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atrncóN, so, 1990, pp. 145-155. El teatro español a fines del siglo xvn (Artículo-reseña) por María Luisa LOBATO (Colegio Universitario de Burgos) El teatro español a fines del siglo XVII. Historia, Cultura y Teatro en la España de Carlos II (Actas del Simposio Internacional, Universidad de Amsterdam, 6-10 de junio de 1988). Edición de Javier HUERTA CALVO, Harm den BOER, Fermín SIERRA MARTÍNEZ, Amsterdam-Atlanta, Rodopi, 1989.940 p. - vol I: Historia y literatura en el reinado de Carlos II (ISBN: 90-5183-102-1) - vol II: Dramaturgos y géneros de las postrimerías (ISBN: 90-5183-104-8) - vol ffl: Representaciones y fiestas (ISBN: 90-5183-105-6) Publicado en : Diálogos hispánicos de Amsterdam, n 9 8 / 1 / II / III - ISSN: 0167-8744 I. HISTORIA Y LITERATURA EN EL REINADO DE CARLOS II Albrecht von Kalnein, "Dos facetas modernistas del primer ministro Don Juan José de Austria: formación intelectual y afán de publicidad", 15-33, examina su autodidactismo y biblioteca, para afirmar después que su integración en una sociedad urbana, que participaba con interés en las noticias políticas, le llevó a establecer una conexión estrecha con el pueblo, a través de cartas abiertas, la Gazeta de Madrid y el fomento de habladurías en las plazas públicas, aspectos que se volverían contra él mismo un año antes de su muerte, sucedida el 17 de septiembre de 1679, en la que "debió sentirse aislado, habiendo perdido todo apoyo popular y real a la vez".— Francisco-Luis Cardona Castro, "El testamento de Carlos II como punto final del primer resurgir y pórtico de una nueva era", 35-51, diferencia los dos testamentos firmados por el rey en 1696 y 1698, en los que deja como heredero a José Fernando de Baviera, del de 1700 en el que - muerto el candidato al trono - nombra como sucesor a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia. Analiza las causas y las consecuencias de esta decisión.— Manuel Ferrer-Chivite, "Carlos II y su impotencia: Auto de fe, de Carlos Rojas", 53-67, se detiene en esa novela editada por primera vez en 1968, a la que califica de "extensa pesadilla sexual" y relaciona ese texto novelado, que contiene romances tradicionales erotizados e incorporados a la narración, con el

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  • atrncN, so, 1990, pp. 145-155.

    El teatro espaol a fines del siglo xvn(Artculo-resea)

    por Mara Luisa LOBATO(Colegio Universitario de Burgos)

    El teatro espaol a fines del siglo XVII. Historia, Cultura y Teatro en laEspaa de Carlos II (Actas del Simposio Internacional, Universidad de Amsterdam, 6-10 dejunio de 1988). Edicin de Javier HUERTA CALVO, Harm den BOER, Fermn SIERRAMARTNEZ, Amsterdam-Atlanta, Rodopi, 1989.940 p.

    - vol I: Historia y literatura en el reinado de Carlos II (ISBN: 90-5183-102-1)- vol II: Dramaturgos y gneros de las postrimeras (ISBN: 90-5183-104-8)- vol ffl: Representaciones y fiestas (ISBN: 90-5183-105-6)

    Publicado en : Dilogos hispnicos de Amsterdam, n9 8 /1 / II / III - ISSN: 0167-8744

    I. HISTORIA Y LITERATURA EN EL REINADO DE CARLOS II

    Albrecht von Kalnein, "Dos facetas modernistas del primer ministro Don Juan Jos deAustria: formacin intelectual y afn de publicidad", 15-33, examina su autodidactismo ybiblioteca, para afirmar despus que su integracin en una sociedad urbana, que participaba coninters en las noticias polticas, le llev a establecer una conexin estrecha con el pueblo, a travsde cartas abiertas, la Gazeta de Madrid y el fomento de habladuras en las plazas pblicas, aspectosque se volveran contra l mismo un ao antes de su muerte, sucedida el 17 de septiembre de 1679,en la que "debi sentirse aislado, habiendo perdido todo apoyo popular y real a la vez".Francisco-Luis Cardona Castro, "El testamento de Carlos II como punto final del primerresurgir y prtico de una nueva era", 35-51, diferencia los dos testamentos firmados por el rey en1696 y 1698, en los que deja como heredero a Jos Fernando de Baviera, del de 1700 en el que -muerto el candidato al trono - nombra como sucesor a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV deFrancia. Analiza las causas y las consecuencias de esta decisin. Manuel Ferrer-Chivite,"Carlos II y su impotencia: Auto de fe, de Carlos Rojas", 53-67, se detiene en esa novela editadapor primera vez en 1968, a la que califica de "extensa pesadilla sexual" y relaciona ese textonovelado, que contiene romances tradicionales erotizados e incorporados a la narracin, con el

