(generando empleo local) y no slo como consumidores, tenemos que competir mercado pero tomados a su valor nominal)- hacia nuevos o viejos grupos de inversores que se han convertidoen nuevas fracciones del capital nacional asociados muchas veces a capital extranjero. En los casos de bieneso servicios transables, la estrategia de los grupos internacionales compradores, lejos de salvar y volvereficientes a las empresas pblicas, puede incluir el vaciamiento de la empresa para hacer lugar a las empresasmonoplicas (como ha sido el caso de Aerolneas Argentinas en manos de Iberia y American Airlines). En elcaso de empresas dirigidas al mercado local cautivo, el capital global puede aumentar la eficiencia pero nopasar las economas a los consumidores, sino apropirselas como ganancia extraordinaria protegida por elEstado, encareciendo los servicios y por tanto reduciendo adicionalmente la competitividad de la economa delos lugares a los que sirven. En ausencia de un estado regulador, esas empresas tendern a dejar sin servicio alos sectores que no son econmicamente rentables (como puede ser el caso de amplias extensiones deasentamientos de bajos ingresos y sin obras de saneamiento bsico).9 Si bien hay fracciones del capital dedicadas a obtener ganancias especulativas por las diferencias de cambio,incluso generndolas a costa de la estabilidad de las economas nacionales, el programa neoliberal pretenderaque tales variaciones fueran las mnimas requeridas por el normal ajuste de las economas. Mientras no hayauna moneda nica a nivel global, depender de la zona de influencia monetaria, comercial e inversionista enque se encuentre cada pas a que moneda de pas central deber estar atada la moneda nacional.10 Pretenden tambin aprovechar toda posibilidad de obtener rentas monoplicas, ganancias especulativas,etc., para asegurar la masa de capital que requiere la produccin de bienes y servicios para un mercado global.

  • ofreciendo altas tasas de ganancia y bajos riesgos. A ello contribuye aumentar laproductividad del trabajo y bajar los costos locales salariales y otros. Estosupone, entre otras cosas, la flexibilizacin laboral por tambin una reduccin delos costos impositivos. Con lo que, ante los efectos socialmente negativos de lareestructuracin productiva, los estados no cuentan con recursos suficientes nipara intentar compensar a los trabajadores temporal o definitivamente despedidoso a los jvenes que no pueden conseguirlo por primera vez. Es ms, al ponersecandados a la poltica fiscal, se asegura que habr menos capacidad de gastocuando ms falta haga.

    Supuestamente, si cada pas se especializa en producir eficientemente algunosproductos para el mundo, obtendr por el comercio internacional los recursos paraa su vez importar los productos eficientemente producidos en otros sitios.Obviamente, no es posible que todos los pases tengan supervit comercial almismo tiempo o que sean igualmente atractivos para el influjo compensador decapitales. En este esquema mercantilista habr perdedores y ganadores en lo quese aproxima peligrosamente a un juego suma-cero. Los trminos del intercambiono favorecen a Amrica Latina. As, en 1999 cumplimos con la indicacin: seaument la productividad, se export ms, pero a precios menores! Por lo dems,las ventajas competitivas basadas en la renta de recursos naturales no renovablestienen una prospectiva poco favorable en un mundo en que las bases de lacompetencia deben actualizarse y renovarse continuamente. En todo caso, losritmos de incremento de la productividad que caracterizan el inicio de esta ola deglobalizacin no alcanzan ni en las economas de mercado ms avanzadas losniveles que logr el modelo industrialista en su apogeo.11 An reconociendo lasdificultades que apunta Manuel Castells acerca de la medicin de las variacionesen la productividad en perodos largos cuando el contenido mismo de lasactividades y sectores se est transformando (como ocurre sin duda con losservicios), se constata que en Estados Unidos, durante 1993 y 1994, mientras laproductividad industrial habra crecido un 5,4%, los salarios reales del mismosector habran descendido un 2.7%.12

    El mercado por s solo no puede producir y legitimar una sociedad de mercado. Nolo pudo bajo su etapa industrial, en que pareca capaz de subsumir prcticamentetoda la produccin y la poblacin econmicamente activa bajo la forma capitalista.An as debi convivir y requiri del Estado de bienestar para sustentar unarelacin gobernable entre economa y sociedad. Pero en ese caso el mismomodelo de acumulacin requera de un estado redistribuidor. La sospechacompartida es que, en su forma actual, el capital puede prescindir de ese estadode bienestar y seguir acumulando por varias dcadas ms. Necesita, sin embargo,de un estado interventor que imponga el mercado global, desregulando en unsentido pero regulando en otros. Y sobre todo necesita un estado capaz desostener una sociedad dualizada y guardar las formas de la democracia, si espreciso mediante la manipulacin simblica, el asistencialismo y la represin.

    11 Castells (1997), pginas 98 y 99.12 Castells (1997), pgina 106.

  • Se puede decir de muchas maneras, pero lo real es que el gran capital estpasando por otra etapa de avance sobre el trabajo y los sectores menosconcentrados, y para lograrlo avanza tambin sobre el estado, para redefinirlosegn requiere ahora su acumulacin a escala global. A ello contribuye lainstalacin en el sentido comn de la nocin segn la cual el estado es pornaturaleza ms ineficiente y corrupto que la empresa privada, que sostener sunivel histrico de compromisos sociales y funciones de regulacin econmicapondra a la base econmica de las sociedades en riesgo, que la burbuja socialconstruida durante el auge industrializador se pinch y no hay modo dereconstruirla ni tendra sentido dado que nos hemos liberado de un sistemaindeseable. Se menciona como un xito de la democracia la reiteracin deprocesos eleccionarios, pero la crtica a la democracia real y en particular alsistema de justicia es superficial y apenas un susurro en el discurso dominante. Semenciona como necesidad que el sistema poltico acuerde polticas de estado msall de los gobiernos de turno, pero hay poca referencia a la necesidad de revisarprofundamente el contenido y el sentido de las polticas pblicas. Se enfatiza elvalor de la continuidad de las polticas econmicas neoliberales, y se anatematizaa quienes sostienen que sin rectificarlas no habr el tan mentado desarrollohumano. Se llega al absurdo de problematizar la gestin (por ineficiente) de malaspolticas antes que el sentido de las polticas mismas.

    Aunque los procesos de globalizacin del mercado capitalista tienen una dialcticainterna que parece cobrar vida propia, y que la ideologa presenta como segundanaturaleza, no son procesos con un nico desarrollo posible ni carecen de sujetosintencionados. Hay poderosos actores representantes de grupos de empresas, ytambin representantes directos o putativos de unos pocos estados centrales, queparticipan activamente de un estrategia de transformacin del mundo.13 Dichaestrategia incluye imponer a otros estados los modelos de reforma institucional, enbuena medida mediante los prstamos de ajuste estructural (SAL) de la banca 13 Para Fiori (1998) ... Contra a economia vulgar dos equilibrios e dos mercados auto-regulados, a economiapoltica clssica estudou a dinmica da distribuiao e acumulaao da riqueza, e mais tarde, a estructura das relaoessociais de produao subjacentes circulaao de mercadorias. E hoje, contra o novo pensamento vulgar que define aglobalizaao como resultante exclusiva das foras de mercado, a economia poltica reconhece as tranformaoesocurridas no plano da concorrncia intercapitalista e do progresso tecnolgico, mas considera incompreensvel anova economia mundo sem tomar em conta, simultaneamente, a oligopolizaao e financeirizaao do mercado, asmudanas nas relaoes sociais de poder e intensificaao da competiao interestatal, processos que se aceleram emudam conjuntamente de direao a partir dos anos setenta. Considera, alm disto, que a marca distintiva do actualmovimento de internacionalizaao capitalista a forma em que se deu a globalizaao das finanas viabilizada pelaspolticas liberais de desregulaao dos mercados, iniciada pelos Estados Unidos e Inglaterra, e alavancada pelosistema de taxas cambiais flutuantes. Com relaao ao comrcio internacional o que se pode observar que ele vemcrescendo a uma velocidade inferior da poca de uoro do capitalismo e com relaao ao sistema produtivopropiamente dito, nao se pode falar de jeito algum que j seja de fato global e indiferente do ponto de vista dos seusespaos de localizaao (Kregel, 1996). Pode-se mesmo afirmar que a globalizaao um fato mas s global doponto de vista das finanas que passaram a operar num espao mundial hierarquizando a partir do sistemafinanciero norte-americano e viabilizado pela poltica econmica do estado hegemnico imitada, de imediato, pelosdemais pases industrializados. Nesta economia poltica da globalizaao, os mercados cedem a posiao terica desujeito do processo das tranformaoes para os estados do ncleo orgnico do capitalismo somados s suasgrandes empresas e bancos e aos novos atores em que se transformaram os grandes fundos de pensao e deinvestimento (Hirst & Thompson, 1996; Chesnais, 1996; Adda, 1996)... (pginas 89 y 90).

  • mundial, cuya consecuencia y leit motiv es la institucionalizacin de mecanismos yrelaciones de fuerza de mercado dominadas por el gran capital, particularmente elfinanciero, y el correspondiente debilitamiento de las fuerzas nacionales que en elpasado lo hacan menos incompatible con una sociedad relativamente integrada ycuyo referente social eran el empresariado industrial nacional, la clase obrera y lasclases medias.14

    Como en otras pocas de revolucin capitalista, el estado no defiende a lasociedad ante los poderes del mercado, sino que impulsa e institucionaliza unasociedad de mercado.15 Y en esto juegan un papel especial las tecnocracias de losorganismos financieros multilaterales, sometidas al poder de sus principalespases accionistas o efectivamente ganadas por la ideologa del mercado total, y lacomplicidad que tienen con ellos sus contrapartidas nacionales.16 A esto ha venidoa sumarse la Organizacin Mundial de Comercio, donde los pases ricos estnimponiendo su propio inters en la manera de regular/desregular el mercadomundial, donde ronda tras ronda los gobiernos de los pases perifricos admitenuna reglas de juego que nos pone en manos de corporaciones y pases ricos. Lasconsecuencias de la debilidad de la democracia son aqu evidentes. Quinrepresenta los intereses de las mayoras en cada pas y en el mundo global? Las 14 La aceptacin inicial de las reformas propuestas por el conservadurismo que vino desde el Norte puso aestos pases en condiciones de extrema debilidad para iniciar otro tipo de polticas. Se entra as en un crculovicioso del ajuste sin lmites y en la paradoja de que los pases que, como Argentina, optaron por seguir lareceta neoliberal, requieren cada vez mayores dosis de la misma medicina, aumentan su vulnerabilidad ypierden autonoma para responder con polticas especficas a su realidad concreta.15...La estructura del mercado, por otra parte, al estar relacionada con un motivo propio peculiar, el motivo delcambio o trueque, es capaz de crear una institucin especfica, que es el mercado. En definitiva, por este motivo elcontrol del sistema econmico por el mercado es de enorme importancia para toda la organizacin de la sociedadcomo un anexo del mercado. En lugar de estar encajada la economa en las relaciones sociales, las relacionessociales estn encajadas dentro del sistema econmico. La importancia vital del factor econmico para la existenciade las sociedades excluye cualquier resultado. Porque una vez que el sistema econmico est organizado eninstituciones separadas, basadas en motivos especficos y que confieren una situacin especial, la sociedad debe sermoldeada en forma tal que permita funcionar al sistema de acuerdo con las propias leyes.... Polanyi (1975), pgina90.16 ...La instrumentacin de la libertad en funcin de las elites nacionales se expresa muy bien en el lema que usan:La empresa privada produce libertad. En costa Rica hay empresas que llevan el lema: Aqu se produce libertad. Lalibertad se produce como salchichas, igual como la democracia cabe en una cartera y viaja por avin. La empresa yel mercado producen libertad y la democracia la administra. La democracia no la produce. Para que haya libertadtiene que admitir que la empresa privada la produce. Y la produce con completo altruismo. La libertad producida laregala gratuitamente a todos, mientras que los otros productos como refrigeradores, salchichas, etc., los vende.Pero la libertad, la regala. Esto lleva a la ideologa actual de mercado. Cuanto ms mercado, ms libertad. Cuantoms Estado, menos libertad. La libertad aumenta al someterse el hombre ciegamente a una institucin, que es elmercado, y al oponerse con la misma ceguera a otra, que es el Estado. La estructura, en el caso del mercado, hacelibre y en el caso del Estado, esclaviza. Lo que hace libre es la ceguera completa, en caso a favor, en otro en contra.La eleccin entre mercado y Estado no tiene nada que ver con la solucin de problemas concretos, sea del hambre,del desempleo, la destruccin de la naturaleza. Al contrario. Mirar problemas concretos es un peligro para lalibertad, es producto de una estructura. Mercado si, Estado no, no se refiere ni al aparato militar ni a la polica.Estos son aparatos que defienden el mercado frente al Estado. Cuanto ms fuertes son, ms libertad puede producirla empresa privada. De manera anloga, tambin producen libertad en el cual defienden al mercado.... La libertad esuna institucin que se llama mercado. El hombre es libre cuando obedece ciegamente a las leyes de esta institucinhasta la identificacin completa en la muerte No debe reaccionar jams frente a ellas. La institucin mercado essocietas perfecta, es sociedad total. En cuanto estructura, simplemente da libertad. Haga lo que haga el hombre, silo hace dentro de esta estructura, est bien hecho. Produce libertad y est ms all de la mortalidad....Hinkelammert (1989), pgina 67.

  • polticas se negocian a puertas cerradas. La gente se entera cuando ya es tarde,en buena medida por las consecuencias. Es interesante la reflexin que haceJoseph Stiglitz, al examinar su experiencia en el mundo de los organismosinternacionales: Si hay una cosa que yo aprend en el gobierno es que latransparencia es ms esencial justamente cuando el saber de los expertos pareceser ms necesario.17

    En este contexto, qu significa la flexibilizacin laboral y/o la flexibilizacin delmercado de trabajo? Enfrentado a la competencia, el empresario debe reorganizarsu empresa, redefiniendo sus productos, sus relaciones con otras empresas y conlos mercados, la relacin interna entre equipos, sistemas informticos ytrabajadores y, dentro de esta ltima categora, entre diversos tipos detrabajadores, diferenciados por sus conocimientos, sus disposiciones, sushabilidades y tambin sus costos. Si el empresario pretende seguir sinreestructurar su vieja empresa es ms probable (aunque no necesariamente seras en todas las ramas) que tarde o temprano la competencia lo desplace delmercado, perdiendo su capital. Si decide actualizarse, posiblemente tenga queincorporar o asociarse con otros capitales, lo que depender de la firmeza de suproyecto de transformacin.

    Una manera de retrasar este proceso es bajando costos "innecesarios" del mismoproceso productivo. Por ejemplo, bajando los costos de los mismos trabajadorescon que cuenta, o bajar los impuestos. Esto se puede lograr de manera msgeneralizada mediante ciertas medidas de poltica macroeconmica como unadevaluacin, que suele significar una fuerte baja generalizada de los salariosreales y precios relativos a favor de actividades productoras de bienes transables.O mediante el desvo de la presin tributaria del capital a los consumidores. Opermitiendo que opere la ley de la oferta y la demanda en el mercado laboral: lalibre competencia entre trabajadores por los mismos puestos de trabajo llevando ala aceptacin de salarios menores, con menos beneficios indirectos, encondiciones de mayor intensidad o extensin de la jornada de trabajo. Esto puedehacerse con recambio de los trabajadores (se expulsa a los ms caros paracontratar los menos caros), sobre todo cuando esto implica dar por terminadoslegalmente los viejos contratos (pago de indemnizaciones) a un costo inferior a lasventajas de poder contratar personal nuevo, con las capacidades requeridas, sinexigencias, a menores precios y con contratos que no exigen las mismascondiciones (se vuelve formal el trabajo informal o en negro).

    Ambos tipos de reajuste para aumentar la competitividad empresarial significan,en diversos grados y con diversos ritmos, creciente desempleo y subempleo,mayor precariedad del empleo, baja de salarios directos y de beneficios indirectos.La doctrina neoliberal presenta el problema del desempleo y la cada en losingresos del trabajo como un mal social pasajero, hasta que el capital termine su

    17En: Joseph Stiglitz, What I learned at the world economic crisis. The insider., en: The New Republic, 17 deabril de 2000. Excelente lectura para una crtica demoledora de los procedimientos pero tambin de la supuestasabidura de esos organismos.

  • proceso de reestructuracin. A nivel individual, supone que un trabajadorexpulsado modifique sus exigencias para obtener otro trabajo, se recapacite parapoder acceder a los nuevos trabajos demandados por las empresas o logreinstalarse en algn nicho como trabajador por cuenta propia. Para acelerar larecuperacin del empleo se propugnan reformas impositivas que liberan al capitalde pagar contribuciones asociadas al sistema de bienestar o capacitacin de lostrabajadores, o incluso se subsidia a los empresarios que contratan nuevostrabajadores.18 Ambos mecanismos restan recursos al gasto social paracompensar asistencialmente a los trabajadores ms afectados por estastendencias.

    Cuando se suman la reestructuracin del sector empresarial con los cambios deprecios relativos y condiciones de competencia en los mercados para los bienes yservicios producidos por otras formas de produccin (campesinado, artesanado,pequeo comerciante, microemprendimientos en general) y con la reestructuracinde la economa pblica, tanto en lo que hace a la burocracia como a las empresasque se privatizan, los resultados son de extrema gravedad social y poltica.

