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  • El Libro del Profeta

    DANIEL INTRODUCCIN 1. Ttulo.- El libro lleva el nombre de su protagonista, Daniel. La costumbre de dar a varios libros del AT el nombre de su principal hroe puede verse en los libros de Josu, Samuel, Ester, Job, etc. Pero tal ttulo no indica necesariamente que esa persona fue la autora del libro, aunque s puede implicar eso, como es el caso del libro de Daniel. 2. Autor.- La opinin tradicional tanto de judos como de cristianos es que el libro fue escrito en el siglo VI a. C., y que Daniel fue su autor. Las evidencias en favor de esa opinin son las siguientes: a. Lo que el mismo libro dice. El profeta Daniel habla en primera persona en muchos pasajes (cap. 8: 1-7, 13-19, 27; 9: 2-22; 10: 2-5; etc.). Afirma que recibi personalmente la orden divina de preservar el libro (cap. 12: 4). El hecho de que haya secciones en las cuales el autor se refiera a s mismo en tercera persona (cap. 1: 6- 11, 17, 19, 21; 2: 14-20; etc.) no es extrao, ya que ese estilo es frecuente en obras antiguas (ver com. Esd. 7: 28). b. El autor conoce bien historia. Solamente un hombre del siglo VI a. C., bien versado en asuntos babilnicos, podra haber escrito en cuanto a algunos de los hechos histricos que se encuentran en el libro. El conocimiento de esos hechos se perdi despus del siglo VI a. C., pues no se registr en otra literatura antigua posterior (ver p. 776). Descubrimientos arqueolgicos ms o menos recientes han trado estos hechos nuevamente a la luz. c. El testimonio de Jesucristo. Jess un pasaje del libro y mencion a Daniel como su autor (Mat. 24:15). Para todo creyente cristiano este testimonio debiera ser una evidencia convincente. El libro se divide en dos partes fciles de distinguir. La primera (cap. 1-6) principalmente histrica, y la segunda (cap. 7-12) mayormente proftico. A pesar de esto el libro constituye una unidad literaria. Para defender tal unidad pueden presentarse los siguientes argumentos: 1. Las diferentes partes del libro estn mutuamente relacionadas entre s. Se podr comprender el uso de los vasos del templo en el festn de Belsasar si se tiene en cuenta cmo llegaron a Babilonia (cap. 5: 3; cf. cap. 1: 1-2). En el cap. 3: 12 se hace referencia a una medida administrativa de Nabucodonosor que se describe primero en el cap. 2: 49. En el cap. 9: 21 se hace referencia a

  • una visin previa (cap. 8: 15-16). 2. La parte histrica contiene una profeca (cap. 2) estrechamente relacionada con el tema de las profecas que se encuentran en la ltima parte del libro (cap. 7-12). 772 El cap. 7 ampla el tema tratado en el cap. 2. Hay tambin una relacin evidente entre elementos histricos y profticos. La seccin histrica (cap. 1-6) constituye una narracin del trato de Dios con una nacin, Babilonia, y el papel de sta en el plan divino. Este relato tiene el propsito de ilustrar la forma en que Dios trata a todas las naciones (ver Ed 170-172). A semejanza de lo que ocurri con Babilonia, cada uno de los imperios mundiales sucesivos que se describen grficamente en la porcin proftico del libro, recibi una oportunidad de conocer la voluntad divina y de cooperar con ella, y cada uno habra de ser medido por la fidelidad con que cumpli el propsito divino. De esta manera el surgimiento y la cada de las naciones representadas en la parte proftico deben comprenderse dentro del marco de los principios expuestos en la parte histrica, vistos en accin en el caso de Babilonia. Este hecho convierte a las dos secciones del libro en una unidad e ilumina el papel desempeado por cada uno de los imperios mundiales. La unidad literaria del libro -demostrada en la composicin del mismo, en la lnea general de pensamiento y por las expresiones usadas en los dos idiomas (ver p. 776) es generalmente reconocida. Los argumentos usados en favor de la teora de los dos autores no tienen el menor fundamento. En la cueva 1 de Qumran (ver PP. 128-129) haba tres fragmentos del libro de Daniel, los cuales fueron publicados por D. Barthlemy y J. T. Milik, en Discoveries in the Judaean Desert I: Qumran Cave I (Descubrimientos en el desierto de Judea l: caverna 1 de Qumran), (Oxford, 1955), PP. 150-152. Los fragmentos provienen de dos rollos o de uno solo, en los cuales los cap. 1 y 2 fueron escritos por un escriba y el cap. 3 por otro; tenan partes de los cap. 1: 10- 1 7; 2: 2-6; 3: 22-30. Una comparacin de este texto con el texto masortico muestra 16 variantes, ninguna de las cuales afecta el significado del pasaje. Nueve de estas 16 variantes son variaciones ortogrficas que slo afectan una letra: dos de ellas parecen ser errores de ortografa; las otras siete se escriben tambin de varias maneras en el texto masortico. Se encuentran cuatro adiciones: una, la conjuncin "y", y una de la partcula "que" delante de "si"; dos palabras tienen una vocal agregada. En un caso, una vocal que aparece en el texto masortico no est en los fragmentos. Dos terminaciones verbales parecen ser error de los escribas. La lista muestra que las diferencias son tan insignificantes que no se notaran en una traduccin. Este es un poderoso argumento para sostener que el texto hebreo de Daniel est ahora esencialmente en la misma forma en que estaba por lo menos en el tiempo de Cristo. Tambin resulta interesante el hecho de que el cap. 2 incluye el pasaje en el cual ocurre el cambio del hebreo al arameo (ver com. cap. 2: 4). En ese punto hay un espacio en blanco entre la ltima palabra en hebreo y la primera en arameo, lo que hace una distincin clara entre las secciones de los dos idiomas. Es tambin digno de notar que, al igual que el texto masortico, estos fragmentos no contienen el canto apcrifo de los tres nios (ver com. cap. 3:23).