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    problema de impotencia sexual de Carlos II. La interpretacin de los personajes de la novela dacabida a paralelismos con miembros de la familia real espaola a los que se aaden rasgos ajenos ala historia que nos ha llegado; sirva de muestra el calificativo de 'cornudo' que se aplica al rey.Mara Isabel Lpez Bascuana, "Nicols Oliver Fullana, judaizante mallorqun enAmsterdam", 69-89, ampla los datos biogrficos que tenamos hasta el momento de estepersonaje, casado con Coloma Nebot en Mallorca, nombrado 'sargento mayor' en la guerra deCatalua, separado de su mujer en Madrid donde ejerce prcticas astrolgicas que sern castigadaspor la Inquisicin, y ciudadano de Amsterdam en contacto con personajes judos -amigo de Miguelde Barrios- y con crculos literarios y culturales, si bien su labor literaria no fue importante.Siguen sin descifrarse algunos pasajes de su vida privada en Holanda. Arturo Martn Vega,"Cultura y creacin literaria en el ltimo tercio del siglo XVII", 91-109, plantea las principalestendencias de la literatura de la poca, dentro de la opinin de falta de creatividad, y aumento detextos satricos y de escritos con fines prcticos. Cita las fuentes principales que nutren el acervode conocimientos de la poca y los especialistas ms destacados en los diversos campos culturalesde este periodo. Isabel Coln, "Los Engaos de mujeres de Miguel de Montral", 111-123,analiza las ideas contenidas en ese libro publicado por Antonio de Zafra en 1698, en el que eldesengao de todo lo que el mundo puede ofrecer traer la inactividad y el deseo de escapar de esarealidad eligiendo el 'apartamiento del mundo'. El mximo motivo de desengao ser la mujer, de laque el libro realiza una feroz diatriba. Esta obra anticipa en tres puntos la ideologa preilustrada:explicacin racionalista de fenmenos considerados sobrenaturales, crtica de la nobleza de linaje ysin virtudes, y defensa de un estilo expresivo natural y antibarroco. Javier Huerta Calvo,"La risa del inquisidor. (En torno a la Picaresca, de Len Merchante)", 125-135, se fija en estaPicaresca. Discreta correspondencia del Maestro Len, Cathedrtico en Alcal, con su Prima,Religiosa en Toledo, que rene 75 cartas publicadas por Foulch-Delbosc en Revue Hispanique,XXXVIII, 1916. El contenido de esas cartas se plantea de modo autobiogrfico, si bien el erotismode algunos pasajes y la burla de los autos de fe, por parte de quien estaba involucrado en sucelebracin, dejan lugar a la sospecha de si tal autobiografismo es algo ms que ficcin literaria. Laopinin de Huerta es que "el Maestro Len, clrigo, inquisidor, amigo de burlas, construye, talvez, eso s, sobre una base real, un destinatario fingido, un objeto amoroso de carcter ideal sobreel cual proyecta algunas de sus pasiones y frustraciones soterradas ms hondas". Mara CruzGarca de Enterra, "Literatura de cordel en tiempo de Carlos II: Gneros parateatrales", 137-154, a partir de una 'muestra' de 150 pliegos de cordel fechables entre 1661 y 1700 analiza losasuntos que eran objeto de atencin de este gnero fronterizo, entre los que destacan durante esteperiodo los relacionados con la poltica nacional, los noticieros y los de sucesos, y el aumento delos satricos. El inters especial de su investigacin en relacin con el tema de este Seminarioradica en el estudio de pliegos 'de relaciones de comedia' y 'de villancicos', que tienen rasgos deteatralidad merecedores de un estudio detenido. Luis Estepa, "Elementos dramticos en variossermones del siglo XVII", 155-178, discute el ttulo de 'decadente' que la crtica suele aplicar alsermn de fines del siglo XVII, sin aadir elementos de juicio que puedan mostrar otra realidad, yanaliza algunos aspectos de teatralidad que estn implcitos en este gnero. Fermn SierraMartnez, "El contexto histrico, cultural y teatral en Holanda en la segunda mitad del sigloXVII", 179-203, expone las vicisitudes por las que atraviesa el pas en el periodo apuntado. En loque al teatro holands respecta, indica que nace en este periodo, tras superar problemas deunificacin lingstica, y se realiza en las Cmaras de Retrica, que precedieron a la creacin de losprimeros teatros municipales, de los que se da noticia. Las influencias de compaas teatralesinglesas y, ms tarde, de italianas y francesas, hicieron posible la aplicacin de nuevas tcnicas y

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    mayor espectacularidad en la puesta en escena de comedias y farsas o sanetes, protagonistas del nde siglo, junto a las peras y otras piezas musicales que ya tenan ms tradicin en Holanda.

    II. DRAMATURGOS Y GNEROS DE LAS POSTRIMERAS

    Primera parte. Bances Candamo y otros autores

    Ignacio Elizalde, "Teora del teatro de F.A. Bances Candamo", 219-231, elogia el Theatrode los theatros de Bances Candamo en el que se aprecia con claridad su concepcin dramtica. Estaobra persegua tres fines: hacer una historia del teatro espaol -en la que Elizalde no se detiene-;establecer una preceptiva del teatro nacional -se subrayan los puntos que constituyeron unanovedad-; y revisar el viejo problema de la licitud del teatro, refutando los tratados del padreNavarro y del jesuta Camargo. Esta obra es todava "un caminar por esa va oscura que es el pasodel antiguo sentir a la Ilustracin". Manuel Sito Alba, "Mimemas en la gran comedia Elesclavo en grillos de oro de Bances Candamo", 233-244, analiza los diversos factores queintervienen en el ya conocido -por sus anteriores estudios semiticos- 'mimema' teatral: autor ydirector de escena, texto, actores, espacio, tiempo y pblico, aplicndolos a la obra citada de BancesCandamo, en cuyo final, "se intensifica la accin del mimema del Poder conectado con el delAmor". Henk Oostendorp, "Cristina de Suecia en el teatro espaol del siglo XVII", 245-259,se centra en el tratamiento literario de esta contradictoria figura real, que sirvi de inspiracin aCaldern en su auto La protestacin de la fe, cuya representacin se prohibi, y a la comediacalderoniana Afectos de Odio y Amor de 1658, a la que sigui diez aos ms tarde la de Quin esquien premia al Amor? de Bances Candamo, de mayor veracidad histrica. Oostendorp criticainterpretaciones polticas de la comedia de Bances, como la de Bertil Maler en su edicin de 1977,y defiende que "el tema principal de la comedia es el amor desinteresado. Si Bances Candamo, conesta obra, aspiraba a ensear algo a su rey creo que esto sera en primer lugar que no se dejaraengaar por las apariencias y estuviera en guardia ante los que aspiraran a favores". JosefaBez Ramos, "El castigo de la miseria: Recursos humorsticos en el avaro Don Marcos", 261-273, se detiene en el humorismo presente en esa comedia de Juan de la Hoz y Mota, especialmenteen el que afecta a su protagonista Don Marcos. Tras afirmar que su figura se inspira en la queMara de Zayas bosquej en su novela homnima, hace un rpido balance de los recursos cmicos,detenindose ms en los lingsticos. Se echa en falta una conclusin final que cierre el trabajo.John Dowling, "La farsa al servicio del naciente Siglo de las Luces: El hechizado por fuerza(1697), de Antonio de Zamora", 275-286, se fija en esa comedia de figurn, representada ante losreyes en mayo de 1697 y Carnaval de 1698, que tiene como centro temtico la stira de unpersonaje supersticioso en el que poda verse reflejado el rey Carlos II. Se sorprende Dowling deque la familia real aceptara su puesta en escena, si contrastamos esta aceptacin con los ataquessufridos por Bances Candamo al presentar un asunto semejante, y da como motivo de labenevolencia real la ridiculizacin del supersticioso que desemboca en risa. La crtica del sigloXVIII la acogi de modo favorable como reaccin a creencias vanas de siglos anteriores, a las quese ataca en la obra. Kurt Reichenberger, "El Jardn ameno. Primeros pasos hacia lareconstruccin de una coleccin de comedias de finales del siglo XVII hasta comienzos del sigloXVIII", 287-297, examina el proceso de localizacin de esa coleccin de partes de comedias, queestara constituida por 342 obras, de las que hasta el momento Reichenberger ha encontrado 310.Las portadas muestran la fecha de 1704, pero por los tipos de imprenta parecen haber sido impresasen el siglo XVII, probablemente a partir de La restauracin de Buda de Bances Candamo,