    Por ello es preciso que el desarrollo empresarial, desde las grandes a laspequeas empresas, se encuadre en reglas del juego negociadas y acordadasdemocrticamente. Esto implica que ni los trabajadores ni los pequeos ymedianos empresarios que aun sobreviven y cuyas empresas estn amenazadaspor la apertura deben ser meros tomadores de opcin de polticas decididas a susespaldas. No es lo mismo una poltica que institucionaliza de manera controladaun proceso de liberalizacin selectiva del mercado que una poltica promonoplicay contraria a los trabajadores. Se trata de flexibilizar los procesos de produccinprivada y las estructuras estatales sin poner en riesgo las bases naturales,sociales y polticas de la Nacin.

    2. Las ciudades ante el programa de flexibilizacin laboral

    La problemtica local no tiene causas ni soluciones principalmente locales. Eldiagnstico y las propuestas de poltica urbana, particularmente para lasmegaciudades y otras metrpolis latinoamericanas, no puede prescindir de unanlisis local de lo local, pero tampoco puede estar limitado a l. La globalizacinno es un proceso externo, ni el capital global est all afuera. La reestructuracinde los sistemas globales y nacionales de poder social, econmico y polticoatraviesa a las ciudades, introyecta sus valores y criterios de posibilidadestructurados como un nuevo sentido comn, legitimador de una propuestavaciada de desarrollo humano, basada en indicadores cuantitativos y estticosantes que en la calidad de las relaciones y, sobre todo, negadora de lasestructuras de poder como tema y como campo de accin.

    18 Como se seala en Andrenacci et al (2000) , All donde se presentan como asistencia de capacitacin,adems, los programas constituyen trampas de pobreza, en la medida en que el receptor enfrenta el dilemade aceptar una capacitacin que lo descalifica en el futuro como receptor, en el contexto de un mercado detrabajo fuertemente centrfugo, que no garantiza mnimamente su potencial empleabilidad (pag. 79)

  • Por un lado, se erosiona la funcin del estado como garante de derechos bsicosde cada ciudadano con independencia de su insercin en el mercado. Por otrolado, el capital tiene un punto central en su agenda referido a quienes lograninsertarse en el mercado de trabajo, punto que unifica con o sin matices- a lasdiversas fracciones del empresariado: se trata de desregular las relacioneslaborales, permitiendo la libertad de contratacin, reubicacin y descontratacinque, en parte, requiere la flexibilidad de los nuevos sistemas productivos.19 Paraello se somete a los trabajadores a una dura competencia entre s, en cada lugar ydesde diversos lugares del mundo, bajando los salarios directos y los costoslaborales asociados, es decir, eludiendo las contribuciones patronales vinculadasa la contratacin de trabajadores asalariados. Tal reduccin de costos, justificadaen nombre de la imprescindible competitividad o del eventual incremento delempleo, tiene como contracara la prdida de derechos sociales de las mayoras,derechos que se estructuraron a partir de las luchas obreras y del papel reguladordel estado en nombre del bien pblico. Pero a la vez se acota el poder de lossindicatos para incidir en las polticas econmicas y sociales.

    Cmo seala la OIT (1998) en Amrica Latina la apertura al mercado global trajoaparejados tres efectos no esperados: inestabilidad e inseguridad laboral,inequidad creciente en las condiciones de las clases trabajadoras, y disparidadsocial creciente como resultado de la exclusin del trabajo y todo lo que elloconlleva. Estos efectos estn fehacientemente comprobados. Lo que no estcomprobado es que sorprendieran a sus impulsores. Haba anticipaciones claras yaccesibles a quien quisiera orlas de que eso iba a ocurrir20 21.

    19 Esta generalizacin admite que en algunos sectores la estrategia del capital prefiera mantener a la mano deobra con las competencias incorporadas que requiere justamente para poder dar respuesta flexible a loscambios en las tecnologas y mercados. Incluso admite que, en algunos sectores, a las empresas les intereseremunerar mejor a los trabajadores y darles estabilidad. Pero ese tipo de actividades econmicas no son lasque predominan en nuestros pases ni las que pueden ser atradas para radicarse a menos que haya polticasactivas dirigidas a generar un entorno favorable complejo, que emerge espontneamente en escasos lugares yque las polticas neoliberales tienden a destruir en lugar de incentivar.. 20 Por ejemplo, para el caso de Mxico, esto ya haba sido predicho en estudios realizados antes de que se diera lacrisis del Tequila. Ver: Heredia et al, (1993). La tesis del estudio es que la justicia social y la eficiencia no tienenque estar en conflicto. El informe conclua que, luego de ms de una dcada de ajuste estructural, no se habacumplido si la meta del crecimiento econmico autosostenido ni la del alivio de la pobreza. Indicaba que, por elcontrario, la pobreza haba aumentado y la distribucin de la riqueza se haba polarizado adicionalmente. Supresentacin en el Encuentro de Washington del Grupo de Trabajo de las ONGs sobre el Banco Mundial desat unafuriosa polmica con los personeros del Banco, pues Mxico era su caso estrella en ese momento.Inmediatamente lleg el Tequilazo... Un reciente estudio (Artculo de Gustavo Garza en el Atlas Demogrfico deMxico, 1999) indica que el 66.5% de la poblacin nacional requiere atencin urgente, con concentracin en 10estados, en especial las regiones indgenas, no slo por falta de acceso fsico sino por el alto costo de los serviciosen relacin a los escasos ingresos. Pero tambin se registra una fuerte concentracin de excluidos dentro de lasregiones metropolitanas (citado en: La Jornada, Mxico, 26 de febrero de 2000). Ninguno de estos resultados esentonces una novedad sorprendente, si bien, como indica un informe reciente del Fondo Internacional para elDesarrollo Agrcola (FIDA), el nmero de pobres aument en Amrica latina entre 10 y 20 millones slo en los dosltimos aos. www.ifad.org/home.html 21 Por lo dems, la refutacin de la prediccin, basada en la teora neoclsica, de que la apertura de los mercadosproducira bienestar social sin necesidad del estado, no est generando una rectificacin de las polticas, sino apenasuna adecuacin del discurso, en lo que es difcil no interpretar como un intento de legitimar las instituciones y suspolticas ante la evidencia creciente de que los mecanismos del mercado global no generan las estructuras deequidad cuya ausencia fuera usada para justificar las reformas del estado. El ejemplo ms evidente es la asociacin

  • Como consecuencia, comienza a perder sentido la diferenciacin de los ochentaentre trabajo formal e informal pues, de ser excepcin a superar, la informalidad sevuelve regla e incluso norma jurdica, con lo que deviene estadsticamente normaly jurdicamente legal22 (ver cuadros 1 y 2). Como parte del mismo procesoregresivo, a la vez que la tecnologa podra permitir significativas mejoras en lavida social, las formas ms aberrantes del trabajo (infantil, forzado y hastaesclavo) toman fuerza renovada y se incorporan a la tmida agenda de lasagencias que monitorean sin un respaldo poltico equivalente al que reciben lasagencias financieras que monitorean el pago de la deuda externa o las reglas delcomercio- el (in)cumplimiento de las convenciones internacionales. Y obviamenteno se condicionan los crditos al cumplimiento de los acuerdos internacionales enrelacin a los derechos del trabajador.

    El aumento del trabajo infantil es tal vez la premonicin ms fuerte de lo quepretende la flexibilizacin laboral. A partir del estudio sobre nueve pases deAmrica Latina que indica que sin la aportacin del ingreso de los niostrabajadores de 13 a 17 aos la incidencia de la pobreza aumentara entre un 10%y un 20%23, UNICEF se pregunta por qu no son sus progenitories desocupadoslos que reciben las ofertas de trabajo, y responde: porque a los nios se les pagamenos... (como promedio la mitad de un asalariado adulto con siete aos deeducacin), ...porque son ms maleables: harn lo que se les diga sin cuestionarla autoridad. Porque son ms indefensos: es menos probable que se organicenpara luchar contra la opresin y no responden cuando son objeto de abusosfsicos. En resumidas cuentas, los nios tienen un empleo porque son ms fcilesde explotar. Ser que la flexibilizacin es un trmino sofisticado por volver a losadultos dominables como los nios?

    Cuadro 1: Amrica Latina: estructura del empleo no agrcola, 1990 1996

    PorcentajesAmrica Latina Sector Informal Sector Formal1990 51,6 48,41991 52,4 47,61992 53,0 47,01993 53,9 46,11994 54,9 45,11995 56,1 43,91996 57,4 42,6

    Fuente: OIT (1998) pgina 47

    entre inflacin e inequidad. No se advierte un genuino inters por determinar cul es el trade-off entre estabilidadmonetaria y equidad bajo diversos supuestos de distribucin del poder y la riqueza. Ms bien se advierte el uso derecursos argumentativos que el mismo modelo epistemolgico que sustenta esas teoras indica como no cientfico:el predecir un mayor bienestar sin especificar fecha ni lugar de realizacin. Dado que est afectando negativamentey de manera irreversible la vida de cientos de millones de personas, tal incoherencia no puede ya ser vista como unmero olvido en el juego acadmico de la produccin de ideas. 22 El 85% de los empleos creados entre el 80 y el 97 fueron informales segn ILO (1997). Ver OIT (1998), pgina14. Ver tambin Tokman. y Martnez (1999).23 CEPAL (1995), pginas 54-55, citado en UNICEF (1997), pgina 27.

  • Por qu en Amrica Latina el estado nacional persiste en ajustar la sociedad alproceso de acumulacin y no a la inversa? No es posible contestaradecuadamente esta pregunta sin contextuarla en la historia poltica de estasltimas dcadas, algo que supera el alcance de este trabajo. Sin duda que nopuede ser atribuido a un proceso natural, sin relacin con el poder y el dominio;pero an en nuestros limitados regmenes polticos esas polticas que siguen eldictado de las fuerzas dominantes requieren un trabajo de legitimacin.24

    Cuadro 2: Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Per: Estructura del empleo asalariado en laIndustria segn la modalidad de contratacin

    Con contrato Con contrato temporal Sin contratoArgentina1991 67.6 2.2 30.21998 62.0 3.6 34.4Brasil1991 67.9a 32.11996 65.4 a 34.6Chile19901996 74.7 9.6 15.5Colombia1988 62.7 7.4 29.91996 65.4 7.7 26.9Per1989 55.0 16.1 28.91997 25.1 37.5 37.4

    a Trabajadores con cartera incluye trabajadores con contrato indefinido y con contratotemporal.Fuente: Tokman y Martnez (1999) pgina 60

    Para esto, los personeros del capital aducen justificaciones que, aunque resistidaspor razones polticas o morales, a primera vista parecen difciles de refutar entrminos econmicos. Primero, se fundamenta la apertura de los mercadosnacionales como condicin para realizar la promesa del acceso a los beneficiosdel progreso tecnolgico. Segundo, se acepta que, dada la ubicuidad territorial delos procesos productivos y la revolucin en las escalas y ritmos de produccin ytransporte -que hacen tcnicamente posible producir desde cualquier regin delmundo para vender en cualquier rincn del planeta-, es conveniente dar al capitalla libertad de ubicar la produccin donde sea ms eficiente, para que todos

    24 Cmo denominar a estos regmenes polticos? La definicin de poliarqua parece tan alejada de la realidad comotantas otras definiciones de democracia poltica: Para Dahl (1971) ...todos los ciudadanos deben tener laoportunidad de : 1) formular sus preferencias; 2) expresar sus preferencias a otros ciudadanos y al gobierno pormedio de acciones individuales y colectivas; 3) que sus preferencias tengan el mismo peso que las de los demsante el gobierno; es decir, que no sean discriminadas por el contenido o la fuente, citado en ODonnel, (1997),pgina. 221.

  • gocemos de ms productos con menores costos25. La justificacin pretendecerrarse en trminos sociales con la hiptesis de que, en condiciones decompetencia por el mercado global, las empresas se vern forzadas a pasar esosbeneficios a los consumidores del mundo. Todo obstculo al libre funcionamientode los mercados impedira que esta ley se cumpla.

    Lo curioso es que, abiertas las economas, el principal blanco de la lucha endefensa de la competencia no es la proliferacin de megamonopolios sino lasinstituciones que intentan garantizar los derechos de los trabajadores. Esto sepresenta bajo el trmino anodino de flexibilizacin del mercado de trabajo. Seaduce adicionalmente que, de no aceptarla, los trabajadores perdern no slo elempleo sino la posibilidad de insertarse en nuevas relaciones de trabajo, mscreativas, ms variadas, menos dependientes de poderes centrales, recuperandoel control de los procesos de trabajo... Pero la flexibilizacin encierra un resultadocontradictorio: por un lado puede generar ese efecto para quienes logran sercontratados como analistas simblicos26 por el capital, pero por otro lado losexpone estructuralmente a condiciones de vulnerabilidad y precariedad dada lacompetencia canibalista por las posiciones que desata el nuevo sistema. A la vez,excluye tambin estructuralmente del trabajo asalariado a masas de ciudadanosque no tienen otro medio de acceder a la subsistencia. Todo ello es incompatiblecon cualquier definicin moralmente aceptable de Desarrollo Humano.

    En un mercado libre, algunas categoras de trabajadores a los que favorece larelacin de oferta y demanda, obtendrn altos salarios y beneficios especialesbrindados por las empresas; otros perdern ingresos e incluso la posibilidad detodo trabajo. Habrn entrado en la categora de "no empleables", al punto que sloquede la posibilidad de asistirlos para que sobrevivan hasta el fin de sus das. Porotro lado, como las decisiones de localizar las inversiones estn orientadas no porla necesidad de puestos de trabajo sino por la rentabilidad que a su vez dependede un complejo de factores de localizacin, en algunos lugares y pases esasconstrucciones imaginarias llamadas curva de oferta y curva de demanda no secruzarn a ningn precio de trabajo, por bajo que ste pueda llegar a ser. Todoesto genera segregacin socioespacial, degradacin y violencia social a la que losgobiernos locales se supone que deben dar respuesta.

    25 En efecto, la teora neoclsica del mercado concluye que es mejor para el bienestar global que las actividades seubiquen donde mayor sea la productividad y menores los costos. Esta regla se impone a los empresarios mediante lafuerza de la competencia. Como las empresas deben competir con sus rivales del mundo entero, para sobrevivirdeben ubicarse en los lugares con mejores condiciones para abastecer al mercado mundial o sern expulsados oabsorbidos por la competencia.26 ... Included in this category are the problem-solving, -identifying, and brokering of many people who callthemselves research scientists, design engineers, software engineers, civil engineers, biotechnology engineers,sound engineers, public relations executives, investment bankers, lawyers, real estate developers, and even a fewcreative accountants. Also included is much of the work done by management consultants, financial consultants, taxconsultants, energy consultants, agricultural consultants, armaments consultants, architectural consultants,management consultants, management information specialist, organization development specialist, strategicplanners, corporate headhunters, and systems analysts. Also: advertising executives, and marketing strategists, artsdirectors, architects, cinematographers, film editors, production designers, publishers, writers and editors, journalist,musician, television and film producers, and even university professors.... Reich (1991), pginas 177 y 178.

  • A pesar de la globalizacin de los mercados, estos procesos pueden dar lugar amuchas variantes microeconmicas, que incluso varan con los lugares. Elempresario puede reorganizar la empresa con la colaboracin de los trabajadoreso contra la voluntad de los mismos. Si los trabajadores no admiten el cambio, estosupone una rigidez que puede acabar con la empresa misma y por tanto losempleos por los que se luchaba. En el caso de las empresas estatales, estosconflictos devienen directamente conflictos polticos al ser el estado mismo elempleador, que se manifiestan de manera concentrada en los lugares donderesiden los afectados.

    Una empresa puede despedir personal que no necesita, pero este personal noperder sus derechos sociales (interrupcin de su acumulacin de antigedad parala jubilacin, acceso a servicios de salud, etc.) si existe un sistema de seguridadlocal no vinculado a la condicin de trabajador activo (empleado o buscandoempleo). Una empresa puede poner en marcha -incluso en asociacin con elsistema pblico de formacin- un programa para recapacitar a parte de supersonal para las nuevas funciones o bien preferir desprenderse del personal que,aunque "recuperable", es considerado viejo y con derechos adquiridos, con el finde ganar en flexibilidad futura. En esto hay mrgenes, modos y formas que nopueden atribuirse totalmente al juego de las fuerzas del mercado: cmo losgerentes, asambleas de accionistas, patrones, dirigentes sindicales, trabajadores,agencias de gobierno y hasta consumidores participan en la resolucin de estosconflictos en cada lugar puede dar lugar a variantes que no son menores encuanto a las condiciones de vida que resultan para los involucrados.

    Pero en todo caso el determinante general del nivel de ocupacin local no es elprecio local del trabajo. Es ms, si lo fuera habra zonas de nuestros pases enque se dara el pleno empleo, tan bajo es el salario que la gente estara dispuestaa admitir por algn trabajo. Lo que determina que haya o no demanda de trabajoes la inversin del capital en la zona o el inters del capital por los factoresproductivos de la zona. Adems, la presin que se ejerce sobre los salarios noest exenta de generar contradicciones entre sectores empresarios que tienendistintos intereses en relacin a los trabajadores como insumo y como mercado.

    Tiene lmites la baja en los salarios? Podemos pensar en diversos umbrales que,a medida que se van trasponiendo, van teniendo efectos sobre distintos sectores:

    i) un lmite socio-poltico, que depende de la capacidad de resistenciao rebelin de los trabajadores ante la prdida de sus derechos, y quepuede generar incertidumbre sobre la seguridad jurdica y hastadesestabilizar el sistema poltico que legitima las estrategiasneoliberales, aumentando el riesgo de las inversiones y por tanto elcosto financiero;

    ii) un lmite derivado de la contraccin del mercado que significa elconsumo masivo de bienes y servicios de primera necesidad, lo queafecta a las empresas que dependen de ese mercado local o regional,sean stas locales o globales;

  • iii) un lmite derivado de la reproduccin de los mismos trabajadorescomo insumo productivo: dentro de la misma generacin ointergeneracionalmente, en ausencia de mecanismos de prestacinsubsidiada de servicios de calidad, la baja en los salarios dentro de cadasegmento localizado del mercado de trabajo puede significar ladegradacin creciente de las capacidades de los trabajadores (la ideade que presionados para competir van a capacitarse, etc. supone que lacapacitacin no tiene costos).

