El Acompañamiento Espiritual en La Pastoral Juvenil - Eugenio Alburquerque Frutos

Download El Acompañamiento Espiritual en La Pastoral Juvenil - Eugenio Alburquerque Frutos

Post on 08-Jul-2016

225 views

Category:

Documents

7 download

Embed Size (px)

DESCRIPTION

El Acompaamiento Espiritual en La Pastoral Juvenil - Eugenio Alburquerque Frutos

TRANSCRIPT

<ul><li><p> 2</p></li><li><p>3</p></li><li><p> 4</p></li><li><p>5</p></li><li><p>Director de la coleccin:</p><p>Koldo Gutirrez Cuesta</p><p>Centro Nacional Salesiano de Pastoral Juvenil</p><p>1. Una pastoral juvenil al servicio de la vida y de la esperanza. Riccardo Tonelli.</p><p>2. La planificacin pastoral al servicio de la misin. Vicente Altaba.</p><p>3. El animador en la pastoral juvenil. Domenico Sigalini.</p><p>4. La misin entre los jvenes. Roberto Calvo.</p><p>5. Cine con sentido. Jess Villegas.</p><p>6. El acompaamiento espiritual en la pastoral juvenil. Eugenio Alburquerque.</p><p>7. Apasionados por el Reino. Jos Luis Prez (Adsis).</p><p>8. Cuarenta aos de servicio a la pastoral juvenil. Giancarlo Denicol.</p><p>Eugenio Alburquerque Frutos</p><p>6</p></li><li><p>7</p></li><li><p>EDITORIAL CCS</p><p>8</p></li><li><p>9</p></li><li><p>CL Christifideles laici. Exhortacin apostlica de Juan Pablo II.</p><p>DeV Dominum et vivificantem. Encclica de Juan Pablo II.</p><p>DGC Directorio General para la Catequesis.</p><p>FC Familiaris consortio. Exhortacin apostlica de Juan Pablo II.</p><p>OT Optatam totius. Decreto del Concilio Vaticano II sobre la formacin sacerdotal.</p><p>RP Reconciliatio et paenitentia. Exhortacin apostlica de Juan Pablo II.</p><p>VC Vita consecrata. Exhortacin apostlica de Juan Pablo II.</p><p>VS Veritatis splendor. Encclica de Juan Pablo II.</p><p>10</p></li><li><p>11</p></li><li><p>Asistimos actualmente a un continuo y acelerado progreso tecnolgico. La sociedadactual dispone de una tecnologa comunicativa sin precedentes y, en ella, los jvenes sonespecialmente hbiles en el manejo de cuantos medios se ofrecen: mvil, e-mails, chats,etc. Todos los informes sociolgicos de nuestro pas muestran la fuerte importancia quetienen las tecnologas multimedia entre ellos. Cada vez invierten ms tiempo en emitir yrecibir mensajes. Estn permanentemente comunicados.</p><p>Sin embargo, esta comunicacin es casi siempre comunicacin entre iguales, conescasos contenidos profundos, capaces de aportar motivos para la reflexin y orientacinde la propia vida. Se encuentran muy comunicados, pero poco acompaados. Quiz, porello, en el mbito de la pastoral con jvenes se siente ms vivamente la urgencia deacompaantes para una juventud sin guas. Es la urgencia de estar, de hacer caminojuntos, de compartir; la urgencia de una presencia amiga que testimonia valores, recrea lavida cotidiana, interroga y profundiza la experiencia, ayuda a entrar dentro de uno mismoy a mirar hacia delante con esperanza.</p><p>La pastoral juvenil opta en estos momentos por el acompaamiento espiritual comoinstrumento y servicio necesario para ayudar a los jvenes al encuentro con Cristo. Perono es una opcin nueva. Un artista de la educacin cristiana y de la accin pastoral entrelos jvenes del siglo XIX, Don Bosco, fue un testigo convencido de la abundante riquezadel Espritu presente en los jvenes de cualquier edad; y, siempre presente en su vida, losacompa en su proceso de madurez y crecimiento. La opcin pasto ral por elacompaamiento est enraizada en la mejor tradicin cristiana; por ello, ha sido posible laevolucin. Tras algunas etapas de crisis, volvemos a mirar a la direccin espiritual,renovada profundamente, adaptada a los jvenes de nuestro siglo XXI, transformada enacompaamiento. No es direccin e imposicin, sino servicio y ayuda pastoral parasuscitar los recursos interiores del joven. No es enseanza ni adoctrinamiento, sinoexperiencia, reflexin, gracia y vida. Y no es tampoco una cuestin de lite, sino unacuestin vocacional.