El Patrimonio culotural subacuático

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<p>or patrimonio cultural subacutico se entiende todos los rastros de existencia humana que tengan un carcter cultural, histrico o arqueolgico, que hayan estado bajo el agua, parcial o totalmente, de forma peridica o continua, por lo menos durante 100 aos (Convencin sobre la Proteccin del Patrimonio Cultural Subacutico, UNESCO, 2001). A lo largo de los aos, embarcaciones de diversas formas surcaron los ros y mares transportando hombres y mercancas, con sus sueos de conquista o de intercambio. Prcticamente en todas partes del mundo, ya sea en aguas dulces o saladas, reposan testimonios de un pasado saturado de recuerdos: sitios arqueolgicos sumergidos, como los de Port Royal en Jamaica, o ruinas del clebre Faro, sptima maravilla del mundo, pero sobre todo tres millones de pecios, algunos de los cuales podran contener objetos de valor. Por ello, excavaciones submarinas y caza de tesoros han sido asociadas con mucha frecuencia. Pero los vestigios que descansan en la arena o en el limo representan una riqueza mucho mayor: la de la historia de la humanidad, en toda su diversidad. Con las actuales tcnicas de buceo, el espacio submarino, sus pecios y sus yacimientos arqueolgicos son ms accesibles y corren, por lo tanto, mayor peligro. Teniendo en cuenta que los Estados han centrado sobre todo sus esfuerzos en la preservacin del patrimonio cultural en tierra, ya sea material o inmaterial, el patrimonio subacutico solo ha sido parcialmente cubierto por las leyes de proteccin. Convencida de que el reconocimiento del principio de la diversidad cultural pasa por la defensa de intereses comunes, la UNESCO ha trabajado en la elaboracin de un dispositivo de instrumentos normativos, vinculantes o no, en la esfera cultural. La Convencin sobre la Proteccin del Patrimonio Cultural Subacutico, aprobada en 2001, propone a la atencin de sus Estados Partes principios generales semejantes a lo que se ha hecho a favor del patrimonio en tierra. La Convencin de 2001 entr en vigor el 2 de enero de 2009, ocho aos despus de su aprobacin. Este plazo excepcionalmente prolongado refleja la importancia y la variedad de los desafos, en especial polticos y econmicos, que se han tejido en torno a la Convencin. Dichos desafos fueron objeto de debates en ocasiones candentes y tumultuosos.</p> <p>4ISSN 2075-5864</p> <p>Las fluctuaciones de la cooperacin entre Estados, el valor comercial del patrimonio subacutico y el papel de la preservacin de los pecios y sitios sumergidos en el desarrollo social y econmico constituyen algunas de las interrogantes planteadas por un patrimonio cultural que, por primera vez, es definido en funcin del lugar donde fue descubierto. El presente nmero de la revista MUSEUM International trata de responder a estas interrogantes. En primer lugar, con ayuda de una presentacin de los sitios y una sntesis de los desafos que plantea la preservacin de este patrimonio cultural de nuevo tipo. Por ello comenzamos por cuestionar, junto con David Nutley, este nuevo enfoque de la historia con el que cuenta el buzo arquelogo cuando abre esta cpsula del tiempo Con qu propsito? A favor de la ciencia, por supuesto, para que todos podamos conocer y comprender por lo tanto mejor nuestros puntos de anclaje en el espacio-tiempo. Este objetivo cientfico se aleja forzosamente de un enfoque romntico y mediatizado del descubrimiento de los restos enterrados. Ya que, como destaca Tatiana Villegas Zamora, si bien la caza de tesoros sumergidos es sinnimo de ganancia para algunos, esta representa una prdida irreversible para la mayora. Cuando comerciantes poco escrupulosos ponen en venta objetos arqueolgicos, la mayor parte de las veces estos se pierden para la ciencia y el pblico. Por qu no dejar entonces que los pecios descansen en su medio natural? Como nos lo explica Martijn Manders, el agua es tambin el mejor agente de preservacin de los vestigios de pecios. Es cierto que las innovaciones tecnolgicas cada vez ms sofisticadas permiten conservar los cascos de los pecios bajo el agua, independientemente del material con que fueron construidos, precisa JeanBernard Memet. Pero cmo podra entonces el pblico tener acceso a ellos? Se han comenzado a programar proyectos de museologa particularmente ambiciosos. La idea de museos bajo el agua, por ejemplo, que seran visitados con ayuda de una escafandra o de un cilindro de aire comprimido, incluso sin mojarse los pies, como ocurre en China bajo el lago artificial de la represa de las Tres Gargantas o en la baha de Alejandra, ya no es patrimonio de nuestros imaginarios: se est convirtiendo en una realidad. Comprendemos mejor y la segunda parte de este nmero se hace eco de ello que para preservar un elemento cultural hay que reconocer primero una existencia legal. Lamentablemente, en el caso del patrimonio subacutico, la situacin variaba de manera considerable de un Estado a otro. Algunos Estados no contaban con ninguna legislacin especfica, en el caso de otros esta se reduca al mnimo. Y como hemos destacado, incluso las legislaciones nacionales ms protectoras no llegaban a ser suficientes. Era por lo tanto indispensable contar con un acuerdo internacional.