Ericka Flores Blanco Movil

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<ul><li><p>1El BLANCO MVIL</p></li><li><p>2El Blanco MvilParte del 43 Saln (inter) Nacional de Artistas </p><p>Juan Manuel SantosPresidente de la Repblica</p><p>Mariana Garcs CrdobaMinistra de Cultura</p><p>Mara Claudia Lpez SorzanoViceministra de Cultura</p><p>Enzo Rafael Ariza AyalaSecretario General</p><p>Guiomar AcevedoDirectora de Artes</p><p>Jaime CernAsesor Artes Visuales</p><p>Mara Victoria Benedetti Alexandra Haddad ngela MontoyaMara Catalina Rodrguez Juan Sebastin Suanca rea de Artes Visuales Direccin de Artes</p><p>Ministerio de Cultura, Repblica de ColombiaCarrera 8 n. 843Telfono: (1) 3424100 Bogot, D. C. servicioalcliente@mincultura. gov.co www.mincultura.gov.co</p><p> Ministerio de Cultura, 2013</p><p>ISBN: 978-958-753-119-0</p><p>Impreso en Torre Blanca</p><p>Direccin artsticaMaringela Mndez </p><p>Equipo curatorialFlorencia Malbrn Javier MejaMaringela MndezRodrigo Moura e Silva Oscar RoldnAlzate</p><p>Direccin ejecutivaJuliana Restrepo</p><p>Asistentes equipo curatorialCamila BoteroDaniela GmezDiana CamachoManuela AlarcnMara del Coral Miranda</p><p>Produccin generalJuan Guillermo Bustamante Zoranny RestrepoMuseo de Antioquia</p><p>Equipo de produccinAdriana Pineda Manuela BetancourtMargarita RadaViviana Ramrez</p><p>RegistroJuan Camilo RiveraYuliana QuicenoMuseo de Antioquia</p><p>Coordinacin logsticaMarcela Mosquera</p><p>Coordinador editorialManuel Kalmanovitz</p><p>TraduccionesAna Mara Avellaneda Andrew ttJimmy Weiskopf</p><p>Registro fotogrfico de obrasVctor Robledo</p><p>Registro fotogrfico de actividadesJuan Pablo Posada</p><p>Coordinacin de prensa y difusinNatalia MartnezYerbabuena Comunicaciones</p><p>Prensa internacionalAnne Edgar Assoc. Administrador de conteni-dos digitalesAlexandra Haddad</p><p>Diseo grfico e identidad visual 43 SNATangrama</p><p>Coordinacin escuela de guasVctor Muoz</p><p>Coordinacin laboratorios de mediacinHugo SantamaraFundacin Universitaria Bellas Artes</p><p>Mediadores laboratorios de mediacinFredy AlzateJuan David HiguitaJulin UrregoLibia PosadaMara Isabel Naranjo Marta Ramrez Wilson Montoya</p><p>Lineamientos Diplomado de crtica y periodismo cultural Ana Mara Cano</p><p>Coordinacin Diplomado de crtica y periodismo cultural Juan Manuel PerdomoMuseo Universidad de Antioquia </p></li><li><p>3INTRODUCCIN</p><p>Esta novela es el resultado de un proyecto presentado para el 43 Saln Nacional de Artistas.</p><p>Durante las semanas de montaje e inau-guracin de este evento, prest un servicio de transporte que una los diferentes espa-cios de exhibicin del Saln, y que era usado por los artistas, el equipo de produccin, los curadores y el pblico en general. Durante estos recorridos grababa las conversaciones de las personas; y es con base en ese material recopilado que toma forma este relato.</p><p>Mi intencin al grabar esas conversa-ciones era, entre otras cosas, lograr captar esa crtica de arte en vivo que sucede en los espacios informales de conversacin, o que sucede recin se sale de una exhibicin, en caliente. Quera que mi participacin en el Saln fuera un proyecto de escritura sobre arte, pero no desde el punto de vista de alguien que se sita afuera de un evento y lo describe, califica, juzga o analiza. Quera ante todo, recorrer el saln, circular por l con licencia; ser como una especie de espa, ver las entraas y las costuras de este tipo de evento; escuchar sus tejemanejes y despus de haber recopilado todo esto, agregarle yo misma ms capas y crear as una especie de crtica de arte ficcionada.</p><p>Esto puede ser un cuento largo o una novela corta. Desconozco lo que hace que una cosa sea una cosa o la otra. Precisa-mente me somet a escribir algo as por-que de todas las funciones y formas de la </p><p>escritura, la narracin y la ficcin son las que me son ms esquivas, y quera crear una situacin que me permitiera escribir desde donde no estoy acostumbrada. Esta expe-riencia de riesgo me pareca muy cercana al Saber-Desconocer que tiene este Saln como tema central.