    No necesariamente los tres umbrales se ordenan de la misma manera en cadalugar o pas. Pero adems, si un lugar tiene otras ventajas de competitividaddinmica asociadas o compatibles con mejores y no con peores condiciones devida, los niveles de reduccin de los costos salariales que reclaman las diversasfracciones empresariales o que pueden soportar los trabajadores pueden variar. Siel estado tiene margen para polticas que incentivan la inversin bajando otroscostos (exencin impositiva, subsidios, desregulacin ambiental, etc.) o puedeasegurar el monopolio de determinados mercados, tiene margen para mejorar laatraccin de algunos lugares para el capital sin una reduccin extrema de lossalarios. Pero posiblemente esos mrgenes se van agotando para una parteimportante de la produccin transable de tipo fordista: bienes con procesos deproduccin poco complejos, requeridos de fuerza de trabajo de fcilsubstituibilidad y barata (maquila) o bienes tipo commodities, ante la competenciade zonas con muchos menores costos salariales o nuevas posibilidades degeneracin de rentas. A partir de posicionamientos iniciales diversos en estamateria, es posible que los lugares se vayan diferenciando de maneraacumulativa, unos favorecidos y otros marginados del desarrollo basado en elconocimiento de una poblacin trabajadora con alta calidad de vida que permitenpero cuya universalizacin impiden las nuevas relaciones globales.

    La competitividad de una empresa depende en parte de su organizacin interna,pero esto requiere capacidades empresariales que no siempre existen. Laurgencia de reorganizacin de las empresas puede demorarse cuando el estadomantiene cierta proteccin de su mercado interno por un perodo de tiemposuficiente para que pueda competir libremente. Incluso el estado puede facilitar ypromover la reorganizacin del sector empresarial en riesgo, para evitar lasconsecuencias sociales y polticas de su fracaso masivo ante la competenciaexterna. Pero el mtodo predominante al inicio es intentar bajar los costos de lasmismas viejas estructuras empresariales bajando los costos salariales con laargumentacin de que esto preservar el empleo o incluso lo incrementar. Esms, la poltica de bajar los costos salariales de manera indiscriminada favorecepor un tiempo a los sectores sin dinamismo reorganizativo, aunque sin garantizarsu supervivencia, y transfiere innecesariamente ganancias extraordinarias a lasempresas que no lo necesitan.

    Sin embargo, la competitividad de una empresa depende tambin del sistemaproductivo, financiero, comercial, de transporte, regulatorio, legal, deconocimiento, etc. en que se inserta. Los sistemas de produccin y abastecimiento

  • just in time son un claro ejemplo de esto. Segn en qu tramas productivas y decirculacin, y cmo se posicione en ellas cada lugar, es posible que las empresascon recursos y capacidad de reorganizacin puedan permanecer o venir aradicarse aceptando salarios ms altos, o bien preferir emigrar a lugares consistemas locales ms favorables.

    Si la tendencia general es al libre funcionamiento de todos los mercados, cul esel problema especial de la flexibilizacin (=liberalizacin) del mercado de trabajo?Es muy simple: a diferencia de otras mercancas, en el caso de la fuerza detrabajo las condiciones de su consumo (condiciones de trabajo) y su precio(salario real directo e indirecto) se vinculan directamente con las posibilidades dereproduccin de la vida de sus portadores, los trabajadores y sus familias.Adicionalmente, en tanto forman parte de sociedades democrticas, la exclusindel mercado de trabajo puede dejarlos sin posibilidad de realizar sus derechoscomo ciudadanos. En tal sentido, la flexibilizacin laboral debe cumplir ciertosrecaudos. La ms elemental es que no afecte la posibilidad de sobrevivenciabiolgica de los trabajadores y sus familias. En segundo lugar, que no degrade lavida social de las personas, comunidades y sociedades a las que afecta.Finalmente, que no los despoje de sus derechos como ciudadanos libres.

    Nada de esto puede ser asegurado por ninguna empresa. Son condicionescontextuales, de un sistema socioeconmico, poltico y cultural. Del mismo modoque la competitividad de un lugar no depende de la organizacin interna de tal ocual empresa, sino de un sistema complejo de produccin y reproduccin en elque cada una de las empresas se inserta y todas contribuyen a configurar. Yaunque existen empresas y empresarios que aprovechan la crisis parasobreexplotar a sus trabajadores ms all de lo que requiere la rentabilidadmnima, es real que las empresas estn sometidas a presiones de un mercado alque salvo monopolios- no pueden controlar y que puede efectivamentedestruirlas. Pero tambin es verdad que un gobierno local puede incidir en lasformas y alcances de la reestructuracin si deja de ser tomador de opciones quevienen de afuera y asume un papel activo en la estructuracin de una baseproductiva y un entorno que conjuga competitividad con desarrollo humanosustentable, adoptando una posicin de genuina representacin de las mayorasantes que de vocero del gran capital.27

    27 Los resultados de la reciente negociacin de la Prefectura de Porto Alegre con la empresa global Carrefourmuestran que esto es posible sin ahuyentar al gran capital. Incluyen: disponibilidad de los residuos slidos einorgnicos generados por el hipermercado para los proyectos de generacin de ingresos que el municipioimpulsa con los recicladores; contratacin de un mnimo de 10% de los trabajadores con edades mayores a los30 aos; destinar espacio especfico en los estantes a los productos rurales con la marca de Porto AlegreSabor Local; construir una guardera para 60 nios y entregarla a la comunidad; ampliar la galeracomercial para 40 negocios y ofrecerlas prioritariamente a los pequeos emprendedores de la regin;contribuir con R$480.000 para el Programa de Apoyo a la Economa Local, dirigido a organizar y capacitar alos trabajadores y pequeos empresarios afectados por la instalacin del hipermercado. (Informacin personalde Eduardo Raupp de Vargas, funcionario de la Secretara de Industria y Comercio de la Prefectura Municipalde Porto Alegre).

  • La clave para resolver este problema es poder salir del falso juego suma cero: oganan las empresas o ganan los trabajadores, con el estado como instrumento orbitro. En un mercado global, el estado perifrico aparentemente slo puededemorar un poco la presin sobre las empresas para que se reestructuren, ofacilitarla. Igualmente, en apariencia slo puede demorar la inevitableflexibilizacin laboral, acompaando sus avances con diversos grados deasistencia para los que van siendo afectados. Pero esa presin del sistema global,acentuada sobre la periferia por la debilidad del estado, finalmente se ejercer siel pas va a insertarse en el sistema global de mercado segn las reglasneoliberales. Contradictoriamente, se anticipa que las reglas neoliberales del buengobierno harn que para cuando el sistema empresarial termine de expulsartrabajadores estructural y masivamente y de desvalorizar los ingresos de los quequeden "empleables"- el estado no tenga fuentes de recursos para garantizar elderecho de trabajadores y ciudadanos a una vida digna. Joseph Stiglitz, al cabo de sus tres aos de servir como Economista Jefe delBanco Mundial, evaluaba: ...surgieron cuestiones relativas al mercado de trabajopero demasiado frecuentemente dentro de un enfoque econmico estrecho y, esms, examinadas con el an ms estrecho lente de la economa neoclsica. Lasrigideces del salario a menudo resultado de duras negociaciones- se pens queeran parte del problema que enfrentaban muchos pases, contribuyendo a su altodesempleo; un mensaje estndar fue aumentar la flexibilidad del mercado detrabajo el mensaje no tan sutil era: bajar salarios y despedir a los trabajadoresinnecesarios. Aun cuando los problemas del mercado de trabajo no son lo centralde la problemtica que enfrenta el pas, demasiado a menudo se pide a lostrabajadores que carguen con el peso de los costos del ajuste ... Se sermone alos trabajadores acerca de soportar el dolor, inmediatamente despus de escucharde los mismos predicadores cmo la globalizacin y la apertura de los mercadosde capitales traeran consigo un crecimiento sin precedentes. Y en ningnmomento, en todas esas discusiones, se plante la cuestin de los derechos delos trabajadores, incluyendo el derecho a participar de las decisiones queafectaran sus vidas en tantas formas28 (nuestra traduccin) 28 Stiglitz (2000), pgina 1. Qu lejos est esto de las condiciones mnimas de una poliarqua la Dahl! Unacaracterizacin ms pertinente de nuestras democracias es la de democracia delegativa:... Las democraciasdelegativas se basan en la premisa de que la persona que gana la eleccin presidencial est autorizada a gobernarcomo l o ella crea conveniente, slo restringida por la cruda realidad de las relaciones de poder existentes y por lalimitacin constitucional del trmino de su mandato. El presidente es considerado la encarnacin de la nacin y elprincipal definidor y guardin de sus intereses... Puesto que se supone que esta figura paternal ha de tomar a sucuidado el conjunto de la nacin, su base poltica debe ser un movimiento, la superacin vibrante del fraccionalismoy los conflictos asociados con los partidos. Tpicamente en las DD, los candidatos victoriosos se ven a s mismoscomo figuras por encima de los partidos polticos y de los intereses organizados. ODonnel (1997), pgina 293.Sin duda que la democracia representativa es superior, en cuanto admite otras voces y contrapesos y restapersonalismo al ejecutivo. Sin embargo, sabemos que la representacin da lugar en muchos casos a laseparacin/substitucin de los representados por los representantes. Dado el gran impacto e inercia de las polticaspblicas, pueden ser muy graves las consecuencias de errores de decisin cometidos por el estilotecnocrtico/substitutivo de gestin, tan bien dramatizado en las asesoras de la banca internacional, lo que semagnifica en sistemas con impunidad antes que responsabilidad (accountability). La participacin desde elcomienzo de los actores/agentes de transformaciones socioeconmicas como la que propugnamos en este trabajo esun requisito de la democracia pero tambin de la buena gestin.

  • Los pases y las ciudades pueden apostar a que, en este contexto de exclusin,ellos logren ser incluidos y pasar a formar de la nueva elite global. Sin embargo,an si se dieran en volmenes macroeconmicamente adecuados, las inversionesde capital en la periferia no operan de manera de dar acceso simtrico a losbeneficios del desarrollo tecnolgico. Esto puede ser analizado viendo los factoresde localizacin de las diversas actividades comandadas por el capital. Pararesumirlo: la competitividad del capital puede entrar en conflicto con lacompetitividad de los pases y las ciudades que lo reciben.

    3. La competitividad del capital y sus efectos sobre los lugares

    A) Los bienes y servicios transables internacionalmente.

    El mercantilismo exacerbado con la globalizacin de los mercados, que valoraespecialmente la capacidad de un lugar de producir bienes que contribuyan amejorar el balance comercial (no siempre el de pagos), ha desarrollado una nuevajerga: los bienes transables. Son aquellos que se pueden exportar a otros pases oque pueden ser importados de ellos. Esto no se limita a bienes transportables,sino que incluye servicios que deben ser consumidos in situ, mediante eldesplazamiento de las personas o usuarios, como es el caso de los servicios deturismo. Uno de los efectos de la revolucin tecnolgica es que cada vez ms yms bienes y servicios pueden ser objeto de transacciones internacionales. Sinembargo, subsisten diferencias dentro de ese conjunto.

    Es el caso de una variedad de bienes cuya produccin no est atada a recursosnaturales localizados, se puede y es redituable producir en un nmerorelativamente pequeo de lugares -con bajos costos de produccin y bajos costosde transporte (por la automatizacin y conteinerizacin)- todo lo que demanda elmercado global. La tendencia del capital, impuesta por la competencia, es localizarsus plantas y centros de produccin en los lugares en que encuentra condicionesadecuadas de infraestructura productiva y de acceso al mercado mundial y enparticular masas de trabajadores con niveles bsicos de formacin, flexibles ensus relaciones laborales y de bajsimo costo, combinado sto con bajas cargasimpositivas. Esto puede darse, por ejemplo, en ciudades de Malasia, China o en lafrontera Mexicana con EEUU.29 29 La economa global que surge de la produccin y competencia basadas en la informacin se caracteriza porsu interdependencia, su asimetra, su regionalizacin, la creciente diversificacin dentro de cada regin, suinclusividad selectiva, su segmentacin exclusoria y como resultado de todos esos rasgos, una geometraextremadamente variable que tiende a disolver la geografa econmica histrica. Castells (1997), pgina 132. El tercer factor que explica los resultados competitivos en el mercado global es el diferencial entre los costes deproduccin en el lugar de produccin y los precios en el mercado de destino, un clculo que resulta ms apropiadoque la formula simplista que centra slo en los costes laborales, ya que otros factores de coste pueden tener lamisma importancia (por ejemplo, los costes del suelo, los impuestos, la reglamentacin medioambiental, etc.) Sinembargo, este factor slo afecta a la competitividad si los dos precedentes estn totalmente integrados en laestrategia comercial de la empresa. Esto es, el beneficio potencial que suponen unos costes de produccin ms bajosslo puede realizarse si existe un acceso a un mercado grande y rico. Asimismo, los diferenciales de coste precio

  • En el caso de los servicios ubicuos de orden global30 (cuyo mercado puedetambin ser todo el planeta, abarcando rubros tan diversos como el diseoindustrial y de la propaganda, los servicios bancarios y de seguros, algunosservicios al usuario, la proyeccin de pelculas, etc.) su transporte puede servirtual, siendo Internet una carretera de bajsimo costo y, por lo mismo, puedenestar igualmente concentrados en pocos centros atractivos para el capital pordiversos factores (combinacin de servicios complementarios o que compartenentornos creativos comunes, pool flexible de analistas simblicos a precioscompetitivos, centros tecnolgicos, facilidad de acceso a redes de comunicacinglobal, costos fiscales, etc. etc.).

    Tericamente, el movimiento libre del capital tendera a la igualacin entre lugaresde los costos salariales dentro de cada categora ocupacional, al desplazar susinversiones desde las zonas con salarios relativamente altos a aquellos consalarios ms bajos (a igualdad de otras condiciones). Un primer obstculo a esatendencia es que el capital se rige por la tasa de ganancia esperada, que dependedel conjunto de condiciones de produccin y circulacin, y no por algn elementodel costo en particular, con lo que no es siempre suficiente ni necesario bajar loscostos laborales para atraer las inversiones. Adems, dada la tendencia a innovarexpulsando fuerza de trabajo, es probable que, de darse, la igualacin no serahacia arriba sino hacia abajo.31 En consecuencia, si los otros factores de

    no son sustitutos de la capacidad tecnolgica. Dado el grado de difusin tecnolgica mundial, una estrategiacompetitiva basada en un bajo coste sigue necesitando operar dentro del paradigma de la tecnologa de lainformacin. La formula ganadora es la suma de la excelencia tecnolgica/gestora y los costes de produccininferiores a los de los competidores, entendindose costes inferiores y excelencia tecnolgica en trminos relativossegn las caractersticas de cada producto. Esta observacin es crucial porque es la que descarta para los pases endesarrollo la posibilidad de competir basndose en sus bajos costes, si al mismo tiempo no son capaces de adaptarsu sistema de produccin a los requerimientos de la era de la informacin. Por ltimo, la competitividad en lanueva economa global ... parece depender mucho de la capacidad poltica de las instituciones nacionales ysupranacionales para encauzar la estrategia de crecimiento de los pases o de las zonas bajo su jurisdiccin, incluidala creacin de ventajas comparativas en el mercado mundial para aquellas firmas que considere que sirven a losintereses de la poblacin de sus territorios por generar puestos de trabajo y salarios. Las acciones del gobierno no selimitan a gestionar el comercio: tambin pueden proporcionar el respaldo necesario para el desarrollo tecnolgico yla formacin de los recursos humanos, la base fundamental para que funcione la economa informacional.(Op.cit., pginas 132 y133).30 En la teora de la localizacin de los sesenta era usual caracterizar los servicios por su orientacin al mercado, entanto el lugar de produccin deba ser el mercado mismo, dado que el servicio se produca en el mismo momento enque era consumido, no era almacenable ni transportable, etc. etc. En la actualidad ese esquema no puede sostenerse.Los servicios se prestan crecientemente a distancia. No slo se trata de algunos servicios al usuario son ya clsicoslos casos de las agencias de venta de boletos areos, o del apoyo a usuarios de los programas de computacin- quese pueden prestar desde el hogar de un tcnico en cualquier lugar del mundo; hoy puede practicarse un diagnsticomdico a travs de sistemas computarizados, con el paciente conectado en un extremo y un equipo mdico pidiendoy analizando informacin dialgicamente en otro continente; o puede seguirse una carrera universitaria a distancia...31 ....La mayor parte de los trabajadores de los pases ms pobres estn empezando a sentir los beneficios -y elcosto- de la integracin mundial... La combinacin de los extraordinarios avances tecnolgicos que reducen loscostos, los cambios de orientacin y los nuevos acontecimientos polticos est creando vnculos cada vez msfuertes en el mercado mundial de trabajo. Sin embargo, sera absurdo concluir que las diferencias entre los pasesricos y los pobres van a desaparecer rpidamente mediante un fenmeno de convergencia en el que los salarios yel nivel de vida de los pases ms pobres se aproximarn al de los pases ms ricos o viceversa. El concepto deconvergencia es muy popular entre los economistas, por lo bien que se ajusta a la teora, pero es aborrecido por lospopulistas de los pases ricos, que lo consideran una amenaza para su nivel de vida. No obstante, la experiencia nojustifica ni las esperanzas de unos ni los temores de los segundos. Si bien es cierto que ha habido una convergencia

  • localizacin no son favorables, la prdida de derechos, la inseguridad y prdida deingresos de los trabajadores que hay que generar para compensar la ausencia delos otros factores no garantizan el resultado de mayor ocupacin en el corto plazoy eventual nuevo impulso al desarrollo en el futuro mediato.

