entretodos n 22

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Semanario Plural de la Costa Oriental del Lago

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  • Semanario plural de la Costa Oriental del Lago Viernes 30 al Jueves 05 de Noviembre Ao 1 No 22 Bs. 1

    Jos Herrera, brillante deportista y ciudadano ejemplar

    Mala jugada de la muerte priva a Baralt de un dolo/11

    700 nuevos

    profesionales eg

    resan

    de la UNERMB

    /10

    Enelco emprende nuevos proyectos /7

    Baralt, centro

    piloto para la formacin

    policial! /7

  • 2 Semana del 30-10 al 05-11 Opinin

    Jos Juan BavarescoPresidente

    Prof. Jos BavarescoDirector

    Manuel Eugenio ColinaEditor

    Licda. Roxana VeraCoord. de Redaccin

    Dr. Leonardo VirlaDirector de Asuntos

    PblicosHenry Figueroa Brett

    Produccin

    Consejo de RedaccinLeonardo Virla

    Gustavo BriceoAzael Espina

    Bernis ArgelloNelson Montero

    Adilson TortoleroAlexis Snchez

    Euro Mejas

    Semanario Entre Todos

    4ta. Calle Campo Delicias Mene Grande, Estado Zulia.

    Telfs.: 0414-841-55120414-654-8347

    semanarioentretodos@gmail.com

    Las opiniones aqui emitidas son de exclusiva responsabilidad

    de quien las suscribe.

    Siempre hemos insistido en ello: Venezuela ser una potencia gasfera, una potencia energticaTus manos siguen viviendo dicen: pueblo, pueblo, pueblo Tus manos siguen viviendo dicen: fuego, fuego, fuego.

    Fogonazo de las manos y alma de nuestro pueblo, llama-rada patria para entintar con sus luces el crepsculo paragua-nero. Como dicen esos versos de nuestro Al Primera dedica-dos al Guerrillero Heroico, las manos de los trabajadores de la gran plataforma ENSCO 68, ubicada en lo que constituye el mayor pozo de gas de nuestro pas, el Perla 1X, dijeron tam-bin: pueblo, pueblo; cantaron con algaraba: fuego, fuego.

    Siempre hemos insistido en ello: Venezuela ser una poten-cia gasfera, una potencia ener-gtica. As se ha confirmado, una vez ms, con el fogonazo de este jueves 15 de octubre: nuestro pas se convertir en la cuarta potencia mundial en re-servas probadas y certificadas de gas. Inicialmente se estima-ba que el Perla 1X poda tener una reserva de cerca de tres tri-llones de pies cbicos; sin em-bargo, las recientes mediciones han sealado que la produccin es de ocho trillones de pies c-bicos.

    A propsito, quiero recor-dar unas palabras de Orlando Araujo. Un 26 de febrero de 1959 alertaba sobre la que-ma y desecho que hacan las transnacionales petroleras de la gran riqueza de gas que ya para aquel entonces estaba probado que Venezuela posea: Sea cual fuere el valor mate-mticamente exacto de tan cuantiosas prdidas, lo cierto es que el parpadeo incesante de los mechurrios en las lbregas llanuras de Oriente debemos sentirlo los venezolanos de hoy como un intermitente re-mordimiento de conciencia, y como un permanente llamado a la accin creadora.

    Heredera de esta angustia colectiva que supo recoger el gran barins Orlando Araujo, la Revolucin Bolivariana se ha hecho eco de su permanente llamado a la accin creadora. Se trata de convertirnos, quiero reiterarlo, en una gran potencia moral desde el mismo momen-

    to en que el cambio de nuestra matriz energtica como dice Al Rodrguez Araque sea una realidad como, de hecho, ya lo est siendo.

    Gracias al reimpulso dado por el Gobierno Bolivariano al proyecto gasfero nacional, Pdvsa se encuentra preparada no slo para proveer de gas do-mstico a 14 mil viviendas de Caracas en una primera etapa, sino para que, en la brevedad posible, el 50% del parque au-tomotor de nuestro pas utilice gas. Una real y verdadera revo-lucin energtica est en mar-cha y no desmayaremos hasta que no veamos hechas realidad las grandes transformaciones que promete.

    Quiero compartir de nuevo con todos ustedes, compatrio-tas, otra gran angustia que me embarga desde que leyera, en vsperas del Da Internacional de la Alimentacin, el ltimo informe de la Organizacin de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentacin (FAO, por sus siglas en ingls). Segn este organismo interna-cional, en Amrica Latina y el Caribe el nmero de personas en extrema pobreza o indigen-cia se incrementar en tres mi-llones.

    Las previsiones de la FAO indican que la recesin provo-car a fin de ao un retroceso de los subnutridos al nivel que se registr hace 20 aos. La cruda realidad que padece el pueblo de Guatemala en estos momentos nos confirma, do-lorosamente, que no es cuento tal aseveracin.

    Por tal razn, en Venezuela seguimos empeados en rever-tir radicalmente esta tendencia negativa que no es culpa de nuestros pueblos, sino conse-cuencia del fracaso del capita-lismo como sistema de domi-nacin.

