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EL ALEPH Jorge Luis Borges BIBLIOTECA ESTUDIANTIL CEIA

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  • ELALEPH

    JorgeLuisBorges

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  • ELINMORTAL

    Solomonsaith:Thereisnonewthingupontheearth.

    SothatasPlatohadanimagination,thatallknowledgewasbutremembrance;

    soSolomongivenhissentence,thatallnoveltyisbutoblivion.

    FRANCISBACON:EssaysLVIII

    EnLondres, a principios delmes de junio de 1929, el anticuario JosephCartaphilus,deEsmirna,ofrecióalaprincesadeLucingelosseisvolúmenesencuartomenor(1715–1720)delaIlíadadePope.Laprincesalosadquirió;alrecibirlos,cambióunaspalabrasconél.Era,nosdice,unhombreconsumidoyterroso, de ojos grises y barba gris, de rasgos singularmente vagos. Semanejabaconfluidezeignoranciaendiversaslenguas;enmuypocosminutospasódelfrancésalinglésydelinglésaunaconjunciónenigmáticadeespañolde Salónica y de portugués deMacao. En octubre, la princesa oyó por unpasajero del Zeus que Cartaphilus había muerto en el mar, al regresar aEsmirna,yquelohabíanenterradoenlaisladelos.EnelúltimotomodelaIlíadahallóestemanuscrito.

    Eloriginalestáredactadoeninglésyabundaenlatinismos.Laversiónqueofrecemosesliteral.

    I

    Que yo recuerde, mis trabajos empezaron en un jardín de TebasHekatómpylos, cuando Diocleciano era emperador. Yo había militado (singloria) en las recientes guerras egipcias, yo era tribuno de una legión queestuvo acuartelada en Berenice, frente al Mar Rojo: la fiebre y la magiaconsumieron a muchos hombres que codiciaban magnánimos el acero. Losmauritanosfueronvencidos;latierraqueantesocuparonlasciudadesrebeldesfue dedicada eternamente a los dioses plutónicos; Alejandría, debelada,imploró en vano la misericordia del César; antes de un año las legionesreportaron el triunfo, pero yo logré apenas divisar el rostro de Marte. Esaprivaciónmedolióyfuetalvezlacausadequeyomearrojaraadescubrir,portemerososydifusosdesiertos,lasecretaCiudaddelosInmortales.

    Mistrabajosempezaron,hereferido,enunjardíndeTebas.Todaesanochenodormí,puesalgoestabacombatiendoenmicorazón.Melevantépocoantesdel alba; mis esclavos dormían, la luna tenía el mismo color de la infinitaarena.Un jinete rendidoyensangrentadoveníadeloriente.Aunospasosdemí, rodó del caballo. Con una tenue voz insaciableme preguntó en latín el

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  • nombre del río que bañaba losmuros de la ciudad. Le respondí que era elEgipto, que alimentan las lluvias. Otro es el río que persigo, replicótristemente, el río secreto que purifica de la muerte a los hombres. Oscurasangrelemanabadelpecho.MedijoquesupatriaeraunamontañaqueestáalotroladodelGangesyqueenesamontañaerafamaquesialguiencaminarahastaeloccidente,dondeseacabaelmundo,llegaríaalríocuyasaguasdanlainmortalidad. Agregó que en la margen ulterior se eleva la Ciudad de losInmortales,ricaenbaluartesyanfiteatrosytemplos.Antesdelaauroramurió,peroyodeterminédescubrir laciudadysu río. Interrogadosporelverdugo,algunos prisioneros mauritanos confirmaron la relación del viajero; alguienrecordó la llanura elísea, en el término de la tierra, donde la vida de loshombres es perdurable; alguien, las cumbres donde nace el Pactolo, cuyosmoradoresvivenunsiglo.EnRoma,converséconfilósofosquesintieronquedilatarlavidadeloshombreseradilatarsuagoníaymultiplicarelnúmerodesusmuertes.IgnorosicreíalgunavezenlaCiudaddelosInmortales:piensoqueentoncesmebastólatareadebuscarla.Flavio,procónsuldeGetulia,meentregó doscientos soldados para la empresa. También recluté mercenarios,que se dijeron conocedores de los caminos y que fueron los primeros endesertar.

    Loshechosulterioreshandeformadohasta lo inextricableel recuerdodenuestras primeras jornadas. Partimos de Arsinoe y entramos en el abrasadodesierto. Atravesamos el país de los trogloditas, que devoran serpientes ycarecen del comercio de la palabra; el de los garamantas, que tienen lasmujeresencomúnysenutrendeleones;eldelosaugilas,quesóloveneranelTártaro.Fatigamosotrosdesiertos,dondeesnegra laarena;dondeelviajerodebeusurpar lashorasde lanoche,pues el fervordeldía es intolerable.Delejos divisé la montaña que dio nombre al Océano: en sus laderas crece eleuforbio,queanula losvenenos; en lacumbrehabitan los sátiros,nacióndehombresferalesyrústicos,inclinadosalalujuria.Queesasregionesbárbaras,donde la tierra es madre de monstruos, pudieran albergar en su seno unaciudadfamosa,atodosnosparecióinconcebible.Proseguimoslamarcha,pueshubierasidounaafrentaretroceder.Algunostemerariosdurmieronconlacaraexpuesta a la luna; la fiebre los ardió; enel aguadepravadade las cisternasotros bebieron la locura y lamuerte. Entonces comenzaron las deserciones;muypocodespués,losmotines.Parareprimirlos,novaciléanteelejerciciodela severidad. Procedí rectamente, pero un centurión me advirtió que lossediciosos (ávidos de vengar la crucifixión de uno de ellos)maquinabanmimuerte.Huidelcampamentoconlospocossoldadosquemeeranfieles.Eneldesierto losperdí,entre los remolinosdearenay lavastanoche.Una flechacretensemelaceró.Variosdíaserrésinencontraragua,ounsoloenormedíamultiplicadoporelsol,porlasedyporeltemordelased.Dejéelcaminoalarbitriodemicaballo.Enelalba,lalejaníaseerizódepirámidesydetorres.

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  • Insoportablementesoñéconunexiguoynítidolaberinto:enelcentrohabíauncántaro;mismanoscasi lo tocaban,misojos loveían,perotanintrincadasyperplejaseranlascurvasqueyosabíaqueibaamorirantesdealcanzarlo.

    II

    Aldesenredarmeporfindeesapesadilla,mevitiradoymaniatadoenunoblongonichodepiedra,nomayorqueunasepulturacomún,superficialmenteexcavadoenelagriodeclivedeunamontaña.Losladoseranhúmedos,antespulidos por el tiempo que por la industria. Sentí en el pecho un dolorosolatido,sentíquemeabrasabalased.Measoméygritédébilmente.Alpiedelamontañasedilatabasinrumorunarroyoimpuro,entorpecidoporescombrosyarena;enlaopuestamargenresplandecía(bajoelúltimosolobajoelprimero)laevidenteCiudaddelosInmortales.Vimuros,arcos,frontispiciosyforos:elfundamento era una meseta de piedra. Un centenar de nichos irregulares,análogosalmío,surcaban lamontañayelvalle.En laarenahabíapozosdepoca hondura; de esos mezquinos agujeros (y de los nichos) emergíanhombres de piel gris, de barba negligente, desnudos. Creí reconocerlos:pertenecíana laestirpebestialde los trogloditas,que infestan las riberasdelGolfoArábigoylasgrutasetiópicas;nomemaravillédequenohablaranydequedevoraranserpientes.

    La urgencia de la sed me hizo temerario. Consideré que estaba a unostreinta pies de la arena; me tiré, cerrados los ojos, atadas a la espalda lasmanos,montañaabajo.Hundí lacaraensangrentadaenelaguaoscura.Bebícomoseabrevanlosanimales.Antesdeperdermeotravezenelsueñoyenlosdelirios, inexplicablemente repetí unas palabras griegas: los ricos teucros deZeleaquebebenelaguanegradelEsepo...

    No sé cuántos días y noches rodaron sobre mí. Doloroso, incapaz derecuperarelabrigodelascavernas,desnudoenlaignoradaarena,dejéquelalunay el sol jugaranconmi aciagodestino.Los trogloditas, infantiles en labarbarie,nomeayudarona sobreviviro amorir.Envano les roguéquemedieranmuerte.Undía,conel filodeunpedernal rompímis ligaduras.Otro,me levanté y pude mendigar o robar —yo. Marco Flamimo Rufo, tribunomilitardeunadelaslegionesdeRoma—miprimeradetestadaracióndecarnedeserpiente.

    Lacodiciadevera los Inmortales,de tocar lasobrehumanaCiudad,casimevedabadormir.Comosipenetraranmipropósito,nodormíantampocolostrogloditas: al principio inferí que me vigilaban; luego, que se habíancontagiado de mi inquietud, como podrían contagiarse los perros. Paraalejarmedelabárbaraaldeaelegílamáspúblicadelashoras,ladeclinaciónde la tarde, cuando casi todos los hombres emergen de las grietas y de lospozosymiranelponiente,sinverlo.Oréenvozalta,menosparasuplicarel

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  • favordivinoqueparaintimidaralatribuconpalabrasarticuladas.AtraveséelarroyoquelosmédanosentorpecenymedirigíalaCiudad.Confusamentemesiguierondosotreshombres.Eran(comolosotrosdeeselinaje)demenguadaestatura;noinspirabantemor,sinorepulsión.Debírodearalgunashondonadasirregularesquemeparecieroncanteras;ofuscadoporlagrandezadelaCiudad,yo la había creído cercana. Hacia la medianoche, pisé, erizada de formasidolátricasenlaarenaamarilla,lanegrasombradesusmuros.Medetuvounaespecie de horror sagrado.Tan abominadas del hombre son la novedad y eldesiertoquemealegrédequeunodelostrogloditasmehubieraacompañadohastaelfin.Cerrélosojosyaguardé(sindormir)querelumbraraeldía.

    Hedichoque laCiudadestabafundadasobreunamesetadepiedra.Estameseta comparable a un acantilado no era menos ardua que los muros. Envano fatigué mis pasos: el negro basamento no descubría la menorirregularidad,losmurosinvariablesnoparecíanconsentirunasolapuerta.Lafuerzadeldíahizoqueyomerefugiaraenunacaverna;enelfondohabíaunpozo,enelpozounaescaleraqueseabismabahacialatinieblainferior.Bajé;por un caos de sórdidas galerías llegué a una vasta cámara circular, apenasvisible.Habíanuevepuertasenaquelsótano;ochodabanaun laberintoquefalazmente desembocaba en la misma cámara; la novena (a través de otrolaberinto) daba a una segunda cámara circular, igual a la primera. Ignoro elnúmerototaldelascámaras;midesventuraymiansiedadlasmultiplicaron.Elsilencioerahostilycasiperfecto;otrorumornohabíaenesasprofundasredesde piedra que un viento subterráneo, cuya causa no descubrí; sin ruido seperdíanentrelasgrietashilosdeaguaherrumbrada.Horriblementemehabituéa ese dudoso mundo; consideré increíble que pudiera existir otra cosa quesótanos provistos de nueve puertas y que sótanos largos que se bifurcan.Ignoroeltiempoquedebícaminarbajotierra;séquealgunavezconfundí,enlamismanostalgia,laatrozaldeadelosbárbarosymiciudadnatal,entrelosracimos.

    En el fondo de un corredor, un no previstomurome cerró el paso, unaremota luz cayó sobremí.Alcé los ofuscados ojos: en lo vertiginoso, en loaltísimo,viuncírculodecielotanazulquepudoparecermedepúrpura.Unospeldaños demetal escalaban elmuro.La fatigame relajaba, pero subí, sólodeteniéndome a veces para torpemente sollozar de felicidad. Fui divisandocapitelesyastrágalos,frontonestriangularesybóvedas,confusaspompasdelgranito y delmármol. Asíme fue deparado ascender de la ciega región denegroslaberintosentretejidosalaresplandecienteCiudad.

