Entrevistes a Manuel Fraga

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  • Rosu ho*k^,o e,.Kr^s.b*A1 f\^^*d, fv^^*

    Manuel Fragaun susto encarnado

    Fotografa: Ioaqun Amestoy

    Iribarne,en ex-ministro

    fl\.\)on las once en punto de la maana y Fraga est en mangas decamisa, la chaqueta cuidadosamente colgada del respldo de unasilla, incmoda y espartana, que preside una enorme mesa de tra-bajo. Tiene una corpulencia general que se espesa en torno a lacintura y sobre la que est clavada, como cada desde un dcimopiso, esa cabeza cuadrangular que l peina a cepillo con inclementey drstico corte, una cabeza tan rotunda que tiene cierta calidadptrea de mojn de carretera secundaria, y cuya nica frivoli-dad es esa breve nariz, una pizca respingona, con la que parece estaroliendo el ambiente dos palmos por encima de la frente de suinterlocutor. Es una naricita quiz acostumbrada a ser o sentirsems alta.

    Manuel Fraga Iribarne, dos veces ministro, casado, con cincohijos, lder de Alianza Popular (AP), se mueve con un ritmo espe-cial, a medio camino de la marcialidad y el balanceo marino: noen vano ha sido siempre amante de la mar. Pese a ser hombre decostumbres elsticas, no fumador, madrugador y adepto a gimna-sias cotidianas, su cuerpo parecera de difcil maniobrabilidad.Y, sin embargo, es capaz de rpidas respuestas fsicas: no hay msque recordar la agilidad pasmosa con la que, en Lugo, se lanz enpersecucin de cuatrocientos reventadores de su mitin. Quiz Iafuria le ponga mitolgicas alas. Pensando estaba yo en Lugo y enotras ancdotas semejantes, en aquel telfono que arranc de cuajosiendo ministro porque no dejaba de sonar, o en sus declaracio-nes, a veces rozando el apocalipsis, en ocasiones convertidas yaen historia, como ola calle es mar, o esa reciente de

  • tesa en l tiene ribetes rgidos y un tanto secos, y en er tono desu oferta hay argo ceudo que onvierte er gest'"-ure en casiun susto.Un susto es la palabra exacta. El seor Fraga es un susto en_carnado en ex ministro. Es curioso: Ia transcricin ptsterior aela cinta magnetofnica deja escuchar abundantei risus'.rryur, unascarcajadas cortas y tajantes, y en conjunto resulta .rrr .o.ru..r"_cin ms bien amable. y sin embargo, hacindora, ,ro-r,ri tan si-quiera capaz de darme cuenta de sus risas: es n hombre queamedrenta. Quiz fuera el peso de su mito, ."g,rru*Lrte fue elempuje de su presencia, esos ojos con briilos upirini, ese habrarsuyo torrencial, sin sombra de titubeo, choireado ie parabras

    mordidas, desgarradas, masculladas, con una voz que parece hechapara masticar rdenes.-y cuando algo le molesta'-y'la entrevistafue una larga secuencia de desen-rentros, posibrmente incom-prensiones por ambas partes- se apoya en un herador que hace barruntar subterrneas y p.."arramente retenidas mare-jld-as. Tiene algo de San Jorge y el ragOn, todo en una pieza, conel fuego de las fauces incluido.un detalle ltimo: sabido es que es hombre que no desperdicia

    segundo' En una hora tuvo tiemp

  • -Los libros estn hecho ah, en esa mesa, a pulso y a mano,porque yo no dicto ni me hace r originales. No creo en "nada msque en el trabajo personal, y, .omJ dira don Eugeni,o d,Ors, enla nobra bien hecha>, hasta donde uno es capaz d.e hacerla. y unavez que se ha ir, como Ricrdo Baroja, que esta_ban hablando ena entre manos, qrr"

    "r" un mo-mento difcit etctera, y le pregunt".oru oycuando se ter t:

  • sus combinaciones pol_retractarme de ningunas y eso no quiere decir

    us ted dis.:i'","o.i'"1":j #por ahora. las trago ni me las pienso tragar

    -Yo no digo que se las trague.-Pero usted ha puesto dos jemplos y_yo le hago observar queno son ejemplos de lo que dice, que'esas dos frases son dos frasesque van a misa.

