el pianista del gueto de varsovia

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  • WLADYSLAW SZPILMAN

    EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA

    Traduccin de Ma Teresa de los Ros

    TURPIAL-AMARANTO Madrid

  • Wladyslaw Szpilman El pianista del gueto de Varsovia

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    Ttulo original: Smierc Miasta Varsovia, 1946 (compilado por Jerzy Waldorff) Wladyslaw Szpilman 9a edicin. Diciembre 2001 Ilustracin de la cubierta: Fabricio Vanden Broeck Traduccin: Ma Teresa de los Ros Realizacin grfica: Antonio Sanseroni 2000 Reservados todos los derechos de esta edicin para: Amaranto Editores, S. L. brego 29-3B 28223 Pozuelo de Alarcn (Madrid) Tel.:915 180536 y Ediciones Turpial, S. A. Guzmn el Bueno 133 28003 Madrid Tel.: 915 34 92 85 ISBN: 84-921605-8-6 ISBN: 84-95157-08-X Depsito legal: 49.106/2001 Impreso en I. G. Ferr Olsina, S.A. Impreso en Espaa - Printed in Spain

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    Nota de los editores La primera versin de este libro se public en Polonia en 1946, un ao despus del fin de la

    guerra, pero enseguida fue retirado de la circulacin por las nuevas autoridades polacas. Durante la dcada de 1960 algunas editoriales de aquel pas intentaron, sin xito, darlo a conocer a la generacin ms joven: el libro nunca se reimprimi. La versin que ahora presentamos fue publicada en alemn en 1998.

    Wladyslaw Szpilman escribi estas memorias al poco tiempo de terminar la guerra. Con una enorme frescura, impregnada no obstante de melancola, describe en ellas sus experiencias personales y el ambiente de terror que rode a la poblacin juda de Polonia durante la ocupacin nazi. A pesar de que relata acontecimientos terribles, Szpilman no se detiene a juzgar a nadie. Simplemente refiere todo lo que vio y vivi: desde las atrocidades cometidas por soldados alemanes, ucranianos y lituanos, hasta el orden social imperante en el gueto de Varsovia, trgica repeticin de las diferencias de clase en tiempos de paz.

    Szpilman muestra cmo degrada el horror de la guerra a los seres humanos y cmo, en situaciones extremas, cada individuo reacciona de manera distinta y a menudo impredecible. Hay colaboracionistas crueles y traidores en todos los grupos, y en todos ellos hay tambin personas que arriesgan su vida por ayudar a los dems. Sin restar importancia al genocidio del pueblo judo por las huestes nazis, Szpilman nos acerca a una verdad fundamental: las guerras no son slo conflictos entre naciones o ideologas polticas, sino finalmente enfrentamientos entre quienes albergan el ms absoluto desprecio por la vida humana y quienes se mantienen firmes en la defensa de la fraternidad entre los hombres.

    Tal vez sea por esto por lo que, tantos aos despus de los hechos, diversos medios de prensa europeos y americanos (The Economist y Los Angeles Times, entre ellos) han coincidido en elegir las memorias de Szpilman como uno de los mejores libros de 1999 (ao de su publicacin en ingls), y Romn Polanski ha anunciado su intencin de rodar una pelcula basada en ellas.

    La presente edicin incluye tambin extractos del diario del capitn Wilm Hosenfeld, sin cuya ayuda es probable que Szpilman no hubiera logrado escapar con vida, y un eplogo del poeta alemn Wolf Biermann.

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    NDICE

    1 La hora de los nios y de los locos ................................................................................................ 5 2 La guerra ...................................................................................................................................... 10 3 Los primeros alemanes ................................................................................................................ 15 4 Mi padre se inclina ante los alemanes.......................................................................................... 19 5 Sois judos? ................................................................................................................................ 23 6 Baile en la calle Chlodna ............................................................................................................. 27 7 Un gesto delicado de la seora K................................................................................................. 33 8 Un hormiguero amenazado .......................................................................................................... 37 9 El Umschlagplatz ......................................................................................................................... 42 10 Una posibilidad de vivir.............................................................................................................. 46 11 Arriba, tiradores! ....................................................................................................................... 49 12 Majorek...................................................................................................................................... 53 13 Discordia en la puerta de al lado................................................................................................ 56 14 La traicin de Szalas .................................................................................................................. 60 15 En un edificio en llamas............................................................................................................. 63 16 La muerte de una ciudad ............................................................................................................ 67 17 Vida por licor ............................................................................................................................. 70 18 Nocturno en do sostenido menor ............................................................................................... 74 Un puente entre Wladyslaw Szpilman y Wilm Hosenfeld................................................................. 88

    EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA 1 La hora de los nios y de los locos 13 2 La guerra 24 3 Los primeros alemanes 35 4 Mi padre se inclina ante los alemanes 44 5 Sois judos? 53 6 Baile en la calle Chlodna 63 7 Un gesto delicado de la seora K. 77 8 Un hormiguero amenazado 88 9 El Umschlagplatz 100

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    10 Una posibilidad de vivir 110 11 Arriba, tiradores! 118 12 Majorek 128 13 Discordia en la puerta de al lado 135 14 La traicin de Szalas 143 15 En un edificio en llamas 152 16 La muerte de una ciudad 161 17 Vida por licor 168 18 Nocturno en do sostenido menor 178 Posdata 189 EXTRACTOS DEL DIARIO DEL CAPITN WILM HOSENFELD 191 EPLOGO 209

    1 La hora de los nios y de los locos Comenc mi carrera como pianista de guerra en el Caf Nowoczesna, que estaba en la calle

    Nowolipki, en el mismo corazn del gueto de Varsovia. Para la poca en que se cerraron las puertas del gueto, en noviembre de 1940, haca tiempo que mi familia haba vendido todo lo que podamos vender, incluso nuestra ms preciada pertenencia domstica, el piano. La vida, por dems insignificante, me haba obligado sin embargo a vencer mi apata y buscar alguna forma de ganarme el sustento; gracias a Dios, haba encontrado una. El trabajo me dejaba poco tiempo para cavilaciones, y la conciencia de que toda mi familia dependa de lo que yo ganara me ayud a superar poco a poco mi anterior estado de amargura y desesperacin.

    Mi jornada laboral comenzaba a primera hora de la tarde. Para llegar al caf tena que recorrer un laberinto de callejuelas que se adentraban en el gueto o, si por el contrario me apeteca observar las emocionantes actividades de los contrabandistas, poda rodear el muro.

    Las primeras horas de la tarde eran las mejores para el contrabando. Los policas, agotados tras una maana de llenarse los bolsillos, estaban menos alerta, ocupados en hacer recuento de sus

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    ganancias. Inquietas figuras se asomaban a las ventanas y portales de los bloques de viviendas situados a lo largo del muro. y volvan a ocultarse, esperando con impaciencia el tableteo de un carro o el estruendo del tranva. De vez en cuando el ruido al otro lado del muro se haca ms intenso y, al paso de un carro tirado por caballos al trote, se oa la seal convenida, un silbido, y volaban bolsas y paquetes por encima del muro. Quienes haban estado al acecho salan a la carrera de los portales, agarraban a toda prisa el botn, volvan de nuevo al interior y un engaoso silencio, lleno de expectacin, nerviosismo y cuchicheos, volva a caer sobre la calle minuto tras minuto. Los das en que la polica se ocupaba con ms energa de su trabajo se oan ecos de disparos mezclados con el ruido de las ruedas de los carros, y por encima del muro volaban, en lugar de bolsas, granadas de mano que explotaban produciendo fuertes estampidos y desconchones en las fachadas de los edificios.

    Los muros del gueto no alcanzaban el suelo en toda su longitud. A intervalos haba largas aberturas en la base, por las cuales aflua agua que proceda de las zonas arias de la ciudad y circulaba junto a las aceras judas. Los nios usaban esas aberturas para el contrabando. Se podan ver diminutas figuras negras de piernas esculidas, con unos ojos que lanzaban a hurtadillas miradas aterrorizadas a izquierda y derecha, corriendo hacia los huecos desde todos lados. Despus unas manitas negras arrastraban los fardos a travs de las aberturas, fardos que muchas veces eran ms grandes que los propios contrabandistas.

    Una vez que los tardos estaban de este lado, los nios se los echaban a