El dardo y la palabra - Poesía indígena de nuestra América

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  • EL DARDO Y LA PALABRAPoesa indgena de nuestra Amrica

    Seleccin y prlogo

    Alberto Rodrguez Carucci

  • Fundacin Editorial el perro y la rana, 2007telefs: (58-0212) 5642469 - 8084492 / 4986 / 4165 telefax: 5641411

    correo: elperroylaranaediciones@gmail.com

    Ediciones Sistema Nacional de Imprentas Regionales, Mrida, 2007Av. 4, calle 20, Biblioteca Bolivariana, Nivel Stano

    Mrida-Venezuela

    Gobierno Bolivariano y Revolucionario de MridaFundacin para el Desarrollo Cultural del Estado Mrida (FUNDECEM)

    Instituto Municipal de la Cultura (INMUCU)Alcalda del Municipio Libertador

    Red Nacional de Escritores

    Consejo editorial popularGonzalo FraguiHermes Vargas

    Aidalz GuarismaWilfredo Sandrea

    Stephen Marsh PlanchartNelson Molina

    Trina de ArangurenOdoardo Torres

    Plataforma del libro y la lecturaGonzalo Fragui

    Yuri PatioDiseo y diagramacin

    Sebastin GmezCorreccin y revisin

    Gonzalo FraguiMelissa Fernndez

    OperarioHermes Vargas

    Depsito Legal: LF 40220078004063ISBN:978-980-396-723-1

  • c o l e c c i n ANTOLOGAS

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a

    Poesa indgena de nuestra Amrica: resistencia y persistencia de la palabra originaria

    Durante mucho tiempo las formas de manifestacin de la sensibilidad y de las creencias de los aborgenes americanos fueron descartadas en los balances de nuestra historia cultural, pues se les consideraba como expresiones de primitivismo y de barbarie, siempre desde las perspectivas diseadas por los poderes de la conquista que vean en las comunidades indgenas unos colectivos amorfos, sin races ni huellas que merecieran su conservacin. Apoyadas en argumentos religiosos, polticos y morales, aquellas concepciones se impusieron desde los inicios del perodo colonial, propiciando el menosprecio, la censura y la destruccin de las culturas ancestrales, entre las cuales se encontraban las distintas modalidades de sus escrituras originarias. Todo al mismo tiempo que se impona el alfabeto latino, se eliminaba el rol y las funciones de los maestros indgenas y se reinterpretaba el sentido de las tradiciones y creencias de aquellos desde los enfoques y conveniencias del sector conquistador.

    En el siglo XVIII, con ayuda de la labor humanitaria, religiosa e intelectual de los jesuitas entre las sociedades indgenas, aquellas condiciones adversas comenzaron a cambiar, pero la expulsin de la congregacin por las autoridades espaolas demor la continuidad de los cambios, acentuando la permanencia de la mentalidad colonizada. Despus de la independencia, durante la conformacin del perodo republicano, la apreciacin colonial sobrevivi y la apertura

  • al reconocimiento de las culturas indgenas lleg a ser considerada peligrosa para el proyecto de consolidacin de la unidad nacional en los pases hispanoamericanos, entre cuyos dirigentes muchos levantaron como principio de cohesin el ideal de la hispanidad.

    Fue a finales del siglo XIX, y a comienzos del XX, con el surgimiento de la antropologa moderna cuando se produjo un renovado inters por conocer las realidades sociales, histricas y culturales de la Amrica indgena. Los estudios realizados arrojaron entonces importantes resultados que echaron las bases para una visin menos prejuiciada sobre las culturas y sociedades originarias, permitiendo observar a finales del siglo XX la emergencia de una intelectualidad indgena creadora y crtica, que recin ha comenzado a proyectar sus obras. Tal acontecimiento coincidi, al menos parcialmente, con los avances del proceso de descolonizacin en el mundo y con la aparicin de los movimientos indgenas organizados, que vienen reclamando nuevos escenarios de participacin y los derechos necesarios para preservar el legado de sus tradiciones milenarias. De ese modo han venido revelando los sustratos de sus respectivos imaginarios, produciendo efectos inusitados en distintas sociedades hispanoamericanas.

    Entre sus contribuciones recientes se halla la diversidad de expresiones poticas publicadas, reconocidas en algunas regiones desde la dcada de 190. En Mxico, por ejemplo, se llevan a cabo Encuentros Nacionales de Escritores en Lenguas Indgenas, existe una Asociacin de Escritores

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 9

    Indgenas, desde 1993, y una Casa de los Escritores en Lenguas Indgenas, desde 1996. Asimismo se cre, en 1994, el Premio Nezahualcyotl de Literatura en Lenguas Indgenas y, a partir de 199, se ha establecido el Premio Continental Canto de Amrica de Literatura en Lenguas Indgenas. Experiencias en cierto modo parecidas se registran tambin en Guatemala, Per, Bolivia, Ecuador, Colombia, Paraguay y Venezuela. Estos sucesos han estimulado la creacin de centros de estudio y programas de investigacin sobre culturas y literaturas indgenas en distintas universidades del continente, interesadas en las realidades que ofrece la problemtica de la diversidad tnica, lingstica y cultural de Amrica Latina.

    Ofrecer una antologa de textos de la Amrica indgena siempre impondr como en cualquier seleccin riesgos de la ms diversa ndole, pues en ltima instancia la muestra siempre quedar sujeta, en alguna medida, a las limitaciones y alcances del antlogo, especialmente en lo que se refiere a preferencias, gustos e intereses definidores de su labor.