  • La cueva 4 de Qumran ha producido fragmentos de cuero de tres manuscritos de Daniel (todava no publicados en 1984), los cuales, segn se ha informado, estn en buen estado de conservacin y representan porciones considerables del libro. F. M. Cross, en Biblical Archaeologist, 19 (1956), 85-86; en Revue Biblique, 63 (1956), p. 58. De la cueva 6 de Qumran proceden varios fragmentos de papiros de Daniel, los que representan los cap. 8: 20-21; 10: 8-16; y 11: 33-38 (contienen nueve variaciones ortogrficas menores). Fueron publicados por M. Baillet en Discoveries in the Judaean Desert III: Les Petites rottes de Qumran (Descubrimientos en el desierto de Judea III: las pequeas cuevas de Qumran), (Oxford, 1962), PP. 1 14-116. 3. Marco histrico.- El libro de Daniel contiene (1) un registro de ciertos incidentes 773 histricos de la vida de Daniel y de sus tres amigos, judos deportados que estaban al servicio del gobierno de Babilonia, y (2) el registro de un sueo proftico del rey Nabucodonosor, interpretado por Daniel, juntamente con el registro de visiones recibidas por el profeta mismo. Aunque el libro fue escrito en Babilonia durante el cautiverio y poco despus de l, no tena el propsito de proporcionar una historia del destierro de los judos ni una biografa de Daniel. El libro relata las vicisitudes principales de la vida del estadista-profeta y de sus compaeros, y fue compilado con fines especficos. Ante todo Daniel presenta una breve informacin acerca de la razn por la cual l se hallaba al servicio del rey de Babilonia (cap. 1). Despus de haber sido llevados a Babilonia en el primer cautiverio en el ao 605 a. C., durante la primera campaa del rey Nabucodonosor contra Siria, Daniel y otros prncipes de sangre real fueron escogidos para ser preparados para el servicio gubernamental. Los primeros 19 aos de la estada de Daniel en Babilonia fueron los ltimos aos de la existencia del reino de Jud, aunque estaba subyugado por Babilonia. La intil poltica antibabilnica de los ltimos reyes de Jud atrajo catstrofe tras catstrofe sobre la nacin juda. El rey Joacim, durante cuyo reinado Daniel haba sido llevado cautivo, permaneci leal a Babilonia durante algunos aos. Sin embargo, ms adelante cedi a la poltica del partido proegipcio de Jud, y se rebel. Como resultado, el pas sufri invasiones militares; sus ciudadanos perdieron la libertad y fueron llevados al cautiverio, y el rey perdi la vida. Joaqun, su hijo y sucesor, despus de un breve reinado de slo tres meses, vio volver a los ejrcitos babilonios para castigar la deslealtad de los judos. El, junto con miles de los principales ciudadanos de Jud, fue llevado cautivo en el ao 597 a. C. Su sucesor, Sedequas, evidentemente trat de permanecer leal a Babilonia. Sin embargo, debido a su debilidad y vacilacin no pudo resistir durante mucho tiempo las propuestas de Egipto y los sentimientos antibabilnicos de sus principales consejeros. Como resultado de esto, Nabucodonosor cansado ya de las repetidas revueltas de Palestina, decidi acabar con el reino de Jud. Durante dos aos y medio los ejrcitos de Babilonia asolaron la tierra de Jud, tomaron y destruyeron las ciudades, incluso Jerusaln con su templo y sus palacios, y llevaron cautivos a la

  • mayora de los habitantes de Jud en el ao 586 a. C. Daniel estuvo en Babilonia durante esos das agitados. Sin duda vio los ejrcitos babilonios que se ponan en marcha para llevar a cabo sus campaas contra Judea y fue testigo de su regreso victorioso y de la llegada de los cautivos judos. Entre los cautivos estuvo el joven rey Joaqun con su familia (2 Rey. 24: 10-16), y ms tarde el rey Sedequas, a quien haban sacado los ojos (2 Rey. 25: 7). Durante esos aos Daniel debe haber estado enterado de la agitacin poltica que haba entre los judos deportados, la que hizo que el rey mandara quemar vivos a algunos de los principales instigadores. Fue esta agitacin la que impuls a Jeremas a enviar una carta a sus compatriotas exiliados en la que los instaba a llevar una vida sosegada y tranquila en Babilonia (Jer. 29). Durante esos aos Daniel y sus tres amigos cumplieron lealmente y sin alardes sus deberes como funcionarios del rey y sbditos del reino. Despus de su esmerada instr