    Emergí a una suerte de plazoleta;mejor dicho, de patio. Lo rodeaba unsolo edificio de forma irregular y altura variable; a ese edificio heterogéneopertenecíanlasdiversascúpulasycolumnas.Antesqueningúnotrorasgodeesemonumento increíble, me suspendió lo antiquísimo de su fábrica. Sentí

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  • que era anterior a los hombres, anterior a la tierra. Esa notoria antigüedad(aunqueterribledealgúnmodoparalosojos)meparecióadecuadaaltrabajodeobrerosinmortales.Cautelosamentealprincipio,conindiferenciadespués,con desesperación al fin, erré por escaleras y pavimentos del inextricablepalacio.(Despuésaverigüéqueeraninconstanteslaextensiónylaalturadelospeldaños, hecho que me hizo comprender la singular fatiga que meinfundieron.) Este palacio es fábrica de los dioses, pensé primeramente.Exploré los inhabitados recintos y corregí:Los dioses que lo edificaronhanmuerto.Noté suspeculiaridadesydije:Losdiosesque loedificaronestabanlocos.Lodije,bienlosé,conunaincomprensiblereprobaciónqueeracasiunremordimiento,conmáshorrorintelectualquemiedosensible.Alaimpresióndeenormeantigüedadseagregaronotras:ladelointerminable,ladeloatroz,ladelocomplejamenteinsensato.Yohabíacruzadounlaberinto,perolanítidaCiudadde los Inmortalesmeatemorizóy repugnó.Un laberintoesunacasalabrada para confundir a los hombres; su arquitectura, pródiga en simetrías,está subordinada a ese fin. En el palacio que imperfectamente exploré, laarquitecturacarecíade fin.Abundabanelcorredor sin salida, laaltaventanainalcanzable, la aparatosa puerta que daba a una celda o a un pozo, lasincreíbles escaleras inversas, con los peldaños y la balaustrada hacia abajo.Otras, adheridas aéreamente al costadodeunmuromonumental,morían sinllegaraningunaparte,alcabodedosotresgiros,enlatinieblasuperiordelascúpulas.Ignorosi todoslosejemplosqueheenumeradosonliterales;séquedurantemuchosañosinfestaronmispesadillas;nopuedoyasabersitalocualrasgoesunatranscripcióndelarealidadodelasformasquedesatinaronmisnoches. Esta Ciudad (pensé) es tan horrible que su mera existencia yperduración,aunqueenelcentrodeundesiertosecreto,contaminaelpasadoyelporvenirydealgúnmodocomprometealosastros.Mientrasperdure,nadieen el mundo podrá ser valeroso o feliz. No quiero describirla; un caos depalabras heterogéneas, un cuerpo de tigre o de toro, en el que pulularanmonstruosamente, conjugados y odiándose, dientes, órganos y cabezas,pueden(talvez)serimágenesaproximativas.

    No recuerdo las etapas demi regreso, entre los polvorientos y húmedoshipogeos.Únicamenteséquenomeabandonabaeltemordeque,alsalirdelúltimo laberinto, me rodeara otra vez la nefanda Ciudad de los Inmortales.Nadamáspuedorecordar.Eseolvido,ahorainsuperable,fuequizávoluntario;quizálascircunstanciasdemievasiónfuerontaningratasque,enalgúndíanomenosolvidadotambién,hejuradoolvidarlas.

    III

    Quieneshayanleídoconatenciónelrelatodemistrabajosrecordaránqueun hombre de la tribu me siguió como un perro podría seguirme, hasta lasombrairregulardelosmuros.Cuandosalídelúltimosótano,loencontréenla

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  • boca de la caverna. Estaba tirado en la arena, donde trazaba torpemente yborrabaunahileradesignos,queerancomolasletrasdelossueños,queunoestáapuntodeentenderyluegosejuntan.Alprincipio,creíquesetratabadeunaescriturabárbara;despuésviqueesabsurdoimaginarquehombresquenollegaronalapalabralleguenalaescritura.Además,ningunadelasformaseraigualaotra,locualexcluíaoalejabalaposibilidaddequefueransimbólicas.El hombre las trazaba, las miraba y las corregía. De golpe, como si lefastidiara ese juego, las borró con la palma y el antebrazo. Me miró, noparecióreconocerme.Sinembargo,tangrandeeraelalivioquemeinundaba(o tan grande y medrosa mi soledad) que di en pensar que ese rudimentaltroglodita, que me miraba desde el suelo de la caverna, había estadoesperándome.Elsolcaldeabalallanura;cuandoemprendimoselregresoalaaldea, bajo las primeras estrellas, la arena era ardorosa bajo los pies. Eltroglodita me precedió; esa noche concebí el propósito de enseñarle areconocer,yacasoarepetir,algunaspalabras.Elperroyelcaballo(reflexioné)soncapacesdeloprimero;muchasaves,comoelruiseñordelosCésares,deloúltimo.Pormuybastoque fueraelentendimientodeunhombre, siempreseríasuperioraldelosirracionales.

    Lahumildadymiseriadel trogloditametrajerona lamemoria la imagendeArgos,elviejoperromoribundode laOdisea,yasí lepuseelnombredeArgosytratédeenseñárselo.Fracaséyvolvíafracasar.Losarbitrios,elrigory la obstinación fueron del todo vanos. Inmóvil, con los ojos inertes, noparecíapercibirlossonidosqueyoprocurabainculcarle.Aunospasosdemí,era como si estuvieramuy lejos. Echado en la arena, como una pequeña yruinosa esfinge de lava, dejaba que sobre él giraran los cielos, desde elcrepúsculodeldíahastaeldelanoche.Juzguéimposiblequenosepercatarade mi propósito. Recordé que es fama entre los etíopes que los monosdeliberadamente no hablan para que no los obliguen a trabajar y atribuí asuspicaciaoatemorelsilenciodeArgos.Deesaimaginaciónpaséaotras,aúnmás extravagantes. Pensé que Argos y yo participábamos de universosdistintos; pensé que nuestras percepciones eran iguales, pero que Argos lascombinabadeotramanerayconstruíaconellasotrosobjetos;penséqueacasonohabíaobjetosparaél,sinounvertiginosoycontinuojuegodeimpresionesbrevísimas. Pensé en un mundo sin memoria, sin tiempo; consideré laposibilidaddeunlenguajequeignoraralossustantivos,unlenguajedeverbosimpersonalesodeindeclinablesepítetos.Asífueronmuriendolosdíasyconlosdíaslosaños,peroalgoparecidoalafelicidadocurrióunamañana.Llovió,conlentitudpoderosa.

    Lasnochesdeldesiertopuedenserfrías,peroaquéllahabíasidounfuego.SoñéqueunríodeTesalia(acuyasaguasyohabíarestituidounpezdeoro)veníaarescatarme;sobrelarojaarenaylanegrapiedrayolooíaacercarse;lafrescura del aire y el rumor atareado de la lluvia me despertaron. Corrí

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  • desnudoarecibirla.Declinabalanoche;bajolasnubesamarillas la tribu,nomenosdichosaqueyo, seofrecía a losvividos aguaceros enuna especiedeéxtasis.Parecíancoribantes,aquienesposee ladivinidad.Argos,puestos losojosenlaesfera,gemía;raudaleslerodabanporlacara;nosólodeagua,sino(despuéslosupe)delágrimas.Argos,legrité.Argos.

    Entonces,conmansaadmiración,comosidescubrieraunacosaperdidayolvidadahacemuchotiempo,Argosbalbuceóestaspalabras:Argos,perrodeUlises.Ydespués,tambiénsinmirarme:Esteperrotiradoenelestiércol.

    Fácilmenteaceptamoslarealidad,acasoporqueintuimosquenadaesreal.LepreguntéquésabíadelaOdisea.Laprácticadelgriegoleerapenosa;tuvequerepetirlapregunta.

    Muypoco,dijo.Menosqueel rapsodamáspobre.Yahabránpasadomilcienañosdesdequelainventé.

    IV

    Todomefuedilucidado,aqueldía.LostrogloditaseranlosInmortales;elriachodeaguasarenosas,elRíoquebuscabaeljinete.Encuantoalaciudadcuyo nombre se había dilatado hasta el Ganges, nueve siglos haría que losInmortales la habían asolado. Con las reliquias de su ruina erigieron, en elmismolugar,ladesatinadaciudadqueyorecorrí:suertedeparodiaoreversoytambiéntemplodelosdiosesirracionalesquemanejanelmundoydelosquenadasabemos, salvoquenoseparecenalhombre.Aquella fundación fueelúltimosímboloaquecondescendieronlosInmortales;marcaunaetapaenque,juzgandoquetodaempresaesvana,determinaronvivirenelpensamiento,enlapuraespeculación.Erigieronlafábrica,laolvidaronyfueronamorarenlascuevas.Absortos,casinopercibíanelmundofísico.

    EsascosasHomerolasrefirió,comoquienhablaconunniño.Tambiénmerefiriósuvejezyelpostrerviajequeemprendió,movido,comoUlises,porelpropósito de llegar a los hombres que no saben lo que es elmar ni comencarnesazonadaconsalnisospechanloqueesunremo.HabitóunsigloenlaCiudadde los Inmortales.Cuando laderribaron,aconsejó la fundaciónde laotra.Ellonodebesorprendernos;esfamaquedespuésdecantarlaguerradeIlión,cantólaguerradelasranasylosratones.Fuecomoundiosquecrearaelcosmosyluegoelcaos.

    Ser inmortal esbaladí;menoselhombre, todas lascriaturas lo son,puesignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberseinmortal. He notado que, pese a las religiones, esa convicción es rarísima.Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero laveneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya quedestinantodoslosdemás,ennúmeroinfinito,apremiarlooacastigarlo.Más

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  • razonablemeparecelaruedadeciertasreligionesdelIndostán;enesarueda,quenotieneprincipionifin,cadavidaesefectodelaanterioryengendralasiguiente,peroningunadeterminaelconjunto...Adoctrinadaporunejerciciodesiglos,larepúblicadehombresinmortaleshabíalogradolaperfeccióndelatoleranciaycasideldesdén.Sabíaqueenunplazoinfinitoleocurrenatodohombre todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes, todo hombre esacreedor a toda bondad, pero también a toda traición, por sus infamias delpasadoodelporvenir.Así comoen los juegosdeazar las cifrasparesy lascifras impares tienden al equilibrio, así también se anulan y se corrigen elingenio y la estolidez, y acaso el rústico poema del Cid es el contrapesoexigidoporunsoloepítetodelasÉglogasoporunasentenciadeHeráclito.Elpensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, oinaugurar, una forma secreta. Sé de quienes obraban elmal para que en lossiglos futuros resultara el bien, o hubiera resultado en los ya pretéritos...Encaradosasí,todosnuestrosactossonjustos,perotambiénsonindiferentes.No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea;postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, loimposibleesnocomponer,siquieraunavez, laOdisea.Nadieesalguien,unsolohombreinmortalestodosloshombres.ComoCornelioAgrippa,soydios,soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soymundo, lo cual es una fatigosamaneradedecirquenosoy.

    Elconceptodelmundocomosistemadeprecisascompensacionesinfluyóvastamenteen los Inmortales.Enprimer término, loshizo invulnerablesa lapiedad.Hemencionado las antiguas canteras que rompían los campos de laotramargen;unhombresedespeñóen lamáshonda,nopodía lastimarsenimorir, pero lo abrasaba la sed; antes que le arrojaran una cuerda pasaronsetentaaños.Tampoco interesabaelpropiodestino.Elcuerpoeraunsumisoanimaldomésticoylebastaba,cadames,lalimosnadeunashorasdesueño,deunpocodeaguaydeunapiltrafadecarne.Quenadiequierarebajarnosaascetas. No hay placer más complejo que el pensamiento y a él nosentregábamos. A veces, un estímulo extraordinario nos restituía al mundofísico.Porejemplo,aquellamañana,elviejogoceelementaldelalluvia.Esoslapsoseranrarísimos; todos los Inmortaleserancapacesdeperfectaquietud;recuerdoalgunoaquienjamáshevistodepie:unpájaroanidabaensupecho.

    Entre los corolarios de la doctrina de que no hay cosa que no estécompensadaporotra,hayunodemuypocaimportanciateórica,peroquenosindujo,afinesoaprincipiosdelsigloX,adispersarnosporlafazdelatierra.Cabe en estas palabras: Existe un río cuyas aguas dan la inmortalidad; enalguna regiónhabráotro ríocuyasaguas laborren.Elnúmerode ríosnoesinfinito; un viajero inmortal que recorra el mundo acabará, algún día, porhaberbebidodetodos.Nospropusimosdescubrireserío.

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  • Lamuerte (o sualusión)hacepreciososypatéticosa loshombres.Éstosconmuevenporsucondicióndefantasmas;cadaactoqueejecutanpuedeserúltimo;nohayrostroquenoestépordesdibujarsecomoelrostrodeunsueño.Todo, entre losmorrales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso.EntrelosInmortales,encambio,cadaacto(ycadapensamiento)eselecodeotrosqueenelpasadoloantecedieron,sinprincipiovisible,oelfielpresagiodeotrosqueenelfuturolorepetiránhastaelvértigo.Nohaycosaquenoestécomo perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez,nadaespreciosamenteprecario.Loelegiaco,lograve,loceremonial,norigenpara los Inmortales.Homero y yo nos separamos en las puertas de Tánger;creoquenonosdijimosadiós.

