EL DERECHO INDIANO Y LA TENENCIA DE LA TIERRA ?· 1 EL DERECHO INDIANO Y LA TENENCIA DE LA TIERRA Por…

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    EL DERECHO INDIANO Y LA

    TENENCIA DE LA TIERRA

    Por Jos Alvear Sann.

    De los programas d las facultades de derecho ha desaparecido el estudio del derecho espaol indiano. Las apremiantes necesidades de la vida imponen el descuido de las disciplinas histrico-ju:-dicas en beneficio de! estudio del derecho positivo.

    El derecho indiano tiene un inters grandsimo. Casi ninguna rama de la legislacin en Colombia est libre de aportes de esa magna obra legislativa. Especialmnte el derecho minero, e1 derecho procesal, e! derecho civil han sido infludos amplsimamente por el derecho espaol.

    Ei derecho indiano p:esenta para su estudio casi todas las dificultades que presenta el derecho romano: Abarca un perodo largusimo que S3 extiende desde la iniciacin del descubrimiento de Amrica hasta !os das de .a independencia. Su vigencia, empe:o, se prolonga despus de sta. Recordemos que en tanto no se opusiera a ley expresa emanada de la repblica, estuvo vigen te el derecho espaol entre nosotros hasta la 13y 155 de 1.887, cuyo artculo 15 dice: Todas las leyes espaolas estn abolidas. Desvanecida por !a paciente obra de los investigadores modernos 1a "l3yenda negra" contra la colonizacin espaola. aparece la obra de Espaa como un nobilsimo empeo para lograr en sus dominios americanos la creacin de una sociedad inspirada en los principios cristianos. Fuera del problema histrico de inbrp:-etacin de !a labor de la Corona, dificulta e1 estudio del derecho indiano el continuo cambio de las instituciones. La poltica espaola se mantuvo apegada, en general y a p3sar del cambio de dinasta, a algunas doctrinas constantes, lo que uo impidi la evolucin continua del derecho y e desen-

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    volvimiento de nuevas instituciones. Las institucion3s antiguas sobreviven frente a las nuevas algunas veces Otras veces la "merced real" introduce excepciones dif-ciles de comprender.

    La enormidad del territorio y la diferencia de necesidades oblig al soberano, en algunos casos a dictar legislacin especia l. Y as sucesivamente surgen nuevas dificultades para el estudio del derecho indiano.

    Entendemos por derecho indiano el promulgado po!' los catlicos reyes de CastPla para sus reinos de Amrica. Los territorios colonizados por los espaoles estuvieron sometidos al monarca castePano por determina

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    rasgos del profesor esjao1 una sexta caracterstica, e! predominio del inters fiscal y, con ms discusin, una clara comprensin de lo que ahora denominamos "funcin social de la propiedad". Tambin se escapa en 1 anlisis anterior el abso'utismo de estado, aunque atemperado por una clara conciencia de los derechos adquiridos y de la obligacin de! Soberano de ser e1 gestor de la felicidad de sus sbditos, protegiendo a los dbiles, en especial a los indios.

    Se ha aceptado:. por la generalidad de los historiadores, que hubo una absoluta dislocacin entre "el hecho" y "el derecho" en las Indias y se ha sintetizado este concepto en la frase "se acata pero no se cumple".

    As planteado el problema, habra que iniciar una investigacin sobre los esfuerzos de los monarcas peninsulares para lograr la efectiva aplicacin de sus leyes: A pear de los abusos cometidos no puede negarse que los reyes, especialmente los de la dinasta de Hapsburgo, hicieron frente denodadamente a 'os abusos. La locucin anteriormente transcrita "se acata pero no se cumule" viene de !a prctica colonial. Las autoridades hacan solemne profesin de acatamiento a la orden y luego la suspendan alegando que era imposible cump'irla. Pero no debe olvidarse que una vez suspendida la norma era obligacin enviar a Espaa un informe de las caus85 para susnenderla, decidiendo entonces el Soberano sobre reformarla, derogar1a o imponerla.