</p> <p>5</p> <p>La Convencin de la UNESCO de 2001 completa las medidas jurdicas existentes en el seno de los Estados al igual que la Convencin sobre el Derecho del Mar de 1982 al ofrecer un marco especfico no solo de proteccin sino tambin de cooperacin entre sus Estados Partes. Los artculos de Ulrike Koschtial y de Thijs Maarleveld demuestran respectivamente que la Convencin llena un vaco jurdico peligroso que daba libre curso al trfico ilcito, al saqueo y a las excavaciones clandestinas y que dicha Convencin no pretende, a pesar de las normas que precisa, maniatar las iniciativas razonadas o atentar contra las normas de propiedad de los pecios. Por el contrario, la Convencin pretende favorecer un espacio para el entendimiento. No obstante, su aplicacin sigue siendo un desafo para muchos Estados, en especial para Brasil, el cual, gracias a la accin en particular del ARCHEMAR, como nos lo da a conocer Wilson Rambelli, figura en estos momentos entre los pases ms adelantados en lo que a proteccin jurdica y sensibilizacin del pblico se refiere. En la tercera parte podemos observar cmo el patrimonio cultural subacutico permite reconsiderar las fronteras establecidas de lo terico y de lo pragmtico en materia de proteccin del patrimonio. Se abren nuevas perspectivas. En primer lugar, en la esfera profesional. Formaciones cruzadas permiten a los arquelogos conservadores iniciarse en el buceo y a los buzos aficionados contribuir a la investigacin arqueolgica. Despus, en la esfera del desarrollo sostenible. Esta nocin permite, como lo explica Jasen Mesic en el caso de Croacia, ir ms all de los lmites costeros e involucrar regiones enteras en la preservacin del patrimonio. Finalmente, en la de la experimentacin. Francisco J. S. Alves nos presenta la creacin en Portugal de itinerarios arqueolgicos en el fondo de los mares y Luis Alberto Martos Lpez nos habla de la importancia de la exploracin en pleno corazn del pas maya de cenotes subacuticos cuya integridad se ve amenazada. La realizacin del presente nmero cont con el trabajo preparatorio de dos arquelogos, Rodrigo Solinis Casparius y Tatiana Villegas Zamora, as como con el apoyo de los colegas encargados de la aplicacin de la Convencin de 2001. A todos agradecemos su colaboracin.</p> <p>6</p> <p>Por David Nutley</p> <p>Deje caer un objeto al ocano y se perder para siempre o tal vez no. Gracias a los incesantes progresos de la tecnologa, los ocanos y las aguas interiores del planeta nos entregan testimonios extraordinarios del pasado de la humanidad. Los secretos de nuestros ancestros, antiguos o recientes, estn cada vez ms a nuestro alcance. No obstante, quien dice accesibilidad no dice solo descubrimiento y recuperacin. Comprender estos dones que nos han hecho nuestros predecesores requiere que recurramos de manera prctica a lo mejor que existe en materia de prcticas, investigaciones y anlisis arqueolgicos, sin los cuales estas valiosas cpsulas del tiempo corren el riesgo de ser destruidas. Bajo el agua, la visibilidad y otros factores ambientales pueden plantear mltiples problemas y a veces los sitios son muy frgiles. Estudiarlos, protegerlos y comprenderlos presupone competencias muy especializadas en la esfera de la observacin. Este es el papel de la arqueologa.</p> <p>7</p> <p>El mar goza de la reputacin legendaria de ser destructor. La vida humana ha pagado de hecho un pesado tributo a los huracanes, arrecifes y otras fuerzas de la naturaleza. Todos los tipos de embarcaciones son vulnerables a las tempestades o a un brusco choque contra una ribera rocosa. Balsas, piraguas, veleros, potentes navos de acero, todos ellos aparecen en la lista de barcos perdidos en el mar. A estas prdidas se aaden aquellas provocadas por las guerras y los errores humanos. En resumen, millones de navos se han hundido en el fondo de los ocanos.1 Las aguas interiores, los ros, los lagos, los estuarios tambin encierran peligros y sus fondos estn cubiertos de restos de embarcaciones que han naufragado o han sido abandonadas.</p> <p>El mar puede asimismo provocar numerosas vctimas en tierra firme. En los ltimos aos hemos sido testigos de espantosas catstrofes provocadas por los tsunamis entre las poblaciones costeras del Sudeste Asitico y por el paso del huracn Katrina por Nueva Orlens. Adems, ya somos plenamente conscientes de las potenciales consecuencias de la subida inminente de las aguas provocada por el calentamiento climtico. No somos las primeras generaciones que han debido enfrentar tales eventos. Nuestras costas actuales se sitan con frecuencia a varios kilmetros por detrs de aquellas que conocan nuestros ancestros hace 25 000 aos y an mucho ms lejos de aquellas existentes hace 100 000 aos.2</p> <p>8</p> <p>En cambio, los sitios arqueolgicos subacuticos, incluso aquellos situados a proximidad de las orillas, no sufrieron prcticamente daos. El pecio del