jorge luis borges (1899-1986) · el autor de la semana: jorge luis borges-1-jorge luis borges...

of 61 /61
Jorge Luis Borges (1899-1986) El Autor de la Semana : Jorge Luis Borges Agosto 1999

Author: hoangque

Post on 20-Oct-2018

229 views

Category:

Documents


9 download

Embed Size (px)

TRANSCRIPT

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -1-

    Jorge Luis Borges(1899-1986)

    El Autor de la Semana : Jorge Luis BorgesAgosto 1999

    ROBERTO FABIAN LOPEZEDITADO POR "EDICIONES LA CUEVA"

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -2-

    El Autor de la Semana : Jorge Luis BorgesAgosto 1999

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -3-

    Borges, Jorge Luis(1899-1986)

    Escritor argentino cuyos desafiantes poemas y cuentos vanguardistas le consagraron comouna de las figuras prominentes de las literaturas latinoamericana y universal.

    Vida

    Nacido el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires, e hijo de un profesor, estudi en Ginebray vivi durante una breve temporada en Espaa relacionndose con los escritoresultrastas. En 1921 regres a Argentina, donde particip en la fundacin de variaspublicaciones literarias y filosficas como Prisma (1921-1922), Proa (1922-1926) yMartn Fierro en la que public espordicamente; escribi poesa lrica centrada en temashistricos de su pas, que qued recopilada en volmenes como Fervor de Buenos Aires(1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martn (1929). De esta poca datan susrelaciones con Ricardo Giraldes, Macedonio Fernndez, Alfonso Reyes y OliveiroGirondo.

    En la dcada de 1930, a causa de una herida en la cabeza, comenz a perder la visin hastaquedar completamente ciego. A pesar de ello, trabaj en la Biblioteca Nacional (1938-1947) y, ms tarde, lleg a convertirse en su director (1955-1973). Conoci a Adolfo BioyCasares y public con l Antologa de la literatura fantstica (1940). A partir de 1955 fueprofesor de Literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires. Durante esos aos, fueabandonando la poesa en favor de los relatos breves por los que ha pasado a la historia.Aunque es ms conocido por sus cuentos, se inici en la escritura con ensayos filosficosy literarios, algunos de los cuales se encuentran reunidos en Inquisiciones. La historiauniversal de la infamia (1935) es una coleccin de cuentos basados en criminales reales.En 1955 fue nombrado acadmico de su pas y en 1960 su obra era valoradauniversalmente como una de las ms originales de Amrica Latina. A partir de entonces sesuceden los premios y las consideraciones. En 1961 comparte el Premio Fomentor conSamuel Beckett, y en 1980 el Cervantes con Gerardo Diego. Muri en Ginebra, el 14 dejunio de 1986.

    Sus posturas polticas evolucionaron desde el izquierdismo juvenil al nacionalismo ydespus a un liberalismo escptico desde el que se opuso al fascismo y al peronismo. Fuecensurado por permanecer en Argentina durante las dictaduras militares de la dcada de1970, aunque jams apoy a la Junta militar. Con la restauracin democrtica en 1983 sevolvi ms escptico.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -4-

    Obra

    A lo largo de toda su produccin, Borges cre un mundo fantstico, metafsico y totalmentesubjetivo. Su obra, exigente con el lector y de no fcil comprensin, debido a la simbologapersonal del autor, ha despertado la admiracin de numerosos escritores y crticosliterarios de todo el mundo. Describiendo su produccin literaria, el propio autor escribi:No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de letras que reflejaen sus escritos su propia confusin y el respetado sistema de confusiones que llamamosfilosofa, en forma de literatura. Ficciones (1944) est considerado como un hito en elrelato corto y un ejemplo perfecto de la obra borgiana. Los cuentos son en realidad unasuerte de ensayo literario con un solo tema en el que el autor fantasea desde la subjetividadsobre temas, autores u obras; se trata pues de una ficcin presentada con la forma delcuento en el que las palabras son importantsimas por la falsificacin (ficcin) con queBorges trata los hechos reales. Cada uno de los cuentos de Ficciones est considerado porla crtica como una joya, una diminuta obra maestra. Adems, sucede que el libro presentauna estructura lineal que hace pensar al lector que el conjunto de los cuentos conducirna un final con sentido, cuando en realidad llevan a la nada absoluta. Otros librosimportantes del mismo gnero son El Aleph (1949) y El hacedor (1960).

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -5-

    Seleccin de Poesa

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -6-

    Poema de los dones

    Nadie rebaje a lgrima o reproche Esta declaracin de la maestra De Dios, que con magnfica irona Me dio a la vez los libros y la noche.

    De esta ciudad de libros hizo dueos A unos ojos sin luz, que slo pueden Leer en las bibliotecas de los sueos Los insensatos prrafos que ceden

    Las albas a su afn. En vano el da Les prodiga sus libros infinitos, Arduos como los arduos manuscritos Que perecieron en Alejandria.

    De hambre y de sed (narra una historia griega) Muere un rey entre fuentes y jardines; Yo fatigo sin rumbo los confines De esa alta y honda biblioteca ciega.

    Enciclopedias, atlas, el Oriente Y el Occidente, siglos, dinastas, Smbolos, cosmos y cosmogonas Brindan los muros, pero intilmente.

    Lento en mi sombra, la penumbra hueca Exploro con el bculo indeciso, Yo, que me figuraba el Paraso Bajo la especie de una biblioteca.

    Algo, que ciertamente no se nombra Con la palabra azar, rige estas cosas; Otro ya recibi en otras borrosas Tardes los muchos libros y la sombra.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -7-

    Al errar por las lentas galeras Suelo sentir con vago horror sagrado Que soy el otro, el muerto, que habr dado Los mismos pasos en los mismos das.

    Cul de los dos escribe este poema De un yo plural y de una sola sombra? Qu importa la palabra que me nombra si es indiviso y uno el anatema?

    Groussac o Borges, miro este querido Mundo que se deforma y que se apaga En una plida ceniza vaga Que se parece al sueo y al olvido.

    (De El Hacedor)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -8-

    El reloj de arena

    Est bien que se mida con la dura Sombra que una columna en el esto Arroja o con el agua de aquel ro En que Herclito vio nuestra locura

    El tiempo, ya que al tiempo y al destino Se parecen los dos: la imponderable Sombra diurna y el curso irrevocable Del agua que prosigue su camino.

    Est bien, pero el tiempo en los desiertos Otra substancia hall, suave y pesada, Que parece haber sido imaginada Para medir el tiempo de los muertos.

    Surge as el alegrico instrumento De los grabados de los diccionarios, La pieza que los grises anticuarios Relegarn al mundo ceniciento

    Del alfil desparejo, de la espada Inerme, del borroso telescopio, Del sndalo mordido por el opio Del polvo, del azar y de la nada.

    Quin no se ha demorado ante el severo Y ttrico instrumento que acompaa En la diestra del dios a la guadaa Y cuyas lneas repiti Durero?

    Por el pice abierto el cono inverso Deja caer la cautelosa arena, Oro gradual que se desprende y llena El cncavo cristal de su universo.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -9-

    Hay un agrado en observar la arcana Arena que resbala y que declina Y, a punto de caer, se arremolina Con una prisa que es del todo humana.

    La arena de los ciclos es la misma E infinita es la historia de la arena; As, bajo tus dichas o tu pena, La invulnerable eternidad se abisma.

    No se detiene nunca la cada Yo me desangro, no el cristal. El rito De decantar la arena es infinito Y con la arena se nos va la vida.

    En los minutos de la arena creo Sentir el tiempo csmico: la historia Que encierra en sus espejos la memoria O que ha disuelto el mgico Leteo.

    El pilar de humo y el pilar de fuego, Cartago y Roma y su apretada guerra, Simn Mago, los siete pies de tierra Que el rey sajn ofrece al rey noruego,

    Todo lo arrastra y pierde este incansable Hilo sutil de arena numerosa. No he de salvarme yo, fortuita cosa De tiempo, que es materia deleznable.

    (De El Hacedor)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -10-

    Los espejos

    Yo que sent el horror de los espejos No slo ante el cristal impenetrable Donde acaba y empieza, inhabitable, un imposible espacio de reflejos

    Sino ante el agua especular que imita El otro azul en su profundo cielo Que a veces raya el ilusorio vuelo Del ave inversa o que un temblor agita

    Y ante la superficie silenciosa Del bano sutil cuya tersura Repite como un sueo la blancura De un vago mrmol o una vaga rosa,

    Hoy, al cabo de tantos y perplejos Aos de errar bajo la varia luna, Me pregunto qu azar de la fortuna Hizo que yo temiera los espejos.

