EL PRINCIPIO DE LA SOBERANÍA POPULAR ?· en una nación es el fruto directo del ejercicio de la soberanía,…

Download EL PRINCIPIO DE LA SOBERANÍA POPULAR ?· en una nación es el fruto directo del ejercicio de la soberanía,…

Post on 23-Sep-2018

212 views

Category:

Documents

0 download

Embed Size (px)

TRANSCRIPT

<ul><li><p>75. . . . . .</p><p>EL PRINCIPIO DE LA SOBERANA POPULAR EN LA CONSTITUCIN MEXICANA*</p><p>Arnaldo Crdova</p><p>En el derecho constitucional y en general en todas las ciencias del Estado, se dan, ms a menudo de lo deseable, conceptos e ideas que, por s solos, provo-can desacuerdos instantneos y controversias interminables. La misma idea del Estado entra en esa desafortunada categora. Pero tal vez no haya otro que concite ms polmicas que el concepto moderno de soberana, yendo desde quienes niegan en absoluto su validez hasta quienes, aceptndola, dan siempre del mismo nociones y definiciones que nunca se parecen a las que todos los dems proponen. Por ello, re-sulta necesario analizar con toda exactitud los trminos en los que nuestra carta mag-na instituye el concepto de soberana en su artculo 39 y atenernos, de una vez por todas, a ellos. Dice esta clusula fundamental y fundadora de nuestro pacto poltico nacional: La soberana nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder pblico dimana del pueblo y se instituye para su beneficio. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.</p><p>Como resulta evidente, este artculo instituye como su fundamento esencial y originario la soberana nacional, de la que es nico titular el pueblo y, en virtud de l, el propio pueblo decide el rgimen poltico que decide darse. El que el artcu- lo hable de soberana nacional y no de soberana popular es slo una cuestin de trminos, porque todos nuestros congresos constituyentes vieron siempre al pue-blo como el verdadero titular de la soberana. Para nuestros constituyentes del 57 no haba diferencia entre la nacin y el pueblo, y simplemente pensaron que la nacin era el pueblo organizado polticamente. Decidir organizar a la sociedad mexicana en una nacin es el fruto directo del ejercicio de la soberana, el primer acto de so-berana, que es, en esencia, darle una Constitucin. La soberana nacional reside esencial y originariamente en el pueblo, dice el artculo. No hay nada oculto en esa frase; soberana nacional y soberana popular son la misma cosa. Lo que se desea </p><p>* Publicado originalmente en Valads, Diego y Carbonell, Miguel (coords.), El Estado constitucional contemporneo. Culturas y sistemas jurdicos comparados, Mxico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurdi-cas, 2006.</p><p>80_IV_Crdova Arnaldo.indd 75 23/12/16 17:05</p><p>Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurdica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurdicas de la UNAM www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv </p><p>DR 2017. Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Instituto de Investigaciones Jurdicas. </p><p>Instituto Belisario Domnguez</p><p>Libro completo en: https://goo.gl/r4lCCb. </p></li><li><p>ArnAldo CrdovA</p><p>76. . . . . .</p><p>denotar es la autoridad del pueblo, incontrovertible, irresistible, inalienable, impres-criptible, exclusiva, intransferible y absoluta, para decidir el destino de su nacin, la sociedad organizada polticamente.</p><p>Lo que es el pueblo lo deja perfectamente claro el captulo IV del ttulo prime- ro de la Constitucin: son los ciudadanos los que integran el pueblo, el cuerpo po-ltico de la nacin, y para ser ciudadanos se deben integrar ciertos requisitos. Esos ciudadanos son el pueblo que decide por la nacin, y la sociedad de los mexicanos.