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  • La diversidad tnica, cultural y lingsticalatinoamericana y los recursos humanos

    que la educacin requiere1

    Luis Enrique Lpez (*)(*) Luis Enrique Lpez es Asesor Principal GTZ (Universidad Mayor de SanSimn/Cooperacin Tcnica Alemana), en el Programa de Formacin para laEducacin Intercultural Bilinge en los Pases Andinos (PROEIB Andes), Bolivia.

    La orientacin monolinge dominante, cultivada en el mundo desarrollado, considera quela existencia de dos idiomas es una tontera; cuando los idiomas son tres, ve la situacincomo antieconmica y cuando son muchos como un absurdo. En los pases multilinges, laexistencia de muchos idiomas constituye simplemente un hecho de la vida real; cualquierrestriccin en la escogencia de un idioma es una tontera; y escoger un solo idioma no sloresulta antieconmico, sino es ms bien un verdadero absurdo. (D.P. Pattanayak, 1984)2.

    Un fotgrafo exitoso sabe que para capturar la esencia de mltiples imgenes, serequiere de una variedad de lentes. Aun los lentes granangulares de mayor alcance nopueden captar la complejidad de la realidad. De la misma manera, una personamonolinge, aun si habla un idioma de amplia comunicacin como el ingls, nunca lograacceder al sentido y significado completos y a la comprensin y conocimiento cabales deotros grupos etnolingsticos -o incluso de su propio grupo-. Uno tiene que poder ver supropio grupo desde adentro, desde el punto de vista de uno mismo, y desde afuera, tal ycomo lo ven otros, a fin de realmente estar en capacidad de apreciarlo y conocerlo... Paraincluir la diversidad del mundo en una foto, se requiere de una variedad de lentes. Pero noes suficiente heredar o poder comprar muchos lentes. Un fotgrafo logrado tambinnecesita instruccin adecuada: oportunidades para usar lentes diferentes a fin de crearimgenes mltiples y una visin balanceada y enfocada, as como para aprender cundousar un lente u otro o todos. (T. Skutnabb-Kangas y O. Garca, 1995).

    1. Introduccin

    1. En este trabajo abordar algunos aspectos de la situacin sociolingsticalatinoamericana, referidos a las lenguas indgenas y a sus hablantes, en la medida en queellos estn relacionados con la oferta educativa que los respectivos Estados hanestructurado para los educandos vernculohablantes, y con sus necesidades y demandaseducativas. Al respecto, deseo insistir que en el anlisis priorizar lo relacionado con estaslenguas como instrumentos de construccin social de la realidad y de comunicacin, y, enesa medida, tambin en tanto vehculos de construccin y de transmisin cultural.

  • 2. Desde esa perspectiva, que adems concibe a las lenguas y las culturas que ellas reflejany expresan como organismos vivos y en permanente transformacin y desarrollo, seconsiderar a los idiomas y culturas indgenas como recursos pedaggicos y al bilingismocomo factor de enriquecimiento individual y social. Tambin se analizarn rpidamente losresultados obtenidos con el uso escolar de los idiomas y culturas indgenas en el curso deprogramas y proyectos de educacin bilinge en las ltimas dcadas, para luego revisar lasituacin de la preparacin de recursos humanos, indgenas o no, para la educacinintercultural bilinge y, en especial, en lo tocante a la formacin de maestros.

    3. Si bien en el trabajo no se trata de manera especfica la enseanza de idiomasextranjeros, ni ese bilingismo de elite al que a menudo acceden los alumnos de las clasesmedias y altas latinoamericanas, las reflexiones que aqu se ofrecen, mediadas por un cristalsociolingstico adecuado y por las diferencias que de ello emanan, pueden ser aplicadas alanlisis de la problemtica de la enseanza de lenguas extranjeras. De igual forma, podrnregir tambin para este caso los anlisis y recomendaciones que se hagan respecto de laformacin inicial de maestros. En lo tocante a este asunto quiero destacar que, al margen delas diferencias sociolingsticas que en muchos casos definen las caractersticas delbilingismo de castellano y de uno o ms idiomas indgenas, la informacinpsicolingstica y mucho de la informacin pedaggica con que se cuenta es vlida tantopara el bilingismo de castellano e idioma extranjero como para aqul de castellano eidioma indgena.

    4. Este trabajo comprende cuatro partes, la primera de las cuales presenta un rpido anlisisde la situacin. En la segunda se analizan las necesidades de recursos humanos que laimplantacin de programas educativos plantea; la tercera revisa la oferta disponible en laregin e incluye la presentacin de una propuesta innovadora de formacin de maestrospara atender la diversidad tnica, cultural y lingstica; la cuarta parte se organiza alrededorde un conjunto de reflexiones finales.

