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  • 1. 1

2. 2Agradecimientosuchas gracias a las transcriptoras, correctoras, revisora ydiseadora que participaron para hacer posible este proyecto.Y gracias a ti, que con tu lectura nos ayudas a seguir adelantecon esto.Disfruta la lectura!M 3. 3Sinopsisaniel es un nio de nueve aos que se ve obligado, por eltrabajo de sus padres, a mudarse de casa. El miedo a empezaren un colegio nuevo, a hacer nuevos amigos y a tener queacostumbrarse a una nueva vida se disipa completamente cuandoconoce a Nerea, una pequeaja cuyo mayor tesoro es poseer una casitaen un rbol. A pesar de que les separan tres aos comenzarn unaamistad pura y verdadera que entrelazar sus vidas para siempre.As empieza El jardn de atrs, una novela que realiza un recorrido a lolargo de los aos, a travs del cual el lector podr sentir, zambullirse yemocionarse con el paso desde la infancia hasta la edad adulta de susdos protagonistas.El primer da de colegio de ambos, las vacaciones, sus amistadesntimas (Alicia y Alberto), los encuentros y desengaos amorosos y unsinfn de relatos cotidianos que llevarn a conocer profundamentecules son los sentimientos que experimentan Daniel y Nerea en cadaetapa de sus vidas.D 4. 4Prlogouieres casarte conmigo?De repente todo pareci detenerse. La plazaentera se qued en silencio. Las personasque hacan corros dejaron de comentar loscotilleos del pueblo. Los nios que jugabanen la plaza dejaron de correr tras el baln o de saltar a la comba. Losancianos que se encontraban sentados en los bancos dejaron de lanzarmigas de pan. Hasta los pjaros que estaban all arremolinadosparecieron dejar de comer para observar la escena. Nada pareca podermoverse, como si un mago hubiera congelado el momento para podersaborearlo mucho mejor. El reloj del edificio del ayuntamiento fue elnico que se atrevi a romper el silencio para indicar que eranexactamente las ocho en punto de la tarde.Elvira no poda seguir reteniendo las lgrimasQ 5. 5Captulo 128 de abril de 1990staba a punto de caer la noche en un sbado de primavera quese haba hecho eterno. Chelo y Pedro miraban orgullosos sunueva casa. Despus de varios das de mudanza por fin habanconseguido acabar de colocar cada cosa en su sitio.Cuando eran jvenes y terminaron de estudiar, Pedro no tuvo msremedio que irse a una ciudad grande para buscar trabajo y Chelorenunci a todo por acompaarle. An as siempre haban tenido clarodnde queran estar y en el momento en el que Pedro recibi la ofertade traslado no dudaron en volver al pueblo donde se haban criado ydonde realmente estaba toda su vida. l haba conseguido unimportante puesto en el Ayuntamiento y ella no tendra problemas paraobtener una plaza de profesora en la escuela donde haba estudiado denia. Los dos se miraron sabiendo perfectamente que el otro tambinestaba recordando todo lo vivido aos atrs. Se sonrieron y seabrazaron sintindose ms felices de lo que lo haban sido en muchotiempo. Y as se quedaron un rato largo, plantados en medio del saln,abrazados, y orgullosos de su nuevo hogar.En el piso de arriba Daniel no lo tena tan claro. Sus padres le habancontado que all podra jugar libremente en la calle y eso le hacamuchsima ilusin. Sin embargo no le entusiasmaba demasiado habertenido que dejar a sus amigos y mucho menos tener que empezar en uncolegio nuevo. Mir alrededor. Su habitacin nueva era mucho msgrande que la antigua y eso le gustaba. Adems todos los muebles erannuevos y tena ms espacio para colocar sus juguetes y sus libros.Haca un rato que haba terminado ya de ordenar todo y, aunque lecostase un poco admitirlo, l tambin se senta muy orgulloso de sunueva habitacin. Sin duda lo que ms le gustaba era la ventanaabuhardillada. Cogi su silla, la acerc a la pared para subirse en ella yse asom por la ventana. Lo nico que alcanzaba a ver eran algunascasas y muchsimos arboles. Abri un poco la ventana y llen lospulmones de aire que entr por la rendija. Daniel se anim un pocopensando que tal vez, sera divertido vivir en aquel pueblo. Al fin y alcabo sus padres crecieron all y pareca que lo haba pasado muy bien.Con este pensamiento decidi finalmente bajar al saln para reunirsecon ellos. Adems era la hora de cenar y se mora de hambre.E 6. 6***Al da siguiente eran apenas las diez de la maana cuando Nereaentreabri ligeramente sus ojos azules y vio que la persiana dejabaentrar unos rayos de sol que iban a parar directamente a su pster deLa Sirenita. Desde la cocina, situada en el piso de abajo, llegabandiferentes sonidos seguramente amortiguados por una puerta cerrada.Nerea se restreg los ojos, se desperez y se levant de la cama con suspreciosos rizos rubios todos enredados. Se puso sus zapatillas rosas,cogi al Seor Cito, su ratn de peluche, y baj la escalera todavarestregndose los ojos. Cuando lleg a la cocina abri la puerta dedentro vio a sus padres, ambos ataviados con un delantal, moversemuy deprisa de un lado para otro partiendo verduras, batiendo huevosy fregando platos. Nerea se qued all un rato observndoles