    Todos estos riesgos se acentan an ms cuando se trata de poemas, pues stos se encuentran entre los materiales ms polmicos, tanto en lo concerniente a su valoracin literaria como en lo que se refiere a las traducciones, conservacin y formas de sus registros culturales, pues no han escaseado quienes descalifican esos textos situndolos fuera de toda consideracin artstica, omitiendo voluntariamente o no los numerosos testimonios de recepcin afirmativa que debemos al padre Sahagn, Fray Diego de Landa,

  • 10

    Fray Francisco de Ximnez, Alva Ixtlilxchitl, Alvarado Tezozmoc, Cristbal de Molina, Garcilaso Inca de la Vega y Guamn Poma de Ayala, entre otros, hasta llegar a los contemporneos (Garibay, Len Portilla, Barrera Vsquez, Demetrio Sodi, Jos Mara Arguedas, Jess Lara, Bendez Aybar, etc), testimonios stos en los cuales se hace reconocimiento de excepcin a la produccin verbal de los indgenas americanos tanto prehispnicos como actuales.

    No carece pues de sentido la pregunta que sagazmente planteaba el poeta Jos Mart, en 14, en su artculo Autores americanos indgenas:

    Cmo pudiera ser, dado que la literatura no es otra cosa ms que expresin y forma, y reflejo en palabras de la naturaleza que nutre y del espritu que anima al pueblo que lo crea; cmo pudiera ser que, contra la ley universal, no tuviere la literatura indgena las condiciones de esbeltez, armona y color de la naturaleza americana?

    Aunque los relatos mticos, cantares, representaciones coreogrfico-teatrales de aquellos aborgenes hayan atra-vesado complejos procesos de evolucin, tienen en muchos casos proyecciones en el presente indgena, que recrea, transforma y fecunda aquellas manifestaciones, a pesar de las tensiones y cambios que sufrieron como consecuencia de los contactos culturales, a menudo fuertemente desiguales para desventajas del sector aborigen. Hoy, como en el pasado, las expresiones literarias de los indgenas americanos siguen siendo diversas y abundantes,

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 11

    a la vez que son representativas de formas de vida y pensamiento, de maneras de sentir y valorar el mundo que, quirase o no, transmiten modalidades del conocimiento humano recogido en la palabra y en la memoria, ya sea sta oral, escrita o conservada mediante otros recursos de fijacin. Al fin y al cabo, como apuntaba hace unos aos el historiador espaol Cspedes del Castillo, no sera justo y menos en esta era audiovisual y casi postalfabtica en que empezamos a vivir que olvidsemos las fuentes no escritas.

    Superado el medio milenio de la llegada de los europeos a nuestro continente, con la cual se dio inicio al proceso de conquista y colonizacin, tanto en Amrica como en el Viejo Mundo se ha incrementado notablemente el inters por los ms diversos aportes culturales de los aborgenes americanos a la humanidad. Sin entrar a considerar las motivaciones de fondo de ese hecho, en Europa hay cierta disposicin abierta para reconocer las perspectivas asumidas por los indgenas frente a la dominacin, mientras que en Amrica parece crecer tambin el inters por los valores intrnsecos de las culturas y civilizaciones autctonas, dentro de las cuales la palabra potica de ayer y de hoy, resulta insoslayable, especialmente si se desea tener una percepcin ms equilibrada del contacto intercultural euro-americano. Es en este orden de preocupaciones e inquietudes donde cobra sentido una muestra de poemas indgenas como la que ofrecemos a continuacin.

    Alberto Rodrguez Carucci

  • POEMAS NAHUAS

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 15

    LA AMISTAD

    Cual pluma de quetzal, fragante flor, la amistad se estremece:como plumas de garza, en galas se entreteje.Un ave que rumora cual cascabel es nuestro canto:qu hermoso lo entonais!Aqu, entre flores que nos forman valla,entre ramas floridaslos estais cantando.

  • 16

    EL CANTO DEL POETA

    O un canto por all: y ando en plena primaveraviendo las luces del ao.Ya con la aurora conversanel ave de azul plumaje, y el pjaro de las mieses,y el ave roja del sol:Es el prncipe Monencauhtzin!

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 1

    ENIGMA DE VIVIR

    No es verdad que vivimos,no es verdad que duramosen la tierra.Yo tengo que dejar las bellas flores,tengo que ir en busca del sitio del misterio!Pero por breve tiempo,hagamos nuestroslos hermosos cantos.

  • 1

    LA VIDA ES SUEO

    Slo venimos a dormirslo venimos a soar.No es verdad, no es verdadque venimos a vivir en la tierra!Como hierba en cada primaveranos vamos convirtiendo:est reverdecido, echa sus brotes,nuestro corazn.Algunas flores produce nuestro cuerpoy por all quedamarchito.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 19

    VIDA DE ILUSIN

    Es verdad, es verdad que se vive en la tierra?No para siempre aqu, slo un momento en la tierra!Si es de jade se rompe,si es oro se destruye,si es un plumaje de quetzal, se rasga.No para siempre aqu, slo un momento en la tierra!

  • 20

    SED DE INMORTALIDAD

    Me siento fuera de sentido,lloro, me aflijo y pienso,digo y recuerdo:Oh, si nunca muriera,si nunca desaparecieraVaya yo donde no hay muerte,donde se alcanza victoria!Oh, si nunca yo muriera,si nunca desapareciera

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 21

    BELLEZA DEL CANTO

    Llovieron esmeraldas,ya nacieron las flores:Es tu canto.Cuando t los elevas en Mxico,el sol est alumbrando.

  • 22

    DILOGO GUERRERO MSTICO

    Dnde vais? Dnde vais?