</p><p>La novela cuenta una historia: un autor annimo deja panfletos en las exhibiciones de arte que visita y despus desaparece. Los panfletos contienen una crtica a la expo-sicin donde son abandonados. Ese es el personaje -siempre ausente y mvil- de este relato; y la historia es narrada por alguien que lo busca y quiere develar su identidad. Adentro, la novela contina autoexplicn-dose, hablando de s misma; as que bien pueda siga.</p><p>ricka Flrez</p></li><li><p>4</p></li><li><p>5CAPTULO 1</p><p>El ms fructuoso y natural ejercicio de nuestro espritu es, a mi parecer, la conversa-cin. Yo encuentro su prctica ms dulce que </p><p>ninguna otra accin de nuestra vida; y es la razn por la cual, si estuviera obligado ahora a elegir, consentira ms bien, creo, perder la </p><p>vista que el odo o el habla. Los atenienses y tambin romanos, conservaron con gran </p><p>dignidad ese ejercicio en sus academias [...]. El estudio en los libros es un movimiento </p><p>lnguido y dbil que no apasiona, mientras que la conversacin ensea y ejercita a la </p><p>vez. Si yo converso con un alma en una ruda justa, ella me aprieta los flancos, me espolea a izquierda y derecha, sus ideas suscitan las mas. La emulacin, la gloria y la contienda </p><p>me empujan y levantan por encima de m mismo. El unsono es cualidad totalmente </p><p>fastidiosa en la conversacin [...]. Me gusta contestar y discurrir, pero es con pocos hom-</p><p>bres y en privado porque servir de espect-culo a los grandes y hacer ostentacin de su </p><p>ingenio y de su parla, encuentro que es un oficio indecoroso para un hombre de honor.</p><p>Michel de Montaigne, El arte de conver-sar, Ensayos, volumen xiii </p><p> Grabadlo muy bien, hijos mos, que la vida es la verdadera Universidad; en el </p><p>parque es en donde se aprende a conocer a los hombres. </p><p>Fernando Gonzlez </p><p>I</p><p>Para escribir se necesita una soledad infinita, que no tengo. Para escribir se necesita estar poblado de voces, que no escucho. Me pre-gunto si debera comprarme una casa en las afueras.</p><p>M: En las afueras de qu?Yo: Bueno, de la ciudad.M: Hay un dilogo muy bueno y corto </p><p>que aparece en una pelcula de Godard, que va as:</p><p>La vida es muy cruel. Quisiera irme, huir a pases clidos.</p><p>Huir es una tontera.Por qu?Porque es as.Yo: Existe una casa que se llama Otra-</p><p>parte, que fue la casa de Fernando Gonzlez, un filsofo colombiano. Te gustara ir a conocerla maana?</p><p>M: S. Alguna vez hice algo as y fui a conocer la casa que Wittgenstein se haba comprado en la punta de una montaa en Noruega para estar solo y escribir.</p><p>Yo: Es paradjico que para hablar de lenguaje y de cmo varan los significados en funcin del uso de las palabras, l haya tenido que ir tan lejos, donde no poda hablar casi con nadie. Mejor dicho, se fue a reflexionar sobre la comunicacin, privado de la misma.</p><p>En este Saln hay un trabajo de Giovanni Vargas en el que realiza una exploracin </p></li><li><p>6de las casas de personas que, en cierto momento de su vida, se retiran a espacios que les permiten romper con el trajn de la vida cotidiana, para orse a ellos mismos y pensar sobre su entorno. El resultado es un video muy a lo Giovanni, con una tensin en la que no pasa nada. Todo el tiempo las imgenes y el sonido advierten lo que va a pasar, pero nunca pasa.</p><p>M: Pues alrededor de la casa de Witt-genstein no hay nada, pero nada. Para llegar all hay que trepar una montaa de hielo, y cuando llegas no hay ningn aviso, ningn logo, ningn nombre. Est completamente desenmarcada. Parece que la compr la embajada de un pas muy pobre y no tienen plata para administrarla ni para hacer visitas guiadas ni nada.</p><p>Yo: En cambio la casa de Fernando Gonzlez, ayer vi su pgina web, es toda una mini-institucin. En las paredes estn sus textos, fotos y algunas pertenencias dispues-tas como en un pequeo museo.