El terrorismo de estado en Colombia -Hernando Calvo Ospina

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El terrorismo de estado en Colombia -Hernando Calvo Ospina

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  • 1. El terrorismo de Estadoen ColombiaHernando Calvo Ospinas e r i eCaracas, Venezuela 2007 Cuestiones geopolticas

2. Hernando Calvo Ospina Fundacin Editorial el perro y la rana, 2007Av. Panten, Foro LibertadorEdif. Archivo General de la Nacin, planta baja, Caracas, 1010.Telfs.: (58-0212) 564 24 69/8084492 /8084986/8084165/Telefax: (58-0212) 564 14 11correos electrnicos:elperroylaranaediciones@gmail.comcomunicaciones@elperroylarana.gob.veeditorial@elperroy larana.gob.vepgina web: www.elperroylarana.gob.veEdicin al cuidado deDannybal ReyesCorreccinGermn RamrezDiagramacinVernica AlfonsoDiseo de la coleccinKevin VargasDileny JimnezHecho el Depsito de LeyDepsito legal lf 40220073204911ISBN 978-980-396-905-9Impreso en Venezuela 3. La Coleccin Alfredo Maneiro. Poltica y sociedad publica obraspuntuales, urgentes, necesarias, capaces de desentraar elsignificado de los procesos sociales que dictaminan el curso delmundo actual. Venezuela integra ese mundo en formacin, de allla importancia del pensamiento, la investigacin, la crtica, lareflexin, y por ende, de las soluciones surgidas del anlisis y lacomprensin de nuestra realidad.Firmes propsitos animan a esta coleccin: por una parte, rendirhomenaje a la figura de Alfredo Maneiro, uno de los principalesprotagonistas de los movimientos sociales y polticos quetuvieron lugar en Venezuela durante los duros y conflictivos aossesenta, y por la otra, difundir ediciones de libros en los cuales seabordan temas medulares de nuestro tiempo.Cuestiones geopolticas: esta serie pretende servir de foro para lacreacin de una nueva cartografa contra-hegemnica del podermundial, a travs de la exploracin en los mbitos econmicos,sociales, polticos y culturales de las relaciones norte-sur ysur-sur, sus estrategias e implicaciones para la humanidad. 4. Al amor de mis padres Nabor y Elvia; de mis hijos Paula Andrea y Yohan;de mis hermanos Amparo y Rodolfo.A Karine, mi compaera, por su ternura, apoyo sin bordes e invaluablessugerencias.A Maurice Lemoine, de los escasos periodistas en el mundo que sabeplasmar con honestidad el proceso social y poltico colombiano.Mencin repleta de cario a quienes de variadas formas me apoyaron y meaportaron, aunque sin responsabilidad en el resultado final de este trabajo:Mara Luisa Nez; Ignacio Ramonet; Annemie Verbruggen; Andr yCarmen; Dominique y Marcial; Hlne Anger; Guillermo Cabrera lvarez;Abel Prieto Jimnez; Aram Aharonian; Odile y Pedro; Sonia y Asdrbal;Caterina y Bruno; Roco Peralbo; Simone y Pierre; Jos Ramn Balaguer;Stella Calloni; Niurys y Humberto; Ramn Chao; Pascual Serrano;Magdalena y Samy; Yamila Cohen; William Blum; Olivier Pironet; KarineBonneau; Mily y Pvel; Javier Salado.A Eduardo Umaa Mendoza, abogado, inmenso hombre y amigo, otravctima del terrorismo de Estado colombiano. 5. Algunas fechas, algunas palabrasTraduccin del francs: Karine lvarez.Segn cuentan, a partir de la segunda mitad del siglo XIX exis-tenen Colombia dos partidos, el Liberal y el Conservador. No esfalso. Pero ello no es suficiente. En realidad, desde esa poca, el pasest dividido entre aquellos que lo poseen todo y aquellos que nadatiene.No entrar en los detalles de la tragedia colombiana, queHernando Calvo Ospina desarrolla aqu ampliamente y congran talento. A modo de introduccin, me contentar con recor-daralgunos hechos significativos, emblemticos de esta penosa9historia.Elegido al Congreso en 1929, el liberal Jorge Elicer Gaitndecidi combatir a lo que l llam la oligarqua: los ricos de ambospartidos. Con el paso del tiempo sus discursos se hicieron incendia-rios.Desde la tribuna, en mangas de camisa, l remata sus arengascon Contra la oligarqua, a la carga!. A pesar de ello, aboga por uncambio pacfico. El 9 de abril de 1948, cuando se le daba como favo-ritoa la presidencia de la repblica, Gaitn es asesinado en Bogot.Un detalle inslito: la ley estadounidense permite a sus ciuda-danosexaminar, despus de ciertos aos, los documentos que 6. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaposeen organismos pblicos como la CIA, el FBI, el Departamentode Estado. La CIA tiene informacin sobre la muerte de Gaitn perohasta el da de hoy se niega a revelarla.10El asesinato de Gaitn provoc una insurreccin generalizada-que Washington atribuy al comunismo internacional-, y unaguerra civil a la que se ha llamado La poca de la violencia (1948-1957): unos 300 mil muertos quedaron tirados en los campos. Enese tiempo de horror y Apocalipsis los liberales y comunistas, sea-ladoscomo objetivo, fueron destinados al suplicio. Como comple-mentodel poder, polticos y terratenientes utilizan a policas que,en uniforme o en civil, demuestran una crueldad sin lmite. Se lesconoce como chuladitas. Tambin a sueldo de los mismos, losllamados pjaros van volando de regin en regin haciendo delterror su compaera.Condenados a muerte, casi vencidos, y dispersos en un primertiempo, los opositores entienden que una lucha gigantesca haempezado. Han sido abofeteados, tratados de hez de la sociedad,perseguidos como a vagabundos importunos. Los miles de mise-rablesque no posean nada, y para quienes el respeto a la vida y unpedazo de tierra hubiera sido suficiente, se sumaron a otros perse-guidosque se estaban organizando en incipientes grupos, arma-dosde escopetas y machetes. Esos que en realidad slo trataban desubsistir y defender la vida de sus pequeas comunidades. Ahoracombaten. E influidos por la revolucin cubana, grupos de intelec-tualeslos apoyan.En 1964, para acabar con esta revuelta, la de esa guerrilla decampesinos insumisos a los cuales se les denomin moscovitas,Estados Unidos don 300 millones de dlares para financiar laOperacin Marquetalia. En 1999, Estados Unidos tuvo que aportar1.600 millones de dlares para impulsar el llamado Plan Colombia;y hasta el 2006 ya haba gastado 4 mil millones de dlares en el Plan.Sin ms resultados que en 1964. Se sigue diciendo que la inmensi-dadde las llanuras, los obstculos naturales, la presencia de selvasinexploradas, hacen imposible aniquilar a los guerrilleros. Pero noa la poblacin civil. 7. PrlogoAl ao siguiente, 1965, para luchar contra esos subversivos, losconsejeros militares estadounidenses tambin impulsan la crea-cinde organizaciones civiles armadas. Ya no se les llama pjaros o11chulavitas, sino autodefensas, legalmente reconocidas.Ya el 2 de septiembre de 1958, esos campesinos guerrilleros lehacan llegar una carta al presidente Alberto Lleras Camargo: lalucha armada no nos interesa, y estamos dispuestos a colaborar portodas las vas a nuestro alcance en la empresa pacificadora que deci-dillevar este gobierno. Entre los firmantes, Manuel MarulandaVlez, actual jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias deColombia, FARC.En carta al Parlamento con fecha del 20 de julio de 1984, y mien-trasnegociaban con el presidente Belisario Betancur, las FARCanuncian el lanzamiento de un movimiento poltico nacional, laUnin Patritica, UP, junto a otros partidos y movimientos demo-crticos,para el retorno a la normalidad del pas. Este trabajo deHernando Calvo Ospina cuenta en detalle cual fue su destino. Unatragedia para tres mil militantes, simpatizantes y dirigentes de laUP, vctimas de escuadrones paramilitares...Colombia, se insiste, constituye una excepcin notable enAmrica Latina: solo ha vivido cinco golpes de Estado desde suindependencia de la Corona espaola. En 1958 se depuso al gene-ralGustavo Rojas Pinilla, y desde entonces el gobierno ha estadosiempre en manos de civiles. Rige cierto modelo democrtico. Sinembargo, tan solo en cuatro aos fueron asesinados cuatro candi-datosa la presidencia: Jaime Pardo Leal (1987), Luis Carlos Galn(1989), Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo (1990) Con sus parti-cularidades,todos reclamaban reformas. Extraa concepcin de loque es una democracia...Es que, sobrealimentados y avaros, incapaces de confrontarla realidad, ricos y poderosos piensan que los civilizados dignosde ese nombre pueden, para reducir y acabar con los brbaros,utilizar brbaros ms brbaros que ellos. As lanzan las hordas deparamilitares, que son las mismas autodefensas, y les permitenque hagan alianza con los barones de la cocana para que ayuden 8. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaa financiar su guerra. Las Fuerzas Armadas los convierte en sucuerpo, corazn y alma, por eso los equipa, los instruye, los informa,los apoya... Son el plceme de un gran sector de la clase polticay de los gremios econmicos. Los paramilitares se ensaan con lapoblacin civil rural. Sistemtica y calculadamente van acabandocon la oposicin poltica legal. As estos seudo clandestinos, que sehacen llamar Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, bajan unoa uno todos los escalones que separan lo humano de la bestia. Elterror tiene que golpear en el corazn de quien pueda ser enemigoen potencia. Asesina a uno y asustars a mil.12En diciembre de 1997, el presidente Ernesto Samper Pizanoanuncia la creacin de un bloque especial de bsqueda paracapturar a los jefes paramilitares. Promete que esos grupos sernperseguidos hasta en el infierno. Todo queda en intenciones. Tresaos despus, Phil Chicola, jefe de la oficina de Asuntos Andinosen el Departamento de Estado, estima que segn la ley de EstadosUnidos, estos grupos deben cometer actos que amenazan los inte-resesnacionales estadounidenses para poder ser incluidos formal-menteen la lista (de grupos terroristas) 1 En cambio, en 1982 elembajador estadounidense en Bogot, Lewis Tambs, sin pruebas,trat de narcoguerrilla a las Fuerzas Armadas Revolucionarias deColombia, FARC. Por la gracia del presidente George W. Bush, lasFARC y el otro grupo insurgente, el Ejrcito de Liberacin Nacional,ELN, se convierten en narcoterroristas despus del 11 de septiem-brede 2001. Dos pesos, dos medidas.Narcoguerrilla? Narcoterroristas? Ex revolucionariosdescarriados? Provocando el empobrecimiento de importantessectores de la poblacin, los sucesivos gobiernos han favorecido elcultivo de la coca y las actividades ligadas al trfico de cocana. Peroen diverso grado son muchos los que tienen las manos metidas en elnegocio: los militares, bastantes polticos de derecha y los sectoreseconmicos, quienes gastan fortunas para mantener una fachadade respetabilidad. Y bien metidas las tienen los paramilitares.1 El Tiempo, Bogota, 1 de mayo 2000. 9. PrlogoTambin la guerrilla, en una muy mnima medida, para ayudar afinanciar la causa. Y, casualmente, es a esta la que ms se seala.Me conformar con citar las palabras de Daniel Garca Pea,quien en 1997 dirigi una Comisin exploratoria para definir lostrminos y las condiciones de posibles conversaciones de paz, bajola presidencia de Samper:El discurso mil veces repetido sobre una guerrilla sin ideales y con-vertidaen organizacin mafiosa es falso. Se trata de una organi-zacinpoltico-militar que, como la guerra cuesta caro, impone suimpuesto revolucionario sobre la cosecha [de coca], pero no tieneninguna participacin en el trfico. Si se tratara de un cartel, notomara pueblos ni adelantara operaciones militares...Un poco ms tarde, el 18 de mayo de 2003, el enviado especialdel secretario general de Naciones Unidas, James Lemoyne, afirma:La columna vertebral de la principal guerrilla del pas se componede personas comprometidas ideolgicamente.Todo conflicto poltico se termina en una mesa de negociacio-nes.Y por qu no, ya que son necesarias, con reformas sociales.Eso no sucede en Colombia. Con un empecinamiento en extremosorprendente, cada gobierno le ha declarado la guerra a los insur-gentes;ha multiplicado los gastos militares; les ha subido el sueldoa los soldados... Y cada presidente, desde mediados de la dcada delos sesenta, ha prometido acabar con la guerrilla antes del final desu mandato. Para constatar, al partir, que la oposicin armada esms fuerte que cuatro aos antes... La injusticia social la ha nutrido.Y, tambin, sin duda, la represin indiscrimada y ciega.Nada. Aqu nada se debe al azar. La limpieza realizada porel ejrcito y los paramilitares ha vaciado de campesinos pobres amuchas regiones colombianas. Hombres y mujeres que cometie-ronuno de estos errores, o todos juntos: vivieron en territoriosinmensamente ricos; se organizaron para exigir sus derechos;militaron o dieron su voto a formaciones polticas de oposicin; oquizs -quizs- simpatizaron con las guerrillas. Sus tierras pasaron13 10. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaa manos de los terratenientes, o de representantes de poderososintereses econmicos.14El azar no existe. En 1997, evocando el futuro de las relacionescomerciales entre Colombia y Estados Unidos, el embajador estado-unidenseMyles Frechette declaraba: Mi gobierno invita con insis-tenciaal gobierno colombiano a que abra lo ms ampliamente posi-bleel mercado de las telecomunicaciones en el marco de la ley colom-biana,o de ser necesario que cambie la ley para adoptar las reglasadecuadas y efectivas de competencia. 2 Luego reclam lo mismopara el petrleo, la energa y la agricultura. Dos aos ms tarde, unade las exigencias de la enmienda al Plan Colombia que imponenalgunos senadores estadounidenses, es que se les d la prioridada las inversiones extranjeras, y en particular al sector de la indus-triapetrolera. El Consortium US Columbia Business PartnershipOccidental Petroleum Company, BP, Caterpillar, Bechtel & Pfizer-defendacon toda fuerza la adopcin del Plan.Todo fue aceptado. Y ms: las Fuerzas Armadas y sus paramili-taresse encargaron, con el apoyo del Plan y de los asesores estado-unidenses,de incrementar el vaciado de campesinos e indgenas enlas extensas zonas petroleras.Dando tambin entera satisfaccin a quienes ordenan, elpresidente lvaro Uribe Vlez, negocia desde el 2006 un Tratadode Libre Comercio con Washington. Su firma ser como un asesi-natoa la economa colombiana...Este mismo presidente le ofrece una reinsercin suave a losparamilitares. Washington no se opone, aunque ya los tiene inclui-dosen su lista de organizaciones terroristas. Al contrario, sus diplo-mticosparticipan en varios actos pblicos con jefes paramilita-res,cuya extradicin pide su gobierno por narcotrfico. Es que nosolo han masacrado poblaciones: los paramilitares se han conver-tidoen el cartel de droga ms poderoso de Colombia. Washingtonse contenta con hacer espordicas declaraciones. Los paramilita-2 Apolinar Daz Callejas, Colombia bajo doble fuego: crisis interior y seo-rode EE UU. Papeles de cuestiones internationales, N 62, Madrid, 1997. 11. Prlogores no han atacado ni el mnimo de sus intereses estratgicos enColombia: los han cuidado como si fueran suyos.Entonces el presidente Uribe Vlez ha tenido manos libres parafirmar la ley de Justicia y Paz, 21 de junio de 2005. Esta les otorgaa los paras, tambin acusados de crmenes de lesa humanidad,una casi impunidad, la legalizacin de sus fortunas y una jubilacindorada. A pesar de que en cuatro aos, desde que firmaron un ceseal fuego el 15 de julio de 2003, hayan cometido unos 3 mil asesina-tosms.Pero, para este gobierno hubiera sido posible hacer menos?Fue este gobierno, como los que lo precedieron, quien derram esaplaga sobre el pueblo. Fue el Estado quien form, foment, anim yprotegi al paramilitarismo. Porque el paramilitarismo ha sido unaestrategia estatal, avalada y apoyada por Washington, para el bene-ficiode los poderosos conglomerados econmicos. Han sido aliados15en la destruccin y la muerte para compartir el botn.Pero se dej que los paramilitares se convirtieran en poderososseores de la guerra, y la Corte Constitucional ha revisado la ley parahacerla menos clemente. Y los jefes mafiosos paramilitares, que casini aceptan el mnimo castigo, y menos an ser los nicos en cargarcon toda la culpabilidad, lanzan una amenaza a quienes los criaron ydirigieron: si la justicia se encarniza con ellos, podran revelar sussecretitos. A partir de documentos confiscados a uno de ellos, Jorge40, en marzo 2006, se llev a cabo la detencin de diputados y sena-doresligados a los partidos que apoyan al presidente Uribe Vlez.Por culpa de su hermano, inculpado de relaciones con los paramili-tares,la ministra de Relaciones Exteriores, Maria Consuelo Araujo,ha sido salpicada. Por las mismas razones Jorge Noguera, ex jefede la polica poltica Departamento Administrativo de Seguridad,DAS, que depende de la presidencia de la Repblica, fue encarce-lado.Son unas muestras. Pero la lista que seala acusadoramente ala clase poltica tradicional colombiana, en especial a los aliados delpresidente Uribe Vlez, es grande.Cierta cantidad de personalidades tiene cada da ms dificul-taden tragar saliva. Han descubierto que el perro que los cuidaba 12. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaayer, los amenaza hoy. Para impedir posibles revelaciones, 59 jefesparamilitares fueron trasladados, de repente, del centro vacacionaldonde haban sido concentrados, hacia una prisin de alta seguri-dad.16Entonces anunciaron, el 7 de diciembre 2006, que considera-banel proceso de paz como terminado. Desde hace algunos mesesnuevos escuadrones de la muerte aparecieron por todo el pas.No cabe duda que apenas comienza el forcejeo. Quin sabe silas importantes revelaciones hechas en este libro por HernandoCalvo Ospina, sobre los mecanismos del terrorismo de Estado enColombia, no sern a corto o mediano plazo confirmadas por lospropios implicados? Por tanto este trabajo es sumamente valioso.Ms aun, su atenta lectura es indispensable para entender la trage-diadel pueblo colombiano.Ignacio RamonetPars, febrero 2007 13. Las races de la intoleranciaDice la historia oficial que Francisco de Paula Santander hasido el hombre de las leyes en Colombia. Lo que no cuenta es quepodra tener el ttulo de ser el primer gran ejemplo de la traicin eintransigencia poltica de la elite colombiana.Santander vio en el asesinato de Simn Bolvar la sola posibili-dadde desmembrar a la Gran Colombia (conformada por Venezuela,Ecuador, Colombia). Su codicia de poder y de la naciente oligarquacriolla que lo apoyaba, lo llev a planificar varios atentados contrael Libertador.El principal sucedi el 25 de septiembre de 1828 en Bogot.Los enviados por Santander asaltaron el Palacio Presidencial,asesinando a parte de la guardia, sometiendo al resto. Era la medianoche. Creyndose seguros, empezaron a proferir insultos mien-trasse dirigan al dormitorio de Bolvar.Uno de los conspiradores narrara: Me sali al encuentrouna hermosa seora, con una espada en la mano; y con admira-blepresencia de nimo, y muy cortsmente, nos pregunt qu17queramos.Esta seora, que dorma con el ya enfermo Libertador, lo habadespertado y ayudado a vestir para que escapara por la ventana.Luego enfrent a los asesinos vestida apenas con un camisn de 14. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinadormir. Lograron arrebatarle la espada, la derribaron por el piso, yuno de ellos le golpe la cabeza con la bota.18Al da siguiente, cuando se supo del atentado, el pueblo sali a lascalles dando vivas a Bolvar y pidiendo la muerte de Santander, entreotros. El deseo del Libertador fue que se perdonara a los inculpados,pero un tribunal los sentenci.. Unos fueron fusilados, otros encar-celados.Santander fue condenado a muerte, pero Bolvar conmut lapena por el destierro: Mi generosidad lo defiende, dira.Empezaba el ao 1830 cuando el representante francs enBogot visit al Libertador. Al ver la cara de sorpresa del diplom-tico,Bolvar le expres que su enfermedad y excesiva delgadez conlas piernas nadando en un ancho pantaln de franela eran debidasal sufrimiento que le producan sus,conciudadanos que no pudieron matarme a pualadas, y tratanahora de asesinarme moralmente con sus ingratitudes y calumnias.Cuando yo deje de existir, esos demagogos se devoraran entre s,como lo hacen los lobos, y el edificio que constru con esfuerzossobrehumanos se desmoronar.Tena apenas 47 aos, pero aparentaba sesenta. Aunque bajo deestatura, haba sido indomable durante ms de un cuarto de sigloluchando a lomo de caballo para liberar a cinco naciones, bajo idea-lesde unidad latinoamericana. Solo los intereses polticos y econ-micosde la lite lo pusieron en la senda del derrumbe...Aquella seora a la que se refera uno de los complotadoscontra Bolvar se llamaba Manuela Senz. Las historias oficiales,cuando la nombran, la tienen simplemente como la amante deBolvar. Al leer algunos manuales educativos, queda la sensacinde que era una devoradora de hombres. Una puta.Manuelita, nacida en Quito, empez a confrontar a la sociedada los doce aos de edad, cuando sali a las calles con las gentes delpueblo que pedan la emancipacin de Espaa en 1809. Muy jovense casa con un acaudalado comerciante ingls. Viajan a Lima dondepasa buen tiempo en tertulias polticas conspiradoras, algo inusual 15. Las races de la intoleranciaen las mujeres de la poca. Durante 1821 participa del procesoinsurreccional, por lo cual se le entrega la distincin ms alta comopatriota: Caballera de la Orden del SolAl ao siguiente vuelve a Ecuador, estando presente en elmomento en que Bolvar entraba triunfante de la Batalla dePichincha. Era junio y Manuelita tena 25 aos. Se conocen en unagala, y Manuelita propicia un nuevo escndalo social: decide irsecon el Libertador sin importarle su esposo.En octubre de 1823, a peticin de los oficiales superiores, fueincorporada al Estado Mayor de Bolvar. Otro escndalo: una mujerportando uniforme militar y con grado de coronela. Caso nico enlas gestas libertarias. En la Batalla de Ayacucho, 1824, donde se pusoa Espaa a las puertas de la expulsin definitiva de Suramrica,Manuela combati de igual a igual con los bravos lanceros. Desdeentonces empez a ser llamada por la tropa como La Libertadora.En Colombia debi de enfrentar al ncleo duro de los cons-piradorescontra Bolvar, que la llamaban despectivamente LaManuela. El atentado al Libertador del 25 de septiembre era eltercero del que lo salvaba. La rabia contra ella se demostraba en lascalumnias que le creaban, en particular atacando su dignidad.Cuando Bolvar renuncia a la presidencia y, enfermo, partehacia la muerte, las agresiones hacia Manuelita tomaron fuerza. Enmuchos lugares de Bogot aparecieron carteles insultndola. Ellapas al contraataque. Distribuy un folleto donde pona de mani-fiestola ineficacia de los gobernantes y revelaba sus secretos. Estofue tildado de actos provocativos y sediciosos, siendo enviada a uncalabozo por varios das, tratamiento nunca visto hacia una mujermucho menos siendo quien era.Al morir Bolvar, Santander regres al pas lleno de honoresy se le restituyeron todos sus cargos, y hasta fue nombrado presi-dente.El primero de enero de 1834, firm el decreto que desterrabaa Manuelita. Ella parti a Jamaica. De ah se dirigi a Ecuador, peroel gobierno del pas que la vio nacer no le permiti el ingreso. LaLibertadora de los Andes no tuvo alternativa que refugiarse en unpoblado de la costa peruana, donde sobrevivi vendiendo tabacos.Muri de difteria y muy pobre, en 1856.19 16. Captulo i:Los inicios de un mal camino21La independencia de la Corona espaolaNos cuentan, desde la escuela, que el 20 de julio es feriadoporque ese da de 1810 se dio el grito de independencia en Bogot, yque al instante empezaron las luchas contra las tropas de la Coronaespaola.Dice la historia oficial que un grupo de aristcratas criollosnecesitaba un florero para adornar el saln donde se rendirahomenaje a un visitante de la monarqua, y lo pidieron prestado aun aburguesado espaol. Este les dijo que no.El grupo se indign enormemente, empezando a vociferar.Siendo un da de mercado, las gentes se fueron arremolinando porcuriosidad. De un momento a otro los aristcratas sacaron a relucirlas contradicciones que tenan con la Corona. Los nimos se fueroncaldeando, siendo la gente del pueblo la que exigi el redactar unacta de separacin del dominio espaol, incluyendo la expulsin yhasta la cabeza de los representantes de Su Majestad.Pero lo del florero no tena por qu dar para tanto. El intersfundamental que tenan estos hijos de europeos nacidos en lasnuevas tierras era que la Corona les diera total reconocimiento 17. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinasocial y poltico. No aspiraban a dejar la tutela del rey. Aunque eranparte de la lite econmica e intelectual, se les tena apartados delos altos cargos estatales y de la jerarqua eclesistica.22Al final de aquel veinte de julio, ante la efervescencia reinante,se cre una junta de notables que suscribi un acta. Ese manifiestohablaba de soberana del pueblo pero declaraba como autori-dadsuprema al dspota Fernando VII, rey de Espaa. Los firman-tes,ninguno de la plebe, se encomendaban a la autoridad eclesial,mientras que al excelentsimo seor virrey se le rogaba tomar elempleo que le ha conferido el pueblo de presidente de esta Junta.Bajo la presin del pueblo, das despus se levant un Actade Emancipacin y se expuls al virrey. Pero el recelo de la castadominante era tanto que la Junta decidi se declarar como reode traicin a quien convocase al pueblo a la subversin armada.Los hechos superaron a los deseos oficiales porque la insurreccinpopular estaba desatada y el proceso emancipador se haba iniciadoen otras regiones del pas.Nacen las guerras civilesEn 1812, apenas organizndose para combatir a las tropas espa-olasque pretendan restablecer el orden en la colonia sublevada,comenz la primera guerra civil en Colombia. Los clanes aristocr-ticoscriollos encontraron en las guerras la mejor forma para deci-dirsi se tendra un gobierno centralista o federalista. Ganaron estosltimos.De suerte las tropas comandadas por el general venezo-lanoSimn Bolvar Palacios, compuestas en su casi totalidad porhombres de extraccin humilde, estuvieron por encima de interesesde grupo y combatieron a las espaolas hasta expulsarlas, dando laindependencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819.Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fechano se volvi a conocer un da de paz a lo largo del siglo xix, aunqueapenas otros dos golpes se produjeron. Las cuentas oficiales hablan 18. Captulo Ide ocho grandes guerras civiles. A ellas se suman 23 contiendasy refriegas regionales, aunque estudiosos independientes hancontado setenta.Una de las consecuencias del federalismo fue el desmontegradual del poderoso ejrcito libertador, pues en las regiones, loscaudillos, terratenientes y curas armaban sus propias tropas para-militaresbajo el mando de generales. A tal grado militar se llegabapor padrinazgo poltico, por incidencia familiar, o por relacin conel potentado de la regin.31 Estos comandaban a hombres que sepueden denominar semiesclavos, los que dejaban de cultivar oexcavar las minas del patrn y pasaban a ser soldados, sin poderprotestar. Regularmente el reclutamiento era forzado, por lo cualmuchos campesinos, indgenas y negros llegaban amarrados hastael campo de batalla, obligados a matar, a ser carne de can, sinentender por qu los otros eran enemigos.Todo pretexto sirvi para armar un zafarrancho o una extensaguerra. El intento de abolir la esclavitud precipit unas, estimu-ladaspor la dirigencia eclesial que se opona. El desembolso pararecompensar a los negreros, cuando esta se aboli en 1851, no sologener otra guerra sino que por poco deja en bancarrota al TesoroPblico. No estar de acuerdo con el resultado de una eleccin presi-dencialllev a otras. Las varias constituciones siempre dieron paracombates. El querer apoderarse del nombre del partido, o querercambiarlo, cre hostilidades. Si en una regin al poltico o gamonal,que era casi siempre el mismo, no le gustaba una decisin centralse iba lanza en ristre. Se dice que hasta el temperamento del presi-dente23o caudillo condujo a la consabida matazn.Amrica para los americanosComo le sucedi a todas las ex colonias del Nuevo Mundo,Colombia se separ de Espaa y por un tiempo cay en poder de laCorona britnica, quien no pretenda posesionarla territorialmente.3 Elsa Blair Trujillo: Las Fuerzas Armadas. Una mirada civil. Ed. Cinep, Bo-got,1993. 19. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaLos prstamos, al mejor estilo usurero, realizados para finan-ciar24buena parte de las gestas libertarias, as como otros poste-riores,crearon la dependencia necesaria que necesitaba Londrespara tener acceso a las inmensas riquezas y al mercado para susmanufacturas.Estados Unidos42 tambin fij sus ojos en estos territorios.Nacin independizada en 1776, haba heredado buena parte deldesarrollo industrial, mercantil y, sobretodo, el alma imperial deInglaterra, su madre patria.Con la compra de Thomas Jefferson a Napolen Bonapartedel territorio de Luisiana, en 1803, y la invasin de los territoriosespaoles de las Floridas occidentales, en 1810, empez su carreraexpansionista.Ya era tarde cuando Espaa comprendi los planes estadouni-densestendidos sobre sus colonias. En abril de 1812 Luis de Ons,representante de la Corona en Washington, dirigi una misiva alvirrey en Mxico:Los medios que se adoptan para preparar la ejecucin de este planson los mismos que Bonaparte y la Repblica Romana adoptaronpara tomar sus conquistas: la seduccin, la intriga, los emisarios,sembrar y alimentar las sediciones en nuestras provincias de esteContinente, favorecer la guerra civil y dar auxilios en armas y mu-nicionesa los insurgentes. [] Se enviaron emisarios para hacerque aquellos incautos habitantes formasen una Constitucin y de-clararansu independencia[...].Cualquiera dira que se escribi hoy.No fue gratuito que en 1819, en plena lucha por acabar conlos reductos militares espaoles, se recibiera oficialmente en4 Amrica es un continente, no una nacin. Es un gran error denominar asa un pas llamado Estados Unidos, y americanos a sus habitantes. Por elloel autor emplear estadounidense para todo aquello que sea relativo alnombre de ese pas. Obviamente respetar los trminos utilizados en lasreferencias y citas. 20. Captulo IWashington a un enviado de Simn Bolvar que requera prsta-mos,armas y reconocimiento. Algo material le fue dado. En 1822,el presidente James Monroe reconoce a la nueva nacin, estable-ciendouna representacin diplomtica y comercial en Bogot, acti-tudseguida por Inglaterra, Francia y otras naciones europeas.El 2 de diciembre de 1823 el presidente Monroe advirti que elcontinente americano no puede ser sujeto de una futura coloniza-cinpor ninguna potencia europea [] Consideramos toda tenta-tivade su parte de tomar posesin de alguna porcin de este hemis-feriocomo peligrosa para nuestra paz y seguridad [] Amrica25para los americanos.El Libertador Simn Bolvar, conociendo las pretensiones delas potencias europeas, llama en 1826 a un Congreso en la provin-ciacolombiana de Panam. l anhelaba crear la unidad de nacio-nesamericanas que potenciara una fuerza de defensa, as comobrindar el apoyo a Cuba y Puerto Rico para que se independiza-rande Espaa. Pero Estados Unidos boicote el Congreso con su nopresencia, al tiempo que complot con Inglaterra para que evitarala asistencia de Argentina y Brasil.En ese momento el Libertador comprueba el real significado dela Doctrina Monroe: Amrica era el continente, pero americanossolo ellos, los estadounidenses. As, con el pretexto de luchar contrael colonialismo europeo, Estados Unidos subyugara a las nacioneslatinoamericanas.Para 1829 los planes de Washington eran tan claros que Bolvarexpresa: Estados Unidos parece destinado por la Providencia paraplagar la Amrica de miserias a nombre de la libertad.Los ideales unitarios bolivarianos terminaron por estrellarseante los intereses de los clanes oligrquicos criollos, y su servi-lismohacia las potencias extranjeras. El gran sueo de Bolvar deconstruir la Federacin de Estados Unidos de Amrica del Sur, sevuelve trizas cuando Venezuela y Ecuador se separan guerras depor medio de Colombia. El 17 de diciembre de 1830 el Libertadormorira en la caribea Santa Marta abandonado, enfermo y atribu-ladopor las sangrientas confrontaciones partidistas. 21. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaLiberales, conservadores y catlicos26Los partidos polticos que hoy continan deshaciendo a lanacin colombiana nacieron muy poco antes de 1850, cuando unosclanes de la lite pasaron a llamarse liberales y otros conservado-res.Ahora las matazones seran para defender presuntos idealespartidistas. Sus jefes se reafirmaran en la premisa de seguir utili-zandola guerra como mecanismo de poltica y de poder.Al interior de las dirigencias liberales y conservadores noexistan homogneos intereses econmicos. En uno y otro bandoexistan latifundistas, esclavistas, abolicionistas, librecambistas eimportadores de manufacturas. Tampoco haba sustanciales dife-renciasideolgicas, siendo el tipo de relacin con la Iglesia Catlicauno de los principales motivos de disputa partidaria.5 Intransigenteante las ideas progresistas y el desmonte de la sociedad colonial,principal terrateniente del pas, poseedora del monopolio de la fe yla educacin, la Iglesia era la aliada natural de los conservadores.El primero que tuvo la valenta de tocar a fondo el poder ecle-sialfue el aristcrata liberal, general y presidente, Tomas Ciprianode Mosquera y Arboleda. Este, que haba hecho su carrera militaral lado de Bolvar y provena de una familia muy catlica, dedicdesde 1861 buenas energas a expulsar jesuitas y otros miembrosdel clero, decomisar sus bienes, cerrar conventos y monasterios, darva libre a la libertad de cultos y, horror de horrores: separ la Iglesiadel Estado. Tales decisiones se tradujeron en una mejora de laeducacin, lo que no era muy difcil dado el grado de oscurantismoen que estaba. Como el arzobispo de Bogot protest, Mosquera loencarcel.6 Guerras y muertos costaron tales osadas.Como hasta hoy, cuando las lites han sentido peligrar sus inte-resesse unen. La primera vez que lo hicieron apenas empezaban5 Jaime Jaramillo Uribe: Etapas y Sentido de la Historia de Colombia.Compilacin. Colombia, Hoy. Siglo xxi Editores, Bogot, 1980.6 lvaro Tirado Meja: El Estado y la Poltica en el siglo xix. ncora Editores,Bogot, 1983. 22. Captulo Ia llamarse liberales y conservadores, y no dudaron un segundo endejarse de pelear para juntar tropas y aplastar a unos insolentes.Los artesanos, el ncleo social y poltico ms activo a media-dosde siglo, y algunos intelectuales ya influidos por la RevolucinFrancesa, empezaron a proponer y presionar por cambios estruc-turalesque rompieran de una vez con la herencia colonial.Tales contestatarios casi aterrorizaron cuando el 8 de febrero de1849 difundieron en el peridico El Alacrn un artculo tituladoComunismo. Tan solo un ao atrs Carlos Marx y Federico Engelshaban publicado El Manifiesto del Partido Comunista.[...] Por qu esta guerra de los ricos contra nosotros? Porque yahan visto que hay quien tome la causa de los oprimidos, de los sa-crificados,de los infelices, a cuyo nmero pertenecemos; porqueson acusados por su conciencia de su iniquidad; porque saben quelo que tienen es una usurpacin hecha a la clase proletaria y tra-bajadora;porque temen que se les arrebaten sus tesoros reunidosa fuerza de atroces exacciones y de diarias rapias; porque temenverse arrojados de sus opulentos palacios; derribados de sus ricoscoches con que insultan la miseria de los que los han elevado allcon sudores y su sangre; porque ven que las mayoras pueden abrirlos ojos y recobrar por la fuerza lo que se les arranc con la as-tuciay la maldad; porque temen que los pueblos desengaados yexacerbados griten al fin como deben hacerlo, y lo harn un da nolejano: Abajo los de Arriba! Porque saben que el comunismo ser,y no quieren que sea mientras ellos viven, infames egostas. S, elcomunismo ser Por qu no haba de serlo? En qu apoyarn susderechos los expoliadores del gnero humano[...]727Una Constitucin para cien aosEn 1886 se da vida a una nueva Constitucin: era la sptimadesde 1821. Esta, con algunos remiendos, tan solo fue cambiada7 Tomado de Ricardo Snchez: Historia Poltica de la Clase Obrera en Co-lombia.Ed. La Rosa Roja, Bogot, 1982. 23. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaen 1991. El encargado de refrendarla fue un ex liberal enrazadoen siniestro dictador, que se crea poeta. Rafael Nez Moledo sellamaba. Lleg a la presidencia apoyado por el clero y otras fuer-zas28reaccionarias del pas, luego de haber desarrollado una bienplaneada guerra en 1876 con marcada tendencia de cruzada reli-giosa:10 mil muertos quedaron tirados en los campos. Con Nez,la Iglesia Catlica recuper sus inmensas riquezas y el poder sobrelas frgiles instituciones civiles.La nueva Constitucin, que da a la nacin el nombre deRepblica de Colombia, fue expedida: En nombre de Dios, fuentesuprema de toda autoridad, reemplazando la de Mosquera de1863 que se haba promulgado: En nombre y por autorizacin delpueblo. Estableci: la Religin Catlica, Apostlica, Romana, es lade la Nacin: los poderes pblicos la protegern. Y como corolario:La educacin pblica ser organizada y dirigida en concordanciacon la Religin Catlica.La Constitucin se caracteriz por la adopcin de un rgimengubernamental teocrtico, rgidamente centralista, jerarquizado yautoritario, donde el Congreso difcilmente poda ser contrapeso alpoder ejecutivo.Dara vida al Artculo 121 que le entregaba al presidente elpoder de decretar el estado de sitio en caso de guerra externa oconmocin interna. Muchos aos despus, bajo ese amparo, sefueron justificando innumerables leyes represivas, hasta convertiral Estado colombiano en una especie de dictadura constitucional.Otro de los objetivos principales de la Constitucin fue empezarla creacin y consolidacin de un ejrcito centralizado. Este deberade servir para institucionalizar un Estado de paz armada, segnpensaba Nez: Las repblicas deben ser autoritarias, so pena deincidir en permanente desorden y aniquilarse en vez de progresar.El Artculo 170 dispuso la creacin del fuero militar. Vigentehasta el sol de hoy, este dice que: De los delitos cometidos por losmilitares en servicio activo y en relacin con el mismo servicio,conocern las cortes marciales o tribunales militares con arreglo alas prescripciones del Cdigo Penal Militar. Se daba carta blanca a 24. Captulo Ilo que se convertira con los aos en el pan de cada da: los crmenesde Estado, la burla a la justicia, y la impunidad.29La misin militar francesaDurante el siglo xix haban sido varios los intentos que se hicie-ronpara profesionalizar y nacionalizar a las Fuerzas Armadas y lapolica, y as dejaran de estar a las rdenes de los caudillos regio-nales.El ejrcito estaba constituido, para fines de siglo, por variasdivisiones diseminadas en el territorio nacional sin centralizacin,ni coherencia disciplinaria.En 1896 se quiso dar vida a la Escuela Militar bajo la direccinde una misin militar francesa. Todo fue en vano: los oficiales quehaban obtenido sus grados en el campo de batalla, o por padri-nazgo,se oponan. Adems, los liberales impugnaban al serviciomilitar obligatorio, alegando que le robaba brazos a la produccin,dado que el reclutamiento recaa solamente en las capas humildes.La academia fue cerrada tres aos despus por culpa de una guerracivil.Igual ocurra con la polica, que era ms nombre que cuerpo.Para su organizacin haba sido contratado, en 1891, el francsMarcelino Gilibert. Sus esfuerzos fueron intiles: no logr acabarcon la ingerencia de los militares, menos con la de los polticos, ni sele hizo atencin a su pedido de reclutar solo a quienes supieran leer,escribir y no tuvieran antecedentes penales. A pesar de haber sidonombrado director de la polica en Bogot, era la primera vez que seotorgaba tal cargo. Otra guerra civil termin por acabar con lo pocologrado por el francs, pues la polica pas de nuevo a estar bajo elmando militar.8 Gilibert renunci ante la complacencia de los diri-gentespolticos regionales.8 Elsa Blair Trujillo: Las Fuerzas Armadas..., Ob. cit. 25. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaSe pierde a Panam30La Constitucin de Nez fue aprovechada por el PartidoConservador y el clero para atrincherarse en el poder, haciendo usorepresivo de los poderes pblicos. La oligarqua, en su conjunto, nocesaba de incitar a la polarizacin poltica al interior de una socie-dadya sectaria. Cada vez meta ms plvora a una hoguera dondelas tantas guerras tenan afectadas las relaciones familiares y losdeseos de venganza quebraban grave y paulatinamente las relacio-nesentre regiones y sectores humildes de la sociedad.En ese contexto explot, en agosto de 1899, una nueva contiendacivil que se destac de las anteriores por la barbarie y su duracin,conocida como Guerra de los Mil Das. Como en 1901 no se vea el finde tal confrontacin, los dirigentes liberales y conservadores pidie-ronla mediacin del gobierno estadounidense. As, Estados Unidosse involucra en el conflicto, pero apoyando a las fuerzas oficialis-tas.Los marines desembarcan en la provincia de Panam inmovi-lizandoa las fuerzas liberales, dando al conflicto un giro total. Ennoviembre de 1902 el armisticio se firm en el buque de guerra USWisconsin.La guerra dej unos cien mil muertos, sobre una poblacin decuatro millones, y sumi al pas en una profunda crisis. Sus secue-lasse hicieron sentir durante decenios. Pero existi un efecto inme-diato:la prdida de Panam.Panam haca parte de Colombia desde su independencia deEspaa en 1821. En una confabulacin preparada por Francia yEstados Unidos, Panam declar su separacin de Colombia el 3de noviembre de 1903, pero inmediatamente pas a estar bajo elcontrol poltico de Washington. Un extenso trozo de territorio quedaen poder absoluto de Estados Unidos, utilizado para terminar deconstruir el canal que haban empezado los franceses, y para insta-larbases militares.99 Gregorio Selser: Diplomacia, Garrote y Dlares en Amrica Latina. Ed.Palestra, Buenos Aires, 1962. Tambin ver artculo de H. Calvo Ospina enlas ediciones de Le Monde Diplomatique, noviembre de 2003. 26. Captulo II took the canal. Tom el canal, expresara el presidenteTheodore Roosevelt el 23 de marzo de 1911, pocos aos despus dehaber recibido el Premio Nbel de la Paz.Mientras el presidente colombiano, Jos Mara Marroqun yTrinidad, ante los improperios recibidos por dejar robar tan mansa-mentea Panam dira: De qu se quejan los colombianos, si recib31un pas y ahora les entrego dos. 27. Captulo ii:Los nuevos tiempos33Estados Unidos: garrote y zanahoriaEn diciembre de 1904, el presidente Roosevelt formulara elCorolario a la Doctrina Monroe. Este explicaba certera y cnica-menteel por qu de las invasiones y otros ultrajes que su nacinestaba realizando y podra realizar contra las nacioneslatinoamericanas:Si una nacin demuestra que sabe actuar con eficacia razonable ycon sentido de las conveniencias [] Si mantiene el orden internoy paga sus deudas, no tiene porqu temer de nuestra intervencin[] la adhesin a la Doctrina Monroe puede obligarnos, aun encontra de nuestra voluntad, en casos de mala conducta e impoten-cia,a ejercer un poder de polica internacional.En 1910 se conform en Argentina la Unin Panamericana,la que el 30 de abril de 1948 pasara a llamarse Organizacin deEstados Americanos (OEA). Al fin, Estados Unidos lograba su obje-tivode crear un organismo supranacional permanente, presididopor el Departamento de Estado y con sede en Washington, que 28. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaimpondra sus polticas al resto de naciones americanas. Como lodijera el presidente cubano Fidel Castro Ruz aos despus, era elMinisterio de colonias yanquis.34Conociendo la condicin escuderil de la oligarqua latinoa-mericana,el presidente estadounidense William H. Taft, se sentacon derecho a expresar en 1912: Todo el hemisferio ser nuestrode hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya esnuestro moralmente. Taft supo entender que la poltica del GranGarrote, que haba adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, queiguales resultados daba la del dollar diplomacy: La diplomacia delgobierno actual intenta adaptarse a las condiciones modernas delas relaciones comerciales. Nuestra poltica quiere reemplazar elobs por los dlares.Aunque el obs y los marines continuaron intercediendo anteel menor riesgo, la facultad que el Congreso le entreg a Taft devender armas a los gobiernos latinoamericanos, hizo que la respon-sabilidadde cuidar los intereses estadounidenses fuera recayendoen estos.En 1914 llega la Primera Guerra Mundial y el presidente esta-dounidenseWoodrow Wilson invoca su voluntad de paz, aunqueinvade a Mxico y comete ms agresiones a otros pases queRoosevelt y Taft juntos, algo que no se tuvo en cuenta al otorgrseleel Premio Nbel de la Paz en 1919. Wilson reconocera: Les pedi-mosconcesiones y privilegios a otras naciones, buscamos nuestrapropia conveniencia, sin detenernos a pensar si los gobiernos y lospueblos sudamericanos obtendrn o no ventajas al favorecer nues-trasempresas.Ese mismo ao, y coincidiendo con la inauguracin del trficopor el Canal de Panam, el gobierno estadounidense propone lafirma de un tratado con el colombiano, donde le ofrece una compen-sacinde 25 millones de dlares por la separacin de dicho territo-rio.En contrapartida, Colombia deba dar por concluido el asunto.Tal ofrecimiento no era gratuito: se estaban descubriendo impor-tantesyacimientos de petrleo, platino y oro, y Estados Unidos nopoda arriesgar que Inglaterra se apoderara de ellos. 29. Captulo IIEl Congreso colombiano lo ratific inmediatamente, puesadems haba promesas de prstamos. No sucedi lo mismo con elestadounidense, pues en una clusula se expresaba que su nacinsenta sincero pesar por la responsabilidad en el robo, y esto erainculpar al pueblo estadounidense.1 La Primera Guerra Mundialcongel el desarrollo del pacto hasta 1921, cuando la dirigenciapoltica colombiana no solo retir la clusula, sino que reconocia Panam como nacin. Al ao siguiente Estados Unidos empeza entregarle la compensacin, y Colombia perdi definitivamenteuna porcin de terreno geoestratgico y geoeconmico de primerorden.Para esas fechas la poltica exterior colombiana se encaminabahacia Estados Unidos, derrotero asegurado por el presidente MarcoFidel Surez (1918-1922), un convencido de la necesidad de miraral Norte, hacia la estrella polar.2 Las potencias europeas estabandebilitadas por la guerra, mientras Estados Unidos se haba enri-quecido35con la venta de armas.Primeras huelgas y movimientos socialesCuando llega la dcada de los veinte, Colombia vive un conside-rableaumento en las exportaciones de caf. Esta bonanza produceunas desaforadas ansias de lucro en las clases dominantes, quemayoritariamente seguan concentrando sus intereses en la explo-tacindel campo. Por la belicosa tradicin heredada del siglo recinconcluido, de resolver sus necesidades y problemas por la violencia,se empieza a agredir a campesinos, colonos e indgenas, quienesdeben escoger entre vender sus tierras o abandonarlas. Las ciuda-desvuelven a ver olas de desterrados, recibindolos con los brazoscerrados.1 lvaro Tirado Meja: Colombia: Siglo y Medio de Bipartidismo. Compila-cin.Colombia, Hoy.. Siglo XXI Editores, Bogot, 1980.2 Memorias del Ministro de Relaciones Exteriores, Marco Fidel Surez. Im-prentaNacional, Bogot, 1914. 30. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina36La violencia y la explotacin produjeron movilizaciones yconfrontaciones, que dieron pie a la lenta disolucin de las relacio-nesserviles en el campo. Los indgenas del suroeste del pas, acau-dilladospor Manuel Quintn Lame, muchas veces acompaados porcampesinos, organizaron movimientos de resistencia que se exten-dieronpor varias regiones del pas. Estas fueron acalladas a fuego ysangre, pero solo despus de varios aos de lucha.La industrializacin que se iniciaba fue dando parto a una inci-pienteburguesa urbana. Pero tambin surga un sector obreroque se proyectaba como grupo social y fuerza poltica que empeza reclamar mejoras sociales. Estos movimientos reivindicativos,inesperados por la oligarqua, dieron nacimiento a las primerasorganizaciones polticas y sindicales por fuera del bipartidismo,tendiendo a remover la enclaustrada estructura estatal.Acababa de triunfar en Rusia la revolucin obrero-campesinadirigida por Vladimir Ilich Lenin, en octubre de 1917, dando inicioa la primera experiencia de construccin del socialismo. Tal acon-tecimientoiba a influir de manera decisiva en el pensamiento pol-ticoy social mundial, como lo haba hecho la Revolucin Francesa.Colombia no sera la excepcin, teniendo en cuenta que la palabrasocialismo ya no era ajena en los crculos de cierta intelectualidad.Durante los primeros aos de la dcada de los veinte los capi-talesque ofreca la diplomacia del dlar fluyeron generosamentehacia Colombia. La oligarqua empez a vivir la danza de los millo-nes,sin entender que tena una prosperidad al debe, sin preocu-parsepor crear una economa nacional, y sin dejar de conducir alpas como su gran hacienda.3En las propiedades inglesas y estadounidenses, explotadorasdel oro, platino, petrleo, plantaciones de cacao y banano, ferroca-rrilesy puertos, el personal era tratado como si se viviera en la pocacolonial, con la condescendencia del gobierno colombiano. Hastael ex presidente conservador Carlos Restrepo Restrepo, reconocien su revista Colombia, en julio de 1920: An existe aqu la enco-3 Vernon Lee Fluharty: La Danza de los Millones. Rgimen Militar y Revolu-cinSocial en Colombia (1930-1956). ncora Editores, Bogot, 1981. 31. Captulo IImienda del vasallaje medieval en distintas formas: cientos de milesde compatriotas son aqu siervos y cautivos [] Las causas quejustificaron nuestra guerra de independencia [] son las mismasque hay ahora aqu.No fue gratuito que con tal panorama se forjara la organiza-ciny combatividad de los trabajadores. Una de las primeras y msimportantes luchas obreras de la poca que traspas la reivindica-cinsalarial, al poner sobre el tapete la nacionalizacin del petr-leoy la defensa de la soberana, fue la realizada contra la TropicalOil Co., en octubre de 1924. Esta tuvo lugar en la poblacin deBarrancabermeja.Ante la presentacin del pliego de peticiones, la Tropical seneg a dialogar, obteniendo el aval del gobierno para despedir a cientrabajadores. Entonces 3 000 obreros se fueron a huelga, la cual fueinmediatamente declarada como subversiva. La regin fue mili-tarizada,otros 1 200 trabajadores fueron despedidos y deportados avarias ciudades, mientras los principales dirigentes fueron llevadosa la distante Medelln para ser encarcelados hasta por 17 meses.44Aunque para un naciente movimiento sindical era un durogolpe, tres aos despus se llam a otra huelga. En esta ocasin nosolo fueron llevados a la crcel los obreros petroleros, sino tambinquienes apoyaron el paro en la zona y en otros lugares del pas.Existi un sentimiento antiimperialista en esas primeras gran-desmovilizaciones populares y sindicales en Colombia, que hizomirar hacia otras partes del Continente que tambin lo enfrenta-ban.Se dio la solidaridad con las luchas del pueblo mexicano, queya haba visto caer asesinados a Emiliano Zapata, en abril de 1919, ya Pancho Villa en junio de 1923.En esas jornadas contra la voracidad de las empresas estado-unidensesse demostr el rechazo a las invasiones de los marines a37Nicaragua, Honduras y Guatemala.En Nicaragua los campesinos se haban organizado enguerrillas para oponerse a la opresin y por el derecho a la tierra,4 Ignacio Torres Giraldo: Sntesis de Historia Poltica de Colombia. EditorialMargen Izquierdo, Bogot, 1972. 32. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinabajo el liderazgo de Augusto Csar Sandino. El ejrcito invasorle haba puesto precio a su cabeza, mientras la jerarqua ecle-sial38amenazaba con excomulgarlo por estar con el comunismo.Jerarcas palaciegos que miraron hacia otro lado cuando lahumilde poblacin campesina de El Ocotal recibi, en 1927, elprimer bombardeo areo que la aviacin invasora realiz en elContinente.La Ley de Defensa SocialPara el gobierno, y la oligarqua en general, todas las huelgas yprotestas eran la prueba de que exista una confabulacin interna-cionaldel comunismo. Aument la paranoia la creacin en 1926del Partido Socialista Revolucionario (PSR) con gran participacinde los artesanos. No se poda concebir que se crearan partidos quecuestionaran y compitieran al bipartidismo, pues era como asaltaral Estado mismo.De esos primparos movimientos de izquierda, desde tantempranas fechas, surgen los renegados. Quiz se puede asegu-rarque Colombia figura en el continente como una de las cunas deestos apstatas. Fueron intelectuales recuperados, reinsertados enel sistema que haban cuestionado, quienes empezaron a teorizarsobre el peligro que representaban las organizaciones populares yobreras para la democracia y la repblica.Un primer resultado de esas teorizaciones fue la Ley de DefensaSocial, ms conocida como Ley Heroica, promulgada en octubrede 1928, y que marc la pauta en la concretizacin de un marcoterico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministeriode la Defensa estadounidense el Pentgono en la formulacinde doctrinas para combatir a lo que muchos aos despus se cono-ceracomo enemigo interno.Su eje central era prohibir la formacin de organizaciones popu-laresy sindicales de oposicin; impedir por todos los medios la difu-sinde las ideas socialistas; establecer mecanismos que condena-ranrpidamente a los implicados en los delitos contemplados en 33. Captulo IIesa ley. Adems, dejaba muy en claro quien decida si una expresinsocial de inconformismo era legal.Varios jerarcas catlicos enviaron telegramas de felicitacin a39los congresistas que aprobaron la Ley:El arzobispo de Cartagena: Bendigo infinitamente al Seor porel triunfo alcanzado por el partido del orden social contra elemen-tossubversivos y extraos que quieren imponerse con sofisticadosargumentos []El obispo de Santa Rosa de Osos: Loor a Cristo rey: gratitud alos legisladores que supieron cumplir deseo Nacin expidiendoley defensa social. As se muestra a socialismo y liberalismo queColombia quiere la paz.El obispo de Manizales: Agradezco telegrama en que comuni-canmela aprobacin definitiva proyecto sobre defensa social, queera vida o muerte para instituciones y partido [Conservador].5Masacre de las bananerasCon los ltimos rayos del siglo xix la United Fruit Company seestableci en la regin caribea colombiana. Aunque no lleg atener tanto poder como en los pases centroamericanos, se le dieronprerrogativas que no tena otra empresa extranjera. El gobiernopermiti que los trabajadores recibieran menos paga que los delIstmo o Jamaica, cerrando los ojos ante las condiciones de semies-clavitudque la empresa impuso durante muchos aos.Para 1928 trabajaban en las plantaciones de la United cercade 25 mil personas, cuyas jornadas rara vez bajaban de 12 horas.Salario en dinero no reciban: se entregaban bonos tan solo utili-zablesen las tiendas de la empresa, cuyos productos venan desdeEstados Unidos en los barcos que haban llevado el banano. Existaun sistema de contratistas intermediarios como nico vnculo labo-ral,y as la frutera se desatenda de las obligaciones bsicas con los5 La Defensa Social. Contra el Comunismo. Imprenta Nacional, Bogot,1929. 34. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinatrabajadores. Esta situacin llev a que se le presentara un pliegode peticiones, sin ser la primera vez que suceda.40Como en las otras ocasiones el pliego fue ignorado no solo porla empresa sino por el gobierno, mientras la jerarqua eclesial yla prensa de ambos partidos catalogaban al movimiento comosubversivo. Se lleg hasta decir que en la zona existan agentesllegados desde Mosc para preparar una insurreccin.A mediados de 1927 el ministro de Guerra, un civil llamadoIgnacio Rengifo, principal inspirador de la Ley Heroica, habadicho:La ola impetuosa y demoledora de las ideas revolucionarias y disol-ventesde la Rusia del Soviet [] ha venido a golpear a las playascolombianas amenazando destruccin y ruina y regando la semillafatdica del comunismo [] Al amparo del ambiente de amplia li-bertadque se respira en el territorio colombiano no pocos nacio-nalesy extranjeros por su propia cuenta o en calidad de agentesasalariados del gobierno sovitico hacen por doquier activa y cons-tantepropaganda comunista []6Ante la intransigencia y el encarcelamiento de 400 trabajado-res,se decret la huelga el 11 de noviembre de 1928, encontrandoamplia solidaridad en las regiones vecinas. La consigna era: Porel obrero y por Colombia.. La respuesta del presidente MiguelAbada Mndez (1926-1930) fue encargar al general Carlos Cortsde acabar con la cuadrilla de malhechores, bajo lo estipulado porla Ley Heroica. El centro de mando militar se ubic en las depen-denciasde la compaa, donde la oficialidad tena a disposicinlicores, cigarrillos, un salario, y la posibilidad de realizar grandesbacanales con las prostitutas recogidas en la regin.El 5 de diciembre fueron convocados los huelguistas a la pobla-cinde Cinaga con el pretexto de recibir al gobernador, quiensupuestamente iba a participar en la negociacin. Pero en la6 Memorias del Ministerio de Guerra, Ignacio Rengifo, 1927. Citado en Renn Vega Can-tor:Colombia entre la Democracia y el Imperio. Editorial El Bho, Bogot, 1989. 35. Captulo IImadrugada del 6 el general Corts, completamente borracho, leyel decreto sobre perturbacin de orden pblico frente a la multi-tudque se encontraba durmiendo en la plaza. Al finalizar, mientrasalgunos huelguistas gritaban Viva Colombia!, Viva el ejrcito!,y se negaban a desalojar la plaza, orden a la tropa disparar lasametralladoras emplazadas sobre los techos.7Los que no murieron instantneamente fueron rematadosa bayoneta, o se les enterr vivos en fosas comunes. En los trenesde la empresa se embarcaron centenares de cadveres y llevadoshasta el mar, donde se echaron como al banano de mala calidad.Se decret la persecucin para todos aquellos que quedaronvivos, sin diferenciar si trabajaban o no para la United, tal y comoexigi el general: accionar contra los revoltosos, incendiarios yasesinos que pululan en la actualidad en la zona de las bananeras.8Otros cientos fueron brutalmente golpeados y encarcelados,mientras a los lderes se les juzgaba rpidamente en tribunalesmilitares.La matanza dur varios das, hasta que la noticia se expandipor el pas a pesar de la censura de prensa instaurada, y se empeza-ronlas movilizaciones de protesta. Para la United y el gobierno lascosas seguan como si nada hubiera pasado, al punto que el generalCorts firm por los obreros un arreglo laboral.Algunos trabajadores se organizaron en especie de guerrilla yquemaron plantaciones, sabotearon el servicio telegrfico, elctricoy cortaron las carrileras de la empresa. La zona estuvo militarizadacasi un ao.El 16 de enero de 1929, el diplomtico estadounidense JeffersonCaffery report al Departamento de Estado: [] tengo el honorde informar que el representante de la United Fruit Company enBogot, me dijo ayer que el nmero de huelguistas muertos por lasfuerzas militares colombianas pasa de un mil []7 Ricardo Snchez: Historia Poltica de la Clase Obrera en Colombia. Editorial La Rosa41Roja, Bogot, 1982.8 dem. 36. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina42Un abogado nacido en un hogar humilde, el parlamentario libe-ralJorge Elicer Gaitn Ayala, en una enardecida denuncia ante elCongreso, indic con dedo acusador a la oligarqua como respon-sablede la masacre. Del clero dijo: aquellos misioneros de Cristoson fariseos que traicionan su doctrina, descuidan sus deberes paraentrar en la palestra de las menesterosas luchas polticas, terrenase interesadas.Gaitn constatara que se haba aplicado contra los huelguistas,en favor de los intereses estadounidenses, la poltica del enemigointerno:Para una huelga pacfica, se emple toda la crueldad intil y el cri-mensin nombre [] No es que yo niegue que una gran agitacinde justicia social recorre de uno a otro extremo del pas para todoslos espritus. Ella existe, pero no como fruto del comunismo, sinocomo razn vital de un pueblo que quiere defenderse contra la cas-tade los polticos inescrupulosos [] As proceden las autoridadescolombianas cuando se trata en este pas de la lucha entre la ambi-cindesmedida de los extranjeros y de la equidad de los reclamosde los colombianos []Naturalmente no hay que pensar que el gobierno ejerci ningu-napresin para que se reconociera la justicia de los obreros. Estoseran colombianos y la compaa era americana, y dolorosamentelo sabemos que en este pas el gobierno tiene para los colombianosla metralla homicida, y una temblorosa rodilla en tierra ante el oroamericano.Azuzar los odios partidistasEn octubre de 1929 llega a la Bolsa de Nueva York el crash, lacada sbita y brusca de las cotizaciones, instalndose la GranDepresin. En Colombia, el desplome financiero arrastr a labancarrota a muchas de las pocas empresas existentes. El desem-pleolleg a tocar al 50% de la poblacin activa, mientras que la otramitad vea disminuido el salario hasta en un 20%. Los efectos del 37. Captulo IIcrash, ms la corrupcin estatal, derribaron como un castillo denaipes el supuesto progreso del que tanto se vanagloriaban laselites.Esto volva ms difcil el panorama a las dirigencias que seguanenfrentando la ola de protestas en todo el pas. Cuatro meses antes,el 6 de junio, los estudiantes de Bogot haban declarado un paropara exigir mejoras educativas, protestar contra el aumento de lapobreza, y reclamar la revisin de los consejos de guerra contra lostrabajadores de las bananeras. Dos das despus la poblacin seadhiri a los reclamos.Ante las masivas movilizaciones la solucin fue el asesinato devarios estudiantes. Siendo el precio a pagar para que se retirara delcargo a dos de los responsables en la masacre de las bananeras: alministro de Guerra y al general Corts Vargas, quien ya haba sidoascendido a director de la polica de Bogot.Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del PartidoConservador, que duraba desde 1886. El empujn final lo recibien las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado: el obispoprimado de Bogot.Desde la Constitucin de Rafael Nez Moledo la sede del arzo-bispadose converta en un ir y venir de politiqueros conservadoresen poca de elecciones, al ser ah donde se escoga al candidato deese partido. Ante la imposibilidad liberal para enfrentar la maqui-nariaelectoral del contrincante, el designado por el obispo se podaconsiderar futuro presidente: las elecciones eran un simple forma-lismo.En esa ocasin el primado no logr decidir entre dos opcio-nes,dndose la divisin en el Partido Conservador y hasta en las43pastorales polticas de la jerarqua eclesial.9As lleg a la presidencia el liberal Enrique Olaya Herrera(1930-1934), el mismo que a pedido del gobierno conservador sehaba encargado de redactar las leyes petroleras que entregaronlos yacimientos a las empresas estadounidenses; el personajeque se dedic a convencer al Congreso colombiano de aceptar9 lvaro Tirado Meja: Colombia: Siglo y Medio de Bipartidismo, Ob. cit. 38. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinael tratado que legaliz el robo de Panam; el mismo que, siendoembajador en Washington, asistiera como jefe de delegacin a lareunin Panamericana en La Habana, 1928, y fuera el primeroen apoyar el planteamiento estadounidense sobre el dere-cho44a la intervencin militar a pases del hemisferio por malaconducta.En esa ocasin hasta El Tiempo, ya convertido en el peridicoms influyente del pas, dira en un editorial de febrero:La actitud de Olaya Herrera constituye una verdadera traicin a lacausa de Amrica Latina [] El doctor Olaya Herrera deba ser fusi-ladopor la espalda sobre la curea oxidada de un can.1010 Si esoseran los deseos contra dignatarios del mismo partido y castaPara 1930, ante la falta de candidatos liberales que fueran bienvistos por Estados Unidos y la mayora de la dirigencia nacional,El Tiempo se olvid de la traicin, y desde sus pginas le pidide aceptar la candidatura, convirtindose en su mayor soportepublicitario.La urgencia de frenar el descontento social le permiti alpresidente encontrar apoyo en un sector del Partido Conservador,aunque por muy poco tiempo. Aunque la presidencia del pasestaba en manos liberales, la maquinaria estatal segua contro-ladapor los conservadores, con el irrestricto apoyo del clero ybuena parte de las Fuerzas Armadas y de la polica. Esto no permi-tauna conciliacin partidista. A los primeros intentos liberales deapoderarse de enclaves burocrticos, los conservadores respon-dieroncon una frrea unidad. Tan poderosos intereses se encon-trarony se enfrentaron.Los liberales desataron una persecucin revanchista contralos conservadores en varias regiones del pas. Las directivasdel gobierno llamaban a detener la violencia, pero buena partede sus dirigentes azuzaban a sus colegionarios. Entonces los10 En Renn Vega Cantor: Colombia entre la Democracia y el Imperio..., Ob. cit. 39. Captulo IIconservadores respondieron. As los caciques polticos, gamonales,terratenientes y curas renacieron con saa los odios sectarios, prin-cipalmente45entre el campesinado.La violencia partidista fue poniendo a un lado las demandas desolucin a los problemas agrarios, obreros, y sociales, algo que leconvena a la oligarqua y a las empresas extranjeras. Las bandasparamilitares, casi extinguidas despus de la Guerra de los Mil Das,empezaron a incrementarse organizadas por los polticos y gamo-nalesregionales. Se reinici el xodo campesino, y las tierras conti-nuaronpaulatinamente concentrndose en las manos de quienesinspiraban la violencia.Arrancaba el prefacio, la antesala de das aciagos que marcarala historia del pueblo colombiano. Un pueblo que segua mantenidoen la ignorancia para que, arriado con oratorias de secta, lucharapor unos supuestos fines nobles, hasta inmolarse vivando a unpartido y a una fe religiosa.En un comienzo fueron los campesinos conservadores losviolentados, pero ambos bandos terminaron cargando con sushumildes muertos y perdiendo lo poco que tenan.Un conservador cont a una comisin investigadora oficial:El conservatismo fue objeto, entonces, de despiadada, metdicay persistente persecucin en toda la repblica. Departamentosenteros quedaron sometidos a implacables sistemas de terror y,diariamente, los conservadores regaban con su sangre el suelo dela patria. Verdaderos fusilamientos en masa de campesinos in-defensosse sucedieron [] Las propiedades abandonadas eranocupadas por feroces tiranuelos rurales o compradas a preciosirrisorios, bajo la amenaza de la muerte. Muchas iglesias e im-prentascatlicas fueron incendiadas y destruidas [] A la PolicaNacional y a las guardias departamentales ingresaron delincuen-tesy maleantes reconocidos y a multitud de poblaciones, carac-terizadaspor su fervor tradicionalista, se llevaron malhechores asueldo, debidamente armados, verdaderas turbas amaestradas enel crimen, cuya misin consista en atacar, perseguir y ultimar, si 40. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina46era preciso a todas aquellas personas que no comulgaban con supasin poltica []11Mientras Max Grillo, un poltico liberal, describa a la mismacomisin la situacin del pas en 1934:Apenas transcurre da sin que los peridicos den cuenta de un cri-menhorrendo. Lo ms doloroso es que la sociedad parece habersefamiliarizado con la produccin en serie del crimen. Nadie se im-presionaante el atentado criminal. Asesinatos en que los bandidosultiman a familias enteras, ancianos y nios; venganzas que recuer-danla vendetta corsa; actos de crueldad estpida como desollar alas vctimas y mutilarlas en forma salvaje, asesinatos de sacerdotesoctogenarios []En las ciudades la intransigencia poltica toc a quienes nohacan parte del bipartidismo. El 5 de julio de 1930, de una divi-sindel Partido Socialista Revolucionario (PSR) nace el PartidoComunista. Doce das despus, para inaugurar oficial y pblica-mentela nueva agrupacin poltica, se realiz una manifestacinen Bogot que fue atacada por enardecidos liberales y reprimidaviolentamente por la polica.El ya dirigente del liberalismo, Jorge Elicer Gaitn Ayala, alque la lite lo trataba despectivamente de el indio, deca en elparlamento, el 16 de agosto de 1934, al final del gobierno de OlayaHerrera:Cuando el Partido Conservador mandaba, las armas de la Repblica11 Germn Guzmn Campos; Orlando Fals Borda; Eduardo Umaa Luna: La Violencia enColombia. Estudio de un proceso social, tomo 1. Editorial Crculo de Lectores, Bogot,1988. A partir de miles de testimonios y documentos, esta investigacin, auspiciada porel presidente de la Repblica, es una denuncia, un enjuiciamiento histrico a las litesgobernantes, a la oligarqua, a las Fuerzas Armadas, a Iglesia Catlica y a la prensa, alhacerlos responsables del terror y el desangre que vivi el pas durante la llamada po-cade la violencia. Publicada en 1962, el contenido y sus autores fueron calumniados ycasi censurados. 41. Captulo IIse emplearon para asesinar a los trabajadores. Y ahora, cuando elgobierno liberal impera, se repite el mismo fenmeno. Qu pasa?Qu sucede? Cul es la razn de esta igualdad de procederes?47Revolucin en marchaEn 1933 asume la presidencia estadounidense Franklin D.Roosevelt quien trata de establecer en lo interno la New deal(Nuevo trato), una especie de poltica intervencionista de Estadoque fue motejada de socialista. Hacia el exterior anunci su polticade Good neighbourhood (Buena vecindad), como rplica a la delGran garrote, de Teodore Roosevelt.La Buena vecindad tena que ver con lo que estaba sucediendopor Europa. En Alemania e Italia el nazismo y el fascismo se apro-piabandel Estado. Washington, Londres y Pars, principalmente,presentan que las oligarquas latinoamericanas podran estartentadas a respaldar a Adolfo Hitler y Benito Mussolini, como unaforma de cobrarse el menosprecio y la imposicin de polticas. Elgeneral dictador, Francisco Franco, gobernando Espaa en coali-cincon la Iglesia Catlica, sera el Caballo de Troya para la infiltra-cinde los intereses de Berln y Roma.1212En el preludio de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidosmultiplic los encuentros con los dirigentes latinoamericanos.Tanto en las conferencias panamericanas de Buenos Aires y Lima,1936 y 1938, la delegacin estadounidense hizo aprobar declara-cionesdonde se hablaba de respetar la soberana de cada pas delcontinente, y la no-intervencin en sus asuntos internos, aunque laprctica sigui demostrando que cuando fue necesario Washingtonpropici e incit el gobierno de dictadorzuelos, con uniforme o decivil.Colombia, dada su posicin geoestratgica dentro de unconflicto mundial, era un pas con una dirigencia a tener muy encuenta.12 Vernon Lee Fluharty: La Danza de los Millones..., Ob. cit. 42. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina48Sera el liberal Alfonso Lpez Pumarejo (1934-1938), perso-najede la banca estadounidense, miembro de una de las familiasms influyentes y adineradas del pas, quien pretendi renovar lasestructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas,excluyente y violento. Quiso intentar su New deal.Pragmtico y dogmtico, ningn otro presidente en la historiacolombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno laRevolucin en Marcha, busc la armona social atrayendo a lossectores externos al bipartidismo que tenan bajo huelgas y movi-lizacionesal pas, dndole razn a sus demandas como si fueransuyas. Entreg puestos burocrticos a jvenes intelectuales quese decan de izquierda o que haban militado en ella pidindo-lesno abandonar el lenguaje socializante y que como funcionariospodan acudir a congresos y manifestaciones populares, jugadamuy acertada que llevara durante unos pocos aos a la domesti-cacindel movimiento inconforme.13Ese mismo ao adelant una reforma constitucional donde sevea la apropiacin de varios puntos programticos del PSR y delPartido Comunista. Se le confiri al Estado la responsabilidad dela asistencia pblica; la proteccin al trabajo, por lo cual se debade acabar la persecucin sindical, establecindose el derecho ala huelga; la definicin de la propiedad como funcin social; y lamayor intervencin del Estado en la economa nacional. Impulsuna reforma agraria que conceda tierras a colonos y campesinos,autorizando la redistribucin de predios ociosos.Se abola la religin catlica como la oficial de la nacin, seinstauraba la libertad religiosa y de enseanza, y se acababa con laexcepcin de impuestos a los bienes del clero. En esa ya larga luchapor tener unas fuerzas armadas y de polica profesionales y no deli-berantes,la reforma constitucional les suprimi el derecho al voto.Las reformas, que en su mayora se quedaron en el papel y algu-nasapenas rasguaron los intereses de la oligarqua, fueron vistascomo la instauracin del comunismo ateo, de la dictadura del13 lvaro Tirado Meja: Colombia: Siglo y Medio de Bipartidismo, Ob. cit. 43. Captulo IIproletariado.. Hasta el Partido Liberal se fractur. La oligarqua,acostumbrada al enriquecimiento fcil y a las relaciones cliente-listasde partido, no quiso entender que Lpez Pumarejo represen-tabauna ideologa capitalista de avanzada, con miras a conformaruna real burguesa nacional que favoreciera su propio desarrolloen el marco de la economa mundial.1414Entonces se le prepararon siete conspiraciones militares durantelos dos ltimos aos de su gobierno. En unas, los obreros fueron a lahuelga en su apoyo. La mano de la dirigencia eclesial marc la pautaen los intentos de golpe de Estado. El 17 de marzo de 1936, el arzo-bispoprimado de Bogot y los dems obispos del pas, nacionales yextranjeros, enviaron una carta al presidente amenazndolo por lasreformas constitucionales. Ella es testimonio de su intransigencia:[] Qu queda en pie de los derechos de la Iglesia y de las insti-tucionescristianas que consagra la Constitucin vigente? En cam-bio,sobre esa obra demoledora, ved lo que se pretende erigir comoprincipios que nos gobiernan: la libertad de cultos, en vez de unarazonable tolerancia; la libertad de cultos, error doctrinario conde-nadopor la Iglesia; la libertad de cultos, en una forma tal, que dejaa la Iglesia Catlica, la de la totalidad moral de los colombianos, alras con todas las dems religiones falsas, as sean las ms exticasy extravagantes [] En esa forma se cambia la fisonoma de unaConstitucin netamente cristiana para un pueblo cristiano, por lade una Constitucin atea []Hacemos constar que nosotros y nuestro Clero no hemos provocadola lucha religiosa sino que hemos procurado mantener la paz de lasconciencias aun a costa de grandes sacrificios; pero si el Congresoinsiste en plantearnos el problema religioso, lo afrontaremos deci-didamentey defenderemos nuestra fe y la fe de nuestro pueblo acosta de toda clase de sacrificios, con la gracia de Dios [] Llegadoel momento de hacer prevalecer la justicia, ni nosotros, ni nuestroclero, ni nuestros fieles permaneceremos inermes y pasivos.14 Francisco Leal Buitrago: Estado y Poltica en Colombia. Siglo XXI Edito-res,49Bogot, 1984. 44. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina50Aterrorizados ante la incidencia poltica que podran tomarlas masas, receptivas al llamado a participar en el desarrollo delpas, los clanes oligrquicos de ambos partidos, se unificaron paraconformar la Accin Patronal Econmica Nacional (APEN) quecont con el apoyo irrestricto de la dirigencia eclesial.La APEN persigui con mtodos ilegales y criminales a las orga-nizacionespopulares y sindicales que estaban por fuera del bipar-tidismo,utilizando encubiertamente a miembros de las FuerzasMilitares y de polica. Bajo el comando de la APEN los terratenien-tesejercieron violencia sobre los campesinos que reivindicaban lapropiedad de la tierra u otros derechos.15Se puede decir que la APEN fue el primer grupo paramilitar quese cre en Colombia contra organizaciones populares y sindicales.Guerra a los pases del ejeA Lpez Pumarejo le sucedi en la presidencia otro liberal,miembro de la alta oligarqua. Eduardo Santos Montejo (1938-1942)era el propietario y director del peridico El Tiempo, y quien habaencabezado el ala disidente del partido que se opona al desarro-llode las reformas de su predecesor, para lo cual no tuvo inconve-nienteen unirse con sectores del conservatismo.Al negarse a darle curso a las reformas establecidas en laConstitucin, regresaron las protestas populares y con ellas larepresin policial. Santos Montejo, del que se dice en muchos trata-dosque hizo un excelente gobierno, tambin meti marcha atrs altipo de relacin que Lpez Pumarejo haba llevado con las organi-zacionesde masas. Mientras prohiba a los sindicatos involucrarseen poltica, se dedic a dividir al movimiento obrero, favoreciendoal sector liberal.Lpez Pumarejo, quien no reaccion con hechos concretoscuando la oligarqua cerr filas en su contra, a pesar del apoyo15 lvaro Tirado Meja: El Estado y la Poltica en el Siglo xix, Ob. cit. 45. Captulo IIpopular con el que contaba, dira ante la actuacin del presidente ydel bipartidismo en general:Los partidos para mantener esa disciplina ignominiosa han de ape-lara los recursos brbaros de la excitacin pasional; de la sangrien-tatradicin de las guerras civiles, de la herencia poltica de las es-tirpesy a la imposicin de cdigos feudales de honor partidista, queen vez de civilizar la hacen ms cruel, desptica e insignificante.16En diciembre de 1941 Japn ataca las instalaciones militaresestadounidenses de Pearl Harbor, en el archipilago de Hawai.Por indicaciones de Washington, el presidente Santos Montejo ledeclara la guerra a los pases del eje, teniendo como efecto inme-diatola expropiacin y/o inmovilizacin de las propiedades de losciudadanos de esos pases.17 La empresa de aviacin Scadta, creadaen 1919 por alemanes, fue nacionalizada aunque pas a ser admi-nistrada51mayoritariamente por estadounidenses.Con antelacin a esto, el presidente haba permitido a la emba-jadade Estados Unidos hacer contraespionaje en Bogot, y quelas misiones diplomticas colombianas fueran nido de espasestadounidenses.18Bajo el pretexto de una posible extensin de la Segunda GuerraMundial hasta el continente americano se dise el primer pactode asistencia militar entre ambos pases, que permiti el paso deaviones militares estadounidenses por cualquier parte del territo-rio,as como el derecho a fotos areas, para efectos militares, sinrestriccin ni mayores trmites.Estas decisiones no tuvieron el respaldo inicial de todos losclanes oligrquicos, pues unos tenan relaciones comerciales,polticas y hasta familiares, con los pases del eje. La influenciaque tenan las ideas fascistas en ese importante sector de la lite16 El Tiempo, Bogot, 11 de febrero de 1941.17 Los pases del eje eran Alemania, Italia, Austria, Finlandia, Hungra, Japn y Rumania.18 Vernon Lee Fluharty: La danza de los millones..., Ob. cit. 46. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinapoltica y econmica, se puede ver en el siguiente texto de un diri-gente52conservador:Los movimientos de masas no sirven sino para demoler todo logrande, til y justo que han hecho en la historia las minoras egre-gias[] Mussolini tuvo que ir hacia el fascismo porque Italia sehaba colocado en estado de necesidad [] Quince aos de gobier-node Mussolini representan para el engrandecimiento de Italia elesfuerzo de varios siglos [] Hitler ha realizado en cinco aos degobierno la tarea de colocar nuevamente a Alemania, despedazadaantes por el socialismo, a la cabeza de la cultura de occidente, reali-zandoun proceso de aceleracin de la historia, donde las semanasvalen por aos y los aos por siglos[]19Pero poco antes que terminara la guerra, cuando se dieroncuenta que el nico ganador sera Estados Unidos, todos ellos,incluido el ms franquista y reaccionario, el mximo lder conser-vadory propietario del diario El Siglo, Laureano Gmez Castro,apagaron sus vociferaciones: tenan que sobrevivir y en Washingtonhaba que encomendar el capital y hasta el alma.Dijo el embajador estadounidense en Bogot, al hacer el balancede la actuacin colombiana respecto a los intereses de su nacindurante la conflagracin:Hemos obtenido todo lo que hemos solicitado a este pas [] Co-lombiano ha regateado, sino que de todo corazn ha salido en apo-yode nuestra poltica [] No existe pas en Suramrica que se hayadesempeado en forma ms cooperadora.2019 Silvio Villegas: No hay Enemigos a la Derecha. Editorial Talleres Grficos,Manizales, 1937.20 David Bushnell: Eduardo Santos y la Poltica del Buen Vecino. ncora Editores, Bogo-t,1984. 