Hölderlin y la esencia de la poesía

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  • 1. Hlderlin y la esencia de la poesa (1936) por MARTIN HEIDEGGER En memoria de Norber Von Helligrath cado el 14 de diciembre de 1916 Traduccin de Samuel Ramos, publicada en: Martin Heidegger, Arte y Poesa, Buenos Aires, F.C.E, 1992.Las cinco palabras-gua1. Poetizar: la ms inocente de todas las ocupaciones (III, 377).2. Y se le ha dado al hombre el ms peligroso de los bienes, el lenguaje... para que muestrelo que es... (IV, 246.)3. El hombre ha experimentado mucho. Nombrado a muchos celestes, desde que somos undilogo y podemos or unos de otros (IV, 343).4. Pero lo que queda, lo instauran los poetas (IV, G3).5. Pleno de mritos, pero es poticamente como el hombre habita esta tierra (VI, 25).POR QU se ha escogido la obra de Hlderlin con el propsito de mostrar la esencia de lapoesa? Por qu no Hornero o Sfocles, por qu no Virgilio o Dante, por qu noShakespeare o Goethe? En las obras de estos poetas se ha realizado la esencia de la poesatan ricamente o an ms que en la creacin de Hlderlin, tan prematura y bruscamenteinterrumpida. Puede ser. Sin embargo, slo es Hlderlin el escogido. Pero es posiblededucir de la obra de un nico poeta, la esencia general de la poesa? Lo general, es decir,lo que vale para muchos, slo podemos alcanzarlo por medio de una reflexin comparativa.Para esto es necesario la muestra del mayor nmero posible de la multiplicidad de poesas ygneros poticos. La poesa de Hlderlin es slo una entre muchas. De ninguna manerabasta ella sola como modelo para la determinacin de la esencia de la poesa. Por esonuestro propsito ha fracasado en principio, si entendemos por "esencia de la poesa" lo quese contrae en el concepto que vale igualmente para toda poesa. Pero esto general que valeigualmente para todo particular es siempre o indiferente, aquella "esencia" que nunca puedeser esencial. Buscamos precisamente lo esencial de la esencia que nos fuerza a decidir si enlo venidero tomamos en serio la poesa y cmo; si junto obtenemos los supuestos paramantenernos en el dominio de la poesa y cmo.Hlderlin no se ha escogido porque su obra, como una entre otras, realice la esencia generalde la poesa, sino nicamente porque est cargada con la determinacin potica de poetizarla propia esencia de la poesa. Hlderlin es para nosotros en sentido extraordinario el poetadel poeta. Por eso est en el punto decisivo.Slo que poetizar sobre el poeta no es la seal de un narcisismo extraviado y a la vez laconfesin de una carencia de plenitud del mundo? Poetizar sobre el poeta no es un excesodesconcertante, algo tardo, un final?
  • 2. La respuesta es la siguiente: es indudable que el camino por el que logramos la respuesta esuna salida. No podemos aqu como sera necesario, exhibir cada una de las poesas deHlderlin en un recorrido completo. En vez de esto, slo reflexionaremos en cincopalabras-gua del poeta sobre la poesa. El orden determinado de estos motivos y suconexin interna deben poner ante los ojos la esencia esencial de la poesa.unoEn una carta a su madre de enero de 1799 Hlderlin llama a la poesa la ms inocente detodas las ocupaciones Hasta dnde es la ms inocente? La poesa se muestra en laforma modesta del juego. Sin trabas, inventa su mundo de imgenes y queda ensimismadaen el reino de lo imaginario.Este juego se escapa de lo serio de la decisin que siempre de un modo o de otrocompromete (schuldig macht). Poetizar es por ello enteramente inofensivo. E igualmente esineficaz, puesto que queda como un hablar y decir. No tiene nada de la accin queinmediatamente se inserta en la realidad y la transforma. La poesa es como un sueo, perosin ninguna realidad, un juego de palabras sin lo serio de la accin. La poesa es inofensivae ineficaz. Qu puede ser menos peligroso que el mero lenguaje? Al llamar a la poesa lams inocente de las ocupaciones, todava no hemos concebido su esencia. Pero al menosindicamos por dnde debemos buscarla. La poesa crea su obra en el dominio y con lamateria del lenguaje. Qu dice Hlderlin sobre el lenguaje? Oigamos una segundapalabra del poeta.dosEn un bosquejo fragmentario