EL GOBERNADOR FAUSTINO RUIZ GONZÁLEZ

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<p>1</p> <p>EL GOBERNADOR FAUSTINO RUIZ GONZLEZ Y EL NACIONALISMO EN GUINEA ECUATORIAL DONATO NDONGO-BIDYOGOSeminario Internacional Actores Coloniales espaoles y Espacios Africanos SS. XIX-XX * Universidad de Alcal, 2-3 Diciembre 2010</p> <p>Acabada la II Guerra Mundial en agosto de 1945, se viva en todo el mundo una efervescencia de las ideas de libertad. Las colonias europeas en frica que haban participado activamente en la contienda contra el totalitarismo- no quedaron al margen de la corriente liberalizadora. Los movimientos anticolonialistas se vieron reforzados, adems, por dos hechos decisivos: la constitucin formal de la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) en octubre de 1945, que contaba con un Comit de Descolonizacin conocido como el Comit de los Veinticuatroy la promulgacin de la Declaracin Universal de los Derechos del Hombre, el 10 de diciembre de 1948, que consagr principios como el de la libertad inalienable de todo ser humano y el derecho de todos los pueblos a la autodeterminacin.</p> <p>Como es lgico, el auge del nacionalismo en toda frica, y, sobre todo, en el frica central, se contagi a los entonces llamados Territorios Espaoles del Golfo de Guinea, compuestos por las islas de Fernando Poo y Annobn, y la Guinea Continental o Ro Muni. Estas colonias estaban aisladas del resto, por su</p> <p>2</p> <p>peculiaridad lingstica y la naturaleza del rgimen poltico de la metrpoli, pero, a pesar de todos los intentos, Espaa no pudo impermeabilizarlas de estos efectos, por varias razones: primera, el trazado de los lmites con los vecinos territorios franceses, 45 aos antes, no haba aislado a las poblaciones respectivas de la parte continental, pues las mismas etnias habitaban en ambos lados, por lo que el contacto segua siendo fluido entre familiares y amigos separados por lmites artificiales; segunda: en la isla de Fernando Poo, el continuo flujo de trabajadores y comerciantes nigerianos, imprescindibles para la agricultura colonial, actuaba de corriente transmisora de las nuevas ideas; y tercera, las emisiones radiofnicas de Nigeria, Camern y Gabn se perciban perfectamente en los territorios controlados por Espaa, facilitadas por la proximidad, y, sobre todo, por los idiomas nativos comunes y el pidgin, verdadera lengua franca en todo el golfo de Guinea. Pero en los territorios coloniales espaoles se viva una situacin particular, que los haca diferentes a las colonias francesas e inglesas del entorno. La metrpoli estaba gobernada por una dictadura fascista, dura y terriblemente represora, consecuencia de la victoria del general Francisco Franco Bahamonde en la guerra civil que asol Espaa entre 1936 y 1939. Y anotemos que, desde el inicio de la II Guerra Mundial en 1939, el rgimen espaol proclive a Hitler y Mussolini a pesar de su neutralidad oficialsufra un aislamiento poltico y, sobre todo, un embargo</p> <p>3</p> <p>econmico, que se acentuaran tras la victoria de los aliados. Esas circunstancias impedan la recuperacin y el desarrollo de la economa espaola, donde, hasta ya adentrada la dcada de los 50, se careca de todo, e incluso la alimentacin estaba racionada. Espaa necesitaba todo tipo de materias primas, y sus colonias africanas podan suministrarle algunas. Se revalorizaron as aquellos territorios, mediante la incentivacin de la emigracin hacia la colonia, con la finalidad de incrementar la produccin de cacao, caf, aceite de palma, yuca y otros productos imprescindibles, y la explotacin de la madera; como meros ejemplos, el aceite de palma guineano sirvi para fabricar jabn, la harina de yuca fue importante en la alimentacin de la Espaa de la postguerra, y los ferrocarriles espaoles quiz sigan rodando sobre rieles sujetos a traviesas de madera de Ro Muni. La</p> <p>primera consecuencia de esa poltica fue la enajenacin de tierras a favor de los colonos, en perjuicio de los nativos. De manera que a los tradicionales agravios de toda colonizacin ausencia de libertad, discriminacin racial, sobreexplotacin de personas y bienes, desprecio de las culturas autctonas-, el nacionalismo</p> <p>guineano encontr en las expropiaciones forzosas consagradas por la conocida como Ley de terrenos, de 4 de mayo de 1948, el argumento bsico e inmediato para articular la reivindicacin de la soberana1.