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    representada a fines de 1686. Esta coleccin sera la tercera en importancia de su siglo, despus delas que han venido llamndose "Diferentes" y "Escogidas". Se aade una relacin numrica y unalista de ttulos de las comedias an no localizadas.

    Segunda parte. Los gneros 'serios'

    Joaqun lvarez Barrientes, "Problemas de gnero en la comedia de magia", 301-310, sedetiene en la evolucin de la comedia de magia durante los siglos XVII y XVIII -gnero objeto desu tesis doctoral publicada en Madrid, U. Complutense, 1986. Distingue tres momentos: se hablade magia en las comedias, pero no existen realizaciones mgicas; hay comedias con magia solo enla palabra; y, finalmente, la magia se hace visual en la comedia. Desde otro punto de vista, indicala evolucin de estas comedias que se alejan progresivamente de las reminiscencias religiosas, apartir de El mgico de Salerno (1715) de Salvo y Vela. La magia seguir presente, pero puesta yaal servicio del logro de bienes materiales, y terminar por desaparecer por falta de renovacintcnica. Ermanno Caldera, "La magia negada: El hechizo sin hechizo de Salazar y Torres",311-322, realiza un anlisis de la concepcin y uso dramtico de la magia en esa obra, iniciada en1675 y con dos finales: el mejor, de Vera Tassis y otro .inferior, en la obra completa atribuida almismo Salazar y titulada esta vez La segunda Celestina. Se examinan sus antecedentes literarios yla evolucin del contraste entre realidad y apariencia. Si bien parece que la comedia de magia va asustituir a la comedia de santos, an no se trata aqu la magia como ciencia, porque "si en sucomedia la magia ya no es ficcin, todava es creadora de ficciones imaginarias". Habr que esperarhasta bien avanzado el siglo XVIII, para que aparezca el hombre de ciencia. Javier AparicioMaydeu, "Juntar la tierra con el cielo. La recepcin crtica de la comedia de santos como conflictoentre emocin y devocin", 323-332, manifiesta ya en el ttulo cul va a ser su postura sobre larecepcin de estas comedias, a las que -dentro del tpico- compara con la predicacin visualizada enel barroco, para conseguir un mayor efecto en los espectadores. Nada nuevo se nos aade a lascensuras que constituyen la opinin de una parte de la critica sobre estas obras, aqu expresada contono anticlerical (p. 325) y falta de deslinde entre la posible verdad de la vida religiosa y lo que nopasaba de ser ficcin teatral, ms o menos exagerada (p. 328). Irene Vallejo, "La comedia desantos en Antonio de Zamora", 333-341, se centra en el distinto modo de tratar y llevar a escena untema paralelo -la figura de S. Isidro- que protagoniz tres comedias de Lope y una de Antonio deZamora. Los cotejos muestran que el paso del tiempo acumula en la comedia del segundo autorintrigas secundarias y presta mayor espectacularidad a la puesta en escena, que cuenta con msmedios, aunque pierde en belleza potica. Por otra parte, Zamora es ms realista al trazar lahumanidad del santo labrador y no puede negar el influjo del modo de hacer lingstico deCaldern. Elisa Domnguez de Paz y Pablo Carrascosa Miguel, "El nio inocente dela Guardia, de Lope y La viva imagen de Cristo, de Hoz y Caizares: semejanzas y diferencias",343-357, analizan de modo descriptivo el proceso de refundicin llevado a cabo por Hoz yCaizares respecto a la obra de Lope. Establecen las coincidencias de asunto, para examinar demodo ms detenido las divergencias, que afectan al distinto ambiente ideolgico en que sedesarrollan determinados temas, a variaciones en el tema, a cambios en la estructura extema einterna de las piezas y a otros que afectan al lenguaje y a la puesta en escena. Si bien los cambiosse analizan de modo bastante pormenorizado, se echa de menos en ocasiones el planteamiento decules son las causas de esas variaciones. La valoracin final destaca la originalidad y tcnica deLope. Anthony J. Farrell, "Imitacin o debilitacin? La viva imagen de Cristo de Jos deCaizares y Juan de la Hoz y Mota", 359-367, documenta con fidelidad las fuentes, cronologa y