    Espejos de metal, enmascarado Espejo de caoba que en la bruma De su rojo crepsculo disfuma Ese rostro que mira y es mirado,

    Infinitos los veo, elementales Ejecutores de un antiguo pacto, Multiplicar el mundo como el acto Generativo, insomnes y fatales.

    Prolongan este vano mundo incierto En su vertiginosa telaraa; A veces en la tarde los empaa El hlito de un hombre que no ha muerto.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -11-

    Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro Paredes de la alcoba hay un espejo, Ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo Que arma en el alba un sigiloso teatro.

    Todo acontece y nada se recuerda En esos gabinetes cristalinos Donde, como fantsticos rabinos, Leemos los libros de derecha a izquierda.

    Claudio, rey de una tarde, rey soado, No sinti que era un sueo hasta aquel da En que un actor mim su felona Con arte silencioso, en un tablado.

    Que haya sueos es raro, que haya espejos, Que el usual y gastado repertorio De cada da incluya el ilusorio Orbe profundo que urden los reflejos.

    Dios (he dado en pensar) pone un empeo En toda esa inasible arquitectura Que edifica la luz con la tersura Del cristal y la sombra con el sueo.

    Dios ha creado las noches que se arman De sueos y las formas del espejo Para que el hombre sienta que es reflejo Y vanidad. Por eso nos alarman.

    (De El Hacedor)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -12-

    La luna

    Cuenta la historia que en aquel pasado Tiempo en que sucedieron tantas cosas Reales, imaginarias y dudosas, Un hombre concibi el desmesurado

    Proyecto de cifrar el universo En un libro y con mpetu infinito Erigi el alto y arduo manuscrito Y lim y declam el ltimo verso.

    Gracias iba a rendir a la fortuna Cuando al alzar los ojos vio un bruido Disco en el aire y comprendi, aturdido, Que se haba olvidado de la luna.

    La historia que he narrado aunque fingida, Bien puede figurar el maleficio De cuantos ejercemos el oficio De cambiar en palabras nuestra vida.

    Siempre se pierde lo esencial. Es una Ley de toda palabra sobre el numen. No la sabr eludir este resumen De mi largo comercio con la luna.

    No s dnde la vi por vez primera, Si en el cielo anterior de la doctrina Del griego o en la tarde que declina Sobre el patio del pozo y de la higuera.

    Segn se sabe, esta mudable vida Puede, entre tantas cosas, ser muy bella Y hubo as alguna tarde en que con ella Te miramos, oh luna compartida.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -13-

    Ms que las lunas de las noches puedo Recordar las del verso: la hechizada Dragon moon que da horror a la halada Y la luna sangrienta de Quevedo.

    De otra luna de sangre y de escarlata Habl Juan en su libro de feroces Prodigios y de jbilos atroces; Otras ms claras lunas hay de plata.

    Pitgoras con sangre (narra una Tradicin) escriba en un espejo Y los hombres lean el reflejo En aquel otro espejo que es la luna.

    De hierro hay una selva donde mora El alto lobo cuya extraa suerte Es derribar la luna y darle muerte Cuando enrojezca el mar la ltima aurora.

    (Esto el Norte proftico lo sabe Y tan bien que ese da los abiertos Mares del mundo infestar la nave Que se hace con las uas de los muertos.)

    Cuando, en Ginebra o Zrich, la fortuna Quiso que yo tambin fuera poeta, Me impuse. como todos, la secreta Obligacin de definir la luna.

    Con una suerte de estudiosa pena Agotaba modestas variaciones, Bajo el vivo temor de que Lugones Ya hubiera usado el mbar o la arena,

    De lejano marfil, de humo, de fra Nieve fueron las lunas que alumbraron Versos que ciertamente no lograron El arduo honor de la tipografa.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -14-

    Pensaba que el poeta es aquel hombre Que, como el rojo Adn del Paraso, Impone a cada cosa su preciso Y verdadero y no sabido nombre,

    Ariosto me ense que en la dudosa Luna moran los sueos, lo inasible, El tiempo que se pierde, lo posible O lo imposible, que es la misma cosa.

    De la Diana triforme Apolodoro Me dejo divisar la sombra mgica; Hugo me dio una hoz que era de oro, Y un irlands, su negra luna trgica.

    Y, mientras yo sondeaba aquella mina De las lunas de la mitologa, Ah estaba, a la vuelta de la esquina, La luna celestial de cada da

    S que entre todas las palabras, una Hay para recordarla o figurarla. El secreto, a mi ver, est en usarla Con humildad. Es la palabra luna.

    Ya no me atrevo a macular su pura Aparicin con una imagen vana; La veo indescifrable y cotidiana Y ms all de mi literatura.

    S que la luna o la palabra luna Es una letra que fue creada para La compleja escritura de esa rara Cosa que somos, numerosa y una.

    Es uno de los smbolos que al hombre Da el hado o el azar para que un da De exaltacin gloriosa o de agona Pueda escribir su verdadero nombre.

    (De El Hacedor)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -15-

    La lluvia

    Bruscamente la tarde se ha aclarado Porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cay. La lluvia es una cosa Que sin duda sucede en el pasado.

    Quien la oye caer ha recobrado El tiempo en que la suerte venturosa Le revel una flor llamada rosa Y el curioso color del colorado.

    Esta lluvia que ciega los cristales Alegrar en perdidos arrabales Las negras uvas de una parra en cierto

    Patio que ya no existe. La mojada Tarde me trae la voz, la voz deseada, De mi padre que vuelve y que no ha muerto.

    (De El Hacedor)

    Arte potica

    Mirar el ro hecho de tiempo y agua Y recordar que el tiempo es otro ro, Saber que nos perdemos como el ro Y que los rostros pasan como el agua.

    Sentir que la vigilia es otro sueo Que suea no soar y que la muerte Que teme nuestra carne es esa muerte De cada noche, que se llama sueo.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -16-

    Ver en el da o en el ao un smbolo De los das del hombre y de sus aos, Convertir el ultraje de los aos En una msica, un rumor y un smbolo,

    Ver en la muerte el sueo, en el ocaso Un triste oro, tal es la poesa Que es inmortal y pobre. La poesa Vuelve como la aurora y el ocaso.

    A veces en las tardes una cara Nos mira desde el fondo de un espejo; El arte debe ser como ese espejo Que nos revela nuestra propia cara.

    Cuentan que Ulises, harto de prodigios, Llor de amor al divisar su Itaca Verde y humilde. El arte es esa Itaca De verde eternidad, no de prodigios.

    Tambin es como el ro interminable Que pasa y queda y es cristal de un mismo Herclito inconstante, que es el mismo Y es otro, como el ro interminable.

    (De El Hacedor)

    A un poeta menor de la antologa

    Dnde est la memoria de los das que fueron tuyos en la tierra, y tejieron dicha y dolor y fueron para ti el universo?

    El ro numerable de los aos los ha perdido; eres una palabra en un ndice.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -17-

    Dieron a otros gloria interminable los dioses, inscripciones y exergos y monumentos y puntuales historiadores; de ti slo sabemos, oscuro amigo, que oste al ruiseor, una tarde.

    Entre los asfodelos de la sombra, tu vana sombra pensar que los dioses han sido avaros.

    Pero los das son una red de triviales miserias, y habr suerte mejor que la ceniza de que est hecho el olvido?

    Sobre otros arrojaron los dioses la inexorable luz de la gloria, que mira las entraas y enumera las grietas, de la gloria, que acaba por ajar la rosa que venera; contigo fueron ms piadosos, hermano.

    En el xtasis de un atardecer que no ser una noche, oyes la voz del ruiseor de Tecrito.

    (De El otro, el mismo)

    El Golem

    Si (como el griego afirma en el Cratilo) El nombre es arquetipo de la cosa, En las letras de rosa est la rosa Y todo el Nilo en la palabra Nilo.

    Y, hecho de consonantes y vocales, Habr un terrible Nombre, que la esencia Cifre de Dios y que la Omnipotencia Guarde en letras y slabas cabales.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -18-

    Adn y las estrellas lo supieron En el Jardn. La herrumbre del pecado (Dicen los cabalistas) lo ha borrado Y las generaciones lo perdieron.

