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LA CRISIS DEL SIGLO XVII

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  • 1. LA CRISIS DEL SIGLO XVII

2. Posesiones Carlos II 3. Felipe IIIDuque de Lerma 4. DECRETO DE EXPULSIN DE LOS MORISCOS "Entendido tenis lo que por tan largo discurso de aos he procurado la conversin de los moriscos de ese reino de Valencia y del de Castilla, y los edictos de gracia que se les concedieron y las diligencias que se han hecho para convertirlos a nuestra santa fe, y lo poco que todo ello ha aprovechado (...), he resuelto que se saquen todos los moriscos de ese reino y que se echen en Berbera. Y para que ejecute lo que S.M. manda, hemos mandado publicar el bando siguiente: Primeramente, que todos los moriscos de este reino, as hombres como mujeres, con sus hijos, dentro de tres das de como fuere publicado este bando en los lugares donde cada uno vive y tiene y tiene su casa, salgan de l y vayan a embarcarse a la arte donde el comisario les ordenare, llevando consigo de sus haciendas los muebles, los que pudieren en sus personas, para embarcarse en las galeras y navos que estn aprestados para pasarlos en Berbera, adonde los desembarcarn sin que reciban mal tratamiento ni molestia en sus personas. Y el que no lo cumpliere incurra en pena de la vida, que se ejecutara irremisiblemente. Que cualquiera de los dichos moriscos que, publicado este bando, y cumplidos los tres das, fuese hallado fuera de su propio lugar, pueda cualquier persona, sin incurrir en pena alguna, prenderle y desvalijarle, entregndole al Justicia del lugar mas cercano, y si se defendiere lo pueda matar. Que cualquiera de los dichos moriscos que escondiere o enterrase alguna de la hacienda que tuviere o no la poder llevar consigo o pusiese fuego a las casas, sembrados, huertas o arboledas, incurran en la dicha pena de muerte los vecinos del lugar donde esto sucediere, por cuando S .M. ha tenido por bien de hacer merced de estas haciendas que no pueden llevar consigo a los seores cuyos vasallos fueren..."(Bando general de expulsin de los moriscos, 22 de septiembre de 1609, CODOIN, tomo 18, p. 5 y ss. (cfr. Grard Walter, El memorial de los siglos. La Revolucin Inglesa, Barcelona, Grijalbo, 1971, pp. 499-500). 5. La paz de Londres de 1604 Tratado de paz, alianza y comercio, entre el Seor Rey Catlico Don Felipe III y los Seores Archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia sus hermanos de una parte, y el Serensimo Rey de Inglaterra, Jacobo I de la otra, en que [...] promete este prncipe entre otras cosas su mediacin, para que los Seores Archiduques, y los Estados de las Provincias Unidas se convengan con las ms razonables condiciones; y que sus sbditos no comerciarn en Holanda, ni Zelanda lo que sacaren de Espaa. Hecho, y concluido en Londres a 28/18 de agosto de 1604 y ratificado por el Rey Britnico el da 29/19 de el mismo mes. 1. Primeramente fue concluido, establecido, y acordado, que de hoy en adelante haya una buena, sincera, verdadera, firme, y perfecta amistad, confederacin y paz, que dure para siempre: la cual se observe inviolablemente entre el Serensimo Rey de las Espaas y los Serensimos Archiduques de Austria, Duques de Borgoa, etc. y el Serensimo Rey de Inglaterra, etc. y sus herederos y sucesores cualesquiera [...]. 8. Item, que el mismo serensimo Rey de Inglaterra mandar (como seriamente promete mandado) a sus guarniciones que con ninguna causa o pretexto sirvan a los holandeses ni a otros enemigos de los serensimos Rey de Espaa y archiduques [...]. Como ni de parte de dichos Serensimos Rey de Espaa y Archiduques se har hostilidad alguna contra dichas guarniciones, o contra el Serensimo Rey de Inglaterra o sus sbditos [...]. Cfr. Fernando Daz-Plaja, La Historia de Espaa en sus documentos. Siglo XVII, Madrid, Ctedra, 1987, pp. 20-23. 6. Tregua de los Doce Aos (1609) Tratado de tregua por doce aos entre el Seor Rey Catlico Don Felipe III y los Seo-res Archiduques Alberto e Isabel Clara Euge-nia, de la una parte, y los Estados de las Pro-vincias Unidas de los Pases Bajos de la otra, ajustado y concluido por mediacin de los Se-ores Reyes de Francia y de Inglaterra, y otros potentados, en Amberes, a 9 de abril de 1609. I. Primeramente los dichos Seores Archidu-ques declaran as en sus nombres como en el dicho Seor Rey, que tienen por bien de tratar con los referidos seores estados generales de las Provincias Unidas, como con pases, pro-vincias y estados libres [...] y tenindolos por tales [...] hacen una tregua con las condiciones ms abajo escritas y declaradas. II. Es a saber, que la dicha tregua ser bue-na, firme, leal e inviolable, y por el tiempo de