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    representaciones de las dos obras, ya tratadas en la comunicacin precedente. Examina los criteriosque gobiernan los cambios realizados en la refundicin. Se detiene en el distinto tratamiento de lospersonajes y la desaparicin de los ms cercanos a la historia coetnea a Lope. De la diferenteconcepcin de los mismos, derivan desarrollos poticos que destruyen en la refundicin la cargadramtica de escenas importantes -rota por la risa- e incluso la verosimilitud de los caracteres. Sedesvirta la esencia original de la obra que planteaba un drama y se sobrepone una trama amorosa,con lo que cambia radicalmente la intencin artstica que dio origen a la pieza. RiaWalthaus, "Dido en el teatro espaol de fines del siglo XVII: Destinos vencen finezas y finezasvencen destinos", 369-381, puntualiza la peculiaridad del teatro espaol en relacin con el europeode la misma poca, porque el hispano ofrece no solo dramatizaciones de la Dido virgiliana, sinotambin la versin tomada del historiador Justino en Epitoma Historiarwn Philippicarum, segn lacual la reina fue una mujer casta, quien a pesar de la presin ejercida por un rey vecino, Yarbas,permanece fiel a su esposo muerto. La comedia de Llamosas, Destinos vencen finezas, utiliza laversin virgiliana, pero la entreteje con la historia de Dido y Yarbas, rey de Getulia, que consiguecasarse con Dido. La comedia-zarzuela "evita cualquier problemtica metafsica o moral y sloquiere ser un pasatiempo palaciego". Luciana Gentilli, "Eco y Narciso en el mito y en laalegora: los ejemplos de Sor Juana y de Caldern de la Barca", 383-407, plantea la relacin -negada por A. Parker- entre la comedia Eco y Narciso de Caldern (impresa en 1672) y el auto Eldivino Narciso de Sor Juana (compuesto hacia 1688), y con sutil deslinde crtico establece elparalelismo de ideas y pasajes concretos y sus diferencias de matiz. Sor Juana se eleva sobre supredecesor en el sentido ltimo de la obra. Si para Caldern era el representar la perdicin a queconduce la egolatra, Sor Juana quiere expresar la inmensa generosidad de Cristo, que se ofrece enholocausto por la Humanidad. Ms opinable resulta la interpretacin que propone de la obra de SorJuana, aceptada tambin por otros crticos, en cuanto a que Narciso sera un reflejo de lapersonalidad de la religiosa. Danile Becker, "El teatro lrico en tiempo de Carlos II: comediade msica y zarzuela", 409-434, en lnea con sus estudios sobre teatro y msica, indica que losltimos cuarenta aos del siglo XVII presencian en Espaa treinta ttulos de obras teatrales conimportante intervencin musical -sin tener en cuenta las reposiciones-. La oscilacin de los ttulos:fiesta de msica, comedia de msica o gran comedia, fiesta real o zarzuela, deja lugar a pensar queera un gnero falto an de estabilidad. Analiza la situacin en Espaa, en relacin con la coetneaen Italia, Francia e Inglaterra, para examinar despus con detalle el uso de la msica en obrasrepresentadas en ese periodo. Concluye que "no ha cambiado fundamentalmente este tipo dezarzuela en treinta o cuarenta aos. Slo se ha vaciado de su sustancia, para quedarse en recital decuadros obligados". Jos Mara Diez Borque, "Los autos del 98", 435-449, da razn en esebreve ttulo de la materia de su investigacin, en la que entra una vez apuntado un asuntointeresante sobre el que promete volver, como es el del paso de la representacin sacramental en lacalle a la interpretacin en corrales de comedias, documentado ya en 1727. Los autos del 98 son Lahonda de David y El templo vivo de Dios. Se detiene en el segundo porque se conserva completo eltexto de la representacin: loa-entrems-auto-mojiganga, dentro de su inters -que cada vez escomn a ms investigadores- por estudiar la fiesta teatral en su conjunto. Da una interpretacin delas piezas breves cmicas alejndolas de claves 'subversivas', en consonancia con su opininmanifestada ya en otros trabajos. Concluye sugiriendo que, a la luz de los datos que hoy tenemos,el auto sacramental no evolucion duante el siglo XVII por limitaciones internas y externas,derivadas en buena medida del canon erigido por Caldern, que no volvi a igualarse.

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    Tercera parte. Los gneros burlescos

