El corpus ideológico del franquismo: principios origi ... ?· Ramiro Ledesma había propugnado, en…

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<p>11</p> <p>El corpus ideolgico del franquismo: principios origi-narios y elementos de renovacin</p> <p>The ideological corpus of francoism: initial principles and elements of renewal</p> <p>Miguel ngel Gimnez Martnez 1*</p> <p>Resumen</p> <p>Dada su larga duracin y la pluralidad de grupos en que se apoy, resulta complicado identificar una nica ideologa o un claro programa poltico dentro de la dictadura de Franco. Al contrario que el fascismo italiano o el nacionalsocialismo alemn, el franquismo levant su repertorio ideolgico sobre la base de unos principios diversos, en cuya defensa coincidieron las distintas familias del rgimen. Estos fundamentos doctrinales, sin embargo, no permanecieron inmutables, sino que se adaptaron a las circunstancias de cada momento y evolucionaron al comps de la necesidad del sistema por sobrevivir. El objetivo de este trabajo es sealar los elementos de continuidad y transformacin de este corpus de ideas, recogiendo buena parte de la dispersa literatura existente para generar una propuesta ordenada e integrada.</p> <p>Palabras clave: Espaa; dictadura de Franco; poltica; ideologa.</p> <p>* Investigador del Departamento de Historia de la Universidad Autnoma de Madrid. miguelangelgimenezmartinez@gmail.com. Recibido el 5 de mayo de 2014; aceptado el 26 de enero de 2015.</p> <p>Estudios Internacionales 180 (2015) - ISSN 0716-0240 11-45Instituto de Estudios Internacionales - Universidad de Chile </p> <p>12</p> <p>Estudios Internacionales 180 (2015) Universidad de Chile</p> <p>Abstract</p> <p>Due to its long duration and to the plurality of groups it relied upon, it is hard to identify a single ideology or a clear political program within Francos dictatorship. In contrast with Italian Fascism or German Na-zism, Francoism based its ideological conglomerate on various principles, the defence of which was agreed by regime families. However, these doctrinal grounds did not subsist unvaried, but adjusted to circumstances and evolved according to the systems survival needs. The aim of this article is to point out the elements of continuity and change of this corpus of ideas by gathering a good share of the dispersed existing literature so as to generate an organized and integrated proposal.</p> <p>Keywords: Spain; Francos dictatorship; politics; ideology.</p> <p>13</p> <p>Miguel ngel Gimnez Martnez El corpus ideolgico del franquismo: principios originarios y elementos de renovacin </p> <p>Desde que Juan Jos Linz (1964: 295) sealara la existencia de una mentalidad peculiar en el franquis-mo en contraposicin a la ideologa elaborada y directora propia de los regmenes totalitarios, los estudiosos se han dividido en torno a la cuestin de si haba o no una ideologa franquista. En esta lnea, Amando de Miguel (1975: 237-352) lleg a identificar hasta once mentalidades ideolgicas presentes en el rgimen de Franco: autoritarismo bsico, regeneracionismo corporati-vista, conservadurismo nacionalista, tercerismo utpico, triunfalismo im-perial, nostalgia liberal, nacional-cato-licismo, catastrofismo antropolgico, paternalismo elitista, tecnocratismo desarrollista y populismo aperturista. Tambin Salvador Giner y Eduardo Sevilla Guzmn (1975) pensaban que al franquismo le faltaba una ideologa oficial, e incluso hablaban, a este res-pecto, de analfabetismo ideolgico. Ideologa, comentaban, tena Falange, pero tras su marginacin del poder tras la II Guerra Mundial se acab su capa-cidad para trasmitirla a la dictadura. As que a la ideologa restringida no le qued otro remedio que asumir los segmentos ideolgicos ms tpicos, es decir, el rechazo de los partidos, la exaltacin de la familia, el clericalismo, la santidad de la propiedad privada, la glorificacin de las Fuerzas Armadas, el paternalismo tradicional catlico y las ideas corporativas a fin de acabar con la conflictividad.