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  • EL PROFETA OSEAS

    Arno Clement Gaebelein

    1861-1942

    INTRODUCCIN

    Los profetas menores comienzan con el libro de Oseas. Hay doce de estos libros que

    son llamados por el nombre de profetas menores no a causa de sus contenidos son

    de menos autoridad que los anteriores libros profticos, sino debido a su medida. Los

    judos los consideraron como un libro y el Talmud dice de ellos, nuestros padres los

    hicieron un libro, para que ellos no pudiesen perecer a causa de su pequeez. El

    trmino profetas menores fue usado por la iglesia en das primitivos. Agustn

    declara: El profeta Isaas no est entre los doce profetas que son llamados profetas

    menores, porque sus discursos son breves en comparacin con aquellos que son

    llamados los ms grandes profetas porque aquellos componen considerables

    volmenes. La tradicin juda seala que el arreglo actual fue hecho por la gran

    sinagoga formada por Esdras. Este ordenamiento no es cronolgico. Joel precede a

    Oseas, mientras Oseas, Ams y Jons fueron casi contemporneos; Abdas es difcil

    de ubicarlo. La introduccin del libro entra en la cuestin de la fecha. Miqueas, el

    morastita, ministr entre los aos 757 y 699 ADC. Nahum, el complemento y

    contraparte del libro de Jons, tambin profetiz durante el perodo de Isaas.

    Habacuc es posterior a los profetas anteriores. l habla de la invasin de la tierra por

    parte de los Caldeos como inminente; su oficio proftico fue probablemente ejercido

    durante la segunda mitad del reino de Manass. Sofonas profetiz bajo el reino de

    Josas, entre los aos 642 y 611 ADC. Hageo, Zacaras y Malaquas son post-exilio.

  • OSEAS Y SUS TIEMPOS

    El primer verso del libro determina el periodo de Oseas. l profetiz mientras Uzas

    estaba reinando en Jud y Jeroboam II en Israel, como tambin durante el tiempo

    cuando Jotam, Acaz y Ezequas eran reyes sobre Jud. Todo su ministerio proftico

    cubre probablemente sobre setenta aos, de modo que l debe haber alcanzado una

    muy anciana edad. Su profeca est dirigida casi exclusivamente a la casa de Israel,

    que se haba degenerado en un breve tiempo y Oseas vivi durante estos terribles

    aos. Jeroboam II fue casi el ltimo rey que gobern por designacin de Jehov.

    Despus de l reyes hicieron su camino al tambaleante trono de Israel por asesinar a

    sus predecesores. Salum mat a Zacaras; Menahem mat a Salum; Peka mat al hijo

    de Menahem; Oseas mat a Peka. Todo era anarqua en Israel.

    Las condiciones religiosas eran an peores. Casi todos estos usurpadores han hecho

    alianzas con poderes extranjeros que resultaron en la introduccin de lo inmoral,

    corrupta idolatra fenicia y siria. El primer Jeroboam haba establecido una adoracin

    rival para que el pueblo no subiese a Jerusaln para adorar en la forma divinamente

    sealada. Jeroboam haba estado en Egipto (1 rey. 11:40; 12:2) donde l haba visto

    la naturaleza adorada en la forma de un becerro. Esta adoracin l la introdujo en las

    idnticas palabras que sus padres haban usado cuando ellos adoraron el becerro de

    oro en el desierto. (Ver Ex. 32:4 y 1 Rey. 12:28). Exteriormente las diferentes

    ceremonias de la ley, las fiestas de Jehov, lunas nuevas y das sbados, los sacrificios

    y ofrendas fueron mantenidas, pero todo era una adoracin corrupta. El becerro fue

    el objeto inmediato de esa adoracin idlatra. Ellos sacrificaban al becerro (1 Rey.

    12:32); ellos besaban al becerro (Oseas 13:2) y juraban por estos becerros dolos

    (Ams 8:14). Como lo declara Pusey: la adoracin del becerro paviment el camino

    para la ms grosera y cruel adoracin de la naturaleza, bajo los nombres de Baal y

    Astoret, con todas sus abominaciones consagraban sacrificios de nios, y una horrible

    sensualidad. Esto gui a los ms terribles pecados y degradacin. Aqu hay una

    descripcin de las condiciones morales que prevalecan en das de Oseas, una

    condicin introducida por la falsa adoracin y el alejamiento de Dios. Oseas y Ams

    nos informan de esto. Todo era falsedad (Oseas 4:1; 7:1,3); adulterio (Oseas 4:11; 7:4;

    9:10); derramamiento de sangre (Oseas 5:2; 6:8); exceso y lujuria eran suplidas por

    secretos o pblico robo (Oseas 4:2; 10:13; 11:12; 4:11; 7:5; 6::4-6; Ams 4:1);

    opresin (Oseas 12:7; Ams 3:9,10); tratos falsos (Oseas 12:7; Ams 8:5); perversin

    de la justicia (Oseas 10:4; Ams 2:6,7); opresin de los pobres (Ams 2:7; 8:6). El

  • adulterio era consagrado como un acto de adoracin y religin (Oseas 4:14). El

    pueblo, los reyes y sacerdotes todos estaban llenos de orgas. La corrupcin se haba

    extendido por todo lugar; aun en los lugares sagrados a causa de la revelacin de Dios,

    Betel, Gilgal, Galaad, MIzpa, Siquem, era escenas especiales de la vileza y la maldad.