    Christiane Faliu-Lacourt, "Un precursor de la comedia burlesca: Guillen de Castro", 453-466, recuerda algunas caractersticas de este gnero, las ocasiones ms frecuentes de surepresentacin, los temas pardicos, y la idea de juego que le es inherente y que establece unarelacin de complicidad entre actores / espectadores. Detiene su anlisis en la pionera en lasparodias de la 1* parte de El Quijote: la comedia Don Quijote de la Mancha de Guillen, compuestaentre 1606-1608, en la que aparece uno de los primeros "figurones" del teatro espaol y a la queconsidera preludio de futuras comedias burlescas. Se la aproxima y diferencia de obras coetneascon el mismo protagonista, y le atribuye el hecho de abrir paso a dramatizaciones burlescas, quetraspasan las fronteras de Espaa, por lo que "la trillada explicacin sociolgica que justifica laexpansin del teatro burlesco por la decadencia de los reinados de Felipe IV y Carlos II, con tenerindiscutibles fundamentos, no resulta suficiente". Loly Holgueras Pectaarromn, "Lacomedia burlesca: estado actual de la investigacin", 467-480, adelanta algunos aspectos queformarn parte de su tesis doctoral. Tras hacer un breve balance de lo conocido sobre este gnero yde las principales cuestiones que la crtica se ha planteado, trata de contribuir a encontrarrespuestas: la brevedad de estas obras puede deberse, adems de a otras razones, al alargamientoderivado de la risa del espectador y a la importancia concedida al juego escnico. Estas obras sediferencian de las piezas breves cmicas por su valor ms satrico que burlesco -contra opiniones deimportantes crticos del gnero, como Frdric Serralta-, por su estructura interna y temtica, por eltipo de personajes, por la manera en que se representaban acompaadas de sus propias piezas brevesy por la conciencia de sus autores que las denominaron "comedias". Explica segn razonamientosya conocidos la aceptacin con que se representaron, a pesar de su carga satrica, por estarvinculadas a palacio y a la poca de Carnaval, en la que todo se permite, a la espera de laregularidad que traera el tiempo ordinario. Laura Dolfi, "Gngora y El doctor Carlina deAntonio de Sols", 481-502, establece las relaciones entre las dos piezas homnimas de Gngora(1613) y Sols (1651-60), y califica a la del segundo autor de "libre elaboracin de la fuenteutilizada", mientras defiende que de algn modo es su continuacin. El distinto modo de presentar alos protagonistas, la complicacin del enredo y el uso muy diferente del lenguaje, hacen patenteque no se trata de una refundicin en el caso de Sols. Alfredo Hermenegildo, "El gracioso yla mutacin del rol dramtico: Un bobo hace ciento, de Antonio de Sols", 503-526, trabaja en unambicioso proyecto sobre la recuperacin dramtica del loco carnavalesco en el teatro espaol delos Siglos de Oro. No es el gracioso lo que le interesa en esa pieza de Sols, sino el peculiarCosme, al que le correspondera pertenecer al mundo de los seores, pero que acta como ungracioso de comedia. Esa ambivalencia traer una alteracin en las funciones de los restantespersonajes, en los que se rompen cdigos de la comedia barroca. Respecto a la frase que cierra sutrabajo, referida a que dicha "subversin (...) pone en tela de juicio los valores de los estamentosprivilegiados" nos parece que solo resultara completa si se aadiera "y los disvalores de las clasesmenos favorecidas", puesto que los criados aparecen con caractersticas tradicionalmente aplicadassolo a sus seores y faltos de vicios que parecan ser inherentes a su condicin de criados, comopor otra parte Hermenegildo dej patente en su preciso anlisis. Jos Romera Castillo,"Sobre el Entrems de las visiones de Bances Candamo", 527-542, se represent con el auto ElGran Qumico del mundo (1691) y cuenta con una buena y reciente edicin realizada por IgnacioArellano, en la que se basa Romera para establecer relaciones temticas y de usos lingsticos,especialmente, de ese entrems con otro del mismo siglo. El hecho de limitarse a los publicadospor Emilio Cotarelo en su Coleccin de 1911 le priva de encontrar analogas con otras piezas

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    coetneas, como La garapia y La rabia de Caldern. Mara Luisa Mayayo Vicente,"Sobre los entremeses de Antonio de Zamora", 543-552, se fija en los quince entremesesconservados de este autor, que pueden servir como ejemplo de la decadencia del gnero. Destaca supreferencia por la estructura de debate, la ausencia de burlas erticas, la creacin del tipo delgurrumino/a y del marido que gusta de ser pegado por su mujer, y la inclusin del personaje delbarn -inexistente hasta ahora en el teatro breve-. Las circunstancias concretas de Antonio deZamora posibilitan un desarrollo de la escenografa y de variaciones musicales en los bailes que danfin a las piezas. Catalina Buezo, "Del entrems burlesco a la mojiganga", 553-568, exponeen una primera parte tres momentos en la evolucin de la mojiganga teatral: los an 'entremeses'de Carnaval y Corpus, acompaados a menudo de msica y baile; los 'entremeses' que parodiantemas histricos o literarios del acervo comn; y las ya propiamente mojigangas procedentes defestejos callejeros del mismo nombre, que construyen teatro dentro del teatro. No se ve con claridadel origen de algunas afirmaciones, quiz porque se silencia mucha investigacin que era, en los dasdel Simposio, objeto de preparacin de su tesis doctoral sobre la mojiganga. Mucho msinteresante es la segunda parte, en la que se analiza una pieza de cada grupo. En especial, de la 1* y3* examinadas podran desprenderse importantes conclusiones, enriquecedoras de nuestro panoramateatral, que aqu -quiz por el riesgo que conlleva toda nueva afirmacin en cuestin de atribucionesde obras breves- se prefieren no exponer. Mara Luisa Lobato, "Mojigangas parateatrales yteatrales en la corte de Carlos II (1681-1700)", 569-588, utiliza documentacin procedente de laseccin de Varios Especiales de la Bibloteca Nacional de Madrid para presentar una serie de textosde cuyo estudio se desprende que la mojiganga parateatral dio lugar a la representada bien entrado yael siglo XVII y se mantuvo de forma simultnea en las calles. Distingue las caractersticas de cadauna de ellas y las ocasiones en que se celebraron, para concluir refirindose a este gnero que "quiensurgi del paso de la calle al escenario termina el siglo asimilando el espectculo parateatral en suinterior". Eva Snchez Fernndez-Bernal, "Algunas notas sobre la jcara dramtica en elsiglo XVII", 589-601, se ocupa de este gnero teatral breve entre los breves (150 versos,aproximadamente) y establece su origen basndose en la opinin de Emilio Cotarelo, que rebatirla siguiente comunicacin. Tambin de acuerdo con el mismo crtico, indica los nombres de susmejores autores. El trabajo contiene referencias al lugar que ocupa en el espectculo, a los fcilestrasvases entre gneros breves y a las peculiaridades de sus protagonistas, entre los que el 'jaque'ser reemplazado a nes del siglo XVII por guapos, valientes y gorrones, con una clara desviacinde estos gneros hacia lo costumbrista. Apuntamos la posibilidad de intentar rescatar partiturasmusicales y establecer sus conexiones con textos de jcaras conservadas. Jos Luis AlonsoHernndez, "Los lenguajes de la jcara en su metamorfosis", 603-622, ofrece nuevas perspectivasacerca del origen y esencia de la jcara, mientras rebate teoras comnmente aceptadas sobre esospuntos, a partir de afirmaciones de Gonzlez de Salas, Coraminas y Cotarelo. Entiende por jcara"una composicin literaria escrita en germana; con un soporte dramtico de varios actoresdestinada a ser representada, cantada y/o recitada, en el teatro segn los ejemplos ms antiguos muyanteriores a Quevedo; cuyo nombre aparece de manera tarda en Cervantes; que procede del'villancico, folia, ensalada' (...) y desemboca, completamente degenerada, en el baile (...); y queencuentra su principio de degeneracin en Quevedo, y acaso antes, paradjicamente considerado suinventor, al perder lo ms caracterstico: el lenguaje de germana". Rosala FernndezCabezn, "Pervivencia de Caldern de la Barca en los albores del siglo XIX: El Soldado exorcistade Gaspar Zavala y Zamora", 623-635, se ocupa del entrems calderoniano El Dragoncillo -objetoen fechas algo anteriores a las de este estudio de dos magnficos estudios de Jean Canavaggio yMarc Vitse, en los que se ocupaban de sus relaciones con La cueva de Salamanca de Cervantes, que