    Los artificios y el candor del hombre No tienen fin. Sabemos que hubo un da En que el pueblo de Dios buscaba el Nombre En las vigilias de la judera.

    No a la manera de otras que una vaga Sombra insinan en la vaga historia, An est verde y viva la memoria De Jud Leon, que era rabino en Praga.

    Sediento de saber lo que Dios sabe, Jud Len se dio a permutaciones de letras y a complejas variaciones Y al fin pronunci el Nombre que es la Clave.

    La Puerta, el Eco, el Husped y el Palacio, Sobre un mueco que con torpes manos labr, para ensearle los arcanos De las Letras, del Tiempo y del Espacio.

    El simulacro alz los soolientos Prpados y vio formas y colores Que no entendi, perdidos en rumores Y ensay temerosos movimientos.

    Gradualmente se vio (como nosotros) Aprisionado en esta red sonora de Antes, Despus, Ayer, Mientras, Ahora, Derecha, Izquierda, Yo, T, Aquellos, Otros.

    (El cabalista que ofici de numen A la vasta criatura apod Golem; Estas verdades las refiere Scholem En un docto lugar de su volumen.)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -19-

    El rab le explicaba el universo Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga. Y logr, al cabo de aos, que el perverso Barriera bien o mal la sinagoga.

    Tal vez hubo un error en la grafa O en la articulacin del Sacro Nombre; A pesar de tan alta hechicera, No aprendi a hablar el aprendiz de hombre,

    Sus ojos, menos de hombre que de perro Y harto menos de perro que de cosa, Seguan al rab por la dudosa penumbra de las piezas del encierro.

    Algo anormal y tosco hubo en el Golem, Ya que a su paso el gato del rabino Se esconda. (Ese gato no est en Scholem Pero, a travs del tiempo, lo adivino.)

    Elevando a su Dios manos filiales, Las devociones de su Dios copiaba O, estpido y sonriente, se ahuecaba En cncavas zalemas orientales.

    El rab lo miraba con ternura Y con algn horror. Como (se dijo) Pude engendrar este penoso hijo Y la inaccin dej, que es la cordura?

    Por qu di en agregar a la infinita Serie un smbolo ms? Por qu a la vana Madeja que en lo eterno se devana, Di otra causa, otro efecto y otra cuita?

    En la hora de angustia y de luz vaga, En su Golem los ojos detena. Quin nos dir las cosas que senta Dios, al mirar a su rabino en Praga?

    1958 (De El otro, el mismo)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -20-

    Una rosa y Milton

    De las generaciones de las rosas Que en el fondo del tiempo se han perdido Quiero que una se salve del olvido, Una sin marca o signo entre las cosas Que fueron. El destino me depara Este don de nombrar por vez primera Esa flor silenciosa, la postrera Rosa que Milton acerc a su cara, Sin verla. Oh t bermeja o amarilla O blanca rosa de un jardn borrado, Deja mgicamente tu pasado Inmemorial y en este verso brilla, Oro, sangre o marfil o tenebrosa Como en sus manos, invisible rosa.

    (De El otro, el mismo)

    El despertar

    Entra la luz y asciendo torpemente De los sueos al sueo compartido Y las cosas recobran su debido Y esperado lugar y en el presente Converge abrumador y vasto el vago Ayer: las seculares migraciones Del pjaro y del hombre, las legiones Que el hierro destroz, Roma y Cartago. Vuelve tambin la cotidiana historia: Mi voz, mi rostro, mi temor, mi suerte. Ah, si aquel otro despertar, la muerte,

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -21-

    Me deparara un tiempo sin memoria De mi nombre y de todo lo que he sido! Ah, si en esa maana hubiera olvido!

    (De El otro, el mismo)

    Fragmento

    Una espada, Una espada de hierro forjada en el fro del alba. Una espada con runas Que nadie podr desor ni descifrar del todo, Una espada del Bltico que ser cantada en Nortumbria, Una espada que los poetas Igualarn al hielo y al fuego, Una espada que un rey dar a otro rey Y este rey a un sueo, Una espada que ser leal Hasta una hora que ya sabe el Destino, Una espada que iluminar la batalla.

    Una espada para la mano Que regir la hermosa batalla, el tejido de hombres, Una espada para la mano Que enrojecer los dientes del lobo Y el despiadado pico del cuervo, Una espada para la mano Que prodigar el oro rojo, Una espada para la mano Que dar muerte a la serpiente en su lecho de oro, Una espada para la mano Que ganar un reino y perder un reino, Una espada para la mano Que derribar la selva de lanzas. Una espada para la mano de Beowulf.

    (De El otro, el mismo)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -22-

    Edgar Allan Poe

    Pompas del mrmol, negra anatoma Que ultrajan los gusanos sepulcrales, Del triunfo de la muerte los glaciales Smbolos congreg. No los tema. Tema la otra sombra, la amorosa, Las comunes venturas de la gente; No lo ceg el metal resplandeciente Ni el mrmol sepulcral sino la rosa. Como del otro lado del espejo Se entreg solitario a su complejo Destino de inventor de pesadillas. Quiz, del otro lado de la muerte, Siga erigiendo solitario y fuerte Esplndidas y atroces maravillas.

    (De El otro, el mismo)

    Los enigmas

    Yo que soy el que ahora est cantando Ser maana el misterioso, el muerto, El morador de un mgico y desierto Orbe sin antes ni despus ni cundo. As afirma la mstica. Me creo Indigno del Infierno o de la Gloria, Pero nada predigo. Nuestra historia Cambia como las formas de Proteo. Qu errante laberinto, qu blancura Ciega de resplandor ser mi suerte, Cuando me entregue el fin de esta aventura

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -23-

    La curiosa experiencia de la muerte? Quiero beber su cristalino Olvido, Ser para siempre; pero no haber sido.

    (De El otro, el mismo)

    Al vino

    En el bronce de Homero resplandece tu nombre, Negro vino que alegras el corazn del hombre.

    Siglos de siglos hace que vas de mano en mano Desde el ritn del griego al cuerno del germano.

    En la aurora ya estabas. A las generaciones Les diste en el camino tu fuego y tus leones.

    Junto a aquel otro ro de noches y de das Corre el tuyo que aclaman amigos y alegras,

    Vino que como un ufrates patriarcal y profundo Vas fluyendo a lo largo de la historia del mundo.

    En tu cristal que vive nuestros ojos han visto Una roja metfora de la sangre de Cristo.

    En las arrebatadas estrofas del suf Eres la cimitarra, la rosa y el rub.

    Que otros en tu Leteo beban un triste olvido; Yo busco en ti las fiestas del fervor compartido.

    Ssamo con el cual antiguas noches abro Y en la dura tiniebla, ddiva y candelabro.

    Vino del mutuo amor o la roja pelea, Alguna vez te llamar. Que as sea.

    (De El otro, el mismo)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -24-

    Soneto del vino

    En qu reino, en qu siglo, bajo qu silenciosa Conjuncin de los astros, en qu secreto da Que el mrmol no ha salvado, surgi la valerosa Y singular idea de inventar la alegra? Con otoos de oro la inventaron. El vino Fluye rojo a lo largo de las generaciones Como el ro del tiempo y en el arduo camino Nos prodiga su msica, su fuego y sus leones. En la noche del jbilo o en la jornada adversa Exalta la alegra o mitiga el espanto Y el ditirambo nuevo que este da le canto Otrora lo cantaron el rabe y el persa. Vino, ensame el arte de ver mi propia historia Como si sta ya fuera ceniza en la memoria,

    (De El otro, el mismo)

    El alquimista

    Lento en el alba un joven que han gastado La larga reflexin y las avaras Vigilias considera ensimismado Los insomnes braseros y alquitaras.

    Sabe que el oro, ese Proteo, acecha Bajo cualquier azar, como el destino; Sabe que est en el polvo del camino, En el arco, en el brazo y en la flecha.

    En su oscura visin de un ser secreto Que se oculta en el astro y en el lodo,

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -25-

    Late aquel otro sueo de que todo Es agua, que vio Tales de Mileto.

    Otra visin habr; la de un eterno Dios cuya ubicua faz es cada cosa, Que explicar el geomtrico Spinoza En un libro ms arduo que el Averno...

    En los vastos confines orientales Del azul palidecen los planetas, El alquimista piensa en las secretas Leyes que unen planetas y metales.