    La reprensin era intil porque el conocimiento de Jehov era obstinadamente

    rechazado; ellos odiaban la reprensin. Para comprender el mensaje de Oseas y

    Ams, estas condiciones, religiosa y moral, deben ser plenamente comprendidas.

    MENSAJE DE OSEAS

    Como el mensaje de otros profetas, el mensaje de Oseas es de juicio y de misericordia

    futuro. l anuncio la venida del juicio como cierto e irreversible. Ellos deban ser

    llevados en cautividad. Sus hijos e hijas que le haban nacido por Gomer, la hija de

    Diblaim, expres este juicio futuro en sus nombres que les fueron dados por direccin

    divina. LO-ruhamah, no tendr misericordia; y Lo-ammi, no mi pueblo.

    Despus l anuncia en el nombre de Jehov, har cesar el reino de la casa de Israel;

    no tendr misericordia de la casa de Israel; ellos sern vagabundos entre las

    naciones;, no morarn en la tierra de Jehov;, Israel ser tragado; ser entre las

    naciones como un vaso en el cual no se tiene placer. En la mayor porcin de su

    mensaje hay una exposicin de la condicin moral del pueblo y de su estado

    impenitente.

    Pero all est tambin el mensaje de misericordia, que se encuentra en el mismo

    comienzo del libro. Aqu hay unas pocas de estas confortadoras palabras, que aun

    esperan su cumplimiento en el da cuando ellos busquen a Jehov su Dios, y a David

    su rey (el Mesas); y temern a Jehov y su bondad en los ltimos das (3:5); te

    desposar conmigo para siempre; temern a Jehov y su bondad; l nos levantar

    y viviremos a su vista; hasta que l venga y lluvia de justicia sobre vosotros; os

    rescatar del poder del sepulcro, os redimir de la muerte, sanar vuestros

    descarros; ser como el roco para Israel, y l crecer como el lirio, y echar sus

    races como el Lbano.

  • Pertenece a la lastimera solemnidad de la profeca de Oseas que l difcilmente habla

    al pueblo en su propia persona. Los diez captulos, que forman el centro de la profeca,

    son casi completamente un largo canto fnebre de dolor, en el cual el profeta repasa

    la culpabilidad y el castigo de su pueblo. Si el pueblo es dirigido, es con muy pocas

    excepciones, Dios mismo, no el profeta, quien les habla; y l les habla como su juez.

    Solo una vez el profeta usa la forma comn en otros profetas as dice Jehov. Como

    en los primeros tres captulos, el profeta, con relacin a su esposa, representa la

    relacin de Dios con su pueblo, del mismo modo en estos diez captulos, despus de

    las primeras palabras de los captulos 4 y 5; escuchad la palabra de Jehov, porque

    Jehov tiene controversia con los habitantes de la tierra; escuchad esto, oh

    sacerdotes; dondequiera que el profeta usa la primera persona, no la usa de s

    mismo, sino de Dios. Yo, Mi, no es Oseas, y sus cosas, sino Dios y lo que le

    pertenece a l. Dios se dirige al profeta en segunda persona. Solo en cuatro versos de

    este captulo el mismo profeta aparentemente se dirige a su propio pueblo Israel, es

    dos de ellos est discutiendo con ellos (9:1,5); en dos llamndolos al arrepentimiento

    (10:12; 12:6). En los otros dos versos se dirige a Jud, y predice su juicio mezclado con

    misericordia (4:13). Solo el ltimo captulo es uno casi de pura brillantez; el profeta

    llama al arrepentimiento, y Dios en Su propia persona acepta esto, y promete gran

    provisin de gracia (Pusey)

    Entonces aprendemos del mensaje de este libro, lo que est largamente escrito en

    todos los profetas, que hay un glorioso futuro reservado para todo Israel. Jud e Israel

    recibirn la bendicin y gloria prometida en el da cuando el rey venga, cuando Efran

    clamar de gozo yo le he visto (14:8)

    Las condiciones en Israel tambin encuentran su contraparte en nuestros propios

    tiempos. La cristiandad ha vuelto sus espaldas en gran parte a la verdadera adoracin,

    rechaza la verdad, si lo ms elevado y lo mejor que Dios ha dado, el evangelio de

    Cristo, de all el declinamiento y apostasa moral, por lo cual le espera un juicio ms

    grande que aquel que cay sobre Israel.

  • DIVISIN DE OSEAS

    Oseas (significa salvacin) en su estilo es abrupto y sentencioso. Como ya se ha

    declarado en la introduccin, l es el profeta de las diez tribus, aunque Jud es

    tambin mencionado por l. El libro comienza con dos acciones simblicas mandadas

    por Jehov, para ilustrar la condicin adultera y el permanente amor por Su pueblo a

    pesar de su infidelidad. Esto es seguido por una concisa profeca en cuanto a la

    condicin del pueblo por muchos das y su retorno en los ltimos das (Cap. 1-3)

    La principal porcin del libro comienza con el cap.4.esta parte comienza con

    Escuchad la palabra de Jehov. En esta seccin su degradacin religiosa y moral a