</p> <p>En contraste, la existencia de una clara ideologa, y no mentalidad, en </p> <p>el franquismo ha sido subrayada por otros muchos autores, aunque no to-dos coincidentes en su caracterizacin. Como propiamente fascista fue definida por Carme Molinero y Pere Yss (2003: 48), dados su nacionalismo radical con vocacin imperialista, su antimarxismo, su antiliberalismo y su anticapitalismo formal, aunque no dejaron de apuntar la singularidad del fuerte peso del tra-dicionalismo catlico y el protagonismo militar. Ms frecuente, incluso entre aquellos que han afirmado el carcter fascista de la dictadura, es la atribucin de una ideologa no fascista. As, Ral Morodo (1985: 17-18) insisti en la importancia del nacionalismo catlico y reaccionario de Accin Espaola. Ya antes, Fernando Urbina (1977) haba identificado en el franquismo un con-glomerado ideolgico, nacionalcatli-co, que entraara una concepcin esen-cialista de la nacin espaola, en lnea con una identidad catlica y espaolista que en ltima instancia remita al siglo XVI como modelo histrico. De manera similar, Alfonso Botti (1992: 149-194) ha localizado en el nacionalcatolicis-mo la esencia ideolgica del rgimen, aunque subrayando los elementos econmicamente modernizadores de ese pensamiento polticamente reaccio-nario. En general, puede hablarse de la existencia de un amplio consenso entre los historiadores sobre los fundamentos nacionalcatlicos del discurso ideolgi-co dominante en el franquismo. Sobre esta base y reconociendo la centralidad del ideario de Marcelino Menndez Pelayo, primero, y de Accin Espaola, </p> <p>14</p> <p>Estudios Internacionales 180 (2015) Universidad de Chile</p> <p>despus, Pedro Carlos Gonzlez Cuevas (1998: 157) ha subrayado lo que de tradicional, catlico y atvico haba en la ideologa franquista, mientras que Ismael Saz (2001: 153-161; 2004) ha incidido en la modernidad de la misma y en su proximidad a las ms renovadas corrientes del pensamiento reaccionario y contrarrevolucionario europeo.</p> <p>1. Postulados fundacionales</p> <p>Al igual que sucede con el debate sobre la naturaleza del rgimen de Fran-co, no se puede ofrecer una respuesta unvoca y global a la pregunta sobre cul fue la ideologa del franquismo: con el paso de los aos y a tenor de las circunstancias polticas, econmicas, sociales y culturales, esta experiment una permanente evolucin o adapta-cin. As pues, ms que una ideologa del franquismo, solo resulta posible sealar los rasgos o elementos ideol-gicos comunes vlidos para todos estos aos que, siendo capaces de asumir las matizaciones que dichas circunstancias impusieron, concuerdan con la relacin de fuerzas y el dominio ejercido por la coalicin reaccionaria en el poder. El problema de la configuracin ideo-lgica del rgimen lleva necesariamente al recuerdo de los momentos finales de la Guerra Civil, pues la ideologa modulada a partir de 1939 result de la articulacin de los intereses conve-nientes para los grupos triunfantes en el conflicto blico. Vencedores fueron </p> <p>los representantes del capitalismo y del tradicionalismo en sus variadas manifestaciones, desde los grandes po-seedores de tierras a la burguesa con-servadora, pasando por los sectores ms caractersticos del integrismo catlico: a estas fuerzas correspondi elaborar los postulados ideolgicos fundacionales que informaron los primeros pasos del Nuevo Estado (Gimnez Martnez, 2014: 64).