que data del mismo tiempo 1800 que el citado pasaje de lacarta, dice el poeta:Pero el hombre vive en cabaas recubrindose con un vestido recatado, pues mientras esms ntimo, es ms solcito y guarda su espritu, como la sacerdotisa la flama celeste, quees su entendimiento. Y por eso se le ha dado el albedro y un poder superior para ordenarrealizar lo semejante a los dioses y se le ha dado al hombre el ms peligroso de los bienes,el lenguaje, para que con l cree y destruya, se hunda y regrese a la eternamente viva, a lamaestra madre, para que muestre lo que es, que ha heredado y aprendido de ella lo quetiene de ms divino, el amor que todo lo alcanza ( IV, 246).El lenguaje, el campo del ms inocente de los bienes, el ms peligroso de los bienes:cmo se concilian ambas frases? Dejemos estas primeras preguntas y reflexionemos en trescuestiones previas: 1) De quin es el lenguaje un bien? 2) Hasta dnde es el mspeligroso de los bienes? 3) En qu sentido es en general un bien?Fijmonos desde luego en qu lugar est la palabra sobre el lenguaje: en el bosquejo de unapoesa que debe decir quin es el hombre a diferencia de otros seres de la naturaleza; senombran la rosa, el cisne, el ciervo en el bosque ( IV, 300 y s85). En el contraste de laplanta frente al animal empieza el citado pasaje: Pero el hombre vive en cabaas.Quin es el hombre? Aquel que debe mostrar lo que es. Mostrar significa por una partepatentizar y por otra que lo patentizado queda en lo patente. El hombre es lo que es aun en
  • 3. la manifestacin de su propia existencia. Esta manifestacin no quiere decir la expresindel ser del hombre suplementaria y marginal, sino que constituye la existencia del hombre.Pero qu debe mostrar el hombre? Su pertenencia a la tierra. Esta pertenencia consiste enque el hombre es el heredero y aprendiz en todas las cosas. Pero stas estn en conflicto. Alo que mantiene las cosas separadas en conflicto, pero que igualmente las rene, Hlderlinllama intimidad. La manifestacin de la pertenencia a esta intimidad acontece mediantela creacin de un mundo, as como por su nacimiento, su destruccin y su decadencia. Lamanifestacin del ser del hombre y con ello su autntica realizacin acontece por la libertadde la decisin. Esta aprehende lo necesario y se mantiene vinculada a una aspiracin msalta. El ser testimonio de la pertenencia al ente en totalidad acontece como historia. Peropara que sea posible esta historia se ha dado el habla al hombre. Es un bien del hombre.Pero, hasta dnde es el habla el ms peligroso de los bienes? Es el peligro de lospeligros, porque empieza a crear la posibilidad de un peligro. El peligro es la amenaza delser por parte del ente. Pero el hombre expresado en virtud del habla es un Revelado a cuyaexistencia como ente asedia e inflama, y como no-ente engaa y desengaa. El habla es loque primero crea el lugar abierto de la amenaza y del error del ser y la posibilidad de perderel ser, es decir, el peligro. Pero el habla no es slo el peligro de los peligros, sino queencierra en s misma, para ella misma necesario, un peligro continuo. El habla es dada parahacer patente, en la obra, al ente como tal y custodiarlo. En ella puede llegar a la palabra loms puro y lo ms oculto, as como lo indeciso y comn. La palabra esencial, para entendery hacerse posesin ms comn de todos, debe hacerse comn. Respecto a esto se dice enotro fragmento de Hlderlin: T hablas a la divinidad, pero todos han olvidado que nuncalas primicias son de los mortales, sino que pertenecen a los dioses. Los frutos debenprimero hacerse ms cotidianos, ms comunes, para que se hagan propios de losmortales( IV, 238 ). Lo puro y lo comn son de igual manera un dicho. La palabra comopalabra no ofrece nunca inmediatamente la garanta de que es una palabra esencial o unailusin. Al contrario una palabra esencial, a menudo toma, en su sencillez, el aspecto deinesencial. Y lo que, por otra parte, da la apariencia de esencial por su atavo es slo unaredundancia o repeticin. As, el habla debe mantenerse siempre en una apariencia creadapor ella misma, y arriesgar lo que tiene de ms propio, el decir autntico.Pero en qu sentido es un