    Y mientras cree tocar enardecido El oro aqul que matar la Muerte. Dios, que sabe de alquimia, lo convierte En polvo, en nadie, en nada y en olvido.

    (De El otro, el mismo)

    Otro poema de los dones

    Gracias quiero dar al divino Laberinto de los efectos y de las causas Por la diversidad de las criaturas Que forman este singular universo, Por la razn, que no cesar de soar Con un plano del laberinto, Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises, Por el amor, que nos deja ver a los otros Como los ve la divinidad, Por el firme diamante y el agua suelta, Por el lgebra, palacio de precisos cristales, Por las msticas monedas de Angel Silesio, Por Schopenhauer,

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -26-

    Que acaso descifr el universo, Por el fulgor del fuego Que ningn ser humano puede mirar sin un asombro antiguo, Por la caoba, el cedro y el sndalo, Por el pan y la sal, Por el misterio de la rosa Que prodiga color y que no lo ve, Por ciertas vsperas y das de 1955, Por los duros troperos que en la llanura Arrean los animales y el alba, Por la maana en Montevideo, Por el arte de la amistad, Por el ltimo da de Scrates, Por las palabras que en un crepsculo se dijeron De una cruz a otra cruz, Por aquel sueo del Islam que abarco Mil noches y una noche, Por aquel otro sueo del infierno, De la torre del fuego que purifica Y de las esferas gloriosas, Por Swedenborg, Que conversaba con los ngeles en las calles de Londres, Por los ros secretos e inmemoriales Que convergen en m, Por el idioma que, hace siglos, habl en Nortumbria, Por la espada y el arpa de los sajones, Por el mar, que es un desierto resplandeciente Y una cifra de cosas que no sabemos Y un epitafio de los vikings, Por la msica verbal de Inglaterra, Por la msica verbal de Alemania, Por el oro, que relumbra en los versos, Por el pico invierno, Por el nombre de un libro que no he ledo: Gesta Dei per Francos, Por Verlaine, inocente como los pjaros, Por el prisma de cristal y la pesa de bronce, Por las rayas del tigre, Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan, Por la maana en Texas,

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -27-

    Por aquel sevillano que redact la Epstola Moral Y cuyo nombre, como l hubiera preferido, ignoramos, Por Sneca y Lucano, de Crdoba, Que antes del espaol escribieron Toda la literatura espaola, Por el geomtrico y bizarro ajedrez, Por la tortuga de Zenn y el mapa de Royce, Por el olor medicinal de los eucaliptos, Por el lenguaje, que puede simular la sabidura, Por el olvido, que anula o modifica el pasado, Por la costumbre, Que nos repite y nos confirma como un espejo, Por la maana, que nos depara la ilusin de un principio, Por la noche, su tiniebla y su astronoma. Por el valor y la felicidad de los otros, Por la patria, sentida en los jazmines O en una vieja espada, Por Whitman y Francisco de Ass, que ya escribieron el poema, Por el hecho de que el poema es inagotable Y se confunde con la suma de las criaturas Y no llegar jams al ltimo verso Y vara segn los hombres, Por Frances Haslam, que pidi perdn a sus hijos Por morir tan despacio, Por los minutos que preceden al sueo, Por el sueo y la muerte, Esos dos tesoros ocultos, Por los ntimos dones que no enumero, Por la msica, misteriosa forma del tiempo.

    (De El otro, el mismo)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -28-

    Oda escrita en 1966

    Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete Que, alto en el alba de una plaza desierta, Rige un corcel de bronce por el tiempo, Ni los otros que miran desde el mrmol, Ni los que prodigaron su blica ceniza Por los campos de Amrica O dejaron un verso o una hazaa O la memoria de una vida cabal En el justo ejercicio de los das. Nadie es la patria. Ni siquiera los smbolos.

    Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo Cargado de batallas, de espadas y de xodos Y de la lenta poblacin de regiones Que lindan con la aurora y el ocaso, Y de rostros que van envejeciendo En los espejos que se empaan Y de sufridas agonas annimas Que duran hasta el alba Y de la telaraa de la lluvia Sobre negros jardines.

    La patria, amigos, es un acto perpetuo Como el perpetuo mundo. (Si el Eterno Espectador dejara de soarnos Un solo instante, nos fulminara, Blanco y brusco relmpago, Su olvido.) Nadie es la patria, pero todos debemos Ser dignos del antiguo juramento Que prestaron aquellos caballeros De ser lo que ignoraban, argentinos, De ser lo que seran por el hecho De haber jurado en esa vieja casa. Somos el porvenir de esos varones, La justificacin de aquellos muertos; Nuestro deber es la gloriosa carga

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -29-

    Que a nuestra sombra legan esas sombras Que debemos salvar. Nadie es la patria, pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, Ese lmpido fuego misterioso.

    (De El otro, el mismo)

    El sueo

    Si el sueo fuera (como dicen) una Tregua, un puro reposo de la mente, Por qu, si te despiertan bruscamente, Sientes que te han robado una fortuna? Por qu es tan triste madrugar? La hora Nos despoja de un don inconcebible, Tan ntimo que slo es traducible En un sopor que la vigilia dora De sueos, que bien pueden ser reflejos Truncos de los tesoros de la sombra, De un orbe intemporal que no se nombra Y que el da deforma en sus espejos. Quien sers esta noche en el oscuro Sueo, del otro lado de su muro?

    (De El otro, el mismo)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -30-

    El mar

    Antes que el sueo (o el terror) tejiera Mitologas y cosmogonas, Antes que el tiempo se acuara en das, El mar, el siempre mar, ya estaba y era. Quin es el mar? Quin es aquel violento Y antiguo ser que roe los pilares De la tierra y es uno y muchos mares Y abismo y resplandor y azar y viento? Quien lo mira lo ve por vez primera,

    Siempre. Con el asombro que las cosas Elementales dejan, las hermosas Tardes, la luna, el fuego de una hoguera. Quin es el mar, quin soy? Lo sabr el da Ulterior que sucede a la agona.

    (De El otro, el mismo)

    Milonga de dos hermanos

    Traiga cuentos la guitarra De cuando el fierro brillaba, Cuentos de truco y de taba, De cuadreras y de copas, Cuentos de la Costa Brava Y el Camino de las Tropas.

    Venga una historia de ayer Que apreciarn los ms lerdos; El destino no hace acuerdos Y nadie se lo reproche Ya estoy viendo que esta noche Vienen del Sur los recuerdos,

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -31-

    Velay, seores, la historia De los hermanos Iberra, Hombres de amor y de guerra Y en el peligro primeros, La flor de los cuchilleros Y ahora los tapa la tierra.

    Suelen al hombre perder La soberbia o la codicia; Tambin el coraje envicia A quien le da noche y da El que era menor deba Ms muertes a la justicia.

    Cuando Juan Iberra vio Que el menor lo aventajaba, La paciencia se le acaba Y le arm no s que lazo Le dio muerte de un balazo, All por la Costa Brava.

    Sin demora y sin apuro Lo fue tendiendo en la va Para que el tren lo pisara. El tren lo dej sin cara, Que es lo que el mayor quera.

    As de manera fiel Cont la historia hasta el fin; Es la historia de Can Que sigue matando a Abel.

    (De Para las seis cuerdas)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -32-

    Laberinto

    No habr nunca una puerta. Ests adentro Y el alczar abarca el universo Y no tiene ni anverso ni reverso Ni externo muro ni secreto centro. No esperes que el rigor de tu camino Que tercamente se bifurca en otro, Que tercamente se bifurca en otro, Tendr fin. Es de hierro tu destino Como tu juez. No aguardes la embestida Del toro que es un hombre y cuya extraa Forma plural da horror a la maraa De interminable piedra entretejida. No existe. Nada esperes. Ni siquiera En el negro crepsculo la fiera.

    (De Elogio de la sombra)

    El laberinto

    Zeus no podra desatar las redes de piedra que me cercan. He olvidado los hombres que antes fui; sigo el odiado camino de montonas paredes que es mi destino. Rectas galeras que se curvan en crculos secretos al cabo de los aos. Parapetos que ha agrietado la usura de los das. En el plido polvo he descifrado rastros que temo. El aire me ha trado en las cncavas tardes un bramido o el eco de un bramido desolado.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -33-

    S que en la sombra hay Otro, cuya suerte es fatigar las largas soledades que tejen y destejen este Hades y ansiar mi sangre y devorar mi muerte. Nos buscamos los dos. Ojal fuera ste el ltimo da de la espera.