    Cuadro 3: Sueldos de posiciones menores en la Argentina y en el mundo

    Compensaciones en

    US$cifras

    anuales

    Sueldobsico

    Diferencia% con

    promedio

    Diferencia% con

    Argentina

    Total enefectivo

    Diferencia% con

    promedio

    Diferenciacon

    Argentina

    Francia 32.428 +53,9 +38,4 35.120 +54,8 +46,9EstadosUnidos

    32.300 +53,3 +37,8 34.884 +53,8 +45,9

    Italia 28.300 +34,3 +20,8 30.196 +33,1 +26,3Turqua 27.164 +28,9 +15,9 29.527 +30,2 +23,5

    Gran Bretaa 26.984 +28,0 +15,1 28.333 +24,9 +18,5Hong Kong 25.755 +22,2 +9,9 28.202 +24,3 +18,0

    Espaa 25.207 +19,6 +7,6 27.123 +19,6 +13,5Argentina 23.434 +11,2 - 23.903 +5,4

    Israel 20.939 -0,6 -10,6 22.740 +0,3 -4,9Polonia 15.879 -24,7 -32,2 17.689 -22,0 -26,0Mxico 13.559 -36,1 -42,6 13.459 -40,7 -43,7Brasil 10.505 -50,2 -55,2 11.556 -49,1 -51,7

    Malasia 7.316 -68,8 -68,8 8.669 -61,8 -63,7China 5.386 -77,0 -77,0 6.140 -72,9 -74,3

    Promedio 21.075 22.681Fuente: Diario Clarn, 5 de diciembre de 1999

    Cmo se distribuyen los beneficios del progreso tecnolgico cuando el juego defuerzas tiende a igualar salarios a la baja y en muchos mercados predomina elmonopolio? El hecho de que esta etapa de globalizacin se da desde muydiversos puntos de partida histricos, nacionales o regionales, aun cuando hayuna tendencia general a la baja, genera una aguda diferenciacin de costos deltrabajo dentro de la misma periferia. (ver cuadro 3) Las tendencias a lahomogeneizacin que teoriza el modelo neoclsico tienen tiempos y obstculosreales y juegan poderes extraeconmicos que de por s invalidan los supuestos deesttica comparativa en que se basa. Es ms, en trminos de desarrollo humano,esas tendencias pueden significar una degradacin de sociedades completas, laque ser difcil de revertir en el futuro sin la mediacin de acciones polticas

    de salarios en Europa y los Estados unidos, donde la integracin ha sido profunda y las condiciones iniciales nodemasiado distintas, an en los casos que el proceso ha sido lento e incompleto. Mientras que en algunos pasesrelativamente pobres sobre todo las estrellas de Asia oriental- estn alcanzando a los pases ricos, hay otros tantosque no han logrado acotar distancias y otros que estn perdiendo terreno. En conjunto, la divergencia, no laconvergencia, ha sido la norma: la relacin ingreso per cpita de los pases ms ricos y el de los ms pobres sequintuplic entre 1970 y 1985, y la desigualdad mundial aument ligeramente entre 1960 y 1986 (la participacindel 50 % ms pobre de la poblacin mundial en la produccin disminuy del 7.3% al 6.3 % mientras que la del20% ms rico aument del 71.3% al 74.1%), pero mejor en los ltimos tiempos gracias a la aceleracin delcrecimiento de los pases pobres del Asa... Banco Mundial (1995). Luego de este informe sobrevino la crisis delAsia, que aument la divergencia.

  • fuertes. Esto no es de inters para el economicismo, cegado por la mistificacin desus modelos.

    El caso de Argentina es paradigmtico, pues a pesar de la cada de los salariosreales32 tiene an por delante un enorme diferencial con su vecino Brasil, y pensarque pueda llegar a competir en costos salariales con Malasia o China suponeaceptar que el objetivo nacional no es el desarrollo social sino ser parte de unaacumulacin de capital que acompaa al subdesarrollo social (ver cuadro 3). A lavez, en buena medida por el abandono del sistema de investigacin y por ladesindustrializacin propiciada a partir de la dictadura (1976-1983), no cuenta conlas ventajas de un sistema cientfico-productivo de alta complejidad, base de unaproductividad no basada en la sobreexplotacin del trabajo, que podra contribuir acompensar los costos de salarios relativamente altos, como es el caso de lospases europeos o de Estados Unidos.33

    No es irrelevante recordar que, an con esas ventajas, Europa y Norteamricamantienen un estado activo y se protegen de la competencia exterior, algo que seconsidera anatema para las frmulas que el Fondo Monetario Internacional, elBanco Mundial y la Organizacin Mundial de Comercio aconsejan o imponen anuestras sociedades a travs de nuestros gobiernos. Aunque la literatura se centraen la importancia de competir por el capital para producir bienes exportables, lafalta de competitividad supone no slo que no se exporta sino que se importa detodo, sustituyendo la industria nacional. El poder de un estado para proteger elmercado interno, permitiendo a sus ciudadanos gozar de ms altos niveles deempleo, ingreso y calidad de vida, debera ser visto no como un atentado a lacompetitividad sino como un factor de la competitividad del pas.

    Aunque no es imposible competir, cualquier planta que produzca los mismosproductos que se pueden producir en los pases con mayores salarios debergozar de una combinacin de factores que compensen por ese diferencial decostos salariales: accesibilidad a mercados concentrados, bajos impuestos, nocumplimiento de regulaciones ambientales o sociales, acceso a mercados anparcialmente cerrados (Comunidades de comercio), posibilidad de adecuarse apautas culturales locales en mercados que lo justifiquen, o bien ventajas de 32 En este caso la cada de los salarios conjuga los efectos de las transformaciones tecnolgicas por el ejerciciobrutal del poder por las elites nacionales y extranjeras, materializado en su inicio por la dictadura militar perocontinuado por otros medios una vez restablecida la democracia. Siendo innegable el papel de las presionesinternacionales, la responsabilidad de las lites autctonas del poder apoyadas en la tecnocracia economicista locales inocultable: cortoplacismo, endeudamiento irresponsable, estatizacin de la deuda privada a la vez que sepermita la huida de capitales, especulacin y extraccin de rentas financieras, privatizacin corrupta de lasempresas pblicas, concesin de contratos subsidiados y con condiciones leoninas a monopolios, apertura de laeconoma sin dar tiempo a la reconstitucin de la base econmica nacional. Una de las consecuencias de estareestructuracin del capital fue que los trabajadores pasaran de percibir el 43% del PIB (1970-75) a percibir slo el30 % (1981-1989).Ver Basualdo (1999). 33 En esto es importante insistir en que el sistema cientfico-productivo no se logra slo con ms inversin eneducacin o en investigacin. Si los recursos son atomizados y fragmentados sin sinergia en un sistema deinvestigadores individualistas, si no hay una estrategia de formacin, capacitacin e investigacin asociada auna estrategia de desarrollo de agentes y sistemas productivos complejos, el mayor gasto bien puede terminarsubsidiando a los pases industrializados.

  • calidad de capital humano, servicios a la produccin y de infraestructuraexcepcionales. Por supuesto que no toda gran inversin capitalista es socialmentenegativa: algunas ramas de la produccin pueden reclamar condicionesmedioambientales adecuadas a las normas ISO antes que la posibilidad deeludirlas, o pools de capacidad cientfica y tecnolgica y capas de trabajadores dealto nivel de formacin, o un mercado interno rico y diversificado, pero por lahistoria de desarrollo desigual, estas condiciones suelen darse en las regiones ypases ms desarrollados. Sin embargo, hay importantes diferencias entre ellos, loque sugiere que ningn factor aislado da cuenta de la competencia, sino que es enla combinacin que se logran resultados. 34

    Cada pas de Amrica Latina debe buscar su propia combinacin, y es de desearque est asociada al desarrollo humano integral. Sin duda esto no es unacombinacin que puede ser diseada y pensada fuera de las relaciones de poderentre trabajo y capital en cada pas. La democratizacin, que permitira a lostrabajadores hacer valer su inters como clase mayoritaria, queda as ntimamenteligada a las opciones de desarrollo nacional en un mundo competitivo. Supone,claro est, organizaciones sindicales que sean ellas mismas democrticas yrepresentativas, no corruptas, y capaces de asumir posiciones y acciones quesuperen lo meramente reivindicativo35 y de articularse con otras formas derepresentacin de las diversas situaciones de la amplia clase de trabajadores.Supone, asimismo, el resurgimiento de formas globalizadas de asociacin y accinconjunta frente al capital global.

    B) La comercializacin de bienes

    La globalizacin y estandardizacin de los mercados permiten importar productosde marca mundial, de fcil disponibilidad y bajo precio, siempre renovados (ymuchas veces de rpida obsolescencia). Sin embargo, en situaciones demonopolio u oligopolio local esto permite realizar enormes ganancias deintermediacin, no pasando a los consumidores sino una parte de las bajas decostos que genera la competencia global del capital productivo. Al menos en elcorto plazo, poco le importa al capital comercial si su ganancia mxima implica ladestruccin de la industria nacional no competitiva y, consiguientemente,desempleo. Es ms, en pases donde el capital tiene aversin al riesgo y prefiereganancias seguras y fciles, es ya comn que las ex empresas industriales setransformen en importadoras de su producto competidor. En esto, las cadenasmundiales de hipermercados se han convertido en el Caballo de Troya de laproduccin global de productos de consumo masivo, oligopolizando la distribucinminorista y mayorista y subsumiendo crecientemente la produccin de una gamacreciente de productos a los que imprime su marca.36

    34 Ver: Castells (1997) pginas 98 y 9935 Ver: Rede... (1999), sobre el caso reciente de cambio de poltica de la CUT-Brasil , que puso en marcha unprograma de promocin de empresas autogestionarias de trabajadores.

    36 Ver: Coraggio y Cesar (1999).

  • Cuando los salarios bajan para poder competir, mientras los precios no bajan porla falta de competencia, los personeros neoliberales miran hacia otro lado, porquelo que queda al desnudo es que el mercado opera en condiciones de poder tandesigual, que ninguna teora puede sostener que puede llevar al bienestargeneralizado.

    C) Los productos o servicios de mbito local o nacional

    En este caso, los factores de localizacin de la actividad indican una ubicacin delas bocas de produccin y distribucin cercanas a cada mercado. Pero esto noimplica ya, como en los sesenta, que este tipo de mercados queda para el capitalendgeno. El capital global ha desarrollado tecnologas de estandarizacin dediseos y formas de provisin que le permiten extenderse en red hasta losrincones del planeta donde haya suficiente mercado para justificar una boca desalida. Se disea un producto base que se adapta por su gusto, su imagen, etc.-a cada mercado local, pero con los mismos procesos de trabajo y la misma marca,en muchos casos concesionada a expendedores locales.37 As, al alcanzarmasividad, toda necesidad, aunque deba ser satisfecha por fuentes de produccinlocal, puede ser negocio global: la distribucin del agua potable, las comidasrpidas, el lavado de ropa, las funciones de cine, la programacin de televisin y,por supuesto, los servicios bancarios. Algunos rubros culturales se vuelvenaccesibles directamente desde internet: libreras y disqueras, cursos de formaciny carreras de educacin superior a distancia, etc. En este caso, como en elanterior, la reduccin de costos del trabajo en cada localidad es tambin condicinde la rentabilidad del capital global. Se habla mucho de los nichos del mercado: oportunidades de innovar y hacernegocio en los intersticios no cubiertos por el gran capital. Sin embargo, el capitalglobal viene demostrando que puede superar la fragmentacin de los mercados,incluso sobre bases territoriales (como el caso de su dispersin en decenas demiles de ciudades del mundo). Para la visin global, los islotes de mercado seconvierten en archipilagos mediante el tendido de puentes de direccindescentralizada y flujos de informacin y capital. Nuevos territorioseconmicamente compactos son as creados y colonizados culturalmente.

    37 Justamente las actividades de diseo de productos, de produccin de imgenes, de control, etc. son las quesuelen ubicarse en las ciudades globales para servir a empresas ubicadas en todo el mundo, segn el concepto deSaskia Sassen ... We posit that the transformation in the composition of the global economy accompanying theshift to service and finance brings about a renewed importance of major cities as sites for certain types ofproduction, servicing, marketing and innovation. In addition, the internationalization of mergers, acquisitions, andfinancial transaction makes cities neutral centers for management and coordination, for raising andconsolidation of investment capital, and for the formation of an international propety market.... Sassen (1991).Para tener una idea del alcance de estas bocas de expendio local de una empresa global: Mc Donalds cuenta con25.000 restaurantes en 119 pases. Carrefour cuenta con ms de 390 millones de clientes por ao en Francia, 160millones en Amrica, 100 millones en Europa y 70 millones en Asia. En Asia se halla presente en 9 pases dondetiene 76 filiales. En Brasil cuenta con 152 filiales, En Argentina con 22 y en Mxico con 20 (www.mcdonalds.comy www.carrefour.com).

  • Hay aqu, sin embargo, una contradiccin: si lo que atrae a esas empresas es elmercado local, su poltica minimizadora de empleos y salarios y su tendencia aremesar las ganancias a otros circuitos de acumulacin tiende a reducir esemercado. Los comportamientos monoplicos reducen el ingreso real de losconsumidores por la doble va de establecer precios altos que optimizan suganancia, y reducir los salarios nominales y los beneficios indirectos de suspropios trabajadores. Aun en bienes de consumo masivo, cuando todos loscapitalistas hacen lo mismo a escala global, la coincidencia fordiana entreconsumidores y trabajadores se diluye y la combinacin de ambos mecanismosprofundiza esa contradiccin.

    4. Las promesas incumplidas de la globalizacin

    Como dice Joseph Stiglitz: Debemos ser claros: los trabajadores de buena partedel mundo tienen razones para desconfiar. La liberalizacin del mercado decapitales en Asia no trajo los beneficios prometidos, excepto para unos pocosricos. En cambio, empobreci a muchos mediante el mayor desempleo y las bajasde los salarios. Peor aun, los trabajadores han visto como decisiones queafectaban sus vidas y su subsistencia eran aparentemente impuestas a suspases, con apenas gestos en respuesta a sus preocupaciones, aparte de lossermones sobre las virtudes de cargar con el sacrificio.38

    El balance de las economas latinoamericanas durante el ao 199939 habla por smismo. La deuda externa de A.L. y El Caribe lleg a los 750.000 millones dedlares. Honduras, Nicaragua, Bolivia, Guayana, y sin duda el Ecuador estn yaen condiciones de acogerse al dudoso privilegio de acceder a los lentosmecanismos de reduccin de la deuda por haber entrado en el grupo de los 70pases ms pobres del Mundo. El Ecuador, de hecho, ya entr en moratoria enoctubre del 99. Se podra ver como un logro que la deuda de la regin sloaument un 0.5% ese ao, pero desaparece el optimismo cuando se estableceque fue debido a las dificultades para acceder a nuevos prstamos, sobre todoprivados.

    A la resistencia del movimiento indgena a que se d prioridad el pago de la DeudaExterna por sobre la deuda social en Mxico-Chiapas, se suma ahora la de losindgenas del Ecuador, que tambin cuestionan la dolarizacin de la economa y laimpunidad de los grupos financieros nacionales que fueron rescatados con milesde millones de dlares pblicos y mantienen sus propiedades a salvo en el exterior(ante lo cual el sistema internacional permanece tan impvido como lo hizo en elcaso argentino).

    Tambin en 1999, la reduccin de entrada de capitales y el aumento de serviciode la deuda hicieron que por primera vez desde la crisis de la deuda volviera adarse un aporte neto de flujos financieros de esta regin al resto del mundo.

    38 Stiglitz (2000), pgina 19. 39 CEPAL (2000).

  • En cuanto al tan esperado crecimiento, el incremento del PIB en 1999 fue enpromedio del 0%, y por tanto negativo en trminos per cpita. Dentro de ello,muchos pases tuvieron tasas absolutas negativas mientras que los pasesexportadores de petrleo tuvieron un buen ao. Aument el dficit fiscal de laregin, en parte para paliar esos otros efectos. Pero durante 1999 Argentina,Brasil y Per adoptaron leyes de responsabilidad fiscal, que en el futuro atarn elgasto pblico a los ingresos. Como consecuencia la poltica fiscal y la social sevolver procclica, lo que significa que cuando ms se necesiten, menos recursosdisponibles habr para la compensacin social.

    Se verifica como un logro que la inflacin se mantuvo en alrededor del 10%. Laestabilidad no dej de tener costos: el desempleo, que en 1998 era del 8%,aument al 8.7% y sin duda sigui aumentando el peso del sector denominadoformal.

    Hubo una reduccin en el dficit comercial, pero por la cada en las importacionesdebida a la depresin. Se nos recomienda aumentar la productividad y exportar.Eso hacemos. En 1999 exportamos ms, pero el valor de las exportaciones fuemenor. Porque la demanda es inelstica a las bajas de precio. Slo en petrleo sedio un aumento, que benefici a algunos pases y perjudic a otros (los mismospases latinoamericanos que son importadores), pero fue por la accin del cartelOPEP. Se confirma que la tendencia de los trminos de intercambio de nuestrospases es coyunturalmente inestable y estructuralmente desfavorable parasustentar cualquier proceso de desarrollo sostenido. Y en economasextremadamente abiertas eso implica alta vulnerabilidad. Hubo algunas diferenciasentre pases: en particular se destac Mxico, por ser pas petrolero y estarasociado (en buena medida a travs de la actividad maquiladora) al mercado deAmrica del Norte que mostr fuerte dinamismo. Sin embargo, ni an en Mxicomejor la situacin social.

