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  • 203Boletn Americanista, ao lxvi. 2, n. 73, Barcelona, 2016, pgs. 203-221, ISSN: 0520-4100

    HUELGAS DE PEONES DE HACIENDAS EN TLAXCALA, 1912-1926.

    ACTORES SOCIALES, VOCES E IDENTIDAD LABORAL DEL TRABAJADOR AGRCOLA

    Plantation Strikes in Tlaxcala State, 1912-1926. Social agents, the workers voice and identity in the agricultural sector

    Mariano E. Torres Bautista Benemrita Universidad Autnoma de Puebla (BUAP), Mxico

    Resumen: Este ensayo busca aportar elementos para entender las relaciones del trabajo agrcola en el Mxico central, en la poca revolucionaria. Se analizan casos ocurridos entre 1912 y 1926 en el Estado de Tlaxcala, que permiten ma-tizar relaciones de trabajo que se consideran regidas fundamentalmente por com-pulsin. La evidencia emprica y la crtica a la historiografa sobre la relacin pen-hacendado permiten un anlisis de la problemtica rural desde la pers-pectiva del actor social, en un escenario poltico-social cambiante al tiempo que impregnado de continuidades.

    Palabras clave: peones acasillados, huelgas, negociacin laboral, Tlaxcala, M-xico.

    Abstract: This essay seeks to understand the relationships between agricultur-al workers and hacendados in central Mexico during the Mexican Revolution. By analyzing cases from between 1912 and 1926 in the state of Tlaxcala, I revisit relationships historians have considered as governed only by force. The voices of social actors along with the criticism of the historiography on peon-hacenda-do relationships, helps to understand agrarian problems more fully.

    Keywords: plantation workers, strikes, labor negotiations, Tlaxcala, Mexico.

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    Introduccin

    La historiografa sobre la hacienda de la poca porfirista en Mxico (1876-1911) retom el tema del pen trabajador residente en las haciendas desde la d-cada de los 80 del siglo xx (Cardoso, 1980: 97-118), mostrando unas relaciones de trabajo en haciendas del Mxico central cambiantes a finales del siglo xix (Hua-cuja Rountree, 1984). La causa fue la conexin con mercados ms amplios y distantes, gracias al desarrollo de las vas de comunicacin, en especial el fe-rrocarril (Bellingeri, 1980, 1981), lo que provoc signos de tensin y la necesi-dad de ajustes estructurales, como ocurri en toda la sociedad mexicana del momento (Falcn y Buve, 1998; Torres Bautista, 1994; Mertens, 1988).

    Presentamos los nicos tres casos de movimientos de peones en el estado de Tlaxcala: uno en la hacienda de Tecoac (Huamantla), otro en el rancho de Atenco, cerca de la ciudad de Apizaco en 1912, y otro en la hacienda de Cua-mancingo en la municipalidad de Xaltocan, que tuvo lugar hasta 1926. Lo sig-nificativo de estos est en que se trata de las tpicas empresas agrcolas del Mxico central, un mundo donde la agricultura con mano de obra indgena y mes-tiza ha sido ms estereotipada por la historiografa posrevolucionaria que teji el mito de la hacienda como enclave semi-feudal, smbolo del atraso econmi-co. Esta historiografa, que sustent la Reforma Agraria, comienza con la incon-sistente pero influyente obra del abogado Andrs Molina Enrquez, titulada Los grandes problemas nacionales, publicada por primera vez en 1909. Tambin in-fluyente, aunque menos conocida, fue la obra del estadounidense Robert Bruce brinsmade, titulada El latifundismo mexicano, su origen y su remedio y publica-da en 1916 (Brinsmade, 1916); y la del mexicano Rmulo escobar El problema agrario de 1915 (Escobar, 1915). Estas tambin dibujaron la Revolucin Mexica-na como simple movilizacin de los peones contra los odiados hacendados en respuesta a una situacin de hartazgo (Silva Herzog, 2009). Otra reproduc-cin irreflexiva de esta imagen plagada de estereotipos e inexactitudes est en la muy difundida obra de Roger D. Hansen titulada La Poltica del desarrollo mexi-cano, originariamente publicada en el ao 1971 (Hansen, 2000).

    A pesar de la menudencia de estas situaciones tlaxcaltecas, se trata de even-tos de gran relevancia, ya que comnmente las movilizaciones de peones con-tra las haciendas se consideran hechos habituales cuando se trata ms bien de algo sui gneris. Es significativo encontrar alguna evidencia documental sobre peones acasillados trabajadores residentes en la hacienda organizando huel-gas y quejndose de irregularidades en su relacin laboral, ya que en la exten-sa bibliografa no hay evidencia documental de casos semejantes y poco o nada se muestra de las actitudes asumidas por este actor social y sus voces. Las publicaciones ofrecen fundamentalmente la visin de intermediarios polticos, lderes agraristas, cuyo discurso sirvi para justificar la Reforma Agraria (Garca de Len y Semo, 1988). Un ejercicio del poder para establecer un clien-telismo poltico en el campo pero sin desarrollo tcnico y econmico. Al retomar esa historiografa de temas agrarios, se constata que en la regin central de M-

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    xico prcticamente no existieron casos de enfrentamiento entre peones acasi-llados y hacendados, y mucho menos de manera violenta (Meyer, 1986: 477-509).