doce aos, durante los cuales habr cesacin de todo acto de hostilidad entre dichos se-ores Rey, Archiduques y estados generales, tanto por mar y otras aguas, como por tierra, en todos sus reinos, pases, tierras y seoros, y para todos sus vasallos y habitantes, de cual-quier calidad y condicin que sean, sin excep-cin de lugares ni de personas. III. Cada uno quedar en posesin y goza-r efectivamente de los pases, ciudades, pla-zas, tierras y seoros que tiene y posee al pre-sente, sin ser perturbado ni inquietado durante la referida tregua; en que se entiende ser com-prendidas las villas, aldeas, caseros y pas llano dependiente de ellos. IV. Los vasallos y habitantes en los pases de dichos seores Rey, Archiduque y estados tendrn entre s toda buena correspondencia y amistad durante la dicha tregua, sin resentirse de las ofensas y daos que hubieren recibido ante-riormente; podrn tambin frecuentar y estar en los pases el uno del otro, y ejercer en ellos su tra-to y comercio con toda seguridad, as por mar y otras aguas como por tierra. Amberes, 9 de abril de 1609 (cfr. Fernando Diaz-Plaja, La Historia de Espaa..., cit., pp. 22-27). 7. Felipe IVConde Duque de Olivares 8. Tenga V. M. por el negocio ms importante de su Monarqua, el hacerse Rey de Espaa; quiero decir, Seor, que no se contente V. M. con ser Rey de Portugal, de Aragn, de Valencia, Conde de Barcelona sino que trabaje y piense con consejo mudado y secreto, por reducir 'estos reinos de que se compone Espaa, al estilo y leyes de Castilla sin ninguna diferencia, que si V. M. lo alcanza ser el Prncipe ms poderoso del mundo. ... conociendo que la divisin presente de leyes y fueros enflaquece su poder y le estorba conseguir fin tan justo y glorioso, y tan al servicio de nuestro seor / extender la Religin Cristiana /, y conociendo que los fueros y prerrogativas particulares que no tocan en el punto de la justicia ( que sa en todas partes es una y se ha de guardar ) reciben alteracin por la diversidad de los tiempos y por mayores conveniencias se alteran cada da y los mismos naturales lo pueden hacer en sus cortes, ( . ) se procure el remedio por los caminos que se pueda, honestando los pretextos por excusar el escndalo, aunque en negocio tan grande se pudiera atropellar por este inconveniente, asegurando el principal ( ... ).El Gran Memorial del conde-duque de 1625: la unidad de los reinos 9. El Conde-Duque de Olivares, necesitado de dinero y de hombres, confiesa estar harto de los catalanes: Si las Constituciones embarazan, que lleve el diablo las Constituciones. En febrero de 1640, cuando ya hace un ao que la guerra ha llegado a Catalua, Olivares le escribe al virrey Santa Coloma: Catalua es una provincia que no hay rey en el mundo que tenga otra igual a ella... Si la acometen los enemigos, la ha de defender su rey sin obrar ellos de su parte lo que deben ni exponer su gente a los peligros. Ha de traer ejrcito de fuera, le ha de sustentar, ha de cobrar las plazas que se perdieren, y este ejrcito, ni echado el enemigo ni antes de echarle el tiempo que no se puede campear, no le ha de alojar la provincia... Que se ha de mirar si la constitucin dijo esto o aquello, y el usaje, cuando se trata de la suprema ley, que es la propia conservacin de la provincia 10. CORPUS DE SANGRE GUERRA DE LOS SEGADORES Sealbase entre todos los sediciosos uno de los segadores, hombre facineroso y terrible, al qual queriendo prender por haberle conocido un ministro inferior de la justicia . result de esta contienda ruido entre los dos: qued herido el segador, quien ya socorra gran parte de los suyos. Esforzbase ms y ms uno y otro partido, empero siempre ventajoso el de los segadores. Entonces algunos de los soldados de milicia que guardaban el palacio del Virey, tirron hcia el tumulto, dando todos mas ocasin que remedio. este tiempo rompan furiosamente en gritos: unos pedan venganzas, otros ms ambiciosas apellidaban la libertad de la patria: aqu se oia viva Catalua y los Catalanes: all otros clamaban: muera el mal gobierno de Felipe. resonron la primera vez estas clusulas en los recatados odos de los prudentes; . La duda, el espanto, el peligro, la confusin, toda era uno: para todo haba su accin, y en cada qual caban tan diferentes efectos... Todos aguardaban por instantes la muerte (el vulgo furioso pocas veces pra sino en sangre), muchos sin contener su enojo servan de pregon al furor de otros, este gritaba quando aquel hera, y este con las voces de aquel se enfureca de nuevo. Infamaban los Espaoles con enormsimos nombres, buscbanlos con ansia y cuidado, y el que descubra y mataba, ese era tenido por valiente, fiel y dichoso.