el hada helada

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cuento infantil

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  • 1

    EL HADA

    HELADA

  • 2

    TABLA DE CONTENIDO

    Cuento 3

    Smartart.34

    Tabla.34

    Grafica35

  • 3

    El Hada Helada Captulo I

    Si es mentira o es verdad, sers t quien lo decida.

    Yo creo que es cierta porque me la cont quien la puede

    contar, me la dijo quien puede decirla. Me cont, pues,

    quien puede y quien sabe que, exista -existe- un pas

    llamado, segn algunos, Fantagia, segn otros Magasia y,

    segn alguno ms Fantilusia. En realidad nadie,

    absolutamente nadie, sabe cmo se llama este maravilloso

    pas, ni los sabios ms sabios, ni los tontos ms tontos, ni

    tan siquiera sus habitantes. Ellos,

    sencillamente, lo llaman hogar y con

    eso les basta.

    En este extraordinario pas habitan

    brujos (y brujas), magos (y magas),

    hechiceros (y hechiceras),

    encantadores (y encantadoras),

    nigromantes (y nigromantas?),

    hadas (y hados?), augures y clarividentes. Tambin viven

    duendes, elfos, silfos, gnomos, dragones, trolls, algn que

    otro ogro..

  • 4

    Muchos y grandes exploradores han intentado llegar hasta

    este lugar que no est lejos ni est cerca; que no est en este

    mundo ni tampoco fuera de l; al que es difcil llegar pero es

    fcil de descubrir. No existe nadie que pueda indicarte el

    camino hacia Fantilusia -o Fantagia o Magasia o el hogar-. No hay ningn

    mapa que te diga dnde est. A l no llegan ni aviones, ni barcos, ni trenes.

    Slo hay algo que puede ayudarte a encontrarlo, tu arma ms poderosa, tu

    brjula ms potente, tu mapa ms infalible: tu imaginacin. Tu poderosa,

    maravillosa, grandiosa imaginacin. Con eso, ms un inmenso y puro anhelo y un

    poco de suerte, podrs llegar al pas ms hermoso que puedas imaginar.

    Se encuentra Fantagia -o Magasia o Fantilusia o el hogar- siempre envuelto

    en una niebla espesa, iridiscente y musical. Una niebla formada por pequeas,

    pequesimas, partculas de magia en suspensin. Estas titilantes chispas,

  • 5

    estas chispeantes centellas, estas

    luminosas porciones de magia estn

    en continua agitacin, produciendo

    una msica cristalina, unas veces

    melanclica, otras veces inquieta, a

    veces enojada y otras, la mayora,

    alegre.

    Esta radiante y armoniosa bruma rodea a Magasia

    o Fantilusia o Fantagia o el hogar- como una bella

    joya, como un primoroso collar o una exquisita

    corona que separa el mundo real del reino de la

    ilusin.

    En cuanto el viajero se sumerge en esta niebla la

    magia comienza a cosquillear en su piel, llena su

    corazn, reverbera en su alma, la nota bailar en su

    boca -algo picante, algo cida, algo burbujeante- y,

    sobre todo, siente como se le mete por la nariz

    provocando que Aaa provocando que Aaa. Digo que

    provocando que Aaaatchiiisss sniff eso, que

    estornu Aaaaatchssss que estornude sin parar

    durante un rato.

  • 6

    Aaaatchiiiisssss Aaaatchiiiisssss Aaaatchiiiisssss

    Aaaatchiiiisssss

    Y, una vez pasada esa preciosa niebla, nos encontramos, por fin, en el

    hogar -o Fantagia o Fantilusia o Magasia- pero eso, si no te importa,

    te lo contar otro da.

    Pronto. Bien pronto. Antes de lo que imaginas

  • 7

    El Hada Helada Captulo II

    Bien, bien, bien. Aqu estamos

    otra vez dispuestos a seguir con

    esta historia que me cont quien

    sabe, quien puede y quien quiso.

    Decamos hace nada que, tras

    atravesar una argentada y argentina bruma y

    estornudar una docena de veces, nos encontramos,

    por fin, en el maravilloso, portentoso y hermoso pas

    de Fantilusia. Cuando llegas a este pas tienes la

    curiosa y simultnea sensacin de estar en un lugar

    completamente desconocido y tremendamente

    familiar; es normal, a este pas acudimos todos -

    absolutamente todos- cada vez que soamos ya sea

    dormidos o despiertos, y cada vez que imaginamos

    alguna historia, y cada vez que nos sumergimos en la

    lectura de algn relato, y cada vez que nos cuentan

    un hermoso cuento En fin, accedemos a Fantagia

    con nuestra fantasa cada vez que algo aviva y activa

    nuestra imaginacin, por eso nos resulta tan familiar

  • 8

    aunque nunca lo hayamos pisado con nuestros

    pies.

    El pas es extenso, muy extenso, tan extenso

    como tu mente, tan amplio como tu ingenio, tan

    vasto como tu capacidad de crear. Todo cuanto

    puedas imaginar, todo cuanto otros puedan

    imaginar est aqu y cada vez que alguien usa su

    imaginacin, Magosia crece.