    A la guerra, al agua divina:all tie a los hombresNuestra Madre Itzpaplotl,en el campo de batalla!El polvo se alzadentro del agua de la hoguera:sufre el corazn del dios Camaxtle:Oh Matlacueye, Oh Macuil Malinalli:como una flor es la batalla:vais a tenerla en vuestras manos!

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 23

    ETERNO SACRIFICIO

    Cual nenfar al viento gira el escudo,cual humo el polvo sube,el silbo de las manos repercute,aqu en Mxico Tenochtitlan.Es la casa de los escudos,es la casa de las batallas:se extiende el estrado del guila,es el sitio del solio del Tigre:ellos llevan el peso de la guerra.Se toca la flauta para el combate:son las flores del Escudo que resplandece,Nunca, nunca por cierto ha de acabar!

    (Todos los poemas anteriores pertenecen a la coleccin de Los

    cantares mexicanos, Traducciones del nhuatl: Angel Mara Garibay).

  • 24

    POEMA DE LA CONQUISTA

    Con suerte lamentosa nos vimos angustiados.En los caminos yacen dardos rotos;los cabellos estn esparcidos.Destechadas estn las casas,enrojecidos tienen sus muros.Gusanos pululan por calles y plazasy estn las paredes manchadas de sesos.Rojas estn las aguas, cual si las hubieran teido,y si las bebamos, eran agua de salitre.

    Golpebamos los muros de adobe en nuestra ansiedady nos quedaba por herenciauna red de agujeros.En los escudos estuvo nuestro resguardo,pero los escudos no detienenla desolacin.

    Hemos comido panes de colorn,hemos masticado grama salitrosa,pedazos de adobe, lagartijas, ratonesy tierra hecha polvoy aun gusanos

    (Tomado de un manuscrito de 1528, este poema qued incompleto,

    pero es representativo de la visin de la conquista espaola en la

    poesa nhuatl. Traduccin: ngel Mara Garibay).

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 25

    Yo no s si thas estado ausente.Yo me acuesto contigo, y me levanto contigo.En mis sueos t ests junto a m.Si tiemblan los pendientes de mis orejasyo s que eres t,movindote en mi corazn.

    (Tomado de Ernesto Cardenal (comp.) Nahuas actuales (Mxico).

    Antologa de poesa primitiva. Madrid, Alianza, 1979. p. 104).

  • 26

    OJOS DE CAPULIN

    Me dicen que tus ojosparecen dos capulinesa m me parecen moras,de noche y a todas horas.

    No arrugues chiquitita, te llevo en la madrugada!

    Y qu vas a hacerqu vas a creerpues dando una voltereta,me encuentro a otra mujer!

    Maana cuando amanezcate espero entre los nopalesy all te dir mi adisque me voy para Nogalesdonde se tuestan las habasa cuatro por cinco riales.

    (Tomado de Miguel Len Portilla. Yancuic tlahtolli: la nueva palabra.

    Una antologa de la literatura nhuatl contempornea (Tercera Parte).

    Estudios de cultura Nhuatl (Mxico) (20): 311-363, 1990).

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 2

    En tiempos pasados el saber de los aztecasbrill en toda la tierra de Anhuac,encandil al hombre de Castilla;ahora resplandece en nuestras manos.

    (Tomado de Ernesto Cardenal (comp.). Nahuas actuales (Mxico).

    Antologa de poesa primitiva. Madrid, Alianza, 1979. p. 104).

  • 2

    NECESITAMOS CAMINAR SOLOS

    Algunas veces siento que los indiosesperamos la llegada de un hombreque todo lo puedeque todo lo sabe,que nos puede ayudar a resolvertodos nuestros problemas.

    Sin embargo ese hombre, que todo lo puede y que todo lo sabenunca llegar;porque vive en nosotrosse encuentra en nosotroscamina con nosotros;empieza a querer despertar,pero anduerme.

    (Tomado de Miguel Len Portilla. Yancuic tlahtolli: la nueva palabra.

    Una antologa de la literatura nhuatl contempornea (Tercera Parte).

    Estudios de cultura Nhuatl (Mxico) (20): 311-363, 1990).

  • POEMAS MAYENSES

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 31

    KAY NICT, CANTO DE LA FLOR

    La bellsima lunase ha alzado sobre el bosque;va encendindoseen medio de loscielos donde queda en suspensopara alumbrar sobre la tierra,todo el bosque.Dulcemente viene el airey su perfume.

    Ha llegado en mediodel cielo; resplandece su luzsobre todas lascosas. En todo buen hombrehay alegra.

    Hemos llegado adentroal interior del bosquedonde nadie mirarqu venimos a hacer.

    Hemos trado la flor de la Plumerala flor de chucum, la flordel jazmn canino, la flor deTrajimos el copal, la rastrera caita ziit,y la conchade la tortuga terrestre.Tambin el nuevo polvo de calcita

  • 32

    dura y el nuevohilo de algodn para hilar;la nueva jcaray el grande y fino pedernal;la nueva pesa;la nueva tarea del hilado;el presente del pavo;nuevo calzado,todo nuevo,inclusive las bandas que atannuestras cabelleraspara tocarnos con el nenfar;igualmente el caracol zumbadory la anciana (maestra). Ya, yaestamos en el corazn del bosque,a orillas de la poza en la roca,a esperar que surja la bella estrellaque humea sobre el bosque. Quitaosvuestras ropas, desatadvuestras cabelleras;quedaos como vinisteis aqusobre el mundo,vrgenes,mujeres mozas

    (Cantar 7, El libro de los cantares de Dzitbalch. Traducin del maya:

    Alfredo Barrera Vzquez).