    V

    Recorrínuevosreinos,nuevosimperios.Enelotoñode1066militéenelpuentedeStamford,yanorecuerdosienlasfilasdeHarold,quenotardóenhallar su destino, o en las de aquel infaustoHaraldHardrada que conquistóseispiesdetierrainglesa,ounpocomás.EnelséptimosiglodelaHéjira,enel arrabal de Bulaq, transcribí con pausada caligrafía, en un idioma que heolvidado,enunalfabetoqueignoro,lossieteviajesdeSimbadylahistoriadela Ciudad de Bronce. En un patio de la cárcel de Samarcanda he jugadomuchísimo al ajedrez. En Bikanir he profesado la astrología y también enBohemia.En1638estuveenKolozsvárydespuésenLeipzig.EnAberdeen,en 1714,me suscribí a los seis volúmenes de la Ilíada de Pope; sé que losfrecuenté con deleite. Hacia 1729 discutí el origen de ese poema con unprofesor de retórica, llamado, creo,Giambattista; sus razonesmeparecieronirrefutables. El cuatro de octubre de 1921, el Patna, que me conducía aBombay,tuvoquefondearenunpuertodelacostaeritrea.Bajé;recordéotrasmañanasmuyantiguas,tambiénfrentealMarRojo,cuandoyoeratribunodeRomay la fiebrey lamagiay la inacciónconsumíana los soldados.En lasafueras vi un caudal de agua clara; la probé, movido por la costumbre. Alrepechar la margen, un árbol espinoso me laceró el dorso de la mano. Elinusitadodolormepareciómuyvivo.Incrédulo,silenciosoyfeliz,contemplélapreciosaformacióndeuna lentagotadesangre.Denuevosoymortal,merepetí,denuevomeparezcoa todos loshombres.Esanoche,dormíhastaelamanecer.

    ...Herevisado,alcabodeunaño,estaspáginas.Meconstaqueseajustana laverdad, pero en losprimeros capítulos, y aun en ciertospárrafosde losotros, creo percibir algo falso. Ello es obra, tal vez, del abuso de rasgoscircunstanciales, procedimiento que aprendí en los poetas y que todo locontaminadefalsedad,yaqueesosrasgospuedenabundarenloshechos,perono en su memoria... Creo, sin embargo, haber descubierto una razón másíntima.Laescribiré;noimportaquemejuzguenfantástico.

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  • La historia que he narrado parece irreal porque en ella se mezclan lossucesosdedoshombresdistintos.Enelprimercapítulo,eljinetequieresaberelnombredelríoquebañalasmurallasdeTebas;FlaminioRufo,queanteshadado a la ciudad el epíteto de Hekatómpylos, dice que el río es el Egipto;ninguna de esas locuciones es adecuada a él, sino a Homero, que hacemención expresa, en la Ilíada, de TebasHekatómpylos, y en laOdisea, porboca de Proteo y de Ulises, dice invariablemente Egipto por Nilo. En elcapítulo segundo, el romano, al beber el agua inmortal, pronuncia unaspalabrasengriego;esaspalabras sonhoméricasypuedenbuscarseenel findelfamosocatálogodelasnaves.Después,enelvertiginosopalacio,hablade“unareprobaciónqueeracasiunremordimiento”;esaspalabrascorrespondenaHomero,quehabíaproyectadoesehorror.Talesanomalíasmeinquietaron;otras,deordenestético,mepermitierondescubrirlaverdad.Elúltimocapítulolasincluye;ahíestáescritoquemilitéenelpuentedeStamford,quetranscribí,enBulaq,losviajesdeSimbadelMarinoyquemesuscribí,enAberdeen,alaIlíada inglesa de Pope. Se lee, inter alia: “En Bikanir he profesado laastrologíay tambiénenBohemia”.Ningunodeesos testimonios es falso; losignificativo es el hecho de haberlos destacado. El primero de todos parececonvenir a un hombre de guerra, pero luego se advierte que el narrador noreparaenlobélicoysíenlasuertedeloshombres.Losquesiguensonmáscuriosos.Unaoscurarazónelementalmeobligóaregistrarlos;lohiceporquesabíaqueeranpatéticos.Noloson,dichosporelromanoFlaminioRufo.Loson,dichosporHomero;esraroqueéstecopie,enelsiglotrece,lasaventurasdeSimbad,deotroUlisesydescubra,alavueltademuchossiglos,enunreinoborealyunidiomabárbaro,lasformasdesuIlíada.EncuantoalaoraciónquerecogeelnombredeBikanir, seveque lahafabricadounhombrede letras,ganoso (como el autor del catálogo de las naves) de mostrar vocablosespléndidos.

    Cuandoseacercaelfin,yanoquedanimágenesdelrecuerdo;sóloquedanpalabras.Noesextrañoqueeltiempohayaconfundidolasquealgunavezmerepresentaronconlasquefueronsímbolosdelasuertedequienmeacompañótantossiglos.YohesidoHomero;enbreve,seréNadie,comoUlises;enbreve,serétodos:estarémuerto.

    Posdatade1950.Entre loscomentariosquehadespertado lapublicaciónanterior,elmáscurioso,yaquenoelmásurbanobíblicamentesetitulaAcoatof many colours (Manchester, 1948) y es obra de la tenacísima pluma deldoctorNahumCordovero.Abarca unas cien páginas.Habla de los centonesgriegos,deloscentonesdelabajalatinidad,deBenJonson,quedefinióasuscontemporáneos con retazos de Séneca, del Virgilius evangelizans deAlexanderRoss,delosartificiosdeGeorgeMooreydeElioty,finalmente,de“la narración atribuida al anticuario Joseph Cartaphilus”. Denuncia, en elprimercapítulo,brevesinterpolacionesdePlinio(Historianaturalis,V,8);enel

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  • segundo, de Thomas de Quincey (Writings, III, 439) en el tercero, de unaepístola de Descartes al embajador Pierre Chanut; en el cuarto, de BernardShaw(BacktoMethuselah,V).Infieredeesasintrusiones,ohurtos,quetodoeldocumentoesapócrifo.

    A mi entender, la conclusión es inadmisible. Cuando se acerca el fin,escribió Cartaphilus, ya no quedan imágenes del recuerdo, solo quedanpalabras.Palabras,palabrasdesplazadasymutiladas,palabrasdeoíros,fuelapobrelimosnaqueledejaronlashorasylossiglos.

    ACeciliaIngenieros.

    ELMUERTO

    QueunhombredelsuburbiodeBuenosAires,queuntristecompadritosinmásvirtudquelainfatuacióndelcoraje,seinterneenlosdesiertosecuestresde la frontera del Brasil y llegue a capitán de contrabandistas, parece deantemanoimposible.Aquienesloentiendenasí,quierocontarleseldestinodeBenjamín Otálora, de quien acaso no perdura un recuerdo en el barrio deBalvanerayquemurióensuley,deunbalazo,enlosconfinesdeRíoGrandedoSul. Ignoro losdetallesde suaventura; cuandomesean revelados,hederectificaryampliarestaspáginas.Porahora,esteresumenpuedeserútil.

    BenjamínOtáloracuenta,hacia1891,diecinueveaños.Esunmocetóndefrentemezquina,desincerosojosclaros,dereciedumbrevasca;unapuñaladafelizlehareveladoqueesunhombrevaliente;noloinquietalamuertedesucontrario,tampocolainmediatanecesidaddehuirdelaRepública.Elcaudillode la parroquia le da una carta para un talAzevedoBandeira, delUruguay.Otáloraseembarca,latravesíaestormentosaycrujiente;alotrodía,vagaporlascallesdeMontevideo,con inconfesaday talvez ignorada tristeza.Nodacon Azevedo Bandeira; hacia la medianoche, en un almacén del Paso delMolino, asiste a un altercado entre unos troperos. Un cuchillo relumbra;Otálora no sabe de qué lado está la razón, pero lo atrae el puro sabor delpeligro,comoaotroslabarajaolamúsica.Para,enelentrevero,unapuñaladabaja que un peón le tira a un hombre de galera oscura y de poncho. Éste,después, resulta serAzevedoBandeira. (Otálora, al saberlo, rompe la carta,porque prefiere debérselo todo a sí mismo.) Azevedo Bandeira da, aunquefornido, la injustificable impresiónde sercontrahecho;en su rostro, siempredemasiadocercano,estáneljudío,elnegroyelindio;ensuempaque,elmonoyeltigre;lacicatrizqueleatraviesalacaraesunadornomás,comoelnegrobigotecerdoso.

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  • Proyecciónoerrordelalcohol,elaltercadocesaconlamismarapidezconque se produjo. Otálora bebe con los troperos y luego los acompaña a unafarray luegoauncaserónen laCiudadVieja,yaconelsolbienalto.Enelúltimo patio, que es de tierra, los hombres tienden su recado para dormir.Oscuramente,Otáloracomparaesanocheconlaanterior;ahorayapisatierrafirme,entreamigos.Loinquietaalgúnremordimiento,esosí,denoextrañaraBuenosAires. Duerme hasta la oración, cuando lo despierta el paisano queagredió, borracho, a Bandeira. (Otálora recuerda que ese hombre hacompartidocon losotros lanochede tumultoyde júbiloyqueBandeira losentó a suderechay loobligó a seguirbebiendo.)Elhombre lediceque elpatrónlomandabuscar.Enunasuertedeescritorioquedaalzaguán(Otáloranunca ha visto un zaguán con puertas laterales) está esperándolo AzevedoBandeira, con una clara y desdeñosa mujer de pelo colorado. Bandeira lopondera, le ofrece una copa de caña, le repite que le está pareciendo unhombre animoso, le propone ir al Norte con los demás a traer una tropa.Otáloraacepta;hacialamadrugadaestánencamino,rumboaTacuarembó.

    Empieza entonces para Otálora una vida distinta, una vida de vastosamaneceres y de jornadas que tienen el olor del caballo. Esa vida es nuevaparaél,yavecesatroz,peroyaestáensusangre,porque lomismoque loshombresdeotrasnacionesveneranypresientenelmar,asínosotros(tambiénel hombre que entreteje estos símbolos) ansiamos la llanura inagotable queresuenabajo loscascos.Otálorasehacriadoen losbarriosdelcarreroydelcuarteador;antesdeunañosehacegaucho.Aprendeajinetear,aentropillarlahacienda,acarnear,amanejarellazoquesujetaylasboleadorasquetumban,aresistirelsueño,lastormentas,lasheladasyelsol,aarrearconelsilbidoyel grito. Sólo una vez, durante ese tiempo de aprendizaje, ve a AzevedoBandeira,pero lo tienemuypresente,porqueserhombredeBandeiraes serconsideradoy temido,yporque,antecualquierhombrada, losgauchosdicenqueBandeira lohacemejor.AlguienopinaqueBandeiranaciódelotro ladodelCuareim,enRíoGrandedoSul;eso,quedeberíarebajarlo,oscuramenteloenriquece de selvas populosas, de ciénagas, de inextricables y casi infinitasdistancias.Gradualmente,OtáloraentiendequelosnegociosdeBandeirasonmúltiplesyqueelprincipaleselcontrabando.Sertroperoesserunsirviente;Otálora se propone ascender a contrabandista. Dos de los compañeros, unanoche, cruzarán la frontera para volver con unas partidas de caña; Otáloraprovoca a uno de ellos, lo hiere y toma su lugar. Lomueve la ambición ytambiénunaoscurafidelidad.Queelhombre(piensa)acabeporentenderqueyovalgomásquetodossusorientalesjuntos.

    Otro año pasa antes que Otálora regrese a Montevideo. Recorren lasorillas, la ciudad (que a Otálora le parece muy grande); llegan a casa delpatrón; los hombres tienden los recados en el últimopatio.Pasan losdías yOtálora no ha visto a Bandeira. Dicen, con temor, que está enfermo; un

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  • morenosuelesubirasudormitorioconlacalderayconelmate.Unatarde,leencomiendan a Otálora esa tarea. Éste se siente vagamente humillado perosatisfechotambién.

    El dormitorio es desmantelado y oscuro. Hay un balcón que mira alponiente,hayuna largamesaconun resplandecientedesordende taleros,dearreadores,decintos,dearmasde fuegoydearmasblancas,hayun remotoespejo que tiene la luna empañada. Bandeira yace boca arriba; sueña y sequeja;unavehemenciadesolúltimo lodefine.Elvasto lechoblancoparecedisminuirlo y oscurecerlo; Otálora nota las canas, la fatiga, la flojedad, lasgrietasdelosaños.Losublevaquelosestémandandoeseviejo.Piensaqueungolpebastaríaparadar cuentade él.Eneso, ve en el espejoque alguienhaentrado.Eslamujerdepelorojo;estáamediovestirydescalzayloobservacon fría curiosidad. Bandeira se incorpora; mientras habla de cosas de lacampaña y despachamate trasmate, sus dedos juegan con las trenzas de lamujer.Alfin,ledalicenciaaOtáloraparairse.