</p> <p>Sin embargo, lo heterogneo del bloque de poder dej clara su incapa-cidad para elaborar por s mismo una ideologa que, en conjunto, sirviera para realizar la defensa comn de unos intereses concretos que eran los que mantenan la unin. Por un lado estaba el tradicional empobrecimiento intelectual de la derecha espaola, pri-mitiva y apegada a sus incumbencias inmediatas; por otro la incapacidad de los sectores ms retardatarios de la bur-guesa para elaborar una ideologa que legitimara su dominacin y fuera capaz de dar una explicacin mnimamente convincente de la realidad presente (Bozal, 1975: 93). As las cosas, las fuer-zas dominantes necesitaron acudir a las fuentes que en aquellos momentos y en los posteriores podran suministrarles un aparato ideolgico, ms o menos slido, con sedimento superestructu-ral. Cuatro eran esas fuentes: Falange, tradicionalismo, catlicos integristas de orientacin monrquica y Asociacin Catlica Nacional de Propagandistas (Daz, 1973: 120). De ah naci la ape-lacin y el contenido ideolgico de un bloque de poder que pas a justificar </p> <p>15</p> <p>Miguel ngel Gimnez Martnez El corpus ideolgico del franquismo: principios originarios y elementos de renovacin </p> <p>y a justificarse con elementos tomados de estas citadas fuentes. Lo abigarrado de los sectores que integraban el rgi-men impidi clase alguna de pureza o intencin de fidelidad en el respeto a las citadas fuentes, y oblig a una interpretacin acomodaticia de todas ellas, sobre todo del falangismo, bajo el arbitraje poltico de Franco.</p> <p>Al servicio de este consensus que se trataba de crear estuvieron todas las herramientas de expresin ideolgica del Nuevo Estado. El control de la prensa y del sistema educativo; la apa-ricin de revistas como Escorial, Arbor o la Revista de Estudios Polticos, en las que curtieron sus armas los ms destacados idelogos del rgimen; la utilizacin de los plpitos; la creacin del Servicio Espaol de Magisterio; o las pretensiones iniciales del Consejo Superior de Investigaciones Cientficas son muestras de este empeo de integra-cin y transmisin de ideologa. Como las luchas internas existieron (las de falangistas y catlicos no dejaron de manifestarse en cuantas ocasiones cho-caban sus intereses, solo resueltas por la intervencin o la apelacin mediadora del Jefe del Estado), el resultado no pudo ser un todo muy articulado. Y precisamente esa era una de las notas que cualificaban ms distintivamente la estructura del aparato ideolgico montado por el rgimen. As, con rasgos imprecisos, con escasa originalidad, con continuas mezclas de atencin al pasado y llamadas al futuro, con mu-chos ingredientes de arma defensiva frente a enemigos reales o inventados, </p> <p>el conglomerado ideolgico franquista llen casi cuatro decenios de la vida poltica espaola y sirvi para cumplir su funcin legitimadora.</p> <p>1.1. Nacionalismo espaol y vocacin imperial</p> <p>El bando rebelde se hizo pronto con el control del discurso nacionalista, fiel a una visin conservadora del mismo. Desde el primer momento, aunque no sin roces y disputas, convergieron en la Espaa franquista el nacionalismo re-generacionista, el de tradicin catlica y el fascista (Saz, 2003: 35-58; Galle-go, 2014: 569-591). Fue significativa igualmente la adhesin del catalanismo conservador al Alzamiento Nacional. Fracesc Camb, por ejemplo, tild la Guerra Civil de Cruzada, y persona-jes como Joan Estelrich, Fernando Valls Taberner, Josep Pla o Ignacio Agust, entre otros, colaboraron en los servicios de propaganda del Gobierno instalado por Franco en Burgos (Fontana Ta-rrats, 1977: 175-244). Sin embargo, la concepcin nacionalista del nuevo Estado no admiti hechos diferenciales, ni pluralidades lingsticas en pie de igualdad, ni descentralizacin de los poderes estatales, ni concesiones de autogobierno. Y es que el desenlace de la Guerra Civil fue considerado por los vencedores no solo como la victoria del orden catlico-tradicional sobre los re-volucionarios, sino de la unidad nacio-nal frente a los separatismos. El rgimen suprimi los estatutos de autonoma y rescat la fraseologa joseantoniana </p> <p>16</p> <p>Estudios Internacionales 180 (2015) Universidad de Chile</p> <p>para definir a Espaa como unidad de destino en lo universal y para advertir a los separatistas de estar cometiendo un pecado imperdonable (Primo de Rivera, 1976, I: 480).