[cita requerida]Francisco Manuel de Melo, escritor y cronista. 11. Catalua, triunfante, volver a ser rica y llena! Atrs esta gente tan ufana y tan soberbia! Buen golpe de hoz! Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! Buen golpe de hoz! Ahora es hora, segadores! Ahora es hora de estar alerta para cuando venga otro junio de templar las herramientas! Catalunya, triomfant, tornar a ser rica i plena! Endarrera aquesta gent tan ufana i tan superba!Bon cop de fal! Bon cop de fal, defensors de la terra! Bon cop de fal!Bon cop de fal! Bon cop de fal, defensors de la terra! Bon cop de fal!Que tremoli l'enemic en veient la nostra ensenya: com fem caure espigues d'or, quan conv seguem cadenes!Ara s hora, segadors! Ara s hora d'estar alerta! Per quan vingui un altre juny esmolem ben b les eines!Bon cop de fal! Bon cop de fal, defensors de la terra! Bon cop de fal!Himno de CataluaBuen golpe de hoz! Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! Buen golpe de hoz! Que tiemble el enemigo en ver nuestra ensea: como las espigas de oro, as caern las cadenas! Buen golpe de hoz! Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! Buen golpe de hoz! 12. Guerra de Portugal Carta de un Ministro al Rey Felipe IV "Dicen a Vuestra Magestad que Portugal no tiene dinero, no tiene navos, no tiene gente: traidores son los que lo dicen. Pues con qu nos tienen destruidos? Sin gente nos tienen tantas veces desbaratados; Vlgame Dios, que fuera con gente! Sin dinero lloramos nuestras ruinas, qu llorramos si tuvieran dinero? Seor: Portugal nos desbarat en Montijo [batalla de Montijo, 1644], nos destruy en Yelbes [batalla de Elvas, 1659], Luis Mndez de Haro [Valido de Felipe IV] huy dejando caballos, artillera, infantes y bagajes. Portugal en vora [batalla de Estremoz o de Ameixial, 1663] destruy la Flor de Espaa, lo mejor de Flandres, lo lucido de Miln, lo escogido de Npoles y lo granado de Extremadura. Vergonzosamente se retir S.A [El Prncipe D. Juan Jos de Austria, hijo de Felipe IV] dejando ocho millones que cost la empresa, ocho mil muertos, seis mil prisioneros, cuatro mil caballos, veinticuatro piezas de artillera, y lo ms lastimoso fue que, de ciento veinte ttulos y cabos, no escaparon sino cinco (...). Cada da espera Vuestra Magestad que se gane, y cada da sepa Vuestra Magestad que se pierde, y que es mucha la prdida de cada da." [Poco despus de estas palabras, tuvo lugar la derrota de Castelo Rodrigo en 1664, y la aplastante derrota de Villaviciosa o Montes Claros en 1665]. Comentario de un Ministro de Felipe IV, refirindose a la desastrosa campaa de 1663. 13. Tratado de Lisboa (1668) Fue un acuerdo de paz concertado entre Espaa y Portugal con la intermediacin de Inglaterra, mediante el cual se pona fin a la guerra de separacin de Portugal iniciada en 1640. Supuso el reconocimiento oficial por parte de Espaa de la independencia portuguesa de la corona espaola. Los principales puntos del acuerdo incluan: Cese en las hostilidades y compromiso de paz perpetua; Restitucin mutua de las plazas tomadas durante la guerra, devueltas al estado en que se encontraran antes de sta; Ceuta quedara excluida de este punto, pero Olivenza vuelve a Portugal. Libertad de circulacin y de comercio para los sbditos de ambos pases en el pas vecino; Amnista para los prisioneros tomados por ambos bandos durante la guerra; Restitucin a sus dueos originales de las propiedades tomadas durante la guerra; Portugal sera libre de formar alianzas con quien quisiera. 14. El Tratado de los Pirineos (o Paz de los Pirineos) fue firmado por las coronas de las monarquas espaola y francesa [representante espaol de Felipe IV, Luis de Haro, y el cardenal Mazarino en nombre de Luis XIV de Francia] el 7 de noviembre de 1659, en la Isla de los Faisanes (sobre el ro Bidasoa, en la frontera franco-espaola), para poner fin a un conflicto iniciado en 1635, durante la Guerra de los Treinta Aos.El Tratado qued plasmado en 124 artculos: Espaa entregaba a Francia el Roselln, el Conflent, el Vallespir y una parte de la Cerdanya, todos ellos territorios de la vertiente septentrional que las tropas francesas haban ocupado al acudir en apoyo de los sublevados catalanes contra Espaa en 1640. Se fijaba la cordillera pirenaica como frontera entre ambas monarquas, aunque se dejaba su definicin para futuras negociaciones que quedaran plasmadas en tratados especficos derivados del principal. Pero pese al nombre con el que ha pasado a la historia, el Tratado no fue ni mucho menos un acuerdo secundario ni local. Espaa entreg adems a Francia el condado de Artois y varias plazas fuertes en Flandes, Hainaut y Luxemburgo, lo que origin sustanciales cambios en el mapa de fuerzas europeo.