el concepto de sociabilidad asociado al surgimiento de la nacin moderna

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cul es la relacin entre los conceptos de sociabilidad y nacin moderna, festividades,celebraciones.

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Trabajo final del seminario Historia poltica y cultural contemporneas.Profesores: Emanuel Kahan y Alejandro DujobneAlumno: Hernn Jos Merele (segunda cohorte)Unidad 3: Sociabilidad y Nacin. Los rituales patriticos.

El concepto que articula el presente trabajo es el de sociabilidad, pensado en su relacin con la esfera de la poltica y de la cultura desde fines del siglo XVIII. En particular, nuestro inters se encuentra enfocado en una serie de prcticas concretas que otorgan derechos e identidades polticas a los diferentes grupos y sectores sociales. As, a partir de los textos de George L. Mosse (2005) y Eric J. Hobsbawm (2004), analizaremos los mecanismos (celebraciones pblicas, la invencin de tradiciones, y la creacin de nuevas culturas polticas) a partir de los cuales las naciones modernas han buscado legitimarse. En este sentido la cuestin de la sociabilidad ha sido un eficaz recurso utilizado para la construccin de identidades nacionales. El concepto de sociabilidad al que hacemos referencia fue propuesto por Maurice Agulhon (2009) a mediados del siglo XX, al analizar las formas en que se configuraron redes y sociedades polticas en tiempos de la Revolucin Francesa, con l designa las relaciones humanas a partir de las cuales los individuos dan sentido a sus relaciones cotidianas. Agulhon, define el campo de la sociabilidad como aquel que integran las relaciones entre individuos que se desarrollan en el seno de los grupos intermedios, aqullos que se insertan entre la intimidad del ncleo familiar y el nivel ms abstracto de las instituciones polticas estatales cuya finalidad o inters no tienen un expreso carcter econmico o poltico. Bajo esa perspectiva, la categora de sociabilidad otorga gran importancia a la manera en que entran en juego unas dimensiones afectivas y emotivas que determinan la formacin de estos vnculos: lazos familiares y de amistades, que conllevan lealtades y fidelidades. Teniendo en cuenta esto, el presente trabajo se propone sealar la ntima relacin existente entre la expansin de las formas de sociabilidad durante fines del siglo XIX y las disputas libradas por el control hegemnico del espacio pblico. Junto con ello daremos cuenta del modo en que las nuevas reglas de juego de la poltica son producto de la interaccin social, y pueden dar lugar a formas relacionales especficas que brindan un conjunto de recursos organizativos, relacionales e identitarios, para el ejercicio de la soberana.

Eric Hobsbawm (2004), centra su estudio en el surgimiento de la nacin moderna, entendindola como una entidad social primaria, perteneciente a un perodo concreto y reciente. Segn este autor, la nacin es una entidad social slo en la medida en que se refiere a cierta clase de Estado territorial moderno: el Estado Nacin, por lo tanto de nada sirve hablar de nacin y de nacionalidad excepto en la medida en que ambas se refieren a l. En su concepcin, la cuestin nacional se halla situada en el punto de interseccin de la poltica, la tecnologa y la transformacin social. Es decir, el surgimiento de la nacin moderna se produce no slo en funcin de determinada clase de Estado territorial o de una aspiracin a crearlo sino en el contexto de una determinada etapa del desarrollo tecnolgico y econmico. La identificacin nacional y lo que se cree que significa pueden sufrir modificaciones y desplazarse con el tiempo, as como conciencia nacional se desarrolla desigualmente entre los agrupamientos sociales y las regiones de un pas. Reformulando la cuestin, podemos afirmar que la idea central de Hobsbawm es en s sencilla y puede ser resumida en la frase: Las naciones no construyen Estados y nacionalismos, sino que ocurre al revs. Es decir, sostiene que el nacionalismo antecede a las naciones, por lo tanto la caracterstica esencial de la nacin moderna y de todo lo relacionado con ella, es su modernidad. En tal sentido, las naciones no son reales sino como parte de una interpretacin histrica. Lo verdaderamente tangible son las personas y los estados, as como los movimientos e ideologas nacionalistas que buscan cambiarlos. No existe por lo tanto una identificacin nacional primaria y permanente que antecede a la historia. En otros trminos, las naciones como medio natural -otorgado por Dios-, de clasificar a los hombres como inherentes a un destino poltico, son un mito; lo real para Hobsbawm es el nacionalismo, que tom culturas ya existentes y las transform en naciones, las inventa, o a veces las destruye. Ridolfi (2004), analiza un aspecto central de este proceso de invencin de la nacin, las fiestas nacionales, sealando su progresiva secularizacin desde la sociedad del Antiguo Rgimen hasta el surgimiento de las modernas repblicas surgidas durante el largo siglo XIX. En un anlisis vinculado estrechamente al clsico postulado de Hobsbawm y Ranger (2002 [1983]): las `tradiciones que parecen o reclaman ser antiguas, son a menudo bastante recientes en su origen, y a veces, inventadas (p. 7), considera que tanto los rituales cvicos como los religiosos, y las formas y sentidos ligados a ellos, pueden categorizarse como tradiciones antiguas o tradiciones inventadas, es decir, creaciones conscientes y deliberadas que generan cohesin social y pertenencia a un grupo. stas, a su vez, establecen o limitan instituciones y relaciones de autoridad, y desde el esquema de socializacin, inculcan valores (Hobsbawm y Ranger, 2002) y creencias (Ridolfi, 2002). Las celebraciones cvicas pueden organizarse segn este autor, en dos tendencias generales, que apuntan hacia expresiones de religin civil y la renovacin permanente del sentido patritico de los ciudadanos: en primer lugar, la sacralizacin de lo cvico y secular en las formas de representacin de la nacin; y en segundo lugar, desde la presencia de smbolos propios de una confesin en particular en celebraciones nacionales.