</p><p>Situado en esta perspectiva, he intentado ofrecer en este libro una aportacin acuantos se inician en el servicio pastoral del acompaamiento espiritual de jvenes, tantoen el acompaamiento personal como grupal. Y he tenido presentes siempre en lareflexin tanto al adulto llamado a realizar este servicio, como al joven que lo buscaporque quiere desarrollar con fidelidad y coherencia su vocacin cristiana. Ellosconstituyen los polos de referencia y la clave de lectura.</p><p>He estructurado la reflexin en torno a ocho captulos. En los cuatro primerosdesarrollo el significado, la naturaleza, los objetivos y contenidos del acompaamientoespiritual, situndolo en la ptica de la personalizacin y de la maduracin de la fe, que</p><p>12</p></li><li><p>se realiza bajo la accin del Espritu. El acompaamiento espiritual busca la madurezintegral de la persona; se orienta, pues, a ayudar al joven en el quehacer de laautorrealizacin y del crecimiento espiritual, vertebrando su vida en la opcinfundamental por Cristo y el reino de Dios; acompaa tambin el desarrollo y laformacin de la conciencia moral, ayudando al joven a tomar la vida en las propiasmanos para llegar a obrar libre y responsablemente; y, de una manera particular, elacompaamiento espiritual es el instrumento ms apropiado para el discernimiento ymaduracin vocacional.</p><p>Los cuatro captulos siguientes abordan cuestiones ms concretas, como la entrevistao el dilogo personal, el acompaamiento en el grupo de fe, y aluden tambin a otrasmodalidades de ayuda pastoral como el sacramento de la reconciliacin, la revisin devida, el proyecto personal y grupal, la lectio divina o la consulta espiritual. Todas ellaspueden enmarcarse en el mbito del acompaamiento espiritual y se utilizan, a veces,junto al acompaamiento, complementndolo y robustecindolo. Y, aunque a lo largo detoda la reflexin se encuentra siempre presente la figura del acompaante, he queridoconcluir este pequeo libro con un captulo dedicado a explicar su responsabilidad,misin y funciones.</p><p>Mi invitacin ms sentida es que cuantos compartimos este servicio pastoral deacompaar a otros en la fe, fijemos la mirada en Jess acompaante. Tenemos queaprender mucho de su estilo de acompaamiento; de su espera paciente, junto al pozo deJacob, a la mujer samaritana, de su dilogo confiado con el hombre que le busca en lanoche, de su mirada de amor al joven rico, de su ponerse en camino con los discpulosfrustrados y desesperanzados que se vuelven a su aldea de Emas. Entrar, comodiscpulos, en su escuela ser nuestra mejor preparacin como acompaantes.</p><p>Eugenio Alburquerque Frutos</p><p>13</p></li><li><p>14</p></li><li><p>La direccin espiritual tradicional sufri en la segunda mitad del siglo pasado una crisisdesconcertante. En ello influyeron muchas causas: desde la crisis de las relacionespaternofiliales, al rechazo de todo lo que significara dependencia, as como la tendencia asustraerse a toda subordinacin a otros. La revolucin cultural contempornea a travsde las corrientes psicoanaltica, marxista y nihilista ha puesto de relieve tanto elantiautoritarismo como el inmanentismo, es decir, el rechazo de toda autoridad directivaque pretenda imponer normas de comportamiento y la negacin de toda apertura almisterio, al Absoluto. Estas reacciones impregnan la cultura actual y favorecen unacontestacin radical respecto a las figuras tradicionales en la vida cristiana del padre odirector espiritual'.</p><p>No obstante, parece que actualmente asistimos a una nueva valoracin yrelanzamiento. Se sita en el clima de una nueva atencin a la espiritualidad, que nosupone simplemente el influjo de las religiones orientales o del renacimiento de unareligiosidad ms afectiva, sino tambin la percepcin ms firme de las exigencias de unafe cristiana vivida. Se ve ms claro que el camino de la fe, el crecimiento humano ycristiano precisa la ayuda de la mediacin humana.