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 33

    CANCIN DE LA DANZADEL ARQUERO FLECHADOR

    Espa, acechador que andas cazando por los montes,una vez, dos veces,vamos a cazar a orillas del bosqueen rpida danza, hasta tres veces.Alza bien tu frente,alista bien la mirada,no hagas errorespara que alcances tu premio.Tienes bien afilada la punta de tu dardo?Tienes bien enastada la cuerdade tu arco, has puesto buena resinade catzim en las plumasen la punta de vara de tu dardo? Has untado biengrasa de ciervo machoen la fuerza de tu brazo, en la fuerza de tu pie,en tus rodillas, en tus gemelos,en tus costillas, en tu trax, en tu pecho?

    Da tres vueltas rpidasalrededor de la columna de piedra pintada,ah donde est atado el virilhombre joven, virgen,inmaculado.Da la primera, a la segundatoma tu arco, ponle la flecha,apntale al pecho, no es necesaria

  • 34

    toda tu fuerzapara asaetarlo, para noherirlo profundamente en sus carnes,para que sufra un poquito,as lo quiso el diosBello Seor.

    Cuando des la segunda vueltaa la columna pintada de azul,cuando la des,flchalo de nuevo.Tendrs que hacer estosin dejar de danzar, porqueas lo hacen los buenos guerreros,los hombres escogidospara darle bondada los ojos del Seor Dios.Todo lo dan los escuderos peleadores.As como asoma el solsobre el bosque del oriente,comienza,del arquero flechadorel canto.

    (Cantar 13. El libro de los cantares de Dzitbalch. Esta versin:

    Demetrio Sodi M.)

  • POEMAS QUECHUAS

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 3

    BELLA PRINCESA

    Bella princesa,tu propio hermanoes quien destrozatu cantarillo.

    Y de este modoretumban truenosy caen rayos.

    Y t, princesa,mandas tus aguasen fresca lluvia.

    Y algunas vecesgranizo envasy a veces nieve.

    El que nos creay nos gobierna,dios soberano,este destinote ha concedidoy as te ordena.

    (Historia de los Incas, de Blas Valera. Traduccin del quechua: Jess Lara).

  • 3

    CANCIN DOLIENTE

    La verdad, reina,nos separa?La adversidad, princesa,nos aleja?

    Si fueras flor de chinchercoma,hermosa ma, en mi sien y en el vaso de mi coraznte llevara.

    Pero eres un engao,Igual que el espejo del agua.Igual que el espejo del agua,me ilusionas en vano.

    Dnde ests,con mi amadapas siquiera una velada?

    La desunin que nos imponetu madre deslealdurar hasta la muerte.El rechazo de tu padrenos sumir en la tristeza.

    Tal vez, mi reina, prontonos veamossi el dios, gran amo, lo permite.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 39

    Acaso l mismotendr despusque unirnos.

    Cmo el recuerdode tus ojos reidoresme sume en la tristezacmo el recuerdode tus ojos traviesosme enferma de nostalgia.

    Basta ya, mi rey, basta ya.Dejars que mis lgrimaslleguen a colmartu corazn?

    Derramando la lluviade mis lgrimassobre las kantutasy en cada quebrada

    te espero, hermosa ma.

    (De Nueva cornica y buen gobierno, de Guaman Poma de Ayala.

    Traduccin: Jess Lara).

  • 40

    APU INCA ATWALLPAMAN (Al seor Inca Atahualpa)

    Qu arco iris este negro arco irisque se alza?Para el enemigo del Cuzco horrible flechaque amanece.Por todas partes granizada siniestragolpea.

    Mi corazn presentaa cada instante,an en mis sueos, asaltndomeen el letargo,a la mosca azul anunciadora de la muerte;dolor inacabable.

    El sol vulvese amarillo, anochecemisteriosamente;amortaja a Atahualpa, su cadvery su nombre;la muerte del Inca se reduceal tiempo que dura un parpadeo. Su amada cabeza ya la envuelveel horrendo enemigo;y un ro de sangre camina, se extiende,en dos corrientes.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 41

    Sus dientes crujidores ya estn mordiendola brbara tristeza;se han vuelto plomo sus ojos que eran como el sol,ojos de Inca.

    Se ha helado ya el gran coraznde Atahualpa.

    El llanto de los hombres de las Cuatro Regionesahogndole.Las nubes del cielo han dejado,ennegrecindose;la madre luna, transida, con el rostro enfermo,empequeece.Y todo y todos se esconden, desaparecen,padeciendo.

    La tierra se niega a sepultara su Seor,como si se avergonzara del cadverde quien la am,como si temiera devorara su adalid.

    Y los precipicios de roca tiemblan por su amoentonando fnebres canciones.El ro brama con el poder de su dolorlevantando su caudal.

  • 42

    Las lgrimas en torrentes, juntas,se recogen.Qu hombre no caer en el llantopor quien le am?Qu hijo no ha de existir para su padre?

    Gimiente, doliente, corazn heridosin fortuna,Qu paloma amante no da su sera su amado?Qu delirante e inquieto venado salvajea su instinto no obedece?

    Lgrimas de sangre arrancadasde su alegra,espejo vertiente de sus lgrimas,retratad su cadver!baad con vuestra ternurael regazo de aquelque nos regalaba con su poder.

    Con sus mltiples, poderosas manos,los acariciados;con las alas de su coraznlos protegidos;con la delicada tela de su pecholos abrigados:clamen ahora,con la doliente voz de las viudas tristes.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 43

    El Villaj Umu viste ya el manto sagradopara el sacrificiotodos los hombres han desfilado yahasta la tumba.

