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Fanzine del proyecto y exposición fotográfica "Ich bin eine Ruine", del colectivo de Diego / Larred. "Ich bin eine Ruine" es es un recorrido documental a través de un tipo especial de ruinas urbanas: aquellas propiciadas por el abandono voluntario tras la guerra. Estas ruinas bélicas, depositarias de un resto-rastro, son exhibidas a través de diversos estratos, que permiten reflexionar arqueológicamente sobre una constante en la historia. De Belchite a Berlín se transita el espacio de un destino común, la fantasmagoría de un relato global, que es reconstruido desde un espacio que nos habla del paso del tiempo y de una experiencia que todo país conoce. Diseño y edición: Virginia de Diego Producción: IED Madrid

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  • 1Fanzine del proyecto Ich bin eine Ruinede Diego / Larred

  • ICH BIN EINE RUINEde Diego / LarredMadrid, 2012

    OrganizaIED Madrid y PHotoEspaa

    Direccin IED MadridRiccardo Marzullo

    Subdireccin IED MadridJos Piquero

    ComisarioPedro Medina

    Coordinacin y diseo expositivoJavier Alejandre y Julia Jorge

    Comunicacin IED MadridMarisa Santamara, Juana Muoz, Inma Flor y Elena Velasco

    GrficaVirginia de Diego

    AgradecimientosComunidad de Madrid, Creatividad IED, Logstica IED, Jess Abello, Henry Bouveil, Flavie Bromet, Andrea Cabrera, Dani e Ins, Milagros Gavin, Manuel Lizarriturri, lvaro Martino, Esa Martnez, Julin Morcillo, Luca Morcillo, Daniel Rojo y Chrystelle Touma.

    Todas las imgenes Virginia de Diego y Noem LarredTexto Pedro Medina

    ISBN: 978-84-940177-0-4Depsito Legal: M-18133-2012

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    Ich bin eine Ruine. El relato donde todas las ruinas son una sola Pedro Medina

    La emocin del viaje, la dispersin de los caminos, la sor-presa implcita en todo recorrido y la vivencia de una ruta de estratos cuyo denominador comn son ruinas blicas no reconstruidas. Ese era el punto de partida del proyecto Ich bin eine Ruine.Primera parada: Belchite. Respeto por la ruina, descu-brimiento de lo silenciado y tambin de voces que han pervivido ilustrando algunas de sus paredes an en pie: Pueblo viejo de Belchite ya no te rondan zagales. Ya no se oirn las jotas que cantaban nuestros padres. N.B..La Historia se conforma a travs de pequeas historias para ir descubriendo, ms all de la poderosa metfora del viaje como mecanismo para percibir la fugaz expe-riencia contempornea, el trazo de un discurso del que extraer una narracin concreta que logre vislumbrar la identidad por encima de la pura transitoriedad, la espa-cialidad y la temporalidad inestables. Porque lo impor-tante es la forma en la que se crea el argumento.Esta es una cuestin que ya encontramos en otro viaje, el que realizaron Carol Dunlop y Julio Cortzar, descrito en

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    Los autonautas de la cosmopista, que inicia con una cita de Osman Lins: Cmo narrar el viaje y describir el ro a lo largo del cual -otro ro- existe el viaje, de tal modo que resalte, en el texto, aquella fase ms recn-dita y duradera del evento, aquella donde el evento, sin comienzo ni fin, nos desafa, mvil e inmvil?.La respuesta a esta cuestin por parte del colectivo de Diego / Larred se halla en activar estrategias de archivo, pero no desde un supuesto y asptico cienti-fismo, sino siendo conscientes de la falta de neutrali-dad de cualquier documento, personalizando as una tradicin que descubren como un fenmeno comn en Europa y tras la que emerge una interpretacin de los hechos que se revela como posible y til instru-mento social.Al igual que Rilke, quien fue de Ronda a la Rusia de Tolstoi para trazar los lmites de una civilizacin, Eu-ropa, ahora se asume una nueva travesa para desafiar su otro: la frontera. De esta forma, se puede pensar en una misma historia por encima de lenguas o na-ciones, creando identidades, compartiendo momen-tos, aun si estos son de desastre. A esta narracin se entrega el proyecto fotogrfico de Virginia de Diego y Noem Larred entre Belchite y Berln, resultado de una beca de ayudas a la produccin de Artes Plsticas de la Comunidad de Madrid recibida en 2011.