</p><p>Una expresin preclara de la voluntad popular es la decisin en torno a la elec-cin de la forma de gobierno que el pueblo mismo considera instituir para procurar su beneficio y de la nacin de la que nace. Ello constituye, lo dice la ltima clusu-la de la redaccin del artculo, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de ese gobierno. Aqu hay dos conceptos bsicos que deben ser analizados por separado: el derecho inalienable del pueblo a decidir su forma de gobierno y lo que se quiere decir con la expresin forma de gobierno.</p><p>El concepto de derecho inalienable est inscrito en el mismo concepto de sobe-rana, que es popular. Quiere decir, como el de soberana, varias cosas: es prerroga-tiva exclusiva del pueblo decidir cmo organiza a la nacin que va regimentar, vale decir, a la sociedad mexicana. Nadie ni nada se puede colocar por encima de ese derecho que slo a l se atribuye. Es, precisamente, soberano. Por otro lado, nadie ni nada se le puede oponer, al mismo nivel, porque no puede existir ni es concebible otro poder que se le equipare, y es, entonces, irresistible. Por eso tambin es sobera-no. Ningn otro individuo o centro de decisin por debajo de l se le puede oponer o competirlo, pues en ese caso ya no sera soberano. Es un derecho inalienable: nadie ni nada puede esperar que el pueblo soberano le ceda ese derecho que es, adems, imprescriptible, vale decir, que no tiene trmino en el tiempo, es eterno.</p><p>Cuando nuestra carta magna dice forma de gobierno est adoptando la forma tradicional, que nos viene desde Aristteles, y que, muy genricamente, divide en tres las formas que puede adoptar la organizacin poltica de la sociedad: monarqua, aristocracia y democracia. Aristteles no us una expresin que pudiera significar lo que los modernos han entendido como gobierno, sino otra, politeia, que se refiere precisamente a la constitucin y organizacin de la sociedad, y cuando habla de lo que podramos hoy llamar muy limitadamente gobierno, usa la expresin derivada politeuma, que querra decir, ms bien, regimentacin o forma de su funcionamiento. La palabra government, en ingls, puede significar fcilmente, a la vez, gobierno y Es-tado. Entre nosotros, gobierno es la funcin de slo uno de nuestros tres poderes, el Ejecutivo, no el Estado, que est integrado por todos los poderes federales y locales.</p><p>Pero nuestros constituyentes entendieron por forma de gobierno, justamente, la regimentacin de la sociedad, o sea, el Estado. Elegir qu forma de gobierno le da a la nacin es el contenido de ese derecho inalienable del pueblo a organizarse como Estado. Con mayor razn el pueblo puede decidir cundo cambia su forma de gobierno o en qu la modifica. Si el pueblo es soberano, se entiende fcilmente, puede decidir lo que quiera, incluso convertir su Estado en una monarqua, siempre y cuando se someta a la voluntad del pueblo, es decir, que sea una monarqua cons-titucional y democrtica; una aristocracia y, peor an, una oligarqua, no pueden </p><p>80_IV_Crdova Arnaldo.indd 76 23/12/16 17:05</p><p>Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurdica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurdicas de la UNAM www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv </p><p>DR 2017. Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Instituto de Investigaciones Jurdicas. </p><p>Instituto Belisario Domnguez</p><p>Libro completo en: https://goo.gl/r4lCCb. </p></li><li><p>El PrInCIPIo dE lA SoBErAnA PoPUlAr En lA ConSTITUCIn MEXICAnA</p><p>77. . . . . .</p><p>ser si el pueblo mantiene su soberana; lo ms lgico y consecuente es que su forma de gobierno sea democrtica, la que mejor se acomoda al dogma constitucional de la soberana popular.