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  • HISTORIA DE LA BAJA EDAD MODERNA

    1

    TEMA 1: LA CRISIS DEL SIGLO XVII Y EL AUGE DE LAS ECONOMAS DEL

    NORTE

    El concepto de crisis del siglo XVII y los debates sobre ella

    CONCEPTO DE CRISIS

    La historiografa de mediados del s. XX consider adecuado el trmino de crisis general para definir el siglo

    XVII.

    Esta formulacin fue reforzada por la interpretacin dada por los historiadores de la revolucin de los precios, los

    cuales haban culminado a finales del s. XVI y se estancaron o retrocedieron en el s. XVII, caracterizndose

    la 2 mitad de la centuria por el bajo nivel de precios en todas partes, con un cambio de tendencias ms

    prematuro en los pases mediterrneos que en el noroeste de Europa, tanto para la entrada como para la

    salida de la crisis.

    Los indicadores clsicos sealan que en la 1 mitad del s. XVII comienza el fin de la expansin europea y se

    entra en una nueva fase econmica. Durante la 2 mitad del siglo los signos de renovacin se localizan en la

    recuperacin de los comercios coloniales y en el crecimiento de la produccin industrial inglesa. A finales

    de siglo, estos signos de recuperacin se amplan.

    Esta crisis no se produce exclusivamente en el mbito econmico sino que la inestabilidad preside tambin

    las relaciones sociales, el mundo poltico y las creencias religiosas o el pensamiento.

    Es pues la generalizacin de las dificultades lo que ha contribuido a que se califique este siglo como poca

    de crisis, pero estas dificultades no tuvieron el carcter continuo y general que se ha atribuido

    habitualmente.

    Ms que una recesin generalizada, se produjo una serie de crisis de diferente intensidad y amplitud, algunas de

    ellas coincidiendo temporalmente pero afectando de forma desigual en los diversos sectores econmicos o

    zonas geogrficas..Al descender a las evoluciones particulares de pases y regiones el panorama es tan

    variado que resulta catico.

    Estos periodos de crisis generaron desafos ante los que se respondi de forma desigual, provocndose con ello una

    redistribucin del potencial econmico desplazando su eje de gravedad desde el Mediterrneo hacia el rea

    noroccidental del continente, la cual increment su peso demogrfico, lider el proceso de urbanizacin y

    articul a su favor la creciente divisin internacional del trabajo que se produca en el seno de la economa-

    mundo europea. De ah que lo que parece caracterizar a este periodo no son tanto las crisis sino los cambios

    estimulados por ellas.

    LOS DEBATES

  • HISTORIA DE LA BAJA EDAD MODERNA

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    Este debate se polariz inicialmente entre los que defendan que la crisis tena un origen

    fundamentalmente econmico y los que ponan el acento en la responsabilidad de los problemas de

    naturaleza poltica, pero, en cualquier caso, exista un cierto acuerdo sobre el carcter general de las

    dificultades y se tenda a recurrir a explicaciones mono causales para determinar su origen. Estas

    simplificaciones se han ido abandonando progresivamente a favor de interpretaciones ms complejas de la realidad

    que plantean visiones integradoras de las manifestaciones econmicas o sociopolticas de la crisis.

    Aunque la historiografa marxista britnica ya haba caracterizado al s. XVII como una poca de crisis

    relacionada con la transicin del feudalismo al capitalismo, se suele considerar que el artculo publicado

    por E. Hobsbawm en 1954 fue el desencadenante del debate, representando la interpretacin econmica

    mientras que H. Trevor Roper o tambin R. Mousnier han impulsado la interpretacin sociopoltica.

    Para Hobsbawm la crisis es estructural y no coyuntural pues son las propias contradicciones internas del

    sistema econmico las que plantean la crisis: la estructura social que sostiene el sistema econmico feudal impone

    lmites al crecimiento al estar formada por una sociedad de campesinos y propietarios que ofrecen mercados muy

    limitados para los cuales el capital comercial se ve condenado a no desarrollarse. No se trata de una depresin

    generalizada al estilo del periodo bajomedieval sino la ltima fase de la transicin de la economa feudal a

    la capitalista en la que los recursos se concentran y son aprovechados por formaciones econmicas como la

    holandesa y la inglesa que han sabido reaccionar e introducir cambios cualitativos en su organizacin social

    productiva. La crisis tuvo efectos muy positivos ya que destruy los obstculos que se oponan al

    desarrollo del capitalismo.