    En cuanto a las expectativas para el 2000: podramos llegar a crecer, siempre ycuando crezca la economa de los pases industrializados, pero apenas serasuficiente para recuperar lo perdido en 1999.

    La promesa universal del capital era que, si lo dejaban libre, hara crecer laseconomas y que, a travs de los mecanismos de mercado, poda asumir todanecesidad como negocio y llegar a cualquier lugar del mundo con la tecnologa depunta, innovando incesantemente en los productos y bajando precios. Pero esalibertad irrestricta est generando graves problemas sociales. En cuanto a laproduccin de los bienes transables (los que se pueden producir en un lugar yvender en cualquier parte del mundo) esto se hace con una acentuacin de laexplotacin del trabajo, poniendo a competir a los trabajadores del mundo en unmercado global; por tanto se reducen los ingresos (salarios) y los derechos(seguridad social, estabilidad) de los trabajadores.

  • Por otra parte, la revolucin tecnolgica sin restricciones poltico-sociales tiende adiferenciar los lugares y pases, y crear nuevas elites locales y globales,substituyendo mano de obra por conocimientos incorporados a sistemas deproduccin automatizados, expulsando masas enormes de trabajadoresdescalificados del mercado, aumentado y complejizando los umbrales de acceso aun trabajo asalariado, lo que reduce an ms los ingresos y derechos de lostrabajadores. A lo cual se suma la presin sobre los gobiernos para bajar lascargas fiscales, perdiendo capacidad para complementar mediante programassociales las necesidades bsicas de los trabajadores (salario indirecto). Esto serefleja en altas tasas de desempleo y subempleo, y contribuye a la distribucincada vez ms desigual del ingreso (ver cuadros 4, 5 y 6).

    Esa degradacin de ingresos y exclusin no es uniforme en el mundo, ampliandola brecha social entre regiones. Incluso en la periferia, algunas regiones con muybajos salarios, as como otras en que se combinan salarios ms altos con undesarrollo de otras condiciones de competitividad, pueden aumentar su ocupacine ingreso produciendo para el mercado global. Pero otras sufren el desempleo ysubempleo y bajas de ingresos reales, incluyendo no slo al Africa sino a AmricaLatina, a los ex pases socialistas y a algunos pases de la misma Europa. Esto nopuede explicarse solamente por la mayor o menor competitividad de empresasaisladas. La competitividad es claramente un atributo sistmico y en esto juega unpapel importante el estado, su calidad y eficiencia social, y su grado deadscripcin al modelo de libre mercado.

    En cuanto a la promesa de bienestar social, no se trata de mejorar indicadorespromedio (como por momento sugieren las estrategias cuantitativistas dedesarrollo humano), sino de transformar la estructura socioeconmica.40 Y elnuevo sistema tecnolgico, al estar comandado por el capital, produce unapolarizacin de los trabajadores en dos estratos, uno de altas capacidades eingresos, otro de nivel de calificacin bsico (con un mnimo cada vez ms alto enaos de estudio requeridos) e ingresos bajos. El resto de los trabajadores le sobra. A pesar de la reduccin del poder de compra de la mayora de trabajadores, segeneran mercados globales muy dinmicos tanto con la variedad de productosnuevos que absorben las nuevas elites socioeconmicas como con los mercadosestandarizados a escala global para los sectores de ingresos bajos y medios. Ladisociacin entre demanda y oferta en el mercado interno diluye las alianzasposibles a favor de un desarrollo nacional que no priorice las exportaciones depocos productos competitivos de cualquier manera, y por lo tanto retome ladiversificacin como objetivo, preservando la malla productiva del efectodestructivo indiscriminado de las importaciones masivas de todo tipo de productos.

    Cuadro 4: Amrica Latina y el Caribe: desempleo urbano (Tasas anuales medias)

    1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 a

    40 Basta ver el caso de Argentina con un ingreso per capita de 10.300 (1997)que la ubica 39 en el ranking mundial,y sin embargo tiene un 26,0 de poblacin por debajo de la lnea de pobreza. (1989-1994) PNUD (1999).

  • America Latina b Areas Urbanas c 5.8 6.1 6.2 6.3 7.2 7.7 7.3 7.9Argentina Areas Urbanas 6.5 7.0 9.6 11.5 17.5 17.2 14.9 13.2

    Bolivia Capitalesdepartamentales

    5.8 5.4 5.8 3.1 3.6 3.8 4.4 h

    Brasil Seis reasmetropolitanas

    4.8 5.8 5.4 5.1 4.6 5.4 5.7 7.8 i

    Chile Total nacional 8.2 6.7 6.5 7.8 7.4 6.4 6.1 6.1 i

    Colombia d Siete reasmetropolitanas

    10.2 10.2 8.6 8.9 8.8 11.2 12.4 15.1 j

    Costa Rica Total urbano 6.0 4.3 4.0 4.3 5.7 6.6 5.9 5.4Cuba Total nacional 7.7 6.1 6.2 6.7 7.9 7.6 6.8 6.5Ecuador Total urbano 8.5 8.9 8.9 7.8 7.7 10.4 9.3 ...El Salvador Total urbano 7.9 8.2 8.1 7.0 7.0 7.5 7.5 7.2 k

    Honduras Total nacional 4.0 1.5 2.5 3.3 3.7 3.7 5.0 5.9Mxico Areas urbanas c 2.7 2.8 3.4 3.7 6.2 5.5 3.7 3.3 l

    Nicaragua Total nacional 11.5 14.4 17.8 17.1 16.9 16.0 14.3 12.2Panam Regin

    metropolitana19.3 17.5 15.6 16.0 16.6 16.7 15.4 15.6

    Paraguay Asuncinmetropolitana f

    5.1 5.3 5.1 4.4 5.3 8.2 7.1

    Per Limametropolitana

    5.9 9.4 9.9 8.8 8.2 8.0 9.2 9.0 h

    Repblica Dominicana Total nacional 19.6 20.3 19.9 16.0 15.8 16.5 15.9 14.3Uruguay Total urbano 8.9 9.0 8.3 9.2 10.3 11.9 11.5 10.0 m

    Fuente : CEPAL, sobre la base de cifras oficiales. Cepal (1998)Cuadro A-4 Anexo.a Cifras preliminares. b No incluye a los pases del Caribec Representa un alto y creciente nmero de reas urbanasd Incluye desempleo oculto.e Estimaciones oficialesf Desde 1994 las cifras corresponden al total urbano.g Promedio mayo y agostoh Primer semestrei Promedio enero octubrej Promedio marzo, junio y septiembre.k Promedio mayo octubrel Promedio marzo, junio y agostom Promedio enero septiembre

    Los bloqueos a la acumulacin que pueden esperarse de la contradiccin entreaumento de la productividad y falta de demanda efectiva (por la distribucin tandesigual del ingreso) (ver cuadro 5) se postergan por esos dinamismos, y esposible que se posterguen an ms por el potencial que significa completar laincorporacin de 1200 millones de chinos al mercado de bienes de consumo y almercado de trabajo. Hasta que comiencen a operar los mecanismosmacroeconmicos a escala global, de modo que vuelva a haber un inters delcapital por ampliar la capacidad de consumo de las masas hoy empobrecidas oexcluidas, regiones y generaciones enteras habrn degradado su vida y suscapacidades, acentuando el crculo vicioso del desarrollo desigual.

  • Cuadro 5: Distribucin de la riqueza

    Pas 10 % ms pobre 20 % ms ricoParaguay 0.7 62.4

    Brasil 0.8 64.2Colombia 1.0 61.5Honduras 1.2 58.0

    Costa Rica 1.3 51.8Chile 1.4 61.0

    Venezuela 1.5 51.8Mxico 1.6 55.3

    Argentina 1.6 51.2Per 2.3 50.4

    Ecuador 2.8 52.6Argelia 2.8 42.6Espaa 2.8 40.3Canad 2.8 39.3

    Indonesia 3.6 43.1Suecia 3.7 34.5

    Fuente: INDEC, Banco Mundial anuario, transcripto en Diario Clarn, 6 de marzo de 2000, pgina 18.

    Cuadro 6: Evolucin anual de la distribucin de ingresos.Datos de Capital y Gran Buenos Aires. Medicin a octubre de cada ao.

    1974 1980 1990 1995 1998 1999

    Porcentaje querecibe el 30 %ms pobre

    11.3 10.5 9.9 8.3 8.0 8.2

    Porcentaje querecibe el 30%medio bajo

    22.4 19.2 19.4 18.4 18.6 18.6

    Porcentaje querecibe el 30%medio alto.

    38.3 37.2 37.4 35.7 36.5 37.0

    Porcentaje querecibe el 10%ms rico.

    28.2 33.1 33.3 37.3 36.9 36.1

    Fuente: INDEC, transcripto en Diario Clarn, 6 de marzo de 2000, pgina 18.

    Esa es la contradiccin fundamental del capital como fuerza pretendidamentecivilizatoria, porque desintegra en lugar de integrar las sociedades, porque generadesequilibrios que plantean serios problemas de gobernabilidad a las clasespolticas encargadas de legitimar un sistema excluyente y dualizador. Sinembargo, esa contradiccin no lleva a una crisis de realizacin del capital, y se

  • prev que no lo har al menos por un perodo importante, dados los mrgenes quetiene para seguir desarrollndose sobre bases socialmente ms estrechas.41

    5. El papel del estado

    A este proceso de reestructuracin del capital privado se suma la privatizacin delas empresas pblicas, tanto las productivas de bienes como las de servicios. Esoacelera la expulsin de trabajadores y la polarizacin de la estructura de salarios,pero adems encarece los precios de bienes y servicios esenciales. 42 Losmonopolios globales han encontrado un importante nicho de mercado: lasconcentraciones de habitantes urbanos de Amrica Latina, cuyos ingresos mediosson relativamente altos en comparacin con otras regiones, y que adems estnen la imperiosa necesidad de consumir servicios sin los cuales no se puedesobrevivir socialmente en la ciudad. Al obtener concesiones en condicionesmonoplicas, captan una ganancia que no podran lograr en sus pases de origen,encareciendo los servicios y aumentando as el costo de vida, lo que entra encontradiccin con la reduccin de los salarios para el resto del capital localizadoen estas ciudades. Esta forma de privatizacin se justific por la ineficiencia (enmuchos casos fomentada desde el mismo Estado conservador) de laadministracin estatal, por la rigidez del sindicalismo pblico, por el dficit que enmuchos casos (en otros no) generaban esas empresas pblicas.43

    41 Incluso si se pincha la gran burbuja especulativa global, ello puede slo liquidar una parte del capitalespeculativo, sin que ello sea suficiente para obligar al sistema a regularse polticamente de un modo quefavorezca a la periferia.42 Un reciente estudio financiado por el Banco Mundial (Chisari, Estache y Romero, 1997) analiza el impactode las privatizaciones sobre la equidad a partir de un modelo que contempla dos opciones diferenciadas por elsupuesto de precios flexibles y de precios fijos de los servicios.42 Muestra que, si las regulaciones y controlesfuncionaran correctamente, las empresas privatizadas deberan transferir a los usuarios casi 1.000 millones dedlares, lo cual equivale a un "sobreprecio" del 16% sobre el consumo de dichos usuarios. El porcentaje alcanza al20% cuando la estimacin se efecta para los usuarios de menor ingreso relativo. A juicio de los autores "estomuestra por qu los operadores privados tienen un gran incentivo a disputar cualquier decisin de los reguladoresque los fuerce a compartir sus rentas extraordinarias con el resto de la economa". El estudio concluye sealandoque "cuando las regulaciones no son efectivas, las ganancias de la privatizacin se traducen en rentasextraordinarias para los ms ricos, quienes son los propietarios mayoritarios del capital en las empresas deservicios pblicos". Y advierte: "si no existe una buena regulacin, y no se consigue que los aumentos deproductividad se transmitan en bajas de precios para los usuarios, entonces las ganancias se concentran en lossectores altos". Otro estudio (Aspiazu, 1997) demuestra que de las 50 empresas argentinas que obtuvieronmayores utilidades en el ao 1995, 35 fueron empresas vinculadas a los procesos de privatizacin de serviciospblicos. Las utilidades de estas empresas representaron el 60 % de las obtenidas en conjunto por las 200 mayoresempresas en dicho ao. Estas superutilidades estuvieron asociadas a las favorables condiciones creadas por losmarcos regulatorios y a la relativa discrecionalidad en la fijacin de precios, con independencia del cicloeconmico. Ozlak y Felder, 2000), pag.24.43 El caso de Argentina, una vez ms, es paradigmtico: la privatizacin de empresas pblicas por 36.000 millonesno slo no redujo sino que aument la deuda externa y produjo transformaciones en el sistema de precios quecontribuyen a la prdida de competitividad. Para Basualdo (1994): ...la intensidad de la crisis y la articulacin delos intereses en juego le imprimieron al proceso de privatizacin argentino un conjunto de rasgos propios que lodiferencian de otras experiencias en diferentes pases latinoamericanos. El primero de ellos se trata de un procesoque pese a su complejidad, se realiza en un lapso extremadamente breve. Cabe recordar que entre 1990 y 1992 seprivatizaron las principales empresas pblicas y al ao siguiente YPF. Una de sus consecuencias fue que lavalorizacin de las empresas a privatizarse se efectu en forma inversa a otras experiencias, como la chilena, por

  • En el caso de los servicios pblicos, el empobrecimiento de la poblacin urbanapuede tender a reducir el inters del capital por mantener sus inversiones en esesector, atradas inicialmente por la concentracin geogrfica de mercados urbanosde ingresos relativos medios y altos y los negociados de las privatizacionespiataposibilitada por la corrupcin estatal. En tal caso, en una o dos dcadaspodramos estar iniciando otro ciclo de apropiacin nacional, si es que no estatal,de los servicios hoy en manos de monopolios internacionales.

    Mientras tanto, las polticas nacionales de privatizacin han puesto a los gobiernosde las ciudades, responsables descentralizados por el acceso y la calidad de losservicios, en condiciones de inferioridad y fragmentados ante grandes grupos acargo de regiones transmunicipales y con capacidad de influencia directa sobre lasinstancias nacionales. Y la poltica social urbana ha perdido uno de sus principalesinstrumentos: la posibilidad de incidir en los ingresos reales de sus ciudadanos,fijando tarifas diferenciales o subsidiadas de servicios pblicos considerados deprimera necesidad.

    Tanto para la ideologa econmica neoclsica como para el inters del capitalfinanciero, el dficit estatal se vuelve indicador central del funcionamiento de laeconoma. Los analistas del mercado financiero lo consideran una fuente de riesgopara la estabilidad monetaria y el libre movimiento de las ganancias que requiereel capital globalizado. El grueso de ese dficit se debe al pago de altsimas tasasde inters44 por una deuda originalmente pblica y por la privada vuelta pblica,que en buena parte es ilegtima en sus orgenes, facilitada irresponsablemente poracreedores y asesorada por organismos internacionales que no tenan otro usopara la sobre oferta de capitales en los 70s. Vuelta impagable, hipoteca perennesobre los recursos y la autonoma nacionales, la deuda externa es un datoirreversible para esos analistas.

    Para ellos, los irresponsables seramos nosotros si no pagramos, si noaceptramos los nuevos prstamos para financiar los Programas de Ajuste ejemplo, donde el saneamiento de las firmas fue un requisito previo para obtener un mayor valor en laprivatizacin. Asimismo, el breve tiempo insumido por el proceso privatizador determin la vigencia de marcosregulatorios sumamente precarios o, directamente, inexistentes. Otra de las caractersticas peculiares del casoargentino es que se trata de un proceso de vastos alcances en el cual el estado transfiere hasta sus espacios deapropiacin de renta como es el caso del petrleo y el gas con la privatizacin de YPF. Esto no ocurre en el resto delos pases, ya que Chile mantuvo la propiedad estatal de CODELCO, la empresa productora de cobre, que a su vez,constituye su principal producto de exportacin. Mxico hizo lo propio con PEMEX, la empresa productora dehidrocarburos, de la cual obtiene 40% de sus ingresos externos. Finalmente, el caso argentino se distingue por teneruna proporcin muy alta de capitalizacin de la deuda externa que supera la de los otros pases latinoamericanos yuna participacin muy escasa de oferentes en las principales licitaciones, originada en un conjunto de restriccionesque marginaron a la mayora de las empresas nacionales y allanaron el camino a los grandes grupos econmicos yempresas extranjeras. ... En sntesis, las evidencias indican que las polticas econmicas adoptadas desde 1990, laincorporacin al plan Brady y el costo del proceso de las privatizaciones, no solo neutralizaron el efecto positivoque tienen las privatizaciones sobre la existencia de deuda pblica externa sino que lo incrementaron en casi un 5porciento. (pginas 30, 31 y 35).44 Por la manera que tiene Estados Unidos de resolver sus problemas fijando el piso de esas tasas de inters y por laevaluacin que hacen los agentes de bolsa del llamado riesgo-pas as como por el riesgo real de invertir eneconomas estructuralmente mal rediseadas por el programa neoliberal.