bien para el hombre ste que es el ms peligroso? El habla essu propiedad. Dispone de ella con el fin de comunicar experiencias, decisiones, estados denimo. El habla sirve para entender. Como instrumento eficaz para ello es un bien. Sloque la ausencia del habla no se agota en eso de ser un medio de entenderse. Con estadeterminacin no tocamos su propia esencia, sino que indicamos nada ms unaconsecuencia de su esencia. El habla no es slo un instrumento que el hombre posee entreotros muchos, sino que es lo primero en garantizar la posibilidad de estar en medio de lapublicidad de los entes. Slo hay mundo donde hay habla, es decir, el crculo siemprecambiante de decisin y obra, de accin y responsabilidad, pero tambin de capricho yalboroto, de cada y extravo. Slo donde rige el mundo hay historia. El habla es un bien enun sentida ms original. Esto quiere decir que es bueno para garantizar que el hombrepuede ser histrico. El habla no es un instrumento disponible, sino aquel acontecimientoque dispone la ms alta posibilidad de ser hombre. Debemos primero asegurarnos de esaesencia del habla, para concebir verdaderamente el campo de accin de la poesa y a ella
  • 4. misma. Cmo acontece el habla? Para encontrar la respuesta a esta pregunta,reflexionemos sobre una tercera palabra de Hlderlin.tresTropezamos con esta palabra en un proyecto grande y desarrollado para el poemaincompleto que comienza: Reconciliador en que t nunca has credo... (IV, 162 y 339 s.)El hombre ha experimentado muchoNombrado a muchos celestes,desde que somos un dilogoy podemos or unos de otro(IV, 343),Hagamos resaltar luego, en estos versos, lo de inmediato referido en el contexto hasta aqudiscutido: Desde que somos un dilogo... Nosotros los hombres somos un dilogo. El serdel hombre se funda en el habla; pero sta acontece primero en el dilogo. Sin embargo,esto no es slo una manera como se realiza el habla, sino que el habla slo es esencial comodilogo. Lo que de otro modo entendemos por habla, a saber, un repertorio de palabras yde reglas de sintaxis, es slo el primer plano del habla. Pero qu se llama ahora undilogo? Evidentemente el hablar unos con otros de algo. As entonces el habla es elmedio para llegar uno al otro. Slo que Hlderlin dice: Desde que somos un dilogo ypodemos or unos de otros. El poder or no es una consecuencia del hablar mutuamente,sino antes al contrario el supuesto de ello. Slo que tambin el poder or, en s, estarreglado sobre la posibilidad de la palabra y necesita de sta. Poder hablar y poder or sonigualmente originarios. Somos un dilogo quiere decir que podemos ornos mutuamente.Somos un dilogo significa siempre igualmente que somos un dilogo. Pero la unidad deeste dilogo consiste en que cada vez est manifiesto en la palabra esencial el uno y elmismo por el que nos reunimos, en razn de lo cual somos uno y propiamente nosotrosmismos. El dilogo y su unidad es portador de nuestra existencia (Dasein).Pero Hlderlin no nos dice simplemente que somos un dilogo, sino: Desde que somos undilogo...Cuando la capacidad de hablar del hombre est presente y se ejercita, no est ah sin ms elacontecimiento esencial del habla: el dilogo. Desde cundo somos un dilogo? Dondedebe haber un dilogo es preciso que la palabra esencial quede relacionada con el uno y elmismo. Sin esta relacin es tambin justamente imposible disputar. Pero el uno y el mismoslo pueden ser patentes a la luz de algo permanente y constante. Sin embargo, laconstancia y la permanencia slo aparecen cuando lucen la persistencia y la actualidad.Pero esto sucede en el momento en que se abre el tiempo en su extensin. Hasta que elhombre se sita en la actualidad de una permanencia, puede por primera vez exponerse a lomudable, a lo que viene y a lo que va; porque slo lo persistente es mudable. Hasta que porprimera vez el tiempo que se desgarra irrumpe en presente, pasado y futuro, hay laposibilidad de unificarse en algo permanente. Somos un dilogo desde el tiempo en que eltiempo es. Desde que el tiempo surgi y se hizo estable, somos histricos. Ser un dilogoy ser histrico son ambos igualmente antiguos, se pertenecen uno al otro y son lo mismo.