    La gloria de Espaa al considerar a los indios como sbditos libres de la Corona y legislar en su favor se ve apocada por la admisin de la institucin de la esclavitud. En los primeros tiempos de la conquista solo podan ser reducidos a esclavitud 1os indios capturados en guerra justa y los de algunas tribus especialmente sa'vajes. La guerra era justa si los indios no se rendan despus de series leda la "Intimacin" redactada por el jurisconsulto Palacios Rubios.

    La obra benemrita del padre de las Casas, obispo de Chiapas, en defensa del indio ma1tratado produjo la autorizacin del trfico de negros africanos.

    La mancha de la esclavitud no puede hacer olvidar rasgos de la legislacin indiana que no tienen ningn paralelo en las dems potencias colonizadotas de la poca. La libertad de los indios, la cristianizacin de los aborgenes, la retribucin del trabajo indgna, la limitacin de la

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    jornada de trabajo a 8 horas diarias en todos los territorios de la Corona (Cfr. Alexander Von Randa), la propiedad comunal y ejidal, ciertas disposiciones sobre hospitales, las normas de urbanizacin, !a proteccin de la libertad sexual de los naturales, la ausencia de discriminacin racial, la libertad de matrimonio, el salario mnimo, etc.

    Al encontrarse con las infinitud de Amrica los Monarcas de Espaa se preocaparon por legitimar sn conquista. Los te1ogos espaoles e1aboraron una teora para justificar la ocupacin de Amrica. El ttulo del Monarca no era ot::o que el de expandir la santa religin catli\:a. El indio, despus de violentas polmicas, fu considerado ser humano, dotado de alma y hermano de los blanCGS.

    Los primros colonos, 1os encomenderos, reciban la encomienda como "merced ral" con ia carga de evangelizar a los indios, pudiendo retriburse con aLgunos tributos en dinero, en especie o en trabajos personales de los indws. La institucin pront0 fu sustancialmen.:: modificada y los trabajos personales fueron prohibidos. La protiedad de la tierra, segn 1os trabajos de Zavala, nunca estuvo en cabeza del endomendero. El Rey era el dueo de todas las tierras, sin perjuic.

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    propietario se condiciona al cumplimiento de sus obigaciones que son habitar y cultivar. 2). El Soberano recupera la propiedad (reversin) por el no cumplimiento del propietario. 3). El Rey hace merced de !a tierra solo despus de los trmites de "Confirmacin" para asegurase del cump1imiento de los requisitos legales y 4). No se procura el latifundismo. As las cosas el derecho de dominio est muy alejado de la concepcin romana y se ispira en el pensamiento cristiano.

    La libertad del propietario est limitada tambin por las ordenanzas en favor de a industria y de la agricultura d Espaa y de los intereses de la Real Hacienda. Muchas veces estn prohibidos Jos cultivos de v1d o de tabaco, por cjemp1o, en zonas adecuadas para tales productos. Lo mismo ocurre con la caa de azcar y el ans.

    Nuestro legislado de 1.936 al expedir a ley 200 sobre tierras tuvo muy en cuenta los principios espaoles, si hemos de creer a Ots Capdequ (quien vivi largos aos en nuestra patria) y que cita la Real Cdula de 2 de Agosto de 1.780 en la que leemos .... Concdanse gradosamente a los sujetos que las quisieran desmontar, con 1a condicin de que en el preciso trmino que se asignare las hayan de desmontar, sembrar y cultivar y mantenerlas siempre cultivadas con pastos o con siembras segn la naturaleza excepto el tiempo necesario para su descanso, pena de que si no lo ejecutaren pierdan el derecho a el1as, y se adjudiquen a otros prefirindose al que las denunciare y con calidad tambin de que a ningn sujeto se conceda ms porcin de tiertts que buenamente pudiera labrar, atendiendo a su caudal.

    Textos de inters en nestros das de reforma agraria.