</p> <p>1</p> <p>Para no repetir datos de sobra conocidos, remito a mis libros Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial, Edit. Cambio 16, Madrid, 1977; y Espaa en Guinea (con Mariano de Castro), Ediciones Sequitur, Madrid, 1998.</p> <p>4</p> <p>Son diversas las versiones sobre la primera manifestacin pblica del nacionalismo anticolonial, aunque coinciden en lo esencial: se produjo en Micomeseng, en febrero de 1948, durante la primera visita oficial de Luis Carrero Blanco, entonces Subsecretario de la Presidencia del Gobierno, de la que dependa la Direccin General de Marruecos y Colonias. Segn Francisco Ela Abeme, los hechos se desarrollaron cuando un grupo de jefes de tribu y otros notables, encabezados por Carmelo Nguema Ndong Asumu, e integrado por Eko Edu Mengue, Esono Ngui, Abeso Motogo, Alogo Nvono, Jos Meana y otros, entreg en mano un manifiesto a Carrero, en presencia del gobernador Juan Mara Bonelli Rubio y del director general de Marruecos y Colonias, general Jos Dez de Villegas. En resumen, el documento, redactado por Felipe Aseko, Marcos Nze y Marcelo Asistencia Ndong Mba, denunciaba los excesos del colonialismo y peda una mejora del trato que se daba a los nativos2, sin cuestionar directamente la situacin colonial. Celestino Okenve, sin embargo, seala que el documento fue una carta en demanda de la independencia, y habra sido entregada durante una concentracin de notables y jefes tradicionales de los distritos ms orientales (Ebebiyn, Mongomo, Micomeseng, Aisok yEla Abeme, Francisco: Guinea, los ltimos aos; Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1983; ver tambin Ndongo-Bidyogo, Donato: obs. cits.; Una merienda de blancos (Descolonizacin de Guinea Ecuatorial 1936-1968), en Historia 16, Madrid, nm. Extra, Espaa en frica, abril 1979, y Espaa y Guinea (1958-1968, en Historia Universal, s/f. Los datos contenidos en estos trabajos proceden de diversas entrevistas realizadas a personalidades del nacionalismo histrico, como Elas Maho Sicach, Esteban Nsue Ngomo, Justino Mba Nsue y Andrs Moiss Mba Ada.2</p> <p>5</p> <p>Nsok-Esabecang), convocados por el capitn Basilio Sez, jefe de la guardia colonial en Micomeseng, para recibir a los visitantes espaoles, encabezados por Enrique Ruiz Gallarza, ministro del Aire. Inspirada y redactada por Marcelo Asistencia Ndong Mba, con intervencin de Enrique Nvo, se encarg a Moiss Mba Nsono padre del despus candidato presidencial y destacado opositor Andrs Moiss Mba Ada-, muy amigo de los blancos, que la entregara a las autoridades espaolas; pero ste no se atrevi, y la puso en manos de su amigo el capitn Francisco Prez Vzquez, delegado gubernativo y jefe de la guardia colonial de Ebebiyn, quien, tras leerla, la guard en el bolsillo. En la sala del tribunal indgena de Micomeseng, la delegacin espaola se reuni con los representantes guineanos, para transmitirles los saludos de Franco. Al concederles la palabra, el jefe Carmelo Nguema levant la mano e hizo entrega de una copia del escrito. Marcelo Asistencia Ndong Mba fue represaliado con la venta de todas sus propiedades incluida su mujer- y confinado en la isla de Annobn durante muchos aos3. Adems de Ndong Mba, otros integrantes del grupo fueron tambin detenidos, torturados y confinados en Annobn durante una dcada; alguno logr evadirse y refugiarse en Gabn, integrndose en las filas del nacionalismo.