    (De Elogio de la sombra)

    El guardin de los libros

    Ah estn los jardines, los templos y la justificacin de los templos, La recta msica y las rectas palabras, Los sesenta y cuatro hexagramas, Los ritos que son la nica sabidura Que otorga el Firmamento a los hombres, El decoro de aquel emperador Cuya serenidad fue reflejada por el mundo, su espejo, De suerte que los campos daban sus frutos Y los torrentes respetaban sus mrgenes, El unicornio herido que regresa para marcar el fin, Las secretas leyes eternas, El concierto del orbe; Esas cosas o su memoria estn en los libros Que custodio en la torre.

    Los trtaros vinieron del Norte En crinados potros pequeos; Aniquilaron los ejrcitos Que el Hijo del Cielo mand para castigar su impiedad, Erigieron pirmides de fuego y cortaron gargantas, Mataron al perverso y al justo, Mataron al esclavo encadenado que vigila la puerta, Usaron y olvidaron a las mujeres Y siguieron al Sur,

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -34-

    Inocentes como animales de presa, Crueles como cuchillos. En el alba dudosa El padre de mi padre salv los libros. Aqu estn en la torre donde yazgo, Recordando los das que fueron de otros, Los ajenos y antiguos.

    En mis ojos no hay das. Los anaqueles Estn muy altos y no los alcanzan mis aos. Leguas de polvo y sueo cercan la torre. A qu engaarme? La verdad es que nunca he sabido leer, Pero me consuelo pensando Que lo imaginado y lo pasado ya son lo mismo Para un hombre que ha sido Y que contempla lo que fue la ciudad Y ahora vuelve a ser el desierto. Qu me impide soar que alguna vez Descifr la sabidura Y dibuj con aplicada mano los smbolos? Mi nombre es Hsiang. Soy el que custodia los libros, Que acaso son los ltimos, Porque nada sabemos del Imperio Y del Hijo del Cielo. Ah estn en los altos anaqueles, Cercanos y lejanos a un tiempo, Secretos y visibles como los astros. Ah estn los jardines, los templos.

    (De Elogio de la sombra)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -35-

    Elogio de la sombra

    La vejez (tal es el nombre que los otros le dan) puede ser el tiempo de nuestra dicha. El animal ha muerto o casi ha muerto. Quedan el hombre y su alma. Vivo entre formas luminosas y vagas que no son an la tiniebla. Buenos Aires, que antes se desgarraba en arrabales hacia la llanura incesante, ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro, las borrosas calles del Once y las precarias casas viejas que an llamamos el Sur. Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas; Demcrito de Abdera se arranc los ojos para pensar; el tiempo ha sido mi Demcrito. Esta penumbra es lenta y no duele; fluye por un manso declive y se parece a la eternidad. Mis amigos no tienen cara, las mujeres son lo que fueron hace ya tantos aos, las esquinas pueden ser otras, no hay letras en las pginas de los libros. Todo esto debera atemorizarme, pero es una dulzura, un regreso. De las generaciones de los textos que hay en la tierra slo habr ledo unos pocos, los que sigo leyendo en la memoria, leyendo y transformando. Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte, convergen los caminos que me han trado a mi secreto centro. Esos caminos fueron ecos y pasos, mujeres, hombres, agonas, resurrecciones, das y noches,

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -36-

    entresueos y sueos, cada nfimo instante del ayer y de los ayeres del mundo, la firme espada del dans y la luna del persa, los actos de los muertos, el compartido amor, las palabras, Emerson y la nieve y tantas cosas. Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro, a mi lgebra y mi clave a mi espejo. Pronto sabr quin soy.

    (De Elogio de la sombra)

    Cosas

    El volumen cado que los otros Ocultan en la hondura del estante Y que los das y las noches cubren De lento polvo silencioso. El ancla De Sidn que los mares de Inglaterra Oprimen en su abismo ciego y blando. El espejo que no repite a nadie Cuando la casa se ha quedado sola. Las limaduras de ua que dejamos A lo largo del tiempo y del espacio. El polvo indescifrable que fue Shakespeare. Las modificaciones de la nube. La simtrica rosa momentnea Que el azar dio una vez a los ocultos Cristales del pueril calidoscopio. Los remos de Argos, la primera nave. Las pisadas de arena que la ola Soolienta y fatal borra en la playa. Los colores de Turner cuando apagan Las luces en la recta galera

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -37-

    Y no resuena un paso en la alta noche. El revs del prolijo mapamundi. La tenue telaraa en la pirmide. La piedra ciega y la curiosa mano. El sueo que he tenido antes del alba Y que olvid cuando clareaba el da. El principio y el fin de la epopeya De Finsburh, hoy unos contados versos De hierro, no gastado por los siglos. La letra inversa en el papel secante. La tortuga en el fondo del aljibe. Lo que no puede ser. El otro cuerno Del unicornio. El Ser que es Tres y es Uno. El disco triangular. El inasible Instante en que la flecha del eleata, Inmvil en el aire, da en el blanco. La flor entre las pginas de Bcquer. El pndulo que el tiempo ha detenido. El acero que Odn clav en el rbol. El texto de las no cortadas hojas. El eco de los cascos de la carga De Junn, que de algn eterno modo No ha cesado y es parte de la trama. La sombra de Sarmiento en las aceras. La voz que oy el pastor en la montaa. La osamenta blanqueando en el desierto. La bala que mat a Francisco Borges. El otro lado del tapiz. Las cosas Que nadie mira, salvo el Dios de Berkeley.

    (De El oro de los tigres)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -38-

    La pantera

    Tras los fuertes barrotes la pantera Repetir el montono camino Que es (pero no lo sabe) su destino De negra joya, aciaga y prisionera. Son miles las que pasan y son miles Las que vuelven, pero es una y eterna La pantera fatal que en su caverna Traza la recta que un eterno Aquiles Traza en el sueo que ha soado el griego. No sabe que hay praderas y montaas De ciervos cuyas trmulas entraas Deleitaran su apetito ciego. En vano es vario el orbe. La jornada Que cumple cada cual ya fue fijada.

    (De El oro de los tigres)

    El mar

    El mar. El joven mar. El mar de Ulises Y el de aquel otro Ulises que la gente Del Islam apod famosamente Es-Sindibad del Mar. El mar de grises Olas de Erico el Rojo, alto en su proa. Y el de aquel caballero que escriba A la vez la epopeya y la elega De su patria, en la cinaga de Goa. El mar de Trafalgar. El que Inglaterra Cant a lo largo de su larga historia, El arduo mar que ensangrent de gloria En el diario ejercicio de la guerra. El incesante mar que en la serena Maana surca la infinita arena.

    (De El oro de los tigres)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -39-

    Al coyote

    Durante siglos la infinita arena De los muchos desiertos ha sufrido Tus pasos numerosos y tu aullido De gris chacal o de insaciada hiena. Durante siglos? Miento. Esa furtiva Substancia, el tiempo, no te alcanza, lobo; Tuyo es el puro ser, tuyo el arrobo, Nuestra, la torpe vida sucesiva. Fuiste un ladrido casi imaginario En el confn de arena de Arizona Donde todo es confn, donde se encona Tu perdido ladrido solitario. Smbolo de una noche que fue ma, Sea tu vago espejo esta elega.

    (De El oro de los tigres)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -40-

    El oro de los tigres

    Hasta la hora del ocaso amarillo Cuntas veces habr mirado Al poderoso tigre de Bengala Ir y venir por el predestinado camino Detrs de los barrotes de hierro, Sin sospechar que eran su crcel. Despus vendran otros tigres, El tigre de fuego de Blake; Despus vendran otros oros, El metal amoroso que era Zeus, El anillo que cada nueve noches * Engendra nueve anillos y stos, nueve, Y no hay un fin. Con los aos fueron dejndome Los otros hermosos colores Y ahora slo me quedan La vaga luz, la inextricable sombra Y el oro del principio. Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores Del mito y de la pica, Oh un oro ms precioso, tu cabello Que ansan estas manos.

    East Lansing, 1972.

    (De El oro de los tigres)

    * Para el anillo de las nueve noches, el curioso lector puede interrogar el captulo 49 de laEdda Menor. El nombre del anillo era Draupnir. (Nota de Borges.)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -41-

    Seleccin de Narrativa

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -42-

    La Biblioteca de Babel

    By this art you may contemplate the variationof the 23letters...The Anatomy of Melancholy, part. 2, sect. II, mem. IV.