    Este mircoles 14, por ejem-plo, se inici la primera cose-cha de arroz y maz de semilla en la parcela piloto del sistema de riego Santo Domingo, en el municipio Corazn de Jess del estado Barinas. Con esta experiencia piloto se ha obte-nido un rendimiento superior a 6.000 kilogramos por hectrea, considerando que el promedio nacional es de 4.000 kilos por hectrea.

    La meta es que Venezuela produzca 100% de las semillas certificadas que requiere para 2011, en aras de alcanzar la plena soberana alimentaria a la que aspiramos como pueblo. De modo que uno de nuestros ms encarnizados esfuerzos en esta VII Cumbre de la Alianza Bolivariana en Cochabamba, ser la de trabajar en el avan-ce de las empresas grannacio-nales, entre ellas la dedicada a la produccin y distribucin de rubros alimenticios, deno-minada ALBA Alimentos, para enfrentar la amenaza de una crisis alimentaria que, a to-das luces, debemos conjurar a tiempo.

    Esta VII Cumbre de la ALBA-TCP tiene una impor-tancia capital. No se trata, por supuesto, de disminuir el valor estratgico que cada cumbre y cada encuentro han tenido, en particular porque dan constan-cia de la marcha y de la madu-racin del proceso de unidad.

    Es, para decirlo con Bol-var, el bien inestimable de la unin lo que se materializa a travs de la Alianza Bolivaria-na. En su carcter de instru-mento unitario de los pueblos, estar siempre un paso adelan-te: la burocratizacin no tiene cabida en nuestra Alianza.

    El Sistema nico de Com-pensacin Regional (Sucre), pieza clave en el proyecto, co-mienza a ser una realidad tan-

    gible y concreta. Y tiene que serlo: en el Sucre se condensa la voluntad de un proyecto alter-nativo viable y justo para nues-tra regin, de cara a los estra-gos de la crisis financiera. De la crisis, enfaticemos, no slo del capitalismo como modelo sino de la lgica misma del capital.

    Ya lo deca Jos Mart, Apstol de Amrica, en mayo de 1891: Quien dice unin econmica, dice unin poltica. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere sal-varse, vende a ms de uno. El influjo excesivo de un pas en el comercio de otro, se convier-te en influjo poltico. En este conjunto de premisas se vis-lumbra el propsito y el senti-do del Sucre.

    Un modelo econmico re-gional unificado a travs de una moneda propia, desde su lectura poltica, no slo implica mayor equidad y soberana en el intercambio: la construccin de una nueva arquitectura eco-nmica y financiera debe venir acompaada de una profunda voluntad de producir justicia social, econmica, ambiental.

    Y esta tarea no podra ser posible sin la participacin di-recta de los movimientos so-ciales, campesinos, feministas. Ellos son la base fundamental del pueblo organizado en la Alianza Bolivariana y el sustra-to ideolgico de nuestra histo-ria: quien conoce desde cada localidad, desde cada regin, en su historia e identidad, los modos ms justos de intercam-bio, de produccin de cultura y dignidad, de trabajo agroecol-gico de la tierra y de una eco-noma justa y popular; es el pueblo organizado que vive en constante lucha por sus necesi-dades y sus reivindicaciones. El poder popular en su ms clara expresin.

    Creo que nadie como los movimientos sociales y popu-lares est ms calificado para discutir los temas de nuestra agenda: ellos son los principa-les sujetos del Tratado de Co-mercio de los Pueblos (TCP). La Alianza Bolivariana es produc-to de sus luchas: son el poder emergente que le est dando vida a un nuevo proyecto his-trico y construyendo, desde la

    base, el camino hacia nuestra definitiva independencia que es el mismo camino hacia la ms perfecta unidad de nues-tros pueblos.

    Como dijera el gran soci-logo peruano Anbal Quijano: Toda democratizacin posible de la sociedad en Amrica La-tina debe ocurrir en la mayora de estos pases, al mismo tiem-po y en el mismo movimiento histrico, como una descoloni-zacin y como una redistribu-cin del poder. En otras pala-bras, como una redistribucin radical del poder.

    Y ese proceso de democra-tizacin descolonizadora no tiene otro nombre, desde la Alianza Bolivariana lo decimos, que el luminoso nombre del so-cialismo.

    Desde Cochabamba, aqu en el corazn de Bolivia, lo se-guimos diciendo:

    Patria, socialismo o muerte! Venceremos!

    Las lneas de Chvez

    La Alianza Bolivariana desde Cochabamba

  • 3Semana del 30-10 al 05-11De Costa a Costa

    Lcda. Roxana Vera

    Desde que tiene uso de razn Jos Ronaldy Berm-dez Colmenares, de 32 aos, es conocido popularmente como oreja, es un hombre que naci en el municipio del petrleo Mene Grande, siempre se ha dedicado a sus responsabilidades y muy re-conocido por ser buen admi-nistrador de tiempo y traba-jo, su pap Rafael Bermdez muri cuando tena tan solo cinco aos, dejndolo con sus cuatro hermanas y su mam Carmen Colmenares.

    A los 16 aos de edad se gradu de bachiller, pero por problemas econmicos no continu con una carrera universitaria, dedicndose a trabajar para poder ayudar a su familia, 12 aos trabajan-do interrumpidamente, es-fuerzo que a la larga le vali para poder comenzar a estu-

    diar nuevamente una carre-ra, donde escogi Educacin Integral, por l