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    aqu solo se cita- trabaja a partir de esa pieza de Caldern, relacionndola con la de Zavala y Zamoraen cuanto a su versificacin, lenguaje, juego escnico y personajes. Las mayores diferenciasvendrn de la originalidad de dos de eos: el Romo y la ta Berruga, "que permiten sendos dilogoscon Casilda, donde el dramaturgo, por boca de estos personajes, puede exponer su propiopensamiento". Idea esta ltima opinable, pues incluso autores con amplia produccin, comoCaldern de la Barca, nos sorprenden con el juego de contrastes ideolgicos entre lo que expresa enel teatro mayor y lo que dice en su teatro breve. La pieza del siglo XIX, concluye la autora delestudio, "no es una mera refundicin, sino una versin que mantiene la estructura tradicional (...)pero con una intencin crtica y moralizante propia de su tiempo".

    III. REPRESENTACIONES Y FIESTAS

    Carmen Sanz Ayn, "La crisis econmica durante el reinado de Carlos II y su influencia enel mundo del teatro", 649-667, distingue periodos en la actuacin de la Hacienda Real durante elreinado de Carlos II, que estaran en relacin con la evolucin econmica del mundo teatral en elmismo tiempo. Toma la documentacin base de su estudio de los contratos de arrendamiento decorrales de comedias en Madrid -Fuentes de Shergold y Varey- y se centra en los fiadores de losarrendadores y en los mismos arrendadores, que se ocupan desde la contratacin de compaas hastala financiacin de los gastos de stas, por lo que son verdaderos "banqueros del negocio teatral".Por otra parte, el teatro se convierte en un negocio ms, del que se estudian los principalesprotagonistas. Pedro Ojeda Escudero y Mara Jess Diez Carretas, "Algunosproblemas del teatro en el reinado de Carlos II: repercusiones del impago de las entradas", 669-677,aportan un documento indito, fechado en 1698 y localizado en el Archivo General de Simancas.Est firmado por la Junta de Corrales y se dirige al rey, manifestndole la situacin insostenibledesde el punto de vista econmico provocada por el impago de entradas a los corrales de comedias;recoge la relacin de perjudicados, quines son los que se niegan sistemticamente a ese pago ysugiere medidas para resolver el conflicto. La comunicacin aade algunos datos ms a losesenciales del documento y seala que ese problema junto con las controversias sobre la licitud delteatro fueron los ms importantes del teatro barroco. Harm den Boer, "El teatro entre lossefardes de Amsterdam a fines del siglo XVII", 679-690, aduce pruebas de la aficin a la 'comedianueva' por parte de los sefardes procedentes de Espaa y Portugal, establecidos durante el sigloXVII en Amsterdam. La primera parte se dedica al estudio de las representaciones que tuvieronlugar en ese periodo, entre las que destacan las producciones de Miguel de Barrios, para pasar en lasegunda parte a analizar las ediciones de colecciones de comedias en 1697 y 1704, con laparticularidad de que ocultan que el lugar de impresin es Amsterdam y lo sustituyen por lasciudades catlicas de Colonia y Bruselas, respectivamente. Los motivos que expone den Boer paraeste cambio estn relacionados con el temor a la censura de los rabinos y el deseo de que llegaran aun pblico ms amplio, no judo, aficionado a este teatro. Giuseppe Mazzochi, "El teatroespaol en Lombarda a fines del siglo XVII", 691-714, analiza con amplia y bien tratadadocumentacin la situacin e influencia del teatro espaol en Lombarda durante el perodoindicado. Se inicia el estudio por la descripcin del ambiente cultural de esa regin italiana, en laque destaca un movimiento potico an-barroco, encabezado por Maggi y De Lemene. Faltan datosde primera mano para conocer cul es la reaccin ante el teatro que se haca en Espaa, pero atravs de opiniones de autores italianos se puede afirmar que el teatro melodramtico y el musicalque estaban en boga en Italia dejaban poco margen a las tendencias hispanas. Se alaba a Caldern,mientras Lope ocupa un lugar secundario y se recogen opiniones sobre otros autores. Prima la