    Mortalmente sufre su tristeza delirante,la Madre Reina;los ros de sus lgrimas saltanal cadver amarillo,yerto su rostro,yerta su boca.

    Dnde te fuiste perdindotede mis ojos,abandonando este mundoen mi duelo;eternamente desgarrndote,de mi corazn?

    Enriquecido por el oro del rescateel espaolsu horrible corazn por el poder devoradoempujndose unos a otroscon ansias cada vez, cada vez ms oscuras,fiera enfurecida.

    Les diste cuanto pidieron, los colmaste;te asesinaron, sin embargo.Sus deseos hasta donde pidieron los colmastet solo;

  • 44

    y muriendo en Cajamarcate extinguiste.

    Se ha acabado ya en tus venasla sangre;se ha apagado en tus ojosla luz;en el fondo de la ms intensa estrellaha cado tu mirar.

    Gime, sufre, camina, vuela enloquecidatu alma, paloma amada;delirante llora, padecetu corazn amado.Con el martirio de la separacin infinitael corazn se rompe

    El lmpido, resplandeciente trono de oroy tu lecho;los vasos de oro, todotodo se repartieron.

    Bajo extrao imperio,aglomerados los martiriosy destruidos,perplejos, extraviados, negada la memoria, solos;muerta la sombra que protejelloramossin tener a quin o a dnde volver;estamos delirando.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 45

    Soportar tu coraznInca, nuestra errabunda vidadispersada,por el peligro sin cuenta cercada, en manos ajenas,pisoteada?

    Tus ojos que como de ventura heranbrelos;tus magnnimas manosextindelas;y con esa visin fortalecidodespdenos.

    (Recogido en J.M. Farfn. Poesa folklrica quechua).

  • 46

    Las gotas de aguaque amanecen en las floresson lgrimas de la lunaque de noche llora.

    (Tomado de Ernesto Cardenal (comp.) Antologa de poesa primitiva.

    Madrid, Alianza, 1979. p. 129).

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 4

    AQUELLA NUBE

    Ves aquella nubeque camina o se sienta?as mismo est mi coraznque se alegra y se apena.

    Ves aquel roque se aclara o se enturbia?as mismo est mi corazn que dice s y dice no.

    (Tomado de Edmundo Bendez Aibar (comp.) Literatura quechua.

    Lima, Editorial Universitaria Universidad Ricardo Palma, 2003. p. 259).

  • 4

    QUIN SOY?

    Yo no le he preguntado a nadiequin soy,si estoy hecho de rocao de nieve,sin sombray sin lgrimas.

    (Tomado de Edmundo Bendez Aibar (comp.) Literatura quechua.

    Lima, Editorial Universitaria, Universidad Ricardo Palma, 2003. p. 224).

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 49

    WALQA

    Era su nombre Walqa cuando yo, solo, la quera.Como la noche eran sus ojos;sus cabellos, ms que la noche.

    Era su nombre Walqa cuando yo, solo, la mimaba.Sus dientes eran como nveas flores,sus labios como las kantutas.

    Era su nombre Walqacuando ella solo a m me quera.Cuando lloraba,de roco cubranse los rboles.Cuando rea,rean tambin las fuentes.

    Era su nombre Walqacuando solo yo la quera.Cuando ella solo a m me quera.Cul ser el nombre ahorade esa mujer que para mera Walqa.

    Slo queda su nombre entre mis labios,slo quedan sus ojos en mis ojos,Paloma, Walqa, era tu nombre, perocmo te llamars ahora.

    (Tomado de Jess Lara. La literatura de los quechuas. La Paz, Librera

    Editorial Juventud, 1969. pp. 259-260).

  • POEMAS GUARANES(Orgenes de los apapokuva-guaran)

    Fragmentos

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 53

    YEPYRU (La creacin)

    anderuvus ouguah ovo *anderuvus Le preceda un trueno silencioso.La oscuridad tapaba los caminos,pero su diestra relampagueantesobresala en las tinieblasaproximndose

    Desde mucho antes de apareceren medio de los eternos murcilagos de sombra,anderuvus envi signosde su presencia solitaria.

    anderuvus, el Gran Padre,dueo de la luz que an no era luz,del viento que an no era viento,del agua que an no recoga rostros y montaascon la punta de su lengua hmeda.

    No haba caminosen la gran noche del principio.Slo Nanderuvus conoca el camino,como el relmpago conoce el suyoy lo hace y lo deshace al instante.

    *Nuestro Gran Padre est llegando.

  • 54

    IIPYR OEPYR**ANDERUVUS O.

    Todo esperaba el nacimiento del principioen una concentracin de fuerzas atropellndosedesde atrs hacia delante,en un remolino obscurobajo las alas membranosasde los murcilagos eternos.

    Todo esperaba la aparicin de anderuvuscon odos todava de piedra,con ojos todava sin miradas,conteniendo el aliento inmortal.

    Hasta que de improvisoel sueo infinito se interrumpi.El viento comenz a respirar dbilmente,un fuego azulcomenz a chisporrotear sobre el aladel murcilago ms distante;el trueno estally se dividi en dos grandes bloques de it h (piedra negra)y anderuvus apareci solo y profundotrayendo el sol sobre el pecho.

    anderuvus, el Gran Padre Brillante,que est antes y despus de todo,y en medio de todocomo un acantilado ardiendoque nadie puede rodear con los brazos.

    ** El principio comienza / Nuestro Gran Padre viene

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 55

    EL PRINCIPIO

    En medio de la luz cegadora que le brotabadel pecho,anderuvus atraa o separaba las cosas de scon sus latidos resplandecientesen que el sol pareca pestaear por primera vez.