47. Captulo II53Nacen la ONU, el TIAR, la OEA y la CIAAn humeaban las armas en la primavera de 1945, cuando elpresidente estadounidense Harry Truman y el primer ministrobritnico Winston Churchill se pronunciaban pblicamente sobrela necesidad de una alianza para combatir al comunismo. Noimport que hubiera sido el ejrcito de la Unin Sovitica quienpusiera al nazismo en la puerta de la derrota, a un costo de 20 millo-nesde muertos.La situacin mundial de posguerra le permita a la nueva poten-ciaempezar a instalar su gran estrategia de dominacin de ordenplanetario.Ya en los debates para la Carta Constitutiva de la Organizacinde las Naciones Unidas (ONU) firmada en junio de 1945, elfantasma del comunismo rondaba y pesaba. La delegacin colom-bianatuvo el papel fundamental de ser vocera del bloque de laUnin Panamericana. Con la ONU Washington pretenda tener unaherramienta legal a la altura de sus propsitos.Al ao siguiente, tambin en primavera, Truman y Churchillinsistan sobre el peligro sovitico para la civilizacin occidental,y pusieron en uso el trmino guerra fra, como definicin de lapoltica de hostilidad hacia esa nacin.El gobierno estadounidense se lanz con desenfreno a presen-tara la Unin Sovitica no solo como un rival sino como unaamenaza inminente para su seguridad y la de sus aliados. Con unaserie de maniobras sicolgicas publicitarias, tanto en el extranjerocomo en el pas, dio inicio a un clima de miedo, a una histeria conrespecto al comunismo.21Paralelamente a los discursos de paz y buenas intenciones deEstados Unidos en la ONU, prosegua su clandestina tarea de reclu-tarcriminales nazis como Klaus Barbie.22 Oficial de la Gestapo,21 Howard Zinn: La Otra Historia de los Estados Unidos.. Editorial de Ciencias Sociales,La Habana, 2004.22 Noam Chomsky: Las intenciones del To Sam.. Editorial Txalaparta, Tafalla, Navarra,1994. 48. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaconocido como el carnicero de Lyon, fue encargado de espiar a ladirigencia de la resistencia y del Partido Comunista francs, debidoa las grandes posibilidades que tenan de asumir buena parte delpoder del Estado galo. Y por all se podra infiltrar el comunismosovitico, segn los clculos estadounidenses y de las oligarquasfranco-britnicas.54Estados Unidos captur a los mejores especialistas nazis encontraterrorismo para ponerlos a su servicio.Cuando se hizo prcticamente imposible proteger a estos tiles ca-maradasen Europa, muchos de ellos fueron trasladados sigilosa-mentea Estados Unidos y a Latinoamrica. Con el apoyo del Vatica-noque los desvaneci en Amrica Latina [...] All se convirtieronen consejeros militares de las polticas diseadas por Estados Uni-dos,a menudo abiertamente, segn el modelo del Tercer Reich.23Adems de Barbie, se traslad a Walter Rauff, el inventor de lascmaras de gas. Siendo Reinhard Gehlen la figura ms prominentede todos: director de los servicios de inteligencia nazis en el frenteoriental, ah fue donde se produjeron los verdaderos crmenesde guerra, como en Auschwitz. Bajo proteccin estadounidense,Gehlen tuvo el mismo cargo: Sus archivos y experiencias fueronaprovechados para crear la doctrina contrainsurgente.24En el nuevo orden mundial que se instalaba despus de laSegunda Guerra Mundial, Amrica Latina y el Caribe queda-rancomo el patio trasero y el gran lago de Estados Unidos. Eranzonas estratgicas a retener como un mercado importante parala produccin industrial americana excedentaria, para nuestrosinversores privados, y para explotar sus inmensas reservas de23 dem.24 Noam Chosmky: Mantener la Chusma a Raya. Editorial Txalaparta, Tafa-lla,Navarra, 1995. 49. Captulo IImaterias primas, por lo tanto a evitar que el comunismo internacio-nalingrese.25El discurso de las clases dirigentes a lo largo del continente sefue volviendo monoltico: las movilizaciones populares por mejorassocioeconmicas y la defensa de la soberana, que en varias nacio-neslleg a la resistencia guerrillera, eran culpa de agentes extran-jerosdel comunismo; estigmatizacin ya practicada por la oligar-quacolombiana desde comienzos de siglo, negando la capacidad55organizativa y creadora del pueblo.Para concretar su dominio continental, y potenciar a los ejr-citoslatinoamericanos que deberan encargarse de defender susintereses, el presidente estadounidense Harry Truman promulgen 1946 la Ley sobre Cooperacin Militar Interamericana. Conella se propona garantizar el monopolio de venta de armas y elentrenamiento militar.Esto se concret, y ampli considerablemente, con la firmaen Ro de Janeiro del Tratado Interamericano de AsistenciaRecproca (TIAR) en septiembre de 1947. Este instaur el SistemaInteramericano de Seguridad (ISS) que integr a todos los ejrcitosdel continente con miras a construir un hemisferio militarmentecerrado bajo la dominacin americana.26 Este deba de responderante cualquier ataque exterior, que, lgicamente, vendra del bloquecomandado por la URSS.Con el TIAR se impone al anticomunismo como gua de lasacciones de los gobiernos y ejrcitos americanos. Era el resumen dela doctrina Truman y de su Guerra Fra: La seguridad de EstadosUnidos est en juego por todas partes donde el comunismo amenazacon imponerse a los pases libres.27Es de destacar que el marco estatutario del TIAR lo redact elex presidente y embajador en Washington, el colombiano Alberto25 Gerald Haines: The Americanization of Brazil. SR Books, Lanham, 1989.26 David Green: The Containment of Latin America. Ed. Quadrangle, Chicago,1971.27 Maurice Lemoine: Les 100 portes de lAmrique Latine. Les Editions de lAtelier/Edi-tionsOuvrires, Pars, 1997. 50. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaLleras Camargo. Era natural, entonces, que el gobierno de Bogotfuera el primero en firmar un nuevo convenio militar con el deEstados Unidos bajo los principios del TIAR. Ello da una idea de lacompenetracin en los ideales e intereses de ambas partes.56En su estrategia de poder, al TIAR vino a sumarse la reorgani-zacinde los servicios secretos estadounidenses, tambin en 1947.De ah nace la Central Intelligence Agency (CIA) y Amrica Latinarecibira toda su influencia y devastacin.En diciembre, el presidente Truman firma la Directriz NSC-4, deSeguridad Nacional, donde su apndice A ordenaba al director dela CIA emprender acciones encubiertas en apoyo a la poltica anti-comunistaamericana. La accin encubierta era definida como:actividad clandestina con el fin de influir en gobiernos extranje-ros,acontecimientos, organizaciones o personas, en apoyo a la pol-ticaexterior de Estados Unidos, realizada en tal forma que no seadvierta la participacin de Estados Unidos.28Y si se llegaba a advertir la mano de Washington, la mismadirectriz ordenaba poner en funcionamiento obligado el conceptode la mentira plausible, el negar todo, que se convirti en dogmadentro de la diplomacia de este pas.29En estos primeros y agigantados pasos, el marco ideolgico dela Guerra Fra con su Caballo de Troya, el anticomunismo, quedconcreto y neto en abril de 1948. Y fue precisamente en Bogot,durante la Novena Conferencia Panamericana, bajo la gida delgeneral George Marshall. Es en esta que la Unin Panamericanatoma el nombre de Organizacin de Estados Americanos (OEA).Ah se definieron las lneas de las futuras relaciones de EstadosUnidos con los dems pases del continente en lo poltico, econ-micoy social. Pero tambin en lo militar, al drsele piso jurdico-polticoal Tratado Interamericano de Asistencia Recproca conla creacin de la Junta Interamericana de Defensa y el Colegio28 National Security Council Directive 10/02. Citado en Informe Final delComit Church, 1976. Tomado de Frances Stonor Saunders. La CIA y laGuerra Fra Cultural. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003.29 dem. 51. Captulo IIInteramericano de Defensa, que articularan las orientacionesmilitares estadounidenses.Y si quedaban dudas de la confianza estadounidense en laoligarqua colombiana, Lleras Camargo es designado para reem-plazaral estadounidense Rowe Leos, quien haba pasado 26 aos alfrente de la Unin. El colombiano sera el secretario general de unaorganizacin continental donde solo Estados Unidos tena el dere-chode tomar cualquier medida de legtima defensa, sin consultar57con los otros Estados.No puede olvidarse que el Departamento de Estado vigilamuy de cerca la seleccin de la persona que ocupa el secretariadogeneral de la Organizacin, pues tiene que ser el hombre deWashington.3030 Claude Julien: LEmpire Americain. ditions Bernard Grasset,Pars, 1968. 52. Captulo iii:las sombras de la violencia59Jorge Elicer GaitnEl parlamentario Jorge Elicer Gaitn Ayala sacuda con suoratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar-quacolombiana ah representada, sino en las plazas pblicas. Enellas las gentes del pueblo, liberales pero tambin conservadores,se congregaban masivamente para escucharlo, pues l les contabaque los enemigos del pueblo colombiano estaban en las dirigenciasde ambos partidos. Gaitn sostena: el pueblo no tiene dos partidos,sino que ha sido partido en dos.As fue despertando un sentimiento de clase y la desconfianzaen los poderosos. A pesar de los otros dirigentes, el apoyo popularlo llevo a ser mximo dirigente del Partido Liberal, por lo cual seconvirti en un real peligro para la lite.El hecho de que Gaitn militara en las filas liberales estabalejos de tranquilizar a la burguesa. El lder popular haba dicho en1935 que ingresaba al partido a la manera del Caballo de Troya.1La oligrquica conoca esta posicin tctica. Saba que estaba utili-1 Colectivo de autores: Once Ensayos sobre la Violencia.. Editorial Centro Gaitn/ FondoEditorial Cerec, Bogot, 1985. 53. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinazando las estructuras del partido para tomrselo, y desde all invitara la unidad popular en su contra.60El 16 de mayo de 1946, el embajador de Estados Unidos enBogot, John C. Wiley, enviaba un informe al Departamento deEstado. En la misiva se pueden deducir los peligros que represen-tabaGaitn:[...] Quienes lo conocen aseguran que l no quiere a los EstadosUnidos. Gaitn se ha pronunciado a favor de la nacionalizacin dela banca, cerveceras y empresas de servicios pblicos y otras for-masde socialismo de Estado, lo cual con el tiempo, puede incluirla industria del petrleo [...] Conociendo su propia habilidad paramanejar las emociones de los desposedos, est decidido a cogerla oportunidad que le brinda el amplio descontento de las gentespara asumir el control del Partido Liberal, y si puede, del Gobier-no.Como van las cosas, podra ganar la presidencia mediante elproceso democrtico. No obstante existe la creencia general de quesus escrpulos no lo prevendran para usar otros medios, si fueranecesario [...] Los Estados Unidos deben observarlo con cuidado ytacto. Puede ser que vuelva al camino correcto y sea de gran ayuda[...] Tambin puede convertirse, fcilmente en una amenaza, o almenos, en una espina clavada en nuestro costado. Es un hombrepequeo de una gran estatura [...]2Con la llegada a la presidencia del conservador Mariano OspinaPrez (1946-1950), la violencia se extendi como fuego en hierbaseca. En varias regiones al oriente del pas las autoridades civilesconservadoras y eclesisticas reclutaron delincuentes, prfugos ybandidos para la polica poltica,3 que por su actuacin empez aconocerse como la Gestapo criolla.2 dem.3 Ramsey Russell: Guerrilleros y Soldados. Editorial Tercer Mundo, Bogot,1981. 54. Captulo IIIExista una particularidad que se vena dando desde el prece-dentegobierno, que haba sido liberal: los campesinos ms perse-guidoseran liberales gaitanistas.El pas rural se desangraba. El 7 de febrero de 1946 Gaitn llamaa realizar la Marcha por la Paz. En completo silencio, ondeandobanderas enlutadas, una multitud nunca antes vista march hastala Plaza de Bolvar, frente a la sede presidencial. En un discurso quepasara a conocerse como la Oracin por la Paz, el lder elev suindignada voz contra la criminalidad oficial.En el nombramiento de los delegados a la IX ConferenciaPanamericana se volvi a demostrar que no haba divergenciasestratgicas en las alturas. Tambin se constat el desprecio sentidohacia Gaitn. De una parte, los elegidos eran dirigentes de ambospartidos, encabezados por el ms reaccionario de los conservadores,Laureano Gmez Castro. De otra, a Gaitn no se le consultaron losnombres de los elegidos liberales a pesar de ser el jefe del partido.Todo se hizo a sus espaldas, aunque no se opona a la Conferencia.4El 29 de marzo de 1948 llega a Bogot el general George Marshall,encabezando la delegacin estadounidense a la Conferencia, quese iniciaba al da siguiente. El pas se hallaba al borde de la guerracivil; reinaba el terror en las regiones; la capital estaba llena derefugiados que haban huido del campo, ignorados totalmente porel Estado.El bogotazo. Nace la Guerra FraEl 9 de abril, al medio da, es asesinado Jorge Elicer Gaitnen una calle capitalina. Mora quien haba sabido interpretar lainconformidad popular, destruyndose con l toda expectativa deevolucin social. Se sacaba del camino a quien de seguro se elegirapresidente al ao siguiente.Gaitn pagaba con su vida el desafo al poder establecido, a laoligarqua, a la dirigencia bipartidista y eclesial. Se le cobraron las614 Vernon Lee Fluharty: La Danza de los Millones..., Ob. cit. 55. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinadenuncias contra los abusos de las empresas estadounidenses a lostrabajadores colombianos y a la nacin.62El pueblo se levant en rebelin pero sin direccin poltica,aunque los hechos demostraron que entenda muy bien quineseran los responsables del crimen: el cadver del pobre infeliz queacribill a Gaitn fue arrastrado por las multitudes enfurecidashasta el palacio presidencial, y ah lo tiraron.La ira del pueblo se centr principalmente en ataques e incen-diosa los smbolos de poder: la Nunciatura Apostlica, dos conven-tosde monjas, el Palacio de Justicia, la Procuradura de la Nacin, laGobernacin, el Ministerio de Educacin, la sede presidencial, perotambin el Capitolio, sede de la Conferencia Panamericana, entreotras.La noticia se reg como plvora, y otras ciudades empezarona vivir las mismas revueltas. Los informes oficiales hablan de casi3 000 muertos durante los primeros tres das. Lo que significa quedebi de ser el doble.Ese asesinato volvi a demostrar que, ante la defensa de susintereses de clase, la oligarqua estaba por encima de los partidos:los lderes liberales, temerosos y acobardados por la reaccin popu-lar,no tardaron muchas horas en llegar hasta donde se encontrabael presidente Ospina Prez, su gran enemigo. Fueron a brindarlesu total respaldo, en gesto patritico, para ayudar a poner fin a lainsurreccin que estaba tocando a la puerta de sus mansiones. De12 ministerios, seis les fueron entregados.Segn el gobierno, quines fueron los autores intelectuales?Sin siquiera hacer la pantomima de una investigacin, la versinoficial fue categrica, y coincida con la utilizada regularmentepara explicar de donde provena el descontento popular: a Gaitnlo mataron los comunistas. Para demostrar que no se menta,aunque sin una sola prueba, se rompieron relaciones diplomticascon la Unin Sovitica.Pero exista una razn determinante, altamente poltica, que nose expuso pblicamente en la toma de tal decisin: las resolucio-nesemanadas de la IX Conferencia Panamericana, y que quedaron 56. Captulo IIIplasmadas en la constitucin de la OEA, crearon el marco mundialde la Guerra Fra, y esa ruptura con la URSS podra tomarse comoel primer acto concreto. El asesinato de Gaitn comprobaba envivo y en directo que la URSS y su comunismo, eran el peligro parala paz, la democracia, la libertad y el cristianismo.Los fundamentos esenciales de la OEA, que fueron redactados63y presentados por la delegacin colombiana, incluyeron:Que por su naturaleza antidemocrtica y su tendencia intervencio-nista,la actividad poltica del comunismo internacional o cualquierdoctrina totalitaria es incompatible con el concepto de libertadamericana [...] De cada pas del Continente se deben erradicar oimpedir actividades[] que tiendan a derrocar sus institucionespor fuerza, o a fomentar desorden en su vida poltica domstica[...]5Como la tesis sobre el asesinato de Gaitn por los soviticos nose sostuvo por mucho tiempo, en los aos sesenta otra apareci.El da del crimen estaba en Bogot un joven izquierdista parti-cipandode un congreso universitario: el cubano Fidel Castro Ruz.Nunca se han mostrado los mnimos indicios de culpabilidad ocomplicidad, pero tal sealamiento s ha servido en las campaasinternacionales difamatorias contra l y la Revolucin que lidera.El secreto mejor guardado en Colombia son los nombres delos que prepararon y dieron la orden del asesinato. Tan solo en lainmensa mayora del pueblo qued una certeza: la oligarqua libe-ral-conservadora fue la culpable.Extraamente, el gobierno estadounidense se ha negado adesclasificar la informacin que tiene sobre ello, a pesar que ya hanpasado casi sesenta aos, y a los 25 se desclasifican los documentos5 Pierre Gilhodes: El 9 de abril y su contexto internacional. En este art-culose demuestra el aprovechamiento poltico de las delegaciones esta-dounidensey colombiana del asesinato de Gaitn. Pero, en particular, delas repercusiones dentro del contexto anticomunista y de la Guerra Fraque se desencadenara a nivel mundial. Anuario colombiano de historiasocial y de la cultura, N. 13-14, Bogot, 1985-1986. 57. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinade seguridad nacional.66 Son muchos los investigadores que nohan excluido la participacin de la CIA que, recin creada, hubieratenido en ese asesinato poltico su gran bautizo. Washington, comolo dictara la directriz de Seguridad Nacional de Truman, en lamentira plausible, siempre ha negado cualquier participacin.64La poca de la violenciaEn las ciudades colombianas el enardecido y adolorido pueblofue rpidamente aplastado de manera sangrienta. La dirigen-cialiberal hbilmente responsabiliz de manera global al PartidoConservador por el asesinato de Gaitn. Todo estaba dispuesto paraque los liberales de abajo se despedazaran con los conservadoresde abajo.En el campo la vida dej de valer. La tierra se volvi sepulcral.Las matanzas se convirtieron en fenmeno de ocurrencia ordina-ria,donde se arrasaban pueblos enteros. Ochenta, cien, hasta cientocincuenta campesinos se llegaron a contar, asesinados y hastadespedazados, en una sola matazn.7Los medios informativos, pertenecientes a la lite del biparti-dismo,eran un campo de batalla, donde las balas se cruzaban en elpapel o en las ondas.Los polticos continuaron en su macabra tarea de incitar losodios. Durante las sesiones del Congreso, transmitidas por radio, losdiscursos de los parlamentarios llamaban a la venganza, a la accinviolenta, sin tan siquiera molestarse por argumentar polticamente.Eran enfermizamente provocadores. El 8 de septiembre de 1949 se6 Despus de varios aos de litigio, el abogado estadounidense Paul Wolf,que investiga sobre los responsables intelectuales del asesinato de Gai-tn,logr que el FBI le entregara casi mil pginas; la mayora de ellaspoco relacionadas con lo central de su investigacin, pero conoci que en1972 haban destruido las que verdaderamente tenan que ver con la vidapoltica del dirigente. Por su parte, la CIA se ha negado a desclasificardocumentos aduciendo razones de seguridad nacional.7 Germn Guzmn Campos; Orlando Fals Borda; Eduardo Umaa Luna: LaViolencia en Colombia.. Estudio de un proceso social..., Ob. cit. 58. Captulo IIIvivi una jornada a tiros entre senadores, luego de haberse voci-feradoatrocidades, la cual fue seguida por la radio en todo deta-lle.Despus de esto, se prohibi el ingreso de revlveres, pero las65armas habladas seguan esgrimindose.En el Congreso no se creaban leyes: se decretaban muertes. Elministro de Gobierno no tuvo problema en gritar en ese recinto quese deba de lograr la imposicin de la autoridad en el pas a sangrey fuego.8Hasta el 9 de noviembre de 1949 el ejrcito haba tratado demantener una actitud neutral en esta fase de la confrontacin parti-dista.Pero ese da el presidente Ospina Prez disolvi el Congreso,y los liberales se retiraron del gobierno. Entonces le entreg amandos militares los cargos ministeriales que tenan que ver conel orden pblico y la represin: Gobierno, Justicia y Guerra. LasFuerzas Armadas se vieron lanzadas al escabroso y violento esce-nariopoltico.Ese mismo noviembre de 1949, con las instituciones fiscaliza-dorasdisueltas, en medio de la intimidacin militar en las ciudadesy la criminalidad policial en los pueblos se realizaron elecciones.Ante la abstencin liberal y la clandestinidad obligada del PartidoComunista, sali elegido el gran inquisidor y falangista LaureanoGmez Castro: 1 140 000 votos contra 25.El 20 de julio de 1950, demostrando que su oposicin a EstadosUnidos era cosa del pasado, el presidente anunci que su polticasera pro norteamericana, pro Naciones Unidas, anticomunista yantiviolencia.9 Los tres primeros se cumplieron a cabalidad, eincidieron notablemente en el futuro del pas.Si la expulsin de la delegacin sovitica de Colombia habasido la primera confrontacin diplomtica de la guerra fra, laguerra de Corea era la primera militar. Y Colombia volva a estar allado de Estados Unidos.8 lvaro Valencia Tovar en Arturo Alape: La Paz, la Violencia: Testigos de Excepcin.Ed. Planeta, Bogot, 1985.9 Ramsey Russell: Guerrillero y soldados, Ob. cit. 59. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina66Desde mayo de 1951 hasta octubre de 1954, el Batalln Colombiaparticip bajo el mando estadounidense, y con un pattico encubri-mientode la recin creada ONU, en la guerra de Corea. Fue el nicopas latinoamericano que envi tropas al pas asitico, decisinapoyada por los liberales, y en especial por el peridico El Tiempo.El ministro de Guerra colombiano expres para la ocasin:Estamos luchando en Corea con otras naciones libres del mundoen defensa de nuestra libertad: la plaga del comunismo existe to-davaen Colombia [...] hemos sido incapaces de erradicarlo total-mentea pesar de nuestros esfuerzos dentro del ms puro tipo dedemocracia.10Con la participacin en esa lejana guerra el gobierno colom-bianologra parte de lo buscado: en abril de 1952 firma con EstadosUnidos el Pacto de Asistencia Militar (PAM), el primero de su tipo enAmrica Latina. Inmediatamente el ejrcito empez a recibir arma-mentoque sera utilizado en el conflicto interno. Es tal el nimo quedespiertan esas armas, que el gobierno ofrece el envo suplementa-riode tropas con miras a lograr otras, y ms adiestramiento.1111 Deesta forma se inici el afianzamiento de la relativa y dbil depen-denciamilitar externa que el ejrcito colombiano haba tenidohasta entonces con el estadounidense. A partir de este pacto lasFuerzas Militares recibieron, entre 1961 y 1967, un subsidio de 60millones de dlares que lo colocaron en el tercer receptor de estetipo de ayuda, despus de Brasil y Chile.La Iglesia Catlica azuza la violencia partidistaEl presidente Laureano Gmez Castro, desde antes de llegar ala presidencia, no dejaba de insistir por su peridico El Siglo quelos culpables del hecho [el asesinato de Gaitn] fueron el ateismo10 Alain Rouqui: El Estado Militar en Amrica Latina. Ed. Siglo XXI, Mxico,1984.11 Elsa Blair Trujillo: Las Fuerzas Armadas. Una mirada civil, Ob. cit. 60. Captulo IIIy la barbarie comunistas.12 Se daban esas graves acusaciones a unpueblo altamente catlico. Y ese comunismo ateo estaba represen-tadopor el Partido Comunista y la corriente gaitanista del PartidoLiberal, que ya era mayoritaria a su interior. Contra estos se enfil laviolencia estatal.As la guerra religiosa march a la par de la partidista. Se mataba67bajo el signo de la cruz, gritando Viva Cristo Rey!.Qu haca la jerarqua catlica?: La Iglesia con su enormepoder apoy y estimul la persecucin contra los liberales. Variasiglesias rurales fueron decoradas con el retrato de Laureano Gmez[...]1313 A muchsimo liberal, creyente como el ms conservador, loscuras le negaban los sacramentos, tan determinantes dentro de su fe.Otras congregaciones religiosas, bastante marginales en lasociedad, sufrieron la crueldad de la cruzada. Fueron ms de 100los protestantes asesinados, o cuya mano derecha fue cortada porlas fuerzas de represin. Pero la Iglesia no censur este acto debarbarie.14Ellos, los violentados, cristianos de seguro todos, dejaron suestigma especialmente en el nico poder espiritual y poltico quehubiera podido desarmar al gobierno y a los partidos. Pero en vezde actuar por razones religiosas y humanas, la Iglesia actu porrazones polticas.15Desde las ciudades, las oficinas, las mansiones, los clubes, seazuzaba, se instigaba, para que los campesinos se las siguieranarreglando con escopetas, puales y machetes.Las aldeas incendiadas, los nios mutilados en las escuelas, lascrceles repletas de prisioneros sin juzgar y sin abogado, hombres12 Fernn Gonzlez: La Iglesia Catlica y el Estado Colombiano (1930-1985).Ed. Planeta. Bogot, 1989.13 Catalina Reyes: El Gobierno de Mariano Ospina Prez. Ed. Planeta, Bogo-t,1989.14 Vernon Lee Fluharty: La Danza de los Millones..., Ob. cit.15 Antonio Garca: Gaitn y el problema de la Revolucin Colombiana. Ed.Artes Grficas, Bogot, 1955. 61. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina68castrados a sangre fra y otros torturados en los calabozos de lapolica, mujeres muertas despus de haber sido sometidas a la ig-nominia[...]16Los sobrevivientes en medio de llantos juraban vengan-zas.Llegaron para asesinar a bebs, destrozar el vientre de unamujer embarazada para acabar con la semilla de un nuevo libe-ralo conservador. Se exhiban los pedazos de cuerpos en las plazaspblicas como escarmiento, o como forma de intimidacin.Las familias se metan al monte a esconderse. Se iban aban-donandotodo lo poco que tenan: el rancho, la tierra, los animales.Quiz les acompaaba un crucifijo y unas ollas. No pocas vecesdeban eliminar a los animales que llevaban por hacer ruido, comoel perro o los gallos. En los momentos de acorralamiento, del peli-grocercano, a los nios se les suplicaba de no llorar a pesar delhambre y el miedo. Deban de vivir en el silencio de da, hacer lacomida en las noches evitando de no hacer mucho humo para noser detectados.Pero muy pronto naci la resistencia. Una resistencia armadaespontnea, parida necesariamente en el campo.Cuando en Colombia el Partido Comunista llam a la autode-fensade las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto-abaentre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir operecer.El presidente Gmez Castro, al darse cuenta que haba nacidouna resistencia a la guerra poltica y religiosa que encabezaba,decret que todo el que se opusiera a las Fuerzas Armadas seraconsiderado bandido, autorizando las ejecuciones sumariascuando los oficiales lo considerasen necesario. Esto no amilan larebelda popular.16 dem. 62. Captulo III69La guerrilla en los llanosLos habitantes del llano, ese inmenso mar de tierra plana quehace frontera con Venezuela, fueron los primeros que se levanta-ronen armas. Confrontaron, inicialmente, a grupos compuestos porciviles y policas, organizados por la polica poltica. En la prolife-racinde esas bandas jugaron un papel decisivo los latifundistas yganaderos, quienes estaban deseosos de arrebatar las tierras recu-peradaspor el llanero cuando las reformas de Lpez Pumarejo.La sublevacin se fue extendiendo a otros lugares del pas,con un tmido y desconfiado apoyo de las dirigencias liberales enBogot.En 1951 se da un hecho importante en la lucha contra los insu-rrectos:la polica, que hasta ese momento estaba siendo asesoradapor una misin de la Scotland Yard, pasa de nuevo a quedar tempo-ralmentebajo el mando de las Fuerzas Armadas. As los militaresobtienen todo el control de la fuerza represiva.La sublevacin se fue extendiendo a otros lugares del pas, conun tmido y desconfiado apoyo de las dirigencias liberales en Bogot.Despuntando 1952 se prepara la ms grande accin militar de laprimera guerra de guerrillas. Las Fuerzas Militares contaban conaviones, bombarderos, lanchas fluviales, equipos modernos quereciban de Estados Unidos.1717 Y se lanzaron miles de soldadoscontra el 90% de la poblacin llanera que estaba fuera del controlgubernamental.La agresin militar hizo que los insurgentes pasaran de la acti-tuddefensiva a la ofensiva, teniendo su punto ms alto en julio de1952 cuando atacaron a una columna militar, dando de baja a casi100 soldados.Ante el fracaso militar el gobierno busca la negociacin. Losllaneros, que estaban en proceso de organizar la unidad, piden elretiro de la tropa, tierras, crditos y educacin gratuita. El gobiernose niega y recrudece la represin.17 Rafael Pardo Rueda: La historia de las guerras. Ediciones B, Colombia,Bogot, 2004. 63. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina70Fueron operaciones a ciegas al no haberse tomado la moles-tiade comprender el papel que jugaba la poblacin en el mante-nimientoy reproduccin de la guerrilla. Las Fuerzas Armadas noestaban preparadas para este tipo de desafo popular. La tctica deexterminio que se practic contra los no combatientes fue de lo mscontraproducente.Para la dirigencia liberal en Bogot, que haba impulsadola formacin de la mayora de las guerrillas, empez el dolor decabeza cuando estas quisieron pensar y decidir por s solas. Ya erabastante que la mayora de lderes guerrilleros fueran gaitanistas,y/o admiradores de las reformas de Lpez Pumarejo. La preocu-pacinmayor lleg cuando las guerrillas decidieron coordinarse alnivel nacional.En agosto de 1952 se da la Conferencia de Boyac, donde parti-ciparonrepresentantes de casi todos los grupos liberales alzadosen resistencia, que para ese agosto de 1952 se calculaban en unos 20000. Esta primera cumbre guerrillera dej constancia de la necesi-dadde luchar por un programa de reivindicaciones mnimas, dondesobresala la reforma agraria y el desarrollo de programas sociales.Una Comisin Nacional Coordinadora es elegida.A esta cumbre no asiste ningn representante de las guerrillasdel llano, que eran las ms numerosas, mejor organizadas y arma-das,por prohibicin expresa de la dirigencia liberal. Aunque lasguerrillas liberales eran mayoritarias en el pas, al encuentro noasiste ningn alto representante del partido. Adems, despus de laConferencia, se les da la orden de no aplicar las decisiones.Un mes despus los llaneros hacen la suya. En ella se promulgala Primera Ley del Llano, que llamaba a luchar por reformas socia-lesy econmicas. Igualmente se lanza un ultimtum a la DireccinLiberal Nacional para que decida una poltica clara sobre su luchay aspiraciones.Los llaneros fueron perdiendo la esperanza en el apoyo de ladirigencia liberal en Bogot al conocer de sus coqueteos con losconservadores. Ya en octubre de 1951 se haba dado la Declaracinde los Directorios Polticos, como se le llam a una tentativa de 64. Captulo IIIentendimiento entre las dirigencias18, la cual estaba tan por encimadel desangre nacional, que no tuvo ninguna repercusin entre elpueblo.No era un secreto que a fines de 1952 la dirigencia liberal enBogot se haba reunido con dirigentes conservadores, encabeza-dospor el nefasto ex presidente Ospina Prez. Coincidencialmente,por las mismas fechas los diarios liberales El Tiempo y El Espectadorno publicaban sino noticias que fu eran adversas u hostiles a lasguerrillas.19Cada da que pasaba, los llaneros en armas comprendan queuna cosa era los intereses de la dirigencia, y otra los de ellos: y queestos no se cruzaban.71Un dirigente guerrillero dijo sobre el apoyo que esperaban:Fuimos a pedirlo humildemente, luego a gritos. En vano. Se nos re-comendprudencia y se nos dijo, el poder Para qu? Asistimos areuniones de revolucionarios de saln, de terroristas y de golpes deEstado. Fracaso absoluto. Tocamos todas las puertas y solo escucha-mosnegativas. Comprendimos muy bien que la doctrina y los pro-gramasque tanto buscbamos no estaban contenidos en ningunade nuestras directivas del partido, ni escritos en libro alguno, ni enotra parte distinta que en la esencia de nuestra lucha [...]20Si las dos conferencias guerrilleras pusieron en sobre aviso alas oligarquas bipartidistas, la promulgacin de la Segunda Leydel Llano, en junio 1953, las sacudieron. Esta dispuso el avance dela lucha armada como forma de lograr avances sociales y polticosfavorables. Esos propsitos rebasaban los marcos de la confronta-cinbipartidista, convirtindose en una real amenaza para las lites.18 El Espectador, Bogot, 6 de octubre de 1951, El Siglo, Bogot, octubre 7 de1951.19 Eduardo Franco Isaza: Las Guerrillas del Llano. Ed. Crculo de Lectores,Bogot, 1986.20 Eduardo Franco Isaza en Arturo Alape: La Paz, la violencia..., Ob. cit. 65. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina72Esa Ley le confirm a la dirigencia liberal la necesidad de seguirdesligndose del accionar insurgente, y la urgencia de continuarconfabulando con el conservatismo contra los insurrectos.Los prohombres liberales, hasta ayer tan valerosos, exigentes e in-satisfechos,o se recluyeron en sus casas y particulares ocupacio-nes,u optaron por la circunspeccin, la moderacin, las buenas ma-neras,la cabeza fra, los amistosos acercamientos y los respetuososmemoriales. Fue de esta guisa como, con el tctico consentimientode los jerarcas liberales, en el lxico conservador, que era el lxicooficial, guerrillero y bandolero se hicieron sinnimos.El gobierno deca que luchaba contra bandoleros, salteadores, mal-hechores:y el liberalismo oficial deca que no fueran a confundir alliberalismo autntico, con esos malandrines.21No haba duda de que la traicin estaba en marcha: A loshombres en armas que los amos haban seducido, envalento-nado,cohonestado y encubierto, los llaman ahora bandolerosy con este trmino se crea toda una mentalidad de caractersticaspunitivas.22Las bandas parapoliciales y los pjarosSe empieza a implementar tcticas novedosas de contrague-rrilla,destacndose el paramilitarismo. El mando militar, con elvisto bueno del civil, asume la necesidad de tener a la poblacinde su lado, aunque se comete un grave error debido al desprecioque le inspira: busca su apoyo contra la guerrilla, pero no le importaganrsela polticamente.Con el aporte econmico de latifundistas y ganaderos el ejrcitoincrementa las guerrillas de la paz, que eran las bandas parapoli-21 Juan Lozano y Lozano Prlogo a Las Guerrillas del Llano. Eduardo Fran-coIsaza, Las Guerrilleras del Llano, Ob. cit.22 Guzmn Fals Umaa: La violencia en Colombia..., Ob. cit. 66. Captulo IIIciales ya existentes, pero tambin las conformadas por militares yex guerrilleros arrepentidos.Es una experiencia localizada en los llanos, que no tardaraen ser nacional. Este mtodo contrainsurgente tomaba forma enColombia de manera casi emprica, forzado por el camino inespe-radoque haban tomado las luchas partidistas. Como en 1928 conla Ley Heroica, no se haba necesitado de la asesora estadouni-dense,o de otro pas, para la elaboracin de la estrategia contra el73enemigo interno.Mientras en el departamento del Valle, al occidente del pas, alextremo opuesto de los llanos, se haba parido otra especie de para-militaren la guerra partidista, que pronto pas a ser utilizado paracombatir a los insurgentes.El 28 de octubre de 1949 el gobernador conservador convoc auna reunin en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen-dadospara proponerles la creacin de un cuerpo de polica privado,con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de lospropietarios [...]23As grupos de conservadores armados empezaron a ejercerlabores de guardia cvica. Policas sin ser policas, que asumieronasuntos que competan al Estado, desde la accin represiva hasta elimpartir justicia.24 Su accin criminal se centr contra los liberalesgaitanistas.Estas guardias pasaran a respaldar la actividad de siniestrosy terribles personajes, cuyo modelo modernizado sigue deambu-landomasivamente por Colombia.De repente aparece un nombre antes desconocido que encarna la re-plicaal guerrillero: el pjaro [...] Integra una cofrada, una mafia dedesconcertante eficacia letal. Es inasible, gaseoso, inconcreto, esencial-mentecitadino en los comienzos. Primero solo opera en forma indivi-dual,con rapidez increble, sin dejar huellas [...] Se seala a la vctimaque cae infaliblemente. Su modalidad ms prxima es la del sicario.23 Daro Betancur y Marta Garca: Matones y Cuadrilleros, Ed. Tercer Mundo,Bogot, 1990.24 dem. 67. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina74Al principio no asesinan infelices, sino a gente sindicada de apoyarla revolucin [...] Asesinar a alguien constituye un trabajo. Al p-jarose le llama para hacer un trabajito [...] Es un Ku Klux Klancriollo de fichas intercambiables que van siempre volando de unlugar a otro [...] Los pjaros rebasan al fin el permetro urbano,vuelan a la zona rural y emigran a otras zonas del pas[...]25La oligarqua crea la dictaduraDesde fines de 1952 y durante los primeros cinco meses de 1953,los grupos de la clase alta colombiana, por medio de sus rganosde difusin, desarrollaron progresivamente una poltica promilitarsistemtica, tendiente a recalcar el papel patritico de las FuerzasArmadas. Se presentaba a los militares como el soporte sobre el quedescansaban las instituciones democrticas y hablaban del deberque tenan de mantenerlas y resguardarlas de sus enemigos.26Es al momento de contactar directamente a algunos mandosmilitares, que qued claro lo que se traan entre manos las litesbipartidistas: les pidieron dar un golpe de Estado. Es ms: fueron losgrupos estratgicos de la economa, representados en ambos parti-dos,quienes presionaron a las Fuerzas Armadas para que rompie-rancon lo que quedaba del esquema de legalidad estatal.Por qu? La motivacin esencial la describi el general JosJoaqun Matallana:El pueblo se iba uniendo en contra del gobierno, la guerrilla crecacada vez ms, y los partidos polticos tradicionales entendieron quepor esta va llegara el caos a Colombia. Del odio liberal-conser-vador,estbamos pasando al verdadero problema de la lucha declases. Entonces surgi una alternativa militar y Rojas Pinilla llegal poder.2725 Guzmn Fals Umaa: La violencia en Colombia, Ob. cit.26 Francisco Leal Buitrago: Estado y poltica en Colombia, Ob. cit.27 Jos Joaqun Matallana en Olga Behar: Las Guerras de la Paz, Ed. Planeta. 68. Captulo IIIEl 13 de junio de 1953 el general Gustavo Rojas Pinilla lo asume.No asalta el poder: se lo entrega quienes estaban en dificulta-despara manejarlo. Fui encarecido, rogado, suplicado, sostuvo.Jefe de toda la institucin militar, acababa de pasar por la JuntaInteramericana de Defensa en Washington.Hasta el pueblo, desesperado por la violencia, vio con buenosojos este arbitraje militar. Brevemente una fraccin conserva-dorase opuso, siendo el Partido Comunista el nico que rechaztal acto, pero su incidencia era muy mnima en el ambiente polticonacional.La engaosa ilegalidad del golpe del 13 de junio fue seguida porla legalidad de un gobierno que cuenta con el apoyo de todos loshombres de bien, de las Fuerzas Armadas, de los conservadores yliberales y sus jefes, de la Suprema Asamblea Constituyente, sos-tendrael 16 de junio de 1953 El Colombiano, diario de Medelln. (75cursivas nuestras).Siempre se habla de la dictadura de Rojas Pinilla, pero ademsde lo anterior:Poco despus una Asamblea Constituyente [...] le dio validez al gol-pey emiti un acto legislativo que declaraba como legal el ttulode Rojas. Estableci tambin que este completara el periodo pre-sidencialel 7 de agosto de 1954. Luego prorrogara el mandato porcuatro aos.28Estos detalles casi nadie los ha recordado.A Rojas Pinilla lo instalaron como algo provisional, para quecalmara las enardecidas fuerzas populares desatadas, mientrasejecutaba las polticas bipartidistas y del gran capital.Bogot, 1985.28 Rafael Pardo Rueda: La historia de las guerras, Ob. cit. 69. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaLa traicin a las guerrillas liberales76La direccin liberal le ofrece al general la entrega incondicionalde las guerrillas bajo su influencia, pero sin contar con ellas. Comoprueba, hace pblico un comunicado donde ordena su desmovili-zacin,precisando: Rechazamos como inmoral y profundamentepernicioso para la nacin y para el Partido cualquier acto tendientea poner obstculos a la labor pacificadora de las Fuerzas Armadas[...]Paradjicamente, Rojas Pinilla empieza a dar a los alzados enarmas el trato poltico que no le dieron los civiles, incluida unaamnista. El general despleg una gran campaa publicitaria hacialos guerrilleros llamando a la concordia y la paz, con el apoyo detodos los medios informativos. Utiliz la consigna Paz, Justiciay Libertad, la misma que tena el cabezote de un peridico de lasguerrillas del llano.En un documento que hizo distribuir a todas las unidades mili-tares,orden que quienes se presentaran y entregaran las armas:los dejen en completa libertad, les protejan la vida, les ayuden areiniciar sus actividades de trabajo.29 Y se cumpli, por lo menosdurante unos meses.Era tal el deseo de paz, de reconciliacin del pueblo colombiano,de parar el desangre, que los planes funcionaron aceleradamente.Eso fue lo esencial y no la amenaza de la dirigencia liberal, aunquela campaa meditica s tuvo efectos entre los combatientes.Entre julio y septiembre de 1953, ms de 4 000 guerrilleros delllano entregaron las armas bajo el mando del ya mtico guerrilleroliberal y gaitanista Guadalupe Salcedo. A nivel nacional fueron casi7 000. En ese corto tiempo se consigui lo que nunca pudo la violen-ciamilitar, menos la paramilitar.El 8 de septiembre los guerrilleros del llano le enviaronuna misiva al general Rojas Pinilla, donde le decan que haban29 Diario de Colombia, Bogot, 20 de junio de 1953. 70. Captulo IIIdepuesto las armas con decoro bajo el amparo de vuestro gobiernoy del pabelln de la patria [...]Para esos momentos, la cantidad de militares y guerrilleros dela paz cados en combate en los llanos entre 1950 y el golpe deRojas Pinilla fue de 390 y 115, respectivamente. Se estima que lasvctimas civiles eran entre 10 mil y 15 mil.30Fue gran triunfo poltico para el general, que se sumaba labuena situacin econmica debido a la bonanza cafetera. Esto seda cuando la guerrilla se estaba transformando en un movimientopoltico revolucionario, con una direccin independiente y conse-cuente:77un golpe maestro.El abogado Jos Alvear Restrepo, quien haba sido uno de losidelogos de las guerrillas llaneras, sin provenir de esa regin,sostena que era una trampa para matar ms fcilmente a losdirigentes guerrilleros, cuyo movimiento no haba sufrido ni unaderrota. Fueron muy pocos los que le hicieron caso. Fue encontradomisteriosamente ahogado en un ro. Y su profeca no demor muchoen empezar a cumplirse.Las guerrillas al sur occidente del pas, lideradas por comunis-tasy liberales gaitanistas, aceptaron la propuesta de pacificacin deRojas Pinilla pero sin entregar las armas. Estas propusieron dilo-goscuyo eje central enarbolaba la necesidad de reformas socialesy econmicas bsicas, as como la distribucin de la tierra, reivin-dicacionesnada novedosas. Muchos de esos guerrilleros habanluchado por lo mismo en la dcada de los 30.El general Jos Joaqun Matallana recuerda que los guerrillerosen esas regiones del Tolima y Huila eran mucho ms concientiza-dospolticamente y vivan en zonas de tensin social ms evidente.Teman represalias y ataques si quedaban desarmados, peroadems ya haba en ellos la conciencia del enfrentamiento con elpatrono y con la gente poderosa.3130 Rafael Pardo Rueda: La historia de las guerras, Ob. cit.31 Jos Joaqun Matallana en Olga Behar: La guerra de la paz, Ob. cit. 71. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina78Las buenas intenciones duraron muy poco. No haba pasado niun ao y la situacin poltica empez a degradarse. Las autoridadesciviles y militares trasladaron a bandas de pjaros y guerrillerosde la paz, conocidos en esta zona del pas como chulavitas, paraque asesinaran a dirigentes agrarios y asediaran a otras poblacio-nes.No hubo alternativa: los campesinos reactivaron la lucha deautodefensa, y en las cordilleras Occidental y Central saltaron laschispas que iran a encenderlas.Para el general Rojas Pinilla la solucin fue realizar un opera-tivomilitar inmenso a comienzos de 1955, luego de declarar lasregiones como zona de operaciones militares, dando inicio a loque se conoci como la Guerra de Villarrica. Despus de meses decombates, lo nico que consigui fue que la confrontacin se exten-dieraa otras zonas del pas.El general Matallana, que particip en las operaciones milita-res,recuerda que se metieron unos 4 000 hombres apoyados porartillera, y ms de 50 aviones. El militar sostiene que la poblacinrespondi porque entenda que el gobierno volvera para quitar-leslas tierras que haban recuperado desde el tiempo de LpezPumarejo. La gente se defendi con,escopetas, fusiles, machetes, con todo lo que tuvieran [...] Toda lapoblacin de la regin estaba comprometida en la defensa, y si notenan arma a la mano, estaban dispuestos a pelear y apoyar a losque tenan armas [...] Hubo numerosas bajas en el ejrcito.3232Como no pudieron quebrar la resistencia de esos campesinos,el ejrcito opt por sacar a la poblacin no combatiente, arrin-dolacomo si fuera ganado hacia las partes altas y glidas, inten-tandocortar el apoyo a los guerrilleros. Adems, con el frreo cercoimpuesto por los militares para evitar el ingreso de alimentos, llega-ronlas hambrunas.32 Jos Joaqun Matallana en Arturo Alape: La Paz, la violencia..., Ob. cit. 72. Captulo IIIA pesar de ello la resistencia de los campesinos se prolong79cerca de tres aos, y no se logr su derrota.En esos momentos el ejrcito contaba con un grupo selecto de oficiales ysuboficiales, veteranos de Corea, con moderno armamento recibido de EstadosUnidos.Adems, segn el propio ejrcito colombiano, se cre una unidadespecializada denominada Lanceros. Fue creada como parte de lareforma de los sistemas militares efectuada dentro de las armas delejrcito colombiano, ante la aparicin en el plano nacional de moda-lidadesde lucha con tcticas de combate irregular. Frente a esa situa-cinel comando del ejrcito en 1955 tuvo el acierto de enviar a comi-sinde estudios a Fort Bening, Estados Unidos, a un grupo de oficia-lesdonde adelantaron el curso de ranger (sic), por considerarlo comoel ms indicado para la adquisicin de la tcnica de combate irregu-lar,toda vez que se les capacitara como comandantes de pequeasunidades para el cumplimiento de misiones especiales.33La oligarqua depone al generalLos mismos que le entregaron el poder a Rojas Pinilla se loquitaron: lo derrocaron el 10 de mayo de 1957. Desde fines de 1954sus fricciones con la oligarqua venan en aumento. El generalestaba cometiendo el gravsimo error de apartarse del camino quese le haba marcado.Conociendo de la simpata que tena en un importante sectordel pueblo, a partir de acciones de tinte populista y paternalista,quiso organizar un partido y un sindicato que lo llevaran a la presi-denciapor la va electoral. Y de seguro hubiera ganado.Un pronunciamiento de la Iglesia Catlica, en voz del cardenal,le dio el golpe definitivo al tachar el deseo poltico del general comopeligroso e inadmisible desde el punto de vista de las enseanzasde la Iglesia.3433 Ejrcito de Colombia: www.ejercito.mil.co34 Fernn Gonzlez: La Iglesia Catlica..., Ob. cit. 73. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina80En una nueva demostracin de unidad ante el peligro de susintereses, se realiz lo impensable: se unific el bipartidismo en unFrente Civil Antigubernamental, propuesto por el lder del PartidoLiberal, Alberto Lleras Camargo. Este, sorpresivamente, habadejado el cargo de secretario general de la OEA en Washington,expresamente para confabular la cada de Rojas Pinilla, y encausarla continuidad en el poder de los partidos.La oligarqua invent el Paro Cvico Nacional para tumbar almilitar, donde patronos y banqueros se fueron a una huelga general.La direccin del comit de paro, bajo la iniciativa de Lleras Camargo,fue conformada por los gerentes del Banco de Colombia, del BancoCentral Hipotecario, de la Asociacin Nacional de Industriales(ANDI), de COLTABACO, y el secretario de la directiva seccional dela ANDI. Mientras, los medios de informacin estaban en primeralnea incentivando la movilizacin y la protesta popular.Ms extraordinario es que los empresarios y comercian-tespagaron 15 das adelantados a los obreros para que se fuerana la huelga. El pas se paraliz. Eso s fue un verdadero golpe deEstado. Quedaba probado que sin el sostn de la clase econmica-mentepoderosa una dictadura no llegaba al poder, y menos podasobrevivir.Se va Rojas Pinilla y en su lugar queda una junta de cinco mili-tares,con el encargo de preparar la transicin. Las lites colombia-nasdemostraron su poder, ese que ni las Fuerzas Armadas lograrontocar. Probaron que nadie poda construir un poder autnomo, msall de su omnipresencia.El golpe, y el proceso poltico que sigui, se trazaron en Espaaentre los dos lderes del bipartidismo, Laureano Gmez Castro yAlberto Lleras Camargo. El complot y los primeros compromisospara la actuacin posterior conjunta se dieron en julio de 1956, enel balneario cataln de Benidorm, donde viva Gmez Castro. Al aosiguiente, tambin en julio, se puntualizaran y ampliaran en Sitges,en la misma Espaa franquista. Todo lejos y a espaldas del pueblo.Los acuerdos comprometan a ambos partidos a alternarse enel gobierno cada cuatro aos. Se repartiran por mitad los puestos 74. Captulo IIIpblicos, el Congreso, las asambleas departamentales y conse-josmunicipales, hasta 1970. Igualmente decidieron excluir a otros81partidos existentes o por crearse.Era una coalicin de los representantes polticos de la oligarquaque garantizaba su permanencia en el poder, dispuesta de tal forma queera casi imposible que una fuerza civil o militar rompiera el sistema.Y lo llamaron Frente Nacional.La paz de los sepulcrosCuando en junio de 1957 la Junta Militar preparaba el traspasode poder, y la dirigencia bipartidista ya se estaba distribuyendolas instituciones del Estado, asesinan al ms reconocido lder exguerrillero, al llanero amnistiado Guadalupe Salcedo: A l lo persi-guieroncomo se persigue a una rata, lo acribillaron en las calles deBogot, cont un dirigente liberal enviado de urgencia a los llanos,pues estos se iban a incendiar de nuevo como respuesta al crimen.35El emisario prometi de todo, en especial paz: Hay que pensar msen Colombia, ms en ustedes. Ya la paz va a venir [...] ustedes van atener la proteccin del gobierno. Poco tiempo despus l mismoconstat: El eplogo de todo esto, es que a todos los guerrilleros deentonces, los fueron matando.36La inmensa mayora de jefes guerrilleros de los llanos, y deotras zonas del pas, que creyeron en las promesas de Paz, Justiciay Libertad, tan solo obtuvieron la paz de los sepulcros. Para ellos lapaz de la oligarqua signific la prdida de sus vidas.El pas poltico no volvera a ser el mismo. Con el FrenteNacional se acabaran las luchas partidistas pero nacera la quehaba sembrado la propia oligarqua: la lucha de clases. La de losmuchos que nada tenan, contra los pocos que tena todo.35 Germn Zea Hernndez en Arturo Alape: La Paz, la violencia..., Ob. cit.36 dem. 75. Captulo iv:la paz de las armas83El Frente NacionalCon el Frente Nacional, la oligarqua se auto amnisti de tantosmiles de crmenes: Se cree que entre 1946 y 1958 fueron asesina-dosunos 300 mil colombianos, casi todos campesinos. Casi todosannimos. Hasta donde se conoce, ninguno de la clase alta. Cadosen una guerra civil no declarada, porque nadie la declar, aunque sse sabe quienes la fomentaron.El Frente Nacional,ese pacto de olvido, se hizo precisamente para extirpar de la me-moriacolectiva esa dcada atroz. Un pacto de amnesia. Mientras laprensa hizo de su parte el pacto de caballeros con su silencio parano dar a la imprenta tanta sangre.1La oligarqua puso varias capas de olvido histrico a su favor.Nadie apareci como responsable de tanto crimen y del desplaza-1 Olga Behar: Las Guerras de la paz, Ob. cit. 76. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinamiento de unos 2 millones de campesinos. Nada haba pasado. Y sinada haba pasado, no haba responsables.84El debate sobre las responsabilidades no fue muy profundo, puestoque el acuerdo del Frente Nacional exiga un cambio de tono enlos discursos polticos. Los que antes eran adversarios ahora eransocios de una coalicin de largo aliento y la verdad sobre las res-ponsabilidadespoda romper el clima de concordia.2En forma paradjica y cnica, esta lite que haba ensangren-tadoal pas, apareci durante el Frente Nacional como la autora delretorno a las prcticas democrticas y civilistas, amante de la liber-tady el progreso.Por haber sido uno de los dos autores intelectuales del FrenteNacional, le correspondi al liberal Alberto Lleras Camargo ser elprimer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962.Como se ha visto, quizs este fue el latinoamericano ms dedicadoal servicio de la poltica estratgica de Estados Unidos en el hemis-ferio,durante la primera mitad del siglo xx.Buscando completar el lavado de pecados, una de las prime-rasdecisiones del presidente y de la oligarqua fue llamar al gene-ralGustavo Rojas Pinilla a juicio ante el Congreso, por los delitoscometidos durante su dictadura. Se inici en enero de 1959, pocosdas despus de la huda del dictador cubano Fulgencio Batista,ante el avance de las guerrillas lideradas por Fidel Castro Ruz.El juicio fue mediatizado, pues tambin se buscaba desacreditaral general para sacarlo del juego poltico. Al final, lo que el pueblocolombiano conoci fue lo que ms o menos saba: no haba sidotan malo. Lo nico que lograron imputarle fue cargos por contra-bandode ganado y unos cuantos autoprstamos bancarios. El juiciofue un fracaso poltico al no poder deslegitimarlo, y, al contrario,lograron que su popularidad creciera, y le sirviera de plataformapoltica para fundar el partido Alianza Nacional Popular (Anapo).2 Rafael Pardo Rueda: La historia de las guerras, Ob. cit. 77. Captulo IVDurante el debate, el ministro de Guerra del primer gobiernodel Frente Nacional, general Alberto Ruiz Novoa, dej en claro quelas Fuerzas Armadas no haban tenido responsabilidades intelec-tualesen la barbarie, y culp en forma general a los polticos, pero85sin dar nombres:Todos sabemos que no fueron las Fuerzas Armadas las que dijerona los campesinos que se fueran a matar unos contra otros para ga-narlas elecciones; s sabemos que no fueron las Fuerzas Armadaslas que dijeron a los campesinos que asesinaran a los hombres, alas mujeres y a los nios para acabar con la semilla de sus adversa-riospolticos, sino los representantes y los senadores, los polticoscolombianos.3Con el Frente Nacional y Lleras Camargo se inicia la poca de lapolitiquera profesional y moderna. Pero, sobretodo, llega la etapadel bipartidismo constitucionalizado, ya que los partidos Liberal yConservador funcionaron como rganos del Estado.Su naturaleza excluyente hizo que el Frente tuviera poco denacional. La maquinaria estatal bipartidista desplaz a las poqusi-masminoras polticas, dificultndoles al mximo el convertirse enalternativas vlidas dentro del marco poltico legal.La alta abstencin electoral fue el primer gran sntoma derechazo popular al Frente Nacional. Para qu votar, si este ao seelega a un liberal, y dentro de cuatro a un conservador, alternn-dosedurante diecisis aos?El malestar hacia el bipartidismo se demostr con el apoyopopular que recibi la Anapo, aceptacin que le dara los peoresdolores de cabeza electorales al Frente Nacional desde 1962.Dos aos antes, el hijo del ex presidente Lpez Pumarejo, AlfonsoLpez Michelsen, haba creado el Movimiento RevolucionarioLiberal (MRL), secundado por un grupo de jvenes de la lite parti-daria.El MRL fue visto como una traicin al Frente Nacional, por3 Citado en James Henderson: Cuando Colombia se desangr. ncora Edi-tores,Bogot, 1984. 78. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinalo cual se gan la descalificacin de la prensa bipartidista, queya representaba el 99% de los medios existentes. El eslogan delMovimiento deca: Pasajeros de la revolucin por favor a bordo.Lpez Michelsen lleg a proclamarse heredero de Gaitn, dijo estardispuesto a trabajar con el Partido Comunista, se declar partidariode la Revolucin Cubana, y sostuvo que Colombia necesitaba unaprofunda reforma agraria. En 1968 el MRL dej de existir y LpezMichelsen volvi al redil del Partido Liberal, hasta que un da fueotro presidente de la Repblica.Los bandoleros86La Junta Militar que prepar la transicin del poder al FrenteNacional haba detenido las agresiones militares contra los alzadosen armas. Con el Frente Nacional vinieron las promesas que ofre-cana los campesinos facilidades para reiniciar una nueva vida.An as, rpidamente se le present el primer problema alFrente Nacional. Era la violencia aportada por la nueva genera-cinde campesinos vctimas de la violencia oficial, que buscabanla venganza, la revancha, pero que tambin estaban defraudadospor las promesas estatales no cumplidas. Caen en el bandolerismosimple y puro, sin ninguna consideracin poltica e ideolgica.Los jefes bandoleros fueron tristemente clebres por el gradode sadismo que aplicaban a sus vctimas, fiel copia del que se habaaplicado a los suyos. Los medios de comunicacin ayudaron a crecerla fatdica imagen de estos hombres, al describir en detalle suscrueldades y fechoras, creciendo as el pnico entre la poblacin.44Lo que esa prensa esconda, era que muchos de estos bandole-rostenan el apoyo de poderosos sectores regionales, que los utili-zaronpara exterminar a dirigentes agrarios, guerrilleros amnistia-4 La pelcula Cndores no entierran todos los das (1984), del director Fran-ciscoNorden, la cual tuvo una gran difusin internacional, muestra unaparte del papel de los pjaros y de la dirigencia conservadora durantela poca de la violencia. La pelcula es basada en el libro del mismonombre, del autor Gustavo lvarez Gardeazabal. 79. Captulo IVdos, para consolidar sus influencias polticas, o para pacificar lasregiones que econmicamente les interesaban.5Cuando estos bandoleros se volvieron incontrolables o perdie-ronutilidad, se les aplic la represin y el exterminio sin piedad,hasta con la misma sevicia con que haban actuado. Regularmentesus cadveres eran exhibidos en las plazas de los pueblos, y sololos enterraban cuando los cuerpos empezaban a descomponersey las aves carroeras comenzaban a picotearlos. Sus cuerpos eranbotados en cualquier hueco, casi nunca en un cementerio: nomerecan ni la bendicin de los curas que los haban empujado albandolerismo.6Lleras Camargo intent observar las sugerencias de la ComisinInvestigadora de la Violencia, que l mismo haba impulsado.7Estas le decan, en una especie de conclusin, lo que era conocidopor el establecimiento: la propiedad de la tierra era la esencia delproblema.El presidente intent reestructurar la Federacin Nacional deCafeteros, convertida ya en un estado dentro del Estado, entidadintegrada por los principales latifundistas del pas, y poseedores deuna influencia poltica decisiva. Personajes enriquecidos a partir dela usurpacin violenta de las tierras a los campesinos, y del contra-bandomasivo del caf. Podra decirse que era y sigue siendo87una respetable e intocable mafia.Pero no solo a los latifundistas cafeteros sealaba el informe: lacomisin sugiri reprimir al clero por participar, con los dems lati-fundistasy cierta lite, en la violencia y saqueo al campesinado. Conla Iglesia Catlica el problema vena desde su base: muchos curasasaltaban a los liberales pobres para robarle sus cosechas de caf.85 Eduardo Pizarro: Los Orgenes del movimiento armado comunista enColombia: 1949-1966. Revista Anlisis Poltico, N. 7, Universidad Nacio-nal,Bogot, 1989.6 Germn Guzmn Campos; Orlando Fals Borda; Eduardo Umaa Luna: LaViolencia en Colombia..., Ob. cit.7 dem.8 dem. 80. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina88Ni haba expirado su mandato, cuando Lleras Camargo empeza terminar con los planes de rehabilitacin y la intencin de resol-verel problema campesino. Opt por la solucin de los proble-massociales y econmicos a la manera de siempre: la violencia.La doctrina contrainsurgente de KennedyEl primero de enero de 1959, los barbudos liderados por FidelCastro Ruz toman el poder en Cuba. Inmediatamente el nuevogobierno comenz a hacer efectivos los programas ofrecidos alpueblo durante la lucha revolucionaria. Siempre se haba vistocomo imposible el que se dieran cambios radicales en las estruc-turasestatales de las naciones de Amrica Latina. En Guatemala,Washington no haba aceptado ni reformas liberales que limitaranun poco el poder a sus empresas.En Cuba, la reforma agraria en mayo de 1959; la nacionalizacinde las empresas extranjeras, mayoritariamente estadounidenses,durante 1960; la declaracin del carcter socialista de la Revolucin,el 16 de abril de 1961; y, unos das despus, la primera derrota mili-taral imperio en su propio continente, cuando intent invadir a laisla por Baha de Cochinos, entre otros, sacudieron al Continente,desbordando la incredulidad y la ira de Washington.La Unin Sovitica tampoco se lo esperaba. En esos momen-tossu preocupacin era el fortalecimiento de sus aliados del Esteeuropeo. Amrica Latina no era su prioridad, menos ese territoriocaribeo demasiado prximo al que le haba decretado la guerrafra. La directiva impartida por Mosc a los partidos comunistaslatinoamericanos era que la lucha en esos momentos no era por elsocialismo, sino el de crecer dentro de las democracias burguesas.Adems, en Cuba no fue el Partido Comunista quien tom el poder.Aunque Mosc no recibi con mucho entusiasmo la instalacindel nuevo gobierno cubano, los sucesos lo sobrepasaron y NikitaKrushev decidi subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla-randoque la Doctrina Monroe mora de muerte natural.99 Maurice Lemoine: Les 100 portes de lAmrique Latine, Ob. cit. 81. Captulo IVCon la Revolucin Cubana, la vida poltica y militar del hemis-feriono volvieron a ser las mismas.La defensa del continente americano estaba diseada pararesponder ante cualquier tipo de agresin exterior que pudieravenir del comunismo sovitico y sus aliados, a partir del TratadoInteramericano de Asistencia Recproca. Pero la RevolucinCubana triunfa sin ningn apoyo extracontinental. Estados Unidosse tropez con una subversin en su patio.Otra revolucin triunfante no poda ser. La Revolucin Cubanafue un campanazo de alerta tanto para la poltica norteamericanacomo para las clases dominantes y para los militares latinoameri-canos.Lo que era considerado un remoto peligro se volvi de pronto89una posibilidad real y cercana.10Si a ello se sumaba la estruendosa derrota del ejrcito colonialfrancs en Dien Bien Phu, Indochina, en mayo 1954; y las dificulta-despor las que pasaba Estados Unidos en Vietnam, se poda afir-marque solo con la utilizacin de la fuerza militar era imposiblecontener a fuerzas armadas no convencionales.As lo comprendieron los estrategas militares y polticos enWashington. Se tena que reestructurar la poltica militar paraAmrica Latina y el Caribe, aunque sin cambiar el discurso de laguerra fra.Alianza para el Progreso y Accin Cvico-MilitarCon el presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy(1961-1963) las doctrinas contrainsurgentes se constituiran en eleje de la poltica de seguridad para la regin. De la madrugada a lamaana, la nueva funcin de los ejrcitos latinoamericanos pas dedefensa del hemisferio, a una misin de seguridad interna.La nueva estrategia estaba en camino cuando el gobernanteexpres en la academia militar de West Point, en 1962:10 Rafael Pardo Rueda: La historia de las guerras, Ob. cit. 82. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina90La subversin es otro tipo de guerra, nueva en su intensidad aun-quede antiguo origen [...] Estamos obligados a emplear una nuevaestrategia para contrarrestar este tipo de guerra, una fuerza mili-tardiferente, una preparacin y adiestramiento militar nuevos ydistintos.11A comienzos de 1961 envi a su hermano, el procurador RobertKennedy, en misin oficial a la zona del Canal de Panam, msexactamente a lo que en 1963 se llamara Escuela de las Amricas(US Army School of the Americas).12 El procurador debera super-visarla reestructuracin acadmica que, sobre la nueva doctrinamilitar, se impartira all a militares latinoamericanos. La Escuelade las Amricas, puesta bajo el mando del Comando Sur (SoutheernCommand), pas a ser un centro de formacin contrainsurgente sinigual en el mundo.La Escuela debera servir para detener la expansin del peli-grosoejemplo de la Revolucin Cubana. Incorpor entonces a suprograma de estudios el Curso de Operaciones de Contraguerrilla,desarrollado en el Centro de Guerra Especial del Ejrcito de EstadosUnidos, Fuerte Bragg, Carolina del Norte.13De 1961 a 1975 fueron adiestrados y adoctrinados 43 676 oficia-lesy suboficiales latinoamericanos en centros militares estado-unidensesincluida la Escuela de las Amricas, de los cuales 3435 eran colombianos, cantidad solo superada por nicaragenses,panameos y bolivianos.Los colombianos siempre fueron una prioridad en los centrosde entrenamiento y adoctrinamiento estadounidenses. De 1947 a1996 se haban graduado y especializado cerca de 10 mil oficiales11 Mencionado en Isabel Jaramillo: El conflicto de baja intensidad modelopara armar. Fondo Editorial Suramericana, Bogot, 1998.12 Russell Ramsey: Curso de Sostenimiento Democrtico de la Escuela delas Amricas. Inclinacin de las Fuerzas Militares: Educando a OficialesLatinoamericanos. Military Review, agosto de 1993.13 dem. 83. Captulo IVy suboficiales.14 Los principales mandos militares que han estadoal frente de la represin estatal en Colombia tuvieron y tienenformacin en ellos, principalmente en la Escuela de las Amricas.Ah estuvo la mayor parte de los oficiales con responsabilidadesoperativas en la lucha contrainsurgente, ratificara el ex ministrode Defensa colombiano, Rafael Pardo Rueda.15Hasta 1984, cuando la Escuela de las Amricas fue trasladada alFuerte Benning, Georgia, y pas a llamarse Instituto de Cooperacinpara la Seguridad Hemisfrica (SOA/ WHINSEC, por sus siglas eningls) ya eran cerca de 60 mil militares de 22 pases latinoamerica-noslos entrenados.Por la Escuela pasaron los peores dictadores, torturadores yasesinos de los ejrcitos latinoamericanos. No es gratuito que se leconociera como la Escuela de los asesinos.Aunque en los medios universitarios estadounidenses, losexpertos explicaban sin rer que los militares constituan unafuerza de modernizacin, cuando ellos son guiados por sus tutoresestadounidenses.16A pesar de su desarrollo emprico, el ejrcito colombiano yagozaba de cierta experiencia contrainsurgente para comienzos delos aos sesenta. Tericamente ya saban del enemigo interno, yel combate contra las guerrillas de los llanos y otras regiones delpas les haban permitido la prctica. Adems, la guerra de Coreale haba dado aportes sustanciales. As hubiera sido un conflictode carcter convencional, fue contra el comunismo y no por unpedazo de territorio nacional. All, los colombianos asimilaronverdaderamente al comunismo con el enemigo interno, ese delque se les vena hablando desde los aos veinte.Paralelamente, desde mediados de la dcada de los aoscincuenta, militares colombianos viajaban a Estados Unidos a14 El listado de nombres se puede encontrar en: htpp://www.soaw.org/Gra-duates/91co-a.htm15 Rafael Pardo Rueda: La historia de las guerras, Ob. cit.16 Noam Chomsky: LAn 501. La conqute continue. Ed. Ecosocit-Montreal/ EPO, Bruselas, 1995. 84. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinarecibir formacin contrainsurgente; mientras en Colombia se reci-ba92a instructores militares estadounidenses.1717 Estos, miembrosde los Military Assistance Advisory Groups, fueron destacados enla Escuela de Lanceros, situada en Tolemaida, no lejos de Bogot..Inaugurada en 1959, fue el primer centro especializado en guerracontrainsurgente de Amrica Latina, cuatro aos antes que lapropia Escuela de las Amricas.Ante la Revolucin Cubana, y el peligro de su multiplicacin,la Escuela de Lanceros servira para el entrenamiento de oficia-lesen el comando de pequeas unidades de combate, elementofundamental en la doctrina de contrainsurgencia que se estabaperfeccionando, segn informa la misma pgina web del ejrcitocolombiano.Pero no solo era la formacin militar especializada la que sepropona en dicho centro: El adoctrinamiento anticomunista erarelevante. De ah que en 1961 el ministro de Guerra colombiano,en mensaje a las Fuerzas Armadas, les recordaba: El principalenemigo que puede intervenir la accin de las Fuerzas Militareslo encontramos en el campo interno, dominado por ideologasextraas de carcter marxista, ajenas a la cultura y a la civilizacinoccidental.18Pacificacin por la va armadaEn marzo de 1961 el presidente Kennedy anunci la implementa-cinde una especie de Plan Marshall para Amrica Latina la llamadaAlianza para el Progreso. El 17 de agosto de 1961, los delegados alConsejo Interamericano, Econmico y Social de la OEA, reunidosen Punta del Este, Uruguay, firmaron el acuerdo de la Alianza: con laexcepcin del representante de Cuba, Ernesto Che Guevara.17 Ejrcito de Colombia: www.ejercito.mil.com18 Revista de las Fuerzas Armadas de Colombia, N 6, Bogot, 1961. 85. Captulo IVCuatro das antes se haba empezado la construccin del Murode Berln, ese que se convertira en otro ttrico emblema de laguerra fra.En diciembre, el presidente Lleras Camargo recibi en visitaoficial a Kennedy. El mandatario colombiano era, lgicamente, delos principales impulsores de la Alianza, y las reuniones se centra-ronen el tema. Colombia tena tal prioridad en la nueva estrate-giacontrainsurgente desplegada por Washington, que Kennedyinaugur algunas obras que se adelantaban en zonas popularesde la capital, constituyndose en una especie de lanzamiento de laAlianza para el Progreso.En la teora y en los discursos, la Alianza iba encaminada amejorar el nivel de vida de los pobres de Amrica Latina, al reco-nocerseque la pobreza era el camino ms corto a los brazos de lasubversin, al comunismo.. Pero la Alianza no era un regalo, puesse trataba de prstamos: mil millones de dlares anuales durantediez aos, o sean 30 veces menos de lo que gastara Washington enla guerra de Vietnam durante 1968.19El tipo de desarrollo que pregonaba la Alianza estaba,en realidad, orientado hacia el beneficio de los inversoresestadounidenses.Ensanch y profundiz el sistema ya existente, mediante el cualAmrica Latina est forzada a producir cosechas destinadas a laexportacin, y a reducir los cultivos de subsistencia de la poblacincomo maz y frijoles. Bajo la Alianza se increment la produccinde carne de vacuno, pero el consumo decreci [...] Este modelo dedesarrollo agro-exportador habitualmente produce un milagroeconmico, donde el Producto Interno Bruto crece, mientras se in-crementa93la hambruna de la poblacin.2019 Claude Julien: LEmpire Americain, Ob. cit.20 Noam Chomsky: Las intenciones del To Sam, Ob. cit. 86. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina94A muy poco de nacida la Alianza, el Departamento de Comerciode Estados Unidos reconoca su buen funcionamiento: cre nuevosnegocios y fuentes de trabajo para empresas privadas de 44 estadosde su Nacin.21La Alianza tambin volvi ms ricos a los pocos ricos latinoa-mericanos,al tiempo que multiplic la pobreza y el descontentode la poblacin, produciendo un efecto contrario a su pretendidaestrategia.Poltica y tcticamente compaginada con la Alianza para elProgreso fue el programa de Accin Cvico-Militar (ACM), elabo-radaen el Pentgono a partir de la racionalizacin de la experienciadel ejrcito britnico en Kenia y Malasia, en los aos cincuenta. Lastropas de Su Majestad organizaron a civiles nativos en esas nacio-nescomo parte de la guerra contra las fuerzas anticolonialistas,intentando ganar los corazones y las mentes de los pueblos.22La intencin de la ACM era reconciliar a los militares con lacomunidad, para restarle base social a los insurgentes, tratando deinvertir el principio de lucha guerrillera del dirigente chino MaoTse-Tung: Quitar el agua al pez.Como concepcin preventiva y de control a la poblacin, la ACMfue aplicada por los boinas verdes estadounidenses en Vietnam delSur. Muy poco despus, adaptada a las necesidades, sera aplicadaen Amrica Latina, siendo Colombia la vanguardia.En agosto de 1960 el jefe del Comando Sur, general TheodoreF. Bogart, invit a las comandancias de los ejrcitos latinoameri-canosa reunirse en el Fuerte Amador, zona del Canal de Panam,para intercambiar experiencias sobre la teora de seguridad y eldesarrollo.De ese encuentro nace la Conferencia de Ejrcitos Americanos(CEA). Realizado regularmente, desde ese foro el Pentgono esti-mulla implementacin de la Accin Cvico-Militar, y muchas otrasestrategias antisubversivas y de terrorismo de Estado. En particular,21 International Commerce.. Washington, 4 de febrero de 1963.22 Peter Watson: Guerra, Persona y Destruccin. Usos militares de la psiquia-tray de la sicologa. Ed. Nueva Imagen, Mxico, 1982. 87. Captulo IVla ACM fue inscrita dentro de la Operacin Latinoamericana deSeguridad (Latin American Security Operation, LASO), plan diri-gidodesde el Comando Sur.En febrero de 1962 un equipo de guerra especial del Ejrcitode Estados Unidos (Army Special Warfare) visit Colombia paraayudar a perfeccionar el Plan Laso. Entre otras cosas, Los asesorespropusieron que Estados Unidos seleccionara personal civil y mili-tarcolombiano para entrenarlos clandestinamente en operacionesde resistencia en caso de que se les necesitara en el futuro[...]23Al frente de este equipo estaba el director de investigaciones dela Escuela de Guerra Especial del Fuerte Bragg, general WilliamYarborough.Pero no fue un militar estadounidense quien se encarg depresentar la Accin Cvico Militar como estrategia contraguerri-lleraen la CEA. Sera el general colombiano Alberto Ruiz Novoa, excomandante del Batalln Colombia en Corea: Fue el que primerocapt y operacionaliz la estrategia norteamericana de lucha anti-subversiva[impulsando] una ideologa militar acorde con la revo-lucinestratgica y no con la politizacin partidaria, vivida en95Colombia.24Sobre el terreno, fueron las tropas veteranas de Corea quie-nesdieron los primeros pasos de la ACM, aunque ante el crecienteconflicto social y poltico, todas las estructuras de las FuerzasArmadas, incluida la polica, pasaron a ser involucradas.La ACM pretendi mostrar a militares y policas como entesde utilidad social y pblica, que llevaban al campo y a los barriosms humildes asistencia mdica y alimenticia; mientras ayuda-bana construir escuelas y carreteras. La ACM, en particular, debaservir para que los campesinos que haban visto un ejrcito que23 Las redes de asesinos de Colombia. La asociacin militar-paramilitares yEstados Unidos. Informe de Human Rights Watch, Nueva York, noviem-brede 1996.24 Francisco Leal Buitrago: Estado y poltica en Colombia, Ob. cit. 88. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinalos persegua entendieran que eso ya haba pasado, que eso era debrbaras naciones.2596La ACM fue produciendo una sustitucin artesanal y parcialde las responsabilidades de otras instituciones del Estado. LasFuerzas Armadas iniciaron una ingerencia en ministerios comoel de Agricultura, Obras Pblicas, Salud y Educacin, sin que losresponsables protestaran. Al contrario: se asumi como algonormal.As empez la militarizacin profesional de la sociedad colom-bianay de sus instituciones estatales. Exactamente lo deseado por lanueva estrategia estadounidense para los pases latinoamericanos.La Operacin MarquetaliaComo estaba decidido por el Frente Nacional, en 1962 lleg a lapresidencia el dirigente del Partido Conservador Guillermo LenValencia Muoz.Como parte de la Alianza para el Progreso, el mandatario puso aColombia bajo las instrucciones de las entidades financieras inter-nacionales,en especial el Banco Mundial y el Fondo MonetarioInternacional. Los indicadores econmicos y las entidades presta-mistasdecan que el pas iba bien, pero la cruda realidad deca locontrario a las mayoras nacionales.Aquellos que la miseria iba expulsando del campo se sumabana los ya desplazados por la violencia partidista, aumentndose eldesorganizado crecimiento de las ciudades. Colombia se converta,en un abrir y cerrar de ojos, en un pas de urbes hacinadas, repletasde barrios donde la pobreza era reina.Valencia Muoz meti a Colombia, definitivamente, bajo el para-guascontrainsurgente al entregar a las Fuerzas Armadas los proble-masde orden pblico, que inclua las huelgas sindicales, estu-diantilesy protestas sociales, en general. Esas responsabilidades25 Entrevista al general lvaro Valencia Tovar realizada por Alejo Vargas.Bogot, 1960. Mencionada en Elsa Blair Trujillo: Las Fuerzas Armadas.Una mirada civil, Ob. cit. 89. Captulo IVle propiciaron al ejrcito una autonoma en el manejo integral delorden pblico y, por lo mismo, un valioso apoyo para la conserva-cinde su nueva posicin directiva en el Estado.26Las Fuerzas Armadas tambin, y sobretodo, deban de repri-mira quienes las elites del Frente Nacional ilegalizaban en suafn excluyente. As se libraban de resolver algo que era poltico.La oposicin poltica se restringe a un problema de orden pblico,dependiente de la institucin militar, bajo el entendimiento ideol-gicode que atentaba contra el recin instaurado pacto.27Ya no fue necesario invocar a bandoleros ni guerrilleros parajustificar la intervencin militar contra el pueblo. Ese mismo pueblocon el cual aspiraba a reconciliarse. Se descart la rehabilitacin delcampo, algo que ya estaba en camino de extincin, prefirindose lapacificacin por la va armada.El 23 de mayo de 1963, el presidente decret el estado de sitiopor siete das para Barrancabermeja y otros tres municipios. Elmotivo de tal medida fue una huelga de trabajadores petroleros.El mandatario nombr a un coronel como jefe civil y militar de lazona. Este allan, arrest y decret el toque de queda hasta acabar,en siete das, con la actividad del movimiento obrero.Prcticamente desde esa fecha, con la utilizacin del Artculo121 de la Constitucin que sera el ms manoseado en la historiacolombiana, el Ejecutivo se atribuy inmensos poderes a partir delos estados de excepcin, aplicados casi en forma permanente.El 121 estableca la posibilidad de instaurar el estado de sitioen caso de conmocin interna o guerra externa. Pero cualquierdescontento social motiv su aplicacin como sucedi ante unparo mdico estatal posibilitando al Ejecutivo crear decretosque suspendan los derechos fundamentales y concedan ampliospoderes, transfiriendo amplios poderes judiciales y polticos a lasFuerzas Armadas, sin ninguna, o muy restringida, supervisin civil.26 Gustavo Galln Giraldo: La Repblica de las Armas. Ed. Cinep, Bogot,971983.27 Elsa Blair Trujillo: Las Fuerzas Armadas. Una mirada civil, Ob. cit. 90. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaEl presidente lo utiliz para imponer todo tipo de medidas, hastaeconmicas.98Al amparo del estado de sitio se dieron pasos agigantados en lainstauracin de una democracia restringida, donde se mezcla-ronelementos de la democracia formal con mecanismos tpicosde los regmenes ms autoritarios.28El 27 de mayo de 1964 el general lvaro Ruiz Novoa expres enuna asamblea de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) lade los latifundistas:No es difcil probar que en Colombia existe un estadio de injusticiaen la posesin de la tierra y que esta situacin es la responsable dela pobreza y el atraso del pas, pues no solo mantiene a millones decampesinos en estado de miseria y de ignorancia, sino que tratn-dosede un problema fundamental, su estado influye decisivamentecomo lastre para el progreso general.29Para ese da, a pesar de tal constatacin, el general estaba invo-lucradoen una accin militar jams vista hasta esos momentos enColombia contra los presuntos bandoleros de unas denominadasrepblicas independientes: la Operacin Marquetalia.La accin tena sus antecedentes. En octubre de 1961 el dirigentedel Partido Conservador, lvaro Gmez Hurtado, tan reaccionariocomo su padre Laureano, durante un discurso en el Senado hablde la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia,Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de lacordillera Central, al sur del departamento del Tolima.Las trataba de repblicas independientes, al asegurar quequienes vivan ah no permitan el control estatal, eran un atentandopermanente a la soberana y un desafo a las Fuerzas Armadas. Sinreconocer que en parte importante de la geografa nacional no sesaba ni lo que era un funcionario del Estado.28 Gustavo Galln Giraldo: La violencia en Colombia, Ob. cit.29 lvaro Ruiz Novoa: Revista de las Fuerzas Armadas, N. 26, Bogot, mayo-juniode 1964. 