De modo similar, Benedict Anderson (1993), sostiene que la nacin debe ser entendida como una comunidad poltica imaginada como inherentemente limitada y soberana (p. 23). Imaginada porque jams va a suceder que todos los integrantes de una nacin se conozcan entre s, pero cada uno, en su mente, vive la imagen de comunidad. A diferencia del nacionalismo pasado, etapa previa a la comunidad universal, esa comunidad se piensa limitada, tiene fronteras. Ms all de stas, se encuentran otras naciones: Ninguna nacin se imagina con las dimensiones de la humanidad (p. 25).

Retomando el primer texto reseado aqu de Hobsbawm, una de sus mayores preocupaciones estaba puesta en entender cul fue el efecto de estas polticas sobre la sociedad, o en otras palabras: lo que los hombres y las mujeres normales sentan en relacin con la nacionalidad (p. 53). Con tal fin, llegar a elaborar tres conclusiones claras:-Primero, las ideologas oficiales de los estados y los movimientos no nos dicen lo que hay en el cerebro de sus ciudadanos o partidarios, ni siquiera de los ms leales. -Segundo, no podemos dar por sentado que para la mayora de las personas la identificacin nacional cuando existe excluye el resto de identificaciones que constituyen el ser social o es siempre superior a ellas. -Tercero, la identificacin nacional y lo que se cree que significa implcitamente pueden cambiar y desplazarse con el tiempo, incluso en el transcurso de perodos bastantes breves. Con el fin de entender cmo operan estos desplazamientos, distintos trabajos se han abocado a estudiar cmo las fiestas pblicas -en tanto espacio de sociabilidad popular- sern objeto de la intencionalidad poltica de los gobiernos de turno. El caso de Vichy analizado por Rmy Dalisson (2003), es un buen ejemplo de ello. En este trabajo el autor centra su mirada en la propaganda y el sistema festivo desplegados por el rgimen de Vichy (1940 1944), los cuales [] cumplieron un rol de pasarela entre las antiguas adquisiciones didcticas y la nueva ideologa (p. 7). Si para Vichy las celebraciones haban sido proveedoras de las mentiras republicanas, el medio result ser efectivo y por lo tanto nada despreciable para el rgimen que conservar algunas de estas actividades y ceremonias, pero reinterpretndolos y hacindolos soportes de su propaganda. Esta relectura e instrumentalizacin de las fiestas republicanas alcanzara al smbolo ms importante de la repblica, el 14 de julio, rebautizado como Ceremonia en honor de los muertos por la patria, dotndole de un nuevo significado, ligado al culto de los mrtires cados en la Gran Guerra y en 1940, asocindolo adems a lo militar. As, Este culto de los muertos completaba el que se renda a la tierra de los ancestros y permita alabar el concepto de `fuerza. La religin tendra en ello un rol privilegiado, como forma de respuesta espiritual al considerado funesto laicismo de la Repblica (p. 10). La exaltacin de la familia, el trabajo, la concordia social, el deporte y la juventud como base de la sociedad futura, sern los pilares sobre los que se apoyar la propaganda de Vichy.