</p><p>M: Bueno, no le hace, vamos, lo impor-tante es salir de la ciudad.</p><p>II </p><p>Yo: Podemos buscar algo de comer en el camino.</p><p>M: S, pero primero salgamos de la ciudad.Yo: En dnde te ests quedando?M: En un hotel del centro; es que los </p><p>hoteles de estos barrios fresa no me gustan.Yo: Tens que tener mucho cuidado. </p><p>Dicen que estn atracando mucho por el centro.</p><p>M: S, s me han dicho. Vamos a ver y cul es tu trabajo para este saln?</p><p>Yo: Ser el chofer y prestar atencin a lo que dice la gente. Hacer una especie de anlisis del discurso aplicado a la banalidad. Hacer un catlogo de actitudes frente a la escucha. Convertirme en un espa del desencuentro. Hacer un registro de una crtica desautorizada que se va constru-yendo en vivo y en caliente entre el chisme, el chiste y la chanza (escuchar y recopilar lo que la gente va comentando sobre lo que acaba de ver) y ver cmo todo eso forma una gran maraa dif cil de separar. </p><p>Me interesan las conversaciones, porque las buenas son pura produccin de contenido que no queda registrada en ninguna parte. Tambin uno podra decir que los dilogos entre borrachos, son literatura ef mera. En todo caso, cuando uno habla quiz est produciendo conocimiento en vivo. Es como un jam de msicos, pero esta vez de ideas. Cuando uno se est desplazando, ya sea en un carro, o caminando, uno habla y mira el paisaje a la vez, piensa en la ruta, en la pri-mera, en la segunda, en la tercera, en que le falta gasolina, en que hay cmaras y ladrones en los semforos. Es una conversacin llena de desvos, de desconcentraciones. Conver-sar, en esas situaciones, sucede a su pesar, como quien no quiere la cosa, como algo accesorio, y no como el objeto principal de la accin que se est llevando a cabo. Quiz el transporte desinstrumentaliza la conver-sacin, uno habla como quien no sabe para dnde va. Tanto el hecho de hablar como el de desplazarse son cuestiones de timing, hay que saber cundo meter primera, cundo tercera, cundo doble traccin, y ms impor-tante que nada: cundo frenar. </p></li><li><p>7M: Mejor dicho: sabe conversar, ante todo, el que sabe de ritmo y de silencio.</p><p>Yo: Hay un escritor que utiliza la expre-sin blanco mvil para describir la manera en que l vive la vida: apuntndole a algo que se mueve, que es difuso y borroso. As nunca se est muy seguro de que est apuntando al lugar correcto, o que va por buen camino. As sucede en las conversaciones, uno nunca sabe si los interlocutores tienen en la mira el mismo objeto; pero hay que hacer de cuenta que s y seguir hablando. Las conversacio-nes seran entonces recorridos, y el recorrer siempre implica un ir a tientas, enunciarse, sin temor, desde una posicin del yo no s. Conversar es, en ltimas, atreverse a ser lo que Fernando Gonzlez llama un filsofo aficionado, que quiz sea atreverse a pensar en voz alta, a ir construyendo lo que se piensa mientras se habla. </p><p>M: Eso de filsofo aficionado me suena cercano al trmino lucidez involuntaria; lo le en un poema de Anne Carson. Da la impresin de estar soltando la verdad a su pesar, es una descripcin que ella utiliza para referirse a una escritura que le gusta. Si los curadores, los crticos, los historiado-res y cientficos buscaran ese tono de estar buscando la verdad a su pesar, tendramos textos mucho ms frtiles.</p><p>Yo: Quiz eso es lo que tienen de chvere novelas como On the Road, ya tan pasada de moda, tan anacrnica, o Viaje a pie de Fernando Gonzlez. Son lo que uno podra clasificar como literatura de recorridos: se construye mientras se camina (el despla-zamiento hace la obra y la obra es sobre el desplazamiento); da la sensacin de que no se </p><p>pensara tanto, de que se fuera construyendo a s misma mientras se desplaza por una superficie, un entrar y salir entre el paisaje y el recorrido mental. En ese sentido, la litera-tura de recorrido funciona como un dibujo. Lo bonito del verbo recorrer es que tiene un estrecho parentesco con el ir a tientas. Se ponen unas reglas de juego al comienzo, y despus se observa qu pasa.