91. Captulo IVEn ninguna de las ocasiones en que se refiri al tema, GmezHurtado se atrevi a contar que l solo expona las quejas quevarios latifundistas y miembros del clero le haban trasladado. Esque estos no haban logrado apoderarse de esas tierras colonizadaspor cam pesinos a golpe de machete y hacha, sembradas de cacao,yuca y maz. Campesinos asentados ah a la espera de lo prometidopor el Frente Nacional.En 1962 el Ejrcito agredi estas zonas, pero el operativo blicose detuvo rpidamente siendo reemplazado por Acciones CvicoMilitares, pretendiendo ganarse el corazn y las mentes de lospobladores, aunque la mayor pretensin era buscar informacinsobre la regin y los bandoleros. Esto era parte del Plan Laso, elque por primera vez se implementaba en Amrica Latina.Muy pronto, en 1963, se adjunt a tales acciones otro elementoindispensable en la contrainsurgencia: la guerra sicolgica. Elcomando del ejrcito colombiano acababa de traducir y publicar ellibro La Guerra Moderna, del veterano militar de Argelia, el francsRoger Trinquier. Se asumi como la primera Gua para una estra-tegiapsicolgica.Estados Unidos vena utilizando esta modalidad de guerra enVietnam, bajo el nombre de Operacin Ojo Negro. A partir de escua-dronesclandestinos, compuestos de soldados vietnamitas, se infil-trabanaldeas, identificaban lderes guerrilleros y los eliminaban.Sobre el cuerpo dejaban marcas como un ojo. El ejrcito estado-unidenseimprimi miles de esos ojos que fueron pegados en laspuertas de los sospechosos.30 As se cre una situacin de terror ydesmovilizacin.Coincidencialmente, en junio de 1961, surgi en algunas ciuda-descolombianas un grupo clandestino que intent crear el pnico;quizs por mera casualidad se llamaba la Mano negra. Este distri-buypanfletos donde se incitaba al asesinato de universitarios, y9930 Peter Watson: Guerra, Persona y Destruccin..., Ob. cit. 92. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaamenazaba de muerte a militantes de izquierda, adems de exigir elrompimiento de relaciones con Cuba.31100Encabezados por veteranos de Corea, 16 mil soldados colombia-noscercaron y asaltaron a las repblicas independientes, en mayode 1964. Tenan el asesoramiento de boinas verdes, ms el apoyode artillera pesada y poderosa aviacin, mucho de ello entregadopor Estados Unidos a partir del Pacto de Asistencia Militar (PAM).Del asalto tambin participaron cuerpos de ejrcito recin egresa-dosde la Escuela de Lanceros, preparados en tcticas de combateirregular.32Esa demostracin de fuerza, acompaada de una histeria infor-mativatpica de la guerra psicolgica, para agredir a un grupo desolo 44 hombres y mujeres, dirigidos por un hombre nacido en unhogar humilde llamado Manuel Marulanda Vlez. Estos campesi-nosse vieron obligados a disear una nueva forma de resistencia, deguerra de guerrillas, de unidades en movimiento permanente queevitan la confrontacin, y que cuando atacan tienen en la sorpresasu mejor arma.El Presidente acababa de expresar dos frases que se converti-ranen una eterna repeticin de todos sus sucesores y que nuncahan logrado cumplir: Mucho antes de que termine mi gobierno elpas estar totalmente pacificado. Esa es una decisin que no vamosa quebrantar por ningn motivo.3333 Quizs el presidente pensque ello sera como ir a cazar patos, cual era su pasatiempo favorito.La jerarqua catlica, los grandes medios de prensa y los gremioseconmicos brindaban apoyo al gobierno y a sus Fuerzas Armadasen medio de agasajos, legitimando as la desproporcionada opera-ciny aplaudiendo su buen desarrollo. El diario bogotano ElTiempo, en su editorial del 22 de mayo de 1964 deca: Marquetaliaes el postrer reducto del bandolerismo. Das despus, el mismo31 Tras los Pasos Perdidos de la Guerra Sucia. Paramilitarismo y OperacionesEncubiertas en Colombia. Bajo la responsabilidad de varias Organizacio-nesNo Gubernamentales europeas. Ed. NCOS, Bruselas, 1995.32 Ejrcito de Colombia: www.ejercito.mil.com33 El Tiempo, Bogot, 8 de mayo de 1964. 93. Captulo IVmedio de prensa volva a opinar: Han sido un modelo de estrate-giapacificadora y pacifista las acciones conducidas por los diestrosoficiales y por sus tropas. Nada de olmpicos ademanes guerreros,ni de tierra arrasada cuando era innecesario.34Al conocerse de la implicacin militar estadounidense y la utili-zacinde bombas de napalm, se desat una oleada de protestas enel pas, despertndose la simpata nacionalista por los campesinosguerrilleros. Periodistas franceses cubrieron el copamiento mili-tar,y las informaciones que transmitieron generaron el apoyo deintelectuales como Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, quienesencabezaron una carta abierta de protesta al gobierno colombiano.Era un falso triunfalismo. Uno de los mandos militares delasalto, dijo: La Operacin Marquetalia fue una accin, autntica,planeada, diseada con mucha anticipacin [...] Pero al pocotiempo y en vista de las tremendas dificultades del terreno fuecreciendo y creciendo el nmero de bajas del ejrcito.35La principal prueba del desastre poltico y militar del gobierno ysu ejrcito fue la realizacin de una Asamblea General de guerrille-ros,justamente en el da oficial de celebracin de la Independencia:10120 de julio de 1964.En medio de la ofensiva militar proclamaron el ProgramaAgrario guerrillero en el que se manifiesta, entre otros:[...] Nosotros hemos llegado a todas las partes donde haba puertaspara golpear en procura de auxilio para evitar que una cruzada an-ticomunista,que es una cruzada antipatritica contra nuestro pue-blo,nos llevara, y con nosotros a todo nuestro pueblo, a una luchalarga y sangrienta. Nosotros somos revolucionarios que luchamospor un cambio de rgimen. Pero queramos y luchbamos por esecambio usando la va menos dolorosa para nuestro pueblo: la vapacfica, la va de la lucha democrtica de las masas, las vas legalesque la Constitucin de Colombia seala. Esa va nos fue cerrada34 El Tiempo, Editorial, Bogot, 16 de junio de 1964.35 General Jos Joaqun Matallana en Olga Behar: Las guerras de la paz...,Ob. cit. 94. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina102violentamente [...] nos toc buscar la otra va: la va revolucionariaarmada para la lucha del poder [...]Despus de varios meses de combates, aunque el operativoestaba planeado para unas semanas, el ejrcito tom simblica-mentea Marquetalia. Simblicamente, porque no haba nadie enlos caseros. Simblicamente, porque finalizando 1965 se dio laPrimera Conferencia Guerrillera de los campesinos que habanresistido. Y en abril realizan la Segunda Conferencia, donde seconstituyen como Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia(FARC).En 1958, Marulanda Vlez haba escrito en el peridico LaTribuna de la ciudad de Ibagu: como patriotas no estamos inte-resadosen la lucha armada y deseamos colaborar cuanto podamosen la tarea de pacificacin. Si un responsable poltico lo ley, paranada le import.3636 Sobre las FARC ver, por ejemplo: Arturo Alape: Manuel Marulanda, Tiro-fijo.Colombia: 40 aos de lucha guerrillera, Ob. cit. Jacobo Arenas: Colom-bie,gurillas du peuple. Editions Sociales, Pars, 1969. 95. Captulo v:Guerra, guerrillas y seguridad nacional103Surgen las guerrillas marxistasLa primera organizacin que surge en Colombia reivindicandoel derecho a la lucha armada para la toma del poder, y no solamentecomo un movimiento de resistencia, fue el Ejrcito de LiberacinNacional (ELN), en julio de 1964. Su primer ncleo dirigente habaestado en Cuba apoyando el establecimiento de la revolucin. Porlo tanto, el ELN nace empapado de ella.Luego de un trabajo poltico en una zona campesina del noro-rientedel pas, con fuerte tradicin de lucha guerrillera liberal, el7 de enero de 1965 un grupo de 27 hombres toma la poblacin deSimacota. Esto hace estremecer al conjunto del Estado y su oligar-qua,que se crean a punto de acabar con las repblicas indepen-dientes,esas que estaban en una regin bien lejana de Simacota.En esa primera toma guerrillera, el ELN distribuy una senci-llahoja de papel que pasara a conocerse como el Manifiesto deSimacota. En ella se deca: [...] nos encontramos en la lucha porla liberacin nacional de Colombia. El pueblo liberal y el puebloconservador harn frente juntos para derrocar la oligarqua deambos partidos [...] 96. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina104En el resto de texto se planteaban reivindicaciones sociales yeconmicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy pocode comunismo.1El ELN se hizo ms popular con el ingreso a sus filas de CamiloTorres Restrepo, sacerdote que rompa con la tradicin conser-vadoray reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudi lasestructuras eclesisticas y del Estado al proclamar: El deber detodo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucio-narioes hacer la revolucin. Dos tribunales especiales lo llamarona juicio por los delitos de subversin, atentado a la seguridad delpas y asociacin para delinquir.Despus de haberse estrellado con la exclusin poltica delaparato estatal bipartidista, desilusionado ante la imposibilidad derealizar cambios por la va pacfica, conciente de la posibilidad deser asesinado, el 27 de julio de 1965 el sacerdote da su ltima misa yse incorpora a la lucha armada. Poco tiempo sera Camilo un guerri-llero:el 15 de febrero de 1966 morira, pero en combate. Su figurallev a muchos jvenes catlicos, monjas y sacerdotes a engrosarlas filas de esta guerrilla. En el ELN se mezcl el cristianismo con elmarxismo.En 1967 surge el Ejrcito Popular de Liberacin (EPL), bajo lateora de guerra popular prolongada. Con un trabajo poltico alnorte del pas, y una base social campesina en las zonas bananeras,el EPL se propuso crear embriones de poder alternativo. Era claro:Como el ELN y las FARC, no limitara su lucha armada a conquistarun pedazo de tierra.Con estas tres organizaciones poltico-militares, a fuerza dehablar del peligro comunista, el Estado colombiano, sus lites yWashington, haban conseguido convertirlo en realidad.1 Sobre el ELN ver, por ejemplo: Mara Lpez Vigil: Camilo camina en Co-lombia..Ed. Txalaparta, Tafalla, Navarra, 1990. Marta Harnecker. Unidadque multiplica. Entrevista a dirigentes mximos del ELN. Quimera Edicio-nes,Quito, 1988. 97. Captulo VA fines de los sesenta las guerrillas de las FARC y del EPLsoportaban operativos militares de cerco y aniquilamiento, segnel nuevo argot y forma de operar de las Fuerzas Armadas.El reto insurgente haba sido rpidamente asumido. Desde1051966, siempre con la asistencia estadounidense,el comando del ejrcito determin la creacin de unidades an mspequeas pero altamente entrenadas y con una movilidad superior.Correspondi a la Escuela de Lanceros la preparacin de unidadesespecializadas de localizadores y contraguerrillas, para oficiales ysuboficiales y soldados. Estas nuevas tcnicas de combate fueronnecesarias extenderlas a todas las fuerzas militares y de la policanacional, como aporte significativo a la pacificacin del pas.2Pero no solo la instruccin meramente militar estaba puesta alorden del da: El ejrcito estaba preparado operativamente paraafrontar la situacin y captar la esencia ideolgica del nuevo tipo delucha armada.3La escuela francesa de la Doctrina de SeguridadCon la llamada Crisis de los Misiles, de octubre de 1962, se cons-tatque un enfrentamiento directo entre las potencias poltica-menteantagnicas Estados Unidos y la Unin Sovitica no sedara.2 Quienes han teorizado a favor de la Doctrina de la Seguridad Nacionalno dan nociones de peso que expliquen lo que, a su entender, es la de-mocracia,el comunismo, la cultura, el ser occidental u oriental, y menosdnde comienzan y terminan esas referencias geogrficas. Ver al princi-palexpositor latinoamericano de la DSN, el general brasileo Golbery doCouto e Silva, Geopoltica del Brasil. Ed. El Cid, Mxico, 1978.3 El general Osiris G. Villegas, uno de los ms destacados tericos de laguerra contrainsurgente, sostiene que la DSN, asimilada por los ejrcitoslatinoamericanos, se inspir inicialmente de veteranos de la guerra deIndochina y de Argelia como asesores militares sobre la materia [...].Ver: Temas para leer y meditar. Ed. Teora, Buenos Aires, 1993. 98. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina106Cuando ese mismo ao el presidente Kennedy dijo en la acade-miade West Point, Estamos obligados a emplear una nueva estra-tegiapara contrarrestar la guerra subversiva en Amrica Latina,quera decir que los Estados y sus ejrcitos deberan de acondi-cionarsea la seguridad nacional, ms que defenderse de ejrci-tosextracontinentales. Se refera, entonces, a la Doctrina de laSeguridad Nacional (DSN).El bien contra el mal era la base ideolgica de esa doctrinaque, aunque pobre tericamente, tuvo una fuerte capacidad movi-lizadoracomo credo permanente de guerra. El defender esa fron-teraideolgica sobrenatural convirti a la seguridad nacional en elprincipio motor de la vida del Estado y de la nacin.4Aunque casi nunca se menciona, fue la llamada patria de losderechos humanos, Francia, que sent las bases de la Doctrina dela Seguridad Nacional a partir de sus experiencias militares en lasguerras colonialistas de Indochina y Argelia.5Siendo el ejrcito argentino el primero que en el continenteempez a recibir sus influencias, antes que los militares estadouni-denses.Esto lo testific el general Reynaldo Bignone, ltimo presi-dentede la dictadura militar argentina:La teora de la guerra revolucionaria empez a ser conocida en elEjrcito al promediar los aos 50. La manera de oponerse a ella fueencarada a partir del modelo francs, que bamos conociendo porpublicaciones y a travs de los oficiales que cursaban estudios eninstitutos galos [...]64 Reynaldo Bignone: Memoria y testimonio. Ed. Planeta, Buenos Aires, 1992.5 Lautre sale guerre dAussaresses. Pierre Abramovici: Le Point. Pars,15/06/04. Versin en espaol: Lautre sale guerre dAussaresses. PierreAbramovici: Le Point. Pars, 15 de junio de 2004. Versin en espaol:http://www.elcorreo.eu.org/esp/6 Fernando Landazabal Reyes: El Conflicto Social. Ed. Tercer Mundo, Bogot,1982. 99. Captulo VCasi paralelamente, las experiencias francesas llegaron alMinisterio de Defensa estadounidense el Pentgono, y msexactamente al Fuerte Bragg, tambin de las manos de los msdestacados oficiales que adelantaron la guerra sucia contrainsur-genteen Argelia.7Como si no fuera suficiente, a ello se adjunt lo reciclado de laexperiencia nazi contra la Resistencia, aportado por los crimina-lesde guerra que Washington haba salvado y trasladado al conti-nenteamericano con la complicidad del Vaticano, en particular el107ex director de los servicios de inteligencia, Reinhard Gehlen.Sobre la Doctrina de la Seguridad Nacional y su influenciaen las fuerzas militares latinoamericanas el general colombianoFernando Landazbal Reyes expuso:[]se politizaron los ejrcitos como consecuencia de su participa-cinen el gran debate ideolgico mundial y en muchas naciones sevieron forzados a asumir el poder contra los propios mandatos desu Constitucin y las tradiciones de su pueblo, en prevencin delmantenimiento de un orden establecido y aceptado con anterio-ridadpor las grandes mayoras americanas, como digno de man-tenerse,guardarse y defenderse segn los dictados, pactos, com-promisosy doctrinas emanadas, custodiadas y promulgadas por laJunta Interamericana de Defensa, tendientes a mantener la defensadel conjunto dentro de los rasgos tradicionales del sistema globalcontinental.8Es a mediados de los aos sesenta que en el Continente se hablaen forma abierta de seguridad nacional y del enemigo interno.Ms precisamente desde el golpe de Estado al presidente brasileoJoao Goulart, el 31 de marzo de 1964.7 Noam Chomsky: Double jeu amricain en Colombie. Le Monde Diplo-matique,Pars, agosto de 1996.8 La guerra total. Ponencia de Deborah Barry; Ral Vergara y RodolfoCastro en la Conferencia U.S. Central American Relations: a five yearassesment, Universidad de California del Sur, febrero de 1986. 100. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina108Como se ha demostrado hasta la saciedad, el golpe de Estadotuvo el consentimiento del mandatario estadounidense LindonJohnson, y el apoyo de varias transnacionales, en particular la ITT.Se pretext que el presidente Goulart estaba llenando a su gobiernode comunistas. Las pruebas eran la Ley de Reforma Agraria, y lasupuesta inclusin de tesis tercermundistas en sus discursos. Elrepresentante de Washington en Brasil, Lincoln Gordon, vio en elpusch una gran victoria para el mundo libre, porque permitira lacreacin de un clima considerablemente mejorado para las inver-sionesprivadas.99Los militares brasileos, sin perder un minuto, establecieronde A hasta Z la visin poltica bipolar que del mundo vena impo-niendoWashington. La Doctrina de la Seguridad Nacional instau-radapor la dictadura influy drsticamente en la poltica represivay doctrinaria hemisfrica.Tambin bajo el signo de la DSN, el 28 de abril de 1965,Washington impuso otra dictadura. Pero en este caso LindonJohnson se burlaba hasta del Tratado Interamericano de AsistenciaRecproca y de la Carta de la OEA al imponer a los militares pormedio de la invasin a la Repblica Dominicana. Previamente, en1963, la CIA haba ayudado a derrocar al presidente Juan Bosh,quien se haba negado a que su pas fuera una base de agresincontra Cuba, y se haba manifestado favorable a la limitacin delos poderes de las transnacionales estadounidenses que pretendadominar la economa dominicana. La invasin tuvo lugar cuandosoldados leales al mandatario derrocado trataron de devolverle elpoder.El enemigo internoLa premisa fundamental de la DSN es la definicin del enemigointerno. Lo toma como un sujeto en permanente accin subversivacontra el sistema y sus valores, que en dependencia de la imagen9 dem. 101. Captulo Vque se le quiera explotar se puede denominar bandolero, subver-sivo,guerrillero o terrorista.10Es astuto y solapado, que puede disfrazar sus ideas e infiltrarseen todas las instancias del cuerpo social. Enemigos no son soloaquellos que explcitamente se identifican con el cambio social,as como las organizaciones que lo preconizan, sino cualquiera queno se adhiera a las polticas represivas que la Seguridad Nacionalexige.11Para combatir eficazmente a este enemigo, a veces difuso, espreciso asumir como frentes de guerra todos los espacios de lavida nacional en que puedan actuar, desde el econmico y sindical,hasta el religioso y psicolgico. Es una guerra total e indivisible. Laubicacin y destruccin del enemigo no se vuelven los objetivos,sino el fin, supremo del Estado. Todas las fuerzas y capacidades dela nacin deben de movilizarse para ello.12Como se trata de la seguridad nacional, las Fuerzas Armadas seconvierten en su expresin suprema, para lo cual las lites le favo-recen109el traspaso y concentracin de poderes.Las Fuerzas Armadas se constituyeron en detentadoras del poderpoltico directa o indirectamente pero no al viejo estilo caudi-llista;ni como rbitros o partes de una contienda entre fraccionesoligrquicas. Esta militarizacin de nuevo cuo sustenta un proyec-tonacional que asume como propio, y que se manifiesta indepen-dientey por encima de las clases en pugna. Por su naturaleza, sin10 El Terrorismo de Estado en Colombia. Publicado por varias OrganizacionesNo Gubernamentales europeas. Ed. NCOS, Bruselas, 1992. Esta investi-gacinreagrupa una muestra de 350 miembros de las Fuerzas Armadas,autores intelectuales y/o materiales de asesinatos polticos, desaparicio-nes,masacres, torturas y de actividades paramilitares, durante el perodo1977-1991. Un buen porcentaje son coroneles y generales. De los 248 mi-litaresmencionados, 124 son graduados de la Escuela de la Amricas.11 La guerra total, Ob. cit.12 Joseph Comblin: El poder militar en Amrica Latina. Ed. Sgueme, Sala-manca,1978. 102. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina110embargo, el proyecto puede ser diferente pero nunca antagnicocon el de las clases burguesas dominantes [...]13En concreto, ante la seguridad nacional, La diferencia desapa-receentre ejrcito y poltica: sus problemas son los mismos.14La doctrina encierra una serie de estrategias contrainsurgentesque, segn el Pentgono, son aquellas medidas militares, paramili-tares,polticas, econmicas, psicolgicas y cvicas adoptadas por ungobierno con el fin de derrotar una insurreccin subversiva.15 Porello las Fuerzas Armadas, en especial el ejrcito, necesitaban ynecesitan de una preparacin y adiestramiento militar nuevos ydistintos, como lo expresara el presidente Kennedy en la academiade West Point.A qu ha servido la instauracin de la Doctrina de la SeguridadNacional en Amrica Latina, con su cortejo de torturados, desapa-recidos,asesinados, masacrados, bombardeados, desplazados,exiliados...?En ltima instancia, el resultado de la adopcin y aplicacin de losdictados de la DSN no es otro que preservar la hegemona norteame-ricanay mantener la coherencia de un sistema de relaciones eco-nmicasque refuerza y reproduce las relaciones de dependencia.En otras palabras, este esfuerzo, que no es solamente militar, buscainstalar modelos estables que restituyan la hegemona burguesaen la sociedad y la hegemona norteamericana en la regin.1613 Definicin del Dictionay of United Military Terms for Joint Usage. Citadoen Peter Watson. Guerra, Persona y Destruccin. Usos militares de la psi-quiatray de la sicologa, Ob. cit.14 La guerra total, Ob. cit.15 Son bien pocos los que sostienen que la DSN s se aplic de forma rigu-rosaen Colombia, entre ellos est el mayor Gonzalo Rossi Bermdez, unterico militar disidente. Ver su obra: El poder militar en Colombia. De lacolonia a la contemporaneidad. (2a edicin). Ed. Expresin, Bogot, 1992.16 Rafael Pardo Rueda: La historia de las guerras, Ob. cit. 103. Captulo VNo eran, por tanto, tan progresistas ni democrticas las inten-cionesde Kennedy hacia Amrica Latina. Este, y sus inmediatossucesores, terminaron priorizando la fuerza sobre las reformas, laseguridad por el desarrollo, los ejrcitos por sobre las organizacio-nes111polticas.La DSN camina en ColombiaSin dictadura, las lites colombianas y sus Fuerzas Armadasya haban avanzado bastante en la imposicin de la DSN. Entre losaos sesenta y setenta la doctrina fue sembrada en los cimientosdel Estado como en muy pocos otros de Latinoamrica: sin alardes,sin que casi nadie se enterara.17Bajo la administracin de Valencia Muoz, el ao 1965 fue clavepara la insercin de la DSN en las estructuras estatales y la socie-dadcolombiana. Al Ministerio de Guerra, que pas a llamarse deDefensa, le es entregado el mando de la polica.Los gobernadores de departamentos quedaron obligados aconsultar con los comandantes de brigada todas aquellas medidasque pudieran tener incidencia sobre el orden pblico. Esto se habadado nicamente durante la dictadura del general Rojas Pinilla.El nombrar alcaldes militares se fue convirtiendo en algonormal, y ni siquiera se requera la declaracin del estado de sitio:despus de reunirse con los mandos militares, los gobernadoreshacan los nombramientos. Por tanto, la institucin militar,fue particularmente activa en el control administrativo y militar yen el control poltico de varias regiones [...] desde fines de los se-sentase establecieron unidades mviles y flexibles los comandosoperativos a los que se entregaba la jurisdiccin de una zona.1817 dem.18 Elsa Blair Trujillo: Las Fuerzas Armadas. Una mirada civil, Ob. cit. 104. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina112Si bien la Accin Cvico Militar haba dado pie para que variosministerios pasaran a funcionar dentro de los planes contrainsur-gentes,la intervencin militar lleg a la organizacin judicial delEstado.En ese 1965, por decreto de estado de sitio, se restableci otraprctica asumida durante la dictadura de Rojas Pinilla: el someterlos civiles a tribunales militares. Hasta participar de manifestacio-neso reuniones pacficas, pero no autorizadas, poda ser suficientepara ser juzgado en una caserna. Durante los setenta fue corrientesu ejercicio, y masivo en los ochenta. La justicia militar cumplitambin un rol de amedrentamiento, especialmente en las ciuda-des,tpico de la guerra psicolgica.Los ministros de Justicia, y la rama judicial en su conjunto, muypoco o nunca se dieron por enterados que los militares violabanflagrantemente la Constitucin al invadir sus jurisdicciones. Porel contrario, con una que otra discordia, colaboraron y hasta sesubordinaron.El 24 de diciembre de 1965, sobre bases jurdicas y constitu-cionales,el presidente pone en manos de las Fuerzas Armadas unrecurso estratgico para la guerra contrainsurgente, el humano,expidiendo el Decreto 3398, ms conocido como Estatuto Orgnicode la Defensa Nacional. En sus apartes deca: Que los compromi-sosque el pas tiene contrados en el campo internacional [quizslos firmados con el equipo del general Yarborough] requieren laadopcin y ejecucin de medidas que fortalezcan su seguridad inte-riory exterior. Este decreto legitimara la conformacin de gruposparamilitares.Siendo la institucionalizacin de la Defensa Civil, cuyos prime-rospasos se dieron hacia 1963 con las Acciones Cvico Militares, elmanantial de las autodefensas.Abocados a un conflicto internoEl sendero establecido se recorra independientemente dequien fuera el presidente. El liberal Carlos Lleras Restrepo (1966- 105. Captulo V1970), trat de asumir posiciones de enfrentamiento con EstadosUnidos, tales como rechazar disposiciones del Banco Mundial paraevitar una devaluacin generalizada; criticar la guerra en Vietnamy a la Alianza para el Progreso; estableci relaciones con variospases del campo socialista y las reanud con la Unin Sovitica.Pero, paralelo a ello, firm la Ley de Seguridad Nacional queterminaba de establecer las funciones de las estructuras del Estadopara el manejo de la seguridad de la nacin. Precisando que LasFuerzas Militares a travs del Comando General, eran determinan-tesen la toma de decisiones para control del orden pblico.1919Esta Ley, y las decisiones legislativas aprobadas, permitieron alas Fuerzas Armadas colombianas terminar de alejarse del caminoque regularmente le daban los intereses partidistas de liberales oconservadores, para orientarse nicamente hacia el referente anti-comunista,113el enemigo interno y las guerrillas.Durante el primer ao de dicho gobierno nuevamente la lite ylos militares colombianos demuestran su vanguardismo en cuantoa contrainsurgencia: la Escuela de Tolemaida program el PrimerCurso Internacional de Lanceros, donde el entrenamiento militar,bsicamente rural, se mezcl con el intercambio de experienciasrepresivas y de informacin.Era, posiblemente, uno de esos primeros pasos que la DSNimpulsaba en el mbito de coordinacin de los militares del conti-nentepara liquidar a las fuerzas opositoras al sistema, cuya mximaexpresin se dara aos despus en los pases del Cono Sur dentrode la llamada Operacin Cndor.Lleras Restrepo, con el discurso de que no solo la polica y elejrcito traeran la paz al campo, constituy en 1968 la AsociacinNacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Pretenda atraer altrabajador del agro hacia el bipartidismo, como ya se haca con losobreros de varios sindicatos. Impuls un remedo de reforma agra-ria,alabada por los grandes medios de prensa, que result inefi-cazal negar a la mayora de favorecidos unos mnimos medios para19 Ejrcito de Colombia: www.ejercito.mil.co 106. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinalaborar. La reforma se hizo efectiva en unos pocos campesinos,aliados de las Fuerzas Armadas, tratando de repoblar zonas conpresencia guerrillera. Esta tctica contrainsurgente la realizaba elejrcito estadounidense en Vietnam.114Analfabeto pero inteligente, el campesino fue sacando a laANUC de los derroteros estatales, tomando en serio la recupera-cinde tierras ociosas o robadas por los latifundistas.A la par con los campesinos, al sur del pas los indgenas empe-zarona reorganizarse, creando el Consejo Regional Indgena delCauca (CRIC) en 1971, desarrollando actividades para recobrar sustierras ancestrales usurpadas. Ante ese camino emancipador delgrueso de campesinos e indgenas lleg la violencia oficial apoyadapor los latifundistas y sus sicarios.Para los aos setenta el campo estaba prcticamente militari-zado,lo que inclua restricciones al movimiento de personas, controlde medicinas y alimentos. De nada le haba servido al presidenteLleras Restrepo la siguiente reflexin:Probablemente los nuevos tericos marxistas tienen razn: Estmucho ms listo a tomar el camino de la subversin el campesinosin tierra [...] que el obrero organizado en las ciudades [...] Nodebe ser nuestra primera preocupacin la de mejorar la suerte deese campesino si queremos mantener un orden estable en el pas?O es que se cree que con simples medidas militares o de policapuede controlarse una situacin de esa clase?20Al general lvaro Valencia Tovar ya se le haba ocurrido decirunas frases que no se llevara el viento, pero que la lite no las cree-ra:La realidad, ms viva y ms innegable, es que estamos aboca-dosa un conflicto interno.2120 Carlos Lleras Restrepo: Conclusiones del Primer Congreso de la ANUC. Bogot,1970.21 lvaro Valencia Tovar: Papel de los ejrcitos en las naciones subdesarrolladas. ElSiglo. Bogot, mayo 11 de 1969. 107. Captulo V115McNamara y el primer objetivoWashington no dejaba de incentivar los conflictos. El secretariode Defensa, Robert McNamara, insista en la necesidad de susti-tuirla asistencia militar para la preparacin de guerras regulares,por el adiestramiento en la prevencin y combate insurreccional.McNamara puso muy en claro la urgencia de la nueva orientacindurante una sesin del Congreso en 1967: El primer objetivo enAmrica Latina es ayudar, donde sea necesario, al desarrollo de lasfuerzas militares y paramilitares nativas, capaces de asegurar, encoordinacin con la polica y las otras fuerzas de seguridad, la nece-sariaseguridad interna. 22McNamara conoca muy bien de las masacres cometidas contrala poblacin civil por los grupos paramilitares preparados por suejrcito en Vietnam. A pesar de ello, insista en aumentar su desa-rrollopor Amrica Latina, tarea que ya realizaba la Escuela de lasAmricas dentro del Curso de Operaciones de Contraguerrilla.Las declaraciones de McNamara, y de otros altos funcionariosestadounidenses, le sirvieron a las Fuerzas Armadas colombianasde aval para lo que estaba en marcha. El 9 de abril de 1969, justoen el aniversario del asesinato de Jorge Elicer Gaitn Ayala, elComando General de las Fuerzas Militares, expidi el Reglamentode Combate de Contraguerrillas -EJC. 3-10 Reservado. Entresus orientaciones indicaba que el objetivo era encuadrar militar-mentea la ciudadana en dos niveles: las Juntas de Autodefensa yde Defensa Civil. Las primeras conformaran una organizacin detipo militar que se hace con el personal civil seleccionado de la zonade combate, bajo el mando y supervisin de unidades militares.23A la Defensa Civil se le asign como funcin el colaborar enla conservacin de la seguridad interna y en el mantenimientode la soberana nacional. Aunque en realidad se trataba de una22 Claude Julien: LEmpire Americain, Ob. cit.23 Las redes de asesinos de Colombia. La asociacin militar-paramilitares yEstados Unidos. Informe de Human Rights Watch. Nueva York, noviem-bre1996. 108. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinafuerza de reserva para apoyar campaas militares y policivas [...]que eventualmente contribuye a suavizar la imagen de las FuerzasArmadas dentro de la poblacin mediante acciones de salvamentoen casos de tragedias y calamidades pblicas.24116Segn la misma fuente, las Juntas de Defensa Civil se multipli-caronaceleradamente: si para 1970 existan 5876, dos aos despushaban ascendido a 15621. En los medios urbanos, la DefensaCivil se convirti en una fuente de ojos y odos para las FuerzasArmadas.Aparentemente, sin pena ni gloria, en 1966 se dio por terminadoel experimento del Plan Laso. Dos aos despus se activ otro cono-cidocomo Plan Andes, el cual tena dos particularidades.Una, utilizando instituciones estatales el ejrcito adjudictierras a campesinos de su confianza en regiones de actividadguerrillera, lo que se enmascar en la pretendida reforma agrariadecretada por el presidente Lleras Restrepo. La otra consisti enenrolar a bachilleres y universitarios para realizar tareas de desa-rrollocomunitario en zonas de conflicto, al lado de las FuerzasArmadas. Todo ello fue algo efmero.Desde 1967 se crearon dos nuevos programas que empalmaroncon los anteriores. Uno fue la creacin de academias militares deeducacin media, donde la Junta consultiva era integrada por elcomandante de la unidad tctica de la guarnicin local, el coman-dantedel distrito militar respectivo y el director militar del cole-gio.El estudiante, al terminar sus estudios secundarios, reciba undocumento que lo acreditaba como reservista. Y dos, la prestacindel servicio militar obligatorio en colegios y universidades durantedos aos lectivos, siete horas cada fin de semana. Este programa fuerpidamente suspendido debido a la presin de las clases medias yaltas.As tuviera ciertas reglamentaciones, en 1975 se impuso a losindgenas el servicio militar, algo de lo que siempre estuvieronexentos.24 Galln Giraldo, Gustavo. La Repblica de las Armas. Ed. Cinep. Bogot,1983. 109. Captulo V117El fraude electoralEn 1970 deba de llegar a la presidencia un conservador, quienadems sera el ltimo presidente del Frente Nacional. Fue selec-cionadoMisael Pastrana Borrero. En las elecciones se le opusoRojas Pinilla.De poco serva que el candidato oficialista, la gran prensa y laoligarqua presentaran al ex general como el criminal dictador,pues este llenaba plazas ofreciendo cosas que tocaban directa-mentea las necesidades populares. En sus discursos mezclaballamados al patriotismo con afirmaciones revolucionarias, aunquesin ninguna coherencia ideolgica. Un sector popular mayoritario,especialmente en las ciudades, lo vea como ese Mesas que podraredimirlo de su miseria. Se demostraba que no haban sido olvi-dadassus obras paternalistas y, menos an, el que hubiera sacadoal pas de la poca de la violencia bipartidista.El 19 de abril la gente acudi a votar masivamente en las urbes,como en ninguna otra jornada electoral durante el Frente Nacional.Al final del da, cuando los primeros resultados daban como gana-doral general, el pueblo sali a las calles para festejar. Cerca de lamedia noche, intempestivamente, el presidente orden suspendercualquier informacin electoral. Pocas horas despus, a la madru-gada,Pastrana era el ganador.A pesar de que la poderosa prensa bipartidista se apresur aexplicar que los votos de algunos pueblos lejanos haban dado eltriunfo al candidato oficial, las gentes volvieron a las calles pero agritar Fraude!, robo! Empezaron los disturbios y el recuerdodel 9 de abril de 1948 invadi a la lite colombiana.A las ocho de la noche del 21 de abril el presidente LlerasRestrepo realiz una alocucin nacional, anunciando la instaura-cindel estado de sitio y el toque de queda. Dando una hora paraque en las calles solo estuvieran transitando los miembros de lasFuerzas Armadas.El pueblo se qued esperando una orden del ex general paralanzarse a las calles, exigiendo que se respetara la decisin de las 110. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaurnas. Pero el general se acobard ante dos motivos bsicos: por lapresin que le ejerci, la jerarqua eclesial, y al darse cuenta quelos militares no lo seguiran. En esos das se comprob que estos leeran leales a la lite civil y poltica.118Tuvieron que pasar 28 aos para que el ministro de Gobiernode la poca confesara el fraude electoral. Carlos Augusto Noriega,termina el ltimo captulo de su libro-confesin con estas palabras:Esa controvertida eleccin sumi en la desesperanza a millonesde colombianos desprotegidos. Por qu? Porque de todos ellos seapoder, justificada o injustificadamente, la catastrfica conviccinde que en nuestra flamante democracia a los personeros del pueblose les arrebata su victoria en las urnas mediante maniobras fraudu-lentas.Conclusin de lo anterior fue la desastrosa creencia de queal poder hay que tomrselo con las armas, no con papeletas [...]25El 4 de septiembre de 1970, casi un mes despus que Pastranaasumiera el gobierno, se da un verdadero triunfo de la democracia,y esta vez de un hombre de la izquierda: Salvador Allende, en Chile.Henri Kissinger, consejero de Seguridad del presidente estadouni-denseRichard Nixn, haba dicho que Chile se convertira en unpeligroso virus que infectara a toda la regin hasta llegar a Italia,si Allende ganaba.Como hoy se sabe, a partir de las miles de pruebas oficia-les,Washington lo decidi: El 11 de septiembre de 1973 se le daun cruento golpe de Estado al presidente Allende, quien muereresistiendo. Las riendas del poder las asume el general AugustoPinochet, dndose inicio a la sangrienta dictadura.Ya en Uruguay, con el visto bueno de Washington, los militareshaban dado golpe de Estado, el 27 de junio. El 24 de marzo de 1976,son las Fuerzas Armadas argentinas las que derrocan a la presi-dentaIsabel Pern. Claro, con el visto bueno de Washington.25 Noriega, Carlos Augusto. Fraude en la eleccin de Pastrana Borrero. Ed.Oveja Negra. Bogot, 1998. 111. Captulo VEn todo el Cono Sur del continente se establecen las sangrien-tasdictaduras ya Paraguay sufra la suya, con el visto bueno deWashington que aplican en toda libertad, extensin y sadismo laDoctrina de la Seguridad Nacional.La represin no solo fue contra militantes de izquierda y guerri-lleros,sino tambin contra simpatizantes, presuntos simpatizantes,con los amigos o familiares de los presuntos simpatizantes, y hastacon los indiferentes. Como en los dems pases de Amrica Latina,a esos enemigos internos se les combati con las mayores brutali-dades119imaginables.De vez en cuando el Departamento de Estado realizaba algnllamado de atencin; el Pentgono y la CIA ayudaban a la masacre;las transnacionales ganaban a manos llenas; y a Henry Kissinger,uno de los principales artfices de esa carnicera humana, se leentreg el Premio Nbel de la Paz.Surge la guerrilla urbanaEn agosto de 1973, unos 30 mil soldados rodearon y acabaroncon el principal frente del ELN, en la llamada Operacin Anor,en el departamento de Antioquia. A diferencia de la OperacinMarquetalia, el ejrcito no avanz de manera compacta, sino enesas pequeas unidades mviles y flexibles. Estas tomaron elcontrol de la zona registrando a todo ser humano, y limitando elingreso de alimentos. Estaban en todos los cruces de caminos,en todos los cerros, en todos los riachuelos, de aquella zona ruralsemiselvtica. Despus de semanas de combate fueron muertos oprisioneros ms de 200 guerrilleros, incluidos varios de sus prin-cipalesdirigentes.Entre tanto, en las ciudades se golpeaba a sus redes de apoyo.Era la primera vez que se realizaban operativos urbanos de talmagnitud. Los militantes, llevados ante cortes marciales, hicie-ronde ellas tribunas polticas de denuncia ganando la solidaridadde muchos intelectuales, incluido el que sera Premio Nbel deLiteratura, Gabriel Garca Mrquez. 112. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina120Pero Anor como Marquetalia se revirtieron en derrotas pol-ticaspara el sistema, al convertirse en leyendas y sinnimos deresistencia.Los militares, la prensa y la oligarqua an estaban celebrandola Operacin Anor, cuando sufriran un fuerte golpe dada la media-tizacinque se le dio al hecho. El 17 de enero de 1974 la espada delLibertador Simn Bolvar fue sustrada de un museo muy cercanodel palacio presidencial. La accin se la reivindic el Movimiento19 de Abril, (M-19). Una nota dejada en la urna deca: Bolvar, tuespada vuelve a la lucha. El M-19 prometa devolverla cuando aColombia llegara la justicia e independencia. Su consigna sera:Con el pueblo, con las armas, al poder.El M-19, quien se definira como nacionalista y por el socialismo,empez una serie de acciones urbanas espectaculares, ganando ungran protagonismo poltico. Sus dirigentes venan de las FARC, elELN, pero principalmente de la Anapo.En su primer comunicado deca que haba nacido comorespuesta al robo de las elecciones a Rojas Pinilla. Uno de susprincipales dirigentes, lvaro Fayad Delgado, dira:Ya en Colombia est probado, y hasta el momento no se ha demos-tradolo contrario, que la nica posibilidad de romper el monopoliodel poder de la oligarqua, es mediante la violencia revolucionaria.Esto no lo sacamos por deduccin de una doctrina sobre el Estado,lo sacamos de la experiencia viva del pueblo colombiano.26Los militares empiezan a ser deliberantesEl 7 de agosto de 1974, con la posesin del presidente AlfonsoLpez Michelsen se terminaba el acuerdo del Frente Nacional. Pero26 Sobre el M-19, como organizacin poltico-militar, ver, por ejemplo, entrevistas rea-lizadasa algunos de sus dirigentes, en: Alape, Arturo. La Paz, la Violencia: Testigosde Excepcin. Ed. Planeta. Bogot, 1985; Behar, Olga. Las Guerras de la paz. Ed.Planeta. Bogot, 1985; Lara, Patricia. Siembra vientos y recogers tempestades. Ed.Planeta. Bogot, 1982. 113. Captulo Vla llamada reparticin burocrtica milimtrica de la administra-cinpblica entre los partidos Liberal y Conservador, continuara121siendo la regla de su convivencia por numerosos aos.Las elecciones haban sido escenarios para los hijos: MariaEugenia, la hija de Rojas Pinilla; el hijo de Lpez Pumarejo, AlfonsoLpez Michelsen; y el hijo de Laureano Gmez, lvaro GmezHurtado. El pap de la primera y el pap del segundo se habanunido en 1953 para derrocar al pap del tercero. Y ms tarde, el papdel tercero y el pap del segundo haban ayudado a tumbar al papde la primera en 1957.Fue una eleccin donde ms se hablaba de los padres que delos candidatos. Pero si algo qued claro durante la contienda fuela inexistencia de diferencias polticas, menos ideolgicas, de loscandidatos. Con liberales y conservadores se comprobaba aquelloque se deca de republicanos y demcratas en Estados Unidos: sediferenciaban en que los unos iban a misa de 6:00 am, y los otros ala de 8:00 am.En su discurso de posesin, Lpez Michelsen prometi cerrarla brecha social, mejorando la situacin del cincuenta por cientoms pobre de la poblacin. Como era de esperarse, hizo todo locontrario. Durante su gobierno se dio una gran catstrofe econ-mica,a pesar de que el caf se venda bien en el exterior. En 1975 lainflacin fue de las peores de esos ltimos 20 aos. Los colombianosdescubrieron, al ao siguiente, que se importaba el petrleo que lastransnacionales sacaban de los pozos del pas, y por eso su preciono paraba de aumentar. Y al encarecerse sus derivados aumenta-banlos precios todos los productos de consumo bsico.A pesar de la grave situacin econmica, las Fuerzas Armadasanunciaron con mucho orgullo la compra de armamento, entre ello40 mil fusiles de asalto automticos G-3. Lgicamente, el pretextofue la confrontacin a las guerrillas que, segn el informe del minis-trode Defensa al Congreso, no contaban con... 1000 hombres.272727 El nmero de guerrilleros siempre ha variado segn las necesidadespolticas y de propaganda gubernamentales. Un ex ministro de Defen-saasegur ms recientemente que La estimacin del gobierno sobre la 114. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina122Es durante este gobierno que el mando militar empieza a reali-zaren pblico continuos pronunciamientos polticos, a ser delibe-rante,algo que prohbe la propia Constitucin. Pero el poder civilni se dio por enterado. En la Revista de las Fuerzas Armadas, que apartir de1976 pas a estar bajo la direccin de la Escuela Superiorde Guerra, el centro de formacin para la alta oficialidad, se asumisin disimulos y de manera habitual la vocera poltica de la institu-cincastrense.A comienzos de ese 1976, el comandante del Ejrcito dej filtrara la prensa una directiva dirigida a los comandantes de brigada. Enella se instaba a hacer uso de las armas cuando las tropas fuesenatacadas por manifestantes callejeros u otros subversivos. Con sudivulgacin se buscaba, segn el propio comandante, que la ciuda-danaest plenamente informada de las posibles consecuenciasque puedan acarrear los actos delictivos en que estn incurriendociertos grupos revoltosos[...]28 Los ataques y actos eran la inju-ria,la calumnia, el tumulto, la piedra, el incendio, y ltimamente seha puesto en boga el uso de las llamadas bombas molotov, y lo quees ms grave, el empleo de cidos deformadores, y de mscaras conque se cubren los delincuentes[...]A pesar de la gravedad de tal instruccin, el presidente guardsilencio. El ministro de Defensa intent minimizarla, aceptando elhaberle dado el visto bueno, y que por creerse cosa de rutina nose consult con el Presidente. Todo qued como si nada, aunque laamenazante directiva rutinaria sigui el camino ordenado.Carta Magna de la seguridad nacionalEl pas estaba en plena efervescencia debido a huelgas, movi-lizacionescampesinas, indgenas y cvicas, ms el accionarguerrillero.realidad de la guerrilla a mediados de los setenta era de 527 hombres enarmas. En Rafael Pardo Rueda: La historia de las guerras, Ob. cit.28 El Espectador, Bogot, 2 de abril de 1976. 115. Captulo VEl 14 de septiembre de 1977 se lleg a un Paro Cvico Nacionalque tuvo el apoyo de todas las centrales obreras, incluidas las cerca-nasal bipartidismo. Era la primera vez en la historia colombiana.Lpez no dud en decretar el toque de queda, legislar bajo estadode sitio, y ordenar la presencia masiva de las tropas en las calles: 14muertos y 31 heridos tuvo que reconocer el anuncio gubernamen-tal,pero en realidad pasaron de 50 los muertos y 100 los heridos por123balas oficiales.Nunca antes se haba visto en las grandes ciudades el gradode violencia del que eran capaces las Fuerzas Armadas contra laciudadana inconforme. Tal nivel represin era rutina en el campo,pero el campo siempre estaba demasiado lejos.Es probable que las Fuerzas Armadas no desearan volver aasumir las riendas del Estado, como en tiempos del general RojasPinilla. Pero el poder entregado por los civiles tampoco las dejabaindiferentes ante una situacin que pareca salirse de las manosdel bipartidismo y del sistema. La negligencia e incapacidad esta-talhacan ver que los pilares del sistema poltico no soportaban laprotesta social, que en realidad tampoco era tan radical ni masiva.Claro, las Fuerzas Armadas se venan preparando, da a da,ante la eventualidad de un vaci de poder civil, tal como lo sugerala Doctrina de la Seguridad Nacional:El concepto moderno de defensa integral ha llevado a las Fuer-zasMilitares, y en especial a las colombianas, a vincularse a todasaquellas actividades no estrictamente castrenses que conllevan elfortalecimiento de la nacin para su seguridad, mediante el incre-mentode su desarrollo econmico, social y cultural.29El 19 de diciembre, tres meses despus del Paro Cvico Nacional,33 altos mandos militares encabezados por el comandante generalde las Fuerzas Armadas y futuro ministro de Defensa, general LuisCarlos Camacho Leiva, le entregaron un documento al presidente29 Revista de las Fuerzas Armadas, N. 71, Bogot, enero de 1973. 116. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaLpez Michelsen titulado Las Fuerzas Armadas Exigen Medidasde Emergencia al Gobierno.124Era la primera vez que el estamento militar se atreva a exigiral gobierno. En el texto expresaban su preocupacin por la exis-tenciade una campaa sistemtica y generalizada de oposicinpoltica, as como una campaa de difamacin contra el estable-cimientomilitar.30Las Fuerzas Armadas necesitaban libertad de accin poltica ysin cortapisas. Por ello haban resuelto: Solicitarle nuevamente algobierno que dicte, por el procedimiento de emergencia, eficacesmedidas adicionales para garantizarle a la institucin militar y asus integrantes la honra que tienen derecho, y a todos los ciudada-nosla seguridad que requieren dentro de una patria amable [...]De nuevo el presidente call, prefiriendo elogiar a las FuerzasArmadas en cuanta ocasin se le present, por el supuesto respetoy proteccin a la civilidad, democracia y a la repblica. Al parecernadie record que los reglamentos castrenses prohben las peticio-nescolectivas.El Estado segua construyendo a plena conciencia y eficacia lasenda hacia su militarizacin.El 31 de julio de 1974 se haba expedido el Decreto 1365, con elcual el Estado colombiano se estructuraba en funcin de la DSN.Desde esa legislacin, conocida como la Carta Magna de la segu-ridadnacional, la seguridad se organiz en cinco frentes: Interno,Externo, Econmico, Militar y Tcnico-Cientfico. Cada ministerioasumira lo suyo, bajo la unificacin de mtodos y procedimientosdel Consejo Superior de la Defensa Nacional.El director de la Escuela Superior de Guerra en el editorial dela Revista de las Fuerzas Armadas, de mayo 1976, escribira: [...]no hay un solo acto del Ejecutivo, del Legislativo o de la rama judi-cialque no est inspirado total o parcialmente, o que tenga efectosdirectos o indirectos en el campo de la seguridad.30 El Tiempo, Bogot, 20 de diciembre de 1977. 117. Captulo VEntonces, para qu una dictadura militar, si en Colombia prc-ticamentese institucionaliz una de carcter permanente, conbonito rostro civil presidencial, y elecciones regulares para todoslos gustos, as ganarn siempre los mismos?125En Colombia,partidos tradicionales y lites econmicas concurrieron activamen-tea moldear este esquema de poder, con la particularidad de ar-monizarlocon un rgimen de democracia formal. As se fue di-bujandouna estructura estatal ideada y concebida para el ejercicioracional, calculado y sistemtico de la violencia como forma de ha-cerpoltica, con visos de legalidad y apariencia de un rgimen deEstado de Derecho.31Profesionales, militares de reservaLa oligarqua no dejaba de expresar el apoyo irrestricto a susFuerzas Armadas. Si bien es cierto que su comprobada lealtad lomereca, desde fines de los aos sesenta se vena estableciendo unarelacin orgnica e inspirada desde los militares. La intencin eraque la sociedad se acercara al estamento armado hasta participardesde dentro.Esto nada tena que ver con el servicio militar obligatorio. Esteentroncamiento se inici con la incorporacin de profesionales encalidad de oficiales activos, as no hubieran realizado una carreramilitar. Como muy pocos pobres llegaban y llegan a graduarseen una universidad, ha estado bien definido a qu sociedad sepretende el acercamiento.Al finalizar sus estudios universitarios se les daba un brevecurso de orientacin militar que inclua informacin sobre defensanacional y pasaban a realizar labores de apoyo dentro del ejercicio31 Tras los Pasos Perdidos de la Guerra Sucia..., Ob. cit. 118. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinade sus profesiones. Esto ya se haba hecho durante la dictadura deRojas Pinilla.126A partir de 1976, se da la incorporacin de mujeres profesionales.Muy pronto llegaron formas ms importantes de acercamientosocial, al convertirse en fundamentales para la estrategia de segu-ridadnacional contrainsurgente.El tema de la seguridad y de la amenaza subversiva, ha estadomuy presente en la agenda poltica de los gremios de empresa-rios,industriales, ganaderos y terratenientes. Ha existido un altogrado de compenetracin con el pensamiento militar en materiade seguridad y orden publico, por parte de los gremios empresa-riales,as como de influyentes sectores de los partidos polticostradicionales y de grandes medios de informacin [...] Dentro dela concepcin de la Doctrina de la Seguridad Nacional, los secto-resde la produccin y los lderes empresariales deben jugar unpapel activo [...].A mediados de los aos setenta la Escuela Superior de Guerrainici el Curso de orientacin sobre Defensa Nacional. Con unaduracin de tres meses, este trata sobre las generalidades de ladoctrina de la Seguridad Nacional, en el campo militar y la amenazasubversiva en Colombia y la amenaza subversiva.32Otro programa ha sido el de profesionales oficiales de reserva,el cual permite el ascenso de grado militar a profesionales univer-sitarios,sin dejar sus actividades regulares. Los fines de semana,durante 3 y 6 meses, el saco y la corbata son cambiados por el trajemilitar. Los cursos son dictados en las instalaciones de las brigadasy bajo la responsabilidad del principal centro de adoctrinamientodel pas, la Escuela Superior de Guerra.De ellos tampoco podra participar cualquier miembro de lasociedad. Estn dirigidos a quienes gozan de influencia poltica yeconmica. A todos los cursos se incorporaron importantes polticos32 Memoria al Congreso, 1987-1988. Mindefensa. Ministerio de Defensa,Imprenta de las Fuerzas Militares, Bogot, 1988. 119. Captulo IVde derecha, altos funcionarios estatales, empresarios, industriales,dirigentes gremiales, ganaderos, terratenientes y hasta directoresde medios de prensa, como Guillermo Santos Caldern, gerenteprincipal del diario El Tiempo.3312733 Tras los Pasos Perdidos.... Ob. cit. 120. Captulo vi:la guerra sucia129El Estatuto de SeguridadFinalizando la dcada de 1970, en la prctica, las FuerzasArmadas se tomaron el poder en Colombia. Eso s, conservando laparticular imagen democrtica que ha utilizado la lite: dejar uncivil al frente del gobierno. Para la ocasin fue Julio Csar TurbayAyala quien asumi la presidencia el 7 de agosto de 1978, un dadespus de que muriera Pablo VI.Este dirigente del Partido Liberal, elegido con la ms baja vota-cinen lo que iba corrido del siglo, tena una identidad histrica conla institucin armada, puesto que haba sido ministro de la JuntaMilitar que gobern el pas en 1958 y, aos despus como congre-sista,era quien presentaba los proyectos de leyes para beneficiar yaumentar los sueldos de los altos mandos.Su antecesor, Alfonso Lpez Michelsen, le haba entregado unpas en proceso de militarizacin urbana sin precedentes, con elpretexto de acabar con las redes de apoyo de la guerrilla rural.A un mes de posesionado, el presidente Turbay Ayala promulgel Estatuto de Seguridad Nacional, dictado al amparo del infalibleestado de sitio. Por su agilidad para ser presentado y aprobado, 121. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinademostraba que el nuevo gobierno lo traa bajo el brazo y yanegociado con otras instancias estatales. A pesar de permitir unavasta serie de medidas arbitrarias y anticonstitucionales, la CorteSuprema de Justicia lo declar exequible. As se establecieron losmecanismos legales para sustentar la terrible ola represiva quevena en camino.130Las Fuerzas Militares y de polica fueron investidas de facul-tadesjudiciales; se crearon nuevos delitos relacionados con laperturbacin del orden pblico y se aumentaron considerable-mentelas penas para dichas conductas, tipificadas como delitos denaturaleza comn. As, una contravencin que poda ser sancio-nadacon un mximo de 30 das de arresto, ahora tena una pena deuno a cinco aos de crcel.Despus de procedimientos breves y extraordinarios, laspenas podan llegar hasta 24 aos de crcel para quienes en loscentros o lugares urbanos causen o participen en perturbacionesdel orden pblico, o alteren el pacfico desarrollo de las actividadessociales [...]. Estas condenas, que generalmente eran proferidaspor los comandantes de brigada, carecan del recurso de segundainstancia. As se criminaliz toda prctica de oposicin polticay a todo tipo de protesta social, afectando el ejercicio normal dederechos inalienables como los de reunin, sindicalizacin, loco-mociny expresin, asociando todo con la subversin y como talse les trat.El Estatuto de Seguridad, en lo concerniente a la legislacin yal juzgamiento masivo de civiles por militares, fue lo ms cercanoal modelo represivo impuesto por los regmenes dictatoriales en elcontinente, al rebasar todos los lmites legales de la legislacin ordi-naria.El Estatuto complaca las exigencias que el alto mando mili-tarle haba hecho al presidente Lpez Michelsen dos aos atrs.Las Fuerzas Armadas se convirtieron en protagonistas esen-cialesy de primer orden en la vida poltica nacional. Pasaron a serguardianes de lo ms mnimo del orden interno, al punto que unclebre columnista dira en tono irnico que solo faltaba poner-lasa organizar a los espectadores en los teatros. 122. Captulo VILa presencia y accionar de las Fuerzas Armadas alcanzara131rango de ideologa de Estado.1Detenciones masivasSeis das despus de expedirse el Estatuto de Seguridad, el12 de septiembre de 1978, en su residencia de Bogot fue ajusti-ciadoRafael Pardo Buelvas, ex ministro de Gobierno (Interior) deLpez Michelsen, por un comando de la naciente guerrilla urbanadenominada Autodefensa Obrera (ADO). Esta justific su accinsealando:Con su muerte le aclararamos al pueblo las causas de la masacredel 14 de septiembre, y le mostraramos que en este pas la oligar-quatiene total impunidad. El ministro de Gobierno haba ordena-domasacrar al pueblo y haba recibido solo felicitaciones [...]2Era la primera vez que una organizacin opuesta al sistemaatentaba contra un representante de la lite. La reaccin militar fueinmediata, repleta de odio de clase.En su informativo de marzo de 1980, ADO explicara el por qude su surgimiento:Somos Autodefensa porque no somos los que desatamos esta gue-rra;ellos son los agresores, ellos son los que violan los derechosdel pueblo; ellos son los que responden a las huelgas y a las ma-nifestacionespacficas con la violencia; ellos son los que torturany asesinan [...] Quines son los violentos? Quines son los queinician la guerra? Quines son los que atentan contra la paz? Laclase explotadora y su sistema capitalista. Nuestro deber de hom-bresagredidos es defendernos de esa minora rapaz y belicosa,porque entre otras cosas, sale ms barato en vidas para nosotros1 Gustavo Galln Giraldo: La Repblica de las Armas, Ob. cit.2 Entrevista a Hctor Fabio Abada en Olga Behar: Las Guerras de la Paz,Ob. cit. 123. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina132una guerra revolucionaria que los cien mil muertos anuales pordesnutricin.La persecucin y las detenciones arbitrarias se convirtieron enalgo masivo, indiscriminado y feroz desde el 2 de enero de 1979, aldescubrirse que un da antes el M-19 haba sustrado, por un estre-choy largo tnel, ms de 5 000 armas del Cantn Norte de la Brigadade Institutos Militares, en Bogot. Nunca el Estado y la oligarquahaban tenido un reto tan grande como el planteado por esa organi-zacinguerrillera.La violenta accin represiva de todas las instituciones estatales,en especial de las Fuerzas Militares, llev impresa y multiplicada lased de venganza al haberse herido su orgullo. Esto, al mismo tiempo,le dio una dimensin de gigante al M-19, imagen que horroriz a lasclases media y alta que creyeron ver la revolucin tocando a suspuertas.Este sentimiento aument con las noticias que llegaban desdeNicaragua, donde la guerrilla Sandinista arrinconaba a las fuerzasarmadas del dictador Anastasio Somoza, a pesar del apoyo esta-dounidense,triunfo popular que finalmente tuvo lugar en julio de1979.En diciembre de ese ao fue editado por el Comando delEjrcito, con el sello de Restringido, el manual de InstruccionesGenerales para Operaciones Contra-Guerrillas. En una de sussecciones precisaba que se deban organizar grupos de auto-de-fensaa nivel de casero y veredas con el fin de que los habitantesdel rea contribuyan en forma activa en la lucha.Tecnificacin de la torturaDebido al desplazamiento de los campesinos por la violenciaestatal, Colombia ya era un pas de grandes urbes, y una terceraparte de ellas fue copada militarmente. El pas nunca haba cono-cidouna cacera de brujas de tal dimensin contra sindicalis-tas,estudiantes, profesores, intelectuales, algunos periodistas y 124. Captulo VIsacerdotes. Estos eran, presuntamente, ese esencial brazo polticode la subversin a desterrar.Era la aplicacin de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Dentrode esa lnea, para uno de los idelogos de las Fuerzas Armadas,general Fernando Landazbal Reyes, no exista,nada ms nocivo para el curso de las operaciones contrarrevolu-cionariasque dedicar todo el esfuerzo al combate y represin delas organizaciones armadas del enemigo, dejando en plena ca-pacidadde ejercicio libre de su accin a la direccin poltica del133movimiento[...]3Miles y miles de inocentes civiles fueron juzgados y sentencia-dosal darse va libre a la frmula que un fiscal militar expusiera enun Consejo Verbal de Guerra: Es mejor condenar a un inocente quedejar en libertad a un guerrillero. El primer ao de gobierno delpresidente Turbay Ayala cost la libertad a 60 mil personas, segnel propio Ministerio de Defensa.4Los poderosos medios de comunicacin, en manos de la oligar-qua,recibieron con bombos y platillos las medidas del Estatuto deSeguridad, aunque ellas imponan la censura a las informacionesque pudieran convenir a la insurgencia.Pero la represin fue de tales dimensiones que a las pocas sema-nasse hizo imposible seguir ocultando que se estaba torturando alos detenidos. Quizs la principal motivacin para que esos mediosreflejaran tal situacin, se debi a que los militares ya pisoteabanterritorios vedados: jvenes de la clase media estaban siendo tortu-rados,y pareca que tal tratamiento poda extenderse a los de laescala social superior.Aunque anteriormente haba existido la tortura, en especialdurante la poca de la violencia, no poda considerarse comouna poltica generalizada de las Fuerzas Armadas colombianas,3 Fernando Landazabal Reyes: El conflicto social. Editorial Tercer Mundo,Bogot, 1982.4 Tras los Pasos Perdidos de la Guerra Sucia, Ob. cit. 125. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinamientras ahora se implantaba como mecanismo institucionalizadode interrogatorio. Era sistemtica, tecnificada, casi cientfica. Ya noera una accin violenta realizada por la ira de un militar contra eldetenido.134El torturador, adems de haber aprendido las ms cruelesformas para producir dolor, aplicadas con morbosa sevicia, tenaahora el apoyo de psiclogos y psiquiatras que lo asesorabandurante los interrogatorios, en su tarea de cerco y desgaste a laimpotente presa. Mdicos fueron fundamentales para indicarle altorturador cundo deba de detenerse: justo antes que el cerebro, elcorazn o los pulmones le estallaran a la vctima que an no debamorir.Esos eran los civiles profesionales que haban ingresado alas Fuerzas Armadas dentro del plan de acercar la sociedad almundo militar, iniciado pocos aos antes. Varios de estos habanrealizado cursos de especializacin en la Escuela de las Amricaso en los centros de las dictaduras del Cono Sur, especialmente enArgentina.La escuela francesa de la torturaDocumentos desclasificados por el Pentgono, dejan en claroque en Colombia la contrainsurgencia pasara a convertirse enpoltica de Estado, como estrategia de seguridad nacional, a partirde 1962. Era el acatamiento a las directrices del Ejrcito estadouni-dense,luego del paso de la misin militar dirigida por el generalWilliam Yarborough, de la Escuela de Guerra Especial del FuerteBragg.5Entre otras muchas cosas, se recomendaba a las FuerzasMilitares y de polica la utilizacin de procedimientos y tcnicasde interrogatorio que incluyeran: sodio, pentotal y uso de5 Cuartel General, Escuela de Guerra Especial del Ejrcito de Estados Uni-dos.Visita a Colombia, por el Equipo de Guerra Especial, Fort Bragg,Carolina del Norte, 26 de febrero de 1962, Biblioteca Kennedy, Archivosde Seguridad Nacional. 126. Captulo VIpolgrafos[...] Para arrancarle informaciones a pedazos aldetenido.Ello tan solo era una pieza en el andamiaje continental progra-madopor el Pentgono.En 1992, una encuesta del Departamento de la Defensa estadouni-densehizo escndalo cuando sus resultados se hicieron pblicos,en septiembre de 1996. Un Programa de Asistencia en Inteligen-ciay Contrainteligencia a los ejrcitos extranjeros ms conocidocomo el Proyecto X establecido en los aos sesenta, recomendabaentre otras prcticas, el uso de la tortura, las ejecuciones, el chanta-je,y la detencin de los allegados de los sospechosos como mtodos135de interrogatorio.6El manual del Programa de Asistencia fue parte de la instruc-cinmilitar dada por la Escuela de las Amricas y tambin enacademias latinoamericanas y del Caribe, a excepcin de Cuba, porlo menos hasta 1991.El Pentgono, en un lacnico pronunciamiento, reconoci, sindar mayores detalles, que se haba cometido un error al instruirmilitares latinoamericanos en esas tcnicas para combatir a laoposicin poltica. El Pentgono se disculp diciendo que esosmanuales no representaban la poltica del gobierno estadouni-dense,y que los pasajes objetables se usaron por equivocacin.Ese error, y esa equivocacin, puestos en prctica durantecasi cuarenta aos, cost y siguen costando cientos de miles decrmenes y sufrimientos.Francia, la llamada Patria de los Derechos Humanos, es la quese lleva los laureles en el origen doctrinario de la tortura y la guerrasucia. Con la guerra anticolonialista en Indochina, los francesesempezaran a sistematizar sus experiencias contrainsurgentes.Poco despus estas se desarrollaran a plenitud en otra guerracolonial: Argelia. Desde 1957, principalmente, las tropas francesas6 Maurice Lemoine: Les 100 portes de lAmrique Latine, Ob. cit. 127. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinatorturaron a miles de detenidos, desapareciendo a ms de 3 000 deellos. Era el nacimiento de lo que se conocera como la guerra suciaestatal. O ms prosaicamente, como la denominaron los militares:La guerra moderna sin reglas.7136El historiador ingls Eric Hobsbawm sostiene: La guerra deArgelia fue un conflicto sangriento que contribuy a institucionali-zarla tortura en el Ejrcito, la Polica y las Fuerzas de Seguridad deun pas que se declaraba civilizado [...]8La doctrina francesa de seguridad nacional y la guerra contra-rrevolucionariallegaron prontamente a Argentina a partir de losmandos que estudiaban en Francia y con las misiones de instruc-toresgalos. Segn un ex ministro del Interior de la dictadura de losaos setenta, los instructores franceses nos ensearon la divisindel territorio nacional en zonas de operaciones, los mtodos deinterrogacin, el tratamiento de prisioneros de guerra [...]9Esta experiencia francesa fue bien reconocida por elPentgono. Varios oficiales veteranos de Argelia, en especial elgeneral Paul Aussaresses, fueron invitados a comienzos de lossesenta como instructores al Fuerte Bragg.1010 Esas enseanzaspasaron a ser utilizadas inmediatamente por las fuerzas especialesen la guerra de Vietnam. Con ellas, ms lo aprendido de los oficia-lesnazis que Estados Unidos esconda en el continente, especial-7 En La Batalla de Argel, pelcula del italiano Gillo Pontecorvo, 1965, elcomandante de las tropas francesas se dirige a su alto mando: La basede este trabajo es la informacin. El mtodo es el interrogatorio [...] Enla situacin actual, hacer prueba de una falsa humanidad solo conduce anuestro desespero y la incoherencia [...] Nosotros necesitamos tener laciudad a nuestra disposicin, pasarla por un cedazo e interrogar a todossus habitantes[...] En el 2003, esta pelcula fue presentada en el Pent-gonoa los mandos estadounidenses destacados en Irak, como un ejemplodel cmo se deba de actuar en una guerra contrainsurgente urbana.8 Eric Hobsbawm: Historia del Siglo XX. Editorial Crtica, Madrid, 1995.9 Horacio Verbitsky: Torturas y desapariciones segn Harguindeguy.. Bue-nosAires, 2 de septiembre de 2003. Ver tambin: Reynaldo Bignone: Me-moriay testimonio. Ob. cit.10 Stella Calln: Operacin Cndor. Pacto criminal.. Editorial La Jornada,Mxico, 2001. 128. Captulo VImente del ex director de los servicios de inteligencia del frenteoriental, Reinhard Gehlen, el Pentgono llev a la cima la doctrinade la guerra sucia y el terrorismo de Estado en Amrica Latina,haciendo de las Fuerzas Armadas colombianas alumnas de primerorden.137Combato subversin por impaEn Colombia, las masivas detenciones y torturas que se fueronacompaando de asesinatos y desapariciones, motivaron que porprimera vez en la historia del pas instituciones internacionales deDerechos Humanos le dirigieran su atencin. Es que un gobiernoaparentemente democrtico proceda con la misma barbarie quelas dictaduras establecidas.11El gobierno respondi con un cmodo recurso, que ha hechoescuela hasta hoy: negar, rechazar, y pasar a ser la vctima ante lasdenuncias. El presidente Turbay Ayala dira: Las autoridades de laRepblica no estn torturando a nadie [...] Las tesis sobre la torturacorresponden a una estrategia encaminada a distraer al pas sobrela verdadera gravedad de los hechos delictivos cometidos por aque-llaspersonas.12En Italia, durante una gira europea que buscaba rescatar laimagen del pas, Turbay Ayala se atrevi a decir en una conferenciade prensa: El nico preso poltico soy yo. No fue todo: asegur quelos presos polticos se auto torturaban. Das despus, en variosmuros colombianos, apareci este graffiti: Ayude a las FuerzasArmadas: tortrese.11 Debieron de pasar muchos aos y morir el presidente Turbay Ayala, enseptiembre de 2005, para que un sector de la gran prensa colombiana seatreviera, aunque indirectamente y sin comentarios, a escribir: Desde elexterior, el Estatuto fue visto como parte de la llamada Operacin Cndor,que en los aos 70 marc el irrestricto apoyo de Washington a las dicta-durasdel sur del continente que proclamaban el objetivo de erradicar elcomunismo de la regin. Julio Csar Turbay Ayala 1916 2005. Cambio,Bogot, septiembre 2005.12 El Espectador, Bogot, 18 de febrero de 1979. 129. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina138Por su parte el ministro de Defensa, Luis Carlos Camacho Leiva,repeta que las denuncias eran una estrategia del brazo desarmadode la subversin. Por lo tanto:Se hace necesario que las Fuerzas Armadas y los ciudadanos per-manezcanen constante vigilia. Los voceros no declarados de lasubversin, pero voceros suyos, ya estn despertando, ya estnescribiendo, disminuyendo la imagen de los militares, hacindolaaparecer como una institucin de torturadores.13Los medios informativos de la lite brindaron su apoyo cmpliceal gobierno ante los ataques de los agredidos. Por ejemplo, el diarioEl Colombiano de Medelln, en su editorial del 5 de marzo de 1979,sostendra: Tanto el gobierno como los cuerpos armados estncumpliendo serenamente con el deber irrenunciable de protegerlas instituciones que nos rigen y aseguran el orden y el sosiegociudadano [...]Las acusaciones sobre torturas fueron negadas hasta porel propio Congreso de la Repblica, a travs de su presidenteGuillermo Plazas: Esto el Congreso no lo cree. No puede imagi-narque existan torturas y carece en absoluto de elementos dejuicio para dudar siquiera de la rectitud profesional de las FuerzasArmadas y de su solvencia tica [...]14Los gremios patronales dieron su fundamental apoyo:Queremos hacer explcito reconocimiento de la obra reparadora delas Fuerzas Armadas de la Repblica, que en su encargo de de-fenderla Nacin y salvaguardar la honra y vida de sus gentes de-bentener el apoyo solidario y permanente de todos los estamentossociales.13 El Tiempo, Bogot, 5 de febrero de 1979.14 El Tiempo, Bogot, 28 de febrero de 1979. 130. Captulo VIEl texto adjuntaba que las iniciativas de concordia y buenavoluntad del presidente no pueden ser ignoradas especialmentecuando provienen de un lder con profundo espritu democrtico[...]15En 1980 Amnista Internacional present su primer informesobre la violencia estatal en Colombia. Este recoga el testimonio de6 000 personas torturadas, consignando que la mayora an mostra-banlesiones y traumas.En medio de tal situacin, el presidente Turbay Ayala habainaugurado, en noviembre de 1979, la XIII Conferencia de Ejrcitosde Amrica (CEA) el centro emisor de los lineamientos estratgicosrepresivos para el continente.La omnipresencia militar hizo presentir un golpe de Estado,algo que no necesitaban, pues actuaban como queran, dondequeran y contra quienes lo desearan. De ah que sostuvieran en suinformativo:De dnde habrn sacado sus argumentos quienes especulan aho-racon el poder militar como amenaza para la Democracia, cuandoapenas las Fuerzas Armadas se han limitado a cumplir con su de-berde desintegrar el aparato subversivo sin ms instrumentos que139los que les brindan las Leyes de la Repblica?16Entre otros, el principal idelogo de la institucin militar paraesos momentos, el general Fernando Landazbal Reyes, seratajante sobre el tema: Los golpes militares en Colombia, lejos deser una ambicin de los militares para tomarse el poder, han sidouna estrategia de la clase poltica para no perderlo.17 Seguramente15 El Tiempo, Bogot, 3 de marzo de 1979. Uno de los firmantes de dichocomunicado fue Ernesto Samper Pizano, futuro presidente de Colombia.Paradjicamente, su hermano y periodista, Daniel, tuvo que salir del pasdebido a las amenazas contra su integridad.16 Revista de las Fuerzas Armadas, N. 91, Bogot, enero-abril de 1979.17 Fernando Landazbal Reyes: Pgina de controversias, Editorial Bedout,Medelln, 1983. 131. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaquera recordar que la oligarqua haba sido la creadora de la dicta-dura140del general Rojas Pinilla.Pero unos pocos miembros de la lite poltica empezaron apreocuparse. El dirigente liberal Luis Carlos Galn expres:El pas tiende a vivir bajo autoridades cuya legitimidad se derivacada vez menos de la soberana popular y cada vez ms de la fuerzaarmada. Por eso la justicia militar, por eso el estatuto de seguridad.Y por eso sobre todo la tendencia a creer que la paz social puedeser tarea de los militares cuando su responsabilidad segn la Cons-titucines bien distinta.18Mientras los militares seguan repitiendo las frases que hacanparte de las premisas de la DSN:El pueblo colombiano tiene que darse cuenta, antes de que sea tar-de,que la estrategia subversiva y sorda, clandestina, busca infil-trarseen todas las instituciones nacionales, desde la simple clulafamiliar, hijos contra padres, hasta los mismos organismos del Esta-do,pasando por las agrupaciones econmicas, industriales, comer-cialesy educativas, sin descuidar a los sindicatos [...]19Poco despus el propio presidente Turbay Ayala dira contoda seguridad: Yo combato la subversin porque la subversinest integrada por fuerzas impas, paganas, ateas, que no creenen ningn dios sino en el poder de la barbarie y de la fuerza bruta[...].2020 Y por estar entre los paganos y brbaros, marcharonrumbo al exilio muchos intelectuales, incluido el futuro premioNbel de Literatura, Gabriel Garca Mrquez.18 El Tiempo, Bogot, 9 de julio de 1979.19 Revista de las Fuerzas Armadas, N. 94, Bogot, enero-marzo de 1980. Vertambin: Jaime Guerrero Paz: Colombia: objetivo estratgico y los conflic-tosde baja intensidad. Imprenta de las Fuerzas Militares, Bogot, enerode 1989.20 El Espectador, Bogot, 16 de febrero de 1981. 132. Captulo VI141Nace la guerra suciaAAA. Apenas posesionado el gobierno de Turbay Ayala estasletras empezaron a aparecer pintadas en los muros de varias ciuda-desdel pas. Igualmente con estas se firmaban cartas de amena-zasdirigidas a los abogados que defendan presos polticos, y a laspersonalidades opuestas al Estatuto de Seguridad.Significaban Alianza Anticomunista Americana (Triple A) unasigla que empez a desaparecer y asesinar opositores polticos,as como a personas crticas del sistema en las ciudades. Era unarplica de la creada en Argentina hacia 1973.El primer crimen atroz reivindicado por la Triple A fue descu-biertoel 29 de septiembre de 1978. En un basurero, ubicado a lasafueras de Bogot, se encontr el cadver de un hombre dentrode una bolsa plstica. Tena las manos atadas, los ojos vendados,las uas arrancadas y otras horribles huellas de tortura y seviciaque dejaron el cuerpo prcticamente destrozado. Era el abogadoManuel Martnez Quiroz, ex preso poltico y dirigente fundador delEjrcito de Liberacin Nacional (ELN)La Triple A realiz varios atentados dinamiteros a sedes pol-ticasde la izquierda y a medios informativos opuestos a la polticarepresiva gubernamental. Bombas explotaron contra el semanariodel Partido Comunista, Voz Proletaria, y contra la revista Alternativa,dirigida por Gabriel Garca Mrquez. Ante lo dicho por el ex generalJos Joaqun Matallana, director del Departamento Administrativode Seguridad (DAS), servicio secreto dependiente de la presidenciade la Repblica, de que en Colombia no hay comandos paramilita-resde derecha, Alternativa replic:No existiendo grupos paramilitares ni comandos armados de de-recha,elementos capaces de ejecutar estos actos no se encuentransino dentro de los propios servicios secretos del Estado. Los inte-grantesdel Binci, por ejemplo, son duchos en esta clase de acti-vidades[...] Todo esto con la obvia asesora de la CIA (Central deInteligencia Americana) en sus tareas de represin clandestina delos movimientos de izquierda[...] 133. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina142La revista no se haba equivocado. Poco despus se supo quetras la Triple A se escondan estructuras especiales del serviciode inteligencia militar del ejrcito, organizadas desde la cpula yadelantada por el Batalln de Inteligencia y ContrainteligenciaCharry Solano (Binci), el cual estaba bajo supervisin directa de laBrigada de Institutos Militares. La Binci haba sido creado en 1962a partir de las recomendaciones que hiciera el ejrcito estadouni-dense,basadas en el informe del general William Yarborough.En carta fechada el 20 de julio de 1980, y dirigida al presidenteTurbay Ayala, al procurador de la Repblica y al Parlamento, entreotros, un oficial y tres suboficiales adscritos a la Binci, denunciaroncmo se haba constituido la Triple A, sus actividades, y los mandosque la promovan. En su acto de contricin, que no mereci ni lamnima investigacin, los militares reconocan haber realizadodelitos por rdenes superiores, que van desde el secuestro, torturas,terrorismo; hasta el asesinato para defender dizque el Estado[...]Esa extensa denuncia fue ignorada por los grandes medios deprensa, siendo tan solo publicada por un diario mexicano.21El entonces teniente coronel Harold Bedoya Pizarro, coman-dantedel Binci, era el mando militar que sobresala en la estructuraclandestina de la Triple A, por ser uno de los pocos que ordenabalos operativos, daba seguimiento a las torturas y asesinatos, segnlo detallado por los cuatro militares. Adems de ser el mximo jefede la Triple A, Bedoya Pizarro fue su inspirador luego de haberretornado de Argentina, cuya dictadura lo haba condecorado conla Orden al mrito militar.22Otro de los responsables era el entonces comandante de laBrigada de Institutos Militares, brigadier general Miguel VegaUribe, jefe de Bedoya Pizarro, quien adems haba convertido a laBrigada de Institutos Militares y a la Binci en terribles centros detortura.21 El Da, Mxico, 29 de noviembre de 1980.22 El Terrorismo de Estado en Colombia, Ob. cit. 134. Captulo VIComo se puede percibir fcilmente al escudriar el currculumde una buena cantidad de mandos militares unos de ellos mencio-nadosen las siguientes pginas la norma es que quienes ms hanestado involucrados en graves violaciones a los derechos humanosy crmenes de lesa humanidad, sean los de vertiginoso ascenso en sucarrera, repletos de medallas y premios. En el currculum es normalque figure su paso por la Escuela de las Amricas, otras academiasmilitares estadounidenses especializadas en contrainsurgencia,sin que falte el Colegio Interamericano de Defensa, ubicado en elFuerte Lesley, Washington, ya sea como alumnos o profesores. Casisiempre han sido designados a misiones diplomticas, mayoritaria-mente143a la de Washington.Ese ha sido el caso de Bedoya Pizarro, quien ya en 1965 habapasado un curso de Inteligencia Militar en la Escuela de lasAmricas; en 1979 fue profesor invitado de ese centro de adoctri-namiento;condecorado al ao siguiente por el ejrcito estadouni-densepor reconocimiento al mrito; en 1985 sera adjunto mili-taren la embajada colombiana en Washington; en 1992 ascenderaa comandante de la II Divisin del Ejrcito.23 Su responsabilidaden la guerra sucia no se detendra, y los ascensos mucho menos.Mientras, el general Vega Uribe llegara a ministro de Defensa en1985.Ambos militares fueron de aquellos que moldearon las formasrepresivas que llevaron a Colombia hacia el terrorismo de Estado,donde las criminales estructuras clandestinas y el paramilitarismojugaran un papel determinante.Los grupos especializados de la Binci actuaban compartimen-tados,cada cual en tareas especficas, y solo el alto mando saba delengranaje: los comandantes de la Brigada de Institutos Militares,de la Binci, y los oficiales del Estado Mayor controlaban todos losgrupos y ordenaban las operaciones.2423 dem.24 dem. 135. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina144La Triple A inaugurara la guerra sucia en las urbes colombia-nas.Actuaba al estilo escuadrn de la muerte, pero responda exac-tamentea los principios naturales del paramilitarismo, expuestosen la Revista de las Fuerzas Armadas, en mayo de 1976, poco antesde que la Triple A se diera a conocer, donde el alto mando habaescrito y sin rodeos: si una guerra limitada no convencional entraademasiados riesgos, entonces las tcnicas paramilitares puedenproveer una manera segura y til que permita aplicar la fuerza a finde lograr los fines polticos [...]Es que en todo ese camino de muerte los servicios de inteli-genciay contrainteligencia, organizados de forma jerarquizada ycompartimentada, son el eje orgnico de todo el proyecto criminal.Ellos han sido los encargados de convertir al paramilitarismo en,la piedra angular de una estrategia de guerra sucia, donde las ac-cionessucias no puedan ser atribuidas a personas que comprome-tanal Estado [...] Este objetivo de encubrimiento de responsabili-dades,respecto a actos que no tienen ninguna presentacin legal nilegtima, ni siquiera dentro de fuertes confrontaciones blicas, haceque se confundan y se complementen dos tipos de procedimientos:el accionar de los militares camuflados de civiles y el accionar mi-litarde civiles protegidos clandestinamente por militares. Ambosprocedimientos tienden al mismo objetivo: el encubrimiento quesalvaguarde la impunidad [...]25El triunfalismo de la represinAl final del gobierno de Turbay Ayala la situacin econmica seagravaba: la tasa de crecimiento decaa de 8,9% en 1978, a 2% en1982. La corrupcin danzaba entre las instituciones del Estado, apesar de que Turbay Ayala haba ofrecido, en una de sus antolgicasfrases: La reducir a sus justas proporciones.25 Javier Giraldo Moreno: El Paramilitarismo: una criminal poltica de Es-tadoque devora el pas. Comisin Intercongresacional de Justicia y Paz,Bogot, abril-junio de 1995. 136. Captulo VIA menos de tres meses de dejar el gobierno, el presidentelevant el estado de sitio, despus de seis aos ininterrumpidos deestar establecido, argumentando que la accin subversiva estabacontrolada.26 Es que el modelo represivo del Estatuto de Seguridadfue un fracaso poltico y militar, al haber sido diseado para el exter-miniodefinitivo de la subversin, pero produjo el efecto inverso aloficialmente proclamado: los movimientos de oposicin se fortale-cieron145y los grupos insurgentes se desarrollaron.27Las FARC pasaron de 9 a 27 frentes; el ELN resurgi con accio-nara nivel nacional, y bajo la comandancia del sacerdote espaolManuel Prez; el M-19 abri frentes al sur del pas; y el EPL seextendi por varias regiones.Nacieron otras organizaciones insurgentes, incluida una demilitancia netamente indgena, el Comando Quintn Lame, endiciembre de 1984. En su primer comunicado haba expresado:La represin contra el Movimiento Indgena ha sido continua en losltimos aos y nuestra lista de mrtires crece da a da. Pero estavez el enemigo decidi declararnos la guerra definitivamente [...]No nos dejaremos exterminar. El Movimiento Indgena no se va aentregar ni a retroceder por esta ofensiva del enemigo. El ComandoQuintn Lame compromete su honor en poner todas sus fuerzas alservicio de la resistencia de las Comunidades Indgenas y en hacerlo posible por derrotar al enemigo que nos est persiguiendo.El triunfalismo de Turbay Ayala era tan falso, que el 25 de juniode 1982 el Comando de las Fuerzas Armadas emita el manualEJC-3-10 Reservado, tambin conocido como Manual decombate contra bandoleros o guerrilleros. Este daba indicacio-nessobre las tareas contrainsurgentes que deban de asumir lasJuntas de Autodefensa, especialmente patrullajes con el ejrcito einformacin.26 El Espectador, Bogot, 19-20 de junio de 1982.27 Tras los Pasos Perdidos..., Ob. cit. 137. Captulo vii:narcos, paras y uniformados147Guerra sucia como poltica de EstadoDebido a sus ofrecimientos de paz, el conservador BelisarioBetancur Cuartas lleg a la presidencia el 7 de agosto de 1982 con unbuen apoyo electoral. En efecto, propuso un dilogo a las guerrillas,asumiendo que estas no solo tenan carcter poltico sino tambincausas objetivas. Para demostrar sus buenas intenciones, a esca-sostres meses de posesionado decret una amnista que sac de lacrcel a unos 500 guerrilleros.El mandatario llegaba hasta las plazas de mercado de Bogotmanejando su Renault 4, invitando a construir la paz; ataviadocon la tpica ruana ayudaba a pintar palomas de la paz en cualquierpueblo del pas; durante transmisiones nacionales, hablaba de pazluego de comentar las telenovelas del momento. Con estas actitu-desdemaggicas fue construyendo una imagen totalmente opuestaa la de Turbay Ayala. Y una buen parte del pueblo colombiano se lacrey, incluido un sector importante de las fuerzas guerrilleras.Pero es durante este gobierno de la paz, que se estableci laguerra sucia como poltica de Estado. El Estatuto de Seguridad,con sus mecanismos legales de represin haba deteriorado 138. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaenormemente la imagen del Estado y de su aristocrtica lite, quede continuar hubiera podido afectar las relaciones con institucio-nes148econmicas internacionales. Eso llev a la clase dirigente, ysobre todo a las FF.AA. a hacer una revisin de su estrategia, ya quela anterior era insostenible.1Mientras la palabra paz estaba de boca en boca, y se negociabacon algunas de las guerrillas, la intolerancia poltica del Estado y dela oligarqua pona sobre rieles la reestructuracin subterrnea dela represin. Llegaba un nuevo modelo que ira devorando a todaslas palomas, y a quienes ilusamente las haban pintado.Mientras el presidente comparta un almuerzo preparado porhumildes campesinos, o bailaba cumbias con vendedoras de frutasen Cartagena, y segua hablando de paz,se institucionalizaron las desapariciones forzadas y las ejecucionessumarias en Colombia. Se recrudeci el aniquilamiento de la oposi-cinpoltica y social en forma masiva y sistemtica, producindoseun doble proceso en el que mientras disminua la represin de losgrupos alzados en armas por la va judicial y con ello el nmero depresos polticos, por el otro lado comenz el fenmeno de las des-aparicionesforzadas y asesinatos por motivaciones polticas. Desdeentonces se implementaron prcticas de detencin de rasgos clan-destinos[...]2En dos meses, desde el da en que asumi la presidencia y hastael 8 de octubre de ese 1982, ya se contabilizaban 75 asesinatos y23 desapariciones con motivacin poltica. La mayora de los 500presos polticos liberados por la amnista de 1982 fueron siendoasesinados, desaparecidos o forzados al exilio [...], recordara elinforme de Amnista Internacional de 1988.1 Javier Giraldo Moreno: En Colombia. Un pueblo sentenciado a muerte. JonAguirre, compilador. Ed. Hirugarren Prentsa, Donostia, 1998.2 Colombia. Veinte aos de historia y lucha. Asociacin de Familiares de De-tenidosDesaparecidos (Asfaddes). Ed. Tercera Prensa, Donostia, 2004. 139. Captulo VIILa gran diferencia con el anterior gobierno es que la respon-sabilidadde tales actos criminales se haca aparecer como obrade paramilitares, sicarios, pistoleros a sueldo, escuadrones de lamuerte. En fin, aparentemente los organismos estatales de seguri-dad149eran inocentes de todo.Militares, narcotraficantes y paramilitaresEl 2 de diciembre de 1981 desde una aeronave no identifi-cadase lanzaron volantes sobre la ciudad de Cali, al sur occi-dentedel pas. En ellos se anunciaba que 223 jefes de la mafia sehaban reunido y aportado dinero para crear un escuadrn quecombatira a los secuestradores: sern ejecutados en pblico;sern colgados en lugares pblicos o ejecutados por peloto-nesde fusilamiento [...] Lo firmaba Muerte A Secuestradores(MAS).Efectivamente, cadveres empezaron a aparecer en centrosurbanos flotando en los ros, colgados de los rboles o amarradosen postes. Y estas personas eran militantes del M-19, organizacinque haba secuestrado a Martha Nieves Ochoa, hija de un recono-cidonarcotraficante de Medelln. El MAS golpe con precisin lasestructuras urbanas del M-19.Pero pronto empez a llamar la atencin que en muchas ocasio-nesprimero llegaban miembros de los servicios secretos del ejr-citoa los lugares donde se esconda o resida el presunto guerrillero,y luego llegaban los del MAS para llevrselo. O viceversa. Ms an,este accionar se fue volviendo normal a pesar de que la secues-tradaya haba sido devuelta el 16 de febrero de 1982. Ms suspica-ciaslevant el que no todos los capturados y/o asesinados eran delM-19, pero s miembros de otras organizaciones guerrilleras, socia-leso polticas de oposicin.En mayo, un joven fue detenido en Medelln y brutalmentetorturado en las instalaciones de los servicios de inteligencia dela IV Brigada. Una noche es llevado vendado a una casa particularpara evitar que una comisin de bsqueda judicial lo encontrara en 140. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinala guarnicin militar. Ms tarde se identificara a esa casa como ladel gran narcotraficante Fabio Ochoa.3150Entre marzo y septiembre de 1982 fueron desaparecidos 12universitarios en Bogot, presuntos responsables del secuestrode dos hijos de otro mafioso. Las investigaciones concluyeron quelos estudiantes haban sido detenidos, torturados, asesinados ysus cuerpos desaparecidos por efectivos de la polica secreta, F-2,financiados por el narcotraficante.4El gobierno y los organismos de seguridad se lavaban las manoscon el MAS, al cual ya se le responsabilizaba de 240 desaparicionesy asesinatos a lo largo y ancho del pas.Pero demasiadas pruebas llevaron a que el movimiento nacio-nale internacional en favor de los derechos humanos comenzara aexigir al presidente Betancur Cuartas una toma de posicin frenteal MAS. El mandatario termin solicitando una investigacin a laProcuradura General de la Nacin, la institucin oficial responsa-blede investigar las denuncias de abusos cometidos por los funcio-nariosdel Estado. Lo que no se calcul fue que esta institucin setomara tan en serio su deber.En febrero de 1983 se hizo pblico el resultado de la investiga-cin.En el informe, el procurador Carlos Jimnez Gmez acus a163 personas de pertenecer al MAS, entre quienes estaban 59 mili-taresactivos y con mando. Al presentarlo, el procurador sostuvo deestos militares:[...] se trata pura y simplemente de agentes oficiales que se desbor-danfrente a las tentaciones de multiplicar su capacidad de acciny de aprovechar agentes privados, a quienes empiezan por tomarcomo guas e informantes, colaboradores y auxiliares en general3 Javier Giraldo Moreno: El Paramilitarismo: una criminal poltica de Estadoque devora el pas. Comisin Intercongresacional de Justicia y Paz. Bo-got,abril-junio de 1995.4 El Camino de la Niebla. Liga Internacional por los Derechos y la Libera-cinde los Pueblos, y Colectivo de Abogados Jos Alvear Restrepo, Bo-got,1988. 141. Captulo VIIy terminan utilizando como brazo oculto para que en plan de si-carios,hagan oficiosamente lo que oficialmente no pueden hacer151[...]5El entonces coronel Ramn Emilio Gil Bermdez sera unode los involucrados. La investigacin lleg hasta l a partir de laconfesin de dos paramilitares que haban desertado con la ayudadel sacerdote Bernardo Lpez Arroyave. El religioso, que con susdenuncias se convirti en una tremenda molestia para el ejrcito ysus paramilitares, sera asesinado frente a su iglesia el 25 de mayode 1987. Nunca se han encontrado a los responsables materiales,menos a los intelectuales.Gil Bermdez estaba como agregado militar de la emba-jadaen Washington, al momento de publicarse el informe de laProcuradura. Incluso, cuando era investigado por la creacin,direccin, y proteccin al MAS, fue promovido de grado y retorna Estados Unidos para recibir formacin adicional. En 1987, antesde volver a la misma embajada, sera condecorado con la Orden deBoyac, en grado de Gran Oficial, una de las mximas distincionesestatales. Gil Bermdez se retir con honores en 1994, despus dehaber sido Comandante de las Fuerzas Armadas.6Ante el informe del procurador la reaccin del estamento mili-tarfue visceral e hizo de nuevo temer un golpe de Estado, al ser insi-nuadopor el ministro de Defensa, general Fernando LandazbalReyes: Las Fuerzas Armadas, ante las perspectivas del deshonorde su dignidad, podran disponer de su nimo para una contiendade proporciones incalculables e imprevisibles[...]7La cpula armada invit a todos los militares a dar un da de susalario para la defensa de los involucrados. Algo intil, pues como5 Carlos Jimnez Gmez: Una Procuradura de Opinin. Informe al Congre-soy al pas.. Ed. Printer Colombiana, Bogot, 1986.6 El Terrorismo de Estado en Colombia, Ob. cit.7 El Tiempo, Bogot, 20 de abril de 1983. 142. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaera de esperarse, el caso pas a la justicia castrense donde se retira-ron152todos los cargos a los acusados.El MAS y la impunidadEl MAS no existe sino en mentes enfermizas de malos colom-bianos,las Fuerzas Armadas saldrn airosas [],8 expresara laAsociacin Nacional de Industriales (ANDI) uno de los ms pode-rososgremios del pas.La Federacin de Ganaderos (Fedegan) acus al procurador deponer en peligro la vida de los militares, y tachara la investigacinde unilateral. La Federacin realiz un acto de desagravio, el cualtuvo como invitado de honor el ministro de Defensa. Ah se encon-trabanalgunos de los civiles mencionados en la investigacin.El procurador se fue quedando solo. El clmax de su aislamientose lo dio el propio presidente Betancur Cuartas cuando expres:Las Fuerzas Armadas no utilizan fuerzas paramilitares, ni las nece-sitan.Su disciplina castrense est lejos de apelar a medios que nose ajusten a la Constitucin, de la que son los mejores guardianes.Por lo tanto, el gobierno evit que se continuara la investigacin.De todas maneras la Procuradura tambin fren el procesoinvestigativo, abstenindose de proferir cualquier sancin contralos militares, quedndole el camino libre a las Fuerzas Armadaspara desarrollar la estrategia de guerra sucia, basada en el para-militarismo,los escuadrones de la muerte y los sicarios.El procurador Jimnez Gmez, al finalizar su mandato, afirm:[...] en Colombia est vigente no una sino dos constituciones, unaque se vende en libreras y drogueras [...] para uso del ciudadanocomn, y la otra silenciosa y secretamente implantada en el co-raznde la sociedad y del Estado [...] para el uso exclusivo de lasFuerzas Armadas[...].98 El Tiempo, Bogot, 22 de febrero de 1983.9 El Palacio de Justicia y el derecho de gentes. Carlos Jimnez Gmez. SuDefensor. Bogot, 1995. 143. Captulo VIIHaciendo una sencilla lectura retrospectiva de esa lista defundadores del MAS, se comprueba que el Estado les fue confiandoa los militares involucrados, y a sus promotores en el alto mando, enlo sucesivo, las ms altas responsabilidades en el manejo del ordenpblico, y los ms altos grados y honores en la jerarqua castrense.El MAS original, el creado por la mafia en colaboracin con unsector de los organismos de seguridad, solo fue concebido pararescatar a Nieves Ochoa y sentar un amenazante precedente, perosin pretensiones de ser algo estructurado ni permanente. Perosirvi para darle nacimiento a la alianza estratgica de las FuerzasArmadas con los capos del narcotrfico, lo que dara un giro radicala la guerra contrainsurgente. El secuestro de la hija del gran capohaba sido el prefacio. A pesar de ello, el ministro de Defensa notuvo problema en acomodar las cosas y sealar por esas fechas:Existe alianza entre mafia y guerrilla [...]10153El Vaticano del paramilitarismoEn un sitio del pas se demostr hasta donde llegara el matri-monioFuerzas Armadas-narcotraficantes. Fue en Puerto Boyac,pequeo y caluroso municipio situado a las orillas del principal rodel pas, el Magdalena. Enclavado en una regin tan extensa comoabundante en tierras productivas, petrleo y otros preciados recur-sosnaturales, estratgicamente situada al centro del pas, llamadaMagdalena Medio.A la entrada de la poblacin se instal una valla gigantesca,vivamente comentada por la gran prensa, que deca: Bienvenidosa Puerto Boyac, tierra de paz y progreso, capital antisubversiva deColombia. All el paramilitarismo se desarrollara como proyectocontrainsurgente metdico y coordinado, hasta convertirse en unmonstruo de envergadura nacional. El sacerdote Javier GiraldoMoreno ha sostenido que una confluencia de poderes y circunstan-10 El Espectador, Bogot, 28 de febrero de 1982. 144. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinacias convirtieron a ese pequeo municipio en un cierto Vaticanodel paramilitarismo, entre 1982 y 1989.11154Un dirigente poltico de la regin escribira en un medio dedifusin que, aunque dirigido por los paramilitares, tena licenciaoficial:En el Magdalena Medio, la conjuncin de ganaderos y campesinosvalientes y de militares reflexivos y patriotas, pudo obrar el milagrode dejar sin pueblo a la guerrilla [...] A este cambio notorio, con-tribuyuna variacin marcada en las actitudes de oficiales, sub-oficialesy soldados del Ejrcito regular. A finales de la dcada delos setenta y a comienzos de la de los ochenta, a instancias de losAltos Mandos inteligentes de ese momento, se dio comienzo en elMagdalena Medio teniendo como eje a Puerto Boyac, al msambicioso experimento de reconquista de la confianza popular porun Establecimiento [...] Por primera vez se haca carne y realidadel binomio Pueblo-Fuerzas Armadas [consigna del general RojasPinilla].12Como se ha demostrado hasta la saciedad, en Puerto Boyac yotros municipios del Magdalena Medio la verdadera y nica auto-ridaderan los jefes paramilitares y los mandos del ejrcito. Esos, con la complacencia del poder civil en Bogot. Todo giraba a sualrededor, incluyendo a las empresas, los medios de informacin,los directorios polticos bipartidistas, y hasta las agrupaciones demsica popular.Un proyecto paramilitar integral. Los dineros, de necesariaextraa procedencia, fueron canalizados por intermedio de laAsociacin Campesina de Agricultores y Ganaderos del MagdalenaMedio (Acdegam) a la cual se le entreg personera jurdica. Atravs de esta Asociacin los paramilitares adquirieron muchas11 Noche y Niebla. Deuda con la Humanidad. Paramilitarismo de Estado enColombia 1988-2003. Ed. Cinep, Bogot, 2004.12 Armando Valenzuela Ruiz: Con las manos atadas. Ed. Morena, Bogot,1989. 145. Captulo VIIpropiedades, incluidos centros mdicos para la atencin a sus heri-dos,y, en Puerto Boyac, una emisora que perteneca a la principal155cadena de radio y TV del pas, Caracol.Igualmente el Estado dio reconocimiento a su partido pol-tico,el Movimiento de Renovacin Nacional (Morena) con el quese pretenda que esa experiencia paramilitar se expandiera comoideologa poltica.Nada se poda quedar por fuera del proyecto contrainsurgente.Mientras que la alta jerarqua de la Iglesia Catlica se contentabacon comunicados de preocupacin cuando sacerdotes y monjaseran asesinados por oponerse al paramilitarismo, a sus matanzas yal narcotrfico, haca ojos ciegos si los religiosos se implicaban en lacriminal estrategia.El actual lder paramilitar y narcotraficante, Ivn RobertoDuque, alias Ernesto Bez, que en esos momentos era uno de losprincipales dirigentes de Morena, recuerda:Los curas fueron fundamentales en este proceso; en un pas tancatlico apareci el padre Ciro, quien desde el plpito y el confe-sionario,en la calle y en las reuniones con la comunidad pregonabael temor marxista, influido por el nuevo Papa Juan Pablo II y suposicin anticomunista. El padre vea a la guerrilla y le deca a lagente: Ojo, que son ateos! Un comunista es un aliado del diablo,del mismo Satans.13As, durante los aos ochenta, tras la estela de muerte quedejaba la cruzada anticomunista, mandos militares, dirigentes pol-ticosdel bipartidismo, lderes paramilitares, los narcos, y las gran-desempresas nacionales y extranjeras, se apoderaron de las frti-lesy ricas tierras del Magdalena Medio. La estrategia de tierra arra-sadafue despoblar el campo, pues no solo se mataba al campesinopor ser presunto guerrillero, sino para arrebatarle sus propiedades13 Entrevista al paramilitar y narcotraficante Ivn Roberto Duque, aliasErnesto Bez, por Mauricio Aranguren Molina en Mi confesin. CarlosCastao revela sus secretos. Ed. Oveja Negra, Bogot, 2001. 146. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinacuando no quera venderlas a precio irrisorio. La amenaza erapersuasiva: Firma hoy, o maana negociamos con la viuda. Fueuna reforma agraria, pero al contrario: concentr ms la propiedadde la tierra.Hablan los paramilitares156Bien se seala en la investigacin Noche y Niebla, una docu-mentadainvestigacin sobre los crmenes estatales en Colombia:Nadie podr decir que los diversos poderes del Estado no respal-daronel proyecto paramilitar de Puerto Boyac. En los archivos delEstado reposan al menos cuatro confesiones coincidentes de altaconfiabilidad [...]1414 Efectivamente, cuatro y ms son los testimo-niosde militares y civiles involucrados directamente en el proyectoparamilitar del Magdalena Medio y otras regiones del pas.En 1990 el DAS elabor un documento con la confesin del yaretirado mayor del ejrcito Oscar de Jess Echanda Snchez, quienfuera alcalde militar de Puerto Boyac entre 1981-82, y cofundadordel MAS en esta regin. A pesar de todos sus antecedentes crimina-les,sus mandos tan solo lo forzaron al retiro en 1988, despus queun juez le dictara orden de captura por el asesinato de un alcalde deizquierda. Esto no fue una traba para que el DAS lo reclutara comoinformante.La fuente, como el DAS, lo trata en el documento confidencial,declar que l coordin las primeras reuniones para crear gruposparamilitares, las cuales fueron convocadas por el comandante delbatalln Brbula, Luis Arcenio Bohrquez Montoya. Dijo que a esasreuniones, realizadas a comienzos de 1982, acudan ganaderos de laregin, funcionarios de la Texas Petroleum Company, miembros dela Federacin de Cafeteros, dirigentes regionales del bipartidismo,socios del Club de Leones y miembros de la Defensa Civil.14 Noche y Niebla. Deuda con la humanidad, Ob. cit. 147. Captulo VIIDesde la primera reunin eligieron un nombre para el grupoque, sorprendentemente, coincida con el utilizado por los narco-traficantes157secuestrables: MAS.Echanda Snchez reconoci que para 1983: Despus de unalabor de limpieza que abarc aproximadamente 240 asesinatos alderes comunistas, colaboradores de la guerrilla e insurgentes, conel apoyo de la tropa se inici una gran consolidacin del rea[...].Con una escalofriante tranquilidad, cont que en la matanza caye-ronhasta los miembros del Partido Liberal que se oponan a lasdirectrices de la dirigencia regional.Las revelaciones de Echanda Snchez no eran una novedadpara los organismos de seguridad ni para las autoridades civiles. ElDAS ya haba elaborado un extenso documento secreto tituladoTestimonio sobre narcotrfico y justicia privada,1515 basado en lasconfesiones de Diego Vifara Salinas, vinculado al proyecto contra-insurgentedesde 1983.El paramilitar no solo detall las relaciones orgnicas de lasFuerzas Armadas con el paramilitarismo, sino que tambin denun-cila participacin de la dirigencia regional del Partido Liberal, lacual tena el apoyo de sus jefes en Bogot. Vifara Salinas denunci,en particular, al ministro de Gobierno (Interior) a la poca, senador,ex ministro de Justicia y futuro alcalde Bogot, Jaime Castro Castro.Con su declaracin, el DAS enumer y grafic los sitios delpas donde los paramilitares haban sido organizados y coordina-dospor las Fuerzas Armadas. Ello coincidi con las innumerablesdenuncias de las organizaciones de Derechos Humanos jamsescuchadas.Estn las declaraciones del teniente coronel Luis ArcenioBohrquez Montoya, ex comandante del batalln Brbula de PuertoBoyac. En 1989 este oficial fue retirado del servicio activo por unosmeses, tras el escndalo desatado por la presencia de mercenariosextranjeros que entrenaban paramilitares en su circunscripcin.15 Testimonio sobre narcotrfico y justicia privada. DAS, Jefatura. Secre-to.Bogot, 16/03/1989. Anales del Congreso de Colombia, ao XXXII, N.89, Bogot, septiembre de 1989. 148. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina158Debido a la sarta de ataques recibidos de todas partes, princi-palmentede sus superiores, quienes para limpiarse de culpas antela opinin pblica lo denominaron enemigo de la paz, BohrquezMontoya envi una carta al ministro de Defensa, fechada el 20de septiembre de 1989. En ella, este chivo expiatorio le decano entender la sancin por su relacin con el paramilitarismo. Amanera de presin la hizo pblica, y algunos medios la publicaronsin mayores comentarios:[...] No tuve necesidad de crear grupos de autodefensa, porque yaexistan, muy bien organizados y con resultados admirables, en losmunicipios del rea del batalln Brbula. Y como la poltica delEjrcito Nacional dirigida por usted, seor general Botero Restre-po,sealaba al Ejrcito Nacional con el apoyo de las autodefensas,para preservar el orden y para volver la paz a las regiones afecta-das,desarroll mi actividad de mando, conforme a dicha estrategiay mediante las tcticas correspondientes [...]16Cuando el gobierno y el mando militar calcularon que con elescarnio pblico hecho a esta oveja descarriada se le habalimpiado la imagen al estamento, se detuvieron los sealamientos,y la prensa se silenci. Entonces el militar fue reintegrado, siendoasignado a la direccin de los servicios de seguridad del ejrcito, apesar de que tambin se le acus de proteger a los narcotrafican-tesque tenan laboratorios para el procesamiento de cocana en elMagdalena Medio.17El militar fue asesinado en Bogot por desconocidos, justodespus de que amenazara con dar a conocer documentos de carc-terexclusivo del Comando, o sea secretos [...] que comprometenal Ejrcito de tapar ciertas actuaciones en reas con las que yo noestaba de acuerdo. Porque yo nunca le jal a la guerra sucia [...]1816 La Prensa, Bogot, 15 de octubre de 1989.17 Semana, Bogot, 2 de julio de 1991.18 dem. 149. Captulo VII159Confiesan los paramilitaresBuscando a unos narcotraficantes, en la noche del primero denoviembre de 1989 la Direccin Central de Inteligencia de la PolicaJudicial (Dijin) detuvo al ex teniente del ejrcito, lder paramilitary narcotraficante, Luis Antonio Meneses Bez, ms conocido comoAriel Otero.Teniendo en sus manos a alguien que no le interesaba tener, apesar de las rdenes de captura que sobre el paramilitar existan,la direccin de la Dijin inform secretamente de ello al entoncesministro de Defensa, general Oscar Botero Restrepo, sin dejar demencionarle las confesiones que Meneses Bez haba realizado. Enel Oficio reservado N 11039 MDN, del 9 de noviembre de 1989, elministro recomend darle al caso del paramilitar una clasificacinde seguridad y cuidado en su manejo [...] para evitar que se explotepublicitariamente contra las instituciones armadas. Pero, justo elda anterior, la declaracin de Meneses Bez haba sido remitida aun juzgado especial.Cont, con la naturalidad que puede dar la seguridad de no sercastigado, que entren y dirigi paramilitares desde 1981 en PuertoBoyac, antes del nacimiento del MAS, en coordinacin con laSeccin de Inteligencia del batalln Brbula. Dada su eficacia, estrasladado a otras regiones del pas para realizar idnticas activi-dades,hasta que en 1986 se le orden retirarse del ejrcito debidoa nuevas investigaciones que sobre paramilitarismo realizaba laProcuradura de la Nacin. Pero antes le fue otorgada la Medallapor servicios distinguidos en orden pblico.Meneses Bez, que haba vivido y recibido entrenamiento espe-cialen Israel, narr que desde su clandestinidad particip en 1986,directamente en la primera coordinacin de las estructuras para-militaresregionales, bajo el control total de la inteligencia militarencabezada por el batalln Charry Solano.Segn l siempre cont con el apoyo del entonces brigadiergeneral Daniel Garca Echeverri, oficial acreedor en tres ocasio-nesa la Medalla por servicios distinguidos en orden pblico, justo 150. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinadurante los aos de ms violencia paramilitar en el MagdalenaMedio. Este mando militar fue enviado a la embajada colombianaen Washington como agregado de Defensa, donde tambin asumicomo jefe de la delegacin militar ante la Junta Interamericana deDefensa, y ministro consejero ante la OEA, entre 1989 y 1990. Conel grado de general lleg a jefe del Estado Mayor Conjunto de lasFuerzas Militares en 1991.19Delatan los paramilitares160La Fiscala General de la Nacin, responsable de investigar yperseguir las violaciones al Cdigo Penal, indag al lder parami-litarAlonso de Jess Baquero Agudelo, Vladimir, entre el 5 deagosto y el 4 de diciembre de 1995. La confesin necesit de tantotiempo porque narr su participacin en ms de 800 asesinatospolticos, al lado de dirigentes liberales, generales de la Repblica ynarcotraficantes.20Entre los polticos que mencion Vladimir estaba NorbertoMorales Ballesteros, ex presidente del Senado de la Repblica. Almilitar que ms involucr fue al general Farouk Yanine Daz. Cuandoeste oficial tom parte en el proyecto paramilitar del MagdalenaMedio acababa de ser adjunto militar en la embajada de Colombiaen Washington, y asesor militar del Colegio Interamericano deDefensa de junio de 1981 a julio de 1982. Para 1984 era comandantede brigada.Vladimir confes que el militar se haba encargado de enviarloa Puerto Boyac a comienzos de los aos ochenta. Narr que enuna ocasin Yanine Daz lleg a una de las escuelas de instruc-cinparamilitar en compaa de reconocidos lderes paras ynarcotraficantes.19 El Terrorismo de Estado en Colombia, Ob. cit.20 El Espectador, Bogot, 8 de septiembre de 1996. 151. Captulo VIIEse da se plante por parte del general Yanine que deba crearseuna fuerza paralela al ejrcito y que su funcin sera la de hacer eltrabajo que el Ejrcito no poda realizar. En la charla se plante quedebamos pasar de la defensiva a la ofensiva y que haba un grupoque se iba a denominar paramilitares [...] Los militares nos orga-nizaronpara que nosotros hiciramos lo que ellos no podan hacer,161que era matar gente y cometer masacres [...]Cuando el presidente Betancur Cuartas visit a la Capital anti-subversivade Colombia en 1985, la palabra paz ya era sinnimode guerra y muerte:Cada habitante del Magdalena Medio se ha levantado al lado de suEjrcito y de su Polica para ser defensor de la paz. Yo s que quie-renescuchar un nombre de la boca del presidente de la Repblica,smbolo de la renovacin y del renacimiento del Magdalena Medio,este smbolo es el general Farouk Yanine Daz [...]En esos momentos se deca que las aguas del ro Magdalenallevaban ms cadveres que peces. Segn los organismos de dere-choshumanos, entre 1982 y 1985 fueron asesinadas unas 5 000personas en esa regin. A pesar de ello, el presidente Betancurcomplet su discurso: Este Magdalena Medio en paz es la patriaque el presidente Betancur quera dar a todos los colombianos[...]Por medio del Decreto 2044 de 1985, el Estado le entreg alpacificador Yanine Daz la ms alta distincin: la Orden de Boyac,en grado de Gran Oficial.Narcotraficantes y ganaderos financian la guerra suciaDe dnde sala el dinero para financiar tal maquinaria militar,poltica y publicitaria?El ex militar Oscar de Jess Echanda Snchez declar al DASque empresarios y ganaderos aportaron inicialmente el dinero, 152. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinamientras que el ejrcito ofreci su apoyo tctico para el arranquedel paramilitarismo en varias regiones del Magdalena Medio.162Pero, para las ambiciones contrainsurgentes y de guerrasucia que las Fuerzas Armadas se proponan con el paramili-tarismono alcanzaban ese subsidio. Se necesitaban muchosmillones de dlares, y no era posible obtenerlos de los fondosdel Estado, al ser muy evidente su criminal destinacin. Ciertoes que no haba que pensar mucho para encontrar el dinero, yaque quienes lo tenan venan realizando inmensas inversionesen dichos territorios.Es cuando Fuerzas Armadas y narcotraficantes pasan delnoviazgo al matrimonio.Se lee en la pgina 8 de la declaracin de Echanda Snchez:Entre 1983 y 1984 empieza el contacto con el narcotrfico [...] Seinician conversaciones con Pablo Escobar, quien estaba interesadoen limpiar la zona[...] El ex oficial tambin precis que en 1985,se entera de los nexos de la Escuela de Caballera con la organi-zacinde El Mejicano, consistentes en que Tropas y personal deInteligencia de esa guarnicin pernoctaban en fincas de Gacha, encompaa de gentes de la autodefensa, con quienes tambin ope-raban.El Comandante de la Escuela de Caballera era el tenientecoronel Plazas Vega.Se debe de precisar que El Mexicano era el alias de GonzaloRodrguez Gacha, convertido para la fecha referida en el jefe mili-tardel llamado cartel de Medelln.No se sabe que haya existido ni un intento de investigacin sobreel oficial Alfonso Plazas Vega, a pesar de las pruebas que lo invo-lucrabanen una serie de crmenes contra militantes de la oposi-cinejecutados por paramilitares y sicarios de Rodrguez Gacha,sin olvidar que la Escuela de Caballera se convirti en uno de losprincipales centros de tortura del pas desde el gobierno de TurbayAyala, denunciado por mltiples instancias de derechos humanosnacionales e internacionales 153. Captulo VIIPero ya en el documento del DAS, Testimonio sobre narcotr-ficoy justicia privada, que contena la confesin de Vifara Salinas,se revelaba que la financiacin del paramilitarismo en esa regindel pas llegaba fundamentalmente de capos del narcotrfico comoPablo Escobar Gaviria, Gonzalo Rodrguez Gacha, Fabio Ochoa,pero tambin del principal explotador y traficante de esmeraldas,Vctor Carranza. En las Conclusiones generales de ese docu-mento,redactadas por la jefatura del DAS, el punto 4 dice: Quedaclaro que tras los grupos que en principio se constituyeron comoautodefensa se ha entronizado la responsabilidad y control delnarcotrfico [...]163Aprendiendo de Washington a financiar la guerra suciaEl financiamiento delictivo de las guerras sucias siempre ha sidoun recurso de los Estados. Washington dio ejemplo de ello durantela guerra de Vietnam. Ante la prohibicin del Congreso para finan-ciaroperaciones que se salan del marco de la guerra limpia, seutilizaron equipos especiales que organizaron el trfico de opio agran escala para conseguir el dinero necesario.Aos despus, el presidente Ronald Reagan (1981-1989) declarla guerra al narcotrfico por considerar que este era el enemigoprincipal a la seguridad de su pas. Aunque dijo que sera una batallaa escala mundial, la atencin se centr en Colombia. Esta guerra,inmensamente mediatizada, escondi una verdadera guerra suciay terrorista: la adelantada contra el pueblo de Nicaragua desde latoma del poder por la guerrilla Sandinista, en julio de 1979. Desdeel Consejo Nacional de Seguridad, en la Casa Blanca, no solo se crela fuerza mercenaria conocida como la Contra, sino que ante lasrestricciones que impuso el Congreso estadounidense, se dispuso elfinanciarla con cocana y marihuana importadas desde Colombia.Se deba de acabar con la Revolucin Sandinista pues otraCuba no era posible en el continente, y para ello se podan utili-zartodos los medios necesarios. As se construy la alianza entrevarios e importantes traficantes colombianos, principalmente de 154. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinalos llamados carteles de Medelln y Cali, la CIA y otras agencias deseguridad estadounidenses.164Coincidencialmente, por las mismas fechas, empezando losaos ochenta, el gobierno colombiano se aliaba con el narcotrficoen su guerra contrainsurgente, para dar naciendo al MAS.Quizs se pueda afirmar que sin la guerra antisandinistay contrainsurgente, ese grupo de colombianos, que hasta esosmomentos dependan de los traficantes estadounidenses paramover y distribuir los cargamentos, no hubiera llegado a crear elpoder conocido.21Aquellos que se convertiran rpidamente en los ms notablescapos del narcotrfico, empezando por Pablo Escobar Gaviria, leentregaban cocana a la CIA. Esta viajaba en aviones camufladosde la Agencia hasta Centroamrica, para luego ser enviada hastaaeropuertos militares en Estados Unidos. De ah sala para la ventaen las calles, y con las ganancias se financiaba a la Contra. Segnse asienta en un informe de 410 pginas del Inspector General dela CIA en esa poca, Frederick Hitz, recientemente desclasificado,entre 1984 y 1986, la CIA arregl el ingreso de unos 100 avionescargados con cocana.Fue la realidad de la guerra a las drogas, durante casi toda ladcada de los ochenta. Mientras los gobernantes en Washington,Bogot y de otros pases, contaban otras historias para consumo delgran pblico la casi totalidad de la prensa mundial cumpla el papelde repetir y hasta aumentar.En 1988 se produce el escndalo, al descubrirse que el gobiernoReagan estaba financiando ilegalmente a la Contra. En ese primermomento se supo que el dinero provena de la venta de armas aIrn, lo que estaba prohibido, pues ese pas era el demonio,segn consideracin del propio presidente Reagan. Unas semanasdespus se conoci que la financiacin de la fuerza mercenaria y21 Entrevistas del autor a miembros del llamado cartel de Medelln, 1991.Ver tambin, por ejemplo: Peter Dale Scott, Jonathan Marshall y JaneHunter: The Iran-Contra Connection. Secret Teams and Covert Operationsin Reagan Era. Ed. South End Press, Los ngeles, 1987. 155. Captulo VIIterrorista tambin llegaba desde el trfico de cocana. Y esto pusoen posicin delicada al gobierno, pues si los pasos llegaban hastala Casa Blanca, era en la puerta del vicepresidente George Bushdonde se detenan. Este futuro presidente de la nacin era elmximo responsable en el Consejo Nacional de Seguridad de darleseguimiento a la guerra antisandinista. Rpidamente la atencin secentr en el Irangate, que era menos delictivo.Todo ello est demostrado en la investigacin realizada por el165senador John Kerry.22Hasta ese momento se mantuvo la colaboracin de los mafio-soscolombianos con la CIA. Pero los traficantes colombianostuvieron durante varios aos facilidades para ingresar sus propioscargamentos de droga a Estados Unidos; la posibilidad de adqui-rirmoderno armamento, sofisticados medios de comunicacin ycontactos directos con la gran banca estadounidense.2323 Ese grupode capos nunca fue perseguido realmente, a pesar de toda la para-fernaliameditica, los discursos belicistas gubernamentales ylas demostraciones de fuerza. Quienes cargaban las guerras y losmuertos eran los pueblos nicaragense y colombiano.Claro, cuando ya no fueron tiles, cuando estallaron elIrangate y el Contragate, los narcos empezaron a apestar, enespecial Pablo Escobar Gaviria, quien desde antes se haba reve-ladocontra la oligarqua colombiana, al exigir el poder poltico quele poda permitir su poder econmico, y esto era imposible: juntospero no revueltos. Adems, por la violencia que empez a dirigircontra funcionarios del Estado y polticos que estaban de acuerdocon el tratado de extradicin.22 Investigacin dirigida por el senador estadounidense John Kerry, ex-puestael 13 de abril de 1989. Curiosamente, este nunca mencionara elcontenido de esta durante la campaa presidencial de 2005, cuando en-frentabaa George W. Bush, hijo de aquel vicepresidente.23 Ver, Peter Dale Scott y Jonathan Marshall: Cocaine Politics. Drugs, armies,and the CIA in Central America. Ed. University of California Press, LosAngeles, 1991; Amy Lang: The Contra-Cocaine Connection, revista Con-vergence,Christic Institute, 1991. 156. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaLos narcos no son problema de los militares166A pesar del rechazo de la gran mayora de colombianos, sugobierno acept un tratado de extradicin impuesto por EstadosUnidos. De aquellos que tenan influencia poltica o meditica, tansolo a dos o tres se les ocurri preguntar cundo se pedira en extra-dicina los responsables fundamentales de la cadena, casi todosestadounidenses, pero tambin europeos: los banqueros que lavanlos miles de millones, y se quedan con el 95% de las ganancias; extra-dicinpara los exportadores de productos qumicos indispensablespara el procesamiento de la hoja de coca.Uno de los escasos altos representantes del Estado que se tomen serio la persecucin a los narcotraficantes para extraditarlos,fue el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla: el 30 de abril de1984 fue asesinado. Esto motiv el restablecimiento del estado desitio, el cual no se volvi a levantar hasta julio de 1991. El presidenteBetancur Cuartas aprovech para dictar medidas represivas que,curiosamente, en la prctica, no afectaron a los capos. A estos se lesvea en banquetes, recepciones, actividades caritativas, que la granprensa reseaba con regularidad.Un coronel retirado, ex jefe del Estado Mayor de la IV Brigadaen Medelln, reconoci que entre los aos 1984 y 1985:Aunque todo el mundo saba del comercio ilegal de narcticos ydel dinero que Pablo Escobar y los dems integrantes del Cartel deMedelln repartan a manos llenas, no exista una voluntad polticapara combatirlo y el Ejrcito dedicaba el cien por ciento de su acti-vidada luchar contra los grupos guerrilleros [...]24Con el MAS se pudo comprobar que la relacin entre variasinstancias estatales y los narcotraficantes no era novedad. Ejemplosson muchos, as las investigaciones de las agencias estatales defiscalizacin rara vez llegaron a buen trmino.24 Augusto Bahamn Dussn: Mi guerra en Medelln. Intermedio Editores,Bogot, 1991. 157. Captulo VIICon autorizacin del Ministerio de Defensa, y bajo la panta-llade agencias de seguridad, los que an no eran conocidos comojefes del cartel de Cali, los hermanos Rodrguez Orejuela, contabancon su propio ejrcito. Entre otras, en Bogot tenan La Nacionalde Seguridad, gerenciada por el ex general del ejrcito, RalMartnez Espinosa. Pablo Escobar tambin tena autorizacin deese Ministerio para su empresa Seguridad Nutibara, con sede enMedelln, y con permiso para 150 armas.En noviembre de 1983, el entonces comandante de brigada,general Luis Eduardo Roca Maichel, orden desplazar una compa-aentera de las fuerzas especiales de contraguerrilla, seis oficialesy 43 suboficiales, para cuidar el desmantelamiento de una refinerade cocana y acompaar su traslado hasta la frontera con Brasil. Losaviones en que se realiz el transporte partieron de la base militarde Apiay, una de las ms estratgicas del pas. Toda la operacin,bautizada Misin Rompedor 83, tom dos meses. Obligatoriamente,por ser las fuerzas de lite, varios generales de la Repblica, elcomandante del ejrcito y el ministro de Defensa debieron tenerconocimiento de ello. Pero solo se suspendi del servicio por un aoa tres oficiales.25 Mientras que el general Roca Maichel, ex alumnode la Escuela de las Amricas, ascendera hasta ser ministro deDefensa encargado en 1991.En marzo de 1984, tratando de ocultar el traslado del laborato-riode cocana, se arm un escndalo nacional e internacional. Alsur del pas se descubri la que hasta el momento era la refinerade cocana ms grande, conocida como Tranquilandia. Los gene-ralesargumentaron inmediatamente que perteneca a la guerrilla.Tal afirmacin recibi un apoyo determinante cuando el embaja-dorestadounidense en Bogot, Lewis Tambs, no solo la repiti sinoque habl de narcoguerrilla. Era la primera vez que se usaba taltrmino. Unos meses despus se supo que la historia no era as,siendo la revista Semana quien reconoci, en breves lneas, que sus16725 El Espectador, Bogot, 1ro de agosto de 1985. 158. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinareporteros no haban encontrado nada en ese lugar conectado conla guerrilla.26168A estos mnimos ejemplos se debe de aadir la captura deRoberto Camacho Leiva, hermano del ministro de Defensa, LuisCarlos, cuando viajaba solo en un avin de la empresa Satena,adscrita al Ministerio, transportando cocana. Sin dejar de mencio-narel caso del otro ministro de Defensa, Miguel Vega Uribe, quienestaba casado con una hija de Samuel Escrudera Delgado, conde-nadoen Estados Unidos por narcotrfico: hasta el cuado y lasuegra del general estaban pedidos en extradicin por el mismodelito. Coincidencialmente, ambos ministros fueron pilares en laedificacin de la guerra sucia contrainsurgente.Crece el espiral de la violenciaEl 28 de marzo de 1984 el gobierno del presidente BetancurCuartas y las FARC firmaron un compromiso de tregua y dilogo.Casi de inmediato el EPL anunciaba idntica intencin, despus loharan el M-19 y Autodefensa Obrera. A pesar de que cada orga-nizacininsurgente negoci por su lado, en varios puntos coinci-dansus exigencias: necesidad de un debate poltico que proyectarauna apertura democrtica para la oposicin; investigacin sobre elparamilitarismo y castigo a sus responsables; cese de la represin alas luchas populares y, que se respetaran los derechos humanos.Pero una cosa eran las intenciones y otra la realidad: apenasfirmados los acuerdos con los insurgentes, el presidente entregla conduccin del proceso a los ministros de Defensa y Gobierno(Interior).El 11 de octubre de 1984, 32 organizaciones polticas y sociales,as como varios grupos insurgentes lanzaron un llamado a la opininpblica para que se condenaran las persistentes violaciones al cese26 Semana, Bogot, 20 de marzo de 1984. En las investigaciones del senadorKerry sobre el trfico de droga para financiar a la Contra, el embajadorTambs, que haba sido trasladado a Centroamrica, result seriamenteimplicado. 159. Captulo VIIal fuego por parte de las Fuerzas Armadas, as como la proliferaciny violencia de los grupos paramilitares en el territorio nacional. Ya pesar de que da a da los medios de comunicacin pretendanhacer creer que el Estado, la nacin y la oligarqua estaban compro-metidoscon la paz, en ese llamado se denunciaban las negativas delCongreso, de las Fuerzas Armadas, de los gremios econmicos, delbipartidismo y del gobierno, a participar en un Dilogo Nacional,que buscara salidas al conflicto militar por medio de la negociacinpoltica.Lo tangible era que mientras el gobierno segua con los discur-sosde paz, y dilogo con la guerrilla, la guerra sucia imperaba.El 20 de noviembre de 1984 fue asesinado el dirigente del EPLOscar William Calvo. Este era el negociador ante el gobierno de losacuerdos de paz, firmados el 23 de agosto. El crimen fue perpetradoa escasos cien metros de una estacin de polica, en el centro deBogot. Al da siguiente, el EPL declar rota la tregua y reinici lalucha armada. El gobierno se apresur a decir que los responsableseran fuerzas oscuras enemigas de la paz.Pero de acuerdo a las declaraciones rendidas ante laProcuradura de la Nacin por el suboficial de Inteligencia MilitarAlfonso Garzn Garzn, en enero de 1991, el rostro de los respon-sablesera ntido. El principal de ellos fue el mayor Ivn RamrezQuintero, ex Jefe de Operaciones de la Binci, y comandante de la XXBrigada, nuevo nombre del batalln Charry Solano pero con funcio-nesde coordinadora de los servicios de inteligencia y contrainteli-gencia.Segn la denuncia pblica realizada por cuatro miembrosde Inteligencia Militar, este oficial haba sido uno de los creadoresde la Triple A, y quien coordin algunos de sus atentados dinami-teros.27 En 1983 particip de un curso de Inteligencia EstratgicaCombinada, en Washington, ascendera hasta llegar en 1992 adirector nacional de Inteligencia.Diez das antes dos desconocidos, que resultaron ser agentesde la polica secreta, asesinaron al primer sacerdote indgena de16927 El Da, Mxico, 29 de noviembre de 1980. 160. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaColombia, lvaro Ulcu Chocu. Ese 10 de noviembre de 1984 secumplieron las amenazas que terratenientes y militares le habanrealizado por defender los derechos de sus hermanos de raza.Apenas llevaba 11 aos de sacerdocio. Dos das antes denunciante tres generales del ejrcito los constantes atropellos contra losindgenas: los militares lo escucharon en silencio. La impunidad fuetotal, al punto que el expediente fue desaparecido de los archivosde la Procuradura.170La espiral de la violencia estatal segua su imparable ascenso.De 96 asesinatos polticos en 1978, se pas a 269 en 1981; 525 en1982; 594 en 1983. Segn el Comit Permanente para los DerechosHumanos, de 1985 a 1986 la cifra de ejecuciones sumarias se doblde 630 a 1387, todos perpetrados por las fuerzas de seguridad y susgrupos paramilitares.En septiembre de 1977 unidades de la polica y del ejrcito detu-vierony desaparecieron a la bacteriloga Omaira Montoya Henao.Cuando se crea que sera un caso aislado, a mediados de los aosochenta empez la generalizacin de esta aberrante prctica. Si en1985 las desapariciones fueron 82, al ao siguiente ascendieron a191, lo que vena a mantener la constante de casi un centenar anualdesde 1981. En 1986 el Grupo de Trabajo sobre DesaparicionesForzadas de Naciones Unidas transmiti al gobierno colombiano351 casos, la mayora ocurridos entre 1979 y 1986.Segn el informe de Amnista Internacional, que recogi lasdenuncias hasta diciembre de 1987, la situacin era ms grave:La Procuradura inform que quedaban por resolver ms de 600casos de personas desaparecidas desde 1977 [...] Grupos de dere-choshumanos estimaron que casi 1200 personas haban desapare-cidodesde 1977; ms de 200 desde que el presidente Barco asumiel poder en 1986 []2828 Colombie. Droits de lhomme, question durgence, Amnista Internacional.Edicin francfona, Pars, 1988. 161. Captulo VIIComo era de esperar, el gobierno colombiano rechaz la respon-sabilidaden las desapariciones. Dice la Asociacin de Familiares deDetenidos Desaparecidos (Asfaddes) que en vez de iniciar investi-gaciones,pas a distorsionar las responsabilidades, asignando laautora y las motivaciones de las desapariciones a causas de narco-trfico171y a grupos subversivos.29El cinismo gubernamental fue tal que puso en cuestionamientoa los familiares, solicitando a la Comisin de la ONU que antesde dar curso a las denuncias, investigara la calidad de los denun-ciantes,si eran fidedignos, si les constaban los hechos [...]. As sereport en el Documento ONU, E/CN.4/1986/18. En el mismo, y sindar elementos probatorios, sostuvo que la mayora de las personascuya desaparicin se haba comunicado al gobierno haban muertoen los combates realizados en las montaas []29 Colombia. Veinte aos de historia y lucha, Ob. cit. 162. Captulo viii:muerte y tierra arrasada173Es la ley de la selvaLa guerra sucia inaugurada en el gobierno de Betancur Cuartas,se desarroll a plenitud durante el mandato del tecncrata VirgilioBarco Vargas (1986-1990). Lo que lleg fue un aterrador bao desangre.Aunque podra parecer ilgico, la represin legal a que fuesometida la oposicin se facilit por los decretos que el presidenteBetancur Cuartas haba dictado con la presunta intencin de perse-guira los narcotraficantes y a sus sicarios, medidas que molestabanlas relaciones pblicas de algunos narcos, pero que no afectaban supoder ni los negocios.La gran prensa nacional e internacional, y los discursos oficia-lesseguan hablando de guerra al narcotrfico, pero la realidadmostraba que los principales narcotraficantes eran intocables. Esque estos eran una especie de gallina de los huevos de oro, simple-menteporque no se poda reprimir a quienes estaban aportandodecididamente a la consolidacin de las redes paramilitares, escua-dronesde la muerte y sicarios de las Fuerzas Armadas. 163. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina174El dinero de los narcos permiti proveer a los paramilitares dearmamento moderno; de sofisticados sistemas de comunicacin; definanciacin de mercenarios internacionales como entrenadores;y de dinero suficiente para asalariar extensas redes de sicarios, ascomo para sobornar e intimidar a quien fuera necesario.1Deca el procurador Carlos Mauro Hoyos en una declaracin ala prensa el 25 de noviembre de 1987:Todos los das recibo una nueva lista de asesinatos, de amenazas,de agresiones y de desapariciones [...] Y yo me pregunto: Qu esesto? Esto no es una democracia, esto no es un pas. Esto es la leyde la selva.Dos meses exactos despus fue asesinado en Medelln, y loscapos del narcotrfico pedidos por la justicia estadounidense, auto-denominadoslos extraditables, se reivindicaron el crimen.Ante el alevosa acto, el presidente Barco Vargas orden perse-guira los responsables, tarea encomendada al comandante de la IVBrigada, brigadier Jaime Ruiz Barrera.Las investigaciones adelantadas por la Fiscala de Medelln, queni merecieron unas escasas lneas en los grandes medios de prensa,implicaron a Ruiz Barrera. Segn esa Fiscala, el militar retuvo,ocult y alter documentos que deban servir de prueba en la inves-tigacinjudicial adelantada, adems de saber desde un comienzoen donde se haba ocultado y asesinado al procurador.2Ruiz Barrera haba sido comandante del batalln de Inteligenciay Contrainteligencia Charry Solano, en 1979, y jefe del B-2 en laBrigada de Institutos Militares dos aos despus, por lo tanto, otrode los responsables de la Triple A. En ese 1981 particip en Madriddel Curso de mandos militares; en 1985 fue adjunto militar en laembajada colombiana en Washington; pocos meses despus delasesinato del procurador regres a Washington como asesor prin-1 Boletn Justicia y Paz, N. 2. Bogot, abril-junio de 1994.2 El Terrorismo de Estado en Colombia, Ob. cit. 164. Captulo VIIcipal de la delegacin colombiana ante la Junta Interamericana deDefensa de la OEA, y jefe de estudios del Colegio Interamericanode Defensa. A su regreso, 1989, recibi una de las mayores conde-coracionesque entrega el Estado colombiano, la Orden de Boyac,175con grado de Gran oficial, por Decreto 1614/89.Pero as como fueron ignoradas las investigaciones de la Fiscalasobre la implicacin de Ruiz Barrera y otros oficiales de esa Brigadacon el llamado cartel de Medelln, muy poca importancia se le dioa la increble revelacin que hizo en su libro el coronel AugustoBahamn Dussn. Esta ancdota, pues as es narrada, habla por ssola:Recuerdo que una vez el oficial que detuvo a Chirusa, el jefe de laorganizacin de sicarios de Pablo Escobar, en marzo de 1987, mecont que este reclamaba airadamente por su detencin y le pre-guntabaque si acaso no saba que l era quien pagaba el manteni-mientode los vehculos de la Seccin de Inteligencia de la CuartaBrigada [...] El delincuente sali tan enojado con el Ejrcito que novolvi a dar ni un peso para el mantenimiento de los carros [...]3Guerra al narcotrficoEl presidente Barco Vargas pas a un segundo plano las nego-ciacionescon las guerrillas, reduciendo todo a exigir su desarme ydesmovilizacin. Ante ello, ms el incremento militar y paramili-tarcontra sus frentes, las FARC rompen la tregua en junio de 1987.Era lo que buscaban las Fuerzas Armadas y sus grupos paramilita-respara arreciar la escalada de tierra arrasada y guerra sucia, encampos y ciudades.Las desapariciones se incrementaron. Posteriormente, algunasde ellas lograron ser esclarecidas con la confesin del suboficialGarzn Garzn, como fue la de Nidia Erika Bautista, militante delM-19. Ella fue detenida por desconocidos el 30 de agosto de 19873 Augusto Bahamn Dussn: Mi guerra en Medelln, Ob. cit. 165. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaen Bogot. Pero en julio de 1995, despus de que la ONU declararaal Estado colombiano responsable, la Procuradura conden a laNacin a pagar 4500 gramos de oro a sus familiares tras comprobarque sus captores eran miembros activos de las Fuerzas Armadas.4176La decisin provoc la orden de destitucin del comandantede la Tercera Brigada de Cali, lvaro Velandia Hurtado, que en eseentonces era comandante de Inteligencia del Charry Solano. GarznGarzn precis: Naturalmente todo lo que hacamos lo saba l [...]l tuvo conocimiento de eso y aprob la determinacin, de asesi-nara Bautista, despus de haber sido torturada durante varios das.La confesin permiti encontrar su cuerpo, el 27 de julio de 1990, enun pequeo cementerio a dos horas de Bogot, donde fue enterradacomo NN: estaba con las manos atadas, los ojos vendados y sinropa interior.El suboficial arrepentido, quien era parte de la red de opera-cionesespeciales del Charry Solano, reconoci haber participadoen por lo menos cinco casos importantes de seguimiento y desapa-ricinde guerrilleros. Junto al cadver de Nidia Erika se encontrel de Luis Enrique Prieto, militante de las FARC, quien haba sidodesaparecido el 10 de octubre de 1987 cuando sala de la crcelen Bogot, donde estuvo detenido preventivamente. El coronelVelandia Hurtado haba dado la orden de apresarlo y ejecutarlo.5En el mismo lugar estaba sepultada, tambin como NN,Amparo Tordecilla Trujillo, desaparecida el 25 de abril de 1989,luego de que varios hombres la introdujeran violentamente en untaxi. En las investigaciones se supo que el vehculo estaba adscritoal Charry Solano. Se procedi as contra ella, a pesar de que erala encargada, por el EPL, de adelantar contactos con el gobiernopara una posible reanudacin de negociaciones. Amparo estabaembarazada.A pesar de comprobarse todo lo declarado por Garzn Garzn, elprocurador delegado que orden la destitucin del oficial Velandia4 Cambio16, Bogot, 10 de julio de 1995.5 Cambio16, Bogot, 18 de septiembre de 1995. 166. Captulo VIIHurtado no solo no fue respaldado por el ente fiscalizador en sudeterminacin, sino que adems enfrenta investigacin internaporque supuestamente su decisin fue parcializada en contra delalto mando.6 No todo termin ah para el funcionario: las amena-zasa su vida y el asedio constante de desconocidos lo obligaron a177exiliarse en Espaa.Y, el general Velandia Hurtado? El poder de la impunidad yel desprecio por las vctimas y sus familiares, permiti que luegode haber sido destituido fuera condecorado con la Orden al mritomilitar, en el grado de gran oficial. Lo peor estaba por llegar: amediados del ao 2002 el Consejo de Estado orden su reintegro alas filas del ejrcito, mientras que la familia de Erika Bautista habatenido que dejar el pas debido a amenazas de muerte.Nace la UP, que muera la UPDe ese primer intento de las FARC por buscar soluciones alconflicto militar por la va poltica, haba nacido en mayo de 1985el partido poltico Unin Patritica (UP) y como sugerencia de laorganizacin guerrillera. El objetivo propuesto era que a la UP seintegraran los guerrilleros desmovilizados para realizar la luchapoltica legal, en unidad con personas y movimientos que estu-vieranpor cambios sociales y polticos favorables a las mayorasdesposedas.En marzo del siguiente ao la UP se presentara a las elecciones,obteniendo importantes resultados nunca antes logrados por unaformacin poltica de oposicin. De 70 mil votos que normalmenteobtenan los partidos de izquierda, la UP salt a 320 mil, con lo cualle gan alcaldas e importantes curules legislativas al bipartidismo.Pero en vez de ver estos resultados como una muestra deampliacin del sistema poltico y un avance de la democracia, loque se vino fue la reaccin tpica de la intransigente lite. La UP seconvirti en el blanco preferido de las Fuerzas Armadas, sus grupos6 El Espectador, Bogot, 15 de agosto de 1995. 167. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaparamilitares y escuadrones de la muerte, dndose la liquidacindel compromiso gubernamental, firmado en los acuerdos de treguacon las guerrillas, de ofrecer a la oposicin el respeto y las posibi-lidades178de expresin poltica, dispuestas en la Constitucin de laRepblica.Leonardo Posada y Pedro Nel Jimnez fueron los dos primeroslegisladores asesinados de la UP, el 30 de agosto y el 1ro de septiem-brede 1986, respectivamente. El primer alcalde fue lvaro GarcsParra, el 16 de abril de 1987, y las investigaciones comprobaron losiguiente:Durante los hechos muere un paramilitar, en cuyo bolsillo es ha-lladoun salvoconducto especial otorgado por un miembro de In-teligenciaMilitar. Tambin fue herido otro paramilitar quien fuellevado por militares a una clnica privada en la ciudad de Buca-ramanga;los gastos hospitalarios seran cubiertos por el Ejrcito.Segn constataron las autoridades judiciales que investigaron loshechos, el crimen fue planeado y dirigido desde el B-2 de la V Bri-gada,y cont con el previo conocimiento y anuencia de la cpulamilitar local [...]7.Por este asesinato se dict orden de captura contra el mayor, exalcalde, y paramilitar, Oscar de Jess Echanda Snchez. Nunca fuea prisin al convertirse en informante del DAS.El mdico, catedrtico y senador de la UP, Pedro Luis ValenciaGiraldo, fue asesinado el 14 de agosto de 1987. El da antes habasido de los organizadores de una marcha en Medelln para protes-tarcontra la ola de asesinatos a profesores y estudiantes universita-rios.Sicarios, al mando del lder paramilitar y miembro del cartel deMedelln, Carlos Castao Gil, derribaron con un vehculo la puertadel garaje de su casa, varios hombres ingresaron y lo ametrallarondelante de la familia. Sucedi en plena ciudad de Medelln, a muypocas calles del sper vigilado cuartel de la IV Brigada.7 El Terrorismo de Estado en Colombia, Ob. cit. 168. Captulo VIIPocos das despus asesinaron a otros tres lderes de la marcha,y que no militaban en la UP. Todos el 25 de agosto. Primero asesi-narona Luis Felipe Vlez, presidente del Sindicato de Profesoresdel Departamento de Antioquia. Una horas despus, saliendo dellugar donde se velaba el cadver de Vlez, sera baleado el mdicoy presidente del Comit de Defensa de los Derechos Humanos deMedelln, Hctor Abad Gmez. Junto a l fue abatido el vicepresi-dentedel Comit, Leonardo Betancur.Los asesinatos, que levantaron una gran repudia nacionale internacional, ya no fueron reivindicados por el MAS: Ahora elgrupo paramilitar cambiaba de vestimenta y pasaba a llamarseMuerte a Revolucionarios del Nordeste (MRN).El asesinato de estos cuatro militantes de los derechos humanosmarc un giro dentro del espiral de la violencia poltica en Colombia,pues hasta ese momento la mayora de vctimas de los asesinatospolticos cometidos por las fuerzas de seguridad y sus escuadronesde la muerte clandestinos eran personas asimiladas a la oposicinde izquierda sindicalistas, lderes populares, campesinos en lasregiones guerrilleras, ex presos polticos, amigos y padres de miem-brosde los grupos de oposicin armada [...] Ahora las desapari-cionesy los asesinatos se multiplicaban, y ellos estaban dirigidostambin a las personas conocidas por sus contribuciones culturaleso universitarias, o su accin a favor de la ciudadana. Realmente,era un ataque en regla contra sectores enteros de la sociedad co-lombiana:solo era necesario no apoyar abiertamente al gobiernopara ser catalogado como subversivo [...]La organizacin de defensa de los Derechos Humanos fue dura-mentegolpeada. En 1987, 15 de sus miembros recibieron amenazasde muerte, cuatro fueron asesinados y uno desaparecido. Otroscinco debieron de dejar el pas. Luis Fernando Vlez, telogo y an-troplogo,quien haba reemplazado al doctor Abad Gmez, igual179fue asesinado el 17 de diciembre 1987 [...]8.8 Colombie. Droits de lhomme, question durgence. Amnista Internacio-nal.Edicin francfona. Pars, 1988. 169. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina180Bueno es recordar que en la XVII Conferencia de los EjrcitosAmericanos, celebrada entre el 2 y el 18 de noviembre de 1987en Buenos Aires, los organismos de solidaridad y de dere-choshumanos fueron sealados como apoyos del MovimientoComunista Internacional, (MCI). Entre los mencionados estuvie-ronla Federacin Latinoamericana de Familiares de DetenidosDesaparecidos, lo que pona a la seccin colombiana en la mira delos criminales. Al frente de la delegacin colombiana se encontrabaIvn Ramrez Quintero, comandante de la XX Brigada.El desangre de la UP aumentaba. El 11 de octubre de 1987 lelleg la muerte a Jaime Pardo Leal, ex magistrado y profesor univer-sitario,presidente de esa formacin poltica y su candidato a lapresidencia de la Repblica. El 18 de marzo de 1987, pruebas enmano, haba sealado con nombres propios a oficiales y suboficia-lesde las Fuerzas Armadas que, con la complicidad de narcotrafi-cantesestaban comprometidos en los asesinatos y desaparicionesde militantes.Pasado un mes del asesinato, el ministro de Justicia afirm enun comunicado oficial que a partir de algunos elementos reunidosse poda deducir que no existan motivos polticos en su asesinato,y que sin ninguna duda posible estaba ligado al trfico de drogas[...]9.El tratar de menospreciar a las vctimas, difamar de su vidapersonal y atacar su dignidad para justificar vulgarmente el crimen,se volvi algo rutinario. Y los grandes medios lo multiplicaban.Las investigaciones fueron demostrando que a Pardo Leal lohaban matado sicarios del narcotraficante Gonzalo RodrguezGacha, pero con la logstica de los servicios inteligencia del bata-llnde la Escuela de Caballera, comandado por el teniente coro-nelAlfonso Plazas Vega. Supuestamente el narcotraficante estabasiendo buscado por la justicia para ser extraditado a EstadosUnidos.9 dem. 170. Captulo VIIEl 3 de marzo de 1989 fue asesinado el joven dirigente delPartido Comunista y de la UP, Jos Antequera. El crimen sucedi alinterior del sper vigilado aeropuerto de Bogot. Un ao despus, el22 de marzo, fue asesinado en el mismo lugar el nuevo presidente dela UP, candidato a la presidencia de la Repblica y abogado asesordel Sindicato de Trabajadores del Banano en Urab (Sintrabanano)Bernardo Jaramillo Ossa.Tres das le faltaban a Manuel Cepeda Vargas para que se pose-sionaracomo senador, cuando fue asesinado en Bogot el 9 deagosto de 1994. Este, que fue el ltimo legislador elegido de la UP,haba denunciado en varias oportunidades las amenazas que sobrel y otros dirigentes de su partido existan.Como otro ejemplo ms del increble grado de impunidad delEstado colombiano, el lder paramilitar y narcotraficante, CarlosCastao Gil reconoci en declaraciones a un periodista, plasma-dasen un libro: El nueve de agosto de 1994 viaj a Bogot y dirigel comando que ejecut al senador Manuel Cepeda Vargas [...]10 Apesar de ello la Corte Suprema de Justicia rechaz esa confesin,pues sencillamente el contenido del impreso no existe en trmi-nosjurdicos. Una irreal realidad.El paramilitar, mano derecha e izquierda del Estado colombianoen su guerra sucia contrainsurgente, dira en la misma entrevistasobre la primera sentencia que tuvo el mismo caso: Qu ironay qu deplorable justicia! La Sala Penal del Tribunal Superior deBogot me absolvi de toda responsabilidad en ese crimen sin asig-naryo un abogado en mi defensa [...]Condenados por el asesinato solo quedaron los dos suboficialesdel ejrcito que participaron en su ejecucin junto a dos parami-litaresde Castao Gil. Y trgico absurdo de la vida: cuatro aos deedad tena la hija de uno de los militares quien, accidentalmente, semat con el arma utilizada contra Cepeda Vargas.La ltima presidenta de la UP, Ada Abella, salv su vida a pesardel tiro de bazuca y rfagas de metralleta que dispararon sobre18110 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin..., Ob. cit. 171. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinael auto blindado. Sucedi en una importante avenida de Bogot,el 7 de mayo de 1996. La seora Abella debi abandonar el pas.Posteriormente se conoci, por delacin de la organizacin de sica-rios182que ejecutaron la accin, que la orden la haba impartido elgeneral Harold Bedoya Pizarro.1111Las masacresEn noviembre de 1987, mientras los paramilitares conti-nuabanen una campaa de masacres, la Comandancia Generalde las Fuerzas Militares aprob el Reglamento de Combate deContraguerrillas, identificado por el cdigo EJC-3-10 Restringido.En l se divide sencillamente a la subversin en poblacin civilinsurgente y grupo armado. La poblacin civil insurgente son losmovimientos sindicales, estudiantiles, campesinos, polticos, etc..Las huelgas, los paros, los movimientos de protesta son catalogadoscomo acciones polticas de la poblacin civil insurgente.Y hace esta definicin:La Guerra de contrainsurgencia, llamada tambin contra-revolu-cionariao antisubversiva, es aquella que lleva a cabo el gobiernoapoyado por una gran porcin de la poblacin civil de un pas, em-pleandoacciones de tipo poltico, econmico, psicolgico, sociolgi-co,militar y paramilitar contra las fuerzas insurgentes para preve-niro eliminar el proceso revolucionario y garantizar que no vuelvaa presentarse.Afirmaba el Reglamento que entre los principales apoyosde combate en contraguerrilla, adems de los servicios de inte-ligenciay los Grupos de Guerra Sicolgica, estn las Juntas deAutodefensa.11 Carta del grupo La Terraza, conocida el 29 de noviembre de 2000, dirigidaal presidente Andrs Pastrana Arango, al Fiscal General, al ProcuradorGeneral, a organismos de derechos humanos, entre otros. 172. Captulo VIILas mal llamadas Juntas de Autodefensa no solo estaban cadavez ms activas en las regiones de origen de sus miembros, sinoque, con la coordinacin y apoyo activo del ejrcito, tambin fueronenviados por todo el pas para asesinar a supuestos colaboradoresde la guerrilla.12 Por la cantidad de grupos paramilitares creados encasi todo el territorio nacional, a los aos 1987 y 1988 se les conoce-racomo aos del paramilitarismo.Es desde mediados de 1987 que las masacres, definidas como elasesinato de cuatro o ms personas, y en este caso por motivos pol-ticos,reaparecen como prctica sistemtica, particularmente enzonas campesinas ubicadas en zonas de conflicto social, guerrillero,o con influencia de partidos de izquierda. El Centro de Investigaciny Educacin Popular (Cinep) una reconocida institucin catlicade derechos humanos, registr durante 1988 las peores cifras de ladcada: 108 masacres.Resultados militares contundentes sobre organizaciones insur-gentessolo se lograban en los informes a la prensa. El poder defuego de las Fuerzas Armadas y el sadismo de sus grupos parami-litaresestaban abalanzados sobre la poblacin civil, cuyos muertos183se presentaban como cados en combate.Amnista Internacional dice sobre la estrategia de lasmasacres:El origen de las terribles masacres en los campos colombianos esel principio de la responsabilidad colectiva, el mismo aplicado enGuatemala, Per y en El Salvador, segn el cual todo civil que viveen una regin donde opera la guerrilla es un objetivo legtimo.13Entre 1987 y 1988 varios de los municipios donde la UP habaobtenido altas votaciones fueron inundados con panfletos amena-12 Diego Prez Guzmn: La situacin de los derechos humanos en Colom-biadurante 1991. En Colombia: Anlisis del futuro. Ed. CINEP, Bogot,1992.13 Colombie: la vrai visage de la terreur, Ob. cit. 173. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinazantes. Este fue el caso del municipio de Segovia, cerca de Medelln.En uno de ellos se lea:184[...] reconquistaremos lo perdido as sea a sangre y fuego. Para ellocontamos con el apoyo militar de la polica, del ejrcito colombia-no,del MAS y de ilustrsimos hijos de la regin que hoy ocupanaltsimas posiciones en el Gobierno [...] No aceptaremos alcaldescomunistas en la regin, tampoco Consejos municipales integradospor idiotas campesinos [...]. Firmaba Muerte a Revolucionarios delNordeste.El 11 de noviembre de 1988, paramilitares que poco antes sehaban cambiado de vestimenta en las instalaciones del batallnBombon, entraron al pueblo y empezaron a disparar indiscrimina-damente.Con exacto conocimiento, fueron buscando en sus casas avarias personas y las mataron. Segn la confesin del lder para-militarAlonso de Jess Baquero Agudelo, rendida ante la Fiscala,el listado de nombres lo haban confeccionado entre l, el enton-cesjefe de Inteligencia de la XIV Brigada, coronel Hernando NavasRubio, y el comandante del batalln Bombon Alejandro LondooTamayo: [...] hicimos cruce de listas por informaciones que tanto labrigada como el batalln tenan de auxiliadores de la guerrilla y laque tenamos nosotros[...]Terminaba el da, y ello dur una hora. La polica no reaccion, apesar de que los paramilitares se organizaron desde la plaza centraldonde se encontraba el cuartel: 43 personas fueron asesinadas y 56heridas.Al partir, salieron por la misma carretera, pasando enfrente delmismo batalln. Ese da se haba suspendido el patrullaje rutinarioque los militares hacan a finales de la tarde dentro de la poblacin.Sigue narrando el paramilitar Baquero Agudelo:Despus nos reunimos con el coronel Navas Rubio en la brigada[...] y ese mismo da con el general Carlos Gil Colorado [...] De ahNavas Rubio se reuni conmigo, Fidel Castao y Henry Prez [...] 174. Captulo VIIFidel Castao le regal una plata al coronel Navas, se la dio en che-que185[...].Para esas fechas Fidel Castao Gil, alias Rambo, no era solouno de los lderes paramilitares ms reconocido del pas cuyosprimeros pasos los haba dado con el batalln Bombona sino unmiembro importante del ala militar del llamado cartel de Medelln,y hombre de confianza del capo Pablo Escobar Gaviria.14La investigacin determin que los narcotraficantes Fidely Carlos Castao Gil haban sido los jefes del grupo paramili-tar.Tambin 17 mandos militares quedaron comprometidos enla masacre, entre ellos los futuros generales Farouk Yanine Daz,Hernando Navas Rubio, Carlos Gil Colorado y Rito Alejo del Ro, porhaber dado las rdenes, facilitado la informacin, los pertrechos yarmas para los paramilitares.15 A pesar de las pruebas, el nico querecibi un castigo, fue el oficial Londoo Tamayo: lo suspendierondurante... 30 das. Mientras se cerraban los ojos ante el resultadode una investigacin interna que lo vinculaba con narcotraficantes,segn el Oficio 002-BR4-01-746.El general Navas Rubio fue destituido en 1992, pero a raz de lafuga del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria de la crcel, puesera el director general de prisiones.Tierra arrasada para las bananerasEn la dcada de los sesenta la United Fruit Company se instalen la regin de Urab bajo el nombre de Compaa Frutera deSevilla, la que unos aos despus se llamara Chiquita. Extensaregin abandonada por el Estado, ubicada al extremo noreste deColombia, entre Panam y los ocanos Pacfico y Atlntico, y confor-madapor 7 municipios, Urab ha sido siempre estratgica para todotipo de contrabandista.14 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin..., Ob. cit.15 Tras los Pasos Perdidos de la Guerra Sucia, Ob. cit. 175. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina186Mientras llegaban otras trasnacionales estadounidenses comoDel Monte y Doley, las mejores tierras se fueron concentrando enmanos de los socios nacionales de la United Fruit, al tiempo que sedesarrollaba un enorme proceso de colonizacin. A comienzos delos aos ochenta Urab ya ocupaba el segundo puesto de exporta-cinde banano en el mundo, a partir de la explotacin de unos 30mil trabajadores cuyas jornadas podan ser de hasta 70 horas sema-nales,sin seguridad social ni contratos fijos, la mayora hacinadoscon sus familias en campamentos.Todo iba bien para los patrones hasta que los trabajadoresempezaron a organizarse. Apoyados por organizaciones y parti-dosde izquierda, y, segn los promotores de la guerra sucia, por lasguerrillas de las FARC y el EPL, constituyeron dos sindicatos extre-madamentefuertes. Esto se reflej rpidamente en el resto de lacomunidad, lo que permiti a la izquierda el ganar las alcaldas delos principales municipios de la regin.La contundencia organizativa sindical se demostr al momentode la negociacin de pliegos laborales, pues ante la intransigenciapatronal se paralizaron totalmente la produccin y exportacinde banano, as como otras actividades econmicas. Esta capacidadcombativa de los trabajadores y de la poblacin, aterroriz a losempresarios y al Estado.La ruptura de las negociaciones entre las organizacionesguerrilleras y el gobierno agudiz la situacin, en especial desde1987. Con el anuncio de llevar la paz a Urab se la declar Zonaespecial de orden pblico y operaciones militares, bajo el mandode un militar con poderes plenos, se instalaron cinco batallonesde contraguerrilla; se cancelaron las personeras jurdicas de lossindicatos; se multiplicaron los grupos paramilitares y se instauruna poltica represiva de tierra arrasada.Por iniciativa de polticos de derecha, la Asociacin Nacional deIndustriales (ANDI) y la Unin de Bananeros (Uniban) el primerode septiembre de 1987 se realiz en Medelln el Primer Foro por laPaz en Colombia. El comandante de las Fuerzas Militares y futuroministro de la Defensa, general Jaime Guerrero Paz, el ex ministro 176. Captulo VIIde Defensa, general Landazbal Reyes, y otros mandos militaresactivos o retirados estuvieron como invitados de honor. GuerreroPaz, en su discurso titulado Colombia: objetivo estratgico y losconflictos de baja intensidad, deca:[...] la situacin de violencia que vive Colombia tiene su fuente ge-neradoraen un conflicto geoestratgico, representado en la ubica-cingeogrfica del pas dentro del continente americano y su rela-cinen el marco de la confrontacin este-oeste [...] a ello se debe187que Colombia est dentro de un conflicto de baja intensidad.16En sus palabras, el brigadier Manuel Sanmiguel Buenaventuraseal sin reparos que en Urab existan sindicatos vinculadoso relacionados con las guerrillas: Aqu en Urab existen movi-mientossindicales con brazo armado. Este oficial ya haba sidoacusado como uno de los responsables de las torturas a una mdicay a su pequea hija, en enero de 1979, aunque el militar ni fue inves-tigadopor la justicia.Desde cuando termin el Foro por la Paz y hasta diciembre,fueron 40 los dirigentes sindicales asesinados por desconocidos.Los criminales llegaron a las haciendas bananeras Hondurasy La Negra, ubicadas en Urab. Sacaron a los campesinos de susdormitorios, los identificaron, interrogaron y mataron a veinte deellos mientras estaban tendidos en el piso. Era la madrugada del 4de marzo de 1988.Horas despus, cuando los jueces vinieron acompaados demilitares para hacer el levantamiento de los cadveres, las muje-ressobrevivientes reconocieron, aterradas, a varios de los asesinosentre los uniformados. Ellas aseguraron que cuando los asesinosestaban revisando a los fusilados, uno de ellos dijo: Mi cabo, toda-vahay uno vivo. Remtelo, le contestaron varios.1716 Reproducido por la Imprenta de las Fuerzas Militares. Bogot, enero de1989.17 Semana, Bogot, 3 de mayo de 1988. 177. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina188El DAS lleg para investigar. Aunque en el informe final nodescart la participacin de militares entre el grupo de genoci-das,no dej en claro quienes fueron los verdaderos responsables,quedando una nebulosa donde lo nico real eran los campesinosmuertos.La revista Semana sac conclusiones del informe. En ellaspretende justificar las masacres, poniendo tcitamente a los asesi-nadoscomo reales guerrilleros: este tipo de operaciones limpiezaest siendo financiadas por empresarios de la regin, desesperadospor el sitio a que han sido sometidos por la guerrilla. Adems repi-tila clsica versin de que si haba militares involucrados seranuna especie de ovejas descarriadas, aportando a la impunidad alnegar la existencia de una estrategia estatal: nadie puede decir, a laluz de los resultados de la investigacin del DAS, que est demos-tradoque, como dice Amnista Internacional, hay una poltica deterror de escala nacional desatada por las Fuerzas Armadas contrala oposicin [...]18Otras investigaciones oficiales, ms algunas independien-tes,establecieron lo que no hizo el informe del DAS: las masacreshaban sido muy bien preparadas, con responsables fcilmenteidentificables, dentro de un plan muy bien definido. Por ejemplo, laProcuradura General de la Nacin concluy que desde el MagdalenaMedio se trasladaron paramilitares al mando del ex militar LuisAntonio Meneses Bez, alias Ariel Otero. Los operativos de identifi-cacinde las futuras vctimas fueron realizados por unidades de inte-ligenciade la V y X Brigadas, con el apoyo de empresarios bananerosy ex guerrilleros reclutados por el ejrcito, ello ordenado por el oficialSanmiguel Buenaventura. El encargado del desplazamiento de losparamilitares y de dirigir los operativos, fue el mayor Luis FelipeBecerra Bohrquez. Este oficial hasta haba pagado con su tarjeta decrdito la cuenta de hotel en Medelln de algunos de los paramilita-restrasladados desde Puerto Boyac, en camino a Urab.1918 dem.19 El Terrorismo de Estado en Colombia, Ob. cit. Tras los Pasos Perdidos...,Ob. cit. 178. Captulo VIIEl 31 de agosto de 1988 la jueza Martha Luca Gonzlezorden el arresto, entre otros, del mayor Becerra Bohrquez ydel jefe paramilitar y narcotraficante Fidel Castao Gil. Sus soli-citudesde llamar a declaracin a varios oficiales de alto rangofueron frustradas. Empez a recibir amenazas de muerte, hastaverse obligada a salir del pas. En represalia, el 4 mayo de 1989su padre fue asesinado en Bogot. La jueza que la sustituy fueasesinada junto a sus escoltas el 28 de julio, luego de confirmarla orden de detencin contra Becerra Bohrquez. En septiembrede 1989, un tribunal de Bogot confirm la orden de detencincontra el oficial, pero ello nunca se hizo efectivo y, por el contra-rio,fue ascendido y enviado a un curso al extranjero. Revocada laorden de captura, el militar fue nombrado secretario de prensadel ejrcito, adems de recibir la medalla al Servicio distinguido.Pocos aos despus Becerra Bohrquez volvi a ser noticia porsus nuevos crmenes.Un mes exacto despus de la masacre en las haciendas, el 4 deabril de 1988, fue baleado en Medelln Asdrbal Jimnez Vaca mien-trasviajaba en un taxi. Era uno de los ms importantes abogadosde los sindicatos bananeros de Urab, al punto de haber acompa-adoa los sindicalistas en ms de 300 negociaciones con las direc-tivaspatronales. A pesar de haber sido integrante de las comisionesque propuso el gobierno colombiano para buscar soluciones a losconflictos laborales y de violencia en la regin, era permanente-mentehostigado por los militares y la polica, sin faltar las constan-tesamenazas de muerte. El atentado lo dej con una grave invalidez.La investigacin judicial fue archivada sin que se hicieran las inves-tigacionespara encontrar los responsables. El 15 de abril 2002 laComisin de Derechos Humanos de la ONU, resolvi en el dictamenCPR/C/74/D/859/1999 que el Estado colombiano no haba negadolas alegaciones realizadas por Jimnez Vaca, en lo concerniente aque las amenazas y hostigamientos que tuvieron como resultadoel atentado contra su vida, fueron llevadas a cabo por agentes delEstado ni tampoco ha realizado investigacin alguna para estable-cer189quienes fueron los responsables [] 179. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina190Segn estableci una misin especial de Organizaciones NoGubernamentales:En el eje bananero el objetivo est focalizado en las organizacio-nessociales y polticas que han venido reivindicando del Estadosoluciones a las necesidades bsicas insatisfechas de la poblacin,espacios de participacin poltica y respeto por los derechos fun-damentales.El desvertebramiento de estas formas de organizaciny de luchas cvicas y polticas se hace a travs del asesinato directode sus dirigentes y de las acciones masivas para aterrorizar a lapoblacin.20Sostena dicho estudio que la estrategia de tierra arrasadainstaurada en la regin de Urab no era solo para acabar con lossindicatos. Tambin buscaba abrirle espacio a los intereses y acti-vidadesdel narcotrfico en la regin, y a la perspectiva agroindus-trialdel latifundio [...]A esto se debe de aadir lo esencial, lo que est atrs de la estra-tegiade terror hacia la poblacin y sus organizaciones. Un docu-mentopublicado por el Departamento de Estado estadounidenseen 1996, y retomado por la prensa colombiana, describe a Urabcomo una de las zonas ms ricas y estratgicas de Colombia y delmundo.2121 Dice que la regin, de 1 230 000 hectreas de tierras ycerca de 700 mil habitantes, no solo produce el 60% de los cultivosde banano del pas, sino que contiene gigantescas reservas made-reras,pesqueras, oro, plata, platino, cobre, titanio, cobalto radiac-tivo,gigantescos recursos petroleros, y una biodiversidad casi sinigual en el mundo. Por esta regin se est planeando un nuevo canalinterocenico a partir de unir dos caudalosos ros, algo ya aprobadopor el Congreso colombiano en 1984. Adems, segua diciendo el20 Anlisis de la situacin de Derechos Humanos y desplazamiento en Ura-b.Misin de ONG a Urab, integrada, entre otros, por la Comisin An-dinade Juristas, Brigadas Internacionales de Paz, Justicia y Paz, y Cinep,Bogot, abril de 1995.21 El Tiempo, Bogot, 1ro de septiembre de 1996. 180. Captulo VIIinforme, que por su ubicacin Urab era una de las principalesreas estratgicas del continente.En manos de cualquiera no se puede dejar tal potencial geoes-tratgicoy econmico. Por lo tanto, las Fuerzas Armadas colombia-nasy sus grupos paramilitares han debido de rescatarlo y ponerlo a191buen recaudo. 181. Captulo ix:en cumplimiento del servicio militar193Masacre o acto de servicio?El 8 de octubre de 1987 fueron masacrados 19 comerciantes quese dirigan a Medelln. El jefe paramilitar Alfredo de Jess BaqueroAgudelo, Vladimir, en su indagatoria rendida ante la Fiscala afines de 1995, narr lo que le hicieron a estas personas sospechosasde colaborar con la guerrilla:Hicimos una carnicera, la hijueputa. Los llevamos de la escuela 01,que era una escuela de entrenamiento de patrulleros de la organi-zacinparamilitar donde yo estuve tres meses de instructor, hastael Palo de Mango (sic) Y ah los matamos, los picamos y los echamosal ro [Magdalena]. All hablar de picar la gente es despedazar lapersona por las coyunturas, le quitan las manos, la cabeza, los pies,les sacan los intestinos y echan el cuerpo aparte. Esto con el objetode que no aparezca flotando [...]Este crimen, tan similar en su sevicia a otros cientos ya cometidoshasta esos momentos por los paramilitares de las Fuerzas Armadas,no hubiera tenido gran repercusin de no ser por lo que sigui. 182. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina194El 18 de enero de 1989, dos jueces y 13 miembros del CuerpoTcnico de la Polica Judicial que iban a investigar esa masacre, ascomo la complicidad de mandos militares de la regin con el narco-traficanteRodrguez Gacha en una serie de crmenes, fueron mata-dosen el sitio La Rochela, departamento de Santander.As lo relat Baquero Agudelo a la Fiscala: [...] el mayor OscarEchanda llam a Henry Prez dicindole que l llamaba porqueTiberio Villareal, que en ese tiempo era senador, le haba dicho queesa comisin haba que desaparecerla [...] El paramilitar ordena uno de sus hombres, luego de haber capturado a la comisin yamarrado a los funcionarios,que los matara uno por uno. Yo les dije no nieguen proveedor yque despus de eso les metieran una granada a los carros, cosa queRobinsn no hizo. Le entregu a Robinsn un tarro de aerosol paraque pintara los carros con grafitos alusivos a las FARC [...]Cuando la noticia se reg por el mundo la censura a las FARCfue drstica, pero tres miembros de la comisin investigadora sesalvaron, a pesar de las graves heridas, y reconocieron al lder de loscriminales.Vladimir sigue confesando.Me llam el general Gil Colorado y me dijo que por qu habamoshecho la masacre de los jueces, entonces yo le coment las razonesdel porqu los habamos matado y l me dijo: pues si el doctor Ti-berioestaba pidiendo eso yo voy a tratar de apaciguar los nimosahora. El general Farouk Yanine Daz le coment a Henry Prezque de todas las cosas que habamos hecho la nica buena era lade los jueces. Despus de la muerte de los funcionarios, RodrguezGacha en agradecimiento le dio $1 500 000 a Henry Prez y PabloEscobar tambin $1 500 000.Henry de Jess Prez era un importante lder paramilitar ynarcotraficante del Magdalena Medio. 183. Captulo IXLas investigaciones sealaron al general Carlos Gil Coloradocomo responsable de dar cobertura y proteccin a los paramilita-resy miembros del ejrcito que cometieron ambas masacres. Eloficial haba asumido la comandancia de la brigada responsable dela zona poco despus de haber llegado de Estados Unidos, dondefue adjunto militar de la embajada; en 1992 llegara a director delCentro de Inteligencia de las Fuerzas Militares, y condecorado en1991 con la Medalla de servicios distinguidos en orden pblico.1 En1993 tom el mando de la Cuarta Divisin del ejrcito. Gil Coloradonunca recibi una sancin. En 1994 fue muerto en una emboscadade las FARC.El fallo estableci un precedente histrico por ser la primeravez que un tribunal internacional responsabilizaba a las autorida-desde un pas a causa de los delitos de sus grupos paramilitares. Enjulio 2004 la Comisin Interamericana de Derechos Humanos de laOEA conden al Estado colombiano a pagar 6 500 000 dlares a losfamiliares de los 19 comerciantes masacrados. La misma decisinoblig al Estado a realizar una ceremonia especial de desagra-vioa favor de las vctimas y familiares. El caso fue llevado anteesa instancia debido a la impunidad de la que gozaron los autoresintelectuales, los cuales haban sido absueltos por la Justicia PenalMilitar en 1997. Entre los liberados de culpa estaba el hoy general(r) Farouk Yanine Daz [...] al no encontrar mritos en las denunciassobre su presunto apoyo a los paras de la regin.2A pesar de las pruebas y las rdenes de captura emitidas, laFiscala General haba tenido que pasar el caso a los tribunalesmilitares, pues el Consejo Superior de la Judicatura, quien resuelveel conflicto de competencias, haba decidido:Los delitos de homicidio agravado, secuestro extorsivo y conforma-cinde grupos armados al margen de la ley los cuales fueron pre-suntamentecometidos por el general retirado del ejrcito Farouk1951 El Terrorismo de Estado en Colombia, Ob. cit.2 El Tiempo, Bogot, 27 de septiembre de 2005. 184. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina196Yanine Daz, son para el Consejo Superior de la Judicatura delitosrelacionados con el ejercicio de la funcin de un militar.3Increblemente, con esta decisin el mismo Consejo Superiorse contradeca ante un fallo que haba emitido unos meses antes,donde estableca la competencia de la justicia ordinaria para juzgarcasos de paramilitarismo donde estuvieran involucrados militaresactivos. As haba dicho esa resolucin: De ninguna manera puedepredicarse o aceptarse como una actividad propia relacionada conel servicio de quienes se desempean como miembros de la FuerzaPblica, la participacin en masacres []Claro, la independencia del Consejo Superior se puso enevidencia cuando las fuerzas armadas nombraron brigadieresgenerales a dos de sus magistrados por sus servicios rendidos a lasfuerzas militares.En el tribunal castrense se comprob que el fuero militar seguasiendo intocable, para que la impunidad continuara vergonzosa-mentebrillando. Ese blanqueado de culpas a Yanine Daz y otrostres mandos militares permita que en el futuro se declarara actode servicio, o con ocasin del servicio hasta una violacin carnalcometida por un mando militar en campaa.4El presidente del Tribunal Superior Militar, haba sido el gene-ralHarold Bedoya Pizarro, quien expresara del incriminado YanineDaz: Ojal hubiera en Colombia ms generales como l.55 Elgeneral, que en esos momentos era comandante de las FuerzasArmadas, en sus halagos a Yanine Daz fue ms all que el presi-denteBetancur Cuartas cuando su discurso en Puerto Boyac: locompar con Simn Bolvar!En 2001, ya retirado, Bedoya Pizarro se present como candidatopresidencial, luego de algunas vanas tentativas de enjuiciamiento3 Cambio16, Bogot, 2 de diciembre de 1996.4 Colombia, la impunidad al orden del da Ponencia. Luis Guillermo P-rez.Colectivo de Abogados Jos Alvear Restrepo, abril de 1997.5 Cambio16, Bogot, 2 de diciembre de 1996. 185. Captulo IXpor su responsabilidad en crmenes de Estado. Mientras queYanine Daz vena de ser inspector general de las Fuerzas Militaresen 1989; jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares,entre 1991 y 1992, de donde pas a ser el delegado ante la JuntaInteramericana de Defensa en Washington. Al momento de lasconfesiones de Vladimir, el oficial estaba de profesor en el ColegioInteramericano de Defensa.El senador Tiberio Villareal fue el civil ms involucrado en lasmasacres de los comerciantes y de la comisin judicial, pero tansolo lleg a la crcel por enriquecimiento ilcito, que en buenlenguaje colombiano normalmente significa haber obtenido dinerodel narcotrfico.Mientras que Vladimir, con sus casi 800 crmenes confesados ysu participacin en salvajes masacres, fue condenado a pagar 30aos de crcel en 1989. Pero el 28 de diciembre de 2005, tres mesesdespus del acto de desagravio al que fue forzado el gobiernocolombiano por la OEA, un juez lo dej en libertad condicional.Apenas alcanz a pagar la mitad de la condena.La sentencia definitiva de la Corte Interamericana de DerechosHumanos de la OEA, conden al Estado colombiano por avalar lacreacin y el fortalecimiento de los grupos paramilitares autoresde la masacre de los comerciantes. Al mismo tiempo, la Corte consi-derque la intervencin de la justicia penal militar conllev a queno fueran investigados y sancionados por tribunales competenteslos miembros de la fuerza pblica que participaron en los hechos.6197Los mercenarios israelesEn junio de 1989 un noticiero televisivo colombiano mostr elvideo de promocin de la empresa de seguridad israel Spearhead.Este ya haba sido transmitido por la cadena estadounidense CBS,pero no precisamente para publicidad. En l se mostraba a un grupo6 El Tiempo, Bogot, 22 de julio de 2004. 186. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinade jvenes recibiendo entrenamiento. Y el escndalo estall, puesse aclaraba que los estudiantes eran paramilitares colombianos.198El jefe del DAS, Miguel Maza Mrquez y el ministro de Defensa,Oscar Botero Restrepo, que empezaron por negar cualquier cono-cimiento,debieron de aceptar ante al cmulo de evidencias. Y unade las primeras que apareci fue el documento del propio DASTestimonio sobre narcotrfico y justicia privada, del 10 de mayode 1988, realizado a partir de las confesiones del lder paramili-tarDiego Vifara Salinas. Ah se constataba que el gobierno y susfuerzas de seguridad tenan responsabilidad en la contratacin demercenarios israeles e ingleses para entrenar a paramilitares en elMagdalena Medio.Investigaciones y declaraciones de los inculpados fuerondejando en claro que en 1987 la comercializadora de banano deUrab (Uniban) contact a Yitzhak Shoshan, ex oficial del ejrcitoisrael, para que asesorara en la solucin a los conflictos laborales,sociales y de insurgencia en esa regin. En septiembre, un mayordel ejrcito concert una cita con Shoshan en las instalaciones de laXIII Brigada en Bogot, junto a empresarios y ganaderos.7Shoshan era conocido del mando militar al haber sido el repre-sentantede la empresa Israel Trading Corporation (Isrex) la cualvenda desde 1980 material blico al Ministerio de Defensa colom-biano.Como resultado de la reunin, el israel se pone en contactocon ex mandos militares y del Mossad, que es el Centro de inteli-genciay de operaciones especiales de Israel, en particular con elcoronel Yair Klein.La empresa de Klein, Spearhead, brindaba asesora en mate-riade seguridad, entrenamiento de personal y de unidades delucha antiterrorista. A Klein lo recibi en el aeropuerto de Bogotun mayor de las fuerzas especiales del ejrcito, sin ser registradoen inmigracin. Segn posteriores declaraciones de Klein, a sullegada al pas tuvo una reunin donde participaron un senador,7 Entrevista a Ytzhak Maerot. El Tiempo, Bogot, 29 de agosto de 1989. 187. Captulo IXun alto oficial del ejrcito, un viceministro y miembros del BancoGanadero.8El ex teniente coronel Luis Arcenio Bohrquez Montoya, excomandante del batalln Brbula de Puerto Boyac, quien fue reti-radodel servicio activo durante unos meses en 1989 al responsa-bilizarlode la acogida a los mercenarios israeles en el MagdalenaMedio, dijo en una de sus defensas pblicas que Klein haba llegadohasta esa regin para cumplir una misin legal.9Buscando presionar al Estado para que se le rehabilitara totaly pblicamente, Bohrquez Montoya volvi a amenazar con hacerconocer otros documentos que probaran los nexos entre los merce-nariosisraeles, autoridades civiles y altos mandos militares. Estasamenazas las acompa de una fotografa donde l apareca con elembajador estadounidense, Anthony Gillespie, visitando esa reginen agosto de 1988. Dio a entender que el diplomtico estaba al tantode todo, y que visitaba asiduamente a la capital antisubversiva deColombia. Dos semanas despus, el 24 de junio de 1991, BohrquezMontoya fue asesinado en Bogot por desconocidos.Formacin en tcticas terroristas y antiterroristas, que incluaatentados contra aeronaves, fue el negocio con los mercenariosisraeles. El primer curso fue dictado por cuatro israeles a 80 para-militares.199Por tres cursos recibieron 800 000 dlares.El paramilitar Baquero Agudelo, Vladimir, declar en suconfesin que el principal inspirador de la contratacin fue el gene-ralFarouk Yanine Daz; que los narcotraficantes Gonzalo RodrguezGacha, Pablo Escobar Gaviria y Vctor Carranza fueron las princi-palesfuentes de financiacin: [...] las sumas pedidas no podanser cubiertas por recursos provenientes de fondos reservados dela XX Brigada o del E-2.10 O sea, ni por la Brigada de Inteligencia8 Entrevista a Yair Klein. El Espectador, Bogot, 1ro de octubre de 1989.9 El Espectador, Bogot, 13 de octubre de 1989.10 Tras los Pasos Perdidos de la Guerra Sucia, Ob. cit. Ver tambin: Andrewy Leslie Cockburn. Dangerous liaison. The Incide Story of the U.S.- Israelicovert relationship. Ed. Harper Collins, New York, 1991. 188. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinay Contrainteligencia ni por el Departamento de Inteligencia delejrcito.200Se podra asumir como una extraa y preocupante casualidad,el que por las mismas fechas en que los mercenarios se encon-trabanen el pas pudimos presenciar en Montera [Crdoba] alembajador de Israel en Colombia, andando con un enlace de FidelCastao.11El gobierno de Israel neg la extradicin de estos ex militares ymiembros del Mossad a la justicia colombiana.El paramilitarismo en el corazn del EstadoEl paramilitarismo est incrustado en el corazn y cerebro delEstado colombiano. Reglamentaciones de las Fuerzas Armadas,decretos y leyes se han encargado de darle vida, configurarlo yamoldarlo en funcin de una estrategia que tiene ya sus aos. Pocoa poco, a partir de las circunstancias legales y contrainsurgentes, elEstado ha sabido adaptarle el rostro ms conveniente.Por tanto, el paramilitarismo tiene su historia, y no solo enColombia.Fue el ejrcito britnico, durante las guerras en Kenia yMalasia, que organiz a civiles nativos los homes guards paracombatir a las fuerzas anticolonialistas. Estrategia que, mejorada,fue aplicada muy poco despus por el ejrcito estadounidense enVietnam, cumpliendo la tarea de sembrar el terror en las comuni-dadescampesinas. La experiencia pas a teorizarse en la Escuelade las Amricas, donde tuvo destacado espacio en el Curso deOperaciones de Contraguerrilla, el cual enfatizaba sobre la nece-sidadde crear fuerzas paramilitares que apoyaran a los ejrcitosque luchaban contra sectores revolucionarios internos que reci-benapoyo subversivo cubano [...]1211 Otty Patio Hormaza y lvaro Jimnez Milln: Las verdaderas intencionesde los paramilitares. Corporacin Observatorio para la Paz. Ed. Interme-dio,Bogot, 2002.12 Curso de Sostenimiento Democrtico de la Escuela de las Amricas. 189. Captulo IXEl primer pas latinoamericano donde el paramilitarismo y losescuadrones de la muerte tuvieron un desarrollo masivo y estruc-turadodesde el Estado fue Guatemala, para lo cual se cont conel impulso de Washington y sus transnacionales, ms el asesora-mientode los boinas verdes. Los muertos se contabilizaron pormiles, especialmente entre la poblacin nativa indgena. El terrorimpuesto por las rondas campesinas fue vaciando regionescampesinas, las que se iban repoblando con personas afines alproyecto, conformndose las aldeas estratgicas, ya experimen-tadasen Vietnam.En el mbito urbano, el continente vio cmo en las ciudadesargentinas se instituan los fatdicos escuadrones de la muerte enlos aos setenta, teniendo como base la escuela francesa de guerrasucia, ms lo aprendido de los especialistas nazis que se refugiabanen ese territorio.Desde los aos treinta del siglo pasado, se hizo notorio el que loscaciques del Partido Conservador y la jerarqua catlica organiza-ranbandas para agredir y asesinar a los liberales. Estos respondie-ronde manera idntica, aunque sin el apoyo de la curia. Durante lallamada poca de la violencia esas bandas se ensaaron contra losgaitanistas y comunistas. Para acabar con los dirigentes guerrille-rosdesmovilizados se dio vuelo a los pjaros, dando nacimientoal sicario. La curia, conservadores y liberales hicieron partcipe a lapolica y, en menor grado, al ejrcito de esas bandas y sicarios.No se puede afirmar que este proceder hizo parte de una estra-tegiaestatal, pero dej experiencias incalculables que muy prontofueron sistematizadas, siendo definitivo el acatamiento de lasrecomendaciones que hiciera el ejrcito estadounidense, luegode la visita y el informe del equipo dirigido por el general WilliamYarborough, en febrero de 1962.13Inclinacin de las Fuerzas Militares: Educando a Oficiales Latinoameri-canos.201Military Review, agosto de 1993.13 Cuartel General, Escuela de Guerra Especial del Ejrcito de Estados Uni-dos.Tema: Visita a Colombia, por el Equipo de Guerra Especial, FortBragg, Carolina del Norte, 26 de febrero de 1962, Biblioteca Kennedy,Archivos de Seguridad Nacional. 190. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina202El latente conflicto campesino encontrado, as como los antece-dentesinmediatos de las guerrillas en los llanos y otras regiones delpas, tambin fueron esenciales para que Yarborough elaborara suSuplemento Secreto. De ah salen las recomendaciones entre-gadasal gobierno colombiano quien, sin miramientos, las pone enmarcha. Deca, por ejemplo:Debe de crearse ya mismo un equipo en dicho pas, para seleccio-narpersonal civil y militar con miras a un entrenamiento clandes-tinoen operaciones de represin, por si se necesitaran despus.Esto debe de hacerse con miras a desarrollar una estructura cvicomilitar que se explote en la eventualidad de que el sistema deseguridad interna de Colombia se deteriore ms. Esta estructu-rase usar para presionar los cambios que sabemos, que se vana necesitar para poner en accin funciones de contra-agentes ycontra-propaganda y, en la medida en que sea necesario, impul-sarsabotajes y/o actividades terroristas paramilitares contra losconocidos partidarios del comunismo. Los Estados Unidos debenapoyar esto [...]Adicionalmente, en septiembre de ese ao 1962, el Comandodel ejrcito edita la traduccin del Manual FM-31-15, del ejrcitoestadounidense titulado: Operaciones contra Fuerzas irregulares.En un aparte dice:Para disminuir el requerimiento de unidades militares, se ha vis-toque es de gran ayuda el empleo de polica civil, de unidadessemi-militares [...] Cuando la poltica y la situacin lo permiten,los individuos de la localidad de ambos sexos que han tenido ex-perienciao entrenamiento como soldados, policas o guerrilleros,deben de ser organizados dentro de la polica auxiliar y dentrode las unidades de voluntarios de cada ciudad. Aquellos que noposeen tal experiencia pueden emplearse individualmente comotrabajadores, informantes, agentes de propaganda, guardias, guas,rastreadores [...] 191. Captulo IXLas organizaciones insurgentes nacieron a partir de 1965.Por ello la tesis que argumenta el nacimiento del paramilitarismodebido a reacciones de franjas de la poblacin, en especial gana-derosy terratenientes, debido a la agresin de las guerrillas, no es203vlida.Y se legaliza al paramilitarismo, aunque apropindose del trminoautodefensa, el mismo nacido con las guerrillas liberales y comu-nistasen los aos cincuenta.En el camino por consolidar el posicionamiento de la Doctrinade la Seguridad Nacional en las estructuras estatales, el 24 dediciembre de 1965, el presidente Guillermo Len Valencia Muozexpidi el Decreto 3398, que permita la conformacin de gruposparamilitares. En 1968 sera convertido en Ley. En su Artculo 25deca: Todos los colombianos, hombres y mujeres, no compren-didosen el llamamiento al servicio militar obligatorio, podrn serutilizados por el Gobierno en actividades y trabajos con los cualescontribuyan al restablecimiento de la normalidad [...]. El Artculo33 precisaba: El Ministerio de Defensa Nacional, por conducto desus comandos autorizados, podr amparar, cuando lo estime conve-niente,como de propiedad particular, armas que estn considera-dascomo de uso privativo de las Fuerzas Armadas [...]El 9 de abril de 1969, el Comando General de las Fuerzas Militares,expidi el Reglamento de Combate de Contraguerrillas EJC. 3-10Reservado. Este inclua cinco manuales militares de campo y trestextos militares especiales estadounidenses, varios de los cuales seconcentran en la organizacin de fuerzas civiles.En su seccin sobre Operaciones de organizacin de la pobla-cincivil, indicaba que el objetivo era encuadrar a personal civilseleccionado de la zona de combate, que se entrena y equipa paradesarrollar acciones contra grupos de guerrilleros que amenacenel rea o para operar en coordinacin con tropas de acciones decombate. Para tal objetivo, la ciudadana sera organizada en dosniveles: la Defensa Civil y las Juntas de Autodefensa.Y es aqu cuando el Estado se apropia del trmino autode-fensa,utilizado por las guerrillas campesinas. 192. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaSe sataniza a la bestia paramilitar204La masacre a la comisin judicial en 1989 fue la gota quederram el vaso. El presidente Virgilio Barco Vargas no tuvo alter-nativaque hacer declaraciones en contra de los paramilitares, hastatratarlos de organizaciones terroristas. Siguiendo con ese inespe-radoataque de lucidez y honestidad, reconoci tambin: En reali-dad,la mayora de sus vctimas no son guerrilleros. Son hombres,mujeres, e incluso nios, que no han tomado las armas contra lasinstituciones. Son colombianos pacficos [...]14Entre las medidas tomadas, y bien mediatizadas, estuvo el retirode dos militares. Uno de ellos fue el teniente coronel BohrquezMontoya aunque, como ya se dijo, poco despus fue discretamentereintegrado y asignado a la direccin de los Servicios de Seguridaddel ejrcito. Los medios de prensa fueron llevados a presenciar eldesmantelamiento de algunos centros de entrenamiento paramili-tarcuando, en la realidad, estos ya no funcionaban.De todas las medidas, la Corte Suprema de Justicia produjo lams sobresaliente el 25 de mayo de 1989, cuando revoc el Decreto3398 de 1965, el cual permita a las Fuerzas Armadas conformargrupos paramilitares, as como distribuirles armamento restrin-gido.En junio se decretaron medidas contra los civiles y militaresque promovieran, organizaran, financiaran, dirigieran, o pertene-cierana los grupos armados, mal llamados paramilitares, consti-tuidosen escuadrones de la muerte, bandas de sicarios, grupos deautodefensa o grupos de justicia privada [...]En ese momento, al fin, el presidente Barco Vargas se atrevia tratarlos de paramilitares, pero dejando en claro que lo hacapara no enredarse en cuestiones semnticas. No era cuestin desimple semntica. Si se pronunciaba el trmino paramilitar, sereconoca oficialmente que estos grupos eran dependientes de lasFuerzas Armadas.14 El Tiempo, Bogot, 20 de abril de 1989. 193. Captulo IXEl presidente, ministros y funcionarios estatales empezaronun ritualismo de condena al paramilitarismo en sus discursos ycomunicados, especialmente en aquellos dirigidos a instanciasinternacionales. En los discursos pblicos el presidente BarcoVargas convirti en rutina el exigir a los poderes judicial y disci-plinario,de realizar investigaciones exhaustivas sobre los parami-litaresy sus instigadores. En los aos por venir, las organizacionesde derechos humanos fueron quedando exhaustas de tanto pedirque por fin se realizaran las investigaciones exhaustivas, a pesarde que todos los presidentes cumplan con el discurso rutinario deexigirlas.Todas las instancias estatales fueron dejando de defender,pblicamente, a las autodefensas. Esa tarea se dej en polticos ymilitares retirados. Cuando un oficial era relacionado pblica-mentecon alguna estructura paramilitar, se consideraba como la205conducta aislada de un insubordinado.Decretos, discursos, amenazas... Paralelamente se nombraba enel alto mando militar a los ms aguerridos promotores del parami-litarismo,concediendo ascensos y honores a todos sus instigadores.Si alguna vez se mencion la necesidad de depurar a los organis-mosde seguridad del Estado, pas como un simple lapsus.El debate y la condena al paramilitarismo y sus promotorestendan a calmarse, cuando el 18 de agosto de 1989 fue asesinadoel dirigente del Partido Liberal y candidato a la presidencia, LuisCarlos Galn Sarmiento, durante un mitin en la periferia de Bogot.La operatividad de los asesinos era novedosa en Colombia, e hizopensar en las tcnicas enseadas por los mercenarios israeles.Inmediatamente, sin ninguna prueba determinante, el DASseal como responsable al narcotraficante Pablo Escobar Gaviria,quien para esos momentos ya era un detestado de la oligarquacolombiana por sus ansias de poder poltico, antes que por narco-traficanteo por sus crmenes. Esa lite bastante haba aprovechadode su dinero y de su apoyo al paramilitarismo.1515 Segn lo declararon miembros del cartel de Medelln al autor, en 1991,aparentemente exista otra esencial circunstancia para haberle dictado 194. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina206Con el asesinato de Galn Sarmiento empez una increblecacera de brujas, donde miles de inocentes la pasaron mal o caye-ronasesinados. En tres meses 11 mil personas fueron detenidasen el Magdalena Medio, Urab, y Medelln, ciudad que adems fuecopada militarmente. La casi totalidad de ellas debieron de ser libe-radasal no encontrrseles ninguna vinculacin con el crimen o elnarcotrfico.Como si estuviera esperando la situacin, Estados Unidosaprob una ayuda de 65 millones de dlares de urgencia, consis-tenteen helicpteros artillados y otro armamento no apto para esetipo de guerra. El mismo director de la polica nacional, generalGmez Padilla, seal que el armamento enviado no se adaptaba ala represin al narcotrfico.16Inexplicablemente, para la proteccin de los 1 600 juecesamenazados de muerte solo se asignaron 2 500 000 dlares, a pesarde ser quienes estaban poniendo mayoritariamente los muertos.Ellos no solo estaban en la mira de los capos extraditables, sino enla de los paramilitares de las Fuerzas Armadas que queran frenarlas investigaciones.Con ms grandilocuencia, y en cascada, se siguieron anun-ciandomedidas. Una de ellas nunca existi pero se llam Cuerpolite de Lucha contra el Sicariato: no se mencion la palabra para-militar.Se dispuso la creacin de una Comisin Antisicarial: nadade antiparamilitar. Y esta, que debera asesorar y coordinar lalucha, se reuni una sola vez, solo para justificar su existencia, yno tuvo trascendencia alguna.17Los decretos represivos se siguieron sumando. La ComisinAndina de Juristas opinara de ellos: su relacin con la guerra alsentencia a muerte al capo. Parece ser que antes de estallar el Contra-gate,Escobar Gaviria se haba negado a entregarle ms cocana a la CIApara la guerra antisandinista. Esto lo haba decidido en uno de sus arran-quesde antiimperialista y nacionalista.16 La Prensa, Bogot, 13 de septiembre de 1989.17 El Paramilitarismo: una criminal poltica de Estado que devora el pas.Javier Giraldo Moreno. Comisin Intercongresacional de Justicia y Paz.Bogot, abril-junio, 1995. 195. Captulo IXnarcotrfico no parece clara, como los que aumentan las penas enlos delitos polticos [...]18Segua diciendo el informe de la Comisin que en esos momen-tos,cuando el Estado y sus aparatos represivos estaban siendo alta-mentecuestionados por su responsabilidad con el paramilitarismo207y la guerra sucia, el Estado,aparece como el gran pacificador dentro de una situacin de vio-lenciageneralizada, lo cual justifica cualquier reforzamiento auto-ritariodel mismo [...] En nombre de la guerra a la mafia y apro-vechandoel consenso frente a la lucha contra el narcotrfico, sejustifica la expedicin de medidas autoritarias que finalmenteafectan a sectores mucho ms amplios de la poblacin [...] El nue-voambiente de guerra ha permitido as que las Fuerzas Armadasrecuperen y amplen sus facultades polticas e investigativas, altiempo que su imagen ante la opinin pblica surge de tal formaque inhibe la capacidad de crtica frente a los potenciales desma-nesde las tropas. No solo aparecen ahora ante la ciudadana comola institucin con la cual hay que solidarizarse para hacer frente alnarcotrfico sino que, adems [...] la militarizacin de la vida pol-ticaaumenta considerablemente [...] De esta manera las FuerzasArmadas han comenzado a utilizar las facultades concedidas porlos nuevos decretos para allanar y capturar a miembros de organi-zacionespopulares, sindicndolos de apoyar grupos guerrilleros yde tener alianzas con el narcotrfico.El chivo expiatorioEscobar ser el chivo expiatorio de todas las porqueras quese han hecho durante aos, expres el presidente de la UninPatritica, Bernardo Jaramillo Ossa, cuestionando la versin oficialsobre el responsable de la muerte de Galn Sarmiento. JaramilloOssa fue asesinado siete meses despus, el 22 de marzo de 1990.18 Las otras caras de la guerra a la mafia. Comisin Andina de Juristas,Seccional Colombia. Bogot, 18 de septiembre de 1989. 196. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaTres das antes, el ministro Carlos Lemos Simons lo haba acusadode dirigir un movimiento de testaferros polticos de la guerrilla.Jaramillo Ossa sentenci: Me acaba de colgar la lpida. Ante suasesinato, inmediatamente el DAS acus al capo. Escobar Gaviriaya estaba muerto cuando la Fiscala de la Nacin pidi proferirsentencia condenatoria en contra de Fidel y Carlos Castao Gil porel asesinato de Jaramillo Ossa.19208Ocurri lo mismo con el asesinato del ex guerrillero y candidatoa la presidencia de la Repblica por el desmovilizado M-19, CarlosPizarro Len-Gmez. Tampoco el jefe del DAS tuvo la mnima dudade responsabilizar a Escobar Gaviria. Lo mataron al interior de unavin comercial, en pleno vuelo, el 26 de abril de 1990. El sicario fuemuerto por un agente del DAS, que era parte de la escolta, despusde haberse rendido. Mientras el M-19 anunciaba sus dudas sobrela responsabilidad del capo, este comunicaba pblicamente queno tena motivo para ello, pues le tena admiracin. Debi de morirEscobar Gaviria para que la justicia encontrara que de nuevo loshermanos Castao Gil eran los responsables, aunque, evidente-menteno eran una rueda suelta. El dirigente del partido polticoM-19, Otty Patio, declar a la Fiscala que se le haba preguntadopersonalmente a Carlos Castao sobre quines le haban ordenadomatar a Pizarro: El nos contest: la oligarqua [...]20La excluyente lite s poda tener una gran preocupacin anteestos dos candidatos. De haberse unido en la contienda electoral,uno de los dos tena grandes posibilidades de llegar a la presiden-cia,y as vencer a los polticos tradicionales.Pasaron 42 meses y el asesinato de Galn Sarmiento seguasin aclarar. Las autoridades insistan en que era Escobar Gaviriael autor intelectual. En ese momento dos de los familiares mscercanos del ex candidato enviaron una carta a todos los medios deprensa: solo uno la public en la seccin Cartas de los lectores.19 Fiscala General de la Nacin, Boletn de Prensa N. 252. Bogot, 17 deoctubre de 2001.20 Declaracin de Otty Patio a la Fiscala General de la Nacin. Bogot, 9de septiembre de 1998. 197. Captulo IX[...] La investigacin parti de sealar un autor intelectual [Es-cobarGaviria], en forma apresurada, dirigiendo todo el esfuerzoa culpar a esa persona y a sus asociados [...] Durante tres aos semantuvo a personas inocentes en prisin, a pesar de existir evi-denciasclaras de su inocencia y de las crudas manipulaciones porparte de quienes deban aclarar el crimen y capturar a los culpables[El DAS]. Mientras tanto, el carcter poltico del asesinato de unode los ms destacados lderes de los ltimos aos, es relegado a losms cmodos confines de la violencia narco-poltica que enfatiza lonarco y diluye lo poltico [...] no valen las reiteradas evidencias so-brelos nexos existentes entre sectores de la casta poltica tradicio-naly criminales de diversa ndole [...] No es extrao entonces quecientos de familiares de vctimas de la violencia seamos escpticosfrente a nuestro sistema judicial[...]21Cuatro aos despus de esa carta pblica, fue el hijo del diri-genteasesinado, Juan Manuel, quien expresara en una entrevistaradial: A muchos polticos del Partido Liberal les interesaba sacara mi pap del camino [...]22 A mediados de 2006, el ex ministro deJusticia y ex senador, el liberal Alberto Santofinio Botero, fue dete-nidoacusado de ser el responsable intelectual del asesinato de209Galn Sarmiento.21 Luis Carlos Galn S.: magnicidio sin aclarar. El Espectador. SeccinCartas de los lectores. Enviada por Gloria Galn y Alberto Galn. Bogo-t,18 de febrero de 1994.22 Retomado por Semana, Bogot, 13 de abril de 1998. 198. Captulo x:las alianzas de lucifer211Entre invasiones y la cada del Muro de BerlnEl 25 de octubre de 1983 la gran mayora de habitantes del mundoconocieron que exista un pas denominado Granada, ubicado enuna isla de apenas 344 kilmetros cuadrados, cien mil habitantes, alfrente de las costas venezolanas. Desgraciadamente fue una inva-sinde tropas estadounidenses que lo puso en las primeras pgi-nasde la prensa mundial. El presidente Ronald Reagan explicen tono seguro que haba ordenado la Operacin Furia Urgente,porque exista la gran posibilidad que el dirigente Maurice Bishoppermitiera que desde ah la Unin Sovitica, asociada con Cuba,agrediera su territorio.Algo de ms envergadura sucedi seis aos despus. El 20diciembre de 1989 Estados Unidos invadi con sevicia y saa aotra pequea nacin pobre, sin ejrcito, y que era casi su colonia:Panam. El presidente George Bush (1989-1993) comunic inicial-menteque lo haba ordenado luego de que el dirigente mximo deese pas, general Manuel Antonio Noriega, le declarara el estado deguerra a Estados Unidos.1 Unas horas despus cambi tan absurda1 Semana, Bogot, 28 de diciembre de 1989. 199. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaexcusa, y dijo que la operacin, denominada Justa causa, era paracapturar al militar pues deba de responder ante los tribunalesestadounidenses por trfico de drogas. Era la primera vez que unEstado se arrogaba el papel de gendarme y juez mundial.212Pero lo que el presidente Bush no quiso revelar fueron los vncu-losdirectos del general Noriega con la CIA, remuneracin incluida.Tampoco tuvo la honestidad de reconocer que su poderoso ejrcitobombarde y destruy sin compasin; que asesin sin misericor-diaa ms de 4 000 inocentes, casi todos habitantes de los barrioshumildes donde se hizo la resistencia. No inform, este ex directorde la CIA, que era una invasin para no dejar aplicar en su totalidadlos acuerdos suscritos entre Omar Torrijos y Jimmy Carter, del 7 deseptiembre de 1977, esos que le podran devolver la soberana totala Panam. Con esta sangrienta accin, respaldada por el gobiernosocialista francs de Franois Mitterrand, Estados Unidos comu-nicabaque poda hacer lo que se le antojara y contra quien sus inte-reseslo reclamaran, por ser la nica potencia mundial.Porque 20 das antes, el 9 de noviembre, se haba derrumbado elMuro de Berln, como prlogo de la debacle de los pases del bloquesocialista de Europa del Este, especialmente de la Unin Sovitica.Era, formalmente, el fin de la guerra fra. Las repercusiones polti-casfueron bastante significativas en todos los rincones del planeta.Muchos que se consideraban de izquierda, o crticos del sistemacapitalista, iniciaron su ritual de mea culpa que los condujo hastarenegar de su compromiso social y poltico. La nica alternativa quevislumbraron fue el luchar por un capitalismo con rostro humano,mientras se fueron acomodando para servirle al ganador.Amrica Latina no qued exenta, siendo en Centroamricadonde ms se sinti la cada del Muro. Washington termin deasfixiar con calculada frialdad a la revolucin popular Sandinistaen Nicaragua; mientras que las guerrillas salvadorea y guatemal-teca,que tampoco tenan mucho que ver con Mosc, al parecer sevieron aisladas y decidieron ir a negociaciones hasta convertirse enfuerzas polticas legales. El pueblo, que haba puesto la mayora demuertos y sufrimientos, no reciba ni migajas. 200. Captulo X213De guerrilleros a paramilitaresEn Colombia, entre la verborrea por la guerra al narcotrfico yel desplome del bloque socialista, el gobierno acept negociacionesde liquidacin con lo que quedaba de la guerrilla del M-19. Pocodespus hizo lo mismo con un sector importante del EPL y el grupoindigenista Quintn Lame.Por la forma como los dirigentes negociaron la rendicin, pare-canapresurados para que el sistema los volviera a acoger en suseno y los beneficiara con algunas prebendas. Sobre ello dira eldirector de la organizacin catlica Justicia y Paz:Parece que lo que est en juego es la participacin en el poder (amuy pequea escala) del grupo desmovilizable, o bien, un paque-tede beneficios de diverso orden para sus dirigentes: una o doscurules en el Congreso, pensiones de reinsercin; prstamos paraproyectos productivos; escolta y carros blindados; algunos millonespara fundaciones y creacin de ONG; perdones y olvidos; dos o tresespacios de prensa para anunciar su proyecto poltico[...]2Efectivamente, adems de algunos informes intrascenden-tes,no se hizo ni un seguimiento a lo pactado sobre problemassociales de carcter nacional como agrarios, laborales, ecolgicos,de vivienda, salud, y tampoco lo relacionado con derechos huma-nos,ni qu hablar de la impunidad que ha protegido a las FuerzasArmadas y su paramilitarismo. Mucho menos se volvi a tocar eltema relacionado con el terrorismo de Estado.La rendicin y desmovilizacin de esa parte del Ejrcito Popular deLiberacin (EPL) que para el efecto cambi su nombre por Esperanza,Paz y Libertad, conservando la sigla, tuvo un ingrediente particularirracional: El presidente Csar Gaviria Trujillo cont para ello con loshermanos Fidel y Carlos Castao Gil, poderosos jefes paramilitaresy narcotraficantes. Los utiliz a pesar de que por esas fechas, junio2 1981-1994: Trece aos en bsqueda de paz. Boletn Justicia y Paz. JavierGiraldo Moreno. Bogot, julio septiembre de 1994. 201. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinade 1991, Fidel no solo era condenado en ausencia a 20 aos de crcelpor varios crmenes de lesa humanidad, sino que era el jefe militardel cartel de Medelln en reemplazo de Rodrguez Gacha, muerto endiciembre de 1989. Fidel ocup tal funcin hasta 1992 cuando se suma quienes perseguan a su ex asociado Escobar Gaviria.214Carlos, al relatar esa rendicin, no oculta el importante papelque jug con su hermano: Hicimos que se rindieran 3 frentes (delEPL) y yo los contact con el gobierno (El Tiempo, 28 de septiembrede 1997, p. 8A).Logramos tomar contacto con el Ministro del Interior y se consiguiun proceso de reinsercin [...] No les hemos ofrecido absolutamen-tenada (a los reinsertados) Simplemente a travs del gobierno quees el que ha estado dispuesto a darles a estas personas (El Colom-biano,10 de diciembre de 1996, p. 6A). Los reinsertados [...] estnen la regin de las Autodefensas Campesinas de Crdoba y Urabporque lo solicitaron ante el Estado, ante el Ejrcito, ante nosotros[...] Mal podramos haberles dicho que no los recibamos (El Co-lombiano,9 de diciembre de 1996, p. 6A).Los Castao, en coordinacin con el Estado, les entregaronpedazos de los miles y miles de hectreas de tierras que haban sidoarrebatas a los campesinos presuntos simpatizantes del EPL o delas FARC. Esas y otras donaciones fueron canalizadas, entre otras,por la ONG Funpazcor, dirigida por la hermana de los jefes para-militares:ella se ha convertido en la gran canalizadora de recursos,siempre lcitos, para nuestra obra social [...], dira Carlos.3Los cuadros polticos de Esperanza, Paz y Libertad pasaron aasesorar a los jefes paramilitares, mientras el ex guerrillero rasodeba prestar servicios de vigilancia y estar siempre a disposicinde la organizacin [...] paramilitar.4 Esto les brind la posibilidad a3 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin..., Ob. cit.4 Semana, Bogot, 26 de marzo de 2001. 202. Captulo Xlos dirigentes de ese EPL de ser elegidos en los consejos municipa-lesy alcaldas en la regin de Urab.Este camino asumido por los ex guerrilleros trajo el enfrenta-mientoentre ellos, el ejrcito y los paramilitares de un lado, con lasguerrillas por el otro. As se dieron crueles matanzas que dejaron en1995 un balance de casi 100 muertos en seis masacres, y otros 1000muertos en casos aislados.215Reacomodar el paramilitarismoDos acontecimientos se ganaban la atencin diaria de la granprensa colombiana: la rendicin de unas organizaciones guerrille-ras,y la persecucin a unos narcotraficantes, en particular a PabloEscobar Gaviria. Mientras que paralela y silenciosamente algunasestructuras del Estado daban las ltimas puntadas a un plan queera impensable para las mayoras del pas.Como lo confes a la Dijin el jefe paramilitar Luis AntonioMeneses Bez, alias Ariel Otero, no exista ninguna ruptura estatalcon el paramilitarismo, as se hubiera decretado su ilegalizacin.La maquinaria de lo que ya se poda llamar terrorismo de Estadosimplemente estaba realizando un reacomodo tctico. Otero declarque cuando se ilegaliz al paramilitarismo estaba en camino otrotipo de relacin entre Fuerzas Armadas y paramilitares: Hastacomienzos de 1989, los contactos se hacan con el Estado Mayor delEjrcito y actualmente se utilizan intermediarios [...]Con tal objetivo, en el propio batalln Charry Solano el servi-ciode Inteligencia y Contrainteligencia del ejrcito haba realizadouna primera reunin con lderes paramilitares de varias regionesdel pas, en 1986. Al ao siguiente se tendra una segunda al noro-rientedel pas. En 1989, mientras el presidente y los altos mandosmilitares vociferaban contra el paramilitarismo, se realizaba latercera reunin al sur del pas.Meneses Bez declar que en ese tercer encuentro, donde seaglutinaron 22 focos paramilitares, se discuti sobre ideologay planes de operaciones. En la primera pgina de su confesin a 203. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinala Dijin, Meneses Bez sostiene haber sido nombrado segundoal mando de lo que se llamara Movimiento de AutodefensaCampesina de Colombia, con el cargo de idelogo poltico delEstado Mayor, encargado de orientar a las autodefensas, coordinarlas relaciones pblicas y asegurar el enlace con los mandos de lasFuerzas Militares.216Para apoyarlo en las labores de enlace se encarg al coronel LuisBernardo Urbina Snchez, jefe del Departamento de Inteligenciadel ejrcito, E-2. Este ex alumno de la Escuela de las Amricas,haba sido involucrado en las desapariciones de Omaira MontoyaHenao y Amparo Tordecilla Trujillo; en 1988 fue nombrado al frentede la Direccin Nacional de Inteligencia; en 1990 lleg a coman-dantede brigada.Segua derrumbndose el sistema poltico en los pases delbloque del Este; se invada a Panam; se promocionaba la rendicindel M-19; Pablo Escobar hablaba de negociar su entrega. Por su ladoel gobierno de Virgilio Barco Vargas negociaba muy discretamentela desmovilizacin de quienes acababa de satanizar y criminalizar:los paramilitares.Las negociaciones no eran con cualquiera de esos grupos: conaquellos que ms sobresalan por su participacin en el narcotr-ficoy su crueldad hacia la poblacin, como eran los de las regio-nesde Urab, Magdalena Medio, y el departamento de Crdoba.Casualmente, los ms activos en la estrategia contrainsurgente delas Fuerzas Armadas del Estado colombiano.Al ser necesario un mnimo de pantomima se discutieron lascondiciones polticas y mecanismos jurdicos para la tal desmovi-lizacin.Y mientras ello suceda, Las XI y XIV Brigadas y 5 bata-llonesson puestos en estado de alerta y activan un dispositivode seguridad para proteger a las Autodefensas en su proceso dedesmovilizacin [...]5El nuevo mandatario colombiano, Csar Gaviria Trujillo,durante su discurso de toma de posesin el 7 de agosto de 19905 Tras los Pasos Perdidos de la Guerra Sucia...., Ob. cit. 204. Captulo Xexpres: Consagrar todos los esfuerzos del Estado colombianopara desmantelar a los grupos paramilitares, los que se han conver-tidoen poderosas organizaciones criminales. Pero pocas semanasdespus, en medio de ms discursos pblicos contra el paramili-tarismo,el presidente culmin las negociaciones iniciadas por su217antecesor.En esos momentos Colombia tena ms paramilitares quenunca, y los resultados de su operatividad con las Fuerzas Armadasdaban unas cifras espeluznantes de crmenes. Si en los aos setentalos grupos de derechos humanos registraron 1 053 asesinatos pol-ticos,para fines de los ochenta, esa cifra salt a 12 859.6Sin la parafernalia con la cual el gobierno haba anunciado losrecientes decretos para perseguir a los paramilitares, se dictaronotros pero para otorgar amplios beneficios penales y jurdicos aesos mismos criminales. Fue la renuncia del Estado colombiano ainvestigar, juzgar y castigar. Ya la impunidad no solo cobijaba a losmiembros de los Fuerzas Militares, sino a sus grupos al margen dela ley.Las nuevas disposiciones jurdicas beneficiaron a todos loscomprometidos directamente en la estrategia de muerte y terror.Los ex oficiales de las Fuerzas Militares que participaban en esosgrupos quedaron impunes por los crmenes cometidos, se lescambi hasta de identidad, y prosiguieron sus actividades. Se buscque la limpieza de casa fuera lo ms completa posible.La responsabilidad de los mandos de las Fuerzas Armadas enla estructuracin del paramilitarismo se cubri en todas las instan-ciasestatales:Apoyo eficacsimo del poder judicial, que absolvi o archivlos pobres procesos abiertos con ocasin de los centenares de cr-menescometidos por esta estructura paramilitar, pero que cuandosancion a alguien incurso en los mismos, se neg a investigar yenjuiciar las lneas de mando y la estructura criminal misma. Apoyo6 El Camino de la Niebla..., Ob. cit. 205. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina218eficacsimo de los poderes Ejecutivo y Legislativo, que a pesarde la publicidad de los nombres de quienes montaron y dirigierontal estructura criminal, distinguieron a sus responsables con todoslos ascensos y honores que contemplan la jerarqua y tradicin cas-trenses[]7Varios de los principales lderes paramilitares que se desmovi-lizarony quedaron libres de culpas ante la justicia en ese entonces,son los mismos que hoy estn de nuevo negociando otra presuntadesmovilizacin con el gobierno del presidente lvaro Uribe Vlez,pero con un historial delictivo y criminal inmensamente agravado.Porque la realidad es que, adems de ponerse al frente del trficode drogas, reemplazando a los tradicionales carteles, tales gruposnunca se desmovilizaran y, por el contrario, continuaran operandoy cometiendo mltiples crmenes.8El Estado de Derecho permiti a uno de sus instrumentos ilega-lesde represin gozar de legalidad. Lo honr con su indulgencia.Nueva Constitucin, viejas prcticasAl fin se decidi redactar una nueva Constitucin para cambiaraquella obsoleta de 1886. O bueno, lo que an quedaba de esa, puesdemasiados remiendos ya tena. Las elecciones para elegir a losmiembros de la Asamblea Nacional Constituyente se realizaron el 9de diciembre de 1990.Pero ni un mes antes, el 20 de noviembre, en plena campaaelectoral, bajo el infaltable pretexto de la lucha contra el narcotr-fico,pero tambin contra el paramilitarismo, el presidente GaviriaTrujillo expidi el Estatuto para la defensa de la justicia. Este ence-rrabadisposiciones jurdicas que se convirtieron en una espada de7 El Paramilitarismo: una criminal poltica de Estado que devora el pas,Ob. cit.8 Colombia: Socavando el estado de derecho y consolidando la impuni-dad.Comisin Internacional de Juristas. Informe de Misin. Ginebra,2005. 206. Captulo XDamocles para cualquier miembro de organizacin social o pol-ticade oposicin: jueces secretos, fiscales secretos, testigos secre-tos,pruebas secretas. En pocas palabras, una justicia sin rostro.Adems de otorgar amplsimos poderes de investigacin a lasFuerzas Militares, y draconianas restricciones al habeas corpus.El inventar testigos secretos, que adems eran clonados, seconvertira en una prctica habitual que le permitira a las FuerzasArmadas prefabricar procesos judiciales. Mucho ms cuandoen algunas regiones los fiscales sin rostro despachaban en lasmismas instalaciones militares. Por tanto, La justicia sin rostro [...]es el espacio privilegiado para la accin de miembros de la fuerzapblica que actan como testigos secretos para inculpar ante losJueces a quienes consideren como sus enemigos [...]9Aunque quizs la decisin ms insensata tomada alrededorde la eleccin de los constituyentes, sucedi el mismo 9 de diciem-bre.A las seis de la maana, dos horas antes de que se abrieran lasmesas de votacin, las Fuerzas Armadas iniciaron un fuerte ataquemilitar contra la sede del Secretariado de las FARC, conocida comoCasa Verde, en las selvas de la cordillera Oriental, lugar donde sehaban llevado negociaciones con el gobierno. Este operativo nofue comprendido por el grueso de los colombianos, cuyo presidentehaba anunciado que ese da se iniciaba el camino hacia la reconci-liacinnacional. Hasta los medios de prensa de la lite mostraronsu sorpresa: Paradjicamente, el da de las elecciones por la paz loque se declar fue la guerra.10El ejrcito haba evaluado que los principales dirigentes de lasFARC estaban reunidos en ese lugar para analizar los resultados de laConstituyente. Diez mil kilos de bombas lanzaron 46 aeronaves en eseprimer da: Casa Verde fue borrada del mapa. El nmero de guerri-llerosmuertos es incalculable [...] , sostendra el comandante del9 Gustavo Galln Giraldo: Resumen del discurso-balance de la situacinde los derechos humanos y derecho humanitario en Colombia duran-te1996. Comisin Colombiana de Juristas. Bogot, 11 de diciembre de2191996.10 Semana, Bogot, 11 de diciembre de 1990. 207. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaejrcito al final de la jornada.11 Era como una segunda Marquetalia,y todo haca pensar que esta vez el legendario guerrillero y mximodirigente de las FARC, Manuel Marulanda Vlez, s morira.220Pero el lunes en la maana uno de los ms destacados mandosde las FARC, Alfonso Cano, anunciaba que la dirigencia guerrilleraestaba bien. Esto fue un golpe para el presidente Gaviria Trujilloy los mandos militares. Muy pronto se conoci que cuando lastropas descendieron ya no haba ninguno de los lderes; solo algu-noshombres de la retaguardia que mataron a 35 soldados y huye-ronante la arremetida de los militares12 Tres meses despus, elministro de Defensa debi reconocer ante el Senado que los milita-reshaban tenido 110 bajas y 9 helicpteros averiados.Si el asalto a Casa Verde fue un nuevo desastre poltico y mili-tar,el resultado electoral para la Constituyente fue un castigo a ladirigencia poltica, al darse el rcord histrico de abstencin del75%, cuando nunca haba pasado del 54%. Los ciudadanos desapa-recieronde las urnas a pesar de la insistencia del presidente CsarGaviria Trujillo de que con ella se le devolvera la legitimidad a lasinstituciones a travs de la participacin directa en los cambios.Pero como bien lo expres uno de los pocos periodistas colom-bianoscon tica:Hablar de poltica en Colombia consiste en contar votos. Hacer po-lticaconsiste en calcular votos, contar votos, comprar votos, o, en elmejor de los casos, vender el propio voto por una camiseta estam-padacon el nombre de un poltico y un arroz con pollo.13La sorpresa en esas elecciones fue la nueva coalicin polticaAlianza DemocrticaM-19, nacida a partir de la desmovilizacinde la organizacin guerrillera. Esta conquist 18 de los 80 escaosposibles en la Constituyente, un apoyo popular que era como una11 dem.12 Cambio16, Bogot, 5 de junio de 1995.13 El voto en contra. Antonio Caballero. Cambio16, Bogot, noviembre de1994. 208. Captulo Xbofetada a la lite poltica. Pero los colombianos que depositaronsu confianza en este nuevo M-19 vieron cmo su dirigencia asumael camino de la politiquera tradicional de prometer, no cumplir,acomodarse a vivir para su propio beneficio, no confrontar a laoligarqua, y menos luchar por un pas mejor. Entonces tambinrecibira el castigo popular en las elecciones de 1991: apenas 3% devotos, que distanci mucho del 22,5% de la Constituyente.Aunque muy pocos colombianos conocieron de ello, la dirigen-ciaex guerrillera se involucr en los planes que traa el gobierno yque apuntaban al reacomodo del paramilitarismo, aunque siemprecon el pretexto de buscar la paz a cualquier precio: Consecuentescon la utopa de la paz incluyente, decidimos correr el riesgo dedarle un cupo a las autodefensas en la lista nacional a la consti-tuyenteencabezada por Antonio Navarro.1414 As el jefe del M-19,Navarro Wolf, le facilit a los narcoparamilitares del MagdalenaMedio tener un cupo en la Asamblea Constituyente. Todo a espaldade sus seguidores: [...] no podamos contarle a todo el mundo queen nuestra lista a la Constituyente tenamos a un hombre de lasautodefensas [...]Esa relacin provena del buen entendimiento que habaexistido entre la dirigencia guerrillera del M-19 y Pablo EscobarGaviria, la que tuvo sus primeros pasos despus de que se liberara ala secuestrada Martha Nieves Ochoa, o sea, a comienzos de los aosochenta.Para ocupar el escao en la Asamblea Constituyente los para-militaresseleccionaron a un desconocido mdico de Puerto Boyacsin trayectoria poltica. Pero este hombre tan solo fue una simpletapadera para que su jefe Luis Antonio Meneses Bez, Ariel Otero,ingresar al recinto de los debates, realizados en pleno centro delpoder poltico colombiano y sin que, aparentemente, nadie se ente-raraa pesar de las draconianas medidas de seguridad. O se cerrabanlos ojos, como se haca cada vez que este narcoparamilitar visitaba14 Otty Patio Hormaza y lvaro Jimnez Milln: Las verdaderas intencio-nesde los paramilitares. Corporacin Observatorio para la Paz. Ed. Inter-medio,221Bogot, 2002. 209. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaal ex ministro de Defensa, general Fernando Landazabal Reyes, ensu propio hogar.15El enemigo de mis enemigos es mi amigo222Como Estados Unidos, bajo la bandera de Naciones Unidas,estaba dedicado desde las primeras luces de 1991 a invadir ydestruir a Irak, con el pretexto de llevar la democracia al puebloque masacraba, la pretendida guerra a las drogas haba bajado deintensidad en Colombia.Comprendiendo que sera totalmente acorralado, Pablo EscobarGaviria decidi negociar con el gobierno de Csar Gaviria Trujillo.El 9 de junio de 1991, el capo se entreg despus de que se le acep-tarontodas las condiciones, en especial de que no se le extraditaraa Estados Unidos. Ingres a una crcel construida a su gusto, vigi-ladapor los servicios de seguridad que l escogi, y con los lujos yatenciones de un hotel cinco estrellas.El capo tan solo estuvo un ao en su crcel. El 22 de julio de1992 se evadi sin mayores esfuerzos, aduciendo que su vida corrapeligro. Lo que era muy posible, debido a la cantidad de poderososenemigos ganados por su violencia y ansias de poder.Terminada la guerra contra Irak, sin que se derrocara al diri-genteSadam Hussein, la atencin de Washington y de la granprensa mundial se volvieron a centrar en el ahora prfugo EscobarGaviria. El 2 de diciembre de 1993 el capo fue muerto en Medelln.Concluan 16 meses de cacera con actos terroristas y crmenes depor medio, tanto de perseguido como de perseguidores.El 12 de noviembre de 2000, el diario estadounidensePhiladelphia Inquirer empez a publicar los resultados de unainvestigacin de dos aos. En esta se demostraba que desde 1989miembros de la Delta Force, del ejrcito; las SEALs, de la marina; laCIA, el FBI, la DEA y la Agencia Nacional de Seguridad, principalesagencias de seguridad estadounidenses, haban creado una especie15 dem. 210. Captulo Xde task force para ayudar al grupo de lite colombiano, llamado elBloque de Bsqueda, en la caza a Escobar Gaviria. Hasta ah todopuede parecer normal.Lo extraordinariamente inconcebible, segn la investigacin, esque estos servicios de seguridad trabajaron da a da con un grupollamado Perseguidos por Pablo Escobar (Pepes) constituido por elcartel de Cali, otros mafiosos y paramilitares, coordinado por loshermanos Castao Gil.Coincidiendo con el Philadelphia Inquirer, el 14 de noviem-breAmnista Internacional peda al presidente estadounidenseWilliam Clinton que investigara la complicidad del gobierno esta-dounidensecon los escuadrones de la muerte colombianos en lapersecucin y muerte a Escobar Gaviria, as como de unos 300 desus amigos, familiares y hasta abogados. Adems, Amnista denun-cique la CIA estaba reteniendo ilegalmente informacin sobresu relacin con los paramilitares y sus escuadrones desde hacavarios aos. Por lo tanto, el 25 de abril de 2001, Amnista inici unpleito judicial contra la CIA, para que revelara los archivos sobreese caso.La investigacin del diario estadounidense, as como la demandade Amnista Internacional, tienen sobradas razones para ser cre-bles.Las pruebas de esa delictiva complicidad, que en Colombiasiempre fue secreto a voces, se encuentran en informaciones deprensa, y en las declaraciones de mafiosos y paramilitares.223Aliarse con el infierno para acabar un diabloEl Estado colombiano negociaba la indulgencia jurdica consus paramilitares cuando ya los inclua en otra guerra que no eraprecisamente antisubversiva: contra Pablo Escobar Gaviria: Nosllamaron de Bogot a una reunin con unos gringos y con miem-brosde alto rango de la Polica y del Ejrcito [...], reconoca unparamilitar del Magdalena Medio.16 El capo haba ayudado a crecer16 Entrevista realizada por Alfredo Molano. Cambio16, Bogot, 21 de noviem-brede 1994. 211. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaal paramilitarismo como aparato de muerte, y ahora iba a recibir desu propia medicina.224Al parecer, el servicio de seguridad colombiano que primeroinvolucr a los paramilitares en esa guerra contra el capo fue el DAS.El propio director de la institucin, general Miguel Maza Mrquez,nombr al jefe de inteligencia del DAS, Alberto Romero, para quecoordinara las relaciones entre el cartel de Cali y los paramilitares[...]17 Algo muy revelador si se tiene en cuenta que el DAS dependedirectamente de la presidencia de la Repblica.En una de las escasas investigaciones que se intentaron, AlbertoRomero rindi declaratoria ante la Fiscala General de la Nacin,el 28 de marzo de 1994. En ella acept las relaciones con CarlosCastao por lo menos desde 1989 con ese objetivo. El paramilitary narcotraficante, buscado por la justicia y los servicios de segu-ridad,hasta visit la propia sede central del DAS, a comienzos deagosto 1992, en momentos en que se iniciaba la guerra final contraEscobar Gaviria.Mientras cumpla condena por narcotrfico, Miguel RodrguezOrejuela, jefe del cartel de Cali, explic en 1999 a la Fiscala queellos dieron muchas pistas sobre el mundo de Escobar Gaviria: Lasaltas autoridades siempre estuvieron enteradas de que ramosnosotros y nadie diferente los que ponamos en conocimiento y a suservicio toda esta valiosa informacin[...]18 Al hablar de altas auto-ridades,explic el capo, se deba de entender que eran los presiden-tesVirgilio Barco Vargas y su sucesor Csar Gaviria Trujillo. Segnel narcotraficante, recibieron una clave secreta para ser reconoci-dosen las comunicaciones con el director del DAS, general MazaMrquez. Pero no solo entregaron valiosa informacin, pues lamayor parte de los cincuenta millones de dlares que costaron la17 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin..., Ob. cit.; Otty Patio Hormazay lvaro Jimnez Milln: Las verdaderas intenciones..., Ob. cit.18 El Nuevo Herald, Miami, 16 de octubre de 2000. 212. Captulo Xpersecucin de Escobar Gaviria hasta su muerte, la pag el cartelde Cali.19Carlos Castao relat en Mi confesin..., sin que se conozcaque alguna autoridad colombiana o estadounidense lo hayadesmentido:[...] el dos de diciembre de 1993, Pablo Escobar estaba muerto gra-ciasa los Pepes y su unin con el Estado [...] En el sentido estrictode la palabra, el primer grupo paraestatal, que ha tenido Colombiaen su historia, se llama: los Pepes. Fuimos tolerados por la Fiscala,la Polica, el ejrcito, el DAS y la Procuradura, y el propio presiden-teCsar Gaviria Trujillo nunca orden que se nos persiguiera. Los225periodistas aplaudan en silencio. Y as tena que ser!.Segn las declaraciones ante una corte estadounidense dequien haba sido el contable principal del cartel de Cali, cuandoRodrguez Orejuela se dio cuenta de la muerte de Escobar Gaviria,lo abrazo a l, llorando de su emocin, y llam de inmediato al fiscalgeneral Gustavo de Greiff para darle la noticia [...]20Quien llor de tristeza y rabia fue un importante sector humildede la sociedad que haba visto al capo como un Robin Hood desa-fiandoa la oligarqua, al poder poltico y a los gringos. Los pobresde Medelln le construyeron un altar en la casa donde muri, y dicenque hasta realiza milagros.Castao Gil cuenta en Mi confesin... lo que puede parecer inve-rosmila los odos de muchos ciudadanos en el mundo, pues por esasfechas la mediatizacin de la guerra al narcotrfico que adelantabael gobierno del presidente Bush ensordeca y aplastaba:Con frecuencia me presentaba al Bloque de Bsqueda, cerca de unparqueadero, por el estadio Atanasio Girardot [de Medelln]. Esta-baall la CIA, la DEA y miembros de las fuerzas especiales de la19 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin..., Ob. cit.20 El Nuevo Herald, Miami, 16 de octubre de 2000. 213. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina226marina de los Estados Unidos. Con los que ms habl fue con loshombres de la DEA[...].El Philadelphia Inquirir y Amnista Internacional tenan razn.Es fundamental recordar que este narcoparamilitar estaballamado a juicio por el delito de homicidio con fines terroristasdesde el 12 de enero de 1993; por tanto, trabaj durante un ao conquienes estaban obligados a detenerlo y ponerlo en manos de lajusticia. Parecera que solo las agencias de seguridad de EstadosUnidos y Colombia desconocan todos sus antecedentes. Aunquetres aos despus, en un informe de abril 1998, la DEA al fin descu-braque Carlos Castao era un gran narcotraficante.Segn el Philadelphia Inquirer, la unidad de accin entre servi-ciosde seguridad y criminales narcotraficantes comenz en 1989.Ello habra sido autorizado por el propio presidente George Bush,bajo el cdigo secreto Heavy Shadow. El ex jefe de la CIA repeta loque haba realizado como vicepresidente durante la guerra contrael gobierno sandinista de Nicaragua. Pero esta vez el Senado esta-dounidenseni se dio por enterado. Y la demanda judicial impuestapor Amnista Internacional, a pesar de las pruebas, a nadie le haimportado.Washington bien pagaCarlos Castao cont, y repiti a varios medios, que luego de lamuerte de Pablo Escobar Gaviria se le empez a perseguir: Hastaese momento, yo fui un consentido del Ejrcito, instruido por elEjrcito, capacitado por el Ejrcito, apoyado y hasta protegido.21 Loque aparentemente le oblig a dejar su vida social:No poda ser el hombre de las tertulias, de las reuniones con losgerentes de las empresas y el mundo de la economa. Tena quedejar los amigos de la iglesia, que tanto me han encantado tener, se21 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin..., Ob. cit. 214. Captulo Xacabaron para m los almuerzos frecuentes con obispos y sacerdo-tes227[...]Segn l, uno de esos obispos era monseor Isaas DuarteCancino, con el cual viajaba y hasta se quedaba a dormir en su casa,desde que se haban conocido en Urab cuando el narcoparamilitarayudaba a limpiar esa regin bananera.Las pruebas y evidencias han demostrado que Castao y sussecuaces tan solo eran molestados en los discursos y en el papel,y que la guerra a las drogas estadounidense serva bien pocopara combatir el flagelo. Por ejemplo, segn el diario The New YorkTimes, a finales de 1993 Carlos Castao consigui el visado paraEstados Unidos, donde pudo ir a Disneyland, que era uno de sussueos.22Mientras su hermano Fidel era un profesional en arte francs.Lleg a tener,grandes amigos en Pars, la mayora pintores de tercer o segundorengln. En compaa de un curador de arte pagaba dos aos de al-quilerpor una habitacin en el hotel Ritz de la Ciudad Luz. Visitabacon frecuencia la galera Marlboro y en Nueva York la City Hall[...]Se vanagloriaba contando su hermano en Mi confesin... Ires yvenires por el mundo con tanta facilidad, sin que autoridad algunase inquietara. A mediados de 1994 se difundi la noticia de que el6 de enero, un mes despus de la muerte de Escobar Gaviria, FidelCastao haba sido dado de baja por la guerrilla. La verdad es quepocos lo han credo. Una versin nunca desmentida, y nunca inves-tigada,dice que: Segn fuentes policiales y los servicios de inte-ligencia,Fidel Castao podra estar refugiado en Israel o Pars,ciudad donde posee varios apartamentos y desde donde podraestar inspirando las actividades de Carlos.2322 Retomado por El Nuevo Herald, Miami, 16 de octubre de 2000.23 La Dpche Internationale des Drogues, N. 82. Observatorio Geopolticode Drogas. Pars, agosto 1998. 215. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina228Otro narcoparamilitar premiado por las autoridades estado-unidensespor su colaboracin en la muerte a Escobar Gaviria fueDiego Murillo, Don Berna, quien obtuvo su visa para viajar a LosAngeles en 1993. Este era otro de los hombre fuertes al interior delos Pepes, quien adems estaba al frente de unas 500 bandas desicarios en Medelln, llegando a desarrollar una de las ms temi-blesdenominada La Terraza, involucrada en el asesinato de variaspersonalidades y defensores de derechos humanos.2424 Narcotraficantes o Paramilitares: los Colombianos Quieren la Verdad.Bogot, 22 de agosto de 2006. www.colombiahoy.org/ 216. Captulo xi:las nuevas vas y el mismo fin229La red de inteligencia paramilitarEn medio del ruido noticioso por la posible entrega de PabloEscobar, y antes de que se diera la nueva Constitucin poltica, enmayo de 1991, el general Luis Eduardo Roca Maichel, ComandanteGeneral de las Fuerzas Militares, e involucrado en el trasladode una refinera de cocana en noviembre de 1983, sancion laDirectiva Reservada 200-05/91 en mayo de 1991. Esta tena comofin el reorganizar los servicios de seguridad dentro del Plan deFortalecimiento de la Inteligencia Militar.La reestructuracin estuvo a cargo de un equipo especial es-tadounidenseque inclua a,representantes de la Misin Militar de la Embajada de Estados Uni-dos,del Comando Sur y de la CIA. Un Capitn de la Armada de EEUU dirigi el equipo de catorce miembros, que hizo recomendacio-nesal Ministerio de Defensa de Colombia sobre la reorganizacinde sus redes de inteligencia militar.11 Esta informacin, ms las que siguen sobre la Directiva y las redes deinteligencia, se basan en el informe de Human Rights Watch: Las redes 217. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina230La supervisin y seguimiento de esa reorganizacin recay enel Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el segundo puestomilitar ms alto de Colombia el ms alto es el de Comandante delas Fuerzas Armadas. La Directiva pas a perfeccionar la asociacinilegal y encubierta de militares con paramilitares, a partir de redesde inteligencia. Segua incrementndose el terrorismo de Estado.La coordinacin de las redes ha sido responsabilidad del D-2, elDepartamento de Inteligencia de las Fuerzas Militares.Para comenzar, el ejrcito cre 30 redes divididas equitativa-menteentre reas rurales y urbanas. La marina estableci cuatro,dentro y en los alrededores de los puertos martimos y fluvialesms importantes. La fuerza area cre siete redes. Todas las redesdeban estar en estrecho contacto con las unidades militares ensus regiones. Cada red fue equipada con personal y bajo el mandode un oficial activo, con gran conocimiento del rea y facilidadpara tomar contacto con personalidades de la zona y para mante-neruna fachada. Este oficial recibira asistencia de un Oficial y/oSuboficial retirado o en servicio activo y con medios tales comofachada, historia ficticia, vehculo y un sistema de comunicacionespreestablecido [...] Tambin puede ser un civil con preparacin,influencia y digno de confianza.Cada red puede disponer de hasta 50 agentes de inteligencia,quienes deben ser en lo posible Suboficiales retirados, entrenadospara manejar informantes, procesar informacin [...] El estudio,seleccin, instruccin, entrenamiento, ubicacin y la organizacinde cada red, urbana como rural, se hace en forma encubierta y bajoresponsabilidad de los comandantes de divisin y brigadas, o susequivalentes en las otras fuerzas, y de los comandantes de la red.La Directiva insiste en que se debe exigir a los informantes para-militaresguardar el mayor grado de compartimentacin frentea las personas con las cuales conviven, resaltando que la cadenatotal de mando, as como las propias redes, deben de mantenerse entotal secreto. Tambin exige que los paramilitares tengan contactosde asesinos de Colombia. La asociacin militar-paramilitares y EstadosUnidos. Washington, noviembre de 1996. 218. Captulo XIo relacin con las instalaciones militares, recalcando que: Nodebern existir o efectuarse contratos de trabajo por escrito con losinformantes ni con ningn miembro civil de la red. Todo deber seren forma verbal [...]. Los pagos que realizan los miembros de cadared son desembolsados por el Estado Mayor.Dirigida por la marina, una de las redes tena su sede enBarrancabermeja. En esta ciudad, situada a orillas del roMagdalena, se encuentra la mayor refinera de petrleo deColombia, por lo tanto tiene una importancia estratgica para elEstado y para las organizaciones guerrilleras. La marina, en coordi-nacincon un grupo paramilitar que segua llamndose MAS, crela Red de Inteligencia N 7. Esta perpetr por lo menos 68 crmenesentre 1991 y 1993:asumi como objetivo la eliminacin no solo de cualquier sospe-chosode apoyar a la guerrilla, sino tambin de miembros de la opo-sicinpoltica, periodistas, sindicalistas, y trabajadores de los dere-choshumanos, especialmente si estaban investigando o criticando231sus tcticas de terror.A pesar de las pruebas abrumadoras donde se demostraba queel teniente coronel Rodrigo Quiones y otros siete militares habanplaneado, ordenado y pagado a paramilitares para que llevaran acabo estos asesinatos, fueron rpidamente absueltos por un tribu-nalmilitar en 1994. Tampoco import que la Procuradura de laRepblica demostrara que el oficial estaba al frente de la Red N 7.Negociacin con la Coordinadora GuerrilleraEn octubre de 1987 las organizaciones insurgentes se habanunido en la Coordinadora Guerrillera Simn Bolvar (CGSB). Estase empez a resquebrajar cuando el M-19, el Quintn Lame y unsector del EPL se rindieron ante el Estado tres aos despus.En junio de 1991, debido a la presin poltica y militar de laCGSB, ahora conformada por las FARC, ELN y el no desmovilizado 219. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaEPL, el gobierno del presidente Gaviria Trujillo acept la propuestade adelantar dilogos que podran llevar a la solucin del conflictopor la va poltica. Las primeras rondas de negociacin se llevaronen Caracas, pero desde un comienzo se comprob que al gobiernolo nico que le interesaba era la desmovilizacin de esas guerrillas.232El 10 de noviembre finaliza la primera fase de negociaciones. ElActa de Evaluacin deja constancia que en el punto 7, sobre parami-litarismo,no hubo acuerdo, pues la Coordinadora tena diez exigen-cias,y el gobierno hace tres dbiles concesiones; en el punto 10,tampoco el gobierno cede en garantas de no represin ni violenciacontra la poblacin civil. Sobre el punto 15, que peda la realizacinde tres encuentros nacionales para discutir sobre desarrollo econ-mico,bienestar social, violencia poltica, corrupcin, derechoshumanos e impunidad, y recursos naturales, no existi acuerdo conel gobierno.2El 10 de marzo de 1992 los dilogos se reanudan pero en Mxico.Y desde ese momento la actitud del gobierno fue de total intransi-gencia,mientras arreciaba las operaciones militares en las zonasrebeldes, y la guerra sucia se incrementaba en campos y ciuda-des.A pesar de la insistencia de la Coordinadora, el gobierno rompelas negociaciones pretextando acciones militares de la guerrilla,pasando a ponerla al nivel de la delincuencia comn o como terro-rista.Mientras a la tenebrosa mafia de Medelln se le aceptabannegociaciones bajo condiciones ampliamente favorables para estaltima.Es que el gobierno ya tena preparados otros derroteros beli-cistas:en octubre de 1992 el mandatario anunci la implementa-cinde su estrategia de guerra integral y total. El 8 de noviembredecret el Estado de Conmocin Interior, como pas a llamarse elestado de sitio con la nueva Constitucin, pretextando la muerte de26 policas por parte de las FARC.Y la escalada militar se increment enormemente contra esepuado de fanticos delirantes que no leyeron en los diarios la2 Javier Giraldo Moreno: 1981-1994: Trece aos en bsqueda de paz. Bo-letnJusticia y Paz. Bogot, julio-septiembre de 1994. 220. Captulo XItriste historia del fin del totalitarismo comunista, segn expresa-rael presidente por todos los medios informativos. Pero de seguroquienes no estaban enterados de ello era el conjunto de institu-cionesdel Estado y la excluyente lite, que seguan actuando bajolos lineamientos de la Doctrina de la Seguridad Nacional: [...] estadoctrina sigui siendo una de las principales fuentes inspirado-rasdel diseo de polticas de seguridad del Estado a lo largo de la233dcada de 1990.3Aunque durante este gobierno se implic a varios civiles en laplanificacin de las ofensivas militares, se sigui privilegiando laguerra contrainsurgente y el terrorismo de Estado, como estrategiade seguridad nacional. Los civiles resultaron ms guerreristas quelos generales, a pesar de la imagen civilista que se esforzaban porexpandir, empezando por el primer civil que se nombraba al frentedel Ministerio de Defensa despus de 40 aos, Rafael Pardo Rueda.La guerra integralLa guerra integral y total no era una casualidad. El caminoestaba preparado. El 25 de febrero de 1992 el mayor general HaroldBedoya Pizarro haba instado a la poblacin de San Vicente deChucur, departamento de Santander,a que se defienda, como todo colombiano tiene derecho a hacerlo,su vida, honra y bienes y que no huyan ni se dejen asustar por mon-tajescomo el de que son masetos o paramilitares simplementeporque estn defendiendo lo que legtimamente les pertenece.Pasando a decir que los paramilitares es puro invento de lasubversin.4En agosto, cuando el gobierno se preparaba a romper nego-ciacionescon la Coordinadora Guerrillera, el ministro de Defensa3 Colombia: socavando el Estado de derecho y consolidando la impuni-dad,Ob. cit.4 Vanguardia Liberal, Bucaramanga, 1ro de septiembre de 1992. 221. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaPardo Rueda propona a los empresarios que crearan estructurasde seguridad, bajo el visto bueno y orientacin del mando military de polica. Aunque nadie le haba pedido aclaracin, se adelanta precisar que no era para crear autodefensas sino departamentosde seguridad dentro de las empresas.5234Un da antes, el ex ministro de Justicia y presidente de la pode-rosaAsociacin de Bananeros de Urab (Augura) Jos ManuelArias Carrizosa, haba dicho que lo ms importante era constituirverdaderas autodefensas, controladas por la fuerza pblica, orga-nizadasen las fincas para proteger los sectores rurales.6Sonaban los tambores de guerra del presidente GaviriaTrujillo cuando se dio la clausura del Congreso de la Federacinde Ganaderos (Fedegan) sector clave en la creacin y desarrollodel paramilitarismo en el Magdalena Medio. Ah el ministro PardoRueda pareca haber atendido el reclamo de Arias Carrizosa, alanunciar que,las Fuerzas Militares y la Polica Nacional recibirn instruccionesclaras en el mbito regional y local para que entren en contactocon gremios y grupos de ganaderos con el fin de establecer pla-nesy acciones conjuntas dirigidas a combatir la subversin y ladelincuencia.7La gran prensa no se qued atrs. El ex embajador e importantecolumnista de El Tiempo, Plinio Apuleyo Mendoza, no tendra repa-rosen escribir, ni el diario en publicar: Las autodefensas son unarma vital en la lucha antisubversiva [...] como ojos y odos de lasfuerzas armadas, cumplieron una labor muy eficaz en el MagdalenaMedio, en Crdoba y Urab.85 El Espectador, Bogot, 28 de agosto de 1992.6 El Tiempo, Bogot, 27 de agosto de 1992.7 El Tiempo, Bogot, 6 de noviembre de 1992.8 El Tiempo, Bogot, 7 de noviembre de 1992. 