Este estudio de Dalisson tiene varios puntos en comn con el clsico trabajo de Georges Mosse (2005 [1975]) La nacionalizacin de las masas. En particular en lo referido a la utilizacin del sistema festivo llevado a cabo por el rgimen de Vichy, algo que Mosse desarrollara previamente en este estudio. Con el fin ltimo de entender cmo fue posible el ascenso de los fascismos durante la primera mitad del siglo XX, Mosse analiza el desarrollo de lo que denomina una religin secular surgida en Alemania a finales del siglo XVIII, y que ser desarrollada a lo largo del siglo XIX, para ser coronada con el nazismo. Como un estudio relativo a religin, el anlisis de su liturgia (los festejos, los ritos y los smbolos que dieron forma tangible a su particular universo mtico) ocupa un lugar destacado. El desarrollo de esta religin secular no era un fenmeno original alemn; segn Mosse, esta religin secularizada haba afectado a toda la Europa de los siglos XIX y XX, se trataba de una nueva poltica surgida en los albores de la Revolucin Francesa a partir de la idea de soberana popular y de la aportacin hecha por Rousseau de la voluntad general, que haba terminado convirtindose en una religin secular difundida y generalizada en el siglo XIX, y que habra llegado hasta el fascismo. Al unirse el aumento y expansin de la conciencia nacional en los distintos pases del continente, con el desarrollo de los movimientos y de la poltica de masas, estos dos factores impulsaron la necesidad de crear un nuevo estilo de hacer poltica que, progresivamente, fue adquiriendo una dimensin religiosa, basada -desde comienzos del siglo XIX- en la utilizacin de mitos y smbolos nacionales y en el desarrollo de una liturgia a travs de la cual el pueblo poda participar en el culto y la mstica nacional. En ltima instancia, a travs de los ritos y de las fiestas, de los mitos y de los smbolos, la idea rousseauniana de la Voluntad general adquira forma tangible. El culto a la nacin y la activa participacin de las masas unidas en el xtasis nacional de la nueva religin secular hacan su irrupcin en Europa, y con ella la importancia de los monumentos nacionales, de los festejos pblicos, de los rituales de masas y de la esttica poltica convertida en un gran teatro integrando a los individuos en el drama de la nueva poltica convertida en religin secular nacional de masas. Para Mosse lo que estaba en juego en la nueva poltica y que se desplegaba a travs de la accin simblica de su liturgia eran la propia identidad de los grupos participantes, la posibilidad de que stos tuvieran una imagen del mundo ordenada y la oportunidad de que las percepciones de la realidad que se hacan las personas adquirieran coherencia y sentido vitales. En esta capacidad para dotar al mundo de significado resida el atractivo fundamental de la nueva poltica convertida en religin secular.

El mbito local no fue ajeno a esta utilizacin de las festividades como medio para la construccin de una identidad nacional. Lilia Ana Bertoni (1992), da cuenta de la preocupacin de ciertos sectores de las lites locales ante la falta de una identidad nacional consolidada que, hacia mediados de la dcada de 1880, hiciera frente a la amenaza de la disgregacin y desaparicin de lo nacional ante el alud inmigratorio. Esta preocupacin ante las caractersticas que estaba tomando una sociedad Argentina aluvional pareca encontrar su sustento en la prdida de inters por las fiestas nacionales frente al crecimiento experimentado por las celebraciones extranjeras, constituidas en una verdadera Babel de banderas. Por ello:

Desde 1887, precisamente, los esfuerzos para revitalizar las fiestas, desembocaron en la organizacin de grandes celebraciones conmemorativas, la construccin de un conjunto de referentes materiales, como monumentos y museos, y la elaboracin de una legitimacin de la identidad nacional basada en la apelacin al pasado patrio (p. 78).

Al igual que los otros casos sealados, la escuela ser el mbito privilegiado para esta construccin de lo nacional:

[] Las escuelas fueron, en un primer momento, un instrumento de la reactivacin de las fiestas pblicas oficiales, para convertirse luego, a travs de la ritualizacin de las celebraciones escolares y de la enseanza de la historia, en uno de los principales mbitos de la conservacin selectiva de la tradicin patria. En torno a las fiestas patrias se producan cambios que sugeran modificaciones ms inquietantes; y en distintos sectores y mbitos de la sociedad era advertible en los ltimos aos de la dcada de 1881-1890 una gran preocupacin por la nacionalidad (p. 78).