    Días después, les llega la orden de ir al Norte. Arriban a una estanciaperdida, que está como en cualquier lugar de la interminable llanura. Niárboles ni un arroyo la alegran, el primer sol y el último la golpean. Haycorrales de piedra para la hacienda, que es guampuda y menesterosa. ElSuspirosellamaesepobreestablecimiento.

    Otálora oye en rueda de peones que Bandeira no tardará en llegar deMontevideo.Preguntaporqué;alguienaclaraquehayunforasteroagauchadoqueestáqueriendomandardemasiado.Otáloracomprendequeesunabroma,perolehalagaqueesabromayaseaposible.Averigua,después,queBandeirase ha enemistado con uno de los jefes políticos y que éste le ha retirado suapoyo.Legustaesanoticia.

    Llegancajonesdearmaslargas;lleganunajarrayunapalanganadeplataparaelaposentodelamujer; llegancortinasdeintrincadodamasco;llegadelascuchillas,unamañana,unjinetesombrío,debarbacerradaydeponcho.SellamaUlpianoSuárezyeselcapangaoguardaespaldasdeAzevedoBandeira.Hablamuypocoydeunamaneraabrasilerada.Otáloranosabesiatribuirsureservaahostilidad,adesdénoamerabarbarie.Sabe,esosí,queparaelplanqueestámaquinandotienequeganarsuamistad.

    EntradespuéseneldestinodeBenjamínOtálorauncoloradocabosnegrosque traedel surAzevedoBandeirayque luce apero chapeadoy caronaconbordesdepielde tigre.Esecaballo liberalesunsímbolode laautoridaddelpatrónyporesolocodiciaelmuchacho,quellegatambiénadesear,condeseorencoroso,alamujerdepeloresplandeciente.Lamujer,elaperoyelcoloradosonatributosoadjetivosdeunhombrequeélaspiraadestruir.

    Aquílahistoriasecomplicayseahonda.AzevedoBandeiraesdiestroen

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  • el artede la intimidaciónprogresiva, en la satánicamaniobradehumillar alinterlocutor gradualmente, combinando veras y burlas; Otálora resuelveaplicar ese método ambiguo a la dura tarea que se propone. Resuelvesuplantar, lentamente, a Azevedo Bandeira. Logra, en jornadas de peligrocomún,laamistaddeSuárez.Leconfíasuplan;Suárezleprometesuayuda.Muchascosasvanaconteciendodespués,delasqueséunaspocas.Otáloranoobedece a Bandeira; da en olvidar, en corregir, en invertir sus órdenes. Eluniversoparececonspirarconélyapresura loshechos.Unmediodía,ocurreencamposdeTacuarembóuntiroteocongenteriograndense;OtálorausurpaellugardeBandeiraymandaalosorientales.Leatraviesaelhombrounabala,pero esa tardeOtálora regresa alSuspiro en el coloradodel jefey esa tardeunasgotasdesusangremanchan lapielde tigreyesanocheduermecon lamujerdepeloreluciente.Otrasversionescambianelordendeestoshechosynieganquehayanocurridoenunsolodía.

    Bandeira,sinembargo,siempreesnominalmenteel jefe.Daórdenesqueno se ejecutan;BenjamínOtálora no lo toca, por unamezcla de rutinaydelástima.

    La última escena de la historia corresponde a la agitación de la últimanoche de 1894. Esa noche, los hombres del Suspiro comen cordero reciéncarneadoybebenunalcoholpendenciero;alguien infinitamente rasgueaunatrabajosa milonga. En la cabecera de la mesa, Otálora, borracho, erigeexultación sobre exultación, júbilo sobre júbilo; esa torre de vértigo es unsímbolodesuirresistibledestino.Bandeira,taciturnoentrelosquegritan,dejaque fluya clamorosa la noche. Cuando las doce campanadas resuenan, selevantacomoquienrecuerdaunaobligación.Selevantaygolpeaconsuavidadalapuertadelamujer.Éstaleabreenseguida,comosiesperaraelllamado.Saleamediovestirydescalza.Conunavozqueseafeminaysearrastra,eljefeleordena:

    —Yaquevosyelporteñosequieren tanto,ahoramismolevasadarunbesoavistadetodos.

    Agregaunacircunstanciabrutal.Lamujerquiereresistir,perodoshombresla han tomado del brazo y la echan sobreOtálora.Arrasada en lágrimas, lebesa la cara y el pecho. Ulpiano Suárez ha empuñado el revólver. Otáloracomprende,antesdemorir,quedesdeelprincipiolohantraicionado,quehasidocondenadoamuerte,quelehanpermitidoelamor,elmandoyeltriunfo,porqueyalodabanpormuerto,porqueparaBandeirayaestabamuerto.

    Suárez,casicondesdén,hacefuego.

    LOSTEÓLOGOS

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  • Arrasadoeljardín,profanadosloscálicesylasaras,entraronacaballoloshunosenlabibliotecamonásticayrompieronloslibrosincomprensiblesylosvituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieranblasfemia contra su dios que era una cimitarra de hierro. Ardieronpalimpsestos y códices, pero en el corazón de la hoguera, entre la ceniza,perdurócasiintactoellibroduodécimodelaCivitasDei,quenarraquePlatónenseñó enAtenas que, al cabo de los siglos, todas las cosas recuperarán suestadoanterior,y él, enAtenas, ante elmismoauditorio,denuevoenseñaráesa doctrina. El texto que las llamas perdonaron gozó de una veneraciónespecial y quienes lo leyerony releyeron en esa remotaprovincia dieron enolvidarqueelautorsólodeclaróesadoctrinaparapodermejorconfutarla.Unsiglodespués,Aureliano,coadjutordeAquilea,supoqueaorillasdelDanubiolanovísimasectadelosmonótonos(llamadostambiénanulares)profesabaquelahistoriaesuncírculoyquenadaesquenohayasidoyquenoserá.Enlasmontañas,laRuedaylaSerpientehabíandesplazadoalaCruz.Todostemían,perotodosseconfortabanconelrumordequeJuandePanonia,quesehabíadistinguidoporun tratadosobreel séptimoatributodeDios, ibaa impugnartanabominableherejía.

    Aurelianodeploróesasnuevas,sobretodolaúltima.Sabíaqueenmateriateológica no hay novedad sin riesgo; luego reflexionó que la tesis de untiempo circular era demasiado disímil, demasiado asombrosa, para que elriesgo fuera grave. (Las herejías que debemos temer son las que puedenconfundirseconlaortodoxia.)Másledoliólaintervención—laintrusión—deJuan de Panonia. Hace dos años, éste había usurpado con su verboso Deseptima affection Dei sive de aeternitate un asunto la especialidad deAureliano; ahora, como si el problema del tiempo le perteneciera, iba arectificar,talvezconargumentosdeProcusto,contriacasmástemiblesquelaSerpiente, a los anulares... Esa noche, Aureliano pasó las hojas del antiguodiálogo de Plutarco sobre la cesación de los oráculos; en el párrafoveintinueve,leyóunaburlacontralosestoicosquedefiendenuninfinitociclode mundos, con infinitos soles, lunas, Apolos, Dianas y Poseidones. Elhallazgo le pareció un pronóstico favorable; resolvió adelantarse a Juan dePanoniayrefutaralosheréticosdelaRueda.

    Hay quien busca el amor de una mujer para olvidarse de ella, para nopensarmásenella;Aureliano,parejamente,queríasuperaraJuandePanoniaparacurarsedelrencorqueésteleinfundía,noparahacerlemal.Atemperadoporelmerotrabajo,porlafabricacióndesilogismosylainvencióndeinjurias,por los nego y los autem y los nequaquam, pudo olvidar ese rencor. Erigióvastos y casi inextricables períodos, estorbados de incisos, donde lanegligenciayelsolecismoparecíanformasdeldesdén.De lacacofoníahizo

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  • un instrumento. Previó que Juan fulminaría a los anulares con gravedadprofética;optó,paranocoincidirconél,porelescarnio.AgustínhabíaescritoqueJesúseslavíarectaquenossalvadellaberintocircularenqueandanlosimpíos; Aureliano, laboriosamente trivial, los equiparó con Ixión, con elhígadodePrometeo,conSísifo,conaquelreydeTebasqueviodossoles,conla tartamudez, con loros, con espejos, con ecos, con mulas de noria y consilogismos bicornutos. (Las fábulas gentílicas perduraban, rebajadas aadornos.)Comotodoposeedordeunabiblioteca,Aurelianosesabíaculpabledenoconocerlahastaelfin;esacontroversialepermitiócumplirconmuchoslibrosqueparecíanreprocharlesuincuria.AsípudoengastarunpasajedelaobraDeprincipiisdeOrígenes,dondeseniegaqueJudasIscariorevolveráavender alSeñor, yPablo apresenciar en Jerusalén elmartiriodeEsteban,yotro de los Academia priorade Cicerón, en el que éste se burla de quienessueñanquemientrasélconversaconLúculo,otrosLúculosyotrosCicerones,ennúmeroinfinito,dicenpuntualmentelomismo,eninfinitosmundosiguales.Además, esgrimió contra losmonótonos el texto de Plutarco y denunció loescandalosodequeaunidólatralevalieramásellumennaturaequeaelloslapalabradeDios.Nuevedíasletomóesetrabajo;eldécimo,lefueremitidountrasladodelarefutacióndeJuandePanonia.

    Era casi irrisoriamente breve;Aureliano lamiró condesdény luego contemor.Laprimeraparteglosabalosversículosterminalesdelnovenocapítulode la Epístola a los Hebreos, donde se dice que Jesús no fue sacrificadomuchas veces desde el principio del mundo, sino ahora una vez en laconsumaciónde los siglos.La segundaalegabaelpreceptobíblico sobre lasvanasrepeticionesdelosgentiles(Mateo6:7)yaquelpasajedelséptimolibrodePlinio,queponderaqueeneldilatadouniversonohaydoscaras iguales.JuandePanoniadeclarabaquetampocohaydosalmasyqueelpecadormásvilespreciosocomolasangrequeporélvertióJesucristo.Elactodeunsolohombre(afirmó)pesamásquelosnuevecielosconcéntricosytrassoñarquepuedeperderseyvolver esuna aparatosa frivolidad.El tiempono rehace loqueperdemos;laeternidadloguardaparalagloriaytambiénparaelfuego.Eltratadoeralímpido,universal;noparecíaredactadoporunapersonaconcreta,sinoporcualquierhombreo,quizá,portodosloshombres.

    Aurelianosintióunahumillacióncasi física.Pensódestruiroreformarsupropiotrabajo,luego,conrencorosaprobidad,lomandóaRomasinmodificarunaletra.Mesesdespués,cuandosejuntóelconciliodePérgamo,elteólogoencargado de impugnar los errores de los monótonos fue (previsiblemente)Juan de Panonia; su docta y mesurada refutación bastó para que Euforbo,heresiarca,fueracondenadoalahoguera.Estohaocurridoyvolveráocurrir,dijoEuforbo.Noencendéisunapira,encendéisunlaberintodefuego.Siaquíseunierantodaslashoguerasquehesido,nocabríanenlatierrayquedaríanciegos los ángeles. Esto lo dije muchas veces. Después gritó, porque lo

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  • alcanzaronlasllamas.

    CayólaRuedaantelaCruz,peroAurelianoyJuanprosiguieronsubatallasecreta.Militabanlosdosenelmismoejército,anhelabanelmismogalardón,guerreabancontraelmismoEnemigo,peroAurelianonoescribióunapalabraque inconfesablemente no propendiera a superar a Juan. Su duelo fueinvisible; si los copiosos índices nome engañan, no figura una sola vez elnombre del otro en los muchos volúmenes de Aureliano que atesora laPatrología de Migne. (De las obras de Juan, sólo han perdurado veintepalabras.) Los dos desaprobaron los anatemas del segundo concilio deConstantinopla;losdospersiguieronalosarrianos,quenegabanlageneracióneternadelHijo;losdosatestiguaronlaortodoxiadelaTopographiachristianade Cosmas, que enseña que la tierra es cuadrangular, como el tabernáculohebreo. Desgraciadamente, por los cuatro ángulos de la tierra cundió otratempestuosa herejía. Oriunda del Egipto o del Asia (porque los testimoniosdifieren y Bossuet no quiere admitir las razones de Harnack), infestó lasprovincias orientales y erigió santuarios en Macedonia, en Cartago y enTréveris.Parecióestaren todaspartes;sedijoqueen ladiócesisdeBritaniahabíansidoinvertidosloscrucifijosyquealaimagendelSeñor,enCesárea,la había suplantado un espejo. El espejo y el óbolo eran emblemas de losnuevoscismáticos.