</p> <p>Como reforzamiento del ingrediente nacionalista se apel a la voluntad de Imperio, la reclamacin para Espaa de un puesto preeminente en Euro-pa y, respecto de Amrica Latina, su condicin de eje espiritual del mundo hispnico como ttulo de preeminencia en las empresas universales. La voca-cin imperial del Estado franquista y su expansin ms all de las fronteras y del ocano, entronc con la necesidad de estrechar lazos con determinados pases amigos, lo que disimulaba y sustitua la hostilidad de otros, cuyas estructuras polticas quedaban oficialmente con-denadas. Ya antes de la Guerra Civil, Ramiro Ledesma haba propugnado, en este sentido, una alianza con la Alemania de Hitler, la recuperacin de Gibraltar, la unificacin de la Pe-nnsula Ibrica y la aproximacin al gran bloque hispnico de nuestra Amrica (Ledesma Ramos, 1968: 65). Heredera de este planteamiento es la obra Reivindicaciones de Espaa, redactada por Jos Mara de Areilza y Fernando Mara Castiella (1941), que atribua la decadencia nacional al papel de Francia e Inglaterra, y reclamaba Gibraltar, Marruecos, Argelia, frica occidental y territorios del Mar Rojo y de la Cochinchina.</p> <p>El Nuevo Estado extendi igual-mente sus miras hacia Latinoamrica, apelando al pasado, la lengua y la </p> <p>religin comunes. Bajo la idea de la Hispanidad y de la Raza, lo que no dejaba de ser nostalgia por el imperio perdido, Franco encuadraba a las nacio-nes que haban brotado de un mismo tronco, unidas por una comn historia, fundidas en una sola fe, vinculadas por lazos de familia y lenguaje, y partcipes de una misma cultura y anloga idio-sincrasia (Franco Bahamonde, 1951: 260). La universalidad del castellano y de nuestra verdad tendra como especiales destinatarios a aquellos pa-ses que, como la Argentina de Pern, haban entendido y apoyado mejor a la dictadura franquista. Para privile-giar estas relaciones con las hijas de la madre patria se cre, en noviembre de 1940, el Consejo de la Hispanidad. Sin embargo, la pretendida influencia espaola choc casi desde el principio con las suspicacias de los propios pases iberoamericanos (especialmente, Mxi-co) y de Estados Unidos (Pardo Sanz, 1994: 30-48).</p> <p>La derrota del Eje en la II Guerra Mundial disolvi el sueo de un Estado totalitario y de un hipottico imperia-lismo espaol, pero exacerb el nacio-nalismo hacia el interior debido a la actitud adoptada por las potencias ven-cedoras. El aislamiento al que fue so-metida la Espaa de Franco tuvo como efecto no deseado el fortalecimiento del sentimiento nacionalista del rgimen, que reaccion al boicot internacional con aire de dignidad ultrajada. A la gran tradicin histrica que alimentaba este recelo de cara al exterior, se uni en no escasa medida la simpata que </p> <p>17</p> <p>Miguel ngel Gimnez Martnez El corpus ideolgico del franquismo: principios originarios y elementos de renovacin </p> <p>algunos de estos pases prodigaron a la II Repblica durante su vigencia y en la posterior contienda. Y a todo ello se sum, en fin, la conciencia histrica-mente labrada de un pueblo perdedor de un imperio y de su correspondiente situacin de primaca internacional. As, Ramn Serrano Ser aluda con frecuencia al grupo anglo-francs que en la historia reciente haba despreciado a una nacin desmesura-damente orgullosa, sentencindola a ser un pueblo de tercer orden, un mero satlite, un mercado, una fuente de contadas materias primas (Serrano Ser, 1947: 142-143).</p> <p>Otra nota que igualmente cualifica-ba el nacionalismo espaol franquista era la preocupacin continua por el pasado y su diversa y...</p>