Con la creacin del Consejo Nacional de Educacin (CNE) en 1896, comenz a organizarse la creacin de un sistema de escuelas primarias comunes que garantizara el cumplimiento de la obligatoriedad escolar, la cual estaba orientada hacia una educacin esencialmente nacional. El festejo de las efemrides patrias, el vuelco hacia la comunidad y en especial la enseanza de la historia, sern sus preocupaciones centrales.

Del otro lado del Ro de la Plata, Rodolfo Porrini (2013), centrar su anlisis en las miradas de las izquierdas anarquista, socialista y comunista sobre el carnaval en Montevideo entre los aos 1920 y 1950. Las tres dcadas permiten apreciar la evolucin y, parcialmente, los cambios en esas miradas y en las prcticas. Mientras en 1920 se respira un clima "revolucionario" expresado tambin en la forma de ver los comportamientos populares, en 1950 el pas est en el climax de la integracin social. En los aos veinte los discursos izquierdistas van a coincidir en una condena al carnaval y a sus seguidores entre las clases y sectores populares, porque los desviaban de lo que entendan eran sus intereses y porque los denigraban como personas, siendo manipulados por poderosos y burgueses (p. 115). Desde 1935 Cambios socio-econmicos trajeron una nueva clase trabajadora que penetr con sus gustos, prcticas y sueos- en las organizaciones e instituciones anarquistas, socialistas y comunistas propiciando un cambio y la aceptacin de fenmenos populares como el carnaval, proceso se dio primero al interior de los comunistas mientras que fue ms lento en socialistas y anarquistas, aunque poda ser percibido en sus bases ms jvenes y trabajadoras. As, hacia la dcada del cincuenta, los comunistas incorporaron la aceptacin de la fiesta de carnaval, informando y fomentndola, tanto a nivel barrial como en sus agrupaciones territoriales de base, hasta llegar en algn momento de esa dcada en la participacin de militantes en agrupaciones y murgas. Como hemos sealado, este proceso fue llevado a cabo por los socialistas ms lentamente -tal vez muy lentamente-,. Aunque restaba an un largo trecho para una mayor y profunda re-interpretacin de las izquierdas sobre este fenmeno.

Algunas reflexiones finales:A partir de lo desarrollado hasta aqu se ha querido dar cuenta de la nocin de sociabilidad, y su estrecha relacin con el surgimiento de la nacin moderna. En tal sentido es posible ver cmo las elites detentoras del poder de los estados modernos buscaron legitimarse a travs de una serie de dispositivos, entre los cuales las festividades ocuparon un rol central, inventando tradiciones y generando nuevos espacios para las relaciones humanas. De una estrecha vinculacin con la Iglesia durante el Antiguo Rgimen europeo, a su funcin como expresin de reafirmacin identitaria en el Ro de la Plata de comienzos de siglo XX, las celebraciones y festividades pblicas han recorrido un largo camino en el cual la constante ha sido su funcin formalizadora y la ritualizacin. En cuanto a su vinculacin con el surgimiento de las naciones modernas, este proceso contara adems con la intervencin de distintos mecanismos. Tomando como referencia la categora de comunidad imaginada, se llevaron adelante una serie de maneras que permitiesen internalizar una identidad nacional superadora de los conflictos de clase y con capacidad de movilizacin de amplios sectores sociales. Los dispositivos utilizados fueron entre otros- la historia cientfica y diversas formas de actos y ritos de tipo laico, una literatura nacional.

Bibliografa:-Agulhon, Maurice (2009), El Crculo Burgus, Buenos Aires, Siglo XXI.-Bertoni, Lilia (1992), Construir la nacionalidad. Heroes, estatuas y fiestas patrias 1887 1891, en: Boletn del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. E. Ravignani, tercera serie, nm. 5.-Dalisson Rmi, (2003) La propagande festive de Vichy Mythes fondateurs, relecture nationaliste et contestation en France de 1940 1944, Guerres mondiales et conflits contemporains, n 207, p. 5-35, (Traduccin de ctedra).-Hobsbawm, Eric (2004), Naciones y Nacionalismo, Barcelona, Crtica.-Hobsbawm, Eric y Ranger, Terence (Eds.) (2002 [1983]), La invencin de la tradicin. Barcelona, Crtica.-Mosse, George (2007), La nacionalizacin de las masas, Buenos Aires, Siglo XXI.-Ridolfi, Maurizio (2004), Las fiestas nacionales. Religiones de la patria y rituales polticos en la Europa liberal del `largo siglo XIX, en: Pasado y Memoria. Revista de Historia Contempornea, 3, Alicante, pp. 135-153.

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