    Ocupmonos en su orden de 1as tierras de !os indios, de los pueblos y de las tieras concedidas por la Corona a los espaoles.

    I - LAS TIERRAS DE LOS INDIOS. LAS REDUCCIONES.- El indio fu considerado desde el comienzo de la colonizacin espaola como sbdito libre de la Corona. Esta 1ibertad fu objeto en muchas ocasiones de desconocimiento y en el siglo XVIII, en algn documento oficial, se contrapone indio a libre. Muchas veces las reducciones indgenas fueron trasladadas en perjuicio de los aborgenes a otras zonas para favorecer a !os espaoles, otras veces se abus de la Institucin de la Mita (trabajo obliga-

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    torio pero remunerado de os indios, impuesto en benefici0 de la minera), hasta terminar con las reducciones. Pero, en trminos generales, y sobretodo bajo la Casa de Austria, los indios fueron defendidos por las autoridades.

    El indio fu considerado como menor para los efectos jurdicos. Se le prohiba enajenar sin autorizacin como a los "rtsticos" del viejo derecho castellano .Tambin, por estar sometidos a 1a tutela (del encomendero) se les denomin "miserables,-

    ,. Tal incapa.cidad parece afectar es

    an ahora en nuestro derecho republicano. El legislador espaol procur siempre que el indio no

    se desvincu1ase de la tierra. En todas las "capitu1aciones" (convenios entre e1 Rey y el conquistador) se hace constar que no debe hacerse agravio a los indios. Las nuevas poblaciones, segn las ordenanzas de don Felipe II de 1.573, no deben tomar lo que fuere particular de los indios.

    El indio gozaba del derecho a la propiedad individual. Fu muy poco frecuente que esa propiedad se extendiera a! dominio de la tierra. Lo habitua 1 era que en pueblos o reducciones de indios fueran de propiedad comuna1 las tierras.

    Para lograr el aprovechamiento econmico de las tierras del "resguardo" se dividan estas en tres partes: una que se parcelaba, adjudicndose las parcelas a las distintas familias, y se,gn el nmero de hijos se daba mayor o menor extensin. Otra parte se dedicaba a pasto para los ganados de pueblo y !a otra parte "se labraba por todos los vecinos -segn un sistema de trabajo gratuito y de rotacin obligatoria- o que se adjudicaba a ttulo de cens, bien a los indios, bien a los espaoles ingresndose los beneficios que as se obtenan a las Cajas de Censos y Bienes de la comunidad" (Espaa en Amrica", pag. 86).

    Los resguardos eran inalienables, savo auwrizacin del superior gobierno y deban constar por o menos de una legua de extensin "en cuadra o la redonda". Los ttulos de propiedad se expedan en cabeza de lo'3 caciques.

    Sobre los caciques es bueno adverti!r la profunda sabidura de las autoridades espaolas que supieron aprovecharse de1 orden viejo para la .creacin de uno nuevo, uti!izando la autoridad de los caciques y conservando !as normas jurdicas de las poblaciones indgenas que no se opu-3ienm al ordenamiento cristiano que se trataba de imponer.

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    La vida en los resguardos o reducciones debi ser muy tolerable para los indgenas antes de comenzar los atentados borbnicos o republicanos a esas tierras. En los 1timos tiempos la Corona, agotados sus bienes realengos, siempre estuvo buscando deficiencias en a titulacin o causales de rev2rsin para proceder a remates o composiciones. Iguales expedientes innntaron nuestros legisladores republicanos.

    Tambin recibieron el nombre de reducciones las admirab1es fundaciones de los padres jesutas entre los indios ,guaranes. En estas reducciones el talento de los hijos de San Ignacio de Loyo1a logr civilizar a los mctgenas de una manera sin precedentes. En tilas se crearon industrias tiles y una apreciable riqueza que tent la codicia de la Corona borbnica que cu1min en los tiempos de Carlos III con la expulsin de la Compaa. En las reducciones de a compaa la tierra era tambin de proopiedad comunal en su mayor parte y se divida en dos porciones: El Campo de Dios y el campo del Hombre. V. Livano Aguirre, Caps. XI y XII que contienen un apasionante estudio snbre el tema.