</p><p>En toda su maravillosa brevedad y luminosa sntesis, el artculo 39 nos dice todo lo que es y debe ser nuestro entero rgimen constitucional. Examinando el resto del articulado de nuestro gran pacto fundador se puede ver que en muchos aspectos queda muy por detrs del mismo. Lo heredamos, ntegro, de la Constitucin de 1857, la que, junto con la Constitucin de Apatzingn y la Constitucin federalista de 1824 (y ms todava el Acta Constitutiva de la Nacin Mexicana de 1823), forma nuestro documento constitucional ms innovador y creativo. Hicieron bien nuestros constituyentes de 1917 en reproducirlo tal cual, sin modificacin alguna. Ese artcu-lo es el eje central de nuestra entera constitucionalidad. Nada se entiende en el resto de nuestra carta magna si no se parte de l. Es, por as decirlo, su artculo prncipe. Nada resulta ms obviamente criticable si se opone a l. Nada nos muestra las mal-versaciones y las adulteraciones de que ha sido objeto la Constitucin como verlas a la luz del artculo 39. Si se piensa en serio en una autntica reforma del Estado en Mxico, no puede no partirse de este artculo fundador y hacer coherente todo el texto constitucional con los principios que en l se expresan. El artculo 39 arroja una luz reveladora sobre todo lo que no est bien en el texto constitucional y sobre todo lo que es necesario poner en la misma lnea.</p><p>Muchos, a travs del tiempo, se han solazado en afirmar que todas nuestras instituciones no son otra cosa que malas y a veces buenas copias de todo lo que los europeos o los norteamericanos han inventado, y que es por eso que nuestra Cons-titucin ha sido tan slo letra muerta en todos o casi todos sus preceptos. Imitar es irrenunciable cuando se viven realidades semejantes, sobre todo cuando se trata de construir un nuevo Estado, prcticamente de la nada y sin haber tenido las expe-riencias polticas y sociales que otros pueblos, ms avanzados que el nuestro, tuvie-ron. Cuntas veces los modernos no imitaron a los antiguos en la constante bsque-da de soluciones que, muy a menudo, solan medirse con la vara de la sabidura de la antigedad? Que hayamos copiado la idea de la soberana de los revolucionarios franceses y, en realidad, de su gran precursor que fue Rousseau, sera ridculo si no hubiramos tenido un pueblo y una nacin en formacin. Las ideas suelen an-ticiparse a la realidad y adaptarse perfectamente a ella cuando la misma realidad muestra que lo est exigiendo y, a veces, la imitacin de las ideas busca anticiparse a la propia realidad.</p><p>Nuestra historia constitucional, por lo dems, nos ofrece una slida tradicin soberanista en la que se consagra el credo de los mexicanos en su ser nacional, diver-so de los dems pueblos del mundo, independiente y deseoso de ser ante el mundo un pueblo igual a los dems, respetado por los dems y colaborador entusiasta de la convivencia pacfica de todos. Los padres de la patria mexicana aunque se ha puesto en duda por varios historiadores que conocieran en sus textos a los autores de la Ilustracin, en especial a los enciclopedistas y a los philosophes sin duda alguna estaban al tanto de lo que se discuta y se estaba creando en el campo de las ideas en la palestra de la poltica mundial. Lo notable es cmo, a lo largo de nuestra his-</p><p>80_IV_Crdova Arnaldo.indd 77 23/12/16 17:05</p><p>Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurdica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurdicas de la UNAM www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv </p><p>DR 2017. Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Instituto de Investigaciones Jurdicas. </p><p>Instituto Belisario Domnguez</p><p>Libro completo en: https://goo.gl/r4lCCb. </p></li><li><p>ArnAldo CrdovA</p><p>78. . . . . .</p><p>toria poltica y constitucional, el tema de la soberana y, en especial, en su forma de soberana popular, est en el centro del pensamiento creador que da lugar a los ms diversos documentos constitucionales. El padre Hidalgo ya habla de la valerosa Nacin Americana, en su famoso Bando dado en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810. En sus Elementos constitucionales de agosto de 1811, punto 5o., don Igna-cio Lpez de Rayn, todava haciendo concesin a la Corona espaola, establece: La soberana dimana inmediatamente del pueblo, reside en la persona del seor don Fernando VII y su ejercicio en el Supremo Congreso Nacional Americano.