    2. La situacin

    5. Ingrid Jung, colega y compaera de preocupaciones sobre la educacin de la niezindgena latinoamericana, comenz una exposicin sobre la formacin de maestros para laeducacin intercultural bilinge (EIB) con una imagen que difcilmente podra superar; deah que haya decidido iniciar este trabajo con su primera reflexin respecto a la situacinsociolingstica peruana, que bien puede hacerse extensiva a la situacin latinoamericanaen general. Ella sealaba que nos hemos acostumbrado a comenzar las exposiciones sobreeducacin bilinge con una descripcin detallada de la problemtica lingstica, cultural yeducativa caracterstica de las regiones en las cuales la poblacin no forma parte de lacultura dominante. Pero tengo la sospecha que de esta manera caemos en la trampa que nostiende la misma concepcin educativa dominante, que convierte en problema todo lo que noentra dentro de su molde, hecho a medida, en realidad, para nadie. A fuerza de meter a losnios y nias indgenas en este molde, los aprieta, los dobla, los tuerce hasta no poderrespirar, para luego cortar lo que sobra: la lengua a travs de la cual se expresan, lacultura en la cual se desarrollan. Cada cual que no entra en el vestido prefabricado seconvierte en problema para el sastre, que no ha aprendido que los buenos vestidos se hacen

  • a medida... Que me perdonen los sastres. Sospecho que su formacin es ms realista que lade los maestros que no han aprendido a tomar las medidas antes de confeccionar suenseanza, y que muchas veces piensan que el alumno tiene que crecer y aprender como loprescribe la enseanza prefabricada. Las consecuencias son inevitables: ms se diferencianlos clientes, menos les cabe el vestido nico. Considerando la situacin bajo este ngulo, elproblema no es la diversidad de los usuarios del sistema educativo, sino la incapacidadde ste para responder a las necesidades especficas, para permitir el crecimiento delos nios y de sus sociedades (1994: 277, los nfasis son mos).

    6. Si bien, claro est, la culpa de tal cercenacin lingstico-cultural no es totalmente ajenaa los maestros y maestras, es menester recordar que ellos son tambin producto de unaformacin determinada y que tal prctica forma parte de una tradicin pedaggica quemolde sus comportamientos laborales y sociales. La primaca totalitaria y controlista dedicha tradicin ha sido tal que los profesionales de la educacin nos hemos autoembaucado,diseando detallados perfiles que rara vez lograban alcanzarse, sobre todo cuando algunasveces notbamos que esos maestros en formacin no calzaban exactamente con ladiversidad de situaciones en las que deban trabajar, y, por tanto, tampoco respondanadecuadamente a las necesidades que emanaban de esa multiplicidad de identidades quehoy en da caracterizan un aula real y concreta. Fieles a nuestra preocupacin igualitaria,sin a menudo pensarlo, hemos ido todos, maestros y planificadores, hacia una prcticahomogeneizadora y simplificadora de la realidad.

    7. Aunque resulte una verdad de Perogrullo, es necesario enfatizar que la situacin de hoydista mucho de aquella que hered la educacin decimonnica latinoamericana. El paisajesocial, cultural y comunicacional de la escuela se ha modificado radicalmente y se ha idotornando ms complejo, interesante y desafiante en la medida en que la educacin se ha idodemocratizando y en que la escuela se ha visto forzada a recibir a alumnos y alumnasdiferentes. Todo ello ha hecho que el aula bien pueda ser ahora definida como un espaciode identidades mltiples en el cual se observan diferencias de gnero, de idiomas ydialectos, de niveles de bilingismo, de creencias, de cultura; niveles de aprendizaje eincluso edades y grados diferentes, cuando se trata de escuelas rurales que no tienen msremedio que optar por una modalidad multigrado (L. DEmilio, comunicacin personal).

    8. La verdad es que, ahora, enfrentados cotidianamente a la diversidad y, en cierto sentido alo inesperado y a la incertidumbre permanente, y superados algunos afanes unificadores yhomogeneizadores, nos percatamos de que es necesaria una corriente de reflexin que llevea la modificacin sustancial de las prcticas pedaggicas y que estimule a maestros ymaestras a ensayar nuevas estrategias docentes que respondan, de alguna forma, a lasparticularidades de los alumnos. En este contexto, el reto para las instituciones dedicadas ala formacin -inicial y permanente- de maestros es enorme, pues se trata tambin dereplantear el rol que la sociedad ha asignado al docente, para imaginar una formacindiferente que prepare los maestros y maestras que el momento actual reclama.

    Los maestros y maestras que no reciben una formacin posibilitadora de su permanentecrecimiento profesional y a quienes no ayudamos a desarrollar su creatividad ycompetencia para responder constantemente a situaciones nuevas, no estn preparados para

  • situarse en un contexto cultural y lingsticamente diferente y complejo como el quecaracteriza a la gran mayora de situaciones latinoamericanas. En particular, no saben cmoactuar inteligente y creativamente en un aula de alumnos que pertenecen a contextosculturales y lingsticos variados. En las instituciones de formacin docente se ocult ladiversidad y se silenciaron los idiomas indgenas, entre otros aspect