    Por eso consideramos muy significativas estas movilizaciones, como proble-ma poltico-social y econmico, puesto que en las relaciones laborales de este complejo medio geogrfico predomin una economa moral (Nickel, 1989; San-tiesteban, 1903). En un pas con gran diversidad geogrfica, de agricultura, de productos y de acceso a los mercados, hubo tambin un abanico de relaciones de las que el trabajador permanente, habitante de la hacienda en las casillas (Nic-kel, 1987), era solo uno de los distintos grupos de trabajadores (Nickel, 1997).

    Para acercarnos a la cuestin de la identidad cultural, tomamos la definicin de Olga Luca Molano en su artculo Identidad cultural, un concepto que evo-luciona, que la refiere, desde el punto de vista humano, como un instrumento de cohesin social, autoestima y creatividad basado en la memoria histrica (Mo-lano, 2007). Estos casos son un buen ejemplo para proponer una nueva pers-pectiva de anlisis, ya que es visible en estos conflictos una de las tensiones producto de la transformacin inducida por el general Daz en una coyuntura in-ternacional de crecimiento econmico, as como por las dificultades polticas en las que caer el pas luego del colapso de su rgimen.

    La modernizacin de finales del siglo xix y principios del xx, implic cierta-mente un proceso de desarrollo dispar entre las regiones del pas (Rosenzweig, 1965: 405-454). Consideramos como modernizacin a todo mecanismo de ajus-te social tendiente a propiciar el desarrollo humano en alguno de sus mbitos, tanto material como fsico, intelectual, espiritual...; en definitiva, una mejora en las condiciones de vida. Por eso los cambios inducidos por un mercado interno en plena metamorfosis obligaron a los propietarios de las fincas a buscar me-canismos para bajar los costos de produccin ante la tendencia secular a la baja de las utilidades. Al intentar ejercer presin sobre los trabajadores permanentes peones acasillados, provocaron las acciones huelgusticas aqu documen-tadas para el estado de Tlaxcala.

    Como aporte a la reflexin de la trayectoria histrica del pas, queremos im-pulsar la discusin ms all del debate sobre el carcter feudal o compulsorio del peonaje por deudas, traba del desarrollo. Esta imagen imprecisa, estereoti-pada, simplificada por cuestiones polticas, cre la bestia negra del Antiguo R-gimen en Mxico. El impacto sobre el futuro del sector agrcola fue negativo; hoy vemos que nunca logr modernizar la estructura productiva agrcola del centro del pas ni mejorar las condiciones de vida de manera sustentable, al carecer de proyecto de desarrollo econmico agrario; solo permiti justificar un proceso de formacin de clientela poltica con la Ley de 6 de enero de 1915. En un ensa-yo poco difundido (Torres Bautista, 1990), ya plante este proceso mencionado.

    Recientemente he retomado esta perspectiva de anlisis, siempre a partir de evidencias empricas (Torres Bautista, 2011a). No tratamos de reivindicar o condenar ningn actor social, sino entender la cuestin agraria, contribuir a la comprensin de las condiciones de vida de la poblacin rural, su problem-tica, y vislumbrar algunas de sus races (Torres Bautista, 2011b). Entendemos

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    por poblacin rural a todo actor social que resida en pueblos, localidades pe-queas o rancheras, trabajara o no en actividades agrcolas; toda vez que a prin-cipios del siglo xx en el Mxico central la pertenencia socio-profesional era muy diversa, como se ve en los padrones y censos de poblacin elaborados por las municipalidades. En el distrito de Atlixco, estado de Puebla, con agricultura pri-vilegiada e industrializado, encontramos en 1905 ms de 90 oficios diferentes.1

    La imagen maniquesta de un pas de peones y hacendados no corresponde a la realidad de toda la poblacin mexicana, ni siquiera para la gran mayora ha-bitante del campo. El que un actor social pueda ser considerado como campe-sino es otra discusin mantenida hace mucho por los especialistas de estudios rurales (Daz Polanco, 1977; Powell, 1974), por lo que queda fuera de los obje-tivos de este ensayo profundizar acerca de conceptos como el de campesino. Los archivos de Mxico analizados son los siguientes: Archivo del Municipal de Atlixco, Archivo del Molino de San Mateo, Archivo General del Estado de Tlax-cala y Archivo Histrico del Estado de Tlaxcala.

    1. Casos verificables para desmitificar y problematizar la historiograf