    El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un nmero indefinido, y talvez infinito, de galeras hexagonales, con vastos pozos de ventilacin en el medio,cercados por barandas bajsimas. Desde cualquier hexgono se ven los pisos inferioresy superiores: interminablemente. La distribucin de las galeras es invariable. Veinteanaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; sualtura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de lascaras libres da a un angosto zagun, que desemboca en otra galera, idntica a laprimera y a todas. A izquirda y a derecha del zagun hay dos gabinetes minsculos.Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ah pasa laescalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zagun hay un espejo,que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que laBiblioteca no es infinita (si lo fuera realmente a qu esa duplicacin ilusoria?); yoprefiero soar que las superficies bruidas figuran y prometen el infinito... La luzprocede de unas frutas esfricas que llevan el nombre de lmparas. Hay dos en cadahexgono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.

    Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud; he peregrinadoen busca de un libro, acaso del catlogo de catlogos; ahora que mis ojos casi nopueden descifrar lo que escribo, me preparo a morir a unas pocas leguas del hexgonoen que nac. Muerto, no faltarn manos piadosas que me tiren por la baranda; misepultura ser el aire insondable; mi cuerpo se hundir largamente y se corromper ydisolver en el viento engendrado por la cada, que es infinita. Yo afirmo que laBiblioteca es interminable. Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son unaforma necesaria del espacio absoluto o, por lo menos, de nuestra intuicin del espacio.Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal. (Los msticospretenden que el xtasis les revela una cmara circular con un gran libro circular delomo continuo, que da toda la vuelta de las paredes; pero su testimonio es sospechoso;sus palabras, oscuras. Ese libro cclico es Dios.) Bsteme, por ahora, repetir eldictamen clsico: La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquierhexgono, cuya circunferencia es inaccesible.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -43-

    A cada uno de los muros de cada hexgono corresponden cinco anaqueles; cadaanaquel encierra treinta y dos libros de formato uniforme; cada libro es decuatrocientas diez pginas; cada pgina, de cuarenta renglones; cada rengln, de unasochenta letras de color negro. Tambin hay letras en el dorso de cada libro; esas letrasno indican o prefiguran lo que dirn las pginas. S que esa inconexin, alguna vez,pareci misteriosa. Antes de resumir la solucin (cuyo descubrimiento, a pesar de sustrgicas proyecciones, es quiz el hecho capital de la historia) quiero rememoraralgunos axiomas.

    El primero: La Biblioteca existe ab aeterno. De esa verdad cuyo colorario inmediatoes la eternidad futura del mundo, ninguna mente razonable puede dudar. El hombre,el imperfecto bibliotecario, puede ser obra del azar o de los demiurgos malvolos; eluniverso, con su elegante dotacin de anaqueles, de tomos enigmticos, deinfatigables escaleras para el viajero y de letrinas para el bibliotecario sentado, slopuede ser obra de un dios. Para percibir la distancia que hay entre lo divino y lohumano, basta comparar estos rudos smbolos trmulos que mi falible mano garabateaen la tapa de un libro, con las letras orgnicas del interior: puntuales, delicadas,negrsimas, inimitablemente simtricas.

    El segundo: El nmero de smbolos ortogrficos es veinticinco.(1) Esa comprobacinpermiti, hace trescientos aos, formular una teora general de la Biblioteca y resolversatisfactoriamente el problema que ninguna conjetura haba descifrado: la naturalezainforme y catica de casi todos los libros. Uno, que mi padre vio en un hexgono delcircuito quince noventa y cuatro, constaba de las letras MCV perversamente repetidasdesde el rengln primero hasta el ltimo. Otro (muy consultado en esta zona) es unmero laberinto de letras, pero la pgina penltima dice Oh tiempo tus pirmides. Yase sabe: por una lnea razonable o una recta noticia hay leguas de insensatascacofonas, de frragos verbales y de incoherencias. (Yo s de una regin cerril cuyosbibliotecarios repudian la supersticiosa y vana costumbre de buscar sentido en loslibros y la equiparan a la de buscarlo en los sueos o en las lneas caticas de la mano...Admiten que los inventores de la escritura imitaron los veinticinco smbolos naturales,pero sostienen que esa aplicacin es casual y que los libros nada significan en s. Esedictamen, ya veremos no es del todo falaz.)

    1 El manuscrito original no contiene guarismos o maysculas. La puntuacin ha sido limitada a la comay al punto. Esos dos signos, el espacio y las veintids letras del alfabeto son los veinticinco smbolossuficientes que enumera el desconocido. (Nota del Editor.)

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -44-

    Durante mucho tiempo se crey que esos libros impenetrables correspondan alenguas pretritas o remotas. Es verdad que los hombres ms antiguos, los primerosbibliotecarios, usaban un lenguaje asaz diferente del que hablamos ahora; es verdadque unas millas a la derecha la lengua es dialectal y que noventa pisos ms arriba, esincomprensible. Todo eso, lo repito, es verdad, pero cuatrocientas diez pginas deinalterables M C V no pueden corresponder a ningn idioma, por dialectal orudimentario que sea. Algunos insinuaron que cada letra podia influir en lasubsiguiente y que el valor de MCV en la tercera lnea de la pgina 71 no era el quepuede tener la misma serie en otra posicin de otra pgina, pero esa vaga tesis noprosper. Otros pensaron en criptografas; universalmente esa conjetura ha sidoaceptada, aunque no en el sentido en que la formularon sus inventores.

    Hace quinientos aos, el jefe de un hexgono superior (2) dio con un libro tan confusocomo los otros, pero que tena casi dos hojas de lneas homogneas. Mostr su hallazgoa un descifrador ambulante, que le dijo que estaban redactadas en portugus; otros ledijeron que en yiddish. Antes de un siglo pudo establecerse el idioma: un dialectosamoyedo-lituano del guaran, con inflexiones de rabe clsico. Tambin se descifrel contenido: nociones de anlisis combinatorio, ilustradas por ejemplos devariaciones con repeticin ilimitada. Esos ejemplos permitieron que un bibliotecariode genio descubriera la ley fundamental de la Biblioteca. Este pensador observ quetodos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, elpunto, la coma, las veintids letras del alfabeto. Tambin aleg un hecho que todos losviajeros han confirmado: No hay en la vasta Biblioteca, dos libros idnticos. De esaspremisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaquelesregistran todas las posibles combinaciones de los veintitantos smbolos ortogrficos(nmero, aunque vastsimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todoslos idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografas de losarcngeles, el catlogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catlogos falsos, lademostracin de la falacia de esos catlogos, la demostracin de la falacia del catlogoverdadero, el evangelio gnstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, elcomentario del comentario de ese evangelio, la relacin verdica de tu muerte, laversin de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos loslibros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribi) sobre la mitologa de lossajones, los libros perdidos de Tcito.

    2 Antes, por cada tres hexgonos haba un hombre. El suicidio y las enfermedades pulmonares handestruido esa proporcin. Memoria de indecible melancola: a veces he viajado muchas noches porcorredores y escaleras pulidas sin hallar un solo bibliotecario.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -45-

    Cuando se proclam que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresinfue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron seores de un tesorointacto y secreto. No haba problema personal o mundial cuya elocuente solucin noexistiera: en algn hexgono. El universo estaba justificado, el universo bruscamenteusurp las dimensiones ilimitadas de la esperanza. En aquel tiempo se habl mucho delas Vindicaciones: libros de apologa y de profeca, que para siempre vindicaban losactos de cada hombre del universo y guardaban arcanos prodigiosos para su porvenir.Miles de codiciosos abandonaron el dulce hexgono natal y se lanzaron escalerasarriba, urgidos por el vano propsito de encontrar su Vindicacin. Esos peregrinosdisputaban en los corredores estrechos, proferan oscuras maldiciones, seestrangulaban en las escaleras divinas, arrojaban los libros engaosos al fondo de lostneles, moran despeados por los hombres de regiones remotas. Otros seenloquecieron... Las Vindicaciones existen (yo he visto dos que se refieren a personasdel porvenir, a personas acaso no imaginarias) pero los buscadores no recordaban quela posibilidad de que un hombre encuentre la suya, o alguna prfida variacin de lasuya, es computable en cero.

