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  • 1 8 > www.vocesenelfenix.com

    errAdicAr lA pobrezA y AumentAr lA equidAd sigue siendo uno de los principAles desAfíos pArA nuestro pAís. si bien lA ArgentinA registrA en los últimos doce Años unA de lAs mAyores cAídAs de lA incidenciA de lA pobrezA multidimensionAl, es imperAtivo sostener, AmpliAr y fortAlecer un sistemA de protección integrAl de cArÁcter universAl que combAtA los Altos niveles de desiguAldAd que son unA potenciAl AmenAzA pArA el desArrollo sociAl y económico A lArgo plAzo.

    lA situAción sociAl en lA ArgentinA: sostener y profundizAr lA reconstrucción de lA iguAldAd y reducción de lA pobrezA

  • > 1 9

    por Alberto minujín. Matemático y Estadístico con especialización en demografía y políticas sociales. Profesor en New School (Nueva York) y Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF). Director de Equidad para la Infancia y Equity for Children

    por mildred ferrer. Psicóloga por la Universidad Internacional de Florida (Miami). Magister en Asuntos Internacionales, New School (Nueva York)

  • L as condiciones sociales en la Argentina pasaron por graves trastornos producto de las distintas crisis que ha sufrido el país. Después de años de

    una crisis económica desatada por las medidas neoliberales de los ’90, para finales del 2001 la situación se desbordó, y en 2002 más de la mitad de la población, un 53%, pasó a encontrarse en situación de pobreza, y un 20% en la indigencia. Este proceso de deterioro, que encuentra sus raíces en la herencia dejada por la última dictadura militar (expresada entre otras cuestiones en la multiplicación por seis de la deuda externa, que constituyó un condicionante estructural para los veinte años posteriores), dio por resultado cambios profundos que se tradujeron en lo que fue un modelo económico basado en la acumulación financiera y la apertura irrestricta al mercado, así como la restricción y achicamiento de la participación del Estado. Sin embargo, entre el primer trimestre de 2003 y el segundo trimestre de 2015 se dio una reducción de más del 60% de la pobreza en la población de los grandes aglomerados urbanos. La población que vivía por debajo de la línea de pobreza pasó de 54% a 19,7% (solo entre 2013 y 2014 se observó una leve retracción de este indicador). Esta mejora significó tanto una reducción en la cantidad de per- sonas en hogares pobres, como también en la intensidad, puesto que muchos hogares, si bien no salieron de la pobreza, lograron mejorar su situación: en el primer semestre de 2003, la mitad de los pobres eran indigentes (27,7% del total de la población) mientras que en el segundo trimestre de 2015 solo uno de cada cuatro pobres se encontraba en situación de indigencia (4,5% del total de la población). En contraposición a esos períodos anteriores puestos en prác- tica a principio de los años ’90, donde regía el pensamiento ortodoxo, fundamentado en dejar que la “mano invisible” del

    2 0 > por Alberto minujín y mildred ferrer

    mercado corrigiera las enormes brechas de la pobreza, tanto la Argentina como la región han pasado a tener un importante aumento en la presencia del Estado. La ola de reacción que sur- gió en la región a inicios del siglo XXI frente al modelo neoliberal imperante de los años ’90 ha impulsado el reconocimiento de los derechos políticos y sociales de la ciudadanía, generando así grandes avances que han ayudado a transformar la composición socioeconómica de la población. El cambio más notable en el crecimiento fue el de la clase media, la cual se duplicó entre el 2001 y el 2011. Incluso frente a una crisis financiera global, el desempeño de la Argentina ha sido considerable. En su libro titulado El crecimiento y recuperación de Argentina: La economía en tiempos de default, el economista Michael Cohen examina las causas de la crisis económica y polí- tica del país en el 2001, e identifica el proceso que dio lugar a su fuerte recuperación económica. Cohen ofrece cuatro orientacio- nes de política que fueron claves para explicar el éxito del caso de la Argentina: la priorización del mercado interno, la impor- tancia de la cooperación regional, la reafirmación del papel del Estado y su objetivo de reducir la pobreza y desigualdad. Los efectos de la consolidación democrática y el cambio hacia un modelo con fuerte presencia del Estado, en particular en las áreas sociales, han sido positivos en relación con la situación de los sectores pobres en la Argentina y en toda América latina. Hoy en la Argentina, si bien no se vislumbra un panorama com- pletamente desfavorable, es importante reconocer la fragilidad de estos avances frente a los cambios económicos y políticos acontecidos, y de igual forma encarar que aún falta mucho tra- bajo por hacer para cerrar la brecha que creó el largo abandono del Estado a los sectores más desfavorecidos, para lo cual una década no ha sido suficiente para revertir.