  • 5. Desde que somos un dilogo, el hombre ha experimentado mucho, y nombrado muchosdioses. Hasta que el habla aconteci propiamente como dilogo, vinieron los dioses a lapalabra y apareci un mundo. Pero, una vez ms, importa ver que la actualidad de losdioses y la aparicin del mundo no son una consecuencia del acontecimiento del habla, sinoque son contemporneos. Y tanto ms cuanto que el dilogo, que somos nosotros mismos,consiste en el nombrar los dioses y llegar a ser el mundo en la palabra.Pero los dioses slo pueden venir a la palabra cuando ellos mismos nos invocan, y estamosbajo su invocacin. La palabra que nombra a los dioses es siempre una respuesta a talinvocacin. Esta respuesta brota, cada vez, de la responsabilidad de un destino. Cuando losdioses traen al habla nuestra existencia, entramos al dominio donde se decide si nosprometemos a los dioses o nos negamos a ellos.Con esto podemos estimar plenamente lo que significa: Desde que somos un dilogo...Desde que los dioses nos llevan al dilogo, desde que el tiempo es tiempo, el fundamentode nuestra existencia es un dilogo. La proposicin de que el habla es el acontecimientoms alto de la existencia humana ha obtenido as su explicacin y fundamentacin.Pero inmediatamente surge la cuestin: cmo empieza este dilogo que nosotros somos?Quin realiza aquel nombrar de los dioses? Quin capta en el tiempo que se desgarra algopermanente y lo detiene en una palabra? Hlderlin nos lo dice con la segura ingenuidad delpoeta. Oigamos una cuarta palabra.cuatroEsta palabra forma la conclusin de la poesa En memoria (Andenken) y dice: Mas lopermanente lo instauran los poetas ( IV, 63 ) . Esta palabra proyecta una luz sobre nuestrapregunta acerca del origen de la poesa. La poesa es instauracin por la palabra y en lapalabra. Qu es lo que se instaura? Lo permanente. Pero puede ser instaurado lopermanente? No es ya lo siempre existente? No! Precisamente lo que permanece debe serdetenido contra la corriente, lo sencillo debe arrancarse de lo complicado, la medida debeanteponerse a lo desmedido. Debe ser hecho patente lo que soporta y rige al ente entotalidad. El ser debe ponerse al descubierto para que aparezca el ente. Pero aun lopermanente es fugaz. Es raudamente pasajero todo lo celestial, pero no en vano ( IV,163 s.). Pero que eso permanezca, eso est confiado al cuidado y servicio de los poetas (IV, 145 ). El poeta nombra a los dioses y a todas las cosas en lo que son. Este nombrar noconsiste en que slo se prev de un nombre a lo que ya es de antemano conocido, sino queel poeta, al decir la palabra esencial, nombra con esta denominacin, por primera vez, alente por lo que es y as es conocido como ente. La poesa es la instauracin del ser con lapalabra. Lo permanente nunca es creado por lo pasajero; lo sencillo no permite que se leextraiga inmediatamente de lo complicado; la medida no radica en lo desmesurado. Larazn de ser no la encontramos en el abismo. El ser nunca es un ente. Pero puesto que el sery la esencia de las cosas pueden ser calculados ni derivados de lo existente, deben serlibremente creados, puestos y donados. Esta libre donacin es instauracin.Pero al ser nombrados los dioses originalmente y llegar a la palabra la esencia de las cosas,para que por primera vez brillen, al acontecer esto, la existencia del hombre adquiere unarelacin firme y se establece en una razn de ser. Lo que dicen los poetas es instauracin,