</p> <p>Testimonio de Celestino Okenve a Xavier Lacosta: Cronologa de Guinea Ecuatorial: de la preindependencia (1948) al juicio de Macas (1979), en Internet. Conviene precisar que el ministro del Aire en la poca era el general y aviador Eduardo Gonzlez-Gallarza.</p> <p>3</p> <p>6</p> <p>El resultado de esta accin fue la destitucin del gobernador Bonelli Rubio. Se daba la circunstancia de que Bonelli, nombrado en 1943, tena malas relaciones con el estamento colonial; entre otras razones, por haber propiciado una tmida apertura en el sistema de enseanza, al modificar el curriculo de la Escuela Superior en la que se formaban los maestros auxiliares y los auxiliares administrativos indgenas. La gran mayora de los colonos, muy conservadores -encabezados por monseor Leoncio Fernndez Galilea, vicario apostlico-, le acusaban, junto a su inspector de Enseanza, Heriberto Ramn lvarez Garca, de mejorar la educacin de los negros con la finalidad de subvertir el orden colonial y prepararles para que pudiesen reclamar la independencia.</p> <p>Con este teln de fondo, en febrero de 1949 lleg a Santa Isabel de Fernando Poo el nuevo gobernador general, Faustino Ruiz Gonzlez, marino como la inmensa mayora de sus predecesores y sucesores. Resultan, pues, claros los objetivos de la sustitucin: incrementar la produccin econmica de la colonia, acentuar la espaolizacin de aquellos territorios y cortar de raz los brotes nacionalistas. En este estudio, dejaremos aparte el anlisis de la historia econmica y de la historia social, para centrarnos en la historia poltica de aquel perodo.</p> <p>7</p> <p>Por razones fcilmente comprensibles la tradicin oral como nico testimonio documental, y la obligada clandestinidad de las actuaciones conspirativas- no resulta fcil establecer las fechas exactas del nacimiento de las fuerzas polticas guineanas. Algunas fuentes aseguran que, hacia 1947 o 1948, surgi la Cruzada Nacional de Liberacin de Guinea Ecuatorial, liderada por Acacio Mae Ela, un prspero agricultor originario de la zona de Monte Bata, del que no recelaban los colonos ser emancipado pleno y miembro del Patronato de Indgenas, por lo cual poda moverse con libertad dentro del territorio colonial sin necesidad de pedir el salvoconducto preceptivo. Otras4 afirman que se cre tras las detenciones masivas producidas en noviembre de 1959. Es todo un sntoma el nombre escogido para esta primera agrupacin nacionalista articulada, que recuerda con fidelidad las ideas de cruzada y liberacin, omnipresentes en la retrica del rgimen de Franco, que denomin as a la guerra civil que libr contra la Repblica. Mee desarroll en la poca una vasta y profunda actividad de proselitismo hacia sus ideas proindependentistas, realizada sobre todo entre los evolucionados: las capas sociales ms cultas o prsperas, y personalidades con influencia social, como maestros auxiliares, administrativos, agricultores y catequistas. Algunos de sus partidarios ms conocidos fueron el bubi Marcos Ropo Uri, y los fang Enrique Nvo y Francisco Ondo Micha, un prestigioso catequista queJustino Mba Nsue en la VII sesin de la Comisin Poltica de la Conferencia Constitucional, Madrid, 10 de noviembre de 1967. Actas de la Conferencia Constitucional, inditas.4</p> <p>8</p> <p>ejerca en la emblemtica misin de Nkue-Efulan. Ms que un partido poltico, la Cruzada puede definirse como un movimiento social y poltico contestatario que aglutin a muchos guineanos de todas las tendencias ideolgicas y de todas las procedencias tnicas, unidos por el afn de concienciar al pueblo sobre los abusos del colonialismo y exigir la soberana. Sin embargo, y pese a la coincidencia de fechas y objetivos, an no ha sido posible establecer un nexo entre la Cruzada y el manifiesto de Micomeseng; pero el hilo de los acontecimientos permite extraer la conclusin de que a finales de los aos 40 exista una conciencia anticolonial clara y generalizada en Guinea Ecuatorial, que poda manifestarse mediante acciones articuladas o espontneas.