  • Estructural dirigidos principalmente a asegurar que seguimos pagando la deuda...Consideran responsable en cambio, atar el gasto fiscal a los resultados de unmercado internacional en el que escasamente podemos incidir, aunque signifiquenuevas coyunturas de agravamiento de la catstrofe social y la falta degobernabilidad de nuestros pases. Consideran irresponsable que la OPEP ejerzaun poder en el mercado para elevar los ingresos de los pases petroleros, pero noaplican el mismo criterio a los grupos que fijan tarifas monoplicas para losservicios en Amrica Latina.45

    El capital tiene su lgica estructural, pero los analistas y polticos que apoyan suspeores desarrollos y no ejercen el necesario contrapeso para regularlo sonresponsables ideolgicos de lo que estamos experimentando, y no pueden apelaral realismo cuando se trata de falta de voluntad poltica o meramente deintereses creados. El estado, lejos de haber perdido relevancia, sigue siendo unpoder esencial por cuya democratizacin hay que luchar, pues puede ponerse alservicio de la acumulacin de riqueza de las elites o promover los intereses de lasmayoras.46

    En todo caso, el problema para el capital global y sus representantes no eseconmico, pues puede seguir acumulando en estas condiciones por muchotiempo, sino poltico: cmo contener a los millones de desocupados y degradadosen su condicin humana, que adems tienden a concentrarse en ciertas regionesdel mundo, principalmente urbanas. Cmo legitimar un sistema socioeconmicoque excluye masas de ciudadanos -mediante las instituciones de un rgimenpoltico basado en elecciones universales y recurrentes. Esto ltimo no parecesignificar todava un gran peligro, pues las opciones que se suelen presentar parael voto no son alternativas a este estado de cosas, dado que el realismo polticode los partidos conduce a aceptar con algunos matices, que sin embargo puedenser importantes por sus efectos sociales- el dictado de los criterios economicistasy recomendaciones de los organismos internacionales y gobiernos de pasescentrales que velan por este orden econmico global. La mano dura con ladelincuencia de origen social y la represin a las protestas estn cada vez mspresentes en el discurso de la gobernabilidad.

    Aunque se ha perdido mucho con las aperturas indiscriminadas de los 80 y 90,para los pases perifricos no est totalmente agotada la opcin de que el estadodemore o revierta parcialmente la entrada en la globalizacin plena, fortaleciendolas estructuras productivas remanentes y las bases profundas de sucompetitividad y condicionando aperturas adicionales a la efectivizacin de suequivalente por los pases centrales. Para ello pueden usarse los acuerdosregionales, que clausuran parcialmente y por un tiempo los mercados si bien estosse abren intraregionalmente. Pero esto supone comportamientos solidarios o almenos de competencia cooperativa entre los pases perifricos y sus industrias y

    45 Ver: Acosta (1999).46 Para el papel del Estado en hacer realidad las leyes econmicas globales en Argentina, ver el significativoanlisis que hace Basualdo (1999).

  • sociedades, donde todos puedan mejorar sus condiciones frente al resto delsistema mundial. Supone tambin el resurgimiento de organizaciones sindicalesadecuadas para el nuevo rgimen productivo y de escala al menos regional.Supone polticas activas y homogneas de los estados componentes de la unincomercial. Supone volver a asumir la soberana para fijar polticas fiscales,tarifarias y monetarias que contrarresten el poder monoplico nacional einternacional actuando sobre los precios relativos, principal mecanismo deorientacin de la produccin y de distribucin de la riqueza.47 Supone avanzar enuna integracin ms profunda que la de competir en mercados parcialmenteprotegidos de la competencia externa.

    En el marco de estos acuerdos, pueden surgir sectores con inters en mantenerun mercado interno regional, dentro del cual podra seguir operando la dinmicakeynesiana de oferta y demanda efectiva, que se realimenta con una distribucinms igualitaria del ingreso. Sin embargo, las elites polticas de estos pasespueden estar ms inclinadas a negociar con las elites empresariales de miradacortoplacista, si es que no con el establishment internacional, antes que fundar sulegitimidad en polticas de redistribucin del ingreso y promocin del empleo y losderechos sociales, promoviendo una competitividad basada en el desarrolloorganizativo y tecnolgico pero tambin en un desarrollo social de base.

    En todo caso, la segmentacin parcial de los mercados regionales es insuficientepara frenar las consecuencias sociales, cada vez ms estructurales y nocoyunturales, de la globalizacin del capital. La respuesta que hasta ahora hanencontrado, entre tecncratas y polticos del establishment, es simple: evitar lasconsecuencias polticas de la permanencia y agudizacin de la pobreza,alivindola con paquetes de comida, servicios bsicos elementales, altas dosis declientelismo poltico y grados variables de represin. En lo simblico, se da unataque sostenido desde las corrientes conservadoras, contra la cultura dederechos humanos universales, entendidos como derechos adquiridos(entitlements) que deben ser garantizados por el estado, pretendiendo substituirlapor una versin diluida de la igualdad de oportunidades o la equidad.48 Lascorrientes sociales y polticas no satisfechas con este dominio del pensamientonico agudizan su crtica o se marginan de la gestin estatal, pero an debenrecorrer el camino de lograr propuestas alternativas cuya viabilidad poltica pueda

    47 En el caso del Mercosur, es evidente que durante los 90 Brasil y Argentina han seguido polticas distintas en estamateria, y eso tensiona las relaciones. Esto deriva en una serie de conflictos entre ambos pases, por ejemplo, apartir de la devaluacin del real en 1998, 100 fbricas se trasladaron, ya sea con sus plantas a pleno o con algunaslneas de produccin completas, y se realizaron 280 consultas en la embajada de Brasil para otros posiblestraslados. Varias Pymes planifican su traslado a Brasil, ya que se les ofrece diversos beneficios, como instalar susplantas en galpones fiscales a pagar en 20 aos y a un precio muy bajo, adems de un crdito que financia el 75%del proyecto a una tasa del 7% anual. A esto se le suma que los insumos son entre 30 o 40% ms baratos y la manode obra no calificada vale un 40% menos que en la Argentina. Por ltimo, la exencin impositiva para lainstalacin de fbricas abarata los costos en un 10%. A casi un ao de la devaluacin brasilea, los industrialesargentinos afirman haber sufrido una prdida de competitividad del 40% respecto de sus pares brasileos. (DiarioClarn, Buenos Aires 4, 8 y 14 de Febrero del 2000.)48 Ver Coraggio (1994 a).

  • ser construida en base a experiencias que las fundamenten y a la credibilidad delas mayoras.

    Es difcil pensar en un camino que conduzca a una sociedad ms integrada,substancialmente ms equitativa, a travs de meras mejoras en la gestin o deprogramas marginales. Aunque se corrigiera la distribucin de los flujos futuros deingreso, se ha acumulado tal desigualdad en la distribucin de los activos, que sevuelve cada vez ms necesario incluir una redistribucin fuerte de los mismoscomo parte de un programa de transformacin. Los Sin Tierra en Brasil estnmostrando que en sociedades con una brutal desigualdad no es posiblemeramente reivindicar subsidios, crditos o programas alimentarios para mejorarla distribucin de los beneficios futuros del desarrollo capitalista. Cuanto ms seespere para modificar las polticas, ms traumtica ser la reapropiacin de loacumulado, de manera ilegtima y hasta ilegal, pero por ahora impune.

    En algunas reas la demora se vuelve irresponsable y casi criminal. En particularen el rea educativa. Si el conocimiento y las capacidades para acceder ainformacin e interpretarla se han constituido en la principal fuerza productiva, elsistema de educacin pblico, formal e informal, es a la vez la principal rama deinversin para el desarrollo, y puede contribuir decisivamente a evitar que estafuerza productiva siga siendo apropiada por elites y sistemas que slo el grancapital puede controlar. Sin embargo, los polticos, intelectuales, tcnicos yagentes fundamentales del proceso de educacin, siguen debatindose enestriles conflictos que slo muestran la ausencia de sujetos colectivos conconciencia cabal de los costos que tendr para las futuras generaciones no poneren marcha una estrategia educativa que revolucione las prcticas y procesos deaprendizaje.49 Hacerlo requerir tambin recuperar una parte del espacio pblicoen los medios de comunicacin de masas, para usarlo con inteligencia, hacindoloefectivamente competitivo con los medios privados que ven la produccin debienes culturales como un negocio, sean cuales sean sus efectos sociales.

    49 El Foro Mundial de la Educacin, reunido en Dakar, Senegal, el 26-28 April 2000, define con claridad que setrata de una educacin ...that includes learning to know, to do, to live together and to be. It is an education gearedto tapping each persons talents and potential, and developing learners personalities, so that they can improve theirlives and transform their societies. (nuestras itlicas) El marco de accin que incluye esa cita fue firmado portodos los pases presentes. Cabra que las agencias internacionales condicionaran sus crditos al cumplimiento deestos acuerdos con la misma energa con que los condicionan al cumplimiento de sus preceptos en materia de ajustefiscal. No es raro encontrar en la retrica internacional llamados a la participacin, aunque es infrecuente encontraralusiones a la transformacin social. No obstante, en la prctica de los estados nacionales en conjuncin con loorganismos internacionales se impone verticalmente nada menos que la estrategia econmica y se propugna que ellibre juego del mercado sea el que produzca una concomitante sociedad de mercado. La referencia a aliviar lapobreza est lejos de ser un programa para revolucionar las estructuras sociales y econmicas que la generan.Tampoco suelen haber procesos efectivamente participativos en materia de educacin, como muestran las prcticasde las reformas educativas. Ver: Torres (2000).

  • II) SITUACIN DE LOS TRABAJADORES URBANOS Y SU RESPUESTA50

    1. La necesidad de alternativas al programa neoliberal51

    En Amrica Latina, el resultado del proceso de reestructuracin capitalista esnegativo para los trabajadores en su conjunto y en particular en las grandesciudades: altsimas tasas de desocupacin y subocupacin permanentes(coexistiendo con situaciones significativas de sobretrabajo), baja del ingreso realde una capa muy amplia de los trabajadores ocupados; precarizacin y prdida dederechos adscriptos a la categora de asalariado; encarecimiento de los serviciosprivatizados o prdida de calidad de los que subsisten con prestacin pblica;segregacin socioespacial; vida cotidiana asediada por un contexto socialgenerador de violencia e inseguridad personal, etc. (Ver cuadro 7)

    Cuadro 7: Amrica Latina: Tasas de desocupacin abierta en ciudades principales(%)

    1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997Argentina a 7,5 6,5 7,0 9,6 11.5 17,5 17,3 14,9G.B.Aires 7,3 5,8 6,7 10,1 12,1 18,8 18,4 15,7Bolivia b 7,2 5,9 5,5 5,9 3,1 3,6 4,0 4,4La Paz 7,1 6,6 7,4 5,6 3,2 4,2 4,4 5,4Brasil c 4,3 4,8 4,9 5,4 5,1 4,6 5,4 5,7Sao Paulo 4,6 5,5 5,4 5,8 5,4 5,2 6,7 6,7Colombia d 10,5 10,2 10,2 8,6 8,9 8,8 11,3 12,4 Bogot 9,4 8,6 8,3 6,5 7,1 9,3 10,1 11,7Ecuador e / 6,1 8,5 8,9 8,3 7,1 6,9 10,4 9,3Mxico f 2,8 / 2,7 2,8 3,4 3,6 6,3 5,5 3,7C. de Mxico 3,3 3,0 3,4 4,0 4,1 6,3 4,5 4,5Paraguay g / 7,5 10,4 14,4 ... 4,4 5,2 8,2 7,1Asuncin 6,6 5,1 5,3 5,1 4,1 5,5 9,2 6,4Uruguay h / 8,5 8,9 9,0 8,3 9,2 10,3 11,9 11,5Montevideo 9,2 8,9 9,0 8,4 9,2 10,8 12,4 11,6Fuente: Elaboracin OIT en base a Encuestas de Hogares disponibles. OIT (1998)

    en base a CUADRO 2-A.

    A/ Promedio mayo-octubre. INDECB / Ciudades capitales INE.C/ Areas Metropolitanas de Ro de Janeiro, Sao Paulo, Belo Horizonte, Porto Alegre, Salvador y Recife.Promedio 12 meses. IBGE.D/ Siete Areas Metropolitanas. DANE.E/ Nacional Urbano. Encuesta permanente de Hogares INEM.F/ 39 reas urbanas, promedio cuatro trimestres INEGI.G/Total pas, estimaciones del Banco Central del Paraguay. La cifra de la capital incluye Asuncin, Fernandode la Mora y Lambar y reas urbanas de Luque y San Lorenzo. DGEEC.H/ Montevideo, promedio cuatro trimestres. INE.

    Un elemento clave del mito neoliberal es que la estabilidad monetaria favorece alos ms pobres, que seran los ms afectados por la hiperinflacin. En el casoparadigmtico de Argentina, luego de una dcada de neoliberalismo, la brecha

    50 Una versin previa de este captulo fue incluida en Coraggio (2000).51 Sobre las dificultades para pensar alternativas al neoliberalismo, ver: Coraggio, 1999 (a).

  • entre ricos y pobres, que entre 1974 y 1985 era de entre 12 y 23 veces yefectivamente subi en el ao de la hiperinflacin (1989) a 23 veces, baj en 1995a 22 veces pero en el ao 1999 (con deflacin) super el nivel de 1989,ascendiendo a 24 veces. El neoliberalismo ha vuelto estructural una distribucindel ingreso donde el 30% ms pobre recibe apenas el 8.2% del ingreso, el 30%siguiente (medio bajo) apenas el 18.6, mientras el 10% ms rico recibe el 36.1%(esto sin contar las posibles diferencias adicionales por los sesgos en lasdeclaraciones de ingresos). En la regin metropolitana de Buenos Aires, un 30 %de la poblacin econmicamente activa est o desocupada o subocupada, a loque se suma que los ocupados lo estn precariamente, en negro y con salarioscasi la mitad de los en blanco.52 A pesar de que aparentemente se mantuvieronestables durante la dcada del noventa, los ingresos medios reales de quienestienen ingresos experimentaron una cada a alrededor del 60% de los niveles de1974.53

    Estas tendencias de la realidad erosionan las expectativas de integracin social delos jvenes del continente. Esta degradacin social se acompaa de: decadenciamoral de una sociedad que no respeta el contrato histrico con sus ahoramayores, que deberan tener asegurada una vida digna al pasar a la pasividad;estigmatizacin generalizada de los trabajadores pobres y sus familias, incluyendoen esto el fenmeno de los nuevos pobres provenientes de las clases medias encada; inseguridad personal por la violencia de las mafias y de quienes optan porel delito como forma de sobrevivencia; penetracin creciente de las redes globalesdel narcotrfico y la prostitucin, etc. etc.

    En general no se verifica un desarrollo sino un subdesarrollo humano, porque enlugar de ampliarse se reducen las opciones de vastas mayoras precisamente enun momento en que el desarrollo tecnolgico posibilita lo contrario. En una pocaen que se afirma que el mundo de la vida se amplia y la ciudadana se volveraglobal, para centenares de miles de pobladores de las regiones metropolitanas sumundo cotidiano se achica, al estrecharse su mbito de movimiento porque nocuentan con recursos ni para tomar transporte pblico y salir a buscar un trabajofuera de su barrio devenido ghetto.

    Ante la situacin de desempleo, subempleo, y prdida de ingresos de la mayorade los trabajadores, la propuesta del capital y sus personeros es simple: cadapas, regin, o incluso cada persona, es responsable por su situacin, atribuible asu falta de competitividad en el mercado global. La persona, vista como recursopara el capital, puede ser declarada no empleable, calcularse si eseconmicamente conveniente reciclarla para que reentre en el mercado o bienslo asistirla para que sobreviva en la exclusin. En tanto sujeto de derechos, slocabe aliviar la pobreza resultante de su inutilidad como insumo para el capital.

    52 INDEC, onda de octubre 1999, en Clarn, Lunes 6 de marzo de 2000, pgina 18.53 Elaboracin propia en base Al cuadro A-5 de Cepal (2000) y al cuadro 5.3 en Altimir y Beccaria (1998).

  • Qu estrategia econmica se propone para que ms ciudadanos puedan serintegrados por los mecanismos del mercado? Reducir los costos laborales yaumentar la productividad. Supuestamente, a igualdad de otras condiciones, si sebaja el costo del insumo trabajo, el empresario capitalista sustituir otrosinsumos contratando ms trabajadores. Otro tanto ocurrira si se incrementa sucontribucin a la productividad. Un reciente estudio define como ganancia encompetitividad que la productividad del trabajo aumente ms (o disminuyamenos?) que el costo laboral. Dicho estudio muestra que tal estrategia es ineficaz,al menos en Amrica Latina (Ver cuadro 8).

    En realidad, cuando se confrontan las ganancias en competitividad con laevolucin de las tasas de desocupacin parece resultar lo contrario de loprometido o la relacin es inversa: a mayor ganancia en competitividad mayordesempleo (en el mismo perodo, mientras Argentina va a la cabeza en ambosindicadores, Chile con prdida en competitividad logra bajar la tasa de desempleo.Comparar cuadros 4 y 8).

    Cuadro 8 : Argentina, Brasil, Chile y Per: Evolucin de la competividad laboral en el sectormanufacturero, 1990-1995

    (valores en moneda nacional deflactados por IPC y tasas de crecimiento anuales)

    Costo laboral realPases Salario Costo no

    salarialTotal Productividad Competividad

    Argentina(pesos)1990 0.95 0.60 1.551995 0.94 0.46 1.40

    Variacin anual - -5.2 -2.0 8.0 10.2Brasil (reales)

    19901995

    Variacin anual 2.9 2.9 2.9 6.4 3.4Chile1990 5.65 2.52 8.171995 6.98 3.10 10.08

    Variacin anual 4.3 4.2 4.3 3.6 -0.7Mxico (pesos)

    1990 4.98 2.33 7.311995 5.21 2.56 7.77

    Variacin anual 0.9 1.9 1.2 6.1 4.8Per (nuevos soles)

    1990 0.21 0.12 0.331995 0.26 0.16 0.42

    Variacin anual 4.4 5.9 5.1 5.6 0.6

    Fuente: Tokman y Martnez (1999).