</p><p>Pero no se habla de direccin espiritual. Se prefieren otros trminos: orientacinespiritual, dilogo, seguimiento, acompaamiento. ste ltimo parece imponerse y ser elque ordinariamente empleemos. Si preferimos hablar de acompaamiento espiritual es,no slo por esta razn concreta de ser el trmino que prevalece especialmente en elministerio pastoral entre los jvenes, sino, sobre todo, porque pensamos que expresamejor la realidad cuyo sentido y naturaleza vamos a presentar. Se trata de guiar yorientar en el camino que cada uno personalmente emprende para ir a Dios, caminandojunto a l. Comporta una nueva mentalidad y un nuevo planteamiento en relacin a laconcepcin y praxis tradicional de la direccin espiritual. Acompaar supone aceptar aljoven como agente y protagonista de la propia vida, caminar con l hacia eldescubrimiento de la propia identidad humana y cristiana, iluminar el camino y ayudarle a</p><p>15</p></li><li><p>crecer en la fe y en la adhesin a Jess.</p><p>1. PERSONALIZACIN Y CRECIMIENTO EN LA FE</p><p>La comprensin correcta del acompaamiento espiritual exige que comencemosfijndonos en las mismas palabras con las que queremos nombrar una realidad que haestado presente desde los primeros siglos en la vida de la Iglesia y en la accin pastoral,pero que se ha entendido y realizado de forma diferente en los distintos momentos ycontextos sociales.</p><p>El trmino acompaamiento adquiere un significado especfico de ayuda a laspersonas en vistas a la apropiacin personal de la vida en el Espritu y del reconocimientode la voluntad de Dios en la propia vida. La ayuda espiritual que se concretiza en elacompaamiento no es nada ms que una de las muchas formas y canales detransmisin, formacin e interiorizacin de la fe.</p><p>El crecimiento de la fe en la persona concreta requiere la mediacin, a travs delconocimiento y comprensin terica, del obrar prctico-pastoral y de la praxis y laexperiencia. La persona se forma y crece en la fe desde estos tres niveles. Elacompaamiento se refiere y acta especialmente en el nivel de la personalizacin, de lapraxis personal, de la interiorizacin de la fe.</p><p>1.1. LA PERSONA EN EL CENTRO</p><p>La personalizacin constituye una de las claves ms importantes para comprender elacompaamiento, que se sita en la perspectiva del giro antropolgico, propiciado enla teologa actual a partir del Vaticano In. Este planteamiento antropolgico influyeenseguida en la espiritualidad y, en concreto, en el acompaamiento espiritual, exigiendouna atencin particular a las estructuras de la persona.</p><p>Este enfoque antropolgico sita en el centro del acompaamiento la persona real yconcreta. A travs de esta mediacin, se pretende ayudarla a desarrollar sus propiosdones y capacidades, a realizar su propio proyecto de vida, a ser ella misma, a ajustar suproceso de crecimiento humano y espiritual segn su propia condicin y posibilidades. Lapersonalizacin, en efecto, consiste en un proceso que permite al sujeto tomar suexistencia en sus propias manos, aprender a ser l mismo, asumir el riesgo de lasdecisiones que l mismo adopta, ser protagonista de la propia historia. Ayuda y encaminaa la bsqueda global de su identidad, a vivir de dentro hacia fuera, no simplemente desdeinstancias que vienen de afuera o desde esquemas y normas de conducta externas. Esdecir, la personalizacin valora positivamente y promueve la autonoma de la persona.Estimula a ser libre y a aprender a serlo. Desde la perspectiva concreta delacompaamiento espiritual, estimula a vivir y experimentar la fe como respuesta personaly vivencia del propio sentido de la vida.</p><p>16</p></li><li><p>Es muy importante en el acompaamiento espiritual de los jvenes el conocimientode la evolucin psicolgica del joven y de sus procesos de crecimiento, como tambin dela actual condicin juvenil. Puede resultar de gran ayuda conocer los estudiossociolgicos que presentan el perfil del joven actual, las diferentes tipologas y los rasgoscaractersticos de su manera de ser y de comportarse. Pero todo esto no basta. Loverdaderamente importante es conocer al joven concreto que es acompaado: co nocerqu piensa y desea, a qu aspira, cmo se experimenta a s mismo. Se trata, pues, deconocer y considerar al joven en su propia realidad concreta, sin pecar deadultomorfismo cuando hay que responder a las implicaciones y exigencias de su procesode maduracin. Realmente, el proceso de educacin en la fe exige un esfuerzo depersonalizacin que estimule al joven a salir del anonimato de la masa y lo haga sentirsepersona escuchada y acogida por s misma.