    Otro problema de las reducciones al final de la poca ro1onial fu el del aumento de la poblacin que ob1ig a mu::nos a emigrar y el de la despoblacin de otros por el h.'m0r a la mita. Los indios que aandonaban sus resguardos eran conocidos como "forajidos" y fueron constreidos a trabajar a virtud de ordenanzas sobre vagancia.

    En las poblaciones indgenas haba a obligacin de mantener la cura de las almas, a cargo de un "doctrinero" y tenE:r escuelas para a enseanza de ciertas artes y ofirios. El hospital se sostena de las cajas comunales.

    II- LOS PUEBLOS. EL REGIMEN MUNICIPAL. El rgimen municipal en las Indias fu transp1ante del rgimen municipal espaol medieval. Las circunstancias peculare:s de Amrica ograron que este rgimen inicialmente se caracterizara por una notable autonoma, ejercindose por el Consejo Municipal una grandsima autoridad, dentro de las viejas normas democrticas de la pennsu1a. La institucin del cabildo "abierto'' fu muy usual y di voz a todos los vecinos en la administracin municipal. OpuestrJ a este cabildo extraordinario estaba e! cabildo "crrado" integrado por los regidores y los dems magistrados.

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    En los tiempos de don Fe1ipe II se inici una evolucn que llev a la administracin municipal a las oligarquas, ya que comenz, en beneficio del fisco, la venta de !os empleos, siendo estos considerados como "regala". Antes de la independencia vuelve a notarse un forta 1ecimiento de la institucin municipal.

    La labor de la Corona en Indias se orient desde los primeros tiempos a lograr una rpida poblacin y una adecuada explotacin de la tiera, evitando los privilegios. El gilnfn de privPegios fu utilizado solo en retribucin de s:aladisimos servicios de los principales conquistadores, llegando inclusive al establecimiento de una especie de feudalidad contra la cual prontamente reaccion el Estado espaol. Fu preocupacin constante del Estado espaol dotar abundantemente de tierras a los pueblos que se iban .fundand(). Establecido un pueb1o por treinta vcinos se les adjudicaba tiera en una extensin de cuatro leguas en cuadro "o prolongado segn la calidad de la tierra acaeciera ser". Las tierras del pueblo se dividan en diferentes cida a la de la plaza mayor de Santa F de Bogot, o de Tunja o de Villa de Leyva, para solo citar ciudades colombianas.

    Fuera de estos solares anexos a las casas de los vecinos, tenemos que la propiedad de la tierra es comunal Se dividen las tieras en "ejido", en "dehesa" y en bienes "pro-pios".

    El ejido y la dehesa "boyal y concejil" estn reglamentados en su uso por e cabildo. Los ejidos son las tierras de las afueras del poblado. La dehesa est destinada a pasto para los ganados de los habitantes del pueb1o. Esta administracin de las tierras comunares ejerca por los cabildos y estaba siempre sometida a Ia inspeccin de las autoridades superiores.

    Las tierras de propios pertenecan a los cabidos como personas jurdicas. Los cabildos, con la anuencia del superior gobierno, es sealaban el destino. En el ramo de propios figuraban tambin algunas edificaciones.

    Cuando las villas se encontraban frente al aumento de poblacin pedan nuevas tierras, que "al incremen-

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    tar el ramo de propios les permiti3ran solventar las dificultades que dedvaban de1 crecimiento grande de nmero de vecinos" ("Espaa en Amrica", Pag. 52). Los cabildos no tenan facultad para adjudicar mercedes de tierras baldas o realengas. Estas mercedes eran privativas de la real persona.

    Muchas veces, eso s, se presentaban 1os cab1ldos a recibir mercedes para sus bienes "de propios". Pero en los municipios donde la poblacin decreca lo usual era arrenda...