    Tambin se esper entonces la aclaracin de los misterios bsicos de la humanidad: elorigen de la Biblioteca y del tiempo. Es verosmil que esos graves misterios puedanexplicarse en palabras: si no basta el lenguaje de los filsofos, la multiformeBiblioteca habr producido el idioma inaudito que se requiere y los vocabularios ygramticas de ese idioma. Hace ya cuatro siglos que los hombres fatigan loshexgonos... Hay buscadores oficiales, inquisidores. Yo los he visto en el desempeode su funcin: llegan siempre rendidos; hablan de una escalera sin peldaos que casilos mat; hablan de galeras y de escaleras con el bibliotecario; alguna vez, toman ellibro ms cercano y lo hojean, en busca de palabras infames. Visiblemente, nadieespera descubrir nada.

    A la desaforada esperanza, sucedi, como es natural, una depresin excesiva. Lacertidumbre de que algn anaquel en algn hexgono encerraba libros preciosos y deque esos libros preciosos eran inaccesibles, pareci casi intolerable. Una sectablasfema sugiri que cesaran las buscas y que todos los hombres barajaran letras ysmbolos, hasta construir, mediante un improbable don del azar, esos libros cannicos.Las autoridades se vieron obligadas a promulgar rdenes severas. La sectadesapareci, pero en mi niez he visto hombres viejos que largamente se ocultaban enlas letrinas, con unos discos de metal en un cubilete prohibido, y dbilmenteremedaban el divino desorden.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -46-

    Otros, inversamente, creyeron que lo primordial era eliminar las obras intiles.Invadan los hexgonos, exhiban credenciales no siempre falsas, hojeaban confastidio un volumen y condenaban anaqueles enteros: a su furor higinico, asctico, sedebe la insensata perdicin de millones de libros. Su nombre es execrado, pero quienesdeploran los tesoros que su frenes destruy, negligen dos hechos notorios. Uno: laBiblioteca es tan enorme que toda reduccin de origen humano resulta infinitesimal.Otro: cada ejemplar es nico, irreemplazable, pero (como la Biblioteca es total) haysiempre varios centenares de miles de facsmiles imperfectos: de obras que no difierensino por una letra o por una coma. Contra la opinin general, me atrevo a suponer quelas consecuencias de las depredaciones cometidas por los Purificadores, han sidoexageradas por el horror que esos fanticos provocaron. Los urga el delirio deconquistar los libros del Hexgono Carmes: libros de formato menor que losnaturales; omnipotentes, ilustrados y mgicos.

    Tambin sabemos de otra supersticin de aquel tiempo: la del Hombre del Libro. Enalgn anaquel de algn hexgono (razonaron los hombres) debe existir un libro que seala cifra y el compendio perfecto de todos los dems: algn bibliotecario lo ha recorridoy es anlogo a un dios. En el lenguaje de esta zona persisten an vestigios del culto deese funcionario remoto. Muchos peregrinaron en busca de l. Durante un siglofatigaron en vano los ms diversos rumbos. Cmo localizar el venerado hexgonosecreto que lo hospedaba? Alguien propuso un mtodo regresivo: Para localizar ellibro A, consultar previamente un libro B que indique el sitio de A; para localizar ellibro B, consultar previamente un libro C, y as hasta lo infinito... En aventuras de sas,he prodigado y consumido mis aos. No me parece nverosmil que en algn anaqueldel universo haya un libro total (3); ruego a los dioses ignorados que un hombreunosolo, aunque sea, hace miles de aos!lo haya examinado y ledo. Si el honor y lasabidura y la felicidad no son para m, que sean para otros. Que el cielo exista, aunquemi lugar sea el infierno. Que yo sea ultrajado y aniquilado, pero que en un instante, enun ser, Tu enorme Biblioteca se justifique.

    Afirman los impos que el disparate es normal en la Biblioteca y que lo razonable (yaun la humilde y pura coherencia) es una casi milagrosa excepcin. Hablan (lo s) dela Biblioteca febril, cuyos azarosos volmenes corren el incesante albur de cambiarse

    3 Lo repito: basta que un libro sea posible para que exista. Slo est excluido lo imposible. Porejemplo: ningn libro es tambien una escalera, aunque sin duda hay libros que discuten y niegan ydemuestran esa posibilidad y otros cuya estructura corresponde a la de una escalera.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -47-

    en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad quedelira. Esas palabras que no slo denuncian el desorden sino que lo ejemplificantambin, notoriamente prueban su gusto psimo y su desesperada ignorancia. Enefecto, la Biblioteca incluye todas las estructuras verbales, todas las variaciones quepermiten los veinticinco smbolos ortogrficos, pero no un solo disparate absoluto.Intil observar que el mejor volumen de los muchos hexgonos que administro setitula Trueno peinado, y otro El calambre de yeso y otro Axaxaxas ml. Esasproposiciones, a primera vista incoherentes, sin duda son capaces de una justificacincriptogrfica o alegrica; esa justificacin es verbal y, ex hypothesi, ya figura en laBiblioteca. No puedo combinar unos caracteres

    dhcmrlchtdj

    que la divina Biblioteca no haya previsto y que en alguna de sus lenguas secretas noencierren un terrible sentido. Nadie puede articular una slaba que no est llena deternuras y de temores; que no sea en alguno de esos lenguajes el nombre poderoso deun dios. Hablar es incurrir en tautologas. Esta epstola intil y palabrera ya existe enuno de los treinta volmenes de los cinco anaqueles de uno de los incontableshexgonosy tambin su refutacin. (Un nmero n de lenguajes posibles usa elmismo vocabulario; en algunos, el smbolo biblioteca admite la correcta definicinubicuo y perdurable sistema de galeras hexagonales, pero biblioteca es pan opirmide o cualquier otra cosa, y las siete palabras que la definen tienen otro valor. T,que me lees, ests seguro de entender mi lenguaje?).

    La escritura metdica me distrae de la presente condicin de los hombres. Lacertidumbre de que todo est escrito nos anula o nos afantasma. Yo conozco distritosen que los jvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las pginas, perono saben descifrar una sola letra. Las epidemias, las discordias herticas, lasperegrinaciones que inevitablemente degeneran en bandolerismo, han diezmado lapoblacin. Creo haber mencionado los suicidios, cada ao ms frecuentes. Quiz meengaen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humanala nica est porextinguirse y que la Biblioteca perdurar: iluminada, solitaria, infinita, perfectamenteinmvil, armada de volmenes preciosos, intil, incorruptible, secreta.

    Acabo de escribir infinita. No he interpolado ese adjetivo por una costumbre retrica;digo que no es ilgico pensar que el mundo es infinito. Quienes lo juzgan limitado,postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexgonos puedeninconcebiblemente cesarlo cual es absurdo. Quienes lo imaginan sin lmites,olvidan que los tiene el nmero posible de libros. Yo me atrevo a insinuar esta solucin

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -48-

    del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y peridica. Si un eterno viajero laatravesara en cualquier direccin, comprobara al cabo de los siglos que los mismosvolmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sera un orden: el Orden).Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza. (4)

    Mar del Plata, 1941

    (De El jardn de senderos que se bifurcan, 1941)

    4 Letizia AIvarez de Toledo ha observado que la vasta Biblioteca es intil; en rigor, bastara un solovolumen, de formato comn. impreso en cuerpo nueve o en cuerpo diez, que constara de un nmeroinfinito de hojas infinitamente delgadas. (Cavalieri a principios del siglo XVII, dijo que todo cuerposlido es la superposicin de un nmero infinito de planos.) El manejo de ese vademecum sedoso nosera cmodo: cada hoja aparente se desdoblara en otras anlogas; la inconcebible hoja central notendra revs.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -49-