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    influencia francesa que abarca tambin otros aspectos de la vida italiana. John E. Varey, "Elinflujo de la puesta en escena del teatro palaciego en la de los corrales de comedias", 715-729, nosrecuerda que el pblico teatral madrileo que acuda a las representaciones en los corrales, estabainfluido por la esttica del teatro palaciego al que tambin tuvo acceso durante el siglo XVII. Ladocumentacin muestra que hacia fines de ese siglo se dio un incremento notable de la maquinariateatral en los corrales, representndose obras en perspectiva al menos desde 1691. Los estudios deplanos de los corrales de la Cruz y del Prncipe -de los que se adjuntan lminas- dejan constancia dela existencia de juegos de bastidores para lograr perspectivas. Se aaden testimonios de Sevilla,Valencia y Crdoba sobre la repercusin de esas escenografas en aspectos econmicos. Varey seplantea cmo podan ser compatibles en una misma temporada comedias de espectculo con otrasque necesitaban los recursos normales del corral, y por qu no se refleja en la documentacin delArchivo Municipal las consecuencias de la supresin de localidades en gradas y aposentos laterales,que debieron originar trastornos econmicos. Las cuestiones quedan abiertas. Javier Navarrode Zuvillaga, "La escenografa realizada por Gomar y Bayuca para la representacin de La fiera,el rayo y la piedra de Caldern, dada en Valencia en 1690", 731-762, coincide con el trabajo quecasi de forma paralela llevaban a cabo Manuel Snchez Mariana y Javier Portus, en la edicin delmanuscrito que contiene esa fiesta, con sus 25 grandes dibujos de los decorados utilizados para larepresentacin original, de los que aqu se incluyen 8. Se detiene Navarro de Zuvillaga en el estudiode esos decorados y en los juegos de perspectiva, para lo que tiene en cuenta adems de los dibujosconservados, las memorias de apariencias que Caldern escribi de forma detallada para esta obra.Antonia Martn Marcos, "El actor en la representacin barroca: verosimilitud, gesto yademn", 763-774, se plantea en qu consista el ideal de perfeccin del actor del siglo XVII, a loque responde -basada en testimonios de la poca- que en la sabia combinacin de naturaleza y arte.Sigue especialmente a Lpez Pinciano y su ideal de verosimilitud. Rechaza, por tanto, opinionesde crticos modernos que discrepan de la importancia de la identificacin de personaje/actor. Sinembargo, en el caso de Jos Mara Diez Borque, creemos que es compatible su teora de que existeen el Barroco una tendencia a romper la ficcin escnica -atestiguada en numerosos documentos-con la identificacin citada, que se mantiene a lo largo de la obra y que es precisamente la causantedel efecto sorpresa cuando se interrumpe repentinamente. Se examinan, con los muchos lmites queimpone la brevedad, diversos gestos tipificados, por los que el espectador teatral conocainmediatamente qu personaje tenia ante s. El estudio de las acotaciones y las referencias de losparlamentos podran contribuir a ampliar ese elenco. Kazimierz Sabik, "El teatro de temamitolgico en la corte de Carlos II (texto y escenografa)", 775-791, hace una relacin de losautores que cultivaron el tema mitolgico en el teatro de esa poca y analiza, por tanto, laproduccin de Juan Vlez de Guevara, Juan Bautista Diamante, Agustn de Salazar y Torres,Melchor Fernndez de Len, Marcos de Lanuza, Pablo Polope y Francisco A. de Bances Candamo.Especifica tambin cules fueron las fuentes utilizadas, antes de establecer relaciones entre laspiezas de los autores citados y las de Caldern representadas durante la misma poca, que alcanzaroncategora de drama, mientras sus coetneos y sucesores trataron de innovar cultivando temas yllevando a escena personajes ausentes en las obras calderonianas. Mara Luisa Tobar, "PabloPolop: de colaborador de Caldern a autor de fiestas palaciegas", 793-810, da referencias biogrficasy relativas a la actividad teatral de este dramaturgo, a partir de una documentacin minuciosa. Sudoble tarea de actor/dramaturgo le llev a formar parte de prestigiosas compaas del siglo XVII,como fueron las de Pedro de la Rosa, Simn Aguado y Manuel Vallejo. Se conservan noticias desu actividad como autor teatral a partir de 1676, en que se estrena con la mojiganga Los matachinesde Proserpina. Sigui figurando como actor en las listas de Agustn Manuel, Jos de Prado,

  • 1 5 4 MARA LUISA LOBATO Criticn, 50, 1990

    Gernimo Garca y Manuel Mosquera, entre otros. En ese perodo tambin compuso el fin de fiestaEl labrador gentilhombre, las obras La perfecta Casandra, El hidalgo te de Jaca, Los tres mayoresingenios, el cielo, el mar y el abismo y quiz las piezas breves de alguna de ellas; es obra suya lazarzuela Perfeccin es el desdn y la refundicin de la mojiganga La pandera de Caldern. Fuedramaturgo predilecto de la reina Mara Luisa. Mercedes de los Reyes Pea y PiedadBolaos Donoso, "El Patio de las Arcas de Lisboa a finales del siglo XVII. Comparacin conel corral castellano", 811-842, presentan en pginas de gran inters, una muestra del trabajoextenso que llevan a cabo sobre el Patio de las Arcas de Lisboa. Construido a fines del siglo XVIpor Fernando Daz de la Torre -espaol vecino de Lisboa-, fue destruido por un incendio en 1697 yse reconstruy con nuevas caractersticas antes de desaparecer totalmente en el terremoto de 175S.Se analiza su emplazamiento y aspecto externo, anterior a 1697, a partir de la escritura de "medicade confrontaa" del Patio de las Comedias y casas anejas, escrita hacia 1696-97 y conservada en elArchivo del actual Hospital de San Jos de Lisboa. Se aportan planos y se reconstruyen otros deforma verosmil, tiles para establecer comparaciones con los corrales castellanos del momento.Para evitar equvocos, valga notar que por descuido de composicin los pies de las lminas I y IIcontienen erratas, que corregimos aqu: el I debera comenzar "Fragmento de la Planta da cidade deLx\..' ", mientras el II no responde ni en el dibujo ni en el pie al plano al que las autoras remitenen el texto, que es un "Fragmento del plano antiguo de la parte baixa arruinada de Lisboa, con elplano superpuesto de su reconstruccin (Lisboa, Instituto Geogrfico e Cadastral, Carta antigua, ns