</p><p>M: S, un poco como sucede en el arte: se incluye la incertidumbre en el mtodo. Uno no sabe lo que piensa sobre algo antes de, por eso cuando uno se refiere a la escritura con el verbo plasmar, est hablando desde un punto de vista aburridor. Me pareci orle decir a Danilo Dueas, un artista de ac, colombiano, que l busca que su obra lo sorprenda, pues su obra sabe ms que l.</p><p>Yo: Ayer mientras buscaba informacin en Internet sobre la casa de Fernando Gonzlez encontr un fragmento que apunt en este papelito, lelo por favor. Mralo, est all, en la guantera.</p><p>M: Dice: No creas que te haces ms sabio leyendo que atisbando; nunca se ha odo decir que un lector haya encontrado o hecho algo, y sabemos que todo el que atisba, encuentra [...]. Si te llama la anatoma, despelleja animales, crtalos y atsbales actitudes y movimientos. Si eres pintor, mira y mira, pinta y pinta. Si filsofo, anda siem-pre atisbando, en acecho [...]. Uno solo es el mtodo. Oh experiencia, madre de las artes! [...] Callejea, Samuel, practicando tu amor.</p><p>Yo: A veces parte del mtodo es ponerse uno mismo en situaciones incmodas. Todo lo desconocido es incmodo. Yo quisiera escribir una novela, porque no tengo ni idea </p></li><li><p>8de cmo hacer una y quisiera someterme a ese riesgo. Para hacer este trabajo yo pens en Jaime Garzn (el periodista colombiano) y su personaje Heriberto de la Calle, el que haca la funcin de lustrador de zapatos y entrevistaba a la gente mientras le prestaba ese servicio; y en eso consista su segmento dentro de un programa de televisin. Esta es una situacin de la vida real y, aunque a la vez sea una situacin artificial y ficticia, permite traer a colacin otras formas de hablar que no s por qu no se dan en los simposios, encuentros, seminarios, conferencias, talleres, conversatorios, charlas, cumbres, zonas de despeje y todos esos formatos que se han ido inventando para la charlatanera, para hacer la mueca de que debatimos mientras nadie escucha a nadie. Es curioso porque Jaime Garzn, sin ser artista, era alguien que siempre estaba pensando y transformando los formatos. Perdn, un momento, estoy perdida. Te has dado cuenta de que llevamos media hora dando vueltas?</p><p>M: Bueno creo que tienes que volver a coger la avenida principal porque te has ido por las ramas.</p><p>Yo: Bueno, te vena diciendo que yo estoy obsesionada con escuchar los segundos planos de las conversaciones, estoy siempre alerta para ver quin se est escuchando y quin no. Pocas veces escucho lo que la gente dice, escucho sus posiciones, sus posturas, sus tonos, sus lugares de enunciacin. Y eso es un gran problema, obstaculiza el normal transcurrir de mi vida social.</p><p>M: Cmo sera un conversacin en la que uno hiciera manifiesto todo eso que est ah tcito? Sera una conversacin imposible. </p><p>Cuando al sistema se le revelan sus costuras, se cae el sistema.</p><p>Yo: S, pero esa sera la verdadera conver-sacin. </p><p>Por ejemplo, hay una vertiente en psico-loga del conocimiento, o en filosof a, que se llama teora de la mente, y dice algo as como que lo primero que aprenden los nios es a distinguir los turnos de habla y a leer las intenciones y el tono con el que alguien dice algo. Lo aprenden antes que el significado de las palabras. Eso ha de estar cercano a lo que pensaba Wittgenstein, no? Y es ese conoci-miento social, silencioso, no explicitado, el que funda las bases para que el lenguaje sea posible. </p><p>M: Entonces vas a grabar las conversa-ciones?</p><p>Yo: S. La idea es que la gente no sepa que est siendo grabada, porque cuando la gente sabe que eso est pasando empieza inmediatamente a representarse, a actuar de s mismo. Ha sido polmico el tema de si le voy a contar o no a la gente que est sien...</p></li></ul>