    Las ruinas circulares

    And if he left off dreaming about you. . .Through the Looking-Glass, VI

    Nadie lo vio desembarcar en la unnime noche, nadie vio la canoa de bambsumindose en el fango sagrado, pero a los pocos das nadie ignoraba que el hombretaciturno vena del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que estn aguasarriba, en el flanco violento de la montaa, donde el idioma zend no est contaminadode griego y donde es infrecuente la lepra. Lo cierto es que el hombre gris bes el fango,repech la ribera sin apartar (probablemente, sin sentir) las cortaderas que ledilaceraban las carnes y se arrastr, mareado y ensangrentado, hasta el recinto circularque corona un tigre o caballo de piedra, que tuvo alguna vez el color del fuego y ahorael de la ceniza. Ese redondel es un templo que devoraron los incendios antiguos, quela selva paldica ha profanado y cuyo dios no recibe honor de los hombres. El forasterose tendi bajo el pedestal. Lo despert el sol alto. Comprob sin asombro que lasheridas haban cicatrizado; cerr los ojos plidos y durmi, no por flaqueza de la carnesino por determinacin de la voluntad. Saba que ese templo era el lugar que requerasu invencible propsito; saba que los rboles incesantes no haban logradoestrangular, ro abajo, las ruinas de otro templo propicio, tambin de diosesincendiados y muertos; saba que su inmediata obligacin era el sueo. Hacia lamedianoche lo despert el grito inconsolable de un pjaro. Rastros de pies descalzos,unos higos y un cntaro le advirtieron que los hombres de la regin haban espiado conrespeto su sueo y solicitaban su amparo o teman su magia. Sinti el fro del miedoy busc en la muralla dilapidada un nicho sepulcral y se tap con hojas desconocidas.El propsito que lo guiaba no era imposible, aunque s sobrenatural. Quera soar unhombre: quera soarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. Eseproyecto mgico haba agotado el espacio entero de su alma; si alguien le hubierapreguntado su propio nombre o cualquier rasgo de su vida anterior, no habra acertadoa responder. Le convena el templo inhabitado y despedazado, porque era un mnimode mundo visible; la cercana de los leadores tambin, porque stos se encargaban desubvenir a sus necesidades frugales. El arroz y las frutas de su tributo eran pbulosuficiente para su cuerpo, consagrado a la nica tarea de dormir y soar.

    Al principio, los sueos eran caticos; poco despus, fueron de naturaleza dialctica.El forastero se soaba en el centro de un anfiteatro circular que era de algn modo eltemplo incendiado: nubes de alumnos taciturnos fatigaban las gradas; las caras de losltimos pendan a muchos siglos de distancia y a una altura estelar, pero eran del todoprecisas. El hombre les dictaba lecciones de anatoma, de cosmografa, de magia: los

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -50-

    rostros escuchaban con ansiedad y procuraban responder con entendimiento, como siadivinaran la importancia de aquel examen, que redimira a uno de ellos de sucondicin de vana apariencia y lo interpolara en el mundo real. El hombre, en el sueoy en la vigilia, consideraba las respuestas de sus fantasmas, no se dejaba embaucar porlos impostores, adivinaba en ciertas perplejidades una inteligencia creciente. Buscabaun alma que mereciera participar en el universo.

    A las nueve o diez noches comprendi con alguna amargura que nada poda esperar deaquellos alumnos que aceptaban con pasividad su doctrina y si de aquellos quearriesgaban, a veces, una contradiccin razonable. Los primeros, aunque dignos deamor y de bueno afecto, no podan ascender a individuos; los ltimos preexistan unpoco ms. Una tarde (ahora tambin las tardes eran tributarias del sueo, ahora novelaba sino un par de horas en el amanecer) licenci para siempre el vasto colegioilusorio y se qued con un solo alumno. Era un muchacho taciturno, cetrino, dscoloa veces, de rasgos afilados que repetan los de su soador. No lo desconcert pormucho tiempo la brusca eliminacin de los condiscpulos; su progreso, al cabo de unaspocas lecciones particulares, pudo maravillar al maestro. Sin embargo, la catstrofesobrevino. El hombre, un da, emergi del sueo como de un desierto viscoso, mir lavana luz de la tarde que al pronto confundi con la aurora y comprendi que no habasoado. Toda esa noche y todo el da, la intolerable lucidez del insomnio se abaticontra l. Quiso explorar la selva, extenuarse; apenas alcanz entre la cicuta unasrachas de sueo dbil, veteadas fugazmente de visiones de tipo rudimental:inservibles. Quiso congregar el colegio y apenas hubo articulado unas breves palabrasde exhortacin, ste se deform, se borr. En la casi perpetua vigilia, lgrimas de irale quemaban los viejos ojos.

    Comprendi que el empeo de modelar la materia incoherente y vertiginosa de que secomponen los sueos es el ms arduo que puede acometer un varn, aunque penetretodos los enigmas del orden superior y del inferior: mucho ms arduo que tejer unacuerda de arena o que amonedar el viento sin cara. Comprendi que un fracaso inicialera inevitable. Jur olvidar la enorme alucinacin que lo haba desviado al principioy busc otro mtodo de trabajo Antes de ejercitarlo, dedic un mes a la reposicin delas fuerzas que haba malgastado el delirio. Abandon toda premeditacin de soar ycasi acto continuo logr dormir un trecho razonable del da. Las raras veces que sodurante ese perodo, no repar en los sueos. Para reanudar la tarea, esper que el discode la luna fuera perfecto. Luego, en la tarde, se purific en las aguas del ro, ador losdioses planetarios, pronunci las slabas lcitas de un nombre poderoso y durmi. Casiinmediatamente, so con un corazn que lata.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -51-

    Lo so activo, caluroso, secreto, del grandor de un puo cerrado, color granate en lapenumbra de un cuerpo humano aun sin cara ni sexo; con minucioso amor lo so,durante catorce lcidas noches. Cada noche, lo perciba con mayor evidencia. No lotocaba: se limitaba a atestiguarlo, a observarlo, tal vez a corregirlo con la mirada. Loperciba, lo viva, desde muchas distancias y muchos ngulos. La noche catorcena rozla arteria pulmonar con el ndice y luego todo el corazn, desde afuera y adentro. Elexamen lo satisfizo. Deliberadamente no so durante una noche: luego retom elcorazn, invoc el nombre de un planeta y emprendi la visin de otro de los rganosprincipales. Antes de un ao lleg al esqueleto, a los prpados. El pelo innumerable fuetal vez la tarea ms difcil. So un hombre ntegro, un mancebo, pero ste no seincorporaba ni hablaba ni poda abrir los ojos. Noche tras noche, el hombre lo soabadormido.

    En las cosmogonas gnsticas, los demiurgos amasan un rojo Adn que no lograponerse de pie; tan inhbil y rudo y elemental como ese Adn de polvo era el Adn desueo que las noches del mago haban fabricado. Una tarde, el hombre casi destruytoda su obra, pero se arrepinti. (Ms le hubiera valido destruirla.) Agotados los votosa los nmenes de la tierra y del ro, se arroj a los pies de la efigie que tal vez era untigre y tal vez un potro, e implor su desconocido socorro. Ese crepsculo, so con laestatua. La so viva, trmula: no era un atroz bastardo de tigre y potro, sino a la vezesas dos criaturas vehementes y tambin un toro, una rosa, una tempestad. Esemltiple dios le revel que su nombre terrenal era Fuego, que en ese templo circular(y en otros iguales) le haban rendido sacrificios y culto y que mgicamente animaraal fantasma soado, de suerte que todas las criaturas, excepto el Fuego mismo y elsoador, lo pensaran un hombre de carne y hueso. Le orden que una vez instruido enlos ritos, lo enviara al otro templo despedazado cuyas pirmides persisten aguasabajo, para que alguna voz lo glorificara en aquel edificio desierto. En el sueo delhombre que soaba, el soado se despert.

    El mago ejecut esas rdenes. Consagr un plazo (que finalmente abarc dos aos) adescubrirle los arcanos del universo y del culto del fuego. ntimamente, le dolaapartarse de l. Con el pretexto de la necesidad pedaggica, dilataba cada das lashoras dedicadas al sueo. Tambin rehizo el hombro derecho, acaso deficiente. Aveces, lo inquietaba una impresin de que ya todo eso haba acontecido. . . En general,sus das eran felices; al cerrar los ojos pensaba: Ahora estar con mi hijo. O, msraramente: El hijo que he engendrado me espera y no existir si no voy.

    Gradualmente, lo fue acostumbrando a la realidad. Una vez le orden queembanderara una cumbre lejana. Al otro da, flameaba la bandera en la cumbre.

  • Universidad de Chile - Facultad de Ciencias Sociales - 1999 Programa de Informtica

    El Autor de la Semana: Jorge Luis Borges -52-

    Ensay otros experimentos anlogos, cada vez ms audaces. Comprendi con ciertaamargura que su hijo estaba listo para nacery tal vez impaciente. Esa noche lo bespor primera vez y lo envi al otro templo cuyos despojos blanqueaban ro abajo, amuchas leguas de inextricable selva y de cinaga. Antes (para que no supiera nuncaque era un fantasma, para que se creyera un hombre como los otros) le infundi elolvido total de sus aos de aprendizaje.

    Su victoria y su paz quedaron empaadas de hasto. En los crepsculos de la tarde y delalba