el zagal y las estrellas (c.)

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  • Este nio ha nacido con buena estrella, comentan los vecinos del pueblo. En su nacimiento una copiosa lluvia de estrellas inund el cielo y lo transform en una exhibicin de luz y destellos.

  • Hasta su cuna lleg el resplandor y lo envolvi en un halo de encanto y de misterio, que le marcar toda la vida.

  • El zagal crece enamorado de las estrellas y obsesionado por descifrar el arcano que encierran y captar el mensaje que trasmiten.

  • Su clido entusiasmo e imaginacin exuberante le llevan a crear un mundo encantado y mgico, en el cual se relaciona cordialmente con las estrellas.

  • Frecuentemente mira al firmamento extasiado con un gesto de ilusin y deseo. Cruza la puerta de su fantasa y entra en un cielo deslumbrante, cuajado de estrellas. Dialoga con ellas en un lenguaje exotrico y se entretiene en animados juegos, que le absorben.

  • Intuye que ellas en su anuncio titilante le participan la inminencia de un gran acontecimiento, que cambiar el decurso de la humanidad y de la historia.

  • A veces desciende con su sombrero repleto de preciosas estrellitas, que vuelca sobre la plaza del pueblo en un alarde de luz y color. Ante tan chispeante y colorista exhibicin se desborda la alegra y admiracin de sus amiguitos.

  • Otras con su cesta repleta de luceros camina contento por el bosque y los desparrama en un reguero rutilante y multicolor, que atrae a los bulliciosos habitantes del soto, que le siguen en amigable camaradera.

  • Le encanta crear un espacio tenue y transparente, como una tienda de campaa luminosa, donde arropado por multitud de estrellitas y acompaado por sus inseparables animalitos, imagina y suea un mundo feliz e idlico, donde todos los humanos, guiados por el fulgor de estrellas relucientes, forman una gran familia transida de amor, cario y comprensin.

  • Una luz ntida llamea en su interior y le augura la pronta realidad de tan atrayente utopa. Sus amigos aprecian su pecho ms brillante cada da y para ellos es signo evidente de que algo trascendental se avecina.

  • Un atardecer, mientras ensimismado y rodeado por sus amiguitos del bosque disfruta con su ensoacin favorita, se le aparece una estrella deslumbrante, que le revela con ntima emocin: Dios Nio va a nacer.

  • Aquella noche el cercano bosque destella con la polcroma claridad de miles de estrellas, que danzan entre los rboles y se columpian en sus ramas.

  • El pequeo zagal se despierta con excitacin creciente y convoca presto a sus amigos. Ya los animalitos retozan exultantes a la salida de la aldea, y todos, raudos y con el corazn desbocado, enfilan hacia el bosque, resplandeciente ante sus ojos.

  • El viejo roble relumbra con fulgentes destellos, nimbado por una corona de estrellas. Hacia all se dirigen con paso apresurado. Atnitos, descubren en la oquedad de su aoso tronco un niito precioso, envuelto en pobres paales.

  • En l admiran arrobados la gloria de Dios hecho Nio y adoran agradecidos al Mesas Esperado.

  • De pronto todas las estrellas del bosque ejecutan una danza armoniosa y vibrante. Luego se dispersan en todas direcciones como anuncio de Buena Noticia.

  • Los Nios las contemplan alucinados y enardecidos y de inmediato las siguen convertidos en heraldos de un Dios Amor.

  • Desde entonces el candor y belleza de los nios, como estrellas luminosas, nos reflejan el amor de Dios.

  • Jess Nio, en estas Fiestas de Navidad, engalana mi cielo con las estrellas de:

    La sabidura, para saborear lo sencillo,

    La amistad, para crear lazos perennes,

    La alegra, para contagiarla a los hermanos,

  • La disponibilidad, para hacer tu voluntad,

    La empata, para sentir con el otro,

    La piedad, para anudarme a Ti,

  • La compasin, para dolerme con el paciente,

    La humildad, para valorarme segn T,

    La paz, para engranar la humanidad,

  • La fe, para fiarme de Ti, tu amor y promesas,

    La esperanza, para alcanzar la utopa del Reino,

    La caridad, para crear un cielo en la tierra.

    Gracias, Jess, por tus dones y tu Espritu!