Avondster, navo de la Compaa Holandesa de las Indias Orientales (VOC) que naufragara en 1659 en esos parajes, fue de hecho recubierto parcialmente por una nueva capa de arena protectora.3 Una vez bajo el agua, la cultura material tiene en general muchas ms posibilidades de sobrevivir que en tierra. Ello se desprende con toda claridad de la figura 1, que se apoya en datos relativos a materiales obtenidos en excavaciones arqueolgicas. Dicho grfico compara el estado general de conservacin de los diferentes materiales en tierra y en un medio subacutico. Para la mayora de ellos, las posibilidades de perdurar son mayores bajo el agua. Solo las materias muy inertes como el oro y algunas piedras tienen el mismo comportamiento tanto bajo el agua como en tierra. Muchos sitios subacuticos han sido preservados por el mar durante cientos, incluso miles de aos. Representativos de un gran nmero de culturas, estn dispersos en zonas geogrficas y ambientales muy diversas: ocanos, mares, vas navegables, humedales y pantanos.</p> <p>De hecho, nuestras ciudades costeras han sido construidas en terrenos que nuestros ancestros habran considerado como tierras elevadas hasta 100 m por encima del nivel del mar! Sus bosques, lagos, ros, granjas y viviendas se encuentran hoy hundidos bajo el agua frente a nuestras costas. El mar es en realidad capaz de destruir y sus efectos inmediatos son en ocasiones devastadores. Sin embargo, una vez que los objetos han sido sumergidos, el agua puede preservar perfectamente tambin dicho patrimonio cultural. El tsunami que golpe a Asia en diciembre de 2004 constituye prueba fehaciente de ello. Los daos en tierra fueron terribles, sobre todo all donde la tierra se une con el mar. No solo muchas personas perdieron la vida. Las viviendas, las instalaciones portuarias, las granjas y los rboles tampoco pudieron resistir a la fuerza gigantesca de las olas.</p> <p>Qu tipos de sitios yacen bajo el agua?Segn la Convencin de 2001 de la UNESCO sobre la Proteccin del Patrimonio Cultural Subacutico, por patrimonio se entiende todos los rastros de existencia humana que tengan un carcter cultural, histrico o arqueolgico, que hayan estado bajo el agua, parcial o totalmente,</p> <p>9</p> <p>de forma peridica o continua, por lo menos durante 100 aos.4 Como los seres humanos necesitan del agua para existir, nuestras sociedades siempre han vivido de manera fundamental cerca de costas, ros y lagos. Asimismo, desde tiempos inmemoriales, ocanos, mares y vas navegables son utilizados para el transporte y la industria. No es por lo tanto sorprendente que una buena parte de los bienes producidos por la humanidad hayan terminado bajo las aguas luego de catstrofes naturales, accidentes, actos deliberados o guerras. Ante la variedad de sitios arqueolgicos sumergidos, cuatro criterios fundamentales permiten determinar la naturaleza de los sitos: funcionalidad, cronologa, forma en que se encontr bajo el agua el material subacutico y entorno.</p> <p>El factor funcionalEste factor se relaciona con la fabricacin de los artefactos que constituyen el sitio. En el sitio de un pecio se tratar, por ejemplo, de elementos como la estructura del barco, su carga o las posesiones de los pasajeros y miembros de la tripulacin. A qu tipo de comercio estaba destinado el navo? Fue la carga o la capacidad o rapidez de dicho navo el principal aspecto tomado en consideracin? Fue construido el barco en primer lugar para transportar mercancas o pasajeros? Deba navegar en ros o lagos, se dedicaba al cabotaje o a realizar largas travesas ocenicas? Fue construido para uso recreativo, comercial o blico? Todos estos factores tendrn influencia en la configuracin de la nave, el tipo de materiales utilizados en su construccin, la solidez del casco, la naturaleza y el volumen de la carga, as como el tipo de posesiones personales transportadas.</p> <p>10</p> <p>sur del Ocano ndico y los Cuarenta Rugientes5 del sur de Australia, pero las excavaciones arqueolgicas realizadas en el sitio sacaron a la luz una embarcacin ligera, mucho ms hecha para bordear las costas relativamente protegidas del subcontinente. A pesar de ello, el Sydney Cove (anteriormente Begum Shaw) haba sido llevado a realizar un viaje que revelara ser irreflexivo y fatal6 y que su constructor no habra pensado nunca mandarlo a hacer! El Mary Rose, navo insignia de los Tudor, por el contrario, haba sido concebido para el combate en el mar. Fuertemente artillado y construido con solidez, como corresponda al navo almirante del rey de Inglaterra, Enrique VIII, estaba hecho con los mejores materiales disponibles y contaba con los ms modernos medios de combate naval de la poca.7 Las bodegas del Mary Rose no estaban llenas de mercancas sino de armas diversas caones, balas, plvora, arcos, flechas e instrumentos de barberocirujano para curar a los heridos. A ello se aada el material estndar necesario para el mantenimiento diario del navo, en especial velas y aparejos, un paol de provisiones con sus enseres de cocina y su vajilla, instrumentos de navegacin...</p>