    En el extremo norte del Fantilusia, justo ah,

    segn se entra, a la derecha, hay un gran

    Bosque. No un bosque de esos domesticados

    donde vas de picnic o a coger setas, no, es un

    gran, gran Bosque, un Bosque as, con

    maysculas, un Bosque con rboles milenarios, con

    senderos sombros, con claros escondidos, con

    lugares oscuros. Es un Bosque lleno de susurros

    de plantas y ajetreo de animales.

    En este bosque no hay nada verde, ni verde

    claro, ni verde oscuro ni verde botella ni verde

    azulado ni ningn tipo de verde, no, en este

    bosque todo es de color rojizo, anaranjado,

  • 9

    marrn, ocre, amarillo, prpura los clidos

    colores del otoo. El Bosque huele a lluvia, a

    castaas, a hojas secas, a manzanas, a brasero, a

    viento y a fro. En fin, el Bosque huele a otoo

    porque en l siempre es otoo.

    Y justo en el centro del Bosque hay un claro. Un gran

    claro. Y en el centro del claro hay un rbol. Un gran

    rbol.

    Un rbol muy alto, altsimo, tan alto como el

    rascacielos ms alto, tan alto que es imposible ver su

    copa a menos que fueras un pjaro y pudieras volar

    hasta ella. Y grueso, muy grueso, tan grueso que era

    imposible abarcarlo con los dos

    brazos, ni con los dos brazos de

    cien hombres, ni con los de

    doscientos Es un rbol tan

    grueso que abarca tanto como

    dos castillos juntos.

    En el duro tronco de este prodigioso rbol se abre

    una descomunal y hermosa puerta primorosamente

  • 10

    adornada con grabados de hojas,

    tallos entrelazados y frutos otoales

    (castaas, avellanas, nueces), todo

    ello trabajado con tanta delicadeza

    que podras pasarte horas y horas

    contemplndolo.

    Hay ventanas a docenas, a cientos

    casi. Ventanas grandes. Ventanas

    pequeas. Tragaluces, ventanucos,

    ventanales, vidrieras, miradores,

    balconadas.

  • 11

    abiertas de par en par, otras cerradas a cal y canto. Unas muy

    altas y otras muy bajas. En fin, ventanas de todos los tipos,

    tamaos y gustos, como si quien viviera dentro necesitara

    sentirse en contacto con el exterior. Porque s, en este enorme

    rbol en el centro de este enorme claro que se encuentra justo

    en el centro de este enorme Bosque vive alguien, alguien

    importante, alguien poderoso.

    Aqu vive la Gran Seora del Bosque

    Dorado. Tambin llamada Reina Otoal

    o Bruja del Otoo.

  • 12

    El Hada Helada Captulo III

    Ya te veo la cara.

    Ya s lo que ests pensando.

    Una bruja, te dirs, qu miedo me

    da.

    Una bruja, pensars, que fea y qu

    vieja ser.

    Una bruja, murmurars, de negro

    siempre vestir.

    Ya, ya te veo la cara y s lo que ests pensando. y

    diciendo y asegurando y te ests equivocando.

    La Gran Seora del Bosque Dorado, la poderosa

    Bruja del Otoo, reina del viento y la lluvia, no es

    malvada, en absoluto; ni es fea, para nada; ni viste

    de negro, te lo aseguro. A pesar de lo que crees una

    Bruja no tiene por qu ser ninguna de esas cosas. Y

    Ella, desde luego, no lo es.

  • 13

    La Reina Otoal no es fea. Tampoco

    es bella. Y no es vieja pero tampoco

    es joven. No es malvada pero

    tampoco es muy bondadosa; es

    decir, que es como somos todos, con

    sus cosas buenas y sus cosas

  • 14

    menos buenas. Con su brillante luz y su profunda

    oscuridad. Como todos.

    Lo ms hermoso de la Bruja del Otoo es su cabello,

    largo como las noches otoales, sedoso como una fina

    lluvia matinal y rojo, rojo como las hojas de un arce

    en otoo. Y su voz, su voz tambin es hermosa; su

    voz es como gotas de lluvia, como el viento, como el

    rumor de las hojas en el bosque. Anda con elegancia,

    habla con distincin y se mueve con ligereza.

    No es bella, no, la Gran Seora, pero est muy cerca

    de la belleza.

    Sus vestidos son refinados pero sencillos. A veces,

    viste como una fra maana otoal; otras, elige el

    color de un clido atardecer o el color de las hojas

    amarillas vistas a travs de una fina niebla o el tono

    exacto que toma una gota de lluvia al caer sobre el

    tronco de un rbol vestido de otoo. Le encantan el

    naranja, el ocre, el amarillo, el rojo, el prpura;

    todos los colores de la estacin que ella gobierna

    estn presentes en su vestido y en su maravilloso

    rbol-castillo .Y es aqu, en este hermoso pas, en

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    este bosque y en este castillo donde -por fin- dar comienzo nuestra historia.

    Y comienza en plena guerra entre la Bruja del Otoo y el Mago del Invierno.

    Comienza en medio de una lucha en la que ella, la Bruja, se desvive por

    defender su Bosque y en la que l, el Mago intenta apoderarse d