</p> <p>Lo corrobora asimismo la conversacin que mantuvo Ruiz Gonzlez con el rey Uganda, durante su reunin con los notables ndows en 1950 (considerada por algunos cumbre HispanoNdow). Segn cuenta Ennge ABodjedi, el gobernador espaol manifest que Espaa est dispuesta a otorgar la independencia a su gente benga, as como a los otros playeros de la zona entre el ro Campo y el ro Muni, pero no a los salvajes pamues de la selva. Uganda replic en los siguientes trminos: Fueron vuestros antepasados blancos quienes llegaron hasta la tierra ancestral de mis antepasados negros y les llamaron paganos despiadados y canbales carentes de compasin con sus</p> <p>9</p> <p>semejantes. Los misioneros norteamericanos nos ensearon, hace cien aos, que deberamos amar a nuestros vecinos tal como nos queremos a nosotros. Cmo podramos los ndow aceptar la independencia de Espaa mientras nuestros hermanos y hermanas panghwe (fang) del interior permanecieran colonizados y oprimidos por vuestra gente? Yo no quiero que ningn apartheid divida a los ndowe y a los panghwe de la Guinea Espaola. El gobernador contest: Bueno Si quiere que los pamues reciban su independencia al mismo tiempo que sus playeros, entonces est bien. Pero, aunque el mono se vista de seda, mono se queda. Usted y sus playeros vern cmo los salvajes pamues destruirn este prspero pas. Sus hermanos pamues del bosque maltratarn a su pueblo playero peor que lo que hizo cualquier blanco. Cuando esos salvajes y canbales pamues de las junglas del ro Muni empiecen a matar y a canibalizar a su gente, sus maravillosos presbiterianos racistas blancos, amantes de Jess y temerosos de Dios, y el mismo gobierno de los Estados Unidos, no harn nada para detener el genocidio5.</p> <p>Por la misma poca, los seminaristas de Banap nico centro que proporcionaba una enseanza ms o menos homologable a la espaola peninsular- empezaron a expresar su descontento por su situacin. Varios eran los ejes de sus reivindicaciones: la falta de</p> <p>5</p> <p>Ennge ABodjedi: Cuentos Ndowe I, Ndowe Internacional Press, Nueva Cork, 2003, pgs. 205-207. Cf. Los pastores presbiterianos ndowe, en Orfrica, revista de oralidad africana, n 4, abril de 2008, pg. 73-100.</p> <p>10</p> <p>promocin que ellos vivan como discriminatoria-, ya que los misioneros claretianos, rectores del Seminario, retrasaban cuanto podan su traslado a Espaa o a Roma para proseguir sus estudios de Teologa y acceder al sacerdocio; se les tena prohibido todo contacto con sus familiares, por lo que sus vacaciones escolares transcurran en el mismo lugar donde estudiaban; los trabajos que les obligaban a realizar en las fincas adjudicadas a los misioneros; la mala calidad de la comida, y, por ltimo, la actitud poco respetuosa de sus educadores, que les vejaban de continuo con insultos y menosprecio a su raza y a sus culturas autctonas. El conflicto estall septiembre de 1951, cuando los seminaristas se declararon en huelga, considerada una revuelta por los padres Nicols Preboste y Antonio Gil Guedn, responsables del Seminario, quienes, muy alarmados, llamaron al obispo Fernndez Galilea, y ste al gobernador Ruiz Gonzlez. El jefe de polica de Santa Isabel, Jaime Ramrez Togores, al frente de un numeroso grupo de fuerzas de la Guardia Colonial y efectivos policiales, se aprest a reprimir la sublevacin; pero no contaban con la firmeza y determinacin de los estudiantes, que se manifestaban contra las injusticias y por unanimidad haban decidido luchar por las libertades de la instit...</p>