juan c. varetto

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  • La Reforma Religiosa del Siglo XVI

    LA REFORMA RELIGIOSA DEL SIGLO XVI

    SEGUNDO TOMO DE LA MARCHA DEL CRISTIANISMO

    JUAN VARETTO

    1938

    INDICE Dos Palabras

    Captulo Primero Los Precursores De La Reforma

    Causas Que Motivaron La Protesta. Juan Wicliffe Juan Huss Jernimo De Praga La Guerra De Los Husitas Jernimo Savonarola

    Captulo Segundo La Reforma En Alemania

    Juventud De Lutero Lutero En Wittenberg La Venta De Las Indulgencias Enemigos Y Colaboradores Sus Primeros Escritos La Bula De Len X La Dieta De Worms Wartburgo Rebelin De Los Aldeanos Lutero ntimo La Dieta De Spira La Confesin De Ausburgo La ltima Etapa.

    Captulo Tercero La Reforma En Suiza.

    Infancia Y Juventud De Zwinglio Sus Primeros Trabajos Parroquiales - Zwinglio Al Frente De La Catedral De Zurich Marcha De La Reforma- La Conferencia De Marburgo El Desastre De Cappel.

  • LA MARCHA DEL CRISTIANISMO La Reforma Religiosa del Siglo XVI

    Captulo Cuarto

    La Reforma En Francia

    Santiago Lefevre Juan Leclerc Luis De Berquin Margarita De Orlens Guillermo Farel Juan Calvino El Caso De Miguel Servet Recrudecimiento De La Persecucin El Coloquio De Poissy Los Hugonotes La Noche De San Bartolom.

    Captulo Quinto La Reforma en Inglaterra y Escocia

    Introduccin del Nuevo Testamento Toms Bilney Guillermo Tyndale Enrique VIII Eduardo VI Una Legin De Mrtires Establecimiento Definitivo Del Protestantismo La Reforma En Escocia - Patricio Hamilton. Juan Knox.

    Captulo Sexto LA Reforma En Los Pases Bajos.

    El Evangelio En Los Pases Bajos - Los Edictos De Persecucin Felipe II en el Poder Levantamientos Populares Las Crueldades del Duque del Alba.

    Captulo Sptimo Los Anabaptistas

    Los Calumniados De La Historia Los Anabaptistas De Suiza Fieles Hasta La Muerte Exaltacin Y Fanatismo Los Exaltados De Munster Baltazar Hubmaier Los Hutterianos De Moravia Menno Simons.

    Captulo Octavo La Reforma En Italia

    El Evangelio En Venecia. El Obispo Vergerio. Anabaptistas Italianos. El Evangelio En Ferrara Y Luca. La Escuela De Juan Valds. Los Mrtires De Roma.

    Captulo Noveno La Reforma En Espaa.

    El Protomrtir De La Reforma En Espaa. Los Mrtires Evanglicos De Valladolid. Rodrigo Valer. La Congregacin De Sevilla. Una Navidad Siniestra. Reformistas Espaoles Fugitivos.

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  • LA MARCHA DEL CRISTIANISMO La Reforma Religiosa del Siglo XVI

    Captulo Primero

    LOS PRECURSORES DE LA REFORMA

    CAUSAS QUE MOTIVARON LA PROTESTA

    Entramos al siglo XV. La apostasa prevalece en todo el campo nominalmente cristiano. El clericalismo deja sentir su planta frrea sobre la cerviz de los pueblos. Ahogados en ros de sangre y consumidos por el fuego de mil hogueras, los valdenses y albigenses estn casi totalmente exterminados. Slo aqu y all se levanta de vez en cuando alguna voz heroica que pronto tiene que guardar silencio en las mazmorras inquisitoriales.

    El papado triunfa en toda la lnea. Reyes, prncipes y vasallos se someten incondicionalmente a su desptica autoridad, y ste no cesa de pregonar sus arrogantes y blasfemas pretensiones. Los papas logran ejercer una autoridad mundana nunca alcanzada por los ms afortunados emperadores y el colegio de cardenales que le rodea desempea las funciones del viejo senado romano. El paganismo ha resurgido escondindose bajo el nombre de cristiano. Todo conato de resistencia y aun la crtica ms leve tiene que ser expiada con la sangre del culpable, e Inocencio III declara, sin que nadie proteste, que el Seor le ha confiado no slo el gobierno de la iglesia sino el de todo el mundo. No menos arrogante se muestra el papa Bonifacio VIII cuando ofrece, como si fuesen suyas, las coronas reales de Roma y Constantinopla a un prncipe francs; declara feudos papales a Hungra, a Polonia, Escocia, y publica la bula Unam Sanctam en la que deca: "Declaramos que por la necesidad de la salvacin toda criatura humana est sujeta al papa de Roma".

    El papado no mostraba otra preocupacin que la de sostenerse en el poder temporal y aumentar la extensin territorial de su reino. Aprovechando su ascendiente sobre monarcas que vean en el papa a un verdadero representante de Cristo, se serva de la excomunin y del entredicho para la realizacin de sus fines polticos. Su historia se convierte en una larga e interminable serie de arreglos polticos, intrigas diplomticas, empresas militares, al frente de las cuales se colocan a veces los mismos pontfices, y de pactos que se quebrantan cuando dejan de llenar el fin que el papa tuvo al hacerlos firmar.