</p><p>En su hermoso documento Sentimientos de la nacin, del 14 de septiembre de 1813, el padre Morelos, ya sin ninguna concesin a la Corona espaola y mos-trando su raigambre ideolgica rousseauniana, prescribe, en su punto 5o.: La so-berana dimana inmediatamente del pueblo, el que slo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los poderes de ella en Legislativo, Ejecutivo y Judiciario, eligiendo las provincias sus vocales, y stos a los dems, que deben ser sujetos sabios y de probidad. La idea de la soberana popular o de la nacin tambin fue acogida por la Constitucin de Cdiz de 1812. Dice su artculo 3o.: La soberana reside esencialmente en la Nacin, y por lo mismo pertenece a sta, exclusivamente, el de-recho de establecer leyes fundamentales. En las Cortes de Cdiz particip brillan-temente don Miguel Ramos Arizpe, quien se significa por ser el padre de la fecunda idea del federalismo. Nada tiene de extrao que en el Acta Constitutiva de la Nacin Mexicana, debida, como es bien sabido, a su pluma, se establezca, en su artculo 3o.: La soberana reside radical y esencialmente en la nacin, y por lo mismo pertenece exclusivamente a sta el derecho de adoptar y establecer por medio de sus represen-tantes la forma de gobierno y dems leyes fundamentales que le parezca ms con-veniente para su conservacin y mayor prosperidad, modificndolas o varindolas, segn crea convenirle ms. Extraa que esa idea no haya quedado plasmada en la Constitucin de 1824. Para ya antes, en 1814, en plena guerra de independencia, podemos apreciar otro de los primeros testimonios del naciente genio constitucional de los mexicanos en la librrima y muy democrtica Constitucin de Apatzingn. En su artculo 5o., establece: ...la soberana reside esencial y originariamente en el pueblo y su ejercicio en la representacin nacional compuesta por los ciudadanos bajo la forma que prescriba la Constitucin.</p><p>Habra que esperar hasta la realizacin del Congreso Constituyente de 1856-1857 para ver otro pronunciamiento tan decidido a favor de la soberana popular. En el artculo 39 se expresa la idea en los trminos exactos en que fue heredada por nuestra Constitucin de 1917: La soberana nacional reside esencial y originaria-mente en el pueblo. Todo poder pblico dimana del pueblo y se instituye para su beneficio. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o mo-dificar la forma de su gobierno. Los porfiristas adoptaron la idea de que la Cons-titucin de 1857 era una utopa ultrademocrtica, que por ser tan ajena a nuestra cruda realidad (que lo que necesitaba no era una democracia irrealizable, sino un gobierno de mano dura), haba sido, justamente, el elemento que haba encaminado al pas a la dictadura. Para fortuna del pas, remataban, haba cado en las manos de una dictadura ilustrada, flexible y tolerable, como la nacin mexicana reclamaba </p><p>80_IV_Crdova Arnaldo.indd 78 23/12/16 17:05</p><p>Este libro forma parte del acervo de la Biblioteca Jurdica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurdicas de la UNAM www.juridicas.unam.mx https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv </p><p>DR 2017. Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Instituto de Investigaciones Jurdicas. </p><p>Instituto Belisario Domnguez</p><p>Libro completo en: https://goo.gl/r4lCCb. </p></li><li><p>El PrInCIPIo dE lA SoBErAnA PoPUlAr En lA ConSTITUCIn MEXICAnA</p><p>79. . . . . .</p><p>desde los tiempos mismos de la lucha por la independencia. La trgica experiencia del gobierno democrtico de Madero pareci desmentirlos y demostrar que nuestro pas s poda ser una nacin democrtica. El golpe de Estado del usurpador Huerta tuvo consecuencias demoledoras para la democracia en Mxico. Los herederos de Madero no quisieron ya saber nada de la democracia y fijaron su atencin bajo las enseanzas de don Emilio Rabasa (olvidando desde luego que ese ilustre abogado constitucio...</p></li></ul>