    Los murcilagos eternos,celosos de su guarida inmemorial,se abalanzaron sobre anderuvusquerindole azotar el rostro con sus alas.

    Pero anderuvuslos ahuyent con una palmadade la que brotaron las estrellas.

    Luego anderuvustrajo el eterno palo cruzadola insignia misteriosa de su poderparecida a una estrellade cuatro grandes brazos relucientesque muestran a los vientos su direcciny al tiempo la medidade sus cuatro estaciones, sus edadesde verano y de escarcha, de hoja seca y de flor.

    anderuvus se inclincon el rostro hacia el Nacientepuso el mundo en el eje de la estrella,

  • 56

    y entonces la morada del Hombre qued hecha,y estar firme como el primer dahasta que anderuvusarranque el sostn celestepara que el mundo vuelva a precipitarse en la nada

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 5

    ANDERARAND (El primer hombre)

    La primera maana,como una garza hiriendo con sus alas la piedra,amaneci volando sobre el mundodesde la noche antigua hasta los hombrosdel Gran Padre.

    anderuvus pas la manosobre el plumaje blanco de la claridad,y cubrindose el rostrocon la espuma naciente de la primera maana,llam a su lado al Hombre,al primer Hombre, al Abuelo.

    ander Mba` Kua ,Mander-ArandDima anderuvus-ndie

    (Nuestro Padre que todo lo sabe,Nuestro Padre que siente el tiempo,ya est con el Gran Padre).

    T eres el primer hombre;en ti comienza el tiempo,y as como eres el principiotambin eres el fin.

    El ltimo hombretendr tu mismo rostro,tu misma edad,tu misma boca llena de preguntas

  • 5

    La voz de anderuvus

    llen el mundo de grandes suspiros.

    ander-Arandel hombre que siente el tiempo, el primer Hombresinti bajo sus dedos deslizarselas vrtebras suaves de su edad,como una tenue fieraque le lama los piescomindoselos casi sin sentirlo,como la cerrazn come las piedras.Subido en la rama ms alta del rbol ms altobuscaba la faz de anderuvuscon sus ojos opacos,pero slo poda ver el gran sol de su pechode donde el da manaba a borbotonesresplandecientes.

    Porque as como anderuvusslo en la obscuridad aparece,ander-Arand, hijo de la claridad,slo en el da muestra su presencia.

    anderuvus, con un silbido,llam a los animales y a los pjaros,que pasaron trotando y volando,buscando su color, su propio grito, sus manchas,sus guaridas, sus rboles, sus distintas violencias.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 59

    Y en la orilla del mundo,arropado en vapores azules,el Gran Tigre primitivode piel de cielo y fuego,dormitando los miraba pasar ander-Arand, sin poderlo evitar,volc su primera pregunta en las manosdel Gran Padre Brillante.

    Cmo eres, anderuvus,cmo es tu rostro?

    anderuvus hizo entonces el agua,no dijo nada,pero los rboles y las montaas y las nubesempezaron a mirar su tamaodesde lo alto a lo bajo en el agua.Cuando ander-Arandse encontr con su imagense puso a temblar, y temblandomir nacer con la noche,en el lugar de su rostro en el aguala luna de ojos verdes y mansos.

  • 60

    NACIMIENTO DE KU (La mujer)

    Vestida de agua, con su anillo de agua,con su pecho de arena pero adornada de aguala tierra en su soportede cuatro grandes vientos estelarescomenzando a girar se fue embutiendoen su pellejo trmulode animal verderecin amanecido.

    Todo ya estaba hecho pero anel Gran Padre Brillante deformaba y formabaestambres y plumajes, direcciones, semillas,con manos impregnadas de cigarrasen el zumbido musical de sus gestos profundos.

    Alzando ms la voz:

    Yayah vaer ku(Ahora debemos encontrar a la mujerla duea de la fecundidad)

    ander-Arandbajando los ojos hasta el barro,ignorante de su sabidura pregunta:Dnde? La mujer no est aqu.Tal vez detrs de ti,

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 61

    o bajo algn inmenso pjaro que la empollacomo un huevo de ncar tostado por la noche?Y el Gran Padre le dice:No: la mujer est aqu,sumergida en el agua,transparente como el agua,como el agua llorando alegremente,sin que la sientas t

    Esperars a que caiga la obscuridad,destapars este cacharrocuya arcilla mojadapuse a secar bajo la luna,y en el fondo hallars a la mujer.

    Mirndola en los ojos,que an ven correr sus venas de aguaen lo ms hondo de su sueo,la abrazars, la enredars ardiendoen tus caricias, hasta hacer que despiertepor la hendidura de su vientre roto y florido

    ander-Arand, por la noche,destap la vasija de arcilla.Color de tierra y agua, medialuna morena,se le apoy en el pecho la durmiente temblando,y l yaciendo con ellala fecund como un gran ro

  • 62

    que entra en una selva gorjeante,hasta que poco a poco,ella qued despierta y solitaria,y l inmvil, al lado, con su intil carbnde hombrequemado en su llama olorosa.

    (Versin de Augusto Roa Bastos).

  • POETAS INDGENAS DE NUESTRA AMRICA

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 65

    Humberto AkabalMaya, Guatemala

    EL SOL

    El solse meteentre las tejas

    con esa terquedadde mirarqu haydentro de nuestras casitas,

    y se pone plidoal verque con su luzes ms claranuestra pobreza.

  • 66

    HABLO

    Hablo para taparlela boca al silencio.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 6

    EL SILENCIO

    Guardar silenciopara escucharte Perono hablspara callarme.

  • 6

    SI NO FUERA

    Si no fuera por el sollos pobres hace tiempoque hubieran muerto de fro.