222. Captulo XIEl 14 de marzo de 1993 el ministro de Defensa confirmara, envirulentas declaraciones, lo expresado en la Revista de las FuerzasArmadas, de que en 18 meses el gobierno volvera a un proceso depaz pero con una Coordinadora Guerrillera sometida.En pleno intercambio de crmenes, bombas y actos terroristasentre Pablo Escobar Gaviria y sus perseguidores, en noviembrede 1993 el gobierno public un balance de La estrategia nacio-nalcontra la violencia.. Se describe con gran orgullo, entre otros,el haber profesionalizado a 23 mil soldados en dos aos, cuando alinicio del gobierno de Gaviria Trujillo solo haba 2 000. Igualmente seanunci la incorporacin de otros 10 mil en los dos aos siguientes.El documento presentaba como evaluacin de la poltica depaz, la captura de 6 500 guerrilleros desde 1991 hasta julio de 1993[...] buena parte de estas capturas han correspondido a cabecillasde grupos. Informacin que la lgica desnuda de inmediato, puesninguna organizacin podra sobrevivir con tal cantidad de cuadrosy militantes en la crcel. Las prisiones s se haban vuelto a llenarpero de activistas sociales y polticos, detenidos bajo acusacionespresentadas por testigos sin rostro.Todas las bravuconadas guerrersticas del Estado servan,como en tantas otras ocasiones, para seguir aumentando el presu-puestomilitar. Y sus efectos eran lo nico que los pobres reciban.Mientras se cerraban hospitales, escuelas, y las principales empre-sasy riquezas del Estado se ponan a mano del mejor postor inter-nacional,en una liberalizacin de la economa avalada por la nuevaConstitucin, el gasto diario para la guerra interna ascendi a 5 milmillones de pesos; cada minuto destinado a la muerte y al dolor sedevoraba 3 500 000 pesos. El salario mnimo, para aquellos privile-giados235que lo tenan, apenas llegaba a 2.08 pesos por minuto.Ni las pocas ms oscuras de las dictaduras que ensangrenta-rona varios pases de Sudamrica alcanzaron el nivel de crimina-lidadpoltica a la que se lleg en Colombia durante cada uno de losgobiernos de Virgilio Barco Vargas y Csar Gaviria Trujillo: [...]dela administracin Gaviria queda un saldo de 14 856 muertes violen-tasrelacionadas con el conflicto social y poltico, as como 5 043 223. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaprisioneros polticos. El gobierno Barco haba dejado un saldo unpoco inferior: 13 635 vctimas por las mismas causas.9236Tan solo en 1994, ltimo ao del gobierno de Gaviria Trujillo,se registraron 4 378 hechos de violencia. De esa cantidad se pudoidentificar a los autores en 2 627 casos, un 60%. De ese porcentaje,los agentes directos del Estado, Fuerzas Armadas y organismos deseguridad, fueron responsables de 2 336 casos, el 88,9%; los agen-tesindirectos, o paramilitares, lo fueron de 230 casos, el 8,75%; y lainsurgencia de 61, o sea 2,3%.10A pesar de tan escalofriantes cifras, y de haber desconocido deci-sionesy recomendaciones de la Comisin de Derechos Humanosde la Organizacin de Estados Americanos (OEA) Csar GaviriaTrujillo fue elegido secretario general de esta entidad hemisfrica.Claro, haba sido el candidato de Washington. Ni siquiera importque a un mes de terminar el mandato presidencial, el senador esta-dounidenseJohn Kerry hubiera declarado al Washington Post queColombia era una narcodemocracia.11La imagen del gobierno Gaviria, sin embargo, no fue moldeada niafectada significativamente por estas cifras de asesinatos y desapa-ricionesque su rgimen fue consolidando, cifras que no ocuparonningn sitio importante en los mass media, ni nacionales ni inter-nacionales.Mas bien la imagen que predomin del gobierno Gavi-riafue la de un gobierno democrtico, que convoc a una Asam-bleaConstituyente; que proclam una nueva Constitucin amplia,con una exhaustiva carta de derechos; que conden el narcotrficohasta cazar y dar muerte a Pablo Escobar; que logr desmovilizara varios grupos guerrilleros y que liberaliz y moderniz la econo-ma,abrindola incondicionalmente al capital internacional [...]129 Boletn Justicia y Paz, N. 2. Bogot, abril-junio, 1994.10 Javier Giraldo Moreno: El paramilitarismo en Colombia, ayer y hoy. Dis-cursoen los diez aos de las Corporacin Jurdica Libertad. Medelln, 19de marzo de 2003.11 Retomado por Semana, Bogot, 19 de julio de 1994.12 Boletn Justicia y Paz, N. 2, Ob. cit. 224. Captulo XI237La mafia gana con el neoliberalismoLos niveles de pobreza aumentaron considerablementedurante los aos noventa, algo inaudito en un pas que se enorgu-llecede estar entre los detentadores de ms recursos estratgicos, ycon tierras aptas para producir todo tipo de alimentos.Los responsables de la histrica violencia seguan concen-trandola tierra. Para fines de los aos ochenta el 5% de colombianosera dueo del 83% de las mejores tierras. Los ndices de pobrezarural aumentaron del 65% en 1991 al 72% en 1995. En las grandesciudades el 1% de propietarios posea el 70% del suelo urbano, par-metrosque se situaban entre los ms altos de Amrica Latina. En1987 otra tentativa de reforma agraria se haba hecho humo: de 114senadores que deban de votarla, solo 22 se hicieron presentes.Increblemente, en medio de la tal guerra a las drogas, losque ganaban con la apertura econmica liberal eran los mafiosos,muchos de ellos, los ms discretos, ya insertos en la oligarqua tradi-cional.Un informe de la propia DEA dice en sus apartes:El programa colombiano de apertura, iniciado en 1990, se carac-terizapor un movimiento hacia la privatizacin de las principalescompaas estatales y la liberalizacin de la economa en un es-fuerzopor atraer y generar capital. Antes de 1990 Colombia y variospases suramericanos prohiban la importacin de ciertos bienes deotros pases para proteger las industrias locales de la competenciaextranjera. Recientemente una combinacin de reformas financie-ras,laborales, fiscales y de comercio ha abierto el camino para queColombia compita ms efectivamente en la economa global.Sin embargo, mientras las reformas econmicas avanzan, los baro-nescolombianos de la droga han tomado ventaja de las reformasdel gobierno y han capitalizado los beneficios de una economa msabierta y liberal. La reforma ha creado ms oportunidades y brin-dadoa los narcotraficantes mayores facilidades para lavar y pro-tegersus fortunas ilcitas en Colombia. La privatizacin de impor-tantesbancos colombianos, junto con la liberalizacin del mercado 225. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina238cambiario, han permitido a los narcotraficantes colombianos influirveladamente en las polticas y las operaciones de ciertos bancosnacionales [...] Cada vez que un dlar entra en las cuentas banca-riasde los jefes del narcotrfico la influencia poltica y econmicaque ejercen en el gobierno aumenta [...] Los narcotraficantes estnen capacidad de influir en la estructura de las relaciones bancariasy financieras con el fin de lavar, legitimar y salvaguardar su riquezailcita con facilidad y sin ninguna repercusin legal[]13Lo que bien se guard de decir el informe de la DEA, es quebuena parte de ese dinero termina en las agencias bancariascentrales de Estados Unidos, irrigando y ayudando a dinamizar laeconoma de ese pas.Las Convivir del paramilitarismoEl liberal Ernesto Samper Pizano, refirindose a la violenciaque viva el pueblo colombiano, dira el da de su posesin, el 7 deagosto de 1994: Ningn Estado puede exigir respeto a sus ciudada-nossi sus propios agentes obran de manera arbitraria atropellandolos derechos de los individuos.Apenas haban pasado dos das cuando el pas fue sacudidoante el asesinato de Manuel Cepeda Vargas, el nico senadorque le quedaba a la Unin Patritica. Entonces el presidente jurluchar contra los escuadrones de la muerte, mientras las FuerzasArmadas ofrecieron combatir a todos los violentos.Un mes despus, el mandatario present su poltica de dere-choshumanos. En el documento defina al paramilitarismo comoun fenmeno ligado, en alta medida al narcotrfico, adjuntandoque tambin la formacin de las autodefensas campesinas erauna reaccin a los atropellos de la subversin. Ninguna mencinal papel rector y protector que han cumplido los diversos poderesdel Estado, y especficamente el Ejecutivo. Con tal diagnstico13 Colombian Economic Reform. Drug Intelligence Report. DEA 94073,septiembre de 1994. 226. Captulo XIpresidencial era imposible enfrentar al paramilitarismo como sehaba ofrecido. Es imposible combatir algo que no se acepta en surealidad.Samper Pizano no se limit a respaldar pasivamente lo quevena siendo estructurado por sus antecesores, sino que consolidal paramilitarismo como poltica de Estado, al punto que le devolvisu status legal. En diciembre de 1994, con el Decreto 356 se volve-raa dar vida jurdica a los elementos constitutivos del paramili-tarismopor medio de las Asociaciones Comunitarias de Vigilancia239Rural, denominadas Convivir.Estas fueron definidas como un servicio especial de vigilanciay seguridad privadas, donde la poblacin civil deba de agruparsealrededor de las Fuerzas Militares para apoyarlas por medio deredes armadas y de comunicacin. Al facultarles la utilizacin dearmas de uso restringido de las Fuerzas Militares, el Estado no solosegua involucrando a la poblacin civil en el conflicto interno, sinoque delegaba el monopolio exclusivo de la fuerza. O sea, oficiali-zabalo que ya haca de facto.Conformar una Convivir solo requera rellenar un formula-riocon los datos de los representantes y de los socios, y llevarlo aun batalln militar. Para 1996 haban constituidas unas 700, casitodas localizadas en las regiones con ms presencia paramilitar. Alao siguiente el ministro del Interior admiti que no saba cuan-tasConvivir existan ni qu nmero de hombres ni de armas. Esemismo ao se abrieron 35 investigaciones judiciales contra miem-brosde las Convivir por crmenes contra la poblacin, las cuales sediluyeron en el tiempo.La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, cuya oficinaen Colombia fue establecida por la ONU en 1996 debido al cmulode denuncias, en su informe E/CN.4/1998/16 estableca:El problema del paramilitarismo se ha tornado an ms comple-jocon la existencia de grupos de civiles armados que, con autori-zacinlegal, realizan actividades anlogas a las de la fuerza p-blica.[...] resulta muy difcil distinguir las acciones de los grupos 227. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina240paramilitares con aquellas de algunas asociaciones Convivir, puesentre ellas se dan, en numerosos casos, relaciones de coincidencia,convergencia, complementariedad y suplantacin. Las vctimas detales acciones son incapaces de distinguir a qu grupos pertenecensus autores, y hablan indistintamente de los paracos (paramilita-resen lenguaje popular) o de los de la Convivir [...]Sigue diciendo que la Oficina recibi informaciones creblesacerca de la participacin en asociaciones Convivir de reconocidosparamilitares, algunos con rdenes de captura pendientes.Salvatore Mancuso, nada menos que el jefe militar de lasAutodefensas Unidas de Colombia (AUC) era uno de los tantosparamilitares que lideraban Convivir. Segn el informe de laboresde la estatal Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privadadel ao 1996, Mancuso se dot de abundante y poderoso armamentode uso privativo de las Fuerzas Militares creando cooperativas.El entonces gobernador del departamento de Antioquia, lvaroUribe Vlez, fue de los principales impulsores y protectores de lasConvivir. Este futuro presidente de Colombia sera invitado especialal Congreso de los ganaderos de 1996, donde recibi los aplausosms prolongados junto al ex general Farouk Yanine Daz, tambininvitado de honor. Uribe Vlez expresara en esa ocasin:Las Asociaciones no son organizaciones criminales. Son organiza-cionesde gente bien que se hicieron para cooperar con la FuerzaPblica en la tarea de mejorar la seguridad cotidiana, de contener alos violentos [...] esta es una alternativa de la gente de bien. No sonpantalla de los grupos paramilitares [...]14Pero la realidad demostraba que el gobernador estabamintiendo. Un ejemplo de cmo actuaban las Convivir se encuen-traen la extensa declaracin del paramilitar Francisco VillalbaHernndez ante la Fiscala General de la Nacin, realizada entre14 El Espectador, Bogot, 27 de octubre de 1996. 228. Captulo XIel 16 de febrero de 1998 y el 4 de febrero de 1999. Integrante dela estructura paramilitar de los hermanos Castao Gil desde 1994,narr que en las guarniciones militares les daban un carn dondese indicaba que se perteneca a las Convivir de la Brigada, con elcual podan pasar fuertemente armados por los retenes militares.Relat que participando de una Convivir realiz varias masacres,incluida una donde lo obligaron a asesinar a dos parientes suyospara probar su lealtad y compromiso. Dijo que la coordinacincon las Fuerzas Armadas era sistemtica, y la realizaba SalvatoreMancuso: Cuando bamos a hacer alguna masacre, se coordinabacon el Ejrcito y la Polica de la parte donde furamos [...]A pesar de todos los esfuerzos estatales sosteniendo que lasConvivir no seran una nueva modalidad de paramilitarismo lega-lizado:Representantes de ms de 200 Cooperativas de SeguridadPrivadas han anunciado que se armarn y se unirn al movimientoparamilitar Auto Defensas Unidas de Colombia AUC [...]1524115 El Pas, Cali, 3 de agosto de 1998. 229. Captulo xii:letra con sangre243Las trampas de la ConstitucinEl 4 de julio de 1991 se haba aprobado la nueva Constitucinpoltica, la cual se publicit como la Constitucin de los DerechosHumanos. Pero muy pronto se fue develando que contena unaserie de trampas que la volvan permeable para poder invalidar enla prctica sus ms democrticas intenciones. Esas trampas eran:la Reforma de la Justicia, que acabara con la escasa independen-ciadel poder judicial; los Estados de Excepcin, que nuevamentepodan ser permanentes; y una legislacin represiva inimaginable[...]1Otra de las trampas fue el reconocerle grandes privilegios a lasFuerzas Armadas, especialmente dndoles poder absoluto parajuzgarse a s mismas. Fueron los constituyentes del bipartidismo ydel M-19 quienes les aseguraron a los militares esa inmunidad queredoblaba la posibilidad de impunidad. A esto, que ha sido esencialpara el desempeo del terrorismo de Estado, solo se opuso la cons-tituyentede la UP, Ada Abella.1 Boletn Justicia y Paz, N. 2. Ob. cit. 230. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina244En 1994 Amnista Internacional deca que la mayora de meca-nismosde proteccin de los Derechos Humanos establecidos enesa Constitucin,de los cuales tanto se ha vanagloriado el Estado [...] ya no quedansino en el papel [...] nada ha cambiado sobre el terreno. En revan-chahan permitido enmascarar, atrs de las apariencias favorablesa los derechos humanos, otras medidas, otras decisiones guberna-mentales,que ponen en grave peligro esos mismos derechos [...] LaConstitucin garantiza que aquellos que violan los Derechos Hu-manoscontinen hacindolo en total impunidad [...]2Los derechos humanos tambin son enemigosEs a partir de 1987 cuando el terrorismo de Estado se abalanzasobre las organizaciones de derechos humanos colombianas, consu lgica multiplicacin de muertes y desapariciones.A los medios de comunicacin llegaban con cierta regularidadlistas enviadas por fantasmales escuadrones de la muerte, conte-niendolos nombres de personas a las que sindicaba de ser subver-sivosactuando en la legalidad. Se sobrentenda que desde esemomento esas personas quedaban sentenciadas a muerte, amenazaque en algunos casos se hizo efectiva. En agosto de 1993, las fuerzasde seguridad no se tomaron la molestia de inventar el nombre de unescuadrn sino que directamente entregaron a una cadena de tele-visinel listado de unos 150 subversivos, siendo en su mayorasindicalistas, abogados y defensores de derechos humanos.Ante los informes de investigadores estatales o de organis-mosindependientes, tanto el gobierno como el mando militar hanpasado a cerrar filas y contraatacan con el argumento de que lasdenuncias son solo una estrategia para desestabilizar la democra-ciaen favor de la insurgencia. No son pocos los denunciantes lleva-dospor los militares ante tribunales por injuria.2 Colombie: la vrai visage de la terreur. Amnista Internacional. Edicio-nesfrancfonas, Pars, 1994. 231. Captulo XIIAunque se ha decidido a favor de los inculpados, esto tiene un245efecto paralizante y desmovilizador.Uno de los casos sucedi en 1993, cuando el poderoso y temidogeneral Harold Bedoya Pizarro acus a 66 activistas de derechoshumanos por calumnia, al haber calificado de detencin arbitra-riael arresto de un sindicalista que adelantaron tropas bajo susrdenes. El general aleg que la declaracin amenazaba el buennombre de las Fuerzas Armadas. Un juez decidi que la acusacinera infundada.En octubre de 1998 dos personas denunciaron que HernandoHernndez, presidente de la Unin Sindical Obrera (USO) y AnaTeresa Bernal, coordinadora de la organizacin Redepaz, les habanofrecido dinero y asilo en Europa a cambio de acusar ante la ONUa los entonces general Rito Alejo Del Ro Rojas y brigadier gene-ralFernando Milln Prez, de tener nexos con paramilitares. Lasinvestigaciones concluyeron que era todo lo contrario: la Fiscalaacus a los mandos militares de haber pagado a esos falsos testigos.Existen documentos pblicos, elaborados por militares, dondese demuestra la caracterizacin que se tiene de las organizacionesde derechos humanos. En ellos es palpable la vigencia de la Doctrinade la Seguridad Nacional, al establecer que quienes cuestionan lasacciones del Estado pasan a ser parte del enemigo.Un informe Reservado de 1995 dice en sus apartes:La subversin, directa o indirectamente, tiene correlaciones con lasorganizaciones no gubernamentales (ONG), especialmente de la iz-quierdanacional, que apoyadas por forneas y en evidente acuerdocon los grupos izquierdistas, han lanzado una ofensiva contra elEstado y contra las Fuerzas Armadas, sindicndoles de violadoresrecurrentes de los derechos humanos[...].33 Asunto: Apreciacin Coyuntural Situacin Nacional. Teniente coronelJos Domingo Garca Garca, jefe del Estado Mayor de la Quinta Brigada,2 de marzo de 1995. 232. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina246Cinco militares, entre los que estaban el general Jaime GuerreroPaz, ex ministro de Defensa; el mayor general y profesor de laEscuela de las Amricas, Juan Salcedo Lora y el brigadier generalAdolfo Clavijo Ardila, publicaron a fines de 1997 su visin sobre lasorganizaciones de derechos humanos, nacionales e internaciona-les.En el texto hacen ver sus inquietudes por,La intromisin poltica de aquellas ONGs, que por diferentes ra-zoneshan resuelto apoyar el proceso subversivo en Colombia me-dianteel ataque sistemtico al estado de derecho y a la vez median-teel apoyo directo o indirecto a la guerra poltica y militar que sedesarrolla[...]Siguen diciendo que este grupo de organizaciones, con susinformes y actividades, persigue el desprestigio del Estado y eldebilitamiento internacional del gobierno y de la cpula militardel momento, para destruir su honra y socavar la consistencia delmando militar y policial[...] Aunque conocen las consecuenciasque ello puede acarrear, aseveran que las principales organizacio-nescolombianas vinculadas a la conspiracin orquestada son:Cinep, Justicia y Paz, Comit Permanente de Derechos Humanos;en el mbito internacional: Human Rights Watch y AmnistaInternacional.4A pesar de que el coronel Hermicio Snchez Vargas reali-zabael Curso Superior de Defensa, su tesis de grado en el ColegioInteramericano de Defensa se titul Las ONGs de DerechosHumanos en Colombia. Estos apartes hablan por s solos:[...] Las Organizaciones No Gubernamentales han sido descubier-taspor agentes que estn al acecho de errores de las institucionespara lograr sus fines, mediante la implantacin de ideologas que4 General Jaime Guerrero Paz; mayor general Juan Salcedo; brigadier ge-neralAdolfo Clavijo; ingenieros Miguel Posada y Carlos Sierra. Organi-zacionesNo Gubernamentales y Derechos Humanos. Documento anal-tico,Bogot, noviembre, de 1997. 233. Captulo XIIno tienen ningn asidero poltico, social, econmico o guberna-mentalen el mundo actual. Cuentan con poder econmico, fruto delsecuestro, asaltos, narcotrfico y ayuda extranjera para contratarpersonal profesional y poder obtener sus pretensiones y objetivos;adems poseen una red personal de diplomticos, conformado porindividuos de su organizacin que hacen lobby, convencen gobier-nos,y organismos internacionales de la mala actuacin que X o Ypas ha tenido, manifestando que est actuando en forma contrariaa los lineamientos mundiales [...]Para alcanzar sus objetivos no emplean armas, ni ejrcitos, empleanel convencimiento, la palabra, aspectos que son ms peligrosos quecualquier elemento con cualidades mortferas [...]A nivel internacional la actividad de la Narcoguerrilla se concentraen denunciar a travs de las ONGs la violacin de los Derechos Hu-manospor parte de las Fuerzas Armadas ante Organismos Interna-cionales,promover publicaciones que evidencien la violacin de losDerechos Humanos, realizar foros internacionales para condenaral gobierno colombiano por violacin de los Derechos Humanos.El propsito final de esta tarea es simplemente ganar un espaciopoltico y en el futuro su reconocimiento en el mbito internacional,internacionalizar el conflicto interno para buscar la intermediacinde Organismos Internacionales, desprestigiar las Fuerzas Milita-resy restringir su accin militar al interior del pas objetivos quepoco a poco han conseguido, la deslegitimacin del Estado y delas Fuerzas Armadas colombianas y la consecuente legitimacin dela accin militar de los grupos guerrilleros[...]5247La verdad oficial y el desprecio a la otraCuando el presidente Barco Vargas comprendi que el terro-rismode Estado adelantado por las Fuerzas Armadas y sus gruposparamilitares estaba afectando gravemente la imagen del pas, y5 Hermicio Snchez Vargas: Las ONGs de derechos humanos en Colom-bia,Ejrcito de Colombia. Monografa. Colegio Interamericano de De-fensa.Departamento de Estudios. Curso XXXVI. Washington, abril 1997. 234. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaque por ende ello traera efectos graves sobre los intereses econ-micos248de la elite, la solucin salomnica fue empezar a crear ofici-nasde derechos humanos en varias instituciones estatales.Su sucesor, Gaviria Trujillo, invit a los organismos inter-nacionalesa dictar cursos de derechos humanos en los batallo-nes.Paralelamente, la presidencia, los ministerios de RelacionesExteriores, del Interior y de Defensa, pasaron a tener oficinas dederechos humanos, y hasta se inauguraron en las guarnicionesmilitares y de polica. En poco tiempo se cre una frondosa red dedependencias oficiales de derechos humanos, sin lugar a duda unade las ms abultadas y labernticas en el mundo.6No se necesitaron muchos meses para empezar a comprobarque la accin de esas dependencias era insignificante en la mejorade la situacin, pero que servan efectivamente para complicar anms las indagaciones, pues la una sigue pasando la responsabili-dada las otras. Una buena forma de enloquecer o desalentar a lasvctimas, familiares, abogados e investigadores. Terrible ha sidopara quienes, confiados, se han dirigido a esas oficinas de derechoshumanos en los batallones para entablar denuncias: muchos hansido asesinados o desaparecidos posteriormente.Como estas oficinas han sido parte de la campaa internacionalde imagen del Estado colombiano, se crearon en cinco importan-tesembajadas en Europa: Pars, Bruselas, Londres, msterdam yMadrid. Muy sagazmente de ellas se responsabiliz a ex guerrille-rosdel M-19 y de Esperanza, Paz y LibertadDe esas cinco personas, quien se extrem en la tarea encargadafue Bernardo Gutirrez Zuluaga, ex mximo comandante de ladesmovilizada guerrilla del EPL. Aunque se conoca de su conver-sinen asesor poltico de los jefes paramilitares de Crdoba yUrab, fue enviado a la embajada en msterdam. Desde ah, en vezde agradecer la ardua labor que realizaron los grupos humanitariospor encontrar el cuerpo de su esposa Amparo Tordecilla Trujillo,hizo llegar una carta a las organizaciones que publicaron el libro6 Federico Andru Guzmn: Derechos Humanos en Colombia: Tres dcadasde violaciones e impunidad. Ed. Universidad de Salamanca, 2000. 235. Captulo XIITras los Pasos Perdidos de la Guerra Sucia, donde los fustiga: Ascomo algunos han asumido la violencia como una forma de vida,hay que cuidarse de quienes aparejados con aquellos viven de ladesgracia humana y hacen de los derechos humanos su negocio[...]7Abierta o disimuladamente, los medios periodsticos de lalite colombiana han asumido con indiferencia, desprecio y hastaencausando la defensa de los derechos humanos, cuando estano comulga con sus intereses. La Asociacin de Familiares deDetenidos Desaparecidos se ha referido a las vergonzantes actitu-desde estos cmplices del Estado: [...] los medios de comunicacinque no recogan ni divulgaban las denuncias sobre desapariciones,en muchos casos publicaron informaciones falsas y ofensivas sobrelos desaparecidos [...]8Un columnista deca con cinismo: Se llega al punto de que unaria de cantina en la que resulte herido o muera un sindicalista es,por presuncin, una violacin de los derechos humanos En elmismo texto, la preocupacin esencial del periodista no es la violen-ciade los organismos de seguridad sobre la poblacin indefensa,sino que el Estado colombiano no sea de nuevo condenado en laComisin de Derechos Humanos de la ONU: Sera un garrotazo enla cabeza en materia de preferencias arancelarias en el ParlamentoEuropeo, y le entregara en bandeja la disculpa a todos aquellospases que quieren taponarle la entrada a los productos agrcolasnacionales []9Los dos principales medios escritos del pas, El Tiempo y larevista Semana, publican continuamente los peligrosos seala-mientosde su columnista Plinio Apuleyo Mendoza. En su texto, esteactual embajador en Portugal coincide con el documento anterior-7 Carta de Bernardo Gutirrez Zuluaga a Paul Van Steenvoort, secretario249general del NCOS. Bruselas, 1995.8 Colombia. Veinte aos de historia y lucha. Asociacin de Familiares de De-tenidosDesaparecidos, Asfaddes. Ed. Tercera Prensa, Donostia, 2004.9 Roberto Pombo: No hay derecho. Semana, Bogot, 6 de septiembre de1994. 236. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinamente citado y redactado por los cinco militares, aunque va ms allal poner en el patbulo a organizaciones y personas:250[...] Y qu decir de los eclesisticos del Cinep y sobre todo de laComisin Intercongrecional de Justicia y Paz que dirige el inefa-blepadre Javier Giraldo? All lo que hay es una clara enajenacinideolgica ligada a la Teologa de la Liberacin, de acuerdo con lacual resulta legtima, en nombre de la opcin de los pobres, la in-surgenciaarmada [...] Tambin estas ONG dirigidas por religiososdisfrazan de causa humanitaria su sesgo militante. Y por ello multi-plicaninfundios contra cientos de oficiales de las Fuerzas Armadas[...] no se puede ser tan idiota como para acreditar los fraudulentosmontajes de las ONG, pues detrs de su apostlica fachada, comolas orejas del lobo, se asoma una ideologa que santifica a la sub-versin,cierra los ojos ante sus crmenes y sataniza a quienes se leoponen [...]10Podra tomarse como mera casualidad, pero unos meses antesde ese artculo, el general Bedoya Pizarro haba presentado unademanda contra el sacerdote Giraldo Moreno, por un informe sobrela asociacin militar-paramilitares en la poblacin de San Vicentede Chucur, al noreste del pas. El juez dictamin que la acusacinno tena validez.Otra columnista de la revista Semana tampoco se queda atrsal momento de informar objetivamente. Igualando el lenguajedespectivo y beligerante de funcionarios y militares, empez unartculo de esta forma: Por fin ese lagarto internacional que dirigeel Human Rights Watch, el tal seor Vivanco [...] Luego de unadiatriba de frases, termina su columna de la siguiente manera:Porque nos encontramos al frente de dos tipos de guerra. La deadentro, contra las FARC, y la de afuera contra todos aquellos ciu-dadanosdel mundo, o instituciones estatales, u organizaciones10 Plinio Apuleyo Mendoza: Son santas las ONG? Semana, Bogot, 15 dediciembre de 1997. 237. Captulo XIIpolticas, incluyendo a The New York Times y a un sector del Con-gresode Estados Unidos, que por cuenta de una bien librada guerrade propaganda no solo ven a nuestros insurgentes con simpata,sino que opinan que los nicos derechos humanos que hay en Co-lombia251para defender son los de ellos.11Los generales ordenan a la marionetaEl 29 de noviembre del 2000 fue conocida una misiva diri-gidaal presidente Andrs Pastrana Arango, al Fiscal General,al Procurador General, a organismos de derechos humanos y alDefensor del Pueblo.12 La enviaba una poderosa y temida organi-zacinde sicarios conocida como La Terraza, cuya base de accinestaba en Medelln.Lo revelado en la carta fue tomado en serio por organizacionesnacionales e internacionales de derechos humanos, pues se ajus-tabaa lo adelantado en investigaciones. En ella se empieza porsostener que las mal llamadas Autodefensas Unidas de Colombiano son ms que una banda de mafia paramilitar, dirigidas por elcomandante del Ejrcito Nacional a la poca, general Jorge EnriqueMora Rangl y el ex general Harold Bedoya Pizarro, los cuales danrdenes directas a su marioneta de cabecera Carlos Castao [...]Ah se sostiene que una serie de asesinatos a destacados defen-soresde derechos humanos, realizados entre 1998 y 1999, fueronordenados por estos jefes militares. Que sus sicarios dieron muerte,en su apartamento de Bogot, a los investigadores del Cinep ElsaAlvarado y Mario Caldern, el 19 de mayo de 1997; balearon en suoficina al catedrtico y presidente del Comit de Derechos Humanosde Medelln, Jess Mara Valle Jaramillo, el 27 de febrero de 1998;bajo sus balas cay en su apartamento de Bogot el reconocido11 Mara Isabel Rueda: El tonito de The New York Times. Semana, Bogot,16 de julio de 2001.12 La Defensora del Pueblo es una institucin del Estado encargada de vi-gilarel respeto a los derechos humanos y de defender a los ciudadanos.El defensor es elegido por la Cmara de Representantes. 238. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaabogado Eduardo Umaa Mendoza, el 18 abril de 1998; tambinal periodista y humorista ms conocido del pas, Jaime Garzn, loabatieron en una calle de Bogot, el 13 de agosto de 1999.252Umaa Mendoza era el principal defensor de presos polti-cosdel pas y, adems, siempre llevaba los ms sonados casos decrmenes de lesa humanidad cometidos por las Fuerzas Armadasy sus paramilitares. Valle Jaramillo se haba atrevido a confrontarpblicamente al entonces gobernador de Antioquia, lvaro UribeVlez, por la creacin de las Convivir. En un debate radial le lleg asostener: Los militares y las Convivir se confunden en los unifor-mes,en las sedes, en los vehculos que utilizan. Poco despus elcatedrtico fue demandado judicialmente por calumnia. Quien eshoy el presidente de Colombia lo trat de enemigo de las fuerzasarmadas, lo que es una incitacin al crimen en este pas.En la carta de los jefes de La Terraza no se cuenta, por ejemplo,que el 28 de enero de 1999 cuatro miembros del Instituto Popular deCapacitacin (IPC) fueron sacados de la sede en Medelln por sica-riosde La Terraza, y llevados hasta los campamentos de CastaoGil. El narcoparamilitar se limit a decir que seguira atacando alos llamados parasubversivos que trabajaban en organizacio-nesde derechos humanos. La misma banda secuestr a la sena-doraPiedad Crdoba Ruz, presidenta de la Comisin de DerechosHumanos del Senado de la Repblica, con el propsito de aclararcon ella su comportamiento en relacin de algunos jefes del ELN[...]13 Das despus, ante la protesta nacional e internacional, todosfueron dejados en libertad.A pesar de todo lo anterior, y muchas otras acusaciones concre-tasque lo ponan en primera fila dentro de la criminalidad estatal,el general Mora Rangl solo fue retirado del servicio por corrup-13 Semana, Bogot, 6 de noviembre de 2000. El temor por la vida de estasenadora contrast con el secuestro de varios parlamentarios del PartidoLiberal por el mismo criminal e informado as por la misma fuente: Comotodos son de la zona donde opera Castao se ha considerado que el se-cuestroes amistoso y que no corre peligro la vida de los retenidos[...] 239. Captulo XIIcin. Si bien sus vctimas no merecieron ni que fuera investigado, elex general fue nombrado embajador en Corea.Los jefes sicarios de La Terraza tuvieron una vasta motivacinpara adelantar tales tareas criminales: a cambio Castao Gil nosiba a apoyar con una ruta del narcotrfico exclusivamente paranosotros [...]14El 31 de enero de 1999, dos miembros del Comit de Solidaridadcon los Presos Polticos (CSPP) fueron asesinados por paramilitaresluego de ser sacados a la fuerza de un autobs pblico. Las amena-zasque siguieron a estos crmenes obligaron al CSPP a suspendersus actividades durante varios meses. Pero no ha sido la nica ONGque lo ha tenido que hacer.La vigilancia y asedio realizado por los organismos de segu-ridadsobre algunos de estos grupos se volvi manifiesta y agre-siva.Algunos de ellos debieron hasta blindar los ventanales de susdespachos. Los telfonos privados y de las oficinas han sido inter-venidosy, a manera de intimidacin, hasta se poda escuchar a losagentes comiendo, dialogando, pasando las pginas del peridico yescuchando msica. Y ms: las llamadas de algunos activistas hansido desviadas a telfonos en cuarteles militares.15Desde 1989 hasta mediados del 2000, al menos cuarenta activis-tasdebieron abandonar el pas debido a las amenazas y atentadosa sus vidas. Entre julio de 1996 y septiembre de 2001 fueron asesi-nados54 defensores y 14 desaparecidos. Esto lo pudo constatar laRepresentante Especial del Secretario General de la ONU, quienvisit al pas en octubre de 2001.La funcionaria reconoci que el Estado tena medidas paraproteger a los defensores de los derechos humanos, pero no lasaplicaba. Tambin manifest que no le parecieron satisfactoriaslas explicaciones que el Presidente o los mandos militares le dieron14 Semana, Bogot, 18 de diciembre de 2000.15 Colombia. Informe anual sobre la situacin de los derechos humanos253en el mundo 2000. Human Rights Watch, Nueva York, 2001. 240. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaacerca del por qu del alto nivel de violacin de los derechos huma-nos254en Colombia.16Desde los aos ochenta, desde cuando se inici la instauracinde la guerra sucia y el terrorismo de Estado, presidente tras presi-dentehan ofrecido proteccin a los militantes de estos grupos. Elpresidente Andrs Pastrana Arango (1998-2002) lleg a prometerante la sesin de la ONU en Nueva York, en diciembre de 1998, quehara todo lo posible para que desarrollaran su labor con todas lasgarantas. Y efectivamente emiti una Directiva presidencial que ensu esencia retomaba otra emitida por su antecesor, Samper Pizano,que nada haba mejorado.La impunidad ha convertido a los paramilitares en intocables:se sienten tan seguros de su poder, que no han dudado en amena-zara los representantes de la oficina colombiana de la Comisin deDerechos Humanos de la ONU que adelanta investigaciones sobresus crmenes [...]17Crear el tercer actor del conflictoEn los aos noventa la estrategia de imagen del Estado colom-bianose volc a convencer que el paramilitarismo era un terceractor en el conflicto interno; un electrn libre cuya violencia nopoda ser ni controlada. El Estado, dbil, casi indefenso, pasaba amostrarse como vctima de los violentos, tanto como la poblacin.Un discurso que tom rpido vuelo al ser avalado por el gobiernoestadounidense.Muchos intelectuales y medios de informacin, en Colombia yel extranjero, lo aceptaron y repitieron.Aunque pocos, han existido quienes procuran mantener lanecesaria conciencia intelectual de ver ms all del discurso oficial.Uno de ellos es el sacerdote Javier Giraldo Moreno. Durante unaconferencia en Chicago, el 17 de marzo de 2000, expres:16 Semana, Bogot, 5 de noviembre de 2001.17 La Dpche Internationale des Drogues, N. 71. Observatorio Geopolticode Drogas. Pars, septiembre de 1997. 241. Captulo XII[...] quienes analizamos el fenmeno actual desde la perspectivahistrica nos negamos a definir el paramilitarismo como un ter-ceractor en el conflicto. No es un tercer actor. Es el mismo brazoclandestino e ilegal del Estado que ha existido desde hace variasdcadas.El Estado insiste en negar que ha creado al paramilitarismocomo parte esencial de su estrategia contrainsurgente. Miente alquerer esconder que el paramilitarismo es su propia sombra, utili-zadapara complementar el trabajo de sus Fuerzas Armadas y255organismos de seguridad.Altos mandos militares, como los generales Guerrero Paz,Salcedo Lora y Clavijo Ardila, involucrados histricamente en sudesarrollo, han osado escribir:Afirmar, o dar a entender que los paramilitares son un productodel ejrcito en cuanto a gestacin, desarrollo, proteccin y alianzaoperativa, y que no los combate o que los tolera [...] no es ms queuna falacia. Por nuestras investigaciones damos fe de que la doctri-nadel ejrcito y sus planes operacionales estn revestidos de ticay de moral, y de que sus comandantes recalcan el desarrollo de lasoperaciones dentro de los marcos de la legalidad y recaban una es-trictaseleccin de amistades o aliados [...] La alianza no existe, y siello fuera as, no dudaramos en rechazarla categricamente []18El general Bedoya Pizarro, que ayud a parir e instruir al mons-truo,expres sin el menor asomo de vergenza: El ejrcito no tienenada que ver con grupos al margen de la ley. La poltica del gobiernodel ejrcito es no involucrarse con estos grupos, que son ilegales.Nuestra misin es combatir la delincuencia [...]1918 Organizaciones No Gubernamentales y derechos Humanos. Documentoanaltico, Ob. cit.19 Entrevista realizada por HRW. Bogot, 20 de octubre de 1995. 242. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina256En uno de sus arranques de honestidad, Castao Gil sostieneque la banda criminal que ayud a organizarle al Estado es: Unejrcito ilegal que en pleno ao 2001 no es paramilitar, ni parago-bierno.Que defiende el sistema y el Estado [...] Es una especie degrupo Paraestatal [...]20Pero si unos mandos militares niegan que el paramilitarismo essangre de su sangre, otros llegan al cinismo para refutarlo.El mayor general Manuel Jos Bonett Locarno, impulsor delparamilitarismo al occidente del pas, ex adjunto militar en laembajada colombiana en Washington y ex estudiante del FuerteLeavenworth, EE UU, dijo: Bases de entrenamiento para para-militares?Si supiera de alguna, iramos all y los capturaramos.El tambin mayor general Marino Gutirrez Isaza, instructor dela Escuela de las Amricas y ex adjunto militar en la embajadaen Washington, repiti: Los paramilitares? Nadie me ha dadoninguna informacin de quines son, sino ira a capturarlos.21Bueno es saber que Gutirrez Isaza estuvo al mando de la XIVBrigada con sede en Puerto Berro, conocido centro paramilitardel Magdalena Medio. Debi preocupar al Estado que este futurogeneral no supiera sobre una investigacin oficial de 1994 donde seconclua que Vctor Carranza, reputado traficante de esmeraldas ycocana, controlaba a los paramilitares dentro de su jurisdiccin, yportando armas con licencia del Ministerio de Defensa.El hoy ex general Rito Alejo Del Ro Rojas, cuando estaba alfrente de la brigada XVII y que le correspondan las operacionesmilitares en Urab, sostuvo que no actuaba contra los paramilita-resporque nunca atacan, entonces era imposible localizarlos ycapturarlos.22 El general no los pudo detener porque cohabit conellos entre 1995 y 1997. As lo denunci ante sus superiores, entreotros subalternos, el coronel Carlos Alfonso Velsquez, segundocomandante de la Brigada. La reaccin del general Harold Bedoya20 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin..., Ob. cit.21 Entrevistas realizadas por HRW, Ob. cit.22 dem. 243. Captulo XIIPizarro fue ordenar que se investigara al coronel, hasta que fuedado de baja por ser desleal con la institucin, y mantener granamistad con personas e instituciones que se han declarado abierta-mente257enemigas del ejrcito.Estas supuestas enemigas eran las organizaciones de dere-choshumanos y la alcaldesa del municipio de Apartado, GloriaCuartas Montoya, quien recibiera el Premio Unesco de los Alcaldespor la Paz. Del Ro acus a la alcaldesa de ser amante del coronel yde colaborar con las FARC, luego de que esta desmintiera la versinoficial de que era la guerrilla quien haba degollado a un nio de 12aos delante de sus compaeros de escuela, cuando estaba demos-tradoque haban sido los paramilitares.El informe de la Comisin Interamericana de DerechosHumanos de la OEA, 1998, sealara que el general Del Ro debade tener conocimiento de la presencia de los paramilitares en elrea y de la cooperacin entre sus hombres y aquellos grupos [...]En abril de 1999 el general fue llamado a calificar servicios, unamedida tan rutinaria en el ejrcito: tan de rutina como eliminar alos opositores polticos, as estos sean simples lderes comunales deuna vereda.23Unos das despus se realiz un acto de honor como desa-graviopara el general, donde el futuro presidente de Colombia,lvaro Uribe Vlez, fue el expositor central. Extraordinariamente,en julio de 2001 fue detenido por la Fiscala en una accin rechaz-adapor el ministro de Defensa y los comandantes militares. Perounos das despus, el general fue puesto en libertad, mientrasque los fiscales que prepararon las inculpaciones y su detencinperdieron sus cargos, debiendo dejar el pas por amenazas. lvaroUribe Vlez, ya presidente, elogi la eficacia de la justicia, y apoy lacandidatura del ex general al Senado en el 2006.23 Colombia Hoy, N. 120, Bogot, febrero de 1994. 244. Captulo xiii:tras el teln, la muerte259Violencia por delegacinHasta 1994 las Fuerzas Armadas aparecan como responsablesde la mayora de los crmenes contra la poblacin civil indefensa,88,9%, y sus paramilitares lo eran de 8,75%. Estas cifras daran ungiro espectacular al momento en que el Estado empieza la campaadel tercer actor.Segn la Comisin Colombiana de Juristas, para 1997 los para-militaresya eran responsables del 76% de las violaciones regis-tradas,y los diversos agentes del Estado del 7%. A la guerrilla se leadjudicaba el 17%.En el informe anual de la Alta Comisionada de la ONU, E/CN.4/1998/16, correspondiente al ao 1997, se present estedictamen:Durante la dcada de 1990, el paramilitarismo, como estrategia decontrol territorial y poblacional permanente y complementario dela poltica contrainsurgente de las Fuerzas Militares, se afianz a loancho de la geografa colombiana. Ciertamente, el accionar para-militarha sido rentable en trminos blicos como polticos para las 245. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina260Fuerzas Militares: la obtencin de un mximo de violencia con unbajo costo poltico para la institucin armada.Tratando de que se abrieran los ojos sobre tan cruda realidad,en su Informe Anual al Congreso de 1999, el Defensor del Pueblopuso el dedo en la llaga al decir que los paramilitares,se han convertido en el brazo ilegal de la fuerza pblica para la queejecutan el trabajo sucio [...] Se trata de una nueva forma de ejercerla represin ilegal sin cortapisas que algunos analistas han llama-do,muy acertadamente, la violencia por delegacin.Las furibundas reacciones en su contra no se hicieron esperar.En 1988 Amnista Internacional haba expuesto:Hasta donde se sabe, jams uno de los lderes paramilitares ha sidoarrestado, a pesar de que son activos en zonas altamente militariza-das.Tampoco se ha sealado alguna confrontacin entre estos es-cuadronesde la muerte y patrullas militares. Y hasta donde conoceAmnista Internacional, las Fuerzas Armadas nunca han intentadoponer fin a las actividades que le son atribuidas [...]Casi una dcada despus de esa constatacin de AI, la propiaFiscala colombiana confirmaba la particular situacin: Con losaos, han sido muchos ms los dirigentes paramilitares asesina-dospor peleas internas o desacuerdos sobre drogas que los dete-nidoso investigados.1 El socilogo Alejandro Posada Reyes, de laUniversidad Nacional de Colombia, afirmaba: entre 1990 y 1997solo hubo siete contactos armados entre el Ejrcito y las autode-fensas,mientras hubo ms de cinco mil con la guerrilla. Aunque deesos contactos la Alta Comisionada de la ONU dice en su informeE/CN.4/2001/15, de febrero 2001, que: Generalmente obedecen1 Entrevista de Human Rights Watch a la Fiscala. Bogot, 10 de julio de1996. En Las redes de asesinos de Colombia. La asociacin militar-para-militaresy Estados Unidos. Nueva York, noviembre de 1996. 246. Captulo XIIIa escaramuzas menores, requisas y detenciones individuales yespordicas.Los aos pasaron sin que variara esa extraa falta de efectivi-dadde las Fuerzas Armadas sobre las organizaciones ms crimi-nalesy terroristas que en la historia de Colombia han existido. Larespuesta de por qu los militares no se encontraban a los para-militaresla obtuvo la Alta Comisionada de la ONU. En el mismo261informe expuso que,ha sido testigo de declaraciones de altos oficiales del Ejrcito sea-landoque los paramilitares no atentan contra el orden constitucio-naly por consiguiente no es funcin del Ejrcito combatirlos [...] Encontraste con las grandes ofensivas militares contra las guerrillas,en las que se aplican ingentes recursos humanos y logsticos encampaas que duran semanas []En el informe sobre los derechos humanos del ao 2000 elMinisterio de Defensa se esforzaba por explicar que los resultadoscontra los paramilitares,difcilmente pueden ser proporcionales puesto que mientras losgrupos guerrilleros atacan y enfrentan a la Fuerza Pblica [...] losgrupos de autodefensa rehuyen la accin de esa Fuerza Pblicay tienen como lineamiento no enfrentarla, lo cual genera menosoportunidades para provocarles bajas y capturas.Como para aplacar las crticas, al ao siguiente el Ministeriode Defensa sealara que sus fuerzas haban matado a 970 guerri-lleros,y capturado 1 556. Pero tambin 89 paramilitares habanmuerto, y 135 arrestados. Como el Defensor de Puerto Ass, capitaldel Putumayo, sali a desmentir pblicamente esas ltimas cifras,tuvo que renunciar a su cargo debido a repetidas amenazas demuerte.22 The Boston Globe, Boston, 28 de Marzo de 2001. 247. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina262El presidente Samper Pizano cre un bloque de bsquedapara perseguir a los lderes paramilitares, pero su coordinacin sela entreg a quien haba estado encargado de parirlos, coordinarlos,dirigirlos y salvaguardarlos: el Ministerio de Defensa. Por tanto eraabsolutamente normal que cuando cay el teln de la administra-cinSamper, los resultados del bloque brillaban por su ausencia.3El presidente Pastrana Arango tambin afirm en varias ocasionesque haba establecido unidades especiales para la persecucin delos paramilitares. Uno de ellos, el Centro de Coordinacin para laLucha contra los Grupos de Autodefensa, anunciado a bombo yplatillo el 25 de febrero 2000, pero ni siquiera haba celebrado unareunin seis meses ms tarde.4La exitosa complicidad en el accionar con el Estado, le permitial jefe paramilitar Carlos Castao Gil expresar con toda seguridad:Las presiones de la comunidad internacional pueden influir en elalto mando militar, pero, en el terreno, nadie puede dividir a loshermanos unidos contra un mismo enemigo. Yo no tengo nada quetemer de los militares porque nada me pueden hacer [...]5A un casual observador le puede entrar suspicacia al constatarque los militares no logran encontrar a los paramilitares aunque seles diga en donde se encuentran. La propia Comisionada de la ONU,luego de verificar directamente la existencia de retenes y basesparamilitares, siempre prximas a guarniciones, lo ha hecho saberoficialmente al gobierno, como fue un caso verificado al sur del pas:Ocho meses despus el retn paramilitar segua operando [...]Las autoridades militares negaron por escrito que ello existiera.Contina sosteniendo en su informe E/CN.4/2001/15, que notifical gobierno, sin ningn resultado aparente, que cerca de Puerto3 El Espectador, Bogot, 24 de enero de 1999.4 La Sexta Divisin. Relaciones militares-paramilitares y la poltica esta-dounidenseen Colombia. Human Rights Watch, Nueva York, 2001.5 Le Monde, Pars, 18 de mayo de 2001. 248. Captulo XIIIAss haba otra base paramilitar vecina a un batalln de las fuerzasespeciales, la cual es de pleno conocimiento pblico, tanto as quefue visitada en repetidas ocasiones por periodistas internacionales[...]La Comisionada deja constatacin en su informe de hechos ms263sorprendentes:alert a las autoridades sobre la inminencia de una incursin pa-ramilitaren el casco urbano de La Dorada, Putumayo, la cual efec-tivamentetuvo lugar el 21 de septiembre 2000. Los paramilitarespermanecieron varias semanas en la localidad a pesar de que estase encuentra a pocos minutos de una base militar [...]Pero no es necesario que organizaciones de derechos humanos,o las futuras vctimas impotentes pongan en sobre aviso a las auto-ridades.Los mismos jefes paramilitares han anunciado,y con bastante antelacin, los planes de sus fuerzas, y sin embar-golos comandantes del ejrcito no movilizaron normalmente a sustropas para proteger a los civiles, incluso cuando las autoridadeslocales les informaron de las amenazas. Desde enero 2000, HumanRights Watch ha sabido, por medio de informacin disponible p-blicamente,de ms de una veintena de amenazas de ataques contraaldeas que despus se hicieron realidad. Solo se tomaron medidasen casos excepcionales [...]6El comportamiento equivocado que no se detieneLos hechos no se cansan de probar que las Fuerzas Armadasno se movilizan para evitar las masacres de los paramilitares,pero que aportan a su realizacin. El 1ro de julio de 2006, la CorteInteramericana de la OEA declar culpable al Estado colom-bianopor su responsabilidad en la masacre de 15 campesinos, en6 La Sexta Divisin..., Ob. cit. 249. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinados caseros cercanos al municipio de Ituango, departamento deAntioquia, entre el 23 y 25 de octubre 1997. Segn sigui contandoel paramilitar Francisco Villalba Hernndez a la Fiscala, mientrasrealizaban la criminal accin,264sobrevol un helicptero de las Fuerzas Armadas, era un Hiracois, ynos abasteci de municin para AK-47. Creo que una parte de me-dicinatambin la bajaron de ah. El helicptero medio se acerc ybaj las cosas y volvi y se alz. El helicptero lo mand un coroneldel Batalln [...]Quemaron 50 casas, la iglesia, varias fincas, se robaron 1 200reses y, segn la denuncia ante la Corte Interamericana, violarona varias mujeres. Esto produjo el desplazamiento de 1 500 perso-nas.El Estado colombiano expresa su respeto y pide perdn a lasvctimas y sus familiares por su comportamiento equivocado, dijola representante de Colombia en la audiencia, mientras en el pascontinuaba danzando el terrorismo de Estado.Los ejemplos sobran, avergenzan, y estrangulan los senti-mientoshumanos. El 18 de febrero de 2000, unos 300 paramili-taresllegaron a la poblacin El Salado, departamento de Bolvar,y durante dos das se dedicaron a asesinar a los pobladores en elparque del pueblo. El informe de la Alta Comisionada del 2001narraba las crueldades acaecidas: Segn las necropsias, los muer-tospresentaban mutilaciones, heridas de armas cortopunzantes ydestruccin del crneo. Se confirmaron 36 muertes y 30 residen-tesdesaparecidos. Para ellos era como una gran fiesta, dijo unode los supervivientes: Beban, bailaban y celebraban mientras nosmataban como a cerdos. El documento de la Comisionada contieneesta horrible escena: Entre los masacrados figuraba una nia de6 aos, quien haba sido atada a un palo con el rostro cubierto conuna bolsa plstica hasta que muri [...]Mientras se estaban cometiendo estas atrocidades, reportala Comisionada, la Primera Brigada de la Armada mantuvo rete-nesde carretera en los alrededores de El Salado, que impidieron 250. Captulo XIIIla entrada del Comit Internacional de la Cruz Roja y otros gruposhumanitarios. Treinta minutos despus de que los paramilitares seretiraron a salvo con los bienes y los animales saqueados, las tropasde la Armada ingresaron en la aldea.La masacre de Mapiripn, fue la primera de su gnero en quealtos mandos militares utilizaban a paramilitares para extender elterror contrainsurgente al sur del pas, en un proyecto de expansinparamilitar y control de territorios. Segn un informe de inteligen-ciade la Polica Antinarcticos entregado a la Fiscala, un alto mili-tarde la zona promovi un plan para introducir paramilitares enlas reas aledaas a Mapiripn, en el marco de un programa quese desarrollara en conjunto con los instructores estadounidenses,pues se le iba a dar una leccin a la guerrilla.Ms de 200 paramilitares fueron escoltados por tropas de laBrigada XVII, bajo el mando del general Rito Alejo del Ro, hasta dosaviones que los esperaban en el aeropuerto de Apartad, Urab, yque los condujeron hasta otra regin en el departamento del Meta,al sur del pas. Como lo aclararon las investigaciones, la operacinfue coordinada con los jefes narcoparamilitares Salvatore Mancusoy Carlos Castao Gil. El piloto de una de las aeronaves, y quien fueasesinado cuatro aos despus, le confirm a los investigadores:En la pista haba personal militar y yo par frente a la Polica Antinarcticos,pero nadie dijo nada. Es ms, los del Ejrcito posaron y se tomaron fotos allado del avin[...]7Luego fueron movilizados en camiones y lanchas, atravesandotodos los controles de una zona altamente militarizada, inclu-yendouna base de las fuerzas especiales estadounidenses, losboinas verdes. Al amanecer del 15 de julio de 1997 irrumpieron enel pequeo poblado de Mapiripn, a orillas del ro Guaviare, y sequedaron cinco das. Todos portaban abundante material blico yvestan prendas semejantes a las del ejrcito nacional.El juez de Mapiripn, que hoy vive en el exilio, llam durantetodos esos das al entonces mayor Hernando Orozco Castro,7 Sentencia Condenatoria por la Masacre de Mapiripn. Juzgado Segun-do265Penal del Circuito Especializado de Bogot, 18 de Junio de 2003. 251. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinacomandante de un batalln de la zona, para contarle lo que estabaocurriendo. El militar elabor un informe dirigido al general JaimeHumberto Usctegui Ramrez, comandante de la Sptima Brigada,donde le resuma, paso por paso, la situacin desesperada quevivan los pobladores de Mapiripn, incluyendo esta prediccin: Silos paras han venido desde tan lejos, no ha sido precisamente paradeleitarse con el paisaje de la regin; pronostico en los prximos dasuna serie de matanzas y asesinatos entre algunos pobladores. Y lepropona que se utilizaran las tropas especiales antiguerrilla paraadelantar una operacin rpida y sorpresiva sobre Mapiripn. Allse podra incluir a la Polica Antinarcticos [] Es lo que contienela investigacin que dio lugar a la Sentencia Condenatoria.266Pero sucedi la masacre. Como sigue diciendo la Sentencia, losparamilitares procedieron de inmediato al control del municipio,clausurando las vas terrestres y fluviales de acceso de la poblacin[...] lista en mano identificaron a los pobladores a quienes sustra-jeronviolentamente de sus residencias, para finalmente previastorturas, asesinar a quienes consideraron auxiliadores de organiza-cionessubversivas, siendo algunos de los cadveres arrojados al roGuaviare. Fueron cinco (5) los das de inimaginable terror vividospor los habitantes de Mapiripn, quienes en estado de absoluta or-fandady abandono Estatal e indefensin estuvieron a merced delos criminales [...]El general Usctegui Ramrez, ante la incredulidad total de losfamiliares de las vctimas y de las organizaciones humanitarias,fue condenado a estar 40 meses prisionero en una caserna militar,cuando su responsabilidad en los hechos le ameritaban los 40 aosque imponen las leyes antiterroristas. El oficial Orozco Castro, yacomo teniente coronel, debi partir al exilio debido a las amena-zasque recibi desde el momento en que se decidi a contar lasverdades. Es particularmente impactante que de los aproxima-damente200 paramilitares que actuaron en la comisin de estamasacre, solo hayan sido investigados ocho, condenados cuatro, 252. Captulo XIIIpero cumpliendo efectivamente pena, ninguno, incluido el princi-palde ellos, Salvatore Mancuso, actualmente en negociaciones de267paz con el gobierno.La Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA,conden al Estado colombiano por su responsabilidad en estamasacre.8El cinismo del terrorismo de Estado en Colombia es inimagina-ble.Ello fue palpable durante las masacres cometidas por los para-militarescontra los pobladores de varios caseros a orillas del roNaya, en las selvas del suroeste del pas, no lejos del ocano Pacfico.Cuando las autoridades judiciales al fin llegaron hasta esos lejanosy olvidados parajes, las escenas que encontraron fueron maca-bras:una nia de 16 aos con los brazos serruchados, unos tenan elestmago abierto y otros con seas de tortura [...]9 Sucedi en abrilde 2001, en plena Semana Santa. Segn la misma fuente, sobrevi-vientescontaron que los paramilitares antes de partir descorcha-ronvarias botellas de champaa y brindaron. Era otra masacreanunciada, pues desde meses antes se haba denunciado ante lasautoridades esa posibilidad y, como en tantas otras ocasiones, nose movi un dedo para la proteccin de la poblacin. Al final fueronasesinados unos 130 afrocolombianos e indgenas, y ms de tres miltuvieron que desplazarse.10El comunicado oficial produjo un inmediato y sorprendentedespliegue meditico. Pero los medios informativos no dieron esaextraordinaria cobertura porque era una terrible masacre, puesal fin era otra ms. La sensacional atencin se debi a que porprimera vez se anunciaba la captura de 60 paramilitares en un solooperativo. Se quera mostrar que el ejrcito combata a todos losenemigos del Estado, segn dijo ante los micrfonos el coman-dantedel ejrcito, general Jorge Enrique Mora.8 Ver demanda presentada por la Federacin Internacional de Ligas deDerechos Humanos, FIDH, contra el Estado colombiano ante la Corte In-teramericanade la OEA. Pars, 8 de agosto de 2005.9 Semana, Bogot, 23 de abril de 2001.10 Ver, por ejemplo: http://www.nadir.org/nadir/initiativ/agp/free/colombia/ 253. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina268Hasta el presidente Pastrana Arango se moviliz a una zonacercana para constatar, siempre ante la prensa, las capturas. Y sin quenadie le pidiera aclar que las detenciones se hacan por convicciny no por presin internacional. Pero casualmente, una semana antesla Unin Europea haba condicionado una ayuda de 300 millones dedlares, dependiendo de los resultados de la lucha contra el parami-litarismo.Y ah estaba como prueba la Operacin dignidad, como sele llam a la presunta captura de los paramilitares.De hecho el despliegue militar no se realiz para capturar alos 60 paramilitares, quienes extraamente fueron presentados alos medios de prensa sin esposas, sin mnimas medidas de seguri-dad.Sin proponrselo, la realidad del montaje fue divulgada por lamisma prensa, aunque sin darle a las palabras del jefe paramilitarentrevistado la importancia que merecan. El criminal agradecia los oficiales que lo capturaron, pues les salvaron la vida a l y suscompaeros. Haban impedido que cayeran en manos de gruposguerrilleros en la zona, o en las de antiguos compaeros de autode-fensas,quienes, segn declar uno de los detenidos, nos habrandado machete sin ninguna contemplacin.11No es gratuito, entonces, que a los paramilitares se les empezaraa denominar la Sexta Divisin [...] las Fuerzas Armadas cuentancon cinco. Es que,estn tan plenamente integrados en la estrategia de combate delEjrcito, coordinados con sus soldados sobre el terreno y vincula-doscon las unidades gubernamentales mediante la inteligencia,las provisiones, las radios, el armamento, recursos financieros y unpropsito comn que constituyen efectivamente una Sexta Divisinde las Fuerzas Armadas.12Una Sexta Divisin muy particular, pues como lo informel diario El Tiempo en agosto 22 de 2005, la masacre del Naya, por11 Semana, Bogot, 7 de mayo de 2001.12 La Sexta Divisin..., Ob. cit. 254. Captulo XIIIejemplo, tena el objetivo de muchsimas otras: se buscaba despe-jar269rutas del narcotrfico [...]La sangre los enloqueceLa desvergenza sin lmites del Estado colombiano, con laimpunidad como cortejo, se haba hecho presente en una de lasmasacres de ms repercusin internacional. En esos momentos sepens que se haba llegado al extremo, pero la capacidad de terrorestatal parece no tener fondo.[...]venimos a expresar una sincera contricin, a nombre de todoslos colombianos, por este caso de sacrlega violencia [...] Aceptocomo Presidente de Colombia, la responsabilidad que correspondeal Estado colombiano por la accin u omisin de servidores pbli-cosen la ocurrencia de los hechos violentos de Trujillo, sucedidosentre los aos 1988 y 1991.As se expres el presidente Samper Pizano el 31 de enerode 1995, al recibir el dictamen acusatorio de la Comisin deInvestigacin de los Sucesos Violentos de Trujillo, Caso 11.007 de laComisin Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.Segn esa investigacin, en el municipio de Trujillo y sus zonasaledaas, departamento del Valle del Cauca, fueron asesinadas 107personas en diferentes momentos, aunque organizaciones inde-pendientesdicen que la cifra puede llegar a 300. Todo empez en1988, con un clmax de horror entre marzo y abril de 1990, y unaespecie de eplogo en mayo 1991, cuando es desaparecido eltestigo de excepcin. Y es un eplogo, pues an en 1994 los mismosvictimarios seguan realizando asesinatos y desapariciones, porlo que se sostiene que las vctimas han sido unas 300.Los crmenes se dirigieron inicialmente contra consumidores dedroga y ladronzuelos, algo que se conoce en Colombia como limpiezasocial. Rpidamente la violencia se centr en campesinos, activistascomunitarios, miembros de base de la Iglesia y polticos de izquierda. 255. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina270Danilo Arcila Cardona, un informante del ejrcito, ayud acapturar a muchas de las vctimas y fue testigo de las sevicias ymasacres que sucedieron en la hacienda de un poderoso narco-traficante,buscado exhaustivamente hasta por la polica inter-nacional,donde estaba acantonado el ejrcito. El 30 de marzo de1990 presenci las primeras crueldades con derroche de desalma-miento.El mayor Alirio Uruea Jaramillo, ayudado por otros mili-taresy paramilitares, luego de desayunar tortur cruelmente ypas a descuartizar con motosierra a 11 campesinos sacados de sushogares en la noche. Arcila Cardona ayud a trasladar los cuerposdespedazados hasta el ro Cauca y los arrojaron a sus aguas. Al dasiguiente la polica le entreg al mando militar cinco ebanistas quecorrieron igual suerte. As se fue dando el ciclo de horror.El 23 de abril apareci descuartizado y decapitado en los arena-lesdel mismo ro el cuerpo del sacerdote Tiberio Fernndez Mafla,prroco de Trujillo. Los cadveres de tres campesinos que lo acom-paabannunca aparecieron. El prroco era un lder comunitario,que haba organizado cooperativas que beneficiaban a varios cien-tosde personas.Asqueado de todos los horrores presenciados, y tambin ante eltemor de que lo iban a desaparecer porque haba visto demasiado,Arcila Cardona huy y denunci todo ante la Procuradura y otrasinstancias judiciales de la nacin. Pero su pecado fue hablar, puesluego de sus declaraciones lo obligaron a practicarse un examenpsiquitrico [...] En pocas palabras, en solo noventa minutos quelo examinaron, el principal testigo sobre los hechos de Trujillo fuedeclarado loco.13Uruea Jaramillo fue llamado a calificar servicios 24 horasdespus del Informe de la OEA, cuando ya se desempeaba comojefe de inteligencia militar de la VI Brigada. Entonces,Cuando se hizo el anuncio a los mandos militares, se arm una au-tnticagarrotera. El general Harold Bedoya fue el que ms se opuso13 Cambio16, Bogot, 6 de febrero de 1995. Ver especialmente: El modelotrujillense de paramilitarismo. Noche y Niebla...., Ob. cit. 256. Captulo XIIIal retiro de Uruea. Aleg que era un irrespeto contra la justicia co-lombianaaceptar una intervencin de organismos internacionalesen un caso donde el investigado haba sido absuelto por la JusticiaPenal Militar, la de Orden Pblico y la Procuradura []14La Comisin de Investigacin devel los procedimientos declandestinidad del terrorismo de Estado, tendientes a ocultar laresponsabilidad de los agentes estatales, como el implicar a civi-lesencapuchados, haciendas y vehculos privados, militares vesti-dosde civiles y enmascarados, rdenes verbales para operativosabsolutamente ilegales y criminales, el no registro de detenidos; ladesaparicin y mutilacin de los cuerpos para evitar su reconoci-miento,271y sembrar el pnico.A lo que se le ech tierra de olvido fue a las partes de la investi-gacinque hacan alusin a la unidad de accin entre mandos mili-taresy los capos del narcotrfico, como Diego Len Montoya Henao,Don Diego, uno de los narcotraficantes ms poderosos del mundo,as sea poco conocido; y Helmer Pacho Herrera, calificado por laDEA como el gerente del cartel de Cali. Cuando los investigadorespreguntaron a los mandos militares por este ltimo, Curiosamente,los comandantes de la III Divisin y de la III Brigada del Ejrcito leaseguraron a la Comisin que ni siquiera haban odo hablar de l[...]15A pesar de las pruebas que se lograron obtener en las investiga-ciones,la resolucin de la OEA deca que tales delitos permanecenen la impunidad, con violacin al derecho a la justicia que asistea las vctimas. Existiendo dificultades para superar la impunidaden que se encuentran los sucesos violentos de Trujillo [...]. Qualgunos servidores pblicos que participaron por accin u omisinen los sucesos [...] permanecen an vinculados a la Fuerza Pblica[...]14 Cambio16, Bogot, 6 de febrero de 1995.15 Colombia Hoy, N.. 120, Bogot, febrero de 1994. 257. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina272La justicia, esa columna central de la muralla de impunidadconstruida por todos los poderes del Estado, absolvi a los culpa-blescon el argumento de que el principal testigo, Arcila Cardona,sufra desequilibrio squico, no obstante que su testimonio coin-cidacon el de otros declarantes y con la forma en que estaban loscadveres hallados.A Danilo Arcila Cardona se le ocurri regresar a Trujillo paravisitar a su padre. El 5 de mayo de 1991 la polica lo detendra.Cuando encontraron su cuerpo estaba horriblemente torturado ydescuartizado.Loco... loca s ha estado la Justicia; locos quienes cometieron lasmasacres; locos quienes declararon loco al testigo; y bien locos los30 generales que se opusieron al fallo de la Corte Interamericana.Como bien dijo el periodista Antonio Caballero, quizs el nicocuerdo era Arcila:Y puede ser que los verdaderos locos sean esos treinta generalesdel Ejrcito que creen que la verdad es un insulto a la justicia mi-litar,sin darse cuenta de que es la justicia militar la que consti-tuyeun insulto para la justicia, y a la verdad [...] Y locos tambinesos otros periodistas, esos otros curas, esos otros ex ministros, esasotras organizaciones no gubernamentales, que hablan de campa-asorquestadas para desprestigiar a las Fuerzas Militares cadavez que se descubre algn crimen atroz. Locos todos, porque lo quedefienden es la perpetuacin de una barbarie que perjudica a todoslos colombianos, incluso a esos locos mismos. Quieren ser temidos:pero son odiados. Y no los respeta nadie.16A rescatar el hermano del presidente!Juan Carlos Gaviria Trujillo, hermano del ex presidente deColombia y secretario general de la OEA, fue secuestrado el 2de abril de 1996 por un supuesto nuevo grupo guerrillero. Los16 Antonio Caballero: Por fin un cuerdo. Cambio16, Bogot, 27 de febrerode 1995. 258. Captulo XIIIsecuestradores anunciaron que lo mataran si no se cumplan suspeticiones.Al frente de las operaciones de rescate el presidente SamperPizano nombr al general Rosso Jos Serrano, director nacional dela polica, y a quien Washington declarara como el mejor policadel mundo, por su pretendida guerra al narcotrfico.Por investigaciones posteriores, se supo que el general Serranopuso al frente de un grupo especial de investigacin a un coronel.Este oficial haba sido destituido por el propio general por corrup-cin,aunque como ha pasado con tantos otros policas y militaresexpulsados, fue discretamente reintegrado a la institucin para querealizara actividades no propiamente legales. En este caso,Serrano lo reintegr a las filas para que le ayudara en la guerracontra el cartel de Cali, debido a su cercana con los capos, quienesen el pasado le haban entregado informacin valiosa para dar conel paradero de Escobar y sus lugartenientes.17El coronel, al momento del secuestro de Gaviria Trujillo traba-jabapara el cartel del norte del Valle, una de las organizaciones mspoderosas, criminales e impunes del pas, ubicada al suroeste delpas. Y es por intermedio de este hombre de confianza del gene-ralque se pide ayuda a la mafia para rescatar al hermano delpresidente.18 Son los narcotraficantes quienes consiguen saberque el jefe del grupsculo diriga el secuestro desde una prisin enBogot. Entonces le secuestraron a la familia: Luego se la pusimosen la lnea telefnica y le advertimos cul sera el futuro de sus seresqueridos si no entregaba con vida a Gaviria al general Serrano. Aslo revel uno de esos capos, segn el periodista que sigui el caso.1917 Alirio Bustos Valencia: Los secretos del general Serrano. Intermedio Edi-tores,273Bogot, 2000.18 dem.19 dem. 259. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina274El mafioso que posibilit el rescate era, y lo sigue siendo, tanpoderoso, y el servicio que prest fue tan valioso, que se le facilitque posteriormente escapara de una inmensa redada denomi-nadaOperacin Milenio, de gran repercusin internacional, el 13de octubre de 1999, donde cayeron 29 narcotraficantes menoresaunque pedidos en extradicin. No lo encontraron, fue la excusade los servicios de seguridad. Se trataba ni ms ni menos de DiegoLen Montoya Henao, Don Diego, el capo del cartel del norte delcartel del Valle, acusado por la DEA de introducir a Estados Unidosms de 1 000 toneladas de cocana. Para el 2005 era una de las 10personas ms buscadas por el FBI, con una recompensa de 5 millo-nesde dlares.No solo era buscado por narcotraficante. Tambin era pedidopor la justicia al estar directamente involucrado en la masacrede 107 campesinos y del sacerdote Tiberio Fernndez Mafla, enel municipio de Trujillo y sus regiones aledaas. Muchos de ellosbotados al ro Cauca. Claro, masacres en las que le colabor al altomando del ejrcito de esa regin.Fue a este capo que el mejor polica del mundo, el polica anti-corrupcin,acudi para la liberacin del importante secuestrado.Eso lo saban el ex presidente y secretario general de la OEA, lasFuerzas Armadas, los servicios de seguridad, la jerarqua catlica,la lite poltica, la oligarqua, la DEA, la CIA... y, poco a poco, muchoscolombianos. La gran prensa algo haba intentado decir de ello pero,al final, opt por la discrecin, y as el rescate ms polmico de losltimos aos en Colombia se silenci.Lo saba el presidente Samper Pizano, ese mismo que apenasun ao atrs haba pedido cnicamente perdn por las masacresinmisericordes de todos esos campesinos.Para el ao 2006 Don Diego se haba acogido a la Ley de Justiciay Paz, decretada por el Estado colombiano, en unas negociacionesque permiten la impunidad a los jefes paramilitares.La justicia dice que ante ella todos somos iguales. Pero la reali-daddice que existen unos ms iguales que otros. Y que muchos novalen nada ante ella... 260. Captulo xiv:Los fauces del engendro: el plan colombia275Dialogar preparando la guerraEl 7 de enero de 1999 se iniciaron oficialmente los dilogos entreel gobierno de Andrs Pastrana Arango y las FARC. El mandatario,hijo del ex presidente Misael, haba aceptado el requerimientode la organizacin insurgente de desmilitarizar 42 mil kilmetroscuadrados al sur del pas.Se buscaba establecer una zona de Distensin donde sepudiera discutir una agenda comn que propiciara el caminohacia transformaciones polticas, sociales y econmicas en bene-ficiode las mayoras colombianas y el desarrollo integral de lanacin.Durante el tiempo que se desarrollaron los dilogos, la Zonase convirti en un escenario de encuentro y discusin de todo tipode temticas. Era regular la presencia de sindicalistas, polticos yempresarios nacionales y extranjeros, funcionarios, diplomticos,jefes de la banca mundial.Pero muy pronto, en forma persistente y suspicaz, el gobiernoy las Fuerzas Armadas comenzaron a conjeturar que la Zona erautilizada para esconder secuestrados, traficar con drogas y armas, 261. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaamenazando con romper los dilogos, ms nunca presentaronpruebas fehacientes sobre sus acusaciones.276Lo que s fue una realidad es que el gobierno nunca dej de desa-rrollarla estrategia iniciada por sus antecesores, la cual pretendaperfeccionar la maquinaria militar, involucrar a la poblacin civil enel conflicto, y subordinar todas las estructuras del Estado a la pol-ticade guerra, a la cual se denomin Poltica Integral de Seguridad.Ni la oligarqua colombiana ni Washington iban a aceptar unasmnimas transformaciones que los obligara a compartir algunosde sus excesivos privilegios, a pesar de que en las negociaciones elgobierno se comprometi a discutir la forma en que se iba a desa-rrollaruna profunda reforma econmica y social. Al contrario, loque se vino fue la continuidad del proyecto neoliberal devastador.Por tanto nunca se le pudo contestar la pregunta clave al coman-dantemximo de las FARC, Manuel Marulanda Vlez, de qu eralo negociable, porque a cada propuesta le respondan que eso noera posible.1 Hasta donde se conoci, los insurgentes nunca exigie-roncambios radicales en las estructuras del Estado, mucho menosmencionaron su intencin de instaurar un sistema comunista.Rpidamente se demostr que la estrategia de paz del Estadosegua siendo la guerra. El discurso del presidente Pastrana Arangodurante la instalacin de las sesiones del Congreso de la Repblica,el 20 de julio de 2001, fue una prueba tajante de ello. El mandatarioexpres:Las Fuerzas Armadas que dejaremos a Colombia son las FuerzasArmadas ms grandes, fortalecidas, modernas y profesionales detoda su historia. Para ello, hemos incrementado el nmero de sol-dadosprofesionales en un 150 por ciento, pasando de 22 000 en1998 a 55 000 hoy. Adems, tambin estamos incrementando el con-tingentede soldados regulares, los cuales han pasado de 57 000 en1 Ponencia en el Foro Alternativo de Madrid a la Cumbre de Mandatariosde Amrica Latina y la Unin Europea. Carlos Lozano Guilln, periodistae integrante de las Comisin de Notables para el proceso de paz con lasFARC. Mayo de 2002. 262. Captulo XIV1998 a 73 000 este ao y llegarn a 103 000 en el ao 2004 [...] parael ao 2004 tendremos un pie de fuerza total de cerca de 160 000hombres. El doble de lo que tenamos en 1998! [...] y la Central deInteligencia Conjunta son hoy la garanta de efectividad de nuestraFuerza Pblica y cuentan con los ms avanzados sistemas de co-municacin,277inteligencia y capacidad para responder ataques.Quizs el establishment colombiano y Washington acepta-ronque el gobierno adelantara esas negociaciones creyendo quea partir de diversas presiones, nacionales y extranjeras, las FARCpor fin depondran las armas por algunas prebendas y un mar depromesas.La dependencia total a los designios de Washington la puedecomprobar estas lneas sacadas de la revista colombiana Semana,del 22 de enero de 2001, y as entender quin decidi las cosas enesas negociaciones y su ruptura:En los temas de la paz existen tambin seales que sugieren desdeya que la administracin Bush le otorgar menos grados de liber-tada Pastrana en cuanto a la conduccin de la negociacin y, sobretodo, en la definicin de lo que son un despeje, una tregua y unacuerdo de paz aceptables [...]El gobierno dialoga, sus paramilitares actanRepitindose el proceder utilizado durante la administracin delpresidente Belisario Betancur Cuartas, desde cuando el gobiernode Pastrana Arango dijo estar comprometido en la bsqueda de lapaz, la guerra sucia paraestatal se recrudeci, a pesar de habersecomprometido a luchar contra el paramilitarismo.Bien haba dicho el jefe narcoparamilitar Carlos CastaoGil poco despus de la posesin del presidente Pastrana Arango:Vamos a trabajar para el patrn.2 La expansin paramilitar fue2 Mencionado en Semana, Bogot, 6 de noviembre de 2000. 263. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinasorprendente. Hasta octubre de 2001, los paramilitares de lasFuerzas Armadas,278se apoderaron de unos 47 municipios y dos provincias en 13 de-partamentos.Es probablemente la expansin ms intensa de lasAutodefensas Unidas de Colombia (AUC) desde su creacin. Msgrave an, del dominio de reas rurales, los paramilitares pasaroneste ao a ejercer influencia en ciudades intermedias []3Al leer los grandes medios de prensa se constataba que mspnico les produca el efecto de las lluvias invernales, que el copa-mientomilitar de las ciudades por las bandas ms criminales ybrbaras que ha conocido Colombia en toda su historia de violen-cia.Claro, es cierto que si ellas defienden el statu quo, no debe deexistir motivo de preocupacin para quienes estn de acuerdo enque este contine: El centro del poder poltico, Bogot, pareceser otro gran objetivo de la arremetida paramilitar [...] La primerapoblacin cercana a Bogot donde las AUC consiguieron presenciapermanente es Fusagasuga a una hora de Bogot[...]4Los paramilitares asesinaban, avanzaban y se apoderabande territorios en una demostracin de coordinacin y estrategiaprecisas:A comienzos del ao [2001] amenazaron a funcionarios pblicosde Fusagasug con anuncios que transmitieron por estaciones deradio [...] El grupo, unos 20 hombres del bloque Centauros del Ca-sanare,al mando del Comandante HK, sigue en la poblacin y supresencia ha coincidido con el aumento de muertes violentas [...]Ese es el mismo territorio que fue declarado por el ejrcito comoCentro de Operaciones Militares []3 El Tiempo, Bogot, 27 de octubre de 2001.4 Semana, Bogot, 18 de junio de 2001. 264. Captulo XIVHasta el informe anual del Ministerio de Defensa del ao 2000,estableci que sus paramilitares superan todas las cifras inima-ginablesde masacres [...] el nmero de personas masacradas semultiplic por cinco entre 1998 y 2000, 111 en el primero y 577 en elltimo. Si en 1999 se registraron 168 masacres, en el 2000 llegarona 263. Mientras que la cantidad de asesinados por motivacin pol-tica279pas de 929 a 1 226.Las estadsticas de la vicepresidencia de la Repblica regis-traban,durante el mismo perodo, y tan solo en los departamentosde Antioquia, Crdoba, Sucre, Magdalena, Csar y La Guajira, unaumento de las masacres en un 664%! Estos departamentos estnubicados al extremo opuesto de la Zona de Distensin.Ante el asesinato del dirigente petrolero de la Unin SindicalObrera (USO) Aury Sar Marrugo, el 5 de diciembre de 2001, elentonces presidente Pastrana Arango expres que las acciones delos sicarios y paramilitares eran cobardes y sdicas, precisando:las autodefensas han demostrado una vez ms ante el pas y ante elmundo su condicin de terroristas y su total desprecio por la liber-tady la vida [...]5Pero nada se haca en concreto contra el monstruo que se seguaamamantando, desarrollando y guiando despus de veinte aos deparido.Una de las respuestas del gobierno ante el accionar de estoscriminales paraestatales se puede catalogar como burlesca,grotesca e inhumana. Debido a la cantidad de civiles asesinados enla principal ciudad petrolera del pas, Barrancabermeja, el Ministrodel Interior don 100 atades, precisando que son para la gentepobre que no tenga con qu comprar el cajn.65 Semana, Bogot, 10 de diciembre de 2001.6 Semana, Bogot, 18 de junio de 2001. 265. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaSe acaba el dilogo, llega Thanatos280Sin tapujos y con prepotencia, la poltica militarista de EstadosUnidos se irrig por el mundo desde la llegada de George WalkerBush a la presidencia. Esta se excedi y con creces luego de losatentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, ahora bajoel pretexto de guerra al terrorismo.Las fuerzas insurgentes colombianas, cuyos dirigentes estabansiendo recibidos oficialmente por muchos gobiernos del mundo,incluidos emisarios del Departamento de Estado, buscando el apoyoa una salida negociada al conflicto, se convirtieron prontamente enterroristas y narcoterroristas.A pesar de tales apelativos, y como lo sostiene el informe deMisin de la Comisin Internacional de Juristas,ello no significa que las FARC ni el ELN, hayan sufrido una s-bitametamorfosis para convertirse en terroristas [...] Sus metassiguen siendo polticas: el derrocamiento del Gobierno; o al menossu modificacin permanente, as como la reduccin significativa dela influencia de los Estados Unidos en el pas [...]7A partir de ese 11 de septiembre era previsible que en cualquiermomento el gobierno colombiano rompiera negociaciones con lasFARC. Y esto lleg el 20 de febrero de 2002. Todo estaba juiciosa-mentepreparado, pues pocas horas despus del anuncio presiden-ciallas Fuerzas Armadas iniciaron masivos bombardeos sobre laZona de Distensin. Empezaba la Operacin Tnatos, y en la mito-logagriega Thanatos, el dios de la muerte. La ruptura unilateral fueuna decisin compartida con el gobierno estadounidense, donde seignor a los 28 pases y al enviado especial del Secretario de la ONUque apoyaban esa negociacin.Un conocedor de los conflictos insurgentes latinoamericanoshizo este resumen de los primeros momentos de Tnatos:7 Colombia: Socavando el estado de derecho y consolidando la impuni-dad,Ob. cit. 266. Captulo XIVLas condiciones en que se desarroll la ruptura se inscriben en lalarga tradicin de compromisos no respetados y traiciones del Es-tadocolombiano. Segn los acuerdos firmados por el gobierno y lasFARC, desde el momento en que declararan rotas las negociacionesse daran 48 horas para que la guerrilla evacuara la Zona de Disten-sin.Solo tres horas despus de que el gobierno anunciara la rup-tura,las Fuerzas Armadas entraron a la zona, apoyadas por unas200 misiones areas de aviones y helicpteros que bombardearonunos 87 sitios importantes. De acuerdo a la informacin recogidapor los militares colombianos y estadounidenses, se estimaba quelas mejores fuerzas de las FARC estaban concentradas en la re-gin.Se esperaba dar un golpe estratgico a esa guerrilla eliminan-doparte de esa fuerza, y matando a Manuel Marulanda Vlez, jefemximo e histrico; a Jorge Briceo, lder militar; y a Ral Reyes,principal negociador [...]8Pero ni un mando medio fue capturado o muerto. Un nuevo revsmilitar que se sumaba a los miles que llevan las Fuerzas Armadascolombianas y estadounidenses en este largo conflicto insurgente.Deca un defensor de derechos humanos:La retoma de la zona del Cagun no requiri de esfuerzo algunopues, como estaba previsto, las FARC no iban a oponer all resis-tencia.Las operaciones areas, adems de eufricas, han afectadosustancialmente bienes civiles, y la confrontacin militar por tierrano ha reportado ms de 20 a 25 bajas del enemigo.9Lo que apenas se mencion en los grandes medios de prensa, ysin ninguna consecuencia poltica para el gobierno, fue la participa-cindirecta de miembros de las Fuerzas Especiales estadouniden-sesen Tnatos. Tambin fueron mnimas las reacciones adversas8 Maurice Lemoine: Dangereuse escalade. Le Monde Diplomatique, Pars,281abril de 2003.9 Diego Prez Guzmn: Informe del Project Counselling Service. Bogot,12 de marzo de 2002. 267. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaante las declaraciones de jefes paramilitares reconociendo queestaran con el ejrcito en la persecucin a la direccin de las FARC.Estos paras haban sido entrenados en las bases militares estrat-gicas282de Tres Esquinas y Larandia, comandadas prcticamente porestadounidenses del Comando Sur.10Acompaando a los bombardeos llegaron los pronunciamien-tosde los secretarios de Estado y la Defensa, Collin Powell y DonaldRumsfeld, sobre la necesidad de aportar una ayuda militar de urgen-ciapara desalojar a los narcoterroristas. El presidente PastranaArango viaj a Washington para insistirle a su homlogo sobre ello.Entonces la Cmara de Representantes estadounidense aprobuna resolucin que planteaba ayudar al gobierno de Colombia adefender su democracia de organizaciones consideradas terroris-taspor EE UU y de la amenaza de los narcticos ilcitos.11Pero al momento de la ruptura de negociaciones Washington yaestaba comprometido en un proyecto estratgico denominado PlanColombia.Washington impone el Plan ColombiaCuando toda la atencin estaba centrada en el inicio de nego-ciacionescon las FARC, el presidente Pastrana Arango expresque la guerrilla podr participar en la preparacin, conformaciny ejecucin de los proyectos del Plan Colombia. Haban pasadoapenas cuatro meses de su posesin, y los colombianos escuchabanpor primera vez las dos palabras que se volveran constantes: PlanColombia.Efectivamente, altos funcionarios gubernamentales expusie-rona la dirigencia de las FARC que el plan era un proyecto integralde desarrollo que aportara decididamente a superar el conflictointerno, y por lo tanto debera incorporarse a la agenda de negocia-10 Hernando Calvo Ospina: Guerra privada en Colombia. Le Monde Diplo-matique,Pars, noviembre de 2004.11 El Tiempo, Bogot, 7 de marzo de 2002. 268. Captulo XIVciones.12 Entre otros, y segn la versin gubernamental manejadahasta ese momento, el plan enfocara la problemtica de los culti-vosilcitos a partir de la inversin en las zonas afectadas, y la reac-tivacinde la economa nacional. Algo que las fuerzas insurgentes283siempre haban propuesto.Dentro de la intensa campaa diplomtica desplegada, el presi-dentePastrana Arango explic as el Plan Colombia al ParlamentoEuropeo, octubre 1999:Es una estrategia integral y unificada orientada a fortalecer los te-masfundamentales del pas como la bsqueda de la paz, la reacti-vacinde nuestra economa y la generacin del empleo, la protec-cinde los derechos humanos, el fortalecimiento de la justicia y elaumento de la participacin social. Requerimos de su participacinen todos esos frentes, pero principalmente necesitamos que uste-des,que sus naciones, que Europa toda, invierta en la paz, para lapaz [...]Pero el gobierno hablaba de un plan del cual nadie cono-caun texto con su contenido. Hasta que este se filtr a la prensaen diciembre de 1999. Ah se supo que, nuevamente, el discursooficial poco o nada tena que ver con la realidad, que otra traicinllegaba: el Plan Colombia era un proyecto concebido y redactadoen Washington, con unos objetivos bien diferentes. Y que el nicopapel del gobierno colombiano era imponerlo.El Plan Colombia fue una decisin del gobierno de Estados Unidos,elevada a poltica de Estado mediante la aprobacin del Congresonorteamericano. El texto original del Plan Colombia fue en ingls[...] Para que los congresistas pudieran saber de su contenido y asdiscutirlo, tuvo que ser traducido [...]1312 El Espectador, Bogot, 6 de enero de 1999.13 Ponencia en el Foro Alternativo de Madrid..., Ob. cit. 269. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina284Para tener la seguridad de que el proyecto fuera aprobadopor el Congreso estadounidense, las ms importantes cabezas delgobierno de ese pas se movilizaron, empezando por el presidenteWilliam Clinton, la secretaria de Estado, Madeleine Albright, y elzar antidrogas, general Barry MacCaffrey, ex jefe del ComandoSur.Paralelamente, el ministro de Defensa y los comandantes depolica y de las Fuerzas Militares colombianos haban sido encarga-dosde hablar sobre el plan en diferentes dependencias de EstadosUnidos. Parece que a nadie le extra que un proyecto que preten-dabuscar el desarrollo y la paz fuera defendido por militares.Ms sorprendente es que entre quienes lo discutieron y defen-dieronante el subcomit de la Cmara del Congreso de EstadosUnidos no hubiera estado ningn representante del gobiernocolombiano. El 15 de febrero de 2000 comparecieron: el jefe delComando Sur, general Charles Wilhelm; dos ex embajadores deEE UU en Colombia; dos altos funcionarios del Departamentode Estado; el general Barry McCaffrey; y el vicepresidente de laOccidental Petroleum, Lawrence Meriage.Desde ese momento se hubieran podido saber las verdaderasintenciones del Plan Colombia, con tan solo leer este aparte de laintervencin de Meriage: El sector privado tiene enormes intere-sesestratgicos y vitales en juego en ese pas y por eso el paquetede ayuda por 1 574 millones debe ser aprobado cuanto antes[...] Yesto sucedi en el mes de julio.Es importante conocer que Colombia es el sptimo pas expor-tadorde petrleo hacia Estados Unidos, y el tercero en AmricaLatina, despus de Venezuela y Mxico. Y que las diez empresaspetroleras ms importantes del mundo, mayoritariamente estado-unidenses,estn presentes en el pas.Inicialmente Estados Unidos elabor el Plan Colombia a uncosto de 75 millones de dlares, de los cuales aportara 1 574 000.Colombia deba conseguir 4 mil millones prestados a la bancamundial, cantidad que se sumaba a los 35 mil millones de dlaresque ya tena como deuda externa, donde solo el monto del pago 270. Captulo XIVdel servicio de la misma fue equivalente al 25% del Presupuesto deGastos de la Nacin en el 2001. El primer rechazo al plan provinode la Unin Europea, donde Colombia aspiraba a conseguir parteimportante de la cantidad restante, debido a su alto contenidomilitar.Es que solo bastaba con poner atencin a las cifras desplegadasen el Plan para deducir que estaba concebido para la guerra. Dela cantidad aprobada por el Congreso estadounidense, el 85% ibadestinado al fortalecimiento del aparato blico. Mientras que parala represin al narcotrfico no fue adjudicado un solo dlar. Apenasel 8% se destinaba a la sustitucin de cultivos ilcitos.El Departamento de Planeacin Nacional de Colombia informque para septiembre de 2006 se haban gastado en el plan 10 650000 de dlares. Colombia asumi 6 950 000 de dlares, mientras queEstados Unidos haba invertido 3 700 000.En 1990, y con el fin del conflicto insurgente en El Salvador,Colombia se convirti en el primer receptor de ayuda militar esta-dounidensedel hemisferio. Desde 1999 es el pas que ms ayudamilitar recibe de Estados Unidos en el mundo, superando a Turqua.No se tiene en cuenta a Israel, Irak y Egipto al estar en una catego-raaparte, aunque parece que ya va superando a este ltimo. Si en1997 recibi 88 millones de dlares, en el 2001 la suma ya era 224millones, 551 millones en 2004, 598 millones de dlares en 2005...Cantidades independientes del Plan Colombia.Del hemisferio son los militares colombianos que ms se reci-benentrenamiento en Estados Unidos: en el 2002 fueron 6 477,pasando a duplicarse al siguiente ao: 12 947. La mayora de losaprendices fueron financiados por programas de asistencia en anti-narcticos,los cuales pueden ser usados legalmente para apoyarmisiones de contrainsurgencia en Colombia desde el 2002. El 30de octubre el Congreso estadounidense haba autorizado el uso derecursos antinarcticos bajo el rtulo guerra al terrorismo.1414 Ver: The Center for internacional Policys. www.ciponline.org. Informa-cin285oficial al respecto: http://state.gov/t/pm/rls/rpt/fmtrpt 271. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina286Macabra coincidencia: cuanto ms un Estado reprime y asesina asus ciudadanos, ms ayuda militar y policial recibe de Washington.Plan contra la produccin de cocana?Las FARC no han negado que ellos cobran un impuesto deguerra, o impuesto revolucionario, al narcotraficante que tieneplantos en sus zonas de influencia al asumir que es un capita-listams, al tiempo que le exige pagar y tratar correctamente alcampesino.15Las FARC, el ELN y el EPL sostienen que no pueden prohibirlea los campesinos que cultiven coca, al no poder ofrecerles una alter-nativaestable de subsistencia por no poseer territorios completa-menteliberados. Pero s le han propuesto al Estado el desarrollode proyectos de cultivos alternos, algo desodo por los compromisosdel Estado con Washington y la banca mundial en la aplicacin dedraconianas medidas econmicas neoliberales. Polticas que vanen contra del campesino y del desarrollo del agro, pues lo que seimporta de Estados Unidos, en particular, es ms barato debido alos subsidios estatales que reciben los productores. Al campe-sinocolombiano se le ha dejado una alternativa para no morir dehambre: la ilegalidad.De otra parte, se esconde que la esencia del problema se encuen-traen el consumo y los beneficios que genera: mientras exista unademanda que produzca tales ganancias, se mantendr la oferta. Esapenas lgico que si algn da en Estados Unidos se pueda culti-varcoca de calidad, se buscar otro pretexto para justificar la inter-venciny la guerra, tal y como sucedi con la marihuana, de lacual Estados Unidos se convirti en el principal productor mundial,seguido de Holanda, de lo que nadie se escandaliza, y menos sepropone una guerra.Adems, la lgica del mercado dice que si al campesino colom-biano,boliviano o peruano se le ofrecen alternativas, en cualquier15 Entrevista del autor al comandante de las FARC Ral Reyes. 272. Captulo XIVotro pas se sembrar coca, y se seguir la produccin de coca y sutransformacin en cocana. El general ecuatoriano Ren VargasPazzos, ex jefe del ejrcito ecuatoriano y miembro del Grupo deMonitoreo del Plan Colombia en ese pas, sostiene que es imposi-bleacabar con el trfico de drogas atacando al campesino, eslabnms dbil de la cadena, debido a que es un negocio que generaganancias de alrededor de quinientos mil millones de dlares porao, y de toda esa montaa de dinero casi el 80% se queda en losmismos pases ricos y consumidores[...] Y el militar sostiene conconocimiento de causa: No es la droga lo que busca atacar el PlanColombia, porque como militar serv cuarenta aos en nuestroejrcito y no conozco mtodo alguno para exterminar el trfico dedrogas[...]16La propaganda oficial cont que el Plan Colombia servira paraerradicar el 50% de los cultivos de coca, y as se cortara la presuntafuente de financiamiento de la guerrilla. Pero la CIA, tambininvolucrada en esa guerra a las drogas, revel que en el 2001 loscultivos de coca haban crecido un 25%, alcanzando 167 000 hect-reas.Segn esa fuente, a finales del 2002 an existan en Colombia144 450 hectreas cultivadas. A finales del 2003 quedaban 113 850hectreas. Lo que significa que en todo un ao apenas se erradica-ron30 000 hectreas, a pesar de la descomunal inversin dispuestapresuntamente para tal fin. Peor an: En el informe de la CIA delao 2005 se vuelven a dar cifras vergonzosas, pues en el ao ante-riorexista casi la misma cantidad de zonas cultivadas que cuando287se hizo la evaluacin del 2003.17Ante los cuestionamientos por los casi nulos resultados, losfuncionarios en Washington explicaron que el plan tomara tiempo16 Plan Colombia y Base de EE UU en Manta: Componentes de la Estrate-giamilitar. Conferencia. General Ren Vargas Pazzos, Quito, 9 de mayode 2001.17 El Tiempo, Bogot, 10 de mayo de 2005. Ver tambin: Plan ColombiasAerial Spraying. A Failure Foretold Transnational Institute. msterdam.www.tni.org/ 273. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaen dar sus frutos, pues requera de un complicado ensamblaje,segn el diario El Tiempo del 10 mayo de 2005.288Inexplicablemente, esas cifras nada tienen que ver con las delDepartamento de Planeacin Nacional de Colombia. En un informede septiembre de 2006 se destac que la erradicacin de cultivosilcitos permiti acabar con 784 632 hectreas de coca entre 1999 y2005. Agregando que gracias a la campaa de erradicacin en eseperodo la superficie de los cultivos de coca disminuy en 50,8%, esdecir, que pas de 163 290 hectreas en el 2000 a 80 350 en el 2004.18Quedan estas preguntas obligadas: quin miente y por qu?Lo que realmente debe preocupar es que de la colosal sumainvertida en el Plan Colombia, 10 650 millones de dlares en el 2006,el Departamento de Planeacin informa que tan solo se han dedi-cado95 millones de dlares en programas de reactivacin social,que incluyen subsidios y planes de asistencia. El nico resultadoverdadero y palpable es el impacto negativo de las fumigaciones,tanto sobre poblaciones y su seguridad alimentaria, como para elmedio ambiente, un grave problema ecolgico que se ha extendidoal territorio ecuatoriano.Por tanto, no se puede creer, por inocencia o conveniencia, queesos miles de millones se han invertido en la guerra a las drogas.Guerra privatizada, mercenarios legalizadosMientras los ms altos funcionarios del gobierno estadouni-denserealizaban su parte ante el Congreso de su pas para que sediera luz verde al Plan Colombia, las multinacionales petroleras,las industrias de armas, y las Compaas Militares Privadas (CMP)invertan unos6 millones de dlares en lobby. Aprobado, los contratos permi-tieronque se recuperara ampliamente esa inversin.De lo inicialmente aportado por Estados Unidos al plan, a lospocos meses ya se haban gastado 1 130 millones de dlares, sin18 El Colombiano, Medelln, 15 de septiembre de 2006. 274. Captulo XIVque un funcionario colombiano tocara un centavo. Adems, en unavergonzosa demostracin de subyugacin a Washington, los millo-nesque para ese efecto el gobierno de Pastrana Arango fue consi-guiendoprestados con la banca mundial tambin fueron canaliza-dospor Estados Unidos hacia sus CMP.La primera inversin que se realiz con ese dinero antinarc-ticosfue para comprarle al Pentgono un sper sofisticado avinespa RC-7, de 30 millones de dlares, del mismo tipo utilizado enBosnia y Kosovo. Este reemplazaba uno que se haba estrellado en lafrontera con Ecuador en julio de 1999 mientras espiaba y colectabainformacin sobre las FARC, muriendo los cinco militares estado-unidenses.Esta tragedia por poco destapa un escndalo al demos-trarel grado de involucramiento de Washington en el conflicto.19 Lanueva nave le fue prestada a la CMP Northrop para que siguiera eltrabajo de espionaje.El nmero de militares estadounidenses autorizados a trabajarinicialmente en las operaciones del plan se limit a 400. Lo que setrat de pasar dentro de la mayor discrecin fue la contratacin de400 ex militares estadounidenses por intermedio de las CMP. Estosse sumaran a los otros mercenarios que desde mediados de losaos noventa trabajan en el territorio.El Plan Colombia permiti la legalizacin del mercenariato, y laconfeccin del principal conflicto interno privatizado del mundo,despus de [...] Irak. Las pocas reacciones de indignacin han cadoen el vaco y la indiferencia.En el Tour de Francia 2004, el tercer puesto individual y porequipos lo ganaron ciclistas de la formacin CSC. Seguro quepoqusimos aficionados en el mundo saban que esas letras signi-ficanComputer Sciences Corp.; y mucho menos que esta es unatransnacional estrechamente vinculada a las fuerzas de seguridadestadounidenses. Relacin reforzada desde marzo de 2003 cuandoCSC adquiri a DynCorp, compaa militar privada incluida entre19 Germn Caicedo Castro: Con las manos en alto. Episodios de la guerra en289Colombia. Ed. Planeta, Bogot, 2001. 275. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinalas preferidas de Washington para contratos en los conflictos enque se involucra Estados Unidos en el exterior.290Desde 1993 DynCorp est presente en Colombia. Junto a ms de30 CMP participa en la guerra contra las fuerzas insurgentes y en larepresin al movimiento social inconforme, aunque sus actividadesson presentadas como parte de la guerra a las drogas.DynCorp y las dems CMP estadounidenses tienen un contratodirecto con el Departamento de Estado, el Pentgono o la Agenciapara el Desarrollo Internacional (Usaid) por lo tanto responden soloa los intereses de Washington. Las relaciones de las CMP son conalguien en la embajada estadounidense en Bogot. Sus hombresingresan con visa de turista pero tienen proteccin diplomtica.Ninguna autoridad colombiana tiene derecho a controlar sus aero-naves,ni equipajes, ni cargas, ya sea entrando o saliendo del pas.Son intocables.20 Las veces que a una alta autoridad colombiana lebrot dignidad e intento protestar, Washington amenaz con retirarlas ayudas econmicas.Existen en Colombia CMP para todo, aunque la ms polivalentees DynCorp que ofrece hasta cocineros. Arinc, construye sistemaspara aprovisionamiento de gasolina en pistas de aterrizaje. ACSDefense, brinda apoyo logstico y asesora al personal de la emba-jadaestadounidense involucrado en el plan. Llegndose al colmode contratar al Grupo Rendn para que ensee a los oficiales de lapolica y del ejrcito colombiano como explicar el Plan Colombia.Entre otros servicios, la Lockheed-Martin da apoyo logs-ticoa helicpteros de combate y aviones que transportan tropas.Northrop Grumman instal y maneja siete poderosos radares encoordinacin con un sofisticado sistema areo de espionaje. EstaCMP tambin entrena fuerzas militares y paramilitares en opera-cionesespeciales.21 Otras empresas que trabajan con alta tecnolo-gapara fotografiar desde el espacio, interceptar comunicaciones yprocesarlas son: ManTech, TRW, Matcom y Alion. Estas informacio-20 Mercenarios. Semana, Bogot, 16 de julio de 2001.21 Cahier dtudes stratgiques. N. 36-37. Ciprs, Pars, junio 2004. 276. Captulo XIVnes son transferidas al Sistema de Reconocimiento del ComandoSur del ejrcito estadounidense y a la CIA, que las procesan y redis-tribuyena las instancias que crean conveniente. Las fuerzas arma-dascolombianas son las ltimas a tenerse en cuenta.El Pentgono, el Departamento de Estado y la Usaid han dejadoen claro que la mayora de estos programas, en particular los deasistencia militar, logstica e inteligencia, no se podrn transferira los colombianos rpidamente porque no cuentan con las capaci-dades291tcnicas para realizarlas.22Son expertos en combate. La mayora de ellos son pilotos de guerra.Participaron en Vietnam, Golfo Prsico, en El Salvador y Guatemala[...] Es gente muy difcil de manejar. La mayora de ellos son altosconsumidores de droga. Muchos se inyectan antes de volar [...]23Hasta donde se ha podido conocer, por lo menos veinte merce-narioshan muerto entre 1998 y 2004, casi todos en extraascircunstancias inmediatamente silenciadas. Parece ser que EagleAviation Services, East Inc., empresa subcontratada por DynCorp,la cual estuvo bastante involucrada en el Irangate por cuenta dela CIA, puso los dos primeros muertos en julio de 1988. La versinoficial dice que se estrellaron mientras fumigaban plantos de coca,pero otras fuentes aseguran que la guerrilla los derrib.Michael Demons, un mercenario de la DynCorp, muri antesde llegar al hospital de Florencia, al sur del pas, el 15 de agosto de2000. La necropsia indic que haba sufrido un ataque cardiacodebido a una sobredosis de herona con morfina. Trabajaba en labase contrainsurgente de Tres Esquinas, en el departamento delCaquet. Misteriosamente, cuando la fiscala central se interespor el caso y quiso ahondar en el tema, los documentos, como los22 El Tiempo, Bogot, 20 de junio de 2003.23 Mercenarios. Semana, Ob. cit. 277. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaresultados de Medicina Legal desaparecieron del despacho judicial[...]24292Alexander Wakefield Ross, tambin de la DynCorp, muridestrozado por la hlice de un avin en agosto de 2002, segn losinformes oficiales. A su madre le han contado que fue asesinadoporque saba mucho sobre el trfico de drogas que realizaban algu-nosde sus camaradas.Lo del trfico de drogas ejercido por estos mercenarios pareceque no es una fantasa. La revista colombiana Semana, cuando al fintoc ese tema ya denunciado por los medios estadounidenses, subti-tulen la portada: Los gringos que fumigan en el Plan Colombiason una banda de Rambos sin Dios ni ley que incluso se han vistoinvolucrados en un escndalo de trfico de herona.25Uno de los pocos casos que ha logrado salir a flote sucedi el12 de mayo de 2000, cuando la polica del aeropuerto internacionalde Bogot encontr dentro de un paquete dos frascos que resulta-roncontener 250 gramos de herona diluida en aceite. Mercenariosde la DynCorp haban utilizado una empresa privada, FederalExpress, para enviar la carga a Patrick Air Force, una base militarestadounidense situada en la Florida. La embajada estadounidenseen Bogot acudi a la ayuda de sus hombres, alegando que los equi-posen que se analiz ese lquido estaban defectuosos. El oficialcolombiano responsable del hallazgo insisti en su versin hastaque sus ms altos mandos lo obligaron a callar y renunciar. Un aodespus la prensa estadounidense retom un informe de la DrugEnforcement Administration (DEA) donde se confirmaba que elenvo era herona.Tambin diez mercenarios de la Dyncorp se vieron involucra-dosen un trfico de anfetaminas en el 2000. Las investigacionesoficiales colombianas desaparecieron misteriosamente. Ante laevidencia de los hechos, la DynCorp traslad a los involucrados aotro pas.24 dem.25 dem. 278. Captulo XIVEntre otros, el congresista estadounidense Jan Schakowsky haexpresado: Los reportes de que empleados de la DynCorp estnimplicados en narcotrfico, precisamente el delito que a ellos se lespaga para evitar, solo fortalece mi conviccin de que esta es la pol-ticaerrada.26 La gran preocupacin en Washington es que estossucesos no trasciendan, al ponerse en peligro las operaciones queel Pentgono tiene con las CMP en varios pases, principalmenteIrak. Es por ello que no se ha mediatizado la captura por las FARCde tres mercenarios el 13 de febrero de 2003. Estos hombres, quetrabajan al sur del pas para California Microwave Systems, reali-zaban293operaciones de inteligencia.27La guerra a las drogas inspira al PentgonoEl investigador Noam Chomsky dice que en la terminologaimpuesta por Estados Unidos, la insurgencia colombiana es narco-terroristao narcoguerrilla por ser conceptos tiles para justificarla contrainsurgencia, que es el verdadero peligro para el sistemaimperante.28Desde cuando el embajador estadounidense en Bogot, LewisTambs, utilizara el trmino narcoguerrilla, los sucesivos gobier-nosde su pas no han parado de repetirlo y utilizarlo de acuerdo asus necesidades de poltica exterior.Dndole uso, el presidente George Bush lanz la IniciativaAndina, el 5 de septiembre de 1989.Recordando el cmo se lleg a esa primera iniciativa y qupersegua, se pueden encontrar muchos hilos, puentes y seme-janzascon el Plan Colombia. A continuacin se retoman partesesenciales de la investigacin realizada en 1991 por la Oficina deAsuntos Latinoamericanos en Washington (WOLA).26 dem.27 Mercenarios S.A.. El Tiempo, Bogot, junio 20, 2004.28 Noam Chomsky: The Colombia Plan. Zmagazine, Woods Hole, abril de2000. 279. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina294La Iniciativa Andina fue ideada y anunciada por EstadosUnidos de manera unilateral, por lo tanto no se basa en las reali-dadesde la regin sino en polticas determinadas en los EstadosUnidos [...]Dos semanas despus de anunciada la Iniciativa, el secretario deDefensa Richard Cheney, elev la misin antinarcticos a misinprioritaria para la seguridad nacional [...] El Pentgono consideraa la lucha antinarcticos como la ms reciente modalidad de guerrade baja intensidad, basada en las estrategias y tcticas de la contra-insurgencia[...]La guerra contra las drogas ha entrado a reemplazar a la guerra fracomo punto central de la agenda militar de los Estados Unidos enel hemisferio [...]Los intereses institucionales han contribuido a revertir la oposicinde los militares a su participacin en la guerra contra las drogas[...] Algunos miembros de las fuerzas militares reconocieron a laprensa que la amenaza inminente de una reduccin presupuestal yde fuerzas por la cada del Muro de Berln y los cambios radicalesen Europa del Este, justificaba la nueva posicin de los militares[...] Los almirantes de la Armada que inicialmente se opusieron alenvo de sus naves para perseguir a narcotraficantes, accedierontan pronto se les advirti que de lo contrario se les recortara elpresupuesto [...]La Iniciativa significa el rompimiento con las polticas anteriores, alampliar el papel del Departamento de Defensa y de la CIA[...]La Agencia de Inteligencia,se ha tornado cada vez ms activa en las actividades antinarcticos.La Agencia ha sido ampliamente criticada por inmiscuirse en los es-fuerzosantinarcticos buscando aliados para su lucha desesperada 280. Captulo XIVcontra el comunismo [...] a mediados de 1989, la CIA anunci quededicara el 25% de su esfuerzo en Amrica Latina a la lucha anti-drogas295[...]La Iniciativa,se basa ms en capacitar y comprometer a las fuerzas militares y depolica de los diferentes pases en guerra contra las drogas que enuna participacin directa de las tropas estadounidenses [...]Algunos oficiales reconocen tambin que la guerra contra las dro-gasha justificado en el Pentgono la continuidad de la presenciamilitar en el hemisferio despus de terminada la guerra fra [...]En el Departamento de Defensa, el sector que se encuentra msentusiasmado con la guerra contra las drogas ha sido el ComandoSur, quien ha protagonizado un papel importante en la elaboracinconceptual y el desarrollo del componente militar de la EstrategiaAndina [...]En 1989 y 1990, el Comando Sur y el Centro para la Guerra deBaja Intensidad de la Fuerza Area y el Ejrcito de Estados Unidosdesarrollaron de manera conjunta lo que un documento interno dela DEA defini como una estrategia integral de entrenamiento enoperativos antinarcticos para los pases receptores [...]El componente militar de la Estrategia Andina est histrica,doctrinaria y operativamente vinculado a la estrategia estadounidensede contrainsurgencia. El Pentgono considera a la guerra contra lasdrogas como la ms novedosa forma de guerra de baja intensidad.Bajo la denominada teora de la narcoguerrilla la estrategia militardel gobierno de Bush ha encontrado nuevos enemigos [...] la teorade la narcoguerrilla permite el suministro de equipos, entrenamien-toe inteligencia a las fuerzas armadas andinas para sus campaasde contrainsurgencia, las cuales permanecen en el primer lugar enla lista de prioridades de estas fuerzas [...] 281. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina296Sin embargo la mayora de los expertos considera que la teorade la narcoguerrilla exagera la naturaleza del vnculo e ignora lasdiferencias entre las relaciones de los narcotraficantes con losdiversos grupos guerrilleros [...]Era lgico, entonces, que la estrategia no iba a funcionar para loque la propaganda estadounidense la anunci:En los dos aos de la Iniciativa no se ha logrado su principal ob-jetivo,que era disminuir el flujo de cocana hacia Estados Unidosen un 15%, y por el contrario la DEA inform que la produccinaument en un 28% [...]29Casualmente, el hijo del ex presidente Bush, el actual presi-denteWalker Bush, anunci a mediados de 2005 la ampliacin delPlan Colombia dentro de una estrategia denominada IniciativaAndina que compromete a los pases del rea. Y como la primerainiciativa, fue algo impuesto, sin haberse discutido con los pasesconcernidos.29 Peligro Inminente? Las FF.AA. de Estados Unidos y la guerra contra lasdrogas.. WOLA. Tercer Mundo Editores, Bogot, 1993. 282. Captulo xv:vida y rejuegos del plan colombia297La seguridad democrtica del presidente Uribe VlezLa campaa presidencial del ao 2002 se centr en la urgen-ciade llegar a la paz acabando por la va militar con la insurgencia,ahora denominada narcoterrorismo. Gan el candidato que msmano fuerte ofreci: lvaro Uribe Vlez, un ex dirigente del PartidoLiberal de mentalidad conservadora y autoritaria. Obtuvo el 53% devotos, pero rodeado de una abstencin superior al 52%.Con l lleg a la vicepresidente Francisco Santos Caldern, unode los propietarios del principal diario de Colombia, El Tiempo.Cuatro das apenas haban pasado desde su posesin, el 7 deagosto, cuando Uribe Vlez decret el estado de conmocin interior, osea, el estado de sitio. Bajo su amparo se dedic a dictar decretos paraseguir recortando los pocos derechos y libertades fundamentalesque van quedando. No bastaba que la Constitucin de 1991 estuvieraconvertida en una Carta Magna que envidiara una dictadura, debidoa la cantidad de decretos represivos transformados en leyes.El presidente puso en ejecucin, en nombre de la lucha contrael terrorismo, una estrategia de guerra conocida como Polticade Seguridad Democrtica. Las disposiciones de su contenido no 283. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinasalan del imaginario del nuevo equipo gubernamental. Quienhubiera sido elegido tena que seguir enrumbando lo que vena enmarcha desde el gobierno de Pastrana Arango.298Las premisas en que se ha basado la Seguridad Democrticahan sido as resumidas:no existe un conflicto armado en Colombia sino una guerra contrael terrorismo. Todo el aparato estatal y la poblacin deben estar alservicio del esfuerzo militar y poltico del Estado para derrotar a losterroristas. Se debe otorgar los ms amplios poderes a las FuerzasMilitares para vencer al enemigo terrorista. Deben reajustarse losrecursos judiciales, las facultades de la Corte Constitucional y delos rganos de control del Estado para que no sean un obstculo dela accin del Poder Ejecutivo en la guerra contra el terrorismo [...]1Uno de los programas centrales ha sido la constitucin de unared nacional de cooperantes e informantes, en zonas urbanas yrurales. La red no solo es coordinada por las Fuerzas Armadas, sinoque controla, supervisa y evala a sus miembros. Los informantes,a diferencia de los cooperantes, reciben recompensas a cambio dedelaciones. Segn la Gua de planeamiento estratgico 2005-2006,de la presidencia de la Repblica, se aspira a que los reclutadosproporcionen las bases para que la inteligencia militar, policial yestatal brinde informacin certera que conduzca a golpes determi-nantescontra las organizaciones al margen de la ley.Al da siguiente de su posesin, el presidente inaugur laprimera red de informantes compuesta por 1 220 personas. Lapresent como la cuota inicial del milln de soplones prometidosdurante su campaa electoral. En abril 2003 el director de la PolicaNacional anunciaba que existan 246 339 cooperantes y 7 011 infor-mantes;en febrero 2004 el Ministerio de Defensa anunciaba que 1600 000 personas ya conformaban la red.21 Colombia: Socavando el estado de derecho y consolidando la impuni-dad,Ob. cit.2 Efectividad de la Poltica de Defensa y Seguridad Democrtica. 284. Captulo XVLas detenciones empezaron de inmediato. A partir de acusa-cionesfalsas, basadas en el deseo de ganar la recompensa o hastapor rencillas personales, numerosos lderes sociales y defenso-resde derechos humanos han sido enviados a prisin acusadosde terrorismo, que en lenguaje oficial significa estar vinculadoscon la guerrilla. Como si se tratara de un programa de diversiones,mandos militares recompensan a hombres encapuchados con fajosde billetes ante las cmaras. Un vergonzoso show.Las empresas de vigilancia privadas han sido integradas a estared de informantes, obligndolas a poner sus recursos tcnicosy bases de datos a disposicin de las Fuerzas Armadas, lo que nodebi representar un problema para la mayora de propietarios oadministradores de las casi 4 200 empresas, pues son militares enretiro. Pero seguramente s lo es para los 160 000 trabajadores, alconvertirse en objetivo militar de la insurgencia.Paralelamente a la red de cooperantes e informantes, elgobierno impuls el programa soldados de mi pueblo o solda-doscampesinos. Ante la falta de opciones en la vida o por temora que los militares los consideren guerrilleros, jvenes de las reasrurales han aceptado recibir instruccin militar durante unos tresmeses. Al regresar a sus lugares de residencia quedan incorpora-dosa labores de vigilancia y combate, con lo cual se dota a pequeosmunicipios de un pelotn permanente de soldados. El gobierno estconvencido que esto servir para que el Estado recupere y garan-ticeel control permanente del territorio nacional.En el 2004 el Presidente informaba que existan soldados299campesinos en 500 municipios, de los 1 096 que tiene Colombia,protegiendo a la poblacin donde han nacido o crecido o residido,donde est su familia. Reciben una gran cooperacin de la comu-nidad,porque esa comunidad siente que tiene que trabajar por sussoldados, por su hermano, su hijo o su compaero de estudio.3Ministerio de Defensa. Bogot, febrero de 2004.3 Discurso del presidente lvaro Uribe Vlez. Conferencia de las Amricas.Miami, 30 de septiembre de 2004. 285. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina300Como era previsible, los soldados de mi pueblo se han conver-tidoen carne de can al no estar preparados militarmente, menossicolgicamente, para enfrentar a una experimentada guerrilla. Lasituacin se agrava porque los soldados campesinos ponen enriesgo a la comunidad al convivir entre ella.El Estado sigue haciendo trizas uno de los principios bsicos delDerecho Internacional Humanitario, al obligar que cada da existanmenos ciudadanos neutrales en el conflicto.El Plan PatriotaTodo estaba dispuesto para que el presidente Uribe Vlezimplementara el mayor componente militar del Plan Colombia, elPlan Patriota, como parte de la poltica de Seguridad Democrtica.Con un determinante apoyo, asesora y monitoreo estadouni-dense,fuerzas combinadas del ejrcito, la fuerza area, la marina, lapolica y el DAS, ms el respaldo de la Fiscala General de la Nacin,se lanzaron al asalto de un rea geogrfica de 241 812 kilmetroscuadrados, que incluye a los departamentos de Caquet, Meta,Guaviare y Putumayo, al sur del pas.A este 20% del territorio nacional, con una poblacin estimadaen 1 709 976 habitantes, fueron desplazados entre 14 000 y 18 000militares profesionales y experimentados en contrainsurgencia,adems de poseer una biodiversidad casi nica, abundante aguadulce, minerales preciosos y estratgicos, especialmente petrleo,guarda parte importante de los mandos y fuerzas estratgicas delas FARC.El mensaje del Estado ha sido claro: no es una operacin militarcoyuntural, es una accin permanente que no tiene reversa. Es unapoltica de guerra dirigida a derrotar estratgicamente a la guerrillade las FARC.Todo ha sido dispuesto para tal objetivo: el 30 de octubre de2002 el Congreso estadounidense autoriz por primera vez el usode recursos antinarcticos en la guerra al terrorismo. Al fin seoficializaba lo practicado desde la Iniciativa Andina del presidente 286. Captulo XVGeorge Bush, padre. El Congreso tambin aprob el aumento dehasta 800 miembros de sus Fuerzas Especiales en Colombia, yelimin el lmite que exista sobre la cantidad de mercenarioscontratados por las Compaas Militares Privadas (CMP) autoriza-dasen el Plan Colombia.El Plan Patriota constituye una nueva fase de intervencinmilitar de Estados Unidos en el conflicto armado interno, diseado,lgicamente, desde el Comando Sur.Nunca antes Estados Unidos se haba metido de manera tan directaen la guerra contrainsurgente en el pas [...] Una estrategia militarrodeada de hermetismo que por primera vez vincula sin tapujos aEstados Unidos en la lucha contrainsurgente [...] que ha enviado adecenas de sus ms experimentados militares y contratistas, quejuegan un papel clave en la planeacin y soporte logstico de losoperativos []4El Plan Patriota se ejecuta sin control del Congreso colombiano,quien por ley est obligado a autorizar el trnsito de tropas y aseso-resmilitares extranjeros en territorio nacional. No ha existido unseguimiento sistemtico y pblico de ningn organismo de controldel Estado, y mucho menos se entrega una informacin objetiva desu desarrollo, resultados y alcances. La gran prensa se ha cuidadode investigar e informar sobre sus intimidades, plegndose a loscomunicados oficiales.Un capitn del ejrcito que llevaba un ao combatiendo a lasFARC dentro del Plan Patriota, dijo sin asomo de duda: Esta es lacampaa militar, ms grande que se ha hecho en Colombia, desdela campaa libertadora de Simn Bolvar.5 El militar simplementerepiti lo que expresara el presidente Uribe Vlez: es la campaalibertadora del siglo xxi.4 El Tiempo, Bogot, 2 de mayo de 2005. Sobre el Plan Patriota ver: The Pa-triotPlan. Codhes Informa, No 50, Bogot, agosto de 2004. www.codhes.301org.co5 El Tiempo, Bogot, 4 de mayo de 2005. 287. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina302La guerrilla se repleg a lo ms profundo de la selva y esper elingreso de las tropas. Increblemente, a pesar de la experiencia delas Fuerzas Armadas colombianas y el asesoramiento de los mili-taresestadounidenses, la negligencia debida a la prepotencia hizoobviar a unas enemigas invisibles que causaron el mayor nmero debajas: las enfermedades endmicas. Uno de los casos ms dramticoslo vivi la Brigada Mvil 10, que en diciembre de 2004 se fracciontotalmente, poniendo fuera de combate a 884 hombres, el 76 % de sucapacidad. Tan solo por paludismo tuvieron que ser evacuados delrea de combates en el departamento del Guaviare 671 militares.Otro ejemplo de la crudeza con la que recibi la selva a los mili-taresqued reflejada en la actitud de 18 soldados, que despus dedos meses de combates en el departamento de Caquet, decidie-ronsecuestrar el helicptero que llegaba con los abastecimientospara salir de la inhspita zona: No queremos seguir ah, la maniguanos est volviendo locos, le confes a la sicloga de la unidad mili-taruno de ellos.6 Que nos esperen all tranquilos porque por msespesa la selva y agreste la topografa all llegaremos para derro-tarlos,haba sentenciado Uribe Vlez meses atrs en medio de unaceremonia en la Escuela Militar de Cadetes.7En noviembre 2005 fue designado como agregado militar enChile el general Carlos Alberto Fracica Naranjo, ex jefe de las fuerzasespeciales en el sur del pas. La decisin presidencial obedeci al,disgusto del mandatario por la falta de resultados que requera elPlan Patriota. Fracica al asumir el cargo recibi la orden de golpearla estructura del secretariado de las FARC, uno de los principalesobjetivos de la Poltica de Seguridad, pese a las ms de cien ope-racionesque el oficial dirigi en Meta, Guaviare y Caquet, ningnhombre de importancia del bloque oriental fue capturado o dadode baja.86 El Tiempo, Bogot, 2 de mayo de 2005.7 dem.8 El Tiempo, Bogot, 12 de noviembre de 2005. 288. Captulo XVHasta el momento, el Plan Patriota solo ha servido para aumentar y agravar los nocivosefectos del Plan Colombia: desplazamiento forzado, confinamiento de pobla-cionese incremento de la pobreza y la miseria en el sur del pas. Elgobierno no se ha propuesto ni un mnimo plan de contingenciapara proteger a la poblacin no combatiente. Es como si el vivir enesas extensas zonas marcara a sus casi dos millones de colombia-noscomo guerrilleros y les condenara al exterminio.Aunque el informe es de vergenza y fracaso para los militaresestadounidenses y colombianos del Plan Patriota, fue presentadoa la prensa como exitoso. El nico resultado positivo que podanmostrar fue la frustrada captura de Jorge Briceo Surez, uno delos comandantes del Secretariado de las FARC, en junio de 2004. Astranscribi uno de los medios de prensa:La inteligencia era precisa. De inmediato se encarg de la misina las Fuerzas Especiales que salieron de la base de Larandia (Ca-quet)con las coordenadas en grados, minutos y segundos. Ibanresueltos a dar el gran golpe y asegurar el xito del Plan Patriota.Pero la suerte estuvo de parte de los 70 hombres que custodiaban aJorge Briceo, jefe del Bloque Oriental. El conocimiento del terrenojug a su favor; El Mono [Jorge Briceo] y sus guardias se camu-flaronentre una mata de monte a la orilla de un cao y lograronsalvarse [...] Este es uno de los momentos de ms agitacin y an-siedadvividos en la confrontacin que describen la dimensin delplan militar estratgico ms grande y ambicioso emprendido porgobierno alguno [...]9Los planes Colombia y Patriota s han tenido otros resultados:El involucramiento progresivo de las naciones vecinas, en lo huma-nitario303y militar.9 El Tiempo, Bogot, 2 de mayo de 2005. 289. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaConspiracin permanente contra la revolucin venezolana304En su declaracin anual ante Congreso estadounidense, el 24de marzo de 2004, el general James T. Hill, jefe del Comando Sur,deca que el presidente Uribe Vlez estaba haciendo un progresoexcepcional en su lucha contra el narcoterrorismo, convirtiendo asu pas en un Estado pacfico y seguro, a partir del Plan Colombia.10Mientras acusaba al presidente venezolano Hugo Chvez Fras deliderar el populismo radical en Amrica Latina, algo que lo convertaen una amenaza emergente para la seguridad nacional de EstadosUnidos, el principal reproche del general Hill hacia el presidentevenezolano era su negativa a participar del Plan Colombia.Desde el momento de su posesin, el 2 de febrero de 1999, elmandatario anunci que su nacin sera neutral ante el conflictointerno colombiano, y que solo apoyara un plan que apostara poruna salida poltica. Lo contrario, deca, era ponerse en el camino deuna vietnamizacin regional.La insurgencia colombiana ve como positiva la neutralidad delpresidente Chvez Fras. Tanto los comandantes Ral Reyes, de lasFARC, y Milton Hernndez, del ELN, concuerdan en que los linea-mientospolticos estratgicos de sus organizaciones, aprobados enlos ltimos diez aos, determinan no realizar acciones militares oeconmicas, ni inmiscuirse en la vida poltica de los pases vecinos,esperando la reciprocidad y el respeto11Mientras el mandatario ha procurado respetar su compro-miso,el Plan Colombia parece obstinado en envolver a su nacin.El ex teniente coronel Hctor Herrera Jimnez, director del FrenteCvico Militar Bolivariano, sostiene que con el plan,el presidenteUribe deja utilizar a su pas como plataforma blica en la estrate-giaestadounidense, que busca aplicar un modelo neocolonial sobrela regin andina. Mientras el general de divisin, Melvn LpezHidalgo, secretario general del Consejo de Defensa de la Nacin,10 El Comando Sur enfrenta peligros emergentes y tradicionales. Ameri-canWorking Group. Washington, 24 de julio de 2004.11 Entrevistas realizadas por el autor en los aos 2003 y 2005. 290. Captulo XVafirma que para esos proyectos la Revolucin Bolivariana se haconvertido en la piedra en el zapato por su independencia polticainternacional, y el liderazgo regional que est logrando.12El Plan Colombia est forjando una tenaza militar y paramilitarsobre Venezuela a partir de una frontera de 2 219 kilmetros. Paraneutralizar al actual proceso venezolano, desde Colombia se hacenoperaciones militares de baja intensidad. Operaciones encubier-tas,clandestinas, de penetracin, no convencionales, dice HerreraJimnez. En definitiva, el plan busca crear desestabilizacin social,econmica, poltica y militar, que lleve a una situacin de ingober-nabilidad,de violencia. As Estados Unidos tendra el pretextoideal para llamar a una intervencin militar extranjera, coincidenambos militares.Venezuela es monitoreada desde varias bases militares enColombia, y desde una estacin alquilada por Washington algobierno holands, en la isla caribea de Aruba. Una de las basesque ms preocupa al gobierno venezolano es la ubicada en losterritorios de la Occidental Petroleum en Saravena, departamentocolombiano de Arauca, frontera con el estado venezolano de Apure.Ah estaban asentados, para febrero de 2005, unos 400 soldadosde las fuerzas especiales estadounidenses y contratistas militaresprivados. Nosotros sabemos que ellos no solo estn entrenando alejrcito colombiano sino a paramilitares. Y estos ltimos pasan lafrontera para agredir a nuestros ciudadanos, cometer actos delic-tivosy provocar una reaccin de nuestras fuerzas de defensa,305sostiene el general Lpez Hidalgo.El gobernador del Estado venezolano de Amazonas, LiborioGuarulla, testimonia: los guerrilleros no nos representan inse-guridad:si pasan la frontera es para realizar compras, y siemprevan desarmados. En cambio los paramilitares nos crean proble-massociales, pues con su crueldad hacen huir a los indgenas hastanuestras comunidades.1312 Entrevistas realizadas por el autor. Caracas, octubre de 2004.13 Entrevista del autor. Puerto Ayacucho, octubre de 2004. 291. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina306El despoblado departamento de Arauca es el ms militarizado deColombia. Ah se encuentra la Occidental Petroleum pero tambinalgunas otras importantes petroleras del mundo, cuya actividad esregularmente saboteada por las guerrillas. Los insurgentes dicenque lo hacen porque ellas se llevan el crudo, apenas dejando unaslimosnas que ni benefician a la poblacin de la regin.A partir de 2001 el paramilitarismo se consolid en Arauca luegode realizar masacres, miles de asesinatos y hacer huir a buena partede los sobrevivientes. En coordinacin con el ejrcito repoblaronmuchos caseros, convirtindolos en aldeas estratgicas, al estilode Vietnam y Guatemala, principalmente en la frontera y al pasodel inmenso oleoducto Cao Limn-Coveas.14Pero la parte norte de la frontera, que llega hasta el Mar Caribe,tambin representa un peligro estratgico para la soberana deVenezuela. En ella detentan el poder los jefes narcoparamilitares,Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar, Jorge 40. Ellos manejan hastael contrabando de gasolina venezolana, actividad legalizada por elpresidente Uribe Vlez a fines del 2003 dentro de las acciones dedesarrollo social del Plan Colombia. Estos y otros narcoparamilita-resexportan por esta zona unas 800 toneladas de cocana anuales, apartir de sus aproximadas 80 000 hectreas de coca sembradas a lolargo de la frontera.A partir de 1999 se fue constatando que el proyecto paramilitardel Estado colombiano haba decidido apropiarse de la frontera conVenezuela.El ingreso fue lento y despiadado. Durante casi dos meses fueronavanzando de casero en casero, y luego de torturar a sus vcti-mas,a quienes acusaban de ser guerrilleros, casi sin excepcin ci-vilesdesarmados, y de asesinarlos individual o colectivamente, yde prenderles fuego a sus humildes viviendas y de obligar al xodoa los sobrevivientes, lograron posesionarse para controlar un readonde las fuentes oficiales cifran en 12 mil las hectreas sembradas14 Colombia: a laboratory of war : Repression and Violence in Arauca. Am-nistaInternacional. Index AI: AMR 23/004/2004. Londres, abril 2004. 292. Captulo XVde coca y un rea geoestratgica del territorio. Durante estos cincoaos lo que ocurri en el Catatumbo es escalofriante. Segn es-tadsticasde la polica, 5 200 personas fueron asesinadas en estelapso, la mayora a manos de los paramilitares. La Fiscala report200 desaparecidos y hall en fosas comunes 300 cuerpos mutilados.La oficina de derechos humanos de la Vicepresidencia dice que lasAUC causaron un desplazamiento del 40 por ciento de la poblaciny en el mbito nacional, Ccuta, la capital ms cercana al lugar, seconvirti en la segunda ciudad ms violenta del pas[...]15Ccuta, capital del departamento de Norte de Santander, eraya considerada el 24 de octubre de 2004 por el diario El Tiempocomo la capital y sede social del paramilitarismo en el orientecolombiano.Miembros de la gran burguesa de los estados venezolanos deTchira y Zulia, as como algunas autoridades civiles y militares,han contado con el apoyo irrestricto de los narcoparamilitares parasu estrategia de desestabilizar el proceso bolivariano del presi-denteChvez Fras. El activismo de los narcoparamilitares colom-bianoscontra el proceso del presidente Chvez Fras nunca ha sidoun secreto: se puede inferir que los planes del paramilitarismo seinternacionalizan en Venezuela.16 A cambio se les ha facilitadocorredores para la exportacin de cocana.Una aplicacin concreta de esa estrategia se dio a comien-zosde mayo 2004, cuando fueron capturados 130 paramilitarescolombianos en una hacienda a 20 kilmetros de Caracas. En elgrupo haba 40 reservistas y una veintena de soldados profesio-nales.El 12 de mayo se prevea atacar varios puestos militares enCaracas y apoderarse del armamento. No se exclua el asesinatodel presidente Chvez Fras. Como los asaltantes llevaran unifor-mesvenezolanos, la operacin pasara como un levantamientomilitar. Ante la respuesta de la mayora de la poblacin y de los30715 Semana, Bogot, 10 de julio de 2005.16 El Espectador, Bogot, 16-22 de mayo de 2004. 293. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinamilitares fieles al presidente, en el mbito internacional se habla-ra308de caos, y del peligro de desestabilizacin regional, motivossuficientes para propiciar una intervencin exterior, teniendo alos gobiernos de Colombia y Estados Unidos como los principalesinstigadores.Segn las investigaciones oficiales presentadas por Caracas, eltransporte de los mercenarios y su armamento fue organizado porautoridades civiles y militares de Zulia y Tchira antichavistas.La asonada habra sido preparada por el comandante del ejrcitocolombiano, general Orlando Carreo Sandoval, coincidencial-menteel ms dinmico ejecutor del Plan Colombia. Parece que elhaber fallado, y los rastros que dej, le costaron el cargo unos mesesdespus.El presidente Chvez Fras siempre ha repetido que desdeColombia se han preparado atentados contra su vida y la de otrosaltos funcionaros del Estado, planes impulsados por Washington,principal interesado. A primeros de abril de 2006 esto qued nueva-menteen evidencia.Jorge Noguera, ex director del Departamento Administrativo(DAS), organismo de seguridad poltica colombiano, ha estado invo-lucradoen un inmenso complot contra la Revolucin Bolivariana deVenezuela. As lo denunci ante la Fiscala Rafael Garca, ex direc-torde Informtica del DAS.En una entrevista con la prensa asegur que exista un plan dedesestabilizacin muy grande contra el gobierno venezolano. Hastadonde yo s, ramos dos personas las que sabamos, un ex directorde inteligencia del DAS y yo. Y del alto gobierno colombiano hayseis personas comprometidas, pero no le voy a decir los nombres[...] El plan era contra altos funcionarios venezolanos incluido elpresidente Chvez [...]Al preguntrsele si para esa conspiracin desestabilizadora ycriminal exista una relacin entre el ex director del DAS y Jorge 40,no dud en responder: S. S la hay.1717 Semana, Bogot, 9 de abril de 2006. 294. Captulo XVNo se puede olvidar que el DAS depende directamente de lapresidencia de Colombia. A pesar de su obsesin por todo contro-lar,el presidente Uribe Vlez no saba de la conspiracin, ni de la309estrecha participacin para ello con el narcoparamilitar?Y ms:El 13 de diciembre 2004, un emisario de la comisin poltico-diplomticade las FARC, Rodrigo Granda, fue secuestrado enuna calle de Caracas. El guerrillero fue llevado clandestinamentehasta Colombia por miembros de la Guardia Nacional venezolanaposteriormente arrestados, actuando en coordinacin con losservicios de seguridad colombianos, y a cambio de una fuerte sumade dinero. En contra de todas las normas del derecho internacional,esta operacin provoc una gran crisis entre Caracas, que consideraviolada su soberana, y Bogot. El embajador de Estados Unidos enColombia, William Wood, fue el nico que brind inmediatamentesu apoyo al gobierno colombiano.18Este no era el primer secuestro poltico que se realizaba enterritorio venezolano. Dirigentes sociales y campesinos que habanpasado la frontera tratando de salvar sus vidas, fueron capturadospor elementos antichavistas de los servicios de seguridad venezo-lanose ilegalmente entregados a las autoridades colombianas.Esto tiene cierta semejanza con el tristemente clebre PlanCndor, ese que las dictaduras del Cono Sur implementaron en losaos setenta para capturar, intercambiar, asesinar y desaparecera opositores polticos que se encontraban en cualquiera de esospases. La gran diferencia es que el gobierno venezolano es total-menteopuesto a ello.Ecuador, base militar estadounidenseSe crey que el ex militar Lucio Gutirrez Borba hara ungobierno progresista, hasta de izquierda, en el Ecuador. La decep-cinlleg muy pronto. Entonces quienes lo llevaron a la presidencia18 Selon ce que vous serez... Hernando Calvo Ospina. Le Monde Diplomati-que.Pars, febrero de 2005. 295. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinael 15 de enero de 2003, se tomaron el derecho de hacerlo partirel 20 de abril de 2005. Pero ya haba dejado al pas en manos deWashington, y muy particularmente del Comando Sur. El presi-dente310Uribe Vlez haba sido su principal aliado regional.Bajo el argumento de guerra al narcotrfico, el pueblo ecuato-rianovio como la presencia militar estadounidense se haca masivay sin aparente control. Todo el pas se fue convirtiendo una granenclave estratgico estadounidense. El eje ha sido la base area deManta, situada en el ocano Pacfico y a 400 kilmetros de Colombia.Esta cumple en realidad el papel de Puesto de OperacionesAvanzadas (FOL) como los que Estados Unidos tiene en Panam, ElSalvador y Aruba, entre otros. La de Manta es como una extensindel Plan Colombia, al realizarse desde ah operaciones de deteccine inteligencia sobre la insurgencia colombiana.Para el ex general ecuatoriano Ren Vargas Pazzos, su pascomenz a involucrarse en el conflicto colombiano en el momentoque cedi esa base a Estados Unidos en 1999.A la base de Manta se suman la estacin de radar de SanLorenzo, a 18 kilmetros de la frontera colombiana sobre el Pacfico;una base en plena selva amaznica que sirve de entrenamiento,incluyendo militares de pases del Cono Sur. Est prevista la cons-truccinde una inmensa base en una de las islas del archipilagode Galpagos, sin importar que est declarado Patrimonio Naturalde la Humanidad por la Unesco.Pero cualquier base naval y area ecuatoriana pueden ser utili-zadaspor barcos y naves de Estados Unidos, segn lo estipula elAcuerdo de Cooperacin entre ambas naciones firmado en Quitoen diciembre de 1999.19Ante las denominadas recomendaciones estadounidenses, elComando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas desplazcerca de 14 mil soldados a lo largo de los aproximados 600 kilme-19 Informacin y anlisis sobre el Plan Colombia en Ecuador seencuentra: www.voltairenet.org/ www.geocities.com/shinallatak/plan-colombia.htm www 296. Captulo XVtros de frontera con Colombia. Esta cantidad es casi el doble de losque tena acantonados en la frontera con el Per, pas con el cual hatenido guerras por diferendos limtrofes. Con esta tropa, el ejrcitoecuatoriano estableci 16 nuevos puestos fronterizos, ubicados auna distancia de cien kilmetros entre uno y otro.Una nueva confirmacin del involucramiento ecuatoriano enel conflicto interno colombiano fue cuando el presidente GutirrezBorba patrocin la captura del guerrillero de las FARC RicardoPalmera, en un operativo conjunto de la CIA y los organismos deseguridad colombianos y ecuatorianos, el 2 de enero de 2004.2020 Elinsurgente haba sido parte del equipo principal en las negociacio-nescon el gobierno de Pastrana Arango. Das despus el presidenteGutirrez Borba permiti la deportacin de Palmera a Colombia.311El Plan Colombia y la neutralidad de PanamEn marzo de 2003, siendo an jefe del Comando Sur de EstadosUnidos, el general James T. Hill organiz en Miami una conferenciasobre seguridad hemisfrica. La temtica central fue cmo prote-gerla regin del contagio colombiano y del terrorismo en gene-ral.Hill expres que Panam encaraba una posible invasin denarcoterroristas desde Colombia, precisando que Estados Unidosentrenaba a policas panameos para cuidar la frontera, pero unainvasin narcoterrorista es un asunto de soberana y ese es un temamilitar.Entonces, al siempre pretexto de lucha contra el narcotr-fico,el gobierno estadounidense sum la posibilidad de ataquesde la insurgencia colombiana al canal. Esto le sirvi para conti-nuarteniendo los 3 000 militares que dej luego de la invasin de1989. Porque si no es Washington y sus tropas, quin va a cuidar aPanam ante su falta de ejrcito? En ese momento se echa mano deltratado Torrijos-Carter, pues en alguna parte dice que los marines20 El Universo, Guayaquil, 5 de febrero de 2004. 297. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinapueden intervenir si la neutralidad o la seguridad del canal estnen peligro.312Histricamente la guerrilla colombiana ha ingresado a Panampara descansar y buscar avituallamiento, sin afectar las activida-desde la regin ni de los ciudadanos locales. Algunas veces ingre-sabahuyendo del ejrcito. Pero siempre retorn a Colombia.2121Informacin que apoy Oswaldo Fernndez, ex director de la PolicaNacional de Panam, el 29 de septiembre de 2000 en el programaEnfoque de Canal 4 TV.Cuando se aprueba el Plan Colombia los paramilitares casicontrolaban esa zona, utilizando buena parte de sus 290 kilmetrospara exportar cocana y herona. Como nunca han buscado enfren-tara la guerrilla sino perseguir y acabar con sus presuntas bases deapoyo, o sea a la poblacin civil indefensa, ingresaban hasta terri-toriode Panam persiguiendo a los desplazados: Los problemas enla frontera comenzaron con los paramilitares. Estos no pasaban parabuscar a la guerrilla, sino para asesinar a quienes supuestamente lescolaboraban, panameos o colombianos.22Panam haba guardado cierta neutralidad ante el conflictodel vecino pas, pero desde la instauracin del Plan Colombia elgobierno de la presidenta Mireya Moscoso (1999-2004) modific talproceder, sin tener en cuenta que el tratado Torrijos-Carter pone laneutralidad de garante para la seguridad del canal interocenico.Es muy revelador lo expuesto en la emisin de televisinEnfoque, que trat sobre el tema Seguridad y neutralidad, el 29de septiembre 2000, justo cuando empezaba la marcha del PlanColombia. La animadora pregunt: Quines nos estn obligandoa entrar en el conflicto colombiano? Por qu? Qu relacin conel Plan Colombia? Y la ex ministra de Gobierno, Mariela Sagel,respondi:21 Herasto Reyes: Darin o la tranquilidad endeble. La Prensa, Ciudad dePanam, 13 de agosto de 2000.22 Entrevista del autor a Alexis Rodrguez, decano de Investigacin de laUniversidad Especializada de las Amricas, Ciudad de Panam, octubrede 2004. 298. Captulo XVEl ataque [contra la poblacin fronteriza de Nazaret] se da en me-diode una agresiva campaa, tanto de Colombia como de EstadosUnidos, para que los pases fronterizos participen del Plan. Creoque Panam y Venezuela, que fueron los primeros en decir que noparticiparan en el Plan, han sido sujetos a presin. Con el ataque aNazaret, hacia el Plan nos quieren llevar [...]Segn el ex ministro de Trabajo panameo Mitchell Doens,Panam forma parte del sistema de defensa regional bajo ladireccin del gobierno de Estados Unidos, pero no a partir de nues-trospropios intereses y visiones. Doens ha denunciado los acuer-dosadministrativos de seguridad firmados por la ex presidentaMoscoso que permiten a las autoridades civiles y militares grin-gasacten en el pas como si fueran soberanos, controlando tierra,aire y mar, fronteras, comunicaciones pblicas y privadas, aduanas,migracin []23Una forma de volver a controlar la independencia de una nacin,bajo el supuesto peligro de la insurgencia colombiana, cuando elpeligro es el Plan Colombia que con su contenido militar tiende aregionalizar el conflicto de la nacin hermana.23 El Panam Amrica. Seccin Opinin. Ciudad de Panam, 16 de noviem-bre313de 2004. 299. Captulo xvi:retrato del presidente315El narcoparamilitarismo al CongresoFue como un parte de guerra. Acababan de pasar las eleccio-neslegislativas del 10 de marzo de 2002, y el lder narcoparami-litarSalvatore Mancuso se congratulaba por Internet de que unimportante porcentaje de los elegidos comulgaba con los idealesparamilitares.Podemos afirmar con los datos a la mano, que la meta original del30% ha sido largamente superada y constituye un hito en la historiade las AUC [...] Es motivo de inmensa satisfaccin que los candida-tosde nuestras preferencias, surgidos en su mayora de nuestrasbases sociales y polticas, y como tales, fruto de un vasto y firmeesfuerzo formativo por parte de las Autodefensas, hayan alcanzadoun masivo respaldo de los electores.A pesar de nunca haberse opuesto resueltamente al paramili-tarismo,el dirigente liberal Carlos Lemos Simmons dijo ante talesresultados electorales: 300. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina316Eso significa que hoy la mayor parte y la fuerza ms importante enel Congreso la constituyen las Autodefensas [...] Pero lo que msasombra de todo este asunto es la indiferencia con que ha asumidotal anunci el pas. Un hecho de tanta gravedad no ha suscitado enlos medios, en los gremios, en el Gobierno, en la Iglesia, en la lla-madasociedad civil, en las ONG o en la comunidad internacionalla menor reaccin [...] Por bastardas consideraciones electorales, loque ayer era vitando y malo se volvi til y bueno hoy [...].1El ministro del Interior de entonces, Armando Estrada Villa,confirm lo dicho por Mancuso pero ninguna medida anunci:el anlisis de esas personas, su votacin y los sitios donde fueronelegidos, por ser sitios de influencia paramilitar, se llega a la con-clusinde que los paramilitares ordenaron votar por ellos o llega-rona acuerdos para que stos presionaran a las comunidades paraque votaran por determinados nombres.2No era un secreto que los polticos de las regiones donde losparamilitares mandaban les pagaron 100 millones de pesos porlograr la curul al Senado.A cambio de ese dinero, los seores de la guerra garantizaron a susprotegidos que durante la campaa no tuvieran competencia en susjurisdicciones, y el da de la eleccin que el pueblo votara masiva-mentepor ellos. A cambio de ese aval, los elegidos se hacen los dela vista gorda ante sus actividades, e incluso han llegado a adjudi-carlescontratos pblicos para sus empresas [...]3El establishment saba que el paso decisivo de paramilitarizacindel Estado se volvera realidad en esas elecciones, pues todo vena1 El Tiempo, Bogot, 28 de marzo de 2002.2 El Colombiano, Medelln, 24 de abril de 2002.3 Los tentculos de las AUC, Semana, Bogot, 10 de julio de 2005. 301. Captulo XVIpreparndose para ello. El mismo da de esas votaciones FranciscoSantos Caldern, que unos meses despus sera elegido vicepresi-dente317de Colombia, haba escrito en su peridico El Tiempo:[...] lo cierto es que el Congreso que vamos a elegir va a ser anpeor que el que ahora tenemos. Va a ser, con algunas excepciones,un Congreso al servicio de los caciques polticos tradicionales, delos narcos y de los paramilitares.No lo dijo por visionario, si no por conocimiento de causa.No se abri ni una simple investigacin oficial para verifi-carlas relaciones de estos congresistas con el paramilitarismo. Yal contrario de los elegidos de la Unin Patritica, de otras forma-cionespolticas de izquierda o simples crticos del sistema, no sevieron confrontados a un plan de exterminio, pues los defensoresdel sistema rara vez se matan entre ellos.Uribe Vlez, un pasado entre narcotraficantesUn columnista de El Espectador, Fernando Garavito Pardo,debi exiliarse en marzo de 2002 por amenazas a su vida, luego dehaber publicado una serie de investigaciones sobre los presuntosnexos del entonces candidato a la presidencia lvaro Uribe Vlezcon el narcotrfico y el paramilitarismo.4Esas denuncias coinciden con las de Ignacio E. Gmez Gmez,quien tambin debi irse del pas por la misma causa. Cuando enel 2002 le fue entregado el Premio Internacional de Libertad dePrensa, del Comit Mundial para la Proteccin de los Periodistas(CPJ) explic que tal galardn lo reciba,Por el trabajo de los antecedentes que relacionan a lvaro UribeVlez con el Cartel de Medelln. Es una investigacin que se hizo en4 Garavito, junto al corresponsal para Amrica Latina de la revista estado-unidenseNewsweek, Joseph Contreras, publicaron Biografa no autoriza-dade lvaro Uribe Vlez..., Ob. cit. 302. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina318cinco partes. Una de ellas tena que ver con la coincidencia cuandoPablo Escobar era miembro del Congreso y tena muchsima activi-dadpoltica o proselitista en los barrios pobres de Medelln, y porentonces lvaro Uribe era el alcalde de Medelln y haca programasmuy paralelos a los de Pablo Escobar. Despus lvaro Uribe fuedirector de la Aeronutica Civil. Antes de l, desde 1954 hasta 1981,el Estado haba concedido 2 339 licencias, y durante los 28 mesesque l ejerci, concedi 2 242 licencias, muy poco menos que enlos 35 aos anteriores, con el agravante que muchsimas de esaslicencias, como 200, quedaron en manos del Cartel de Medelln [...]Cuando el helicptero [del padre] era objeto de la herencia, fueencontrado en un laboratorio famossimo de Pablo Escobar llamadoTranquilandia. El helicptero perteneca a [lvaro] Uribe y su her-mano.Adems haba una estrecha relacin entre el pap de Uribey el clan de los Ochoa, que era una familia muy importante en elCartel de Medelln. Y la ltima parte[de la serie] fue cuando Pa-bloEscobar escap de la crcel y trat de hacer un nuevo acuerdocon el gobierno, y el encargado de llegar a ese acuerdo fue lvaroUribe Vlez. [...] De las cinco historias nosotros solo alcanzamos apublicar una, que es la relacionada con el helicptero. Y el da quela publicamos el presidente se puso demasiado bravo, me insult ami por la radio []Empezaron, entonces, las amenazas contra l, el director delnoticiero y sus familias. La serie se suspendi y ninguna televisinquiso difundirlas, en Colombia ni en el exterior.As se ha conocido que el actual presidente de Colombia vivisus primeros aos de vida en el seno de una familia de clase mediacon regulares problemas financieros. Un da cualquiera la situacinempez a cambiar radicalmente a partir de los negocios del padreAlberto Uribe Sierra como agiotista, aunque por las investigacio-nesse puede decir que la palabra exacta para las actividades delpadre es testaferro. O sea, dueo ficticio de propiedades de narco-traficantes,algo que haba iniciado con el clan de los capos Ochoa,familiares de su esposa. Los Uribe empezaron la acumulacin de 303. Captulo XVIsu propio capital y de extensas propiedades rurales: Uribe Sierraviva tan inmerso en ese mundo de negocios alucinantes, que, rela-tabaun amigo, hoy poda tener 23 fincas o 10 y amanecer maanacon 41.55 Eso solo lo puede lograr un mago. Y, casualmente, a losnarcos en Colombia se les dice mgicos.A pesar de su alta envestidura, el presidente Uribe Vlez nuncaha dado una aclaracin objetiva sobre la procedencia de su granfortuna. Cuando se ha visto obligado a tocar el tema, las frases dicende todo sin precisar nada. Si un periodista le insiste aparece suagresividad. Ninguna autoridad se ha decidido a investigar.El padre del presidente muri en un asalto que realizaronlas FARC a su hacienda en junio de 1983. Los Uribe dicen que losguerrilleros pretendan secuestrarlo y l se atrincher para impe-dirlo;que el ataque se hizo para desbaratar el campo de entrena-mientoparamilitar que ah exista, asegur el grupo guerrillero. Esa319es la parte trgica de la historia.Cuando lvaro Uribe Vlez supo del ataque, utiliz un helicp-teropara llegar hasta el lugar e intentar el rescate de su padre yhermanos. Al preguntrsele sobre esto, el presidente de Colombiaha respondido: Me mont casi de noche en el primer helicpteroque consiguieron [...] El peridico El Mundo dijo al otro da que elhelicptero era del hacendado Pablo Escobar.66 Segn inform laprensa, la aeronave era una de las ms modernas del pas en cuantoa tecnologa de navegacin, por lo tanto el hacendado no la iba aprestar a cualquiera.Siendo alcalde de Medelln, con gran despliegue meditico,Uribe Vlez present en Bogot el programa Medelln sin tugu-rios.Muy poco despus se conoci que era un plan con aparentesentido cvico financiado por Escobar Gaviria, quien buscaba lasolidaridad social y la aceptacin poltica. El referido programaconsista en construir mil casas para donarlas a pobladores quedorman en casuchas cerca de un basurero.5 El Mundo, Medelln, 16 de junio de 1983.6 El Tiempo, Bogot, 21 de abril de 2002. 304. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina320Las extraas casualidades del presidente Uribe Vlez conalgunos capos del narcotrfico no se detienen. En marzo de 1984la polica lleg hasta lo que se consideraba el laboratorio de proce-samientode cocana ms grande y moderno del mundo, cono-cidocomo Tranquilandia, cuyo propietario principal era EscobarGaviria. Ah se hallaron varias aeronaves, tres de las cuales tenanlicencia de funcionamiento expedidas por la Aeronutica Civilcuando su director era lvaro Uribe Vlez (marzo 1980 a agosto1982). Tambin se encontr un helicptero que por herencia perte-necaa los hermanos Uribe Vlez [...]A pesar de todo ello, el presidente insiste en afirmar: no tuverelaciones con Escobar, ni cuando se usaba.7Despus de dejar la direccin de la Aeronutica, el futuro presi-dentede Colombia fue elegido gobernador del departamento deAntioquia. Desde ese cargo se convirti en el principal promotor eimpulsor de las Cooperativas de Seguridad Rural, Convivir. El jefenarcoparamilitar Carlos Castao Gil dira que Uribe Vlez logr,sacar adelante cooperativas de seguridad, con la cuales nunca es-tuvede acuerdo. No voy a negar que a las autodefensas les sirvi,pero no tanto se avanz con ellas. Quienes las aprovecharon fueronlos narcotraficantes, que se dedicaron a montar pequeas Conviviren sus fincas [...]8El 30 de julio de 2004 la presidencia de Colombia rechaz pbli-camenteun documento desclasificado en mayo, y proveniente dela Defense Intelligence Agency (DIA) uno de los servicios de segu-ridadms secreto y poderoso de Estados Unidos, dependiente delPentgono. El informe dice en su aparte:82. Se lee como sigue: lvaro Uribe Vlez un poltico y senadorcolombiano dedicado a la colaboracin con el cartel de Medelln7 Ibdem8 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin, Ob. cit. 305. Captulo XVIen las altas esferas del gobierno. Estuvo vinculado a los negociosrelacionados con las actividades de narcticas en Estados Unidos.Su padre fue asesinado en Colombia por su conexin con los trafi-cantesde narcticos. Uribe ha trabajado por el cartel de Medelln y321es un cercano amigo personal de Pablo Escobar Gaviria.9El comunicado de la presidencia no da ningn argumento quedesmienta con severidad tan grave sealamiento, pero pretendeque se desestime el documento porque se trata de informacinque no fue evaluada, pues el texto dice, efectivamente, Not finallyevaluated. Lo llamativo es que contra muchos de los numerososnarcotraficantes que se encuentran ah descritos s se utiliz esainformacin en investigaciones y juicios.Familiares del presidenteNo tengo idea, no me he enterado de eso, respondi el presi-denteUribe Vlez ante la pregunta del periodista. Ni una palabrams. El da anterior, 21 de junio de 2005, el congresista GustavoPetro Urrego haba afirmado en una sesin parlamentaria que elhermano del presidente, Santiago, haba sido investigado penal-mentepor la creacin de un grupo paramilitar y el asesinato devarios campesinos. En los procesos judiciales del pasado aparecesindicado el hermano del presidente de la Repblica como confor-mador,auspiciador y erector de grupos paramilitares, sostuvoPetro Urrego.El grupo paramilitar Los doce apstoles habra tenido sede enla hacienda La Carolina, en el departamento de Antioquia, cuyapropiedad comparten los hermanos Uribe Vlez. El hermano delpresidente fue interrogado por la Fiscala en 1997 respecto a delitosde secuestro, extorsin y asesinato cometidos por Los doce apsto-lesentre 1993 y 1994. El grupo paramilitar fue acusado de asesinar9 La informacin completa se encuentra en:http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/index.htm 306. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina50 personas, y de haber cometido una masacre de la cual fueronhallados los cuerpos de cuatro personas y otras dos permanecendesaparecidas. Por este caso existe una demanda en la ComisinInteramericana de Derechos Humanos.322La misma noche que el congresista hizo la denuncia, el fiscalLuis Camilo Osorio confirm que el hermano del mandatario habasido objeto de una investigacin en 1999, pero tambin indic quese haba declarado un auto inhibitorio a favor del seor Uribe Vlezy se orden el archivo definitivo ese mismo ao.Petro Urrego insisti en que lvaro Uribe Vlez, por ser el presi-dentede la nacin, debe explicarle a toda Colombia qu pas con elproceso judicial que se segua contra su hermano, que lo vinculabadirectamente al paramilitarismo y a delitos de lesa humanidad [...]El parlamentario tambin denunci que tres parientes delpresidente colombiano, entre ellos dos primos hermanos, lideraronotra banda paramilitar conocida como Los Erre, sealada de haberasesinado a otro medio centenar de personas en varios municipiosdel departamento de Antioquia. Estos familiares fueron condena-dosen primera instancia y estuvieron presos cerca de un ao, hastaque un juez de apelaciones los puso en libertad y archiv el casopor considerar que no haba pruebas suficientes contra los acusa-dos.Los parientes del mandatario son Carlos Alberto Vlez Ochoa,Juan Diego Vlez Ochoa y Mario Vlez Ochoa, tambin familiaresdel clan de los capos Ochoa.Le reclamo a Uribe que, sabiendo que sus familiares directosestn procesados por paramilitarismo, se atreve a llevar una leyque declara la impunidad para los paramilitares [...] Fue la espe-ciede acusacin lanzada por Petro Urrego durante esa sesin delCongreso colombiano, que culmin con la aprobacin de la llamadaLey de Justicia y Paz, la cual confiere estatus poltico a los narcopa-ramilitaresque se encuentran en negociacin con el gobierno delpresidente Uribe Vlez. De la cual se beneficiaran sus familiares.Por fin, el 4 de diciembre de 2006, en declaraciones a W Radio deBogot, el presidente Uribe Vlez debi admitir que su hermano sifue investigado por involucramiento con el paramilitarismo. 307. Captulo xvii:asesinos, terroristas y traficantes323Reconocimiento a los narcoparamilitaresEn diciembre de 2002 el presidente Uribe Vlez inici conversa-cionescon los narcoparamilitares, organizados como AutodefensasUnidas de Colombia (AUC).Al presidente no le resultaba contradictorio que hubiera imple-mentadosu Poltica de Seguridad Democrtica para luchar contrael terrorismo, y ahora iba a negociar con quienes ms accionesterroristas contra la poblacin indefensa han cometido en la histo-riacolombiana. Tan ilgico como el apoyo que Washington iba a dara estas negociaciones aunque las AUC estn en su lista de gruposterroristas, y, adems, tena pedido en extradicin a sus dirigentespor trfico de estupefacientes.No es todo lo paradjico y contradictorio de esa negociacin.La premisa central invocada por el gobierno de lvaro Uribe Vlezes que en Colombia no existe un conflicto armado interno, sino unaamenaza terrorista. En varias oportunidades el mandatario ha afir-madoque quien sostiene que en el pas existe un conflicto armadole hace juego al terrorismo. Esto es una conveniencia poltica parano aceptar que tiene un contrincante la guerrilla que disputa 308. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinael poder del Estado desde hace ms de cuatro dcadas. Lo dicen losespecialistas: Existe una insurgencia cuya estructura y actividadresponden a los requisitos y condiciones establecidos en el derechointernacional humanitario para considerar que existe un conflictoarmado [...].1 El hecho de que la insurgencia, dentro del marco deese conflicto interno, haya cometido abusos inaceptables contra lapoblacin, no desmerita su condicin de fuerza beligerante, menosponerla como un grupo de bandidos terroristas: sus fines polticosson muy claros.324Pero ahora, por conveniencia, el presidente apel a la exis-tenciade un conflicto para justificar la apertura de un proceso denegociacin con los grupos paramilitares, y, en particular, para laadopcin de medidas que favorecen la impunidad de sus crmenescometidos [...]2As como las disposiciones represivas adoptadas con la Polticade Seguridad Democrtica no haban sido idea original del manda-tarioUribe Vlez, tampoco lo eran estas negociaciones. Otra cosaes que su conciencia y pasin acompaaran el desarrollo de esasestrategias que cabalgaban desde aos atrs.A mediados de los aos noventa los paramilitares empezarona mencionar que ellos tenan derecho a participar en negociacio-nesde paz con el gobierno. El rechazo fue casi unnime. Por ejem-plo,la revista Semana argument que sus barbaridades estabangrabadas,en la mente de miles colombianos como smbolo de lo peor dela historia violenta de Colombia. Como si lo anterior fuera poco,el hecho de que esos grupos hubieran terminado convertidos enbrazos armados al servicio del cartel de Medelln y algunos de sushombres hubieran resultado involucrados en asesinatos como losde Luis Carlos Galn, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo []lleg a desvirtuar por completo el objetivo anticomunista de estas1 Colombia: Socavando el estado de derecho y consolidando la impuni-dad,Ob. cit.2 dem. 309. Captulo XVIIorganizaciones, al punto que al terminar los aos ochenta el fen-menoparamilitar comenz a despertar ms terror que ningn otro325factor de violencia en el pas [...]3Empezando 1995 los paramilitares hicieron conocer las brevesconclusiones de su Primera Cumbre de Autodefensas de Colombia,donde acordaban agrupar a todas las autodefensas existentesen el pas que poseen un matiz transparente en la lucha contra-insurgente[...]Tambin se haba aprobado seguir considerandocomo blancos militares, a los cuadros polticos y sindicales de laextrema izquierda [...] Ah se decidi hacer del paramilitarismo unsolo ejrcito regular, bajo el mando del narcoparamilitar CarlosCastao Gil.Desde esos momentos, como si hubiera estado planificado, todoslos grandes medios vuelven a Castao Gil objeto de consumo diario.La forma como lo presentaban era lo ms parecido a una campaapropagandstica, que iba lavando su imagen de sdico criminal parairlo convirtiendo, junto a hordas, en actores esenciales del aconte-cerpoltico nacional.Entre 1996 y 1998 los ms importantes medios de la prensaescrita del pas le ofrecieron pginas enteras para que contara suvida y proyectos. El diario El Colombiano, de Medelln, le publicuna extensa entrevista en ocho entregas, cada una de pginacompleta, entre el 8 y el 15 de diciembre de 1997. Las cadenas detelevisin lo entrevistaban regularmente, cedindole hasta unahora y en directo. La poderosa Radio Cadena Nacional (RCN) conpropiedades en radio y televisin, se distingui entre todas porsus persistentes reportajes, al punto de que se le empez a llamarRadio Castao Nacional.Se le fue convirtiendo en un hroe, sin importar que la justi-cialo hubiera responsabilizado en 1996 del atentado al avin deAvianca realizado en 1989, y donde murieron 107 personas, actoterrorista que el DAS no haba dudado en adjudicar a Pablo Escobar3 Semana, Bogot, 28 de febrero de 1995. 310. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaGaviria. Lo tenan en camino al mito a pesar de que en 1997 tena 22rdenes judiciales por masacres y crmenes de Lesa Humanidad.326Los alrededores de su hacienda emblemtica Las Tangas, lugardonde se encontraron fosas comunes con innumerables cuerposmutilados, se convirtieron en el cuartel general visitado recurren-tementepor lderes polticos, agentes del alto gobierno, periodis-tasnacionales y extranjeros, obispos, lderes gremiales... Todosqueran encontrarlo, tocarlo, saber su posicin sobre cualquiertema, y hasta escuchar su versin sobre determinado crimen.Mientras llegaban hasta el sitio de encuentro todos podan cons-tatarque eran territorios custodiados por cordones de seguridadpoliciales y militares.All iban todos, regresando para contarlo como la gran aven-tura.Ninguna autoridad judicial recordaba la existencia de undecreto presidencial que prohiba hacer contacto con cualquierjefe paramilitar. Ningn visitante fue interrogado, luego de la visita,para determinar por dnde se mova Castao Gil aunque 100 millo-nesde dlares ofreca el gobierno como recompensa a quien dierainformaciones que facilitaran su captura.Por Internet, o con emisarios, los jefes militares se dirigierona presidentes, ministros o funcionarios de gobiernos europeos,mientras que con cinismo reivindicaban sus masacres y prometancometer ms. La prensa de la lite lo comunicaba como si anunciarael estado del tiempo, aunque saba que las masacres se cumplaninexorablemente con tanta precisin como la salida del sol.El ambiente propagandstico se ampli luego que las AUChicieron conocer un documento fechado junio de 1997, tituladoNaturaleza poltico-militar del movimiento. Como premisa seanuncia que desde ese momento el paramilitarismo reorienta suestrategia para subordinar lo militar a lo poltico [...]Por el lenguaje utilizado se poda deducir que lo habaredactado alguien que vena de la izquierda. Su contenido eraradicalmente diferente, nuevo, repleto de argumentos polti-cosque coincidan plenamente con los de su nico enemigo, lainsurgencia. 311. Captulo XVII327Empezaba por argumentar que el origen de su,movimiento era esencialmente poltico, apuntalado, como en elcaso que motiv la creacin de las guerrillas, en la grave conductaomisiva del Estado de abandonar a su suerte a un pueblo lleno denecesidades, ansioso de justicia y necesitado de la vida [...] Siemprehemos considerado la necesidad urgente de grandes transforma-cionessociales en beneficio del pueblo. Reconocemos la identidady convergencia en muchos aspectos que guerrilla y Autodefensasreclamamos del Estado como condicin para allanar los caminosde la paz [...]Eran los novedosos planteamientos de quienes solo saban ellenguaje de la sangre y el terror. Pero haba ms sorpresas en eldocumento antes citado:Abogamos por una solucin negociada dentro del mbito de la jus-ticiay el orden, que sirva como solucin definitiva a este espanto-sodesangre [...] Juzgamos como de mayor importancia la sujecinde las normas del Derecho Internacional Humanitario [...] En estesentido, es preciso ratificar el compromiso de respetar los derechosde la poblacin civil no combatiente [...]La gran prensa no ahorr espacio ni tiempo para repetir esasfrases, aunque en esos mismos momentos eran solo palabras ypalabras, pues la barbarie paramilitar no se detena: todo lo contra-rio.En diciembre de 1998 anunciaron una tregua como muestrade sus buenas intenciones para una posible negociacin con elgobierno del entonces mandatario, Pastrana Arango. La rompierona los pocos das, el 6 de enero, justo un da antes de que se instalaranlas negociaciones con las FARC en la Zona de distensin. En menosde 72 horas los paramilitares asesinaron a 137 personas con lasprcticas comunes de sevicia, lo que produjo el desplazamiento deunos 15 000 colombianos. Como lo dijera hasta el informe anual delMinisterio de Defensa de 2000, los paramilitares superaron todas 312. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinalas cifras de crmenes, multiplicando por cinco el nmero de perso-nas328masacradas.Pero, como si nada malo estuvieran haciendo, en febrero de1999 los paras dieron a conocer que tenan una agenda a discu-tiren su denominado Asamblea Nacional por la paz, cuyos puntoscoincidan, paradjicamente, con las propuestas que las FARChaban presentando para su discusin con el gobierno en la Zonade distensin.Gracias a la campaa meditica de los grandes medios informa-tivosde la lite, en menos de seis aos casi se haba transformadola imagen sanguinaria y terrorista de los narcoparamilitares, espe-cialmentede su lder Castao Gil. En resumen, pasaron a ser unosbuenos muchachos que haban cometido algunos pecados, a vecesgraves, pero con el fin de salvar a la nacin y la democracia delcomunismo ateo.En ese tramo de tiempo la misma revista Semana habacambiado de valoracin:A pesar de las atrocidades que cometen los paras quienes segnestimaciones de la Defensora del Pueblo fueron responsables dela muerte de 902 personas en masacres en 1999 sus motivacionesson principalmente polticas. Esa circunstancia, y el hecho mismodel poder que ha acumulado en los ltimos aos, hace del jefe delas autodefensas un actor poltico del conflicto armado en Colombia[...]4Paz entre partidarios de la misma causaEl 15 de julio de 2003 el gobierno y sus narcoparamilitares de lasAUC firmaron un pacto de desmovilizacin en la regin de Santafe de Ralito, departamento de Crdoba. El 1ro de julio de 2004, seinstal la mesa de negociaciones y el presidente orden suspen-derlas rdenes de captura contra todos los jefes concentrados en4 Semana, Bogot, 6 de noviembre de 2000. 313. Captulo XVIIesa zona. Una decisin que era puro formalismo ya que esas rde-nesnunca haban sido puestas en prctica por las autoridades. Los329paras se comprometieron a detener su accionar criminal.En las negociaciones nunca se ha mencionado la necesidad dereformas sociales, econmicas o polticas que mejoren las condi-cionesde vida a la mayora de colombianos, lo que llevara a unaverdadera paz. Las organizaciones sociales, populares y polti-casque tienen algo para aportar a tal proceso fueron obviadas, nifueron invitados los que ms derecho tenan: los representantes delos miles y miles de vctimas de los paramilitares.La mesa solo ha servido para almorzar, charlar y discutirqu ventajas y garantas van a tener los jefes paramilitares en sudesmovilizacin y legalizacin, como forma de pago a la inmensalabor prestada al terrorismo de Estado. El otro punto esenciala decidir entre ellos es el qu hacer con las hordas paramilitaresluego de legalizadas. Carlos Alonso Lucio, ex guerrillero del M-19,ex compaero poltico de la senadora Ingrid Betancourt, y princi-palasesor de los paramilitares en las negociaciones, comenta unasegura salida:Que los 20 mil hombres que estn armados y uniformados seanentregados directamente a las Fuerzas Armadas [...] estas personasno tienen compromiso ideolgico. Tienen un problema de empleo yun conocimiento de las armas [...] Obviamente, el Ejrcito quedaraenormemente fortalecido. Y a la guerrilla le quedara muy difcilreconquistar esas regiones [...].5El regalo principal que el Estado le ha dado a sus paramilita-reses alucinante y burlesco. Se llama la Ley de Justicia y Paz, quea pesar de su nombre nada tiene que ver con la destacada orga-nizacinde derechos humanos dirigida por el sacerdote JavierGiraldo Moreno. La ley fue aprobada el 21 de junio de 2005 por elCongreso, ese que tiene ms del 30% de parlamentarios elegidos5 La oferta de los paras. Semana, Bogot, octubre de 2004. 314. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinapor el paramilitarismo, siendo sancionada por el presidente UribeVlez cuatro das despus.330Esta solo permite a la justicia imponerles penas de la privacinde libertad entre cinco a ocho aos de crcel, de la cul contar eltiempo que hubieran permanecido en la zona de concentracinparamilitar, independientemente de las numerosas masacres,asesinatos, violaciones, desapariciones forzadas, o trfico de estu-pefacientes.La confesin plena y total de todos los crmenes come-tidosno es un requisito para tal beneficio. Pero ya los lderes narco-paramilitaresadvirtieron que no aceptarn ir a una crcel, puesprefieren una colonia agrcola.Otra monstruosidad jurdica y humana de la Ley de Justicia yPaz es que tipifica como delito poltico la pertenencia o la confor-macinde grupos paramilitares. Esta disposicin no es anodina yabre la puerta a la impunidad, toda vez que la Constitucin Polticade Colombia faculta al Congreso y al gobierno a otorgar amnistase indultos por delitos polticos. Asimismo constituye un obstculopara llevar ante tribunales extranjeros a paramilitares, un princi-piouniversal y acogido por la Constitucin Poltica colombiana quehace improcedente la extradicin por delitos polticos. Esto pisotealas leyes colombianas y al derecho internacional, pues los crmenesde Lesa Humanidad y de guerra, el terrorismo, y el trfico de estu-pefacientesno pueden calificarse como delitos polticos.Lo ha dicho claramente el ex ministro de Justicia Enrique ParejoGonzlez:Por definicin, un proceso de paz solo tiene lugar entre conten-dientes,es decir, entre adversarios que libran una guerra entre s ydeciden adelantar conversaciones para definir las condiciones queles permitan ponerle fin al conflicto que los enfrenta, en ese sentidoes inconcebible un proceso de paz entre amigos o entre partidariosde una misma causa.De ah que repugne a la conciencia hablar de un proceso de pazdel Estado con los paramilitares [...] Uno de los argumentos mssocorridos de los paramilitares, cuando pretenden que no se 315. Captulo XVIIcastiguen sus acciones criminales, ha sido precisamente ese: el deque esas acciones son consecuencia de su lucha contra la guerrilla,al lado del Estado.Se trata de un argumento falaz, porque ni siquiera los agentes delEstado pueden alegar esa condicin para pretender que se les exo-nerede responsabilidad por las violaciones a la ley en que incu-rran.O para que se les d un tratamiento favorable. De acceder-sea esas pretensiones, nos hallaramos, en ambos casos, ante unasituacin de evidente arbitrariedad, que solo se explicara en unatirana. Pero no en un Estado de Derecho [...]6Desde un primer momento los paramilitares se comprometie-rona detener sus actividades criminales y terroristas. El presidente331Uribe Vlez dijo que tena confianza en su palabra.El promedio de asesinatos y desapariciones cometidas por losparas entre 1988 y 2002, sin declaracin de cese de hostilida-des,fue de 1 078. Entre los aos 2003 y 2004, ya comprometidos endilogos de paz, el promedio anual fue de 1 173, o sea unos 2 350crmenes.7 El gobierno, a travs de la Oficina del Alto Comisionadode Paz, dice que apenas son 408 los asesinatos cometidos por susparamilitares. Como lo inform el diario El Tiempo, el 16 de junio de2005, la Fundacin Nueva Esperanza aseguraba que los paramili-tarestenan a 509 personas secuestradas, desmintiendo al comisio-nadoLuis Carlos Restrepo quien asegur que solo eran ocho.Vale la pena recordar que el pretexto del gobierno de GaviriaTrujillo para romper las negociaciones que llevaba con laCoordinadora Guerrillera Simn Bolvar, fue la muerte de un pol-tico,claro, de la lite colombiana.Segn dice el informe de la Alta Comisionada de la ONU para losDerechos Humanos, E/CN.4/2005/10, continuaron registrndosedenuncias de infracciones contra mujeres y nias, en particular6 Enrique Parejo Gonzlez: Un inslito proceso de paz. UnPasqun, N.13, 6 de septiembre de 2006. www.unpasquin.com7 Banco de datos sobre violencia poltica del Cinep y de Justicia y Paz. www.nocheyniebla.org. 316. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaviolaciones sexuales, amenazas, torturas, homicidios selectivos,imposicin de cdigos de conducta y esclavitud sexual, atribuida agrupos paramilitares [...]332La violacin sexual contra las mujeres, sigue siendo utilizadacomo arma de guerra por las Fuerzas Armadas, pero principal-mentepor sus paramilitares. Entre los aos 2003 y 2004, los para-militaresaumentaron el porcentaje de violacin a mujeres campe-sinas,indgenas, militantes sociales y polticas. En el 2004 hubo unincremento de un 250% con respecto al ao 2003.88Segn la Comisin Internacional de Juristas, la Misin de Apoyoal Proceso de Paz de la OEA creada a peticin del gobierno colom-bianoen febrero de 2004,no solo no ha cumplido una verdadera labor de verificacin delcese de hostilidades sino que ha persistentemente minimizado lasnumerosas violaciones a este. Se ha revelado como un mecanismoinoperante, diseado y operando ms como un instrumento de apo-yopropagandstico al Gobierno colombiano [...]9La contra nicaragense, a pesar de toda la indulgencia querecibi en su momento, hubiera rabiado de envidia ante lo que seprepara para los paramilitares. Quizs porque esta no lleg a losgrados de terror, criminalidad y sadismo contra la poblacin inde-fensa,en particular en mujeres y nios, que impusieron los parami-litaresdel Estado colombiano.En diciembre de 2003 Castao Gil, al ser preguntado sobre lasrelaciones que luego de la desmovilizacin tendra su grupo con elEstado, contest: Por fin vamos a dejar de ser la amante y pasar aser la esposa!108 Ver: www.nocheyniebla.org.9 www.mujeresporlapaz.org/documentos/carta4congreso.doc.10 Colombia: Socavando el estado de derecho y..., Ob. cit. 317. Captulo XVII333Un regalo para asesinos, terroristas y traficantesApenas aprobada la Ley por el Congreso colombiano, el AltoComisionado de la ONU para los Derechos Humanos, expresque esta abre la puerta de la impunidad, mientras que AmnistaInternacional la calificaba de contrato con la impunidad[...]11Pero la reaccin menos esperada, y que puso al gobierno a ladefensiva, lleg del diario The New York Times. En un editorial del4 de julio titulado La capitulacin de Colombia, dijo que la leydebera llamarse Ley de Impunidad para asesinos en masa, terro-ristasy grandes traficantes de cocana. El diario no se ahorr ensealamientos:La nueva ley bloquear la extradicin de los lderes paramilitaresbuscados por narcotrfico en Estados Unidos y les permitir conti-nuarcon sus negocios de drogas, extorsin, robo de tierras y otrasactividades criminales sin ser perturbados [...] incluso aquellos res-ponsablespor los ms atroces crmenes de lesa humanidad podrnquedar en libertad debido a los estrictos lmites para la prescrip-cindel delito [...] blinda a los comandantes paramilitares de la ex-tradicinpor cargos de droga al permitirles que confiesen el trfico,dndoles doble (double-jeopardy) proteccin. Adems caracteriza elparamilitarismo y los crmenes relacionados como crmenes pol-ticos,lo cual, bajo la Constitucin, salvaguardara a los comandan-tesde la extradicin por los crmenes [...]El ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt, dijo que eleditorial era una ofensa y una ligereza del peridico.El editorial de The New York Times sostuvo tambin que elembajador estadounidense en Bogot, William Wood, apoy conentusiasmo la nueva ley, dando el respaldo de Washington a la capi-tulacinde Colombia ante una mafia terrorista. Pero Washingtonestaba de acuerdo desde siempre con esa negociacin, pues de lo11 El Tiempo, Bogot, 4 de diciembre de 2003. 318. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinacontrario nunca se hubiera dado. Pocos das antes de ser aprobadala ley por el Congreso, Wood haba dicho que la negociacin talcomo se adelantaba Es un debate entre gente interesada en forta-lecer334la democracia [...] Ante las crticas a la ley el embajador fuemucho ms inverosmil e incongruente al apoyar la impunidad queella encierra: No entiendo en qu momento el nfasis de la defensade los derechos humanos en Colombia pas a ser el castigo de loscriminales y no la proteccin de los civiles inocentes [...]12Lo del embajador era una simple constatacin de que elgobierno estadounidense tiene dos pesos y dos medidas. Pocodespus de que el Congreso colombiano aprobara la ley a favor delnarcoparamilitarismo se le pregunt al portavoz del Departamentode Estado, Seann McCormack, si Estados Unidos estara de acuerdoen apoyar una negociacin con la guerrilla de las FARC, ante lo cualcontest:la legislacin estadounidense no permite la negociacin con gruposterroristas [...] En relacin con nuestra poltica sobre concesionesa los terroristas, esa poltica se mantiene sin cambios. No lo ha-cemos...si los terroristas sirven a sus intereses, esos no sern susenemigos.13La Impunidad para asesinos en masa, terroristas y traficantesde cocana, como lo dijo The New York Times, se haba visto venirtransparente un ao antes, el 28 de julio de 2004. A la Comisinde Paz de la Cmara se le acept la proposicin de transmitir portelevisin una audiencia sobre el proceso de paz que se adelan-tabacon los paramilitares. Pero lo que sucedi fue que a la fecha yhora quienes llegaron al Congreso fueron Salvatore Mancuso, IvnRoberto Duque Gavinia, Ernesto Bez y Ramn Isaza, tres de losprincipales lderes narcoparamilitares del pas.12 El Tiempo, Bogot, 23 de junio de 2005.13 El Tiempo, Bogota, 15 de junio de 2005. 319. Captulo XVIISin el mnimo inconveniente el presidente Uribe Vlez habafirmado la resolucin que les permiti tener salvoconductos y valibre. Se puso a su disposicin un avin de la fuerza area para quelos trasladara hasta Bogot. En la capital se establecieron riguro-sasmedidas de seguridad, para lo cual se movilizaron a ms de 1000 efectivos del ejrcito, polica y DAS con tanquetas, perros, heli-cpteros,alambradas... En el recinto estaban 60 congresistas, de untotal de 268, que escucharon emocionados las prdicas de los crimi-nales,adems de 14 embajadores. El representante de la OEA queda seguimiento a las negociaciones se disculp de no poder asistir.Tan solo dos familiares de vctimas del paramilitarismo lograroningresar.Mancuso tom la palabra para con gran arrogancia reiterar queno aceptaban de ir a la crcel ya que eso no podra ser la recom-pensade haber liberado de las guerrillas a media Repblica y evitarque se consolidara en el suelo patrio otra Cuba, o la Nicaragua deotrora. Adems recalc que la vuelta al optimismo y el regreso dela inversin que hoy se respira en buena parte del pas se debe a sulucha y sacrificio. Como si fuera una autoridad del Estado anun-cique por ahora no habra una disolucin total del aparato militarporque sera una demencial irresponsabilidad, que provocara undesastre en gran parte del territorio nacional y llevara al derrumbede la infraestructura productiva, al colapso de la economa y a unapesadilla de sangrientos episodios [...]Lgicamente se refera a la proteccin del gran capital, pues dela boca de ninguno sali una propuesta para mejorar la situacinde la inmensa mayora de la poblacin. Porque ha sido la econo-ma,el robo de las mejores tierras, los megaproyectos, la proteccina las transnacionales y a los intereses de la oligarqua nacional loque ha guiado la estrategia paramilitar. Es muy dicente, como lodice la misma ONU, que la guerrilla se encuentra solo en el 30% delos municipios con incursin de los paramilitares, lo que originasospechas sobre sus verdaderos objetivos.1433514 El Tiempo, Bogot, 27 de junio de 2005. 320. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina336Con escasas y notables excepciones, las intervenciones deMancuso y Bez fueron despedidas con aplausos de los legisladores.Ramn Isaza, lder histrico del paramilitarismo en el MagdalenaMedio, pidi que un representante de la Comisin de Paz leyera sudiscurso. Y mientras lo haca los tres criminales se levantaron y sefueron. Ellos haban asistido para ser escuchados y no para debatir.Terroristas, criminales y narcotraficantes, todo juntos, que sonrecibidos con tapete rojo para que discursen en el recinto de lasleyes, no se haba visto nunca en la historia.El nombre de Mancuso est atado a algunos de los episodiosms sangrientos de la historia reciente del pas. En su contra exis-tenocho rdenes de captura por ser el responsable de masacres,entre ellas la de Mapiripn. A esto se suma la solicitud de extradi-cinpor parte del gobierno de Estados Unidos por cargos de narco-trficoy terrorismo, que la Corte Suprema de Justicia de Colombiaaprob pero que el presidente Uribe Vlez fren bajo el justificativode que participaba en un proceso de paz. Por tanto, fue inexplica-blepara el grueso de las colombianos que el 9 de diciembre de 2004,da en que se realiz el acto oficial de su desmovilizacin en unapoblacin cercana a la frontera con Venezuela, dentro de los invi-tadosespeciales estuviera Stewart Tuttle, subdirector de AsuntosPolticos de la embajada estadounidense en Bogot.Ernesto Bez, hizo parte del brazo poltico del paramilita-rismoen el Magdalena Medio desde comienzos de los aos ochenta.Siendo funcionario del Estado en esa regin, la Fiscala lo encar-celen 1994 por creacin de grupos paramilitares y la vinculacincon varios asesinatos. Despus de su breve paso por la prisin seuni a Carlos Castao Gil. Cuando fue invitado al Congreso tenapendientes procesos por el asesinato de dos concejales ocurridosen el 2001.Narcotraficantes luchadores por la libertadVicente Castao Gil, El profe, es el tercero de la familia queentra en escena pblica. Pasa a ser uno de los ms importantes 321. Captulo XVIIcomandantes de las AUC luego de que, presuntamente, matara asu propio hermano Carlos por incomprensin en diversos nego-cios.Este es el resumen que la revista Semana hace de su vida337delictiva paramilitar:Mientras Carlos era el vocero, Vicente era el cerebro. MientrasCarlos sala en televisin, Vicente creaba frentes de paramilitaresen distintas regiones del pas. Fue l quien hace ms de 10 aosconsolid los primeros bloques de autodefensa y se encarg dedisear y expandir el fenmeno paramilitar a todos los rincones delterritorio. Es el verdadero hombre fuerte de los paramilitares. Haestado relacionado con muchos episodios criminales y varias inves-tigacionespenales. El ao pasado el fiscal del Distrito Sur de NuevaYork lo acus, junto con Diego Fernando Murillo, alias Don Berna,de haber exportado miles de kilos de cocana a Estados Unidos, yes responsable de haber proporcionado cmplices con rutas parala importacin de miles de kilos de cocana desde Colombia hastaEstados Unidos, segn el indictment.15Aunque apenas ahora la gran prensa lo descubre, es un viejoconocido de las autoridades internacionales: Alemania lo pidi enextradicin por un cargamento de cocana enviado a ese pas en1989.En el mismo reportaje Semana le pregunta a El profe sobrela vinculacin de reconocidos narcotraficantes como jefesparamilitares:En las autodefensas la mayora ramos ilegales y con problemasjurdicos. Nunca vimos problema que alguien con problemas jur-dicosingresara [...] Cuando eso no se hablaba que las autodefensasiban a entrar a un proceso de negociacin, ni que iba a haber unproceso poltico. Nosotros solo pensbamos en la libertad del pasde la opresin guerrillera.15 El colombiano, Medelln, 27 de julio de 1998. 322. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina338El semanario le insiste: El tema del ingreso de narcotrafi-cantes,el que algunos bloques protejan a capos y la financiacindel dinero de la droga ha causado divisiones en las autodefensas?El narcoparamilitar le contesta con toda honestidad: El tema delnarcotrfico nunca nos ha dividido [...]Desde mediados de los aos noventa importantes capos depura sangre pasaron a ser jefes paramilitares. Estos adquiranbloques con hombres armados y entrenados, adems el derechoa utilizar la sigla de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Elvalor de la franquicia, como se le llama al negocio, ha fluctuado entre 2 y 5millones de dlares. El capo adquira las siguientes ventajas: Se convierte en un verdadero seor de la guerra al estiloasitico, pasando de tener sicarios a una estructuramilitar con cierta unidad de mando y sofisticadas redesorganizativas. Consigue asegurar un control territorial que le permiteun dominio de la poblacin de las zonas, proteger msdirectamente sus propios cultivos, laboratorios, pistas,rutas de embarque de la droga, corredores estratgicos,garantizando la comercializacin de su producto. Adquiere, y estratgicamente es considerado la ventajams importante en la coyuntura actual, el poder actuaren nombre de las autodefensas pretendiendo con ello quelos compradores posen de jefes paramilitares y puedangozar de beneficios con la Ley de Justicia y Paz.Combatir a las guerrillas es el compromiso que adquieren losnarcotraficantes travestidos.1616 Automticamente estos caposingresan totalmente a la estrategia contrainsurgente del Estado, loque para ellos no ha representado la mnima dificultad, pues esto ledobla la proteccin al conjunto de sus actividades.16 Semana, Bogot, 9 de junio de 2005. 323. Captulo XVIIDon Berna ostenta oficialmente ante el gobierno el cargo deinspector de las AUC en las negociaciones, sin importar que estcatalogado desde hace varios aos como uno de los criminales conmayor poder en el pas a partir de ser el jefe de unas 500 bandas desicarios. Don Berna le vendi un bloque a Diego Montoya Henao,Don Diego, y este lo ha utilizado para negociar con el gobiernosu desmovilizacin e impunidad como paramilitar. Don Diego,jefe del cartel del norte del Valle, es uno de los narcotraficantes mspoderosos del mundo, al punto que el FBI lo tiene en la lista de losdiez hombres ms buscados. Desde siempre ha sido cmplice deprimera mano de las Fuerzas Armadas en la guerra sucia llevadaal suroccidente del pas, como fueron las masacres ocurridas en laregin del municipio de Trujillo.Como en el caso de Mancuso, la Corte Suprema de Justicia emitiun concepto favorable para la extradicin de Don Berna, quiensegn Washington dirige las actividades de narcotrfico de las AUC.Pero el presidente Uribe Vlez procedi como hizo con Mancuso:negar su extradicin porque participa en un proceso de paz.Francisco Javier Zuluaga, Gordo Lindo, quien figura en lacpula de las AUC, fue el primer gran narcotraficante descu-biertoen proceso de desmovilizacin. Este hombre, cuyo histo-rialse remonta a su participacin en el clan de los capos Ochoa,est pedido en extradicin por una corte estadounidense, y ha sidobuscado por la justicia colombiana, entre otros, por ser uno de losmximos responsables de la masacre del Naya.Rodrigo Tovar, Jorge 40, es otro poderoso narcotraficante quepertenece al Estado mayor de las AUC. Aunque ha sembrado elterror en los departamentos de la Costa Atlntica colombiana,17est en proceso de negociacin con el gobierno. Se le sindica dehaber ordenado el asesinato de la directora del Parque NacionalNatural Tayrona, Martha Luca Hernndez, uno de los hechos msnotorios de violacin del cese al fuego. Las investigaciones dicenque la mat porque ella se haba convertido en un obstculo a la33917 Vanguardia Liberal, Bucaramanga, 15 de agosto de 2004. 324. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinasalida de los embarques de droga por esa regin caribea. Como suhistoria criminal no difiere mucho de cualquier otro jefe paramili-tar340del Estado colombiano, Estados Unidos lo pide en extradicinpor exportar cientos de toneladas de cocana.En los primeros das de abril de 2006 Rafael Garca, ex direc-torde Informtica del Departamento Administrativo de Seguridad(DAS), declar pblicamente y ante la Fiscala que el entoncesdirector de ese organismo, Jorge Noguera, puso la entidad al servi-ciode Jorge 40 y los paramilitares de la costa caribea. Demostr loque algunos han denunciado desde hace aos, en particular a partirde la guerra contra Pablo Escobar Gaviria: que el organismo deinteligencia ms importante del pas DAS ha estado al servicio delos narcoparamilitares en toda voluntad y conveniencia. Cuando secrea que por esas revelaciones el gobierno del presidente UribeVlez tambaleara, lo nico grave fue que Noguera debi dejar elcargo que ya ocupaba como cnsul en la ciudad italiana de Milano, ypor propia voluntad.Siete de cada diez narcos trabajan en llave con los paramili-tares.Por una razn sencilla: porque los paras controlan corredo-resde salida de la droga hacia el exterior [...]. Lo dice el diario ElTiempo, del 2 de julio de 2005, a partir de informacin de los servi-ciosde seguridad. Eso se ha conocido desde hace aos. Hoy estmuy documentado aunque excesivamente vanalizado. Lo sabenmuy bien el vicepresidente Francisco Santos Caldern, y el ministrode Defensa, Juan Manuel Santos, ambos propietarios de El Tiempo.Y nada pasa.En virtud de la Ley de justicia y paz, el narcoparamilitar quese acoja a ella y confiese que sus actividades en el trfico de estu-pefacientestena que ver con la guerra contrainsurgente de lasAutodefensas Unidas de Colombia, puede quedar perdonado. Bez,Mancuso, Don Berna, Jorge 40, Vicente Castao, etc., han declaradoque son luchadores por la libertad de Colombia. Es una repeticinmodernizada de la financiacin ilegal de las guerras contrainsur-gentescon dinero del narcotrfico, de lo cual Estados Unidos tieneinmensa experiencia, desde Vietnam pasando por Nicaragua. 325. Captulo XVIIExcepcional e increblemente Washington entiende que lanegociacin que regalar la impunidad a los narcoparamilitareses una decisin soberana de Colombia.El 31 de diciembre de 2004 el gobierno colombiano extradithacia Estados Unidos al comandante de las FARC Ricardo Palmera,ms conocido como Simn Trinidad. Haba sido capturado el 2 deenero de 2004 en el Ecuador y enviado inmediatamente a Colombia.Este economista y ex banquero fue de los principales negociadoresdurante los dilogos de paz entre el gobierno de Pastrana Arango ylas FARC. Fue una extradicin eminentemente poltica para presio-nara esa guerrilla, pues el pretexto central para pedir su extradi-cin,y hasta el momento no probado, ha sido por trfico de droga:3415 kilos!Estados Unidos socio de terroristasEl narcoparamilitar y terrorista Carlos Castao Gil fue enviadoa Israel en 1983 para recibir entrenamiento. Apenas se estaba desa-rrollandoel paramilitarismo como proyecto estratgico contrain-surgenteen Colombia. Sus declaraciones hablan por s solas:Infinidad de temas aprend en Israel y a este pas le debo parte demi cultura, mis logros humanos y militares [...] De hecho, el concep-tode autodefensa en armas lo copi de los israelitas [...] Recibimoscharlas sobre el negocio del armamento en el mundo, como com-prarfusiles [...] En lo prctico, reciba instruccin en estrategiasurbanas [...] Aprendimos a bloquear un carro blindado y utilizar lasgranadas de fragmentacin [...] Cursos complementarios de cono-cimientosobre terrorismo y antiterrorismo, miras nocturnas y pa-racaidismo,incluso aprendimos a fabricar explosivos manuales. Enfin, ensearon de lo que saben los israelitas [...]1818 Semana, Bogot, 4 de septiembre de 2006. 326. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina342Bueno es recordar que las AUC estn declaradas por Washingtonorganizacin terrorista. Eso significa, entre otras cosas, que ni losfamiliares directos de los dirigentes pueden tocar territorio esta-dounidense,ni los funcionarios pueden establecer ningn tipo devnculo. Pero para Estados Unidos existen los terroristas buenos.Poco antes de la presunta muerte de Carlos Castao Gil sus dosesposas obtuvieron visas para viajar a Estados Unidos y sin lamnima dificultad. Su hermano Vicente cuenta:Lo que s s es que l mantena buenas relaciones con algunosamericanos. Lo del asilo poltico de sus dos esposas es muy diciente.La primera esposa tiene asilo poltico y la segunda tiene carcter derefugiada en Estados Unidos [...]19Aunque se tiende al olvido, la historia no se cansa de ensear-nosque para los intereses de Estados Unidos existen los terroristasbuenos.Ramn Milin Rodrguez, un operario de la CIA de origencubano, fue interrogado por la Comisin Kerry que investigabasobre la financiacin ilegal de la Contra nicaragense, 11 defebrero de 1988. Al explicar la relacin entre los narcotraficantescolombianos y la CIA para el envo a esta de cocana, se exten-diy explic cmo la Agencia haba ayudado a estructurar algrupo paramilitar Muerte a Secuestradores (MAS) a cuya primerareunin asisti: Nosotros, los de la CIA, les explicamos algunosmtodos necesarios para combatir a la guerrilla [...] Y nosotroshemos enseado a esa gente del Cartel a convertirse en terroristas[...]A comienzos del 2001 el periodista Karl Penahaul realizaba unextenso reportaje para el Boston Globe al sur de Colombia, en elPutumayo, uno de los departamentos involucrado en los planesColombia y Patriota. En un recorrido observ que un centinelaparamilitar,19 Mauricio Aranguren Molina: Mi confesin..., Ob. cit. 327. Captulo XVIIrevolva un paquete de vveres C del ejrcito estadounidense, bus-candochicle y pasteles. No haca caso a las preguntas sobre el ori-gende los suministros, enviados con destino a las tres unidadesantinarcticos del Ejrcito de Colombia, entrenadas por asesoresde las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos, y acantonadas muycerca del lugar de la entrevista. (Cursivas nuestras).El 18 de mayo de 2000, el diario Dallas Morning News publicun reportaje sobre las AUC. El autor, el periodista Tod Robertson,entrevist a miembros de grupos paramilitares que haban sidooficiales de las Fuerzas Armadas colombianas. Estos le reconocan,de la manera ms simple y normal, que siendo paramilitares habanrecibido entrenamiento de los miembros de las fuerzas especialesestadounidenses en bases de contraguerrilla, particularmente enla de Tolemaida, emblemtica por haber sido la primera en AmricaLatina dedicada a ese tipo de guerra.Es normal que un ministro del Interior maneje informa-cinque muy poca gente puede conocer. Por lo tanto, es revela-dorlo que expres la ministra panamea Marela Sager, el 29 deseptiembre de 2000, durante el programa televisivo Enfoque, quetrataba el tema seguridad y neutralidad. Primero la presentadoracomenta que existe un inters externo para llevar a Panam hastael involucramiento en el Plan Colombia: Pudiramos dedu-cirque los interesados son el ejrcito colombiano, sectores deEstados Unidos, y los paramilitares, que todos sabemos que songrupos que obedecen, de una u otra manera, a agencias interna-cionalesy a aparatos militares. Entonces la ministra habla paraconfirmar: Como t sabes, Estados Unidos tiene varias agenciasy a veces no se consultan. Y de repente las que atienden a losparamilitares tienen una agenda y el Departamento de Estadotiene otra[...].Los paramilitares se instalaron en la frontera con Panam,luego de haber masacrado a la poblacin de la regin bananera deUrab. Segn una organizacin que gozaba de gran prestigio inter-nacional,343su presencia en esa inhspita zona no era solo, 328. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina344para disputarle el terreno a las FARC, sino tambin para respondera los intereses geoestratgicos de Estados Unidos, quienes en elcuadro de la lucha contra la narcoguerrilla pagan, entrenan y di-rigena los paramilitares colombianos. Mientras ms de 5 mil solda-doscolombianos han sido desplazados a Urab, varias centenas deparamilitares evitan la retirada de los guerrilleros a Panam [...]20Unos meses antes, en marzo, la misma fuente haba asegurado:En efecto, instructores estadounidenses entrenan en territorio pa-nameoa grupos paramilitares colombianos que combaten a lasFARC en el noroeste colombiano [...] Estados Unidos, mientras di-cendefender los Derechos Humanos, apoyan a las organizacionesque estn notoriamente implicadas en el trfico de drogas y un-nimementecondenadas por las atrocidades que cometen contra lapoblacin.20 Semana, Bogot, 9 de junio de 2005. 329. Captulo xviii:heridas profundas345Los desplazados de la guerra civilHace ms de cuatro dcadas Colombia vive un conflictointerno con caractersticas de una guerra civil. Aunque todoenfrentamiento militar acarrea el desplazamiento de poblacinno combatiente, la criminalidad y el terror impuestos en los lti-mos25 aos por las Fuerzas Armadas y sus grupos paramilitaresdesencaden una avalancha de desplazados inimaginable. Y assea mnima, las fuerzas insurgentes tambin tienen responsabi-lidaden ello.El desplazamiento humano producido durante la llamadapoca de la violencia fue grave. Lo que se vive desde los gobier-nosde Pastrana Arango y Uribe Vlez, especialmente con la imple-mentacinde los planes Colombia y Patriota, es monstruosamentesuperior.Como La ms grave crisis humanitaria del hemisferio occiden-tal,ya haba catalogado el Alto Comisionado de la ONU para losRefugiados (Acnur) la situacin de desplazamiento interno en elao 2000. Solo tres aos despus Colombia era el segundo pas conms desplazados del mundo despus de Sudn, y por encima de 330. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaRepblica Democrtica del Congo, Angola, Afganistn y Bosnia conuna indiferencia meditica total.346La Conferencia Episcopal colombiana y la ONG Consultorapara los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) coinci-denen que la cifra de desplazados supera los 3 500 000 de personas.Durante el ao 2004 fueron obligadas a partir de sus tierras 287 581colombianos; en el 2005 la cifra lleg a 310 387 personas.Esta cifra ratifica la tendencia a la continuidad estructural del des-plazamientoforzado durante el gobierno del presidente Uribe V-lez.En efecto, desde el 7 de agosto de 2002, hasta el 31 de diciembrede 2005, 1 011 270 personas han sido desplazadas por razones aso-ciadasal conflicto armado. Las cifras oficiales reconocen 746 689desplazados para el mismo perodo [...]11Accin Social, la agencia presidencial de ayuda humanitaria,estima que los desplazados son 1 900 000, pero que 1 600 000 de esaspersonas fueron desplazadas desde que arranc el Plan Colombia,en el 2000. Aunque esas cifras oficiales son muy inferiores a las deorganizaciones independientes ya son bien dramticas.Los desplazados internos llegan con su terror y miseria a lasbarriadas ms marginales de las ciudades, buscando un pedazo desuelo donde poner cuatro paredes y un techo con cartones y otrosresiduos. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU del ao2001, deca que muchas de las personas desplazadas difcilmenteingieren 1 700 caloras diarias, cuando el promedio mnimo reco-mendadoes 2 500. Ms de 800 000 personas desplazadas han cadoen la indigencia.En algunas ocasiones el terror no se detiene al partir. En 1998empez la persecucin y asesinato a lderes de las comunidades dedesplazados. Los militares y sus paramilitares dicen que son guerri-llerosencargados de organizar los desplazamientos como parte deuna estrategia militar para cercar a las ciudades. Algunos albergues1 Codhes informa. www.codhes.org/. 331. Captulo XVIIIhan sido atacados continuamente por paramilitares, lo que ha obli-gadoa cerrarlos ante la indiferencia estatal.Quienes viven cerca de las fronteras deciden traspasarlastratando de asegurar sus vidas. A la alta colonia de emigranteseconmicos colombianos residenciados en Ecuador y Venezuela, sehan sumado los desplazados de la guerra. A partir del ao 2000 elAcnur ha debido atender 250 000 solicitudes de refugio, lo que hacepensar que una cantidad semejante de colombianos se ha resguar-dadoen total ilegalidad por temor a posibles represalias o serdevueltos. Los efectos fronterizos de los planes Colombia y Patriotahan sido desastrosos para esta empobrecida nacin.Se calcula que Venezuela aloja a unos 200 000 desplazados;347Panam 40 000, y Costa Rica 20 000.22Otros que dejan el pas no se pueden catalogar como desplaza-dospor la violencia, pero s por la grave situacin econmica. Segndatos oficiales, 760 000 colombianos han abandonado el pas desdeel 2003. Y no han regresado.La poblacin negra es de las ms afectadas por el desplaza-miento.De los 11 millones de habitantes afro colombianos se calculaque casi 2 millones se han visto obligados a huir de sus regiones,o sea, la mitad del total de los desplazados. La situacin se agravadebido a la marginalidad histrica en que el Estado ha mantenidoa este segmento de la poblacin, lo que se ve en el nivel de educa-cin:de cada 100 jvenes que terminan secundaria solo dos logranentrar a la universidad.La situacin de los indgenas no tiene nada de halagea. Conuna poblacin que no llega al milln de personas, organizadas en92 comunidades, se calcula que un 12% ha debido desplazarse. Tansolo en el 2005 dejaron sus tierras unos 19 000 indgenas, segn elinforme de la ONU, E/CN.4/2005/88/Add.2. Estamos preocupadosporque comunidades enteras de indgenas podran desaparecerdespus de haber sido forzados a abandonar sus territorios tradi-cionales,precisa el documento. Entre los ejemplos de tal situacin2 El Tiempo, Bogot, 9 de febrero de 2006. 332. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinamenciona el desplazamiento de 14 000 miembros del grupo ind-gena348de los Pez, al suroeste del pas, durante el verano de 2005.Los datos de la Organizacin Nacional Indgena de Colombia(ONIC) retomados por la ONU, dicen que ms de 1 600 indgenasfueron asesinados en los ltimos 20 aos, aunque el 60% lo ha sidodesde la llegada del presidente Uribe Vlez. El mismo informeseala que estos actos de violencia son imputables a los paramili-taresy a las Fuerzas Armadas, y aunque en muy menor grado, a lasguerrillas.El terror como mordazaEn Colombia es ms fcil organizar una guerrilla que un sindi-cato.El que lo dude que intente organizarlo en su lugar de trabajo,ha sostenido un sindicalista.3La Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) dice queColombia es el pas que representa el mayor peligro para cual-quieractividad sindical. En 1987 se cre la Central Unitaria deTrabajadores (CUT) y 12 aos despus tena contabilizados ms de2 500 afiliados asesinados, siendo los trabajadores bananeros losms afectados, seguidos de los maestros y petroleros.Fueron 114 sindicalistas los que murieron acribillados en elao 2000, y al siguiente cayeron abatidos 147. Con el gobierno delpresidente Uribe Vlez los asesinatos de sindicalistas disminuye-ronpero se volvieron ms selectivos, aunque la verdad es que vanquedando pocos dirigentes para asesinar: desde julio de 2003 hastafines julio de 2004, un promedio de seis sindicalistas al mes fueronacribillados o desaparecidos.La OIT habl de que en Colombia haba un genocidio sindicalen medio de una indiferencia casi total. Para las lites y sus mediosinformativos las preocupaciones no estn dirigidas en exigir que sebusquen y castiguen a los autores intelectuales, ni tampoco que sedetenga el desangre sindical. Son las denuncias internacionales lo3 El Tiempo, Bogot, 3 de octubre de 2006 333. Captulo XVIIIque molesta e inquieta, al existir la posibilidad de que interfieran ensus negocios: El asesinato de ms de 100 sindicalistas en el ltimoao puede traerle al pas graves consecuencias econmicas.4Con el presidente Uribe Vlez el terrorismo de Estado tambinaument su inters por acabar con los defensores de derechoshumanos.Entre agosto de 1998 y el 7 agosto de 2002, o sea, durante elmandato de Andrs Pastrana Arango, 50 defensores de derechoshumanos fueron vctimas de homicidio o desaparicin forzada, delos cuales 10 eran mujeres. Desde el 7 de agosto de 2002 hasta agostode 2004, que son los dos primeros aos de gobierno de lvaro UribeVlez, el nmero de defensores asesinados o desaparecidos ascen-dia 33, de los cuales nueve son mujeres. Es la cifra ms alta jams349registrada en un perodo presidencial.5Amnista Internacional deca en su informe de 2005: El gobiernosigui desprestigiando a los defensores de los derechos humanos,emitiendo declaraciones en las que se equiparaba su labor con elfomento del terrorismo[...] Amnista sigue sosteniendo que trasel supuesto objetivo de la Poltica de Seguridad Democrtica delpresidente Uribe Vlez, de reprimir y acabar con la insurgencia,tambin se oculta otra intencin:en el contexto de la guerra contra el terrorismo, Colombia se des-tacacomo el ejemplo ms extremo de la tctica de utilizar medidassupuestamente destinadas a combatir a los grupos armados ilega-lespara perseguir, dar muerte y amordazar a los activistas de dere-choshumanos [...].Y la situacin tiene la tendencia a empeorar.64 Semana, Bogot, 26 de marzo de 2001.5 Ataques contra defensoras y defensores de derechos humanos en Co-lombia.Comisin Colombiana de Juristas. Bogot, agosto de 2004.6 Ver el informe de Amnista Internacional de 2006: Temor e intimidacin:los peligros del trabajo por la defensa de los derechos humanos. 334. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina350Para el presidente Uribe Vlez los defensores de derechoshumanos son politiqueros que finalmente le sirven al terrorismoy que se escudan cobardemente en la bandera de los derechoshumanos.7Y en Colombia esto significa dar una orden a los organismos deseguridad y sus paramilitares de accionar contra los defensores. LaUnin Europea estima que ms de 300 trabajadores por los dere-choshumanos y activistas sindicales fueron muertos en los ltimoscuatro aos, o sea durante el primer mandato de Uribe Vlez.8Ha sido una constante el que las instancias estatales se vayan,lanza en ristre, contra los informes de las organizaciones interna-cionalesde derechos humanos, incluida la Comisin de la ONU. El16 de junio de 2004, durante una ceremonia de ascenso de oficia-lesde la polica el presidente Uribe Vlez sostuvo: por no tener elvalor de denunciar a Amnista Internacional, hemos permitido quelegitimen al terrorismo internacionalmente [...] Al da siguienteAI contest pblicamente, entre otros: En vez de responder antelas legtimas preocupaciones internacionales sobre sus polticas, elpresidente Uribe parece intentar desviar la atencin de la opininpblica atacando a los que trabajan en defensa de los derechoshumanos[...]Democratizacin del crimen institucionalLas macabras cifras no mienten. El terrorismo de Estadodurante el gobierno de lvaro Uribe Vlez convirti al bao desangre contra la poblacin indefensa en un rojo lago. Los gruposparamilitares del Estado colombiano prometieron en diciembrede 2002 detener sus crmenes y masacres. Como corresponda, elgobierno colombiano ha querido que se les crea, pero el Acnur losresponsabiliza de 2 750 homicidios y desapariciones, desde esafecha hasta finales de 2005.7 Palabras del presidente Uribe Vlez en la posesin del nuevo comandan-tede la fuerza area, 8 de septiembre de 2003.8 BBC. Londres, 8 de septiembre de 2006. 335. Captulo XVIIIAnte los crmenes de los paramilitares parece haberse olvi-dadocompletamente de un inmenso detalle: el Estado colombianodebe hacerse responsable por omisin, tolerancia o apoyo de loscrmenes cometidos por esos grupos cobijados en las AutodefensasUnidas de Colombia (AUC) segn el documento E/CN.4/2000/11,del 9 de marzo de 2000, prrafo 25, de la Alta Comisionada de laONU para los Derechos Humanos. Por eso se les debe denominargrupos paraestatales, aunque su denominacin ms prxima a laverdad es narcoparaestatales.Segn la organizacin catlica Cinep, las Fuerzas Armadasasesinaron extrajudicialmente a 3 330 personas en el 2003; 818 enel 2004; y 1 037 en el 2005. Los cados en combate aumentaronconsiderablemente, siendo mostrados como parte de la efectivi-dadde los militares contra la insurgencia. Pero las organizacionesde derechos humanos, y hasta la Fiscala de la Nacin, han logradodemostrar que guerrilleros muertos eran ciudadanos asesinadosen estado de indefensin.Por tanto, y solo desde el inicio de la presidencia de Uribe Vlezen el 2002 hasta junio de 2004, 10 586 personas perdieron la vida acausa de la violencia sociopoltica. Es decir, murieron como conse-cuenciadel conflicto armado interno, a manos de agentes del Estadoo por motivaciones polticas o sociales, segn el diario El Tiempodel 22 de julio de 2004. De ese total, 6 148 fueron civiles asesinadoso desaparecidos en hechos ajenos a un combate: en su casa, en lacalle o en su lugar de trabajo.En todas estas muertes producidas fuera del combate, la participa-cin351directa de agentes estatales ha ido en aumento.Las ejecuciones extrajudiciales han sido una tcnica y mecanismode actuacin de las Fuerzas Militares, son parte de la costumbre[...] es el rostro de una doctrina criminal que justifica la destruccinde la vida a nombre de la defensa de la institucin, de la ley, desectores de la sociedad que ven afectados sus intereses y de encu-brimientode estructuras criminales.La poltica de seguridad del actual gobierno ha mostrado el 336. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina352incremento del uso de este mecanismo, ha ocurrido una democrati-zacinde ese modo de represin y de control. Esto significa que laseguridad democrtica es la recomposicin, reestructuracin delos marcos de la Doctrina de la Seguridad Nacional ambientado enla cruzada de la lucha antiterrorista [...]Antes, bajo el pretexto de la defensa contra el comunismo y con-tralas guerrillas, se justificaba la ejecucin extrajudicial [...] Ahorabajo el pretexto de la lucha contra el narco terrorismo se legitimael crimen como hecho justo [...]Las ejecuciones extrajudiciales en desarrollo de las polticas de se-guridadpretenden aleccionar, silenciar, convencer [...] en cualquiercaso son crmenes de Estado. Es una democratizacin del crimeninstitucional.9La pobreza como terrorismo de EstadoTres cordilleras, llanos, selvas, desierto, nevados. Tierras encalidad y cantidad para nutrir a toda Amrica Latina; dos exten-sosocanos; agua dulce en cantidades para dar de beber al mundo;biodiversidad como pocas en el planeta; oro, uranio, esmeraldas,platino, petrleo, etc.Colombia tiene 44 millones de habitantes, de los cuales 29 millo-nesestn en la pobreza. El 27% vive con menos de un dlar por da y10 800 000 estn en la indigencia.El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) ubic aColombia como el quinto pas en el mundo que ms ciudadanostiene soportando hambre: ms de 5 500 000 personas. Segn elInstituto Colombiano de Bienestar Familiar, en el pas muere unapersona cada dos das por hambre. Ms de la mitad de los 123 000nios analizados en 216 planteles educativos pblicos de Bogotpresentan desnutricin crnica.Las clases medias y pobres aumentaron del 65 al 70 por ciento.Cuando un privilegiado logra ganar los 400 000 pesos unos 1709 Comisin Intereclesial de Justicia y Paz. Bogot, 17 de junio de 2006. 337. Captulo XVIIIdlares 134 euros, que es el salario mnimo, debe solucionartodas sus necesidades de alimentacin, estudio, vestido, etc.El 43% de los ocupados percibe menos que el salario mnimo; yel 60% de los trabajadores urbanos se desempean en el inciertosector informal. Cada punto que aumenta el desempleo produce700 mil suicidios anuales, segn el Ministerio de Trabajo.El 46% de los colombianos no tienen acceso a la atencin mdica.353La mitad, 22 millones, no se beneficia con agua potable.Ms de 3 millones no tienen acceso a la educacin. Ms del 10%de los nios pobres de entre 5 y 11 aos no van a la escuela prima-ria;el 25% de los jvenes no puede ingresar a la secundaria. Soloel 9% de estudiantes universitarios pertenecen a las clases menosfavorecidas.En el campo la situacin es ms dramtica. Adems de laviolencia, la ruina se estableci sin miramientos a partir del robo yla concentracin de la tierra: 655 000 familias no tienen acceso a lamisma, y despojadas de cualquier oportunidad de progreso econ-mico;22 millones de minifundios no generan ingresos para cubrirlas necesidades bsicas de sus propietarios y familias. Parte impor-tantede la ruina del campo se debe a la importacin de alimentos,los que resultan menos caros debido a los subsidios que recibenlos productores en sus pases, especialmente en Estados Unidos. Lapobreza en las reas rurales subi del 66 al 69%, y la indigencia del25 al 28%.El presupuesto del Estado colombiano para el 2005 contem-plutilizar 9,8 billones de pesos en Defensa unos 3 200 millo-nesde euros, 4 100 millones de dlares, que es el 10% del total. ElDepartamento de Planeacin Nacional de Colombia inform quepara septiembre de 2006 se haban gastado en el Plan Colombia 10650 millones de dlares, de los cuales Colombia asumi 6 950 millo-nesde dlares, el 95% destinado a una guerra infructuosa, que porestar dirigida contra amplios sectores de la poblacin solo le cose-charms enemigos al propio sistema.Con todo ese dineral, cuntos centros educativos? Cuntoshospitales? Cunto crdito para los campesinos? Cuntos hogares 338. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinaen las ciudades? Anualmente, invirtiendo la mitad de esa cantidad endesarrollo social y econmico se pondra en el camino de la derrota alas guerrillas sin disparar un tiro.354Pero no existe peor ciego que aquel cuyos desmesurados inte-resesno lo dejan ver. Bogot, Washington y los gobiernos de la zonasaben bien que la insurgencia colombiana podra desestabilizar laregin.En estos momentos, la inmensa mayora de colombianos sesentira agradecida si se le diera lo que el pueblo cubano tena enlos momentos ms difciles de su Revolucin, como fueron los cincoprimeros aos despus del derrumbe de la Unin Sovitica. Habamuy poco para comer, pero el campesino sigui con su tierra, mien-trasque la educacin y la salud no faltaron. Todo gratuitamente. Sinnada privatizar. Y la Revolucin se salv. El resultado innegablees que el pueblo cubano no conoce la miseria que tienen todos lospases de Amrica Latina, y, vergenza, un importante sector de lasociedad estadounidense.Para los ltimos gobiernos, y en especial el de Uribe Vlez, tocarel tema de la pobreza es un tab, pues se tiene una espectaculartasa de crecimiento del 5%. Vamos bien, se repite. Pero los benefi-ciosse quedan en manos de los grandes conglomerados econmi-cos,nacionales e internacionales.Vamos bien, insisti el presidente Pastrana Arango, y UribeVlez no cambi una letra a esas dos palabras, mientras la mortali-dadinfantil se multiplicaba por el hambre y la falta de una mnimaatencin sanitaria. Vamos bien, lo puede decir ese 10% del sectorms rico del pas que concentra el 45% de los ingresos totales.Colombia, segundo pas del mundo en mejora de las condi-cionespara hacer negocios, titul el diario El Tiempo, del 8 deseptiembre de 2004, al referirse al informe Doing Business in2005: Eliminando obstculos para el crecimiento, patrocinado porel Banco Mundial. En l se establece como uno de los principaleslogros de Uribe Vlez, compartido en parte con Pastrana Arango, elhaber realizado a finales del 2002 una reforma laboral que amplilas causales para despidos justificados, recort los pagos por 339. Captulo XVIIIindemnizaciones para los empleados con ms de 10 aos de anti-gedady disminuy las horas nocturnas en las que el trabajador355tiene derecho a recargo.La Iglesia Catlica tiene un poder inmenso. Si la jerarquaexigiera al Estado colombiano que se pongan en prctica las ensea-zasde Jesucristo, todo cambiara. Y as no seguira siendo cmplicede tanta hambre, dolor y muerte, pero prefiere seguir compartiendomanteles con los poderosos.La jerarqua catlica conoce como pocos la realidad. Un estudiode la principal organizacin de asistencia de esa Iglesia, Caritas, del19 de septiembre 2006, podra tomarse como una declaracin pol-ticade una organizacin de izquierda o de la insurgencia:[...] No habr paz mientras no se supere el hambre, especialmenteentre la poblacin rural, que hace parte de los cinco millones decolombianos que se va a la cama sin comer [...] en el pas no habrpaz mientras los altos ndices de pobreza que hoy superan el 50 porciento y de indigencia que llegan al 20 por ciento no disminuyan[...] el problema nuestro no es que los alimentos no existan. Hay re-cursossuficientes para alimentar a la poblacin, pero lo complicadoes crear las polticas y condiciones para que todos tengan [...] la pazen Colombia es posible, pero la paz solo se obtiene mediante nego-ciacionesy la paz solo es duradera a travs de la justicia social [...]La falta de justicia social, ese otro terrorismo de Estado queasesina mucho ms, en silencio y completa impunidad. 340. Un resumen de imgenes en unas palabras...357El indio Quintn LameCuentan que Quintn Lame Hablaba o, ms bien, tronabacontra los blancos que quemaron la escuela, contra un inspectorde polica que haba forzado a una india, contra un asesinato de unindio por blancos desconocidos.Este indio, que se educ dentro de las selvas, deca: Yo siem-premir, como cosa santa y heroica, el no acatar la injusticia y lainiquidad, aun cuando llevasen la firma del ms temible juezcolombiano.Quintn Lame fue el alma del levantamiento de seis mil indiosen Tierradentro, regin en los departamentos del Cauca y Huila. Losindios, armados con machetes y escopetas rudimentarias, lograronpropinarle varias y graves derrotas al ejrcito hasta que fueronvencidos. El lder fue apresado.Me dieron hasta que ya... casi me muero. Me hinch de los culata-zos,garrotazos y de las patadas de ms de cien soldados, que mellevaban a la crcel de Popayn [] Cuatro aos, tres meses y vein-tiochodas dur en la crcel y el expediente formaba ms de 3.000hojas [...] 341. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina358Me sindicaron de dieciocho delitos que ni siquiera haban estadoescritos en mi pensamiento [] Ordenaron que se me persiguieray se me encarcelara como a un ladrn facineroso, porque reunaa los mos; y el doctor Guillermo Valencia, Representante a la C-mara[despus presidente de la nacin] pidi se me desterrara deColombia. Y as obr la humanidad envuelta en orgullo y sedientade riquezas, de las riquezas de mis antepasados(Quintn Lame. Organizacin Nacional Indgena de Colombia,ONIC,1987.)Oracin por la pazSeor Presidente Mariano Ospina Prez: [...] Dos horas hace quela inmensa multitud desemboca en esta plaza y no se ha escucha-dosin embargo un solo grito, porque en el fondo de los corazonessolo se escucha el golpe de la emocin [] En esta ocasin no osreclamamos tesis econmicas o polticas. Apenas os pedimos quenuestra patria no transite por caminos que nos avergencen antepropios y extraos. Os pedimos hechos de paz y de civilizacin!Nosotros, seor Presidente, no somos cobardes. Somos descendien-tesde los bravos que aniquilaron las tiranas en este suelo sagrado.Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y lalibertad de Colombia! Impedid, seor, la violencia. Queremos la de-fensade la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. Envez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capaci-dadde trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia.Seor Presidente: Nuestra bandera est enlutada y esta silenciosamuchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os re-clama:que nos tratis a nosotros, a nuestras madres, a nuestrasesposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queris que ostraten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y avuestros bienes! ...(Jorge Eliecer Gaitn. Bogot, 7 de febrero de 1948.) 342. Un resumen de imgenes en unas palabras...359Ellos son los culpables IEstamos cosechando la nica siembra que han hecho nuestros parti-doshistricos: En esta sangre derramada, en estos delitos infamantes,en esta crueldad sin castigo, se resume el sentido de nuestra historiapartidista. Los verdaderos responsables de este derrumbamiento noson los delincuentes vulgares: Es el sistema poltico que los tomacomo sus instrumentos, como sus rganos de dominio, que los alien-ta,que los estimula, que los remunera, que los premia [...] Hay estel pueblo, en ese subsuelo annimo, invisible a los ojos, fuera de todohorizonte poltico [...] le han movilizado para las guerras electoraleso para las guerras civiles y le han dejado ah, al margen de la historia,aislado de una patria que no est presente en sus necesidades, en susproblemas, en su drama biolgico y espiritual [...]Los intelectuales, las lites, los grupos dirigentes, son responsables deesta degradacin multitudinaria, de esta renovada mutilacin de todoslos hombres humildes [...] Son responsables por su cobarda, por suegosmo, por su estrechez moral, por su nocin deforme de la patria(Antonio Garca: Prlogo a la novela Viento Seco, de DanielCaicedo. Buenos Aires, 1954.)Ellos son los culpables IIOlvidaron los conductores polticos que no se desatan impunemen-telas pasiones del pueblo. La lucha entre los partidos acrecida porla pugnacidad de los jefes, se centra en una paja de imputacionesy contra imputaciones por sucesos de sangre que implican gravsi-massituaciones de conflicto.La tensin popular desemboc en la lucha armada. El campesinofue arrastrado a ella, obligado, coaccionado, sin que los condottierosde turno se percataran de cun peligroso es jugar en Colombia a larevolucin con labriegos.(Guzmn; Fals y Umaa: La Violencia en Colombia. Estudio de unproceso social.) 343. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaCuras rebeldes360La jerarqua catlica y las lites latinoamericanas estaban asus-tadas.Unos obispos y muchos sacerdotes reivindicaban el derechode los pobres a liberarse de la pobreza, y si era necesario, tomandolas armas. La Teologa de la Liberacin tenda a propagarse peli-grosamentea pasos agigantados.En ese conflictivo contexto se rene en Medelln la ConferenciaEpiscopal Latinoamericana, Celam, agosto de 1968. Ms de800 sacerdotes latinoamericanos hicieron llegar una carta a laConferencia, cuyo texto mont las preocupaciones. En sus apartesexpresaba: Amrica Latina es un continente de violencia. Con laaclaracin de que deba de evitarse, por todos los medios, equipa-raro confundir la violencia injusta de los opresores con la violenciajusta de los oprimidos, que se ven obligados a recurrir a ella paralograr su liberacin.En Amrica Latina,Se vive una democracia ms formal que real [...] En ciertos paseslas Fuerzas Armadas constituyen un poderoso grupo de presin,decisivo en poltica. La Iglesia ha quedado marcada por este pro-blemapoltico. All donde existe la religin oficial, sus jefes religio-sosson identificados con el poder poltico. En otras partes se lesven ligados a las clases dominantes, a los poderosos...El Papa en ColombiaPoco antes de tomar el avin que lo condujera a Bogot, el PapaPablo VI dio una rueda de prensa. En ella empez a dejar en claroque el primer viaje de un Pontfice al continente americano respon-daa la necesidad de encarar los procesos de rebelda social que sevivan, as como el deslegitimar la lucha armada como mtodo paraalcanzar cambios sociales. 344. Un resumen de imgenes en unas palabras...Expresara el Papa de Roma que ante la pobreza La solucinno es la reaccin revolucionaria ni el recurso a la violencia sino elamor a Cristo en la eucarista, el amor que ensea, el amor que seda, el amor que es multiplicado y sacrificado. No explic cmo elamor sacrificado dara pan, techo, educacin y tierra a las inmen-sasmayoras.El Pontfice estuvo en Colombia del 22 al 24 de agosto de 1968.El viernes 23 hizo una alocucin especial para los campesinos, queeran la inmensa base de las nacientes guerrillas. Les pidi que nopusieran su confianza en la violencia ni en la revolucin. Tal acti-tudes contraria al espritu cristiano y puede tambin retardar, enlugar de favorecer, la elevacin social a la cual aspiris legtima-mente.Ni una frase que le recordara a las lites su responsabilidad361histrica en la violencia y la pobreza.(El Papa en Bogot. Cristianismo ante Violencia. RevistaPanorama, Buenos Aires, septiembre de 1968.)El camino de la nieblaEn 1941, Hitler imparte la orden de Noche y Niebla (Nacht undnebel), con el fin de golpear a la resistencia en los pases ocupadosde Occidente. Segn dicha orden, quienes fuesen detenidos bajosospecha de poner en peligro la seguridad de Alemania, deberande ser trasladados a ese pas al amparo de la noche.Las directrices impartidas por el mariscal Keitel para poner enprctica la orden hitleriana, explicaban estas medidas como unaintimidacin efectiva, ya que los prisioneros se desvaneceransin dejar rastro y sus familiares, as como la poblacin en general,desconoceran la suerte que ellos corrieran.Hace ya una dcada [1978]que Colombia se inscribi decidida-menteen esta metologa nazi de intimidacin efectiva de la pobla-cin,apoyndose en supuestas razones de seguridad Nacional... 345. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospina362Nos hemos acostumbrado, desgraciadamente, a enjuiciar y conde-narcon libertad los hechos criminales del pasado, mientras tole-ramos,con complicidades larvadas o explicitas, los mismos com-portamientosen el presente. Con qu autoridad moral podremosenjuiciar a la Alemania nazi, si la historia revelar implacablemen-tenuestra identificacin con ella?...(Javier Giraldo Moreno: Prlogo a El camino de la niebla. Ed. LigaColombiana por los Derechos y la Liberacin de los Pueblos /Colectivo de Abogados Jos Alvear Restrepo, Bogot, 1988.)La gran prensa y la impunidadEn noviembre de 1988 la gran prensa inform que la justiciacolombiana s castigaba a las autoridades que cometan deli-toscontra la ciudadana. Contaba, por ejemplo, que unos policashaban sido suspendidos durante un mes por haber torturado yasesinado a un hombre. Unos das despus el periodista AntonioCaballero escriba sobre ello:Lo ms grave de todo es que la prensa por oficialista que sea, pormilitarista que sea aplauda esa parodia de justicia como si se tra-tarade una cosa seria. No puede ser que a un periodista en plenouso de sus facultades morales y mentales le parezca adecuada yejemplar la pena de un da de suspensin de sueldo por cada pata-daen los testculos, y otro da por un culatazo en las encas, y otroms por cada colgamiento, y todava otro por cada ahogamiento enexcrementos, y as hasta veintinueve, y en total treinta si el tortura-doacaba de morirse a fuerza de patadas y ahogamientos. No puedeser. Debe de tratarse una vez mas de un error tipogrfico. Da unpoco de risa. Da un poco de miedo. Da un poco de asco.(El Espectador, Bogot, 20 de noviembre de 1998.) 346. Un resumen de imgenes en unas palabras...363Embrujo democrticoSi Colombia no ha tenido dictaduras militares, el pas ha vivido enlos ltimos 40 aos casi de forma ininterrumpida bajo estado de si-tioy las violaciones a los derechos humanos cometidas superan concreces las cometidas por las juntas militares del Cono Sur.Deca la Comisin Internacional de Juristas en el 2005, pasandoa realizar una comparacin odiosa pero necesariaCon los gobiernos de Virgilio Barco Vargas y Csar GaviriaTrujillo se desencaden el terrorismo de Estado en Colombia. LaComisin Intercongrecional de Justicia y Paz realiz esta compa-racinde desapariciones y asesinatos polticos en esos ocho aosde gobiernos democrticos en Colombia, con las ms represivasdictaduras que tuvo Amrica del Sur.Pas Aos de Asesinatos y/odictadura desaparicionesmilitar polticasArgentina 8 9000Brasil 15 125Uruguay 16 220Bolivia 17 2021Chile 17 2666Colombia (Pdte. Barco, 1986-90) 13 635Colombia (Pdte. Gaviria,1990-94) 14 856Con el presidente Uribe Vlez, entre agosto 2002 y junio 2004, elnmero lleg a 10 586.Chivos expiatoriosBien han dicho algunos colombianos que si Pablo EscobarGaviria y, en general, el narcotrfico, hubieran existido en 1948, lamuerte del dirigente Jorge Eliecer Gaitn y la consiguiente poca 347. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo Ospinade la violencia se les hubiera adjudicado. Entre otras, AmnistaInternacional denunci poco despus de la muerte del capo: Laidea segn la cual el trfico de drogas sera la causa principal dela violencia poltica en Colombia es nada ms que un mito [...] LaComisin Andina de Juristas estimaba en 1992 que los narcotrafi-cantes364estaban implicados en un 2% de los homicidios y desapari-cionescon carcter poltico [...] La siniestra alianza entre las fuer-zasdel Estado, algunos grupos de inters privados y organizacionesmafiosas constituye una de las causas fundamentales de la esca-ladade la violencia en Colombia. Desde que, a mediados de los aos80, el ejrcito concluy un pacto con los varones de la droga paracombatir a la izquierda por intermedio de unidades paramilitaresde autodefensa, creadas por l, las violaciones de los derechoshumanos son imparables, y la mayor parte sin que los culpablessean molestados.(Amnesty International : Colombie: la vrai visage de la terreur .Ediciones francfonas, Pars, 1994.)La simpata por la insurgenciaDice la Comisin Intercongrecional de Justicia y Paz, orga-nizacincatlica de Derechos Humanos: Es explicable queel pas urbano, de mayora aplastante, se vuelva cada vez msajeno y distante de ese pas rural y semirrural donde la guerrillagoza de enorme simpata y donde ejerce predominantemente suaccionar...Muchos campesinos ven en ella la nica alternativa de conten-cina una fuerza pblica criminal y cruel y a un paramilitaris-mogalopante; la consideran tambin como una instancia de boi-cotfrente a injusticias que no son frenadas por ninguna protestapacfica ni mucho menos por accin de una inexistente Justicia,ni toleran ningn movimiento social que se les oponga; la sientencomo una fuerza de control de autoridades locales, de gamonales y 348. Un resumen de imgenes en unas palabras...terratenientes corruptos, violentos despticos, que solo retrocedenante un grupo armado pero que se burlan a carcajadas de una jus-ticia365que saben manipular y controlar en su bolsillo...Pero la guerrilla tiene una carga de responsabilidades por viola-cionesgraves al Derecho Internacional Humanitario. Nadie sabecuntas son ni cules son, y para establecerlo no se puede acudirni a los comunicados del ejrcito ni a las informaciones de losMassMedia, los que especialmente en este captulo son campeonesde la mentira como a diario se comprueba...(1981-1994: Trece aos en bsqueda de paz. ComisinIntercongresional de Justicia y Paz Boletn Justicia y Paz, Bogot,julio-septiembre de 1994.)Tentacin a guerrillerosDijo un despacho de prensa:La ministra de Defensa, Martha Luca Ramrez, orden cancelaruna campaa lanzada por el ejrcito con fotografas de voluptuosasmodelos en trajes de bao, con la que se buscaba incentivar deser-cionesmasivas en las filas de la guerrilla izquierdista. La decisinfue tomada ante la protesta de organizaciones feministas.La campaa inclua la impresin de miles de pequeos calendariosde bolsillo en los que aparecan fotografas de modelos, que fuerondescargadas de una pgina pornogrfica de Internet con la consig-nade vulese ya y obtenga beneficios. Los calendarios iban a serlanzados desde helicpteros en zonas selvticas con alta presenciade rebeldes de las FARC y del ELN, y distribuidos por tropas endiferentes pueblos...(Agencia Reuters, Nueva York, 29 de noviembre 2002.) 349. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaPueblo Wayuu va a la guerra366En mayo 2004 la comunidad indgena Wayuu, radicada cercade Venezuela, le declar la guerra al gobierno del presidente UribeVlez.Queremos que el presidente Uribe que tanto ayuda a los parami-litares,sepa que nosotros s existimos, que somos seres humanosaunque a l no le guste y que haremos respetar nuestros derechos,aunque para ello tengamos que morir cientos o miles del pueblowayuu, dijo uno de los voceros.Tal determinacin la tomaron luego de que paramilitares,apoyados por militares, quemaran vivos a dos nios y descuar-tizarana otras diez personas con motosierras. Alberto, uno de lospadres narr:Ay hermano, siento que el corazn se me sale por la boca. Ustedno sabe lo que es tener que salir corriendo para que no lo mateny, despus escuchar los gritos de los peladitos (nios), de mis doshijitos a quienes me los quemaron vivos sin que yo pudiera hacernada [...] Tambin le cortaron la cabeza a mi mam y a mis sobrinaslas picaron en pedacitos. No les dispararon, sino que las torturaronpara que escuchramos sus gritos y mientras tanto con una moto-sierralas cortaron vivas...Segn el servicio de prensa del ejrcito eso es falso, pues en LaGuajira el ejrcito solo est sembrando semillas de amistad con lapoblacin.(Paramilitares exterminaron a un pueblo Wayuu.ltimas Noticias, Caracas, 23 de mayo de 2004.) 350. Un resumen de imgenes en unas palabras...367Mujeres, botn de guerraLos sectores sociales ms afectados por el conflicto interno sonlas mujeres y los nios. El 47% de las personas desplazadas sonmujeres. Aunque parece una cifra irreal, fatdicamente alucinante,de ese porcentaje ms del 40% han sido objeto de agresiones sexua-lespor parte de militares, pero mayoritariamente de sus gruposparamilitares. Las campesinas e indgenas han sido las principalesafectadas, seguidas por mujeres que pertenecen a alguna organiza-cinpoltica o social. El 35% de los ataques sexuales se ha dirigidocontra nias de entre diez y catorce aos. Las consecuencias sonfcilmente imaginables: adems de los efectos sicolgicos, el ndicede embarazos entre las adolescentes desplazadas es de un 30%, casique duplica la media nacional, de por s muy elevada. La prostitu-cininfantil se encuentra muy extendida en las zonas controladaspor militares y sus paramilitares. Dice un informe de la ComisinInternacional de Juristas de 2005: Los grupos paramilitares recu-rrenfrecuentemente a la prctica del reclutamiento y secuestro demujeres para sus campamentos, donde, adems de ser obligadas atrabajar, son vctimas de prostitucin forzada y esclavitud sexual.Son paraestatalesAunque parece haber cado en un saco sin fondo, es muyimportante recordar la constancia puesta en el documento E/CN.4/2000/11, del 9 de marzo de 2000, prrafo 25, de la AltaComisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Ah ha sea-ladoque en el caso colombiano,los hechos imputables a los grupos paramilitares constituyen igual-menteviolaciones a los derechos humanos que comprometen, porlo tanto, la responsabilidad internacional del Estado. Esta conside-racinse basa en el hecho de que estos grupos cuentan con el apo-yo,la aquiescencia o tolerancia de agentes del Estado y se benefi-ciande la falta de respuesta del mismo... 351. El terrorismo de Estado en Colombia///Hernando Calvo OspinaComo se llora al padre...368Las lgrimas no se sueltan por cualquier ser vivo. Deben exis-tirsentimientos, afectos profundos. Se dice que los hombres casinunca lloran. O no lloran. A veces se dan casos tan aparentementeinslitos que valdra la pena ser analizados.El saliente ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt,ha sido de los que vivi muy de cerca el dilogo, negociacin yproceso de desmovilizacin de los narcoparamilitares. Antes dedejar su cargo regres hasta el lugar donde se encontraban algunosde esos criminales. Posteriormente fue entrevistado por el diarioEl Tiempo, del 27 de agosto 2006. En una de sus respuestas, la mssimple, se encuentra parte de la historia del terrorismo de Estado:Y es cierto que Salvatore Mancuso y Ernesto Bez [lderesnarcoparamilitares] lloraron en su despedida?Pues, s.Casi, casi, coloniaTodo indica que Colombia es casi, casi, una colonia estado-unidense.La semejanza es demasiada as tenga bello rostro deRepblica.Los 40 ms poderosos de Colombia. As titulaba la princi-palrevista de Colombia, Semana, una edicin de octubre 2001.El extenso artculo reconoca que el hombre ms poderoso deColombia no es uno de los multimillonarios empresarios, ni unrancio poltico, cuya cdula de identidad certifica como nacido eneste pas.No. Semana, dice que es el presidente de Estados Unidos, GeorgeW. Bush. Pero no es todo. Tambin deja saber que existen otros esta-dounidensescon mucho poder sobre el destino de Colombia y loscolombianos. Estos son: Los subsecretarios de Estado para asuntospolticos y antinarcticos, la embajadora en Bogot, el jefe de Misindel FMI y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo(aunque espaol, la institucin la maneja Washington), el jefe de 352. Un resumen de imgenes en unas palabras...la Reserva Federal, el presidente del Subcomit de OperacionesInternacionales del Senado, y el presidente de la Cmara deRepresentantes.Para cerrar con el broche dorado de la ignominia, Semanaasume que la segunda institucin ms poderosa, despus de lapresidencia colombiana, es El gobierno de Estados Unidos, antesque las Fuerzas Militares y el Congreso, en ese orden.369Dice textualmente la publicacin:En la Colombia de hoy el personaje ms influyente no es un colom-biano.El gobierno de EE UU, que sigue la lnea del jefe de la CasaBlanca, determina la estrategia de conduccin de la guerra en estepas a travs del Plan Colombia. No solo aporta gran parte de laartillera militar (helicpteros, armas, etc.) sino la asesora tcnicay logstica. Tanto el Pentgono como el Congreso de EEUU influyensobre las decisiones que tienen que ver con las personas que con-ducirnla guerra, con los sectores blicos que se fortalecern []Su influencia se extiende a mltiples reas como la justicia, el temapenitenciario, las aduanas y el rea comercialNo puede existir duda: casi, casi, colonia. Por conveniencia de lalite econmica y poltica.Con el presidente lvaro Uribe Vlez lo que va quedando desoberana camina en andrajos... 353. ndiceAlgunas fechas, algunas palabras 9Las races de la intolerancia 17Captulo i:Los inicios de un mal camino 21Captulo ii:Los nuevos tiempos 33Captulo iii:las sombras de la violencia 59Captulo iv:la paz de las armas 83Captulo v:Guerra, guerrillas y seguridad nacional 103Captulo vi:la guerra sucia 129Captulo vii:narcos, paras y uniformados 147Captulo viii:muerte y tierra arrasada 173Captulo ix:en cumplimiento del servicio militar 193Captulo x:las alianzas de lucifer 211 354. Captulo xi:las nuevas vas y el mismo fin 229Captulo xii:letra con sangre 243Captulo xiii:tras el teln, la muerte 259Captulo xiv:Los fauces del engendro: el plan colombia 275Captulo xv:vida y rejuegos del plan colombia 297Captulo xvi:retrato del presidente 315Captulo xvii:asesinos, terroristas y traficantes 323Captulo xviii:heridas profundas 345Un resumen de imgenes en unas palabras... 357 355. 3000 ejemplaresSe termin de imprimir en laFundacin Imprenta Ministerio de la CulturaCaracas, noviembre 2007