    354)". Amelia Garca-Valdecasas, "Concepcin de los actores en la sociedad de la poca",843-861, analiza, citando nombres concretos, algunos aspectos relativos a los actores: su origensocial, su doble capacidad de actores/dramaturgos, las causas que motivaron su dedicacin al teatro,la procedencia laboral y el futuro que sigui a quienes se retiraron del teatro.Piedad BolaosDonoso y Mercedes de los Reyes Pea, "Presencia de comediantes espaoles en el Patio delas Arcas de Lisboa (1640-1697)", 863-902, continan la investigacin sobre ese corral. Laindependencia poltica de Portugal (1668) no influy en la llegada de compaas espaolas, querepresentaron en ese Patio. En un estudio muy bien documentado, las autoras siguen de modocronolgico estas actuaciones, que aclaran, adems, vacos existentes en la documentacin espaolasobre el paradero de determinadas compaas teatrales y contribuyen a fijar fechas en las quedeterminados 'autores' espaoles comienzan a serlo. Por su inters, nos permitimos esquematizarlos aos y nombres de 'autores' de compaas en aquel corral portugus: (1670-71) FranciscoGutirrez / (1672) Escantilla no acepta ir al precio que le ofrecen; Jernimo de Heredia / (1672-73)Miguel de Orozco e Hiplito de Olmedo / (1673-74) Carlos de Salazar / (1674-75) Flix Pascual /(-) / (1676-77) Carlos Vallejo y Gregorio Antonio / (1677-78) Carlos Vallejo / (1678-79) CarlosVallejo (?) / (1679-80) Magdalena Lpez y Camacha / (1680-81) Magdalena Lpez y Camacha (?) /(1681-82) Isidoro Ruano / (1682-83) Alejandro Bautista / (-) / (1688-89) Jos de Mendiola (?) /(1689-90) Antonio Arroyo, Juan Rodrguez y Jos de Mendiola / (1691-92) Juan Ruiz / (1692-93)Juan Ruiz / (1693-94) Antonio de Arroyo / (1694-95) Cristbal Caballero / (-) / (1696-97)Alfonso de Medina. Finalmente, y aunque parece que una fe de erratas ha llegado a algunoscompradores de estos volmenes, no podemos dejar de lamentar la falta de ilustraciones de lasfirmas autgrafas de gentes de teatro, que nos prometen sus pies de imprenta en las pp. 874,880,891 y 895. Kenneth Brown, "Los 'juegos olmpicos' de Barcelona en 1702/1703: un episodioen la historiografa literaria y en la historia poltico-militar de Catalua", 903-913, se ocupa de lasrepresentaciones dramticas en castellano, que se celebraron esos aos en Bellesguard (Barcelona).Entre la documentacin de la Academia literaria "de los Desconfiados" se encuentra una loa,compuesta por don Antonio de Peguera y Aymeric, para la comedia Los Juegos Olmpicos de

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    Agustn de Salazar y Torres que se represent en la Torre de Gualbes (Barcelona). La loa de Pegueraes ya una obra de propaganda anti-borbnica, que reemplaz a la primera que se represent junto ala comedia en Bellesguard y que tuvo por fin alabar a Carlos II y a Mariana de Austria. MaraJos Rodrguez Snchez de Len, "La academia literaria como fiesta barroca en tresejemplos andaluces (1661, 1664 y 1672)", 915-926, se fija en el modo de llevarse a cabo tresfiestas: 1661 en casa de don Pedro de Crdoba y Valencia en Granada, con motivo del nacimientodel prncipe Carlos; 1664 en casa de don Rodrigo Velzquez de Carvajal, tambin en Granada, paracelebrar la visita a esa ciudad de dos nobles; y 1672 en casa del marqus de Jamaica en Cdiz,dedicada a la reina Mariana de Austria, con motivo de su cumpleaos. Los tres festejos muestrandos variantes de la Academia barroca: la primera y tercera tienen por eje un certamen en tomo alcual se desarrolla un espectculo destinado a honrar a la Casa de Austria, mientras la segunda secentra en la justa potica en la que predomina el ambiente burlesco. Andre Mansau, "Mara-Luisa de Orlans: imgenes de la reina desde el matrimonio hasta la sepultura", 927-935, nosproporciona datos extrados de diversa documentacin, para seguir el itinerario -especialmente defiestas teatrales- en honor de la reina, con motivo de su matrimonio con Carlos II en 1679. Sedetiene Mansau en las fiestas celebradas en Burgos, Madrid y Guadalajara, sin dejar de lado otrosaspectos relativos al arreglo personal de la reina.

    Al trmino de la resea de estos trabajos, slo nos queda hacer una pequea rplica a loseditores por las erratas que en algunos momentos nos distrajeron de la lectura (trece en el vol. I,veintinueve en el vol. II y siete en el vol. III), y una felicitacin por la tarea llevada a cabo paraproporcionarnos estos textos, que nos dan un mejor conocimiento de los ltimos aos del sigloXVII y que ya son imprescindibles para todos los interesados en el teatro de esa poca.

  • AURORA EGIDO

    SILVA DE ANDALUCA(Estudios sobre poesa barroca)

    BIBLIOTECA POPULAR MALAGUEAEDICIN DE BOLSILLO

    Al lector o peregrino de esta Sita de Andaluca se leinvita a pasear por el Paraso cerrado o a transitar por laselva de silvas que el Barroco produjo al abrigo de losmodelos clsicos, antes y despus de las Soledades deGngora. En el Desengao de Soto de Rojas encontrar lassecuelas poticas del amor configurado como enfermedady locura, y la presencia de una iconografa amorosa rica enimgenes y emblemas. En el margen prologal de las silvasde Estado alcanzar las fuentes de las famosas obrecillasque se le cayeron de las manos a Fray Luis de Len.Porque la silva aparentemente iinprovisada, abierta ydesenfrenada, no olvid que la esencia de la poesa es laimitacin.

    SERVICIO DE PUBLICACIONESDIPUTACIN PROVINCIAL DE MALAGA

    Pgs.

    I. LA SILVA EN LA POESA ANDALUZA DELBARROCO 7

    II. LA POESA DE SOTO DE ROJAS 871. En el Paraso cerrado 892. La enfermedad de amor en el Desengao 1113." La iconografa amorosa del Desengao 143

    III. UN VEJAMEN DE 1598 EN LA UNIVERSIDADDE GRANADA 173

    CampoTexto: CRITICN. Nm. 50 (1990). Mara Luisa LOBATO. El teatro a fines del siglo XVII (Artc ...