    t luego a Carrillo en la famosacorts no quita lo valiente. Es

    entonces que nosotros nohecha, mientras el partidonos hemos atenido. En segdel que yo soy uno de losmente ampliar su tribuna poltica a todos los grupos, y a m mepid,i la junta directiva que yo p,.*ot^se a este seor, no me ne_

    P, como,baja.

    tra que somos un pa.tiaeulcuerdo y' naturalmente' eso demues-que otros no tienen. El nic ' cosamitido a sus miembros pr u uoConstitucin ha sido Alianza hecho100

    -Yo creo que todos somos contradictorios, no he venido a...-S, si, pero por ahora no hemos tenido ni un agujero. Sigausted.-Precisamente a raz de aquello se cre una situacin difcilc suerdo una pgina entera de Et Alctizare dichas por usted sobre los comunistas.

    .

    ./i

    -...los de El Alcdzar rro ,on compaeros suyos.-Exacto. No es precisamente mi peridico ni son mis com_paeros de viaje,-Ya saba yo que iba a decirlo.

    -sin embargo, siendo usted ministro de Informacin y Turismoentreg El Alcdzar a los excombatientes.del constatar que en el Registromo

    n de administrar en aquelrec l"0,i"n,:i:i::3:"ii:i:no ha si yo sepa, aunque hubo accionesante los ctivamente, lai cosas siguen ahdonde e o son los de la asocia"cin losque administran ahora Et Atczar, sino un grupo de personas queestn actuando en su nombre, en mi opinin, d un

    -o excesivo,por decirlo de forma ms suave.-En los ltimos aos se ha habrado de usted en este pas msque de nadie. A veces diciendo verdaderas barbaridads. eupiensa usted de esto?-Pues lo mismo que Milln Astray: Aunque ahora habra que decir: neue hable.,, urrqrr" ,"ubien.n

    101

  • -Tiene usted verdadera aficin a hacer citas.

    _

    -Dice usted . Tiene usted afnde protagonismo?-No, no lo tengo. Para un poltico, evidentemente, esa frase noes disparatada. Yo'no puedo evitar en estos momentos encontrar-

    me en medio de responsabilidades que son pblicas. y las respon-sabilidades pblicas, pblicamente tienen que desempearse. Haceunos das, usted lo habr visto, he defendido con xiio en el parla-

    -Ya no. Pero hubo un momento en el que fue una cosa pro_vocada y deliberada,_hasta que me hicieron quitarme la chaquita.-El famoso incidente de Lugo.-Del que nunca me arrepent. porque esa historia hay que con_tarla entera. Yo no fui a perseguir a un grupo de gente que

    me contradijera. Muchas veces he tenido gente que na= euatioconmigo, y no ha pasado nada. pero ail hba cutrocientas per-102

    no pudieron hablar. Y cuando lleg mi turno, dije: Y entonces fue cuando armaron J.a ms gorda, y yo dije:

  • -Ni una sola. y, por -tanto, yo me he defendido de sus pre-guntas' Ni una sora ha sido una regunta cordiar y ,impati.a, rascosas como son. por tanto, no me diga usted eso.-Pero...

    -L" puedo preguntar una cosa que pertenece a su intimidacl?-Le he contestado a usted todas^ sus preguntas, sus agresivaspreguntas.-Tengo entendido que usted es un hombre muy religioso.

    104

    -Y que en su adolescencia pens en entrar en el seminario.-No, en el seminario no. Hubo un hermano mo que estuvo eneI seminario poco tiempo y se sali.-Y dos hermanas monjas.-S, una hermana ma monja que muri en un convento y dosms intentaron serlo, y por razons de salud y del cambio de los

    tiempos lo dejaron.-una de ellas, su hermana Ana, que est en comisiones obre-ras ahora.

    -Por qu?.

    -Supongo que todo lo que he hecho despus no es muy pro_pio- de un padre benedictino. por ejemplo, la paciencia que es nece_saria para estar recoleto durante estoi cuarenta aos, yo creo queno lo hubiera aguantado.

    -Y la pedantera a la que antes se ha referido usted...-Retera, ro ,li,ir11"r!*?l;pedante-Y-No digo ms. Juzgue usted. Desde luego, lo que no soy espedantuelo.

    105

  • -Vtu pregunta ltima: parecelia que usted. est bastante orgu-lloso de s mismo, en alguna medida Satisfecho.-No, al contrario. Dije antes una fras, y la repito, que todolo que uno es capaz de hacer (

    tengo un enorme sentido de miseso me exijo cada vez ms, porqes un gran sentido del deber y eso creo que no me lo ha negadonadie.