  • 6. no slo en sentido de donacin libre, sino a la vez en sentido de firme fundamentacin de laexistencia humana en su razn de ser. Si comprendemos esa esencia de la poesa comoinstauracin del ser con la palabra, entonces podemos presentir algo de la verdad de laspalabras que pronunci Hlderlin, cuando haca mucho tiempo la noche de la locura lohaba arrebatado bajo su proteccin.cincoEsta quinta palabra-gua la encontramos en el gran poema, poema inmenso que principia:En azul amable floreceel techo metlico del campanario(VI, 24 s. ).Aqu dice Hlderlin (v. 32 s.):Pleno de mritos, pero es poticamentecomo el hombre habita esta tierra.Lo que el hombre hace y persigue lo adquiere y merece por su propio esfuerzo. Sinembargo -dice Hlderlin en duro contraste-, todo esto no toca la esencia de su morada enesta tierra, todo esto no llega a la razn de ser de la existencia humana. Esta es poticaen su fundamento. Pero nosotros entendemos ahora a la poesa como el nombrar queinstaura los dioses y la esencia de las cosas. Habitar poticamente significa estar en lapresencia de los dioses y ser tocado por la esencia cercana de las cosas. Que la existencia espotica en su fundamento quiere decir, igualmente, que el estar instaurada(fundamentada) no es un mrito, sino una donacin.La poesa no es un adorno que acompaa la existencia humana, ni slo una pasajeraexaltacin ni un acaloramiento y diversin. La poesa es el fundamento que soporta lahistoria, y por ello no es tampoco una manifestacin de la cultura, y menos an la meraexpresin del alma de la cultura.Que nuestra existencia sea en el fondo potica no puede, en fin, significar que seapropiamente slo un juego inofensivo. Pero no llama Hlderlin mismo a la poesa, en laprimera palabra-gua citada, la ms inocente de las ocupaciones? Cmo se compaginaesto con la esencia de la poesa que ahora explicamos? Con esto retrocedemos a la preguntaque de pronto habamos puesto a un lado. Y al contestar sa pregunta tratemos a la vez deresumir ante la mirada interna la esencia de la poesa y del poeta.El primer resultado fue que el reino de accin de la poesa es el lenguaje. Por lo tanto, laesencia de la poesa debe ser concebida por la esencia del lenguaje. Pero en segundo lugarse puso en claro que la poesa, el nombrar que instaura el ser y la esencia de las cosas, no esun decir caprichoso, sino aquel por el que se hace pblico todo cuanto despus hablamos ytratamos en el lenguaje cotidiano. Por lo tanto, la poesa no toma el lenguaje como unmaterial ya existente, sino que la poesa misma hace posible el lenguaje. La poesa es ellenguaje primitivo de un pueblo histrico. Al contrario, entonces es preciso entender laesencia del lenguaje por la esencia de la poesa.