    De hambrese muere poco a poco.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 69

    PARASO

    Aqu era el paraso:maz, trigo, frijolNo haba fruto prohibido,las culebras eran mudas.

    Jelikchumil y Kowilajchhacan el amor sobre la hierbay se cubran con el cielo.

    Hasta que hablaronlas serpientes,

    prohibieron los frutosy se repartieron entre sel Paraso.

  • 0

    O TAL VEZ

    Y no s si con estos poemashe ganado un poco de vidao slohe atrasado mi muerte.

    O tal vez escribires una forma de agona.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 1

    ESPERANZA

    El nico da en la vidadonde no se oculta el solse llama esperanza.

  • 2

    ESFUERZO

    El esfuerzo de olvidar tambin es poesa

    (Tomados del libro Ri upalaj ri kaqik / El rostro del viento. Caracas,

    Monte vila, 2006).

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 3

    Elicura ChihuailafMapuche, Chile

    Lejos anduve: Perdido, llorandoUn alma en todo casoalumbrado de tiRiscos y barrancosme persiguieronpero he vuelto y me alegrantus floresMadre adnde irn misnuevos Sueos?

  • 4

    EN EL SUEO DE MIS ABUELOS

    Si pasas por la viday no cultivas el jardnde la amistad:Pasas en vano.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 5

    NADA DE M QUEDAR EN ESTA TIERRA

    Nada de m quedar en estaTierra, me digoEn su aire, slo misconversaciones con la LunaEn sus aguas una flor:La levedad de la memoria.

    (Tomados del libro De sueos azules y contrasueos. Santiago de

    Chile. Edit. Universitaria Edit. Cuarto Propio, 2000).

  • 6

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a

    Miguel ngel Lpez HernndezWayu, Colombia

    Hablo desde el reconocimiento del rostro amerindio, desde el mundo indgena de Amrica (Abya Yala) en donde vivo y proyecto mi expresin hacia otras latitudes.

    He aqu en mi canto y en mis manos el sueo diverso, la voz intensa de las antigedades; he aqu en mis pasos el sudor de la reafirmacin, el latido de la raz definida, la mirada de horizonte despejado la invitacin a multiplicar los encuentros y aumentar el respeto mutuo por donde respira la vida humana.

    Reciban nuestra palabra.

    Riohacha (Schimma).

  • ENCUENTRO DOSMI UNIVERSO WAYU

    La vida es un todo palpitante: desde la fruta pichibuel, de la tuna bebedora de luz, hasta los moluscos, viscosos de la mar adentro y la vida tiene pequeos mundos:Ah el mundo de la superficie,Ah el mundo de lo abisal,Ah el mundo de los sueos cada uno de estos mundos se comunican e integran a travs de los espritus respectivos, es un contacto esencialmente espiritual; de all que la Palabra sea elemento fundador de vida, la Palabra como vehculo de conexin y entendimiento.Y la palabra Viaje, para los wayuu, es comunicacin entre las dimensiones de su cosmos propio. Viajar hacia el cementerio familiar es viajar hacia uno mismo, hacia lo ms ntimo, hacia el enlace de la sangreSantuaria Pushaina as lo hizo en un ao lejano su voz, su palabra me ha llegado en el sueo y, an, me persigue en la vigilia.De ese viaje, de esa revelacin tratan las siguientes lneas que ya concedo con la anuencia de Yuya.

    Aquel que Llueve.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 9

    MARUAYAN

    Camino a Maruayan nos alcanz el miedolo recibimos: era todo silencio invisibley con olor a totumo ahumado.Nos abraz sin darnos cuenta y nos pusoa orinar bajo un rbol mapa.Luego vino el sueo y las voces de los muertosnos hablaron de encontrar las huellas de los caminantesde los primeros das de la Tierra en los pasos sudorosos de hoy;de escuchar la leve msica contenidaen las quejas que soltamos en el sendero.

    Desde entonces vemos al miedo, en cada curva,Despidindonos abandonndonos a nuestra suerte.

    (Tomados del libro Encuentros en los senderos de Abya Yala. La

    Habana, Casa de las Amricas (Col. Premio Poesa), 2000).

  • POESA INDGENA DE VENEZUELA

  • POEMAS ANNIMOS

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 5

    CANTO GUERRERO DE LOS TIMOTES

    Corre veloz el viento; corre veloz el agua;corre veloz la piedra que cae de la montaa.Corred guerreros, volad contra el enemigo;Corred velocescomo el vientocomo el aguacomo la piedra que cae de la montaa.

    Fuerte es el rbol que resiste al vientofuerte es la roca que resiste al ro;fuerte es la nieve de nuestros pramos que resiste al sol.Pelead, guerreros; pelead, valientes; mostraos fuertescomo los rboles,como las rocas,como las nieves de las montaas.

    (Recogido por Tulio Febres Cordero, 1915).

  • 6

    TE ESTUVE ESPERANDO POEMA WARAO

    Hace mucho tiempo te estaba esperandoEternamente te estar esperando.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a

    PARA EL HOMBRE QUE ESPERA POEMA PIAROA

    Para el hombre que esperaes la luna;el sol para la canoaque remonta el ro;y para los hombres todos de la selvaes el agua.Pero la mariposa rojaes para Merica.Merica es la nia que amo.Merica, que recoge la yuca,y tuesta las tortas de casabe.Merica es luna, sol, agua, mariposa.

  • DANZO CONTIGO, MERICA

    Tu mano es como el fruto tiernode la palmaTu pie,como el copo de algodnliviano y silencioso.Tu aliento tiene el gustode la pia,pero en tu boca no hay espinas.