    La historia los conoce por muchos nombres (especulares, abismales,cainitas),perodetodoselmásrecibidoeshistriones,queAurelianolesdioyque ellos con atrevimiento adoptaron. En Frigia les dijeron simulacros, ytambiénenDardania.JuanDamascenolosllamóformas;justoesadvertirqueelpasajehasidorechazadoporErfjord.Nohayheresiólogoqueconestuporno refiera sus desaforadas costumbres. Muchos histriones profesaron elascetismo;algunosemutiló,comoOrígenes;otrosmoraronbajotierra,enlascloacas; otros se arrancaron los ojos; otros (los nabucodonosores de Nitria)“pacíancomolosbueyesysupelocrecíacomodeáguila”.Delamortificaciónyelrigorpasaban,muchasveces,alcrimen;ciertascomunidadestolerabanelrobo;otras,elhomicidio;otras,lasodomía,elincestoylabestialidad.Todaseran blasfemas; No sólo maldecían del Dios cristiano, sino de las arcanasdivinidades de su propio panteón. Maquinaron libros sagrados, cuyadesaparición deploran los doctos. Sir Thomas Browne, hacia 1658, escribió“El tiempo ha aniquilado los ambiciosos Evangelios Histriónicos, no lasInjurias con que se fustigó su impiedad”: Erfjord ha sugerido que esas“injurias”(quepreservauncódicegriego)sonlosevangeliosperdidos.Elloesincomprensible,siignoramoslacosmologíadeloshistriones.

    Enloslibrosherméticosestáescritoqueloquehayabajoesigualaloquehayarriba,y loquehayarriba, iguala loquehayabajo;enelZohar,queelmundo inferior es reflejo del superior. Los histriones fundaron su doctrina

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  • sobre una perversión de esa idea. Invocaron a Mateo 6:12 (“perdónanosnuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores”) y 11:12(“elreinodeloscielospadecefuerza”)parademostrarquelatierrainfluyeenelcielo,yaICorintios13:12(“vemosahoraporespejo,enoscuridad”)parademostrar que todo lo que vemos es falso. Quizá contaminados por losmonótonosimaginaronquetodohombreesdoshombresyqueelverdaderoesel otro, el que está en el cielo. También imaginaron que nuestros actosproyectan un reflejo invertido, de suerte que si velamos, el otro duerme, sifornicamos, el otro es casto, si robamos, el otro es generoso.Muertos, nosuniremos a él y seremos él. (Algún eco de esas doctrinas perduró enBloy.)Otros histriones discurrieron que el mundo concluiría cuando se agotara lacifrade susposibilidades;yaquenopuedehaber repeticiones, el justodebeeliminar (cometer) los actos más infames, para que éstos no manchen elporveniryparaacelerareladvenimientodel reinodeJesús.Eseartículo fuenegado por otras sectas, que defendieron que la historia del mundo debecumplirseencadahombre.Losmás,comoPitágoras,deberántransmigrarpormuchoscuerposantesdeobtenersuliberación;algunos,losproteicos,“eneltérminodeuna solavida son leones, sondragones, son jabalíes, son aguayson un árbol”. Demóstenes refiere la purificación por el fango a que eransometidoslosiniciadosenlosmisteriosórficos:losproteicos,analógicamente,buscaronlapurificaciónporelmal.Entendieron,comoCarpócrates,quenadiesaldrá de la cárcel hasta pagar el último óbolo (Lucas 12:53), y solíanembaucar a los penitentes con este otro versículo: “Yo he venido para quetenganvida loshombresyparaque la tenganenabundancia,” (Juan10:10).Tambiéndecíanquenoserunmalvadoesunasoberbiasatánica...Muchasydivergentesmitologíasurdieron loshistriones;unospredicaronel ascetismo,otros la licencia, todos la confusión. Teopompo, histrión de Berenice, negótodaslasfábulas;dijoquecadahombreesunórganoqueproyectaladivinidadparasentirelmundo.

    Losherejesde ladiócesisdeAurelianoerande losqueafirmabanqueeltiemponotolerarepeticiones,nodelosqueafirmabanquetodoactosereflejaen el cielo. Esa circunstancia era rara; en un informe a las autoridadesromanas, Aureliano la mencionó. El prelado que recibiría el informe eraconfesor de la emperatriz; nadie ignoraba que ese ministerio exigente levedabalasíntimasdeliciasdelateologíaespeculativa.Susecretario—antiguocolaborador de Juan de Panonia, ahora enemistado con él— gozaba delrenombre de puntualísimo inquisidor de heterodoxias;Aureliano agregó unaexposicióndelaherejíahistriónica,talcomoéstasedabaenlosconventículosdeGenuaydeAquilea.Redactóunospárrafos;cuandoquisoescribirlatesisatrozdequenohaydosinstantesiguales,suplumasedetuvo.Nodioconlafórmula necesaria; las admoniciones de la nueva doctrina (“¿Quieres ver loquenovieronojoshumanos?Mira la luna.¿Quieresoír loque losoídosno

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  • oyeron?Oyeelgritodelpájaro.¿Quierestocarloquenotocaronlasmanos?Tocala tierra.VerdaderamentedigoqueDiosestáporcrearelmundo”)eranhartoafectadasymetafóricasparalatranscripción.Depronto,unaoracióndeveintepalabrassepresentóasuespíritu.Laescribió,gozoso;inmediatamentedespués,loinquietólasospechadequeeraajena.Aldíasiguiente,recordóquelahabíaleídohacíamuchosañosenelAdversusannularesquecompusoJuandePanonia.Verificólacita;ahíestaba.Laincertidumbreloatormentó.Variarosuprimiresaspalabras,eradebilitar laexpresión;dejarlas,eraplagiaraunhombreque aborrecía; indicar la fuente, eradenunciarlo. Imploró el socorrodivino.Haciaelprincipiodelsegundocrepúsculo,elángeldesuguardalediouna solución intermedia.Aureliano conservó las palabras, pero las antepusoesteaviso:Loqueladranahoralosheresiarcasparaconfusióndelafe,lodijoenestesiglounvaróndoctísimo,conmásligerezaqueculpa.Después,ocurriólotemido,loesperado,loinevitable.Aurelianotuvoquedeclararquiéneraesevarón;JuandePanoniafueacusadodeprofesaropinionesheréticas.

    Cuatromesesdespués,unherrerodelAventino,alucinadoporlosengañosde los histriones, cargó sobre los hombros de su hijito una gran esfera dehierro,paraquesudoblevolara.Elniñomurió;elhorrorengendradoporesecrimen impusouna intachable severidad a los juecesde Juan.Estenoquisoretractarse; repitió que negar su proposición era incurrir en la pestilencialherejíadelosmonótonos.Noentendió(noquisoentender)quehablardelosmonótonos era hablar de lo ya olvidado.Con insistencia algo senil, prodigósusperíodosmásbrillantesdesusviejaspolémicas;losjuecesnisiquieraoíanloquelosarrebatóalgunavez.Enlugardetratardepurificarsedelamáslevemáculadehistrionismo,seesforzóendemostrarquelaproposicióndequeloacusabanerarigurosamenteortodoxa.Discutióconloshombresdecuyofallodependíasusuerteycometiólamáximatorpezadehacerloconingenioyconironía.Elveintiséisdeoctubre,alcabodeunadiscusiónquedurótresdíasytresnoches,losentenciaronamorirenlahoguera.

    Aureliano presenció la ejecución, porque no hacerlo era confesarseculpable.Ellugardelsuplicioeraunacolina,encuyaverdecumbrehabíaunpalo,hincadoprofundamenteenelsuelo,yentornomuchoshacesdeleña.Unministroleyólasentenciadeltribunal.Bajoelsoldelasdoce,JuandePanoniayacía con la cara en el polvo, lanzandobestiales aullidos.Arañaba la tierra,pero los verdugos lo arrancaron, lo desnudaron y por fin lo amarraron a lapicota.Enlacabezalepusieronunacoronadepajauntadadeazufre;allado,unejemplardelpestilenteAdversusannulares.Habíallovidolanocheantesyla leña ardía mal. Juan de Panonia rezó en griego y luego en un idiomadesconocido.Lahogueraibaallevárselo,cuandoAurelianoseatrevióaalzarlos ojos. Las ráfagas ardientes se detuvieron; Aureliano vio por primera yúltimavezelrostrodelodiado.Lerecordóeldealguien,peronopudoprecisareldequién.Después,lasllamasloperdieron;despuésgritóyfuecomosiun

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  • incendiogritara.

    Plutarco ha referido que Julio César lloró la muerte de Pompeyo;AurelianonolloróladeJuan,perosintióloquesentiríaunhombrecuradodeunaenfermedadincurable,queyafueraunapartedesuvida.EnAquilea,enÉfeso, enMacedonia, dejó que sobre él pasaran los años. Buscó los arduoslímites del Imperio, las torpes ciénagas y los contemplativos desiertos, paraqueloayudaralasoledadaentendersudestino.Enunaceldamauritana,enlanoche cargada de leones, repensó la compleja acusación contra Juan dePanoniay justificó, por enésimavez, el dictamen.Más le costó justificar sutortuosadenuncia.EnRusaddirpredicóelanacrónicosermónLuzdelaslucesencendidasenlacarnedeunréprobo.EnHibernia,enunadelaschozasdeunmonasterio cercado por la selva, lo sorprendió una noche, hacia el alba, elrumorde la lluvia.Recordóunanoche romanaenque lohabía sorprendido,también, eseminucioso rumor.Un rayo, almediodía, incendió los árbolesyAurelianopudomorircomohabíamuertoJuan.

    Elfinaldelahistoriasóloesreferibleenmetáforas,yaquepasaenelreinode los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que AurelianoconversóconDiosyqueÉsteseinteresatanpocoendiferenciasreligiosasquelotomóporJuandePanonia.Ello,sinembargo,insinuaríaunaconfusióndelamentedivina.Máscorrectoesdecirqueenelparaíso,Aurelianosupoqueparala insondable divinidad, él y Juan de Panonia (el ortodoxo y el hereje, elaborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima) formaban una solapersona.

    HISTORIADELGUERREROYLACAUTIVA

    En la página278del libroLapoesía (Bari, 1942),Croce, abreviandountextolatinodelhistoriadorPabloelDiácono,narralasuerteycitaelepitafiodeDroctulft;éstosmeconmovieronsingularmente,luegoentendíporqué.FueDroctulft un guerrero lombardo que en el asedio deRavena abandonó a lossuyosymuriódefendiendolaciudadqueanteshabíaatacado.Losravenesesledieron sepultura en un templo y compusieron un epitafio en el quemanifestaronsugratitud(“contempsitcaros,dumnosamatille,parentes”)yelpeculiarcontrastequeseadvertíaentre la figuraatrozdeaquelbárbaroysusimplicidadybondad:

    Terribilis visu facies, sed mente benignus, Longaque robusto pectoresbarbafuit!

    TaleslahistoriadeldestinodeDroctulft,bárbaroquemuriódefendiendoa

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  • Roma,otaleselfragmentodesuhistoriaquepudorescatarPabloelDiácono.Nisiquieraséenquétiempoocurrió:sialpromediarelsigloVI,cuandoloslongobardosdesolaronlasllanurasdeItalia;sienelVIII,antesdelarendicióndeRavena.Imaginemos(éstenoesuntrabajohistórico)loprimero.

    Imaginemos,subspecieaeternitatis,aDroctulft,noalindividuoDroctulft,quesindudafueúnicoeinsondable(todoslosindividuosloson),sinoaltipogenéricoquedeélydeotrosmuchoscomoélhahecho la tradición,queesobradelolvidoydelamemoria.Atravésdeunaoscurageografíadeselvasydeciénagas,lasguerraslotrajeronaItalia,desdelasmárgenesdelDanubioydelElba,y talvezno sabíaque iba alSury talvezno sabíaqueguerreabacontraelnombreromano.Quizáprofesabaelarrianismo,quemantienequelagloria del Hijo es reflejo de la gloria del Padre, pero más congruente esimaginarlodevotodelaTierra,deHertha,cuyoídolotapadoibadecabañaencabañaenuncarrotiradoporvacas,odelosdiosesdelaguerraydeltrueno,que eran torpes figuras demadera, envueltas en ropa tejida y recargadas demonedasyajorcas.Veníade lasselvas inextricablesdel jabalíydeluro;erablanco,animoso,inocente,cruel,lealasucapitányasutribu,noaluniverso.LasguerraslotraenaRavenayahívealgoquenohavistojamás,oquenohavistoconplenitud.Veeldíayloscipresesyelmármol.Veunconjuntoqueesmúltiple sin desorden; ve una ciudad, un organismo hecho de estatuas, detemplos,dejardines,dehabitaciones,degradas,dejarrones,decapiteles,deespacios regularesyabiertos.Ningunadeesas fábricas (losé) lo impresionaporbella;lotocancomoahoranostocaríaunamaquinariacompleja,cuyofinignoráramos, pero en cuyo diseño se adivinara una inteligencia inmortal.Quizálebastaverunsoloarco,conunaincomprensibleinscripcióneneternasletrasromanas.Bruscamentelociegaylorenuevaesarevelación,laCiudad.Sabe que en ella será un perro, o un niño, y que no empezará siquiera aentenderla, pero sabe también que ella valemás que sus dioses y que la fejuradayquetodaslasciénagasdeAlemania.DroctulftabandonaalossuyosypeleaporRavena.Muere,yenlasepulturagrabanpalabrasqueélnohubieraentendido:

    Contempsitcaros,dumnosamatille,parentes,Hancpatriamreputansesse,Ravenna,suam.