    Oigamos lo que respecto a la simona papal dice el historiador Dr. F. de Bezold en el tomo 21 de la Historia editada por Oncken: "Con mucho acierto se ha calificado p la curia romana de mquina gigantesca de hacer dinero; y la frase de que en Roma todo se adquira con dinero no era ninguna exageracin, porque entonces todo se compraba, desde la prebenda ms pequea hasta el capelo cardenalicio; desde el permiso de comer manteca de vaca en los das de ayuno hasta la absolucin de asesinatos e incestos. La curia esquilmaba a los obispos a fuerza de contribuciones onerossimas, y, al propio tiempo, desorganizaba e imposibilitaba la cura de almas en las dicesis, ya vendiendo sin escrpulos los cargos eclesisticos, ya por medio de los frailes mendicantes, que provistos de privilegios papeles suplantaban a su placer al clero parroquial en los pulpitos y confesonarios. Era un gobierno centralizador cuya mano se senta en todas partes, que no guardaba consideracin a nada ni a nadie, que no tena ms norma y objeto que su propio inters y que costaba carsimo a los pueblos".

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  • LA MARCHA DEL CRISTIANISMO La Reforma Religiosa del Siglo XVI

    La corrupcin en las esferas eclesisticas era espantosa. En la silla papal se sentaban

    monstruos como Alejandro VI, padre de la famosa cortesana Lucrecia Borgia. El da que fue coronado nombr a su hijo Csar, un joven de costumbres feroces y disolutas, arzobispo de Valencia y a la vez obispo de Pamplona. Las orgas que tenan lugar en el Vaticano igualaban a las de Calgula y los crmenes que se cometan rivalizaban con los de Nern.

    Los conventos de la capital eran verdaderos focos de corrupcin. Sobre la vida de los clrigos dice el historiador arriba citado: "La introduccin forzosa del celibato eclesistico tuvo la consecuencia que era de temerse, el amancebamiento del clero. Los sacerdotes, que pblicamente vivan con mancebas, pasaban tambin las noches jugando a los dados, bebiendo copiosamente y coronando todos estos excesos brutales con rias de las cuales resultaban con frecuencia muertos y heridos".

    Las Sagradas Escrituras que haban sido ledas y comentadas en todas las iglesias primitivas para instruccin de los fieles, haban cuido casi por completo en desuso. Toms Linacer que era un eclesistico erudito nunca haba visto un ejemplar del Nuevo Testamento. Cuando al fin de sus das se puso a leerlo qued tan sorprendido de su contenido que dijo: "O bien esto no es el Evangelio o nosotros no somos cristianos".

    Los eclesisticos ms instruidos lean la Vulgata, es decir la versin latina de la Biblia, pero los de inferior categora no lean nada. Tocante al pueblo, ni se pensaba en cosa tal como su lectura. Las versiones que algunos eruditos hicieron a las lenguas corrientes no llegaron jams a manos del pueblo, al que se le mantena en la ms completa ignorancia no slo de esa materia sino de todas las otras. Privado as del pan de la vida se alimentaba de ritos muertos, ridculas leyendas de santos, apariciones de vrgenes, y mil otras supersticiones.

    Pero no eran solamente abusos eclesisticos los que haba que corregir en el romanismo. La misma doctrina cristiana haba sido pervertida y mistificada. Se haban respetado creencias fundamentales, como la divinidad de Cristo y la inspiracin de las Escrituras, pero al lado de ellas florecan otras que lograban desvirtuarlas. Una multitud de mediadores viene a ocupar el lugar del nico mediador entre Dios y los hombres, y la confianza en el fuego del purgatorio reemplaza a la expiacin obrada por Cristo en la cruz. El culto en espritu y cu verdad proclamado por el divino Maestro junto al histrico pozo di; Jacob, fue sustituido por el grosero culto de las imgenes. El sacerdocio universal de los creyentes desapareci ante el avance atrevido de un sacerdotalismo contrario al espritu y a la letra del Nuevo Testamento.

    La gente piadosa que aun quedaba empez a preguntarse si esta institucin tan mundana, poda ser la verdadera iglesia fundada por Cristo.

    "Quin me diera, quin me diera haba escrito el abate de Clairvaux ver antes de morir, la iglesia tal como fue en sus primeros das!"

    Y este suspiro de aquel alma angustiada era el que lanzaban muchos hombres de sentimientos cristianos, verdaderos precursores de la Reforma que estallara en los albores del siglo XVI. Vamos a ocuparnos de algunos de ellos.

    JUAN WICLIFFE

    Juan Wicliffe fue el ms ilustre de los precursores del movimiento dominado a restaurar el cristianismo primitivo y con razn ha sido llamado "la estrella matutina de la Reforma".

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  • LA MARCHA DEL CRISTIANISMO La Reforma Religiosa del Siglo XVI

    Naci en Inglaterra el ao 1324. Estudi con mucho xito filosofa y teologa en la

    Universidad de Oxford. Se distingui pronto tanto por sus dotes intelectuales como por la independencia de su pensamiento. Grande era su celo por el estudio, por la prosperidad de la iglesia y por lodo lo que pudiese contribuir al bien de su pueblo.

    Su espritu sufra al ver la triste condicin moral y espiritual de la iglesia, y el estudio de las Profecas le trajo el convencimiento de que ya su haban cumplido las predicciones de u