    10

    (Esta entrevista fue pubticada eI 25 de iunio de lg7g.)

  • tl*: g'f T''r'r' 'f h a*

    TNTRffiVISTALleva dedicado a la poltica casi 0 de sus 83 aos. Fue ministro de la dictadura, fund el parti-do de la gran derecha, y ha gobernado Galicia con mano de hierro. Hoy, retirado en el Senado,habla sin pelos en la lengua de su vida, de Franco, de su amor por Galicia y de Espaa.

    ElffiffiresistentePor Mara Antonia lglesias" Fotografa de Rcardo Gutirnez

    "". 6Yo soy quen soy nunca he fin-

    gido". Sto un personaje como ManuelFraga es capaz de definirse a s mismo contan certera rotundidad. Es casi inerpug-nable, contundentg sin recovecos. Y a susochenta y tres anos todavia se apura labarba conlamismaferociclad d.e su carc-ter. Pero ti.ene, cuando quiere, una pacien-cia infinita, como queda patente en estaentrevista en tres tormentosos pero cor-diales encuenos y una sesin de fotos.

    E raga lleva d.edicado a la poltica casisesenta ai,os. Ha sido ministuo en la icta-dr:ra cle Franco, pero acosado por los fral-quistas de la ultima hora, fi:ndador y re-fudador del partido de Ia gran derecha,12EPS

    con la que siempre habia soado. Fue tam-bin fustigador de las izquierdas, juntocon las que luego lograra Ia fuasicin aLa democracia. Eterno lder de la oposi-cin y frustrado aspirante a Ia presidenciadel Gobierno, hizo de Gal,icia su Bavieraparticular y presidi la Xulta con cuatromayorias absohrtas, y slo un pacto entrelos socialistas y el Bloque ograron arre-batarle su ommodo poder. Nadie podrdiscutirle dos cosls: su amor a Galicia y elmrito de haber logrado colocar a su tie-rra en eI mapa de Espaa.

    Pero Fraga ha sido y es ante todo unreclo patiota, un hombre de Estado capazde embridar su autoritario carcter y sus

    ideas ms quericlas para lograr una polti-ca de consenso y reconciliacin que haahuyentado, para siempre en este pas, lasombra de Ia Guerra Civil. A esta tarea,comprometida en solemne juramento per-sonal, ha dedicado su vida. Hoy trabaja ensu despacho del Senado pensando en lasreformas del futuro como si tuviera todala vida por delante. Y la tiene.

    Cuando !e vea entar en este despaco deSenado a sus 83 aos, titando de sus ma'letones de papeles, enqueando, me pre'gunt qu es Io que le hace tirar de es ma-nera, ta$ empecinada, de la vida que lepueda qiedar.

  • {031 $anr-geT Fr.aga

    FVlr.. r r/l' ?r.. ir1

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    iJ r"

    UN TODOTERRENO. Satudando a Franco aprincipios de los setenta. Junto a Fraga, etalmrante Carero Blanco, Abalo, en 198it,en el Congreso, oomo lder de la oposicin,

    ) Usted sabe bien que yo soy hijo de traba-jadores, y que mi madre tuvo que criar a12 hijos con mucho trabajo y sufrimiento,la pobre. Mi pade era hijo de un carpin-tero de aldea, de una parroquia rural deVillalba, que se vio obligado a emigrar aCuba, y yo pertenezco a una familia degentes que se han hecho a s mismas. Laverdad es que no he sabido hacer ota cosaen esta vida ms que trabajar, que a esome ensearon desde nio.

    No s yo si su biografia de serydor del Es.tado, su dedsln de seguir quemando ho.ras en la actydad poltica, le impide aoep-tar, humildemente, que el cementero estlleno de gente mprescindible.Bueno.. . Es evidente que yo no me opongoa morirme... (je, je), pero que tampoco voya poner yo la fecha, porque no me pierosuicidaX, como es natura-. Pero s que lle-gar un momento en que pueda ocurri4que mire usted cmo est el pobre Suirez,que ha perdido las facultatles. 4 m, por elmomento, no me han abandonado esas fa-cultades y creo que todava puedo, y voy ahacer un buen trabajo. Pero tengo muyclaro que se va a poder prescindir de mi,que eso es absolutamente inevitable. Y laprueba es que ya lo he demostrado dand.opaso a mis sucesores y si caer en la ten-tacin de segu.ir mangoneando por detrs,como har hecho otros. Mire, yo no puedo14EPS

    evitar que haya desconfiados y resentidos,pero la verdad es que llevo 55 aos en lavida pbl.ica y que slo he pretendidoaprovechar la leccin que me clio mi padrede sabe genera-r confianza para ayudar ala gente.