  • Perfil de la pobreza en la Argentina De acuerdo con datos cotejados por la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), la Argentina registra una de las mayores caídas en la incidencia de la pobreza multidimensional en la re- gión. A pesar de que existen múltiples cifras que hacen recuento de la pobreza, es innegable que se ha visto un avance fundamen- tal para los grupos más vulnerables; incluso según estudios que utilizan índices de precios alternativos a los del INDEC, como los considerados más arriba, se muestra una disminución de pobreza importante en los últimos doce años. La disminución de los nive- les de concentración del ingreso ha sido también significativa en términos relativos, pasando de ser 0,520 en el tercer trimestre de 2003 a 0,400 en el segundo trimestre de 2015, según el coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar. El índice de Gini –el cual mide la distribución del ingreso que se mueve entre 0 y 1, donde 0 representa igualdad perfecta y 1 es la perfecta desigualdad entre ricos y pobres– refleja que la Argentina cuenta con un nivel de equidad más alto que el promedio de la región, ubicado en un 0,497 (per cápita familiar) según el Centro de Estudios Distributi- vos, Laborales y Sociales (CEDLAS). Del mismo modo, la brecha entre los ingresos del 20% más rico y del 20% más pobre de la población se redujo de 21,6 a 8,9 veces entre 2003 y 2015. La pobreza es un problema complejo, y como tal, su medición debe ser evaluada según su carácter multidimensional. La inequidad en la distribución de ingresos tiene un papel signifi- cativo en esta problemática, pero los hogares pobres se ven afec- tados no solo por esto, sino por un conjunto de carencias que se superponen y requieren de políticas activas que implican más que la generación de ingresos. En este sentido, la pobreza mul- tidimensional contempla tres aspectos básicos: la educación, la salud y la calidad de vida.

    lA situAción sociAl en lA ArgentinA > 2 1

    A pesar de que existen múltiples cifras que hacen recuento de la pobreza, es innegable que se ha visto un avance fundamental para los grupos más vulnerables; incluso según estudios que utilizan índices de precios alternativos a los del INDEC, como los considerados más arriba, se muestra una disminución de pobreza importante en los últimos 12 años.

  • La educación En la Argentina, asistir a la escuela no es solo un privilegio de las clases sociales más favorecidas y en las edades comprendidas entre 5 a 12 años casi la totalidad de la población infantil está incorpo- rada al sistema educativo. Según reportes de UNICEF, la asistencia de niños y niñas de 5 años ha tenido un avance importante hacia la universalización del último año de preescolar, alcanzando un 93,6% en 2010. Asimismo, los niños y niñas de 3 a 5 años también se han incorporado a la oferta escolar de manera significativa, con una tasa de asistencia que pasó de 62% en el censo de 2001 a 73,8% en el de 2010. Sin embargo, la educación en el tramo de las edades 15 a 17 años, que siempre estuvo por encima del promedio de la región, cuenta con una asistencia de 85,1% en el 2010, muy similar a lo que se registraba una década antes, lo cual evidencia un desafío ante la posibilidad de la universalización de la escuela secundaria. El acceso a la educación es un indicador importante de la situa- ción de la pobreza, y los sectores más desfavorecidos de la so- ciedad no solo tienen dificultad de incorporarse en los sistemas escolares, sino también de permanecer en ellos ( fundamental- mente en el nivel secundario) y en acceder a una educación de calidad. Esto se evidencia en función del ingreso en los grupos de 12 a 17 años. Según datos de UNICEF Argentina, los grupos de más bajos ingresos alcanzan niveles de escolarización del 93%, mientras que los grupos de ingresos medios el 95%, y los grupos de más altos ingresos se sitúan en 97%, lo que muestra que aún existe inequidad en el acceso y la permanencia de los grupos de niños, niñas y adolescentes más vulnerables en el sistema educa- tivo. Del mismo modo, los resultados más favorables en las eva- luaciones estandarizadas de aprendizajes muestran que las situa- ciones más críticas se localizan en las provincias más pobres. Un gran avance en este sentido en la Argentina se dio en el 2006, cuando se dictó la Ley de Educación Nacional, que prevé que la educación es un derecho personal y social y debe ser garanti- zado por el Estado. Esta ley propone y promueve asegurar que los argentinos cuenten con acceso a una educación de calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades, sin inequidades socia

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