hasta quepor fin se dieron cuenta de su presencia.Anda, si la princesita de la casa se ha levantado! Joaqun cogi asu hija en brazos y le dio un beso. Buenos das!Elvira se acerc a ellos y tambin bes a la nia. Joaqun la solt enuna de las sillas que rodeaban la mesa y se dispuso a prepararle eldesayuno: un tazn de leche con cacao y unos cereales. Mientrasdesayunaba, Nerea no poda dejar de mirar a sus padres que parecaque eran incapaces de estarse quietos. Cuando hubo acabado se quedsentada un buen rato ms, observndoles sin decir ni hacer nada pormiedo a desconcentrarles. Nerea no entenda qu ocurra; nunca habavisto a sus padres tan agitados.Bueno, pues esto ya est. La tarta tiene que estar una hora en elhomo y despus meteremos el pollo sentenci Elvira, satisfecha con eltrabajo realizado, mientras Joaqun terminaba de fregar algunoscacharros.La mujer mir el reloj y vio que eran ya casi las once.Ser mejor que empecemos a arreglarnos dijo a la vez que coga aNerea en brazos para llevarla a la baera. Despus la ayud a vestirse yle recogi la melena en una coleta sujeta con un lacito azul.Un par de horas ms tarde son el timbre. Elvira, emocionada, casicorri a abrir la puerta. En el otro lado apareci una pareja que salud 7. 7efusivamente a los padres de Nerea. Ella, medio escondida detrs deJoaqun, se fij en el nio que los acompaaba. Era moreno e ibapeinado con la raya al lado. Tena los ojos oscuros y vesta un pantalncorto y una camiseta. Cuando Daniel vio que Nerea le miraba le sac lalengua, a lo que Nerea respondi poniendo morros.Joaqun se dio la vuelta y dio la mano a Nerea. Hizo que avanzara unpoco y se la present a la pareja, aunque ella no estaba muyconvencida de querer conocerlos.Mira hija, son unos amigos de mam y pap. Cuando ramospequeos jugbamos siempre juntos. Se llaman Chelo y Pedro.La pareja sonri a la nia que contest con un tmido hola y volvi aesconderse tras las piernas de su padre. Joaqun no pudo evitar rerse.Su hijo se llama Daniel. Tiene nueve aos aadi Elvira condulzura tratando de animar a su hija a salir de su escondite. Saba queNerea era bastante tmida con la gente a la que no conoca, pero unavez que coga confianza era una nia muy simptica.Un momento despus estaban los seis sentados en el saln. Los dosmatrimonios charlaban sin parar, recordando todas las aventuras quehaban vivido juntos antes de que Chelo y Pedro tuvieran que irse delpueblo. Rean, se ponan serios y volvan a rer a carcajadas. Osacordis de ese da que...? era la frase que ms repetan.Nerea estaba sentada en la alfombra jugando con el Seor Cito y Daniellea un cmic que se haba trado de casa escondido bajo la camiseta.Bueno, creo que va siendo hora de comer propuso Elvira al darsecuenta de lo tarde que se haba hecho.A todos les pareci muy buena idea y salieron al jardn para dar buenacuenta del pollo asado, las patatas y la ensalada. Durante la comida nose detuvieron las ancdotas y las risas. Tenan muchas cosas quecontarse y muchos momentos que rememorar. Nerea miraba a Danielde reojo mientras coma. l a veces la pillaba observndole y le sacabala lengua. Cuando acabaron de comerse la tarta, Chelo propuso aDaniel que fuera a jugar con Nerea.No pienso jugar con ella! Es muy pequea, solo tiene seis aos refunfu l.Yo no soy pequea! se defendi Nerea. 8. 8Elvira acarici el pelo de su hija y se le ocurri una idea:Por qu no le enseas tu casita del rbol?Tienes una casa en un rbol? pregunt Daniel bastanteinteresado.S, me la ha hecho mi pap respondi Nerea muy orgullosa.Daniel se levant de su silla y se acerc a donde estaba Nerea.Perdn por llamarte pequea. Me enseas la casa?Nerea se lo pens un poco pero enseguida asinti con la cabeza, selevant de la silla con el Seor Cito en la mano y ech a correr por eljardn seguida de Daniel.Cuando llegaron a la parte trasera de la casa, el nio se detuvo yexclam:Que guay!Ante sus ojos se encontraba un rbol con el tronco muy grueso y sobrel una pequea casita de madera. Nerea vio que Daniel tena la bocaabierta de par en par y sonri orgullosa. Le invit a entrar y, uno detrsde otro, subieron por la escalerilla que Joaqun haba construidopegada al tronco. Cuando llegaron arriba, Nerea descorri la cortinaque tapaba el hueco de la puerta y Daniel observ el interior. No lefaltaba ningn detalle. Tena dos pequeas ventanas a los lados y unams grande justo en frente de la puerta por la que podan verse lamontaa y las nubes blancas que corran ligeras por el cielo. Todasellas tenan sus correspondientes cortinas. En el centro de la casahaba una pequea mesa llena de tazas, platos y dems cacharros dejuguete. Incluso una pequea lamparita, que funcionaba con unahumilde instalacin elctrica, colgaba del techo. Esparcidos por el suelohaba varios cojines de colores. Nerea se sent en uno de ellos y empeza jugar con los cacharros. Sin duda, era la hora de tomar el t con elSeor Cito.Quieres tomar el t? pregunt distradamente a Daniel.No gracias, eso son juegos de nias pequeas. Prefiero leer un rato respondi l sentndose sobre un cojn y sacando su cmic.N