    En cambio H. Trevor Roper pone el acento en la conflictividad social y poltica del siglo y vincula la crisis al

    rechazo social que suscita la nueva forma absolutista de gobernar y las enormes cargas que el mantenimiento del

    aparato estatal supone para la poblacin. Es pues una crisis que enfrenta al pas con la corte con las tensiones

    que provoca la inflacin de cargos administrativos, la presin fiscal y la centralizacin poltica; el detonante

    fue el lujo y derroche superfluo de la corte.

    En torno a estas dos posturas se ha organizado la mayor parte del debate posterior. As, las interpretaciones

    econmicas han dependido de cmo los historiadores considerasen la definicin del sistema

    socioeconmico imperante en el s. XVII. Para los que consideran que la sociedad es capitalista, como A.D.

    Lublinskaya y I. Wallerstein, la crisis es de esta naturaleza. Para Wallerstein la crisis no es la fase final de una

    transicin sino la primera contraccin de un sistema capitalista que en el seno de una economa-mundo,

    reordena las inversiones concentrando el capital en el centro y, por tanto, provocando el subdesarrollo de la

    periferia europea, mientras la semi periferia oscila entre ambos extremos segn posibilidades

    coyunturales. En cambio, para los que mantienen la vigencia del sistema feudal, una mayora de historiadores, la

    crisis del sistema se debe a los bajos niveles de productividad y ofrece una amplia gama de causas y efectos

    posibles: puede facilitar la transicin (Hobsbawm, Brener, etc.) o al contrario provocar una involucin (R.

    Romano y R. Villari), desde la lectura italiana que hacen estos autores. As, la crisis en la Europa

    meridional es sinnimo de extensin del seoro, o sea, de consolidacin de las antiguas formas de

    produccin con transvase de capitales de la industria y el comercio hacia el campo.

  • HISTORIA DE LA BAJA EDAD MODERNA

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    Los planteamientos gubernamentales de Trevor Roper han dado lugar a la aparicin de matizaciones

    significativas por parte de Kossman o de Prez Zagorn acerca del peso desmedido del Estado (inexistente

    para L. Stone en la Gran Bretaa de los Estuardo) o por parte de Elliot y Hexter de la mayor importancia

    del factor blico, algo que fue parcialmente admitido por Trevor Roper.

    R. Brenner reivindica el papel protagonista de la estructura de clase agraria, explicando la disparidad

    evolutiva de Inglaterra y Francia ante la crisis del s. XVII por la diferente tipologa de esta estructura: la

    trada capitalista inglesa de seor-arrendatario-asalariado inmuniza al pas frente a las crisis agrarias

    mientras que en Francia la continuidad de la propiedad en manos campesinas ser un factor retardador del

    crecimiento de ese pas.

    G. Parker acepta el papel esencial de la estructura de clase agraria pero en su conformacin es fundamental el

    impacto que provoca la guerra, entendida sta como factor interno de la sociedad. La crisis refleja las

    contradicciones que aparecen en el seno de los sistemas de poder feudal como oponer un bajo nivel de

    productividad a las exigencias de la guerra moderna.

    N. Steensgaard valora la distribucin como clave interpretativa: se trata de una crisis de distribucin de la renta

    y no de produccin de la misma. Y es el sector pblico quien incide de forma ms profunda en esta

    distribucin. En esta brillante aportacin integradora aparece de nuevo el Estado absolutista con sus

    exigencias militares y fiscales como trasfondo central de la crisis que afecta desigualmente.

    Por ltimo, M. Morineau ha desmitificado recientemente los medios tradicionales para el diagnstico de la

    crisis. Su revisin crtica sobre el trfico comercial americano ha desvelado la enorme importancia del fraude,

    del contrabando o de la inconsistencia de utilizar argumentos basados en el tonelaje de las flotas,

    demostrando que no disminuy la llegada de metal despus de 1650. No se puede hablar en el comercio

    de crisis sino de orientaciones especializadas en las que unos pierden y otros ganan.

    En resumen, con la informacin disponible actualmente sobre la crisis, no parece adecuado hablar de una

    crisis general sino de la acumulacin de una serie de crisis parciales de tipo epidmico, blico, econmico,

    social y poltico que no afectan al mismo tiempo ni con la misma intensidad a todas las regiones europeas

    pero cuyas consecuencias configuran un contexto conflictivo y jalonado de oleadas de disturbios sociales,

    aunque poniendo tambin el acento interpretativo en los cambios profundos y selectivos que facilitan el

    despliegue de la sociedad capitalista con un relevo en el liderazgo por parte de aquellos pases mejor adaptados

    a ese cambio, como ser el caso de las Provincias unidas primero, e Inglaterra despus.

    Las diferencias en la evolucin demogrfica. Las grandes epidemias

    Durante el s. XVII se produjo la finalizacin de la etapa de intenso crecimiento que haba conocido el

    cont