    Nofueuntraidor(lostraidoresnosueleninspirarepitafiospiadosos);fueun iluminado, un converso. Al cabo de unas cuantas generaciones loslongobardos que culparon al tránsfuga procedieron como él; se hicieronitalianos,lombardosyacasoalgunodesusangre—Aldíger—pudoengendraraquienesengendraronalAlighieri...MuchasconjeturascabenaplicaralactodeDroctulft;lamíaeslamáseconómica;sinoesverdaderacomohecho,loserácomosímbolo.

    CuandoleíenellibrodeCrocelahistoriadelguerrero,éstameconmovió

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  • demanerainsólitaytuvelaimpresiónderecuperar,bajoformadiversa,algoque había sido mío. Fugazmente pensé en los jinetes mogoles que queríanhacerde laChinaun infinitocampodepastoreoy luegoenvejecieronen lasciudadesquehabíananheladodestruir;noeraésalamemoriaqueyobuscaba.Laencontréalfin;eraunrelatoqueleoíalgunavezamiabuelainglesa,quehamuerto.

    En 1872 mi abuelo Borges era jefe de las fronteras Norte y Oeste deBuenosAiresySurdeSantaFe.LacomandanciaestabaenJunín;másallá,acuatroocincoleguasunodeotro,lacadenadelosfortines;másallá,loquesedenominabaentonces laPampay tambiénTierraAdentro.Algunavez,entremaravilladayburlona,miabuelacomentósudestinode inglesadesterradaaese fin del mundo; le dijeron que no era la única y le señalaron, mesesdespués, unamuchacha indiaque atravesaba lentamente laplaza.Vestíadosmantascoloradaseibadescalza;suscrenchaseranrubias.Unsoldadoledijoque otra inglesa quería hablar con ella. La mujer asintió; entró en lacomandanciasintemor,peronosinrecelo.Enlacobrizacara,pintarrajeadadecolores feroces, losojoserandeeseazuldesganadoque los ingleses llamangris. El cuerpo era ligero, como de cierva; las manos, fuertes y huesudas.Venía del desierto, de Tierra Adentro, y todo parecía quedarle chico: laspuertas,lasparedes,losmuebles.

    Quizálasdosmujeresporuninstantesesintieronhermanas,estabanlejosdesuislaqueridayenunincreíblepaís.Miabuelaenuncióalgunapregunta;laotralerespondiócondificultad,buscandolaspalabrasyrepitiéndolas,comoasombradadeunantiguosabor.Haríaquinceañosquenohablabael idiomanatalynoleerafácilrecuperarlo.DijoqueeradeYorkshire,quesuspadresemigraronaBuenosAires,queloshabíaperdidoenunmalón,quelahabíanllevado los indios y que ahora eramujer deun capitanejo, a quienyahabíadado dos hijos y que era muy valiente. Eso lo fue diciendo en un inglésrústico, entreverado de araucano o de pampa, y detrás del relato sevislumbraba una vida feral: los toldos de cuero de caballo, las hogueras deestiércol,losfestinesdecarnechamuscadaodevíscerascrudas,lassigilosasmarchasalalba;elasaltodeloscorrales,elalaridoyelsaqueo,laguerra,elcaudaloso arreo de las haciendas por jinetes desnudos, la poligamia, lahediondezy lamagia.Aesabarbariesehabía rebajadouna inglesa.Movidaporlalástimayelescándalo,miabuelalaexhortóanovolver.Juróampararla,jurórescatarasushijos.Laotralecontestóqueerafelizyvolvió,esanoche,al desierto. FranciscoBorgesmoriría poco después en la revolución del 74;quizámiabuela,entonces,pudopercibirenlaotramujer,tambiénarrebatadaytransformada por este continente implacable, un espejo monstruoso de sudestino...

    Todos los años, la india rubia solía llegar a las pulperías de Junín, o del

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  • Fuerte Lavalle, en procura de baratijas y “vicios”; no apareció, desde laconversaciónconmiabuela.Sinembargo,sevieronotravez.Miabuelahabíasalidoacazar;enunrancho,cercadelosbañados,unhombredegollabaunaoveja.Comoenunsueño,pasólaindiaacaballo.Setiróalsueloybebiólasangre caliente.No sé si lo hizo porque ya no podía obrar de otromodo, ocomoundesafíoyunsigno.

    Mil trescientos años y elmarmedian entre el destino de la cautiva y eldestinodeDroctulft.Losdos,ahora,sonigualmenteirrecuperables.LafiguradelbárbaroqueabrazalacausadeRavena,lafiguradelamujereuropeaqueoptaporeldesierto,puedenparecerantagónicos.Sinembargo,a losdos losarrebató un ímpetu secreto, un ímpetu más hondo que la razón, y los dosacataroneseímpetuquenohubieransabidojustificar.Acasolashistoriasquehereferidosonunasolahistoria.Elanversoyelreversodeestamonedason,paraDios,iguales.

    AUlrikevonKühlmann

    BIOGRAFÍADETADEOISIDOROCRUZ(1829–1874)

    I’mlookingforthefaceIhad

    Beforetheworldwasmade.

    YEATS,TheWindingStair

    Elseisdefebrerode1829,losmontonerosque,hostigadosyaporLavalle,marchabandesdeelSurparaincorporarsealasdivisionesdeLópez,hicieronalto en una estancia cuyo nombre ignoraban, a tres o cuatro leguas delPergamino;haciaelalba,unodeloshombrestuvounapesadillatenaz:enlapenumbradelgalpón,elconfusogritodespertóalamujerquedormíaconél.Nadiesabeloquesoñó,puesalotrodía,alascuatro,losmontonerosfuerondesbaratadospor lacaballeríadeSuárezy lapersecucióndurónueve leguas,hasta lospajonalesyalóbregos,yelhombreperecióenunazanja,partidoelcráneoporunsabledelasguerrasdelPerúydelBrasil.LamujersellamabaIsidoraCruz;elhijoquetuvorecibióelnombredeTadeoIsidoro.

    Mi propósito no es repetir su historia. De los días y noches que lacomponen, sólo me interesa una noche; del resto no referiré sino loindispensableparaqueesanocheseentienda.Laaventuraconstaenunlibroinsigne; es decir, en un libro cuya materia puede ser todo para todos (ICorintios 9:22), pues es capaz de casi inagotables repeticiones, versiones,perversiones. Quienes han comentado, y son muchos, la historia de TadeoIsidoro, destacan el influjo de la llanura sobre su formación, pero gauchos

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  • idénticosaélnacieronymurieronenlasselváticasriberasdelParanáyenlascuchillas orientales. Vivió, eso sí, en un mundo de barbarie monótona.Cuando, en 1874, murió de una viruela negra, no había visto jamás unamontañaniunpicodegasniunmolino.Tampocounaciudad.En1849,fueaBuenosAiresconunatropadelestablecimientodeFranciscoXavierAcevedo;lostroperosentraronenlaciudadparavaciarelcinto;Cruz,receloso,nosaliódeunafondaenelvecindariodeloscorrales.Pasóahímuchosdías,taciturno,durmiendo en la tierra, mateando, levantándose al alba y recogiéndose a laoración.Comprendió (másalláde laspalabrasyaundelentendimiento)quenadateníaqueverconéllaciudad.Unodelospeones,borracho,seburlódeél.Cruzno lereplicó,peroen lasnochesdel regreso, juntoal fogón,elotromenudeabalasburlas,yentoncesCruz(queantesnohabíademostradorencor,nisiquieradisgusto) lo tendiódeunapuñalada.Prófugo,hubodeguarecerseenun fachinal;nochesdespués, elgritodeunchajá leadvirtióque lohabíacercadolapolicía.Probóelcuchilloenunamata;paraquenoleestorbaranenladeapie,sequitólasespuelas.Prefiriópelearaentregarse.Fueheridoenelantebrazo,enelhombro,enlamanoizquierda;malhirióalosmásbravosdelapartida;cuandolasangrelecorrióentrelosdedos,peleóconmáscorajequenunca; hacia el alba, mareado por la pérdida de sangre, lo desarmaron. Elejército, entonces, desempeñabauna funciónpenal;Cruz fuedestinado a unfortíndelafronteraNorte.Comosoldadoraso,participóenlasguerrasciviles;a veces combatió por su provincia natal, a veces en contra. El veintitrés deenero de 1856, en lasLagunas deCardoso, fue uno de los treinta cristianosque,almandodelsargentomayorEusebioLaprida,pelearoncontradoscientosindios.Enesaacciónrecibióunaheridadelanza.

    Ensuoscurayvalerosahistoriaabundanloshiatos.Hacia1868losabemosdenuevoenelPergamino:casadooamancebado,padredeunhijo,dueñodeuna fracción de campo.En 1869 fue nombrado sargento de la policía rural.Había corregido el pasado; en aquel tiempo debió de considerarse feliz,aunque profundamente no lo era. (Lo esperaba, secreta en el porvenir, unalúcidanochefundamental:lanocheenqueporfinviosupropiacara,lanocheenqueporfinescuchósunombre.Bienentendida,esanocheagotasuhistoria;mejordicho,uninstantedeesanoche,unactodeesanoche,porquelosactosson nuestro símbolo.) Cualquier destino, por largo y complicado que sea,constaen realidaddeun solomomento: elmomentoenqueelhombre sabeparasiemprequiénes.CuéntasequeAlejandrodeMacedoniavioreflejadosufuturodehierroenlafabulosahistoriadeAquiles;CarlosXIIdeSuecia,enladeAlejandro.ATadeoIsidoroCruz,quenosabíaleer,eseconocimientonolefuereveladoenunlibro;sevioasímismoenunentreveroyunhombre.Loshechosocurrieronasí:

    Enlosúltimosdíasdelmesdejuniode1870recibiólaordendeapresaraunmalevo, que debía dosmuertes a la justicia. Era éste un desertor de las

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  • fuerzas que en la frontera Surmandaba el coronelBenitoMachado; en unaborrachera,habíaasesinadoaunmorenoenunlupanar;enotra,aunvecinodelpartidodeRojas;elinformeagregabaqueprocedíadelaLagunaColorada.Enestelugar,hacíacuarentaaños,habíansecongregadolosmontonerosparala desventura que dio sus carnes a los pájaros y a los perros; de ahí salióManuel Mesa, que fue ejecutado en la plaza de la Victoria, mientras lostambores sonaban para que no se oyera su ira; de ahí, el desconocido queengendróaCruzyqueperecióenunazanja,partidoelcráneoporunsabledelasbatallasdelPerúydelBrasil.Cruzhabíaolvidadoelnombredellugar;conleve pero inexplicable inquietud lo reconoció...El criminal, acosadopor lossoldados, urdió a caballo un largo laberinto de idas y de venidas; éstos, sinembargo,loacorralaronlanochedeldocedejulio.Sehabíaguarecidoenunpajonal.Latinieblaeracasiindescifrable;Cruzylossuyos,cautelososyapie,avanzaron hacia las matas en cuya hondura trémula acechaba o dormía elhombresecreto.Gritóunchajá;TadeoIsidoroCruztuvolaimpresióndehabervividoyaesemomento.Elcriminalsaliódelaguaridaparapelearlos.Cruzloentrevió, terrible; lacrecidamelenay labarbagrisparecíancomerle lacara.Unmotivonotoriomevedareferirlapelea.BástemerecordarqueeldesertormalhirióomatóavariosdeloshombresdeCruz.Éste,mientrascombatíaenla oscuridad (mientras su cuerpo combatía en la oscuridad), empezó acomprender.Comprendióqueundestinonoesmejorqueotro,peroquetodohombre debe acatar el que lleva adentro. Comprendió que las jinetas y eluniformeyaleestorbaban.Comprendiósuíntimodestinodelobo,nodeperrogregario; comprendió que el otro era él.Amanecía en la desaforada llanura;Cruzarrojóportierraelquepis,gritóquenoibaaconsentireldelitodequesemataraaunvalienteysepusoapelearcontralossoldados, juntoaldesertorMartínFierro.