</p><p>.Z.AYUDA ESPIRITUAL</p><p>En segundo lugar, nos referimos a un acompaamiento espiritual, no simplementepsicolgico, social o tico. Este acompaamiento no es, en modo alguno, monopolio delcristianismo. Pero, para nosotros, el trmino espiritual se refiere directa e inmediatamentea la fe cristiana. Es la accin concreta de la Iglesia que orienta y hace posible en elhombre el encuentro con Dios. En concreto, el acompaamiento espiritual busca siemprela ayuda e interiorizacin de una vida cristiana vivida ms profundamente en el Espritu.Se orienta a una conciencia ms personalizada y a una configuracin ms concreta de lafiliacin divina en el ser humano. La vida en el Espritu renueva a toda la persona. Seentiende como un modo de vivir cualitativamente nuevo. Pero no hay que entenderloreductiva y unilateralmente. Es decir, no se trata simplemente de la direccin del alma(concepcin hiperespiritualista) o de la direccin de la conciencia (concepcin moralista);ni tampoco se puede identificar con una ayuda psicolgica o teraputica. En elacompaamiento espiritual se trata, en ltimo trmino, de transmitir la fe y de ofrecer lasalvacin3. Ayuda a la persona a la apropiacin personal de la vida en el Espritu y alreconocimiento de la voluntad de Dios.</p><p>Estas breves anotaciones pueden ayudarnos a comprender mejor el sentido delacompaamiento espiritual. Segn Breemen, es una ayuda que un hombre ofrece a otropara que crezca en su fe y sea l mismo en la realizacin de la voluntad de Dios4. Setrata, pues, de una ayuda humilde, modesta, sencilla, que un creyente adulto en la feofrece a otro. Y se ofrece en vistas al crecimiento en la fe, que no es una idea o unateora, sino una relacin vivida, y que se transmite por el testimonio de otros creyentes.Aunque la fe de la persona acompaada no es el resultado de la fe del acompaante,porque la fe es siempre don de Dios, este don no se transmite ni se realiza sin lamediacin de otros creyentes. En el acompaamiento, la fe se ofrece para que seainteriorizada y personalizada, para que quien es acompaado llegue a ser l mismo y paraque lo sea, cumpliendo la voluntad de Dios.</p><p>17</p></li><li><p>San Pablo se refiere de manera explcita y directa al crecimiento espiritual. Segn laexplicacin que hace en la carta a la comunidad de feso, lo entiende como un procesode maduracin en todo, hasta llegar a la plenitud, Cristo (Ef 4,15-16). Es un proceso deplenificacin para llegar a asemejarse a la nica imagen de Dios: Cristo Jess. En cuantosigno y escuela de fe, el acompaamiento espiritual tiene que educar a los jvenes aconfrontarse con el proyecto de Dios y tiene tambin que cultivar el deseo de que esteproyecto llegue a convertirse en la medida real y actual de todas sus opciones.</p><p>En la actualidad, la teologa no concibe el progreso espiritual como unperfeccionamiento ontolgico, descrito como crecimiento de gracia, ni tampoco como elprogreso asctico, considerado como un perfeccionamiento de comportamientos morales.Se prefiere concebirlo bajo la perspectiva de la unificacin progresiva que se realiza en lapersona del creyente que vertebra su vida en torno a la opcin fundamental por Dios.Esta vivencia de la opcin fundamental por Dios consiste en orientar la propia existenciahacia Cristo, que es el modelo y la referencia del cumplimiento de la voluntad de Dios.</p><p>El crecimiento en la fe conduce al cumplimiento de la voluntad de Dios. Por tanto, enla vida cristiana, no se trata de aumentar prcticas piadosas o de perfeccionar estructurashumanas, sino de...</p></li></ul>