    Ven conmigo a la selva,ven con Manageven conmigo a la piedracaliente del ro.En tus ojos habita la luna,y en tus senos la miel.Mi vida ser dulce.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 9

    AQU EN LA SABANAPOEMA PEMN

    vivimos los indioscon el pie en el sueloy la cara al sol.

    Tenemos por armasel arco y la flechacon la cerbatanay el curare feroz.

    Pueblan nuestros montesel jaguar y el dantoque nunca fall.

    Gran Sabanala de malocas redondasdel kumache y kachir.

    Patria amadano hay lecho como el chinchorroni sabor como el de aj ()

  • AUTORES

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 93

    Jos ngel FernndezWayu

    RBOLES FLORIDOS

    Hacia all vivodonde se oculta el sol.Por eso suelo escucharcada atardecerla voz de una mujer:Llegar a tu aposentoy te contar cmo sal ilesaleyendo el lenguaje secretode los rboles floridosTodo ha sido un sueo.

  • GUARDAMOR

    Busco antigua urdimbrepara tejer un guardamorcon la imagen de tu cabellera.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 95

    REDENCIN TERRENAL

    Por el ltimo gritode redencin terrenallos pjaros reservanalgunos cantosen el cielo.

  • 96

    OJO DE DIOS

    El sol es ojo de Diosy juguete de los nios.

    (Poemas tomados del libro Lenguaje del sol. Caracas, Monte vila, 2006).

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 9

    LA TIERRA DE LOS SUEOS *

    Los pjaros cantores conquistaron la tierra de los sueoscon cnticos fnebres.Los pjaros cantores anidan entre ramajesdonde impera la calmadonde las hojas afinan un ritmo agudo.El cuenco de las manos no es para recoger gotas de lluvias ni lgrimas del solcon el cuenco de las manos queda cubierto el rostro infantilasustando ms a los habitantes del miedo.

    *Poema indito, cedido por el autor.

  • 9

    CONSERVATORIO *

    Tomamos con las manosel agua cristalino de la Laguna de Guatavitaentonces, quedamos sorprendidos al saberque el corazn de la tierra atesora oro verdadero.Ahora sabemos que pertenecemosa la estirpe de los muiscas y taironas rebeldes.Somos estirpes de mil linajes.Calmada la sed colectivaobservamos con la runa y el yajel manifiesto espiral de una serpiente danzarina.entonces, nosotros congregados todosen un solo conservatorio circulardecimos a todos los habitantes del mundo:Somos estirpes de mil linajes somos estirpes de una sola madrela madre tierra.

    *Poema indito, cedido por el autor.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 99

    Atala UrianaWayu

    MAQUILLAJE WAYU

    Miles de rostros se entrecruzanentre ocres y carmelitasentre pieles persas y marchitascarita de tierraque huyes del soly te ofreces cual sedienta floral hermoso hombre lunaquien te deja escurrir su fresca palabraentre el rumor de tiernos cujeshijos del amanecer.

  • 100

    OTRA PIEL

    Hoy he salido envueltaen la piel de una mujerque hace muchos solescaminaba airosa por caminosorillados de verdorella contaba ovejascomo estrellas en primaveradorma en chinchorro tejido de sueosy beba las mieles tradas desde las alturaspor los hombres de palabra viva.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 101

    KAARAI

    Con gritos de rebeldapide a Juya su savia seminalKaarai, Kaarai, KaaraiMientras hombres sin rostrosdesembarcan con locas banderasde destinos inciertoshombres con palabras de grafos van atrapando la verdad del tiempoconvirtindola en falsedades eternas.

    Kaara: Alcarabn

    (Tomados de la revista Poesa (Valencia) (138):50-52, oct.- nov. 2004).

  • 102

    Vicente ArreazaKaikuts - Pemn

    EN MIS OJOS

    Te quiero en mis recuerdosTe quiero en este lugarcuando estoy viendo horizontes azules.Te adoro al caer la tarde.Aqu y ahora, al ver un cometa esta nocheEn este lecho de areniscaagua dulceen mis sueos.

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 103

    VOCES

    Est conmigo el silencioSlo escucho la selva:pjaros de picos plateados

    Espritus de mis abuelosconvertidos en aves para siempre

    Habitantes de las alturas tepuyanas.

  • 104

    CERTEZA EN EL VERBO

    Creo en el poder de la palabra.Creo en la luz del sol.En la belleza de las formas creo.Creo en el agua, en su transparencia.Cuando doy mi manoal estrechar la tuya.Creo en el verdor de la selva,en los rboles, dadores del aliento vital.Creo en la existencia toda.Creo en toda vidaque han visto mis ojos.

    (Tomados del libro Uye: N. Mis ojos. Caracas, Editorial Ananda, 1999).

  • e l d a r d o y l a p a l a b r a 105

  • NDICE

    Poesa indgena de nuestra Amrica:

    resistencia y persistencia de la palabra originaria 7

    POEMAS NAHUAS 13

    POEMAS MAYENSES 29

    POEMAS QUECHUAS 35

    POEMAS GUARANES

    (Orgenes de los apapokuva-guaran) 51

    POETAS INDGENAS DE NUESTRA AMRICA 63

    POESA INDGENA DE VENEZUELA 81

    POEMAS ANNIMOS 83

    AUTORES 93

  • Se termin de imprimir en agosto de 200en el Sistema Nacional de Imprentas Regionales

    Mrida, VenezuelaLa edicin consta de 500 ejemplares

    Papel bond 5g/m2

    Portadas: papel glass 300Imprenta de Mrida C.A. (IMMECA)