    EMMAZUNZ

    Elcatorcedeenerode1922,EmmaZunz,alvolverdelafábricadetejidosTatbuchyLoewenthal,hallóenelfondodelzaguánunacarta,fechadaenelBrasil, por laque supoque supadrehabíamuerto.Laengañaron, aprimeravista,elselloyelsobre;luego,lainquietólaletradesconocida.Nueveodiezlíneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maierhabíaingeridoporerrorunafuertedosisdeveronalyhabíafallecidoeltresdelcorriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padrefirmabalanoticia,untalFeinoFain,deRíoGrande,quenopodíasaberquesedirigíaalahijadelmuerto.

    Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el

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  • vientreyenlasrodillas;luegodeciegaculpa,deirrealidad,defrío,detemor;luego,quisoya estar en el día siguiente.Acto continuocomprendióque esavoluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que habíasucedidoenelmundo,yseguiríasucediendosinfin.Recogióelpapelysefueasucuarto.Furtivamente loguardóenuncajón,comosidealgúnmodoyaconociera loshechosulteriores.Yahabíaempezadoavislumbrarlos, talvez;yaeralaquesería.

    Enlacrecienteoscuridad,EmmalloróhastaelfindeaqueldíaelsuicidiodeManuelMaier,queenlosantiguosdíasfelicesfueEmanuelZunz.Recordóveraneosenunachacra,cercadeGualeguay,recordó(tratóderecordar)asumadre, recordó la casita de Lanús que les remataron, recordó los amarilloslosanges de una ventana, recordó el auto de prisión, el oprobio, recordó losanónimosconelsueltosobre“eldesfalcodelcajero”,recordó(peroesojamásloolvidaba)quesupadre, laúltimanoche, lehabía juradoqueel ladróneraLoewenthal. Loewenthal, Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica yahoraunodelosdueños.Emma,desde1916,guardabaelsecreto.Anadieselohabíarevelado,nisiquieraasumejoramiga,ElsaUrstein.Quizárehuíalaprofanaincredulidad;quizácreíaqueelsecretoeraunvínculoentreellayelausente. Loewenthal no sabía que ella sabía; Emma Zunz derivaba de esehechoínfimounsentimientodepoder.

    Nodurmióaquellanoche,ycuandolaprimeraluzdefinióelrectángulodela ventana, ya estaba perfecto su plan. Procuró que ese día, que le parecióinterminable, fuera como los otros. Había en la fábrica rumores de huelga;Emmasedeclaró,comosiempre,contratodaviolencia.Alasseis,concluidoeltrabajo, fue con Elsa a un club demujeres, que tiene gimnasio y pileta. Seinscribieron; tuvo que repetir y deletrear su nombre y su apellido, tuvo quefestejar las bromas vulgares que comentan la revisación. ConElsa y con lamenor de las Kronfuss discutió a qué cinematógrafo irían el domingo a latarde.Luego,sehablódenoviosynadieesperóqueEmmahablara.Enabrilcumpliríadiecinueveaños,peroloshombresleinspiraban,aún,untemorcasipatológico...Devuelta,preparóunasopadetapiocayunaslegumbres,comiótemprano, se acostó y se obligó a dormir. Así, laborioso y trivial, pasó elviernesquince,lavíspera.

    Elsábado,laimpaciencialadespertó.Laimpaciencia,nolainquietud,yelsingular alivio de estar en aquel día, por fin.Ya no tenía que tramar y queimaginar; dentro de algunas horas alcanzaría la simplicidad de los hechos.Leyó en La Prensa que el Nordstjärnan, deMalmö, zarparía esa noche deldique; llamópor teléfonoaLoewenthal, insinuóquedeseabacomunicar, sinque lo supieran las otras, algo sobre la huelga y prometió pasar por elescritorio, al oscurecer. Le temblaba la voz; el temblor convenía a unadelatora. Ningún otro hechomemorable ocurrió esamañana. Emma trabajó

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  • hastalasdoceyfijóconElsayconPerlaKronfusslospormenoresdelpaseodeldomingo.Seacostódespuésdealmorzaryrecapituló,cerradoslosojos,elplanquehabíatramado.Pensóquelaetapafinalseríamenoshorriblequelaprimerayqueledepararía,sinduda,elsabordelavictoriaydelajusticia.Depronto,alarmada,selevantóycorrióalcajóndelacómoda.Loabrió;debajodelretratodeMiltonSills,dondelahabíadejadolaantenoche,estabalacartadeFain.Nadiepodíahaberlavisto;laempezóaleerylarompió.

    Referir con alguna realidad los hechos de esa tarde sería difícil y quizáimprocedente. Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo queparecemitigar sus terrores y que los agrava tal vez. ¿Cómohacer verosímiluna acción en la que casi no creyó quien la ejecutaba, cómo recuperar esebreve caosquehoy lamemoria deEmmaZunz repudia y confunde?EmmavivíaporAlmagro,enlacalleLiniers;nosconstaqueesatardefuealpuerto.Acasoenel infamePaseodeJulio seviomultiplicadaenespejos,publicadapor luces y desnudada por los ojos hambrientos, pero más razonable esconjeturarquealprincipioerró,inadvertida,porlaindiferenterecova...Entróendosotresbares,violarutinaolosmanejosdeotrasmujeres.DioalfinconhombresdelNordstjärnan.Deuno,muyjoven,temióqueleinspiraraalgunaternurayoptóporotro,quizámásbajoqueellaygrosero,paraquelapurezadelhorrornofueramitigada.Elhombrelacondujoaunapuertaydespuésaun turbiozaguánydespuésaunaescalera tortuosaydespuésaunvestíbulo(enelquehabíaunavidrieraconlosangesidénticosalosdelacasaenLanús)ydespuésaunpasilloydespuésaunapuertaquesecerró.Loshechosgravesestán fuera del tiempo, ya porque en ellos el pasado inmediato queda comotronchadodelporvenir,yaporquenoparecenconsecutivaslaspartesquelosforman.

    ¿En aquel tiempo fuera del tiempo, en aquel desorden perplejo desensacionesinconexasyatroces,pensóEmmaZunzunasolavezenelmuertoquemotivabaelsacrificio?Yotengoparamíquepensóunavezyqueenesemomentopeligrósudesesperadopropósito.Pensó(nopudonopensar)quesupadrelehabíahechoasumadrelacosahorriblequeaellaahoralehacían.Lopensócondébil asombroy se refugió, en seguida,enelvértigo.Elhombre,suecoofinlandés,nohablabaespañol;fueunaherramientaparaEmmacomoéstalofueparaél,peroellasirvióparaelgoceyélparalajusticia.

    Cuandosequedósola,Emmanoabrióenseguidalosojos.Enlamesadeluz estaba el dinero que había dejado el hombre: Emma se incorporó y lorompiócomoanteshabíarotolacarta.Romperdineroesunaimpiedad,comotirar el pan; Emma se arrepintió, apenas lo hizo. Un acto de soberbia y enaqueldía...Eltemorseperdióenlatristezadesucuerpo,enelasco.Elascoyla tristeza la encadenaban, pero Emma lentamente se levantó y procedió avestirse. En el cuarto no quedaban colores vivos; el último crepúsculo se

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  • agravaba. Emma pudo salir sin que la advirtieran; en la esquina subió a unLacroze,queibaaloeste.Eligió,conformeasuplan,elasientomásdelantero,paraquenolevieranlacara.Quizáleconfortóverificar,enelinsípidotrajínde las calles, que lo acaecido no había contaminado las cosas. Viajó porbarriosdecrecientesyopacos,viéndolosyolvidándolosenelacto,yseapeóenunadelasbocacallesdeWarnes.Paradójicamentesufatigaveníaaserunafuerza,pueslaobligabaaconcentrarseenlospormenoresdelaaventurayleocultabaelfondoyelfin.

    Aarón Loewenthal era, para todos, un hombre serio; para sus pocosíntimos, un avaro. Vivía en los altos de la fábrica, solo. Establecido en eldesmanteladoarrabal,temíaalosladrones;enelpatiodelafábricahabíaungranperroyenelcajóndesuescritorio,nadieloignoraba,unrevólver.Habíalloradocondecoro,elañoanterior, la inesperadamuertedesumujer—¡unaGauss,queletrajounabuenadote!—,peroeldineroerasuverdaderapasión.Coníntimobochornosesabíamenosaptoparaganarloqueparaconservarlo.Eramuyreligioso;creíatenerconelSeñorunpactosecreto,queloeximíadeobrarbien,atruequedeoracionesydevociones.Calvo,corpulento,enlutado,dequevedosahumadosybarbarubia,esperabadepie, juntoa laventana,elinformeconfidencialdelaobreraZunz.

    Lavio empujar la verja (que él había entornado a propósito) y cruzar elpatio sombrío. La vio hacer un pequeño rodeo cuando el perro atado ladró.Los labios de Emma se atareaban como los de quien reza en voz baja;cansados,repetíanlasentenciaqueelseñorLoewenthaloiríaantesdemorir.

    Las cosas no ocurrieron como había previsto Emma Zunz. Desde lamadrugada anterior, ella se había soñadomuchas veces, dirigiendo el firmerevólver,forzandoalmiserableaconfesarlamiserableculpayexponiendolaintrépidaestratagemaquepermitiríaalajusticiadeDiostriunfardelajusticiahumana. (No por temor, sino por ser un instrumento de la justicia, ella noqueríasercastigada.)Luego,unsolobalazoenmitaddelpechorubricaría lasuertedeLoewenthal.Perolascosasnoocurrieronasí.

    AnteAarónLoewenthal,másquelaurgenciadevengarasupadre,Emmasintióladecastigarelultrajepadecidoporello.Nopodíanomatarlo,despuésdeesaminuciosadeshonra.Tampocoteníatiempoqueperderenteatralerías.Sentada, tímida,pidió excusas aLoewenthal, invocó (a fuerdedelatora) lasobligacionesdelalealtad,pronuncióalgunosnombres,dioaentenderotrosysecortócomosilavencieraeltemor.LogróqueLoewenthalsalieraabuscaruna copa de agua. Cuando éste, incrédulo de tales aspavientos, peroindulgente, volvió del comedor, Emma ya había sacado del cajón el pesadorevólver. Apretó el gatillo dos veces. El considerable cuerpo se desplomócomosilosestampidosyelhumolohubieranroto,elvasodeaguaserompió,lacaralamiróconasombroycólera,labocadelacaralainjurióenespañoly

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  • enyiddish.Lasmalaspalabrasnocejaban;Emmatuvoquehacer fuegootravez.Enelpatio,elperroencadenadorompióaladrar,yunaefusióndebruscasangremanódeloslabiosobscenosymanchólabarbaylaropa.Emmainicióla acusación que tenía preparada (“He vengado ami padre y nome podráncastigar...”), perono la acabó, porque el señorLoewenthal yahabíamuerto.Nosuponuncanialcanzóacomprender.

    Los ladridos tirantes le recordaron que no podía, aún, descansar.Desordenó el diván, desabrochó el saco del cadáver, le quitó los quevedossalpicadosylosdejósobreelfichero.Luegotomóelteléfonoyrepitióloquetantasvecesrepetiría,conesasyconotraspalabras:Haocurridounacosaquees increíble... El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de lahuelga...Abusódemí,lomaté...

    La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porquesustancialmenteeracierta.VerdaderoeraeltonodeEmmaZunz,verdaderoelpudor,verdaderoelodio.Verdaderotambiéneraelultrajequehabíapadecido;sóloeranfalsaslascircunstancias,lahorayunoodosnombrespropios.

    LACASADEASTERIÓN

    YlareinadioaluzunhijoquesellamóAsterión.

    APOLODORO,Biblioteca,III,1

    Séquemeacusandesoberbia,ytalvezdemisantropía,ytalvezdelocura.Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Esverdadquenosalgodemicasa,perotambiénesverdadquesuspuertas(cuyonúmeroesinfinito)estánabiertasdíaynochealoshombresytambiénalosanimales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni elbizarro aparato de los palacios pero sí la quietud y la soledad. Asimismohallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los quedeclaranqueenEgiptohayunaparecida.)Hastamisdetractoresadmitenquenohayunsolomuebleen lacasa.Otraespecie ridículaesqueyo,Asterión,soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que nohayunacerradura?Porlodemás,algúnatardecerhepisadolacalle;siantesdelanochevolví,lohiceporeltemorquemeinfundieronlascarasdelaplebe,carasdescoloridasyaplanadas,como lamanoabierta.Yasehabíapuestoelsol,peroeldesvalidollantodeunniñoylastoscasplegariasdelagreydijeronque me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos seencaramaban al estilóbato del templo de lasHachas, otros juntaban piedras.Alguno,creo,seocultóbajoelmar.Noenvanofueunareinamimadre;no

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  • puedoconfundirmeconelvulgo,aunquemimodestialoquiera.