    Contra lo previsto por la teora neoclsica, el comportamiento de los empresarioscomo clase se inclina a aumentar la productividad por la va de reducir el nmerode asalariados necesario para producir una misma cantidad de producto, antes

  • que por la de innovar desarrollando las capacidades del trabajador.54 La baja en elcosto laboral se completa desarmando el sistema de normas que pona lmites a laexplotacin por la extensin de la jornada de trabajo, por la intensificacin delproceso de trabajo y por la indefensin ante el despido, el envejecimiento o laenfermedad. Pero adems, en muchos casos, ni siquiera de la competitividad asestrechamente definida se obtiene un aumento. Esto es consecuencia de polticasmacroeconmicas centradas en la estabilidad monetaria y en garantizar el pagode la deuda y las remesas de utilidades, lo que genera un rezago cambiario yprecios relativos desfavorables para la produccin nacional a pesar del enormesacrificio de los trabajadores.55 Ms profundamente, si el objetivo es incrementarel empleo, lo que habra que hacer es aumentar la productividad del capital y no ladel trabajo (maximizar el nmero de empleos que se puede lograr con un capitaldado). Pero eso supone poner a la integracin social por la va del trabajo porencima de la rentabilidad del capital. Se podra pensar que recursos pblicos yprivados no orientados por la eficiencia marcada por la rentabilidad podran tenerese criterio, mientras que al capital privado no se le podra pedir que contradiga supropia naturaleza. Pero el neoliberalismo ha pugnado por introyectar en el sectorpblico y en la esfera social sus criterios de eficiencia.

    Pero la posibilidad de que las carencias sociales que se van acumulando seanresueltas por mecanismos de mercado, y el tan esperado crecimiento, enfrentaotros problemas, ms all de las magras variaciones en la competitividad. La OITestima que, con un incremento esperado de la Poblacin Econmicamente Activade Amrica Latina de alrededor del 3% anual, dada la tecnologa y formas deorganizacin empresaria predominante, para cubrir esa demanda de nuevosempleos se requerira una tasa de crecimiento del producto del 5%, lo que a suvez implicara una tasa inviable de inversin del 30% del Producto Bruto Interno.56Esto slo para cubrir las nuevas demandas de empleo, sin hablar de lasuperacin del desempleo acumulado. El poco inters del capital global por invertiren la produccin de bienes transables complejos en la mayora de nuestrospases, y dado el techo a la inversin con alta rentabilidad asociada a laexplotacin de recursos naturales no renovables y a la crema de nuestrosmercados urbanos, hace suponer que, de darse, esa inversin debera sercubierta por ahorros y empresarios nacionales, algo difcil de vislumbrar ante latendencia a la liquidacin y salida de capitales nacionales o su visin de que lamayor productividad que requiere la competitividad se logra bajando costossalariales y expulsando mano de obra.57

    54 Tockman y Martnez (op.cit, p. 66). En el caso de Argentina, apenas un 5% de las firmas tienen un perfilinnovativo y es muy escasa la circulacin de conocimiento entre empresas (comunicacin personal de GabrielYoguel).55 La posibilidad de devaluar, que recientemente ejercieron los pases del sudeste asitico y luego Brasil, est bajoataque por parte de los organismos internacionales, y se manifiesta claramente en la creciente atencin prestada a laposibilidad de dolarizar las economas, de lo que Ecuador es un laboratorio en el inicio de la dcada.56 Ver: OIT (1998), pgina 9.57 Tockman y Martnez concluyen que ...la recuperacin de la competitividad perdida y el logro de nuevos avancesen la competitividad debiera basarse ms en aumentos de productividad que en reducciones de costos resultantes deuna mayor precarizacin laboral o un menor nivel de empleo. Y, al contrario de lo que se viene pretendiendoinstalar como sentido comn, afirman que una mayor seguridad en el empleo y la promocin de la negociacin

  • En particular, en los pases altamente endeudados y con economas maltrechaspor los traumatismos de una reestructuracin mal encarada que nos ha hechoperder dos dcadas de desarrollo, haran falta tal vez otras dos dcadas deinflujos netos de recursos genuinos para poder reestructurarse de modo dereintegrar a sus sociedades con equidad y ser competitivos a nivel mundial. Perola tenaza de la deuda eterna e impagable no ceja, haciendo cada vez msriesgoso prestar o invertir en una regin con decrecientes posibilidades de pago ydbil gobernabilidad, a la vez que nada hace pensar que sea posible revertir elproceso de desarrollo internacional desigual sin el ejercicio de nuevos poderesreguladores del mercado que, por ahora, no estn a la vista.

    Librado al mercado, el empleo depende de la expansin de la produccin, que asu vez depende de la inversin capitalista, y el impacto de la dramticaprecarizacin y reduccin de costos laborales ha mostrado ser insuficiente parainducir tal inversin.58 La lgica del mercado capitalista impone en las grandesempresas y los fondos de inversin un comportamiento cortoplacista y amoral sinmecanismos de autoregulacin acorde con los equilibrios sociales, polticos,psicosociales y naturales. No hay nada intrnseco al capital particularmente elgran capital- que lo lleve por s slo a generalizar el desarrollo integral de lasregiones perifricas. Se hace entonces necesario pensar en otros agentes de lainversin y la produccin, que se sustraigan a la lgica del capital, cuyasdecisiones estn orientadas por el objetivo de desarrollar las oportunidades detrabajo y la reproduccin de la vida antes que por el logro de la mxima gananciao la reproduccin del capital, y que promuevan formas estatales democrticas y elcuidado de las bases naturales de la vida en sociedad. Para lograr contrarrestar lafuerza del gran capital y poder realizar alianzas con las fracciones empresarialescon intereses ms compatibles con el desarrollo humano, esos agentes debenformar un sistema solidario y tener escala suficiente, y para ello su continuadareproduccin no puede depender de subsidios externos eternos econmicos o deaccin ideolgica y organizativa- sino que deben tener como condicin que, enconjunto, puedan lograr en un plazo adecuado desarrollar su capacidad productivay organizativa para posicionarse en el mercado con resultados econmicos quepermitan su creciente autosostenimiento, sustentando as otro poder denegociacin de los trabajadores con los representantes del capital.

    2. La economa de los sectores populares

    Cul es la reaccin que vienen teniendo los trabajadores latinoamericanos y susfamilias? Combinan, en proporciones variables segn la coyuntura y la culturanacional, la lucha reivindicativa y defensiva (menos orgnica por la fragmentacin colectiva pueden contribuir a alcanzar aumentos sostenidos en la productividad. Tockman y Martnez (1999),pgina 70.58 Es ms, cuando la inversin externa se da, como en el caso de la industria agroalimentaria argentina, elbalance es negativo para los trabajadores: entre 1993 y 1999, mientras la produccin aument un 20%, laocupacin baj entre 14 y 16% (segn se mida en horas trabajadas o en nmero de trabajadores empleados), ylos salarios bajaron un 14%.

  • de la clase y por la correlacin de fuerzas y el temor al desempleo), con labsqueda de formas alternativas de ingreso e integracin al sistema de divisinsocial del trabajo: el cuentapropismo individual o colectivo, los diversos tipos deemprendimiento popular con sentido pecuniario. Han desarrollado tambin lahabilidad para utilizar los nuevos programas focalizados en aliviar la pobreza:redes de solidaridad, acceso a programas sociales del Estado o de ONGs, etc.Finalmente, se han activado viejas y nuevas formas de produccin para elautoconsumo familiar o comunitario.

    Tienen estrategia las familias de trabajadores? Aunque se ha usado mucho eltrmino, y aunque puedan determinarse pautas recurrentes desde el punto devista estadstico, el concepto de estrategia supone objetivos de largo aliento yplazo y un marco consistente que orienta acciones tcticas, vinculadasinstrumentalmente a los objetivos. De hecho, si bien tienen objetivos empricosque pueden conceptualizarse y tipificarse (sobrevivencia, reproduccin ampliada,etc.), es una buena hiptesis que, ante un contexto societal que continuamentegenera cambios en los parmetros que afectan su situacin, la conducta de lostrabajadores y sus familias es primordialmente reactiva. A ese nivel micro, parecems pertinente hablar de una sucesin de acciones adaptativas e iniciativasorientadas por un saber tcito que se va decantando a medida que se vanexperimentando nuevas situaciones.

    Es presumible que en circunstancias de precariedad, de extrema carencia y altaincertidumbre, las unidades domsticas se vean empujadas hacia una sucesin deciclos cortos reactivos del tipo problema experimentado accin inmediata. A lavez, una concepcin general del aprendizaje supondra que es cuando seenfrentan problemas inditos, cuando dejan de repetirse las circunstanciasnormales, que el mundo de la vida es cuestionado y tematizado, dndose ascondiciones ms favorables para la reflexin y el planteamiento de alternativas decambio. Esta cuestin es muy importante y debe ser examinada coninvestigaciones empricas, pero en todo caso es muy probable que la presencia deuna accin didctica, informativa y formativa de agentes mediadores, en particularsi son portadores del conocimiento sistematizado a partir de las experienciaspopulares o de una metodologa para producirlo y facilitar su internalizacin,contribuya a aumentar la eficacia de las tcticas de sobrevivencia y su superacinpor estrategias colectivas de desarrollo conjunto. Esos agentes pueden seroriginalmente externos, pero la complejizacin de la economa de los sectorespopulares implica incorporarlos como agentes propios de un sistema de economacentrada en el trabajo.

    Para poder hablar de una estrategia de los trabajadores en confrontacin con laestrategia neoliberal (sta s existe desde los grupos ms concentrados, el G-7 ylos organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial), es necesario queexistan instancias colectivas de intercambio, pensamiento reflexivo y accinconjunta que deben ser promovidas expresamente como parte del desarrollo deun entorno productivo complejo. En materia econmica, las principales accionescolectivas han sido de tipo reivindicativo frente a la reestructuracin empresaria

  • antes que promotoras de otras alternativas para la economa popular. Un papelms ligado a lo productivo han jugado las asociaciones corporativas deproductores independientes, en redes que agregan intereses sectoriales para sudefensa, o para mejorar sus condiciones de produccin y reproduccin. En cuantoa los agentes de promocin del desarrollo, fundamentalmente las ONGD, sualcance suele ser microeconmico y competitivo entre ellos.59 Los movimientossociales en sentido ms amplio (movimientos basados en afinidades de gnero oetnia, de defensa de los derechos humanos, o movimientos reivindicativos debase territorial con metas especificas de ciclo corto por el agua, por la luz, por eltransporte, por la vivienda, etc. etc.-) sin duda han incidido en las condiciones devida de los trabajadores, pero no en tanto movimiento de trabajadores, y elproblema de la articulacin entre unos y otros nunca lleg a resolverseadecuadamente en nuestros pases.60

    Sin embargo, como se indic al inicio, aunque no tengan una conduccin explcita,las acciones reactivas, de las familias de trabajadores afectados por los mismosprocesos, pueden ir decantando una reaccin colectiva emergente, sin estrategiaconsciente pero con patrones bastantes claros, identificables y generalizables, 61dando lugar a un conjunto de actividades que movilizan recursos para satisfacer 59 Ver: Coraggio (1995).60 Ver: Coraggio (1986).61 Segn Torrado (1998), ...Para estar en mejores condiciones de formular el concepto EFV es convenientesituarlo previamente dentro de la perspectiva analtica global a la que ms frecuentemente se lo vincula. Dichaperspectiva es aquella que otorga prioridad-por su capacidad explicativa y su relevancia para las polticas depoblacin al estudio de la relacin entre estilos de desarrollo (ED) y EFV. En este contexto terico, el trminoestilos de desarrollo se refiere a las modalidades y dinmica particular de los procesos de desarrollo discerniblesen sociedades con sistemas de organizacin econmico social (capitalista-central; capitalista dependiente;socialista; etc.) anlogos. Ms precisamente, el concepto remite a las estrategias de accin (objetivos, proyectos yprcticas polticas) relativas a los factores fundamentales del desarrollo econmico y social (cmo se genera;cules son los elementos que condicionan su mecanismo; cmo se reparten sus frutos), que son dominantes o seencuentran vigentes en una sociedad dada, las variaciones intrasistema de dichas estrategias.En esta perspectiva, la vigencia de un estilo se concibe como la resultante de diversos factores: la existencia deopciones o estrategias alternativas correspondientes a las diferentes clases y estratos sociales; las relaciones dealianza o conflicto que se establecen entre las fuerzas sociales que representan a dichas clases y estratos; lacorrelativa estructura de poder; en fin, la capacidad de dichas fuerzas sociales aisladas o coaligadas- de imponersus propias estrategias de accin al conjunto de la sociedad a travs del ejercicio del poder y de diversosmecanismos de legitimacin .... la expresin estrategias familiares de vida se refiere a aquellos comportamientosde los agentes sociales de una sociedad dada que estando condicionados por su posicin social (o sea por supertenencia a determinada clase o estrato social)- se relacionan con la constitucin y mantenimiento de unidadesfamiliares en el seno de las cuales pueden asegurar su reproduccin biolgica, preservar la vida y desarrollar todasaquellas prcticas y no materiales de existencia de la unidad y de cada uno de sus miembros. (pginas16 y 17) Por ltimo (ya implcito en el punto anterior), si bien es posible enunciar un concepto general de EFV, vlidopara todas las clases y estratos sociales de una sociedad concreta como sera el caso de la definicin de EFV queexpusiramos ms arriba- es claro que tal enunciado resultara escasamente operativo. En efecto, en la medida enque slo existe un nmero muy reducido de comportamientos que puedan reputarse a priori como comunes a todaslas clases sociales (tales como por ejemplo, las formaciones de uniones, la procreacin, la preservacin de la vida)un enunciado de tal generalidad es de difcil operacionalizacin ya que deja totalmente indeterminados aquelloscomportamientos que se relacionan con la optimizacin de las condiciones de existencia de cada posicin social, esdecir, aquellos comportamientos que dependen directamente de la pertenencia de clase. Lo que lleva a concluir quela definicin del concepto de EFV debe hacerse por enumeracin exhaustiva de las dimensiones conductuales que,en cada caso, de acuerdo al estado del conocimiento, puedan considerarse relacionadas con los tres elementosincluidos en la definicin general (reproduccin biolgica, preservacin de la vida, optimizacin de las condicionesde existencia). (pginas 19 y 20).

  • necesidades, que vamos a denominar la economa popular o economa de lossectores populares. Si tenemos que definir una clula organizativasupraindividual, con algn grado de conciencia y coordinacin sobre lasdecisiones de sus miembros, esa es principalmente la familia o, ms ampliamente,los hogares. A esto podemos agregar otros agrupamientos voluntarios no basadosen relaciones de cosanguineidad (hogares especiales, cooperativas de diversotipo, redes de intercambio o de ayuda solidaria, comunidades tnicas, etc.) que -desde una perspectiva econmica- tienen el mismo objetivo que las familias:obtener recursos y utilizarlos para mantener y mejorar la vida de sus miembros.As, podemos visualizar una cooperativa sin fines de lucro como el arreglo ad-hocde un conjunto de miembros de distintas familias para lograr en otra escala y conotros recursos mejorar las condiciones de vida de sus hogares. Del mismo modopuede ser visto un microemprendimiento -familiar o de asociacin voluntaria entreno familiares-, una red de autoayuda, una asociacin vecinal pro-mejoras, etc.,etc. Por extensin denominamos a todas estas formas unidades u organizacionesdomsticas populares.62

    La lgica de estas organizaciones populares de economa domstica no es lamaximizacin de ganancias (lucro) sino la ampliacin continua de la frontera decondiciones materiales de la vida de sus miembros. Esta definicin amplia deobjetivos permite incluir en esta primera categorizacin a las asociacionesreivindicativas, aunque no organicen en principio la produccin ni el consumo debienes o servicios (si bien pueden devenir asociaciones autogestionadas deprestacin de servicios). Aunque muchos hogares pueden ser pobres, estadefinicin de economa popular no se limita a las actividades econmicas de lospobres, pues las actividades que responden a la definicin amplia adoptadapueden generar ingresos altos y estables a los trabajadores y sus familiares. Sinembargo, exigiremos como condicin que para poder mantener o mejorar sucalidad de vida deban seguir realizando su fondo de trabajo o la percepcin de lossubsidios a l vinculados. En otros trminos: la exclusin del trabajo o de losderechos a l asociados los precipita en una crisis de reproduccin.63

    Excluimos de esta categora los hogares y recursos de los propietarios deempresas de distinto tipo, formales o informales, siempre que su objetivo sea laacumulacin privada de ganancias en base a la explotacin del trabajo asalariado.No as a sus trabajadores asalariados, que desde la perspectiva de la economapopular estn realizando su fondo de trabajo a travs de esta relacin aunqueproduzcan bajo el comando del patrn de turno. En esto se suelen presentaralgunos problemas de comprensin: segn nuestra definicin, los trabajadores

    62 Ver Coraggio, 1998 (b). Segalen (199/) explica que un grupo domstico consiste en: ... un conjunto de personasque comparten un mismo espacio de existencia: la nocin de cohabitacin, de residencia comn aqu es esencial.Este espacio de existencia tambin puede ser un espacio de trabajo y produccin: por ejemplo una explotacinagrcola, el buril del artesano, la tienda del comerciante. Puede ser solamente un espacio de descanso, deconvivialidad y de consumo .. La naturaleza del espacio compartido difiere, pues, del mismo modo que puedecambiar la constelacin de las personas que la ocupa.... (pgina 37).63 Sobre la diferenciacin conceptual entre economa popular y economa del trabajo, ver: Coraggio, 1999 (b).Otros trabajos vinculados pueden verse en www.fronesis.org

  • que son asalariados en esas empresas, y sus hogares, forman parte de laeconoma popular, lo que no cambia porque hayan tomado (o podido tomar) unade sus opciones para poder reproducir sus vidas: la de vender y subordinar demanera asimtrica su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Para otrasdefiniciones, slo los trabajadores por cuenta propia, o los informales son o eranconsiderados parte de la economa popular; otra corriente reserva ese trminoexclusivamente para asociaciones solidarias.