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    Cul es entonces el hilo que nos permite construir la tra-ma de este relato? Es la experiencia de la ruina, ese espa-cio que nos habla del tiempo, de su paso, su degradacin, y que se va transformando desde las primeras notas para Ich bin eine Ruine en una historia que, estrato tras estrato, adopta como eje distintos espacios abandonados y cada uno de los elementos que se hallan desperdigados por ellos: la suela de un zapato, diversas puertas sin uso, ventanas ciegas..., pero que -como dira Benjamin- son vistos ahora bajo el fulgor que acompaa a toda ruina, el aura que las protege y que nos permite el camino a una vivencia ntima en todos los rastros encontrados por de Diego / Larred, sean objetos encontrados o fotografiados.Pero cmo podemos concebir la ruina como elemento de trabajo? Ya Foucault constat cmo los lugares del pas-ado se iban convirtiendo en documentos con el paso del tiempo, hablando de las huellas de una realidad en trans-formacin. Las miradas sobre estos rastros construyen un imaginario compartido que suele tener como coordena-das un lxico frecuente en el arte contemporneo de corte social: trauma, memoria, comunidad, violencia En este contexto, es difcil no recordar el tema lvina-siano de la huella, ese pasado que no ha sido presente, si bien la latencia que se encuentra en las huellas de este proyecto no es sino la presencia del trauma que toda me-

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    ga y que frecuentemente es enterrado. Ahora, en cambio, vuelve a ser actual, aunque para ser presente histrico.Como si del Wunderblock freudiano se tratara, ese modelo que le permiti al psicoanalista viens comprender en el proceso psquico lo consciente y lo inconsciente, la propia documentacin del hor-ror destructor de la guerra mostrada en Ich bin eine Ruine cobra sentido como memoria, donde acontece la escritura y la fotografa de una historia inquietante en la que se manifiestan numerosas heridas. La laten-cia de un efecto retardado y la huella nos conducen a un presente no constituido, que bien podramos entender como un tiempo recobrado a partir de los despojos de una civilizacin que no quiere reconocer-se en esos deshechos. Sin embargo, como afirmaba Derrida: hay que pensar la vida como huella antes de determinar el ser como presencia.

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    Una vez asumidas las ruinas que se acumulan como sedimentos de nuestro pasado, hay que reconocer este recorrido descrito por de Diego / Larred como una lectura que abarca en su estructura las ideas de

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    permanencia, sucesin y simultaneidad. As, quizs sea posible, por encima de cualquier cronologa, una justicia como acontecer de una piadosa restauracin, que no con-siste solo en volver a situar un lugar sobre el mapa, sino en pensar ms all de toda localidad.Su observacin genera una distancia palpable, fruto de una voluntad arqueolgica, que da lugar a que per-cibamos una constante en la historia a travs de estas ruinas blicas: todas son una y son producto de la misma insensatez. Ciudad tras ciudad, se visita el espacio de un destino comn, la fantasmagora de una narracin global, que es revisada desde un escenario que nos habla de una experiencia que todo pas conoce y que recuerda, no solo por su literalidad sino principalmente por su espritu, a aquel ngel de la Historia retratado por Benjamin en sus famosas Tesis de filosofa de la historia.Ha vuelto su rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de acontecimientos, l ve una nica catstrofe que acumula sin cesar ruinas y ms ruinas y se las vuelca a los pies. Querra demorarse, despertar a los muertos y componer el destrozo. Pero del Paraso sopla un vendaval que se le ha enredado en las alas y es tan fuerte que el ngel no puede ya cerrarlas. El vendaval le empuja imparable hacia el futuro al que l vuelve la espalda, mientras el cmulo de ruinas ante l crece hacia

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    el cielo. Ese vendaval es lo que nosotros llamamos progreso. Las palabras de Benjamin resuenan ahora, conscientes de que la ideologa del progreso tiene un lado tenebroso del que estas ruinas dan fiel testimo-nio.Es posible entonces algn tipo de enseanza? Kevin Lynch en su De qu tiempo es este lugar? anuncia un mismo fluir entre nuevo y viejo que mira hacia delante con alegra y sentido de la anticipacin. La ruina como escenario crtico de reflexin se percibe aqu como un fundamento capaz de generar nuevas propuestas, que no sucumbe a la frecuente mirada nostlgica, sino que, por el contrario, se erige como proyecto, indicador de un futuro que entiende otro tipo de cultura y que es motor de contemporanei-dad como advierten Luis Gil y Cristina Nieto en el catlogo de la exposicin Welcome to my Loft (2012).De esta forma, reivindicando el carcter construc-tivo de un relato basado en la ruina, an podemos mirar atrs, sabedores de que el buen viajero es el que vuelve para contar lo visto. Ser entonces cuando percibamos este territorio como propio, igual que Kennedy se sinti habitante de ese Berln en el que termina este periplo al gritar Ich bin ein Berliner.

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    No ms Alemania ao cero! No ms oprobio tras ningn muro! La ruina como primer ladrillo de un mundo an habitable, que deber considerar tica, poltica y poticamente el inestable contexto global, para poder crear un nuevo tiempo donde la representacin de la memoria histrica sea necesaria, pero desde una perspectiva donde la aparicin de un nuevo paradigma no conlleve la cancelacin del pasado.

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  • Listado de obras

    Pg. 3 Oradour sur-Glane #1, 2011

    Pg. 4 Corber dEbre #1, 2011

    Pg. 5 Belchite #1, 2011

    Pg. 6 Belchite #2, 2011

    Pg. 7 Corber dEbre #3, 2011

    Pg. 8 Berln #1, 2011

    Pg. 9 Corber dEbre #4, 2011

    Pg. 10 Oradour sur-Glane #2, 2011

  • 209 788494 017704