    El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre puedatransmitiraotroshombres;comoelfilósofo,piensoquenadaescomunicableporelartedelaescritura.Lasenojosasytrivialesminuciasnotienencabidaen mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido ladiferenciaentreunaletrayotra.Ciertaimpacienciagenerosanohaconsentidoqueyoaprendieraaleer.Aveceslodeploro,porquelasnochesylosdíassonlargos.

    Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va aembestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo,marcado.Meagazapoalasombradeunaljibeoalavueltadeuncorredoryjuegoaquemebuscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. Acualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y larespiraciónpoderosa.(Avecesmeduermorealmente,aveceshacambiadoelcolordeldíacuandoheabiertolosojos.)PerodetantosjuegoselqueprefieroeseldeotroAsterión.Finjoquevieneavisitarmeyqueyolemuestrolacasa.Congrandesreverenciasledigo:AhoravolvemosalaencrucijadaanterioroAhoradesembocamosenotropatiooBiendecíayoquetegustaríalacanaletaoAhoraverásunacisternaquesellenódearenaoyaveráscomoelsótanosebifurca.Avecesmeequivocoynosreímosbuenamentelosdos.

    No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa.Todaslaspartesdelacasaestánmuchasveces,cualquierlugaresotrolugar.No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [soninfinitos]lospesebres,abrevaderos,patios,aljibes.Lacasaesdeltamañodelmundo;mejordicho,eselmundo.Sinembargo,afuerzadefatigarpatiosconunaljibeypolvorientasgaleríasdepiedragrishealcanzadolacalleyhevistoeltemplodelasHachasyelmar.Esonoloentendíhastaqueunavisióndelanoche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y lostemplos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en elmundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo,Asterión.Quizáyohecreadolasestrellasyelsolylaenormecasa,peroyanomeacuerdo.

    Cadanueveañosentranenlacasanuevehombresparaqueyolosliberedetodomal.Oigosuspasososuvozenelfondodelasgaleríasdepiedraycorroalegrementeabuscarlos.Laceremoniadurapocosminutos.Unotrasotrocaensin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y loscadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son,pero séqueunode ellosprofetizó, en lahorade sumuerte, que algunavezllegaríami redentor.Desde entonces nomeduele la soledad, porque sé quevivemi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzaratodos los rumores delmundo, yo percibiría sus pasos. Ojaláme lleve a un

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  • lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, mepregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara dehombre?¿Oserácomoyo?

    Elsoldelamañanareverberóenlaespadadebronce.Yanoquedabaniunvestigiodesangre.

    —¡Locreerás,Ariadna!—dijoTeseo—.Elminotauroapenassedefendió.

    AMartaMosqueraEastman.

    LAOTRAMUERTE

    Un par de años hará (he perdido la carta), Gannon me escribió deGualeguaychú,anunciandoelenvíodeunaversión,acasolaprimeraespañola,delpoemaThePast, deRalphWaldoEmerson,y agregandoenunaposdataquedonPedroDamián,dequienyoguardaríaalgunamemoria,habíamuertonoches pasadas, de una congestión pulmonar. El hombre, arrasado por lafiebre,habíarevividoensudeliriolasangrientajornadadeMasoller;lanoticiame pareció previsible y hasta convencional, porque don Pedro, a losdiecinueveoveinteaños,habíaseguidolasbanderasdeAparicioSaravia.Larevolución de 1904 lo tomó en una estancia de Río Negro o de Paysandú,donde trabajabadepeón;PedroDamiánera entrerriano,deGualeguay,perofue adonde fueron los amigos, tan animoso y tan ignorante como ellos.Combatió en algún entrevero y en la batalla última; repatriado en 1905,retomóconhumildetenacidadlastareasdecampo.Queyosepa,novolvióadejarsuprovincia.Losúltimostreintaañoslospasóenunpuestomuysolo,auna o dos leguas del Nancay; en aquel desamparo, yo conversé con él unatarde (yo traté de conversar con él una tarde), hacia 1942. Era hombretaciturno,depocasluces.ElsonidoylafuriadeMasolleragotabansuhistoria;nome sorprendió que los reviviera, en la hora de sumuerte... Supe que noveríamásaDamiányquise recordarlo; tanpobreesmimemoriavisualquesólo recordé una fotografía que Gannon le tomó. El hecho nada tiene desingular,siconsideramosquealhombreloviaprincipiosde1942,unavez,yalaefigie,muchísimas.Gannonmemandóesafotografía;laheperdidoyyanolabusco.Medaríamiedoencontrarla.

    ElsegundoepisodioseprodujoenMontevideo,mesesdespués.LafiebreylaagoníadelentrerrianomesugirieronunrelatofantásticosobreladerrotadeMasoller;EmirRodríguezMonegal,aquienreferíelargumento,mediounaslíneas para el coronel Dionisio Tabares, que había hecho esa campaña. Elcoronelmerecibiódespuésdecenar.Desdeunsillóndehamaca,enunpatio,

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  • recordó con desorden y con amor los tiempos que fueron. Habló demunicionesquenollegaronydecaballadasrendidas,dehombresdormidosyterrosostejiendolaberintosdemarchas,deSaravia,quepudohaberentradoenMontevideo y que se desvió, “porque el gaucho le teme a la ciudad”, dehombresdegolladoshastalanuca,deunaguerracivilquemepareciómenoslacolisión de dos ejércitos que el sueño de unmatrero. Habló de Illescas, deTupambaé,deMasoller.Lohizoconperíodos tancabalesydeunmodo tanvividoquecomprendíquemuchasveceshabíareferidoesasmismascosas,ytemí que detrás de sus palabras casi no quedaran recuerdos. En un respiroconseguíintercalarelnombredeDamián.

    —¿Damián?¿PedroDamián?—dijoelcoronel—.Esesirvióconmigo.UntapecitoqueledecíanDaymánlosmuchachos.—Inicióunaruidosacarcajadaylacortódegolpe,confingidaoverazincomodidad.

    Conotravozdijoquelaguerraservía,comolamujer,paraqueseprobaranloshombres,yque,antesdeentrarenbatalla,nadiesabíaquiénes.Alguienpodíapensarsecobardeyserunvaliente,yasimismoalrevés,comoleocurrióaesepobreDamián,que seanduvo floreandoen laspulperíasconsudivisablanca y después flaqueó enMasoller. En algún tiroteo con los zumacos seportócomounhombre,perootracosafuecuandolosejércitosseenfrentaronyempezóelcañoneoycadahombresintióquecincomilhombressehabíancoaligadoparamatarlo.Pobregurí,quese lahabíapasadobañandoovejasyquedeprontoloarrastróesapatriada...

    Absurdamente,laversióndeTabaresmeavergonzó.Yohubierapreferidoque loshechosnoocurrieranasí.ConelviejoDamián,entrevistouna tarde,hacemuchosaños,yohabíafabricado,sinproponérmelo,unasuertedeídolo;la versión de Tabares lo destrozaba. Súbitamente comprendí la reserva y laobstinada soledad de Damián; no las había dictado la modestia, sino elbochorno.Envanomerepetíqueunhombreacosadoporunactodecobardíaesmás complejo ymás interesante que un hombremeramente animoso. Elgaucho Martín Fierro, pensé, es menos memorable que Lord Jim y queRazumov. Sí, pero Damián, como gaucho, tenía obligación de ser MartínFierro—sobretodo,antegauchosorientales.EnloqueTabaresdijoynodijopercibíelagrestesabordeloquesellamabaartiguismo:laconciencia(talvezincontrovertible)dequeelUruguayesmáselementalquenuestropaísy,porende, más bravo... Recuerdo que esa noche nos despedimos con exageradaefusión.

    Enelinvierno,lafaltadeunaodoscircunstanciasparamirelatofantástico(quetorpementeseobstinabaennodarconsuforma)hizoqueyovolvieraalacasa del coronel Tabares. Lo hallé con otro señor de edad: el doctor JuanFranciscoAmaro,dePaysandú,que tambiénhabíamilitadoen la revoluciónde Saravia. Se habló, previsiblemente, de Masoller. Amaro refirió unas

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  • anécdotas y después agregó con lentitud, como quien está pensando en vozalta:

    —HicimosnocheenSanta Irene,meacuerdo,y senos incorporóalgunagente.Entreellos,unveterinariofrancésquemuriólavísperadelaacción,yunmozoesquilador,deEntreRíos,untalPedroDamián.

    Lointerrumpíconacritud.

    —Yasé—ledije—.Elargentinoque flaqueóante lasbalas.Medetuve;losdosmemirabanperplejos.

    —Ustedseequivoca,señor—dijo,alfin,Amaro—.PedroDamiánmuriócomo querría morir cualquier hombre. Serían las cuatro de la tarde. En lacumbredelacuchillasehabíahechofuertelainfanteríacolorada;losnuestroslacargaron,alanza;Damiánibaenlapunta,gritando,yunabalaloacertóenpleno pecho. Se paró en los estribos, concluyó el grito y rodó por tierra yquedó entre las patas de los caballos. Estaba muerto y la última carga deMasollerlepasóporencima.Tanvalienteynohabíacumplidoveinteaños.

    Hablaba,anodudarlo,deotroDamián,peroalgomehizopreguntarquégritabaelgurí.

    —Malaspalabras—dijoelcoronel—,queesloquesegritaenlascargas.

    —Puedeser—dijoAmaro—,perotambiéngritó¡VivaUrquiza!

    Nosquedamoscallados.Alfin,elcoronelmurmuró:

    —NocomosipelearaenMasoller,sinoenCaganchaoIndiaMuerta,haráunsiglo.

    Agregóconsinceraperplejidad:

    —Yocomandéesastropas,yjuraríaqueeslaprimeravezqueoigohablardeunDamián.

    Nopudimoslograrquelorecordara.

    EnBuenosAires,elestuporquemeprodujosuolvidoserepitió.AntelosoncedeleitablesvolúmenesdelasobrasdeEmerson,enelsótanodelalibreríainglesadeMitchell,encontré,unatarde,aPatricioGannon.Lepreguntéporsutraducción de The Past. Dijo que no pensaba traducirlo y que la literaturaespañolaeratantediosaquehacíainnecesarioaEmerson.LerecordéquemehabíaprometidoesaversiónenlamismacartaenquemeescribiólamuertedeDamián.PreguntóquiéneraDamián.Selodije,envano.Conunprincipiodeterror advertí queme oía con extrañeza, y busqué amparo en una discusiónliterariasobrelosdetractoresdeEmerson,poetamáscomplejo,másdiestroysindudamássingularqueeldesdichadoPoe.

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  • Algunos hechos más debo registrar. En abril tuve carta del coronelDionisioTabares;ésteyanoestabaofuscadoyahoraseacordabamuybiendelentrerrianitoquehizopuntaenlacargadeMasolleryqueenterraronesanochesushombres,alpiedelacuchilla.EnjuliopaséporGualeguaychú;nodiconel rancho de Damián, de quien ya nadie se acordaba. Quise interrogar alpuestero Diego Abarca, que lo vio morir; éste había fallecido antes delinvierno. Quise traer a la memoria los rasgos de Damián; meses después,hojeando unos álbumes, comprobé que el rostro sombrío que yo habíaconseguidoevocareraeldelcélebretenorTamberlick,enelpapeldeOtelo.

    Paso ahora a las conjeturas. La más fácil, pero también la menossatisfactoria,postuladosDamianes:elcobardequemurióenEntreRíoshacia1946, el valiente, quemurió enMasoller en 1904. Su defecto reside en noexplicar lo realmente enigmático: los curiosos vaivenes de la memoria delcoronelTabares,elolvidoqueanulaentanpocotiempolaimagenyhastaelnombre del que volvió. (No acepto, no quiero aceptar, una conjetura mássimple: la de haber yo soñado al primero.) Más curiosa es la conjeturasobrenatural que ideó Ulrike von Kühlmann. Pedro Damián, decía Ulrike,perecióenlabatalla,yenlahoradesumuertesuplicóaDiosquelohicieravolver a Entre Ríos. Dios vaciló un segundo antes de otorgar esa gracia, yquien la había pedido ya estabamuerto, y algunos hombres lo habían vistocaer.Dios,quenopuedecambiarelpasado,perosílasimágenesdelpasado,cambiólaimagendelamuerteenladeundesfallecimiento,ylasombradelentrerrianovolvióasutierra.Volvió,perodebemosrecordarsucondicióndesombra. Vivió en la soledad, sin u