    Otra dificultad para obtener categoras ntidas es que, con la disolucin de lossistemas de seguridad social garantizados por el estado, hay trabajadores queparticipan en sistemas privados de pensin que son parte de fondos de inversinoperados a escala global y alguien dira que, en algn sentido, son propietarios delas empresas en cuyas acciones se invierten esos bonos. No nos cabe duda deque no es vlido asociar ese tipo de derecho al rendimiento del propio ahorro conel poder de comando del capital que es totalmente ajeno a esos pequeosahorristas. En otros trminos, a los efectos de este anlisis, una articulacin odependencia unilateral de los trabajadores respecto al capital o a patrones engeneral no implica que deban ser considerados como meros componentes oagentes del capital, como tampoco sera el caso de una cooperativa subcontratadapor una gran empresa.

    En todo caso, de lograrse, la claridad conceptual de las categoras nunca tendraun correlato total con la realidad. Siempre hay zonas grises. As, aunque laeconoma popular no contiene en su interior ambos polos de las relaciones deexplotacin capitalista del trabajo, contiene otras varias formas de explotacin deltrabajo ajeno: de las mujeres por los hombres, de los nios por los adultos, delaprendiz por el patrn, del prestatario por el usurero, del comprador por elvendedor, de unos grupos tnicos por otros. Y tambin de los trabajadores por elpatrn de una microempresa que sin embargo apenas logra obtener el equivalentede un salario como ingreso. Tampoco deja de haber mecanismos basados en elengao, en la dominacin ideolgica o directamente en relaciones de poder: por lopronto las que constituyen las relaciones de explotacin antes mencionadas, perotambin las que se asocian al clientelismo, al poder de las mafias criminales ocorporativas, de los caudillos locales, de los dirigentes sociales que aprovechan supoder en beneficio propio, etc. Por otro lado, esta categorizacin admitedesigualdades en las condiciones de vida alcanzadas, por la diferencia de lascapacidades, de las trayectorias, por toda la diversidad de situaciones de lasunidades domsticas que genera una sociedad marcada por los mecanismoscompetitivos de la acumulacin de poder y de la acumulacin de capital64. 64 Como seala Rosanvallon (1995): ... No tiene ningn sentido tratar de aprehender a los excluidos como unacategora. Lo que hay que tomar en cuenta son los procesos de exclusin. La situacin de los individuos de que setrata, en efecto, debe comprenderse a partir de las rupturas, los desfases y las interrupciones que sufrieron. Lo quemarcan son distancias y diferencias y no posibilidades descriptivas corrientes (ingreso, profesin, nivel deformacin, etctera). As, pues, no sirve de gran cosa contar a los excluidos. Esto no permite constituirlos enobjeto de accin social. Lo importante es, en primer lugar, analizar con claridad la naturaleza de las trayectorias queconducen a las situaciones de exclusin en tanto estas estn son cada vez las resultantes de un proceso particular.De donde surge, por lo dems, la nueva importancia de las nociones de precariedad y vulnerabilidad ... (pgina194).

  • 3. Los recursos de la economa popular

    Las clulas bsicas de la economa popular no son entonces las microempresas,sino las unidades domsticas simples o combinadas y todos sus dispositivosdirigidos a la reproduccin. Desde una perspectiva econmica, es preciso sealarque muchas de estas clulas cuentan con recursos acumulados, actual opotencialmente tiles para su uso combinado en la produccin y la reproduccin.Entre otros: viviendas de uso mltiple, locales de produccin o comercializacin, medios de transporte, maquinarias y herramientas, suelo urbano o tierra rural, ahorros monetarios o bajo otras formas (por ejemplo: derechos acumulados de

    fondos de pensin),

    sin embargo, en todos los casos su principal recurso es el fondo de trabajo desus miembros, del cual forman parte:

    sus energas fsicas (aqu la estructura de edades de los miembros y el estadode nutricin y salud aparecen como condiciones del fondo de trabajo);

    sus saberes y creencias, sus conocimientos y competencias bsicas, as comootras ms especficas para, entre otras actividades:- aprender y ensear, comunicarse, comprender y expresar ideas y afectos;

    65 66- evaluar la coherencia entre valores y acciones, y la relacin entre medios y

    fines;- organizar y organizarse, observar, producir o recuperar e interpretar

    informacin, reflexionar, diagnosticar, evaluar resultados, identificarproblemas y pensar alternativas de resolucin;

    - proyectar tendencias, prefigurar creativamente productos y relaciones auninexistentes;

    65 Segn Delors (1996): Para el cumplir el conjunto de las misiones que les son propias, la educacin debeestructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales, que en el transcurso de la vida sern para cada persona,en cierto sentido, los pilares del conocimiento: aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de lacomprensin, aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, por ltimo,aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores. Por supuesto, estas cuatro vasdel saber convergen en una sola, ya que hay entre ellas mltiples puntos de contacto, coincidencia eintercambio. (pgina 96).66 Para Heller (1985) ... La vida cotidiana es la vida del hombre entero, o sea: el hombre participa en la vidacotidiana con todos los aspectos de su individualidad, de su personalidad. En ella se ponen en obra todos sussentidos, todas sus capacidades intelectuales, sus habilidades manipulativas, sus sentimientos, pasiones, ideas,ideologas. La circunstancia de que todas sus capacidades se ponen en obra determina tambin, como es natural, elque ninguna de ellas pueda actuarse, ni con mucho, con toda su intensidad. El hombre de la vida cotidiana es activoy goza, obra y recibe, es afectivo y racional, pero no tiene tiempo ni posibilidad de absorberse enteramente enninguno de esos aspectos para poder apurarlo segn su intensidad... (pginas 39-40).

  • - convertir las ideas en proyectos y vas adecuadas de accin, y losmateriales en objetos tiles;

    - identificar recursos, acceder a ellos y evaluar su utilizacin eficiente paralograr los objetivos buscados;

    - aprender mediante la reflexin crtica de la propia experiencia y de la deotros, as como del conocimiento acumulado y formalizado;

    - producir en equipo, manejar situaciones conflictivas, hacer tratos ycontratos, establecer responsabilidades y alianzas interpersonales,interculturales, interorganizacionales, etc.;

    - seleccionar, copiar y adaptar productos, tecnologas, modelos deorganizacin, etc.

    - explicitar y asumir reflexivamente lmites ticos compartidos a loscomportamientos propios y de los otros agentes de la economa, enparticular en cuanto al respeto a derechos inalienables del otro y a laresolucin de conflictos de intereses particulares;

    - reconocer sus derechos y responsabilidades como ciudadanos o miembrosde comunidades, asociaciones, etc., comprendiendo y sabiendo utilizar lasnormas y recursos legales o de otro tipo para efectivizarlos.

    Este complejo de recursos y capacidades y la efectivizacin de su potencial varanhistricamente con la matriz cultural, la experiencia y lo aprendido en el hacerindividual o colectivo por cada persona, grupo o comunidad, pero tambin con susvalores, disposiciones y motivaciones as como con las organizaciones que alo largo de su trayectoria vital activan y redirigen esas capacidades hacia objetivosseleccionados de acuerdo a valores y/o a resultados. As, esas fuerzas fsicas ycapacidades simblicas son dirigidas y ejercidas de manera parcial y alienantecuando se efectivizan bajo el comando del capital o de otros patrones, que tomande cada persona o grupo productivo o consumidor lo que mejor se ajusta a susobjetivos de acumulacin o de otro tipo.

    Se afirma que las nuevas formas de organizacin de la produccin requieren quelos trabajadores puedan efectivizar un nmero mayor de esas capacidades, si bienpara un nmero limitado de trabajadores. Las excepciones que muestran al capitalinnovador integrando de otra forma las competencias de los trabajadores sonexcepciones que confirman la regla en la historia reciente de la inversin de capitalen esta parte de la periferia. En todo caso, subsistir la principal fuente dealienacin que significa ser parte de procesos econmicos de mercado, que no secomandan ni a nivel micro ni a nivel macrosocial, y que deben tomarse comodatos que se definen a espaldas de los trabajadores individuales.67 A esto sesuma la alienacin resultante de la cultura consumista aunque como GarcaCanclini seala, tambin hay posibilidades integrativas, comunicativas y dedesarrollo del conocimiento en el proceso de consumo-68 y en general de toda la

    67 Como se discuti cuando el socialismo real era una alternativa generalizable, la propiedad estatal de los mediosde produccin y la planificacin centralizada no acaban con esta alienacin que generan el mercado y en particularel trabajo asalariado.68 Ver: Garca Canclini (1991).

  • produccin simblica que pretende legitimar las relaciones que sustentan lospoderes concentrados del capital y la poltica.

    4. La situacin de la economa popular: necesidad de su superacin

    En su estado actual, la economa de los sectores populares, o el conjunto depatrones predominantes de respuesta de los trabajadores y sus organizaciones dereproduccin, refleja una situacin de fragmentacin, variabilidad, inestabilidad yanomia. Por otro lado, el descreimiento acerca de las posibilidades de recurrir a lajusticia o a los poderes polticos para sancionar o rectificar el incumplimiento dederechos elementales, violados sistemticamente por el sistema de mercadocomo criterio de asignacin de recursos, impulsa a la microaccin directa por lasobrevivencia y al desprecio por los mecanismos institucionales de defensacolectiva de tales derechos.

    As, se verifica crecientemente que la bsqueda de algn tipo de recursos o dealgn trabajo para obtener algn ingreso, y el uso ms econmico en el cortoplazo de los ingresos obtenidos y los recursos posedos para la sobrevivenciaconstituyen una base de explicacin plausible para predecir o interpretar loscomportamientos, combinando hiptesis aparentemente contradictorias como:

    la lucha darwiniana entre personas y hogares por: acceder a trabajos asalariados crecientemente precarios, captar parte del mercado para colocar sus servicios independientes -

    llegando a situaciones de franco canibalismo como es el caso de losvendedores ambulantes o transportistas en tantas ciudadeslatinoamericanas-,

    recibir recursos o paliativos aceptando formas atentatorias de la integridadde los ciudadanos (tener que aceptar como modo recurrente de vida lalimosna o la beneficiencia, admitir paquetes de ayuda o favores en lostrminos del clientelismo poltico, participar en redes criminales,prostitucin, drogadiccin, alcoholismo, etc.)

    ejercer o defender directamente derechos elementales violados por elmercado (ocupacin de espacios y tierras pblicas, saqueos de comercios,bloqueo de calles y rutas para dar peso a justas reivindicacionesparticulares, etc.);

    el incremento del trabajo domstico, para encarar necesidades que ya nopueden resolverse a travs del mercado por falta de ingresos (autoconstruccinde vivienda, costura, cocina, cuidado de miembros dependientes de la familia,etc.);

    la participacin en redes de solidaridad, de ayuda mutua, de trueque deproductos y servicios, etc.69

    69 En la Argentina se han desarrollado los Clubes de Trueque. Constituye una organizacin en la cual susmiembros se definen al mismo tiempo como productores y consumidores de bienes y servicios. En los clubes detrueque, este doble rol se hace efectivo a travs del intercambio de productos y servicios mediante truequemultirrecproco en donde no se emplea dinero ni tampoco hay trueque directo, sino que se utilizan unos valesllamados crditos. Estos grupos no poseen identificacin poltica ni religiosa. Este mecanismo de economa

  • la amplificacin de las actividades colectivas de trabajo reproductivo social noremunerado: autogestin colectiva del habitat y de ciertas obras deinfraestructura, la salud, educacin, seguridad, etc. (dependiendo de la culturalocal).

    Sin duda que -habiendo un determinismo socio-estadstico que asocia algunas deestas respuestas y sus consecuencias (inseguridad personal en las ciudades,creciente violencia fsica, mayor individualismo en algunos o mayor solidaridad enotros, etc.) con la exclusin y la pauperizacin de masas de habitantes despojadosde sus derechos ciudadanos- se pueden registrar opciones personales ocomunitarias distintas aun ante similares condiciones. El complejo determinismode las respuestas indica que deben evitarse tanto el economicismo como eleticismo a la hora de interpretar, predecir y proponer alternativas a losciudadanos, y que un cambio estructural en esta situacin requiere tantoconocimiento y acciones en el terreno socioeconmico como en el terreno tico,normativo, etc.70

    En las ciudades se verifica que las actividades productivas independientes tienenun claro sesgo hacia el comercio y los servicios, con escasa produccin material,entre otras razones por: (a) el mayor riesgo al rigidizar (sunk) recursos paraproducir determinados bienes; (b) la dificultad de alcanzar un mnimo deacumulacin de medios de produccin; (c) la dificultad para alcanzar niveles yuniformidad de produccin como para ingresar a los canales de distribucinmasiva; (d) la competencia de productos innovadores importados a bajo costodesde pases con salarios muy inferiores a los nuestros. Si se dejan operarlibremente las tendencias del mercado, los llamados nichos del mismo dejan deser una metfora para convertirse en la mayora de los casos en lugar de entierrofinal de las producciones populares.

    En la actualidad, buena parte de la actividad econmica popular independienteest condenada a la ilegalidad, porque el cumplimiento de las normativas -pensadas para un sistema donde la actividad econmica deba estar bsicamenteorganizada bajo la forma de empresas capitalistas- impone costos que la vuelveninsostenible econmicamente. Pero esto afecta tambin ahora al trabajoasalariado, usualmente considerado como formal-legal pero que de hecho viene

    alternativa intenta reemplazar a la economa formal, su objetivo es ser un complemento para aquellos que, pordiversas circunstancias estn parcial o totalmente fuera del sistema econmico. El primer Club de Trueque surgien Bernal, Provincia. de Buenos Aires, en abril de 1995, y a fines de 1997, el pas contaba ya con 400 clubes de losque participan entre 50.000 y 100.000 socios. Estos clubes se interconectan configurando una gran red global anivel nacional. http://www.geocities.com/RainForest/Canopy/5413/index. Sobre su potencial y las contradiccionesque enfrentan en su desarrollo, ver: Coraggio, 1998 (c).70 Segn Razeto (1985), ...hay que considerar que el tipo principal de acumulacin en la economa popularsolidaria consiste en el desarrollo de valores, capacidades y energas creadoras por parte de los sujetos queparticipan en ellas. Tal potenciamiento de las capacidades y recursos humanos: de la fuerza de trabajo a travs de lacapacitacin y el ejercicio laboral, de las fuerzas tecnolgicas a travs de los distintos mecanismos de informacin ycomunicacin que estas organizaciones crean, de las capacidades organizativas, empresariales y de gestin, a travsde la participacin y la autogestin, puede ser entendido como un proceso permanente de inversin productiva,propio y peculiar de ese tipo de economa popular y solidaria... (pag. 29).

  • incrementando la proporcin de trabajo en negro.71 El trabajo no declaradosupone tambin ingresos no declarados, con lo que la evasin impositiva serealimenta y generaliza. Muchas reformas en la legislacin laboral apuntan apermitir formas precarias de trabajo asalariado, de modo que se transparente suexistencia (y se bajen legalmente los costos laborales). Curiosamente, luego dehaberse identificado economa popular con sector informal, lo que se defina comotrabajo informal ahora se vuelve formal y sustentado por leyes que precarizan eltrabajo en general.72 Luego de dos dcadas de avance neoconservador, el sentido comn estintroyectado de los valores del mercado capitalista. La respuesta popular espredominantemente inorgnica y hasta por momentos canibalista en su interior. Yno puede idealizarse por la existencia de significativos intentos para desarrollarpequeos ncleos solidarios, donde las personas se vinculan en una relacincotidiana cara a cara, pues son de escaso peso en la economa total y no tienen,por diversas razones, la posibilidad de extenderse en la escala requerida. Elllamado tercer sector, definido como el conjunto formado por organizaciones detrabajo voluntario o basado en donaciones filantrpicas, si bien ha proliferado ennuevas formas y actividades sociales, tampoco constituye una alternativa porqueapenas contribuye a aliviar la pobreza material y espiritual que genera la economacapitalista excluyente y pauperizante que experimentamos. Por lo dems, ensociedades altamente polarizadas, ser difcil que el voluntariado supere larelacin asimtrica entre asistentes y asistidos. A esto se agrega que la gravedady persistencia de la crisis de reproduccin conduce a amplios sectores a aceptar(por ms que sea crticamente)73 los programas asistencialistas, favoreciendo elclientelismo y perdiendo autonoma como ciudadana.

    La frmula: dejar la economa para el poder poltico y sus economistas, trabajardesde abajo asistiendo en lo social es la frmula de una derrota anunciada. Espreciso pensar otras alternativas. El desarrollo de un sistema de economacentrada en el trabajo con base en las ciudades y sus regiones puede ser una vaeficaz para unificar el campo de intervenciones de y para los sectores populares ydisputar la hegemona al programa neoliberal centrado en la dominancia de laeconoma del capital, que slo lograr eternizar una masiva pobreza, asistida yvigilada.74

    71 ... Un informe del Ministerio de Trabajo indica que, entre 1994 -cuando comenz a aplicarse la rebaja de lascontribuciones patronales- y 1999, el trabajo en negro entre los asalariados de la Capital y el Gran Buenos Airessalt del 29,2 al 37,5%. Y en algunas provincias los asalariados "en negro" superan el 80%.... Diario Clarn,domingo 6 de febrero de 2000.72 En nuestro caso, nunca aceptamos esa identificacin, al incluir en la economa popular la reproduccin y ventadel trabajo asalariado. Coraggio (1994 b).73 Sobre la percepcin de los beneficiarios sobre la relacin clientelar y la estigmatizacin de los programasfocalizados, ver: Adrenacci et al (2000). 74 Dicha propuesta est desarrollada en Coraggio, 1999 (b) y en Coraggio (2000)

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