  • 7. El fundamento de la existencia humana es el dilogo como el propio acontecer del lenguaje.Pero el lenguaje primitivo es la poesa como instauracin del ser. Sin embargo, el lenguajees el ms peligroso de los bienes. Entonces la poesa es la obra ms peligrosa y a la vezla ms inocente de las ocupaciones.En efecto, cuando podamos concebir ambas determinaciones en un solo pensamiento,concebiremos la plena esencia de la poesa.Pero entonces: es la poesa la obra ms peligrosa? En la carta a un amigo, antes de supartida para el ltimo viaje a Francia, escribe Hlderlin: Oh amigo! El mundo est antem ms claro que otra vez y ms serio. Me gusta como va, me gusta, como cuando enverano el viejo padre sagrado, con mano tranquila, sacude la nube rojiza con relmpagosde bendicin. Pues entre todo lo que puedo ver de Dios es esta seal la que se ha hechopredilecta. Antes saltaba de jbilo por una nueva verdad, una visin mejor de lo que estsobre nosotros y a nuestro alrededor; ahora temo que me suceda al final lo que al viejoTntalo, que recibi de los dioses ms de lo que podra digerir (V, 321).El poeta est expuesto a los relmpagos de Dios. De eso habla aquella poesa que nosotrosreconocemos como la ms pura poesa de la esencia de la poesa y que comienza:Como cuando en da de fiesta, para ver el campo,sale el labrador, en la maana. . .(IV, 151 s.).Y se dice en la ltima estrofa:Es derecho de nosotros, los poetas,estar en pie ante las tormentas de Dios,con la cabeza desnuda.para apresar con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre, a l mismo.Y hacer llegar al pueblo envuelto en cantosel don celeste.Y un ao ms tarde, despus de que Hlderlin tocado por la locura regresa a la casa de sumadre, escribe al mismo amigo, recordando su estancia en Francia:El poderoso elemento, el fuego de los cielos, la tranquilidad de los hombres, su vida en lanaturaleza, su limitacin y contentamiento, me han impresionado siempre y, como se repitede los hroes, bien puedo decir que Apolo me ha herido (V. 327) . La excesiva claridadlanza al poeta en las tinieblas. Se necesita todava otro testimonio del mximo peligro desu ocupacin? Lo dice todo el propio destino del poeta. Suena como un presagio estapalabra en el Empdocles de Hlderlin:Debe partir a tiempo,aquel por el que habla el espritu(III, X54).
  • 8. Y, sin embargo, la poesa es la ms inocente de las ocupaciones. Hlderlin escribe as ensu carta no slo para no lastimar a su madre, sino porque sabe que este inofensivo aspectoexterno pertenece a la esencia de la poesa de igual modo que el valle a la montaa. Perocmo se elaborara y conservara esta obra peligrosa, si el poeta no estuviera proyectadofuera de lo cotidiano, y protegido por la apariencia de inocuidad de su ocupacin?La poesa parece un juego y, sin embargo, no lo es. El juego rene a los hombres, peroolvidndose cada uno de s mismo. Al contrario, en la poesa los hombres se renen sobrela base de su existencia. Por ella llegan al reposo, no evidentemente al falso reposo de lainactividad y vaco del pensamiento, sino al reposo infinito en que estn en actividad todaslas energas y todas las relaciones (cf. la carta a su hermano, 14 de enero de 1799; 111, 368s.).La poesa despierta la apariencia de lo irreal y del ensueo, frente a la realidad palpable yruidosa en la que nos creemos en casa. Y, sin embargo, es al contrario, pues lo que elpoeta dice y toma por ser es la realidad. As lo confiesa la Panthea de Empdocles en suclarividencia de amiga ( III, 78 ) ....ser uno mismo.Eso es la vida, y nosotros, los otros, somos ensueos de aqulla.As parece vacilar la esencia de la poesa en su apariencia exterior, pero, sin embargo, estfirme. Es, pues, ella misma instauracin en su esencia, es decir, fundamento firme.Ciertamente toda instauracin queda como una donacin libre, y Hlderlin oye decir:Sean libres los poetas como las golondrinas (IV, 168 ). Pero esta libertad no es unaarbitrariedad sin ataduras y deseo caprichoso, sino suprema necesidad.La poesa como instauracin del ser tiene una doble vinculacin. En vista de esta leyntima, aprehendemos por primera vez de un modo total su esencia.Poetizar es el dar nombre original a los dioses. Pero a la palabra potica no le tocara sufuerza nominativa, si los dioses mismos no nos dieran el habla. Cmo hablan los dioses?...Y los signos son, desde tiempos remotos, el lenguaje de los dioses(IV, 135).El dicho de los poetas consiste en sorprender estos signos para luego transmitirlos a supueblo. Este sorprender los signos es una recepcin y, sin embargo, a la vez, una nuevadonacin; pues el poeta vislumbra en el primer signo ya tambin lo acabado y poneaudazmente lo que ha visto en su palabra para predecir lo todava no cumplido.... vuela el espritu audazcomo el guila en la tormenta,prediciendo sus dioses venideros(IV, 135).