    Pero me sorprende gue usted, que en suvida lo ha tenido y lo ha perdido cas todo,sga demostrando que es la vanidad polti-ca Io que todava Ie almenta as renas.Poda estar tranqularnente en su crasa, oen un monasterio de Galicia, de los quetanto dsfruta de vez en cuando.La verdad es que mi opcin por la vida menacal me Ia plante seriamente cuandotermin el bachillerato y pens en ingre-sar en el monasterio de Samos. Pero enaquel momento mi padre me ayud a pon-derar que sa no era mi vocacin. Por lotanto no lo voy a hacer ahora, aunque laverdad es que a estas alturas tengo poco alo que renunciar. Usted sabe que yo soy"oblato" (vinculado por votos privados) clela orden benedictia de Samos y que ten-go mucha simpata or esa gente. Pero Iocierto es que, despus de aquellos ejerci-cios espirituales que hice all, tuve clar.ami vocacin politica. Y adquiri entoncesun compromiso firme: hacer todo lo queestuviera en mi mano para que mipais nosufriera de nuevo una guerra civil como laque padecimos. Creo que he cumplido esapromesa y que he dado todo lo que tena,humana y polticamente, en mi vocacinde servicio pblico.

    Pero ha sdo usted incapaz de sacarle par.tdo a la parte ldca de la vda, de dalge unrespiro, de dsfrutar sin autodisciplna nhoraios de caltel,Eso no es del todo asi. Yo he disfruta{omucho tle la vida familiar y de Ia caza y deIapesca y de la gente. Pero lo que se llamala vida de plyboy nunca ha sido lo mo,

    aunque ya se imagina usted que en mi ju-ventud purle hacer cosas que no ibn conmi carcter ni con mi forma de estar en lavida. Es verdad que he vivido con el pie enel aceleradoq pero no me arrepiento por-que todo el tiempo ha sido poco para tan-tas cosas como as que habia que hacer eneste pas. Si le dir que tengo i,a concienciabmnquila y que de los errores que haya podiclo cometer, que habrn muchsimos,prefiero que hablen mis enemigos.

    Mudros de ellos no esteban dspuestos egue usted ocupara un lugat deterrflinante

    'rfengo dalo que se uade m, lo he dmosilad lo dando paso a msa poder prescindir

    sr,rcoreg y sin mangonear pol delrstt

    en la Espaa democrtica. Me gustara sa-ber crno encaaba usted aquello de ,,iFra-g, el pueblo no te traga!',, aquella feroci"dad con a gue le rechazaban en la calledurante la etapa rns tensa de la transicin,Yo encajaba aquello como algo inevitable,pero tambin como algo que saba que es-taba destinado a foacasar. Y vaya que fra-cas! Ellos fueron los que se equivocaron,porque eran gentes capaces slo de pensaren sus resentimientos- Como usted pueclesupone4 todo aquello me hizo sufrir lomo, arrnque yo sabia que como no era ver-dad, porque yo estaba seguro de que no re.fl.ejaba el pensamiento de la mayoria de losespaoles, no iban a poder conmigo. Yaqui estoy yo y aqu seguir estado!flebi ser muy duro, ncluso para usted,verse recbdo por Ia Espaa de la incipien-te democraca oomo un apestado, no?Fue muy duro para mi percibir aquel re-chazo vociferante aunque minoritario.Pero fue duro porque era injusto, porquesi haba algu.ien que desde la derecha es-taba haciendo algo para impulsar la tran-sicin, se era yo. Y, bueno, habia genteque pensaba que haba que enterrar todoeI periodo anterion igual que ahora haygente que quiere desenterrar cosas prrarecuperdr la memori histrica, dicenellos, porque quieren revisar Ia tanicin,Yo le aseguro que quienes estn ahora eneso, que los hay, estn tremendamenteequivocados. En cuanto a lo de apestado, letengo que decir que siempre recib elaliento y eI apoyo de la gente de buen sen-tido con la que me entend para hacer eI...