  • 9. La instauracin del ser est vinculada a los signos de los dioses. La palabra potica slo esigualmente la interpretacin de la voz del pueblo. As llama Hlderlin a las leyendas enlas que un pueblo hace memoria de su pertenencia a los entes en totalidad. Pero a menudoesta voz enmudece y se extena en s misma. No es capaz de decir por s lo que es propio,sino que necesita de los que la interpretan. El poema que lleva por ttulo La voz del pueblose nos ha trasmitido en dos versiones. Ante todo, las estrofas finales son diferentes, auncuando se complementan. En la primera versin dice la conclusinPor eso, porque es piadosa y ama a los celestes,venero la voz del pueblo, voz reposada.Pero, por los Dioses y los Hombres,que no s complazca demasiado en su reposo(IV, 141).Y he aqu la segunda versin:. . . En verdadson buenas las leyendas, si son en memoriadel Altsimo, sin embargo, es precisouno que interprete lo sagrado(IV, 144).As, la esencia de la poesa est encajada en el esfuerzo convergente y divergente de la leyde los signos de los dioses y la voz del pueblo. El poeta mismo est entre aqullos, losdioses, y ste, el pueblo. Es un proyectado fuera, fuera en aquel entre, entre los dioses ylos hombres. Pero slo en este entre y por primera vez se decide quin es el hombre ydnde se asienta su existencia, Poticamente el hombre habita esta tierra.Ininterrumpidamente, y cada vez ms seguro en medio de la plenitud desbordante deimgenes, Hlderlin ha consagrado su vocabulario potico, con la mayor sencillez, a estereino intermedio. Esto nos fuerza a decir que es el poeta de los poetas.Pensaramos ahora que Hlderlin se haya engolfado en un vaco y exagerado narcisismopor la falta de plenitud del mundo? o reconoceremos que este poeta ha penetradopoticamente el fondo y e1 corazn del ser con un excesivo impulso? Para Hlderlin mismovalen las palabras que dice Edipo, en aquel tardo poema, En amable azul florece. . .:Quiz el rey Edipo tiene un ojo de ms(VI, 2G).Hlderlin poematiza la esencia de la poesa, pero no en el sentido de un concepto de valorintemporal. Esta esencia de la poesa pertenece a un tiempo determinado. Pero noconformndose a este tiempo como algo ya existente. Cuando Hlderlin instaura de nuevola esencia de la poesa, determina por primera vez un tiempo nuevo. Es el tiempo de losdioses que han huido y del dios que vendr. Es el tiempo de indigencia porque est en unadoble carencia y negacin: en el ya no ms de los dioses que han huido, y en el todava nodel que viene.
  • 10. La esencia de la poesa que instaura Hlderlin es histrica en grado supremo, porqueanticipa un tiempo histrico. Pero como esencia histrica es la nica esencia esencial.El tiempo es de indigencia y por eso muy rico su poeta, tan rico que, con frecuencia, alpensar el pasado y esperar lo venidero, se entumece y slo podra dormir en este aparentevaco. Pero se mantiene en pie, en la nada de esta noche. Cuando el poeta queda consigomismo en la suprema soledad de su destino, entonces elabora la verdad como representanteverdadero de su pueblo. Esto anuncia la sptima estrofa de la elega Pan y vino (IV, 123).En ella se dice poticamente lo que slo se ha podido pensar analticamente.Pero amigo! venimos demasiado tarde.En verdad viven los diosespero sobre nuestra cabeza, arriba en otro mundotrabajan eternamente y parecen preocuparse pocode si vivimos. Tanto se cuidan los celestes de no herirnos.Pues nunca pudiera contenerlos una dbil vasija,slo a veces soporta el hombre la plenitud divina.La vida es un sueo de ellos.Pero el error nos ayuda como un adormecimiento.Y nos hace fuertes la necesidad y la noche.Hasta que los hroes crecidos en cuna de bronce,como en otros tiempos sus corazones son parecidos en fuerza a los celestes.Ellos vienen entre truenos.Me parece a veces mejor dormir, que estar sin compaeroAl esperar as, qu hacer o decir que no lo s.Y para qu poetas en tiempos aciagos?Pero son, dices t, como los sacerdotes sagrados del Dios del vino,que erraban de tierra en tierra, en la noche sagrada.